Armelia y Colius Holaaaa aqui traigo un antiguo relato. Me lo invente hará algun tiempo y quería compartirlo. (Amor, aventuras y intriga) Resumen: Aira es asesino de elite de la familia real, el cual asesina secretamente a personas molestas para la realeza, manteniendo el orden. todo cambia cuando el rey muere y debe ocupar el trono su hermano, el cual le manda la tarea de encontrar unos cristales creados por los dioses. Armelia y Colius. Prólogo. Robino cogió las hierbas de heno, sacó el agua hirviendo del fuego y lo metió todo en la tetera de porcelana. La favorita de su majestad. Cogió la bandeja de fina porcelana y lo colocó encima con cuidado. Abrió las puertas de la cocina y se dirigió escaleras arriba hasta el segundo piso. Los guardias le dejaron entrar a medida que se acercaba a los aposentos. Robino ya era viejo, pero había sido mayordomo de su majestad desde que era joven, y nada le hacía tan feliz. Lo único que podía oírse era el ruido de la noche penetrando por los ventanales y moviendo ligeramente las cortinas, los grillos cantaban desde los jardines de palacio y el reinado se había sumido en un profundo letargo. Giró a la derecha y entro en el corredor amplio que contenía los aposentos de su majestad y su hija, la princesa helena. Se paró justo en la puerta del rey y llamó dos veces antes de abrirla y entrar en su interior. Un estruendo de porcelana rota despertó a la princesa helena. Rápidamente adivinó de donde provenía y cubriéndose con un chal se dirigió a la habitación de al lado. El la puerta del rey encontró la tetera y la taza rota, la infusión se había extendido por la moqueta del recibidor. Entró dentro de la habitación y encontró a su mayordomo Robino petrificado. Su padre yacía muerto en la cama con un puñal en el pecho. La desdichada Helena corrió al lado de su padre, su mayordomo llamó a los guardias. Su majestad había muerto…no, los cristales rotos del suelo y el ventanal estallado señalaban su asesinato. Capítulo I. Corrió desesperado por la estrecha callejuela. No lo veía, pero sabía que le estaba siguiendo, lo notaba en su nuca, aunque no estuviera detrás de él lo presentía. Intentó alejarse de palacio, aunque su suerte estaba echada. Salió de esa calle y se metió en un callejón doblando una esquina. Nadie podía ayudarle, estaba en un país extranjero…y todas las casas tenían la luz apagada a causa de la noche. Al mirar el fondo de la calle notó que estaba atrapado, se había metido en un callejón sin salida. Se puso de espaldas a la pared y se escondió entre unos barriles de ron vacíos, rezando a su Dios Colius que no le encontrara. A los pocos minutos de permanecer en silencio, recobrando la respiración, se asomó entre los barriles. Ahí estaba, una figura gatuna alta y horripilante. Aquel chico de cuerpo y cabeza cubierto por una capucha blanca plateada se acercaba sigilosamente al final de la calle. Estaba atrapado. Aquel espectro se dio paso entre la oscuridad del callejón, y a dos metros de el, tiró los barriles dejando ver a la víctima acurrucada como un ratón. -Por favor…-suplicó con su último aliento. El encapuchado saco dos espadas de las fundas de su espalda y rápido aunque sigiloso, el desgraciado comenzó a sangrar con la rozadura de las hojas de la espada. -Traidor.-dijo el chico de la capucha blanca. Dio media vuelta, metió sus espadas en las fundas y subió al tejado de la casa mas cercana camino a palacio. -Su majestad.-Hizo una reverencia. -Aira.-El rey Ricardo se levantó de su trono.-levántate. No me gustan esos formalismos contigo.-Aira se levantó y se quitó la capucha blanca. Dirigió su mirada hacia el trono, ocupado por el rey y a su lado, otro trono vacío.-¿cumpliste mi cometido?-Aira asintió con la cabeza.-Tan joven y tan eficaz…Cuando hace dos años me dijeron que tu serías mi AE pensé que serías demasiado joven e inexperimentado. -También fui el AE de su majestad Phabious cuando el gobernaba, señor. -Eres buen amigo y leal servidor.-respondió el rey sentándose de nuevo.-Se que el rey Phabious y tu erais grandes amigos, por no decir íntimos. ¿Cuándo entraste en los AE? -A los dieciséis años, mi señor.-Respondió Aira con respeto. -Seis años de experimentación….-dijo monseñor para si.-Quiero que seamos tan amigos como lo fuiste para mi hermano Phabious. Y espero que nos estemos acercando.-Se que yo he necesitado más de tus servicios que mi buen hermano, pero ya conoces lo que ocurre con el otro país. -Señor, según tengo entendido, su majestad, el rey Phabious firmó un tratado de paz…con Dramstrung. -Las cosas….se han torcido un poco, Aira. Midoria ahora es débil y debemos protegerla…debo encomendarte algo…-La puerta se abrió y la princesa helena entró en el trono seguida de dos doncellas con las que hablaba. Dirigió una mirada a Aira, el cual no tuvo tiempo de devolvérsela.-Mañana hablaremos, ahora retírate.-Aira hizo otra corta reverencia y se marcho sin volver la vista atrás. El chico no solo había perdido a su rey y mejor amigo, cuando este falleció. La princesa helena tuvo que casarse con su tío para ocupar el trono. Desde pequeños se habían criado juntos, y cuando fueron jóvenes, disfrutaron de años de amor entre amantes. Pero eso se había acabado. Ella ya no volvería a estar entre sus brazos nunca más. En el corredor, se encontró con su imagen reflejada en un espejo. Su túnica tenía un escudo de la corte real, con el cual tenía acceso a todo tipo de lugares. Unos ojos azul eléctrico lo miraron desde el reflejo, se revolvió el pelo de color canela y se puso la capucha. Al llegar a sus aposentos, los sirvientes le recogieron sus espadas y se las llevaron a lavar. Y el, quitándose el uniforme blanco platino se quedó en camiseta negra y pantalones negros tumbándose en la cama. El sol salió por las colinas más cercanas al reino de midoria. Un mensajero lo despertó anunciando que su majestad deseaba hablar con él urgentemente. El chico se vistió, se calzó sus botas y se colgó las espadas que le habían dejado completamente limpias. -Aira.- saludó su majestad en la sala del trono, Helena estaba sentada a su derecha jugando con mechones de pelo negros.-Necesito hablar contigo urgentemente. Se dirigieron a una sala llena de guardias y con un mapa del mundo. Formado por dos países, midoria y Dramstrung.-Te hago llamar con urgencia.-comenzó a decir este.-porque nuestra situación es urgente.-Aira prestó atención.-Dramstrung desea atacar midoria enseguida que tenga oportunidad.-señalo las tierras en el mapa.-sabemos que hasta que no posea nuestro cristal, eso no será posible, pero ellos han encontrado el suyo, y buscan el nuestro.-Aira tragó saliva. Conocía las sagradas leyes de los cristales. Se dice que dos diosas crearos la tierra hace mucho tiempo, la diosa Armelia, diosa de sabiduría, y el poderoso Colius, los cuales mantuvieron discusiones por el poder y crearon dos tierras separadas por un gran mar, la diosa Armelia creo midoria y el dios colius Dramstrung. Al regresar al cielo, escondieron un cristal cada uno, manteniendo el tratado de distancia entre los dos países, a menos que estos dos se juntaran, y el que los poseyera, podría dominar el mundo entero.-Necesito tu ayuda, conozco tus habilidades como rastreador, y se que podrás dar con el cristal antes de que sea tarde.-Aira comprendía la gravedad de la situación.-además, según unas ultimas fuentes….parece que el rey de Dramstrung fue el que mandó asesinar a mi querido hermano.-Aira notó como la furia le dominaba. No podía ser cierto…el tratado de paz fue un engaño para nuestro país, las piezas encajaban de pronto. La sed de venganza le recorría las venas.-tendrás a tu disposición a los demás Asesinos de Elite. -No necesito más AE, quiero hacerlo solo.-respondió furioso pero controlado.-volveré con el cristal, señor. Corriendo se marcho a su aposento a recoger un par de cosas y partir de inmediato, su ira no le dejaba pensar con claridad. Salió hacia el rellano buscando la salida de palacio. -Aira.-el sonido de esa voz hizo que su ira se relajase de pronto…la conocía tan bien. Paró de golpe. -¿Puedo hacer algo por ti, helena?-se dio la vuelta y se encontró con los ojos acaramelados de la chica, que se encontraba a diez metros de él. -¿es cierto que te marchas ahora?-se acercó unos pasos pero mantuvo una gran distancia. -debo trabajar.-dijo este sin sentimiento en su voz. Se puso la capucha para evitar que los ojos de la chica encontraran los suyos. -Pero ¿volverás no?-ambos sabían que aunque así fuera, la suerte estaba echada. -Ya no me queda nadie en este castillo.-concluyó él. -Aira…sabías que lo nuestro no tenía futuro…soy reina, y tu… -Un asesino.-Desde mis dieciséis años elegí esta profesión, y permanecí a tu lado, pero tú te alejaste de mi de pronto. -Miro por el bien de mi país, necesitan una reina… -Si vieras como te mira ese al que llamo rey….un mero objeto.-Aira apretó los puños. Se acercaron el uno al otro.-Saber que desde hace dos años solo él puede tocarte.-Le acarició un mechón de pelo. Ella se dejó caer entre sus brazos y el la estrecho con fuerza.-Adiós, helena. Sus pasos sonaron como losas de piedra, que cuanto más lejos se oían, más fuerte estrujaban el corazón para hacerlo explotar. La cuidad Tenía un ambiente diferente, le gente celebraba algún tipo de fiesta nacional y todos danzaban y cantaban.
Re: Armelia y Colius Interesante o.o... Hace rato no me pongo a leer un fic largo, creo que el tuyo será uno de los que siga de cerca :3 Escribes bastante bien, hay que decirlo. No noté demasiados errores, salvo que los nombres propios, como Helena, van con mayúsculas. Y por lo que veo, no utilizas bien los guiones, pero no es el gran problema, a mi me costó acostumbrarme a eso también. Y bueno, algunos errores de ortografía y errores de tipeo vi por ahí, pero como ya dije, nada demasiado grave. Con respecto a la historia, se me hace interesante. Y espero ansiosa el siguiente capítulo ^^ Lo único que quedó como descolocado fue la última oración, creo que no se termina de entender, quizás falto desarrolarla un poquito más. En fin, suerte :3 Y continúalo ¿si?