Viaje al pasado. [Sessho&Kago]

Tema en 'Fanfics Abandonados de Inuyasha Ranma y Rinne' iniciado por FiraLili, 25 Junio 2011.

  1.  
    ivana

    ivana Entusiasta

    Capricornio
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    esoo fue cruellllllllllll T_T
    como fuiste capaz de dejarlo alli? no se vale, dios santo ¡ese hombre tan sexy! que sea mi padre ¡me da de todo! pero prefiero que sea el padre de mis hijos :D. ¡hay! sayumi ahora que pasara contigo, ¿que tipo de poderes tendras? sesshito se dio cuenta de UNA que ella tenia algo de el, ahora muy capaz que no lo acepta, el orgullo puede mucho mas padre e hija tenian que ser jiji ^^. quiero ver una discusion entre ambos obviamente sesshito no puede ganar ¡tiene que ganar sayumi! jejeje. si me puedo reir con inuyasha y sayumi el loco de inu aun no sabe que contrale tiene sayumi que se le hace familiar y el pobrecito fue vencido por su sobrina jajaja XD

    bueno espero el proximo capitulo, saludos
     
  2.  
    very very

    very very Iniciado

    Leo
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    hola!!me gusta mucho la idea y la trama de tu fic, es muy interesante.
    Ay!! no me imagino a sesshomaru de padre asi de repente, lo has dejado ahi, ufff que pasaraa.
    Pobre kagome que buena madre, y cuando Sayumi esta con su madre es muy bonito, y se le escapa y le dice a la kagome del pasado"mama" tambien me encanta!!!
    espero que pronto continues. bss
     
  3.  
    Estrellita

    Estrellita Bel-Kuran

    Piscis
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    hola me encantó tu historia, que emoción Sesshomaru encontró a su hija ¿qué le dira? ¿cómo reaccionará? ... bueno eso solo podremos saberlo cuando lo continúes...

    —Jamás dejaría a un cámara atrás —replicó fríamente—, nunca.

    Seguramente quisiste decir camarada pero bueno aún así entendí bueno espero sigas pronto bye bye
     
  4.  
    jucebeit

    jucebeit Entusiasta

    Leo
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    Hola jajaa bueno pues soy nueva en tu Fic...Omooo!!! eso fue algo....awesome O.o por fin se encontró con su progenitor!! y el se vio reflejado en ella... su hija... sin que lo sepa.... waaaaa QUE EMOCIÓN.... lo que mas me intriga.... que fue lo que paso con Inuyasha y Kagome?? porque si Sayumi se entera del pasado de su madre, le lastimaria?? y como fue que Kagome y Sesshomaru se relacionaron de esa forma??? dime.... dime que mas adelante lo explicaras...!!!
    Me gusto mucho espero el siguiente capitulo....=)
     
  5.  
    FiraLili

    FiraLili Usuario común

    Aries
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    Título:
    Viaje al pasado. [Sessho&Kago]
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    10
     
    Palabras:
    3961
    Lo siento, lo siento. Sé que esperaron mucho para la continuación :/ pero aquí la tienen.

    Disclaimer: Inuyasha no me pertenece como ninguno de sus persoanjes.

    Advertencia: OcC.

    Viaje al pasado.

    Mi padre.

    Sayumi sintió como su cuerpo quemaba como en carne viva, se dobló de dolor, Renard al querer acercarse, un campo de protección se lo impidió. Sesshomaru inconscientemente dio un paso al frente, acercándose a la niña.

    Sayumi ahogó un gemido de dolor mientras comenzaban los cambios en su cuerpo, las uñas de sus manos se convirtieron en garras mortales, sus orejas se alargaron un poco mientras que su cabello crecía hasta después de sus caderas al tiempo que los mechones que enmarcaban su rostro de infante se volvían plateados y en su frente se dibujaba la misma luna de su padre, oculta por su flequillo.

    Los yokai presentes miraron toda la transformación, Renard desvió la mirada cuando Sayumi cayó de rodillas aunque hubiera ido a ayudarla no lo hizo, no ahora que delante de él se hallaba Sesshomaru.

    La Inu trataba de controlar su respiración con largas bocanadas de aire, el dolor iba disminuyendo poco a poco, se sentía por completo diferente, más fuerte, más ágil… más poderosa.

    Sesshomaru por su parte, a pesar de la cara impasible que portaba, se encontraba perplejo, si tuvo aunque fuera una pequeña duda de la identidad de esa niña ahora ya no la había, el yokai que emanaba, así como su sangre y olor dictaba a una Inu pura pero con un ligero olor a sangre.

    ¿Sangre?

    Ese detalle hizo detener sus observaciones para mirarla atentamente, por el daño en sus ropas se notaba que venía de batalla pero no encontraba herida alguna aunque si algunas manchas de sangre en su vestimenta. Fue cuando sus ojos se fueron al yokai que se encontraba al lado de ella, un kitsune dedujo con sólo mirarlo eran inconfundibles.

    —¿Tribu?

    Renard inclinó la cabeza antes de contestar.

    —La principal, Sef le manda sus más cordiales saludos —contestó con respeto.

    Sesshomaru recordó ese nombre pero ahora había otro asunto a tratar.

    Sayumi quien ya se había levantado, retrocedió un paso al ver la mirada de su padre en su persona y esos ojos no eran amables ni cariñosos como los de su madre, eran fríos y secos.

    —Habla —ordenó.

    Ella apretó sus manos en puños por temor.

    —Mi nombre es Sayumi una Inu yokai —dudó en continuar, ¿qué más debería decir? —, e hija suya.

    Bien, no era lo más inteligente pero estaba nerviosa y no sabía cómo actuar o que decir. Se sentía incomoda al estar siendo observada.

    —Continua —exigió Sesshomaru al ver el mutismo en que había caído la niña.

    ¿Y que debía decir? Pensaba ella, no podía contarle todo sino podría desaparecer, los riegos de los viajes al pasado eran altos.

    —Vengo del futuro —musitó con los nervios a flor de piel pero no bajó su mirada—, tengo que acabar con el monstruo que asesino a mi madre, sólo así ella podrá vivir. No diré más o mi existencia estaría en juego.

    Y no pidió más explicaciones, decía la verdad, Sesshomaru lo leía en sus temerosos ojos y su aroma no despedía el olor picoso de una mentira. Una hija, tenía una hija no sabía cómo manejar la situación.

    Pero no tuvo que pasar mucho tiempo para que el rumor de unos pasos apresurados llegara a los sensibles oídos de ellos, Sayumi no tardó en reconocerlos.

    —Los muchachos —exclamó antes de salir corriendo, olvidando la conversación que llevaba momentos atrás.

    Renard frunció el ceño por tal falta de respeto pero considero que al ser su hija tal vez fuese pasado por alto.

    —Retírate —el kitsune se sobresaltó al oír a Sesshomaru dirigirse a él—, regresa a tu tribu.

    —Sí.

    No quería hacerlo pero era una orden por lo que tuvo que obedecer sin chitar, hizo una venia antes de partir, por unos segundos se vio tentado a ir tras Sayumi y despedirse pero era mejor así.

    Sesshomaru observó la marcha del kitsune hasta que se dignó a mirar al otro que aún seguía ahí, Kitto le gruñó y él entendió, ese pequeño Kitsune era el protector de Sayumi.

    —Haz tu trabajo.

    0-0-0-0-0

    —¡Sayumi!

    La niña cogió en brazos a Shippo que había saltado a su cuerpo al verla sana y salva. Los demás igual suspiraron aliviados al encontrarla con bien que no se percataron de su aspecto de yokai, hasta después de unos momentos.

    —Sayumi estas diferente —exclamó Shippo al mirarla más atentamente—, eres una yokai.

    Sango miró asombrada el cambio, Sef tuvo razón ella era una yokai completa y no una hanyo.

    —Te ves hermosa.

    Kagome intervino al acercarse, Sayumi se percató que tenía algunas heridas en sus brazos, la azabache al percatarse de lo que estaba viendo se retiró un poco.

    —Tranquila —le dijo—, son meros raspones, se curaran.

    Sayumi asintió pero cuando se dispuso a preguntar sobre el estado de los demás se vio interrumpida.

    —Has encontrado a tu padre, ¿quién es? —Miroku estaba curioso, el nuevo aspecto de la niña le era muy familiar.

    Ella miró a Inuyasha en vez de a Miroku, intuía que su tío ya debería saber quién era su padre pues su aroma era el de Sesshomaru pero sabía que no encontraría olor alguno de su madre, no por nada presumía que su mamá era la Miko más poderosa.

    Inuyasha no abrió la boca desde que la encontraron, su aroma la delataba pero prefirió mantener la boca cerrada, tal vez se equivocaba y su nariz le estaba jugando una mala pasada, pero después de la mirada que Sayumi le mandó quedo todo confirmado y la perplejidad inundo su rostro.

    Era hija de su medio hermano, era hija de Sesshomaru.

    —¿Cómo?

    Sayumi no podía contestar esa pregunta por mucho que quisiera por lo que optó bajar la cabeza en señal de disculpa. Los muchachos observaron ese intercambio de miradas y gestos sin entender nada, Shippo que no se había dado cuenta del detalle de su aroma igual se miraba confundido.

    —Sayumi —empezó a decir Kagome—, ¿qué…?

    Y se tuvo que interrumpir al ver quien apareció de entre los arboles con su paso calmado y arrogante, y su mirada de absoluta frialdad.

    —Ven —ordenó, no le gustaba la presencia de esos humanos y menos la presencia de Inuyasha.

    Ella incapaz de desobedecer, dejó a Shippo en el suelo antes de hacer una media inclinación para agradecer toda su ayuda.

    —Gracias por ayudarme y protegerme —musitó—, sin su ayuda no hubiera encontrado a mi padre.

    Y fue en ese momento que todos a excepción de Inuyasha, cayeron en cuenta, Sayumi era la copia en miniatura de Sesshomaru si no contaras la mayoría de cabello azabache y los modales tan sueltos que poseía.

    Kagome al ver alejarse a la pequeña exclamó:

    —Sayumi, ¿no quieres quedarte con nosotros? —No supo que fuerza sobrenatural le obligo a decir eso, sabía que Sayumi quería encontrar a su padre para poder irse con él pero aun así era demasiado pronto.

    La voz que contestó la pregunta dirigida a la Inu no fue una infantil sino una muy diferente, una voz filosa como daga.

    —No te metas, humana.

    La Miko no se almendró por esas palabras.

    —Es apenas una niña —replicó con voz afectada—, no puedes cuidarla.

    Sesshomaru la atravesó con la mirada, ofendido y furioso.

    —Es mi cachorra.

    Y como si esas palabras fueran mágicas, Kagome se quedo sin habla. Era verdad, no tenía derecho alguno sobre Sayumi, no podía intervenir.

    Pero eso no evitó que algo en ella se desgarrara al verla marchar fuera de su alcance, fuera de su vida, sentía un gran vació por cada paso que se alejaba, ¿qué era esa sensación?

    —Nunca pensé que Sesshomaru fuera su padre —dijo Sango triste, esa niña se había ganado el cariño de todos.

    —Lo más sorprendente— intervino Miroku—, es que aceptara tenerla con él y reconociera que es su hija.

    —¿No se dieron cuenta? —Estaba vez fue Inuyasha quien habló, la serenidad que contenía su pregunta y su rostro sorprendieron a sus amigos.

    —¿De qué no nos dimos cuenta? —preguntó Sango curiosa.

    —El poder de Sayumi se ha incrementado considerablemente para alguien de su edad por más yokai que fuera, Sesshomaru lo notó.

    Kagome no pudo sino mirar de nuevo en la dirección en donde se había ido a niña.

    —Sólo la va a utilizar —espetó la morena.

    Inuyasha miró al cielo.

    —Es Sesshomaru, sino fuera por el poder de Sayumi nunca la hubiera reconocido o siquiera mirado —terminó por decir.

    Kagome se sintió mal, recordó las palabras llenas de amor y admiración hacia su padre… ahora resultaba que su padre era nada más y nada menos que Sesshomaru, el glacial de hielo andante. ¿Cómo él podría darle el cariño necesario a Sayumi? Su madre recién murió y la pequeña necesita amor… no a Sesshomaru.

    Si saber en qué momento sus pies comenzaron a moverse, ella ya se encontraba yendo hacía el lugar en donde desaparecieron esas dos personas.

    —¡¿Inuyasha no la vas a seguir?!

    Él ambarino tan sólo dio media vuelta, no comprendía que pasaba pero algo le impedía ir tras ella, era un sentimiento opresor, devastador. Gruñó.

    —No.

    —¡¿Y si Sesshomaru le lastima?! ¡¿O le asesina?!

    Sango estaba histérica.

    —No le pasara nada.

    A Miroku le sorprendió la calma con la que hablaba su amigo por lo que se atrevió a preguntar:

    —¿Cómo estás tan seguro de eso, Inuyasha?

    —Sayumi no se lo permitirá.

    0-0-0-0-0

    Los pasos de Sesshomaru se detuvieron por lo que Sayumi igual lo hizo, se estremeció pensando que iba a decirle algo, aún no sabía la manera de tratarlo y eso le aterraba, pero para su sorpresa al girarse él no le miró a ella sino a un punto sobre su cabeza. Al tratar de averiguar qué era lo que veía, sus oídos captaron los pasos apresurados de una persona y entonces su nariz alcanzó a oler ese aroma tan característico de su madre.

    Hierba silvestre.

    —Kagome —murmuró al verla aparecer frente a ella con la respiración agitada y sus mejillas sonrojadas.

    —¿Qué quieres, humana?

    No lo sabía, en un impulso los siguió pero no sabía que decir o que hacer.

    Sesshomaru afiló sus ojos al ver que la mujer no le contestaba, le irritaba.

    —Me haces perder tiempo, lárgate.

    Cuando ya se iba a girar para continuar su camino la voz de la morena le detuvo en seco.

    —Deja que Sayumi se quede conmigo…

    —Kagome —la nombrada estaba sorprendida pero su corazón estaba latiendo con fuerza.

    —Lárgate, ella se va conmigo.

    —¡Pero…!

    El desvainar de dos espadas fue rápido, Kagome sólo parpadeo una vez antes de ver a Sayumi reteniendo con Elu Valgus a Tokijin, Sayumi sólo había reaccionado instintivamente al sentir el peligro que se aproximaba a su madre.

    Sesshomaru abrió ligeramente sus parpados al ver la fuerza y determinación de la niña, cualquier otro ya hubiese cedido ante el poder de la espada pero…

    La pequeña soltó una exclamación de sorpresa al verse sin su espada y la punta de Tokijin cerca de su yugular, su madre tenía mucha razón… su padre era en extremo fuerte.

    —Sesshomaru… sama.

    Él retrocedió al ser llamado así por la niña, sintió debilidad, no física fue algo que no pudo describir pero su espada ya estaba en su vaina al segundo, gruñó con enfado.

    —Vamos o esta vez tu espada no me detendrá de asesinarle.

    Kagome quién presenció lo ocurrido se desilusionó, sabía que no iba a poder contra Sesshomaru.

    —Lo siento, Kagome, yo debo…

    Sayumi sabía que debía obedecer a su padre pero… su madre era quién le había enseñado.

    —Ve, Sayumi. Yo no tengo derecho a reclamar nada.

    Si tan sólo supieran la verdad, la Inu inclinó su cabeza ocultando sus ojos aguados tras su flequillo.

    —Nos volveremos a ver.

    Se despidió con esas palabras la menor antes de girarse, tomar su espada del suelo y correr a alcanzar a su padre, Kagome sólo pudo observarla marcharse de nuevo… y el dolor parecía no disminuir.

    0-0-0-0-0

    Sayumi no estaba cansada a pesar de ya haber andado unas horas, su resistencia era mucho mayor que antes y lo sentía, lo que le estaba molestando e incomodando era lo callado que su padre era, aunque lo sabía.

    —¿Tienes pleno uso de tus poderes?

    Ella se sobresaltó al oír la voz de su padre dirigirse a su persona tan repente.

    —No —musitó avergonzada—, apenas me estoy acostumbrando.

    Sesshomaru no se giró en ningún momento para hablarle a la cara, por lo que Sayumi no pudo ver si esa respuesta le satisfacía o no.

    —Sujeta mi estola, volaremos.

    Acató la orden inmediatamente porque la verdad desde hace un rato quería tocar esa estola que le parecía tan cómoda y suave, no pudo evitar enterrar su rostro y aferrarse con fuerza, se sentía tan cómodo. El aire comenzó a ser más turbio por la velocidad en la iban pero ni cuenta se dio, se sentía abrumada por todo lo acontecido y ahora que se encontraba en calma, se daba cuenta que físicamente no estaba cansada pero mentalmente si… quería dormir. Tan sólo dormir un rato.

    Sesshomaru la tomó con su brazo izquierdo con disgusto, al parecer se soltó al quedarse dormida, descuidada. Siguió su camino sobrevolando los paisajes, pasaron unos minutos antes de distraerse en el rostro infantil de la pequeña que tenía en su brazo. Su rostro se veía relajado y pacifico, él reconocía sus rasgos en ella pero no los rasgos que la complementaban pero que se le hacía muy familiares, el aire se torno floral, se acercaba a sus protegidos.

    0-0-0-0-0

    Yaken presintió la llegada de su amo por lo que se apresuró a reincorporarse y dar una mirada de soslayo a Rin que seguía tejiendo sus miles de coronas de flores que tanto le gustaba hacer mientras tarareaba una dulce melodía.

    —Amo Sesshomaru.

    Rin levantó su cabeza al escuchar la voz de Yaken saludar a su amo, de un brinco se puso de pie para ir al encuentro de su querido amo, no se percató de lo inmóvil que se encontraba Yaken, sólo tenía en mente darle la bienvenida a Sesshomaru.

    —Bienvenido, Sesshomaru-sama.

    Él asintió levemente al saludo de la humana y pasó de largo el recelo y la sorpresa de la mirada de su sirviente yokai.

    —¿Amo Sesshomaru y esa cachorra yokai?

    En verdad lo que Yaken quiso preguntar fue el porqué la cachorra tenía el olor de su amo. Rin por fin reparo en la niña que cargaba el yokai, parecía menor que ella, se emocionó.

    —Sesshomaru-sama, Sesshomaru-sama, ¿es una hermanita para Rin?

    —Sí.

    —¡Waa! —Aplaudió con entusiasmo—. Rin tendrá una hermanita, Rin tendrá una hermanita.

    Sesshomaru se dirigió a uno de los árboles para depositar a la niña mientras Rin le seguía de cerca, a penas la hubo dejado apoyada en la corteza Rin se acercó y se arrodilló con rapidez para mirarla con mayor detalle.

    —No la despiertes, Rin.

    —¡Sí!

    Sesshomaru se apartó y con la mirada le dijo a Yaken que lo siguiera. Rin se quedó observando a su hermanita, era linda y le recordaba a su amo, parpadeó repetidamente al ver que su cabello se movía y luego soltó un chillido de alegría cuando vio a un pequeño kitsune.

    —¡Qué lindo!

    0-0-0-0-0

    Yaken caminaba detrás de su amo a paso lento, aún no lograba procesar lo que recién Sesshomaru le dijo.

    Esa cachorra era su hija, en pocas palabras su ama igual, al mostrarse confundido y escéptico él menciono que la niña venía de futuro.

    —Amo Sesshomaru —la duda le carcomía aún después de haber hablado—, ¿quién es la madre?

    Sesshomaru siguió caminando, Yaken al recibir sólo silencio como respuesta no pudo sino suspirar.

    —Ella no me lo dijo.

    El pequeño Yokai se sorprendió por lo que apresuró su paso para quedar a la par con el lord.

    —¿Por qué no?

    —Ella dejaría de existir.

    Con eso Sesshomaru dio por concluido el interrogatorio, atravesó los últimos metros que le faltaban para llegar a donde estaban las niñas, y lo recibió una dulce escena.

    Sayumi seguía tal y como la había dejado, lo nuevo era que Rin estaba acurrucada contra su hermanita y con el kitsune en su regazo, hecho un ovillo.

    —Yaken.

    —¿Sí, amo?

    —Entrenaras al kitsune.

    —¿Yo? —Yaken miró al pequeño que dormía pacíficamente con las dos niñas, no le hacía mucha gracia la petición de su amo.

    —Lo harás —ordenó.

    —¡Sí!

    A veces Yaken olvidaba lo temible que puede ser su amo cuando se enojaba.

    0-0-0-0-0

    Algo le inquietaba, era una sensación de calidez que no le era familiar eso era lo que la inquietaba, se removió tratando de alejarla.

    —Sesshomaru-sama, Sesshomaru-sama, mi hermanita está despertando.

    ¿Hermanita?

    Sus parpados temblaron antes de abrirse poco a poco, al poder enfocar bien la vista se encontró con unos enormes ojos chocolates mirándola fijamente, se sobresaltó.

    —¡Hermanita, hermanita, hermanita!

    Sayumi quedó completamente en un estado de shock al verse rodeada de dos brazos y siendo casi asfixiada.

    —Rin suéltala.

    —¡Sí!

    Sólo cuando se vio liberada pudo apreciar el rostro infantil que le sonreía con felicidad, tenía un simple kimono pero se le veía cautivador. Al levantar su cara se encontró con el rostro de de su padre y con el de un pequeño Yokai con un aspecto de sapo.

    —Se-Sesshomaru-sama —murmuró antes de inclinar la cabeza.

    —Vamos.

    Sayumi no entendió esa orden hasta que se vio siendo ayudada a levantarse por la otra niña que no había perdido su sonrisa.

    —¡Vamos, vamos!

    —S-sí.

    Fue arrastrada prácticamente, Rin la sostenía de una mano mientras con la otra sostenía las riendas de Ah-Un.

    —¿A dónde vamos?

    Rin la volteó a ver con una sonrisa.

    —Sesshomaru-sama nos lleva a casa.

    Sayumi alejó su vista de la mayor para posarla en su padre, quién sólo por unos segundos le dirigió una mira de soslayo. Y tal vez fuese su imaginación pero Sayumi creyó ver una chispa de cariño en la mirada de él.

    Continuar.

    ¿Cómo que quedo? O.o ¿Horrible? ¿Debo dedicarme a otra cosa? Espero sus comentarios, ¡comentarios por favor, no spam! Porque la vez pasado eran 20 comentarios y sólo quedaron 7 O.o jajajaja.

    ¿Por qué Sesshomaru se dirige a sus tierras? ¿Alguna idea?

    FiraLili.
     
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  6.  
    andi-chan

    andi-chan Entusiasta

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    OLAAAAAAAA gracias por avisarme me encanto sobre todo al saber que sesshomaru acepto a sayumi como su cachorra y ojala pronto se descubra la verdad y que kagome se enamore de sesshomaru
    avisame cuando subas la conti

    bye,bessos
     
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  7.  
    Estrellita

    Estrellita Bel-Kuran

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    hola me parecio super chevere la continuacion, simplemente no tengo palabras para decirte lo bien que te quedó aunque en algunas oraciones repetías las palabras pequeñas como DE pero bueno aun asi esta muy bonito espero la continuacion muy anciosa
     
  8.  
    Lilineth-chan

    Lilineth-chan I'd rather have you, cursed or not.

    Leo
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    Hola!
    dejame decirte que tu Fanfic me a cautivado, en serio. No puedo darte consejos de escritura u ortografia por que en eso no soy muy buena, pero con respecto a la historia es fantastica, espero y me puedas avisar de la continuacion.
    Hasta pronto! xD

    :D
     
  9.  
    Ashtort

    Ashtort Iniciado

    Leo
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    Que lindo, que bueno que sayumi pueda pasar tiempo con su Papa, aunque me gustaría ver como le hace sesshomaru mas n su papel de padre, aunque tengo mas curiosidad por saber como fue que kagome se enamoro de el y como es que quedaron juntos, espero la próxima conti bye
     
  10.  
    Thithalia

    Thithalia Usuario común

    Aries
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    Waaa!! que bien que ya publicaaste me tenias en ascuas. Gracias por avisarme que tenias el capitulo publicado. No te pude comentar pues estaba por celular y asi es un fastidio. Ne, ¿Ese cariño era para sayuri-chan o para Rin? yo quiero que para sayuri-chan! Pobre Kagome :( quiero ver como se desarrollan las cosas, seguro por sayuri, pero ¿Como fueron sin sayuri? Despues de todo esa debe ser otra linea de tiempo.
    PD: disculpa las faltas de mi mensaje pero tengo una mano inutilizada con una ferula :( pero te queria comentar, me encanto el capitulo, espero sigas escribiendo y mas pronto que me desespero :)
     
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  11.  
    Fernandha

    Fernandha Maestre Usuario VIP Comentarista destacado

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    ¿Sabes? Quiero destruir mi maldita computadora gay D':
    Se traba en cada clickéo que doy, aww. Laménto la demora hermanita~

    Hi~ :3
    ¿Cómo estás?, espero que bien.

    Pff, sabes que me gusto; no tienes ni que preguntar <3 Adoro tus historias, no por nada soy tu fan número uno.
    Tengo varias hipótesis sobre el porqué Sesshô se dirige a sus tierras, aunque puedo sospechar ya muchas cosas xD

    Adoro su actitud y la forma en que su sentir va cambiando, sí, lo sé. Aún no llega la parte más interesante pero comprenderás :') sigo esperándo la actualización de tus historias hasta el capítulo en donde me quedé leyendo xD Pobre Sesshô, sé que le dolió que Sayumi le dijera "Sesshomaru-sama" Aww~ fangirleo cada vez que te leo ;___; me estropearé si sigo emocionandóme así xDDD

    No sé si fue mi imaginación o el sueño que tengo pero detecté dos errorcitos de dedo o acentuación, mi tiempo me impíde remarcarlos; el celular es algo difícil de manejar y poner quote, spoiler y etcétera se me complica.

    Esperaré el próximo capítulo linda mía <3
    AT: Fer-chan.
     
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  12.  
    very very

    very very Iniciado

    Leo
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    hola!!!!
    que guay la continuacion me ha encantado,ha sido espectacular.Esta siendo muy bonito y emocionante.
    Me parecio muy emoconante el encuentro de padre-hija y lo que dice kagome tambien es muy bonito,
    siente algo pero no sabe que es su hija.

    Espero que pronto pongas la continuacion porque me esta gustando mucho y ya quiero
    saber que va a pasar.
    bss
     
  13.  
    Tarsis

    Tarsis Usuario VIP Comentarista supremo Escritora Modelo

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    ¡¡Awww!! Omg, que cuchi. Primero, me encantó que él se dio cuenta al instante, no pudo negarlo. Y cuando Sayumi se enfrentó a él por Kagome, wow, en unos años podrá con él. PObre, el grupo quedó devastado, pero awww, fue tan hermoso cuando Sessho les gruñó diciéndole que era SU CACHORRA, ¡que buen padre! Es adorable, y tan linda Rin, alucinando con su nueva hermana, un poco más y la asesina con ese abrazo, lol.

    Ya quiero saber cómo se sigue desarrollando la historia, espero la continuación, querida. :D
     
  14.  
    jennimari

    jennimari Guest

    HOLASS!!!!! El capitulo estuvo grandioso no sabes cuanto....... me dejaste con muchasss incógnitas pero estas ya se responderán con el paso de los capitulos... me encanto la actitud que le diste a sesshumaru con sayumi siempre distante pero con algo de orgullo hacia ella,pobre de kagome se quedo muy triste pero es obvio el sentimiento de madre no se puede evitar creo verdaddd y no se!!!!! espero el capitulo con ansias por que con este me dejaste sufriendo por mucho tiempo !!!!!
    P.D: continua tu fanfic en fanfiction.net de solo por ti se que no entra al caso pero pleaseeee!!!!
     
  15.  
    SesshOwife majO

    SesshOwife majO Iniciado

    Cáncer
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    hola!!!
    fiu fiuu!!!:eek: wow esta genial ya me dejaste con la duda, me gusta la idea y sobre todo que Sesshomaru y Kagome sean la pareja, ho pero ¿Cómo se sentira Inuyasha? y la pregunta más grande que tengo es ¿cómo se enamoraran sessho y kagome?, (supongo que la segunda pregunta se respondera sola a lo largo de la historia), el personaje de Sayumi tiene algo que si se que es pero no se cómo explicarlo, tiene las dos actitudes por parte de sessho y kagome eso le da un toque de exquites, me gusta tú historia

    me gustaria que me avisaras de la conti. wuy!!! ya laquiero leer... :D
    nos vemos despues cuidate
     
  16.  
    liisseth

    liisseth Entusiasta

    Capricornio
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    Hoolyywii! Perdon por no comentar antes pero estuve metida en "cosas" pero equis ya estoy aqui :D

    LO SABIA! SABIA QUE IBA A SER ALGO FRIÓ! Pero por eso amo a Sesshomaru. Pobre Kagome acaba de sentir la necesidad de proteger a la niña como lo hace una madre, me alegra que Inuyasha confiara en su pequeña sobrina (: Me saco una sonrisa este capitulo no se porque pero amo como va tomando forma la historia y tengo la misma duda que sesshowife --------^ ¿Como se enamoraran Sesshomaru y Kagome? Me imagino que Sayumi tendrá algo que ver :mirada peligrosa: Bueno si la va llevar al casa, es obvio que la va entrenar pero creo mandara a alguien por el y al final se enfrentaran padre e hija (OMG! Esta teniendo un momento de inspiración) ¬.¬ y la pobre Kagome se quedara con la duda aunque no creo que se quede sentada esperando a saber de su pequeña amiga-hija, ella es capaz de cometer una imprudencia después de todo es Kagome. Sayumi la siento muy cohibida por la presencia de su padre, pero el que la vea con cariño es un avance ¿no? ¡¿NO?!
    espero pronto la conti y me dare mas vueltas, si regreso y no hay conti... (-.- yo tambien quiero la continuacion asi que me unire a la loca >:D) ¬.¬ voy a rayar a un perro (?)Esta chica dice:

    -Cambio y Fuera
    ¬ |•‡•_|[°o.Liizeeth--Annahhi.o°]|_•‡•|¬?
     
  17.  
    FiraLili

    FiraLili Usuario común

    Aries
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    Título:
    Viaje al pasado. [Sessho&Kago]
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    10
     
    Palabras:
    5355
    ¿Hola? (se oculta al ver que todas empiezan a tirarle cosas) ¡Perdón, perdón! Sé que tarde bastante tiempo pero la inspiración no estaba de mi lado, pero aquí tiene la continuación, estoy segura que les gustara ¬w¬ sobretodo el final del capítulo, porque a mí me encanto escribirlo.

    Disclaimer: Inuyasha no me pertenece como ninguno de sus personajes. A excepción de los introducidos por mí :D

    Advertencia: ¿OcC?

    Viaje al pasado
    Sangre

    —¡Sayumi baja de ahí!

    La pequeña yokai miró así abajo con una retadora sonrisa, Yaken refunfuñó ante la impertinencia de su ama y sólo la observó subir más alto, los niveles de su nerviosismo subían segundo a segundo.

    —¡SAYUMI!

    —Estoy bien, Yaken, no me pasara nada —replicó la Inu al escuchar su nombre en ese tono de suplica—, sólo quiero llegar a la copa del árbol.

    La boca de Yaken se desencajó mientras pensaba que esa niña acortaría más su vida. Hacía unos meses que llegaron a la casa de la Luna, Sayumi se acostumbró poco a poco a su nueva vida, entrenaba con instructores yokai para perfeccionar sus poderes y su manejo de las armas mientras que Yaken se encargaba del Kitsune que era tan o más terco que su dueña.

    El yokai no sabía que pensar, esa niña se comportaba con más seriedad y recato frente a su amo, al irse éste se convertía en lo que era, una pequeña niña de 6 años juguetona y desobediente… bueno, por lo menos con él era desobediente.

    Sayumi subía cada vez más alto, le encantaba los lugares altos y sentir el aire helado en su rostro aunque eso significara un regaño y un sermón del porque hay que hacerle caso a los mandatos de Yaken, soltó una risa, amaba a Yaken era un buena niñera aunque amaba más hacerlo rabiar.

    Su madre tenía razón la casa de la Luna era hermosa, majestuosa e impotente; no había nada que se le comparara.

    —¡SAYUMI BAJA AHORA!

    —¡NO!

    —¡SAY-!

    Ella no entendió porque Yaken se interrumpió de repente, no hasta segundo después en que su piel se enchino y un sudor frío bajo por su sien.

    —Baja ahora, Sayumi.

    La voz de su padre sonó firme sin opción a replicar alguna, bueno para cualquiera que no fuese ella.

    —No me pasara nada —su nivel de voz bajo a uno más respetuoso pero no menos orgulloso—, he aprendido a usar mis poderes.

    —Que sepas manejarlos no quiere decir que lo hagas con responsabilidad.

    Y algo en la pequeña llegó a su límite, ella no es maleducada, es respetuosa y amable pero llegó a su límite. Una cosa es que estuviera reteniendo sus impulsos infantiles frente a su padre para ganarse su apreciación pero a que él dudara de su capacidad, no, era un gran trecho.

    Sayumi tiene orgullo y eso fue herido con las palabras de su padre. Sus ojos se afilaron. Ella era nieta de Inu-no-Taisho, sobrina de Inuyasha, hija de Kagome e hija de Sesshomaru, descendía de una poderosa línea de sangre.

    —Yo sé manejarlos.

    Yaken quedó anonado era la primera vez que oía esa voz de reto hacía su amo, normalmente la usaba contra sus instructores que no la consideraban a la altura o hacía él mismo… pero nunca contra Sesshomaru.

    —Demuéstramelo.

    Aunque eso la tomo desprevenida no puedo evitar que una sonrisa se curvarse en sus labios, de un salto se dejo caer desde la rama en la que se encontraba para caer sobre sus puntas y de cuclillas, se alzó con la barbilla apuntando hacia arriba en un gesto de total altivez.

    Sesshomaru desenvainó siendo seguido por la menor que en segundos ya estaba preparada para entablar batalla, Yaken se apartó dejándoles una gran área para la pelea.

    Sin esperar mucho la menor se lanzó en contra de su padre, sus ojos se movían a una velocidad sorprendente tratando de adivinar el próximo movimiento que él usaría pero éste se limitó a esperarla para bloquear en seco la estocada.

    Ella se esperó algo así, por instinto supo que una lucha contra su padre no sería nada fácil pero había estado aprendiendo a luchar con los mejores instructores, aunque extrañaba las dulces palabras y cálidas caricias de su madre después de cada sesión de entrenamiento, aún con esa añoranza en su pecho no dejó de aprender todo lo que su mente pudiera absorber. Su padre nunca estaba en esas sesiones por lo que no tenía ni idea de lo buena que era en ese momento. Al sentir como su ataque era cortado, giró sobre las puntas de sus pies para atacar el flaco que se descubrió pero como si el mayor ya supiera lo que pasaba por su mente, ya esperaba el ataque para detenerlo. Ella gruñó.

    Sesshomaru reprimió una sonrisa de orgullo, no, no orgullo para él sino para esa niña. Ella no podía haberlo notado por estar concentrada en sus entrenamientos pero él estaba siempre ahí, mirándola y estudiando como crecía poco a poco cada día que se entrenaba, la vio murmurar contra sus instructores, luchar con todas sus fuerzas, caer y levantarse; aunque eso Sayumi no lo sabía y nunca lo haría.

    La batalla se extendía, agotando de sobremanera a la menor puesto que no era nada sencillo esquivar a su padre e intentar mantenerse en pie; saltó hacia atrás para poner distancia y tomar un respiro.

    —¿Eso es todo?

    —¡No! —replicó mientras volvía a flexionar sus rodillas para poder saltar y acortar de golpe la distancia que les separaba.

    —Creo que aquí termina el encuentro —murmuró Sesshomaru al tiempo que blandía a Tokijin, una ráfaga de viento y ondas eléctricas salió de la espada para encontrarse a Sayumi a la mitad del camino.

    Yaken tragó saliva incomodo al ver como su ama se estrellaba contra los árboles, astillándolos y despareciendo bajo toda esa madera.

    Sesshomaru envainó en espera a que ella saliera, frunció el ceño al oler la incomodidad de Yaken, ¿tan poca confianza le tenía a la niña? La madera se movió un poco antes de apartarse de golpe, revelando a una agitada cachorra.

    —Pensé que iba a morir —Yaken relajó su postura al verla salir y ver lo enojada que se encontraba—, ¡basta! Estaba vez fuiste muy irrespetuoso conmigo —exclamó contra su padre, su lado impulsivo heredado por su madre salió a flote—, te daré tu merecido para que te arrepientas. ¡Prepárate!

    Sayumi le apuntó con la punta de su espada, se encontraba furiosa al ver la forma tan fácil en que fue derrotada, no le gustaba ser derrotada. Ni de chiste. Al estar tan concentrada en la revancha no se percató del ligero cambio que tuvo su padre, fue como un leve tic.

    Él sufrió un Déjà vu, recordó que esas mismas palabras le fueron dichas anteriormente con el mismo tono enojado y la misma mirada de determinación… sólo que en esa ocasión el color de esos ojos no eran dorados sino celestes.

    Yaken igual recordó esa escena, no habría podido olvidarla aunque quisiera, esa ocasión fue la primera vez que veía a una humana hablarle así a su amo y ahora era su ama quién venía a hablarle así… ¿podría ser que Sayumi fuera?

    —Yaken.

    —¿Sí? —preguntó acercándose a Sesshomaru a todo lo que sus cortas piernas le daban.

    Sayumi gruñó al entender que la batalla su padre la dio por concluida, envainó su espada y sus músculos se relajaron.

    —Prepara todo, partiremos en una hora.

    La menor no dio crédito a lo que escuchaba, ¿partirían?

    —¡Sesshomaru-sama, ¿A dónde se dirige?

    Él se detuvo unos segundos antes de retomar su camino no sin antes responderle:

    —Prepárate para el viaje.

    —¿Eh?

    Quedó desconectada por unos segundos hasta que un golpe en la cabeza le hizo reaccionar.

    —¡Yaken eso dolió! —exclamó masajeándose la parte adolorida.

    Éste sólo bajó su bastón con el cual le había propinado el golpe.

    —Vamos, niña, ya oíste al amo. Apresúrate y avísale a Rin.

    —¡Sí, sí!

    Apartando unos mechones en su cara se encaminó a su habitación, Yaken la observó marchar y por su mente cruzó la idea de que sus amos caminaban de una forma que les hacía ver como dueños de todo lo que pisaban.

    Ella se encontraba concentrada en encontrar una razón para el repentino comportamiento de su padre, era normal que él se marchase pero a llevarlos. Se cruzó de brazos inconforme al ver que no hallaba la respuesta.

    —¡Hermanita!

    Se sobresaltó al ser rodeada por dos brazos aunque segundos después su rígida postura se hablando.

    —¡Rin-chan!

    —¡Mou! ¡Dime hermana!

    Sayumi tan sólo se encogió de hombros para ser liberada, Rin se adelantó para quedar de frente a la menor.

    —¿Paso algo con Sesshomaru-sama? —La ambarina admiró la percepción de la otra, Rin siempre estaba junto a ella, tal vez al principio sintió celos por poder acercarse a su padre con tanta facilidad pero… Rin era sencillamente adorable.

    —No —musitó—, pero hay que prepararnos, partiremos en una hora.

    —¿En verdad? Pues vayamos a tu habitación, Riley te trajo un nuevo traje de batalla.

    Antes de poder responder fue literalmente arrastrada por los corredores iluminados por los rayos solares que se colaban entre los grandes ventanales. Al pasar se encontraban con muchos sirvientes que les hacían venia, al principio le pareció raro ya que no se encontraba acostumbrada a ser vista como alguien superior.

    —¡Mira, mira! ¿A qué es hermoso?

    Y tuvo que darle razón. La vestimenta que estaba puesta sobre las sábanas era muy hermoso y elegante, era un kimono femenino azul sin mangas con estampados en remolinos de un color azul más fuerte, a un lado se hallaba un obi amarillo con azul como el de su padre y una especie de top negro que se ajustaba a su pecho; por supuesto esa especie de pantalón blanco ancho y unas botas negras hasta antes de las rodillas.

    —¡Wow! ¿En verdad Riley lo consiguió para mí?

    —¡Sí!

    La sonrisa de Sayumi se hizo más suave, Riley era un niño Yokai hijo de unos de los sirvientes, era muy dulce y atento; desde el primer día en que llegó él le ayudó en cuanto pudo.

    Unos ligeros pasos llamaron la atención Sayumi, Rin no se percató; Kitto entró corriendo en la habitación para saltar a los brazos de su protegida y restregarse entre estos.

    —¡Kitto!

    Yaken venía siguiendo al kitsune revoltoso.

    —¿Qué sucedió, Yaken?

    —¡Qué ese pequeño demonio hizo un desastre en la cocina!

    Ambas niñas estallaron en risas.

    —¡No se rían, es serio lo que hizo ese maldito kitsune!

    0-0-0-0-0

    Risas.

    Eso faltaba en el grupo.

    Risas.

    Kagome ya no sentía al grupo igual, era como si le hubieran arrancado una parte esencial que no podía reponerse por sí solo.

    En su corazón el vacío predominaba y en su rostro una sonrisa falsa.

    —Kagome-chan, ¿realmente te sientes bien?

    —Claro, sólo voy cansada, no he dormido bien los últimos días.

    Sango frunció un poco el ceño para luego relajarse y corresponder la sonrisa que su amiga le brindaba, pero era verdad, la morena no ha estado durmiendo bien pues le preocupaba que los fragmentos que tenía en su poder no se estuvieran purificando completamente aunque su preocupación no la había compartido con sus amigos, no quería ponerles una carga más sobre sus hombros.

    La noche se alzó en el cielo, Kagome ahora tenía un fijación por la Luna antes tan sólo le llamaba la atención cuando se acercaban las noches de Luna nueva, ahora no, se podía sentar a mirarla por horas.

    —Kagome —ella bajó su mirada para encontrarse con Shippo—, ¿está bien Sayumi?

    Cada noche desde la partida de la heredera del oeste siempre venía Shippo preguntando por ella, y cada noche Kagome sólo podía calmar su curiosidad con suposiciones.

    —Claro que sí, recuerda que es muy fuerte —murmuró acariciando los cabellos de él—, nada le pasara, además dudo que Sesshomaru por más frío y malo que parezca deje que la lastimen.

    Y con esas palabras Shippo siempre se tranquilizaba, o por lo menos eso parecía.

    —¡Shippo ven a ayudar con la fogata!

    —¡Voy!

    Kagome le observó correr hasta Miroku, el cual le detuvo con su báculo, rió al ver al pequeño despotricar contra el monje.

    Poco a poco el tiempo pasaba entre conversaciones, peleas y bostezos.

    —Shippo a dormir —murmuró la morena mientras lo alzaba entre sus brazos, éste se acurrucó para más comodidad logrando una sonrisa en el rostro de Kagome—. Descansen muchachos.

    —Igualmente, Kagome-sama.

    —Hasta mañana, Kagome-chan.

    Inuyasha se limitó a hacerle un cabezazo a lo que Kagome le respondió con una sonrisa fría, le dio la espalda para meterse a su bolsa de dormir junto con el pequeño.

    Inuyasha desvió la mirada hasta el cielo, sentía que su relación con Kagome se volvió un abismo, gruñó sin poder comprender que es lo que pasaba, entre cavilación y cavilación sus pupilas captaron a una serpiente cazadora, su corazón palpito, miró a sus amigos que estaban cómodamente dormidos, bajó de un salto del árbol para irse corriendo sin saber que una mirada celeste no le quitaba la vista de encima.

    0-0-0-0-0

    Kikyo tenía la mirada perdida en las ramas de los arboles que originaban un juego de sombras en el bosque, alguien con mentalidad frágil podría volverse loca de miedo si se llegaba a perder pero no ella, no quien ya había probado el sueño eterno.

    —Inuyasha.

    De sus labios salió inconscientemente ese nombre, sabía que lo que hacía estaba mal, atraerlo a ella, atándolo a su presencia le negaba el buscar la felicidad pero no le gustaba ver a su reencarnación cerca de él, eso era algo que no quería, no quería que su recuerdo se borrara del corazón de Inuyasha.

    Egoísta.

    Lo sabía y aún así le seguía llamando, le necesitaba.

    —Inuyasha…

    Entonces oyó como una rama se rompía, no necesito bajar su vista para saber quién era, para ella era evidente.

    —Kikyo.

    Fue al oír su nombre que bajó la mirada para centrarla en el hanyo que respiraba agitadamente por el recorrido que hizo lo más rápido que sus piernas le permitieron.

    —Has venido —murmuró secamente, no es que no le diera gusto pero rogaba que unos de esos días en ella le buscase él no atendiera, le dolería, claro está pero necesitaba que Inuyasha fuera el que diera el alto, su persona no podía hacerlo.

    —Quería verte. —Fue lo que salió de la boca del platino.

    Ladeó el rostro, dejando que su cabello suelto se moviera con ella rozándole sus mejillas, esa suave confección tuvo un efecto en su cuerpo.

    —No has cambiado nada, Inuyasha.

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    Kagome se dijo así misma masoquista cuando alcanzó a Inuyasha, desde su posición podía ver y oír claramente todo, entrecerró sus ojos al escuchar las palabras de anhelo del hanyo hacia Kikyo, sus ojos se cubrieron de dolor pero lo que sus oídos oyeron a continuación fue en verdad un duro golpe para su persona.

    —Kikyo ven conmigo, te necesito a mi lado. Siento que algo me falta, no puedo seguir con la impresión del vacío, eres la única capaz de llenarlo.

    —Inuyasha —replicó ella—, no te has dado cuenta de la duda en tus palabras, tienes un corazón cambiante yo no puedo aceptar palabras de alguien así.

    —¡No tengo dudas! ¡A ti es a quien amo!

    La morena apretó sus manos hasta formar puños que temblaban de ira e impotencia, sentía como su garganta se rasgaba de tanto contener las ganas de gritar y llorar pero no haría tal cosa, no soportaría ver la mirada de superioridad de Kikyo, una mirada que diría claramente “yo gané”, su orgullo se rompería.

    Lentamente se fue alejando para que no fuera descubierta, al estar ya varios metros lejos fue cuando se permitió correr con la desesperación de quién huye de sus peores pesadillas, su vista estaba reducida por las constantes lágrimas que escapaban sobre sus mejillas, ¿por qué no podía encontrar a alguien para amar?

    ¡¿Por qué?!

    La luna era la única testigo de su dolor desgarrador, todo eso fue interrumpido por la fuerte presencia de un monstruo que atraído por el fragmento de Shikon se interponía en su camino, apretó el arco y ahí fue cuando se dio cuenta de que traía su arma, no sabía en qué momento la había tomado, tal vez fue una acción inconsciente al salir detrás de Inuyasha, fuese como fuese tenía como defenderse para seguir su… ¿camino?

    —Camino —susurró.

    ¿Qué camino? Ya no había nada para ella, ¿qué le quedaba en el mundo? Inuyasha ya había hecho su elección, ni siquiera le necesitaría para buscar los fragmentos, Kikyo podría con esa tarea al igual con la de llenar su vacío entonces, ¿cuál era su razón para seguir?

    Su mano derecha que rozaba con una de sus flechas guardadas en su carcaj se detuvo para dejarse caer a un lado de su cuerpo al tiempo que bajaba el arco, rindiéndose, no tenía ni siquiera la fuerza de luchar. Por eso cuando sus ojos se encontraron con los del demonio atinó a cerrarlos al ver como unas garras se dirigían a su cuerpo desprotegido.

    0-0-0-0-0

    Sayumi disfrutaba el hecho de volver al bosque, no es que le disgustara el estar en la casa de la Luna pero ahí Sesshomaru no estaba junto a ella como cuando se iban al bosque, aunque a veces se iba no tardaba en regresar y eso le gustaba, le agrada pasar el tiempo en su presencia con eso ella era feliz.

    El olor a naturaleza llenaba su nariz relajándola, Kitto estaba echado a un lado haciéndole compañía desde hace un rato Rin se encontraba durmiendo, y como no, si se la pasó todo el día correteando de un lado al otro, arrestándola con ella a pesar de sus reproches pero es que le era imposible decirle no a Rin.

    —Kagome.

    Se reincorporó atrayendo la atención del kitsune que se puso atento de sus alrededores, Sayumi estaba completamente segura de que el aroma que le llego era de su madre nada se podía comparar con ese olor a hierbas silvestres, ni siquiera las mismas hierbas tenía ese fresco escozor y salvaje fragancia pero a todo eso le seguía un fino olor a agua salada, ¿agua de mar?

    Raro se dijo puesto que el mar no estaba cerca y no creía que el aroma le hubiese durado más de unas cuantas horas a menos que… ¿estuviera llorando? La imagen mental de su madre llorando hizo que saltara sobre sus puntas para salir en su búsqueda.

    —Quieta.

    Como si se hubiera paralizado no movió ningún musculo al oír la voz firme de su padre, olvido que estaba con ella, por un momento agradeció a ver llamado a su madre por su nombre o se hubiera metido en problemas.

    —¿A dónde pensabas ir?

    —Yo —murmuró a pesar del tono bajo, sabía perfectamente que llegaría hasta su padre—, he olido a-

    —No irás por esa humana.

    Apretó los dientes fuertemente al oír eso, no iba a permitir que su madre sufriera sola, de ninguna manera.

    —Iré —giró su cuerpo para poder quedar frente a su padre que tenía una seria mirada—, yo-

    Detuvo sus palabras al percibir otro olor, un olor metálico muy conocido.

    El olor a sangre.

    Eso fue el catalizador para que Sayumi saliera corriendo sin importarle lo enojado que pudiera ponerse su padre, pero, lo que ella no vio fue el leve espasmo que tuvo el yokai al oler la sangre antes de salir tras la niña.

    0-0-0-0-0

    El terror recorrió su cuerpo, poco a poco se acercaba a donde su madre se encontraba sus sentidos estaban alerta, descontrolados la sensación de muerte le era cada vez mayor y no le gustaba, ni un poco y cuando llegó la furia domino sus actos.

    El monstruo sintió la presencia de Sayumi por lo que retiró su atención de su presa anterior, de todos modos prácticamente ya estaba el otro mundo y el fragmento ya se encontraba en su interior, la fuerza fluía en su cuerpo grande y tosco.

    —Otra presa.

    La Inu se lanzó en un rápido movimiento desenvainando su espada, el demonio no pudo hacer nada cuando fue alcanzado por la hoja filosa, su cuerpo fue partido a la mitad desde la cintura pero no conforme con eso la Inu volvió a lanzar otra estocada quería destrozarlo, quería hacerlo pagar, quería…

    —¡Basta!

    Sesshomaru apresó la muñeca al aire, ella no pudo seguir con su trabajo de descuartizar puesto que esa muñeca era la derecha donde tenía su espada. Se dejó caer de rodillas con la respiración agitada, de pronto su mente nublada se despejo poco a poco, se dio cuenta de lo que había hecho y miró sus manos, bañadas de sangre.

    La rabia nunca le había dominado como en ese momento, dirigió sus ojos a su padre que le miraba con severidad, tembló asustada de sí misma.

    —Tu salvajismo fue incensario, contrólate.

    Al querer decir algo el quejido agónico le hizo volver a la razón de su estado anterior de rabia, sus ojos se cristalizaron al ver a su madre cubierta de sangre, su propia sangre, se levantó para después dejarse caer a su lado, no podía perderla.

    —Kagome, Kagome —murmuraba con suplica.

    Sesshomaru analizó todo el terreno para seguidamente acercarse.

    —No se defendió —Sayumi alzó su mirada para posarla en su padre—, no hay signos de lucha a pesar de traer su arco, ella se dejó a merced de su atacante.

    —No —no podía creer en esas palabras, su madre no se dejaría matar, no se suicidaría—, eso es-

    —Eso es lo que paso, Sayumi, quería morir.

    —¡ESO NO ES VERDAD!

    Sesshomaru observó el arrebato de su hija sin alterarse, sus manos temblaban de ira y sus ojos ya no deberían ver bien por las lágrimas acumuladas que no dejaba correr, no quería oír la verdad.

    —¿Entonces como explicas la falta de pelea?

    No contestó porque no podía explicarlo.

    —Sayumi.

    —¡No sé! —replicó al reconocer el tono de “responde, ahora” —. Yo no sé.

    Entonces fue cuando las palabras de su madre cobraron sentido, mucho sentido.

    —Entonces, ¿Por qué no me lo dices?
    Kagome besó la sien de su hija.
    —Porque te lastimaría.

    Su madre prácticamente se suicido. Saber eso no sólo le lastimo sino que fue como descubrir una mentira.

    Imposible.

    Pero no podía juzgarla no aún, no sabía la historia esa era el hueco en blanco que su madre nunca le reveló, debía completarlo y para hacerlo necesitaba que no muriera.

    ¿Cómo haría eso? Esperar a que muriera era demasiado cruel, necesitaba un método, algo que…

    Un recuerdo vino a su mente.

    —Mamá.
    —¿Dime? —Kagome se acercó a su hija, la cual tenía un álbum abierto sobre su regazo.
    —¿Por qué no has envejecido ni un poco? —cuestionó curiosa—. Parecer que tuvieras 18 años.
    La morena sonrió ante esa afirmación, se sentó al lado de su hija para acariciar sus cabellos.
    —Bueno es algo curioso, supongo que envejezco a una velocidad muy lenta porque la sangre de tu padre corre en mi cuerpo.
    Sayumi encaró una ceja y a pesar de sus tiernos 4 años a su madre le recordó a Sesshomaru cuando ella le decía que debía dejar ser tan serio, soltó una pequeña risa.
    —¿Sangre de mi padre?
    —Así es, aunque es una historia algo dolorosa así que te contaré de aquella vez que Sesshomaru me sonrió por primera vez. Verás ya había pasado rato desde que me separé de mis amigos, me encontraba con Sesshomaru, Rin y Jaken cuando Inuyasha…

    ¡Sangre!

    Eso era, si le daba un poco de su sangre yokai las heridas de seguro se cerrarían y su vida ya no correría riesgo, con la decisión tomada guió su muñeca a sus colmillos donde mordió fuertemente hasta sentir la sangre inundando su paladar pero antes de que pudiera pensar en acercarla a la boca de su madre fue apartada de golpe por su padre que la sostuvo del kimono que Riley le obsequió.

    —¿Qué crees que haces? —Prácticamente le gruño.

    —Salvándola.

    —No le darás tu sangre.

    —¡Si lo haré! ¡No puedo dejar que muera!

    Sesshomaru vio en los ojos de su hija la determinación por lo que se abstuvo de de gruñirle en amenaza, miró a la mujer que a penas y podía respirar, en pocos minutos moriría.

    —Bien —accedió, a Sayumi se le iluminó la cara—, pero no será tu sangre, será la mía.

    La sorpresa fue evidente, la Inu sintió como su padre la dejaba sobre el suelo para luego mirar atentamente a su madre y llevar su muñeca a sus colmillos, como anteriormente lo había hecho Sayumi.

    Lo que vio a continuación nunca se lo esperó, Sesshomaru absorbió su sangre, almacenándola en su boca para inclinarse en la moribunda mujer y posar sus labios sobre los contrarios.

    A Sayumi se le subieron los colores a la cara por lo que desvió su rostro.

    El Lord siendo ignorante de eso con sus manos logró entreabrir la boca de Kagome pasa pasar su sangre, ella intentó decir algo tal vez fuera por lo débil que estaba o porque ahora sus labios estaban cubiertos por lo de Sesshomaru no logró decir nada.

    Él repitió el proceso varias veces para asegurarse de que la mujer sobreviviera, porque a partir del momento en que accedió darle su sangre todo se había escrito.

    Sayumi no desaparecería.

    Continuara.

    ¿Me perdonan por haber tardado? Bueno en lo personal me gusto escribir este capítulo, más el final hay una razón de peso para que Sesshomaru no dejara a Sayumi darle ella su propia sangre, ¿adivinan, por qué? Pero bueno, amo a mi pequeña Sayumi (es Sayumi no Sayuri, por favor, es muy diferente el significado), un beso y espero no me maten.

    FiraLili.
     
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    liisseth

    liisseth Entusiasta

    Capricornio
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    Hola! Me has alegrado tanto la noche, que casi quiero llorar T-T No tengo palabras, solo expresiones de emcion salen de mi boca ¿Por qué? Porque Sesshoumaru BESO a Kagome. Bueno aunque fue para salvarle la vida la beso y nadie (si, nadie) lo negara. Para mi fue un poco decepcionante que Kagome-sama se haya, practicamente, suicidado, pero lo compensaste tan bien *¬* que me puse en el maximo nivel de fangirleanismo xD Bueno valio la pena la larga espera, (Kiss, Kiss) me alegro que todo se haya sellado, ¬.¬ Si tambien por la desicion que tomo Inuyasha, aunque duela, pero... Inuyasha ¡ERES EL MEJOR! Gracias a tu desicion ya se formo mi autoproclamada pareja favorita.Espero pronto la conti *¬* te amenazaria con torturarte pero te necesito viva para seguir trabajando. Esta chica dice:

    -Cambio y Fuera
     
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  19.  
    aishiterusexymaru

    aishiterusexymaru Entusiasta

    Aries
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    Muy bella historia, me gustó como conservaste el OoC de sessh y si hubo, fue poco y además justificado ^^ "más el final hay una razón de peso para que Sesshomaru no dejara a Sayumi darle ella su propia sangre, ¿adivinan, por qué? " y pienso que porque al tomar sangre de sessh, kagome se hace de su posesión, además cambiaría la historia no es lo mismo que sesshomaru la salvara a que Sayumi la salvara. Espero la conti!!!
     
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  20.  
    GAM

    GAM Iniciado

    Acuario
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    AY Dios!!
    ESperaba tanto esta continuacion!!!
    Quiero saber porque Sesshou no le dejo que diera sus sangre.....creo que significaria algun tipo de union no? algo asi como que Kag se convertiaria en algo de Sesshou, o algo asi ^^
    Espero el proximo capitulo, esto se esta poniendo buenisimo!!!
    Besos!!
     
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