De ahí en adelante, bueno, os podéis imaginar que empezamos a hacerlo como animales en celo, pero cuando estaba a punto de correrme ella me paró "¡No!, dentro no..." yo no entendía, solíamos hacerlo así "¿Porqué, qué pasa?" yo me seguía moviendo, ella me empujó y me apartó. "No...no quiero quedarme, es peligroso" la pregunté si había dejado de tomar la píldora, su mirada lo dijo todo.
Con miedo y la voz temblando me explicó: "Nada más empezar el viaje, a "Laura" le costaba dormir así que una amiga se ofreció a darle ansiolíticos. No son somníferos pero suelen provocar bastante somnolencia. Además, reducen la efectividad de la píldora..."con esa explicación yo ya estaba conforme, pero añadió: "así que estos días he estado tomando cada día para poder tenerla controlada"
"¿Qué?, ¿Cómo que controlada?", empecé a ponerme nervioso "Era la única forma de que no se diese cuenta de los piercings y el tatuaje" "¡Tatuaje!, ¿qué tatuaje?"se dio la vuelta al labio inferior. Tenía mi nombre dentro de un corazón. "¡Pero qué has hecho!" ella miraba al suelo "Los piercings aún se los podría quitar, pero eso..." "¿Y porqué se lo tendría que quitar?" "Los dos sabemos perfectamente que a ella no le gustan "
"Pero yo lo hice pensando en ti, sabía que te iba a gustar" "¡No, esto es demasiado!, la drogas y la haces cosas, eso no es lo que habíamos acordado" "¡Pero este también es mi cuerpo, tengo derecho a decidir!" "¡No, no lo es, es de "Laura" y cuando tú no estés...!"me dio un guantazo que me tiró al suelo, me miró un momento con los ojos llorosos y se encerró en el baño. Estuvo un buen rato encerrada llorando.
Me senté en el borde de la cama. Me sentía hundido. No quería hacer sentir mal a Estefanía, pero tampoco podía permitir que "Laura" corriese peligro. "¿Qué coño me pasa en la cabeza?" no sabía dónde meterme, sólo quería desaparecer. Había estado intentando fingir que todo iba bien y sólo estaba dejando el tiempo pasar dejando que las cosas fuesen de mal en peor.
Quería hablar con Estefanía y disculparme, pero no me sentía capaz de moverme. Era como si hubiese llegado a un punto que la había cagado tanto que sentía que lo mejor que podía hacer era no moverme. "Soy una mierda de persona..." me repetía una y otra vez "No sé qué va a pasar ahora..." la puerta del baño se abrió. "¿Estás bien?" dijo "Laura" al verme hundido.