“Ya que has sido tan sincero y te prometí que no iba a entorpecer tu relación con “Laura” te diré toda la verdad.” Cada palabra sólo me tensaba más. “Al principio… era exactamente como lo piensas… iba a quedar con… él…” se hizo el silencio.
“Pero tengo que ser justa, cuando dejó de quedar con él llamó a sus amigas para aprovechar la reserva, así que sí... va con sus amigas,” me sentí un poco aliviado(aunque recordándolo ahora…) “y en cuanto a mí...” siguió “bueno, no me interesa para nada salir si no estás tú”.
La tensión se esfumó. Me juró que no iba a hacer nada que me pudiese perjudicar con ella o sus amigas y que no me preocupara. Recuerdo que pensé “Que bien, si es que hablando bien las cosas todo se arregla” y sí, soy estúpido por pensar eso después de armar este lío pero… que sé yo, no soy perfecto.
Pasaron unos días, la llevé a la estación de tren y ella me mandó una foto cuando llegaron. Sentí que había superado una crisis. Casi me sentía imparable. Durante toda la semana hablaba con ella a diario y todo parecía ir bien; ella estaba feliz, yo estaba feliz y casi ni me acordaba de Estefanía.
Ya fantaseaba con su vuelta, con comerla a besos y ser felices para siempre, pero un par de noches antes de que volviese… Eran las tres de la mañana y justo me desperté para ir al baño cuando vi que “Laura” me estaba escribiendo. “Me aburro” “Estas despierto?” seguida de una foto de ella en el baño desnuda.
Jugando con la perspectiva, el reflejo en el espejo y la posición de su mano haciendo el signo de la paz; se tapaba justo los pezones y la entrepierna, haciéndola aún más erótica. “Wow y pensar que si me llego a quedar dormido me perdía esto” “Ahora te toca a ti” como un resorte me levanté y fui corriendo al baño a prepararme .
Estoy bastante orgulloso de mi habilidad para hacerme fotos picantes ya que hice un cursillo de fotografía y busqué información online de poses eróticas para hombres antes de salir con “Laura”(aunque para ser sinceros fue porque la primera vez que mandé una se rieron de mí)así que estaba excitado y emocionado.
La respuesta no se hizo esperar. Un vídeo de ella grabado desde abajo, tocándose, gimiendo mi nombre mientras se abrazaba las tetas con el brazo. Lógicamente yo también empecé a masturbarme. Pero cuando estaba a punto de correrme me saltó una videollamada. Era ella, me coloqué en la postura más cómoda/sugerente que encontré y contesté.
Había dejado el móvil en el suelo, apoyado contra la pared y estaba de espaldas en cuanto, enseñándome de cerca como se metía los dedos, gimiendo. Yo que ya estaba a punto intenté contenerme, pero era demasiado excitante, me corrí gimiendo: “¡Oh, que rico “Laura”¡” y ella paró.
Dijo: “Espero que te haya gustado”, y sin levantarse, giró un poco la espalda y apagó el móvil. Casi no vi su cara, pero me pareció que estaba enfadada.