Temo al temor que me hace ocultarme en la sombra descolorida. Y al camino a oscuras, de la noche, de lo desconocido y recorrerlo a ciegas, presa de la incertidumbre y de su miedo. Temo a la impiedad y a la injusticia de la Vida, que no me da lo que todos tienen. A la soledad profunda, a esta impertinencia, no tener un hogar lejos del hogar donde descansar, reír y llorar. Temo a ser invisible, invisible para siempre. A que nunca me escuchen sin importar cuánto grite. Temo a un camino lejano a mis sueños y deseos. A lo aburrido y a lo mundano, ruidoso, alborotado. A las cadenas de una vida impuesta. Olvidarme a mí mismo y perderme. A que todo lo que he hecho haya sido en vano. A que mis demonios ganen, que me remplacen. Temo a la debilidad de mi espíritu frente a la lucha, de mi cuerpo frente a la enfermedad, frágil. Al silencio, al silencio íntimo, no ¡! , al silencio de los demás. Al sufrimiento injusto, tan… Temo a no ser abrazado nunca… A seguir caminando por siempre en un sendero y nunca encontrar la posada.