—Por supuesto que sí —afirmó Sienna, apareciendo junto a Bleke y Laila; su sonrisa era relajada y transmitía confianza—. ¿Listas para arrancar? ¿Todos listos? Incluyó en la pregunta a Emily y Aleksander, quienes también aguardaban al otro lado de la barra. A cada mesero le facilitó una tablet y les explicó cómo utilizarla; allí podrían cargar los pedidos, revisar el menú por cualquier inconveniente y consultar el mapa del establecimiento. Sus sectores estaban cerca del bar y constaban de cinco mesas. Mientras hablaban, los clientes iban llegando. —Por ahora enfóquense en tomar los pedidos correctamente y preparar las mesas con los utensilios que hagan falta. Intenten tomárselo con calma y verán cómo todo fluye... y sean amables, claro. —Soltó una risotada—. Por cualquier duda estaré aquí, en la barra. Emily, en su sector, vería un animado grupo de cuatro jóvenes universitarios en la mesa 8; a un par de muchachas rondando los veinte años, pegadas cada una a su teléfono móvil en la mesa 12; y a una dupla de hombres trajeados en la mesa 13, abanicándose con sus portafolios. Aleksander, en su sector, vería a tres muchachos riéndose a carcajadas y estampando manotazos en la madera, ya con cervezas casi terminadas, en la mesa 1; a un hombre de unos treinta años, con el semblante comprimido y aparentemente discutiendo en una llamada telefónica en la mesa 3; y a una joven en la mesa 6 que parecía demasiado pequeña para estar sentada allí, en un bar, de noche. Entre tanto, Sienna comenzó a explicar la organización de la barra a Bleke y Laila. La hielera enorme, las frutas congeladas, los vasos para cada bebida, la distribución de las botellas, cómo debían disponer de las licuadoras y los envases después de usarlos... —Es mucha información para metérselas a presión, de todos modos, así que les iré explicando a medida que entren pedidos —concluyó, acercándose a unos clientes sentados en la barra—. Señores, ¿qué les sirvo? —Dame una IPA —respondió uno, hosco, y el otro lo miró horrorizado antes de concederle una sonrisa a Sienna. —Para mí algo tirado, uhm... ¿una roja tienen? —Claro que sí~ —Apoyó el codo en la barra y se giró hacia las pasantes, sonriente, para guiñarles el ojo—. ¿Creen poder encargarse? Bleke asintió al instante y miró a su compañera. —¿Cuál quieres tú? . . . Así, sin demasiadas opciones a la mano, Kakeru y Kashya debieron acatar las escuetas órdenes de Ilya, quien dio media vuelta y se fue a regañar a otros empleados apenas terminó de ubicar a los pasantes y lanzarles sus delantales blancos por la cabeza; en un bolsillo estaban las redecillas de pelo hechas un bollo aunque, claro, alguien olvidó mencionarlo. Kashya se encontraba frente al mesón donde disponía, básicamente, de tablas, cuchillos y envases hondos. Ilya le había dicho que picara de todo, pero ¿por dónde se suponía que empezara? ¿En verdad daba lo mismo el orden? Podía obedecer al chef al pie de la letra, claro, pero también podía buscar algún tipo de información adicional... Kakeru había sido guiado prácticamente a la otra punta de la cocina, donde se enfrentó a una bacha inmensa y a una montaña de platos sucios aún más sorprendente. Suspiró, atándose el delantal a la espalda, y en ese momento sintió la vibración del móvil en el bolsillo trasero del jean. Los mensajes que leyó le comprimieron el semblante y alzó la cabeza de repente, preocupado. El tal Ilya ya le caía mal y precisamente por eso prefería evitarse el lío de ser pillado holgazaneando. Bueno, podía estar poniendo el aparato en silencio, ¿no? Sus pulgares flotaron sobre el teclado un par de segundos antes de redactar una respuesta rápida para Ilana. Cualquier cosa grita Es broma, quiero creer que tendrá la decencia de no molestarte Que te sea leve y gracias Al rato hablamos, Lana Algo a regañadientes, regresó el móvil al bolsillo y jaló de los guantes de goma, acomodándolos en sus manos. Pues a fregar. Contenido oculto MESEROS Amane Insane Por ahora sólo deben escoger una mesa para acercarse a ella a tomar los pedidos, yo los iré guiando BARTENDERS Zireael Bleke y Laila deben repartirse los pedidos, hacer uno cada una y lanzar 1d20
La aparición de Sienna me asustó un poco, pero lo disimulé y reflejé su sonrisa, asintiendo con la cabeza a la pregunta que dirigió para todos. ¿Estaba lista en realidad? Ni un poco, pero estaba acostumbrada fingir que sí al menos cuando la ansiedad no me ensartaba una puñalada por la espalda. Ella se concentró en terminar las explicaciones para quienes serían meseros y luego se enfocó en Middel y yo nuevamente. Procuré atender a todo, pero no íbamos ni por la mitad cuando pensé que era demasiada información y comencé a preocuparme incluso más que antes, pues el sitio no estaba necesariamente vacío y no quería relentizar el trabajo de nadie. La voz de Sienna me ancló un poco y le di las gracias en voz baja. Finalmente se acercó a un par de clientes y el primero fue... Una joyita, como mínimo, incluso el otro lo miró con horror y le sonrió a la mujer. Fue después que nos pasó la pelota y así como Bleke, asentí de inmediato porque, bueno, era lo que correspondía. Recibí su mirada y sopesé el asunto un par de segundos. —Me encargo de la IPA —le dije a la muchacha junto a una sonrisa, pues porque alguien debía lidiar con Mr. Hosco. Procedí y estuve atenta en caso de tener que pedirle ayuda a Sienna, aunque esperaba que no. Contenido oculto Los d20 fear me (no) Edit: LOS D20 ARE SHAKIIIIING
No mucho después de que Meyer-senpai se nos uniera, Corvalán-sensei se reunió con nosotros para darnos las indicaciones correspondientes. Mentiría si dijese que no me sentí un poco decepcionada con el reparto que hizo, ¡pero es que ya era mala suerte que me tocara con el único alumno que no conocía de nada! Y claro que sabía que estábamos ahí solo para trabajar y no perder el tiempo con amigos, pero me hubiese ayudado a sentirme algo más tranquila... bueno, nada que hacerle. Me recogí el pelo en una coleta tras escuchar la breve explicación de la mujer y, tras coger un montón de aire por la nariz, me giré para encarar la multitud de mesas. A ver, aquello no podía ser mucho más complicado que atender la tienda de conveniencia, ¿cierto? Los principios eran los mismos, después de todo: poner buena cara, ser simpática y siempre darle la razón al cliente. Repasé con la vista el sector que me habían asignado y decidí acercarme primero a la mesa de los hombres trajeados, sabiendo que tampoco tenía tiempo de sobra para debatir las opciones. —Buenas noches, bienvenidos al Bar Oasis. Me llamó Emily y seré quien les atienda esta noche —me presenté junto a una sonrisa amable—. ¿Desean empezar con las bebidas, quizás? Me despedí de Emily y Bleke en cuanto nos indicaron que estaríamos en grupos separados, siendo que a mí me había tocado trabajar en la cocina junto a Kakeru. Le dediqué una mirada fugaz al muchacho, antes de que el encargado de la cocina nos hiciera pasar al interior de la misma. El hombre no parecía tener muchas ganas de lidiar con nosotros, algo que podía llegar a entender, y aunque negué con la cabeza cuando me preguntó si había cogido algún cuchillo alguna vez, la tarea que me encomendó fue justamente la de picar verduras. Me dirigí a la zona donde debía trabajar y observé la superficie de la encimera con curiosidad, echándole también un vistazo al frigorífico de los ingredientes antes de asentir con la cabeza hacia el hombre. La realidad era que no tenía muy claro cómo tenía que cortar la verdura en cuestión, pero tenía el presentimiento de que no iba a recibir muchas instrucciones si preguntaba al respecto. Esperé a que el cocinero se fuera, pues, y saqué mi teléfono móvil tras colocarme el delantal (y la redecilla que encontré de pura casualidad al palmear los bolsillos). Cuando no sabías la respuesta a algo, Google era la solución, ¿cierto? Un par de vídeos o artículos que me explicasen el orden y la manera de picar los ingredientes debería ser más que suficiente, a mí parecer. Contenido oculto qué pena que nadie entienda que me siento como jimin en aquel chef!au jikook que se hizo viral unu
Cuando dijo que había que ser amable hice un esfuerzo titánico para no fruncir el ceño, estaba en ambiente laboral y mi mejor cara era prácticamente no tener gesto alguno, tipo cara seria y esa porquería. Repartió las mesas entre una niña que no conocía de nada y mi persona, recibí la tablet y aproveché a llevarme un par de menús de la barra porque ya sabía que había gente que prefería tomarse su estúpido tiempo leyendo y dándose la visual de los platos. Observé las mesas y terminé inclinándome por el de la mocosa, la 6; vete a saber si la tonta se había perdido y tenía que avisar que buscaran a sus padres. —Buenas noches —solté el aire por la nariz, resignado—. ¿Tus papás o hermanos están cerca para darte el menú? —tanteé para saber si le avisaba al encargado de nosotros y ya lavarme las manos de esto.
Habiendo recibido la confirmación de ambas pasantes, Sienna separó el cuerpo de la barra y se dio media vuelta para atender a otros clientes. Bleke asintió ante la decisión de Laila y, así, cada una se dispuso a atender a uno de los hombres. La tarea de Meyer era sencilla: ir a la nevera, buscar una cerveza IPA y traerla de regreso. Se situó frente al cliente hosco y, de un movimiento rápido y preciso, logró destapar el botellín. El hombre se sonrió y agarró la bebida apenas pudo disponer de ella. —Dedos veloces, los tuyos —comentó, con una nota de sorpresa en su tono áspero—. Gracias, niña. Bleke, por su parte, debía seleccionar un vaso y... Esperen, había dos medidas de cerveza tirada, ¿cierto? Lo recordaba del menú. Prefiriendo no asumir que se trataba de una pinta a secas, decidió aproximarse al cliente y consultar. Así, con el panorama claro, jaló de la palanca y comenzó a llenar el envase levemente inclinado. ¿Por qué? No tenía idea, era lo que su memoria recordaba de películas y escasas experiencias. Algo de espuma se derramó por sus dedos, limpió el excedente y deslizó la cerveza frente al cliente, quien le sonrió con cierta calidez. Ella se limitó a murmurar un "aquí tiene". Cuando ambas finalizaron su tarea, Sienna volvió a materializarse. —¡Muy bien! Primera prueba superada. Ya verán cómo se vuelve más sencillo a medida que repiten tareas. ¿Les parece si aumentamos un poco la dificultad? —Se acercó a una pantalla táctil, la cual tocó para activar—. El sistema ya sabe si enviar los pedidos a la cocina o a la barra, así que aquí tienen todo lo que pueden hacer. A medida que finalicen pedidos, los tildan y whoosh, desaparecen de la lista y le llega el aviso a los chicos. Fácil, ¿verdad? Prefiero que vayan despacio y que trabajen bien, no se agobien. Nuestros meseros son los mejores del universo, claro, pero si llegara a darles un mini lapsus es importante que ustedes recuerden adónde se va cada bebida. Contenido oculto: Lista de pedidos 19:25 — Volcano Sunset (Mesa 7) 19:25 — Island Bloom (Mesa 7) 19:25 — Cerveza tirada: Honey Nuts (Mesa 7) 19:28 — Margarita (Mesa 20) 19:28 — Margarita (Mesa 20) 19:34 — Jugo de ananá (Mesa 17) 19:34 — Limonada tropical (Mesa 14) 19:34 — Piña colada (Mesa 14) 19:35 — Smoothie Waikiki (Mesa 21) 19:35 — Emerald Lagoon (Mesa 21) 19:35 — Cerveza tirada: Barly Whine (Mesa 21) 19:35 — Cerveza tirada: Barly Whine (Mesa 21) >>Sigamos con esto: encárguense de la limonada tropical y la piña colada que pidieron en la mesa 14. Si tienen dudas, aquí estoy. Contenido oculto: Bartenders Registro de pedidos realizados Laila [1/6] 1. Cerveza IPA (19) - Cliente (3) 2. ? Bleke [1/6] 1. Cerveza tirada roja (15) - Cliente (10) 2. ? La lista de pedidos irá progresando y mutando conforme avance la jornada. Dependiendo la bebida que se esté preparando, la dificultad cambia tal que así: - Tragos de autor (-3 al puntaje final) - Cócteles clásicos y Bebidas sin alcohol (-1 al puntaje final) - Cervezas, Agua mineral, Gaseosas (sin modificador) Por lo cual ahora deben repartirse los pedidos y lanzar 1d20 - 1. Cuando Emily se encontraba lo suficientemente cerca, logró oír parte de su conversación antes de que la vieran y guardaran silencio. Oírla era una cosa, claro, y entenderla era otra. Activos líquidos, retenciones, auditoría legal... Fueron demasiadas palabras complejas en muy poco tiempo. Tenía sentido, viendo su ropa y los portafolios que por fin habían apoyado contra sus sillas, pero ¿qué hacían trabajando en una posada? Al recibir la atención de ambos, Emily pudo discernir al instante que uno, el más joven, se esforzaba por suavizar su semblante; el otro no tanto. Les dio la bienvenida y el segundo soltó una risa entre dientes, ácida. —A ver si tú nos atiendes mejor. —Masaaki-san... —intentó reprenderlo su compañero, nervioso, a lo que recibió una mirada filosa. —¿Ahora sí me dejarás tomar alcohol? —Alzó la cabeza hacia Emily—. Una Golden Ale, niña. ¡La primera de muchas! Vaya, parecía plenamente dispuesto a emborracharse... y algo malhumorado. ¿Una reunión fallida, quizá? —Yo estaré bien con un jugo de ananá, gracias... —balbuceó el más joven, avergonzado. Al acercarse, Aleksander pudo confirmar que la niña era japonesa y que no debía superar los doce años. Estaba jugando con el servilletero, meciendo las piernas en el aire, y al notar la presencia del joven lo recorrió de pies a cabeza, ceño fruncido. No parecía molesta, sino concentrada en su... ¿escaneo visual? Al final sonrió y lo miró a los ojos. —Me gusta tu pollera —halagó, refiriéndose (probablemente) al delantal de flores anudado a la cintura de Aleksander—. ¡Y me gusta tu cabello! Es muy rubio... ¿Es natural? Contenido oculto: Meseros Emily puede ingresar los pedidos y seguir atendiendo mesas o enfocarse en llevar las bebidas; en cualquier caso, necesito 1d20 Alek, libertad absoluta Kashya, ya con el uniforme y la redecilla puestos, tomó su móvil y se dispuso a buscar la información que Ilya no le había facilitado. En cuanto al orden, era difícil encontrar una regla universal, pero había dos cosas que siempre se consumían mucho: papa y cebolla. Si, además, contrastaba los estándares con los platillos del menú, tendría que poder arribar a una solución medianamente decente. Con eso definido, sólo le quedaba aprender a cortar cada ingrediente. En el video primero pelaban las papas, y entonces... —¿Por qué no oigo ningún cuchillo? —llya apareció a su lado de repente; tenía los brazos cruzados y cara de muy malos amigos—. ¿Tonteando con el móvil y frente a las narices de tu jefe? ¿En serio? Guárdalo y ponte a trabajar, y si lo vuelvo a ver te lo quito, ¿me oyes? >>El humor del chef empeora levemente. Contenido oculto: Ayudantes de cocina Kashya ya tiene una vaga idea de lo que debe hacer. Elige una tarea y lanza 1d20
Uno no podía juzgar las tareas basadas en su simpleza aparente, por eso intenté no confiarme por solo tener que descorchar una botella de cerveza y me concentré en mi tarea. El movimiento fue fluido, rápido y efectivo y si disimulé mi propia sorpresa, fue para mantener las apariencias frente a Mr. Hosco quien, puestos en ello, halagó el trabajo y me agradeció. Bueno, se suponía que mis manos fueran rápidas, así que al menos podía proyectarlo a... ¿Abrir cervezas? Excelente talento recién descubierto. Ya verías tú qué risas cuando le mostrara a Richard que podía abrir botellas como si el mundo se acabara mañana. —Es un placer. Si gusta otra cerveza en un rato, basta con que me haga una señal —respondí dedicándole una sonrisa. Bleke terminó con la cerveza tirada y entonces Sienna apareció otra vez, haciendo que el corazón me pegara un brinco. Habló de aumentar la dificultad y nos explicó algunas cosas más, así que presté atención y miré los pedidos. Me sentí algo abrumada, pero Sienna ajustó la amplitud de la tarea y la volvió más puntual, lo que me tranquilizó un poco. Intercambié una mirada con Bleke y tomé una decisión al vuelo. —Me encargo de la piña colada —dije hacia ella y comencé mi tarea, más que comenzarla, le pedí auxilio a Sienna con la mirada. No fue tanto para que me guiara de cero, fue para que mientras disponía de los ingredientes como los recordaba en el menú: ron blanco, crema de coco y jugo de ananá, me diera la señal de que las cantidades y demás estaban bien y me corrigiera si no.
Sienna captó al instante la solicitud (o más bien el pedido de auxilio) en los ojos de Laila y, levemente divertida, se acercó. No parecía entretenerse de forma burlona a costa de las pasantes, era en realidad una forma de ternura. Además, entendía la posición en la que se encontraban. —Muchos preparan la piña colada en licuadora —comenzó a explicar, denotando que Laila ya había seleccionado los ingredientes—. Se vuelve muy tentadora la noción de lanzar todo a un vaso y apretar un botón cuando los clientes se te apilan uno tras otro, pero como siempre digo: debemos entregar lo que cobramos. Esta es una bebida dulce pero equilibrada, si lo piensas así te ayudará a recordar las proporciones: 60 mililitros de ron, y luego 45 de crema de coco y jugo de ananá. Aquí tienes las medidas. Le alcanzó un llavero compuesto por varias cucharas metálicas que encastraban unas dentro de otras, cada una con su respectiva cantidad grabada al reverso, y también la coctelera. —Tira todo aquí, échale un poco de hielo, y agítalo con ganas durante veinte o treinta segundos. Luego lo cuelas en un vaso con hielo picado y... la decoración te la dejo a ti. Usa lo que te diga tu corazón. Le dedicó una última sonrisa y se retiró para chequear que Bleke no estuviera teniendo problemas con la limonada. Al finalizar las bebidas, las tildaron de la lista y las apoyaron sobre una rejilla dispuesta en la barra. No pasaron ni quince segundos cuando un joven apareció y se desvaneció con ambos pedidos en su bandeja. —Es un poco emocionante, ¿no? —murmuró Bleke, acercándose a su compañera. Sienna les permitió aquel instante de curiosidad en el cual siguieron al mesero hasta que llegó a la mesa y entregó las bebidas. Eran dos muchachas, quienes se sonrieron, compartieron un delicado beso en los labios y brindaron, dándole un sorbo a sus vasos. Sus expresiones no cambiaron sustancialmente, apenas un leve ceño fruncido y reanudaron la conversación. —No lo hicieron mal. —Sienna se cruzó de brazos, a un lado de las pasantes—. Quizás al ananá le faltaba madurar o la limonada quedó muy mentolada, hay ingredientes que conviene manejarlos con extremo cuidado. Mi consejo es que prueben lo que puedan (o sea, nada de alcohol, señoritas) e intenten recordar cómo se sienten los ingredientes. ¿El jugo de ananá hoy está un poco ácido? Échale más crema de coco. ¿Cuando palpas la menta huele muy fuerte? Ponle menos. Cerciorarse del estado de los ingredientes también es el trabajo de un buen bartender. >>Pero no se preocupen, lo que me interesa hoy es que aprendan, no que hagan las cosas bien. Relájense, jueguen con los ingredientes y disfruten el proceso. Ahora sigan con lo que ustedes prefieran de la lista. ¿Mi recomendación? Trabajen en equipo, descubran lo que se les da bien e intenten encontrar un balance entre eso y los tiempos de espera. Nadie quiere quedarse clavado media hora sin su cerveza, ¿o sí? Contenido oculto: Lista de pedidos Hora actual: 19:43 19:25 — Volcano Sunset (Mesa 7) 19:25 — Island Bloom (Mesa 7) 19:25 — Cerveza tirada: Honey Nuts (Mesa 7) 19:28 — Margarita (Mesa 20) 19:28 — Margarita (Mesa 20) 19:34 — Jugo de ananá (Mesa 17) 19:34 — Limonada tropical (Mesa 14) 19:34 — Piña colada (Mesa 14) 19:35 — Smoothie Waikiki (Mesa 21) 19:35 — Emerald Lagoon (Mesa 21) 19:35 — Cerveza tirada: Barly Whine (Mesa 21) 19:35 — Cerveza tirada: Barly Whine (Mesa 21) 19:40 — Piña colada (Mesa 8) Contenido oculto: Bartenders Registro de pedidos realizados Laila [1/6] 1. Cerveza IPA (19) - Cliente (3) 2. Piña colada (16) - Cliente (18) Bleke [1/6] 1. Cerveza tirada roja (15) - Cliente (10) 2. Limonada tropical (14) - Cliente (16)