Atendí diligentemente tanto a la explicación de nuestro ¿jefe? como a la sesión de práctica, donde puse a prueba los diferentes masajes enseñados y comprobé que mis manos navegaban mejor el equilibrio de los movimientos precisos y delicados que requería el tratamiento facial. Era gracioso, considerando que el craneal me trajo mil y un problemas. Si debía ser honesta, no terminaba de agradarme la sensación de las hebras capilares, tan rígidas en su nacimiento, combinado con el vaivén de mis dedos. Me daba miedo enredar el cabello de la persona y tironeárselo sin querer. Con la práctica concluida, finalmente llegaron los clientes. Tomamos registro de la situación de todos y escuché las opiniones de mis compañeros, asintiendo con la cabeza de tanto en tanto. —Yo puedo encargarme del facial o el linfático —propuse, alzando levemente la mano. En eso, Bin se acercó a nosotros y coló la cabeza en nuestra pequeña ronda. —¿Cómo vienen, chicos? ¿Ya decidieron? Si esperamos mucho más se nos solaparán los turnos. Contenido oculto Insane me avisó que no iba a poder postear, así que continuaremos la jornada. Gabi y Pau, pueden decidir lo que hagan Génesis y Ervin
La prima de Yuta se ofreció a hacer el masaje facial o el linfático, lo que nos dejaba con muy pocas opciones para los otros dos alumnos. Tras unos segundos más de discusión entre todos, finalmente nos pusimos de acuerdo con la repartija de masajes y, casi al mismo tiempo, Bin-chan se nos acercó para preguntar si nos habíamos decidido. Nos encargamos de darle la respuesta, especificando el masaje que habíamos elegido para cada cliente y quién se encargaría de cada uno, y al poco rato me separé del grupillo para acercarme al crío tenista. —Kento-kun, te ha tocado conmigo esta vez. ¿Vamos~? Contenido oculto vamos a dividirnos así y que sea lo que dios quiera (?): linfático: ayumi > génesis ayurvédico: watanabe > maze piedras calientes: lisa > ervin masaje facial: sawayama > kaia masaje craneal: kento > alisha ¿asumo que los dados de insane los tiras tú? ¿o quieres que los tiremos nosotras?
Habiendo decidido los masajes que le haríamos a los clientes, nos separamos y yo me acerqué al señor Sawayama, el programador. Ejecuté una marcada y lenta reverencia frente a él y, habiendo conectado con sus ojos, sonreí. —Por aquí, Sawayama-san. ¿Qué tal un masaje facial para aliviar un poco sus tensiones? Parece molestarle la mandíbula. Cuando nos repartíamos entre las camillas, vi que Bin se aproximaba a nuestro compañero, Ervin, quien ya estaba recogiendo las piedras calientes, y con disimulo sacudió la cabeza. Pareció darle unas breves indicaciones y el muchacho regresó el material al hornillo. Contenido oculto Yo tiro los dados de Ervin y Génesis, yes yes, y ya luego de que estén todos los dados traigo los resultados :D Masajes Drenaje linfático: Ayumi > Génesis: 23,9 Masaje ayurvédico: Watanabe > Maze: ? Drenaje linfático: Lisa > Ervin: 18,7 Masaje facial: Sawayama > Kaia: 12,9 Masaje craneal: Kento > Alisha: 20,7
Escuché a Alisha y luego de contemplar las posibilidades un instante más, asentí, de la misma manera que lo hice cuando Kaia intervino para decir de qué masajes podía encargarse. En fin, que pronto nos repartimos a los clientes y cuando Bin nos preguntó si ya nos habíamos decidido, pues nos pusimos en marcha. Todavía tenía dudas con lo de las piedras, pero creía que a todos se nos habían dado un poco para el culo. ¿Quizás debimos pedir un repaso? Estuvo claro que sí cuando a Bin le tocó intervenir con sutileza, pero me enfoqué en lo mío y me acerqué al escritor, dedicándole una sonrisa suave. —Watanabe-san —lo llamé con calma—. ¿Le parece si comenzamos? Es agobiante no poder descansar bien, ¿cierto? Fui buscando hacerle conversación, ya no tanto para indagar en su agotamiento, si no para entrar un poco en confianza y finalmente le dije que pretendía hacerle un masaje que se enfocara en el agotamiento crónico que manifestaba. Con todo listo, comencé a trabajar, esperando que mi memoria funcionara como debía. Contenido oculto mi peor enemigo: un d20
Bin se mantuvo atento y vigilante a todo el proceso de los pasantes, incluso desde sus charlas con los huéspedes. Por ello, cuando Ervin tomó las piedras calientes no demoró en detenerlo e indicarle, con discreción y en voz baja, que ese método podría repercutir en la salud de Lisa. La señora había permanecido sentada todo lo que pudo y se había quejado de sus piernas, las cuales le dolían y sentía hinchadas, evidenciando un problema de circulación sanguínea. Para su caso, lo ideal sería un drenaje linfático que redujera la inflamación. No existían las soluciones mágicas, al fin y al cabo. Todo se trataba de disciplina y paciencia. Con la sesión de masajes finalizada y mientras la nueva tanda de huéspedes se aglomeraba en la recepción, Bin reunió a los pasantes y juntó sus manos frente a su pecho, sonriendo ampliamente. —Han acabado. Felicitaciones, chicos, lo hicieron estupendo. A partir de mañana podrán volver a trabajar aquí siempre que quieran, estamos abiertos tanto en el turno matutino como el vespertino. Aprenderán otros tipos de masajes y podrán mejorar aún más en los que ya conocen. Muy bien, son libres por hoy. Disfruten su día en la posada y descansen. Los despidió con una suave reverencia y, entonces, se retiró para recibir a los clientes. Contenido oculto ¡Felicitaciones! Completaron satisfactoriamente su primera jornada de trabajo. A su vez, ganaron +1 de experticia en los masajes realizados. Estos fueron los resultados: Masajes Drenaje linfático: Ayumi [19] > Génesis [23,9] Masaje ayurvédico: Watanabe [0] > Maze [21,5] Drenaje linfático: Lisa [8] > Ervin [15,7] Masaje facial: Sawayama [0] > Kaia [12,9] Masaje craneal: Kento [0] > Alisha [20,7] La información adquirida ya fue registrada debidamente. Registro de pasantes actualizado. Si quieren hacer un último post de cierre me avisan, niñas. Si no, en un rato cambio de período y nos movemos a la tarde
¿Qué si estaba nervioso? Pues claro, era la primera vez que hacía algo como esto y aunque no fuese un área de trabajo que me interesara particularmente, comprendía lo delicado que era en sí mismo. Al final del día estábamos tratando con el cuerpo, las afecciones y dolencias de las personas. Si hacíamos algo demasiado mal, podíamos empeorar lo que ya los aquejaba. Por eso mientras atendía a Watanabe, procuré disimular mis nervios con tal de no transmitirlos a él y que la sesión fuera del mayor provecho posible. Al terminar, despedí al señor con amabilidad y fue cuando nos reunimos de nuevo con Bin que respiré con pesadez y me rasqué la cabeza. Bueno, no creía que hubiese salido tan mal, ¿verdad? —Gracias por todo —le dije a Bin junto a una nueva sonrisa y una reverencia ligera. ¿Volvería? No estaba seguro. Por ahora, lo que me interesaba era quitarme el uniforme y dar una vuelta por la posada. Antes de retirarme a eso, busqué a Kaia con la mirada para sonreírle, pues la niña me había caído bien. Una vez listo, salí del spa y contemplé si buscar algo de comer antes, ya que a fin de cuentas estábamos en un todo pago, ¿no? Comer era importante. En el camino de regreso y mientras tomaba decisiones, volví a husmear el tablón porque no recordaba bien en qué turno había leído el nombre de Sasha y vi que estaba en el vespertino, prácticamente a las ya casi. Well, ya me tocaría molestarla en otro momento, había lugares bonitos de sobra donde pasar un rato juntos. Contenido oculto no avisé mi relleno de cierre porque no sabía si me daría le tiempo/energía but :D
El encargado del spa deslizaba un paño húmedo sobre una de las camillas con movimientos lentos. El bosque a través de las ventanas lucía quieto y grisáceo. Hino se aproximó a él desde los vestidores y se sentó a un lado, con las manos ocupadas en su trenza. —Ya vienen los niños de la tarde, ¿cierto? Bin murmuró un sonido afirmativo, sin interrumpir su labor. —¿Cuántos turnos tenemos reservados? —No muchos, pero con este clima siempre acaban viniendo más. —Suspiró, encorvándose—. ¿Tanto cuesta un poquito de sol? Me achicharro... —En todos los cielos hay belleza. —Bin se irguió mientras Hino enroscaba la trenza detrás de su cabeza y, al cruzar miradas, ambos sonrieron—. ¿Volverás a ayudarme? —Ya sabes que sí. —Iré a esperar a los niños, entonces. Contenido oculto Amane quem Zireael hello, niñas. As usual, pueden ir posteando para reunirse aquí. Si alguien prefiere no postear, me avisa y yo avanzo con la sesión de estudio Les recuerdo los personajes convocados: Alethea Ethans, Fiorella Bianchi, Kenneth Thornton, Riamu Yumemi, Rowan Ikari
Tora se iba a partir el culo de risa cuando le contara que me había perdido el desayuno del primer día por quedarme dormido como un muerto, es que era segurísimo. Ni siquiera podría culparlo, si es que era cosa de imbéciles, pero el viaje había sido largo y el cuerpo se me había resentido, aunque no fue hasta la noche que el agotamiento me alcanzó y me sentí... Frágil. Era increíblemente frustrante. Parte de haber venido aquí era una necedad mía, pero si una crisis me atacaba sabía que todo estaría cubierto o eso asumía, con las características de la academia y de esta posada. Digamos que eso me daba seguridad, pero no quitaba que fuese necio de mi parte por estar sometiéndome a un viaje que no podía hacer en la comodidad y tiempos de un coche. Igual últimamente estaba hecho un anciano, ¿no? Quizás si me divertía un poco eso mejoraba mi calidad de vida o algo... No estaba seguro. Total, que encima de que me ultra dormí, cuando por fin me arreglé para ir a comer el cielo estaba gris que daba gusto y luego de haberme llenado la tripa, me di cuenta que de estaba asignado al turno de la tarde en el spa y tuve que apurarme hacia el lugar. Dios mío, juraba que no era así de desorganizado on a daily basis. Al llegar al spa procuré disimular que me habría despertado hace poco, por supuesto, y respiré con algo más de calma al ver que era el primero en llegar. Mira que si llegaba tarde a mi primer turno sería una cosa más de la que Tora podría reírse... —Buenas tardes —saludé, sin saber muy bien cómo comportarme en un sitio así. Los médicos me enviaban con fisioterapeutas y tal, pero esto era distinto. Había una enfermera que me sugería probar masajes, pero no me llamaba mucho la idea, vete a saber si por los olores o los aceites o qué y nunca le hice caso. ¿Sería muy raro probar uno aquí? Luego del trabajo u otro día, quería decir. Quizás era algo que debiera hablar con el encargado.