Atendí diligentemente tanto a la explicación de nuestro ¿jefe? como a la sesión de práctica, donde puse a prueba los diferentes masajes enseñados y comprobé que mis manos navegaban mejor el equilibrio de los movimientos precisos y delicados que requería el tratamiento facial. Era gracioso, considerando que el craneal me trajo mil y un problemas. Si debía ser honesta, no terminaba de agradarme la sensación de las hebras capilares, tan rígidas en su nacimiento, combinado con el vaivén de mis dedos. Me daba miedo enredar el cabello de la persona y tironeárselo sin querer. Con la práctica concluida, finalmente llegaron los clientes. Tomamos registro de la situación de todos y escuché las opiniones de mis compañeros, asintiendo con la cabeza de tanto en tanto. —Yo puedo encargarme del facial o el linfático —propuse, alzando levemente la mano. En eso, Bin se acercó a nosotros y coló la cabeza en nuestra pequeña ronda. —¿Cómo vienen, chicos? ¿Ya decidieron? Si esperamos mucho más se nos solaparán los turnos. Contenido oculto Insane me avisó que no iba a poder postear, así que continuaremos la jornada. Gabi y Pau, pueden decidir lo que hagan Génesis y Ervin