Long-fic de Naruto - El Amor Uzumaki

Tema en 'Fanfics de Naruto' iniciado por Sosei Project, 26 Junio 2026 a las 10:47 PM.

  1.  
    Sosei Project

    Sosei Project Iniciado

    Leo
    Miembro desde:
    Ayer
    Mensajes:
    1
    Título:
    El Amor Uzumaki
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    3827

    Aviso legal

    Naruto y todos sus personajes, lugares, organizaciones, técnicas y demás elementos originales son propiedad de Masashi Kishimoto, Shueisha, Studio Pierrot, TV Tokyo y sus respectivos titulares de derechos.

    La presente obra es un fanfiction realizado por un fan, sin fines comerciales. No reclamo la propiedad sobre la franquicia original; únicamente sobre los acontecimientos, interpretaciones y elementos originales creados específicamente para esta historia.

    Aviso al lector
    Antes de comenzar esta historia, hay algo importante que debes saber.

    Esta novela transcurre en una línea temporal completamente alternativa (AU) del universo de Naruto. Aunque toma como base el mundo creado por Masashi Kishimoto, desarrolla una continuidad propia mediante cambios en la cronología, los acontecimientos y la caracterización de algunos personajes.

    Por ello, la Kushina Uzumaki que aparece en esta historia no es la madre de Naruto. Se trata de una reinterpretación del personaje dentro de esta continuidad alternativa, con una historia, una edad y un papel diferentes a los establecidos en el canon original.

    En consecuencia, cualquier relación entre Naruto y Kushina existe únicamente dentro de este universo alternativo y no guarda ningún vínculo familiar.

    Esta historia no pretende reemplazar, corregir ni alterar el canon oficial de Naruto. Es simplemente una interpretación personal nacida del respeto y la admiración hacia la obra original.

    Si decides acompañarme en este viaje, te invito a dejar por un momento el canon de lado y permitir que esta historia hable por sí misma.


    Bienvenido a Sōsei Project.

    EL AMOR UZUMAKI

    Prologo

    La casa Uzumaki quedó en silencio.

    Kushina permaneció unos segundos frente a la puerta principal. Todavía podía sentir el calor del abrazo de Naruto y aquella descarada mano que, antes de marcharse, había encontrado la manera de deslizarse por su cintura.

    Una sonrisa apareció en sus labios.

    —Baka...

    Negó con la cabeza mientras caminaba de regreso a la cocina.

    El pescado seguía dentro del refrigerador, las verduras descansaban sobre la mesada.

    La olla comenzaba a calentarse lentamente sobre el fuego. Tomó el cuchillo y empezó a cortar la cebolla con la precisión que daban los años de práctica.

    Tac.

    Tac.

    Tac.

    El sonido llenó la habitación.

    Cuando el aceite comenzó a chisporrotear, dejó caer la cebolla y el ajo sobre la sartén. El aroma invadió la cocina casi de inmediato. Era un olor que siempre le resultaba familiar.

    Demasiado familiar.

    Había aprendido a cocinar sola.

    No recordaba que nadie le hubiera enseñado, no recordaba unas manos corrigiendo las suyas, no recordaba una voz diciéndole cuánto tiempo debía dejar hervir el arroz.

    Simplemente aprendió.

    Porque cuando uno crecía solo... no tenía otra opción.

    Removió lentamente la sartén. El vapor comenzó a empañar la ventana.

    Kushina levantó la vista, su reflejo apareció difuso sobre el cristal.

    Los últimos rayos del atardecer atravesaban su cabello, tiñéndolo de un rojo intenso.

    Durante años había odiado aquel color.

    Era imposible pasar desapercibida.

    Entrará donde entrara...las miradas siempre terminaban sobre ella.

    Sonrió con melancolía. — Qué ironía... — murmuró mientras tomaba un mechón entre sus dedos.

    Hubo un tiempo en que habría dado cualquier cosa por tener el cabello negro, como cualquier otra niña.

    Pero apareció un idiota.

    Un idiota incapaz de quedarse callado, o mejor dicho, su Baka.

    Y terminó convirtiendo aquello que más odiaba... en lo que más amaba de sí misma.

    — "Tu cabello parece un atardecer, es hermoso..."
    Las palabras escaparon de sus labios casi sin darse cuenta.

    Naruto las había dicho muchos años atrás.

    Aún podía escuchar aquella voz, aún podía verlo sonriendo.

    Aún podía sentir el rubor que había intentado ocultar aquel día.

    La cuchara dejó de moverse.

    Kushina permaneció inmóvil.

    El reflejo del cristal desapareció lentamente bajo el vapor.

    Y, sin pedir permiso... la memoria volvió atrás.

    Muy atrás.

    Hasta una época en la que Naruto no era Hokage.

    Ni siquiera era su amigo.

    Cuando los dos eran apenas unos niños.

    Y todavía no sabían que compartían exactamente la misma soledad.


    La niña del cabello rojo
    Capitulo 1

    El edificio de la Academia Ninja se levantaba orgulloso en el centro de Konohagakure.

    Las voces infantiles llenaban los pasillos, algunos niños lloraban abrazados a sus madres, otros corrían de un lado a otro enseñando orgullosos sus mochilas nuevas.

    Había padres acomodando protectores de frente, madres despidiendo a sus hijos con un beso en la frente y hermanos mayores prometiendo esperar a la salida.

    Era el primer día.

    Y el entusiasmo podía sentirse en cada rincón del edificio.

    Una niña de largo cabello rojo apareció al final del pasillo.

    Caminaba despacio.

    Con ambas manos sujetando los tirantes de una mochila demasiado gastada para alguien que apenas comenzaba la Academia.

    No había nadie caminando junto a ella.

    Nadie le deseó buena suerte.

    Nadie le sonrió.

    Simplemente abrió la puerta del salón y entró.

    Las conversaciones disminuyeron apenas un instante.

    Algunas miradas se posaron sobre ella.

    Después sobre su cabello.

    — ¿La viste...?

    — Tiene el pelo rojo...

    — Nunca vi un color así...

    Kushina fingió no escuchar.

    Recorrió el aula con la mirada hasta encontrar un pupitre vacío junto a la ventana.

    Era perfecto, desde allí podía ver el cielo.

    Se sentó con cuidado, apoyó la mochila a un lado del pupitre y cruzó las manos sobre el regazo.

    No esperaba hacer amigos, nunca los había esperado.

    El murmullo volvió poco a poco.

    Entonces una voz infantil rompió el silencio.

    Parece un tomate...
    — Las primeras risas comenzaron a escucharse.

    Kushina cerró lentamente los ojos, no era la primera vez y estaba segura de que tampoco sería la última, solo tenía que ignorarlos, como siempre.

    La puerta del aula volvió a abrirse de golpe.

    — ¡¡Perdón!!

    Todos giraron al mismo tiempo.

    Un niño rubio apareció jadeando en la entrada. La mochila colgaba de un solo hombro, una sandalia estaba mal ajustada. — Lo siento... ¡Me perdí!respiraba como si hubiera cruzado medio Konohagakure corriendo.

    El salón quedó completamente en silencio.

    Un segundo después... las risas llenaron nuevamente el aula.

    Iruka llevó una mano a la frente y suspiró con resignación — Uzumaki Naruto... apenas es el primer día.

    Naruto soltó una risa avergonzada mientras se rascaba la nuca. — Sí... creo que empecé un poco mal.

    Iruka negó con la cabeza. Después recorrió el salón con la mirada.

    Solo quedaba un asiento libre. El último. Junto a la ventana. Junto a la niña del cabello rojo.

    — Siéntate allí. —
    Ordenó suavemente Iruka.

    Naruto siguió la dirección de su dedo. Sonrió.

    Tomó la mochila y caminó hasta el fondo del salón sin imaginar que aquellos pocos pasos cambiarían el resto de su vida.

    Naruto dejó la mochila sobre el pupitre con un golpe seco. Se dejó caer sobre el asiento y soltó un largo suspiro de alivio.

    — Uf... pensé que Iruka-sensei me iba a dejar afuera.

    Kushina continuó mirando por la ventana. Ni siquiera giró la cabeza.

    Naruto esperó unos segundos. — Soy Uzumaki Naruto —dijo sonriendo mientras se señalaba el pecho. — Aunque creo que ya lo escuchaste.

    Silencio.

    El niño rubio ladeó la cabeza. — ¿Y tú?

    La pelirroja respondió sin apartar la vista del cielo. —No me interesa hablar.

    Naruto pestañeó un par de veces. — Ah...Esperó otro momento… Bueno... igual podemos sentarnos sin hablar. — Silencio otra vez.

    Naruto apoyó ambos codos sobre el pupitre. — Aunque sería raro.

    Nada.

    — Porque vamos a ser compañeros de asiento.

    La niña dejó escapar un pequeño suspiro. — ¿Siempre hablas tanto?

    Naruto sonrió de oreja a oreja. —Sí.

    —Qué molesto...
    —Volvió a mirar por la ventana.

    Naruto no pareció ofenderse, al contrario. — ¡Qué bien! Ya llevamos dos conversaciones.

    Kushina cerró los ojos. “Es insoportable..."

    Iruka carraspeó desde el frente del salón. — Muy bien, todos a sus lugares.

    Los alumnos fueron ocupando sus asientos mientras las últimas madres abandonaban el aula.

    El silencio terminó por instalarse.

    Iruka tomó una tiza y escribió una sola palabra sobre el pizarrón.

    BIENVENIDOS

    Hoy comienza el primer paso para convertirse en shinobi de Konohagakure. Algunos llegarán a ser Genin. Otros Chūnin. Tal vez alguno incluso se convierta en Hokage algún día.

    Naruto levantó la mano antes de que Iruka terminara la frase. — ¡Yo!

    Algunas risas comenzaron a escucharse.

    Iruka sonrió. — Todavía no hice ninguna pregunta, Naruto.

    — No importa, igual voy a ser Hokage. —
    Muy decidido el rubio.

    L
    as risas aumentaron. Naruto también rio, como si no le molestaran.

    Kushina desvió apenas la mirada, lo observó durante un instante mientras todos se estaban riendo de él.

    Y él...seguía sonriendo. No entendía por qué.

    Iruka dejó la tiza sobre el escritorio. — Antes de empezar las clases, quiero que cada uno se presente.

    Los niños comenzaron a levantarse uno por uno.

    —Me llamo Kiba Inuzuka.

    —Soy Ino Yamanaka.

    —Choji Akimichi.

    Las presentaciones continuaron entre nervios y algunas carcajadas.

    Cuando llegó el turno del último pupitre, Iruka sonrió. —Tú primero.

    Kushina se puso de pie lentamente, sintió cómo todo el salón volvía a mirarla y respiró hondo. — Mi nombre es Kushina Uzumaki. Nada más y volvió a sentarse.

    Iruka esperó unos segundos. — ¿Quieres decirnos qué te gusta? ¿O cuál es tu sueño?

    Kushina negó con la cabeza. — No.

    Iruka comprendió que insistir no serviría de nada. — Está bien. Gracias, Kushina.

    Naruto la observó de reojo. Habla menos que un pez... — dijo suavemente.

    Iruka volvió a mirar la lista. — Naruto.

    El rubio prácticamente saltó de la silla.¡Soy Uzumaki Naruto! Me encanta el ramen, odio esperar los tres minutos para que esté listo y algún día voy a convertirme en el Hokage más fuerte que haya existido.

    El aula quedó en silencio durante un instante. Varios niños comenzaron a reír.

    — ¡Qué mentiroso!

    — ¡Llegó tarde y quiere ser Hokage!

    — Ni siquiera encontró el salón.

    Naruto soltó una pequeña carcajada junto con ellos. — Sí... eso fue un accidente.

    Iruka sonrió con paciencia. — Puedes sentarte.

    Naruto obedeció.

    Cuando volvió a acomodarse en el banco, notó que Kushina lo observaba. Solo un segundo. Ella apartó la mirada inmediatamente. "¿Por qué sonríe?"

    No conseguía entenderlo, si todos se hubieran reído de ella...habría querido desaparecer. Pero aquel niño...parecía no darle importancia.

    Iruka comenzó la primera lección, explicó qué era el chakra. Habló sobre la Voluntad de Fuego y sobre el deber de proteger a los compañeros.

    Naruto escuchó exactamente los primeros cinco minutos, después una mariposa pasó junto a la ventana. Sus ojos la siguieron inmediatamente.

    Voló hasta una rama.

    — Naruto.

    Luego hasta otra.

    — Naruto.

    Naruto apoyó la cabeza sobre la mano sin dejar de observarla. "¿A dónde irá...?"

    — ¡Naruto!
    Levantó la voz el sensei.

    El rubio dio un pequeño salto. — ¿Sí?

    — ¿Puedes decirme qué es el chakra?
    Preguntó Umino.

    Naruto abrió la boca.

    La volvió a cerrar.

    Miró el pizarrón.

    Miró a Iruka.

    Después a Kushina.

    Ella seguía escribiendo tranquilamente.

    — Eh... ¿Una especie de... energía?
    respondió el rubio improvisando.

    Iruka sonrió.
    — Correcto.

    Naruto levantó ambos puños. — ¡Lo sabía!

    — Pero la próxima vez presta atención.
    Dijo Iruka volviendo a su escritorio.

    — Sí, Iruka-sensei...

    Kushina dejó escapar un suspiro. — Tuvo suerte...— Siguió escribiendo.

    Cinco minutos después...

    — Naruto.
    Se notaba el fastidio del sensei.

    — ¿Sí?
    El rubio estaba inmerso en otro un mundo

    — ¿Qué dije hace un momento?

    El rubio volvió a quedarse completamente inmóvil. Miró otra vez la ventana. La mariposa ya no estaba.

    — ...
    Iruka cruzó los brazos. — Naruto.

    — Creo que... se fue.
    respondió el rubio.

    Toda el aula estalló en carcajadas, incluso Iruka terminó riéndose.

    — Sí, la mariposa se fue, pero hoy preguntaba por la explicación.

    Naruto escondió la cabeza entre los hombros mientras sonreía avergonzado.

    Kushina intentó seguir escribiendo. No pudo. Una pequeña risa escapó de sus labios. Muy pequeña. Tan baja que apenas ella misma llegó a escucharla.

    Naruto giró la cabeza justo en ese momento.

    La miró sorprendido. — ¿Te reíste?

    Kushina volvió a adoptar su expresión seria. — No.

    — Sí lo hiciste.
    Insistió.

    — No.
    Kushina sin perder la calma.

    — Te vi.

    — Entonces necesitas anteojos.
    Remató la pelirroja.

    Naruto sonrió. Era la primera vez que hablaban sin discutir y, por alguna razón que no podía explicar...eso le alegró el resto de la mañana.


    El sonido de la campana anunció el recreo.

    En un instante, el salón volvió a llenarse de voces. Los alumnos salieron corriendo hacia el patio mientras comentaban la primera clase.

    — ¡El último llega al árbol pierde!

    — ¡No vale empujar!

    — ¡Espérame!

    Naruto fue el primero en levantarse. — ¡Vamos!

    Kushina ni siquiera movió la cabeza.

    Él esperó unos segundos. — ¿No vienes?

    — No. —
    respondió sin girarse.

    ¿Por qué? —
    El rubio insistía.

    — Porque no quiero. —
    Finalizó Kushina.

    — Ah... —
    Naruto se rascó la nuca. — Bueno... nos vemos después. — y salió corriendo.

    Kushina permaneció sentada unos instantes más. Esperó a que el salón quedara casi vacío antes de levantarse.

    Siempre hacía lo mismo, no le gustaban las multitudes y mucho menos el primer día.




    E
    l patio de la Academia era mucho más grande de lo que parecía desde el salón.

    Varios troncos de entrenamiento rodeaban una explanada de tierra. Más allá había un enorme árbol cuya sombra cubría casi toda la mitad del patio.

    Los niños comenzaron a formar pequeños grupos casi de inmediato.

    Kiba organizó una carrera.

    Choji se sentó debajo del árbol con una bolsa de papas fritas.

    Ino y Sakura conversaban junto a una de las ventanas.

    Naruto observó todo aquello con una sonrisa. Después respiró hondo. — ¿Puedo jugar?

    Los tres niños que estaban organizando una carrera se miraron entre ellos.

    Uno de ellos negó lentamente. —Ya somos suficientes.

    Naruto sostuvo la sonrisa unos segundos más. —Ah, No importa. Será la próxima. — Se dio media vuelta como si realmente no le afectara.

    Pero su paso se volvió un poco más lento.

    Muy cerca de allí...

    Kushina había visto toda la escena, no dijo nada. Simplemente siguió caminando. —Está fingiendo... — Pensó. —Se nota demasiado.

    Antes de que pudiera seguir su camino, escuchó unas risas detrás de ella.

    — ¡Ahí va!

    — La cabeza roja.

    — Parece un tomate caminando.

    Tres niños comenzaron a reír. Kushina continuó avanzando sin responder.

    Había aprendido hacía mucho tiempo que contestar solo hacía durar más las burlas.

    Uno de los niños volvió a hablar. — ¡Oye, tomate! — Esta vez se detuvo.

    No giró inmediatamente. Respiró hondo. Contó hasta tres. — Ignóralos... Solo ignóralos.

    Cuando estaba a punto de seguir caminando, una voz conocida se escuchó a pocos metros. — ¡Oye!

    Todos levantaron la vista.

    Naruto caminaba hacia ellos con las manos dentro de los bolsillos.

    Uno de los niños sonrió. — ¿Qué quieres?

    Naruto señaló a Kushina. —Ella tiene nombre.

    Los tres niños se miraron entre sí.

    — ¿Y?

    — Pues úsalo.

    Uno de ellos soltó una carcajada. — ¿Es tu novia?

    Naruto abrió mucho los ojos. — ¿¡Qué!?

    ¡La estás defendiendo!

    — ¡No la estoy defendiendo!
    Gritó Naruto desesperado.

    — Entonces deja que la llamemos como queramos.

    Naruto frunció el ceño. — No.

    El niño dio un paso hacia él. — ¿Y qué vas a hacer?

    Naruto permaneció en silencio unos segundos. Después sonrió. —Molestarlos hasta que se cansen.

    Los tres soltaron una carcajada. — Estás loco.

    — Un poco. —
    El rubio movió la mano en señal de más o menos.

    — Vámonos chicos.
    Los niños terminaron alejándose mientras seguían riéndose.

    Naruto esperó hasta que desaparecieron entre los árboles.

    Después se giró hacia Kushina.

    — Listo. —
    Sus ojos azules se posaban en la pelirroja.

    Ella lo observó con el mismo rostro serio de siempre. — ¿Qué? —

    — Ya se fueron. —
    Naruto cerró los ojos.

    Silencio.

    Naruto esperaba, al menos...un pequeño "gracias".

    Kushina cruzó los brazos. — ¿Quién te pidió que te metieras?

    La sonrisa desapareció poco a poco del rostro de Naruto. — Yo solo...

    — Puedo defenderme sola. —
    Respondió muy seria.

    — Ya lo sé.

    — Entonces no vuelvas a hacerlo.

    Naruto bajó lentamente la cabeza. —Pensé que...

    —Pues pensaste mal. —
    Kushina volteándose.

    Y lo dejó allí, completamente inmóvil. Mientras se alejaba hacia el gran árbol del patio.

    Naruto permaneció observándola durante unos segundos. No entendía qué había hecho mal. Había intentado ayudar… Nada más.

    Se rascó una mejilla. — Qué pelirroja más rara... — murmuró.

    No muy lejos de allí, Iruka observaba la escena desde la galería de la Academia.

    Una leve sonrisa apareció en su rostro. — Todavía son muy pequeños...dijo para sí. — Pero esos dos... van a darme muchos dolores de cabeza.

    Naruto terminó sentándose debajo del árbol, apoyando la espalda contra el tronco y levantó la vista hacia las hojas.

    Al otro lado del patio, Kushina también se había quedado sola, no porque quisiera sino porque todavía no sabía cómo dejar que alguien se acercara.

    Por primera vez en mucho tiempo...dos niños completamente distintos compartían exactamente la misma soledad. Ninguno de los dos era capaz de verlo.

    La campana anunció el final del recreo. Los alumnos regresaron al salón entre risas y empujones. Algunos seguían discutiendo quién había ganado una carrera; otros comparaban las hojas que habían recogido del patio.

    Naruto entró caminando despacio. Sus ojos buscaron inmediatamente el último pupitre.

    Kushina ya estaba allí. Como si nunca hubiera salido.

    Se sentó a su lado sin decir una palabra... por primera vez desde que se habían conocido... el silencio no resultó incómodo.

    Iruka entró unos segundos después llevando varios pergaminos enrollados bajo el brazo.

    Bien. Antes de terminar la jornada quiero explicarles cómo serán los próximos años en la Academia.

    Los niños recuperaron rápidamente la atención.

    — Aquí aprenderán taijutsu, ninjutsu, lanzamiento de armas, historia de Konohagakure y trabajo en equipo. Ningún shinobi puede sobrevivir luchando solo.

    Naruto levantó la mano. — ¿Y si soy muy fuerte?

    Iruka sonrió. —
    Entonces necesitarás compañeros fuertes.

    — ¿Y si soy el más fuerte de todos?
    Volviendo a levantar su mano.

    — También.

    Algunas risas recorrieron el salón.

    Naruto cruzó los brazos. — Cuando sea Hokage voy a demostrarlo.

    Iruka negó divertido. — Primero intenta no volver a perderte mañana.

    Naruto rio junto con el resto.

    Kushina volvió a observarlo de reojo. — Otra vez... Se ríe con ellos.

    No conseguía entender cómo podía hacerlo.

    Las últimas horas pasaron con rapidez.

    Iruka explicó las normas básicas de convivencia, repartió los horarios y respondió decenas de preguntas.

    Cuando el sol comenzó a descender sobre Konohagakure, enrolló el último pergamino.

    — Eso será todo por hoy.

    Los alumnos comenzaron a guardar sus cosas.

    En pocos segundos el salón volvió a llenarse de voces.

    — ¡Mi mamá me prometió dango!

    — ¡Nos vemos mañana!

    — ¡Adiós!

    Uno por uno, fueron saliendo.

    Padres. Madres. Abuelos.

    Todos esperaban a alguien.

    Naruto terminó de guardar sus cuadernos con tranquilidad. No tenía prisa. Nadie lo estaba esperando.

    A su lado, Kushina cerró la mochila. Tampoco parecía tener prisa.

    El salón fue quedando vacío. Hasta que solamente permanecieron ellos dos.

    Iruka los observó desde la puerta y durante un instante creyó ver el mismo reflejo en ambos. Dos niños. Dos mochilas. Y nadie esperándolos al salir de clases.

    Su expresión se volvió más seria. — No olviden llegar temprano mañana.

    Los dos asintieron al mismo tiempo. — Sí, Iruka-sensei.

    Salieron del salón. Caminaron por el pasillo sin hablar.

    El eco de sus pasos era el único sonido que rompía el silencio.

    Al llegar al portón principal, sus caminos comenzaban a separarse.

    Naruto levantó una mano. — Nos vemos mañana.

    Kushina dio dos pasos antes de detenerse. No giró completamente. Solo lo suficiente para responder. —... Hasta mañana.

    Fue apenas un murmullo.

    Pero Naruto sonrió como si hubiera recibido el mayor de los premios. — ¡Sabía que podías hablar más de tres palabras!

    Kushina cerró los ojos. — "Baka..."

    Continuó caminando. Naruto tomó el camino contrario.

    Los dos desaparecieron entre las calles de Konohagakure.


    El departamento de Naruto era pequeño.

    Dejó la mochila sobre el suelo y abrió el armario y solo había un vaso de ramen instantáneo.

    — Otra vez...
    Suspiró.

    Puso agua a hervir y se sentó frente a la mesa mientras esperaba. El silencio del departamento era enorme. Demasiado enorme.

    — Qué aburrido...
    murmuró.

    Al otro lado de la aldea...

    Kushina intentaba cocinar arroz, removió la olla. Esperó unos minutos. Cuando levantó la tapa... el fondo estaba completamente quemado.

    Frunció el ceño. — Otra vez...

    Apagó el fuego. Tomó un trozo de pan y un vaso de agua y eso sería suficiente.

    No tenía ganas de volver a empezar. Se sentó junto a la ventana.

    Afuera, el cielo comenzaba a teñirse de naranja.

    Sin darse cuenta... pensó en el niño rubio. Baka...

    No entendía cómo alguien podía sonreír tanto. Mucho menos estando solo. Negó con la cabeza. — No vuelvas a pensar en él.

    Naruto abrió la ventana de su departamento mientras terminaba el último bocado de ramen.

    El aire fresco de la tarde entró lentamente.

    Levantó la vista hacia el cielo. — Mañana sí voy a hacer que esa pelirroja hable.

    Sonrió con absoluta confianza. Como si fuera el desafío más sencillo del mundo.

    Muy lejos de allí...

    Kushina observaba exactamente el mismo cielo. El viento movía suavemente algunos mechones de su cabello rojo.

    Cerró la ventana. Apagó la luz. Y se acostó.

    Aquella noche... dos niños durmieron pensando, aunque fuera por un instante, en la misma persona.

    Ninguno era capaz de admitirlo.

    Ninguno entendía por qué.

    Y ninguno imaginaba que aquel encuentro, que había comenzado con un asiento vacío junto a una ventana, terminaría cambiando el destino de ambos... y el de todo el mundo shinobi.

    Fin del capítulo 1.
     

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso