Ciencia ficción La Gran Catástrofe X Futuro Final

Tema en 'Novelas' iniciado por Agus hincha de Boca, 15 Marzo 2026.

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  1. Threadmarks: Últimos latidos de un corazón dañado
     
    Agus hincha de Boca

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    Título:
    La Gran Catástrofe X Futuro Final
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    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    14
     
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    Saludos. Aprovecho el fin del feriado para postear el capítulo número 11 de la parte final.

    Esta vez no traigo ni guías ni cronologías actualizadas, eso quedará sí o sí para otra oportunidad. Quiero dar un gran saludo, como cada ocasión a mi gran amigo Manuvalk por estar siempre presente en esta historia, y seguir adelante aunque sé que los sucesos recientes quizá no hayan sido de su agrado. Pero sé que, a pesar de eso, él disfruta de los capítulos en esta historia. Y eso se valora.

    Sin más para decir, dejo el capítulo.













    Últimos latidos de un corazón dañado:

    Winter avanzó cargando el cuerpo de Airin en sus brazos. El soldado tenía bastantes lágrimas en los ojos, puesto a que ni siquiera tuvo la oportunidad de despedirse de ella antes de que terminase muerta en manos de uno de sus compañeros. El joven Lakor cruzaba los árboles del bosque camino a la salida. Regresó en busca de sus restos puesto a que se negó a dejar el cuerpo de su pareja en el mismo sitio en el que dejó el de su asesino. Confiaba en que los animales de ese planeta hubieran ya encontrado el cuerpo sin vida de Ulrik, por lo que prestaba poca atención a sus alrededores.

    — Espero que se den un festín con tu cadáver — Winter hubiera deseado haber hecho sufrir más a Ulrik — No puedo creer todo lo que le hiciste a mis compañeras… Y lo que planeabas hacernos a todos los demás…

    Winter se esforzaba por abandonar rápido el bosque, para así ponerse a salvo junto a todos los demás. Quería mirar a los ojos de Airin, pero no podía soportar la idea de encontrarse aquel agujero que quedó del disparo que le arrebató la vida. El joven soldado pronto pensó en todo lo que le terminó trayendo esa misión.

    — Rosary está a salvo en casa, pero todos los que vinieron conmigo ya no están — el soldado lamentaba ser el último de su grupo en seguir de pie — No puedo creer que nos íbamos a formar para proteger a la humanidad y brindarles un futuro… Solo le hemos otorgado una nave a Casseirem a cambio de nuestras vidas… Pero aún hay tiempo para conseguir nuestra venganza.

    Le tomó unos diez minutos de duelo el poder salir del bosque, y nada más lo hizo, encontró al resto de la expedición esperando por él. Nova, en un acto de solidaridad, hacía de guardia para alertar al grupo en caso de que algún animal pudiese acercarse. Sky estaba apartada un poco del grupo, mirando con una expresión de preocupación como Natasha y Valiana observaban a Arick.

    El chico estaba con la cabeza y el torso recostado sobre las piernas de su madre, mientras la estudiante de medicina solamente podía analizar el ritmo cardíaco a través de sus latidos. Winter lo miró al rostro, y pudo ver que todavía estaba consciente, pero no podía hacer nada más que apretar los dientes con sus muecas de dolor mientras se retorcía poco. Winter dejó el cuerpo de Airin para poder llevárselo cuando la nave estuviera allí, y se acercó para ver qué sucedía con su primo.

    — ¿Va a estar bien? — Winter creía que a su hermana se le podría ocurrir algo.

    — No… sus latidos son muy erráticos — contestó su hermana — Puede que esté sufriendo una arritmia. Además, la temperatura en su pecho no ha disminuido desde que empecé a observarlo.

    — ¿Puede perder la vida? — Natasha preguntó queriendo saberlo desde ese momento — Sé sincera, por favor.

    — Es muy probable… — Valiana temía estar dando esa noticia — Creo que su corazón está quemado. Cualquier medicina que tengan solo reduciría su dolor, pero eso no lo salvaría de morir.

    — No… — Sky se llevó ambas manos a su rostro, para así desprender lágrimas — No puedo perderlo ahora… Arick no merece morir así.

    — ¿Ninguna máquina de las que tienen las naves sería capaz de salvarlo? — Winter no deseaba tener que tolerar otra muerte — ¿Siquiera mantenerlo con vida hasta que lleguemos a casa?

    — No, están más centradas en estabilizar que en restaurar daños tan severos — Valiana contestó con tristeza — Ninguna de las que teníamos en nuestra nave serviría. No sé qué tan bien equipada estará la nave que está por llegar aquí… Pero creo que no hay muchas esperanzas para él.

    Valiana estaba devastada al saber que en poco tiempo perdería a uno de sus familiares, y pudo ver que no era la única. Sky se tumbó en el suelo y empezó a llorar desconsoladamente al asumir que no podría hacer nada para evitar su muerte. Natasha, con más discreción que las otras dos, acarició la frente de su hijastro, mientras dejaba que sus lágrimas cayeran en ese mismo lugar. La idea de perder a alguien a quien cuidó durante tanto tiempo de su vida la aterraba, y también pensaba en el dolor que iban a sufrir Ace y Azel cuando se enteraran de todo lo ocurrido.

    Winter cayó de rodillas al suelo, y empezó a apretar los puños, juntando mugre y tierra en sus manos. El joven Lakor estaba desesperado por todo lo que estaba ocurriendo. Ulrik le estaba por arrebatar a otro familiar más, y no podía tolerarlo.

    — ¿Por qué? — Winter murmuraba aguantando sus lágrimas — ¿Por qué nos hizo esto a nosotros? Ni siquiera teníamos problemas con él.

    — No puedo creer que se haya salido con la suya — Natasha se mostraba arrepentida — Nos ha destruido. No sé cómo nos vamos a recuperar de esto.

    — Kite, Arick y yo nos criamos juntos — Sky no podía hacerse la idea de estar sola — Estuvimos juntos desde que teníamos cinco años. Y en este mundo los perdí a los dos…

    Desde su lugar, y guardando un silencio respetuoso, Nova miró a Valiana abrazar a Sky, tratando ambas de lidiar con la tragedia que las estaba por golpear. Entendía que ella era la que menos afectada estaba a raíz de lo ocurrido. Winter había perdido a su pareja, y estaba pronto a perder a un familiar, al igual que Valiana y su subcomandante. Sky, pese a no ser familiar directo de Arick, también estaba devastada por el destino que esperaba. La chica deseaba mostrar su afecto, pero entendía que era una situación delicada, y que no debería intervenir en eso.

    Todavía impactada por las noticias y los acontecimientos actuales, la joven Breiner recordó el momento en que fue atacada por los hombres de Casseirem.

    — ¿Acaso tu plan era que todos perdiéramos la vida? — Nova no podía pensar en otra explicación — ¿Entonces por qué no me pegaste un tiro cuando me encontraste vulnerable? ¿O solo empezaste esta masacre hoy porque creías que solo usando a los animales salvajes tendrías éxito?

    Mientras esa pregunta rondaba la mente de la chica, ella se detuvo a ver a su compañera fallecida. Le impactó mucho ver ese agujero en su cabeza, y no podía quitarse de la cabeza el pensamiento de que ella pudo haber sido otra víctima más en el desconocido y siniestro esquema de Ulrik. Le dolía mucho que le hubiera ocurrido eso justo cuando acababan de anunciar que iban a ser rescatados en ese mismo día.

    Al ver a Arick, este todavía se retorcía en su sitio. Esa imagen le generaba mucho impacto. Su compañero era incapaz incluso de mover los brazos para sujetarse la zona pectoral que le producía bastante dolor. Tras ver de nuevo a Airin, la joven Breiner pensó en una posibilidad, pero no quería sonar muy irrespetuosa.

    — Perdón por preguntar esto, sé que no soy tan cercana a él como ustedes… — Nova quería evitar que la vieran mal — Valiana, ¿existe la posibilidad de hacer un trasplante de corazón para Arick?

    La pregunta dicha por la soldado les llamó la atención a todos los demás. Sky, Winter y Natasha miraron a la joven Lakor, puesto a que ella era la única que tenía la preparación previa suficiente para poder realizar una cirugía de ese calibre. Aunque que tuviera el conocimiento no necesariamente significaba que lo pudiera hacer.

    — ¿Tú dices que usemos el corazón de Airin para dárselo a Arick? — Valiana pensó que ella era la única candidata disponible.

    — No sé si alguno de nosotros está en condiciones de entrar al bosque de nuevo para buscar el cuerpo de Ulrik… lo lamento, Winter — Nova pidió perdón a su compañero — Sé que tú no buscaste el cuerpo de Airin para esto. Pero si tuviéramos la oportunidad de salvar a Arick…

    — Estoy seguro de que ella aceptaría donar su corazón si eso significa salvar la vida de un compañero — Winter derramaba sus lágrimas al pensar en ese aspecto de Airin — Ella estuvo viviendo en la casa de los padres de Rosary, pero no son tutores legales de ella. Así que no creo que haya problemas en hacerlo… Nunca hablamos de algo así, pero sé que Airin lo aceptaría. O por lo menos, es mi opinión sobre ella.

    — ¿Sería posible salvar a Arick con esa cirugía? — Sky no quería hacerse ninguna ilusión.

    — A ver, no es tan fácil — Valiana temía dar esperanzas equivocadas — No hay forma de saber si el cuerpo de Arick aceptaría el corazón de Airin. Se necesitan estudios previos, e incluso algo podría salir mal… Pero es tiempo que no tenemos para utilizar.

    — ¿Dices que no vale la pena? — Nova creyó que esa idea suya quedaría en la nada.

    — Se puede intentar, pero sepan que hay muchos riesgos… — Valiana no deseaba verse envuelta en tanta presión — Arick podría morir durante la cirugía. O después… Incluso si todo sale bien, de un día para otro podría empezar a empeorar, y no podríamos hacer mucho.

    — La única certeza es que, en su estado actual, morirá — Natasha sabía que ese destino le esperaba a su hijastro — Pero con esto podríamos salvarlo.

    — Si todos están de acuerdo, y si Ace logra llegar a tiempo, lo haré — Valiana miró a su hermano al decir eso — Sé que Airin no tiene familiares directos con vida, pero necesitaré el consentimiento de los tres para hacer esto.

    — El mío lo tienes — Sky no quería dudarlo — No quiero perder a Arick… No en las manos de ese monstruo.

    — Él fue mi hijo desde el día que Ace lo trajo a mi casa, no quiero despedirme todavía de él — Natasha creía que sería un dolor que le costaría superar — Y Ace no merece perderlo en esta misión.

    — No estoy listo para verlo partir — Winter todavía estaba impresionado por la manera en la que Arick se retorcía — Si lo podemos salvar, quiero hacerlo…

    — Sky, ¿podrías sostener a Arick? — Natasha quería que estuviera en buenas manos — Voy a comunicarme con Ace para pedirle que preparen la sala médica para el trasplante.

    — Enseguida.

    La pareja del joven que estaba peleando por su vida se levantó de su lugar. Secó las lágrimas en los ojos, que pronto serían reemplazadas por otras nuevas, y no tardó nada de tiempo en intercambiar su lugar con la mujer a cargo de la expedición. Natasha no tenía idea de qué palabras utilizaría para hablar con su esposo y decirle que su hijo estaba agonizando y que la idea para poder salvar su vida sería una apuesta contra el destino. La subcomandante de ER miró su dispositivo y respiró profundamente antes de marcar a Ace.

    […]

    — ¡Te quedas en la sala de comandos y no te mueves por nada del mundo!

    Ese grito de Ace se escuchó desde casi el interior de toda la nave que iba camino hacia el planeta Maugmin. Azel, desde su habitación, se sobresaltó cuando escuchó tanto alboroto, y tenía muchísimo miedo cuando supo que era su padre el que estaba gritando. Llevaba mucho tiempo sin verlo perder el control de esa manera, y pudo percibir que algo malo estaba ocurriendo.

    — ¡Tú te diriges a la sala médica y prepararás todos los instrumentos para esto!

    Otro grito sonó, más fuerte que el anterior. Azel ya estaba comenzando a temblar de solo pensar que algo tenía muy estresado a su padre, en contraste con la alegría que sentía hacía pocos minutos cuando le dio la noticia de que iban a rescatar a todos los sobrevivientes.

    — ¡Tú preparas una camilla y la llevarás conmigo cuando lleguemos! ¡Y tú tendrás el arma en la mano para cubrir a todos por si aparece algún peligro!

    Azel quedó pálido como un papel, y pudo sentir como una sensación de nauseas aparecía en él. No tenía idea de qué podría haber pasado para que su padre reaccionase así, y no sabía si deseaba averiguarlo. Sin embargo, el plan de su padre no era dejar las cosas en el aire. De forma cuidadosa, Ace ingresó a la habitación de su segundo hijo, quien se aterró al ver como el parecía tener los ojos rojos y bañados en lágrimas.

    — Papá… — Azel no tenía idea de cómo preguntarle lo que ocurría — ¿Estás bien?

    — No, hijo…

    El enfado en él se convirtió en tristeza. Ace se acercó a su segundo hijo y lo abrazó con mucha fuerza, como si quisiera mantenerlo junto a él por el resto de su vida. Azel no comprendía nada, pero supo que su padre necesitaba de su ayuda, así que lo abrazó para sostenerlo. El miedo reinaba en ambos, pero más en el joven, que ya no deseaba saber más nada.

    — Arick está muriendo… uno de los soldados lo atacó… su corazón está por ceder, y tu madre me dijo que lo único que puede salvarlo es una cirugía para que pueda usar el corazón de Airin — Ace explicó en términos que su hijo menor pudiese entender.

    — ¿Cómo lo… quién lo atacó? — Azel no podía creer lo que escuchaba.

    — No lo conoces, y está muerto… tu primo Winter lo mató — Ace le reveló la verdad de lo ocurrido — Tú no tienes por qué saber más. Esto podría no funcionar. No quiero darle el lujo a ese malnacido de vivir en tu mente. No si terminamos perdiendo a Arick…

    — ¿Cuánto falta para llegar? — Azel temía lo peor — ¿Podremos llegar a tiempo?

    — En menos de una hora… dioses, yo espero que lleguemos a tiempo — Ace rogaba para no perder a su hijo aquel día — Tu prima Valiana será quien opere a Arick. Prepararé todo para que comience rápido. Y cuando esté todo listo, vendré a buscarte. Sé que tu mamá, Sky y Winter necesitarán que estés ahí para ellos.

    — Lo estaré, papá… no quiero perder a Arick — Azel, pese a todo lo que sucedía entre los dos, adoraba a su hermano — Él siempre me cuidó… No quiero que este día sea el último para él.

    — Esperemos que no lo sea, mi niño, esperemos que no lo sea.

    Tras haber obtenido toda la fuerza posible de parte de su segundo hijo, Ace salió de su cuarto para así poder ir a prepararse. Iba a tener que estar listo para descender de la nave tan pronto como esta tocara el terreno firme de aquel planeta, dado a que cada segundo sería vital para Arick si es que él ya se encontraba agonizando para aquel momento.

    El comandante de ER pronto empezó a repasar todo lo que había ocurrido desde que partió. Templaba la culpa que sentía por haber dejado a Gwyn y Thomas atrás con el gozo de saber que su llegada al planeta Maugmin podría ser la diferencia entre la vida y la muerte de Arick. No se imaginaba a ningún otro soldado manejando una situación así, o por lo menos, no con la fuerza de voluntad que ponía él.

    […]

    Ace, Natasha y otros dos soldados subieron a Arick con mucha delicadeza a la camilla, y una vez que lograron subir por la compuerta de la nave, empezó una carrera a contrarreloj para poder llevarlo a la sala médica de la nave que el comandante Lakor llevó a ese mundo para rescatar a los demás. Nova, Winter, Sky y Valiana fueron los siguientes en entrar, y una vez estaban a salvo, la compuerta de la nave empezó a cerrarse. Era Winter quien cargaba el cuerpo de Airin, quien sería la que aportaría a Arick el corazón para la operación, sin haber podido aceptarlo anticipadamente.

    Faltando poco para que llegasen a la sala médica, uno de los soldados, quien se había quedado para preparar todo, salió de su interior y fue corriendo hacia Winter. Le indicó que dejase el cuerpo de la chica en sus manos, y así fue como el joven Lakor lo hizo. Una vez todo estuvo listo, Ace, Natasha, Valiana y los soldados del grupo de Ace siguieron su camino hacia la sala médica. Nova, Sky y Winter se quedaron afuera, tensos al respecto, pues no sabían cómo iba a continuar todo a partir de ese momento. Sus conocimientos de medicina eran limitados, y no tendrían más información que aquella que fue suministrada por Valiana.

    Los tres soldados permanecieron en el pasillo durante un momento, esperando a que tuvieran alguna noticia de parte de los que estaban allí.

    […]

    — Necesitaré que dos personas me ayuden con él — Valiana ya tenía todo listo para empezar — En caso de que lo solicite, me deberán pasar y suministrar la medicación que les pida.

    — ¿Pueden encargarse ustedes? — Ace miró a dos de los tres soldados que le hacían compañía — Natasha y yo somos sus padres. No quiero que Valiana sienta ningún tipo de presión, y no quiero que se cometa ningún error.

    — Como desee, comandante — contestó uno de los soldados que había acudido junto a él — Nos quedaremos aquí para ayudar en lo que podamos.

    — Yo iré a la sala de comandos, así seremos dos personas en su ausencia — contestó otro de los hombres, quien no fue seleccionado para ayudar con Arick.

    — Se los agradezco a todos — Ace estaba conforme con el desempeño de todos — No sé si podría quedarme aquí a ver esto.

    — Valiana, solo te pido que no te presiones — Natasha se lo aclaró — No te culparemos si esto no sale bien. Entendimos el riesgo y lo asumimos por nuestro hijo.

    — No se preocupen, haré lo que esté en mis manos para poder salvar a Arick — Valiana les hizo saber que pondría todo de sí misma por él.

    Teniendo cada uno sus respectivas asignaciones, Ace, Natasha y uno de los soldados abandonaron la sala médica, dejando en el interior solo a Valiana, a los dos que se encargarían de asistirla, a Arick y a Airin, siendo la única sin vida en el sitio, por lo menos en ese instante.

    Una vez que abandonaron la sala, Ace y Natasha fueron al pasillo donde Winter, Sky y Nova esperaban. El tercer soldado acudió a la sala de comandos para sumarse a uno de sus compañeros, quien estaba a solas en el sitio. Teniendo un poco más de calma, Ace y Natasha se abrazaron con fuerza, y fue allí cuando los dos rompieron en llanto. La alegría de reencontrarse se veía eclipsada por el dolor que sentían por todo aquello que estaban viviendo.

    — No quiero perder a nuestro hijo — Ace abrazó con fuerza a su esposa — Te agradezco por haberlo mantenido con vida todo este tiempo… Lo lamento, vine tan rápido como pude, y tal vez llegué bastante tarde.

    — No es culpa tuya, hiciste lo que pudiste — Natasha no deseaba ver a Ace atormentándose así — Tenemos que ser fuertes, por Arick. Él nos necesitará. Incluso si sobrevive, le costará recuperarse de esto.

    — Espero que todo salga bien el día de hoy… no puedo soportar la idea de regresar a casa con la carga de perder a mi hijo — Ace se sentía muy apenado por todo.

    El abrazo entre los dos comandantes de ER terminó allí. Luego de eso, Ace vio como solo había tres soldados más con vida. Pese a que él fue informado sobre las muertes de Tyson, Iker, Jessica y Kite, todo lo sucedido con Airin, Arick y Ulrik fue algo que redujo considerablemente el número de soldados que esperaba rescatar. Supo que, como comandante, tenía una responsabilidad con ellos tres.

    — Lo lamento por todo lo que han tenido que vivir — Ace miró fijamente a su primo y a Sky — Kite y Airin tendrían que estar aquí, con nosotros… El único que merecía morir era el malnacido de Ulrik.

    En un gesto de afecto, Ace se aproximó a Sky y a Winter, cubriéndolos a ambos con los brazos, dejando que pudieran desahogarse en llanto un poco por las pérdidas que habían tenido que atravesar en aquella misión. Ambos correspondieron con fuerza ese gesto, y se sentían apreciados por Ace, pese a que sabían que él los quería mucho por la relación que ambos tenían con su hijo. Ni bien el abrazo terminó, Ace quiso hablar sobre un tema que todavía rondaba en su cabeza.

    — Sé que ninguno de ustedes fue a la academia con el soldado Ulrik Mardh — Ace hablaba con desprecio hacia él — Pero, ¿tienen alguna hipótesis de por qué pudo haber hecho lo que hizo? Mató a dos soldados, y dejó al borde de la muerte a mi hijo. ¿Por qué haría algo así?

    — Es un misterio para todos — Winter no lo podía descifrar — Cuando yo lo maté, él estaba atacando a Arick… Lo escuché. Confesó sus crímenes. Dijo “Yo maté a Airin y a Jessica en sitios repletos de monstruos hambrientos y aun así tú encontraste sus cuerpos y descubriste mi mentira… Pero te vas a morir con el corazón quemado. Todos tus hallazgos habrán sido para nada. Morirás sabiendo que no fuiste capaz de hacer justicia por ellas…”

    Winter miró a todos los demás al recitar de memoria esas palabras que le escuchó decir a Ulrik. Cuando sus ojos cruzaron a los de Sky, tuvo miedo de seguir narrando lo que pudo oírle decir antes de pegarle un tiro. Winter se debatía internamente entre si seguir o no, puesto a que no caería bien una noticia como esa. Sky nunca mencionó nada, y no creyó prudente revelarle que el asesino del grupo también había abusado de ella. Pese a que supo que ocultar la verdad no siempre era lo correcto, creyó que en ese caso sí lo sería.

    — Lo último que le escuché decir fue “Te voy a matar aquí, y me voy a asegurar que esos animales te devoren por completo. Tu padre aterrizará en este planeta y no será capaz ni siquiera de encontrarse tu cadáver” — Winter reveló también aquello — Luego sé que murmuró algo más, pero estaba tratando de tener un buen ángulo de tiro contra él. No lo llegué a escuchar.

    — Dijo que yo no podría siquiera encontrar su cuerpo… — Ace pensó en esas palabras — ¿Estaba intentando vengarse de mí? Parecería que lo dijese con un tono de burla.

    — No sé muy bien, estaba enojado y no pude notar demasiado — Winter temía concluir algo erróneo — ¿Usted y él tienen alguna clase de historia hostil?

    — Sus padres trabajaron con nosotros — Natasha recordaba a Nick — Su padre, principalmente. Fue un ingeniero destacado de Black Meteor. Lideró muchos proyectos que nos permitieron llegar hasta donde estamos hoy… Pensar que su hijo hizo esto… No suena como algo que su padre haría.

    — ¿Son amigos de él? — Nova quería ver si podría haber algún factor clave para eso — Aunque… eso no explica por qué mató a Jessica o a Airin.

    — Nunca fuimos amigos, solo personas que trabajaban juntas — Ace tenía esa relación con él — No lloré por la muerte de los padres de Ulrik cuando encontré sus cuerpos en Tralio. Pero Nick era una buena persona. No creo que haya criado a su hijo para que saliera tan trastornado. Porque eso es lo que es. Alguien que mata deliberadamente a sus compañeros y que atenta contra sus vidas no tiene otra forma de ser llamado.

    — Espero que esos monstruos del bosque devoren por completo su cadáver — Sky no deseaba otra cosa para con él — ¿Quién sabe qué más podría habernos hecho?

    — Yo quisiera saber algo… — Ace estaba muy preocupado — Pusimos pruebas psicológicas en las academias para evitar que personas así llegaran al ejército. Puedo creerme que haya pasado alguna, pero no es posible que no fuera detectado y expulsado.

    — ¿Dices que encontró la forma de hacer trampa en esas pruebas? — Natasha pensó seriamente al respecto.

    — Nick era ingeniero, tal vez le haya enseñado un par de cosas que él decidió usar a su favor, pero me veo más inclinado a la opción de que alguien lo ayudó desde fuera — Ace temía por todo eso — Ulrik no estaba en la academia militar hasta que murieron sus padres. ¿Y si él fue en busca de estos malparidos que intentaron sabotearnos para poder hacer algo así?

    — ¿Eso significa que podría haber más cadetes como él? — Nova temía por esa posibilidad — ¿Qué están en un lugar que no les corresponde?

    — Maldita sea, esto no debía pasar — Ace apretó los puños por la frustración — Ulrik de seguro fue metido entre los mejores diez en lugar de alguien que sí lo merecía. Si él no hubiera estado aquí, sé que muchas cosas que han pasado se habrían evitado…

    Aquella charla no dejaba tranquilo a ninguno de ellos. Cuando lo pensaban atentamente, era una explicación coherente para lo acontecido. Hubo muchas personas repudiando al ejército tras la misión de rescate en Tralio, y ninguno de los que estaba allí conoció a Ulrik personalmente como para saber sus opiniones al respecto. Les quedaba muy claro su punto de vista tras todo lo que hizo. Pero más predominante era el miedo. Si alguien logró colocar a Ulrik en el equipo como un infiltrado, las posibilidades de que se sigan repitiendo acontecimientos como ese todavía eran un problema a considerar.

    — Cuando hayamos lidiado con Casseirem voy a encargarme de que todos los graduados en esta promoción repitan los exámenes psicológicos — Ace no toleraría a más soldados como Ulrik en el ejército — Y de ser posible, que queden registradas con respaldos físicos.

    Nada de eso podría cambiar lo que había ocurrido, pero era una forma de asegurarse de que el ejército no tendría que seguir tolerando a cadetes que pudieran estar desalineados con los intereses que ellos perseguían. Si bien, les daba miedo el pensar en cuantos otros Ulriks podrían estar metidos en el ejército en ese momento, por lo menos tenían la seguridad de que se haría algo al respecto.

    Nova, quizá la menos afectada entre todos los presentes, no tardó en recordar unas palabras dichas por la subcomandante Zafiro en un mensaje cuando todavía se encontraban en el planeta Maugmin. Supo que la tensión respecto al estado de Arick y la matanza que Ulrik llevó a cabo los habrían distraído, pero necesitaba que se dieran todas las noticias pertinentes.

    — Comandante, en su mensaje dijo que teníamos que estar preparados para recibir malas noticias — Nova recordó a sus compañeros ese aspecto — ¿Qué fue lo que ocurrió? ¿Qué hizo Casseirem?

    — Llegó a nuestro mundo antes de que yo pudiera llegar a ustedes — Ace contestó de inmediato, sabiendo que necesitaban esa respuesta — Y por lo que me comentó la propia comandante Fairin… Casseirem arrojó una bomba sobre la ciudad de Galaxy.

    — ¡¿Galaxy?! — Nova se alteró al escuchar aquel suceso — Yo… mi familia vive allí. ¿Están… los he perdido?

    — La bomba cayó en el centro, matando a mucha gente, y como yo ya no estaba en ese planeta, no tengo el listado de víctimas que dejó el ataque… — Ace se apenó al no poder dar respuesta a la soldado.

    — Ninguno de ellos vive o trabaja cerca del centro, por favor, espero que no hayan estado allí al momento del ataque…

    Winter y Sky, en solidaridad con su compañera, a quien podían ver bastante angustiada, decidieron darle un abrazo, creyendo que ella necesitaba esa fortaleza en aquel momento. Entendían que era la única familia que tenía la chica, y ella no tendría forma de saber lo que les pasó hasta que no se le informara directamente.

    — Prometo que cuando hable con Gwyn le pediré información sobre las víctimas — Ace se comprometió en darle ese suceso — Lo que sí puedo decir es… que estoy profundamente apenado por lo que pasó…

    — ¿Con quién? — Natasha sabía que Ace estaba pensando en alguien.

    — Sky, lamento ser yo quien te diga esto… pero luego de que arrojaron la bomba, Casseirem mandó a un escuadrón para matar a los heridos… Y tu padre murió enfrentándolos, y tratando de proteger a los civiles.

    La noticia cayó como una bola de demolición sobre Sky. La joven Delleo sintió como sus piernas se tambaleaban, y cayó de rodillas al suelo, de forma repentina. Una expresión de shock lo decía todo. Tragó saliva numerosas veces, sin poder creer lo que había ocurrido en casa. De pronto, una tristeza y angustias muy poderosas invadieron sus pensamientos.

    — No… — Sky pensaba en todo eso — ¡No es verdad! ¡No es verdad! ¡Casseirem no pudo haber hecho que mataran a mi hermano y a mi papá! ¡No! ¡No!

    Natasha, quien había tenido una buena amistad con Thomas, se sentía muy adolorida por su muerte. Otro compañero más al que perdía, y la lista seguía haciéndose cada vez más larga. Afligida por lo ocurrido, ella se aproximó a Sky para consolarla, puesto a que sabía que lo necesitaba. Ambas lloraron la pérdida de su amigo. Winter, quien lo conocía más bien poco, se incorporó al abrazo, tratando de ofrecerle consuelo a su compañera, quien también tenía la posibilidad de perder a su pareja el día de hoy.

    Ace ya había llorado a Thomas, por lo que se sumó al abrazo para brindar fortaleza en lugar de solicitarla. Él conocía a Thomas desde hacía mucho tiempo, y sabía lo buen padre que había sido para ella y para Kite. Debía ser un golpe muy duro haberse enterado de su muerte.

    — ¿Vamos a morir todos? — Sky pensó en su futuro con una gran negatividad — ¿Casseirem nos va a asesinar a los que todavía no hemos muerto?

    — No, Sky, te lo prometo — Ace tenía decidido no dejar las cosas así — Yo te prometo que vamos a cobrar venganza.

    — ¿Cómo murió mi papá? — Sky necesitaba más acerca de la muerte de quien era un héroe para ella.

    — Quisiera que tu madre hablara de eso contigo, no creo que sea mi derecho decirlo — Ace no quería entrometerse en un asunto familiar tan delicado — Escúchenme bien, sé que ha sido un día largo para todos… ¿Por qué no vamos a descansar? Traje a mis soldados para que se encarguen de todo. Natasha y yo estaremos más atentos por si algo surge, pero ustedes pueden tomarse el tiempo que necesiten.

    — Eso haremos — Winter sabía que descansar sería la oportunidad perfecta para llorar a Airin de nuevo, y en silencio.

    — Gracias, comandante — Nova apreciaba esa oportunidad para tratar de dejar atrás la experiencia que vivieron en Maugmin.

    — Winter, Sky… si no es mucha molestia, ¿podrían pasar por el cuarto de Azel antes de que se elijan una habitación? — Ace se los pedía como un favor más que una tarea — Entenderé si no quieren.

    — Yo iré… él debe estar sufriendo también — Winter pensó en darle ese consuelo a su primo.

    — Yo… primero quiero estar un momento a solas, pero también iré a verlo — Sky no lo dejaría estar — También me haría bien darle un abrazo para consolarlo. Perder a un hermano no es algo que se pueda sobrellevar fácilmente.

    Todo el mundo se entristeció por haber escuchado aquellas palabras de la chica. Con tanta agitación en la cabeza les costaba recordar a veces que ella, mucho antes de recibir la noticia de la muerte de Thomas, y de lo acontecido con Arick, había perdido a su hermano a manos de quienes habían robado la nave. Entendían sus motivos para querer pasar un tiempo sin la compañía de nadie más. Nova y Sky fueron a elegir una habitación para poder convivir, Winter haría lo propio una vez que visitara a Azel, tras que su primo le indicase como llegar hasta él.

    Natasha y Ace se dieron un abrazo para tratar de darse fuerzas en aquel momento oscuro que estaban atravesando. De la última llamada que tuvieron, Ace descubrió que ella, Arick, Winter y Valiana estaban bien. Mientras que Natasha ansiaba poder ver a Ace y a Azel una vez más. Las acciones de Ulrik terminaron por destrozar lo que ambos esperaban fuera un reencuentro familiar ameno. No se dieron un beso ni ninguna otra muestra de afecto. Una vez el abrazo terminó, ambos juntaron sus manos.

    — Le tengo que decir a Gwyn que Sky está viva — Ace tenía eso pendiente con ella — Y, sobre lo que tenemos que hablar…

    — Creo que debería esperar hasta mañana — Natasha entendía que era algo muy serio — Pero dime, ¿Gwyn y Thomas aceptaron dejar que tu partieras en nuestra búsqueda con los soldados que vinieron contigo?

    — No… — Ace se sorprendía de lo perspicaz de su esposa — Yo tomé a Azel, a los soldados, la nave y partí en la primera noche desde que nos enteramos que la nave había sido robada… Ellos claramente no se tomaron a bien mi forma de pasar por encima su autoridad. Y menos por la muerte de Thomas…

    — Él era tu amigo, no deberías dejar que lo usen en tu contra — Natasha no estaba al tanto de lo que Gwyn y Ace hubieran podido hablar, pero sabía que no fue agradable.

    — No lo hace, yo también pienso que, si hubiera estado allí, habríamos luchado juntos y tal vez pudiera haber evitado su muerte — Ace se sentía afligido por eso — Pero ahora… con todo lo que pasó, no me arrepiento de haber hecho lo que hice. Incluso con toda la prisa que tomé, no llegué a tiempo para evitar lo que le pasó a Arick… No sé si podría haber salvado a Thomas si me hubiera quedado, así como tampoco sabré jamás si otro soldado hubiera sido capaz de llegar a tiempo para esto.

    — En ese caso, no te angusties — Natasha pensaba que su esposo se estaba torturando demasiado — Hiciste lo correcto…

    — Tal vez, pero eso no quiere decir que no tenga que aceptar lo que viene después — Ace sabía que no podría apartar lo que le esperaba al regresar.

    […]

    Azel vio como la puerta de su habitación se abría. El niño esperaba ver a su padre, pero encontrarse con Winter fue una alegría para él. Los dos Lakor, ambos menores dentro de sus familias, se fundieron en un abrazo en el que los dos se intercambiaron fuerzas por lo que habían vivido. Azel, pese a ser todavía un adolescente, era consciente de que Airin no podría donar su corazón a Arick estando viva. Eso lo llevó a tener mucho cuidado con las palabras que le diría.

    — Lamento lo que le ocurrió — Azel puso más fuerza al abrazar a su primo — Tú y ella se veían muy lindos juntos. Lo siento.

    — No tienes que pedir perdón, pequeño — Winter apreciaba la sinceridad de su primo — No fuiste tú quien la mató.

    — ¿De verdad uno de los soldados hizo esto? — Azel no tenía el panorama completo — Mi papá no me quiso decir mucho. Porque no quiere que su recuerdo viva en mi mente.

    — Sí, uno de los que venía con nosotros hizo esto — Winter se negó a usar la palabra “compañero” — Mató a Jessica, a mi Airin, y estuvo por quitarle la vida a Arick… Pero llegué a tiempo para evitarlo.

    — ¿Lo hiciste sufrir? — Azel necesitaba saber eso.

    — No… si lo hubiera hecho, tal vez no habríamos podido sacar a Arick del bosque — Winter demostraba que se quedó con las ganas de aquello — Pero me aseguré de vengar las muertes, y de que no pudiera hacer daño a nadie más.

    — Gracias, Winter… — Azel lo veía como justicia de todas formas — Quien sea que haya hecho eso, merecía morir… Mi hermano es un buen chico. Estaba enamorado de Sky, y debería estar junto a ella para ayudarla a atravesar el dolor de la muerte de su padre, y no en una camilla luchando por su vida.

    — ¿Tú sabes lo que pasó con el subcomandante Thomas? — Winter se sorprendió por lo enterado que estaba su primo.

    — Mi padre me lo dijo, yo también soy un cadete a soldado — Azel miró fijamente a su primo — Y cuando me haya graduado, me aseguraré de proteger a todos mis compañeros y a mi familia. Quien se atreva a lastimarlos, recibirá una venganza peor de mi parte. Mataré a quien dañe a mi familia, o moriré intentándolo.

    — No dejes que esa ira te consuma, Azel… — Winter quiso darle un consejo a su familiar — Puede ser un buen combustible para actuar, pero no dejes que nuble tu juicio. Yo deseaba quebrar cada hueso de Ulrik, y torturarlo hasta la muerte y más allá si me hubiera sido posible. Pero salvar a Arick era mi prioridad.

    — ¿Tú crees que Valiana será capaz de salvarlo? — el chico buscaba esperanzas para el destino de su hermano.

    — No lo sé… ella nos dijo que hay muchos riesgos presentes que corrimos al operarlo tan rápidamente — Winter no podía mentirse a sí mismo, ni mucho menos mentirle a su primo.

    — ¿Podrías quedarte conmigo hasta que sepamos la verdad? — Azel no deseaba estar solo en ese momento.

    — Por supuesto, pequeño.

    […]

    Cinco horas y media habían transcurrido desde que la nave despegó hacia el planeta Edagr para así emprender el regreso a casa lo más pronto posible. Desde la sala médica, Valiana estaba a solas, esperando por el ingreso de las personas a las que había mandado a llamar. La puerta se abrió, y por ella ingresaron Ace y Natasha. Los dos comandantes de ER presentes allí vieron a la chica fijamente. No tenía una expresión de alegría, pero tampoco de tristeza. Dos camillas estaban ocupando el centro de la sala. En la primera, el cuerpo de Airin tapado con una sábana, la cual estaba manchada de sangre debido a los cortes que fueron necesarios para extraerle su corazón. En la otra camilla se encontraba Arick Lakor.

    El joven que había estado cerca de la muerte permanecía sedado, y estaba conectado a una máquina que respiraba por él. Sus signos vitales estaban bajos, pero no parecía estar en peligro de muerte en ese momento. Sin embargo, los padres del joven no querían hacerse ninguna ilusión al respecto.

    — ¿Qué ocurrió? — Ace lo veía yacer en esa cama — ¿Va a vivir?

    — Su cuerpo no rechazó el corazón, y pude hacer el trasplante — Valiana no puso una buena cara al dar la noticia — Lamento decirles que hice todo lo que pude, y que solo queda esperar. Puede que despierte dentro de las próximas ocho horas, pero eso no significa que esté fuera de peligro. De hecho, yo recomendaría que no saliera de esta habitación. Necesitamos hacerle análisis completos para ver que esté bien, y eso es algo que tiene que repetir por lo menos durante seis meses.

    — ¿Cómo lo ves? Más allá de que sea imposible saber qué ocurre con él — Natasha quería llevarse algo positivo de allí.

    — Tiene una gran fuerza de voluntad… aunque no sepamos qué pueda ocurrir con él, se aferró a la vida durante mucho tiempo — Valiana apreció esa fuerza en su primo — Es un guerrero. Sé que tal vez no sea suficiente, pero pueden estar tranquilos de que él no se rendirá, y seguirá luchando hasta el final.
     
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    Manuvalk

    Manuvalk el ahora es efímero

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    ¡Saludos, amigo! Ya pensaba que el foro se iba a morir para siempre o al menos que tardaría en regresar mucho tiempo... :astronauta: pero que bueno que no es así y estamos de vuelta. Sé que vamos a tomarnos una pequeña pausa respecto a las leídas en simultáneo, pero tocaba leer este capítulo sí o sí y al fin se ha dado la ocasión. Sobre el capítulo, qué decir, ha estado bastante bien en líneas generales. Por eso mismo, pasaré a comentar escena por escena para profundizar algo más.

    El comienzo es bastante desolador al principio, pues Ulrik quemó el corazón de Arick posteriormente de acabar con la vida de Airin, hasta que Winter salvó a su primo. Sin embargo, el joven Lakor está gravemente herido y el pronóstico, según Valiana, es desalentador... :anicry: y es un momento muy triste, viendo a Natasha, Sky, Winter y Valiana sufriendo por un ser querido. Nova, que es quizá la menos afligida, piensa en una posibilidad y la expone: hacerle un trasplante de corazón a Arick, siendo la donante la propia Airin, muerta apenas poco rato. Y esto, aunque inicialmente suena a locura, es una remota posibilidad y todos parecen decididos a tomarla con tal de intentar salvar a Arick :bil:. Natasha así lo decide y se prepara para comunicarse con Ace.

    Acto seguido, vemos que en la nave de Ace, el propio comandante ya sabe de lo sucedido y está dando órdenes con una furia asesina que no es para menos :shani:. Azel lo escucha desde su habitación y se estremece suponiendo que ha ocurrido algo, lo que finalmente le confirma su propio padre. Ambos Lakor tratan de hacer fuerza y unirse mientras el comandante organiza todo para el rescate y la operación de su primer hijo. Valiana se prepara para la cirugía mientras Ace, Natasha, Sky, Winter y Nova esperan noticias, aprovechando para darse un cúmulo de desagradables noticias de las que solo me queda hacer recuento:

    1- Winter se calla lo de que Sky fue violada por Ulrik, aunque viendo el contexto, es totalmente comprensible. :think:
    2- Ace, en modo detective (viene en la genética Lakor esto de ser perspicaz :eye:), empieza a intuir que Ulrik es un mandado/infiltrado de aquellos que están atentando contra la estabilidad del ejército. :ewww:
    3- Nova tenía a su familia en la ciudad de Galaxy y podrían estar muertos. :sadexo:
    4- Sky se entera de la muerte de Thomas. :anicry:

    Joder, amigo... este capítulo bien podría titularse "DEPRESIÓN" porque es deprimente totalmente... :angrycat:

    Volviendo a la escena, una vez los jóvenes se van a descansar, Natasha y Ace hablan sobre las consecuencias que tendrá el comandante Lakor por haber pasado por encima de la autoridad de Gwyn, aunque eso es algo que en ese momento no les afecta casi, y es lógico. Después pasamos al camarote de Azel, que es visitado por su primo Winter. Ambos Lakor se dan un abrazo de apoyo y vemos que el pequeño Lakor siente cierta ira y deseo de venganza, algo que su primo le remarca y le hace saber que debe usarla/enforcarla de un modo correcto. Más allá de eso, ambos familiares solo esperan y desean que Arick se recupere y salga bien de la operación, la cual toma lugar en la escena final. Ace y Natasha entran a la sala de operatorios para que Valiana les informe. La aprendiz de médico expone que el cuerpo de Arick no ha rechazado el corazón de Airin y que la cirugía ha sido un éxito, aunque ahora depende de que Arick responda bien al órgano y para eso deberán analizar y hacer estudios con él por lo menos durante seis meses, ya que podría despertar pronto o tarde... Todo es un misterio, pero parece que la cosa ha salido bien dentro de lo malo. :nice::aniblush:

    En fin, amigo, un buen capítulo (y dramático completamente) que sin duda bien sirve como un mid-season finale de esos que te pegaba The Walking Dead en sus buenos tiempos. Ahora solo espero y deseo que mi angelito Lakor se recupere y al menos pueda vivir, algo que de ser así, significaría que Airin perdió la vida pero pudo salvar la de otra persona, lo que sin duda es hermoso pese a la tristeza. Sin más que decir, nos vemos en próximos capítulos. Un abrazo. :/*-*\:
     
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    Agus hincha de Boca

    Agus hincha de Boca Equipo administrativo Comentarista empedernido

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    La Gran Catástrofe X Futuro Final
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    Ciencia Ficción
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    Saludos.

    Con el foro de vuelta online es momento de publicar el capítulo número 12 de esta historia.

    Quiero saludar como hago en cada ocasión a mi gran amigo Manuvalk por su presencia en esta historia, tanto en leídas en simultáneo como fuera de ellas. Y aunque las lecturas en simultáneo hayan terminado temporalmente, ansío por su regreso. Mientras tanto, espero que disfruten estos capítulos que se vienen mientras nos acercamos al final.

    Actualizaré guía de personajes y cronología para la siguiente ocasión. Por el momento, solo me queda dejar el capítulo.













    Escuadrón de la muerte:

    En el medio de la noche…

    […]

    Aquella base de operaciones que había servido a los militares rebeldes durante un tiempo ya había sido desmantelada casi en su totalidad. Los militares dejaron atrás un par de equipos informáticos, incluidos servidores, pantallas y computadoras totalmente funcionales para que la banda criminal pudiese utilizarlos y así estar al tanto de la situación en el planeta, a raíz de la invasión que vivían.

    — ¿Nadie cree que lo mejor sea aprovechar este tiempo e irnos ahora a escondernos en el bosque? — la pregunta provino de quien era el líder de aquella banda.

    Las miradas de hombres y mujeres de su grupo se pusieron sobre él, casi como si estuvieran estupefactos por aquella pregunta. Sería su segundo al mando quien le cuestionaría su elección.

    — ¿Es la mejor opción para estar a salvo? Sí — Zigfried le contestó — Pero no podemos irnos ahora. No sin antes tomar nuestra venganza.

    — ¿Quieren matar a Gwyn y luego abandonar a la población? — Arker cuestionaba la idea que tenía en mente.

    — ¿Qué te gustaría que hiciéramos? — una de las mujeres le respondió algo molesta — A estas alturas no creo que a la gente le importen nuestras vidas, de modo que tampoco creo que les importe lo que pase con los líderes de la milicia.

    — Te quedaste a la mitad, Arker, primero mataremos a Gwyn, y luego eliminaremos a Ace — Zig le corrigió ese aspecto — Thomas, Allecreod, Natasha… ya sabemos que no están en este mundo. Solo nos quedan dos objetivos de quienes podemos cobrar venganza por lo que nos hicieron. He esperado eso desde que fuimos liberados, y no voy a permitir que esto me lo arrebate. Una vez que hayamos ajustado las cuentas, nos iremos todos al bosque. Y que el planeta caiga en las manos de quien deba. No me interesa en lo más mínimo. No seré esclavo de Casseirem, ni prisionero de los comandantes…

    — ¿No recuerdas todas esas historias que nos contaban en la Tierra? — preguntó otro de los hombres en el grupo — ¿Cómo muchos criminales daban un último gran golpe antes de desaparecer para siempre? Este es el nuestro. El caos será nuestro aliado.

    — Tan pronto los hayamos visto morir, nos retiramos — Zig ya se imaginaba a sí mismo viviendo así — Tendremos que ir con mucho cuidado por el resto de nuestras vidas, eso sí. Pero seremos libres.

    — Ese plan me parece… bastante adecuado para nosotros — Arker sonreía al tener una idea — Pero no podemos ir todos. Si vamos a cara descubierta, nos encontrarán. Y si vamos en grupo, cuando no puedan detectar nuestra identidad, llamaremos la atención.

    — ¿Qué sugieres? — le cuestionó una mujer.

    — Iré solo a la ciudad, ahora mismo es buen momento — Arnold trató de sonar natural — Sabemos dónde está el centro de operaciones de los comandantes. Una persona sola llamará menos la atención. Tan pronto esté dentro, los iré guiando para que nos agrupemos bien. Y esperaremos a la oportunidad perfecta para dar el golpe.

    — ¿Crees que será seguro hacerlo ahora? — Zig se preocupaba por él.

    — Sí, con la conmoción que causó Casseirem el día de hoy, puede que estén más atentos a ellos que a nosotros — Arker estaba mentalmente preparado para lo que haría — Quédense aquí hasta que yo me comunique con ustedes.

    — Si vemos que Casseirem se acerca, puedes estar seguro de que no me quedaré aquí ni loco — Zig le avisó que no sería de ese modo — Esta ciudad está cerca de las otras. Quizá desee tomarlas para tratar de asustar a los milicos. Y si nos encuentra, peleará por esto. No planeo hacerle frente. No tengo por qué asesinarlo a él, y tampoco me gustan mis probabilidades.

    — En ese caso, ustedes me avisarán en donde se encuentran… — Arker estaba conforme con eso — De mi parte, no habrá comunicación hasta que esté en un sitio seguro.

    — Cuídate, Arker, te estaremos esperando — le dijo una de las mujeres allí presentes — No te dejes matar. No me gustaría que te fueras antes de tiempo de este mundo.

    — No lo haré, descuiden, pueden confiar en mí — el líder estaba dispuesto a correr el riesgo por ellos — Todo va a resultar bien para nosotros.

    Sin objeciones a que él fuera quien tomara el trabajo de infiltrarse en las ciudades controladas por la humanidad para poder así ser sus ojos y oídos en terreno desconocido, todos despidieron a quien los había reunido en su momento para dar comienzo con aquella idea de negocios, que pronto mutó hasta que se convirtieron en un grupo que operaba de manera ilegítima. Habiendo tenido sus despedidas, Arker se equipó con una armadura de un soldado, cuya identificación no se había activado. Colgó uno de los rifles que él mismo había robado en el pasado en uno de los hombros, y entonces empezó a caminar en la oscuridad, atento a no cruzar su camino con ningún militar o algún invasor.

    […]

    Noak y Louryth llegaron a las puertas del refugio en el cual el hombre de Himmel dejó a su hija para que estuviese a salvo. No había más fila para entrar, y las únicas personas que estaban alrededor eran los militares que custodiaban el acceso. Dos barricadas, una en cada lado de la calle, formada por escudos y vallados levantados de manera improvisada era todo lo que se podía ver. No tenían idea de si eso se debía al hecho de que el refugio ya estuviera lleno, o si nadie más se acercó al lugar buscando asilo allí.

    No dispuesta a dejar a su pareja atrás, Louryth hizo compañía a Noak hasta que los hombres de la barricada los detuvieron.

    — Pusimos un toque de queda por esta noche — comentó uno de los militares parados allí — Hasta que la policía no acuda a reforzar nuestras fuerzas, una vez que entren al refugio, se les prohibirá salir sin una orden expresa.

    — ¿Eso significa que hay sitio para mí? — Noak estaba ilusionado — Vine a dejar a mi hija aquí más temprano.

    — Hay sitio para once personas, si no estoy mal — le contestó el militar — Así que sí, pueden entrar. Eso sí, ni tú ni tu hija se pueden ir hasta que recibamos más ayuda.

    — Me parece bien, descuide, no tengo motivos para irme — Noak se sentía feliz de que las cosas resultarían como él estaba esperando — Me despediré de mi pareja y entraré. Ella se presentará a defendernos de los invasores.

    — Como dije, hay sitio para once personas, si te tardas demasiado y luego el refugio se llena, no habrá más — le aclaró el militar — Te sugiero despedirte rápido.

    Sin deseos de intercambiar palabras frente a él o a sus compañeros, Louryth y Noak se apartaron un poco para poder tener una despedida temporal con tranquilidad. Les había resultado muy grosera esa forma de hablar, y preferían la privacidad de cualquier forma. Noak estaba un poco nervioso al respecto, ya que, al no ser un soldado, no podría participar de la defensa del planeta de forma oficial, y por más que su prioridad fuera su hija, no se sentía muy bien al dejar atrás a su pareja.

    — Cuídate mucho, Louryth, quiero volver a verte cuando todo esto termine — Noak miró a los ojos a la mujer — Tal vez… con todo lo que ha pasado, los comandantes sean obligados a dar un paso al costado. Quizá nuestro sueño pueda realizarse después de todo.

    — Nada me haría más feliz que eso — le comentó la mujer, acercándose a él lista para darle un beso — ¿Regresarás a la milicia para estar conmigo cuando eso pase?

    — No era parte de mis planes, no hasta que Hana fuera mayor de edad — Noak le confesó sus opiniones — Pero contigo a mi lado, creo que podré hacerlo.

    — Es una promesa, entonces — Louryth le sonrió — Mataré a estos invasores por ti y por ella. Y estaré esperando al día en que vuelvas a estar conmigo.

    — Preferiría que no tuvieras que enfrentarte a ellos, pero si llega a ser necesario, sé que tienes lo que se necesita para hacerles frente y forjar tu camino como una de nuestros héroes — Noak buscaba alentarla en las peleas por venir.

    — Mientras yo me refugiaba en Edagr, tú participaste en la guerra contra los edagrianos… ahora los roles están cambiados. Veremos qué tal sucede para la próxima vez.

    — Si pudiéramos escalar hasta los puestos de poder del ejército, te aseguro que no habrá próxima vez — Noak se creía capaz de evitar esa clase de conflictos — Hasta pronto, Louryth.

    — Adiós, y cuídate mucho, Noak.

    Habiendo dicho ya sus despedidas correspondientes, la pareja se dio un beso para poder demostrarse afecto por última vez en el tiempo que durase la invasión. Noak confiaba en que Louryth haría lo posible para revisar de vez en cuando qué tal estaban él y Hana, pero entendía que, en medio de conflictos a gran escala, las cosas podrían complicarse demasiado. La mujer ansiaba tener y aprovechar esas oportunidades, puesto a que no buscaba apartarse por demasiado tiempo de su pareja, y de la niña que pasaría a estar a su cuidado. Pero no quiso hacer promesas, no en aquel momento y dada la incertidumbre que podrían traer los eventos actuales.

    Terminado el beso, Louryth se quedó quieta en su sitio, y fue tan solo cuando vio a Noak cruzar la barricada formada por los militares que supo que podía marcharse. Una vez que no tenía más obstáculos, Noak cruzó la puerta de entrada, y preguntó a los encargados en donde había tomado su sitio su hija. Le indicaron el camino, y él lo recorrió. El exsoldado avanzó en silencio para no despertar a los que estaban durmiendo, y pudo llegar hasta el sitio en donde su hija se encontraba. Todas las personas dormían sobre un colchón individual para cada uno de ellos, apoyado sobre una cama sencilla. La joven Jensen se mantenía recostada y despierta, su expresión de preocupación primaba en su rostro, y no fue hasta que vio a su padre que se emocionó. Verlo aparecerse en ese sitio, sano y salvo la llenó de alegría. No tenía noticias de lo que ocurría afuera, por lo que no sabía qué podría estar enfrentando. Por fortuna para ella, no tenía nada más que temer en ese momento. En silencio para no perturbar a nadie, la joven se incorporó y abrazó a su padre. Noak estaba feliz de estar reunido junto a su hija, y no planeaba moverse de su lado en ningún momento. Los dos disfrutaron de aquel abrazo, pese a que no pasó mucho tiempo desde que se habían separado.

    Finalizado el mismo, Noak se buscó una cama para poder dormir cerca de ella. Y no demoraron demasiado tiempo en cerrar los ojos y dormirse sabiendo que contaban con la compañía del otro.

    […]

    El sonido de un celular sonando despertó a la comandante Gwyn durante la madrugada en Edagr. La mujer se incorporó asustada, y tras tomar asiento en la cama, se puso a ver su teléfono. Tenía un mensaje que provenía desde el cuartel general, y sabiendo que Ace estaba a poca distancia del mundo en el que su hija se había quedado, el miedo reinó en ella, pues no quería encontrarse con la peor de las noticias. Tomó aire para poder procesar lo que fuera a ocurrir, y fue así que leyó el contenido de aquel mensaje.

    — “Comandante” — recitó en voz alta, pese a estar sola a raíz de la muerte de su esposo — “Recibimos las siguientes noticias del comandante Lakor. La subcomandante Zafiro y los soldados Winter Lakor, Nova Breiner y Sky Delleo están con vida, junto con la estudiante de medicina Valiana Lakor. El comandante nos dijo que su hijo Arick tuvo que ser operado y que está peleando por su vida en este momento. Hasta que no se sepa qué sucederá con él, no habrá ninguna llamada de parte de ninguno de los soldados a cargo de la nave. Nos ha pedido que le enviemos cualquier novedad sobre lo que pueda ocurrir con la situación en el planeta. Esperamos sus órdenes a partir del día de mañana”.

    Haber leído esas noticias fue algo terapéutico para la comandante. Su corazón se calmó, y pudo respirar con tranquilidad. Independientemente de lo que ocurriese, tenía la tranquilidad de que su hija se encontraba bien, y a salvo de cualquier daño. No le gustaba para nada el hecho de que no podría hablar con ella hasta que la situación con Arick no se esclareciese, pero le bastaba con saber que no toda su familia había perecido en las manos del enemigo. Odiaría haberse tenido que encontrar la noticia de que ya no tendría a nadie de su familia con ella. Con las cosas aclaradas, se tumbó de nuevo en su cama, lista para poder afrontar el día de mañana, sabiendo que quizá tendría que hacer frente personalmente a las tropas de Casseirem.

    — Ahora tengo una razón para mantenerme de pie — pensó con decisión la comandante — No puedo permitirme perder. Tengo que liberar este mundo de la amenaza que representa Casseirem. Solo me quedas tú, Sky. Voy a pelear para entregarte un mundo seguro.

    Sintiendo que tenía una razón para seguir escapando de las manos de la muerte, Gwyn tenía decidido dar todo de sí misma para tratar de quitarse de encima a todos los enemigos, para así poder pasar todo el tiempo que pudiese junto a su hija tan pronto ella llegase a salvo a casa. Gwyn pudo cerrar los ojos con más tranquilidad que aquella primera vez en la noche, y logró conciliar rápidamente el sueño.

    […]

    Las primeras horas del día estaban por llegar, y Arker lo notó en el cielo al ver que el color estaba cambiando de oscuro a uno más claro y cálido. Los rayos del sol que alumbraba el planeta edagriano estaban empezando a llegar cuando él ingresó en la casa que se le había sido asignada. Desierta y desordenada por completo, puesto a que, desde su detención no había vuelto a ser entregada a nadie más. Telas de araña, animales pequeños e insectos voladores iban de un lado a otro mientras él ingresaba al lugar. Todos los muebles que tenían estaban hechos un desastre, pero a él le importaba más bien poco. Buscó entre las cosas una baldosa en particular, la cual ocultaba un compartimiento secreto. Ni bien la encontró, abrió el sitio, y desde ese lugar escondido sacó una caja de metal, con una cerradura que necesitaba un código para poder quitarla. Arker ingresó a mano el código, y así fue como logró quitar el cerrojo.

    — No la encontraron, ni mucho menos pudieron abrirla — sonreía al ver el interior — Espero que esto sea de valor.

    Desde aquella caja sacó un revólver muy antiguo y descargado. Eligió guardar la caja y poner la baldosa como estaba, de modo que pudiese volver a utilizarlas en el futuro cuando las cosas estuviesen más tranquilas, dado a que planeaba regresar. Sujetando firmemente el arma y su dispositivo móvil, el líder de la banda criminal empezó a caminar por las calles de la ciudad, empezando a ser iluminada por los rayos de la estrella que brindaba luz a Edagr.

    […]

    En las primeras horas del día…

    […]

    Mirva, Sered, y muchos otros guerreros que luchaban del lado de Casseirem estaban esperando por la aparición de su líder en la sala de comandos de la nave. La espera se prolongó por varios minutos, y finalmente, el Conquistador Primero atravesó la puerta que daba acceso. Ingresó solo, pero desde el otro lado todos pudieron ver como se marchaban las mujeres cirgrencianas que había tomado como concubinas. Una vez se despidió de ellas y cerró la puerta, el conquistador estaba listo para poder explicarles a todos los presentes como sería su plan durante ese día.

    — Buenos días, Casseirem — Mirva quería molestarlo con esas palabras — Veo que pasaste una noche divertida.

    — Cuando tienes tantas mujeres, no hay espacio para el aburrimiento — contestó quien había sido su pareja alguna vez — Pero hay otras formas para que ustedes se entretengan.

    — ¿Vamos a ir a pelear? — un velivino estaba seguro de que esa reunión era para eso.

    — Pelear es una palabra que no me gusta, ya que implica que todos los participantes tienen una oportunidad de ganar — el cirgrenciano se apoyó en una pared al momento de hablar — Van a ir a matar… Quiero que reúnan a la gran mayoría del ejército, y que se lideren expediciones hacia el interior de las ciudades principales.

    — ¿Cuál es el plan? — preguntó Sered, ansioso de volver a tomar las armas.

    — Sean escuadrones de la muerte — Casseirem lo dijo con una voz muy gruesa — No dañen más edificios, este mundo será para nosotros cuando la pelea haya terminado. Maten a todos los que puedan. Ayer les entregué un mensaje. Quiero que ustedes lo repliquen. Todas las naves que tengan a disposición, el control absoluto de este mundo, y un escuadrón de humanos. Hasta que no tenga todo eso en mi poder, los escuadrones de la muerte estarán sueltos en las ciudades acabando con todos los humanos que puedan encontrar. La única forma de terminar este conflicto es someterse ante mí. No les den respiro. No quiero que ninguno de ellos vea oportunidad de ganar. Deben sentir la presión de nuestra conquista sobre ellos en cada momento. Si los líderes se rehúsan a someterse, entonces los demás se encargarán de actuar.

    — ¿Y si nunca se rinden? — Mirva no creía que los humanos fueran a aceptar eso.

    — Los matamos a todos, y las naves y el control de este mundo serán míos de todas formas — Casseirem no titubeó ni por un segundo — Me quedaré con las ganas de tener a los que destruyeron a la Sociedad Galáctica luchando para mí, pero tras todo el tiempo que mi conquista se vio aplazada, creo que puedo vivir con eso.

    — Buscaré a Olzac — comentó uno de los velivinos presentes en la sala — Él sabrá cómo poner esta nave en funcionamiento y llevarnos hasta las ciudades.

    — No iré con ustedes, pero trataré de estar presente para ver mejor las tres ciudades de la humanidad — informó el conquistador — Intentaré deducir cuál es cual. Así sabré a cuál rebautizar cuando la guerra termine. Después de todo, tengo que honrar a mi nuevo hogar. Qué mejor manera que aprender de él mientras la conquista se lleva a cabo.

    Teniendo decidido cómo sería el modus operandi de ese día, y de todos los siguientes hasta que la conquista terminase de una forma u otra, lo único que restaba era esperar por el regreso de Olzac para que así todos pudieran estudiar mejor la geografía del sitio al cual iban a atacar. El ejército tendría todo ese tiempo para prepararse para las incursiones, y Mirva y Sered lo aprovecharían para estar juntos, puesto a que la cirgrenciana dirigiría al escuadrón de su especie, y el yarlemiano tendría que ocuparse de lo mismo con los suyos.

    Ni bien el motrino ingresó a la sala de comandos, dio comienzo todo el proceso de extracción de información disponible. Una actividad que Casseirem pospuso, dado a que creyó que no tendría que llegar tan lejos, y que los humanos se rendirían cuando les diese el mensaje al arribar a su mundo.

    — Tal parece que la ciudad que incendiamos con el carbonizador era Galaxy — Olzac estaba comparando imagen por imagen todo lo que tenían en las computadoras — ¿La rebautizaremos apenas termine el conflicto?

    — Es mi intención — comentó el conquistador — Sered, ya que has estado en Galaxy, te enviaré a ti y a los yarlemianos allí. Los cirgrencianos atacarán esta que se conoce como Himmel. Y los velivinos tomarán acción en Skymning.

    — Bonitos nombres — Mirva aplaudía la elección de los humanos para nombrar asentamientos — ¿Cómo se van a llamar cuando hayamos finalizado con todo esto?

    — La ciudad que quede en mejor estado será nombrada como Ciudad Casseirem — el líder de todos los guerreros no se mostraría humilde — Y la ciudad restante se llamará Ciudad del reinicio. Es apropiado para el mundo que nos volverá a ver surgir como lo grandes que somos.

    — Los transportaré a cada uno a su sitio, me ayudará para dominar los controles de la nave de forma tan natural como lo hacen los humanos — Olzac se ofreció para esa tarea.

    — Una vez que todos estén en su sitio, levanta la nave lo más alto que puedas, da una vuelta al planeta y regresa aquí — Casseirem le dio esa orden a uno de los más beneficiados por su plan — Buena suerte a todos.

    — Gracias, Casseirem — Sered se mostraba complaciente con aquel que lo había conquistado en su momento.

    […]

    — ¡La nave ha vuelto a moverse! — alertó uno de los soldados.

    Ya en el cuartel general para controlar el movimiento de todos los soldados en el planeta, Gwyn y Sargion recibían la noticia de todo lo que les informaban sus soldados. Desde que llegaron al sitio y se pusieron al corriente de lo poco que aconteció durante la noche, esa era la tercera alerta que habían tenido.

    — Están bailando alrededor de nuestras ciudades — comentaba con frustración la comandante de DCT — Lo bueno es que su última parada fue en Galaxy, y no han vuelto a arrojar bombas sobre nosotros.

    — Se detienen a gran distancia de las ciudades, deben querer atraer a grupos de soldados hacia el exterior para ingresar con más facilidad — Sargion compartía su punto de vista a la comandante — ¿Deberíamos enviar drones para el reconocimiento?

    — No, quiero todos los ojos puestos en las ciudades — Gwyn estaba decidida a no jugar según sus reglas — Los enfrentaremos donde somos más fuertes, y no iremos en su búsqueda hasta saber que otros secretos nos guardan… Solo así evitaremos que se pierdan más vidas.

    Todos los soldados que le estaban haciendo compañía sabían que ella debía estar pensando en que la muerte de su esposo ocurrió debido a que no sabían que las armaduras de los enemigos eran capaces de contener un lanzallamas oculto para poder defenderse en casos extremos. La pena los invadía, pero entendían que su comandante estaba cuidando de ellos, y que no le era rentable a nadie que perdieran humanos de forma innecesaria en ese conflicto.

    — Todavía ninguna noticia de Ace — Gwyn creyó que quizá algo grave podría haber ocurrido con Arick.

    Sabía que, dados los movimientos del enemigo, le sería mucho más probable tener que pelear pronto, y que quizá no le sería posible hablar con su hija personalmente antes que eso suceda. Notó que se había distraído un momento de su situación actual, y por eso decidió averiguar cómo iba un avance ordenado por ella misma.

    — ¿Los tiradores están en posición? — preguntó, queriendo buenas noticias.

    — Solo los de Skymning han confirmado — respondió otro de los soldados en el interior de aquel lugar — El resto todavía no ha dicho nada.

    — Que indiquen su estado pronto, así sabremos si debemos enviar ayuda o no — Gwyn no veía muy bien esa falta de respuesta.

    Mientras veían como se tecleaban los comandos para enviar los mensajes dados por la comandante, la puerta de acceso a la sala de comandos recibió unos tres golpes. Sorprendidos al tener visitas inesperadas, Gwyn empezó a creer que algo extraño estaba pasando. Sargion optó por acercarse a la puerta y hacer las preguntas. No se anunciaría que la comandante estaba allí, salvo que fuese necesario.

    — ¿Qué ocurre? — en un tono lo suficientemente alto, el subcomandante de ER se comunicó con el que estaba allí fuera.

    — ¿La comandante Fairin está allí? — preguntó un soldado de DCT — Alguien demanda hablar con ella.

    — ¡Dile a Juniper que estoy ocupada! — Gwyn presentía que se trataba de ella, y no deseaba verla, tanto era su desagrado que anunció en persona que no le daría la oportunidad.

    — No es Juniper, comandante, es alguien más — respondió el soldado.

    Intrigada, Gwyn miró uno por uno a todos los acompañantes que estaban con ella en ese sitio. Exceptuando a Sargion, todos eran soldados miembros de su división. Sabiendo que podía contar con todos ellos en caso de que algo malo sucediese en aquel momento, la comandante decidió ver de qué se trataba todo lo que estaba por tener lugar.

    — Adelante — indicó con calma.

    La puerta se abrió, y uno de los soldados de su división ingresó al cuartel general en compañía de Arnold Kerdion. El líder de aquella banda criminal que había asesinado a los padres de Kite. Estaba esposado y con las manos en la espalda, además, el soldado que lo escoltaba llevaba una bolsa de color negro la cual apoyó en una de las mesas del sitio, ante la mirada inquisitiva de todo el mundo.

    — No hay bombas, descuiden — el soldado los tranquilizó — Se entregó voluntariamente, y dijo que quería hablar con usted, comandante. Lo revisamos para ver que no tuviera micrófonos ni rastreadores ocultos. Y lo trajimos de inmediato.

    — ¿Por qué alguien como él quiere hablar? — Gwyn no estaba muy tranquila — ¿Qué quieres?

    — Comandante, veo que me recuerda bien — Arnold no veía sentido en presentarse — Supongo que la impresión que dimos no se olvida.

    — Tú y tu grupo dejaron huérfano a un niño que mi esposo y yo adoptamos, y fueron los primeros en cometer asesinato en este planeta — Gwyn lo despreciaba bastante — Una mancha que hace que no sea fácil olvidarte.

    — ¿A qué has venido? — Sargion no quería dejar a la comandante discutiendo sola con el delincuente.

    — A negociar — Arker estaba listo para ser insultado por esas palabras.

    — ¿Qué es lo que una basura como tú quiere intercambiar? — Gwyn no podía creer aquello — Y no pienso darte una mierda, pero quisiera saber qué es aquello que crees que te mereces recibir a cambio.

    — Tengo para usted información importante, que de seguro apreciará viendo cómo estamos ahora — Arker no quería hacerse el misterioso, pero sería interrumpido.

    — ¿Qué me vas a dar? — Gwyn estaba un poco interesada en ello.

    — La ubicación de toda mi banda criminal, los nombres de los militares que nos ayudaron a escapar y nos hicieron trabajar para ellos, y los objetos que están en esa bolsa — apuntó con la vista a lo que el soldado que lo trasladó había llevado.

    Con curiosidad, Sargion inspeccionó la bolsa, sacando de esta un dispositivo móvil y un revolver, el cual comprobó que estaba descargando. Sostuvo ambos objetos en una mano, y se los enseñó a la comandante de DCT. Gwyn miró extrañada a los dos objetos, y pronto centró su vista en Arker, queriendo que se explayase mucho más.

    — En ese dispositivo están los nombres de todos los militares que pude recordar, todos ellos me dieron órdenes alguna vez — Arnold ponía a la mujer en contexto — No sé si eso los vuelve líderes de los militares rebeldes, o si simplemente querían sentirse poderosos. Pero todo lo que mi mente retuvo está allí.

    — ¿Y esa arma de fuego? — Gwyn no entendía la presencia de ese objeto en la bolsa.

    — Le pertenecía al ejército, es el arma con la que Wagner Stones se quitó la vida hace tiempo — Arker explicó sus motivos para tenerla — La robé cuando ustedes fueron a la guerra contra los edagrianos, y pensaba venderla. Pero creo que es mejor entregarla, como muestra de mi buena voluntad para…

    Arker fue interrumpido por un poderoso puñetazo por parte de la comandante de DCT. El haber mencionado a su compañero abrió en la mujer una herida que había estado cerrada desde mucho tiempo. Los pensamientos lúgubres que había tenido el día de ayer la llevaron a pensar en su compañero, y las palabras de Arker le cayeron muy mal en aquel momento. No fue agradable para ella, y por eso quiso que tampoco lo fuera para él.

    — Eres un miserable, y encima vas a querer algo a cambio de todo esto — Gwyn no estaba nada contenta con él — ¿Qué es lo que quieres pedir? Dímelo, y luego te haré unas preguntas más y veré si lo mereces.

    — Usted sabe que a nuestra condena le faltaban unos cuantos años para terminar — Zig lo tenía fresco en su memoria — Diez, con posibilidad de ser reducidos a ocho por buena conducta, incluso a cinco si lográbamos obtener algún título y obtener trabajo.

    — Hasta que escaparon de la prisión donde los tenían — Gwyn le recordó ese hecho.

    — Ninguno de nosotros escapó, nos sacaron a la fuerza — Arker le contradijo eso.

    — Y, sin embargo, no regresaron a las celdas — Gwyn no estaba contenta de recordarlo.

    — ¿Cree que los militares que estaban con nosotros nos darían esa opción, o siquiera la posibilidad de que nos la fabricáramos? — el hombre imploraba comprensión — Nos sacaron a la fuerza y por dos años nos tuvieron trabajando para ellos. Yo mismo he robado la armadura que me quitaron cuando me entregué. No teníamos poder de decisión. Era servirles o morir. Pero ahora, los militares nos dejaron. Sabemos que usted y el comandante Ace han sufrido pérdidas, y eso hace que nuestros esfuerzos en contra de ustedes se vuelvan inútiles. Los militares que se rebelaron en su contra querían exhibirlos como demonios, y ahora, también son víctimas.

    — Das muchas vueltas para decirme qué es lo que quieres — Gwyn buscaba acelerar las cosas.

    — Quiero que me encierren, y que capturen al resto de mi grupo y los encierren también — Arker sorprendió con aquella declaración — Que se nos sumen los dos años al tiempo de condena que nos queda o no… no es algo que me importe. Solo quiero estar seguro, y seguir con mi vida. Y no hay lugar más seguro para gente como nosotros que los calabozos. Quiero que regresemos todos allí, y hagamos lo posible para reinsertarnos en la sociedad. Si alguien tiene que pagar las consecuencias de todo lo que pasó en los últimos dos años, son los militares rebeldes, no nosotros. Le diré dónde se esconden todos los demás de mi grupo. Los militares nos han abandonado, así que estamos solos. Somos blanco fácil, tanto para ustedes como para Casseirem, por eso elegí esta salida. No quiero morir, o que uno de mis compañeros muera también, aunque sé que piensa que es lo que merecemos…

    Aquellas palabras dichas por quien fuera en el pasado el líder de aquella banda criminal que dejó a Kite sin sus padres, y que trajeron la muerte a la sociedad, dejaron asombrada tanto a la comandante como al resto de los soldados que hacían compañía. Gwyn sentía asco por la nobleza que mostraba aquel hombre para con sus compañeros delincuentes, pero también por el hecho de que incluso entre escorias había lealtades, cosa que no podía pensar de aquellos militares que se atrevieron a mancillar la imagen de la milicia que ella y sus compañeros intentaron construir.

    Miró con resignación el dispositivo móvil con la información recopilada por el criminal, y también el arma que había estado tanto tiempo robada sin que nadie del ejército le diera importancia. Tenía motivos para darle lo que demandaba, pese a que no le gustaba para nada.

    — No sé a cuanta gente le habrás dicho lo que venías a hacer hoy, pero si te mato, los militares traidores correrán la voz — Gwyn explicó a todos los presentes la justificación de su elección — Verán que, pese a todo lo que hiciste, solo recibiste una ejecución, y eso motivará a futuros delincuentes a rebelarse en contra de nosotros y nunca jamás volver a entregarse. Solo complicaría las cosas para el futuro que voy a tratar de ganar para la humanidad peleando contra Casseirem…

    — Comandante, ¿le va a dar todo lo que pide? — Sargion temía que ese fuera el caso — ¿Tan fácil va a ser? ¿Perdonaremos a todos los delincuentes como él?

    — No, él tiene permitido regresar al calabozo, donde a los diez años que le quedaban de condena al momento de ser liberado, se le sumarán los dos años que han transcurrido — Gwyn miró fijamente a Arker al hablar de eso — Le daré a tus compañeros la oportunidad de entregarse pacíficamente cuando estemos cara a cara, pero cualquier resistencia de su parte la pienso responder acabando con sus vidas.

    — Espero que no tenga que llegar a eso — Arker expresaba sus deseos de que no les hicieran daño.

    — Dime donde están — Gwyn demandaba saber ya mismo esa información.

    — En una pequeña ciudad a las afueras de Himmel, esa fue la base de operaciones que nuestros líderes eligieron para esto — Arker le reveló lo que sabía — Las coordenadas al sitio están en mi teléfono.

    — ¿Quiénes son esos líderes que eligieron el lugar? — Sargion se sumó al interrogatorio.

    — Louryth Grayhill, quien está en el ejército ahora mismo — Arker dio el primer nombre — Y Noak Jensen, su antiguo compañero. Él era la cabeza principal de todos nosotros. Ahora debe estar refugiándose con su hija.

    — Noak… — Gwyn no veía capaz a su compañero de algo así — Pero él…

    — Crearon una empresa fantasma para que pudiera cobrar un sueldo para vivir, pero en realidad, nos estuvo dirigiendo todo este tiempo — Arker le reveló la pieza faltante — No sé de donde sacaban el dinero para él, creo que lo extrajeron de las cuentas de los soldados que murieron y no tenían familia, pero no estoy seguro.

    — ¿Él fue el responsable desde el principio? — Gwyn no terminaba de creerlo.

    — No sé si desde el principio, pero sí desde que yo fui liberado — Arker sentía gusto al ver que con esas palabras podría liberar de algunas culpas a sus compañeros — De hecho, él tuvo la idea de hacer esto. Nos quería porque creía que compartíamos el odio de él hacia ustedes.

    — Lleven el teléfono a que lo examinen y extraigan toda la información, incluso la que haya sido borrada u ocultada — Gwyn no perdería la oportunidad de obtener todo lo que Arker le ofrecía — Y lleven a Arker al calabozo. Gracias a él al menos tenemos a los responsables de todo identificados.

    Los soldados que estaban allí vieron como Arker era retirado del sitio, apresado y en camino a un sitio de encierro diferente al cual había estado antes, de modo de evitar que pudiera escapar una vez más. Las cosas que habían dicho eran realmente impactantes, y para la comandante lo fueron más.

    Nunca creyó que volvería a ver o escuchar algo de Noak, dado a que sus hijos no tenían relación de amistad con Hana desde el día que anunció su retiro del ejército. Exceptuando las cosas que Ace o Natasha comentaban ocasionalmente, desconocía mucho respecto a su paradero.

    — Dijo que no regresaría al ejército mientras estuviéramos nosotros — Gwyn recordó esas palabras suyas — Y planeaba contribuir a eso. Sin importar que para eso tuviera que hacer alianzas con delincuentes…

    — Comandante, lo que usted hizo con Arker, aunque se lo entiendo, es algo serio — Sargion estaba preocupado por el futuro — ¿Qué es lo que vamos a hacer ahora?

    — Buscaría a Noak refugio por refugio, pero teniendo a esa nave paseando por los cielos, ascendiendo y descendiendo, no creo que sea la mejor idea — Gwyn no quería gastar esfuerzo en él — No creo que a la gente le guste ver al ejército en una cacería de brujas sabiendo que los invasores están cerca… Él seguro no sabe que Arker hizo esto, de lo contrario, lo habría detenido.

    — ¿Qué hará con él, entonces?

    — Nada, por ahora… — Gwyn esperaría con paciencia — Lo detendremos más adelante. Es un civil, y hasta donde sé, no cuenta con permiso para usar armas. Si nos enfrenta, lo hace más difícil para él, y sé que lo sabe.

    — ¿A quiénes más le decimos esta información? — Sargion tenía la curiosidad por saber cómo sería manejado.

    — A nadie más, no sabemos quiénes podrían estar en nuestra contra — Gwyn miró a todos y cada uno de los que estaba con ella — No se dice una sola palabra de esto a nadie, ni siquiera al comandante Lakor.

    — ¿Y qué es lo que haremos con Louryth? — preguntó una de las soldados de la comandante — Ella es una traidora, segunda al mando por lo que parece. Y está infiltrada en nuestras filas.

    — Quiero su localización rápido — respondió la comandante de DCT — Tengo una idea de qué podemos hacer. Pero necesitaré saber en dónde está ella, y de paso, saber en dónde está el enemigo.

    […]

    Louryth se encontraba en una patrulla compuesta por un total de diez soldados, ninguno de ellos aliado de su causa o amigo de ella que compartiese sus ideales. Habían visto la nave robada por Casseirem sobrevolar los cielos del planeta, y en uno de esos recorridos, pasar por la ciudad de Himmel. La mujer y los demás soldados estaban alertas en todo momento, sabiendo que debían reportar cualquier sospecha sobre la presencia del enemigo.

    Todo estaba callado por el momento, lo cual preocupaba en cierta medida a la mujer, y a los soldados que iban con ella también, dado a que mientras más tranquila estaba la calle, menos lo estaban sus mentes. El miedo de que podrían verse sobresaltados en cualquier momento les dominaba de a ratos. Excepto por algún encuentro ocasional con una patrulla aliada, o el avistamiento de los drones de vigilancia, no parecía haber casi nadie en aquella ciudad.

    De pronto, el dispositivo móvil sujetado por la mujer empezó a sonar. Esta, un poco apartada de los demás soldados, lo leyó. El mensaje provenía de un soldado a quien no conocía, y fue por eso que lo leyó, creyendo que sería algo importante.

    — “La comandante quiere investigar un sector de la ciudad de Himmel, pero no quitará a más de un soldado de cada patrulla, así que me pidió elegir a un soldado entre cada una de las diez patrullas más cercanas para acudir a ese sitio” — Louryth tenía el presentimiento de que algo no iba bien — “Si has recibido este mensaje, preséntate a las coordenadas adjuntas al final de este mensaje. Quien no se presente ya sea por miedo o alguna otra razón, se enfrentará una sanción por incumplimiento de una orden. Informa tu llegada tan pronto como estés allí. Se te espera en menos de quince minutos”.

    El mensaje terminaba allí mismo, y solo quedaba un enlace a la aplicación de gps de los dispositivos, de modo que ella pudiese ver las coordenadas a las cuales tendría que ir. Supo que no podría declinar ese llamado, y que no podría pedir ayuda de ninguno de aquellos compañeros de objetivo quienes no fueran citados, dado a que tenían su identidad descubierta. Tras dar la explicación a su tropa, Louryth supo que debía darse prisa para llegar al sitio antes de enfrentarse a algún castigo. No buscaba quedar mal en plena crisis.

    Queriendo recibir un poco más de esperanzas, la mujer redactó un mensaje a su pareja antes de partir.

    — “Creo que me toca pelear, pensaré en ti y en Hana cuando tenga a esos monstruos de frente” — Louryth escribía para Noak, ansiando por una respuesta antes de que tuviera que accionar su gatillo — “Te amo”.
     
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    Manuvalk

    Manuvalk el ahora es efímero

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    Saludos, amigo mío. Aunque hayamos dado una pausa a las lecturas en simultáneo, parece que LGC seguirá un poco más por si solo, así que estoy aquí para todo lo que se viene. Luego haré mi valoración definitiva del capítulo, porque pese a que es algo que suelo decir en el principio de mi comentario, creo que lo apropiado sería hacer el balance al final. No sé, por cambiar un poco. Sea como sea, paso a comentar parte por parte.

    El inicio nos muestra al grupo criminal de Arker y Zigfried en la base donde planificaban los boicots al ejército junto a Noak, pero ahora que éste se ha desentendido de la causa, solo quedan los prisioneros que fueron liberados. El grupo criminal tiene como objetivo atentar contra Gwyn y Ace (y seguro que también contra Natasha si descubren que está viva angrysnake) y no les importa lo más mínimo lo que pase en Edagr con la población y con Casseirem, lo que dice mucho de sus ideales. Arnold planea ir solo a tratar de recabar información y aunque este tipo parecía el más cuerdo del grupo, quizá me equivocaba. Pero, ¿sabes qué? Espero que mueran pronto, ya sea a manos de Casseirem o a manos del ejército humano. :bil:

    Acto seguido pasamos a ver como Noak y Louryth se despiden en la entrada del refugio en el que Hana está protegida, una vez ya saben que aún quedan plazas disponibles. La despedida viene porque ella va a regresar al ejército para pelear contra los invasores, pero Noak renunció a ese cargo y ya no puede hacerlo. La pareja se dice adiós con ternura (aunque me ha faltado algún 'te quiero', no se siente del todo que sean una pareja total, pero bueno, hoy en día los vínculos afectivos tienen muchas formas :whistle:) y el hombre ingresa en el refugio para reencontrarse con su hija, que respira aliviada sabiendo que ahora tendrá a su padre a su lado. Y bueno, ya sabes lo que pienso de Noak, pero si no se mete en líos, espero que él y su hija sobrevivan. Lo de que enviara a Ulrik a la misión me cabrea mucho, pero entiendo que las acciones desmedidas de ese niño repelente (que bien que esté muerto :clap:) no estarían justificadas en su totalidad por el plan de Noak. Así que le daré el beneficio de la duda al líder de la extinta Repelente Army. :think:

    Por otro lado, Gwyn recibe un mensaje de madrugada sobre que Ace ha encontrado al grupo de Natasha (bueno, a los que quedan vivos) indicándole que Sky está viva y que Arick está gravemente herido, por lo que no se comunicará verbalmente hasta que su hijo salga (o no) de peligro. Gwyn respira aliviada sabiendo que su hija sigue viva y que al menos le queda un motivo por el que pelear día a día. Eso si, debo decir algo: no puede ser que Gwyn no se sienta ni siquiera un poco mal por saber que Arick está al borde de la muerte. Quiero decir, ella era amiga de Agustina y aunque las cosas ahora con Ace no estén bien, la propia Gwyn ha cuidado de Arick en alguna ocasión, además es un chico que su hija ama y ver que ni siquiera ha pensado en él... bastante feo por su parte. No sé si es algo que se te pasó escribir en la escena o lo hiciste a propósito, porque si es lo segundo, significaría que a Gwyn le importa poco la vida de los hijos de sus amigos, sobre todo la de alguien que es tan cercano a su familia. No sé, amigo, no quiero pensar mal de Gwyn pero aquí me decepcionó. :angrycat::sadexo:

    Luego vemos brevemente a Arker, que ingresa en la que supuestamente fue su antigua vivienda, ahora en ruinas casi. Sin embargo, el criminal levanta una baldosa y saca de ella una caja con código, el cual mete y termina abriendo dicha caja, sacando un viejo revólver que no augura ser usado para nada bueno. De esto saltamos al bando enemigo: Casseirem se reúne con sus más allegados súbditos para indicarles que van a formar escuadrones de la muerte, dirigiéndose cada uno a una de las tres ciudades del planeta edagriano. El conquistador primero, que no conoce la palabra humilde, ya piensa en cómo será su futuro en ese mundo y en cómo bautizará una de las ciudades, dándole su nombre. XD este tipo es icónico. :yagami:

    Ahora pasamos a una escena gruesa e importante, diría incluso que inesperada. Y es que Arker se persona en la base militar donde se encuentran Sargion, Gwyn y más soldados monitorizando la situación de la nave robada de Casseirem, solo para, sorprendentemente, entregar el revólver mencionado antes (que no había caído en que era el de Wagner, vaya pieza icónica :vibing:) y además, delatar a toda su banda, incluyendo a Noak y Louryth, lo que sin duda lo hace un auténtico bombazo. Todo a cambio de regresar a la cárcel y estar 'a salvo' (y lo pongo entre comillas porque si cae una bomba ahí, no tienen escape posible :eyebrow:). Sin duda, un giro de guion de esos que no te esperas; y es así, no lo esperaba. Buen movimiento ahí, amigo. Sea como sea, Gwyn parece acceder porque ahora ha encontrado un modo de poner fin a esa subtrama, lo que sin duda me deja un gran hype sobre qué vaya a ocurrir con todo eso. :shani:

    Finalmente, vemos como Louryth recibe un mensaje individualizado en el que se le convoca en un punto concreto junto, supuestamente, otros soldados de otros escuadrones. Y aunque ella huele algo raro, sabe que no le conviene desobedecer ahora que regresó al ejército, por lo que accede a ir no sin antes enviar un mensaje a Noak, diciéndole que le ama (ahora sí, esto ya se ve más como una relación seria :patpat:) y que cree que irá a pelear. Ay, Louryth, a pelear no vas... te van a encerrar como la rata que has sido. Lo siento, no me caes mal, pero es lo que te toca. :ewww:

    En fin, amigo, muy buen capítulo. Honestamente, el giro de guion con Arker es el pico de este capítulo y en líneas generales ha sido bastante completo, incluso sin acción (que de seguro llega pronto). Deseando ver que pasa con esos escuadrones de la muerte de Dreim y cómo la humanidad los enfrenta, con la situación de los criminales y Noak de por medio, la llegada de Ace y el resto... Se vienen cositas y tengo mucho hype. Nos vemos en la siguiente, un abrazo y cuídate mucho. :\*u*/:
     
  5. Threadmarks: El dolor que atravesamos
     
    Agus hincha de Boca

    Agus hincha de Boca Equipo administrativo Comentarista empedernido

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    La Gran Catástrofe X Futuro Final
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    Ciencia Ficción
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    Saludos.

    Es hora de publicar el capítulo siguiente de esta parte X. Siendo una parte de 26 capítulos, estamos entrando en la mitad de la parte, por decirlo de una forma.

    Quiero mandar un gran abrazo a mi amigo Manuvalk por estar siempre presente para seguir de cerca esta historia. Ya sea dentro de las lecturas en simultáneo o leyendo por su cuenta. Es bueno saber que estos capítulos del medio de la parte le van gustando, y espero que sepa que guardo los mejores para cuando regresen las lecturas en simultáneo :muffin:

    También aviso que para esta ocasión he actualizado guías y cronología. La cuales recomiendo revisar solo tras este capítulo.

    Sin más para decir, dejo la lectura.












    El dolor que atravesamos:

    — ¡Despejado, muévanse! — gritó Zig a todos los que lo iban acompañando.

    Al grito de su compañero, líder del grupo en ausencia de Arker, todos los criminales que otrora fueron liberados bajo pedido de Noak, se encontraban corriendo hacia una cuadra vacía de edificios en la ciudad de Himmel. No habían recibido comunicación alguna por parte de aquel compañero que eligió tomar la iniciativa y fungir como un guía para todo el grupo, pero las circunstancias los habían obligado a movilizarse y dejar atrás la improvisada base de operaciones que se habían armado. Con una armadura y un rifle cada uno, todos en el grupo iban corriendo por las calles, buscando un sitio en el que pudieran meterse.

    La búsqueda no les requeriría mucho tiempo, puesto a que se toparon con un depósito abandonado en el que había una enorme cantidad de cajas de gran tamaño, algunas incluso más altas que un ser humano promedio. Zig y todos quienes le acompañaban ingresaron a ese lugar, cerrando la puerta detrás de sí mismos, sin saber si ese sitio tendría alguna clase de sistema de seguridad. Las luces del lugar no funcionaban, y la poca iluminación se producía a raíz de una ventana que contaba con un mecanismo de persianas desplegables, extendido casi hasta la mitad de su diámetro, dejando que un poco de luz de sol entrase por allí.

    Zig miró como todos los hombres y mujeres que iban con él se recostaron en el suelo, o se sentaron con la espalda apoyada en un muro. Él quedó en pie, cerca de la ventana, donde se asomó con sumo cuidado para ver un espectáculo aterrador.

    Un batallón de guerreros de Casseirem caminaba a paso lento por las calles de la ciudad, portando rifles de batalla y algunos de los escudos que habían podido robar a los militares humanos, caídos en la pelea del día de ayer. Zigfried trataba de ver con mucho cuidado para no alertar a los enemigos de su presencia. Intentó contarlos, pero tan pronto como pasaron dos minutos de caminata ininterrumpida, perdió la cuenta que llevaba en su cabeza. Sabiendo que no sería capaz de hacer mucho más, Zig se agachó, no queriendo tentar más a la suerte.

    — Maldita sea, Arker — Zig tomó su teléfono, configurándolo para que no sonara ante ningún mensaje entrante — Más te vale actuar pronto, y no dejar que estos malnacidos te atrapen.

    — ¿Cuántos hay allí afuera? — preguntó una de las mujeres.

    — Los suficientes como para saber que es una causa perdida luchar contra ellos — respondió el que lideraba a su grupo — Mira, cada uno de nosotros podría salir allí afuera y matar a treinta de ellos, y todavía tendrían a más de la mitad para hacernos frente.

    — Dejemos que ellos el ejército se maten mutuamente — comentó uno de los hombres del grupo — Esta no es nuestra pelea.

    — No, pero sí la de la comandante Gwyn… — Zigfried estaba preocupado por lo que aconteciese aquel día.

    Ninguno de sus compañeros entendía el porqué de ese dicho. Creyeron que su amigo estaría feliz de saber que a la persona a quien querían asesinar antes de probar suerte y escapar al bosque fuera eliminada sin que ellos participaran. Lo cierto era que Zigfried, pese a tener una buena relación de amistad con todos ellos, no manifestaba cada uno de sus más profundos deseos, o por lo menos, no lo hacía en voz alta.

    — Alicia murió hace dos años, y ese robot gigante nunca más apareció desde la misión de rescate — Zigfried no olvidó nunca a quienes lo habían detenido — Casseirem acabó con Natasha, Allecreod y Thomas. Solo me quedan Gwyn y Ace. No puedo dejar que me arrebaten mi venganza. He esperado mucho tiempo por esto. No me iré sin la sangre de uno de ellos en mis manos.

    Temeroso por el posible conflicto que estaba por estallar en la ciudad tan pronto como el ejército de la humanidad saliera a plantarle cara al escuadrón de la muerte de Casseirem, Zigfried tomó su dispositivo para tratar de contactar con Arnold. Sabía que quedarse en un sitio aislado como ese sería peligroso e improductivo, pero irse por su cuenta sería todavía más riesgoso. Zig trató numerosas veces de enviar mensajes a su compañero, pero ninguno de ellos parecía estarle llegando. Miró con preocupación a todos sus compañeros, puesto a que no sabía qué decirles respecto a lo que les estaba esperando.

    […]

    Arnold se encontraba apresado en un calabozo. En solitario en esa ocasión, puesto a que no lo habían enviado al mismo sitio del cual había sido liberado la primera vez, el hombre se sentía relajado. Pese a no tener mucho sentido de la orientación en la ciudad de Skymning, con solo saber que se encontraba un nivel bajo tierra le bastaba para no sobre estresarse con la situación actual. Prefería estar allí encerrado antes que entrar en una cacería por los comandantes, quienes eran los que harían frente a la amenaza que se venía sobre la humanidad.

    En aquel momento, el hombre se encontraba comiendo un plato de sopa con fideos. Una sopa preparada con ingredientes que no eran ni siquiera de tercera, pero que sirvieron para complacer al preso que se había entregado voluntariamente, dado a que había pedido comer algo a raíz de haber estado en movimiento toda la noche.

    Mientras todavía estaba disfrutando de su plato de sopa, escuchó como la puerta que daba entrada al calabozo se abrió. Esperaba ver allí a la comandante Gwyn o al comandante Sargion, o en su defecto a un portavoz de ellos con información concerniente a sus compañeros. Un hombre vestido como policía ingresó al sitio, parándose frente a los barrotes con espacio muy angosto de la celda, llevando a la espalda una mochila, la cual dejó en el suelo.

    — ¿Hay alguna novedad sobre lo que pasa allí afuera? — Arker temía que las cosas estuvieran complicándose — No escucho tiroteo por el momento.

    — Yo tengo un problema, no puedo desbloquear tu teléfono, y todos los ingenieros y técnicos están en refugios y se niegan a salir — le dijo aquel hombre, abriendo el cierre de su mochila, retirando el dispositivo de Arker — Hazlo tú. Necesitamos ver esa información que tienes allí.

    — Claro, con gusto, que no se diga que no he prestado ayuda — comentó — Lo configuraré para que no se bloquee hasta que se termine la batería.

    Arnold dejó su plato de sopa en el suelo, recibiendo de primera mano su propio dispositivo en donde dejó la información sobre todos los militares que se habían integrado al grupo rebelde. Sabía que cualquier colaboración lo haría quedar bien de cara a los juicios que podría enfrentar llegado el momento. Con su propia clave, desbloqueó el dispositivo, y así fue como le indicó al policía en donde se encontraban todas las anotaciones realizadas.

    Cuando devolvió el teléfono desbloqueado, el hombre no le dio ningún agradecimiento, limitándose a guardarlo, así como estaba dentro de la mochila nuevamente.

    — ¿Terminamos? — preguntó el preso.

    — Sí, terminamos — contestó quien estaba frente a él.

    Cuando Arnold extendió su mano para poder tomar de nuevo el plato de sopa que le habían entregado, la curiosidad lo hizo mover la vista al frente para centrarse en el policía. Este, tras cerrar la mochila con cuidado, puso su mano en la espalda, y desde allí sacó una pistola con un supresor de ruido. Antes de que Arker pudiese reaccionar, el hombre vestido de policía apretó el gatillo, dejando así que una bala saliese del arma. El tiro le dio en la frente, atravesándole el cráneo y terminó por incrustarse en la pared del calabozo. El cuerpo sin vida de Arker cayó al suelo, dejando salir un montón de sangre desde aquel agujero. El hombre vestido de policía guardó la pistola en la mochila, y se retiró del calabozo tras tomarla en la mano.

    En la entrada del calabozo, le esperaban un total de siete militares, todos armados y equipados con armadura y casco. En el suelo que estaba contiguo a la entrada se encontraban los cuerpos de cuatro oficiales de policía, todos con agujeros de bala, excepto a uno que se encontraba desnudo, el cual murió asesinado a golpes en la cabeza.

    — ¿Y el dispositivo? — preguntó uno de los soldados.

    — Lo configuró para que no se vuelva a bloquear, solo hay que examinarlo antes de que se le termine la batería — respondió el hombre, entregando la mochila a su compañero — Deja que me ponga mi armadura antes de salir.

    — Hazlo rápido, no quiero que nadie vea este desastre — le contestó quien parecía estar al mando.

    — No me apresures, que tú no tuviste las agallas para ir y matarlo en persona — respondió aquel militar, empezando a cubrirse el cuerpo con su armadura.

    — Tú estuviste con Louryth cuando lo sacaron, sentía que te correspondía a ti encargarte — le reprochó — Solamente quiero ver si ese bastardo colocó nuestros nombres en su lista. Luego de encargarnos de eso, podemos destruir toda la evidencia.

    — ¿Irás a buscar a Zig y al resto si tu nombre está? — le preguntó el asesino de Arnold.

    — No lo iré a buscar, pero desde luego no lo pienso dejar vivir — fue su respuesta — Dejemos este sitio antes de que detecten el bloqueo que pusimos sobre las cámaras.

    En un abrir y cerrar de ojos, ese grupo de soldados abandonó la comisaría llevándose toda la evidencia brindada por el propio líder del grupo criminal arrestado hacía ya muchos años desde la primera vez. Todo lo que quedó en ese calabozo eran los cuerpos que dejaron como resultado de su operación.

    […]

    Louryth caminaba angustiada por una calle desértica de la ciudad de Himmel. Desde que recibió ese mensaje, esperaba encontrarse pronto con algún compañero de patrulla, dado a que creyó que así estaría más segura al irse a investigar la presencia de enemigos en la ciudad. Nerviosa por ver que avanzaba por las esquinas y nadie se presentaba, la mujer empezó a pensar en qué sería lo más conveniente para ella.

    — Tal vez deba desacatar la orden y dejar que me castiguen — empezó a murmurar, para no sentirse sola — No me gusta estar tan expuesta y tan sola.

    Cuando llegó a la séptima esquina, estando a nada de distancia de llegar al punto en el que había sido citada, giró su cabeza a la izquierda, solo para ver como una agrupación de soldados alienígenas se aproximaba por las calles, caminando en un grupo muy grande y sin hacer casi ningún ruido. Temiendo haber alertado a los enemigos, Louryth eligió retroceder para ponerse a salvo, empezando a correr para reagruparse con la patrulla original en la que estaba.

    — Mierda, ya están por tirarse encima de nosotros — pensó mientras se aferraba con fuerza a su rifle — No sé si tendré tiempo de alertar a los demás.

    Tan pronto como se disponía a cruzar la calle trasera por la cual había llegado, una ráfaga de balas le impactó desde la derecha. El golpe de las balas fue tan repentino y tan potente que el metal que la estaba protegiendo no fue capaz de protegerla. Múltiples heridas de bala le llegaron desde el costado, causando que cayese al suelo y soltara su arma. La mujer empezó a agonizar, puesto a que al menos seis de esos tiros le impactaron en uno de sus pulmones. Sin fuerzas ni siquiera para arrastrarse, Louryth se retorcía en el suelo mientras veía como esos seres invasores se le acercaban. Luchaba para no cerrar los ojos, pero el dolor la estaba empezando a consumir por completo.

    — Un soldado tan aislado no es una buena señal, esta es una carnada — Louryth percibía cierta feminidad en aquella voz — Los quiero alerta en todas las direcciones, puede que se active alguna alarma cuando acabe con este.

    — Como lo desee, Mirva — respondió uno de los soldados que iba con ella.

    La expareja de Casseirem, y actualmente líder de uno de los escuadrones de la muerte, apuntó su rifle con mucho cuidado, y de su arma dejó salir tres balas en dirección al visor que tenía puesto la soldado a la que acababan de derribar. El sonido hizo un eco pequeño al momento en que las tres balas salieron disparadas. La primera rebotó contra el visor, causando una pequeña grieta. La segunda no traspasó el cristal, pero sí logró romperlo. La tercera fue la bala asesina. El disparo se incrustó en el cráneo de Louryth a través de uno de sus ojos. Lo último que la soldado Grayhill fue capaz de ver antes de su muerte fue como uno de los enemigos se le ponía en frente para rematarla y obtener su muerte en sus manos.

    Una vez que el disparo mortal la alcanzó, Louryth ya no se retorcía más, señal de que su vida se había terminado. Mirva retrocedió junto con todos sus soldados, esperando que algún estruendo se hiciera escuchar tras aquella muerte. Para su sorpresa, no ocurrió nada. Pero no por eso creía que estuvieran a salvo.

    — Bueno, ya me saqué las ganas de matar a uno de ellos en este mundo — Mirva comentó, con gran desprecio hacia la vida que acababa de quitar — Nos movemos de inmediato. Hay que extender el mensaje de Casseirem hasta que se rindan o hasta que hayamos acabado con todos ellos.

    Sabiendo que con el ruido de los disparos ya habían causado bastante alboroto para haber liquidado a un solo humano, Mirva y los cirgrencianos que iban con ella se alejaron del lugar, en un intento de despistar a quienes pudiesen verse atraídos a dirigirse hacia allí.

    Aunque como tal, esta no había hecho ruido alguno, la armadura de la soldado Grayhill, tras detectar que ella no contaba con signos vitales, envió la alerta a todos los centros militares cercanos, quienes pronto se enterarían del fallecimiento de una de las mujeres dentro del ejército.

    […]

    Rosary estaba dentro de uno de los refugios construidos para los civiles, en compañía de sus padres. La joven, estudiante de ciencias de la computación, tenía su computadora personal en forma de laptop para tratar de distraerse de todas las tensiones que le provocaba la situación en la que se encontraba. Algo aislada del grueso de la multitud, la joven Volt se enfocaba en sus ejercicios, queriendo alejar su mente lo más posible de lo ocurrido afuera. Pero los esfuerzos le resultarían en vano.

    En un instante, todos los hombres, mujeres y niños del refugio empezaron a escuchar como las armas estaban siendo accionadas. Numerosos tiroteos habían dado inicio en el exterior, y el sonido, no estático en un solo lugar, llegó hasta sus posiciones. Esa era la clara señal de que el ejército humano y los invasores estaban enfrentándose, debatiendo en el campo de batalla el futuro de todos aquellos que no podían defenderse por su cuenta, o por lo menos, no de una amenaza así.

    Rosary levantó la vista hacia una de las paredes, la de la derecha, desde donde se podía escuchar el mayor alboroto. Miró entristecida todo eso, y cuando volteó hacia la pantalla de su computadora, solo pudo lanzar una exhalación. Le era imposible pensar con tanto ruido y miedo, por lo que simplemente cerró sus aplicaciones y apagó su equipo. Su padre y su madre no tardaron en acercarse a ella y los tres formaron así un abrazo familiar.

    — Hace días yo despedí a mis amigos que se iban en esa misión — Rosary no dejaba de recordar ese día — Y ahora, sus asesinos vienen para matarnos o esclavizarnos… ¿Qué se supone que va a pasar? No quiero que me maten, pero tampoco quiero vivir sabiendo que ellos ya no están.

    — Hija, todavía no hemos recibido noticias de esa expedición que fue en su búsqueda — le recordó su madre, entristecida por el estado de ánimo de su hija — No hay razón para creer que los cuatro hayan muerto.

    — ¿Y si están? — Rosary veía ese como el escenario más probable.

    — Hija, no tiene sentido que inundes tu mente con esa clase de pensamientos — su padre quería que tomara fuerza — Ellos son fuertes. Que hayan perdido la nave no significa que hayan encontrado su final. Dicen que Casseirem ha demostrado su poder entregando la cabeza de Allecreod y del hijo de la comandante Gwyn… ¿Por qué no traería las demás si le interesaba demostrar ese poder?

    — ¿Crees que eso sea suficiente para creer que están a salvo? — preguntó la joven.

    — No lo sé, tú fuiste amiga de ellos, tú compartías clase con los cuatro… sabes de qué están hechos al momento de pelear.

    — ¿Qué haremos ahora? — Rosary estaba tan asustada que casi no podía pensar en otra cosa.

    — Esperar a que este conflicto acabe, no podemos hacer nada más por ahora — su madre la abrazó con más fuerza — Cuando todo se haya terminado, habrá mucho para reconstruir. Allí es donde jugaremos nuestro papel. Por el momento, todo lo que podemos hacer es permanecer unidos y en familia mientras esperamos el resultado de este conflicto.

    Pese a que todavía estaba afligida y desconcertada por todo lo que pudiera ocurrir, la joven Volt daba las gracias por todavía tener a sus padres haciéndoles compañía. Algo por lo que sabía que tenía que dar las gracias, debido a que era consciente de que no todos sus compañeros corrían con esa suerte. Dado a que no formaba parte del ejército, no estaba enterada de ninguna noticia sobre la misión, lo cual le impedía saber que sus compañeros Iker y Jessica habían perdido la vida incluso antes de que Winter y Airin pudieran conocer a Casseirem. En su desconocimiento, la chica formuló un deseo en su mente.

    — Como desearía poder regresar a aquellos días felices en donde estábamos los siete juntos, y teníamos un mundo tranquilo para habitar… libres de todo este conflicto — Rosary miraba a su pasado con algo de nostalgia.

    […]

    El sonido de los tiroteos y algunos gritos, en conjunto con los vehículos militares moviéndose y pasando cerca del refugio en donde se encontraban era algo que perturbaba un poco a Noak. El exsoldado convivía con su hija y muchas otras personas de la ciudad de Himmel. Eran los más pequeños entre los presentes quienes se pusieron a gritar presos del pánico cuando los disparos empezaron a sonar. Un escenario triste tanto para el hombre como para su hija. Hana, algo más calmada por su edad, no podía evitar sentir lástima por todos ellos, quienes habían abandonado sus vidas cotidianas para tomar seguridad allí, sin saber cómo saldría todo al final.

    La adolescente le dio un abrazo a su padre, en el cual los dos encontraron fortaleza para tratar de hacer frente a esa situación. Por alguna razón, el ruido de los tiroteos iba menguando, lo cual hizo creer a Noak que los soldados estaban siendo capaces de repeler a los invasores, o por lo menos, de alejarlos de los grandes refugios de gente.

    No fue hasta que el ruido del conflicto cesó que uno de los hombres que estaba allí empezó a hablar.

    — La milicia ha respondido bien, por lo que se ve — dijo en voz alta.

    — Ellos siempre dieron la cara por nosotros, esta vez no es la excepción — una mujer se sumó a la charla.

    — Sin duda el conflicto con la Sociedad Galáctica les dio experiencia para esta clase de situaciones.

    Noak no prestó atención a quien dijo esas palabras, simplemente se apartó para no tener que escuchar ni una sola más. Hana lo vio con tristeza, pero sin saber que era lo que tanto lo afligía de todo eso. El refugio contaba con un total de tres pisos, siendo el subsuelo uno, la planta baja el segundo y la planta alta el último. Noak caminó hacia unas escaleras no tan extensas que dieron el acceso al subsuelo. El sitio estaba algo más iluminado dado a que no podían recibir luz natural desde ese lugar. Otros hombres y mujeres optaron por ir allí a realizar sus trabajos con mayor tranquilidad, estando las familias distribuidas en las plantas baja y alta. Noak se aseguró de ponerse en un rincón para no molestar a nadie, y tan pronto como estuvo donde quería, se sentó para sujetarse la cabeza.

    — Papá, ¿qué tienes? — Hana temía que algo malo le pasara.

    — Lo que están diciendo esos imbéciles me duele — Noak estaba molesto, pero no era un problema que pudiese resolver con violencia — Hablan sobre las cosas que el ejército hizo antes cuando nos invadieron, y en esa invasión nosotros perdimos a Cade… No me gusta escuchar eso. ¿Cómo se supone que lo tengo que tomar? La vida de mi hijo no era para que esos malnacidos la tomaran como experiencia para esta ocasión.

    — Lo lamento, papá… — Hana se puso a su lado — Todavía recuerdo con tristeza a Cade. Era divertido tenerlo como hermano. Y sé que a ti te debe doler mucho más.

    — No te das una idea, cielo — Noak se puso sincero con ella — Los padres los traemos al mundo con la idea de que serán ustedes quienes nos vean morir. Yo crecí sabiendo que mi mamá y mi papá morirían, y eso fue lo que pasó al final. Ese día, cuando nuestro mundo cayó en manos de Arion… estaba triste. Pero pude mantenerme fuerte, pese a haberlos perdido, porque sabía que ese día llegaría tarde o temprano. Pero nunca me puse a pensar que sería yo quien tendría que enterrar a Cade. No puedo ni quiero pensar en tener que enterrarte, hija.

    — No será así, papá, ya lo verás — Hana estaba luchando por contener sus lágrimas — El ejército hará hasta lo imposible para protegernos. Aunque todavía estés enojado con Gwyn y con Ace, sabes que lucharán hasta el final por nuestras vidas. Y Louryth también estará para ayudarlos.

    Noak sentía una puñalada en el corazón tan pronto como su hija decía esas palabras. Estaba claro para él que su esfuerzo para ponerla en el mismo punto de vista respecto a los comandantes de la milicia no había dado frutos. Ella no juzgaba su decisión de haber abandonado el ejército, y comprendía sus motivos para estar furioso con ellos, pero no parecía estar alineada con su pensamiento de que no eran merecedores del puesto. También le dolía ver como Hana ponía en la misma bolsa a la mujer que él eligió como su pareja, quien no había dudado un solo momento en ayudarlo a intentar quitarlos del poder.

    — Iré a buscarnos algo para comer — dijo la joven, creyendo que eso sería lo mejor en ese momento.

    Noak la vio marchar con ternura, viendo como ella se preocupaba por él. Estaba feliz por la manera en la que su hija, pese a no tener sus ideales, había sido criada. Noak en parte se sentía culpable de no estar en las primeras filas de la batalla, pero jamás volvería a luchar para el ejército mientras personas a quienes juzgó como incapaces estuvieran al mando.

    — Si hubiéramos trabajado mejor y más rápido, tal vez podríamos haberlos quitado del camino — Noak lamentó todo el tiempo desperdiciado en esos años — Y yo podría estar luchando ahora mismo junto a ti, Louryth…

    […]

    Sky se encontraba llorando en su habitación, más concretamente en su cama, un espacio que ella y Arick habían compartido muchas veces durante el transcurso de la misión. La joven tenía su rostro bajo las sábanas, incapaz de ver la luz tras enterarse que Arick todavía no había despertado tras la operación que Valiana había hecho para salvarlo.

    La soldado no podía dejar de pensar en él, así como también en su padre. La noticia de su muerte le llegó en el peor momento, pero entendía que no podía haberse enterado más pronto. La emoción que sentía en su primera misión se había extinguido, puesto a que había perdido a Allecreod, a Kite, a su padre, y la vida de su novio estaba en una incógnita desde el día anterior.

    Frenó su llanto cuando alguien tocó la puerta. Un par de golpes sonaron, y ella supo que tendría visitas, más posiblemente para pedirle una colaboración en la misión que para revisar su estado. La joven secó sus lágrimas y se sentó en su cama. No se sentía preparada para levantarse todavía, por lo que en su lugar indicó a quien estaba afuera que debía entrar.

    — Está abierto — dijo, con un tono muy apagado.

    Poco a poco, la puerta fue abierta por Winter, quien entró a la habitación de su amiga siendo acompañado por Nova y por el joven Azel Lakor. Sky todavía no había visto al menor de edad, y no recordaba que estaba en la nave hasta que se apareció.

    — Queríamos ver como estabas — Winter intuía que nada bien, al ver que no se había movido de allí.

    — Sky, si quieres, puedo prepararte algo para desayunar — el hermano mejor de Arick se ofreció a hacer ese favor.

    — No, descuida, yo estoy bien — la joven se puso de pie, sintiéndose obligada a hacerlo.

    Sky avanzó hacia Azel, y le dio un abrazo para ofrecerle su consuelo por lo ocurrido con su hermano, y para buscar algo de fuerza ella también. Azel, consciente de que ella también estaba sufriendo, no solamente por su hermano, correspondió con cariño aquel abrazo.

    — Lo siento, no tenía que haber pasado nada de esto — fue todo lo que el menor de los Lakor pudo decir.

    — Descuida, no es culpa tuya, pequeño — Sky apreciaba la amabilidad de su hermano — Yo también estoy deseando que Arick despierte para poder abrazarlo.

    — Sé que eres su novia, pero es mi hermano, yo seré quien lo abrace primero — Azel contestó con un poco de humor.

    Los cuatro jóvenes sonrieron, tratando de hacer frente a la situación con optimismo, creyendo que así tendrían la oportunidad de ver despertar a Arick. Winter se integró al abrazo de ambos jóvenes, queriendo aprovechar esa oportunidad para brindarles la fuerza que necesitarían en aquel momento.

    — Arick estará bien — Winter susurró para no elevar tensiones — Ya hice pagar a quien le hizo esto. Haremos pagar también a Casseirem.

    — Puedes estar seguro de que encontraré a ese monstruo y le arrancaré la piel de todo su cuerpo — Sky sonó más triste que apagada — Por culpa de su engaño nos pasó todo esto… No merecíamos perder a nadie en esta misión, ni tampoco en casa.

    Nova se sentía muy extraña en ese sitio. Eligió estar presente para no apartarse cuando sus compañeros más la necesitaban, pero en esa situación, todo era un tema familiar y personal. Las muertes de Kite, Airin, Thomas Delleo y el estado de salud de Arick eran asuntos que la ponían mal, pero ella supo que para ellos tres sería mucho peor. No quería quedarse sin decir nada, pero tampoco quería meterse en un lugar que no era suyo.

    — Sky, espero que estés bien, solo quería decirte… — Nova empezó a hablar, llamando la atención de los tres — Que cuentas conmigo para lo que necesites.

    — Gracias, Nova, lo sé, eres una gran compañera — Sky apreciaba tenerla cerca.

    — Voy a ir a hablar con el comandante Lakor o con la subcomandante Zafiro — comentó, tomando una decisión para sus acciones — Ustedes descansen y estén atentos al estado de salud de Arick. Yo colaboraré con lo que haga falta.

    Un poco incómoda, la joven salió de ese lugar, queriendo apartarse de ese escenario. Winter, Azel y Sky la miraron con un poco de lástima, puesto a que parecía que la hubieran excluido de todo, siendo que Airin y Arick eran compañeros suyos. Algo de lo que dijo, sin embargo, llamó la atención en Winter.

    — Supongo que, si no vamos a estar haciendo nada, tendríamos que estar preparados por si alguien necesita una mano — dijo el joven Lakor a los tres.

    — Es verdad, en ese caso, iré a desayunar para estar lista para este día — Sky supo que en la nave quizá habría trabajo por realizar.

    — Iremos contigo, así no tendrás que estar sola en el comedor — Azel no deseaba que tuviera que pasar por ello — Es horrible ese sitio cuando solo hay silencio.

    Sky y Winter se miraron fijamente tras lo dicho por el joven. No tenían idea de cuantas veces le habría tocado estar y comer solo en ese salón, pero eran conscientes de que en un momento así no sería un trago agradable para tomar. Los tres fueron juntos al comedor. Winter preparó una mesa para que Sky pudiera sentarse junto a ellos, mientras que Azel, ya más acostumbrado a las máquinas de café y té, pudiera prepararle una infusión caliente a la novia de su hermano, junto con unas tostadas para que pudiera comer ya fuera con alguna mermelada o un queso.

    Winter y Azel acompañaron a Sky durante todo el tiempo que estuvieron allí, haciéndole saber que no tendría por qué apresurarse para terminar su desayuno. Pese a que intentaban afrontar la situación bajo una luz positiva, el miedo de que algo malo pudiera suceder en casa en el enfrentamiento con Casseirem o con Arick les tenía de los nervios. El lugar estuvo en silencio, lo cual llevó a Winter y a Sky a darse cuenta de lo aterrador que podría ser estar allí, dado a que ellos siempre comían con sus amigos o parejas.

    — Tenías razón, Azel, este sitio daría mucho miedo si tuviera que venir estando yo sola — le dijo la joven.

    — Después de todo lo que pasó, creo que lo mejor sería que ya ninguno se volviera a quedar solo — Winter recordó que las tragedias, especialmente las de Jessica y Airin en manos de Ulrik, sucedieron mientras no había nadie con ellas — Les prometo que, hasta que este conflicto esté terminado, no me moveré de su lado.

    — Gracias, Winter — Azel sonreía a las palabras de su primo.

    — ¿Qué quieres decir con eso último? — Sky tenía dudas con una de sus frases — ¿Cómo que “hasta que este conflicto esté terminado”? ¿Planeas irte a algún lado?

    — Solo era una forma de decir, pero lo cierto es que, cuando todo esté terminado y las cosas sean más tranquilas, me gustaría tener un tiempo para mí — Winter reveló un pensamiento que tenía — Aprecio el apoyo que me dieron por lo de Artem, lo de Airin y lo de Arick. Pero quisiera tener la oportunidad de estar a solas, y aclarar un poco mis pensamientos.

    — ¿Por cuánto tiempo? — Sky temía que eso solo llevara a un distanciamiento — No quisiera que te alejaras de nosotros.

    — El suficiente hasta que pueda procesar por mi cuenta todo lo que ha pasado en mi vida desde que nuestro navío aterrizó en Tralio — Winter sorprendió al irse tan atrás en el tiempo — No tienen que preocuparse por mí. Nunca los dejaría.

    — Eso espero — Sky le contestó con sinceridad — No me gustaría que te fueras para nunca más regresar.

    Azel compartía esas palabras dichas por Sky. Con todo lo que había pasado, el joven Lakor notó que ella no era la única que sufría por todo lo acontecido en la misión. Tal y como hizo el día de ayer nada más se encontraron, Azel le dio un abrazo a su primo, el cual correspondió con cariño. Los tres jóvenes permanecieron allí hasta que Sky finalizó su comida, y fue entonces cuando se levantaron para dirigirse a la sala médica. La puerta estaba cerrada, y uno de los soldados elegidos por Ace estaba custodiando la entrada.

    — Perdón, sé que es su hermano, primo y novio… — dijo mirando a cada uno de los tres — Pero Valiana me dijo que solo deje entrar a la subcomandante Zafiro a la sala.

    — ¿Pasó algo? — Sky temía lo peor.

    — No lo sé, y si lo supiera, quizá no me lo dejarían decir — el soldado no podía responderle — Pero aquí viene la subcomandante. Podremos preguntarle a ella.

    Los tres se dieron la vuelta y divisaron por uno de los pasillos de la nave como la mujer a cargo de la expedición se les estaba acercando a su posición. Azel, quien tuvo que permanecer en su cuarto por mucho tiempo, no había tenido la oportunidad todavía de estar con su madre. El más joven de todos los tripulantes de la nave corrió a abrazarla con alegría. Tenía la confirmación de que estaba con vida, pero eso no mermó la felicidad que sentía de que estuvieran juntos otra vez.

    — Es bueno verte, mamá — Azel demostraba un gran afecto hacia ella.

    — A mí también me da gusto, Azel — Natasha, pese a sus palabras, no sonaba muy contenta con todo lo que ocurría — Escúchame, Winter y Sky te necesitan. Sé bueno con ellos y ayúdalos si te piden algo.

    — Eso haré, mamá, los quiero y no los dejaré solos — el joven tenía un gran afecto por ellos — Mamá… — cuando vio su rostro, pensó que algo estaba mal — ¿Pasó algo con Arick? No te ves muy bien.

    — Valiana me llamó para ver algo, pero no es grave — Natasha respondió sin dar muchas esperanzas — No me siento bien debido a que acabo de tener una discusión con tu padre y con Gwyn…

    — ¿Mi mamá? — Sky supo que eso era la confirmación de que todavía estaba con vida, pero se sorprendía de que ella hubiera optado por discutir en ese momento — ¿Qué fue lo que dijo?

    — Lo podremos hablar después, ahora tengo que atender el llamado de Valiana — contestó la subcomandante, sin mostrar nada de hostilidad con la joven.

    Winter y Azel estaban preocupados por lo que pudiera ser, mientras que Sky estaba desconcertada. Le parecía increíble que, en un momento tan delicado, su madre hubiera optado por entrar en una discusión con los comandantes de ER. Y dado a que la madre de Arick parecía estar en una urgencia, no tuvo la ocasión de saber por qué habrían hecho eso. Tan pronto como Natasha ingresó en la sala médica, el soldado que hacía de guardia se apartó del lugar, siendo innecesario quedarse en custodia. Sin idea de qué hacer, los tres jóvenes decidieron quedarse allí para ver si les llegaba alguna noticia sobre el estado de Arick.

    De pronto, Nova apareció, y parecía dirigirse a su posición. Winter, pensando que algo podría estar mal, eligió preguntarle para ver si sabía si sucedía algo grave.

    — Nova, ¿vienes a darnos un mensaje o algo parecido? — el joven Lakor preguntó con expectativa.

    — No, es solo que… — la joven miró a los ojos a Sky — Estaba en la sala de comandos cuando escuché a tu madre discutir con los comandantes de ER.

    — ¿Qué fue lo que pasó? — Sky quería saber si algo en particular habría puesto a su madre de mal humor para discutir con sus amigos.

    […]

    Gwyn, contesté esta llamada solo porque justo me encuentro en la sala de comandos, pero la verdad es que no planeaba hacerlo — Ace dijo, en un tono que denotaba cansancio — Sé que no llamarías para algo poco importante, así que te doy la oportunidad para que hables.

    Desde la posición en la que se encontraba, Nova veía a los comandantes Ace y Natasha de perfil, pero eso aun así le permitió ver las ojeras presentes en el rostro de Ace, y como su pelo parecía estar grasoso y poco higienizado. La soldado, estando de casualidad en ese sitio al inicio de la llamada, eligió permanecer allí para ver si podía ofrecer alguna clase de ayuda a los comandantes mientras Gwyn les hablaba. Observaría con atención cada detalle de esa charla.

    Han vuelto a mover la nave, y están movilizando sus tropas hacia las ciudades — informó al respecto la comandante de DCT — Tengo vigías en todos lados, y muchos reportan un gran movimiento. Planean llevar la batalla a todo el suelo habitado por nosotros.

    Eso significa que tendrás que hacer un gran esfuerzo para protegerlos a todos — Ace señaló algo que para la mujer era obvio.

    Ahora mismo estoy esperando que me confirmen cual es el escuadrón más grande en Skymning, y en donde se encuentra — Gwyn les puso en contexto — Voy a ir a pelear tan pronto sepa a donde ir. Y llamé para preguntar por Sky, y también por Arick.

    Estamos esperando novedades por Arick, todavía no ha despertado de la anestesia de la operación — Ace respondió en lo referente a su hijo — Sky está bien, pero afectada por la muerte de Thomas, ya que le di la noticia ayer. Hasta donde sé, sigue durmiendo.

    Bien, espero seguir con vida luego de la batalla de hoy, para así poder hablar con ella — Gwyn parecía estar un poco nerviosa — Antes de partir, hay algo que necesito que quede muy claro.

    ¿Qué es? — Natasha participó también en la conversación.

    Esta es una medida por si acaso llego a perder la vida antes de que regreses — empezó a explicar la comandante — He dado órdenes a todos los soldados de DCT y a las fuerzas policiales para que no reconozcan tu autoridad cuando regreses a Edagr. Y ahora que sé que Natasha está con vida, eres libre de elegir si la nombrarás a ella o a Sargion como comandante de ER. Porque luego de lo que hiciste, todos en DCT esperamos un paso al costado de tu parte.

    ¿A qué te refieres con que les diste la orden de que no reconozcan mi autoridad? — Ace no esperaba que se le dijera eso — Si tú mueres, alguien tiene que tomar tu lugar. DCT no se puede quedar sin comandante.

    Y ya planifiqué eso para que no hubiera problemas — Gwyn reveló que había invertido tiempo en dicho asunto — Una vez que selecciones a tu reemplazo en ER entre Natasha y Sargion, quien quede libre pasará a comandar DCT. En caso de que Sargion tampoco esté vivo para cuando llegues, he seleccionado a otros candidatos para que tomen el mando en DCT. Y si eliges no poner a Natasha al mando de ER, tendrá que ser alguno de esos candidatos.

    ¿Te atreviste a pasar por alto mi poder? — Ace sonó bastante enojado cuando escuchó esas palabras — ER está a mis órdenes. No puedes actuar de esa manera como si tú controlaras el ejército.

    La mayoría de soldados de ER está en Edagr — Gwyn sentenció — De la misma forma que también está el enemigo y también estoy yo.

    Eso no te da el derecho para actuar sobre mi esposo y sobre mí — Natasha se sintió ofendida con esa acción de Gwyn — Que no estemos en casa no significa que nuestra autoridad haya desaparecido.

    Por como yo lo veo, la autoridad tiene que recaer en manos de quienes están aquí para hacer frente a la amenaza — la comandante de DCT no estaba nada contenta al hablar — Y tú no estás aquí, Ace. Tú actuaste por tu cuenta pasando por alto tanto mi autoridad como la de Thomas y Sargion.

    Y si no lo hubiera hecho, uno de los soldados de la tripulación habría asesinado a mi hijo — Ace reprochó la acción de Gwyn — No puedo creer que te aprovecharas de mi ausencia para empezar a dar órdenes al ejército.

    El ejército espera recibir órdenes de quienes están junto a ellos para combatir a la amenaza que está sobre su mundo y sus familias. Te aseguro que ninguno de ellos se quedará quieto solo porque tú y Natasha están ausentes. Y estoy segura de que más de uno, aunque no lo digan, esperarán que te retires de tu puesto de poder tras haberte marchado por tu cuenta a buscar a tu familia.

    Luego de ver lo que pasó con Airin y con Arick, te aseguro que no me arrepentiré de haberlo hecho.

    Eso no cambia el hecho de que tu decisión no haya agradado a casi nadie — Gwyn se lo dejó muy en claro — Muchos soldados no están conformes teniendo que ir a pelear siendo que uno de los comandantes se marchó y se alejó de este conflicto.

    No te creo nada, Gwyn, tú simplemente me estás echando esto en cara porque no estuve allí para Thomas — Ace se atrevió a decir lo que pensaba.

    ¡¿Cómo te atreves a hablar de mi esposo?! — Gwyn no toleró esa conducta — ¡Era tu amigo! ¡Y es como dices, no estuviste aquí para él, ni para mí! ¡Tú no salvaste a mi hija, ella sobrevivió lo suficiente para tu llegada! ¡Tu lugar lo podría haber ocupado cualquier soldado e igualmente ella estaría con vida hoy! ¡No creas que le debo su vida a tu intervención! ¡Y no pienses que sé que a ti te daba igual lo que pudiera ocurrirle a ella! ¡Fuiste por tu sangre, no por la mía o la de nadie más! ¡Por eso metiste a un menor de edad sin autorización en esa nave!

    Gwyn, por favor, deja de gritar — Natasha estaba empezando a enfurecerse — Tuvimos una situación muy tensa ayer, y los días previos no fueron el paraíso para nosotros. Ya nos llamaste para decirnos que nos estás desautorizando en frente de todo el ejército. Y nuestro hijo pelea por su vida en este momento. Sé lo que es perder a alguien. Pero…

    Arick no es tu hijo, es hijo de Agustina — Gwyn interrumpió a Natasha en ese momento — Tú solo tomaste su lugar cuando ella murió. Pero no por eso tienes derecho de hablar de lo que se siente perder a alguien.

    Arick fue mi hijo desde el día que yo me casé con Ace, y eso tú lo sabes bien — la subcomandante de ER desafió a la comandante de DCT — Agustina también era mi amiga. Por eso cuidé de Arick cuando Ace y él lo necesitaban.

    Basta, Natasha, esto es entre ella y yo, solo te quiere provocar para que caigas en su juego — Ace evitó que su esposa se metiera en más problemas — Lo mejor será que dejemos todo aquí, Gwyn. Todavía no sé si mi hijo seguirá vivo al finalizar este día. No necesito quejas ni reclamos de ti. Ya tendremos tiempo de hablar a mi regreso… si es que estás viva cuando eso ocurra.

    Nova sintió un escalofrío al escuchar eso. Lo que la historia le había enseñado era que Ace y Gwyn habían sido compañeros de misión muchísimo antes de convertirse en los héroes que lucharon en la guerra contra los edagrianos. No estuvo nunca para contemplar su día a día, o ver como llevaban su amistad, pero estaba claro que dos amigos que se llevasen bien jamás intercambiarían esa clase de palabras.

    Dios mío — Nova temía que las autoridades del ejército iniciaran una lucha de poderes — ¿Tan mal están las cosas para que se llegara a esto?

    Gwyn le diría a Ace y a Natasha unas últimas palabras antes de cortar la conversación.

    Puedes apostar a toda tu familia, viva o muerta, de que voy a estar con vida para cuando regreses — Gwyn sonó más enfadada que nunca — Cuando regrese de mi pelea el día de hoy, hablaré con mi hija, sin importar lo que haya sucedido con Arick. Y ni se te ocurra impedírmelo, o de lo contrario, cuando regreses a Edagr, voy a hacer algo más que solo hablar contigo.

    Tú avisa, y yo te permitiré hablar con ella — Ace no apartó la vista al decirlo — Cuando se trata de los hijos, no soy tan insensible como lo eres tú.

    Eso fue todo lo que se escuchó antes de que la llamada se dio por terminada. Tan pronto como la imagen de Gwyn desapareció del monitor, Ace dejó salir una exhalación que demostraba todo el cansancio y la rabia que tenía almacenada dentro. Nova fue testigo de cómo Natasha puso las manos en los hombros de su esposo, para hacerle saber que, cuando fuera el tiempo de hacer frente a todo lo que estaba teniendo lugar en Edagr, ella estaría junto a él.

    Nova estaba a punto de retirarse cuando escuchó la voz de Valiana desde uno de los altavoces de la nave.

    Ace, Natasha… lo siento por dirigirme así a ustedes — comentó la estudiante de medicina — Pero necesito que al menos uno de los dos venga a la sala médica.

    […]

    Gwyn y un grupo de soldados dirigido por ella misma se encontraba en plena batalla en contra de uno de los escuadrones de la muerte de Casseirem. Los humanos tenían sus rifles y sus escudos para la batalla, haciéndole frente a los velivinos, quienes no tenían ninguna especie de equipo para defenderse ellos mismos, solo podían atacar.

    Utilizando el recuerdo de aquella conversación intensa que había tenido con Ace y con Natasha hacía un tiempo atrás, Gwyn dejaba que la furia alimentara sus deseos de pelear, pero templando su ira con raciocinio y paciencia.

    — Continúen avanzando, tenemos que hacerlos retroceder más — fue lo dicho por la comandante.

    Resistiendo con todas sus fuerzas, Gwyn y los soldados que iban junto a ella, todos ellos formando parte de su división, obligaban a los velivinos a retroceder para mantener una distancia segura y no volverse blanco fácil del fuego de los soldados. Los escudos, más resistentes que los usados en la guerra pasada, cumplían con su rol defensivo. Mientras los velivinos perdían a unos tres soldados por minuto, en el bando de la humanidad, se producía una baja cada cinco.

    — ¡No se adentrarán más en mi ciudad! — Gwyn tenía en mente defenderla con su vida — ¡Muéstrenle a Casseirem que este es el destino que le tengo reservado! ¡Sé que ese cobarde los está mirando y no está entre ustedes!

    Los gritos de aquella mujer ciertamente intimidaban a los velivinos que participaron del asalto a aquella ciudad bajo las órdenes de su conquistador. Si bien, Gwyn no sabía si Casseirem realmente estaba mirando esa pelea o no, sí estaba segura de que él no estaba presente en ese batallón que había ido al ataque. La mujer sabía que Casseirem pertenecía a la raza cirgrenciana, y el escuadrón al que ella estaba repeliendo estaba integrado tan solo por velivinos.

    Aunque sus palabras tenían algo de verdad, puesto a que el conquistador primero, desde la comodidad del campamento que había instalado, sí estaba contemplando la batalla que estaba sucediendo en aquel momento.

    […]

    — ¡Ataquen! ¡Embístanlos, quítenles los escudos! — Casseirem gritaba como loco ante lo que estaba viendo.

    El conquistador primero tenía un total de tres tabletas digitales, en las cuales iba siguiendo la transmisión directa del combate por parte de la grabación que realizaban las armaduras de sus guerreros. Teniendo una para cada especie, Casseirem enfocó su vista en lo que más le preocupaba, la tropa de los velivinos. Cirgrencianos y yarlemianos seguían avanzando, en peleas parejas ante los humanos que tenían dispersos en el campo de batalla. Pero los velivinos eran un caso aparte. Se mordía los labios viendo como estos se quedaban pasivos ante la agresión humana.

    Cuando uno de ellos caía muerto, tenía que manipular la tableta para así poder seguir el conflicto desde el punto de vista de otro guerrero.

    — Hay alguien que no deja de gritar entre ellos — Casseirem escuchaba desde lo lejos como gritaba una de las humanas — Como me gustaría silenciarla para siempre, aunque un guerrero así es lo que necesitaría tener entre mis tropas.

    Un sonido extraño empezó a escucharse, y Casseirem supo que las cosas pronto podrían empezar a ponerse feas para el escuadrón de velivinos que estaba siendo retenido de ingresar a la ciudad de Skymning.

    […]

    — Lo hemos conseguido — Gwyn podía escuchar como uno de los trenes solares se acercaba — ¡Escudos arriba!

    Ante esa orden, los soldados de la comandante de DCT dejaron de atacar, dedicándose únicamente a evitar cualquier clase de disparo mortal que pudiese llegar a ellos por parte de los enemigos. Estos, por su parte, no se mostraron ofensivos por mucho tiempo, puesto a que, cuando percibieron un ruido proveniente desde atrás, se quedaron quietos para saber qué era lo que iban a tener al frente.

    Cada velivino allí presente vio como un vehículo de gran longitud y con armas especiales instaladas en el techo se les empezó a acercar. Las torretas que portaba el tren solar eran operadas por soldados que abrieron fuego tan pronto como el enemigo estuvo a tiro. Con un calibre de fuego muy superior a los rifles, estas armas atravesaron y destrozaron poco a poco las armaduras de los velivinos. Los invasores no esperaron pasivamente hasta su muerte, pero sus intentos por defenderse no dieron muchos frutos. Algunos atacaron directamente al tren, mientras que otros intentaron deshacerse de los tiradores de las torretas. Ningún objetivo fue conseguido, y en tan solo cuatro minutos, cada velivino allí presente terminó convirtiéndose en un cadáver en el suelo, regando sangre en los alrededores.

    — Se acabó esta pelea — pese a la victoria, Gwyn no podía festejar con alegría, puesto a que todavía no había terminado todo — Descansaremos por un minuto y veremos si nos integramos a otro combate.

    Otros soldados, por su parte, eligieron levantar los brazos y festejar por la recientemente obtenida victoria en esa pelea. La comandante, mirando al sol y dándose cuenta de que faltaría poco para el mediodía, no podía evitar pensar en las palabras que había tenido con Ace y Natasha.

    — Viviré hasta que regresen, y mucho más también — Gwyn deseaba poder hacerles frente cara a cara — No dejaré que me vuelvan a pisotear así.

    Cuando su dispositivo sonó, la comandante lo tomó sin esperar más tiempo, consciente de que quizá alguien estuviese pidiendo ayuda. Se tranquilizó cuando vio que todo era parte de una llamada de Sargion, lo cual denotaba que él todavía estaba con vida. Creyó que no sería una situación desesperada, o de lo contrario no llamaría, pero igualmente no demoró demasiado en contestar.

    — Sargion, te escucho — Gwyn lo atendió lo más pronto que pudo.

    — Comandante, le llamo para informarle que el enemigo al que enfrentábamos en el noreste de Skymning se ha retirado — fue lo dicho por el subcomandante de ER — No sabemos si recibieron la orden de sumarse al grupo que usted estaba enfrentando, pero quería avisar.

    — El grupo al que enfrentábamos ya está hecho pedazos — contestó Gwyn, llenándolo de tranquilidad — Esperaremos aquí a esos enemigos, y los mataremos también.

    — Buenas noticias, y yo tengo una más para usted — Sargion sonó feliz al decir esas palabras — He recibido un mensaje de uno de nuestros soldados en Himmel. Louryth Grayhill fue asesinada en batalla. Es una pieza menos para terminar con los militares rebeldes.

    — Solo queda Noak — Gwyn pensó en que pronto una preocupación desaparecería — Lo bueno es que ella ya no está presente para molestarnos. Agradezco el aviso, Sargion.

    — Por nada, pondré a mi escuadrón a descansar un momento y luego comprobaremos las bajas en los otros equipos — Sargion comentó sus planes.

    Gwyn no tardó nada en dar la alerta a sus soldados para que se preparasen para recibir una embestida posible de más de los velivinos que fueron desplegados por el conquistador en la ciudad de Skymning. Miró en todas las direcciones, sabiendo que un ataque así podría llegar desde cualquier lugar.

    — Skymning ha resistido, y seguirá resistiendo — Gwyn pensó en el futuro de la ciudad donde ella y su hija vivían — ¿Será que todo esto es parte del plan de Casseirem para saber cuál será el próximo objetivo a bombardear?
     
  6. Threadmarks: Lo que sucederá después
     
    Agus hincha de Boca

    Agus hincha de Boca Equipo administrativo Comentarista empedernido

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    La Gran Catástrofe X Futuro Final
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    Ciencia Ficción
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    El foro volvió a volver de la muerte XD. Y eso significa que es momento de volver a publicar capítulo.

    Quiero agradecer a mi gran amigo Manuvalk por haber leído el capítulo anterior a través de discord, a pesar de que eso lo haya privado de dejar su comentario por aquí. Espero los próximos capítulos sean de su agrado, y que el foro permanezca en pie tanto para que lea los siguientes como también para las lecturas en simultáneo que hacemos.

    Sin más para decir, dejo el capítulo.








    Lo que sucederá después:

    Sky, Winter, Azel y Nova se encontraban en silencio en la sala del comedor de la nave. El relato dicho por la joven Breiner los había dejado helados a todos, pero tuvo un efecto mayor sobre Sky y Azel. Les era inconcebible el enterarse que sus padres pudieran enfrentarse de esa manera en una discusión, más que nada por las exigencias del rango que cada uno de ellos ostentaban.

    — Mi madre debe estar molesta y lastimada — Sky trataba de defenderla — Ella… no me la imagino hablándole así a sus amigos. ¿De seguro es todo tal y como lo dices?

    — No miento, Sky, no lo haría nunca con algo como esto — la chica se defendió a sí misma — Quizá haya interpretado algo mal, pero traté de repetir la conversación de acuerdo a lo que fui escuchando.

    — Si eso es verdad, entonces ella odia a mis padres — Azel lo veía desde un punto extremista para Sky.

    — Azel, por favor… — Sky no quería discutir de esa manera — Ella sufrió mucho. Sabe que Kite murió, y su compañero de vida también fue asesinado por Casseirem. Está sola en casa defendiendo a la gente de los invasores que nos robaron la nave… Es bastante estrés, trata de entender que ella no odia a sus amigos. Solo no está pensando con claridad.

    — Si no está pensando con claridad, entonces no debería haber llamado — Azel estaba algo enojado — Que llame cuando tenga los pensamientos en orden. Mi papá y mi mamá están asustados porque no saben si perderán a Arick. Si ella sabe lo que es perder a alguien que amas, debería entenderlos, no juzgarlos.

    — En eso tienes razón, pero también debes pensar que ella no ha tenido la oportunidad de hablar conmigo — Sky buscaba otra forma de justificarla — Eso debe molestarla un poco. Quizá tenga que pedirle a Ace y Natasha que me dejen hablar con ella.

    — ¿Y qué pasará después? — Azel preguntó en forma de reclamo.

    Esa pregunta volvió a enmudecer el ambiente. Nova sentía demasiada incomodidad por la discusión entre su compañera de equipo y el hermano menor de uno de sus compañeros, pero a su vez, hijo de las figuras de autoridad que estaban con ella. No quería estar allí, pero sabía que sería el centro de atención si se marchaba. Winter, por su parte, se mostró un poco apenado. El joven no deseaba que hubiera conflictos entre la poca gente cercana que tenía. Con Valiana cuidando de un Arick en peligro y lo ocupados que estaban Ace y Natasha, solo podía pasar el tiempo con ellos, y odiaba ver que se había desatado una discusión a raíz de algo que Nova les había dicho.

    — Me encargaré de que mi madre pida disculpas por sus comentarios — Sky dijo con una cara triste — Estar molesta o enojada no es excusa para hablar como lo hizo. Y ellos no lo merecían. Justamente, ella tendría que estar feliz de que estoy viva, y estoy viva gracias a tu papá.

    — Me alegra que lo veas así… pero descuida, no tengo nada contra ti — Azel estaba aliviado de ver que no habría más divisiones — Cuando todo esté de regreso a la normalidad, tú y Arick seguro podrán estar juntos. Eso te volverá parte de nuestra familia.

    Las palabras dichas por el más joven de los Lakor llevaron tranquilidad a Winter y a Nova, quienes temían que el conflicto entre los padres se trasladase también a los hijos. La tensión con lo que podría estar pasando en casa les estaba ocasionando demasiado daño como para permitir que se formaran disputas a bordo de la nave.

    Antes de que pudieran retomar su conversación charlando sobre un tema completamente diferente, un soldado entró en la sala para dirigirse a los cuatro.

    — Arick está despierto… pero Valiana me mandó a decirles que no deberían acercarse demasiado — el soldado quiso que se entendiera bien la precaución — Sé que querrán abrazarlo. Bueno, no es recomendable que lo hagan. Sean respetuosos con él por todo lo que pasó.

    La noticia alegró la cara de todos los demás. Si bien, no había nada claro sobre lo que podría ocurrir después respecto a Arick, el que haya despertado significaba que por lo menos una mejora se había producido a causa de la operación. Sky derramó lágrimas de felicidad por lo que representaba que Arick estuviera bien. Azel tuvo que contenerse para no saltar de la silla en la que se encontraba sentado. Nova simplemente se limitó a tomar la mano de un Winter que miró al suelo con una sonrisa, y unas pequeñas lágrimas saliendo de su rostro. El joven la notó, y apreció el gesto de cariño de la chica. Le pareció apropiado responderle con amabilidad.

    — Fue tu idea la que permitió esto, Nova — Winter se lo reconoció — Tú también salvaste a Arick.

    — No, por favor, solo fue una sugerencia — la chica se sonrojó con modestia — Tu hermana hizo la operación. Y tú… — se detuvo para no mencionar a la fallecida Airin — No te rendiste. Eso fue lo que lo salvó.

    — ¿Podemos ir a verlo todos juntos? — Azel sentía la urgencia de ir con su hermano.

    — Sí, como dije, no se precipiten y tengan cuidado, es un paciente en riesgo y observación — el soldado pronto tuvo algo más para decir — Oigan, soy el mensajero. Si llegan a la sala médica y resulta que algo malo pasó, no me culpen a mí. Les digo todo lo que se me dijo y nada más.

    Tras eximirse a sí mismo de cualquier culpa, los cuatro jóvenes se pusieron de pie y se acercaron a la sala médica en donde Arick se encontraba reposando. La puerta estaba cerrada, y no había nadie custodiando, por lo que tuvieron que tocar la puerta despacio para anunciar su presencia sin sobresaltar a nadie que estuviera allí dentro.

    — Escuchen, ustedes son más cercanos… deberían entrar solos — Nova les hizo saber que respetaría las amistades y lazos familiares — Yo ya hablaré con Arick cuando se encuentre bien.

    Antes de tener respuesta de alguno de ellos, Nova se marchó del sitio, queriendo dejarles la intimidad de la cercanía solo a la novia y familiares de Arick. Los tres se apenaron un poco, puesto a que Nova, en cierta medida, era parte del equipo y una compañera de Arick, pero no le discutirían su decisión ni mucho menos su deseo. Solamente apreciaron el respeto que ella tenía para con Arick y la dejaron marchar.

    La puerta de la sala médica fue abierta por Natasha, quien tenía los ojos rojos tras haber cesado su llanto tan intenso tras ver como su hijo no biológico despertó. La mujer los dejó entrar, y ellos pasaron despacio. Allí estaba Arick, con unas dos máquinas conectadas a su pecho midiendo su pulso cardíaco y cualquier anomalía que pudiese presentarse. Se veía la cicatriz que le quedó de la operación, algo que dio mucha impresión a Sky y a Azel. Los tres se mostraron ante él, que estaba feliz de verlos a los tres.

    — Arick… — Sky estaba más feliz que nunca desde el momento en que perdieron la nave — Lamento no poder darte un beso o un abrazo. Pero no dudes de que pronto serás mío de nuevo.

    — Estoy esperando para poder levantarme de aquí para eso… — la chica puso una cara extraña al ver a Arick tan desanimado al hablar, pese a lo dulce que le parecían sus palabras — Azel… realmente estás aquí. No le creía a mamá y papá cuando me lo dijeron.

    — No me podría quedar en casa sabiendo que tú, Winter y Valiana estaban en peligro — Azel trató de alegrarlo, mintiendo respecto a su motivo de estar allí — Me da gusto verte bien. ¿Crees que podremos tener peleas de entrenamiento como antes?

    — Eso deseo, creí que me iba a morir… pero ahora — el joven se miró el pecho — Tengo la oportunidad de seguir viviendo.

    — Arick, si hay algo que necesites, sabes que aquí estamos — su padre quería quitarle cargas mentales — Traje a más soldados para que se encarguen de la nave. Les confío las tareas. No tienes que preocuparte por nada. Mi prioridad y la de tu madre eres tú.

    — Entonces, quisiera… — Arick miró a Winter, Azel y luego Sky — Quisiera hablar a solas con ellos tres.

    Los pedidos de Arick sorprendieron a todos, pero las cosas no se habrían terminado allí.

    — Uno a la vez. Winter primero.

    Ace y Natasha ya habían tenido la oportunidad de hablar con Arick ni bien se despertó, y antes incluso de llamar a los tres jóvenes para que pudieran verlo, le explicaron la situación general de lo que pasó tanto allí como en el planeta Edagr. Los dos entendían que él quería conversar sobre esos temas con aquellos que eran importantes para él, pero no por eso estaban totalmente cómodos al respecto.

    — Valiana… — Natasha quería su opinión.

    — Lo lamento, Arick, pero no puedo irme de aquí — su prima le dijo con severidad — Y si yo me voy, uno de tus padres tiene que quedarse.

    — Quiero hablar a solas, Valiana, y me siento bien — Arick quiso insistir.

    — Quieres, pero no es lo que necesitas — la chica se puso firme al respecto — Lo siento, pero me quedaré para vigilarte. Que estés bien ahora no significa que estés fuera de peligro. Ya te lo habíamos dicho apenas despertamos. Nada garantiza que estarás bien al despertar mañana, o siquiera dentro de la próxima hora.

    — Pero es algo que…

    — Oye, mi hermana es una profesional de la salud — Winter intercedió ante ella.

    — Estoy en prácticas para eso, hermano — Valiana no quería ser llamada como tal sin terminar los estudios.

    — Pero sabes de la importancia de la confidencialidad — Winter lo veía bien — Puede quedarse y acompañarnos. No dirá nada que tú no quieres que los otros no escuchen.

    — Bien, está bien. Puede quedarse — Arick supo que no ganaría esa discusión.

    Respetando su decisión, Ace y Natasha fueron los primeros en retirarse de la sala. Ya habían hablado con su hijo tras su despertar, y el verlo en buen estado les era suficiente como para poder irse tranquilos de que Valiana lo cuidaría bien e informaría en caso de que algo ocurriera. Azel estaba un poco más desanimado, ya que quería tener más intercambios con su hermano antes de tener que salir. Quien más preocupada estaba era Sky. Le parecía sorprendente que Arick eligiese a Winter para conversar primero.

    — Él llegó antes que yo cuando Ulrik lo atacó — la chica le daba vueltas en su cabeza — ¿Será que algo pasó antes de que yo llegue?

    Sabiendo que tendría la oportunidad de preguntarlo después, Sky simplemente se retiró. En tan solo unos segundos, la sala médica quedó ocupada por tan solo tres personas. Winter se acercó un poco a la camilla sobre la que descansaba Arick, teniendo cuidado de permanecer lejos de las máquinas que monitoreaban su estado. Valiana se acercó desde el otro extremo, tomó su dispositivo y le mostró su pantalla a Arick.

    — No estoy grabando esta conversación, puedes hablar tranquilo — Valiana le insistió.

    — Gracias… — Arick apreció lo que hacían por él — Winter. Tengo que darte las gracias, y pedirte disculpas.

    — ¿Disculpas? ¿Por qué? — su primo estaba extrañado.

    — Sé que tú no rescataste a Airin para darme su corazón… — las palabras de Arick se sentían muy pesadas — Sé que querías preservar su cuerpo para darle el entierro que merecía. Lamento que hayamos tenido que usar su corazón en mí.

    — No, Arick, no te disculpes por eso — Winter se sentía afligido al verlo así — Tú no tuviste la culpa de lo que le pasó. Y estoy seguro de que ella, esté donde esté, está agradecida de que tú sigas con vida. Ella ayudó a evitar que tú perdieras la vida. Eso me hace honrarla todavía más. Aun así, es como dices tú, planeo que la enterremos como se debe. No pudimos hacer eso por Tyson, Iker o Jessica… Al menos quiero dejar que descanse en paz.

    — Gracias por esto, yo, te debo la vida a ti y a tu hermana — Arick la miró para mostrar su gratitud.

    — No es necesario que hagas eso, Arick — su prima le sonrió con amabilidad — Tu trabajo es proteger las vidas de todos. El mío es salvarla. Hice lo que debía. A quien deberías agradecer es a tu padre. Él me dio autorización para tener mis prácticas en la nave. Si no fuera por eso…

    — La milicia debería incorporara médicos en las expediciones, o educar a los soldados para que sepan cómo actuar ante esto — Winter le dijo, apreciando la profesión de su hermana — Subestimamos los cuerpos evolucionados que nos dejó la Gran Catástrofe. Pero eso no nos hace inmunes ante esta clase de cosas.

    — ¿Hay algo más que quieras hablar con Winter o conmigo? — Valiana lo cuestionó.

    — Sí, algo más… — Arick la miró — Promete que nada de lo que diré será conocido por alguien más.

    — Lo prometo, todo secreto que tengas está a salvo — Valiana sentía una intriga enorme al escucharlo hablar así.

    El joven sometido a la cirugía se sentía en gran parte aliviado por eso. Respiró profundamente antes de dejar salir de su interior aquello que tenía para decir. Arick miró a Winter directo a los ojos, con una mirada tan intensa que Winter sintió como un escalofrío le recorría la espalda. Los dos estuvieron viéndose por un minuto hasta que Arick empezó a hablar.

    — Todo fue borroso desde que empecé a ser atacado — Arick le relató — Sentí como la electricidad recorría mi cuerpo, y cuando empezó a aplicar descargas eléctricas en mi corazón, el dolor se volvió insoportable.

    — Su armadura fue modificada, posiblemente por aquellos soldados que se rebelaron contra el ejército — Winter le dio a entender lo ocurrido — Tu padre sospecha que Ulrik no pasó las pruebas psicológicas, y que tampoco tenía el promedio necesario para venir en esta misión. Si es así, alguien lo ayudó a entrar. Venía para hacernos daño.

    — ¿Qué tanto escuchaste de lo que me dijo cuándo me torturaba? — Arick precisaba saber eso.

    — Todo… lo que más miedo me dio fue cuando dijo que quería que tu padre sufriera al aterrizar — Winter tembló al rememorar aquello — Es siniestro. Pero puedes estar tranquilo. Me encargué de que ya no pueda herir a nadie más.

    — ¿Escuchaste lo que dijo sobre Sky? — la pregunta de Arick dejó helado a Winter.

    La curiosidad invadió a Valiana, y cuando vio la cara de asco que puso su hermano, supo que la respuesta a la pregunta de Arick sería afirmativa. Lo que era un misterio para ella era qué podría ser aquello de lo que estaban hablando, pero viendo como la palidez empezaba a surgir en el rostro de Winter, creyó que tal vez sería mejor no preguntar.

    — Lo escuché — Winter le confirmó — Pero tal vez no sea verdad… Tal vez lo dijo para torturarte psicológicamente para herirte de otra manera. Sky no ha mencionado nada. Creería que, de saberlo, ella nos lo habría dicho. Además, no deberíamos de creer en algo que dijo ese asesino.

    — ¿Y si es verdad? — Arick se torturaba al respecto — ¿Y si ese tipo de verdad violó a Sky?

    — Dios mío… — Valiana se horrorizó cuando lo escuchó de esa forma — ¿Cuándo?

    — Mientras estuve desaparecido — Arick respondió.

    — Arick, basta, no tenemos pruebas de eso… podría estar mintiendo — Winter quería que se detuviera — Y ahora que está muerto, jamás lo sabremos. No tiene sentido que hablemos de esto. No ganaremos nada diciéndole esto a Sky. Él era un mentiroso hijo de puta que merecía morir por lo que hizo. No tenemos por qué creerle.

    — Sea verdad o no, lo cierto es que no pude con él — Arick se confió — Casi me mata. Quería obtener información y por eso no lo maté. Le di la oportunidad de que me hiriera. Estuvo a punto de matarme a mí. ¿Qué clase de persona soy? No pude proteger a Sky de él, ni tampoco pude cobrar venganza. Fui un estúpido al mantenerlo con vida. Creí que le podría sacar información, y por eso casi termino dándole una muerte más a su historial.

    — Hiciste lo que consideraste correcto, es todo — Winter no veía justo que se torturara así — Sabías que había matado a Jessica, y que Airin había muerto en sus manos. No sabías sobre sus artilugios ocultos. No había forma de que pudieras defenderte de él. Si yo hubiera llegado más tarde, quizá habría corrido el mismo destino.

    — Pero no lo hiciste, tú llegaste a tiempo para salvarme — Arick apreciaba esa actitud de su primo — Quizá mi promedio sea más elevado, pero tú y yo solo tuvimos una única pelea… Y esta misión lo comprueba todo. Yo desaparecí primero, y tardé más que tú en regresar al equipo. Tú acabaste con la vida de Ulrik. Tú cobraste venganza por todo. Eres más fuerte que yo, Winter. Es por eso que quiero pedirte un favor importante.

    Valiana y Winter se miraron fijamente. Arick estaba cada vez más desalentado en su voz, y pese a que sus signos vitales no cambiaban, incluyendo el estado de su corazón, no pudieron evitar preocuparse por él. Sonaba asustado, y como si estuviera viendo un fantasma en vez de estar hablando con sus familiares. Sin embargo, la mejor manera de entenderlo era saber qué era lo que quería expresar.

    — Eres mi primo, mi familia — Winter se mostró comprensivo — Todavía te debo el préstamo que me hiciste cuando me diste tu teléfono para grabar un mensaje para mi padre. Pídeme lo que quieras.

    — Es algo importante… estoy muy asustado ahora — Arick reveló sus sentimientos — Esa abominación casi me mata, estuve a muy poco de ahogarme en un río… Cuando Casseirem destruyó el puente e incendió el bosque, yo salí con vida. Y cuando Ulrik me atacó, sobreviví gracias a ti. Podría decirse que en esta misión tuve bastantes encuentros cercanos con la muerte, y aunque he sobrevivido a todos, creo que estoy muy cerca de que llegue uno al que no podré sobrevivir.

    — Estamos en una misión de alto riesgo, Arick, todos los soldados vinimos aquí sabiendo que podríamos morir — Winter le mostró su punto de vista.

    — Así es, y yo siento que mi muerte está cada vez más cerca — Arick se asustó por todo lo que le rondaba en la cabeza — Por eso quiero pedirte algo. Si yo llego a morir, quiero que seas tú quien cuide a Azel y a Sky… Entré al ejército para proteger a todos aquellos a quienes yo amo. Y a quienes más amo son ellos dos. Si algo malo llega a pasarme, quiero que tú los protejas. Sé que tu deber es proteger a tu hermana, pero también sé que tienes lo que se necesita para protegerlos a ellos dos. Por favor, es lo que te pido.

    — Arick… — Winter estaba impactado al conocer la verdad — No puedo negarme a eso. Pero no quiero que hables de estas cosas. No vas a morir. Vivirás, y serás tú quien los proteja. Grábatelo en tu mente. Te dimos el corazón de Airin para salvarte para que seas fuerte, y sigas viviendo. No creas que te dejaré morir tan fácil. Y si quieres que proteja a alguien, entonces te protegeré a ti, para que puedas seguir al lado de aquellos a quienes amas.

    — Gracias, Winter — Arick sonreía, pese a que esa no era la respuesta que visualizó en su mente — Yo, cuando era niño, muchas veces miraba a Azel y me preguntaba cómo sería tener un hermano mayor. Ahora lo sé. Tú eres mi hermano…

    Winter tenía deseos de abrazar a Arick, no solo en agradecimiento para las palabras de aliento y confianza que le dedicó, sino también para demostrarle que, tal y como él lo veía como un hermano, el sentimiento era mutuo, y siempre estaría allí para él. Esos eran los temas que tenía que hablar con Winter, por lo que el joven Lakor se despidió de su primo, y le deseó suerte a su hermana en la tarea de monitorear a Arick.

    El soldado abandonó la sala médica y le dijo a Azel que podía entrar, ya que era él a quien Arick quería ver a continuación. Azel, feliz de que podría pasar un poco de tiempo con su hermano, entró contento a la sala. Sky, por su parte, se acercó a Winter para ver si podía sacarle algo de información.

    — ¿Te dijo algo importante sobre Ulrik? — Sky creyó que ese habría sido su tema de conversación — ¿O sobre mí?

    — Sí… — Winter la miró a los ojos — Dijo que te ama. Y me dijo que se siente vulnerable por todo lo que pasó. Me pidió ayuda para que pueda protegerte, ya que no hay nada que lo haga más feliz.

    Winter tuvo que ocultar todos los detalles tenebrosos que envolvían a la chica, incluyendo el pedido de Arick para que fuera él quien la protegiese si algo malo le terminaba pasando. Ver como lágrimas caían del rostro de su amiga lo llenaron de una felicidad agria. Sky se cubrió la cara para poder limpiarse, ya que deseaba que fuera su turno para poder entrar y hablarle.

    Mientras tanto, Azel, ya en la sala médica se aproximó a la distancia máxima recomendada que Valiana le sugirió, y se quedó esperando a que este le hablara.

    — Hermanito, es bueno saber que estás aquí… — Arick tenía ese alivio — Así por lo menos sé que ese monstruo no te pondrá las manos encima.

    — No sabía que vendría a buscarte, papá me tomó por sorpresa — Azel trataba de reducir su tensión — Pero me alegra haberlo hecho. Me estaría muriendo de nervios en casa si no supiera nada… Y si me dieran la noticia de que tú ya no estás aquí…

    — Todavía no estoy fuera de peligro — Arick veía mucho optimismo en su hermano.

    — No, pero lo sé… Pase lo que pase, prometo que seré fuerte para acompañarte, Arick. Pero yo solo quiero que pase lo mejor. Quiero que recuperemos nuestro planeta. Y quiero verte casado con Sky.

    — Y puedes apostar a que yo también quiero verte casado con Hana.

    Valiana no pudo evitar conmoverse por la forma tan alegre en que sus hermanos se trataban, deseándose la felicidad para su futuro. Pero también una sensación de tristeza la invadía, pues ella ya no tendría la oportunidad de ser feliz al lado de Artem, puesto a que él no tuvo tanta suerte en aquella misión. Arick vio como ella estaba poniéndose mal, y siendo quien salvó su vida, no le parecía nada justo. Supo que tenía que cambiar el tema de conversación pronto, ya que no quería agobiarla.

    — Escucha, Azel… papá y mamá esquivaron mis preguntas sobre este tema — Arick estaba bastante nervioso — ¿Es verdad que Gwyn discutió con ellos?

    — Nova la escuchó hoy más temprano, antes de que recibiéramos la noticia de que despertaste — Azel supo que solo debía ser honesto — Sí. Ella está furiosa. Como te dije, papá me tomó por sorpresa. Yo estaba durmiendo, él me despertó y al instante ya estábamos aquí. Por lo que sé, papá hizo todo solo. Y eso no les gustó. Mucho más porque…

    — Porque el papá de Sky murió — Arick le reveló que ya lo sabía — Papá y mamá me lo dijeron. Pero no sé cómo murió.

    — Sky tampoco sabe cómo, solo la noticia — Azel se lo informó — Cuida tus palabras cuando hables con ella.

    — Lo haré, pequeño, quería confirmar esto justamente contigo — Arick miró al techo pensando en un montón de cosas — Gracias por tu honestidad.

    — Somos hermanos, entre hermanos no hay secretos — Azel quería que se sintiera mejor — ¿Algo más?

    — Todavía ignoro muchas cosas, pero algo me dice que tendremos que estar allí para apoyar a mamá y papá cuando estemos de regreso en casa — Arick le informó — Espero que mi salud me dé para eso. Pero sino, tendrás que ser tú quien lo haga.

    — Siempre, lo que sea por ellos — Azel estaba en la misma sintonía que él — La familia es lo primero. Todo lo demás viene después.

    La conversación con su hermano menor fue mucho más breve, a raíz de ser unos años más joven y no haber terminado su formación como militar, lo que hacía que no pudiera intercambiar demasiadas cosas respecto a las vivencias que habían pasado y las que estaban por llegar. Azel se despidió de su hermano mayor con un pedido de que fuera Sky la siguiente en entrar.

    No pasó mucho tiempo hasta que la joven Delleo hizo su acto de presencia. Sky miró primero a Valiana, queriendo ver si podía extraer de ella algo en su expresión. Notó que la chica tenía todavía algunas lágrimas en los ojos, pero eso no evidenciaba la gran cosa, al menos no ante los ojos de la chica. Sky miró a Arick, y este le mostró la sonrisa más tranquila que pudo en un intento de tranquilizarla.

    — Quisiera poder abrazarte, Sky… — Arick habló con ternura al dirigirse a ella — Porque sé que lo necesitas.

    — He estado muy angustiada, Arick — la chica fue honesta con él — Cuando llegué y vi a Winter sostenerte, pensé que ibas a morir. No sé cómo fui capaz de resistirlo.

    — Lo lamento, amor — Arick fue gentil en sus palabras — Justamente hablaba de eso con Winter… No quise matar a Ulrik para tratar de sacarle información. Y al final, casi me muero yo para nada. Nunca sabré que quería ese bastardo. Solo sabemos que matar a Jessica y a Airin era parte de su plan.

    — Es tan extraño, siempre lo fue… — Sky rememoraba el pasado — Cuando te buscábamos, él y yo quedamos juntos. Caímos en una cueva en el interior de las montañas, y según él, yo quedé inconsciente. Pudo haberme matado, pero no lo hizo.

    Aquellas palabras fueron un baldazo de agua fría para Arick. Lo poco que Ulrik le dijo no servía para que pudiera figurar en su mente un escenario en el que él pudiera haberle dijo lo que se atribuyó con su novia. Pero lo que Sky decía le dio el margen que necesitaba para entenderlo. El soldado entendió que había sido en ese momento, donde Sky quedó vulnerable para poder aprovecharse de ella. El horror lo invadió por completo, pero era su deber camuflarlo, puesto a que no podía decírselo. Ella no lo sabía, y todo era mejor así.

    — ¿Por qué pediste perdón? — Sky pensaba que había algo detrás — No sabías que él tenía su armadura modificada. Y sé que solo querías quitarle información.

    — Porque por culpa de eso, él casi me mata y me aleja de tu lado — Arick se sentía horrible por todo — Y tú no necesitabas una tragedia más en tu vida. Mi mamá y mi papá me contaron lo que pasó en casa. Sé que tu papá… Lo siento.

    Sky ya había derramado bastantes lágrimas por su padre, pero eso no fue un impedimento para que ella no pudiera hacerlo una vez más. El recuerdo era doloroso, y saber que además de él, su hermano era otra víctima, lo hacía incluso peor. Arick detestaba verla llorar, y habría deseado no tener que estar hablando con ella, pero sentía que se lo tenía que decir.

    — Todavía no he podido hablar con mi madre, todo lo que sé es que ella está peleando — Sky confesó su inquietud — Pero podría estar en peligro. Incluso ahora podría estar muerta…

    — Sky, si te soy honesto, tengo mucho miedo — Arick detestaba hablar así, pero no veía sentido en ocultar sus emociones — Estuve a punto de morir, y siento que todavía estoy en peligro. Pero te juro que lucharé para estar contigo. En momentos oscuros como este, tú me necesitas a tu lado. Y te prometo que voy a estar allí. Te acompañaré en todo momento, y juntos, vengaremos las muertes… Yo mataré a Casseirem con mis propias manos.

    — ¿Estarás listo para pelear cuando lleguemos a casa? — Sky apreciaba el compromiso de su novio, pero no quería que se sintiera forzado a hacerlo.

    — No hemos hablado de eso, Arick, pero creí que lo sabrías — Valiana no lo miró con entusiasmo — No es recomendable que hagas actividad física intensa. Y creo que sabes que una guerra contra los invasores califica como tal.

    — Pero no puedo quedarme sin hacer nada — frustrado, pero consciente de que debía serenarse, Arick la miró al responder.

    — Tampoco puedes ir a pelear y arriesgarte a quedar expuesto en batalla — Valiana supo que es algo que tendría que discutir con sus padres — Tú sabes que hay militares rebeldes mezclados en el ejército. ¿Y si terminas dependiendo de uno de ellos para salvarte?

    — Pero tiene que haber algo que pueda hacer… no puedo abandonar la misión ahora. Kite, Allecreod y Thomas murieron… Tyson, Jessica, Iker y Airin perdieron la vida por esta farsa. Tengo que pelear por su memoria. Nuestro mundo está en peligro. Si no peleo y Casseirem gana terminaré perdiendo la vida de cualquier manera.

    — Si quieres colaborar, deberás preguntarles a tus padres la mejor forma para hacerlo — Valiana lo regañó — Yo ya he dicho que no puedes hacer un esfuerzo intenso. Si lo haces, todo este esfuerzo que hicimos por ti será para nada…

    — Lo comprendo, sería faltarle el respeto a ti, a Winter y a la memoria de Airin — Arick sabía que debía seguirle la corriente — Te obedeceré. Trataré de no ponerme en peligro.

    Valiana estaba más tranquila, ya que estaba esperando alguna especie de contestación por parte de su primo ante todo lo que se venía en el horizonte para ellos. Sky apreciaba la determinación de su novio. Pese a los males que estaban pasando, él se comprometía a estar a su lado y acompañarla en la misión cuando llegaran a casa.

    El amor que ella sentía por él estaba para ella más que demostrado y justificado. Sky lo miró, y conmovida por la garra que él había demostrado, empezó a sonreírle. Arick no tardó en darse cuenta, y le devolvió la sonrisa. Los dos jóvenes enamorados deseaban tener una oportunidad para poder demostrarse afecto, pero por órdenes médicas, era imposible por ahora. No obstante, Arick no quería dejar a Sky marchar sin que ella supiera lo importante que era para él.

    — ¿Sabes? Una vez le pregunté a mi padre qué era lo que más amaba de mi mamá — Arick le dijo con calma — De mi primera madre…

    — ¿Y qué era? — Sky tenía un poco de curiosidad.

    — Él dijo que muchas veces, las misiones en las que participaba lo dejaron bastante lastimado, y que llegó a terminar en camilla un total de tres veces — Arick le contó una versión resumida de las vivencias de sus padres — Y que todas fueron dolorosas, algunas más que otras. Pero siempre encontraba un motivo para sonreír, y es que mi mamá siempre estaba allí para hacerle compañía en los momentos más difíciles.

    — Eso suena bastante tierno, pero solo te pido que no hagas de esto una costumbre — Sky bromeaba para aligerar el ambiente.

    — No pienso hacerlo, pero mi nuevo corazón está feliz de saber que tengo a la chica más linda del mundo para hacerme compañía.

    Sky tuvo que contenerse para evitar abrazar a Arick. Su novio había pasado por un gran tormento a raíz del ataque de Ulrik, pero pese a todo, había luchado para mantenerse con vida junto a ella, y le dio su palabra de que estaría haciéndole compañía cuando fuera el momento de regresar a casa y hacer frente a la amenaza que representaba el ejército de Casseirem.

    — Espero que esta primera pesadilla haya terminado… — Sky miraba a Arick, con el deseo de nunca tener que verlo sufrir y estando al borde de la muerte — Así podremos concentrarnos en lo que viene después.
     
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