Ciencia ficción La Gran Catástrofe X Futuro Final

Tema en 'Novelas' iniciado por Agus hincha de Boca, 15 Marzo 2026.

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  1. Threadmarks: Últimos latidos de un corazón dañado
     
    Agus hincha de Boca

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    Título:
    La Gran Catástrofe X Futuro Final
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    Género:
    Ciencia Ficción
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    12
     
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    Saludos. Aprovecho el fin del feriado para postear el capítulo número 11 de la parte final.

    Esta vez no traigo ni guías ni cronologías actualizadas, eso quedará sí o sí para otra oportunidad. Quiero dar un gran saludo, como cada ocasión a mi gran amigo Manuvalk por estar siempre presente en esta historia, y seguir adelante aunque sé que los sucesos recientes quizá no hayan sido de su agrado. Pero sé que, a pesar de eso, él disfruta de los capítulos en esta historia. Y eso se valora.

    Sin más para decir, dejo el capítulo.













    Últimos latidos de un corazón dañado:

    Winter avanzó cargando el cuerpo de Airin en sus brazos. El soldado tenía bastantes lágrimas en los ojos, puesto a que ni siquiera tuvo la oportunidad de despedirse de ella antes de que terminase muerta en manos de uno de sus compañeros. El joven Lakor cruzaba los árboles del bosque camino a la salida. Regresó en busca de sus restos puesto a que se negó a dejar el cuerpo de su pareja en el mismo sitio en el que dejó el de su asesino. Confiaba en que los animales de ese planeta hubieran ya encontrado el cuerpo sin vida de Ulrik, por lo que prestaba poca atención a sus alrededores.

    — Espero que se den un festín con tu cadáver — Winter hubiera deseado haber hecho sufrir más a Ulrik — No puedo creer todo lo que le hiciste a mis compañeras… Y lo que planeabas hacernos a todos los demás…

    Winter se esforzaba por abandonar rápido el bosque, para así ponerse a salvo junto a todos los demás. Quería mirar a los ojos de Airin, pero no podía soportar la idea de encontrarse aquel agujero que quedó del disparo que le arrebató la vida. El joven soldado pronto pensó en todo lo que le terminó trayendo esa misión.

    — Rosary está a salvo en casa, pero todos los que vinieron conmigo ya no están — el soldado lamentaba ser el último de su grupo en seguir de pie — No puedo creer que nos íbamos a formar para proteger a la humanidad y brindarles un futuro… Solo le hemos otorgado una nave a Casseirem a cambio de nuestras vidas… Pero aún hay tiempo para conseguir nuestra venganza.

    Le tomó unos diez minutos de duelo el poder salir del bosque, y nada más lo hizo, encontró al resto de la expedición esperando por él. Nova, en un acto de solidaridad, hacía de guardia para alertar al grupo en caso de que algún animal pudiese acercarse. Sky estaba apartada un poco del grupo, mirando con una expresión de preocupación como Natasha y Valiana observaban a Arick.

    El chico estaba con la cabeza y el torso recostado sobre las piernas de su madre, mientras la estudiante de medicina solamente podía analizar el ritmo cardíaco a través de sus latidos. Winter lo miró al rostro, y pudo ver que todavía estaba consciente, pero no podía hacer nada más que apretar los dientes con sus muecas de dolor mientras se retorcía poco. Winter dejó el cuerpo de Airin para poder llevárselo cuando la nave estuviera allí, y se acercó para ver qué sucedía con su primo.

    — ¿Va a estar bien? — Winter creía que a su hermana se le podría ocurrir algo.

    — No… sus latidos son muy erráticos — contestó su hermana — Puede que esté sufriendo una arritmia. Además, la temperatura en su pecho no ha disminuido desde que empecé a observarlo.

    — ¿Puede perder la vida? — Natasha preguntó queriendo saberlo desde ese momento — Sé sincera, por favor.

    — Es muy probable… — Valiana temía estar dando esa noticia — Creo que su corazón está quemado. Cualquier medicina que tengan solo reduciría su dolor, pero eso no lo salvaría de morir.

    — No… — Sky se llevó ambas manos a su rostro, para así desprender lágrimas — No puedo perderlo ahora… Arick no merece morir así.

    — ¿Ninguna máquina de las que tienen las naves sería capaz de salvarlo? — Winter no deseaba tener que tolerar otra muerte — ¿Siquiera mantenerlo con vida hasta que lleguemos a casa?

    — No, están más centradas en estabilizar que en restaurar daños tan severos — Valiana contestó con tristeza — Ninguna de las que teníamos en nuestra nave serviría. No sé qué tan bien equipada estará la nave que está por llegar aquí… Pero creo que no hay muchas esperanzas para él.

    Valiana estaba devastada al saber que en poco tiempo perdería a uno de sus familiares, y pudo ver que no era la única. Sky se tumbó en el suelo y empezó a llorar desconsoladamente al asumir que no podría hacer nada para evitar su muerte. Natasha, con más discreción que las otras dos, acarició la frente de su hijastro, mientras dejaba que sus lágrimas cayeran en ese mismo lugar. La idea de perder a alguien a quien cuidó durante tanto tiempo de su vida la aterraba, y también pensaba en el dolor que iban a sufrir Ace y Azel cuando se enteraran de todo lo ocurrido.

    Winter cayó de rodillas al suelo, y empezó a apretar los puños, juntando mugre y tierra en sus manos. El joven Lakor estaba desesperado por todo lo que estaba ocurriendo. Ulrik le estaba por arrebatar a otro familiar más, y no podía tolerarlo.

    — ¿Por qué? — Winter murmuraba aguantando sus lágrimas — ¿Por qué nos hizo esto a nosotros? Ni siquiera teníamos problemas con él.

    — No puedo creer que se haya salido con la suya — Natasha se mostraba arrepentida — Nos ha destruido. No sé cómo nos vamos a recuperar de esto.

    — Kite, Arick y yo nos criamos juntos — Sky no podía hacerse la idea de estar sola — Estuvimos juntos desde que teníamos cinco años. Y en este mundo los perdí a los dos…

    Desde su lugar, y guardando un silencio respetuoso, Nova miró a Valiana abrazar a Sky, tratando ambas de lidiar con la tragedia que las estaba por golpear. Entendía que ella era la que menos afectada estaba a raíz de lo ocurrido. Winter había perdido a su pareja, y estaba pronto a perder a un familiar, al igual que Valiana y su subcomandante. Sky, pese a no ser familiar directo de Arick, también estaba devastada por el destino que esperaba. La chica deseaba mostrar su afecto, pero entendía que era una situación delicada, y que no debería intervenir en eso.

    Todavía impactada por las noticias y los acontecimientos actuales, la joven Breiner recordó el momento en que fue atacada por los hombres de Casseirem.

    — ¿Acaso tu plan era que todos perdiéramos la vida? — Nova no podía pensar en otra explicación — ¿Entonces por qué no me pegaste un tiro cuando me encontraste vulnerable? ¿O solo empezaste esta masacre hoy porque creías que solo usando a los animales salvajes tendrías éxito?

    Mientras esa pregunta rondaba la mente de la chica, ella se detuvo a ver a su compañera fallecida. Le impactó mucho ver ese agujero en su cabeza, y no podía quitarse de la cabeza el pensamiento de que ella pudo haber sido otra víctima más en el desconocido y siniestro esquema de Ulrik. Le dolía mucho que le hubiera ocurrido eso justo cuando acababan de anunciar que iban a ser rescatados en ese mismo día.

    Al ver a Arick, este todavía se retorcía en su sitio. Esa imagen le generaba mucho impacto. Su compañero era incapaz incluso de mover los brazos para sujetarse la zona pectoral que le producía bastante dolor. Tras ver de nuevo a Airin, la joven Breiner pensó en una posibilidad, pero no quería sonar muy irrespetuosa.

    — Perdón por preguntar esto, sé que no soy tan cercana a él como ustedes… — Nova quería evitar que la vieran mal — Valiana, ¿existe la posibilidad de hacer un trasplante de corazón para Arick?

    La pregunta dicha por la soldado les llamó la atención a todos los demás. Sky, Winter y Natasha miraron a la joven Lakor, puesto a que ella era la única que tenía la preparación previa suficiente para poder realizar una cirugía de ese calibre. Aunque que tuviera el conocimiento no necesariamente significaba que lo pudiera hacer.

    — ¿Tú dices que usemos el corazón de Airin para dárselo a Arick? — Valiana pensó que ella era la única candidata disponible.

    — No sé si alguno de nosotros está en condiciones de entrar al bosque de nuevo para buscar el cuerpo de Ulrik… lo lamento, Winter — Nova pidió perdón a su compañero — Sé que tú no buscaste el cuerpo de Airin para esto. Pero si tuviéramos la oportunidad de salvar a Arick…

    — Estoy seguro de que ella aceptaría donar su corazón si eso significa salvar la vida de un compañero — Winter derramaba sus lágrimas al pensar en ese aspecto de Airin — Ella estuvo viviendo en la casa de los padres de Rosary, pero no son tutores legales de ella. Así que no creo que haya problemas en hacerlo… Nunca hablamos de algo así, pero sé que Airin lo aceptaría. O por lo menos, es mi opinión sobre ella.

    — ¿Sería posible salvar a Arick con esa cirugía? — Sky no quería hacerse ninguna ilusión.

    — A ver, no es tan fácil — Valiana temía dar esperanzas equivocadas — No hay forma de saber si el cuerpo de Arick aceptaría el corazón de Airin. Se necesitan estudios previos, e incluso algo podría salir mal… Pero es tiempo que no tenemos para utilizar.

    — ¿Dices que no vale la pena? — Nova creyó que esa idea suya quedaría en la nada.

    — Se puede intentar, pero sepan que hay muchos riesgos… — Valiana no deseaba verse envuelta en tanta presión — Arick podría morir durante la cirugía. O después… Incluso si todo sale bien, de un día para otro podría empezar a empeorar, y no podríamos hacer mucho.

    — La única certeza es que, en su estado actual, morirá — Natasha sabía que ese destino le esperaba a su hijastro — Pero con esto podríamos salvarlo.

    — Si todos están de acuerdo, y si Ace logra llegar a tiempo, lo haré — Valiana miró a su hermano al decir eso — Sé que Airin no tiene familiares directos con vida, pero necesitaré el consentimiento de los tres para hacer esto.

    — El mío lo tienes — Sky no quería dudarlo — No quiero perder a Arick… No en las manos de ese monstruo.

    — Él fue mi hijo desde el día que Ace lo trajo a mi casa, no quiero despedirme todavía de él — Natasha creía que sería un dolor que le costaría superar — Y Ace no merece perderlo en esta misión.

    — No estoy listo para verlo partir — Winter todavía estaba impresionado por la manera en la que Arick se retorcía — Si lo podemos salvar, quiero hacerlo…

    — Sky, ¿podrías sostener a Arick? — Natasha quería que estuviera en buenas manos — Voy a comunicarme con Ace para pedirle que preparen la sala médica para el trasplante.

    — Enseguida.

    La pareja del joven que estaba peleando por su vida se levantó de su lugar. Secó las lágrimas en los ojos, que pronto serían reemplazadas por otras nuevas, y no tardó nada de tiempo en intercambiar su lugar con la mujer a cargo de la expedición. Natasha no tenía idea de qué palabras utilizaría para hablar con su esposo y decirle que su hijo estaba agonizando y que la idea para poder salvar su vida sería una apuesta contra el destino. La subcomandante de ER miró su dispositivo y respiró profundamente antes de marcar a Ace.

    […]

    — ¡Te quedas en la sala de comandos y no te mueves por nada del mundo!

    Ese grito de Ace se escuchó desde casi el interior de toda la nave que iba camino hacia el planeta Maugmin. Azel, desde su habitación, se sobresaltó cuando escuchó tanto alboroto, y tenía muchísimo miedo cuando supo que era su padre el que estaba gritando. Llevaba mucho tiempo sin verlo perder el control de esa manera, y pudo percibir que algo malo estaba ocurriendo.

    — ¡Tú te diriges a la sala médica y prepararás todos los instrumentos para esto!

    Otro grito sonó, más fuerte que el anterior. Azel ya estaba comenzando a temblar de solo pensar que algo tenía muy estresado a su padre, en contraste con la alegría que sentía hacía pocos minutos cuando le dio la noticia de que iban a rescatar a todos los sobrevivientes.

    — ¡Tú preparas una camilla y la llevarás conmigo cuando lleguemos! ¡Y tú tendrás el arma en la mano para cubrir a todos por si aparece algún peligro!

    Azel quedó pálido como un papel, y pudo sentir como una sensación de nauseas aparecía en él. No tenía idea de qué podría haber pasado para que su padre reaccionase así, y no sabía si deseaba averiguarlo. Sin embargo, el plan de su padre no era dejar las cosas en el aire. De forma cuidadosa, Ace ingresó a la habitación de su segundo hijo, quien se aterró al ver como el parecía tener los ojos rojos y bañados en lágrimas.

    — Papá… — Azel no tenía idea de cómo preguntarle lo que ocurría — ¿Estás bien?

    — No, hijo…

    El enfado en él se convirtió en tristeza. Ace se acercó a su segundo hijo y lo abrazó con mucha fuerza, como si quisiera mantenerlo junto a él por el resto de su vida. Azel no comprendía nada, pero supo que su padre necesitaba de su ayuda, así que lo abrazó para sostenerlo. El miedo reinaba en ambos, pero más en el joven, que ya no deseaba saber más nada.

    — Arick está muriendo… uno de los soldados lo atacó… su corazón está por ceder, y tu madre me dijo que lo único que puede salvarlo es una cirugía para que pueda usar el corazón de Airin — Ace explicó en términos que su hijo menor pudiese entender.

    — ¿Cómo lo… quién lo atacó? — Azel no podía creer lo que escuchaba.

    — No lo conoces, y está muerto… tu primo Winter lo mató — Ace le reveló la verdad de lo ocurrido — Tú no tienes por qué saber más. Esto podría no funcionar. No quiero darle el lujo a ese malnacido de vivir en tu mente. No si terminamos perdiendo a Arick…

    — ¿Cuánto falta para llegar? — Azel temía lo peor — ¿Podremos llegar a tiempo?

    — En menos de una hora… dioses, yo espero que lleguemos a tiempo — Ace rogaba para no perder a su hijo aquel día — Tu prima Valiana será quien opere a Arick. Prepararé todo para que comience rápido. Y cuando esté todo listo, vendré a buscarte. Sé que tu mamá, Sky y Winter necesitarán que estés ahí para ellos.

    — Lo estaré, papá… no quiero perder a Arick — Azel, pese a todo lo que sucedía entre los dos, adoraba a su hermano — Él siempre me cuidó… No quiero que este día sea el último para él.

    — Esperemos que no lo sea, mi niño, esperemos que no lo sea.

    Tras haber obtenido toda la fuerza posible de parte de su segundo hijo, Ace salió de su cuarto para así poder ir a prepararse. Iba a tener que estar listo para descender de la nave tan pronto como esta tocara el terreno firme de aquel planeta, dado a que cada segundo sería vital para Arick si es que él ya se encontraba agonizando para aquel momento.

    El comandante de ER pronto empezó a repasar todo lo que había ocurrido desde que partió. Templaba la culpa que sentía por haber dejado a Gwyn y Thomas atrás con el gozo de saber que su llegada al planeta Maugmin podría ser la diferencia entre la vida y la muerte de Arick. No se imaginaba a ningún otro soldado manejando una situación así, o por lo menos, no con la fuerza de voluntad que ponía él.

    […]

    Ace, Natasha y otros dos soldados subieron a Arick con mucha delicadeza a la camilla, y una vez que lograron subir por la compuerta de la nave, empezó una carrera a contrarreloj para poder llevarlo a la sala médica de la nave que el comandante Lakor llevó a ese mundo para rescatar a los demás. Nova, Winter, Sky y Valiana fueron los siguientes en entrar, y una vez estaban a salvo, la compuerta de la nave empezó a cerrarse. Era Winter quien cargaba el cuerpo de Airin, quien sería la que aportaría a Arick el corazón para la operación, sin haber podido aceptarlo anticipadamente.

    Faltando poco para que llegasen a la sala médica, uno de los soldados, quien se había quedado para preparar todo, salió de su interior y fue corriendo hacia Winter. Le indicó que dejase el cuerpo de la chica en sus manos, y así fue como el joven Lakor lo hizo. Una vez todo estuvo listo, Ace, Natasha, Valiana y los soldados del grupo de Ace siguieron su camino hacia la sala médica. Nova, Sky y Winter se quedaron afuera, tensos al respecto, pues no sabían cómo iba a continuar todo a partir de ese momento. Sus conocimientos de medicina eran limitados, y no tendrían más información que aquella que fue suministrada por Valiana.

    Los tres soldados permanecieron en el pasillo durante un momento, esperando a que tuvieran alguna noticia de parte de los que estaban allí.

    […]

    — Necesitaré que dos personas me ayuden con él — Valiana ya tenía todo listo para empezar — En caso de que lo solicite, me deberán pasar y suministrar la medicación que les pida.

    — ¿Pueden encargarse ustedes? — Ace miró a dos de los tres soldados que le hacían compañía — Natasha y yo somos sus padres. No quiero que Valiana sienta ningún tipo de presión, y no quiero que se cometa ningún error.

    — Como desee, comandante — contestó uno de los soldados que había acudido junto a él — Nos quedaremos aquí para ayudar en lo que podamos.

    — Yo iré a la sala de comandos, así seremos dos personas en su ausencia — contestó otro de los hombres, quien no fue seleccionado para ayudar con Arick.

    — Se los agradezco a todos — Ace estaba conforme con el desempeño de todos — No sé si podría quedarme aquí a ver esto.

    — Valiana, solo te pido que no te presiones — Natasha se lo aclaró — No te culparemos si esto no sale bien. Entendimos el riesgo y lo asumimos por nuestro hijo.

    — No se preocupen, haré lo que esté en mis manos para poder salvar a Arick — Valiana les hizo saber que pondría todo de sí misma por él.

    Teniendo cada uno sus respectivas asignaciones, Ace, Natasha y uno de los soldados abandonaron la sala médica, dejando en el interior solo a Valiana, a los dos que se encargarían de asistirla, a Arick y a Airin, siendo la única sin vida en el sitio, por lo menos en ese instante.

    Una vez que abandonaron la sala, Ace y Natasha fueron al pasillo donde Winter, Sky y Nova esperaban. El tercer soldado acudió a la sala de comandos para sumarse a uno de sus compañeros, quien estaba a solas en el sitio. Teniendo un poco más de calma, Ace y Natasha se abrazaron con fuerza, y fue allí cuando los dos rompieron en llanto. La alegría de reencontrarse se veía eclipsada por el dolor que sentían por todo aquello que estaban viviendo.

    — No quiero perder a nuestro hijo — Ace abrazó con fuerza a su esposa — Te agradezco por haberlo mantenido con vida todo este tiempo… Lo lamento, vine tan rápido como pude, y tal vez llegué bastante tarde.

    — No es culpa tuya, hiciste lo que pudiste — Natasha no deseaba ver a Ace atormentándose así — Tenemos que ser fuertes, por Arick. Él nos necesitará. Incluso si sobrevive, le costará recuperarse de esto.

    — Espero que todo salga bien el día de hoy… no puedo soportar la idea de regresar a casa con la carga de perder a mi hijo — Ace se sentía muy apenado por todo.

    El abrazo entre los dos comandantes de ER terminó allí. Luego de eso, Ace vio como solo había tres soldados más con vida. Pese a que él fue informado sobre las muertes de Tyson, Iker, Jessica y Kite, todo lo sucedido con Airin, Arick y Ulrik fue algo que redujo considerablemente el número de soldados que esperaba rescatar. Supo que, como comandante, tenía una responsabilidad con ellos tres.

    — Lo lamento por todo lo que han tenido que vivir — Ace miró fijamente a su primo y a Sky — Kite y Airin tendrían que estar aquí, con nosotros… El único que merecía morir era el malnacido de Ulrik.

    En un gesto de afecto, Ace se aproximó a Sky y a Winter, cubriéndolos a ambos con los brazos, dejando que pudieran desahogarse en llanto un poco por las pérdidas que habían tenido que atravesar en aquella misión. Ambos correspondieron con fuerza ese gesto, y se sentían apreciados por Ace, pese a que sabían que él los quería mucho por la relación que ambos tenían con su hijo. Ni bien el abrazo terminó, Ace quiso hablar sobre un tema que todavía rondaba en su cabeza.

    — Sé que ninguno de ustedes fue a la academia con el soldado Ulrik Mardh — Ace hablaba con desprecio hacia él — Pero, ¿tienen alguna hipótesis de por qué pudo haber hecho lo que hizo? Mató a dos soldados, y dejó al borde de la muerte a mi hijo. ¿Por qué haría algo así?

    — Es un misterio para todos — Winter no lo podía descifrar — Cuando yo lo maté, él estaba atacando a Arick… Lo escuché. Confesó sus crímenes. Dijo “Yo maté a Airin y a Jessica en sitios repletos de monstruos hambrientos y aun así tú encontraste sus cuerpos y descubriste mi mentira… Pero te vas a morir con el corazón quemado. Todos tus hallazgos habrán sido para nada. Morirás sabiendo que no fuiste capaz de hacer justicia por ellas…”

    Winter miró a todos los demás al recitar de memoria esas palabras que le escuchó decir a Ulrik. Cuando sus ojos cruzaron a los de Sky, tuvo miedo de seguir narrando lo que pudo oírle decir antes de pegarle un tiro. Winter se debatía internamente entre si seguir o no, puesto a que no caería bien una noticia como esa. Sky nunca mencionó nada, y no creyó prudente revelarle que el asesino del grupo también había abusado de ella. Pese a que supo que ocultar la verdad no siempre era lo correcto, creyó que en ese caso sí lo sería.

    — Lo último que le escuché decir fue “Te voy a matar aquí, y me voy a asegurar que esos animales te devoren por completo. Tu padre aterrizará en este planeta y no será capaz ni siquiera de encontrarse tu cadáver” — Winter reveló también aquello — Luego sé que murmuró algo más, pero estaba tratando de tener un buen ángulo de tiro contra él. No lo llegué a escuchar.

    — Dijo que yo no podría siquiera encontrar su cuerpo… — Ace pensó en esas palabras — ¿Estaba intentando vengarse de mí? Parecería que lo dijese con un tono de burla.

    — No sé muy bien, estaba enojado y no pude notar demasiado — Winter temía concluir algo erróneo — ¿Usted y él tienen alguna clase de historia hostil?

    — Sus padres trabajaron con nosotros — Natasha recordaba a Nick — Su padre, principalmente. Fue un ingeniero destacado de Black Meteor. Lideró muchos proyectos que nos permitieron llegar hasta donde estamos hoy… Pensar que su hijo hizo esto… No suena como algo que su padre haría.

    — ¿Son amigos de él? — Nova quería ver si podría haber algún factor clave para eso — Aunque… eso no explica por qué mató a Jessica o a Airin.

    — Nunca fuimos amigos, solo personas que trabajaban juntas — Ace tenía esa relación con él — No lloré por la muerte de los padres de Ulrik cuando encontré sus cuerpos en Tralio. Pero Nick era una buena persona. No creo que haya criado a su hijo para que saliera tan trastornado. Porque eso es lo que es. Alguien que mata deliberadamente a sus compañeros y que atenta contra sus vidas no tiene otra forma de ser llamado.

    — Espero que esos monstruos del bosque devoren por completo su cadáver — Sky no deseaba otra cosa para con él — ¿Quién sabe qué más podría habernos hecho?

    — Yo quisiera saber algo… — Ace estaba muy preocupado — Pusimos pruebas psicológicas en las academias para evitar que personas así llegaran al ejército. Puedo creerme que haya pasado alguna, pero no es posible que no fuera detectado y expulsado.

    — ¿Dices que encontró la forma de hacer trampa en esas pruebas? — Natasha pensó seriamente al respecto.

    — Nick era ingeniero, tal vez le haya enseñado un par de cosas que él decidió usar a su favor, pero me veo más inclinado a la opción de que alguien lo ayudó desde fuera — Ace temía por todo eso — Ulrik no estaba en la academia militar hasta que murieron sus padres. ¿Y si él fue en busca de estos malparidos que intentaron sabotearnos para poder hacer algo así?

    — ¿Eso significa que podría haber más cadetes como él? — Nova temía por esa posibilidad — ¿Qué están en un lugar que no les corresponde?

    — Maldita sea, esto no debía pasar — Ace apretó los puños por la frustración — Ulrik de seguro fue metido entre los mejores diez en lugar de alguien que sí lo merecía. Si él no hubiera estado aquí, sé que muchas cosas que han pasado se habrían evitado…

    Aquella charla no dejaba tranquilo a ninguno de ellos. Cuando lo pensaban atentamente, era una explicación coherente para lo acontecido. Hubo muchas personas repudiando al ejército tras la misión de rescate en Tralio, y ninguno de los que estaba allí conoció a Ulrik personalmente como para saber sus opiniones al respecto. Les quedaba muy claro su punto de vista tras todo lo que hizo. Pero más predominante era el miedo. Si alguien logró colocar a Ulrik en el equipo como un infiltrado, las posibilidades de que se sigan repitiendo acontecimientos como ese todavía eran un problema a considerar.

    — Cuando hayamos lidiado con Casseirem voy a encargarme de que todos los graduados en esta promoción repitan los exámenes psicológicos — Ace no toleraría a más soldados como Ulrik en el ejército — Y de ser posible, que queden registradas con respaldos físicos.

    Nada de eso podría cambiar lo que había ocurrido, pero era una forma de asegurarse de que el ejército no tendría que seguir tolerando a cadetes que pudieran estar desalineados con los intereses que ellos perseguían. Si bien, les daba miedo el pensar en cuantos otros Ulriks podrían estar metidos en el ejército en ese momento, por lo menos tenían la seguridad de que se haría algo al respecto.

    Nova, quizá la menos afectada entre todos los presentes, no tardó en recordar unas palabras dichas por la subcomandante Zafiro en un mensaje cuando todavía se encontraban en el planeta Maugmin. Supo que la tensión respecto al estado de Arick y la matanza que Ulrik llevó a cabo los habrían distraído, pero necesitaba que se dieran todas las noticias pertinentes.

    — Comandante, en su mensaje dijo que teníamos que estar preparados para recibir malas noticias — Nova recordó a sus compañeros ese aspecto — ¿Qué fue lo que ocurrió? ¿Qué hizo Casseirem?

    — Llegó a nuestro mundo antes de que yo pudiera llegar a ustedes — Ace contestó de inmediato, sabiendo que necesitaban esa respuesta — Y por lo que me comentó la propia comandante Fairin… Casseirem arrojó una bomba sobre la ciudad de Galaxy.

    — ¡¿Galaxy?! — Nova se alteró al escuchar aquel suceso — Yo… mi familia vive allí. ¿Están… los he perdido?

    — La bomba cayó en el centro, matando a mucha gente, y como yo ya no estaba en ese planeta, no tengo el listado de víctimas que dejó el ataque… — Ace se apenó al no poder dar respuesta a la soldado.

    — Ninguno de ellos vive o trabaja cerca del centro, por favor, espero que no hayan estado allí al momento del ataque…

    Winter y Sky, en solidaridad con su compañera, a quien podían ver bastante angustiada, decidieron darle un abrazo, creyendo que ella necesitaba esa fortaleza en aquel momento. Entendían que era la única familia que tenía la chica, y ella no tendría forma de saber lo que les pasó hasta que no se le informara directamente.

    — Prometo que cuando hable con Gwyn le pediré información sobre las víctimas — Ace se comprometió en darle ese suceso — Lo que sí puedo decir es… que estoy profundamente apenado por lo que pasó…

    — ¿Con quién? — Natasha sabía que Ace estaba pensando en alguien.

    — Sky, lamento ser yo quien te diga esto… pero luego de que arrojaron la bomba, Casseirem mandó a un escuadrón para matar a los heridos… Y tu padre murió enfrentándolos, y tratando de proteger a los civiles.

    La noticia cayó como una bola de demolición sobre Sky. La joven Delleo sintió como sus piernas se tambaleaban, y cayó de rodillas al suelo, de forma repentina. Una expresión de shock lo decía todo. Tragó saliva numerosas veces, sin poder creer lo que había ocurrido en casa. De pronto, una tristeza y angustias muy poderosas invadieron sus pensamientos.

    — No… — Sky pensaba en todo eso — ¡No es verdad! ¡No es verdad! ¡Casseirem no pudo haber hecho que mataran a mi hermano y a mi papá! ¡No! ¡No!

    Natasha, quien había tenido una buena amistad con Thomas, se sentía muy adolorida por su muerte. Otro compañero más al que perdía, y la lista seguía haciéndose cada vez más larga. Afligida por lo ocurrido, ella se aproximó a Sky para consolarla, puesto a que sabía que lo necesitaba. Ambas lloraron la pérdida de su amigo. Winter, quien lo conocía más bien poco, se incorporó al abrazo, tratando de ofrecerle consuelo a su compañera, quien también tenía la posibilidad de perder a su pareja el día de hoy.

    Ace ya había llorado a Thomas, por lo que se sumó al abrazo para brindar fortaleza en lugar de solicitarla. Él conocía a Thomas desde hacía mucho tiempo, y sabía lo buen padre que había sido para ella y para Kite. Debía ser un golpe muy duro haberse enterado de su muerte.

    — ¿Vamos a morir todos? — Sky pensó en su futuro con una gran negatividad — ¿Casseirem nos va a asesinar a los que todavía no hemos muerto?

    — No, Sky, te lo prometo — Ace tenía decidido no dejar las cosas así — Yo te prometo que vamos a cobrar venganza.

    — ¿Cómo murió mi papá? — Sky necesitaba más acerca de la muerte de quien era un héroe para ella.

    — Quisiera que tu madre hablara de eso contigo, no creo que sea mi derecho decirlo — Ace no quería entrometerse en un asunto familiar tan delicado — Escúchenme bien, sé que ha sido un día largo para todos… ¿Por qué no vamos a descansar? Traje a mis soldados para que se encarguen de todo. Natasha y yo estaremos más atentos por si algo surge, pero ustedes pueden tomarse el tiempo que necesiten.

    — Eso haremos — Winter sabía que descansar sería la oportunidad perfecta para llorar a Airin de nuevo, y en silencio.

    — Gracias, comandante — Nova apreciaba esa oportunidad para tratar de dejar atrás la experiencia que vivieron en Maugmin.

    — Winter, Sky… si no es mucha molestia, ¿podrían pasar por el cuarto de Azel antes de que se elijan una habitación? — Ace se los pedía como un favor más que una tarea — Entenderé si no quieren.

    — Yo iré… él debe estar sufriendo también — Winter pensó en darle ese consuelo a su primo.

    — Yo… primero quiero estar un momento a solas, pero también iré a verlo — Sky no lo dejaría estar — También me haría bien darle un abrazo para consolarlo. Perder a un hermano no es algo que se pueda sobrellevar fácilmente.

    Todo el mundo se entristeció por haber escuchado aquellas palabras de la chica. Con tanta agitación en la cabeza les costaba recordar a veces que ella, mucho antes de recibir la noticia de la muerte de Thomas, y de lo acontecido con Arick, había perdido a su hermano a manos de quienes habían robado la nave. Entendían sus motivos para querer pasar un tiempo sin la compañía de nadie más. Nova y Sky fueron a elegir una habitación para poder convivir, Winter haría lo propio una vez que visitara a Azel, tras que su primo le indicase como llegar hasta él.

    Natasha y Ace se dieron un abrazo para tratar de darse fuerzas en aquel momento oscuro que estaban atravesando. De la última llamada que tuvieron, Ace descubrió que ella, Arick, Winter y Valiana estaban bien. Mientras que Natasha ansiaba poder ver a Ace y a Azel una vez más. Las acciones de Ulrik terminaron por destrozar lo que ambos esperaban fuera un reencuentro familiar ameno. No se dieron un beso ni ninguna otra muestra de afecto. Una vez el abrazo terminó, ambos juntaron sus manos.

    — Le tengo que decir a Gwyn que Sky está viva — Ace tenía eso pendiente con ella — Y, sobre lo que tenemos que hablar…

    — Creo que debería esperar hasta mañana — Natasha entendía que era algo muy serio — Pero dime, ¿Gwyn y Thomas aceptaron dejar que tu partieras en nuestra búsqueda con los soldados que vinieron contigo?

    — No… — Ace se sorprendía de lo perspicaz de su esposa — Yo tomé a Azel, a los soldados, la nave y partí en la primera noche desde que nos enteramos que la nave había sido robada… Ellos claramente no se tomaron a bien mi forma de pasar por encima su autoridad. Y menos por la muerte de Thomas…

    — Él era tu amigo, no deberías dejar que lo usen en tu contra — Natasha no estaba al tanto de lo que Gwyn y Ace hubieran podido hablar, pero sabía que no fue agradable.

    — No lo hace, yo también pienso que, si hubiera estado allí, habríamos luchado juntos y tal vez pudiera haber evitado su muerte — Ace se sentía afligido por eso — Pero ahora… con todo lo que pasó, no me arrepiento de haber hecho lo que hice. Incluso con toda la prisa que tomé, no llegué a tiempo para evitar lo que le pasó a Arick… No sé si podría haber salvado a Thomas si me hubiera quedado, así como tampoco sabré jamás si otro soldado hubiera sido capaz de llegar a tiempo para esto.

    — En ese caso, no te angusties — Natasha pensaba que su esposo se estaba torturando demasiado — Hiciste lo correcto…

    — Tal vez, pero eso no quiere decir que no tenga que aceptar lo que viene después — Ace sabía que no podría apartar lo que le esperaba al regresar.

    […]

    Azel vio como la puerta de su habitación se abría. El niño esperaba ver a su padre, pero encontrarse con Winter fue una alegría para él. Los dos Lakor, ambos menores dentro de sus familias, se fundieron en un abrazo en el que los dos se intercambiaron fuerzas por lo que habían vivido. Azel, pese a ser todavía un adolescente, era consciente de que Airin no podría donar su corazón a Arick estando viva. Eso lo llevó a tener mucho cuidado con las palabras que le diría.

    — Lamento lo que le ocurrió — Azel puso más fuerza al abrazar a su primo — Tú y ella se veían muy lindos juntos. Lo siento.

    — No tienes que pedir perdón, pequeño — Winter apreciaba la sinceridad de su primo — No fuiste tú quien la mató.

    — ¿De verdad uno de los soldados hizo esto? — Azel no tenía el panorama completo — Mi papá no me quiso decir mucho. Porque no quiere que su recuerdo viva en mi mente.

    — Sí, uno de los que venía con nosotros hizo esto — Winter se negó a usar la palabra “compañero” — Mató a Jessica, a mi Airin, y estuvo por quitarle la vida a Arick… Pero llegué a tiempo para evitarlo.

    — ¿Lo hiciste sufrir? — Azel necesitaba saber eso.

    — No… si lo hubiera hecho, tal vez no habríamos podido sacar a Arick del bosque — Winter demostraba que se quedó con las ganas de aquello — Pero me aseguré de vengar las muertes, y de que no pudiera hacer daño a nadie más.

    — Gracias, Winter… — Azel lo veía como justicia de todas formas — Quien sea que haya hecho eso, merecía morir… Mi hermano es un buen chico. Estaba enamorado de Sky, y debería estar junto a ella para ayudarla a atravesar el dolor de la muerte de su padre, y no en una camilla luchando por su vida.

    — ¿Tú sabes lo que pasó con el subcomandante Thomas? — Winter se sorprendió por lo enterado que estaba su primo.

    — Mi padre me lo dijo, yo también soy un cadete a soldado — Azel miró fijamente a su primo — Y cuando me haya graduado, me aseguraré de proteger a todos mis compañeros y a mi familia. Quien se atreva a lastimarlos, recibirá una venganza peor de mi parte. Mataré a quien dañe a mi familia, o moriré intentándolo.

    — No dejes que esa ira te consuma, Azel… — Winter quiso darle un consejo a su familiar — Puede ser un buen combustible para actuar, pero no dejes que nuble tu juicio. Yo deseaba quebrar cada hueso de Ulrik, y torturarlo hasta la muerte y más allá si me hubiera sido posible. Pero salvar a Arick era mi prioridad.

    — ¿Tú crees que Valiana será capaz de salvarlo? — el chico buscaba esperanzas para el destino de su hermano.

    — No lo sé… ella nos dijo que hay muchos riesgos presentes que corrimos al operarlo tan rápidamente — Winter no podía mentirse a sí mismo, ni mucho menos mentirle a su primo.

    — ¿Podrías quedarte conmigo hasta que sepamos la verdad? — Azel no deseaba estar solo en ese momento.

    — Por supuesto, pequeño.

    […]

    Cinco horas y media habían transcurrido desde que la nave despegó hacia el planeta Edagr para así emprender el regreso a casa lo más pronto posible. Desde la sala médica, Valiana estaba a solas, esperando por el ingreso de las personas a las que había mandado a llamar. La puerta se abrió, y por ella ingresaron Ace y Natasha. Los dos comandantes de ER presentes allí vieron a la chica fijamente. No tenía una expresión de alegría, pero tampoco de tristeza. Dos camillas estaban ocupando el centro de la sala. En la primera, el cuerpo de Airin tapado con una sábana, la cual estaba manchada de sangre debido a los cortes que fueron necesarios para extraerle su corazón. En la otra camilla se encontraba Arick Lakor.

    El joven que había estado cerca de la muerte permanecía sedado, y estaba conectado a una máquina que respiraba por él. Sus signos vitales estaban bajos, pero no parecía estar en peligro de muerte en ese momento. Sin embargo, los padres del joven no querían hacerse ninguna ilusión al respecto.

    — ¿Qué ocurrió? — Ace lo veía yacer en esa cama — ¿Va a vivir?

    — Su cuerpo no rechazó el corazón, y pude hacer el trasplante — Valiana no puso una buena cara al dar la noticia — Lamento decirles que hice todo lo que pude, y que solo queda esperar. Puede que despierte dentro de las próximas ocho horas, pero eso no significa que esté fuera de peligro. De hecho, yo recomendaría que no saliera de esta habitación. Necesitamos hacerle análisis completos para ver que esté bien, y eso es algo que tiene que repetir por lo menos durante seis meses.

    — ¿Cómo lo ves? Más allá de que sea imposible saber qué ocurre con él — Natasha quería llevarse algo positivo de allí.

    — Tiene una gran fuerza de voluntad… aunque no sepamos qué pueda ocurrir con él, se aferró a la vida durante mucho tiempo — Valiana apreció esa fuerza en su primo — Es un guerrero. Sé que tal vez no sea suficiente, pero pueden estar tranquilos de que él no se rendirá, y seguirá luchando hasta el final.
     
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    Manuvalk

    Manuvalk el ahora es efímero

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    ¡Saludos, amigo! Ya pensaba que el foro se iba a morir para siempre o al menos que tardaría en regresar mucho tiempo... :astronauta: pero que bueno que no es así y estamos de vuelta. Sé que vamos a tomarnos una pequeña pausa respecto a las leídas en simultáneo, pero tocaba leer este capítulo sí o sí y al fin se ha dado la ocasión. Sobre el capítulo, qué decir, ha estado bastante bien en líneas generales. Por eso mismo, pasaré a comentar escena por escena para profundizar algo más.

    El comienzo es bastante desolador al principio, pues Ulrik quemó el corazón de Arick posteriormente de acabar con la vida de Airin, hasta que Winter salvó a su primo. Sin embargo, el joven Lakor está gravemente herido y el pronóstico, según Valiana, es desalentador... :anicry: y es un momento muy triste, viendo a Natasha, Sky, Winter y Valiana sufriendo por un ser querido. Nova, que es quizá la menos afligida, piensa en una posibilidad y la expone: hacerle un trasplante de corazón a Arick, siendo la donante la propia Airin, muerta apenas poco rato. Y esto, aunque inicialmente suena a locura, es una remota posibilidad y todos parecen decididos a tomarla con tal de intentar salvar a Arick :bil:. Natasha así lo decide y se prepara para comunicarse con Ace.

    Acto seguido, vemos que en la nave de Ace, el propio comandante ya sabe de lo sucedido y está dando órdenes con una furia asesina que no es para menos :shani:. Azel lo escucha desde su habitación y se estremece suponiendo que ha ocurrido algo, lo que finalmente le confirma su propio padre. Ambos Lakor tratan de hacer fuerza y unirse mientras el comandante organiza todo para el rescate y la operación de su primer hijo. Valiana se prepara para la cirugía mientras Ace, Natasha, Sky, Winter y Nova esperan noticias, aprovechando para darse un cúmulo de desagradables noticias de las que solo me queda hacer recuento:

    1- Winter se calla lo de que Sky fue violada por Ulrik, aunque viendo el contexto, es totalmente comprensible. :think:
    2- Ace, en modo detective (viene en la genética Lakor esto de ser perspicaz :eye:), empieza a intuir que Ulrik es un mandado/infiltrado de aquellos que están atentando contra la estabilidad del ejército. :ewww:
    3- Nova tenía a su familia en la ciudad de Galaxy y podrían estar muertos. :sadexo:
    4- Sky se entera de la muerte de Thomas. :anicry:

    Joder, amigo... este capítulo bien podría titularse "DEPRESIÓN" porque es deprimente totalmente... :angrycat:

    Volviendo a la escena, una vez los jóvenes se van a descansar, Natasha y Ace hablan sobre las consecuencias que tendrá el comandante Lakor por haber pasado por encima de la autoridad de Gwyn, aunque eso es algo que en ese momento no les afecta casi, y es lógico. Después pasamos al camarote de Azel, que es visitado por su primo Winter. Ambos Lakor se dan un abrazo de apoyo y vemos que el pequeño Lakor siente cierta ira y deseo de venganza, algo que su primo le remarca y le hace saber que debe usarla/enforcarla de un modo correcto. Más allá de eso, ambos familiares solo esperan y desean que Arick se recupere y salga bien de la operación, la cual toma lugar en la escena final. Ace y Natasha entran a la sala de operatorios para que Valiana les informe. La aprendiz de médico expone que el cuerpo de Arick no ha rechazado el corazón de Airin y que la cirugía ha sido un éxito, aunque ahora depende de que Arick responda bien al órgano y para eso deberán analizar y hacer estudios con él por lo menos durante seis meses, ya que podría despertar pronto o tarde... Todo es un misterio, pero parece que la cosa ha salido bien dentro de lo malo. :nice::aniblush:

    En fin, amigo, un buen capítulo (y dramático completamente) que sin duda bien sirve como un mid-season finale de esos que te pegaba The Walking Dead en sus buenos tiempos. Ahora solo espero y deseo que mi angelito Lakor se recupere y al menos pueda vivir, algo que de ser así, significaría que Airin perdió la vida pero pudo salvar la de otra persona, lo que sin duda es hermoso pese a la tristeza. Sin más que decir, nos vemos en próximos capítulos. Un abrazo. :/*-*\:
     
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    Agus hincha de Boca

    Agus hincha de Boca Equipo administrativo Comentarista empedernido

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    La Gran Catástrofe X Futuro Final
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    Ciencia Ficción
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    Saludos.

    Con el foro de vuelta online es momento de publicar el capítulo número 12 de esta historia.

    Quiero saludar como hago en cada ocasión a mi gran amigo Manuvalk por su presencia en esta historia, tanto en leídas en simultáneo como fuera de ellas. Y aunque las lecturas en simultáneo hayan terminado temporalmente, ansío por su regreso. Mientras tanto, espero que disfruten estos capítulos que se vienen mientras nos acercamos al final.

    Actualizaré guía de personajes y cronología para la siguiente ocasión. Por el momento, solo me queda dejar el capítulo.













    Escuadrón de la muerte:

    En el medio de la noche…

    […]

    Aquella base de operaciones que había servido a los militares rebeldes durante un tiempo ya había sido desmantelada casi en su totalidad. Los militares dejaron atrás un par de equipos informáticos, incluidos servidores, pantallas y computadoras totalmente funcionales para que la banda criminal pudiese utilizarlos y así estar al tanto de la situación en el planeta, a raíz de la invasión que vivían.

    — ¿Nadie cree que lo mejor sea aprovechar este tiempo e irnos ahora a escondernos en el bosque? — la pregunta provino de quien era el líder de aquella banda.

    Las miradas de hombres y mujeres de su grupo se pusieron sobre él, casi como si estuvieran estupefactos por aquella pregunta. Sería su segundo al mando quien le cuestionaría su elección.

    — ¿Es la mejor opción para estar a salvo? Sí — Zigfried le contestó — Pero no podemos irnos ahora. No sin antes tomar nuestra venganza.

    — ¿Quieren matar a Gwyn y luego abandonar a la población? — Arker cuestionaba la idea que tenía en mente.

    — ¿Qué te gustaría que hiciéramos? — una de las mujeres le respondió algo molesta — A estas alturas no creo que a la gente le importen nuestras vidas, de modo que tampoco creo que les importe lo que pase con los líderes de la milicia.

    — Te quedaste a la mitad, Arker, primero mataremos a Gwyn, y luego eliminaremos a Ace — Zig le corrigió ese aspecto — Thomas, Allecreod, Natasha… ya sabemos que no están en este mundo. Solo nos quedan dos objetivos de quienes podemos cobrar venganza por lo que nos hicieron. He esperado eso desde que fuimos liberados, y no voy a permitir que esto me lo arrebate. Una vez que hayamos ajustado las cuentas, nos iremos todos al bosque. Y que el planeta caiga en las manos de quien deba. No me interesa en lo más mínimo. No seré esclavo de Casseirem, ni prisionero de los comandantes…

    — ¿No recuerdas todas esas historias que nos contaban en la Tierra? — preguntó otro de los hombres en el grupo — ¿Cómo muchos criminales daban un último gran golpe antes de desaparecer para siempre? Este es el nuestro. El caos será nuestro aliado.

    — Tan pronto los hayamos visto morir, nos retiramos — Zig ya se imaginaba a sí mismo viviendo así — Tendremos que ir con mucho cuidado por el resto de nuestras vidas, eso sí. Pero seremos libres.

    — Ese plan me parece… bastante adecuado para nosotros — Arker sonreía al tener una idea — Pero no podemos ir todos. Si vamos a cara descubierta, nos encontrarán. Y si vamos en grupo, cuando no puedan detectar nuestra identidad, llamaremos la atención.

    — ¿Qué sugieres? — le cuestionó una mujer.

    — Iré solo a la ciudad, ahora mismo es buen momento — Arnold trató de sonar natural — Sabemos dónde está el centro de operaciones de los comandantes. Una persona sola llamará menos la atención. Tan pronto esté dentro, los iré guiando para que nos agrupemos bien. Y esperaremos a la oportunidad perfecta para dar el golpe.

    — ¿Crees que será seguro hacerlo ahora? — Zig se preocupaba por él.

    — Sí, con la conmoción que causó Casseirem el día de hoy, puede que estén más atentos a ellos que a nosotros — Arker estaba mentalmente preparado para lo que haría — Quédense aquí hasta que yo me comunique con ustedes.

    — Si vemos que Casseirem se acerca, puedes estar seguro de que no me quedaré aquí ni loco — Zig le avisó que no sería de ese modo — Esta ciudad está cerca de las otras. Quizá desee tomarlas para tratar de asustar a los milicos. Y si nos encuentra, peleará por esto. No planeo hacerle frente. No tengo por qué asesinarlo a él, y tampoco me gustan mis probabilidades.

    — En ese caso, ustedes me avisarán en donde se encuentran… — Arker estaba conforme con eso — De mi parte, no habrá comunicación hasta que esté en un sitio seguro.

    — Cuídate, Arker, te estaremos esperando — le dijo una de las mujeres allí presentes — No te dejes matar. No me gustaría que te fueras antes de tiempo de este mundo.

    — No lo haré, descuiden, pueden confiar en mí — el líder estaba dispuesto a correr el riesgo por ellos — Todo va a resultar bien para nosotros.

    Sin objeciones a que él fuera quien tomara el trabajo de infiltrarse en las ciudades controladas por la humanidad para poder así ser sus ojos y oídos en terreno desconocido, todos despidieron a quien los había reunido en su momento para dar comienzo con aquella idea de negocios, que pronto mutó hasta que se convirtieron en un grupo que operaba de manera ilegítima. Habiendo tenido sus despedidas, Arker se equipó con una armadura de un soldado, cuya identificación no se había activado. Colgó uno de los rifles que él mismo había robado en el pasado en uno de los hombros, y entonces empezó a caminar en la oscuridad, atento a no cruzar su camino con ningún militar o algún invasor.

    […]

    Noak y Louryth llegaron a las puertas del refugio en el cual el hombre de Himmel dejó a su hija para que estuviese a salvo. No había más fila para entrar, y las únicas personas que estaban alrededor eran los militares que custodiaban el acceso. Dos barricadas, una en cada lado de la calle, formada por escudos y vallados levantados de manera improvisada era todo lo que se podía ver. No tenían idea de si eso se debía al hecho de que el refugio ya estuviera lleno, o si nadie más se acercó al lugar buscando asilo allí.

    No dispuesta a dejar a su pareja atrás, Louryth hizo compañía a Noak hasta que los hombres de la barricada los detuvieron.

    — Pusimos un toque de queda por esta noche — comentó uno de los militares parados allí — Hasta que la policía no acuda a reforzar nuestras fuerzas, una vez que entren al refugio, se les prohibirá salir sin una orden expresa.

    — ¿Eso significa que hay sitio para mí? — Noak estaba ilusionado — Vine a dejar a mi hija aquí más temprano.

    — Hay sitio para once personas, si no estoy mal — le contestó el militar — Así que sí, pueden entrar. Eso sí, ni tú ni tu hija se pueden ir hasta que recibamos más ayuda.

    — Me parece bien, descuide, no tengo motivos para irme — Noak se sentía feliz de que las cosas resultarían como él estaba esperando — Me despediré de mi pareja y entraré. Ella se presentará a defendernos de los invasores.

    — Como dije, hay sitio para once personas, si te tardas demasiado y luego el refugio se llena, no habrá más — le aclaró el militar — Te sugiero despedirte rápido.

    Sin deseos de intercambiar palabras frente a él o a sus compañeros, Louryth y Noak se apartaron un poco para poder tener una despedida temporal con tranquilidad. Les había resultado muy grosera esa forma de hablar, y preferían la privacidad de cualquier forma. Noak estaba un poco nervioso al respecto, ya que, al no ser un soldado, no podría participar de la defensa del planeta de forma oficial, y por más que su prioridad fuera su hija, no se sentía muy bien al dejar atrás a su pareja.

    — Cuídate mucho, Louryth, quiero volver a verte cuando todo esto termine — Noak miró a los ojos a la mujer — Tal vez… con todo lo que ha pasado, los comandantes sean obligados a dar un paso al costado. Quizá nuestro sueño pueda realizarse después de todo.

    — Nada me haría más feliz que eso — le comentó la mujer, acercándose a él lista para darle un beso — ¿Regresarás a la milicia para estar conmigo cuando eso pase?

    — No era parte de mis planes, no hasta que Hana fuera mayor de edad — Noak le confesó sus opiniones — Pero contigo a mi lado, creo que podré hacerlo.

    — Es una promesa, entonces — Louryth le sonrió — Mataré a estos invasores por ti y por ella. Y estaré esperando al día en que vuelvas a estar conmigo.

    — Preferiría que no tuvieras que enfrentarte a ellos, pero si llega a ser necesario, sé que tienes lo que se necesita para hacerles frente y forjar tu camino como una de nuestros héroes — Noak buscaba alentarla en las peleas por venir.

    — Mientras yo me refugiaba en Edagr, tú participaste en la guerra contra los edagrianos… ahora los roles están cambiados. Veremos qué tal sucede para la próxima vez.

    — Si pudiéramos escalar hasta los puestos de poder del ejército, te aseguro que no habrá próxima vez — Noak se creía capaz de evitar esa clase de conflictos — Hasta pronto, Louryth.

    — Adiós, y cuídate mucho, Noak.

    Habiendo dicho ya sus despedidas correspondientes, la pareja se dio un beso para poder demostrarse afecto por última vez en el tiempo que durase la invasión. Noak confiaba en que Louryth haría lo posible para revisar de vez en cuando qué tal estaban él y Hana, pero entendía que, en medio de conflictos a gran escala, las cosas podrían complicarse demasiado. La mujer ansiaba tener y aprovechar esas oportunidades, puesto a que no buscaba apartarse por demasiado tiempo de su pareja, y de la niña que pasaría a estar a su cuidado. Pero no quiso hacer promesas, no en aquel momento y dada la incertidumbre que podrían traer los eventos actuales.

    Terminado el beso, Louryth se quedó quieta en su sitio, y fue tan solo cuando vio a Noak cruzar la barricada formada por los militares que supo que podía marcharse. Una vez que no tenía más obstáculos, Noak cruzó la puerta de entrada, y preguntó a los encargados en donde había tomado su sitio su hija. Le indicaron el camino, y él lo recorrió. El exsoldado avanzó en silencio para no despertar a los que estaban durmiendo, y pudo llegar hasta el sitio en donde su hija se encontraba. Todas las personas dormían sobre un colchón individual para cada uno de ellos, apoyado sobre una cama sencilla. La joven Jensen se mantenía recostada y despierta, su expresión de preocupación primaba en su rostro, y no fue hasta que vio a su padre que se emocionó. Verlo aparecerse en ese sitio, sano y salvo la llenó de alegría. No tenía noticias de lo que ocurría afuera, por lo que no sabía qué podría estar enfrentando. Por fortuna para ella, no tenía nada más que temer en ese momento. En silencio para no perturbar a nadie, la joven se incorporó y abrazó a su padre. Noak estaba feliz de estar reunido junto a su hija, y no planeaba moverse de su lado en ningún momento. Los dos disfrutaron de aquel abrazo, pese a que no pasó mucho tiempo desde que se habían separado.

    Finalizado el mismo, Noak se buscó una cama para poder dormir cerca de ella. Y no demoraron demasiado tiempo en cerrar los ojos y dormirse sabiendo que contaban con la compañía del otro.

    […]

    El sonido de un celular sonando despertó a la comandante Gwyn durante la madrugada en Edagr. La mujer se incorporó asustada, y tras tomar asiento en la cama, se puso a ver su teléfono. Tenía un mensaje que provenía desde el cuartel general, y sabiendo que Ace estaba a poca distancia del mundo en el que su hija se había quedado, el miedo reinó en ella, pues no quería encontrarse con la peor de las noticias. Tomó aire para poder procesar lo que fuera a ocurrir, y fue así que leyó el contenido de aquel mensaje.

    — “Comandante” — recitó en voz alta, pese a estar sola a raíz de la muerte de su esposo — “Recibimos las siguientes noticias del comandante Lakor. La subcomandante Zafiro y los soldados Winter Lakor, Nova Breiner y Sky Delleo están con vida, junto con la estudiante de medicina Valiana Lakor. El comandante nos dijo que su hijo Arick tuvo que ser operado y que está peleando por su vida en este momento. Hasta que no se sepa qué sucederá con él, no habrá ninguna llamada de parte de ninguno de los soldados a cargo de la nave. Nos ha pedido que le enviemos cualquier novedad sobre lo que pueda ocurrir con la situación en el planeta. Esperamos sus órdenes a partir del día de mañana”.

    Haber leído esas noticias fue algo terapéutico para la comandante. Su corazón se calmó, y pudo respirar con tranquilidad. Independientemente de lo que ocurriese, tenía la tranquilidad de que su hija se encontraba bien, y a salvo de cualquier daño. No le gustaba para nada el hecho de que no podría hablar con ella hasta que la situación con Arick no se esclareciese, pero le bastaba con saber que no toda su familia había perecido en las manos del enemigo. Odiaría haberse tenido que encontrar la noticia de que ya no tendría a nadie de su familia con ella. Con las cosas aclaradas, se tumbó de nuevo en su cama, lista para poder afrontar el día de mañana, sabiendo que quizá tendría que hacer frente personalmente a las tropas de Casseirem.

    — Ahora tengo una razón para mantenerme de pie — pensó con decisión la comandante — No puedo permitirme perder. Tengo que liberar este mundo de la amenaza que representa Casseirem. Solo me quedas tú, Sky. Voy a pelear para entregarte un mundo seguro.

    Sintiendo que tenía una razón para seguir escapando de las manos de la muerte, Gwyn tenía decidido dar todo de sí misma para tratar de quitarse de encima a todos los enemigos, para así poder pasar todo el tiempo que pudiese junto a su hija tan pronto ella llegase a salvo a casa. Gwyn pudo cerrar los ojos con más tranquilidad que aquella primera vez en la noche, y logró conciliar rápidamente el sueño.

    […]

    Las primeras horas del día estaban por llegar, y Arker lo notó en el cielo al ver que el color estaba cambiando de oscuro a uno más claro y cálido. Los rayos del sol que alumbraba el planeta edagriano estaban empezando a llegar cuando él ingresó en la casa que se le había sido asignada. Desierta y desordenada por completo, puesto a que, desde su detención no había vuelto a ser entregada a nadie más. Telas de araña, animales pequeños e insectos voladores iban de un lado a otro mientras él ingresaba al lugar. Todos los muebles que tenían estaban hechos un desastre, pero a él le importaba más bien poco. Buscó entre las cosas una baldosa en particular, la cual ocultaba un compartimiento secreto. Ni bien la encontró, abrió el sitio, y desde ese lugar escondido sacó una caja de metal, con una cerradura que necesitaba un código para poder quitarla. Arker ingresó a mano el código, y así fue como logró quitar el cerrojo.

    — No la encontraron, ni mucho menos pudieron abrirla — sonreía al ver el interior — Espero que esto sea de valor.

    Desde aquella caja sacó un revólver muy antiguo y descargado. Eligió guardar la caja y poner la baldosa como estaba, de modo que pudiese volver a utilizarlas en el futuro cuando las cosas estuviesen más tranquilas, dado a que planeaba regresar. Sujetando firmemente el arma y su dispositivo móvil, el líder de la banda criminal empezó a caminar por las calles de la ciudad, empezando a ser iluminada por los rayos de la estrella que brindaba luz a Edagr.

    […]

    En las primeras horas del día…

    […]

    Mirva, Sered, y muchos otros guerreros que luchaban del lado de Casseirem estaban esperando por la aparición de su líder en la sala de comandos de la nave. La espera se prolongó por varios minutos, y finalmente, el Conquistador Primero atravesó la puerta que daba acceso. Ingresó solo, pero desde el otro lado todos pudieron ver como se marchaban las mujeres cirgrencianas que había tomado como concubinas. Una vez se despidió de ellas y cerró la puerta, el conquistador estaba listo para poder explicarles a todos los presentes como sería su plan durante ese día.

    — Buenos días, Casseirem — Mirva quería molestarlo con esas palabras — Veo que pasaste una noche divertida.

    — Cuando tienes tantas mujeres, no hay espacio para el aburrimiento — contestó quien había sido su pareja alguna vez — Pero hay otras formas para que ustedes se entretengan.

    — ¿Vamos a ir a pelear? — un velivino estaba seguro de que esa reunión era para eso.

    — Pelear es una palabra que no me gusta, ya que implica que todos los participantes tienen una oportunidad de ganar — el cirgrenciano se apoyó en una pared al momento de hablar — Van a ir a matar… Quiero que reúnan a la gran mayoría del ejército, y que se lideren expediciones hacia el interior de las ciudades principales.

    — ¿Cuál es el plan? — preguntó Sered, ansioso de volver a tomar las armas.

    — Sean escuadrones de la muerte — Casseirem lo dijo con una voz muy gruesa — No dañen más edificios, este mundo será para nosotros cuando la pelea haya terminado. Maten a todos los que puedan. Ayer les entregué un mensaje. Quiero que ustedes lo repliquen. Todas las naves que tengan a disposición, el control absoluto de este mundo, y un escuadrón de humanos. Hasta que no tenga todo eso en mi poder, los escuadrones de la muerte estarán sueltos en las ciudades acabando con todos los humanos que puedan encontrar. La única forma de terminar este conflicto es someterse ante mí. No les den respiro. No quiero que ninguno de ellos vea oportunidad de ganar. Deben sentir la presión de nuestra conquista sobre ellos en cada momento. Si los líderes se rehúsan a someterse, entonces los demás se encargarán de actuar.

    — ¿Y si nunca se rinden? — Mirva no creía que los humanos fueran a aceptar eso.

    — Los matamos a todos, y las naves y el control de este mundo serán míos de todas formas — Casseirem no titubeó ni por un segundo — Me quedaré con las ganas de tener a los que destruyeron a la Sociedad Galáctica luchando para mí, pero tras todo el tiempo que mi conquista se vio aplazada, creo que puedo vivir con eso.

    — Buscaré a Olzac — comentó uno de los velivinos presentes en la sala — Él sabrá cómo poner esta nave en funcionamiento y llevarnos hasta las ciudades.

    — No iré con ustedes, pero trataré de estar presente para ver mejor las tres ciudades de la humanidad — informó el conquistador — Intentaré deducir cuál es cual. Así sabré a cuál rebautizar cuando la guerra termine. Después de todo, tengo que honrar a mi nuevo hogar. Qué mejor manera que aprender de él mientras la conquista se lleva a cabo.

    Teniendo decidido cómo sería el modus operandi de ese día, y de todos los siguientes hasta que la conquista terminase de una forma u otra, lo único que restaba era esperar por el regreso de Olzac para que así todos pudieran estudiar mejor la geografía del sitio al cual iban a atacar. El ejército tendría todo ese tiempo para prepararse para las incursiones, y Mirva y Sered lo aprovecharían para estar juntos, puesto a que la cirgrenciana dirigiría al escuadrón de su especie, y el yarlemiano tendría que ocuparse de lo mismo con los suyos.

    Ni bien el motrino ingresó a la sala de comandos, dio comienzo todo el proceso de extracción de información disponible. Una actividad que Casseirem pospuso, dado a que creyó que no tendría que llegar tan lejos, y que los humanos se rendirían cuando les diese el mensaje al arribar a su mundo.

    — Tal parece que la ciudad que incendiamos con el carbonizador era Galaxy — Olzac estaba comparando imagen por imagen todo lo que tenían en las computadoras — ¿La rebautizaremos apenas termine el conflicto?

    — Es mi intención — comentó el conquistador — Sered, ya que has estado en Galaxy, te enviaré a ti y a los yarlemianos allí. Los cirgrencianos atacarán esta que se conoce como Himmel. Y los velivinos tomarán acción en Skymning.

    — Bonitos nombres — Mirva aplaudía la elección de los humanos para nombrar asentamientos — ¿Cómo se van a llamar cuando hayamos finalizado con todo esto?

    — La ciudad que quede en mejor estado será nombrada como Ciudad Casseirem — el líder de todos los guerreros no se mostraría humilde — Y la ciudad restante se llamará Ciudad del reinicio. Es apropiado para el mundo que nos volverá a ver surgir como lo grandes que somos.

    — Los transportaré a cada uno a su sitio, me ayudará para dominar los controles de la nave de forma tan natural como lo hacen los humanos — Olzac se ofreció para esa tarea.

    — Una vez que todos estén en su sitio, levanta la nave lo más alto que puedas, da una vuelta al planeta y regresa aquí — Casseirem le dio esa orden a uno de los más beneficiados por su plan — Buena suerte a todos.

    — Gracias, Casseirem — Sered se mostraba complaciente con aquel que lo había conquistado en su momento.

    […]

    — ¡La nave ha vuelto a moverse! — alertó uno de los soldados.

    Ya en el cuartel general para controlar el movimiento de todos los soldados en el planeta, Gwyn y Sargion recibían la noticia de todo lo que les informaban sus soldados. Desde que llegaron al sitio y se pusieron al corriente de lo poco que aconteció durante la noche, esa era la tercera alerta que habían tenido.

    — Están bailando alrededor de nuestras ciudades — comentaba con frustración la comandante de DCT — Lo bueno es que su última parada fue en Galaxy, y no han vuelto a arrojar bombas sobre nosotros.

    — Se detienen a gran distancia de las ciudades, deben querer atraer a grupos de soldados hacia el exterior para ingresar con más facilidad — Sargion compartía su punto de vista a la comandante — ¿Deberíamos enviar drones para el reconocimiento?

    — No, quiero todos los ojos puestos en las ciudades — Gwyn estaba decidida a no jugar según sus reglas — Los enfrentaremos donde somos más fuertes, y no iremos en su búsqueda hasta saber que otros secretos nos guardan… Solo así evitaremos que se pierdan más vidas.

    Todos los soldados que le estaban haciendo compañía sabían que ella debía estar pensando en que la muerte de su esposo ocurrió debido a que no sabían que las armaduras de los enemigos eran capaces de contener un lanzallamas oculto para poder defenderse en casos extremos. La pena los invadía, pero entendían que su comandante estaba cuidando de ellos, y que no le era rentable a nadie que perdieran humanos de forma innecesaria en ese conflicto.

    — Todavía ninguna noticia de Ace — Gwyn creyó que quizá algo grave podría haber ocurrido con Arick.

    Sabía que, dados los movimientos del enemigo, le sería mucho más probable tener que pelear pronto, y que quizá no le sería posible hablar con su hija personalmente antes que eso suceda. Notó que se había distraído un momento de su situación actual, y por eso decidió averiguar cómo iba un avance ordenado por ella misma.

    — ¿Los tiradores están en posición? — preguntó, queriendo buenas noticias.

    — Solo los de Skymning han confirmado — respondió otro de los soldados en el interior de aquel lugar — El resto todavía no ha dicho nada.

    — Que indiquen su estado pronto, así sabremos si debemos enviar ayuda o no — Gwyn no veía muy bien esa falta de respuesta.

    Mientras veían como se tecleaban los comandos para enviar los mensajes dados por la comandante, la puerta de acceso a la sala de comandos recibió unos tres golpes. Sorprendidos al tener visitas inesperadas, Gwyn empezó a creer que algo extraño estaba pasando. Sargion optó por acercarse a la puerta y hacer las preguntas. No se anunciaría que la comandante estaba allí, salvo que fuese necesario.

    — ¿Qué ocurre? — en un tono lo suficientemente alto, el subcomandante de ER se comunicó con el que estaba allí fuera.

    — ¿La comandante Fairin está allí? — preguntó un soldado de DCT — Alguien demanda hablar con ella.

    — ¡Dile a Juniper que estoy ocupada! — Gwyn presentía que se trataba de ella, y no deseaba verla, tanto era su desagrado que anunció en persona que no le daría la oportunidad.

    — No es Juniper, comandante, es alguien más — respondió el soldado.

    Intrigada, Gwyn miró uno por uno a todos los acompañantes que estaban con ella en ese sitio. Exceptuando a Sargion, todos eran soldados miembros de su división. Sabiendo que podía contar con todos ellos en caso de que algo malo sucediese en aquel momento, la comandante decidió ver de qué se trataba todo lo que estaba por tener lugar.

    — Adelante — indicó con calma.

    La puerta se abrió, y uno de los soldados de su división ingresó al cuartel general en compañía de Arnold Kerdion. El líder de aquella banda criminal que había asesinado a los padres de Kite. Estaba esposado y con las manos en la espalda, además, el soldado que lo escoltaba llevaba una bolsa de color negro la cual apoyó en una de las mesas del sitio, ante la mirada inquisitiva de todo el mundo.

    — No hay bombas, descuiden — el soldado los tranquilizó — Se entregó voluntariamente, y dijo que quería hablar con usted, comandante. Lo revisamos para ver que no tuviera micrófonos ni rastreadores ocultos. Y lo trajimos de inmediato.

    — ¿Por qué alguien como él quiere hablar? — Gwyn no estaba muy tranquila — ¿Qué quieres?

    — Comandante, veo que me recuerda bien — Arnold no veía sentido en presentarse — Supongo que la impresión que dimos no se olvida.

    — Tú y tu grupo dejaron huérfano a un niño que mi esposo y yo adoptamos, y fueron los primeros en cometer asesinato en este planeta — Gwyn lo despreciaba bastante — Una mancha que hace que no sea fácil olvidarte.

    — ¿A qué has venido? — Sargion no quería dejar a la comandante discutiendo sola con el delincuente.

    — A negociar — Arker estaba listo para ser insultado por esas palabras.

    — ¿Qué es lo que una basura como tú quiere intercambiar? — Gwyn no podía creer aquello — Y no pienso darte una mierda, pero quisiera saber qué es aquello que crees que te mereces recibir a cambio.

    — Tengo para usted información importante, que de seguro apreciará viendo cómo estamos ahora — Arker no quería hacerse el misterioso, pero sería interrumpido.

    — ¿Qué me vas a dar? — Gwyn estaba un poco interesada en ello.

    — La ubicación de toda mi banda criminal, los nombres de los militares que nos ayudaron a escapar y nos hicieron trabajar para ellos, y los objetos que están en esa bolsa — apuntó con la vista a lo que el soldado que lo trasladó había llevado.

    Con curiosidad, Sargion inspeccionó la bolsa, sacando de esta un dispositivo móvil y un revolver, el cual comprobó que estaba descargando. Sostuvo ambos objetos en una mano, y se los enseñó a la comandante de DCT. Gwyn miró extrañada a los dos objetos, y pronto centró su vista en Arker, queriendo que se explayase mucho más.

    — En ese dispositivo están los nombres de todos los militares que pude recordar, todos ellos me dieron órdenes alguna vez — Arnold ponía a la mujer en contexto — No sé si eso los vuelve líderes de los militares rebeldes, o si simplemente querían sentirse poderosos. Pero todo lo que mi mente retuvo está allí.

    — ¿Y esa arma de fuego? — Gwyn no entendía la presencia de ese objeto en la bolsa.

    — Le pertenecía al ejército, es el arma con la que Wagner Stones se quitó la vida hace tiempo — Arker explicó sus motivos para tenerla — La robé cuando ustedes fueron a la guerra contra los edagrianos, y pensaba venderla. Pero creo que es mejor entregarla, como muestra de mi buena voluntad para…

    Arker fue interrumpido por un poderoso puñetazo por parte de la comandante de DCT. El haber mencionado a su compañero abrió en la mujer una herida que había estado cerrada desde mucho tiempo. Los pensamientos lúgubres que había tenido el día de ayer la llevaron a pensar en su compañero, y las palabras de Arker le cayeron muy mal en aquel momento. No fue agradable para ella, y por eso quiso que tampoco lo fuera para él.

    — Eres un miserable, y encima vas a querer algo a cambio de todo esto — Gwyn no estaba nada contenta con él — ¿Qué es lo que quieres pedir? Dímelo, y luego te haré unas preguntas más y veré si lo mereces.

    — Usted sabe que a nuestra condena le faltaban unos cuantos años para terminar — Zig lo tenía fresco en su memoria — Diez, con posibilidad de ser reducidos a ocho por buena conducta, incluso a cinco si lográbamos obtener algún título y obtener trabajo.

    — Hasta que escaparon de la prisión donde los tenían — Gwyn le recordó ese hecho.

    — Ninguno de nosotros escapó, nos sacaron a la fuerza — Arker le contradijo eso.

    — Y, sin embargo, no regresaron a las celdas — Gwyn no estaba contenta de recordarlo.

    — ¿Cree que los militares que estaban con nosotros nos darían esa opción, o siquiera la posibilidad de que nos la fabricáramos? — el hombre imploraba comprensión — Nos sacaron a la fuerza y por dos años nos tuvieron trabajando para ellos. Yo mismo he robado la armadura que me quitaron cuando me entregué. No teníamos poder de decisión. Era servirles o morir. Pero ahora, los militares nos dejaron. Sabemos que usted y el comandante Ace han sufrido pérdidas, y eso hace que nuestros esfuerzos en contra de ustedes se vuelvan inútiles. Los militares que se rebelaron en su contra querían exhibirlos como demonios, y ahora, también son víctimas.

    — Das muchas vueltas para decirme qué es lo que quieres — Gwyn buscaba acelerar las cosas.

    — Quiero que me encierren, y que capturen al resto de mi grupo y los encierren también — Arker sorprendió con aquella declaración — Que se nos sumen los dos años al tiempo de condena que nos queda o no… no es algo que me importe. Solo quiero estar seguro, y seguir con mi vida. Y no hay lugar más seguro para gente como nosotros que los calabozos. Quiero que regresemos todos allí, y hagamos lo posible para reinsertarnos en la sociedad. Si alguien tiene que pagar las consecuencias de todo lo que pasó en los últimos dos años, son los militares rebeldes, no nosotros. Le diré dónde se esconden todos los demás de mi grupo. Los militares nos han abandonado, así que estamos solos. Somos blanco fácil, tanto para ustedes como para Casseirem, por eso elegí esta salida. No quiero morir, o que uno de mis compañeros muera también, aunque sé que piensa que es lo que merecemos…

    Aquellas palabras dichas por quien fuera en el pasado el líder de aquella banda criminal que dejó a Kite sin sus padres, y que trajeron la muerte a la sociedad, dejaron asombrada tanto a la comandante como al resto de los soldados que hacían compañía. Gwyn sentía asco por la nobleza que mostraba aquel hombre para con sus compañeros delincuentes, pero también por el hecho de que incluso entre escorias había lealtades, cosa que no podía pensar de aquellos militares que se atrevieron a mancillar la imagen de la milicia que ella y sus compañeros intentaron construir.

    Miró con resignación el dispositivo móvil con la información recopilada por el criminal, y también el arma que había estado tanto tiempo robada sin que nadie del ejército le diera importancia. Tenía motivos para darle lo que demandaba, pese a que no le gustaba para nada.

    — No sé a cuanta gente le habrás dicho lo que venías a hacer hoy, pero si te mato, los militares traidores correrán la voz — Gwyn explicó a todos los presentes la justificación de su elección — Verán que, pese a todo lo que hiciste, solo recibiste una ejecución, y eso motivará a futuros delincuentes a rebelarse en contra de nosotros y nunca jamás volver a entregarse. Solo complicaría las cosas para el futuro que voy a tratar de ganar para la humanidad peleando contra Casseirem…

    — Comandante, ¿le va a dar todo lo que pide? — Sargion temía que ese fuera el caso — ¿Tan fácil va a ser? ¿Perdonaremos a todos los delincuentes como él?

    — No, él tiene permitido regresar al calabozo, donde a los diez años que le quedaban de condena al momento de ser liberado, se le sumarán los dos años que han transcurrido — Gwyn miró fijamente a Arker al hablar de eso — Le daré a tus compañeros la oportunidad de entregarse pacíficamente cuando estemos cara a cara, pero cualquier resistencia de su parte la pienso responder acabando con sus vidas.

    — Espero que no tenga que llegar a eso — Arker expresaba sus deseos de que no les hicieran daño.

    — Dime donde están — Gwyn demandaba saber ya mismo esa información.

    — En una pequeña ciudad a las afueras de Himmel, esa fue la base de operaciones que nuestros líderes eligieron para esto — Arker le reveló lo que sabía — Las coordenadas al sitio están en mi teléfono.

    — ¿Quiénes son esos líderes que eligieron el lugar? — Sargion se sumó al interrogatorio.

    — Louryth Grayhill, quien está en el ejército ahora mismo — Arker dio el primer nombre — Y Noak Jensen, su antiguo compañero. Él era la cabeza principal de todos nosotros. Ahora debe estar refugiándose con su hija.

    — Noak… — Gwyn no veía capaz a su compañero de algo así — Pero él…

    — Crearon una empresa fantasma para que pudiera cobrar un sueldo para vivir, pero en realidad, nos estuvo dirigiendo todo este tiempo — Arker le reveló la pieza faltante — No sé de donde sacaban el dinero para él, creo que lo extrajeron de las cuentas de los soldados que murieron y no tenían familia, pero no estoy seguro.

    — ¿Él fue el responsable desde el principio? — Gwyn no terminaba de creerlo.

    — No sé si desde el principio, pero sí desde que yo fui liberado — Arker sentía gusto al ver que con esas palabras podría liberar de algunas culpas a sus compañeros — De hecho, él tuvo la idea de hacer esto. Nos quería porque creía que compartíamos el odio de él hacia ustedes.

    — Lleven el teléfono a que lo examinen y extraigan toda la información, incluso la que haya sido borrada u ocultada — Gwyn no perdería la oportunidad de obtener todo lo que Arker le ofrecía — Y lleven a Arker al calabozo. Gracias a él al menos tenemos a los responsables de todo identificados.

    Los soldados que estaban allí vieron como Arker era retirado del sitio, apresado y en camino a un sitio de encierro diferente al cual había estado antes, de modo de evitar que pudiera escapar una vez más. Las cosas que habían dicho eran realmente impactantes, y para la comandante lo fueron más.

    Nunca creyó que volvería a ver o escuchar algo de Noak, dado a que sus hijos no tenían relación de amistad con Hana desde el día que anunció su retiro del ejército. Exceptuando las cosas que Ace o Natasha comentaban ocasionalmente, desconocía mucho respecto a su paradero.

    — Dijo que no regresaría al ejército mientras estuviéramos nosotros — Gwyn recordó esas palabras suyas — Y planeaba contribuir a eso. Sin importar que para eso tuviera que hacer alianzas con delincuentes…

    — Comandante, lo que usted hizo con Arker, aunque se lo entiendo, es algo serio — Sargion estaba preocupado por el futuro — ¿Qué es lo que vamos a hacer ahora?

    — Buscaría a Noak refugio por refugio, pero teniendo a esa nave paseando por los cielos, ascendiendo y descendiendo, no creo que sea la mejor idea — Gwyn no quería gastar esfuerzo en él — No creo que a la gente le guste ver al ejército en una cacería de brujas sabiendo que los invasores están cerca… Él seguro no sabe que Arker hizo esto, de lo contrario, lo habría detenido.

    — ¿Qué hará con él, entonces?

    — Nada, por ahora… — Gwyn esperaría con paciencia — Lo detendremos más adelante. Es un civil, y hasta donde sé, no cuenta con permiso para usar armas. Si nos enfrenta, lo hace más difícil para él, y sé que lo sabe.

    — ¿A quiénes más le decimos esta información? — Sargion tenía la curiosidad por saber cómo sería manejado.

    — A nadie más, no sabemos quiénes podrían estar en nuestra contra — Gwyn miró a todos y cada uno de los que estaba con ella — No se dice una sola palabra de esto a nadie, ni siquiera al comandante Lakor.

    — ¿Y qué es lo que haremos con Louryth? — preguntó una de las soldados de la comandante — Ella es una traidora, segunda al mando por lo que parece. Y está infiltrada en nuestras filas.

    — Quiero su localización rápido — respondió la comandante de DCT — Tengo una idea de qué podemos hacer. Pero necesitaré saber en dónde está ella, y de paso, saber en dónde está el enemigo.

    […]

    Louryth se encontraba en una patrulla compuesta por un total de diez soldados, ninguno de ellos aliado de su causa o amigo de ella que compartiese sus ideales. Habían visto la nave robada por Casseirem sobrevolar los cielos del planeta, y en uno de esos recorridos, pasar por la ciudad de Himmel. La mujer y los demás soldados estaban alertas en todo momento, sabiendo que debían reportar cualquier sospecha sobre la presencia del enemigo.

    Todo estaba callado por el momento, lo cual preocupaba en cierta medida a la mujer, y a los soldados que iban con ella también, dado a que mientras más tranquila estaba la calle, menos lo estaban sus mentes. El miedo de que podrían verse sobresaltados en cualquier momento les dominaba de a ratos. Excepto por algún encuentro ocasional con una patrulla aliada, o el avistamiento de los drones de vigilancia, no parecía haber casi nadie en aquella ciudad.

    De pronto, el dispositivo móvil sujetado por la mujer empezó a sonar. Esta, un poco apartada de los demás soldados, lo leyó. El mensaje provenía de un soldado a quien no conocía, y fue por eso que lo leyó, creyendo que sería algo importante.

    — “La comandante quiere investigar un sector de la ciudad de Himmel, pero no quitará a más de un soldado de cada patrulla, así que me pidió elegir a un soldado entre cada una de las diez patrullas más cercanas para acudir a ese sitio” — Louryth tenía el presentimiento de que algo no iba bien — “Si has recibido este mensaje, preséntate a las coordenadas adjuntas al final de este mensaje. Quien no se presente ya sea por miedo o alguna otra razón, se enfrentará una sanción por incumplimiento de una orden. Informa tu llegada tan pronto como estés allí. Se te espera en menos de quince minutos”.

    El mensaje terminaba allí mismo, y solo quedaba un enlace a la aplicación de gps de los dispositivos, de modo que ella pudiese ver las coordenadas a las cuales tendría que ir. Supo que no podría declinar ese llamado, y que no podría pedir ayuda de ninguno de aquellos compañeros de objetivo quienes no fueran citados, dado a que tenían su identidad descubierta. Tras dar la explicación a su tropa, Louryth supo que debía darse prisa para llegar al sitio antes de enfrentarse a algún castigo. No buscaba quedar mal en plena crisis.

    Queriendo recibir un poco más de esperanzas, la mujer redactó un mensaje a su pareja antes de partir.

    — “Creo que me toca pelear, pensaré en ti y en Hana cuando tenga a esos monstruos de frente” — Louryth escribía para Noak, ansiando por una respuesta antes de que tuviera que accionar su gatillo — “Te amo”.
     
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