Explícito Corazón y Entrañas (Daryl Dixon NSFW)

Tema en 'Fanfics sobre TV, Cine y Comics' iniciado por stfckkkkup, 31 Mayo 2026 a las 10:11 AM.

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    Corazón y Entrañas (Daryl Dixon NSFW)
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    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    5
     
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  2. Threadmarks: Aviso Legal y de Reconocimiento
     
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    Corazón y Entrañas (Daryl Dixon NSFW)
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    Romance/Amor
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    5
     
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    Aviso Legal y de Reconocimiento
    Sobre el fanfic Corazón y Entrañas

    Esta historia es una obra derivada no oficial basada en The Walking Dead, creada por Robert Kirkman, Tony Moore y Charlie Adlard (y desarrollada posteriormente en la serie de televisión por AMC y Disney). Todos los derechos de la franquicia pertenecen a sus creadores originales y a sus respectivas empresas.

    Reconocimiento
    Quiero agradecer y reconocer a:
    Robert Kirkman, Tony Moore y Charlie Adlard, por crear The Walking Dead y dar vida a personajes como Daryl Dixon.
    AMC y Disney, por producir la serie de televisión que inspiró esta historia.
    Image Comics, por publicar el cómic original.
    Los actores de la serie, especialmente a Norman Reedus (Daryl Dixon), por interpretar a uno de los personajes más icónicos del género.

    Propósito
    Este fanfic es un homenaje no comercial a la franquicia, creado con admiración por la obra original. No tengo fines de lucro y no busco infringir ningún derecho de autor.

    Derechos de Autor
    The Walking Dead y todos sus personajes, incluyendo Daryl Dixon, son marcas registradas de Robert Kirkman, Image Comics, AMC y Disney. Esta historia no pretende reemplazar, competir o lucrar con la franquicia original.

    Invitación
    Si te gustó esta historia, te recomiendo apoyar a los creadores originales:
    - Leyendo el cómic original (publicado por Image Comics).
    - Viendo la serie de televisión (disponible en AMC+ o Disney+).
    - Comprando merchandising oficial (para apoyar a los artistas y actores).

    ¡Gracias por leer!
    Espero que disfrutes de esta historia tanto como yo disfruté escribirla.



     
    Última edición: 31 Mayo 2026 a las 12:19 PM
  3. Threadmarks: Prólogo
     
    stfckkkkup

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    Corazón y Entrañas (Daryl Dixon NSFW)
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    5
     
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    Prólogo
    Todo se fue a la mierda, pero aún hay algo de esperanza. Una luz distorsionada que viene y va.


     
  4. Threadmarks: Capítulo I: Miradas Incómodas
     
    stfckkkkup

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    Corazón y Entrañas (Daryl Dixon NSFW)
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    5
     
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    Capítulo I: Miradas Incómodas


    [​IMG]


    ¿Lo recuerdas?

    La mañana era tranquila y te sentías bien, incluso parecía que habías olvidado que estabas en pleno apocalipsis.
    Hasta ese momento, eras una mujer solitaria. Perdiste comunicación con tu familia cuando esto empezó.
    Habitabas en una pequeña cabaña alejada de la sociedad, cerca del bosque.


    Te encontrabas afuera revisando tus provisiones de leña, cuando de pronto escuchaste unos pasos rápidos, alguien corría.
    Antes de que pudieras entrar a tu pequeño refugio, dos hombres te acorralaron.
    -"¡¿Dónde guardas las cosas?!" Dijo el que parecía ser el líder. Era alto, más grande que el otro hombre que lo acompañaba.


    -"No. Yo... Están atrás. Atrás." Rápidamente respondiste, de rodillas mientras uno de ellos sostenía fuertemente tu nuca.
    En realidad no había suministros, solo tratabas de protegerte y ganar tiempo para salvar tu vida.


    El más grande se dirigía hacia donde le indicaste. -"Quédate aquí. No la dejes escapar." Dijo, avanzando hacia la parte trasera del lugar.
    Mientras se alejaba, su acompañante aprovechó para golpearte en la cara dos veces.
    Eso fue suficiente para que reunieras fuerza. Lo miraste a la cara, memorizando cada uno de los rasgos de su rostro.
    Con coraje atrapaste su brazo y su cuello. Incapaz de gritar por tu agarre, apretaste cada vez más, forcejeando y haciendo que perdiera el conocimiento lentamente.


    Mientras intentabas recuperar el ritmo natural de tu respiración, recordaste la situación. Con rapidez te incorporaste, buscando en los bolsillos de tu pantalón algo que sirviera como arma. Al no tener éxito, revisaste el interior de la chaqueta del hombre que yacía en el suelo.
    Encontraste una navaja, la cual le clavaste en el cuello y en el centro de su frente.


    Sabías que en cualquier momento al no encontrar nada el otro hombre volvería para matarte, por lo que sigilosamente te escondiste dentro de tu refugio y revolviste los cajones hasta encontrar un arma con más alcance.
    Al pasar unos cuantos minutos, de nuevo escuchaste pasos que provenían de la parte de atrás.
    Te preparaste, tu pistola y la navaja cerca.
    -"¡Maldita perra!" Escuchaste sus palabras que se hacían cada vez más presentes. -"No... ¡No!" Su voz sonaba preocupada, parecía que acababa de ver a su amigo en el suelo.
    Aprovechaste la pequeña distracción para acercarte más, tratando de no llamar su atención. La puerta de tu cabaña estaba entreabierta, lo que te permitió apuntar tu revólver directo a su cabeza.
    Esperaste a que volteara a mirarte, para estar segura de que tu rostro sería lo último que vería.
    Cuando te miró, no perdiste más tiempo y jalaste el gatillo sin piedad.

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    Estabas agotada, tu cuerpo casi no respondía. Los golpes que te dio aquel tipo sí habían afectado.
    Te desplomaste en el suelo, la debilidad de tu cuerpo por la pelea te derribó. La adrenalina del momento te hizo perder la razón y ni siquiera te diste cuenta de que tu pierna había sido apuñalada durante el forcejeo.
    Aunque había sido algo parcialmente leve, bastó para dejarte inconsciente durante algunas horas...







    ¿Quién eres? ¿Quién soy?
    Confundida, caminas por los bosques de Atlanta, sedienta y cansada. Lo único que te queda es un trozo de sardina enlatada, la detestas, pero es tu salvación para sobrevivir y seguir de pie. Un revólver y una navaja que robaste de las últimas personas que viste hasta ahora. «No fueron muy amables así que no hay problema», dices para ti misma, tratando de no sentirte culpable por tus acciones.

    Has pasado por momentos difíciles, como toda la humanidad en general, pero no tienes tiempo para pensar de forma empática por ahora.
    Los pies te tiemblan, no puedes parar, no aún, ni tu refugio ni el bosque son lugares seguros para quedarte.
    Agotada, te sientas en una roca. Miras cuidadosamente la herida en tu pierna, está sangrando. Tratas de ser valiente, pero en el fondo temes que el olor a sangre fresca vaya a atraer a algún caminante y en el peor de los casos, a una horda.

    Las ideas no fluyen de manera clara, tomas consciencia y comienzas a respirar profundamente en varias ocasiones intentando calmarte.
    No pasa mucho tiempo cuando decides arrancar un pedazo de tu camisa con ayuda de la navaja.
    Haces una bola con el trozo de tela y lo introduces en la herida de tu pierna, el dolor es tan fuerte que te hace pujar un poco.

    Finalmente, después de unos minutos comienzas a avanzar de nuevo. La pierna te punza, pero continúas andando.
    Al cabo de un largo recorrido, encuentras una casa que parece habitada, es como una granja. Dentro, a lo lejos logras ver a algunas personas caminando por ahí.
    «Y ¿Ahora qué?» Nerviosa te preguntas a ti misma.
    Bajas la mirada directo a tu pierna, la observas con recelo, el miedo a que te confundan con una infectada se vuelve presente.
    Respiras profundo intentando ganar valentía. Sabes que no puedes vivir para siempre afuera, en el bosque.
    Te quedas un rato entre los árboles, mirando hacia aquella enorme casa, dudando si deberías acercarte o no.

    Pasados unos minutos ahí, decides marcharte. No quieres ser una carga para nadie.
    Te giras de vuelta hacia la profundidad del bosque, tratando de ser sigilosa.
    Aunque lo intentas con todas tus fuerzas, un par de hojas crujen bajo tus zapatos, provocando algo de ruido. Cierras los ojos apretándolos demasiado, esperas que nadie haya escuchado eso pero...

    Seguido del crujir de tus pies, se escuchan otros pasos, más profundos.
    Te escondes detrás de un árbol pero ya es demasiado tarde.
    -"¡Oye! Espera." Escuchas la voz de un hombre. Lentamente te giras para mirarlo, es un chico asiático, no parece molesto, tampoco agresivo.


    -"Disculpa... Yo... no quiero molestar. Ya me iba." Dices con prisa, tus pies apuntan hacia el lado contrario. Buscas irte rápidamente.

    -"Te sangra la pierna. ¿Te mordieron? O es... Disculpa." Agrega el chico con preocupación, su rostro luce avergonzado.

    Niegas con la cabeza. -"No. Ellos... Es solo un rasguño." Respondes mientras miras tu muslo. Te quitas el trozo de tela, revelando la herida algo profunda -"No importa..." Añades.

    El chico te mira con empatía, puedes ver que hay generosidad en él y parece que también lo percibe en ti.
    -"Necesitas ayuda." Te dice, su presencia es tranquilizante. -"Ven. Acá encontrarás todo lo necesario."
    No sabes de dónde salió, pero pronto lo descubres. Viene de la casa que habías estado mirando, vaya suerte.
    -"Por cierto... Mi nombre es Glenn." Dice mientras caminan hacia aquella granja.

    -"Yo soy _______________." Respondes avergonzada, no conversabas con alguien amable desde hace muchísimo tiempo y sientes que has perdido habilidad para socializar.
    -"Gracias por ayudarme..." Agregas en voz baja, casi como si no quisieras ser escuchada.
    Glenn asiente, con una pequeña sonrisa dibujada en su rostro.







    ¿Es el comienzo?
    Al llegar, varias personas les miran con cautela, es entendible. Difícilmente se puede aceptar a alguien nuevo en una situación de alto riesgo como ésta.
    Una chica sale a recibir a Glenn, te mira confundida, luego se percata de tus golpes y heridas.
    Parece incómoda con tu llegada, no sabe qué hacer contigo. Por un lado quiere ayudarte, pero por el otro entiende que no es su decisión si te quedas o no.
    La chica mira inquieta hacia todos lados, buscando algo, tal vez a alguien, también te observa de vez en cuando intentando comprobar tu estado de salud.


    -"Podemos ayudarla Maggie... No es una mala persona." Glenn habla con ella y parece que confía en su palabra.
    La chica solo asiente mirándolo con bondad y algo de desconfianza mientras acaricia la nuca del que parece ser su novio.


    -"Ven conmigo." Maggie suelta a Glenn de su agarre y te ofrece su mano. Te guía hacia el interior de la casa con discreción. Parece que llegaste en un mal momento o quizá simplemente no eres bienvenida.

    Al adentrarte más, notas a un hombre callado, está mirándote desde una esquina de la casa. Tiene el cabello algo desordenado y su piel brilla como si su cuerpo estuviera bañado en aceite para auto.
    Te das cuenta de que cuando tú lo miras, el desvía la mirada hacia otro lugar, pero rápidamente vuelve a posar sus ojos en ti.


    Maggie sigue guiándote y cuando por fin están lejos de la acumulación de personas, te asigna un cuarto algo desolado.
    -"Aquí estarás a salvo. No hagas mucho ruido." Dice mientras ajusta un poco la habitación para que estés cómoda.
    -"Espera aquí. En seguida regreso." Añade dando unos pasos lejos de ti.


    Mientras tanto, tu te escondes en la pequeña habitación a la que parece que nadie entra seguido.
    Muy a lo lejos escuchas personas hablando, pero no entiendes lo que dicen.
    De pronto la puerta de la habitación se abre de golpe, es el hombre que te observaba hace unos minutos.
    Está un poco confundido. Se quedan mirando por unos cuantos segundos.


    -"¿Qué te pasó en la pierna?" Dice pareciendo desinteresado, mientras toma una cajita de herramientas de un mueble dentro de la habitación donde te encuentras tú. Su voz es áspera y grave.

    -"Me clavaron un cuchillo." Le respondes con indiferencia, ya te acostumbraste un poco al dolor punzante en tu pierna.

    -"Déjame ver." Sus palabras no parecen una sugerencia, más bien una órden. No sabes por qué, pero su presencia te pone nerviosa y provoca una sensación en tu pecho que no tienes ni idea de cómo describir.

    Lentamente mueves tu pierna hacia adelante, permitiendo que la mire con facilidad.
    Él te observa de reojo, sin mostrar interés.
    -"Siéntate." Vuelve a ordenarte señalando una silla detrás tuyo.
    Tú haces lo que te pide, no quieres causar problemas, solo buscas pasar desapercibida por ahora.
    Se inclina cerca de tus piernas y cierra la puerta tras él.
    Te mira el muslo. El agujero en tu pantalón no es lo suficientemente amplio para asegurarse de que no es una mordida.
    -"Debes quitártelo." Ésta vez su voz no parece un mandato, incluso puedes notar algo de empatía en sus palabras, pero es casi imperceptible.


    Tragas saliva, pensar que tienes que mostrarte de esa manera frente a él te asusta, pero debes hacerlo.
    Titubeando un poco, comienzas a desabrochar tus jeans. Discretamente él se gira para darte algo de privacidad, mirándote de reojo un par de veces.
    Cuando el pantalón está al nivel de tus pantorrillas, te devuelve la mirada.
    Todavía en cuclillas inclinado hacia ti, observa tu muslo.
    Muestra alivio al darse cuenta de que no es una mordida, pero su expresión cambia rápidamente al ver que en realidad se trata de una herida bastante profunda.


    -"¿Quién mierda te hizo esto?" Frunce el ceño como si estuviera molesto.

    -"Unos tipos... Ya no importa." Te encojes de hombros, haces una mueca de dolor y asombro ante la sorpresa de ver la herida en tu pierna por primera vez en horas.

    Se limita a hacer un sonido profundo con su garganta, no es una palabra, pero parece que entiende tu situación.
    -"¿Cómo llegaste hasta aquí?" Te mira de reojo. Es un hombre rudo, pero hay algo en su expresión que se está suavizando lentamente.


    Antes de que puedas responder, Maggie entra en la habitación. Trae una venda y soluciones líquidas consigo.
    Por cómo luce su rostro, es claro que no esperaba que él estuviera aquí.


    -"Él es Daryl." Ella también se inclina para limpiar tus heridas. Daryl se mueve un poco en la habitación dándole más espacio.
    Maggie suspira aliviada al saber que no fuiste atacada por caminantes, eso la tranquiliza.
    -"¿Cómo pasó esto?" Habla mientras limpia los golpes de tu rostro.


    -"Unos hombres intentaban llevarse mis suministros... Pero ya no había nada." Respondes brevemente.
    Aunque el líquido que está pasando por tu rostro arde, tú sólo te limitas a apretar un poco las manos.
    Daryl sigue en la habitación, por alguna razón permanece de pie frente a ti, escuchando la conversación entre Maggie y tú.


    Después de limpiar tu rostro, se pasa a tu pierna y ésta vez no puedes evitar hacer muecas ni quejarte de dolor.
    Los tres están en la habitación, Maggie intenta ser gentil con tu herida abierta, pero el dolor causado por el alcohol es inevitable.
    -"Ya está listo." Maggie te mira, su voz es suave y cálida. Sus ojos parecen imaginar el dolor físico que sientes.


    -"Necesitarás más de eso." Daryl señala la venda que Maggie está a punto de ponerte.

    -"¿Puedes traer más? Están en el botiquín del baño." Dice Maggie, mientras Daryl apresura su paso y sale de la habitación.
    Te quedas en silencio sentada mirando a tu alrededor. Aunque estés en el apocalipsis y prácticamente todo se haya ido al carajo, todavía te tesulta incómodo tratar con personas nuevas.


    Daryl regresa con varias vendas y más medicamentos.
    -"Yo me encargo." Dice pidiéndole indirectamente a Maggie que se vaya. Ella lo mira un poco extrañada por su comportamiento, pero lo deja pasar y se retira de la habitación.
    Daryl se pone en cuclillas frente a ti y desenrolla una venda. Puedes notar que te lanza miradas rápidas mientras lo hace.
    Delicadamente pone el vendaje sobre tu pierna y sigue mirándote para asegurarse de que no está lastimándote.


    No sabes si es por la cercanía que está desarrollándose entre ustedes, pero acabas de notar que cuando Daryl te mira no puedes evitar sentir un revuelo interno. Con cada pequeña mirada tu corazón se hunde como si quisiera esconderse en lo más profundo de ti, pero a la vez deseara ser visto y tocado con gentileza, qué sensación tan extraña.
    Él continúa envolviendo tu muslo en vendajes, la profundidad de la herida fue tal, que aparentemente necesitarás más de dos vendas completas.


    Casi para terminar, corta un trozo de tela vieja y la amarra en tu pierna para que si llegase a haber hemorragia se contenga mejor.
    -"Tienes que descansar." Dice mientras organiza los medicamentos.
    Durante ese proceso, una caja de pastillas cae al suelo cerca de ti, te inclinas para ayudarle a recogerla pero él también hace lo mismo.
    Sus rostros quedan demasiado cerca, se miran por un instante.
    La sensación que esto te provoca es muy rara, te hormiguea el cuerpo, tu corazón se acelera y se achica al mismo tiempo.
    Ninguno de los dos se mueve ni rompe el contacto visual, como si de alguna forma se reconocieran.


    De un momento a otro Daryl agranda levemente sus ojos, con prisa se aleja de ti y recoge la caja del medicamento.
    -"No hagas mucho esfuerzo por ahora." Dice sin mirarte directamente. Su voz suena casi igual de indiferente que antes, pero algo ha cambiado y puedes notarlo.


    -"Gracias..." Te limitas a decir.

    Asiente sin decir nada y sale de la habitación. Tú no puedes ver qué pasa afuera, pero ahí está Daryl replanteándose lo que acaba de pasar.
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    Última edición: 31 Mayo 2026 a las 1:20 PM
  5. Threadmarks: Capítulo II: Luces y Colores
     
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    Corazón y Entrañas (Daryl Dixon NSFW)
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    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
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    Romance/Amor
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    5
     
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    3535

    Capítulo II: Luces y Colores


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    Un viaje a lo desconocido
    La noche transcurre lentamente y sigues encerrada en aquella pequeña bodega que está compuesta por tres estantes llenos de cachivaches, una silla de madera y una cama individual.

    No sabes muy bien qué hora es, parece de madrugada, pero no tienes sueño.
    Escuchaste alguna vez que el movimiento también es esencial para sanar heridas, o tal vez era para dolores musculares; ni idea, pero te levantas de la silla que no habías dejado por horas y cortas otro trozo largo de tela el cual amarras con fuerza en tu muslo solo para asegurarte, no deseas desangrarte ésta noche.
    Notas que alguien ha dejado algo de ropa limpia en el borde de la cama, la tomas y comienzas a vestirte.

    Cojeas un poco por la habitación. Tu curiosidad te anima a revisar el contenido de los estantes. En uno de ellos encuentras un par de revistas antiguas de moda. Te quedas unos minutos hojeándolas, luego te aburres y las regresas a su sitio.

    Sigues rebuscando entre los estantes y observas una pistola pequeña, al parecer es un revólver más grande que el que ya cargabas contigo. Te llama la atención que tiene flores talladas en el mango. También encuentras una linterna recargable y sin pensarlo dos veces guardas todo en tus bolsillos.
    Despacio, tratando de ser lo más silenciosa posible, abres la puerta y sales de la habitación. Enciendes la linterna que acabas de encontrar y caminas por el pasillo. Te abrumas un poco al estar rodeada de tantas habitaciones, menos mal casi todas están cerradas, excepto el baño.

    Te diriges hacia allí cojeando despacio. Cuando finalmente llegas, te observas en el espejo. No entiendes cómo, pero tu vida ha cambiado mucho de un día para otro. Abres la puerta del gabinete y encuentras un sin fin de medicamentos y pastillas, agarras todo lo que puedes sin abusar demasiado.
    Dudas un poco, pero el dolor que sientes es casi imposible de soportar, por lo que en tu boca introduces unas cuantas pastillas, cápsulas y tabletas.
    Para ayudarte a tragar, abres el grifo, acuñas tu mano y bebes el agua que cae en ella.

    Te quedas sentada en el suelo del baño hasta que los fármacos comienzan a hacer efecto. Te sientes más ligera, el dolor que sentías en la pierna ha disminuido bastante.

    Aún guardas unas cuantas pastillas en el bolso de tu chaqueta. Las observas en tu mano y te cuestionas si deberías tomar más, pero pronto te arrepientes y las regresas al bolsillo; no quieres morir de una sobredosis en este momento.
    Te levantas del suelo y bajas las escaleras. La casa es grande y eso despierta tu curiosidad.

    Al llegar a la planta baja, ves a Daryl afuera en el pórtico, sentado en el suelo. Rápidamente se percata de tu presencia y se pone de pie para acercarse a ti.

    —"¿Qué estás haciendo? ¿Estás loca?" Dice mirándote de arriba a abajo, comprobando el estado de tu herida reciente.

    —"No tengo sueño." Te das cuenta de que hablar con él es más sencillo ahora que estás bajo los efectos de las pastillas.

    —"La herida puede volver a abrirse. Vamos." Te toma del hombro guiándote de regreso a tu habitación.

    Pones un poco de resistencia, pero Daryl sigue jalándote. El ruido de ustedes hablando y sus pasos, alertan a la que parece ser la familia dueña de la casa.

    Maggie y otras cuantas personas más se reúnen un poco alteradas.

    —"¡Maggie baja ahora mismo." Un hombre anciano grita mientras se acerca a ti.

    —"Tranquilo Hershel está bien. No está infectada." Daryl intenta calmarlo poniéndose frente a ti como escudo.

    —"¡Maggie! ¡Beth! " Vuelve a gritar.

    Todos están mirando por el barandal de la escalera.

    Tú solo reconoces a Glenn, quien baja junto a Maggie para tranquilizar a Hershel.

    —"Papá todo está bien... No hay nada de qué preocuparnos. Confía en mí." Maggie habla con suavidad y logra aligerar la situación.

    —"¡Les he dicho que no dejen entrar a personas extrañas a la casa sin hablar conmigo primero!" Replica Hershel, su voz suena ligeramente más tranquila.

    Maggie y Glenn soban con gentileza la espalda de Hershel, guiándolo de regreso a la otra habitación.

    Las personas se disipan, Daryl y tu siguen en el recibidor de la casa.
    Estás tan drogada que casi no entiendes lo que acaba de ocurrir.


    —"Vamos." Daryl vuelve a intentar llevarte a tu habitación, pero ésta vez lo hace tomándote del antebrazo, tu cuerpo se eriza al instante.

    No entiendes muy bien el efecto que los medicamentos causaron en ti, pero crees que esa es la razón por la que te sientes tan atraída a Daryl. No coordinas bien tus pensamientos ni tampoco sabes cuándo volverá a tocarte, por eso intentas disfrutar al máximo de esta cercanía.

    Inconscientemente Daryl envuelve tu hombro con su otro brazo y suben las escaleras juntos.
    Cada tanto rozas su piel con las yemas de tus dedos.

    Al llegar a tu habitación ambos miran hacia afuera por la ventana y se percatan de que ya está por amanecer.

    Gentilmente Daryl te ayuda a sentarte con cuidado en el borde de la cama.

    —"Deberías dormir un poco." Dice todavía mirando por la ventana.

    Ignoras completamente sus palabras. —"Cuéntame algo sobre ti." Dices mientras posas tus brazos hacia atrás, ocupando más espacio en la cama.

    Daryl te mira un poco extrañado por tu comportamiento, incluso puedes notar que su frente se frunce.

    —"No hay nada qué contar. Vete a dormir."
    Se aleja un poco de ti, acercándose a la puerta y miras cómo sale de la habitación, pero al cabo de unos minutos regresa.
    —"Bébela." Te ofrece una botella de agua.
    Gentilmente la tomas sin dejar de mirar su rostro.

    Se sienta en la silla de enfrente y la gira hacia ti.

    —"Me quedaré aquí hasta que te duermas." Dice, su voz suena algo amenazante.
    Te recuestas en la cama con los brazos en tu abdomen y miras por la ventana.

    Al poco tiempo te das cuenta de que no podrás dormir, tu cuerpo está demasiado activo.
    —"¿Sólo te quedarás mirándome así?"
    Le dices en un tono algo burlón.
    Él simplemente sigue observándote sin decir nada.

    Desvías la mirada hacia el techo, aunque de reojo puedes notar cómo Daryl te sigue viendo.

    Te sientes inquieta, necesitas hacer algo.
    Él puede notar que te está costando conciliar el sueño.
    No duras mucho recostada cuando te levantas de nuevo.
    —"No puedo dormir." Dices rápidamente, tu cuerpo sigue lleno de energía.


    Ya es de día, el sol ilumina todo a tu alrededor. Sales de la habitación sin pensarlo mucho, mientras Daryl se queda mirando cómo lo dejas atrás.
    —"Maldición." Dice en voz baja. Es como si por alguna razón sintiera que tiene que cuidarte.
    Se levanta e intenta apresurar su paso para alcanzarte, pero no te encuentra.




    ¿Es acaso una epifaa?

    Te encaminas hacia el exterior, la luz del sol te deleita.
    Los efectos de las sustancias que ingeriste hace algunas horas están en su máximo esplendor. Lo ves todo colorido y luminoso.
    Rápidamente te descalzas, tus pies tocan el pasto húmedo por el rocío de la mañana. Sonríes ante la bonita sensación de estar mentalmente desconectada del apocalipsis latente.

    El suave viento y una brisa que aparentemente sólo tú puedes sentir, te envuelven como un delicado manto de seda. Esa plácida sensación te incita a moverte despacio, como si bailaras al ritmo de las raíces bajo la tierra, el viento soplando las nubes, el agua fluyendo libremente y el fuego quemando todo a su paso.
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    Cuando Daryl por fin te encuentra, te observa desde el pórtico. Primero te mira extraño, luego se da cuenta de que no puede quitarte los ojos de encima.
    Te mueves lentamente de un lado a otro y giras con un ritmo suave, hipnótico y encantador. Tú ni siquiera te percatas de que está mirándote, se queda ahí por un largo tiempo y ni siquiera sabe por qué. Cuando entra en razón, traga saliva y regresa de nuevo a la casa. Quiere dejar de mirarte de esa manera, pero no puede hacerlo. Finalmente se obliga a distraerse con algo diferente y se aleja de ahí.

    Después de un largo rato danzando como una flor recibiendo el viento de primavera, te recuestas sobre el pasto, pero tu paz no dura mucho cuando te das cuenta de que todos están moviéndose demasiado. No sabes cuánto tiempo has estado ahí, el sol ya no se ve tan brillante como antes.
    A lo lejos miras a Daryl aproximándose a ti, puedes notar que duda al acercarse.
    —"Te recuperas rápido." Dice, parece algo confundido. —"Necesitamos ayuda." Añade haciendo una seña con su brazo, obligándote a acompañarlo.

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    Te levantas y puedes notar que te observa profundamente, es como si cada vez se sintiera más cómodo contigo.
    Sacudes tu ropa y te entrega un hacha.
    —"Esto será suficiente para empezar" Te dice, su rostro serio. Tomas el arma y caminas junto a él.



    ¿Dónde estás?

    Comienzan a adentrarse en el bosque y es ahí donde te presenta con otra parte del grupo.

    —"Ella es..." Dice Daryl tratando de recordar tu nombre, luego mira el pasto por unos segundos, parece que intenta encontrar algo.

    —"Soy _______________."

    Glenn levanta la mano para chocar los cinco contigo y le sigues el juego.

    —"Es mejor que se quede en casa." Alega uno de ellos mientras niega con la cabeza.

    —"Todo está bien Rick... Puede venir." Daryl le responde con seguridad.

    —"Después de todo has sobrevivido de alguna manera todo este tiempo ¿no?" Habla Daryl dirigiéndose a ti.
    Tú solo lo miras, luego asientes brevemente.
    —"Entonces serás útil."Añade Daryl dejándolos atrás.

    Avanzan un poco más por el bosque y comienzan a hacerse los equipos para la exploración.

    —"Glenn y Daryl juntos... También... Tú ¿Cuál era tu nombre? No importa, vas con ellos." Dice Rick mirándote.
    —"Shane y yo iremos juntos. Nos encontraremos en la casa ¿De acuerdo?" Añade.
    Todos asienten entre sí y comienzan a alejarse.

    Caminas por el bosque con Glenn detrás tuyo y Daryl frente a ti.

    Juegas un poco con el hacha, los únicos sonidos perceptibles son sus pasos y cómo lanzas y atrapas el hacha en el aire.
    Daryl se gira para asegurarse de que ambos estén bien y se queda observándote por unos segundos, luego regresa su mirada al frente.
    —"Cuidado con eso." Dice sin mirarte, manteniendo su atención en el camino.

    —"¿Qué estamos buscando?" Preguntas con curiosidad mientras observas el camino de lado a lado, tratando de encontrar algo.

    —"Es... un amigo digámoslo así." Responde Daryl sin prestarte mucha atención.

    Siguen andando por un rato más, hasta que Daryl comienza a rendirse.

    —"Es inútil, deberíamos regresar." Dice guiándolos de vuelta a casa.
    —"Esperen..." Agrega devolviéndose.
    Glenn y tu lo acompañan hasta un árbol manchado de sangre.
    Segundos después, un caminante se acerca hacia ustedes y parece ser a quien estaban buscando.
    El muerto viviente comienza a atacarlos, sobre todo a ti, pero reaccionas rápido, le clavas el hacha en la frente y cae al suelo. Te miran sorprendidos, no esperaban una reacción así de ti.

    —"¿Estás bien?" Glenn se acerca ligeramente para asegurarse de que no te hayas lastimado. Daryl te observa con respeto.

    Ambos inspeccionan el cuerpo en estado de descomposición que yace en el suelo. Instantáneamente se percatan de que no hay ninguna mordida en el caminante. Incluso hablan de una posible muerte por asfixia.

    —"Shane miente." Dice Daryl con seguridad y avanza decidido de regreso a la granja.

    Glenn y tu se miran con extrañeza pero avanzan rápido tras Daryl.

    Minutos más tarde, llegan a la gran casa y Daryl les cuenta a quienes están presentes que Shane pudo haber asesinado a Randall. No sabes quién era él ni por qué lo buscaban, por lo que decides alejarte un poco.

    Te quedas afuera en el pórtico, cuando notas algo de desesperación en el grupo, te das cuenta que están buscando a alguien... De nuevo.

    No estás acostumbrada a esto de convivir con tantas personas. Estuviste sola por mucho tiempo, pero aún así te unes a la búsqueda, a pesar de que no sabes a quién están buscando ni cómo luce.

    Por lo que escuchas, se trata de un niño.

    Asomas tu cabeza por una esquina de la casa y de un momento a otro, como si de magia se tratase tienes que apresurarte; hay una horda de caminantes rodeando gran parte de la granja.

    Hacía mucho tiempo que no pasabas por algo así, no sabes si estás lista para pelear. Inhalas profundo con la esperanza de ganar algo de valentía.
    Entras de nuevo a la casa y algo en ti te dice que ésta será la última vez. Miras por todos lados, tratando de averiguar dónde guardan las municiones.

    Mientras tanto Daryl te busca entre la multitud. Dos caminantes lo acorralan, pero no le toma mucho acabar con ellos. Desesperado al no encontrarte, sube a su moto y escapa.

    Finalmente encuentras una pequeña bodega con armas, tomas lo necesario y subes a la parte más alta de la casa.

    Comienzas a disparar a cada caminante que ves.
    De pronto te percatas que el granero arde en unas llamas que crecen con rapidez.

    Al pasar unos minutos, parece haber menos caminantes. Logras ver a Rick y a un niño junto a él; sientes algo de paz porque quizá ese pequeño es a quien buscaban.

    Rick te mira y te hace una seña para que bajes.
    Al llegar, Hershel se une a ustedes en contra de su voluntad, no queda nada más en la granja, sólo escombros.
    Todo pasó muy rápido, subes a la camioneta con Hershel, el pequeño niño y Rick, quien arranca el auto apresurado.

    —"¿Quién es ella?" El niño pregunta refiriéndose a ti.

    —"Es una nueva integrante Carl." Rick le responde, pasando su mano por el cabello del chico con ternura.

    Hershel los mira con algo de desconfianza, como si no estuviera completamente seguro de que los acompañes.

    No has convivido mucho tiempo con ellos, pero de cierta forma estás feliz de haber encontrado a estas personas y agradeces que todos hayan logrado huir... o al menos eso esperas.

    Aunque no lo digas abiertamente, en el fondo te preguntas si volverás a ver a Daryl.

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    Última edición: 31 Mayo 2026 a las 1:21 PM
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