Explícito Entre garras y corazones (Hunter x Hunter)

Tema en 'Fanfics de Anime y Manga' iniciado por Mekonek, 28 Mayo 2026 a las 10:44 PM.

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    Mekonek

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    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Entre garras y corazones (Hunter x Hunter)
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    77
    Esta historia sigue en emisión, la publique antes en varias paginas con otro nombre de usuario, solo que también la publicare acá, antes continuar, quiero aclarar que es un Long Fic, por lo cual estaré actualizando constantemente subiendo episodios.
    [CASE=]Como pueden ver dice que es un fic, Explicito y es que al pasar de lo episodios se tornara mas subido de tono[/CASE]

    Como tal no hay prologo, así que todo empieza en el capitulo 1
     
    Última edición: 30 Mayo 2026 a las 11:23 AM
    • Reflexivo Reflexivo x 1
    • Impaktado Impaktado x 1
  2. Threadmarks: Capitulo I: Dia de x la x curiosidad
     
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    Entre garras y corazones (Hunter x Hunter)
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    10463
    Monstruos, animales, especies extrañas, riquezas sepultadas, tesoros escondidos, mundos de demonios, tierras inexploradas...

    Las personas atraídas por lo desconocido son llamadas cazadores.

    - Día de la curiosidad -

    Isla Ballena

    La luz del sol sobresalía en el puerto de la isla ballena, los lugareños hacían sus deberes, una mujer de pelo naranjado, estaba haciendo las compras del día a día. Eligiendo pescados para su familia, 2 hombres que cargaban un par de cajas llenas de peces se acercaron a la mujer. — ¿Gon aún está intentando atrapar el Señor del lago?.

    La pregunta tomo por sorpresa a Mito Freccss — Uh… — volteo a ver detrás suyo y vio a los 2 hombres, — S-Si — al ver que eran pescadores conocidos del pueblo, volteo de nuevo eligiendo una serie de pescados.

    — Ha estado en eso por una semana en el bosque, sin parar — Dejo caer basura de los pescados, mirado a estos con temor de que Gon hiciera alguna locura. — ¿Prometiste que podría tomar el Examen de Cazador si atrapaba al Señor del Lago?

    Mito no contesto a los hombres y continuo, con su trabajo, los hombres dieron un suspiro y — ¡"Que ingenuo"!… se necesita más de cinco hombres para capturar a ese monstruo — uno de los hombres dejo caer una de las cajas.

    — ¿Cómo se supone que un niño va a atrapar a esa bestia? — dijo el otro hombre a la par que llevaba una de las cajas.

    — Mito no quiere que tome el Examen de cazador — remato hacia su compañero, el cual pensó por un momento solo que luego dijo — Pero el padre de Gon tenía la misma edad cuando lo atrapo…

    Las últimas palabras las pudo escuchar Mito quien miraba hacia la nada, pensado en como Ging fue al examen y desde entonces no sabía nada de él. De su bolso derecho saco uno un cuaderno en la cubierta tenía una textura de piel con unas letras grabadas "Otro mundo", en su interior había una antigua foto de Ging Freccs cuando era joven.

    « Gon es muy pronto para que te deje ir al examen… aun no conoces, ni la mitad del mundo y mucho menos los secretos de este » Ella pudo pensar viendo el antiguo libro en su posesión de su ancestro Don Freccs.

    Un ruido estridente, se escuchó a lo lejos. Mito volteo ver que ocasiono ese ruido que la, saco de sus pensamientos. Cerca del lugar un local de carnicería ocurrió de uno de los robos ocasionales por parte de una ¿Bestia local?... era difícil discernir, si tomarlo como una bestia o como una niña feral en el bosque.

    Entre la espesura de la selva, un niño de cabello verde oscuro sostiene con firmeza una caña de pescar. Sus ojos reflejan concentración; cada músculo de su cuerpo está alerta, esperando el momento perfecto.

    Sobre la cima de un árbol de pronto, siente un tirón violento. — ¡Ahí está... lo tengo! — exclama Gon Freecss, con una sonrisa radiante.

    Con todas sus fuerzas, jala la caña y del agua emerge un pez gigantesco que salpica con fuerza. Oponiéndose a ser capturado y usando la propia fuerza para tirar del cebo. La caña se tensó en las manos de Gon buscando escapar de él. Solo que no se rindió, antes que el pez del lago lo dominara con una gran fuerza que tenso sus músculos y puso de color rojo su cabeza de la fuerza que estaba haciendo.

    Gon reunió la fuerza suficiente impulsándose de las ramas de los árboles, se lanzó del lado derecho del árbol, maniobro en el aire dando vueltas, la cuerda de la caña de pescar rodio uno de los troncos, la fricción y el hilo enredado. Lo ayudaron con una polea que fue capaz de pescar al gran Maestro del lago.

    Apunto de caer pudo ver como el Maestro del lago salía, un pez de color azul con escamas verdes. La mitad del cuerpo en forma de camarón, unas 8 veces más grande que el tamaño de Gon, salió del océano. Estaba feliz con una sonrisa enorme, con el sol el cual lo cubría. — ¡"Te atrape"! — El grito y cayó al lago.

    De la emoción salió del lago con una enorme sonrisa y las manos hacia arriba mirando el gran banquete del pescado. — Ahora te tengo que llevar al pueblo — con su mano se presionó la boca, un gran chiflido se escuchó en el bosque.

    •••
    Horas después, el joven de catorce años junto a un enorme zorro Kitsune transportaban a un enorme pez con una cuerda, en un tronco de árbol donde se posaba el gran Pez rey del estanque, caminaron por el pueblo de la Isla Ballena transportando al temido y legendario Pez Rey del Estanque.

    El peso del pez hacía que el suelo vibre, mientras era empujado por el Kitsune, Gon llego junto a su mascota, frenando y mostrando el enorme pez que, cayó en el suelo ocasionando un gran ruido. Los aldeanos se acercan asombrados, murmurando entre ellos. — Increíble… ¿Este es el gran señor del Lago?... ¡han pasado 20 años desde que se capturo uno semejante!... — , a lo lejos una criatura podía ver al enorme pez. Como algo a tomar.

    — Este pescado fue capturado por el padre de Gon hace años, ¿no? — dijo uno de los lugareños. En el suelo podían ver como el enorme pez aún se movía a pesar de estar varios minutos fuera del lago

    — Ni con cinco hombres pudimos pescarlo... llevamos diez años sin saber si ese pez seguía vivo — varios pescadores profesionales vieron al pez, observando el gran botín. — Se nota que es el hijo de Ging.

    En el fondo del todo, un hombre con gorra se acercó hacia Mito, miraba hacia la conmoción con una mirada de preocupación, — Mire Mito, ¡Gon logro capturar el pez! — se podía ver la emoción del hombre con gorro.

    Los lugareños empezaron hacer espacio para que Mito pasara sin problemas, Gon pudo observar a su tía, que observaba tristeza al ver que capturo al pescado — "Tía Mito, ¡Capture al pez! Como te prometí" — corrió y se puso enfrente de a su tía.

    Gon sonríe ampliamente y se vuelve hacia su tía. — Ahora es hora de cumplir tu promesa, ¿Mito-san? — el chico saco de su suéter que llevaba un papal, mostrando un formulario para el examen de cazador.

    Mito podía ver como Gon la observaba, con una sonrisa y emoción, solo que mirarlo a los ojos era difícil, aún era muy joven para que explorara el mundo, « ¿D-Debo dejarte ir? » con un enorme pesar pensó, no tenía la fuerza suficiente para decirle a Gon mirándolo a los ojo que podía ir. Ella cerro sus ojos con duda.

    — Te daré mi esfuerzo — Gon afirmo, mirando a su tía la cual, aun no contestaba. — ¡Te prometo que me convertiré en un Hunter!.

    Entre las sombras de los árboles, unos ojos amarillos, felinos, observan atentos el pescado recién capturado. La criatura se agazapa, midiendo la distancia, sus orejas se mueven apenas, calculando el salto perfecto.

    — Las palabras son importantes, Mito-san. ¿Tú fuiste quien me enseñó a cumplir siempre las promesas?, ¿verdad? — insistió a Gon esperando que su tía le recibiera el formulario. Ella tomo el papel sin decir nada.

    En ese instante, un destello blanco cruza la calle. Una figura se lanza a toda velocidad y, en un parpadeo, el pez es tomado por algo que empieza arrastra la cuerda con una gran fuerza. — ¡La ladrona de comida! — Es lo que alcanza a decir uno de los lugareños al reconocer a la familiar criatura.

    — ¿¡Qué—!? — exclamo Mito, sorprendida. Gon reacciono y comenzó a correr detrás la criatura. El ladrón, un felino ágil y delgado, salto hacia el hacia techo de un edificio, y comenzó a saltar de techo en techo con una gracia impresionante.

    — ¡Regresa aquí! — grita Gon, corriendo con todas sus fuerzas en entre las calles siguiendo a la, esquivando a la personas y obstáculos en la calle.

    ¡"No,nyau"!— respondio el felino, mirando hacia atrás con una sonrisa traviesa antes de perderse entre los árboles. Gon frunce el ceño al ver que estaba a punto de salir del puerto con el pescado y que no podía alcanzarlo a pie. — ¡Kitsume! — llamo a su confiable zorro con voz firme.

    En la calle donde había estado el Pez el enorme zorro escucho a su dueño, el cual lo llamaba las personas rodeaban al animal, el cual dio un enorme por encima de los lugareños, los cuales pudieron ver encima de ellos a zorro.

    Kitsume se estrelló con carritos que transportaban verduras en aquel mercado, en las calles las personas tenían que esquivar al enorme animal, que se dirigía hacia Gon. Antes de que Kitsume llegara a con Gon, el salto hacia el lomo del zorro y señalo al frente. —¡Persigue a ese gato! — Kitsume pudo ver como una figura se alejaba a la distancia

    El zorro ruge y se lanzó hacia la maleza, abriéndose paso a toda velocidad. La figura blanca continúa moviéndose con agilidad entre los troncos, brincando con una elegancia casi sobrehumana.

    Gon tomo su caña de pescar, concentrando su respiración, «"No escaparas"». Solo tiene una oportunidad para usar su caña, — ¡Toma esto! —grito, lanzando el anzuelo. El hilo se tensó en el aire y se enredó en la pierna del felino, obligándolo a frenar bruscamente. Gon salta del zorro y se aproxima con cautela.

    "Lo que ve lo deja sin palabras."

    Frente a él no hay un simple animal, sino una chica de rasgos híbridos: orejas felinas, una cola blanca que se mueve inquieta y unos ojos dorados que brillan como los de un depredador. Su cuerpo, delgado y ágil, tiene proporciones humanas, y su cabello, blanco como la nieve, cae desordenado sobre sus hombros.

    Ella jadea, mirando al niño con una mezcla de sorpresa y fastidio. — Déjame...nyau... ese pescado es mío — dice con voz temblorosa.

    —¿Qué eres tú? — pregunta Gon, sin poder contener su curiosidad.

    — Soy un felino cazador — responde la chica, con cierta torpeza, como si no entendiera del todo sus propias palabras.

    Gon sonríe, fascinado. — Así que también eres un cazador?, Gon pudo ver a la gata que, apenas era cubierta por ropa vieja, principalmente con ramas y ojos en esta. La ropa vieja estaba hecha de cuero y viendo a la chica podía notar que era salvaje.

    Era el ladrón que robaba a constantemente al todo el pueblo. — Este pescado que case, se usara para todo el pueblo…, ¿No quieres ir al pueblo? — la gata simplemente lo miro, con curiosidad.

    — Sígueme — No quiero, nyau — dijo mirando a Gon. El cual dio un gran suspiro y miro hacia su zorro mascota, — Kitsune, llevaremos a alguien más al pueblo — El zorro solo miro.

    •••
    Gon regreso al pueblo con la gata, el ladrón salvaje amarrado, varios de los lugareños podían ver al ladran de pueblo con curiosidad, no era más que una niña joven con rasgos felinos. Solo que a juzgar por su apariencia no era más que una persona salvaje.

    La gata estaba en un carreta, encerrada y amarrada. Ahí estaba Gon con la criatura recién capturara. Las personas rodearon la carreta.

    — Lograste capturar al…. Bueno a la ladrona del pueblo — dijo uno de los pescadores mirando a la chica salvaje. Por otra parte, el Alguacil del pueblo, Jurel se acercó con una manta y tapo a la chica. — ¿Cuál es tu nombre?... niña — Jurel espero que la gata le contestara, solo que la gata se tensó y parecía está amenazando a todos.

    Una gran cantidad de intención de matar, comenzó a filtrarse en el lugar y varios de los lugareños, comenzaron a desmañarse, así como hizo retroceder a todos. Jurel con el sudor cayendo de su cabeza. « Una criatura mágica » pensó, este tipo de seres, generalmente necesitaban algún cazador profesional para lidiar con estos, solo que en este momento en la isla ballena no había ningún cazador.

    Así como que el precio de uno era bastante elevado para que ellos pudieran pagarlo, — Permíteme, verla — Dijo Mito-san. Por un momento Jurel no iba a negar que Mito se acercara a la gata, solo que pudo ver no parecía ser afectada por aquella presión de matar.

    Al igual que Gon que aun sonreía, en aquel lugar. Intentando calmar a las personas afectadas por esa presión. Mito-san se acercó hacia la criatura. Levanto su mano con delicadeza y con su mano toco la frente de la gata. — No me toque. Nyau…. — iba a decir la gata, solo que sintió como su vista se nublaba y caía en un profundo sueño.

    La gata se levantó en la casa de los de los Freccss, Neferpitou estaba en aquella casa, podía sentir en su cuerpo algo suave, en su cuerpo, podía ver una tela suave de color rosa, por la parte baja de su cuerpo sentía otra tela que rodeaba su cola y pudo ver una especie de pantalón de color blanco.

    « ¿Dónde estoy? » pensó la gata mirando, con extrañas formas y una mini solo que parecía alumbrar aquella habitación. — Ya despertaste… — la gata escucho la voz de una mujer que la miraba. Ella estaba punto de atacar.

    — No te hare nada malo… — Mito dijo mirando la gata, la cual seguía estando a la defensiva, regañando con maullido de gatos, con un bufido de gato. Mito se sentó en una silla de madera mirando a la gata. Mito, entrelazo sus manos sin saber que podía decir.

    Solo que adelante estaba la gata aun, en guardia — Has ocasionado varios problemas…, has vivido como una salva durante mucho tiempo, y tienes bastantes deudas, así como que eres considerado una criatura mágica — Mito dijo con algo de inquietud mirando al animal extraño.

    — Se que puedes hablar mi sobrino… me dijo que puedes hablar, así que te preguntare… ¿Cómo te llamas? — le pregunto esperando una respuesta, solo que la gata no parecía hacer el intento de contestar.

    La gata al escuchar esa pregunta, « ¿Cuál es mi nombre? » al pensar eso un dolor de cabeza se hizo presente, a la par que miraba visiones de una luz fuerte. A su lado había algo que le decía « "Tu nombre es N-Neferpitou" » fue lo que pudo recordar a la par que una migraña fuerte en su cabeza se hacía presente que casi la hace gritar.

    Mito-san vio como la gata, sufría con esa pregunta y pudo percibir que una luz venenosa salía del cuerpo de la gata, « Ella esta maldita » aquellos rastros de un Nen externo. Mito-san dio un gran suspiro y en sus manos comenzó a emitir un suave Ten de color verde.

    Con el cual otra vez toco la cabeza de Neferpitou, el Ten reacciono con la gata frenando que aquel Nen maldito la siguiera dañando y sanando dolor de chica, — Todo estará bien… — dijo mirando a la gata.

    — Me imagino que tienes hambre — dijo Mito, se levantó de la silla, acercándose a la mesa donde había un plato que estaba tapado por otro plato, había una carne de color azulada freída y cocida con una que otra verdura.

    La gata intento lanzarse hacia la mesa, solo que Mito con el Ten en su cuerpo evito que hiciera un desastre la habitación. — Con calma, la comida no se va escapar… — la gata se calmó, y finalmente fue con calma hacia la comida.

    Empezó a comer con sus manos ignorando los cubiertos.

    •••
    El día transcurrió sin mayor percance, Gon se había despedido de la mayoría de los lugareños de la isla, en el jardín. Podía ver con a la chica gato con extrema curiosidad, « Tia Mito la está cuidando » luego de que la capturo y ella había quedado inconsciente por el toque de su tía.

    Su tía, estuvo discutiendo con el Alguacil Jurel de los cargos de la gata, los robos constantes de la gata habían acumulado aproximadamente 436 mil en deudas, por daños o por robos en la propiedad ajena en el puerto y en parte de la ciudad Ballena.

    La gata no tenía ningún cargo contra los civiles, más allá de lo antes dicho… solo que tampoco entraba como un humano. Y ese factor parecía ser decisivo para ser considerado una criatura mágica, que podría entrar como criterio para los cazadores.

    Mito la había llevado en su casa inconsciente, la ropa que tenía la gata estaba muy desgastado y se podía ver que era una persona salvaje. Ahora él estaba a punto de entrar, solo que podía ver que la gata estaba en la sala.

    Por otra parte, su tía Mito había ido a la cocina donde estaba su abuela. — Bueno, entrare en la habitación — él se caminó hacia la entrada y entro, por la sala hasta que llego en la habitación. Al entrar pudo ver como la gata estaba comiendo parte de la carne del pescado que capturo y fue usado como comida para el pueblo.

    La gata con la boca llena lo vio, sus orejas se movieron de la inquietud, ella trago la carne — Nyau…, esta es mi comida — apartado su carne pensada que Gon le quitaría otra vez su carne como lo que hizo con el pescado de que robo.

    — No vine a quitarte tu comida — Él dijo rascándose en la cabeza, y simplemente se sentó en la mesa mirando a la gata, « ¿Qué es esta gata? » eran algunos de los pensamientos, que tenía. Solo que no sabía que preguntar a alguien que había vivido como un salvaje.

    — ¿Tienes algún sueño? — las orejas de la gata se movieron al escuchar eso — ¿Qué es un sueño? — dijo sin saber a qué se refería.

    — Un sueño… es, bueno es algo de lo cual deseas tener o ser a futuro… — el ejemplo que dio era muy vago incluso para él. Solo que no sabía cómo podría describir.

    Eso ultimo que dijo, hizo que la gata se interesara en el tema, su cola se movió de un lado a otro con interés — Me gustaría tener mucha carne para comer — dijo luego de eso. Solo que no parecía comprender del todo que era un sueño.

    — y también me gustaría cazar cosas más grandes — miro la carne del pescado que no pudo obtener por el chico, de pelo del color de las hojas de los árboles.

    Gon sonrió al escuchar el sueño de la gata, — Puedes ser un Hunter para conseguir retos más grandes… criaturas más fuertes, como aquel pescado… bueno que… intentaste robar — dijo, solo que la gata no parecía saber que era la palabra de robar.

    — ¿Qué es ser un Hunter? — lo que dijo el chico de pelo de hojas le capto su atención de nuevo — los Hunter son gente increíble que viven persiguiendo sus sueños… como mi padre — con una sonrisa y una voz radiante dijo el chico.

    — ¿También quieres ser cazadora?..., podríamos hacer el examen juntos — ¿c-Cazador...? —repite la gato, dudando, mirando al chico con ojos llenos de curiosidad.

    — Los cazadores exploran el mundo, descubren cosas nuevas y enfrentan todo tipo de peligros —dice Gon, con su entusiasmo contagioso que había recorrido por todo el pueblo.

    La gata lo observo en silencio, como si tratara de entender su forma de pensar, y finalmente asintió.
    —Seré una cazadora —declara con una firmeza quef sorprende incluso a Gon.

    — Por cierto, olvide preguntarte... ¿Cómo te llamas? —pregunta Gon mientras avanzan entre los árboles. Ella se quedó pensando unos segundos, por ese dolor de cabeza parecía que iba a volver solo que fue interrumpido por lo último que recordó.

    « "Tu nombre es N-Neferpitou" » Sus labios se mueven lentamente, como si probara por primera vez la idea de tener un nombre. Finalmente, responde con suavidad: — Mi... nombre... es Neferpitou.

    Mito finalmente había dejado a la gata comiendo algo de comida, en sus pensamientos había terminado en la habitación observando la foto de su hermano Ging en el espejo — Debe estar en la sangre — la voz de la abuela lo saco de sus pensamientos.

    — Nadie había sido capaz de capturar al enorme pescado, luego Ging lo logro cuando tenía 14 años — la abuela camino por la cocina hasta encontrarse con Mito que aún tenía el cuadro de la foto en su mano.

    — Ahora su hijo, consiguió la misma hazaña… con la misma edad — la abuela, continúo caminando hasta llegar su cafetera y agarrar una taza de Café, — tiene sus mismos ojos que tu hermano… no podremos seguir reteniéndolo — dio un sorbo a su café.

    Mito aún seguía pensado mirando la foto « ¿Realmente está seguro de esto Gon? » ella pensó, pudo ver que su abuela estaba ahí con ella. — No puedo evitar preocuparme por Gon, puede ser parecido a su padre… solo que eso no lo protege de los riesgos del mundo — dijo mirando sus manos.

    Con un poco de concentración podía emitir un aura, que podía ser usado como arma. Y en un examen como ese no sabía que personas podría encontrar Gon, — El debería crecer como un niño más de este pueblo con sus amigos y no como un adulto Hunter — dijo con pesar.

    — Deberías hablar con él, antes que parta hacia el examen… aún tiene el tiempo para convivir con el — la sabia Abuela la aconsejo y Mito. Dejo la foto que tenía.

    — Hablare con el — Mito camino por la habitación. Saliendo de la cocina y encontrándose a su sobrino con la gata. La cual estaba escuchando con atención a todo lo que decía Gon.

    — Gon, ¿estás seguro de todo esto? — por un momento espero que Gon dudara, solo que él no estaba más que contento — ¡"Si"! — con una voz firme contesto.

    Había anochecido, para Neferpitou este lugar era muy pequeño. « ellos siguen algo llamado "reglas" », lo poco que recuerda. Todo estaba oscuro, en un espacio reducido, solo veía la luz del sol a través de una reja y podía sentir como alguien movía ese espacio.

    Por casualidad del destino, el espacio donde estaba se derrumbó por una colina, el suelo donde se encontraba se agrieto dejando caer la caja, que se estrelló en una roca, la caja libero un destello de luz que cegó a su captor. "Correr" en eso pensó, para salir corriendo de la caja.

    Durante varios minutos corrió, hasta que sus piernas se cansaron. El tiempo paso, y ella aprendió a sobrevivir saqueando los basureros locales por algo de comida, « deja de hurtar en la basura» muchas veces hombres de la carnicerías o restaurant ahuyentaron a la chica, sin otro remedio tuvo que aprender a cazar presas como conejos o pájaros en el bosque, bebiendo agua de los ríos.

    Solo que vivir como un salvaje… no lo era todo, « aquellas personas, siempre solían ser ruidosas » y en una de esas ocasiones Neferpitou. Termino en un jardín escolar de niños que jugaban cerca del bosque, protegidos por una valla de seguridad.

    Una escuela sencilla para los puertos de la isla ballena, había secciones donde los niños aprendían y eran separados mediante grados escolares. Una niña de pelo anaranjado, jugaba en los jardines de ese jardín de niños.

    Recogiendo flores de color blanco, dispersas en el suelo… las ordenaba con un valor anti natural, como si fueran un pedazo preciado de comida. Y Neferpitou, finalmente le gano su curiosidad felina. Para entrar en la escuela solo tuvo que saltar la barda de metal que protegían a los niños.

    Evito que cualquiera de los niños o adultos la observaran entrar y llego hasta uno de los edificios, que en el techo tenía una grieta en la madera, para entrar en el ático. Contenían materiales didácticos, sillas para los niños, así como una variedad de libros.

    Debajo del ático también podía observar, a los niños cuando tenían clases… ese salón estaba a cargo de la gran maestra Morra. Una mujer de edad grande que enseñaba a los niños tanto como hablar como a leer.

    Neferpitou aprendió a leer, pronunciar palabras y a veces a escribir, eran unos garabatos apenas legibles, solo que imitaba los ejercicios que la gran Morra dejaba a los niños. Particularmente en una de esas ocasiones, Neferpitou dejo caer uno de los lápices.

    — ¿Qué fue eso? — gran vio como un, lapis cayo del ático. « ¿Podría ser que uno de los lápices hubiera rodado? », la duda carcomió a la gran Mora. La clase de ese día termino particularmente rápido.

    Sin más rodeos, gran Morra camino por el salón de niños, hacia la parte que subía en el almacén del ático. — Casi, no limpio el ático… me pregunto, ¿sí estará tan sucio? — dijo para si misma. Para los agudos oídos de Neferpitou fue una advertencia, que le dio el tiempo suficiente para esconderse entre las cajas.

    Antes de que pudiera esconderse por completo, escucho el crujir de la puerta del ático, gran Morra había abierto la puerta. — p-pero ¿Qué es esto? — dijo al ver una serie de dibujos en el suelo, hechos por alguien que no parecía ser uno de sus alumnos. Ninguno de ellos subiría sin que lo supiera.

    No podía ser un adulto al ver, la caligrafía y los dibujos de una especie de niña de pelo blanco. Gran por un momento, « ¿Debería reportar esto? » dudo viendo los dibujos. Hasta que escucho caer algo entre las cajas.

    Y gran puedo ver en la oscuridad un pelo blanco, en medio de todo uno pupilas dilatadas amarillas sobre salían de la oscuridad de esa habitación. — ¿Tu hiciste estos dibujos verdad? — no recibió ninguna repuestas, más que los ojos que la vigilaban en aquella oscuridad.

    — Dejare todo esto por acá, no te molestare niña… solo no ocasiones problemas.

    Varias cosas ocurrieron desde entonces, al inicio del día Gran subía casi siempre un almuerzo que dejaba en el ático, una seria de ejercicios en un libro y antes de partir. Ella limpiaba el lugar.

    Neferpitou vivió cómoda durante unos meses, hasta que un día… Gran dejo de asistir. Ese refugio como para la gata había dejado de ser cómodo, en su lugar. Ese salón comenzó a convertirse en un almacén más extenso y el motivo por el cual visitaba, aprendiendo las enseñanzas de los quedo atrás.

    En el cuarto de Gon, su tía Mito entro en la habitación, su sobrino estaba alistando su ropa en su mochila así, como que tenía su confiable caña de pescar, — Tu padre te abandono, cuando era joven… para convertirse en cazador — al escuchar eso Gon dejo de alistar sus cosas.

    — Lo, se — ¡Eligio convertirse en un "cazador antes que cuidarte"! — Mito levanto sus manos, intentando que recapacitara Gon para que dejara atrás lo de ser un Hunter. El dejo de alistar su ropa por un momento.

    — ¿No es eso asombroso? — El dijo mirando a su tía Mito — Ser un hunter debe ser tan grandioso que estaba, dispuesto a seguir su propio sueño — esas palabras dañaron a Mito que miro con tristeza a Gon.

    — ¡Es una profesión peligrosa!... no estas preparado para el mundo de allá fuera…. ¡"Podrías morir en cualquier momento"! — grito — Por favor entiende — apenas pudo pronunciar por un nudo en la garganta.

    — No… ¡Yo quiero convertirme en cazador! y descubrir que era tan importante para mí papa — Mito miro desvió su mirada al suelo — eres como ese hombre.

    •••
    A la mañana siguiente

    El canto de las aves acompañó el amanecer en la Isla Ballena. Gon escribió una carta mientras Kitsume, la gran bestia zorro, lo abrazaba con fuerza. Gon fue derribado la fuerza, en el rio, estuvo jugando con el zorro gran parte de la mañana.

    Finalmente, con un poco de esfuerzo Gon se pudo quitar de encima al zorro, su ropa se empapo de agua y tuvo que hacer una hoguera improvisada. El Kitsume estaba a su lado mientras el pescaba, le dio uno de sus pescados para que Kitsume se distrajera comiendo el pescado.

    En su mano tenía una identificación vieja, era un cuadro pequeño con una cadena rota. El chico rió recordando sus días de infancia, cuando soñar con el mundo exterior aún le parecía algo lejano... y ahora, al fin, estaba por comenzar su viaje.

    Hace años, Kite llegó a la Isla Ballena transportando una caja sellada para la organización Hunter. En su interior viajaba una criatura desconocida, la criatura golpeaba las paredes de la caja, en su interior contenía algo que incluso él prefería no mirar demasiado.

    Mientras recorría los senderos cubiertos de maleza, observó con curiosidad aquel lugar tranquilo y casi olvidado del mundo. Pensó que no parecía el sitio donde un Hunter legendario como Ging habría crecido. Sin embargo, no tuvo mucho tiempo para reflexionar. Desde lo profundo del bosque, un rugido estremeció el aire: un oso gigantesco emergió entre los árboles y lo atacó sin previo aviso.

    Kite esquivó por instinto, el golpe del animal desgarró el aire, rompiendo una cadena que contenía una identificación de Hunter, y la caja cayó al suelo con fuerza, rodando cuesta abajo. Sin notarlo, la tapa se abrió apenas un instante... el tiempo suficiente para que su contenido desapareciera.

    A poca distancia, una Kitsume — una bestia parecida a un zorro de pelaje plateado — alzó las orejas. Había percibido el sonido de una pelea, y también el llanto de un niño en peligro. Guiada por su instinto, corrió hacia el bosque, donde un pequeño de cabello verde oscuro se enfrentaba, tembloroso, al mismo oso que había atacado a Kite.

    « Un Kitsume y su cría…. No estoy feliz de hacer esto, solo que dejarte con vida… solo ocasionaría más problemas », Antes de que la bestia pudiera aplastarlo, una ráfaga de viento cortó el aire, el desenfundo su katana, — Debo hacerme cargo de ti — Kite dio corte horizontal, llegando cerca dl niño que lloraba en el bosque. Guardo su katana para acercase al niño

    El cuerpo del oso se desplomó, y detrás de él apareció Kite, con su katana aun goteando sangre. El pequeño lo observó con una mezcla de miedo y sorpresa. Kite se volvió hacia él, furioso.

    Kite le dio un golpe en la cabeza al niño — ¡Eres un idiota! Nadie entra en un bosque denso, y menos aún en el territorio de una bestia salvaje — lo regañó, señalando las marcas de garras en los troncos —. ¿Acaso tus padres no te enseñaron eso?

    El niño bajó la cabeza.

    — No tengo padres... murieron en un accidente.

    Kite lo miró unos segundos en silencio « Mierda…, matar de esta manera me hace sentir mal ». El niño por dejo de llorar por un momento, — Mi tía me está cuidando.

    — Lo siento niño… ponte esto en tu herida, para prevenir una infección — Kite se ajustó su gorra y sea acerco a los gruñidos de la cría del Kitsume arisco. Observaba a Kite con las intenciones de atacarlo.

    Gon al notar a la criatura, camino detrás del hombre — ¿Qué vas a hacer con el pequeño cachorro? — Eliminarlo. El niño se puso triste al escuchar lo que haría el hombre.

    — Todavía es pequeño, sin su madre… morirá de hambre, si lo dejo vivir seguramente no sobrevivirá en un bosque como este — el niño salió corriendo a la derecha de Kite, el tropezó cerca del zorro y lo tomo sus brazos.

    El zorro al tener al niño cerca, lo mordió — Y-Yo lo cuidare — Imposible los Kitsume son animales salvajes, no se dejan domar por humanos — El niño lo miró fijamente apunto sin llorar. Aquellos ojos de color amarillentos se le hicieron familiares.

    La curiosidad le gano y pregunto — Tienes agallas, eso no lo dudo... —dijo finalmente—. ¿Cómo te llamas? — Mi nombre es Gon. G-Gon Freecss.

    Kite se quedó helado. Por un instante creyó haber oído mal, — ¿Freecss...? ¿Tu padre se llama Ging?

    El niño lo miró con los ojos muy abiertos. — ¿Conoció a mi papá?

    Kite respiró hondo, bajando su espada.

    — Soy Kaito. Fui su discípulo.

    Entonces, su expresión cambió bruscamente. Recordó la caja.

    — Mierda... — susurró, dándose la vuelta —. La caja.

    Corrió hasta el lugar donde había peleado, pero solo halló la tapa abierta y el interior vacío. La criatura se había ido. Se había derrumbado parte del suelo y la caja estaba rota.

    — Ging me va a matar — masculló, frotándose la frente, dio un suspiro de resignación. — Eso es una sorpresa… me encargaron una misión y tome la oportunidad de visitar la tierra natal de Ging, — Parece que mi capricho por conocer este lugar, no fue tan malo del todo… tendré que estar unos días en este lugar — Él dijo mirando hacia la llanura de la isla.

    — Yo soy el Hunter Kite… ¡"Discípulo de Ging"! — se quitó su gorro, mirando a Gon.

    •••

    Los 2 estaban sentado en un tronco mientras Kite relataba cuando conocido a su maestro — Ging me enseñó a cazar desde el inicio… solo que aún no cumplo su última prueba, y es encontrarlo, "Es el mejor Hunter que conozco" y si no fuera por él, yo seguiría viviendo en un pueblo pobre — Kite miraba a hijo de su maestro con curiosidad.

    El niño era frágil a comparación de el — Ging no está muerto… tu tía te mintió para protegerte — se levantó del tronco agarrando su gorra en la cabeza, — Un buen Hunter, "sigue sus sueños".

    Durante los días siguientes, Kite se quedó un tiempo en la isla. Le contó a Gon sobre los Hunters, sobre los peligros del mundo exterior, y sobre su padre, el hombre al que el muchacho soñaba encontrar.

    Sin embargo, lejos de allí, en los bosques más profundos de la Isla Ballena, la criatura que había escapado de la caja despertaba. Una gata humanoide, de cabello blanco y orejas felinas, abrió los ojos sin memoria de quién era ni de dónde venía. Solo sentía hambre... y la necesidad de sobrevivir.

    Vivió cazando bestias y observando a los humanos desde la distancia. Aprendió a imitarlos, a escuchar sus palabras, a colarse en los pueblos. Entre ellos, descubrió a los más débiles, a los más pequeños, presas fáciles y torpes. Y entre todos esos niños, había uno distinto: un chico de cabello verde oscuro y mirada brillante que estudiaba con una concentración que despertaba su curiosidad.

    Aquel niño — sin saberlo — se convertiría en su próxima y más importante amigo.

    – En el presente –

    — Kon, a partir de ahora no podremos vernos — dijo Gon al enorme Kitsume, mirándolo con una mezcla de cariño y tristeza. Acarició su pelaje una última vez mientras el viento movía suavemente las hojas del bosque.

    Sabía que la despedida sería difícil, pero su determinación era firme. — Voy a ser un Hunter — añadió, con una sonrisa que intentaba ocultar la emoción.

    El oso lo observó en silencio, como si entendiera algo de aquellas palabras. No comprendía lo que significaba "Hunter", pero confiaba plenamente en Gon.

    — Los Hunters hacen los trabajos que la gente normal teme o evita — explicó el chico, dando unos pasos hacia atrás. — Por eso te pido que cuides del bosque en mi lugar, Kon. — Le acarició el hocico y levantó la mano en señal de despedida.

    El Kitsume soltó un rugido bajo, casi melancólico, viendo cómo su pequeño amigo desaparecía entre los árboles.

    Mito aún estaba cuidando a la gata, por su sobrino pudo saber el nombre de la chica, « Su nombre es Neferpitou ».

    — Neferpitou — repitió para si misma. La gata no había demostrado mas que ser una niña… salvaje, era igual a su sobrino. Joven e impulsivo, el instinto.

    « ¿Qué voy a hacer?..., Gon se va…, y-yo debo cuidar a la bestia mágica » Con el conocimiento de Nen que conocía, podía dominar a la gata sin problemas. "¿Solo que antes que Gon se valla, debería enseñarle acerca de los principios Nen?".

    Su duda era presente en su pensamiento, el libro que tenia en su mano… cartas de Ging, tenía la información y el conocimiento para transmitirlo. Sus pensamientos fueron interrumpidos, al escuchar que cayo uno de sus floreros.

    Mito se camino hacia la sala de estar, y ahí estaba Neferpitou en la sala sentada en uno de los sillones. A su lado uno de los floreros rotos en el suelo. — Nyau… — pudo escuchar los sonidos de la gata. Se ¿estaba acicalando?, podía ver a la gata lamiéndose en sus brazos.

    Mito se rasco la cabeza el ver eso — Neferpitou…, niña — Las orejas blancas de la gata se movieron apenas, ignorándola deliberadamente. Su lengua siguió pasando por su brazo con movimientos lentos y repetitivos, como si el resto de la habitación hubiera dejado de existir para ella. El sonido áspero de su acicalamiento resonaba cerca del florero roto, cuyos fragmentos seguían esparcidos sobre el suelo de madera.

    Dio un suspiro…, este estrés le pasaría factura, « ¿Cómo puedo hacer que se bañe? », aun continuaba acicalándose — Los humanos no hacen eso en la sala — ¿Nyau? — Pitou levanto la mirada levemente. Volteo a ver a lo lados hasta que vio a la mujer de pelo de Naranja.

    — ¿Por qué? — los ojos en raya miraron fijamente a la tia de Gon, una mirada tan afilada como la de un felino solo que, con esta naturalidad de lo humanos. La pregunta fue tan genuina que Mito se quedó callada unos segundos. No había desafío en aquella voz, ni burla… solo una curiosidad sincera, casi infantil.

    — Porque… — desvió la mirada hacia los pedazos de cerámica —, porque ensucias las cosas. Y también rompiste uno de mis floreros. La gata observó los restos en el suelo. Sus ojos dorados recorrieron cada fragmento con atención, como si intentara comprender qué tenía de especial aquel objeto destruido.

    — Esa tierra hizo ruido al caer — dijo luego de ese extraño florero, que contenía una flor y tierra en su interior, — sí, eso pasa cuando dejas caer algo frágil — las orejas de Neferpitou se movieron.

    Pitou inclino la cabeza — ¿Era un importante? — La pregunta hizo que Mito dudara.

    No era un florero particularmente costoso. Había estado años en aquella casa, acompañando silenciosamente la rutina de la familia Freecss. Verlo roto le molestaba más por costumbre que por valor real. — Un poco — respondió al final.

    Pitou volvió a mirar los pedazos de cerámica. Sus orejas descendieron apenas, casi imperceptiblemente, mientras su cola dejaba de moverse por unos segundos. Ese pequeño gesto hizo que Mito sintiera algo extraño en el pecho.

    No parecía comprender realmente el significado sentimental de las cosas… pero sí entendía que había causado molestia. «Realmente es como una niña… » una criatura magica que era capaz de intimidar a adultos con su presencia.

    Mito se agachó lentamente para recoger algunos fragmentos del florero. Mientras lo hacía, el olor a bosque húmedo y tierra seguía impregnando la habitación. Incluso después del baño, Neferpitou conservaba esa sensación salvaje, como si perteneciera más al bosque que a una casa.

    — Sígueme, Pitou… vas a tomar un baño — las orejas de la gata de movieron al escuchar eso, — ¿Qué es un baño?

    « Ahí va la pregunta » Mito había considerado que preguntaría eso, se había encargado del desastre del florero y ahora puede llevarse a la gata, — Ven, te llevare al baño y te mostrare que es — con un tono determinado dijo Mito, se puso enfrente de la gata con sus 2 manos en las caderas.

    — No quiero, Nyau — Neferpitou se dejo caer en el sillón, — Esto es una orden… niña — dijo Mito con una voz amenazante, la gata pudo percibir por el aroma de la mujer que era peligrosa y que no era algo que se pudiera negar.

    Mito levanto sus 2 brazos — Ven para acá — la atrapo en un abrazo. Pitou intento zafarse usando su fuerza, con sus garras empujo para liberarse. Solo que la mujer era inamovible. « Tiene mucha fuerza » a pesar que por más fuerza que hiciera, Pitou no pudo liberarse.

    Había canalizado Ten en su cuerpo para evitar la fuerza de la gata — Ya veo… — al olfatear de cerca a la mujer pudo sentir un olor familiar al del pelo de hoja verde, — Hueles igual que al pelo verde — dijo al aire sin esperar que nadie le contestara.

    — Se llama Gon… — al unísono contesto Mito al reconocer que se refería a su sobrino.

    Parpadeo por unos segundos, —Pero diferente — continuó la gata mientras ladeaba la cabeza — Pelo Naranja… eres más fuerte, Nyau. Dijo con interés siendo llevada a la fuerza por Mito hacia el baño.

    Subieron unas escaleras y ellos entraron al baño, — Mi nombre es Mito, Pitou… aparte no deberías oler así a las personas — Mito pudo notar que Neferpitou podía sentir la fuerza de alguien atreves de su olfato.

    De nuevo dijo la misma pregunta — ¿Por qué? — Por incomoda a las personas…

    Neferpitou parpadeo al escuchar eso, su cola se movió ligeramente — Los humanos se incomodan mucho — Mito soltó una pequeña risa cansada — Sí… bastante.

    Mito dejo por un momento a la gata cerca de una bañera, arriba de esa bañera había una regadera, como un grifo de agua que llenaba estaba. Movió los grifos para que la regadera empezara a llenar el agua junto a los grifos de agua para acelerar el proceso.

    Pitou pudo ver curiosidad como funcionaba eso, solo que antes que pudiera hacer su pregunta — Ya esta lista — Mito dijo al ver que el agua había llenado la cubeta, — Neferpitou, tienes que quitarte la ropa.

    La gata asintió, e iba usar sus garras para destruir las prendas de ropa que llevaba encima, — No para quitarte la ropa tienes que hacer lo siguiente — Mito había tomado sus manos, y evito que la gata usara sus garras.

    — Levanta los brazos — Neferpitou siguió la ordenes de Mito subiendo sus manos, la prenda ropa superior se quito con facilidad. Y luego la humana bajo la otra prenda hasta el suelo. — Levanta tus pies.

    Como la gata siguió las ordenes, Mito aplaudió en reconocimiento.

    Ahora que la gata estaba desnuda, podía notar detalles que antes habían pasado desapercibidos. Pequeñas cicatrices cubrían parte de sus brazos y piernas. Algunas parecían mordidas antiguas. Otras eran arañazos profundos ya cicatrizados. Cerca de la espalda podía distinguir marcas similares a quemaduras leves. « Se crio en el bosque ».

    « Son marcas de supervivencia… creció sola » Mito desvió la mirada por un momento.

    « "Cuanto tiempo pudiste vivir de esa manera" » intento no pensar eso ya que tenía que bañarla, — Listo… ahora tienes que entrar a la bañera. — ¿Entrar? — si debes entrar.

    Neferpitou se rasco su cabeza — A ¿Donde? — En el agua.

    — No quier- — Mito la empujo hacia el agua. Por un momento Neferpitou esperaba el agua fría de los ríos. Solo que fue diferente, se sentía caliente… suave el agua por alguna razón. Pudo ver que la extraña humana.

    Tiraba un liquido de color morado, que de este salieron… algo que nunca había visto en la naturaleza. "Burbujas", — Vamos a limpiar este cabello maltratado de tu pelo.

    Con otro liquido que saco de una botella, Mito empezó a enjabonar el pelo de gata. Quien gruño ligeramente al sentir que su pelo era revuelto —Neferpitou — Mito habló con más suavidad esta vez —. ¿Recuerdas algo de tu familia?

    La gata quedó inmóvil, su cola dejó de moverse. Por un instante, sus pupilas felinas se estrecharon peligrosamente, y una tensión incómoda llenó el ambiente, "El dolor volvió en su cabeza por un momento"

    — No… —respondió finalmente —. Solo recuerdo hambre.

    Dijo sin emoción, no había ni tristeza, solo el instinto de supervivencia. Mito sintió un pequeño nudo formarse en su pecho. Aquella chica no hablaba como alguien que hubiera perdido recuerdos. Hablaba como alguien que jamás tuvo realmente una vida humana desde el inicio.

    La mujer cruzó los brazos, intentando ocultar su preocupación, ya casi terminaba de bañar a la gata. Por un momento pensó en des enjabonarla. Solo que Neferpitou parecía disfrutar el agua caliente. Mito sonrió voy a preparar la ropa que te vas a poner. — Voy a salir del baño, espérame niña.

    •••

    Gon regreso después de despedirse del bosque, los animales lo persiguieron hasta que el chico los perdió en el bosque finalmente. « Mi ropa sigue húmeda, por caerme en el rio... aún debo bañarme, para no pescar un resfriado » Sonrió al llegar en su casa.

    Toco la puerta, solo que no parecía estar su tía en la habitación. — Tia Mito — no escucho una respuesta, así que Gon uso su llave para entrar, en el lugar.

    Dejo sus zapatos en el sol para que se secaran, cerro la puerta y corrió hacia el baño, — ¡Voy a tomar un baño! — casi grito en las escaleras. Para entrar de golpe en el baño. El chico quedó completamente inmóvil en la entrada, todavía respirando agitado por haber subido las escaleras corriendo. Sus ojos cafés se abrieron con sorpresa al encontrarse con la escena frente a él.

    Ahí estaba Nefepitou en completamente sumergida en la bañera a excepción de su cabeza que sobresalía del agua, Su cabello blanco estaba completamente mojado y cubierto parcialmente por espuma. Las burbujas flotaban alrededor del agua caliente, mientras su cola felina sobresalía apenas por uno de los costados de la bañera moviéndose lentamente.

    — Hueles a tierra… apestas mucho, Nyau — Dijo la Gata. Gon por un momento pensó en irse del baño.

    — L-Lo sient… — No termino de decir eso, antes de ser arrastrado por la mano de la Gata hacia la bañera cayendo con todo y su ropa. El agua salpicó por todas partes.

    — ¡Pitou! —exclamó Gon al caer de golpe dentro de la bañera, completamente empapado. El agua caliente se derramó fuera de la tina, mojando parte del suelo del baño mientras él intentaba reincorporarse apresuradamente.

    Neferpitou lo observaba fijamente desde el agua, con las orejas moviéndose ligeramente. Su expresión parecía confundida más que avergonzada.

    — Ahora ya no apestas tanto, nyau. — Gon se quedó callado unos segundos antes de soltar una pequeña risa nerviosa.

    — No puedes jalar a la gente así… — La gata ladeó la cabeza.

    — ¿Por qué? — Porque… bueno… normalmente pedimos permiso primero.

    — ¿Permiso?

    —Sí. Los humanos hacen eso.

    Pitou pareció pensar seriamente en esas palabras mientras pequeñas burbujas seguían flotando alrededor de ambos. Luego levantó una mano fuera del agua y observó la espuma pegada a sus dedos con fascinación.

    — Los humanos tienen demasiadas reglas raras.

    — Supongo… —Gon sonrió con torpeza mientras se acomodaba el cabello mojado hacia atrás.

    Por un momento hubo silencio.

    Pitou seguía observándolo atentamente, casi como un animal intentando comprender una criatura desconocida. Sus ojos dorados se movieron hacia la ropa empapada del chico. — No te quitaste tu ropa — la gata dijo al sentir y ver las prendas de ropa que aún tenía Gon encima.

    — Tu piel tiene menos cicatrices — Gon parpadeó y pudo ver que en los brazos de la gata que lo habían empujado al agua tenían cicatrices por todo su brazo.

    La gata se acercó un poco más dentro del agua. Sus pupilas felinas recorrieron distraídamente los brazos del chico, — Tu cuerpo no parece haber peleado por comida.

    La frase tomó a Gon por sorpresa.

    Él bajó la mirada unos segundos hacia sus propias manos.

    — Bueno… nunca tuve que hacerlo.

    Pitou apoyó el mentón sobre el borde de la bañera.

    — Tuviste suerte.

    Gon soltó un pequeño suspiro cansado, — Bueno… igual tenía pensado bañarme — Intentó levantarse de la bañera para quitarse la ropa empapada, pero antes de que pudiera hacerlo, la cola blanca de Pitou se enredó alrededor de su brazo.

    — ¿Nyau? — ¿Qué pasa ahora? — La gata inclinó ligeramente la cabeza mientras observaba la camisa mojada pegada al cuerpo del chico.

    — La ropa mojada debe quitarse, ¿verdad? — Sí, pero yo puedo hacerlo solo — Antes de terminar la frase, Pitou jaló de la camiseta con demasiada fuerza, la tela de su ropa fue desgarrada de un lado. Gon se quedó inmóvil mirando su pobre camisa destruida.

    — Tía Mito va a matarme — Pitou, ignorando el drama, seguía observándolo con atención felina. Sus ojos bajaron lentamente hasta detenerse más abajo.

    Parpadeó, luego ladeó la cabeza, — Gon… ¿por qué tu cola está adelante? — El chico tardó unos segundos en procesar la pregunta, « ¿Qué acaba de preguntar? », Y cuando finalmente entendió a qué se refería, su rostro se puso rojo casi instantáneamente.

    — ¡N-No es una cola! — ¿No? — ¡No!

    Pitou se acercó un poco más, confundida genuinamente, — Pero sobresale igual que una.

    — "¡Porque soy hombre!" — La gata volvió a parpadear, — ¿Qué es un hombre? — El silencio se volvió absoluto, Gon abrió la boca… y volvió a cerrarla, intentó pensar cómo responder eso. Pero cuanto más lo intentaba, más confundido se sentía él mismo.

    — Bueno… un hombre es alguien como yo… y una mujer es alguien como tú… creo. — Pitou seguía mirándolo fijamente con esos ojos afilados del un felino, esperando una respuesta clara, — …Alguien diferente a una mujer — ¿Qué es una mujer?.

    « No puede ser cierto » Gon sintió que estaba perdiendo esa conversación miserablemente, la gata no sabia que era el genero de una persona. La gata se acercó aún más, observándolo como si estuviera analizando una criatura extraña.

    — Entonces los humanos macho tienen cola adelante — ¡NO LE DIGAS ASÍ!.

    El silencio que en baño era incómodo para Gon, enfrente suyo estaba la gata mirándolo con curiosidad, — Sabes hablar… ¿cómo lo aprendiste? — continuo Gon con su pregunta, sin esperar un ápice de la respuesta por parte de la gata.

    — Aprendí a leer… — la gata dijo mirando a Gon, — ¿Es enserio?.

    Por un momento dudo en que fuera cierto, la gata parecía molesta por eso — Yo sí, se leer — Con eso ultimo Gon noto que la gata se distrajo por un momento de lo que era un hombre.

    El tomo una de las botellas de Shampoo y se la dio a Neferpitou, — Intenta leer esto — le señalo un costado del envase.

    "Instrucciones para usar el Shampoo"

    — H-Humedece el… cabello con agua tibia…, aplica una pequeña cantidad en la… palma de la mano y emulsiona… antes de masajear solo el cuero… c-cabelludo con las yemas de los dedos — la gata le costo terminar de leer la descripción del envase.

    — Enserio sabes leer — Aprendí observando a los humanos en una escuela — comentó la gata con tono curioso, mientras miraba al chico.

    Gon pudo escuchar como unos pasos se acercaba en hacia el baño, « N-no puede ser, ¡Mi tia esta punto de entrar!... tengo que hacer algo » no sabía que reacción iba a tener su tía si veía a Gon bañándose con la gata.

    Bueno ella estaba desnuda ahí, los pasos del otro lado de la puerta se escucharon cada vez más cerca. Gon sintió como su corazón se aceleraba, con un escalofrió que recorrido por su espalda. « Tia Mito », miró rápidamente alrededor del baño buscando dónde esconderse. No tenía tiempo para salir corriendo, y si Mito lo veía dentro de la bañera con Neferpitou… seguramente moriría.

    — ¡Pitou, no digas nada! — susurró desesperadamente con desesperación, — ¿Nyau? —La gata apenas inclinó la cabeza, confundida por el repentino nerviosismo del chico.

    Sin perder más tiempo, Gon tomó aire profundamente y se hundió por completo bajo el agua caliente. Las burbujas subieron hasta la superficie mientras intentaba quedarse completamente quieto, "La puerta del baño no llegó a abrirse."

    — Neferpitou — la voz de Mito sonó desde afuera — Ya traje las toallas y algo de ropa limpia para ti.

    Pitou volteó hacia la puerta, — Pelo naranja — Del otro lado hubo un pequeño silencio, — …Me llamo Mito.

    — Mito — repitió la gata sin problema alguno, Gon seguía hundido bajo el agua, aguantando la respiración con todas sus fuerzas mientras sentía que los pulmones empezaban a arderle, — Voy a dejar la ropa afuera — continuó Mito —. Cuando termines, sal del baño, no tires agua en fuera de la bañera.

    La cola de Pitou se movió lentamente dentro del agua, — Nyau — Los pasos comenzaron a alejarse por el pasillo.

    Debajo del agua, Gon ya estaba al borde del límite, « ¡Ya se fue… ya se fue…! » Salió a la superficie de golpe, — ¡PUAH…! — tomó aire desesperadamente mientras se sujetaba del borde de la bañera — Casi muero…

    — Los humanos son extraños —comentó mientras inclinaba la cabeza—. Te escondiste, aunque no estabas cazando. Gon soltó una pequeña risa nerviosa mientras apartaba el cabello mojado de su rostro.

    — Es complicado explicar eso… — La gata lo siguió mirando unos segundos más.

    — Entonces… ¿los hombres siempre esconden su cola?

    — ¡Pitou! ¡Olvida eso ya! — La risa frustrada de Gon resonó por todo el baño, mientras Neferpitou simplemente movía las orejas, todavía sin comprender por qué aquella conversación parecía avergonzarlo tanto.

    Neferpitou salió del baño con cuidado, al ver que la gata saldría de la bañera Gon se hundió de nuevo en la bañera — ¿Cuánto tiempo estarás ahí? — sus orejas se movieron de curiosidad al escuchar el sonido de algo hundiéndose, ella volteo a ver hacia la bañera, en el lugar el chico estaba viendo la hacia la pared de la habitación.

    — Hasta que salgas y te cambies — Gon le contesto sin verlo, a lo cual Neferpitou se acerco enfrente de el en la bañera.

    — Me voy, Nyau.

    •••
    Mito había llevado a Neferpitou a otra habitación para mostrarle como debía colocarse su ropa interior, aparte le había seleccionado un conjunto de ropa que usaría. Un conjunto de ropa, un suéter de color morado, con varios botones.

    Unos Shorts de raya de color naranja de rayas, calcetines del mismo color y un par de nuevos zapatos deportivos azules, una combinación de ropa que Mito consiguió de las cosas viejas del ático. —Encontré algo que podrías usar — Mito mostro el conjunto de ropa doblada en la cama

    — Nyau, ¿y qué hago con esto? —preguntó Pitou, observando la ropa como si fuera un objeto extraño, « Esto llevara tiempo » el día transcurrió Mito.

    Finalmente, Neferpitou salió con la ropa puesta.

    — Eso se siente mucho... ¿no te incomoda usar esto? —preguntó, mirando a Mito con molestia, sintiendo como el suéter le estorbaba encima.

    — Es ropa, Pitou. Sirve para no ir desnudos por la calle — le explicó con una sonrisa, — Fue muy difícil vestirla... — murmuró Mito agotada, dejando escapar un suspiro.

    Se encontraba cansada, aún no había hablado con su sobrino, él estaba afuera de la casa con sus cosas, la luz del sol iluminaba la casa de Frecees, en el lugar se encontraba su sobrino cargando un par cosas en la mochila. Al verlo en el lugar Mito camino hacia Gon,

    — Te prometo que pasare el examen — podía ver la sonrisa de su sobrino, mientras agarraba su mochila con ambas manos, — ¡Pasare el examen, y me convertiré en un Hunter!.

    Cerro sus ojos, ya sabía que tenía que decirle — Solo promete que estarás a salvo… no cometas ninguna locura Gon — abrió sus ojos y subió su meñique — ¿Puedes prometer eso?.

    — "Si, ¡lo prometo!" — asintió su sobrino con una enorme sonrisa en su rostro, el extendió su mano para agarrarlo con su meñique.

    Ambos movieron sus manos — Promesa del dedo meñique…, Quien ropa su promesa tendrá que tragar mil agujas — A lo lejos la abuela de Gon observaba todo, ellos habían soltado sus meñiques.

    — Sellado con un abrazo — terminaron de hacer juramento para abrasarse.

    Mito, toca la cabeza de Gon sabiendo que partiría en ese examen peligroso. Sus ojos se volvieron rojo y casi derramaba unas lágrimas, abrazo a su sobrino con fuerza — Gon…

    — Gracias, tía Mito.

    La casa estaba en silencio.

    El sonido de las hojas pasando llenaba apenas la habitación. Neferpitou se encontraba acostada boca abajo sobre el sillón, moviendo lentamente su cola mientras sostenía uno de los libros que Mito le había dado.

    Sus labios se movían despacio mientras intentaba leer algunas palabras difíciles.

    — "Geo… gra… fía…"— Frunció el ceño, con las complicadas letras que se mezclaban en el libro, — Los humanos usan palabras demasiado largas, nyau.

    Gon soltó una pequeña risa mientras acomodaba varias cosas dentro de su mochila, — Te acostumbrarás — Pitou levantó la mirada del libro.

    — Este mundo es enorme — Sí — respondió Gon con una sonrisa tranquila — Por eso quiero convertirme en Hunter — La gata ladeó la cabeza. — ¿Hunter?

    Gon se sentó en el suelo frente al sillón, — Los Hunters viajan por el mundo. Descubren lugares nuevos, animales raros, tesoros… incluso criaturas mágicas — Las orejas de Pitou se movieron apenas, — ¿Criaturas mágicas? — repito la palabra para si misma.

    — Mhm. También pueden hacerse más fuertes — Eso último atrapó completamente la atención de la felina, sus ojos dorados brillaron ligeramente, — ¿Más fuertes que Pelo Naranja?

    — Tía Mito es fuerte… pero hay personas muchísimo más fuertes allá afuera — El silencio llenó la habitación unos segundos, Pitou bajó lentamente el libro, — Entonces… ¿el examen es una gran cacería? — Gon sonrió.

    — Algo así — La cola blanca comenzó a moverse lentamente detrás del sillón, — Nyau… suena divertido — Nyau… suena divertido.

    — Entonces ven conmigo Pitou lo observó fijamente, — ¿Puedo? — La pregunta tomó a Gon por sorpresa, como si realmente nadie antes le hubiera dado permiso de quedarse junto a alguien.

    — Claro que puedes — La gata se quedó callada unos segundos más, luego mostró una pequeña sonrisa felina.

    — Entonces iré contigo, Gon.

    "Me voy en busca de mi padre"

    Los días transcurrieron con rapidez, entre libros, discusiones sobre ropa, entrenamientos improvisados y la insistencia constante de Gon por enseñarle pequeñas costumbres humanas, el tiempo pareció escaparse entre los dedos.

    Hasta que finalmente llegó el día.

    El puerto de la Isla Ballena amaneció cubierto por la brisa salada del mar. El sonido de las gaviotas se mezclaba con las voces de pescadores y comerciantes mientras, a la distancia, el barco de la Asociación Hunter permanecía anclado cerca del muelle.

    Gon observó el enorme barco con emoción apenas contenida, — ¡Es enorme! —exclamó con una sonrisa, a su lado, Neferpitou olfateaba el aire con curiosidad. Sus orejas se movían inquietas mientras observaba el océano, los marineros y el ir y venir de personas.

    — Huele raro, nyau… agua enorme.

    Antes de que Gon pudiera responder, alguien jaló ligeramente su manga. — Toma, Gon. El chico volteó, frente a él estaba Noko su amiga de la infancia de pelo rojizo con dos coletas, sostenía entre sus manos una mochila naranja con bordes rojizos entre ambas manos.

    La niña evitaba mirarlo directamente, — Es un regalo por t-tu partida… — dijo finalmente, intentando sonar tranquila — Para… que no olvides llevar…. tus cosas bien guardadas — Gon abrió los ojos con sorpresa.

    — ¡¿Para mí?! — tomó la mochila con cuidado, como si fuera algo frágil, — ¡Gracias, Noko! — La niña sonrió apenas.

    — P-por favor… cuídate… mucho Gon — hubo un pequeño silencio, Noko evitaba ver a Gon a los ojos mirando a la arena del puerto, intentando verse fuerte. Todo lo que sentía era incomodidad y la tristeza de ver a alguien irse lejos, sin saber si regresara con vida.

    Gon, en cambio, seguía sonriendo, — Te prometo que me convertiré en Hunter — la confianza de su amigo era contagiosa alrededor, Noko bajó un poco la mirada. Luego levantó una mano lentamente, — Gon… — Señaló detrás del chico, esto hizo que Gon diera la vuelta.

    A la distancia, sobre parte elevada del muelle, estaba Mito, el viento agitaba ligeramente su cabello naranja. A un lado suyo permanecía Neferpitou, vestida con evidente incomodidad, moviendo la cola de un lado a otro mientras observaba todo con curiosidad.

    Las orejas felinas se levantaron apenas al detectar la mirada de Gon « Pelo verde », fue lo que pensó viendo la tía de Gon a la distancia, — ¡Tía Mito!

    Gon salió corriendo sin pensarlo, con un salto aterrizó cerca de la cubierta del muelle. Escucho como su sobrino aterrizo en la plataforma, Mito intentó sonreír, solo que fallo sus ojos estaban humedecidos, solo que su falsa sonrisa delataba su tristeza profunda. — Gracias por todo lo que has hecho por mí — dijo Gon, respirando apenas agitado.

    "A lo lejos Pitou empezó a caminar hacia la plataforma del muelle"

    La voz de su sobrino, rompió finalmente la frágil sonrisa que mantenía, Mito bajo miraba, sabiendo que lo que diría a continuación podría ocasionar que su sobrino la odiara, sus manos temblaron de miedo, — L-Lo siento mucho, Gon…

    Las lágrimas comenzaron a caer, — Toda tu vida… te he mentido…. primero con lo de tus padres — las gotas se derramaban por el suelo — Ging no te abandono… — trago saliva sabiendo que lo que diría, haría que Gon la odie probablemente.

    — Fui yo quien… quien alejó a tu padre. lo hice mediante una orden en la corte.

    El sonido del mar pareció desaparecer para Mito, el tiempo se hizo eterno. Incluso Pitou inclinó apenas la cabeza, no entendía del todo lo que ocurría, pero el olor de Mito había cambiado.

    "Tristeza", Mito esperaba enojo solo que nada parecía ocurrir, no tenia la fuerza para mirar a Gon a los ojos por todo lo que había hecho, solo ese temor y la confusión en ese terrible silencio. Decepcionada de haberle mentido a un niño toda su vida.

    Solo que cuando levanto la vista, esperando el rostro de una persona con odio o desprecio, Gon simplemente la miraba con calma — Hmmm… —Gon inclinó un poco la cabeza —, Siempre supe que me mentías.

    Mito parpadeo al escuchar eso, — ¿Q-Qué?

    Gon sonrió, con esa mirada honesta que siempre tenia, — Porque cuando mientes… nunca puedes verme a los ojos. Antes de que pudiera responder, Gon se lanzó hacia adelante, con un abrazo firme que inmovilizo a su tía Mito.

    — ¡Nos veremos pronto, tía Mito! — Gon retrocedió con la misma energía de siempre, la culpa con la cual había cargado por años era insignificante, el odio que esperaba nunca existió.

    Pitou observaba la escena sin comprender, los humanos lloraban…, para luego abrazarse. Todo era muy extraño para ella — Vamos, Pitou — dijo Gon girándose hacia el barco — ¡Tenemos que irnos!

    La gata ladeo su cabeza — ¿Irnos? — solo que Gon ya estaba corriendo, Pitou reaccionó casi al instante, sus ojos se iluminaron con emoción felina, — ¡Nyau! — Salió disparada detrás de él.

    Corriendo en cuatro patas entre la madera del muelle, ignorando completamente las miradas confundidas de los marineros, — ¡¿Qué demonios es eso?! —murmuró uno.

    — ¿Un animal…?

    — No… eso parecía una chica…

    Desde atrás, Mito observó cómo ambas figuras se alejaban, una pequeña sonrisa apareció finalmente. — Cuídalo, Neferpitou… — murmuro

    La gata giró apenas una oreja a la distancia, escuchando las palabras sin comprender el peso de estas, subieron por una enorme rampa en el barco. Gon sumamente contento, dio un salto enorme aterrizando en un mástil del barco.

    Y subiéndose en este para ver por ultima vez a la isla. Su tía mito lo miraba la distancia, en la orilla del muelle de madera, — ¡"Cuídate"! — grito apenas lo escucho Gon.

    — ¡Te prometo que me convertiré en un gran Hunter y volveré! — grito a la distancia el chico, deslizándose del mástil y aterrizando en este. En la orilla del barco había un hombre sentado en el suelo.

    — Estas bromeando niño — dijo mirándolo con una sonrisa en el rostro, con otros hombres amenazantes en ese barco. — En este barco somo docenas de personas, aspirando a convertirnos en hunter, cada año miles de hombre fuertes compiten en un examen, solo que poca gente se convierte en uno — Continuo con una sonrisa en el rostro.

    — Cada uno tiene sus sueños, y es común ver a gente asesinando a los más débiles… mocoso.

    Gon solo los miro sin interés, con la gata a su lado observando a los extraños humanos que los miraban con ira por alguna razón. « "Así es como comenzó su viaje con una amenaza en el aire, en marcha para ver quien se convertía en Hunter para cumplir sus sueños" »

    — ¡"Esto va a ser muy emocionante"! — la voz del capitán se dijo, mirando a todos los aspirantes. Luego de reflexionar lo que tenía en su mente.
     
    Última edición: 30 Mayo 2026 a las 11:29 AM
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    InunoTaisho

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    Hola otra vez, me gustan los textos largos pero al no ser fan ni seguidora de HunterxHunter no creo continuar con esta lectura, solo estoy acá para unas observaciones que espero te sean de utilidad:
    Este post que estoy citando lo colocaste como si fuera un post respuesta, como un comentario y no como un capítulo, por eso tu siguiente post se marca como el capítulo 1; si tu intención era que fuera como una introducción debías señalarlo pero postearlo como un capítulo inicial y no que quedara como comentario; espero puedas corregir eso que en mi papel de orientadora no está hacerlo.
    Otra cosa que pude notar es la forma confusa en que marcas los diálogos, por momentos no puedes distinguir que personajes está hablando hasta que continuas con la lectura para topar con el contexto, ejemplo:

    "— H-Humedece el… cabello con agua tibia…, aplica una pequeña cantidad en la… palma de la mano y emulsiona… antes de masajear solo el cuero… c-cabelludo con las yemas de los dedos — la gata le costo terminar de leer la descripción del envase.

    — Enserio sabes leer — Aprendí observando a los humanos en una escuela — comentó la gata con tono curioso, mientras miraba al chico."

    El primer diálogo corresponde a Neferpitou, después viene una pregunta de Gon la cual juntas con la respuesta explicativa de la gata, y eso lo haces en varios diálogos. De igual manera pequeños detalles como omisión de signos de puntuación en diversos pasajes, que si bien no demeritan como tal el texto hacen más tediosa la lectura.

    Bueno, no te desanimes por esto y continua publicando que es seguro llegaran los lectores muy pronto. Por mi parte te doy las gracias por escribir y compartir algo que a ti te agrada.
     
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    Hola, gracias por la observaciones... voy a intentar mejorar la redacción de los diálogos, el episodio es el capitulo 1.
    solo que intentare acomodar el texto, ya que estoy aprendiendo usar esta plataforma aun.
    Al contrario este tipo de comentarios, son de los que mas me gustan leer, ya que me ayudan a mejorar como escritor ♥
     
  5. Threadmarks: Capitulo 2: Ciudad x Canasta
     
    Mekonek

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    Título:
    Entre garras y corazones (Hunter x Hunter)
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    8374
    Las velas se inflaron con el viento marino y el barco comenzó finalmente a moverse sobre las olas. La madera crujió bajo el peso de los marineros mientras el pequeño navío comercial de la Asociación Hunter abandonaba lentamente el puerto de Isla Ballena.

    El capitán, un hombre de cabello castaño curtido por años en el mar, soltó una carcajada fuerte antes de alzar la voz por encima del ruido del océano, — ¡Esto va a ser emocionante! — gritó con entusiasmo —, ¡Eleven las velas!

    Al unísono, los hombres del barco comenzaron a moverse de un lado a otro. Algunos ajustaban las cuerdas, otros aseguraban barriles, mientras un grupo giraba la pesada manivela de cadenas para elevar el ancla. El sonido metálico resonó por el muelle mientras la embarcación se separaba lentamente de tierra firme.

    Neferpitou observaba todo desde uno de los bordes del barco. Sus orejas blancas se movían inquietas, siguiendo cada sonido y movimiento con curiosidad animal. Sus ojos dorados recorrían a los hombres que trabajaban apresurados.

    —Nyau… ¿qué están haciendo? —murmuró para sí misma, ladeando la cabeza mientras seguía con la mirada las enormes telas agitándose sobre ellos. A pocos pasos de ella, Gon permanecía junto a la borda del barco.

    El puerto entero parecía haberse reunido para despedirlo, hombres, mujeres y niños agitaban las manos desde el muelle. Algunas personas incluso sostenían sombreros en alto mientras gritaban con entusiasmo, — ¡"Buena suerte"!... "¡Te convertirás en un gran cazador!" — gritaban en el puerto la enorme multitud de personas.

    Gon sintió el pecho apretarse por un instante, entonces sonrió. — ¡Voy a convertirme en el "mejor Hunter del mundo"! — Gon levanto ambas manos, mientras sonreía a la multitud, el barco continuaba avanzado a un ritmo lento. Y las personas a lo lejos del barco cada ves de veían más pequeñas por la distancia.

    A lo lejos la multitud respondió entre vítores, el barco continuó avanzando lentamente, poco a poco, las figuras en el puerto comenzaron a verse más pequeñas. Las casas de Isla Ballena se redujeron hasta parecer diminutas manchas sobre el paisaje verde. El muelle, las montañas lejanas, los árboles que conocía desde niño… todo empezaba a alejarse.

    Gon permaneció inmóvil, observando, a lo lejos podía distinguir a su tía incluso desde esa distancia parecía sonreír, aunque él sabía que probablemente estaba conteniendo las lágrimas. Junto a ella estaba Noko, sus pequeñas manos permanecían unidas frente al pecho, como si rezara.

    El viento agitaba su cabello mientras movía apenas los labios, Gon entrecerró los ojos — "P-por… favor, ve con cuidado — creyó entender lo que decía. El chico sonrió apenas, solo que el barco siguió alejándose.

    El océano comenzó a extenderse en todas direcciones, inmenso e interminable. La isla poco a poco se convirtió en un pequeño punto verde perdido entre el azul del mar y el horizonte nublado. Gon apoyó ambos brazos sobre la borda, El viento golpeó suavemente su rostro — "Una vez que sea el mejor Hunter de todos, volveré" — dijo al aire, al ver que su isla estaba punto de desaparecer en el enorme horizonte azul nublado y estrellado en un mar.

    Durante unos segundos permaneció callado, solo escuchó el sonido del océano, las olas golpeando el casco, « Tía Mito, no sé… cómo sea mi verdadera madre, solo que tú me criaste y nunca te olvidare, sin importar a donde vaya » era todo lo que podía pensar, por un instante sintió un pequeño nudo en el pecho, en mientras el barco seguía la ruta en el mar.

    "Tú eres como mi mama", en su bolsillo izquierdo saco una carta, « El es el mejor cazador de todos… mi prueba final es encontrarlo y cazarlo » miraba la carta.

    •••
    Neferpitou se movía de un lado a otro sobre el barco, fascinada con el constante balanceo de la embarcación mientras esta atravesaba el océano, — ¡Nyau! —gritó emocionada — Saltaba entre la cubierta como si el movimiento del mar fuera un juego. Sus orejas se agitaban con el viento salado mientras la cola blanca se movía inquieta detrás de ella.

    Cuando llegó a la proa, sus ojos dorados se abrieron apenas, el enorme sol se reflejaba sobre la inmensidad azul del océano, tiñendo las olas de destellos brillantes, a ambos lados del barco, enormes siluetas emergían entre el agua.

    Un grupo de ballenas avanzaba cerca de la embarcación, desplazándose lentamente entre chorros de espuma y respiraciones profundas. Pitou observó aquello completamente inmóvil, sus pupilas felinas se estrecharon, flexionó las piernas, —¡N-Nya—!

    Pitou gruñó inmediatamente, removiéndose entre sus brazos, — ¡N-Nyau, Nyau, suéltame! — Intentó zafarse empujando con fuerza, incluso clavando un poco las uñas sobre el suelo del barco, pero Gon mantuvo el agarre.

    — ¡Si te suelto vas a lanzarte al mar! — protestó él —. ¡No voy a dejar que te quedes atrapada en medio del océano! — Pitou continuó forcejeando unos segundos, solo se calmó cuando las ballenas soltaron enormes chorros de agua antes de hundirse nuevamente en las profundidades.

    El mar volvió a quedar tranquilo, Pitou dejó de moverse sus orejas descendieron apenas y su cola empezó a balancearse lentamente con visible molestia. Gon aprovechó para soltarla, — ¿Ya te calm… —¡Por tu culpa se escaparon mis presas! — gruñó Pitou.

    sus garras retractiles aparecieron de golpe, con la fuerza concentrada en sus dedos, la gata dio un lanzo un corte al aire, Gon apenas alcanzó a inclinar el cuerpo hacia atrás dando un paso torpe, —¡Pitou, cálmate! — ¡Pelo verde, pagarás por esto! — continúo lanzando cortes que eran esquivados por Gon.

    La gata salió disparada detrás de él, ambos comenzaron a correr alrededor de la cubierta.

    Gon esquivaba las zarpas mientras soltaba risas nerviosas, — ¡Oye, eso sí duele! — decía mientras la gata no dejaba de intentar cazarlo, podía sentir lo afilado que estaban sus garras, solo con el sonido del este moviéndose en el aire.

    —¡Estaría comiendo pescado si me hubieras dejado cazar! — Los marineros empezaron a observar la escena entre diversión y fastidio el ruido terminó por irritar a uno de los tripulantes. Un hombre robusto de cabello negro y corte redondeado se levantó de mala gana. Tenía el rostro duro, sin cejas visibles y unos ojos pequeños cargados de irritación.

    — ¡Mocosos, ya basta! — su grito se escuchó por todo el barco, con un eco enorme mientras avanzaba hacia ellos — ¡Esto no es un juego!

    Se señaló el pecho con el pulgar, —Yo, el gran Zu, me voy a encargar de ustedes…. ¡Voy a enseñar una lección!, los voy a asesin—, no terminó la frase, Gon ya estaba frente a él, sus dedos impactaron directamente contra los ojos del hombre.

    — ¡AAARGH!

    Zu retrocedió cegado, Gon aterrizó agachado y barrió sus piernas de inmediato, el hombre cayó pesadamente contra la cubierta, — ¡Maldito mocoso! — Zu intentó incorporarse tambaleándose, se lanzó hacia Gon con un rugido furioso.

    El chico dio apenas un paso hacia un lado, Zu tropezó torpemente — ¡¿Eh?! — Por poco terminó cayendo por la borda, logró sujetarse del pasamanos antes de precipitarse al mar.

    Respirando agitado, giró furioso, — ¡La vas a pagar muy cara! — Entonces notó algo, Pitou lo observaba desde atrás con esos ojos afilados con curiosidad, « Humano rabioso ».

    Zu mostraba comportamiento de bestia, la gata se mantenía completamente quieta y una vena se marcó en la frente del hombre, —¿Qué demonios miras, mocosa? — Pitou ladeó apenas la cabeza, —Nyau… eres muy débil.

    Durante un segundo hubo silencio, Después, varios marineros soltaron carcajadas. —¡Hasta la niña gato te humilló, Zu! — Zu escuchaba las burlas todos en el barco, — ¡Te voy a dar una paliza también! — rugió señalando a Pitou — ¡Aprenderás a respetar a tus mayores!

    El olor cambió, Pitou lo percibió de inmediato, una intención de matar muy débil, sus orejas se movieron apenas.

    Un destello blanco cruzó frente al hombre, —¿Eh? — un corte apareció en su mejilla, la sangre comenzó a descender lentamente, Zu abrió los ojos horrorizados, —¡M-MI CARA! — el ardor de mejilla se hizo presente.

    ¡Bonk!, un golpe hueco se escuchó, el hombre cayó completamente inconsciente sobre la cubierta. Gon bajó tranquilamente su caña de pescar improvisada, —Listo —dijo sonriendo—. Ya no molestará por un rato.

    Pitou observó el cuerpo en el suelo, luego miró a Gon. — Pelo verde… — ¿Sí? — habrá una enorme tormenta, la temperatura en el aire empezaba a descender.

    •••
    El barco se sacudió durante toda la noche, las olas golpeaban el casco con violencia mientras la embarcación se inclinaba de un lado a otro. Las cajas rodaban por la cubierta, las cuerdas tensas crujían bajo la fuerza del viento y más de un marinero tuvo que aferrarse a lo primero que encontró para no terminar arrastrado hacia el suelo.

    Había sido una noche larga… Agotadora… incluso los tripulantes más experimentados tenían el cansancio marcado en el rostro cuando finalmente llegó el amanecer.

    A la mañana siguiente

    la neblina cubría el mar como una manta espesa, a lo lejos, una luz giratoria atravesaba lentamente la bruma. El faro su resplandor aparecía y desaparecía entre la niebla mientras revelaba poco a poco la silueta de una isla.

    Tenía una extraña forma de canasta hundida, como si un enorme cráter se hubiese llenado de vida, casas, almacenes, puertos y pequeñas construcciones comerciales se extendían alrededor de aquella formación natural.

    Era un lugar conocido entre marineros y viajeros, un importante punto de conexión marítima, La ciudad donde numerosos aspirantes se reunían antes de abordar el barco Kaijinmaru, la embarcación encargada de conducir a los candidatos hacia el verdadero inicio del Examen Hunter.

    Las calles estaban repletas de movimiento, comerciantes empujaban carretas cargadas de mercancía, hombres descargaban cajas desde barcos recién llegados, mercaderes discutían precios a voces mientras el olor a pescado, sal y comida recién hecha se mezclaba con el ruido constante del puerto.

    En medio de aquella agitación, un joven permanecía sentado sobre unas cajas de madera, cabello negro puntiagudo, traje azul algo arrugado, corbata morada, y unas enormes gafas oscuras que ocultaban parcialmente su mirada cansada.

    En ese lugar un hombre de pelo negro puntiagudo, con un traje de color azul, una corbata de color morado y unas enormes gafas de sol, tenía sus manos debajo de su cabeza pensado y viendo como la ciudad de movía.

    Entonces, su estómago rugió con fuerza. el joven suspiró pesadamente, metió una mano dentro de su saco y sacó una cartera, la abrió, y nada. La sacudió un par de veces esperando un milagro, solo cayó polvo, se quedó mirando aquello unos segundos.

    — Tengo hambre… — murmuró con evidente resignación, su mirada descendió hacia el muelle, en ese momento dos figuras cruzaron corriendo frente a él. Una avanzaba prácticamente en cuatro patas y la otra llevaba una caña de pescar descansando sobre los hombros.

    — ¡Pitou, más despacio! — se escuchó a Gon decir mientras intentaba alcanzarla, la gata apenas giró la cabeza — ¡Nyau! ¡Hay demasiados olores aquí!

    Más adelante, una multitud parecía reunirse alrededor de algo, un hombre con gorra y sin dos dientes agitaba los brazos con exageración, intentando captar la atención de todos, — ¡Vengan, vengan! — gritaba con entusiasmo — ¡Pongan a prueba su fuerza!

    Extendió una mano dramáticamente hacia un hombre rubio que permanecía de pie con los brazos cruzados, llevaba un gorro celeste y una expresión arrogante en el rostro, — ¡Si derrotan al señor Hunter, podrán ganar un enorme premio! — la multitud comenzó a murmurar emocionada.

    El anunciador levantó ambas manos todavía más, — ¡Y no solo eso! ¡Será un adelanto exclusivo del gran espectáculo animal del puerto! — sonrió ampliamente — ¡Participar es completamente gratis!, varias personas comenzaron a acercarse.

    El hombre de gafas observó la escena en silencio, después acomodó lentamente sus lentes, — Creo que el Kaijinmaru zarpa a las seis… — murmuró y sonrió apenas — Y todavía necesito dinero para subir a bordo — su sonrisa se volvió cansada, se puso de pie y sacudió su traje.

    — Supongo que no puedo quedarme sentado todo el día — Comenzó a caminar hacia la multitud.

    Mientras tanto, Gon y Neferpitou observaban el espectáculo desde un costado, las orejas blancas de Pitou se movían siguiendo el ruido de las personas, Gon inclinó ligeramente la cabeza, — ¿Él es un Hunter? — ¿Hunter? —repitió Pitou al mismo tiempo.

    Ambos hablaron al unísono, se miraron por un segundo, luego voltearon otra vez hacia el escenario improvisado, el anunciador dejó escapar una carcajada teatral, —¡Ese fue el cuarto participante! —exclamó emocionado — ¿Qué pasa? ¡¿Ya no queda nadie que quiera intentarlo?!

    Señaló al rubio con exageración, — ¡Apuesto a que el Hunter ya está agotado! ¿O acaso tienen miedo? — la multitud comenzó a murmurar entre sí, nadie parecía querer avanzar. El hombre sonrió todavía más.

    —¡¿No hay nadie?! — alzó la voz — ¡Porque si nadie participa, el premio será para el Hunter! — Una mano se levantó entre la multitud —Tenemos a otro participante.

    El hombre del traje abrió paso entre la multitud con cierta brusquedad, apartando personas hasta quedar frente a la improvisada plataforma, se acomodó las enormes gafas oscuras y observó al supuesto Hunter sentado al otro lado de la mesa.

    El rubio mantenía los brazos cruzados y una sonrisa arrogante en el rostro, — Vaya, vaya… — dijo el anunciador con emoción exagerada — ¡Este sí parece fuerte!

    El hombre del traje frunció apenas el ceño, « Es muy arrogante » no le gustaba aquella sonrisa, sin decir una palabra, tomó asiento frente a la mesa. Ambos hombres apoyaron el codo sobre la superficie de madera y entrelazaron las manos.

    El público comenzó a murmurar expectante, — ¡Listos…! — el anunciador levantó el brazo dramáticamente — ¡Comiencen! —, las manos chocaron con fuerza, los músculos de ambos brazos se tensaron al instante, la mesa rechinó apenas.

    El hombre del traje apretó los dientes, « Vamos… tú puedes. » Empujó con fuerza, la vena de su cuello se marcó ligeramente mientras intentaba someter el brazo del Hunter. El rubio sonreía, molestamente confiado, — Nada mal — rió con superioridad — Pero te falta mucho.

    A unos metros de allí, Gon observaba todo con los ojos brillando de curiosidad, Pitou permanecía a su lado, olfateando distraídamente el aire, sus orejas se movieron apenas, se quedaron quietas y luego giraron, —Nyau… — murmuró.

    Gon volteó, — ¿Qué pasa? — la gata señaló hacia la plataforma — Uno de ellos tiene hambre. Gon parpadeó y un rugido largo y miserable escapó desde el estómago del hombre del traje. El chico abrió un poco los ojos, —Ah…

    De vuelta en la mesa, el hombre intentó mantenerse firme.

    « Vamos… aguanta » Su brazo tembló, el hambre retorció nuevamente su estómago, se encogido ligeramente, el dolor le robó concentración por apenas un instante. Fue suficiente, la sonrisa del Hunter se ensanchó — Te descuidaste — empujó de golpe.

    El brazo del hombre impactó contra la mesa, la fuerza lo lanzó hacia un lado. Cayó pesadamente sobre el suelo del escenario — ¡Y perdió! — gritó el anunciador levantando ambos brazos — ¡Después de todo, el Hunter sigue invicto! —, la multitud reaccionó entre murmullos y silbidos.

    El rubio se levantó lentamente, sacudiendo el brazo, aunque intentaba mantener la compostura, se masajeó la muñeca con disimulo. La fuerza del rival claramente le había dolido más de lo esperado, — Eres fuerte para ser un novato — dijo con una sonrisa arrogante — Solo que…

    Miró hacia abajo.

    — "Aún eres demasiado débil" — El hombre del traje apretó los dientes desde el suelo, su expresión se endureció, — ¿Débil…? — La rabia le subió por el pecho.

    « No importa », apretó el puño, « Aun así voy a subir al Kaijinmaru », una sombra cayó frente a él, parpadeó confundido, al levantar la mirada encontró a un niño de cabello verde parado frente suyo. Gon sonreía, en la mano sostenía una manzana — Toma — dijo con naturalidad —, Creo que tienes mucha hambre.

    El hombre de traje se quedó inmóvil unos segundos.

    Mientras tanto, una figura blanca pasó caminando junto a la plataforma, la cola se movía lentamente, las orejas felinas permanecían erguidas, Neferpitou subió sin pedir permiso, se sentó frente a la mesa, el anunciador pestañeó varias veces, —¿Eh?

    Luego sonrió de inmediato, — ¡Tenemos una participante inesperada! — gritó emocionado — ¡La pequeña dama también quiere intentarlo! —, El Hunter soltó una carcajada divertida mientras tomaba asiento.

    — Eres una dama — dijo sonriendo con arrogancia — me contendré un poco contigo, Pitou ladeó apenas la cabeza y sonrió.

    — Nyau.

    Ambos colocaron el brazo sobre la mesa, — ¡Que comience! — gritó el anunciador, hubo un segundo de silencio y entonces un sonido seco resonó por todo el puerto. El Hunter abrió los ojos, su rostro palideció, —…¿Eh?

    Un dolor insoportable recorrió su brazo, —¡MI BRAZO! — la silla salió disparada, el hombre cayó rodando por el escenario antes de terminar desplomado frente a la multitud, retorciéndose de dolor mientras sujetaba el brazo.

    La plaza quedó completamente en silencio, hasta el viento pareció detenerse, Pitou soltó la mano y parpadeo, — Yo gané, nyau — se levantó tranquilamente y camino para irse. El anunciador quedo petrificado unos segundos antes de reaccionar.

    — ¡E-Espera! — una gota de sudor recorrió su frente, levanto apresuradamente un maletín grisáceo, — ¡Olvidas tu premio! — Pitou lo miro, luego al maletín y luego otra vez al hombre — ¿Eso tiene comida?

    Poco después estaba el hombre de traje, con una mano en el bolsillo mientras terminaba de comer la manzana. Caminaba encorvado entre las calles transitadas del puerto, abriéndose paso entre comerciantes y marineros. Detrás de él avanzaban Gon, con su caña de pescar sobre el hombro, y Neferpitou cargando el maletín grisáceo como si no pesara nada.

    — Disculpe, señor del traje… ¿Sabe algo del barco Kaijinmaru? — el hombre siguió caminando como si no hubiera escuchado nada, — ¡Oiga, espere!... Señor, ¿por favor? Usted parece saberlo. Las cejas del hombre temblaron con irritación.

    — ¡No me llames señor! —, Aceleró el paso inmediatamente, — ¡Espérame! ¡Solo dígame qué barco va el puerto Dolle! — Gon empezó a correr detrás de él, pero una mano enorme lo detuvo sujetándolo del hombro.

    — Chico… si quieres llegar al puerto Dolle, debes seguirme — Gon alzó la mirada. Frente a él había un hombre alto con un turbante azul, jeans desgastados y una camisa gris abierta en el cuello. Tenía un gran bigote negro y una sonrisa demasiado amable.

    — Yo puedo llevarte — ¿Lo dice en serio? — Claro… sígueme — El hombre tomó la muñeca de Gon con demasiada fuerza e intentó llevárselo hacia otra dirección, las orejas de Neferpitou se movieron inmediatamente.

    « Huele raro… » La gata observó al desconocido en silencio, sintiendo algo desagradable en el aroma de aquel hombre. No olía como miedo ni hambre… era hostil, Por su parte, el hombre de traje se detuvo en seco.

    Mordió con fuerza el resto de la manzana que tenía en la mano, crujió, luego giro lentamente — ¡"Alto"! — su voz fue suficiente para llamar la atención de varias personas alrededor. El hombre del turbante frunció el ceño, — ¿Qué quieres? — El hombre de traje caminó directamente hacia él con expresión irritada.

    — No te hagas el amable conmigo… — se acomodó las gafas con una mano — Eres el tipo de basura que engaña niños campesinos para venderlos después. El ambiente se tensó de golpe, varias personas alrededor comenzaron a murmurar.

    — ¿Q-Qué demonios estás insinuando? — Que eres un traficante — el hombre del turbante soltó la muñeca de Gon y retrocedió medio paso.

    — ¡Solo intentaba ayudar! — Sí claro… y yo soy millonario — La vena en la frente del hombre palpitó violentamente, entonces sacó un cuchillo escondido entre su ropa y lanzó una puñalada directa al abdomen de traje del hombre.

    Todo ocurrió rápido, el filo brilló bajo la luz del puerto, los lentes del joven reflejaron el ataque. El hombre de traje atrapó el mango de la navaja con ambas manos antes de que alcanzara su cuerpo, — ¿Eh…? — El traficante abrió los ojos sorprendidos.

    El hombre de traje dio una patada al talón del hombre, haciéndolo perder el equilibrio. El desconocido cayó de espaldas contra el suelo polvoriento, antes de que pudiera levantarse, una suela negra se apoyó sobre su cabeza.

    — Te confiscare esto — Leorio le arrebató el cuchillo con tranquilidad mientras acomodaba sus lentes, — ¡Maldición! — El hombre se arrastró torpemente hacia atrás y escapó empujando personas entre la multitud.

    — ¡Quítense del camino! — Desapareció calle abajo en cuestión de segundos, por unos instantes quedó silencio. Gon observaba impresionado, Neferpitou olfateó el aire unos segundos más antes de mover la cola lentamente.

    — Sí olía mal, Nyau — Instinto animal… supongo, Luego le dio la espalda a ambos.

    — La manzana estaba buena. Gracias — ¡Gracias, señor! — La vena de la frente de Leorio volvió a palpitar.

    — ¡Te dije que no me llames señor! — Gon soltó una risa nerviosa mientras el hombre seguía caminando calle abajo, la multitud comenzó a dispersarse poco a poco. Pitou observó al hombre de traje alejándose entre la gente.

    Sus orejas se movieron apenas, « Es fuerte… » Gon volvió a correr detrás de él con entusiasmo, — ¡Espere! ¡Entonces usted también irá al barco Kaijinmaru! ¿Verdad? — Leorio giró apenas el rostro, al ver que los chicos lo seguían comenzó a correr

    Poco después estaba el hombre de traje, con su mano comiendo la manzana, caminando encorvado, Gon con su caña de pescar en el hombro caminando y siguiendo al hombre de traje y Pitou con llevando el maletín con una mano.

    — Disculpe señor del traje, ¿Sabe algo del barco Kaijinmaru? — El hombre continúo caminando ignorando a los 2 chicos, — ¡Oiga espere!... señor, ¿Por favor?, señor se ve que usted, lo sabe — con el tronco de la manzana entre sus dientes.

    Y con uno sus cejas, palpitando de molestia —¡"No me llames señor"! — y comenzó a caminar más rápido, — Espéreme, ¡Solo dígame que barco va al puerto Dolle! — Gon comenzó a correr, solo que una fuerza en el hombro lo freno.

    Un hombre de turbante azul en el cabeza, con unos jeans azules y camisa de color gris lo freno — Chico, "Si quieres ir al puerto Dolle, debes seguirme" — dijo para poner sus manos en los hombros de Gon.

    Alzo su mirando, viendo a un hombre con un bigote negro que le sonreía — Yo puedo llevarte — Lo dice enserio — Sonrío con una enorme sonrisa en su rostro.

    — Si… sígueme — tomo con fuerza la muñeca de Gon intentando llevarlo a dirección opuesta, « ¿A dónde va?, Nyau » pensó Pitou viendo al hombre curioso sin saber a dónde ir. Por su parte Leorio al escuchar la voz del hombre volteo a ver.

    Era un viejo con rasgos que Darian desconfianza a cualquiera, mordió la manzana con fuerza de la ira partiéndolo en 2 y cambio su dirección hacia el hombre — ¡Alto! — grito señalándolo en medio de la calle, llamando la atención de las personas de alrededor.

    — No te ganas inocente, no eres más que una persona mala — camino con mirando con el ceño fruncido al hombre, — Eres amable solo para secuestrar a niños campesino y ¡luego venderlos en otro lado como como esclavos! — el hombre de traje freno enfrente del hombre de turbante.

    — ¿Señor? — Gon dudo al ver a los 2 hombres enfrente.

    — ¡Qué demonios, ¿Insinúas?! — el hombre de turbante se puso a la defensiva mirando al hombre de traje — ¡Solo estaba siendo amable! — grito y de su camisa, saco un cuchillo escondiendo en su ropa, lanzo un corte hacia el hombre de traje.

    En sus lentes reflejo el filo de la navaja y levando sus manos para atrapar una apuñalada hacia su abdomen, lo freno con sus 2 manos, y con su pierna izquierda dio una patada en talón del hombre, haciendo que tropezara en el suelo.

    En el suelo podía observar como el hombre de traje, lo apuntaba con su zapato negro en la cabeza — Te confiscare esto — con una sonrisa confiada, dejo caer sus lentes observándolo.

    — ¡Maldición! — el hombre grito, apenas se podía levantar por el polvo en el suelo arrastrándose y huyendo torpemente entre la multitud que se empezó a aglomerar en ese lugar, — Quítense del camino — fueron lo ultimo que escucharon antes que el ladrón saliera corriendo.

    El hombre de saco, dio la espalda a Gon y simplemente — La manzana estaba deliciosa, "bye" — continúo caminando en línea recta, — Gracias señor — Gon sonrío viendo como el hombre se alejaba lo lejos.

    •••
    En el centro de la ciudad Canasta se alzaba un enorme monolito en forma de púa que dominaba el parque central. Bajo aquella estructura, un círculo azul rodeaba su base, atravesado por una estrella anaranjada de diez puntas que parecía abrazar el monumento. Arbustos cuidadosamente recortados delimitaban el lugar, mientras senderos bordeados de árboles atravesaban el parque y conectaban con las distintas calles de la ciudad.

    Gon llevaba ya un buen rato siguiendo al hombre de traje, quien caminaba alrededor del parque intentando aparentar tranquilidad. Sin embargo, la paciencia del sujeto empezaba a romperse, «Demonios, este niño no deja de seguirme», pensó, apretando los dientes.

    Incluso después de abandonar el parque, aún podía sentir aquella molesta presencia pegada a sus talones.

    Aceleró el paso y avanzó varias manzanas, internándose en una zona mucho más concurrida de la ciudad. Las calles se estrechaban entre pasadizos abarrotados de gente, con peatones caminando en ambas direcciones, vendedores ambulantes y el murmullo constante de la multitud mezclándose con el ruido urbano.

    —Nyau… hay muchas personas —murmuró Pitou, observando con curiosidad el callejón mientras movía ligeramente las orejas.

    El hombre de traje lanzó una mirada rápida sobre su hombro y, al notar que seguían detrás de él, tragó saliva, — Tomaré otro camino… —murmuró entre dientes.

    Sin detenerse, se desvió hacia un pasillo estrecho que desembocaba en una vía inferior de la ciudad, una zona más sombría y laberíntica. Caminó durante algunos minutos, girando entre corredores estrechos y muros húmedos hasta emerger nuevamente al exterior. Apenas salió del callejón, giró hacia la derecha y echó a correr.

    Cuando Gon llegó a la salida, lo primero que vio fue a una persona rubia alejándose hacia el lado izquierdo, — ¿A dónde se fue? — preguntó, mirando de un lado a otro de la calle con evidente confusión.

    Sus ojos recorrieron ambas direcciones sin saber cuál escoger, — Nyau, se fue por este lado — dijo Pitou con total seguridad, señalando el camino derecho mientras olfateaba ligeramente el aire. A la distancia, el hombre de traje giró el rostro justo a tiempo para ver a ambos niños retomando la persecución.

    « ¡Creí que los había perdido! », pensó con una vena palpitando en la sien.

    La desesperación empezó a ganarle. Empujó a varias personas al abrirse paso, sostuvo la maleta con la boca y, sin pensarlo demasiado, saltó hacia una pared cercana. Trepó con rapidez, impulsándose con manos y pies hasta cruzar al otro lado, cayendo en una calle inferior atravesada por pequeños canales de agua que conectaban con las grietas y desniveles característicos de Canasta.

    — ¡Al fin pude escapar! — gritó aliviado.

    Dejó caer la maleta al suelo y alzó ambos brazos en celebración, su festejo duró apenas unos segundos, un sonido pesado resonó detrás de él, algo… acababa de caer.

    Su cuerpo se tensó «No puede ser cierto…»

    En el interior de un bar de aspecto modesto, el murmullo de conversaciones y el sonido de vasos chocando llenaban el ambiente. Sentada cerca de una ventana se encontraba una figura rubia cubierta por un tabardo azul de bordes dorados, sobre el cual destacaba una marca bordada en forma de lambda, λ. Debajo llevaba una camisa de mangas largas y un pantalón deportivo blanco de tela ligera.

    A simple vista, cualquiera la confundiría con un muchacho joven.

    El cabello rubio, algo largo y cuidadosamente peinado, caía alrededor de un rostro fino de facciones delicadas. La mandíbula suave, la nariz pequeña y unos labios discretamente definidos suavizaban una apariencia que intentaba proyectar rigidez. Su complexión era esbelta, más ligera de lo habitual para un hombre de su edad, con hombros estrechos y manos delgadas de dedos largos. Bajo la ropa holgada apenas se intuían rasgos femeninos que el tabardo ayudaba a disimular.

    Comía una ensalada acompañada de una enorme chuleta de cerdo. Sostenía ambos cubiertos con tranquilidad, cortando la carne con movimientos precisos mientras esperaba su bebida. Un mesero de espeso bigote negro se aproximó llevando un vaso preparado con frutos secos.

    Entonces, un grito interrumpió el ambiente, — ¡Una araña venenosa! — exclamó uno de los empleados al notar una pequeña araña negra caminando lentamente sobre la mesa, aproximándose a la carne.

    El mesero se lanzó hacia la mesa, — ¡No te muevas…! ¡Si te pica morirás! — advirtió alarmado, la figura rubia apenas bajó la mirada. La araña estaba a punto de rozar su mano, por un instante simplemente la observó.

    Entonces sintió un leve ardor en los ojos, sus pupilas temblaron apenas, durante un segundo, el azul sereno de sus ojos se tornó en un intenso carmesí. Sin cambiar la expresión, movió el tenedor que ya sostenía entre los dedos.

    Con una precisión absurda, atrapó a la araña entre las púas metálicas, el bar quedó en silencio. Con un simple movimiento de muñeca, lanzó al insecto lejos, haciéndolo salir por la ventana abierta hasta estrellarse contra un trozo de madera en la calle.

    El gesto fue tan rápido y natural que, por un momento, nadie estuvo seguro de haber visto lo ocurrido.

    •••
    La figura rubia continuó comiendo con aparente calma, cortando la chuleta con un cuchillo mientras el murmullo del bar volvía lentamente a la normalidad. A través de la ventana, sus ojos siguieron el movimiento de la araña, que tras el golpe había logrado ocultarse entre una roca cercana de la calle.

    Tomó otro bocado de carne.

    — Vaya… ¡Por correr a lo tonto me dio todavía más hambre! — se quejó en voz alta el hombre de traje a la distancia. El comentario hizo que la persona rubia desviara ligeramente la mirada.

    Detrás de aquel sujeto venían dos figuras familiares: un niño de cabello oscuro y una extraña chica de rasgos felinos que no dejaban de perseguirlo. Gon y Pitou.

    Antes de que pudiera procesar demasiado la escena, un nuevo alboroto estalló cerca del bar.

    — ¡Ladrón! ¡Atrápenlo! — gritó alguien desde una marisquería próxima. Un hombre salió corriendo con una caja de dinero bajo el brazo mientras varios comerciantes lo señalaban con desesperación, el hombre de traje observó la escena con curiosidad.

    « Mi estómago sigue vacío…», pensó, entonces giró lentamente el rostro hacia el puesto abandonado. El olor del pescado fresco llegó hasta él, sus ojos brillaron, —"Lo tengo".

    Sin la menor vergüenza, se acercó al mostrador semivacío, tomó varios salmones con rapidez y echó a correr en dirección contraria, —¡Adiós, niños! — gritó a la distancia mientras huía.

    Pitou se quedó inmóvil apenas un segundo, sus orejas se tensaron, la nariz tembló, —P-Pe… pescado… — murmuró casi hipnotizada. El olor del mar invadió sus sentidos, sin pensarlo dos veces, saltó sobre el puesto desde la parte superior, aterrizando entre cajas y hielo derretido.

    Soltó la maleta gris sin cuidado alguno, tomó un enorme atún fresco entre los brazos y salió disparada detrás del hombre de traje, — ¡Nyau! ¡Espera! — ¡¿Eh?! ¡Oigan… no me dejen atrás! — gritó Gon.

    Corrió hacia la maleta abandonada y la recogió rápidamente, por un momento se detuvo frente al puesto saqueado. Miró los pescados faltantes, el caos alrededor y a los vendedores alterados, una expresión de culpa cruzó su rostro.

    — Lo siento mucho… — se disculpó inclinando un poco la cabeza antes de salir corriendo detrás de ambos. Todo aquello fue observado desde la ventana del bar, el pelirrubio permanecía sentado, cuchillo y tenedor aún en mano.

    Sus ojos siguieron a aquel grupo absurdo alejándose entre el gentío, la chica gato cargando un atún robado, el niño persiguiéndolos mientras llevaba una maleta ajena y aquel extraño hombre de traje huyendo con salmones bajo el brazo.

    Por primera vez en un rato, dejó de comer.

    Aquello… era demasiado extraño para ignorarlo.

    Finalmente, Gon llegó a donde estaban, cerca de un puente entre los canales de los ríos. Una hoguera improvisada ardía en el lugar, iluminando tenuemente el concreto húmedo y las cajas de madera abandonadas. A un lado podía ver a la gata devorando casi la mitad de un enorme atún fresco, mientras, sentado sobre una caja de madera, el hombre de traje comía salmones fritos con evidente cansancio.

    — Qué molesto eres… — murmuró el hombre de traje mientras seguía comiendo pescado—. Ustedes dos… ¿no lo entienden, verdad? Esto es la vida real. No puedes ir por ahí jugando y pensando que te convertirás en un Hunter.

    Gon levantó ligeramente las cejas al escuchar aquello, con el esqueleto de un pescado entre los dientes, el hombre continuó hablando, —Si lo entienden, ¡deberían regresar a casa…!

    — No quiero — respondió la gata sin siquiera mirarlo. — Nyau… estar en una casa es muy aburrido —añadió antes de seguir devorando el atún, —¡¿Bromeas?! — gritó el hombre de traje, dando un fuerte pisotón de frustración — ¡La ciudad es peligrosa! ¡Por ejemplo, tú!

    Le apuntó con el dedo índice a Gon.

    — ¡Por poco te secuestran esta mañana! — Gon observó al hombre exaltarse cada vez más, moviendo los brazos mientras se quejaba de todo lo ocurrido, —Se-Señor…

    — ¡¿Qué pasa?! — respondió de inmediato. El hombre alzó el pecho, creyendo por un instante que finalmente el niño había entrado en razón, solo que algo pasó frente a él. Una persona salió corriendo a toda velocidad.

    En sus manos llevaba su maleta, por unos segundos, el hombre de traje se quedó inmóvil, — Oh no… ¡Regresa acá! — Salió disparado detrás del ladrón, aunque este ya había tomado bastante distancia.

    Gon observó la escena, en sus manos tenía justo la forma de ayudar, sujetó su caña de pescar, — ¡Aquí voy! — gritó. El anzuelo salió disparado por el aire, la línea se tensó y la punta terminó enganchándose en el mango del maletín, — ¡Lo atrapé!

    Con un fuerte tirón, Gon arrancó la maleta de las manos del ladrón, el sujeto tropezó y siguió huyendo, mientras Gon quedaba con el maletín entre los brazos, sonriendo satisfecho. El hombre de traje se detuvo.

    Bajó, la cabeza resignado, caminó hasta Gon, tomó el maletín y, sin siquiera mirarlo directamente, habló con cansancio, — El barco Kaijinmaru sale a las seis, retrocedió unos pasos.

    Por su parte, Pitou seguía completamente ajena a todo, concentrada únicamente en terminarse el atún.

    •••
    La luz del atardecer se reflejaba sobre el puerto Dolle. A lo lejos podía verse el Kaijinmaru aproximándose lentamente al embarcadero, sus enormes velas balanceándose con el vaivén del mar mientras las aguas se agitaban bajo el casco.

    Cerca de la proa esperaba un viejo capitán. Su cabello, una mezcla entre rubio apagado y blanco debido a las canas de la edad, sobresalía bajo un gorro de marinero desgastado. Entre sus manos sostenía una pipa metálica de la que escapaban pequeñas volutas de humo.

    El capitán del Neptuno observó el horizonte antes de alzar la voz, — Esta es la isla Canasta… ¡Deben ser puntuales con la hora de salida! — El sol descendía lentamente, tiñendo el cielo de tonos anaranjados.

    En la parte derecha del puerto, varios barcos de diseño extravagante permanecían anclados. Cuatro enormes embarcaciones de color rojo, adornadas con detalles azules y cabezas de dragón talladas en la proa, bloqueaban parte del paso. Entre los muelles y las calles cercanas se extendían carpas de feria improvisadas, llenas de ruido y voces.

    El mismo anunciador de los dientes se encontraba ahí, levantando ambos brazos entre los transeúntes, — ¡Vengan y vean las criaturas mágicas! —, el hombre se atravesaba descaradamente en medio del camino, obligando a la multitud a desviarse.

    Los tres necesitaban llegar al barco, sin embargo, las carpas y los barcos del circo bloqueaban el acceso, — No hay de otra… debemos pasar por acá — murmuró el hombre de traje con evidente fastidio.

    Su mal humor empeoró apenas reconoció al hombre chimuelo entre la multitud, — ¡Bienvenidos al espectáculo de las bestias! —gritó el anunciador a través de un megáfono.

    Gon y el hombre de traje cruzaron la entrada de la carpa, pero Pitou se quedó inmóvil unos pasos atrás, su nariz percibía algo, el olor de múltiples criaturas llenaba el aire, sus pupilas se dilataron lentamente al contemplar la oscuridad del lugar.

    Sus orejas felinas se movieron con atención, captando el sonido de jaulas, cadenas y respiraciones animales ocultas entre las sombras. Su cola comenzó a balancearse de un lado a otro con impaciencia.

    «Animales.» fue el único pensamiento que cruzó por su mente.

    — ¿Qué pasa?… ¡No tenemos tiempo que perder! — gritó el hombre de traje, girándose con desesperación —. ¡En unos minutos darán las seis!

    La gata reaccionó al instante y avanzó hacia el interior.

    La oscuridad los envolvió, Gon y el hombre apenas podían distinguir el camino frente a ellos, obligados a avanzar con cautela, pero Pitou veía con absoluta claridad. A ambos lados del lugar se alineaban innumerables cajas metálicas y jaulas improvisadas. Dentro de ellas, bestias de distintos tamaños observaban en silencio a quienes pasaban frente a sus prisiones.

    Ojos brillando entre las sombras, garras golpeando el metal, respiraciones pesadas y criaturas vigilándolos desde la oscuridad.

    «Ninguno de ellos tiene espíritu de caza», Pitou podía percibirlo con claridad, el olor de aquellas criaturas no era el de bestias listas para atacar o escapar. Era resignación.

    Ninguno intentaba romper las jaulas, ninguna enseñaba los colmillos, dormían, respiraban pesadamente o simplemente observaban a las personas pasar frente a ellas con miradas apagadas. Permanecían alertas, sí, pero privadas de algo más profundo.

    "Libertad"

    Sus orejas se movieron lentamente mientras caminaba, entonces captó algo, una estática. Un chirrido metálico, giró apenas la cabeza. El hombre chimuelo había llevado una mano a un pequeño radio — Entraron a la exhibición —dijo en voz baja, el sonido era débil, apenas audible para cualquiera.

    Pero no para ella, el zumbido de la transmisión rozó sus sensibles oídos felinos. Por un instante tuvo que mover una oreja con molestia.

    Luego llegó la respuesta.

    — Pagarán por lo que hicieron… con mi brazo.

    La voz surgió entre interferencias antes de cortarse abruptamente.

    El hombre chimuelo sonrió, después echó a correr hacia el grupo, — ¡Seré su guía! —se interpuso frente a ellos con una sonrisa exagerada—. Síganme, su dedo señaló hacia el fondo mientras daba un leve toque a la mochila de Gon.

    El hombre de traje frunció el ceño, — No veremos la exhibición… estamos de paso — una sensación incómoda que no desaparecía desde que cruzaron aquella carpa.

    El olor, la oscuridad, la gente y sobre todo, ese hombre, — En ese caso deberían tomar este camino —respondió el chimuelo, señalando hacia un pasillo lateral — La salida está rodeando la exhibición, el hombre de traje entrecerró los ojos.

    Desconfió, pero no vio una señal evidente de mentira, ni nerviosismo… vacilación… solo una sonrisa, — Bien… tomaremos otro camino — Caminaron durante varios minutos entre jaulas y corredores oscuros.

    El ruido de la multitud comenzó a crecer, poco después llegaron a una pequeña concentración de personas reunidas frente a una exhibición iluminada, — ¡Aquí pueden observar animales extremadamente raros, capturados por el extraordinario Hunter! —explicaba una mujer de cabello castaño, moviendo las manos con entusiasmo.

    Señaló una enorme vitrina de cristal, en el interior, enrollada sobre sí misma, descansaba una serpiente gigantesca de tres cabezas, — Una serpiente gigante de tres cabezas. ¡Las llamamos las señoritas ABC! — La multitud reaccionó con asombro.

    Gon apenas pudo ver más allá cuando el grupo avanzó otra vez, la gente comenzó a aglomerarse alrededor de otra jaula. Dentro había un sapo gigantesco de piel rugosa que apenas se movía, observando el lugar con unos ojos enormes y húmedos.

    — La rana de árbol gigante, que solo salta durante las tormentas —explicó la mujer mientras la multitud avanzaba hacia otra exhibición. Suspendida dentro de una jaula colgante, una criatura giraba lentamente sobre sí misma.

    Su cuerpo plano y circular recordaba a un disco, — ¡La tortuga rodadora! — anunció con entusiasmo — Una especie capaz de girar tan rápido que puede impulsarse por el aire. Las personas observaron con fascinación antes de seguir caminando.

    Finalmente, la multitud se apartó frente a una jaula mucho más grande, dentro descansaba una enorme criatura de pelaje espeso.

    — Este es el oso-zorro, el animal más peligroso de esta parte de la exhibición… ¡Una bestia imposible de domesticar por el hombre! —, Gon se quedó quieto, el animal le resultaba extrañamente familiar. Le recordaba demasiado a Kon.

    Solo que este oso-zorro lucía diferente, demasiado delgado, sus costillas apenas se ocultaban bajo el pelaje, y en sus ojos había algo apagado, tristeza… agotamiento y resignación, — Nyau… presas interesantes —murmuró Pitou observando las distintas criaturas.

    Sin embargo, incluso ella podía notar algo extraño.

    Todas olían igual, no miedo o rabia, sin espíritu de caza, solo resignación. Como si hubieran dejado de luchar, — Durante la captura de este oso-zorro murieron tres personas — continuó explicando la mujer, exagerando el tono para impresionar a los presentes — ¡Es extremadamente agresivo!

    Solo que Gon apenas la escuchaba, sus pies avanzaron por sí solos, — ¡Por favor, retrocede! — gritó la guía al verlo acercarse a la jaula. El niño no respondió, solo observó al animal, — Me da mucha tristeza verte encerrado…

    El oso-zorro levantó lentamente la cabeza, por instinto se tensó, mostrando ligeramente los colmillos, Gon no retrocedió. En la mente del chico aparecieron recuerdos… "Kon", recordó el día en que Kite tuvo que matar a su madre.

    Él había sido demasiado pequeño para entenderlo, demasiado ingenuo… desde entonces, Gon se había encargado de criarlo.

    Al principio apenas cabía entre sus brazos, tan pequeño que podía acomodarse sobre su mochila. Tuvo que alimentarlo con leche mientras crecía, cargarlo a todas partes y dormir junto a él sobre los prados de Isla Ballena.

    Recordó los días tumbados bajo el sol, las tardes junto al río. Las veces que Kon se acurrucaba sobre él para dormir, solo el tiempo avanzó.

    Cada mes el pequeño animal crecía más, necesitaba más alimento, más espacio. Gon terminó pescando durante horas en los ríos de Isla Ballena solo para poder mantenerlo alimentado, durante casi dos años, aquella pequeña criatura pasó de ser apenas más grande que una mochila… a convertirse en un enorme compañero inseparable.

    Con el paso del tiempo, Kon dejó de ser aquella pequeña criatura que apenas cabía sobre una mochila, creció y siguió creciendo. Hasta alcanzar casi el doble del tamaño de un hombre adulto.

    Su enorme cuerpo cubierto de pelaje se convirtió en el lugar favorito de Gon para dormir. Más de una vez terminó recostado sobre su lomo, mientras el viento recorría los prados de Isla Ballena y el sol iluminaba el paisaje.

    El último recuerdo que cruzó por su mente fue el de aquella despedida, los animales del bosque reunidos, Kon observándolo, El silencio extraño del lugar, como si incluso las bestias entendieran que Gon partiría lejos.

    Sintió un ardor en los ojos, una molestia leve, una lágrima amenazó con caer, — Apuesto a que alguna vez reinaste un bosque… como Kon —, extendió lentamente la mano entre las barras de la jaula.

    El oso-zorro permaneció inmóvil unos segundos, podía oler al niño, sin un ápice de miedo, no había violencia, no había intención de dañarlo. Solo tristeza y curiosidad, el enorme animal se aproximó lentamente.

    Bajó la cabeza, Olfateó la mano del chico, la multitud contuvo la respiración. La guía retrocedió horrorizada, el oso-zorro acercó el hocico, durante un instante pareció que atacaría.

    Pero simplemente lamió la mano de Gon, como si lo reconociera.

    Gon sonrió y comenzó a acariciar su cabeza, el animal permaneció quieto, En paz.

    — Este chico está loco… — murmuró el hombre de traje, incapaz de apartar la mirada, Pitou observaba la escena con curiosidad. Hasta que algo captó su atención, un olor… parecido al del oso-zorro.

    Más pequeño y joven, sus orejas se tensaron, el aroma se mezclaba con otro. Sudor… hostilidad… malas intenciones. Giró la cabeza, — ¿Qué pasa? — preguntó el hombre de traje, — ¡Ese niño salió corriendo y está jugando con el oso! —gritaba la mujer castaña, alterada.

    Entonces apareció, el hombre rubio supuesto Hunter, su sonrisa arrogante seguía intacta. El brazo roto permanecía inmovilizado con un cabestrillo, en la otra mano sostenía una pequeña jaula, dentro una cría de oso-zorro gimoteaba suavemente.

    El hombre caminó entre la multitud, empujando personas sin cuidado hasta detenerse frente a la enorme jaula.

    — No te metas en esto, chico — la sonrisa arrogante seguía clavada en su rostro, — Aunque solo sean unos niños… van a pagar por romperme el brazo. Alzó la pequeña jaula, el oso-zorro reaccionó al instante.

    Un rugido sacudió el lugar, se levantó sobre sus patas traseras, golpeando violentamente los barrotes mientras intentaba alcanzar a su cría. Sus enormes garras rasgaron el metal, solo no podía llegar… solo rugir y mostrar impotencia,

    Gon apretó los labios, « ¿Esto es realmente un Hunter…? », por un instante la imagen de Ging cruzó por su mente. ¿Su padre sería igual?, el hombre rubio soltó una carcajada.

    Luego miró a Pitou.

    — Esa perra pagará caro… será una criatura interesante para esta exhibición — dejó caer la jaula del cachorro cerca de los barrotes — ¡No soy un perro! —gruñó Pitou, molesta.

    Aquello solo hizo sonreír más al hombre.

    — ¿Te crees graciosa?

    Sacó un revólver del bolsillo y lo apuntó. — Ahora escucha bien… si no quieres una bala en la cabeza, entrarás a una jaula sin obj —

    El sonido seco de un golpe interrumpió la amenaza, el hombre de traje apareció detrás de él, su puño había impactado de lleno en la cabeza del falso Hunter.

    El rubio cayó al suelo completamente inconsciente, — ¡Alguien tan patético como tú no es más que un farsante! — su grito dejó el lugar en completo silencio. Solo quedó el sonido de las respiraciones agitadas, el falso Hunter yacía inconsciente en el suelo.

    Entre sus bolsillos sobresalían unas llaves y una identificación de Hunter Falsa.

    •••
    Luego de un rato, a petición de Gon, el hombre de traje terminó liberando al oso-zorro, la enorme bestia permaneció inmóvil unos segundos junto a su cría, observando al niño. El viento agitó ligeramente su pelaje, por un instante pareció dudar.

    Luego emitió un gruñido bajo, casi tranquilo, con la pequeña criatura siguiéndolo de cerca, el oso-zorro giró sobre sí mismo y de un salto descendió hacia uno de los canales del río. La corriente lo arrastraría de regreso al bosque.

    Gon observó cómo desaparecía, sonriendo… Pitou movía lentamente la cola, incluso el hombre de traje dejó escapar un suspiro resignado, — Supongo que al menos sirvió de algo… — Bing… Bing…

    El sonido metálico de una alarma interrumpió el momento, levantó bruscamente la muñeca, su rostro palideció, — ¡Mierda! — abrió los ojos de golpe — ¡Rápido, debemos correr! ¡El barco está a punto de partir!

    Los tres comenzaron a correr, el hombre de traje iba al frente, desesperado, — ¡Olvidé por completo que nos estábamos quedando sin tiempo! —, mientras tanto, a la distancia, el capitán del Neptuno observó el reloj del puerto.

    Las seis en punto, asintió con firmeza, — ¡Hora de zarpar! — gritó con voz grave — ¡Eleven el ancla e icen las velas! — Las cadenas comenzaron a sonar y las velas se desplegaron. El barco empezó a moverse lentamente, para cuando Gon, Pitou y el hombre de traje alcanzaron el muelle inferior, el Kaijinmaru ya comenzaba a alejarse.

    — ¡Espérennos! — gritó Gon agitando los brazos — ¡Todavía debemos tomar el barco! — ¡Oigan! ¡Esperen un momento! — se unió el hombre de traje.

    En la cubierta, el capitán Neptuno se inclinó apenas sobre la baranda, — Llegan tarde — dijo sin inmutarse — El barco no retrocederá, apoyó una mano sobre el pasamanos.

    — Inténtenlo el próximo año.

    Varias personas comenzaron a asomarse, algunos marineros, pasajeros curiosos, risas… murmullos, — Son unos idiotas… — Que lo intenten el siguiente año.

    — ¿Acaso creen que podrán alcanzarlo nadando? — Esos niños sí que son ingenuos… — Las voces viajaban entre el viento. En otra parte de la cubierta, un joven de cabello rubio alzó la mirada. « ¿Qué ocurre? », movido por la curiosidad, abandonó su asiento y caminó hacia la multitud.

    Desde ahí alcanzó a distinguir a tres figuras cada vez más pequeñas quedándose atrás en el puerto. Gon frunció el ceño, retrocedió un paso. Miró alrededor y pensó rápido, de pronto, algo cruzó por su mente.

    — ¡Síganme! ¡Se me ocurrió algo! — sin esperar respuesta salió corriendo, Pitou reaccionó casi por instinto, siguiéndolo de inmediato. El hombre de traje quedó quieto unos segundos.

    — ¡Oye! ¿A dónde vas? — Gon subió por una rampa lateral del puerto. Corrió hacia unas enormes formaciones rocosas de Canasta y comenzó a trepar con rapidez, sus pies encontraron apoyo entre las grietas.

    Saltó hacia una roca inclinada, corrió cuesta arriba sin detenerse. Detrás de él, Pitou flexionó ligeramente las piernas. Sus músculos se tensaron. y de un enorme salto aterrizó sobre la piedra, alcanzándolo casi al instante.

    El hombre de traje apenas logró escalar la roca, la tierra húmeda bajo sus zapatos hacía que resbalara constantemente. Más de una vez estuvo a punto de caer, aun así, siguió adelante, apretó los dientes — ¡No pienso quedarme aquí! —, volvió a impulsarse y corrió hacia Gon tan rápido como pudo.

    El chico ya había llegado al borde de la enorme formación rocosa, Kaijinmaru avanzaba lentamente sobre el agua. No tenían mucho tiempo, — ¡Muy bien… aquí vamos! — Gon sacó rápidamente su caña de pescar.

    La sostuvo con firmeza, giró el brazo y lanzó el anzuelo hacia una enorme roca más adelante. La cuerda silbó en el aire, el gancho se enredó entre las grietas de la piedra. Quedó firme, tensado.

    — ¡Rápido, sujétense! — Pero Pitou ni siquiera se detuvo, en lugar de tomar la cuerda, siguió corriendo. Aceleró, sus piernas se tensaron. Los músculos se comprimieron como resortes y de un enorme impulso saltó.

    El aire golpeó su rostro, sonrió. Podía ver el barco cada vez más cerca, giró el cuerpo elegantemente en el aire y miró hacia Gon.

    La cola se balanceó detrás de ella.

    Mientras tanto, el hombre de traje apenas logró sujetarse detrás del chico.

    — ¡No me sueltes! — Gon tomó aire, clavó los pies contra la roca y se lanzó. La cuerda de la caña se tensó violentamente, por un instante quedaron suspendidos, el viento silbó alrededor.

    Se balancearon sobre el agua. Después… Cayeron.

    Pitou aterrizó primero, perfectamente de pie, elegante, como si nada hubiera pasado. Gon rodó sobre la cubierta antes de detenerse, el hombre de traje cayó de frente. Con el trasero levantado en una posición bastante vergonzosa.

    Hubo algunas risas entre los pasajeros, rápidamente se levantó, rojo del enojo y la pena. Se sobó la cabeza, — Agh… maldición… — Gon se acercó enseguida — ¿Señor, se encuentra bien? — El hombre suspiró pesadamente.

    Se veía agotado, el día entero había sido un desastre, lo miró con cansancio, — Ya te dije que no me llames señor. Se acomodó un poco la ropa, — Mi nombre es Leorio.

    A unos metros, el capitán Neptuno observaba la escena con los brazos cruzados. Miró al extraño grupo, el niño hiperactivo… la gata extraña… el hombre gritón.

    Una pequeña sonrisa apareció bajo su bigote. «Parece que este año no me voy a aburrir…»
     
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