A menudo me encuentro hundido en mis pensamientos, pero existen momentos verdaderamente extraños, son muy pequeños y están repletos de emociones que supuse habían desaparecido hace mucho; al verlos, una desesperante necesidad de atraparlos vine hacia mí, pero ellos escapan de entre mis manos, aclamo a ellos, brillantes y dulces fragmentos, ¡Por favor, no me abandonen! Y como si una tormenta cayera sobre mí, despierto de ese corto sueño. Posiblemente ellos también anhelan el momento en que volvamos hacer uno solo, ya que sus visitas se vuelven cada vez más constantes…
Carta es un nombre interesante para un relato como mínimo onírico. Lo más onírico del relato es, para mí, un poco de la confusión que me dejó. Empezar hablando de pensamientos donde hay momentos extraños me hizo pensar que el narrador lo que quería atrapar eran esos pensamientos de esos momentos. Al final se habla sobre despertar de ese corto sueño, y que es recurren, ahí entra lo onírico. Con el "despierto de ese corto sueño". Ya sea hablar de sueños de verdad o de una vigilia con ensoñación excesiva, creo que logras capturar el sentimiento de anhelo. El anhelo de que algo tan efímero como una idea, un pensamiento o un sueño caiga en nuestro olvido. Que los sueños vuelvan a ti, que los momentos vuelvan a ser pensados me parece una cosa increíble donde lo que carece de nuestro control (recordar algo de manera repentina, soñar, recordar un sueño es el triple de repentino ante la constante imposibilidad que a veces existe de recordar esos sueños) vuelve a nosotros solo para brindarnos ese placer. Con todo eso dicho, solo me queda desearte buenos sueños.