Explícito Bestia de la Humanidad

Tema en 'Novelas' iniciado por Sylar, 23 Marzo 2026.

Cargando...
  1. Threadmarks: CAPITULO 1 [Inicio del Aullido 1]
     
    Sylar

    Sylar Usuario popular

    Leo
    Miembro desde:
    1 Octubre 2010
    Mensajes:
    506
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Título:
    Bestia de la Humanidad
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    5
     
    Palabras:
    2559
    [​IMG]

    GENERO: Acción, aventura, gore y fantasia.

    SINOPSIS: En enero de 2020, el "Evento Prama" extinguió al 70% de la población masculina mundial de forma instantánea. En medio del caos, surgieron monstruos casi inmunes a las armas convencionales, obligando a la humanidad a despertar el Prama: un poder mágico latente. Gracias a esto surgieron los Pramancers, divididos en tres tipos: los «Xear», los «Magos» y los «Teriántropos». Su misión: erradicar monstruos y obtener las Hemopetras, cristales mágicos que se han convertido en el activo primordial de la tecnología terrestre.​
    Cuatro años después, la civilización se mantiene en pie gracias a los Pramancers y a la creación del oficio de “Cazameta”, gestionado por gremios nacionales bajo un marco de cooperación internacional.


    Shogg, un huérfano de 20 años nativo de la ciudad de Lambass, en la nación insular de Waratuk, ha sobrevivido por su cuenta desde el evento. Tras despertar sus poderes hace apenas un mes, ha logrado hacer dinero clandestinamente sin llamar la atención del gremio de Cazameta. Sin embargo, su secreto es descubierto por las autoridades durante un trabajo de subyugación de monstruos. Al revelarse su naturaleza licántropa, Shogg es catalogado oficialmente como el cuarto varón Teriántropo en todo el mundo.

    Por ley, los Teriántropos están obligados a vivir en residencias restringidas con otros de su clase, formando grupos conocidos como "Manadas", debido a su inestabilidad instintiva y complejas necesidades biológicas. Así, Shogg se convierte en el único varón de la manada de Lambass, viéndose forzado a adaptarse a su nuevo entorno, a sus nuevas compañeras y a su verdadera naturaleza



    CAPITULO 1

    AULLIDO 1: “Nueva Era”
    20 de enero de 2020, surgimiento del «Evento Prama»: la fecha en la que la Tierra cambió para siempre. Misteriosas ráfagas de una energía desconocida envolvieron el globo y, en pocos minutos, el 70% de la población masculina perece de golpe. El caos y la confusión se desataron, pero el horror apenas comenzaba: monstruos surgieron en cada rincón del planeta y las armas convencionales resultaron inútiles frente a ellos. Todo parecía perdido, hasta que surgieron los «Pramancer».


    La humanidad despertó un poder latente, producto de la exposición a esta enigmática energía, bautizado como «Prama». Donde la tecnología bélica convencional fracaso, los Pramancers prevalecieron como los nuevos cazadores de estas criaturas. De los cadáveres de los invasores surgió el recurso más valioso del mundo: la «Hemopetra». Estos pequeños cristales mágicos de color rojizo se convirtieron en el activo primordial de la nueva era.


    Ante un nuevo balance de poder surgió en toda la tierra, cada país y cada gobierno tuvo que moldearse a los cambios venideros. Todas naciones y sus sociedades se vieron obligadas a adaptarse a este nuevo paradigma. La supervivencia de la raza humana estaba en juego.


    Las Hemopetras permitieron una reconstrucción milagrosa: centrales eléctricas más eficientes y limpias que las nucleares, un combustible para vehículos que dejó al petróleo en el olvido y la producción de armamento mágico que dio lugar a una nueva ingeniería de guerra.


    Se establecieron los «Gremios de Cazameta» en cada nación, oficializando el oficio de «Cazameta». Este empleo, destinado exclusivamente a los humanos que despertaron como Pramancers, se convirtió en uno de los negocios más lucrativos del globo. Este oficio no solo es el corazón que sostiene la actual infraestructura moderna, sino también el escudo que protege a la Tierra. La «Asociación de Cazametas» era su contraparte a nivel internacional, manteniendo un canal de comunicación entre los diversos gremios del mundo.


    No tardaron en publicarse los estudios sobre los Pramancers que despertaron sus poderes, catalogando su naturaleza en tres arquetipos fundamentales: los «Xear», los «Magos» y los «Teriántropos».


    Los «Xear»: representan la perfecta unión entre el alma humana y la ingeniería bélica mágica. Estos Pramancers no solo empuñan un arma; están ligados espiritual y físicamente a un armamento materializado de su ser, denominado “Xear”, capaces de llevarlo encima como un accesorio, desde un brazalete, un colgante o un anillo, actuando como el ancla de su poder. Al manifestar su Prama, el objeto se materializa instantáneamente en su arma predeterminaba de combate: desde finas hojas envueltas en llamas, rifles de proporciones demenciales o hasta complejos exoesqueletos. Aunque poseen capacidades físicas sobrehumanas, su mayor fuerza reside en la versatilidad de su equipo, el cual tiene la asombrosa capacidad de auto repararse consumiendo la energía de su portador. En el campo de batalla, un Xear es un especialista de precisión; un guerrero cuya vida y arma son una sola entidad indivisible.


    Los «Magos»: son los Pramancers poseedores de las reservas de Prama más vastas. A diferencia de los otros arquetipos, no requieren de herramientas externas; su poder proviene directamente de su fuente interna. Sus poderes están centrados en el dominio de la energía pura como elementales, pero pueden poseer habilidades distintas. Tienen el talento innato de volar. En términos físicos son los más débiles de los tres arquetipos, utilizando barreras de energía para protegerse y priorizando el combate a distancia.


    Los «Teriántropos»: Despertado del Prama con una mutación biológica, los teriántropo son la encarnación del poder salvaje. Aunque conservan su humanidad, sus cuerpos muestran rasgos animales permanentes, desde pelaje en hombros y muñecas, u orejas de diseño bestial y un rabo animal. Con sentidos agudizados y su fuerza bruta superior. Se dividen en cuatro tipos principales (Lobo, Tigre, Oso y Conejo). Sus poderes se intensifican bajo noches de luna llena, donde se transforman en bestias completas, con el potencial de arrasar ejércitos enteros por cuenta propia.


    Pero todo este potencial viene con un precio, una agresividad más propensa y necesidades biológicas intensas. Precisan mantenerse conviviendo permanentemente en grupos de su mismo arquetipo conocidos como “manada”, obligando a las leyes de toda nación a instaurar a áreas o barrios para Teriántropos. Son el arquetipo en fuerza base más fuerte de los tres.


    [–––––––]

    [26 de febrero de 2024]

    Han transcurrido 4 años desde entonces. La humanidad se ha adaptado al nuevo panorama del Prama y a la amenaza de los monstruos catalogados como «Criptian». La Hemopetra es el motor que mantiene firme a la nueva sociedad moderna. Los gremios de Cazametas establecieron un pulido y óptimo sistema de recompensas para los Cazametas por su aporte, elaborando rangos y niveles en base a la meritocracia del Pramancer que ejerce el oficio. Este mismo sistema está validado tanto a nivel nacional como internacional a través de la «Asociación de Cazametas».


    [Waratuk – Ciudad de Lambass]

    Nuestra historia nos sitúa en «Waratuk», un país insular ubicado a unos 404 kilómetros de Ecuador y Colombia. Con una superficie aproximada de 620 548 km² y una población estimada de 60 millones de habitantes antes del «Evento Prama», su lengua oficial es el español, su moneda el peso waratuk y su gobernante actual el General Felipe Rafael López.


    El protagonista es un joven de cabello negro corto, ojos marrones y una marca de nacimiento en forma de «A» en la nuca. Con una estatura de 158 centímetros, una gabardina roja sobre una camisa blanca, pantalones negros con un cinturón café y botas oscuras eran su vestimenta habitual.


    Se vestía en un pequeño departamento monoambiente sucio, descuidado y con una apariencia casi abandonada. El lugar solo contaba con un baño y una sala principal donde el muchacho dormía sobre un viejo colchón en el suelo; allí apilaba su ropa sobre una mesa cuyo deterioro marcaba el paso del tiempo.


    Saliendo al exterior, va por una calle rebosante de gente. Tanto a pie como en vehículos, la mayoría eran mujeres. Oficiales de tránsito mujeres gestionaban el control vehicular, y en las áreas de construcción se observaba un panorama poco visto en los viejos tiempos: un personal mixto de hombres y mujeres en roles de esfuerzo físico, con las segundas cubriendo más puestos en número.


    El muchacho camina hasta detenerse en una esquina, mirando una gran edificación de cuatro pisos donde en letras grandes se leía «Gremio de Cazametas de Lambass». En lugar de ir hacia allí, se acerca a un oscuro callejón. Al llegar a una pared con el camino cerrado, camina hacia la única puerta cercana y golpea con un ritmo establecido de cuatro veces seguidas.


    Esta se abre, siendo recibido por una mujer adulta con lentes oscuros que vestía ropajes gruesos marrón y pantalones largos en conjunto con unos tacones, de cabellera larga, desprolija y oscura, quien retrocede permitiéndole el paso.


    —Ah, mi «querido» Shogg A. Reksew, te echaba de menos -dijo la fémina con una alegría casi fingida.


    Sobre un escritorio desordenado, entre un cúmulo de papeles, destacaba una ficha con los datos del muchacho:


    [NOMBRE: Shogg A. Reksew]


    [SEXO: Hombre]


    [EDAD: 20 Años]


    [ALTURA: 158 centímetros]


    [GRUPO SANGUÍNEO: ¿?]


    [NACIONALIDAD: Waratuk (Waratukense)]


    —Termina con tu cortesía teatral, Catat. ¿Tienes algo nuevo para mí? -fue la fría respuesta de Shogg.


    —Jeje, directo a los negocios, me gusta -la mujer tomó unos documentos —tengo algo para ti.


    Los informes mencionaban la presencia de Criptian en el abandonado pueblo de Bilar, un área rural ubicada a unos 20 kilómetros al sureste de Lambass.


    —Ya sabes cómo funciona esto: mata a los monstruos, consigue sus Hemopetras, tráelas aquí y yo te daré el dinero a cambio.


    —Oye, a veces parece que me pagas una miseria. Me estoy quedando sin efectivo con lo poco que me das. ¿Al menos me darás una paga justa esta vez?


    —Tú eres quien busca obtener dinero a través de las Hemopetras de forma clandestina. Desconozco por qué, en lugar de registrarte legalmente en el gremio de Cazametas, prefieres hacer negocios a sus espaldas. Tus razones tendrás y no me interesan; solo dame lo que te pido y te daré lo que te ofrezco -fue su condición absoluta.


    El joven se siente acorralado. Sabe que exigir más dinero significaría dar explicaciones. Ir por la vía legal le conduciría a una mejor ganancia, pero el eje central de sus negocios clandestinos es justamente evitar que su existencia llegue a oídos del gremio. Sus razones eran estrictamente personales.


    —Tomaré el trabajo -aceptó a regañadientes.


    No tenía otra fuente de ingresos segura. Exterminar monstruos y recolectar Hemopetras representaba su único sustento estable sin llamar la atención. Haber conocido a alguien que operara en la clandestinidad para facilitarle efectivo había sido un golpe de suerte; incluso a cambio de una miseria, era la única opción viable a su disposición para mantenerse oculto bajo el radar gubernamental.


    —«Ha pasado un mes desde que llevo esta vida, pero… ¿cuánto tiempo más voy a resistir?» —se preguntó con un semblante preocupado.


    [–––––––]

    Al salir de aquel callejón sombrío, Shogg no lo notó, pero en la cornisa de un edificio alto se alzaba una silueta femenina. Llevaba un traje sastre impecable y mantenía los brazos cruzados a la espalda, con sus ojos fijos exclusivamente en los movimientos del muchacho.


    —¿Eh? -ya fuera por simple instinto o mera casualidad, el joven detuvo el paso.


    Clavó la vista en dirección a las alturas del bloque residencial donde acechaba aquella presencia enigmática, pero la silueta se había desvanecido en el aire para cuando sus ojos alcanzaron a enfocar el lugar.


    —«¿Estoy imaginando cosas o la paranoia ya me está jugando en contra?».


    Sacudió la cabeza para centrarse en el encargo. Debía trasladarse al poblado rural de Bilar, ubicado a 20 kilómetros al sureste de Lambass. Bajo la mirada indiferente de los transeúntes, Shogg flexionó las piernas y, actuando como un resorte humano, brincó con fuerza sobrehumana varios metros hasta alcanzar la azotea contigua. Aterrizó con absoluto control cinético sin agrietar la superficie y encadenó otro salto, desplazándose de tejado en tejado y cubriendo varios kilómetros en cuestión de un minuto.


    La gente de los alrededores apenas mostró una mínima curiosidad. En la sociedad moderna, la población civil está más que habituada a las proezas sobrehumanas de los Pramancers, convirtiendo el despliegue de sus dotes físicos en un panorama cotidiano que ya no llamaba la atención de nadie


    [–––––––]


    [X minutos después - Pueblo rural de Bilar]

    Una zona rural dominada por una vegetación viva y abundante, salpicada de viviendas abandonadas y maquinaria agrícola oxidada y dejada a su suerte. Lo que antaño fue un pueblo de mil habitantes, ahora permanecía completamente desierto tras el azote del «Evento Prama» y el surgimiento de los Criptian.


    —«Los oigo» -sus aguzados oídos captaron de inmediato un eco de ruidos sospechosos.


    Avanzó con sigilo hacia un viejo granero de madera y, al abrir el portón, se topó con una escena alarmante: cinco humanoides de piel verde que oscilaban entre los 200 y los 250 centímetros de altura, dueños de orejas puntiagudas y toscos colmillos inferiores que sobresalían de sus fauces. Algunos lucían torsos tonificados mientras que otros eran marcadamente barrigones, pero todos poseían extremidades de constitución hercúlea. Exhibían tatuajes burdos sobre atuendos tribales; algunos llevaban el cabello recogido en colas de caballo largas y la mayoría imponía su presencia superando con creces los dos metros de estatura.


    —«Orcos» -reconoció al instante a aquellas peligrosas criaturas


    Una orgia salvaje se desataba con un intenso hedor a suciedad y lujuria, donde 3 jóvenes humanas eran violadas constantemente, algunas ya impregnadas sobre su piel en cantidades de fluidos de los monstruos, siendo profanadas en todos sus orificios. Cuando un orco llegaba al clímax liberaba una carga voluminosa que salpicaba en cantidad hacia afuera, luego era empujado por otro orco a su lado y tomaba su turno para saciar sus deseos carnales.


    —Por supuesto. ¿Qué otra razón tendría un orco para anidar en este basurero? Aprovecharon la nula vigilancia de la zona para secuestrar mujeres y saciar sus instintos. Qué puto delirio -expresó con un suspiro de absoluta indiferencia.


    Los 5 orcos percibieron su presencia al instante. Dos de ellos se armaron con espadas, uno empuñó una lanza, otro alzó un hacha de combate y el último encajó un rifle de palanca entre sus manos. Energía mágica pura comenzó a brotar de sus cuerpos, filtrándose directamente en el armamento; el engendro del rifle apuntó en seco y gatilló una bala que salió impulsada con la potencia destructiva de un proyectil antimaterial.


    —Ah, caraj…


    Su imprecación quedó truncada cuando el plomo impactó de lleno en su frente. Sin embargo, en lugar de destrozarle el cráneo, el proyectil apenas le desplazó un par de centímetros hacia atrás. La bala continuó girando con violencia contra la piel hasta perder inercia y caer al suelo, dejando solo tras de sí una leve marca rojiza sobre el hueso intacto.


    —Eso me dolió… ¡HIJOS DE PUTA! -exclamó furioso.


    Sus ojos, rebosantes de furia, habían cambiado: las escleróticas se tiñeron de oscuro y los iris adquirieron un tono ámbar. Cuatro colmillos brotaron de su boca mientras un pelaje grisáceo crecía desde sus muñecas hasta los hombros, extendiéndose también por sus piernas y cintura, junto a un par de patillas espesas. Al brotar las garras de sus manos, se despojó de las botas para revelar sus pies descalzos, cuyas uñas también se habían vuelto garras. Finalmente, una cola lupina, gruesa y de unos treinta y cinco centímetros, nació en la base de la columna, justo donde termina el hueso sacro e inicia el cóccix.


    —Voy a… matarlos a TODOS —sentenció. Antes de que el eco de sus palabras se apagara, Shogg ya se había lanzado sobre su primera presa.


    [CONTINUARÁ]​
     
    Última edición: 14 Mayo 2026
    • Me gusta Me gusta x 1
  2. Threadmarks: CAPITULO 2
     
    Sylar

    Sylar Usuario popular

    Leo
    Miembro desde:
    1 Octubre 2010
    Mensajes:
    506
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Título:
    Bestia de la Humanidad
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    5
     
    Palabras:
    2383
    CAPITULO 2

    AULLIDO 1: “Nueva Era”

    —Voy a… matarlos a TODOS —sentenció. Antes de que el eco de sus palabras se apagara, Shogg ya se había lanzado sobre su primera presa.


    Sus garras se clavaron en el rostro del primer orco, antes de que todos pudiera levantar sus armas. El cuerpo del muchacho se envuelve en una sobrenatural aura de energía blanca, y estampa el rostro del monstruo en el suelo con toda considerable fuerza, el crujir de huesos resuena en conjunto a carne destrozarse en su interior. La sangre fluye y la criatura hace unos leves movimientos de espasmos.


    —Je, la primera sangre y ya quedo fuera -mufa el muchacho.


    Los orcos con sus armas en mano se lanzan en frenesí al ataque, Shogg retrocede con saltos de varios metros hacia atrás, mientras uno de ellos arremete con su espada pesada agitándola en cólera en una serie de tajos salvajes. El muchacho esquivo cada uno de sus ataques, y en un movimiento exacto, dejo de retroceder y sus garras chocaron contra el plano de la espada con un estallido de chispas. La vibración del impacto recorrió el brazo del orco, desestabilizándolo.


    Una sonrisa maliciosa se dibujó en el rostro de Shogg. Ese breve segundo de guardia baja fue suficiente para que sus garras alcanzaran el cuello expuesto del monstruo y lo destrozaran. La esencia roja fluyó como un manantial. Mientras el orco se desplomaba soltando su arma, Shogg la atrapó en el aire con la derecha; sin detener su impulso, la arrojó como un proyectil contra otro monstruo de piel verde.


    Apuntó hacia el orco del rifle, la espada voló con la fuerza de una lanza, impactando de lleno en el pecho del tirador. El golpe arranca la parte superior del torso con desmedida violencia y lo arrastra hacia afuera atravesando la pared de madera del granero, dejando un rastro rojizo en su trayectoria y una cintura con sus entrañas esparciéndose. La otra parte de la criatura al tocar suelo, emitió unos leves movimientos espasmódicos antes de culminar en su fin.


    De los 5 orcos del principio, solo restaron 2. Un portador de hacha pesada y un lancero, el dúo miraba con ciertos nervios a ese oponente de rasgos bestiales, luego de haber presenciado la muerte de sus compañeros, ponían en duda quien dar el siguiente movimiento ofensivo.


    De los cinco orcos del inicio, solo restaban dos: un portador de hacha pesada y un lancero. El dúo miraba con nervios evidentes a aquel oponente de rasgos bestiales; tras presenciar la ejecución brutal de sus compañeros, la sed de sangre había sido reemplazada por la duda. El lancero estrujaba la asta del arma, mientras el del hacha mantenía una postura defensiva, entre nervios. Ninguno se atrevía a dar el siguiente paso, temiendo que cualquier movimiento ofensivo fuera la invitación para su propio fin.


    —No tengo todo el puto día -sentenció Shogg, su voz rompiendo el silencio como un crujido de huesos de sus muñecas —Si no van a atacarme, entonces tendré que terminarlo yo mismo.


    Los orcos se tensaron, aferrándose a sus posturas defensivas. El muchacho arremete contra el hachero pesado, este responde de un tajo con todas sus fuerzas que da un giro completo. Pero ese bestial chico ya había saltado, evadiéndole y situándose en su retaguardia.


    —Muy lento.


    El lancero aprovechó la oportunidad. Al ver que los ojos del muchacho se centraban en su compañero verde, tensó los músculos y se lanzó en una zancada veloz; su lanza silbó en el aire como un aguijón letal directo al pecho. Sin embargo, una sonrisa maquiavélica se dibujó en el rostro del humano. Con un movimiento mínimo, apenas unos escasos centímetros, esquivó la punta de hierro y se quedó allí, estático, observando el impulso fallido de su agresor.


    El orco hachero herido atravesado por la lanza de su compañero, solo pudo ahogar un borbotón de sangre que le escurrió por las comisuras. Shogg, el Pramancer, no se quedó quieto; hundió sus manos con saña sobre la cabeza del monstruo y, con un estallido de fuerza bruta, le partió el cuello. El tirón fue tan violento que arrancó parte del cráneo, dejando expuesta la masa gris y humeante del cerebro. Soltó los restos, mirando sus manos manchadas.


    —Mierda, me dejé llevar -masculló, con una calma que contrastaba con la carnicería


    Con los últimos orcos acabados, Shogg miró a su alrededor los cinco cadáveres de las criaturas verdes derrotadas; suspiró con decepción.


    —«Estoy fue demasiado fácil, y eso por desgracia se traduce en Criptian debiluchos con hemopetras de poco valor, pero lo que es realmente molesto de esto es…» -expreso en sus pensamientos mirando a las mujeres desnudas que habían sido las prisioneras de los monstruos —«vine hasta aquí para recolectar hemopetras, rescatar prisioneros es un lastre y me expone demasiado»


    Pensamientos homicidas se manifestaron en su mente; «Mátalas, son un problema», era el eco que escuchaba observando a las indefensas mujeres. Sus garras se movían deliberadamente como si ansiaran cortar. Sus orejas lupinas se erizaron por instinto, salió de dichos pensamientos de golpe cuando un musculoso orco gigantesco, de cuatro metros y medio de altura, le propinó un puñetazo que lo mandó a volar varios metros por el aire hasta colapsar sobre una pequeña casa de madera cercana.


    La colosal criatura verde rugió, expulsando una lluvia de saliva mientras mostraba colmillos mucho más prominentes que los anteriores. Su musculatura, forjada en una escala inhumana, se tensaba bajo una piel curtida; en su espalda, sujeta por una funda improvisada de sogas, descansaba una maza adaptada a su descomunal tamaño. El monstruo estaba completamente desnudo, exhibiendo su largo y flácido falo sin rastro de pudor, como una muestra más de su naturaleza primitiva y dominante.


    Shogg salió de entre los escombros de un salto sobrehumano; en lugar de heridas, solo le cubría la suciedad del derrumbe. Hizo crujir su cuello con parsimonia mientras miraba al gigante. Pese a haber recibido tal impacto, no mostró miedo ni desdén, sino un malicioso interés que brillaba en sus pupilas lupinas.


    —Que oportuno, un orco "jefe"... jejeje. Tu hemopetra al menos sí debe valer algo, carajo -declaró mientras hacía sonar sus puños, dejando que su aura blanca vibrara con una intensidad renovada —Guárdate esa cosa colgando, me asquean los hijos de puta presumidos como tu -Shogg tensó los músculos de sus piernas, midiendo la distancia exacta hasta su monstruoso oponente —«Si logro hacerme con ese cristal, este viaje no habrá sido una pérdida de tiempo total»


    El orco arremetió con un codazo recto que buscaba triturar al muchacho, pero Shogg fue más rápido que aquel bruto movimiento y esquivó, desplazándose hacia uno de los costados con agilidad felina. En ese instante, las garras del licántropo crecieron a su límite máximo, imbuyéndose de un aura de energía sobrenatural que hacía vibrar el aire alrededor de sus dedos. El contraataque fue una ráfaga blanca de violencia pura.


    Con un paso veloz, Shogg saltó propinando una serie de cortes quirúrgicos; el primero alcanzó el rostro del gigante y le destrozó un ojo en un estallido de fluidos rojizos. El muchacho aterrizó con ligereza solo para impulsarse de inmediato en otro salto rápido, hundiendo sus zarpas en el pecho del monstruo. Siguió con el ritmo frenético, ejecutando más daños en el torso y los brazos del enemigo en un torbellino. Lo siguiente fue un tajo preciso y cargado de saña que rebanó el falo largo y monstruoso, separándolo limpiamente del cuerpo de su dueño.


    La criatura ruge de intenso dolor, cubriendo con una de sus manos su masculinidad herida, mientras Shogg prosigue con el siguiente ataque, solo para ser sorprendido por el monstruo. La criatura con su mano libre había tomado su maza pesada y ejercido un ataque en sentido horizontal. Pero el muchacho fue mas suertudo, solo faltando escasos centímetros, ese ataque no le alcanzo, y logro impulsarse hacia atrás.


    —Hijo de… jeje, casi me atrapas -declaró Shogg al aterrizar, sintiendo todavía el desplazamiento del aire del mazazo en su rostro —«Ese movimiento fue más rápido de lo que esperaba; el dolor debe haber disparado su adrenalina al tope, mezclándose con su poder de Prama»


    La criatura rugió con una furia renovada; el dolor y la rabia habían detonado su reserva de energía. Tomó la maza colosal con ambas manos, tensando sus músculos hasta el límite antes de propinar un golpe vertical descendente directo hacia Shogg. El impacto fue demoledor: la presión del aire comprimido se sintió en todos los alrededores y el suelo se agrietó, levantando una nube de polvo.


    —Nada mal, eso sin duda me dolió, monstruo de mierda -declaró Shogg mientras la polvareda se asentaba, revelando que había usado su brazo derecho para atrapar la maza del monstruo en seco-. Con la mitad de sus pies hundidos en el suelo por la presión, el muchacho sostenía el arma con una fuerza sobrenatural que desafiaba su estatura de metro cincuenta y ocho.


    Pero tal gesta tuvo su costo: su brazo derecho se dislocó bajo la presión del mazazo, quedando en un ángulo antinatural. Aun con la extremidad herida, Shogg rugió y empujó al orco "jefe", quien se desestabilizó mientras retrocedía unos pocos metros por la fuerza del impacto. Ese instante de segundos, Shogg cierra su puño izquierdo, venas sobresalen, salta con un puñetazo que arieta la quijada del monstruo y lo pulveriza en incontables trozos de fluidos con fragmentos de huesos.


    —¡¡¡MUERE!!! -bramó Shogg mientras saltaba con un puñetazo devastador que agrietó la quijada


    Sin detenerse, hundió su puño en el cuello del gigante y, con forcejeos intensos de pura potencia, abrió la carne y los tendones, decapitando al orco a la mitad. La cabeza, ahora despojada de su mandíbula, cayó hacia atrás quedando suspendida por apenas unos jirones de piel y músculo. El cuerpo del gigante colapsó hasta caerse de espalda, levantando una última cortina de polvo que se mezcló con el vapor que emanaba de la sangre caliente.


    —Yo gane… -jadeo Shogg intensamente, recuperando el aliento y su brazo derecho dislocado, con un movimiento de articulación y crujidos, recupera su funcionalidad.


    Sus rasgos bestiales desaparecieron y su aspecto volvió a ser humano mientras se acercaba al cuerpo del derrotado orco “jefe”. En el pecho de la criatura algo sobresalía entre la carne desgarrada: un cristal rojizo que palpitaba con una luz tenue. Era su Hemopetra. Tras arrancarla con facilidad, el cristal quedó encajado perfectamente en la palma de su mano. Sin perder tiempo, Shogg se dirigió hacia los restos de los demás orcos para completar la cosecha.


    Comparo los tamaños de las Hemopetras obtenidas. La del orco “jefe” era ligeramente más grande que las de los cinco orcos ordinarios, pero la verdadera diferencia estaba en su brillo; el cristal del líder estaba cargado con mucha más energía mágica en su interior.


    —«6 hemopetras, con esto debería bastar, ahora… el segundo tema más problemático»


    Sus ojos volvieron a enfocarse en las mujeres prisioneras. Permanecían allí, inmóviles, con los cuerpos cubiertos de fluidos de los monstruos, suciedad y heridas leves que marcaban su piel. Habían pasado por un calvario; sus miradas perdidas delataban los signos de un inevitable trauma psicológico, atrapadas en un choque que les impedía reaccionar incluso ante la muerte de sus captores. El aire en el granero, antes cargado de violencia, ahora se sentía pesado por la angustia silenciosa de las sobrevivientes.


    —«Si las rescato, eso me expondrá, si me marcho y las dejo viva, si alguna llega a la ciudad, me expondrá» -fueron los pensamientos de ese muchacho mientras las observaba con una mirada cargada de un pragmatismo cruel.


    —«MÁTALAS» -el eco de esos pensamientos volvió a retumbar en su mente con la fuerza de un rugido sordo- «No sirve ser un héroe. Si ellas viven, tú te jodes. ELIMINA TODO OBSTÁCULO» -se repetían esos involuntarios pensamientos, mientras sus garras comenzaban a asomar sutilmente de sus dedos humanos en contra de su voluntad.


    Shogg con sus manos en la cabeza como si sintiera una intensa cefalea, lucha por mantener esos pensamientos fueras, pero este seguía argumentando con lógica la razón de su conducta.


    Shogg se llevó las manos a la cabeza, hundiéndolas en su como si sintiera una intensa cefalea. Luchó desesperadamente por mantener esos pensamientos fuera de su mente, pero la voz seguía argumentando con una lógica fría la razón detrás de aquella conducta asesina. El sudor frío comenzó a recorrer su nuca, mezclándose con la sangre ajena que aún manchaba su piel.


    —«Todo este tiempo oculto, todo se cae a pedazos, solo con una de ellas vivas, ya están rotas, ya están dañadas, acaba con sus sufrimientos, elimina todo rastro y obstáculo que te exponga» -aquella voz le argumento, susurrando con un carisma diabólico.


    —«Todo este tiempo oculto, todo se cae a pedazos... Solo con una de ellas viva, ya te habrán descubierto. Ya están rotas, ya están dañadas; acaba con su sufrimiento, elimina todo rastro y obstáculo que te exponga» -aquella voz le argumentó, susurrando con un carisma diabólico que hacía vibrar su propia conciencia.


    Shogg apretó los dientes hasta que sus encías sangraron, sintiendo cómo esa lógica se filtraba por las grietas de su voluntad. Podía escuchar los latidos acelerados de su propio corazón retumbando en sus oídos como tambores de guerra. Observó a las desnudas prisioneras con una mirada que ya no le pertenecía: sus ojos se habían transformado involuntariamente, con sus esclerótica oscura y iris de color ámbar que brillaban con una sangrienta sed en torno al granero. El muchacho empezó a caminar lentamente hacia ese granero, con sus garras derecha listas, con leves gruñidos resonar de su boca.


    —Oh, ¿qué tenemos aquí? -una voz femenina resonó a sus espaldas, rompiendo el trance de Shogg y desapareciendo sus rasgos bestiales de golpe.


    Shogg con su voluntad recobrada volteo, encontrándose a una mujer que levitaba en el aire con absoluta calma. Vestía un traje de oficina con corbata y medía unos imponentes ciento noventa centímetros; su cabello marrón estaba recogido en una cola de caballo y calzaba zapatos negros que apenas rozaban el aire. Ella observaba fijamente a Shogg con los brazos cruzados, manteniendo una sonrisa de superioridad.


    —«Una Pramancer del tipo mago» -reconoció el poder de la mujer con ciertos nervios mientras sentía el peso de la diferencia de niveles entre ambos.


    [CONTINUARA]​
     
  3. Threadmarks: CAPITULO 3
     
    Sylar

    Sylar Usuario popular

    Leo
    Miembro desde:
    1 Octubre 2010
    Mensajes:
    506
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Título:
    Bestia de la Humanidad
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    5
     
    Palabras:
    2350
    CAPITULO 3

    AULLIDO 1: “Nueva Era”


    Una mujer de cabello castaño y presencia imponente flotaba frente a Shogg. Vestía un traje sastre con corbata que acentuaba su estatura de 190 centímetros. Con los brazos cruzados a la espalda y una sonrisa cargada de superioridad, lo observaba desde las alturas en absoluta calma.


    —¿Qué hace aquí una Pramancer del tipo «mago»? -preguntó Shogg.


    —Yo tengo una mejor cuestión: ¿qué hace aquí un Pramancer «teriántropo» masculino no registrado en los sistemas de la nación? Todo Pramancer debe registrar la condición del poder y tipo que posea en Waratuk; es algo que incluso cualquier otra nación realiza.


    Tal planteamiento fue como una cubeta de agua fría para el muchacho. Aquella enigmática mujer flotante no solo era consciente de su condición de teriántropo, sino que, además, sabía que su existencia como Pramancer era un asunto no registrado en el país.


    —Ahora lo entiendo, eres una maldita arpía gubernamental, una Pramancer que trabaja como agente del gobierno -fue su conclusión.


    —Es correcto, soy una «Pramancer estatal»


    Esa confirmación lo llevó a una sola conclusión: el gobierno, o aquella mujer, lo habían estado espiando desde que obtuvo sus poderes de Pramancer hacía un mes. Sin embargo, decidió jugar a la ignorancia.


    —Tsk… ¿Y qué se supone que sabes sobre mí?


    —Oh, ¿qué sé sobre ti? -expresó la mujer con aire de superioridad, llevándose la mano izquierda al mentón. Luego, reveló con la mano restante un portapapeles de madera con varias hojas apiladas —Nombre: Shogg A. Reksew. Edad: veinte años. Huérfano de padres desconocidos. Creciste en el orfanato Reksew hasta su incendio hace 5 años; eres uno de los pocos sobrevivientes identificados. Después de eso, lograste pasar inadvertido... hasta hace dos semanas


    Con esto concluyó que su anonimato como Pramancer solo había durado dos semanas. Justo cuando pensó que había evitado llamar la atención, se dio cuenta de la realidad: aquel gobierno cuya mirada intentaba eludir simplemente lo había descubierto.


    —También estamos al tanto de tu crimen más osado: comerciaste con hemopetras obtenidas de monstruos que tú mismo cazabas. Las entregaste clandestinamente a entidades ajenas al Gremio de Cazameta. ¿Entiendes lo esenciales que son estos cristales para la infraestructura de esta nación?


    —Je, por favor, como si uno solo hiciera la diferencia. Ustedes tienen suministros de esa mierda para años y monstruos de sobra para seguir cosechando con sus perros Cazametas; no les faltan.


    —Parece que no entiendes cómo opera la ley y el orden. Si dejas que un eslabón haga lo que quiera, invitas a que imperen la discordia y la inestabilidad. ¿Tienes idea de lo milagroso que es que la humanidad lograra resurgir tras el «Evento Prama» hace cuatro años? -le planteó la fémina estatal —¿Sabes qué? Mejor olvídalo. Es una pérdida de tiempo debatir con tu lógica rebelde e inmadura.


    Shogg podía sentir cómo esa mujer dejaba fluir, de forma constante y a voluntad, un aura de energía azulada. Era su poder mágico, su Prama manifestándose y haciendo una exposición imponente de su presencia como Pramancer. Estaba claro que la mujer del gobierno no venía solo a hablar.


    —Pero lo que realmente fue una estupidez de tu parte, algo que casi pone en peligro a la ciudad de Lambass… es haber ocultado tu condición de teriántropo. ¿Acaso olvidaste el potencial desastre que esto puede causar? -expresó con una mano en el rostro, exhibiendo frustración y enojo.


    —¿Hablas de esa mierda de ley que me obliga a ser encerrado en un “zoológico” con otros como yo? ¡Al carajo! ¡No voy a dejar que me traten como un puto animal!


    —En verdad eres un iluso, ¡el prodigio de la idiotez misma por definición! -expresó en voz alta, burlándose del joven —No lo hacemos por gusto; no apilamos a los teriántropos como si fuera un “zoológico”, es una realidad de su naturaleza.


    Los teriántropos, humanos con poderes de Pramancer que mutaron con rasgos animales visibles, son físicamente más fuertes y poseen sentidos más agudos que los otros dos tipos: Xear y Magos. Pero todo esto tiene un precio.


    —Un teriántropo no puede convivir el día a día con otras personas bajo un techo o en un hogar; solo pueden coexistir mientras convivan con otros como ellos -aseguró la mujer gubernamental con un suspiro-. Están obligados a estar juntos, a crear grupos denominados “manadas” o… a ser dominados por su lado bestial en caso de no aceptarlo.


    Los países comprendieron la naturaleza de los teriántropos: solo pueden coexistir con otras personas mientras vivan junto a otros de su especie, en grupos jerárquicos conocidos como “manadas”, similares al concepto natural donde existen alfas como líderes.


    Un teriántropo que decida vivir en solitario y alejarse del resto es propenso a perder el control eventualmente. Su lado animal termina por consumir su psiquis humana hasta transformarlo en una bestia sedienta de sangre, una criatura que caza todo lo que se mueve a su alrededor. En contraste, se crearon zonas residenciales y barrios exclusivos para ellos, con leyes que obligan a la formación de estas «manadas» tanto en el país como en el resto del mundo.


    El «alfa» lidera una manada, pero el gobierno sigue vigilando y gestionando a los teriántropos en términos de autoridad. Estos tipos de Pramancer tienen una inmensa utilidad en la lucha contra los Criptian y en la nueva era del actual orden establecido.


    —¿Lo entiendes, mocoso? Tu existencia debe ser supervisada. Incluso ahora, es un MILAGRO que hayas logrado, en este lapso de tiempo, controlar tu condición -expresó con incredulidad y duda la Pramancer estatal —¿Cuánto tiempo llevas siendo Pramancer? Puede que solo hayamos estado dos semanas al tanto de tu existencia, pero sabemos que has estado operando por más tiempo. La cuestión es: ¿cuánto tiempo llevas como teriántropo? -Su mirada seria observaba fríamente al muchacho.


    Un silencio sepulcral se dio con un choque de miradas entre los dos; los segundos parecían minutos. La agente estatal mantenía su calma y seriedad en el aire mientras el joven de veinte años trazaba sus planes:


    —«¿Qué debo hacer?»


    —«¡Elimínala!» -la voz volvió a susurrar en su cabeza —«Devora y consume a las amenazas que atentan contra la tranquilidad de tu vida».


    Una voz grave de tonalidad inhumana le susurraba en sus pensamientos más íntimos, influyendo en él como si fueran instintos que buscaban doblegar su voluntad humana. Shogg resistía a esa voz, soportando punzantes jaquecas para no obedecer.


    —«Cállate. Yo decido cómo hacer las cosas, no tú… mierda de conciencia de teriántropo»


    El muchacho inhala y exhala, manteniendo la calma. Garras brotan de sus manos con el tronar de los dedos; pelaje grisáceo se manifiesta en sus extremidades superiores e inferiores. Su rabo lupino sobresale y sus ojos cambian, tiñendo la esclerótica de oscuro con un iris color ámbar.


    —«Ah, qué predecible» -expresó la agente mago estatal, manteniendo su habitual calma


    En solo dos segundos, su cuerpo se envolvió de energía mágica y, flexionando las piernas, se lanzó a atacar a la Pramancer estatal. Sus garras apuntaron al pecho, más concretamente a la zona cardíaca; pero la mujer había desaparecido de su posición en un parpadeo.


    —«Es rápida» -fue la reacción de Shogg, siguiendo su trayectoria con la mirada hasta aterrizar


    —Atacar a una Pramancer estatal, es una violación GRAVE, pretendes jugarte el cuello, ¿mocoso?


    La Pramancer había reaparecido flotando a varios metros de su posición anterior, manteniendo su conducta calmada y los brazos tras la espalda. Shogg, aún abrumado por la reacción y velocidad de la mujer, recobró el sentido y le contestó:


    —Tsk… No voy a dejar que me encierren y controlen como a un animal. El inútil y puto gobierno...


    —Oh, vaya, otro rebelde antisistema en esta época. Grandioso -fue la sarcástica respuesta de la agente.


    Se preparó para propinar un segundo ataque con sus garras, pero la Pramancer estatal le arrojó un proyectil de energía mágica que golpeó con fuerza su pecho. Shogg sintió aquel golpe como un ariete que lo empujaba violentamente hacia atrás; rodó hasta detenerse, clavando sus garras en la tierra para frenar el impulso.


    —«¡DUELE!» -presionó su pecho con ambas manos, como si intentara aliviarlo —«Eso fue… un simple proyectil de Prama. ¿¡Cómo puede doler más que la maza descomunal con la que me golpeo ese orco jefe!?»


    —No te distraigas, mocoso.


    Al oír su voz, Shogg observó cinco proyectiles dirigiéndose hacia su posición. Realizó una zancada sobrehumana, flexionando las piernas para un impulso rápido y consiguiendo esquivarlos todos; observó cómo estallaban uno tras otro al impactar.


    —Uhh, te olvidaste del último.


    Para su desgracia, ese impulso cesó, ubicándolo justo en la posición para recibir un sexto proyectil explosivo directo. La detonación desató una nube de polvo. Al disiparse gradualmente, se reveló que el muchacho había conseguido soportar el daño; su gabardina y su camisa blanca habían absorbido casi todo el impacto, quedando hechas un desastre y dejando al descubierto su torso.


    —Lo sabía -expresó la Pramancer estatal al observar el cuerpo del muchacho.


    La complexión de Shogg era delgada; se podía notar que apenas había musculatura concentrada en sus extremidades, mientras que sus abdominales y tronco mantenían una delgadez que rozaba lo flácido. Su clavícula y columna sobresalían a la vista, y estaba a casi nada de que las costillas fueran lo siguiente en marcarse.


    —Los teriántropos en general son conocidos por tener cuerpos en forma, algunos incluso más marcados de lo normal; toda consecuencia de su genética -afirmó la Pramancer estatal —Esa delgadez para un hombre teriántropo es el equivalente a la desnutrición; ni siquiera te alimentas bien -Hizo una breve pausa —Oh, ahora lo entiendo... ¿Has conseguido mantener el control y aplacar tus instintos caóticos mediante el alcohol y drogas? Eso debió costar mucho dinero, alcanzando apenas para una alimentación que… je, llamarla decente es un chiste.


    —¡CÁLLATE! No necesito oír los sermones de una perra del gobierno. ¡Te mataré y luego seguiré mi camino! -declaró mostrando sus colmillos y garras, mientras su cuerpo se imbuía del aura de su Prama.


    —«Su dominio del poder mágico no es el de alguien que lleve solo dos semanas usándolo. ¿Tres semanas? No… tiene cierto control para potenciar su cuerpo. Aunque sea un novato, lo consiguió con seguridad por cuenta propia, por instinto. ¿Quizás lleve un mes? Es una buena posibilidad» -analizó la mujer del gobierno en sus pensamientos, evaluando la versatilidad de los poderes mágicos del joven.


    La mujer suspiró y luego tomó una decisión:


    —«No puedo seguir extendiendo por más tiempo esta pelea».


    De la palma de su mano derecha comenzó a generar estática y voltios de electricidad; su rostro se había sumido en la seriedad. Shogg, observando el fenómeno mágico en su mano, sintió entonces una especie de cambio fluctuar en su Prama: se volvió más intenso.


    —No me compares con los orcos a los cuales enfrentaste. Somos de niveles totalmente distintos. Te lo pediré amablemente: ríndete o, de lo contrario… -Intensificó el voltaje de su palma para dejar en claro su punto.


    El muchacho sentía la presión mágica que emanaba solo de la palma de la agente estatal. Comparado con los monstruos que enfrentaba para obtener sus hemopetras, que eran amenazas de bajo nivel, sintió por primera vez algo que estaba fuera de su alcance en un combate. ¿Pero se rindió al comprender su situación?


    —A la mierda, no voy a desistir.


    Antes de que siquiera pudiera ponerse en posición, un movimiento rápido de la mano de la Pramancer estatal desató su poder. Un veloz rayo golpeó la pierna derecha de Shogg; sintió la descarga sacudirle la extremidad con un intenso dolor. Acto seguido, otro rayo golpeó su hombro izquierdo.


    Ninguno de los impactos le dejó heridas graves, pero el dolor intenso seguía latente en su piel humeante. Shogg observó cómo la zona afectada de su pantalón había sido rasgada por el rayo. Intentó resistir la dolencia de sus extremidades para responder, solo para ser golpeado por una serie de rayos provenientes de todos los puntos cardinales.


    Acto seguido, un rayo más fuerte impactó en su pecho, en la misma zona que el proyectil de Prama anterior. Con la intensidad de un ariete, el golpe le arrebató todo el aire y algo de sangre escurrió de su boca, empujándolo violentamente hasta hacerlo rodar varios metros por el suelo.


    Pero ese muchacho aún no había sido vencido; tampoco se rindió. Se estaba poniendo de pie con lentitud y dificultad. Cuando estaba a medio camino, la Pramancer estatal cerró la mano, a excepción del dedo índice que apuntaba hacia el cielo, revelando una esfera eléctrica ubicada a unos cuantos metros por encima del muchacho. Su dedo bajó señalando a Shogg, y aquella esfera se convirtió en un rayo que impactó sobre él, desatando una electrocución en todo su cuerpo.


    La electrocución duró un par de segundos; de su boca exclamó un grito de agonía. Cuando su voz cayó, terminó de rodillas con la mirada baja, su piel humeante y sucia. No tenía daños graves, pero sus brazos se movían de forma involuntaria, emitiendo pequeñas chispas residuales.


    —¿Has tenido suficiente? Ahora quédate quieto y rín…


    El rostro de la Pramancer estatal quedó perplejo al ver cómo ese muchacho volvía a ponerse de pie. Mantenía la mirada baja, pero allí estaba, aun manifestando chispas residuales del ataque eléctrico en sus extremidades. Pero de pie.


    —Tienes que estar jodiéndome. ¿Tan terco eres, mocoso? -Su semblante iracundo se manifestó con la marca de una vena sobresaliendo en su frente, como también en sus brazos con la manifestación de estática en estos.


    La agente levantó su brazo izquierdo, emitiendo un rayo de su palma que ascendió a unos cuantos metros en el aire y creó una entidad eléctrica: una serpiente de electricidad de tamaño colosal que emitía un rugido con propiedades estáticas. La criatura volaba alrededor de su invocadora mientras ella mantenía su extremidad izquierda apuntando al aire, esperando la orden para actuar.


    —Tú lo pediste, mocoso -sus ojos, carentes de su calma habitual, estaban clavados en el joven; solo había ira.


    Descendió el brazo con la palma abierta señalando a Shogg. La criatura emitió un rugido mientras cargaba velozmente para embestir con la mandíbula abierta.


    [CONTINUARA]​
     
  4. Threadmarks: CAPITULO 4
     
    Sylar

    Sylar Usuario popular

    Leo
    Miembro desde:
    1 Octubre 2010
    Mensajes:
    506
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Título:
    Bestia de la Humanidad
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    5
     
    Palabras:
    2065
    CAPITULO 4

    AULLIDO 1: “Nueva Era”

    La serpiente eléctrica desciende cargando directo hacia un Shogg que, aun de pie, se mantenía inmóvil y con la cabeza baja, como si ignorara completamente la amenaza del ataque. Entonces, en solo ese lapso de segundos antes de impactar contra el joven, un tercero interviene en la contienda poniéndose justo a 1 metro suyo para interceptarlo, usando un cuchillo de combate de diseño militar. Con una postura fija, envolviendo su cuerpo y arma en un aura de energía mágica, parte en dos a la serpiente eléctrica, la cual se deshace a los pocos metros.


    El responsable se presenta como un hombre moreno en sus 40, vistiendo un atuendo táctico paramilitar oscuro con botas del mismo color. De barba y cabello corto blanco, poseía una contextura en forma con unos 195 centímetros de altura. Usando únicamente un cuchillo como su arma para tal proeza de repeler la técnica mágica.


    —¿¡Dhax!? -la Pramancer estatal reconoce con asombro al hombre.


    —Vilda -replica ese hombre de 40 con una postura relajada y seria —Ese último ataque ha estado fuera de lugar. Qué decepcionante ver cómo alguien de tu autoridad hace algo tan bajo.


    Vilda, la Pramancer estatal se percata entonces de haber perdido el control. Con cierta vergüenza trata de ocultar ese leve rubor en su rostro y aclara el malentendido.


    —No niego que me dejé llevar, aunque trato con un joven Pramancer del tipo Teriántropo. Fue capaz de resistir tanto castigo de mis ataques y seguir consciente.


    —Je, ¿llamas a eso «seguir consciente»? -aclaró Dhax mirando al joven.


    Vilda no entendía las palabras de Dhax, hasta que el mismo hombre de 40 puso un dedo en el pecho del muchacho, lo empujo solo un minúsculo centímetro y este cayo de espalda hacia el suelo.


    —Este joven, ya estaba inconsciente -revela Dhax —Deduzco que uso sus ultimas fuerzas para ponerse de pie, y perdió el conocimiento parado.


    La propia Vilda estaba perpleja de ello, que ese muchacho de 20 años con una condición equivalente a la desnutrición para un Teriántropo a su edad. Luego de combatir contra orcos y confrontarla a ella, fue capaz de resistir tantos de sus ataques mágicos de electricidad. Al punto que incluso logró desmayarse de pie.


    —Vilda, tu ataque estuvo a punto de causarle más que simples heridas. Podría haberlo matado -sentenció Dhax —Este muchacho es un Teriántropo varón, ¿dimensionas lo que eso significa?


    —S-sí… lo sé -admitió Vilda, descendiendo del aire para situarse junto a Dhax y observar fijamente al inconsciente Shogg.

    A nivel internacional, las estadísticas confirman que los Xear lideran el censo global de Pramancers. Los Teriántropos ocupan el segundo puesto en densidad demográfica, mientras que los Magos representan la población más reducida de las tres ramas.


    —Las mujeres siempre tendrán una presencia mayoritaria entre los portadores de Prama. Por ejemplo, se estima que en Waratuk un 70% de la clase Xear son mujeres y el 30% hombres, mientras que en el tipo Mago el margen es de un 90% femenino frente a un escaso 10% masculino -explicó Dhax —Pero con los Teriántropos, el panorama es crítico -añadió, endureciendo la expresión.


    Hasta la fecha actual, 26 de febrero de 2024, el registro global oficial solo contabiliza a 3 Teriántropos varones vivos. Durante los 4 años transcurridos desde el «Evento Prama», la totalidad de los despertados en esta categoría han sido casi exclusivamente mujeres, convirtiendo la existencia de un espécimen masculino en una absoluta rareza


    —Cuando la existencia de este muchacho llegue a toda la nación, será catalogado oficialmente como el «cuarto Teriántropo varón» registrado en el mundo -añadió Dhax.


    [–––––––]

    [25 de enero – hace casi un mes atrás]

    En medio de la densa oscuridad del bosque, el joven de cabello negro y corto avanzaba con dificultad. Su camisa, destrozada en el hombro izquierdo, dejaba al descubierto una grave herida de mordedura que intentaba presionar con la mano derecha. Cada paso representaba un suplicio. Con el rostro bañado en sudor y dominado por el pánico, maldecía con rabia.


    —Maldita Nora… ¡hija de puta! No se supone que debía ser así. Duele… duele tanto, carajo… -sangre espesa brotaba de la herida mientras el muchacho ahogaba sus gritos de dolor —Mierda… siento que pierdo el conocimiento… no llegaré a un hospital… estoy jodido…


    Cae rendido, golpeando el suelo con el rostro y dejando libre la herida, mientras la sangre seguía fluyendo al exterior.


    [26 de enero]

    En un pequeño monoambiente sucio, descuidado y de apariencia casi abandonada, que solo contaba con un baño y una sala principal, el muchacho dormía sobre un viejo colchón en el suelo. Se miraba fijamente en el espejo del sanitario mientras observaba su hombro izquierdo. Ya no había rastro de herida alguna, solo sangre seca en su ropa arruinada y en su piel.


    —No lo entiendo… -expresó confuso y alarmado, con los ojos sumamente abiertos, pero también aliviado de seguir vivo —¿Cómo es posible esto?


    [27 de enero]

    Acorralado en un callejón oscuro por un grupo de 7 matones, conformado en su mayoría por mujeres y liderado por un hombre con cabellera tipo punk, Shogg se encontraba acorralado contra la pared. El grupo portaba armas blancas como cuchillos, bates e incluso pistolas. El líder lo amenazaba directamente, presionando el filo de un machete contra su cuello.


    —Mocoso, has estado causando líos en nuestro territorio y ni siquiera pagas por nuestra protección -el líder de cabellera punk le reclamó con un semblante arrogante, lamiendo sus propios labios —Espero que tengas dinero encima, porque claramente la ropa que llevas apenas vale para un mísero bistec.


    —¿Eh? ¿Por qué mierda tengo que pagarles? En cuanto a esos «líos» con los tuyos, tu grupo empezó al exigir que les diera dinero solo por estar en su «territorio». Esto es una puta calle pública, nunca pagué antes por caminar y menos lo haré ahora -expresó Shogg, mirando fijamente al líder punk sin titubear, aun con el machete presionando su cuello.


    Todos los matones reaccionan asombrados por la mordaz respuesta de Shogg; incluso el propio líder punk le elogia.


    —Tienes bolas muchacho, y ahora… ¡te las voy a cortar! -exclamó con un rostro sádico mientras preparaba el machete para atacar.


    Fiel a su palabra, el matón apunto hacia la entrepierna de Shogg, solo para observar cómo este lo esquivaba imprevistamente, impulsándose contra la pared para saltar encima suyo y aterrizar a sus espaldas. El grupo queda perplejo ante semejante destreza, pero el líder, enfurecido, se voltea rápidamente apuntando su machete esta vez al pecho.


    El muchacho intercepta el golpe en seco. Clava las garras que acaban de brotar de su mano derecha directo en el antebrazo con el que el punk sostenía el arma. Las uñas biológicas atravesaron la chaqueta de cuero y la carne con extrema facilidad; un daño controlado, pero lo suficientemente doloroso y sangrante como para obligar al líder a retroceder aterrorizado


    —¡M-m-m-monstruo! -exclamó aterrorizado el líder punk ante la herida, observando las garras del muchacho teñidas con su sangre.


    El tipo huyó del lugar sin mirar atrás, soltando el machete y presionando la herida mientras corría despavorido. El resto de la banda, aun portando armas de fuego, no se atrevió a disparar. Emprendieron la misma retirada que su líder, dejando solo al muchacho, quien observaba con absoluta perplejidad las garras biológicas que ahora podía retraer o hacer brotar a voluntad desde las puntas de sus dedos.


    [28 de enero]

    Frente al espejo del baño, examinando su anatomía desnuda, notó que era capaz de manifestar un pelaje grisáceo sobre las muñecas y los hombros, además de un par de afilados colmillos en su boca. Había visto esta clase de rasgos anatómicos en los noticieros y en las calles de Lambass, características exclusivas de un tipo específico de individuos.


    —No hay duda, soy una de esas cosas… un Teriántropo -expresó apretando los puños, con un semblante que destilaba pura frustración


    Regresó a la sala principal. Cerca del colchón, arrumbado en una esquina, descansaba un maletín desgastado; al abrirlo, constató que solo contenía un puñado de billetes en pesos waratuk. Hizo un balance rápido de lo que tenía a su disposición y, con un suspiro cargado de preocupación, habló para sí mismo.


    —Ya solo me queda lo suficiente para comer dos días. Si lo raciono, cuatro días como mucho…


    A pesar del caos global y la posterior reestructuración de la sociedad, existían naciones que seguían respaldando el uso de su propia divisa en suelo soberano; en contraste, muchos otros países optaron por reemplazar su economía por un sistema financiero dependiente de dinero extranjero como el dólar.


    —Necesito buscar una forma de generar ingresos. Esta condición que tengo es bastante oportuna, pero también… -meditó en torno a su mutación.


    Conocía los conceptos básicos sobre los Teriántropos, una de las tres ramas de Pramancers existentes. Estaban dotados de una fuerza mágica innata para combatir monstruos, las mismas criaturas de cuyos cadáveres se extraen las valiosas Hemopetras. Dichos cristales se canjeaban por fuertes sumas en los gremios oficiales de Cazametas; con un oficio así, el dinero y el alimento dejarían de ser un problema.


    —«Puedo usar este poder y conseguir Hemopetras, pero el problema…»


    Los Teriántropos, por decreto legal, estaban obligados a confinarse en zonas residenciales exclusivas junto a otros de su especie, bajo el monitoreo absoluto del gobierno. La sola idea hizo que el rostro del muchacho se contrajera con profunda frustración.


    De repente, unos golpes secos en la puerta lo sacaron de sus cavilaciones. Aquella intromisión era del todo inusual.


    —«Ya le pagué a la casera hace poco, y nunca viene por otro motivo que no sea cobrar. Mierda… esto no me gusta».


    El muchacho mantuvo la calma, guardó silencio y esperó a que la persona del exterior se marchara tras insistir con los nudillos sobre la puerta. Sin embargo, una voz femenina se filtró desde el pasillo.


    —Sé que estás ahí, muchachito, tranquilo, no tengas miedo -habló la mujer desde el otro lado —No vengo de parte del gobierno ni del gremio de Cazametas. Vengo a proponerte un trato que nos beneficiará a ambos. Tú necesitas dinero y yo requiero de tus servicios bajo absoluta discreción. ¿Qué dices?


    Aquella oferta, para los oídos de un hombre paranoico y precavido, apestaba a trampa mortal. No obstante, dada la precaria situación de Shogg, representaba la única salida a su crisis económica. Se acercó con sigilo a la puerta y giró el pomo.


    Al otro lado se topó con una mujer madura de gafas oscuras, que vestía ropajes gruesos de color marrón, pantalones largos y tacones. Su cabellera, larga y oscura, lucía desprolija.


    —Saludos, mi preciado Teriántropo. Mi nombre es Catat -se presentó con un entusiasmo desbordante.


    —¿Cómo sabes sobre mi condición…?


    —Solo digamos que represento a cierto grupo que opera fuera del radar del gobierno, y poseemos una excelente red de inteligencia -alegó ella —Iré al grano: tú necesitas dinero, posees talento innato como Pramancer y nosotros tenemos encargos que ofrecerte, sin que el moleeesto Estado te tenga fichado. ¿Qué dices?, ¿quieres ganarte unos buenos pesos?


    Se le quedó mirando fijamente a esa sospechosa mujer, con una gota de sudor frío resbalando por su frente. Tras un par de minutos de tensa deliberación, dio su respuesta:


    —¿De qué clase de encargos estamos hablando? -preguntó el joven.


    —Jeje, música para mis oídos. Te propongo una labor diaria: cazar Criptian. Yo poseo los contactos para ubicar a un buen puñado aislado mucho antes de que el gremio oficial de Cazametas se entere. Tú exterminas a los monstruos primero, extraes sus Hemopetras y me las entregas para recibir tu preciada recompensa. Ese es el trato que te ofrezco.


    Luego de oír la propuesta de aquella mujer y su típica soltura animada, Shogg se sumió de nuevo en sus reflexiones. Representaba una vía de ingresos bastante arriesgada por un motivo sumamente lógico.


    —Mira, yo también tengo sentido común. Entiendo perfectamente que nunca antes has hecho esto; por eso, al principio iremos a por monstruos muuuy débiles, los del rango más bajo. De esa manera podrás empezar a aprender a dominar tus poderes de Pramancer. ¿Qué dices?


    La propia mujer de negocios presentó el motivo lógico ante el riesgo de este presunto «empleo», pero él no tenía otras opciones. Era apelar a aceptar dichos contratos ilegales sin papeles de por medio, o ir por la vía legal con su condición expuesta al gobierno. Bajo esa premisa, el muchacho eligió su respuesta.


    —¿Cuándo comenzamos?


    [CONTINUARÁ]​
     
  5.  
    Mi Luzhao

    Mi Luzhao 我会记住你的声音

    Libra
    Miembro desde:
    12 Febrero 2026
    Mensajes:
    179
    Pluma de
    Escritor
    Está un poquito difícil saber cómo iré colocando los capítulos para comentarte, pero es eso lo primero que noto: No solo avanza por capítulos, sino por "Aullidos". De momento lo haré de la siguiente manera, porque parece ser lo que será más útil para mi propia anotación...

    AULLIDO 1, CAPÍTULO 1: Bienvenido a Uxile.

    Lo primero que haré saber es que no tengo ni la más mínima idea de las diferencias entre rifles, pistolas y otras armas, no suele ser tema de mi interés. Sin embargo, si hay quienes leen y, a la vez, saben de esos temas, espero puedan notar cuánta coherencia mantienes durante la historia en cuanto manejo de armas. De por sí se muestra un escenario algo... ¿apocalíptico? aunque no tengo toda la certeza de describirlo así, porque perfectamente podría ser un escenario de guerra como las que hay hoy por hoy, y no por ello hablamos de vivir en el apocalipsis (lo que no quita los horrores a los que algunos les toca sufrir). Eso por un lado, al menos.

    Mencionas un par de veces el bastón, el águila y su espada, elección bastante curiosa para un ícono. Te preguntaría el por qué de la composición en esos símbolos, pero eso sería tomar un camino demasiado fácil y, quiero creer, si la historia se sostiene por sí misma en algún momento, no necesariamente de manera explicita, la propia narración dará cuenta del por qué de esta simbología. Tipo, evito creer que elegiste los tres elementos solo porque... se sienten geniales, evitaré esa plausible opción y seguiré leyendo a ver si con el pasar de los capítulos se aclara mejor.

    Me causa ligera gracia que la monarca tenga clarísima la existencia de otros mundos y la dinámica de... rencarnación, supongo. No lo sé, tampoco sé si es común en el genero, porque no es mi tipo de genero, pero sigue dándome gracia. Que, si sabe tanto de otros mundos y tal, ¿se tocará ese tema con los otros tres humanos? tipo, raro siento que sería que todos vengan exactamente del mismo mundo (el humano, al parecer), porque... no sé, la misma situación plantea la posibilidad de esos escenarios más diversos. A menos que se explique o algo por qué precisamente el interés en invocar humanos de nuestro mundo conocido.

    Me parece interesante que todos hayan muerto pasados sus 30, pero también me pregunto qué tan profundo calará en sus actitudes actuales esta rencarnación y sus memorias. Tipo, ¿todos realmente ven como fortuna juvenecer? ¡tal vez alguno disfrutaba estar más viejo! no necesariamente queriendo volver a rejuvenecer. O tal vez otro realmente estaba aburridísimo y revivir 20, 30 años le parecería un martirio. Y ni contar los que tengan una fuerte fe en su religión y ahora les toca estar invocados casi como si demonios mismos fueran, siento que todo ese tipo de cosas podrían influir de rencarnar en un mundo cuanto menos "fantasioso". También, ignorando completamente que todo se narre en español por obvios motivos y tal, me da ligera curiosidad que le digan magia... a la magia. Tipo, acá la palabra 'magia' tiene su historia, su trayectoria y sus matices... ¿entonces por qué diablos criaturas de un mundo alejadísimos del nuestro llamarían magia a sus propias artes? otra cosa es que usen 'magia' precisamente porque es la palabra que más entenderían los humanos. Tipo, si ya saben cómo invocarlos, saber su idioma es la cosa menos difícil del panorama.

    Bueno, la parte dónde se explica algunos temas del mundo son, precisamente, informativas... pero no sé si necesariamente inmersiva. No vamos descubriendo el mundo, nuevo, junto al personaje, sino que se siente un poco como una voz en off de la cual hay que memorizar todo de inmediato. No siento que reste en sí, pero tampoco sería mi implemento favorito. La construcción de mundo es, cuanto menos, sencilla y conveniente. No difiere mucho de lo 'real', aunque... tampoco sé si valdría mucho el esfuerzo que difiriera. Si cambios sustanciales en cómo medir el tiempo carecen de aporte a la trama, pues más que mejor dejarlo tal cual lo tienes. Otra vez, no sé si será mi preferido, pero tampoco siento que reste. Aparte, es más fácil seguir las cuentas.

    Auuunque, en nuestro mundo el año 0 está regido por todo este tema del nacimiento de Cristo y otros eventos históricos más, por lo menos en parte de occidente, siendo que otros países manejan otras fechas de calendario, lo que me hace preguntar... ¿qué implica el año 1 de Uxile? claro, como dije antes, estas cosas no han de por qué responderse de inmediato, pero sí me queda la curiosidad marcada de si hubo algo antes de ese año 1, ¿cómo eran las sociedades, qué los llevó a mapear el paso de las generaciones con esa época como la primera? y demás...

    Me quedé con la severa duda de cómo se ve un círculo de cinco lados...

    Ver al gringo entusiasta por poder levantar una espada de dos metros es, definitivamente, algo que me sacó una sonrisa ligera. No importa que tenga más de 40 años, parece crío con juguete nuevo (y a rezar que no se vuelva mono con navaja). Y, uy, cantidades de tipo de magia... espero que se cree un ecosistema estable y no termine con desbalances de poder, o más que desbalances, en quiebres de lógica. Es algo, a mi parecer, complejo de mantener y espero tu puedas llevar a algo que, bueno, te satisfaga. Por otro lado, que lo primero que pienses sea en "puedo quemar a mis agresores" apenas aprendes magia de fuego... vaya, tipo, ¿tendrá o no congruencia con el trasfondo del personaje? supongo que ya se verá, porque no sé si realmente todo quien aprenda una magia tan ofensiva piense primero en, bueno, todas las personas a las que podrá quemar para mantener las distancias.

    Bastante feo lanzarle un proyectil a una humana claramente tímida y que rencarnó desde una adulta mayor de 60 años, tipo, a mi se me hace medio cruel eso, más con la timidez que presente, pero bueno. Imagino que a los elfos poco le importa, porque sabían que el escudo funcionaría y, bueno, el personaje se mantiene algo consistente en mostrarse atemorizada por el proyectil.

    Ah, bueno, bastante amables los elfitos, jaja. Rencarnando humanos a lo loco y luego decepcionados si les sale mal el muchacho (que en realidad bastante grandecito estaba antes de rencarnar). Siento que ahí se demuestra un poco que, básicamente, no es que los héroes le sean honorables, sino que le son útiles. Tocará ver cómo se desenvuelve esta pequeña disyuntiva. La reacción de Klara y James me sigue pareciendo tantín rara, tipo... son todos ustedes cuatro humanos, ¿qué es eso de mirarlos en menos? tipo, qué te asegura que toda esa panda de criaturas no humanas te vayan a tratar bien apenas te equivoques. Sobre la manera del protagonista de "unir las pistas", la verdad es que como gran parte de estas pistas la entregó la voz narrativa, más no se indicó si la recibieron o no los protagonistas, está un poquito difícil saber a ciencia cierta qué sabe con precisión el protagonista y cómo lo sabe, lo que provoca que su capacidad de 'unir puntos' se me haga... un tantín conveniente.

    Vaya... se llegó bastante rápido a una solución para su problema de no-magia. Uhm... para pensarlo, la verdad. Me da mucha gracia pensar que invocan a humanos no por su uso de magia, sino por su fascinante... dedo pulgar. Jaja. ¡Vaya! lo de la máscara de gas y el somnífero no me lo vi venir, ni idea si para otro fue obvio, pero creo que es lo primero del capítulo que me causa sorpresa y, la verdad, lo más resaltable de toda mi chachara. Que maldita manía de los elfos estos de dejar desnudos a los humanos, iugh. Me da gracia que el protagonista (casi digo el humano, yo aquí deshumanizandolo de ser individuo, buen logro narrativo) asuma que le 'tendieron una trampa' sin cuestionarse que tal vez, sencillamente, es así cómo tratarían a cualquier otro humano (en sus condiciones de la ya mencionada magia bloqueada). Vaya, si ya los humanos la tienen difícil para hacer un ritual cada luna llena, imagínate esperar que se sincronicen las tres, eso es llevar la obsesión a otro nivel.

    Ay, diosito, un ritual raro con gente rara donde seguramente 20% es realmente necesario para el ritual, y todo el otro 80% son perversiones que se fueron sumando a gusto del público, cero dudas. Y, no sé si 'excitante' sea mi palabra predilecta, así que me quedo con lo de repulsivo. Diosito, ¿que en ese mundo no le tiene miedito a las its o algo, no existen? vaya, que si tiene magia curativa... En fin. Respecto a la descripción de la criatura media líder, de esas que llegaron de la nada: ¿qué tan conveniente sería realmente una cola más larga que la del resto? ¿qué indica? ¿sirve o empeora el equilibrio, o solo es estética para resaltar del resto? (cómo las plumas de los pavos reales...) Y vaya, Dhax, que parezcan licántropos no es sinónimo de que sean licántropos. Aunque, considerando que a la magia le dicen magia, pues supongo que tendrá razón (una vez más). En realidad no es tanto el problema que él piense en licántropos, más la voz dándole total razón que son tal cuál los que se tenía el mito en el mundo real... Que, otra vez, hasta ahí dejo la divagación, que no tengo ningún expertice en la historia mítica de la licantropía y sus origines.

    Y sí, cuando vi que atacó a la oradora me dije: ¿pero no que estos tipos son como muy fuertes? y, efectivamente, era fuerte. Buena congruencia, aunque sea un detalle pequeño. Jajaja... ay, si me dio risa que entre tooodas las vidrieras que ha de tener esa iglesia abandonada, justito, justo, le tocara la intacta. Definitivamente no es su día de suerte. Sinceramente... ¿realmente es mejor caer en arbustos que en tierra? porque en tierra puedes hacer algún tipo de maniobra de ayuda, ¿no? que amortigüe la caída, como militar supongo que lo sabe... en cambio, caer en un arbusto puede provocar que, de tener mala suerte, te entierres alguna rama y la verdad ya no sé qué es peor, pero si de todas formas se iba a maltratar el lado con el que amortiguara la caída, de no caer en un arbusto evitaba sufrir una posible herida punzante. Si me reí un poquito de escuchar a nuestro protagonista intentar dialogar con la licántropa, le doy un punto a favor solo porque la descripción la muestra como la más humanoide, y bueno, parece que nuestro estimado es más diplomático de lo que reflejó al inicio del capítulo.

    Interesante la mención de que ahora las tres lunas se ven amarillas, cuando antes se especificó que eran morada, azul y blanca. Uhm... Me parece curioso que mencione que una en especifico tenga 'racionalidad', yo me las vi a todas como racionales, otra cosa es que usen razón humana, pero parece no ser el caso. Y, bueno, un mal golpe en la nuca directamente te mata, esa loba tiene mucha autoconfianza en propinarle un golpe en la nuca y pensar que no lo va a, bueno, desnucar.




    ¡Primer capítulo terminado. Antes que nada, creo que para la próxima me leo todo el capítulo sin pausas, para poder darte un comentario más sintetizado y, en lo posible, más contundente. Porque sí, siento que gran parte de lo mío fue palabrería y, además, luego habían cosas que a los dos párrafos tomaban sentido y, bueno, de ahí que comentarlo antes de tiempo hacen aumentar la cantidad de palabras, más no así la cantidad de cosas importantes comentadas.

    Volviendo al primer capítulo, siento que tuvo una duración cuanto menos decente. En una parte comenté lo raro que se me hizo que encontraran tan rápido una solución a su falta de magia, pero ver que luego lo llevaron a un sacrificio cultista da a entender que, efectivamente, encontrar una solución no era tan fácil. Eso por un lado.

    Luego, recuperando un poco lo que te comenté durante mi lectura, es un poco el cómo información que parece ir del narrador omnisciente hacia el lector, el protagonista luego parece poseerla en igual proporción. Cositas como la info de cada humano lo puedo entender para agilizar los eventos, pero temas más importantes para el mundo creo que si se sentirían más orgánicos e impactantes si se averiguan a través de cómo el protagonista va interactuando con su entorno, no sé si me explico. En este aspecto, la introducción de las licántropo (descartando el cómo el narrador confirma tal cual que son licántropos), si me parece más orgánica que las primeras y variadas descripciones del mundo, por eso mismo: las vamos averiguando a medida de que el personaje las va experimentando. Ahora, si es o no de mi agrado qué tan explícitas son algunas descripciones, o si yo las hubiera hecho de otra manera, siento que ya entra a estilo de cada quién y, por lo tanto, no me detendré más en eso de lo que ya he hecho.

    Aunque, incluso si tengo mis reparos en cómo se presentó parte de la información del mundo, si reconozco que la información entregada se me hizo clara, más allá de si aún no se profundiza o se explica en su totalidad, que haría bastante tedioso el asunto de ser el caso. Por lo que, teniendo clara la información, se podía ir entendiendo mejor las escenas siguientes.

    Reitero una vez más que la parte que más me sorprendió fue la del gas somnífero y la que más me espantó fue la de la orgía.

    Pobre Dhax, ser un cincuentón reencarnado en el cuerpo de un 20añero al que le quedan 5 años para que le termine de crecer el lóbulo frontal ha de ser bien desgraciado, por más que los huesos le pesen menos. Y aun con eso, no me extrañaría que hoy por hoy personas en sus cincuentas puede que tengan mejor rendimiento físico que algunos jóvenes en sus 20, más siendo militar activo. Si es que yo creo que el retroceso etario no es tan magnífico como creemos. Aparte, ni un día pasó y ya lo hicieron bien papilla (más allá de la clara inferencia de que ahora tiene poderes lobillos, tenebroso).

    Como último apartado, creo que tus mayores retos son precisamente mantener la congruencia mitológica de este universo, incluso si comparte varios componente con el mundo humano común y corriente. Aparte, siento que quedan un par de cosas abiertas a posibilidades, así que será interesante ver el camino que tomas respecto a ellas. Por otro lado, el otro gran reto, creo, será el cómo vas desarrollando a los otros tres humanos. De momento, los has descrito de tal manera que se hace bastante obvio quién le agrada al protagonista, quién no, quién parece ser 'la buena gente' y quién no. De momento se ven algo planos, pero es el primer capítulo, así que es muy pronto para dar un veredicto. Aun con eso, espero ver cuidado el trasfondo y desarrollo de cada uno, sea cual sea el papel que les toque interpretar en esta historia. Por ejemplo, ya con las edades diferentes al momento de reencarnarse y lo que dejaste entrever de sus vidas pasadas, hay mucho jugo que sacarle en poner a cuatro personas tan diversas en cuerpos tan jóvenes con habilidades sobrenaturales. Es que tienes todo para que sean personajes con su complejidad y diversos, incluso si se mantiene en lo sencillo, al punto y práctico.

    Ahora sí, no tengo mucho más que agregar.

    Seguiré leyendo tu historia, y espero poder ver en tus páginas un rumbo a buen puerto con ella. Es de las que menos capítulos tiene, lo que me permite intentar ponerme al día, y que aún está activa.

    ¿Hay cosas que mejorar? ¡probablemente! y mi confianza en que podrás ir puliendo tu estilo es lo que me ilusiona de ir leyendo el resto de capítulos.

    No creo que sea del todo mi tipo de historia, pero aun así, creo que por eso mismo vengo sin tantos ejemplos literarios con las que compararlas, así que mi capacidad de sorpresa está intacta y poco me importaría pillarme clichés siempre que estos se lleven bien a través de la historia.

    Hasta la próxima lectura, Sylar. Espero y siempre mantengas tus ansias por superarte.
     
  6.  
    Sylar

    Sylar Usuario popular

    Leo
    Miembro desde:
    1 Octubre 2010
    Mensajes:
    506
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Saludos, paso a comentar que recientemente he eliminado toda la novela anterior y reemplazado por una versión reiniciada, la mención de Uxile en tu texto implica que leíste la versión anterior (la cual ya no existe). La actual (este reboot) se localiza en la tierra después de X evento catastrófico.
     
    Última edición: 14 Mayo 2026
    • Me gusta Me gusta x 1
  7.  
    Mi Luzhao

    Mi Luzhao 我会记住你的声音

    Libra
    Miembro desde:
    12 Febrero 2026
    Mensajes:
    179
    Pluma de
    Escritor
    No creí volverme testigo de lost media tan de inmediato, pero creo que has hecho mi 14 de mayo de 2026 tantín más memorable. Ahora esa versión vivirá en mi mente y pintará que caí en la locura hablando de un 'Uxile' que nunca existió.

    En fin, otro día me haré un tiempo para volver a leer ese capítulo primero, con toda la calma que, pues, merece una lectura. ¡Ahora quedo con las ansias de saber qué tanto cambió el panorama! Nos leemos.
     
    • Adorable Adorable x 1
  8. Threadmarks: CAPITULO 5
     
    Sylar

    Sylar Usuario popular

    Leo
    Miembro desde:
    1 Octubre 2010
    Mensajes:
    506
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Título:
    Bestia de la Humanidad
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    5
     
    Palabras:
    2368
    CAPITULO 5

    AULLIDO 1: “Nueva Era”

    [30 de enero - Mediodía]

    Escondidos en el oscuro interior de una cueva, se agazapaba un grupo de 10 pequeños humanoides de piel verdosa y lampiña, cuyas estaturas apenas alcanzaban 1 metro de altura. Sus rostros presentaban rasgos marcados por largas narices ganchudas, hileras de dientes irregulares y orejas puntiagudas. Carecían por completo de cabellera. Exhibían su desnudez sin el más mínimo rastro de pudor, dejando al descubierto que la zona genital era la única región de su anatomía que presentaba un vello grueso y desprolijo.


    Un muchacho de unos 158 cm de altura se adentra en su interior, de cabello negro corto, ojos marrones y una marca de nacimiento en forma de «A» en la nuca. Viste una camisa manga larga blanca y pantalones oscuros, en conjunto con botas negras. Era el mismo Shogg, quien observa a las criaturas y estas responden a su mirada con un semblante hostil.


    —Ah, ustedes deben ser esas cosas; goblin, y recién acaban de crear su nido -concluyó observando a las criaturas.


    Los goblins eran un tipo de Criptian de bajo nivel, conocidos por agruparse en números para buscar una guarida o nido, y luego empezar a atacar los alrededores. Su modus operandi consistía en saquear, robar, matar hombres para usar su carne como comida y secuestrar mujeres para ultrajar en sus aposentos. Las víctimas eran abusadas por estos viles seres, capaces de embarazarlas para dar a luz más de los suyos; un cruel destino que se repetía en bucle hasta que la mujer moría y era devorada después. Carecían de hembras de su propia estirpe, usando a otras para engendrar más goblins.


    Al ver la presencia de Shogg en su territorio, reaccionaron con gruñidos y gritos de rabia. Los 10 engendros se armaron con objetos contundentes hechos de huesos, algunos fragmentos de metal y unos pocos empuñaron cuchillas. Al instante, cada uno quedó imbuido en un aura blanca producto de su Prama, su poder mágico natural.


    —Tsk… acabemos con esto rápido -hizo crujir sus nudillos mientras su propio cuerpo se rodeaba de su aura blanca de energía.


    [–––––––]

    [Un rato después]

    Ubicado discretamente sobre un callejón, un escritorio desordenado servía como oficina improvisada. El puesto era atendido por una mujer adulta de lentes oscuros, Catat. Sobre la madera de la mesa, el propio Shogg depositó 10 cristales rojizos. El muchacho presentaba múltiples heridas de golpes en el cuerpo y la camisa blanca exhibía 2 cortes leves que dejaban al descubierto su piel magullada.


    —Jo, parece que tuviste algunos problemas con esos goblins. Es comprensible, dado a que aún estás manejando tus poderes -fue la observación de la mujer tras tomar las Hemopetras entre sus dedos —Qué suerte que no hubo una hobgoblin entre ellos, habría sido un resultado fatal -opinó entre risas sarcásticas.


    —Solo dame el dinero de una vez para irme -dijo con un suspiro de cansancio.


    —Vuelve en 2 días. Si surge algo rápido, te contactaré personalmente -aseguró ella contando los billetes


    [–––––––]

    [7 de febrero]

    En el anochecer, encerrado en la sala principal del monoambiente, sentado sobre el viejo colchón, bebía una botella de cerveza hasta acabarla, dejando la botella vacía cerca de otras 5.


    —«Empiezo a notarlo… tengo más pelaje en los brazos, piernas, las garras se hacen más prominentes, como estos colmillos, me hago más fuerte y empiezo a tener mejor control de este Prama» -fue su observación en sus pensamientos —«Pero también… empiezo a sentir ligeros dolores de cabeza, un sentimiento se presenta en mi cabeza… no, no es algo sentimental, es más como un… instinto, ¿deseo de matar desmedido?, je, como una bestia»


    Las ventajas de sus cambios físicos eran notorias, pero la manifestación de tales deseos que presentaban un panorama de posibilidad de ceder al control de estos violentos impulsos, eran una desventaja considerable.


    Empezó a suceder hace 3 días y encontró la solución consumiendo grandes cantidades de alcohol para que tales deseos violentos no opacaran sus pensamientos, mitigando también esas jaquecas.


    [9 de febrero]


    En su mismo monoambiente, entre jadeos, además del consumo de alcohol, le sumó un polvo blanco que inhaló en su nariz.


    —«Empeoró… me hice más fuerte, pero ese maldito dolor… y luego esa voz»


    —«Desgarra la car… ne…» -volvió a escuchar esa voz grave, expresando una tonalidad inhumana con su volumen debilitándose.


    Sintió volver a la calma y controlar esos impulsos involuntarios, pero ahora precisaba algo más que solo alcohol. El uso de una droga era un apoyo potente, pero sintió que precisaba algo más.


    —«Esa mujer, Catat, conoce muy bien la naturaleza de lo que soy» -pensó en una posible fuente de información a sus problemas


    [10 de febrero]

    —Oh, te pedí volver en 2 días para más trabajo, ¿ocurre algo?


    La propia Catat encontró su repentino regreso algo evidente, pero con esa aura de anímico de buen humor.


    —Necesito ayuda, la naturaleza de lo que soy… me está dando dolores de cabeza con pensamientos de querer descuartizar a todo lo que tenga encima. Siento que en cualquier momento… sería capaz de perder el control de mí mismo -planteó su dilema.


    —Ah… los famosos «impulsos de bestia» de los teriántropos. Por esa razón el gobierno te manda con una «manada», tus necesidades de comida y dichas formas de retener esos impulsos estarían controlados -argumentó Catat.


    —Eso significa exponerme y darle al puto gobierno control sobre mí.


    —Jo, te niegas a aceptar vivir tu actual condición bajo las reglas del gobierno, desconozco por qué, y no me interesa -comentó con sinceridad —Entonces… buscas un consejo para tratar de aplacar estos deseos violentos.


    —¿Tienes alguna respuesta o no? -fue la insistencia del muchacho.


    La propia mujer de lentes oscuros se puso a pensar en ello con una mano en el mentón. Ya fuera una postura sarcástica o realmente estuviera pensando a fondo del tema, le planteó a Shogg una cuestión:


    —Dime, ¿cómo es tu vida sexual?


    —¿Eh?, ¿a qué mierda viene esa pregunta?


    —Caramba, tú en verdad no tienes ni la más mínima idea sobre tu condición como teriántropo -fue su observación —Tienes más fuerza física, destreza y sentidos agudizados, pero también un mayor libido. Un humano tiene esas necesidades; uno de los tuyos, el doble de ello. Reprimirlo desata picos de estrés brutales de forma inconsciente, y ya sabes qué consecuencias puede traer -le reveló —Sí, podrías «saciarte» con tus propias manos al principio, pero para la naturaleza lujuriosa de un teriántropo, la 1 vez servirá de alivio temporal, mientras que a la 2 o 3 ocasión se volverá insuficiente. Necesitas COGER con otra persona, follar, fornicar, aparearte. Da igual si es con una mujer o un hombre, solo hazlo y ya. Mantén tu libido saciado y eso debería ayudarte a retener esos impulsos.


    Para alguien que nunca prestó atención a atender de forma casual tales anhelos sexuales, Shogg sintió que el consejo fue como una forma de burlarse de él. En el fondo quería reírse, ocultar tal frustración y luego golpear cosas para desquitarse. Pero entendía que seguir evadiéndolo sería peor para su problema.


    —Ah, cierto, casi lo olvido -recordó Catat —No tienes que preocuparte de embarazos no deseados ni cosas como ETS. Resulta que los teriántropos pueden hacer que sus células sexuales sean fértiles o estériles con el pensamiento, además de gozar de un sistema inmune que resiste cualquier enfermedad humana conocida. Qué suerte tienes, ¿verdad? -dijo entre risas.


    [12 de febrero]

    Bajo el manto de la noche, reunidos en su guarida, se encontraba una pandilla. Era el mismo grupo que días anteriores había buscado asaltar a Shogg para exigirle un “pago” por estar en su territorio. Con música de rock de fondo, el lugar ostentaba una atmósfera de bar con mesas de pool y una barra que servía alcohol. La mayoría de los integrantes eran mujeres con ropa de cuero negro.


    Pero allí se encontraba también el hombre de cabellera punk, quien aún tenía vendas en uno de sus antebrazos, consecuencia del último encuentro. Bebía con cierto rostro de frustración mientras una mujer trataba de consolarlo a su lado.


    —Ese pedazo de mierda… aún me sigue doliendo, carajo -expresó con enojo su herida mientras bebía de su botella de cerveza.


    —Ya olvídalo, encanto. Cuando termines ese trago, podemos ir al fondo y te ayudaré a “olvidarlo” -le susurró su compañía su proposición candente


    —Nunca diré que no a un buen polvo -recuperó su buen humor —Je, si llego a volver a ver a ese pendejo, voy a…


    La puerta, que permanecía cerrada, pero sin llave, se abrió de forma repentina, interrumpiendo la atmósfera del grupo con la música de fondo deteniéndose. El mismo Shogg ingresó con un rostro serio. Al notar su presencia tan cerca, el hombre de cabellera punk no solo dejó su oración a medias, sino que su ira se convirtió en miedo absoluto y buscó ocultarse detrás de la barra. Su acción le costó una mirada despectiva de su compañera, quien expresaba con su semblante un claro y mudo «patético».


    Shogg caminó avanzando hasta estar en el centro del lugar. Nadie le dirigía una palabra, en especial aquellas mujeres que habían presenciado el encuentro violento de la otra ocasión. La tensión se cortó cuando por un pasillo llegó una prominente fémina de casi 2 metros de alto. Era fornida, vestía ropa de cuero ajustada que remarcaba sus senos grandes, lucía un collar negro junto a su propio estilo punk de color verde, anteojos oscuros y una cicatriz oblicua en su mejilla derecha.


    —Je, eres patético, hermano -le dijo la mujer al hombre punk escondido detrás de la barra —En cuanto a ti, mocoso, por tu descripción, eres quien le dio una “paliza” a los míos el otro día -esa mujer tenía cierto saber sobre él —Soy la líder de esta pandilla, la «Clika oscura», ¿a qué vienes irrumpiendo en nuestra guarida?, ¿buscas una pelea?, mocoso.


    —Si alguien me exige dinero por caminar en la calle, se merece que le meta sus propios puños dentro del culo -expresó el muchacho —No vine aquí a buscar una revancha, no me interesan los asuntos de pandilleros. Vine aquí a buscar servicios; sé que vendes drogas, pero busco otra cosa.


    —Tienes una lengua mordaz y una buena mirada. Te escucho, mocoso, ¿qué buscas?, ve al grano de una vez.


    Shogg sacó un pequeño fajo de billetes y se lo lanzó a la mujer, quien lo atrapó con su derecha con rápidos reflejos.


    —Necesito a una mujer de tu banda para coger, y ahora, ¿es un trato o no?

    La líder fornida evaluó con sus dedos ese fajo de billetes y dio su respuesta:


    —Muy bien, tenemos un trato, te daré solo una hora. Puedes usar una habitación al fondo que hay por ese pasillo -señaló el pasillo por el cual ella provino —En cuanto a la mujer con la que cojeras; ¿¡alguien se ofrece!?, ¡hay recompensa!


    Solo 1 levantó la mano. Fue la misma que estaba ofreciéndole compañía al hombre de cabellera punk y proponiéndole “olvidar” sus molestias. Ella gustosa se acercó al muchacho, tomándolo del brazo.


    —Necesito coger con un hombre de verdad, sígueme, te llevo a la habitación


    En silencio los dos se marcharon hacia la habitación, con el hombre de cabellera punk aun manteniéndose oculto bajo la barra con un involuntario temblor de su antebrazo vendado. La música volvió a sonar y los demás regresaron a su rutina.


    [–––––––]

    En una oscura habitación pequeña con las persianas cerradas y una cama de 2 plazas, aquel muchacho, en completa desnudez, se lanzó con una erección inmediata, contando con apenas lubricación natural por parte de la fémina. Ella sintió ese falo firme e implacable penetrar en su interior con un empuje brutal que la hizo gemir de golpe en el primer movimiento.


    Recostada boca arriba con Shogg encima, en la posición del misionero, el joven desató una serie de embestidas salvajes y rítmicas. Cada penetración profunda hacía vibrar su interior, obligando a su compañera a gemir de forma incontrolable mientras se aferraba a las sábanas. La intensidad del acto y los gritos de placer eran tales que, en la zona del bar, la banda tuvo que subir todavía más el volumen de su música de rock solo para no escuchar lo que ocurría al fondo del pasillo.


    —Aah… por… se… más… gentil… ¡¡aaahh!! -le suplicaba la fémina entre gemidos.


    Pero ese muchacho, en lugar de oír sus súplicas, solo hacía que sus gemidos fueran más intensos al aumentar la velocidad de sus embestidas. Entre jadeos en esa oscuridad, su rostro mostraba una expresión salvaje, con la lengua afuera que expulsaba una leve cantidad de saliva. Más que el semblante de un pervertido, parecía el de una bestia depredadora acorralando a su presa.


    Entonces llegó al orgasmo. Sintió su falo desatar su carga, la cual fue atrapada por un preservativo. Al sacarlo, ella encendió la linterna de un velador cercano, observando ese globo lleno de una cantidad que la mujer consideró un volumen absurdo; se veía a punto de reventar su contenido.


    —Oye… ¿cómo… mierdas te corriste tanto?… -preguntó perpleja entre jadeos.


    —Aún no es suficiente… ¡no es suficiente! -su falo se mostró aún duro como una roca.


    —Tienes… que estar… jodiéndome… apenas acabaste… -expresó agobiada aun tratando de recuperar su aliento


    —Tsk… apaga eso, me molesta -presionó el interruptor de la luz del velador para volver a la absoluta oscuridad de la habitación.


    La levantó de la cama, metiendo su miembro dentro de ella con más salvajismo que antes, profanando su interior de pie. La propia mujer le reclamó que debía ponerse otro condón que estaba sobre el velador. Pero el muchacho hizo oídos sordos y simplemente siguió empujando su hombría para volver a expulsar otra carga, mientras imitaba una especie de gruñido.


    Su contenido se desbordaba en grandes cantidades hacia afuera, manchando el piso con su esencia blanca. La mujer, que había alcanzado picos altos de varios orgasmos, sintió perder el conocimiento. Mientras tanto, ese muchacho la observaba con sus ojos cambiados; exhibía unas escleróticas oscuras con un iris color ámbar que brillaba en las sombras, en conjunto con un par de colmillos prominentes. Pero no predominaba en él el deseo de destrozarla, sino el puro anhelo del apareamiento y saciar su lujuria.


    [CONTINUARÁ]​
     
Cargando...

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso