Ciencia ficción La Gran Catástrofe X Futuro Final

Tema en 'Novelas' iniciado por Agus hincha de Boca, 15 Marzo 2026.

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  1. Threadmarks: Los últimos humanos
     
    Agus hincha de Boca

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    La Gran Catástrofe X Futuro Final
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    Ciencia Ficción
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    Saludos. Este mismo día estoy publicando tanto el final de la parte IX como el inicio de la parte X de este universo.

    Para quienes quieran saber más de esta historia, pueden consultar la siguiente entrada de mi blog.
    Para quienes ya sepan de que va, les doy la bienvenida a la décima y última parte de esta saga que empecé allá por el año 2017 y que este año (en julio, para ser exactos) está por cumplir los 9 años.

    Esta parte cuenta con un total de 26 capítulos, superando a las partes II y IX en longitud, pero quedando más corta que el resto de las partes. Llegó el momento de cerrar esta historia y empezar a preparar el terreno para mi próximo proyecto, el cual (si todo va bien) también será publicado en este foro.

    Quiero mandar un abrazo con cariño a Manuvalk , quien estuvo acompañando la publicación de esta historia desde el día 1 básicamente. Fue un viaje largo desde que empezamos hasta aquí, y estoy seguro de que hubo momentos que le habrán gustado mucho o poco. Espero esta conclusión sea satisfactoria.

    También mando un saludo a Elliot, quien confío que más pronto que tarde llegará a este thread y leerá la conclusión de la historia.

    No me olvido de aquellos lectores que puedan tener interés en la historia pero no estén registrados en el foro. Si alguien está siguiendo este universo desde las sombras, también doy las gracias.

    Sin más para decir antes que esto se alargue más, dejo el primer capítulo del final.










    La Gran Catástrofe X Futuro Final

    Los últimos humanos:

    — ¡Mamá! ¡Sky! ¡Kite! — gritó el joven Arick Lakor, desesperado al ver como las hojas de los árboles estaban siendo envueltas por humo y fuego.

    El joven Lakor empezó a tener un ataque de tos al estar expuesto por un tiempo al humo que desató el incendio provocado por el bombardeo de los hombres de Casseirem. Poco podía recordar. Estaba junto a ellos y siguiendo de cerca a la subcomandante y líder de la misión, pero cuando el sonido los alertó y se convirtió en peligro, Arick y los demás empezaron a correr despavoridos.

    Seguía en movimiento mientras la tos se mantenía aferrada en su garganta. Arick no tenía idea de por qué su cuerpo tomó esa reacción, dado a que no creyó haber respirado tanto a su alrededor como para verse invadido de esa manera. Pese a ir contra sus instintos, Arick se quitó el casco para poder toser sin ensuciar su visor interno, y allí pudo toser con tranquilidad.

    — ¡Arick! — la voz de su novia lo alertó.

    La había escuchado, pero el ruido de las hojas siendo consumidas por el fuego no le dejaba escuchar muy bien. Tuvo que pasar un minuto hasta que la joven Delleo llegó hacia su posición. La chica lo tomó de las manos y le dijo que tenían qué moverse.

    — ¡El fuego se extiende! — gritó muy alarmada — ¡¿Has visto a Kite?!

    — No… — Arick habló como pudo con su tos — ¿Tú has visto a mi madre?

    — No, no la vi, estábamos los tres juntos hasta que ya no lo estuvimos — Sky tenía un tono de voz muy elevado — ¿Por qué no tienes el casco?

    — Me agarró un ataque de tos, y se me estaba ensuciando el visor — Arick contestó con honestidad, esperando que pronto empezase a aminorar.

    — Pongámonos a salvo y busquemos a los demás — le indicó la chica, mirando hacia atrás.

    El joven Lakor, intrigado, imitó el gesto de su novia, y allí fue como vio que las llamaradas estaban volviéndose cada vez más grandes en tamaño. Quedó asombrado al darse cuenta de lo inflamables que podían ser aquellos árboles, que acabaron envueltos en un infierno ardiente en pocos minutos de iniciado el bombardeo. Arick y Sky se movieron lo más rápido que pudieron para tratar de evitar cualquier contacto con enemigos o con el propio fuego. No fue hasta que la tos alivió en él que Arick volvió a colocarse su casco y sujetar su arma con firmeza.

    Sin embargo, eso no les sería necesario. Los dos jóvenes lograron llegar a un pequeño claro desde el cual se podían ver las estrellas en el cielo. Ya no parecía haber presencia enemiga, ni rastro del fuego, dado a que ni un solo resplandor era observable al mirar atrás.

    — Hay que llamarlos, tienen que saber que estamos bien — Arick sacó su dispositivo de su armadura — ¿Hola? Habla Arick. ¿Están bien? Sky y yo creemos estar a salvo por ahora, si alguien tiene problemas, envíe una señal y acudiremos hacia ese sitio.

    Una vez enviado aquel mensaje de voz, los dos jóvenes se quedaron mirándose fijamente por un tiempo. Ambos empuñaron sus rifles con fuerza, esperando recibir un mensaje de sus compañeros y para estar alerta ante un posible ataque enemigo. No llegaba ninguna respuesta, y eso para los dos solo podía significar una cosa.

    — O están imposibilitados para usar el comunicador… — Sky se detuvo allí mismo.

    — O están muertos… — Arick se fue por el lado más pesimista — No… No están muertos. El incendio se volvió muy grande, deben estar teniendo los mismos problemas que nosotros para escapar de allí.

    — Eso espero, pero de ser así, tendrán que salir rápido de ese sitio — Sky no quería imaginarse lo peor — Todavía tenemos que llegar a nuestra nave y enviar el mensaje a casa.

    — ¿Cuánto deberíamos esperar a que regresen para volver a intentarlo? — Arick quería saber su opinión — Solo somos dos, no tendremos oportunidad. Menos si nos atacan con esas armas capaces de incendiar el bosque.

    — No lo sé, Arick, no estoy preparada para una decisión así — Sky le contestó algo apenada — Tu madre y Allecreod son quienes más experiencia tienen en esta clase de cosas. Ellos seguro podrían responder a tu pregunta.

    — Ninguno de los dos ha respondido si quiera a mi llamado — Arick estaba empezando a preocuparse — Ni ellos, ni Kite, ni Winter… Y tampoco estoy escuchando nada para poder darme una idea de dónde pueden estar.

    — ¿Qué es lo que quieres hacer? — preguntó la joven Delleo.

    Antes de que Arick pudiera darle una respuesta a su novia sobre el tema más urgente para ellos, el dispositivo del chico empezó a sonar. Alguien había respondido a su mensaje, y de seguro se trataría de una llamada de socorro ante la situación tan desesperada a la que habían sido sometidos. El joven Lakor pidió a su pareja que vigilara los alrededores mientras revisaba quién era el emisor de aquella respuesta.

    […]

    — ¡Putísima madre! — un yarlemiano vio como el cirgrenciano que tenía en frente recibió un tiro limpio en la cabeza, pese a portar una armadura que lo cubría.

    — ¡Hay alguien cerca, en guardia! — gritó otro cirgrenciano.

    Un grupo de búsqueda conformado por dos cirgrencianos, un yarlemiano y un velivino acababa de recibir una baja, producto de un ágil disparo de un enemigo con una posición muy ventajosa como para poder acertar algo así. Los tres guerreros servidores de Casseirem empuñaron sus armas, juntaron sus espaldas para formar un triángulo y mirar cada uno en direcciones distintas. El fuego estaba expandiéndose, pero todavía estaban lo suficientemente lejos como para no verse en la necesidad de romper la formación para correr por sus vidas.

    — No hay luz suficiente como para ver bien, y, sin embargo, le metieron un buen tiro en la cabeza — el velivino estaba impresionado — ¿Qué clase de visión tienen esos tipos?

    — Tal vez no sea visión, sino tecnología — contestó el yarlemiano — Sea como sea, seguro nos vendría bien. Ver en la oscuridad es un privilegio que pocas especies del universo tienen. Imagina el daño que podríamos hacer si tuviéramos…

    Sus palabras fueron cortadas cuando tres disparos le impactaron en su armadura. Uno de ellos dio en su pecho, pero los otros dos lograron perforar el casco protector y acabar con la vida de aquel guerrero. Sirviéndose de su sentido del oído, el cirgrenciano y el velivino pudieron identificar la dirección de los disparos y la ubicación del asesino, por lo que acudieron corriendo en ese sentido mientras abrían fuego a sus alrededores, tratando de hacer que el atacante permaneciera en su cobertura.

    Cuando pasaron por detrás de un árbol, el velivino recibió un culatazo en la cabeza. Su casco lo protegió de recibir daño severo en su cabeza, pero ese golpe a la cabeza fue tan fuerte que lo derribó al suelo, provocando que perdiera su arma. Cuando el cirgrenciano se dio la vuelta para disparar a quien había matado a dos de sus compañeros, el enemigo responsable de dichas acciones levantó su pierna dando una patada en los brazos. Lejos de causar daño considerable, arrojó su rifle por los aires, dejándolo desarmado. Viéndose vulnerable, el cirgrenciano actuó rápido y se abalanzó sobre el enemigo con un salto para derribar a quien estuviese detrás de todo eso. Ambos estaban en el suelo, y el servidor de Casseirem quería aprovechar su ventaja de posición para robar el rifle al enemigo y usarlo para asesinarlo. Empezó un forcejeo entre ambos por el arma, y con un movimiento ágil, quien estaba boca arriba logró mover el cuerpo del cirgrenciano en un ángulo lo suficientemente inclinado para que el velivino lo acribillara a balazos.

    — ¡No! — gritó el velivino, quien había intentado herir al enemigo apuntándole a los hombros, pero en vez de eso terminó descargando una ráfaga en la cabeza de su propio compañero.

    Con una reacción de lo más rápida, quien estaba en el suelo se quitó de encima el cadáver del enemigo recientemente eliminado y apuntó con una gran velocidad al velivino, dejando salir una ráfaga de balas de calor que perforaron con gran facilidad en la armadura de su agresor. En aquel instante, el escuadrón de búsqueda y captura de Casseirem había terminado perdiendo a todos sus integrantes a manos de un solo individuo.

    Una vez estaba libre de enemigos, se puso de pie y se dio cuenta de que el fuego estaba cada vez más cerca de su posición. Apagó el visor nocturno para que el humo no causara interferencias, y apartó el cristal a prueba de balas de sus ojos para así poder ver utilizando la iluminación creada por las llamas.

    No percibía más presencia de enemigos, por lo que pudo tomar su dispositivo, el cual había recibido un mensaje hacía menos de unos cinco minutos. Un mensaje de Arick Lakor se veía en la pantalla.

    […]

    — Oh, mierda, hay alguien cerca de mí — Ulrik se cubrió detrás de un árbol luego de haber escuchado un disparo y gritos en las proximidades — ¿Estarán ganando mis compañeros?

    El joven Mardh tenía miedo de salir de su cobertura. El disparo no era muy distante, pero no le era suficiente para poder identificar si fue dado por un aliado o un enemigo. Los gritos que empezaron a sonar en el sitio eran irreconocibles, una clara señal de conflicto, pero que no esclarecía para nada las cosas para él. Cuando hubo más iluminación en el lugar, Ulrik tuvo el instinto de mirar hacia arriba.

    Las hojas del árbol que eligió para su cobertura habían sido alcanzadas por el fuego, y sabía que no era seguro quedarse en ese punto por más tiempo. Le resultó increíble la velocidad con la que el bombardeo de los soldados de Casseirem se convirtió en un incendio forestal, forzándolo a moverse a través de un bosque que pronto terminaría siendo pasto de las llamas.

    — No podré hacer nada por mí mismo, si alguien está en problemas, iré a ayudar — Ulrik se armó de valor y fue en dirección de donde proveían los gritos — Quizá pueda salvar a alguien y hacer que me deban una.

    Empezó a correr lo más rápido que sus piernas le permitían, tratando de no hacer nada de ruido, moviéndose con ligereza a través de aquel bosque. No quería alertar enemigos cercanos y mucho menos recibir un tiro de aquel conflicto al que se estaba dirigiendo. Su buena velocidad le permitió llegar hasta el lugar y contemplar de primera mano una pelea interesante. Alguien de sus compañeros había derribado a dos de los enemigos al mando de Casseirem, y con una mezcla de movimientos rápidos, precisos y eficaces, el combate terminó antes de que pudiera intervenir en él.

    Se sintió más seguro sabiendo que estaría en la compañía de alguien que podría serle de mucha ayuda en caso de que apareciesen todavía más enemigos, y su asombro fue mayor cuando pudo contemplar el resto de la escena. Mientras se acercaba al lugar de la batalla, logró localizar los cuerpos de dos enemigos más. Le resultaba increíble que alguno de sus compañeros tuviera el valor para poder pelear contra cuatro adversarios, y ser capaz de eliminarlos sin solicitar refuerzos. Ulrik se acercó para ver de quién se trataba, ya que la armadura no le permitía ver demasiado.

    — ¡Arick, habla Nova, acabo de salir de una batalla! — la joven Breiner contestó a su mensaje de auxilio — ¡Pero estoy sola! ¡Me vendría bien que se acercaran a mí para ver si podemos retomar la misión!

    La voz de su compañera delató al responsable de aquel acto heroico ante los enemigos que servían a Casseirem. Ulrik estuvo tan asustado al momento de salir corriendo que olvidó que poco antes de que el fuego salvaje fuera desencadenado estuvo manteniendo una conversación con su compañera. Ambos podrían reencontrarse en aquel sitio, y eso lo aprovecharía el joven Mardh para tratar de ganarse su favor.

    — ¿Crees que van a venir por ti estando sus familiares aquí fuera? — Ulrik tuvo la precaución de pararse atrás de un árbol antes de abrir la boca — Ellos solo mandaron ese mensaje como un formalismo, pero no vendrán a salvarte si alguien de su familia responde antes.

    — Ulrik, veo que no has llegado muy lejos después de todo — Nova parecía molesta con él — Podríamos haber permanecido juntos cuando nos atacaron, pero tú tomaste la decisión de irte solo.

    — Me asusté, es algo normal, todos los soldados tienen miedo alguna vez, incluso tu adorada comandante lo habrá tenido — Ulrik buscaba echar tierra a quien era una figura de admirar para Nova.

    — Yo también tenía miedo, estabas hablando conmigo y me dejaste sola — Nova le reprochaba esa actitud — Ahora sé bien en quienes puedo y quienes no puedo confiar para mantenerme a salvo si el enemigo acecha.

    — ¿En quién? — preguntó Ulrik, invadido por la curiosidad.

    — Arick acaba de enviar un mensaje para ayudar a quien lo necesite, tú por otro lado, te fuiste corriendo y me dejaste teniendo que luchar sola contra estos cuatro tipos — Nova admiró el gesto de su compañero.

    — No deberías estar tan emocionada por todo esto, Nova… Arick y Sky son pareja, tú no eres nada para ellos — Ulrik quería que viera su realidad — Te dejarían tirada si eso significara salvarse a sí mismos.

    — ¿Esa es la opinión que tienes de nosotros? — Sky reprochó las palabras dichas por Ulrik.

    Los dos se asombraron de haber visto llegar tan pronto a la pareja formada por los hijos de comandantes. Pero más sorpresivo fue el hecho de que lograron acercarse sin emitir sonido que pudiera alertar de su presencia. Les hizo caer a la cabeza la idea de que, en caso de que se tratase de enemigos, podrían haber sido capturados con facilidad.

    — Tú me dijiste más de una vez que era un esfuerzo inútil buscar a Arick, porque según tú estaba muerto. Y no lo estaba — Sky recordó los ratos de incordio que pasó cuando él y su compañero buscaban a su pareja — No querías buscar a Arick. De haber dependido de ti, lo habrías abandonado. ¿Te crees con el derecho a decir esas cosas?

    Nova y Ulrik se miraron fijamente, aunque la mirada de Nova era más inquisitiva para Ulrik que otra cosa. No creyó que tendría en el equipo a un compañero capaz de tener opiniones como esas sobre los demás, y mucho menos que hubiera tenido la intención de dejar a Arick atrás cuando estaban explorando el planeta de las abominaciones. Para distanciarse de él, Nova optó por mostrar su gratitud con la pareja.

    — Es bueno que hayan llegado, cuatro pares de ojos ven más en la oscuridad que dos — Nova se sentía más segura con mayor presencia de compañeros.

    — Perdimos el contacto con todo el mundo, y pudimos escuchar disparos — Sky se adelantó a responder — Pero el fuego nos pisaba los talones, y tuvimos que huir del bosque antes de poder enviar ese mensaje. ¿Ustedes vieron a alguien más mientras escapaban?

    — A nadie, lo siento — Ulrik trataba de hablar lo menos posible — Disculpa que te lo pregunte, pero entiendo que tu madre te habrá dado instrucciones siendo ella la comandante… ¿Arick?

    El joven Lakor no podía evitar pensar en una conversación que había tenido lugar en el pasado, distanciado del momento actual por casi más de dos años. No escuchó nada de lo que Ulrik dijo desde que dirigió aquellas palabras en su contra y de Sky. Tenía la sensación de que eran familiares, y su mente le trajo el recuerdo que necesitaba para poder descifrar aquella declaración.

    La gente muere, y familias como la mía quedan destruidas — Arick rememoró la imagen de Noak diciendo eso, momentos antes de atacar a su papá — Pero las de ustedes están intactas. Recuerdo lo que pasó hace años, cuando la tragedia los golpeó de cerca. Sé lo que se siente, y tras ver que ustedes no tenían pensado renunciar a sus posiciones de poder, finalmente lo comprendí. La razón por la que ustedes cuatro son los comandantes del ejército es para que puedan asegurarse de que a sus familias no les pase nada. No pueden evitar que haya muertes, pero ese no es su objetivo, su objetivo es asegurarse de que su familia está intacta, no importa a cuantos soldados o civiles tengan que sacrificar, ni cuantas familias tengan que destruir. El hecho de que no hayan renunciado a pesar de todas las muertes que han ocurrido, solo me lo ha confirmado.

    Arick buscaba y encontraba paralelismos en todos lados cuando comparaba aquella frase dicha por Noak en uno de los últimos días que lo vio con lo que decía Ulrik. Para el joven Lakor, ambos tenían una convicción en que sus familias solamente buscaban estar rodeados de carne de cañón, fuera el momento que fuera. Arick estaba dudando de muchas cosas en interior.

    — Ambos perdieron a sus familias por culpa de la Sociedad Galáctica — los pensamientos de Arick lo aislaban de la realidad — Ambos tienen una conducta similar, al menos, por lo que recuerdo de Noak… Y los dos nos creen capaces de sacrificar a otros por nuestro propio bien. ¿Es casualidad? ¿O acaso Noak y Ulrik tienen alguna especie de relación que desconocemos?

    — ¡Arick! — Ulrik gritó, sacándolo de su tren de pensamientos.

    — Disculpa, Ulrik, estaba impactado con lo que dijiste de mí, más que nada después de que tú declaraste que sería mejor no buscarme — Arick encontró una forma de salir de la luz del cuestionamiento.

    — Mis disculpas por eso, creo que el saber que voy a morir me hace pensar en cosas que tal vez no sean ciertas — Ulrik se excusó, pobremente a su juicio — Pero quería saber si tu madre te dio instrucciones para esta clase de situaciones.

    — Nada distinto a lo que teníamos antes de esto — Arick contestó, algo molesto todavía — Entrar en la nave y enviar el mensaje a casa antes de que Casseirem pueda desbloquearla, entrar, activarla y escapar.

    — ¿Creen que entre los cuatro podremos hacer algo? — Ulrik quería pasar a la acción para tratar de que sus palabras quedasen en el olvido.

    — Me daría miedo intentarlo, además, si alguien más tiene problemas, deberíamos ayudarles — Arick pensó en dar una mano a quienes contaban con ellos — Es una forma de eliminar enemigos, y de asegurarnos de que no usen a nuestros compañeros como rehenes para detenernos.

    — Bien pensado, Arick, no se me había ocurrido a mí — Nova lo felicitó por esa idea — ¿Alguien más te ha respondido? Podríamos ir en su ayuda.

    Justo antes de que Arick pudiera tomar su dispositivo para revisar si tenían algún otro mensaje de auxilio, un ruido se empezó a escuchar a lo lejos, y un viento extraño y antinatural empezó a sentirse en el bosque. Los cuatro soldados de la humanidad se quedaron atónitos cuando vieron al cielo desde su posición. Allí estaba su nave, ganando altura, y alejándose cada vez más de su posición y del terreno en el que ellos estaban parados. La nave era lo suficientemente rápida, y esa vez no fue una excepción. En tan solo un minuto, un salto de velocidad fue suficiente para que la nave abandonara la atmósfera del planeta en el que se encontraban, para convertirse en nada más que un destello visible durante un tiempo, hasta que al fin se dejó de ver.

    — ¿Alguien lo logró y nos dejó aquí? — Ulrik se pensaba lo peor.

    — Independientemente de lo que haya pasado, si le arrebataron la nave a Casseirem, salvaron a la humanidad — Sky trataba de buscar consuelo sabiendo lo que significaba aquel escenario — Pero nosotros…

    — Estamos atrapados en este sitio — la joven Breiner no terminaba de procesar aquella idea — No sobreviviremos sin suministros en este lugar. Moriremos en batalla o de hambre.

    — Me parece bien si eso significa que Casseirem no llegará nunca a nuestro mundo — Arick buscaba consolarse a sí mismo por eso.

    Antes de que la conversación pudiese continuar, el dispositivo de los cuatro soldados empezó a sonar. Alguien había activado el modo de transmisión multi puerto, permitiendo una comunicación de varias vías con todos los demás. El nombre del emisor era Natasha Zafiro, y eso hizo sonreír a Arick. Quería decir que su madre estaba viva, ya que el dispositivo de su madre detectaría si se tratase de algún enemigo utilizando su dispositivo. Los cuatro se preparaban para escuchar lo que la comandante tenía para decir.

    — Habla la… subcomandante Zafiro — Natasha sonaba devastada, algo que no gustaba nada a los soldados — Estoy en la zona donde se encontraba nuestra nave… No llegué a tiempo. Tomaron nuestra nave y abandonaron el planeta. Casseirem ha huido, y ahora tiene a bordo toda la información que guarda nuestra nave sobre nuestro mundo… Hemos fracasado. Si logra descifrar la ubicación de Edagr, desatará el caos en nuestro mundo. En cuanto a nosotros, ya no tenemos cómo escapar de aquí. Nuestra última esperanza está en permanecer juntos y subsistir el mayor tiempo posible… hasta que alguien venga a rescatarnos. Pero teniendo en cuenta que Casseirem parte a nuestro hogar, no es un escenario bastante probable.

    — ¡Mamá! — Arick respondió a aquel mensaje — ¡Iremos hacia ti para reunirnos! ¡¿Estás a salvo?!

    — Casseirem huyó y no dejó a nadie de los suyos atrás — la comandante parecía empezar a quebrarse — No hay enemigos en la zona… Pero lamento informarles a todos que cuando llegué a este sitio encontré los cuerpos decapitados de Allecreod… y de Kite Delleo… Lo lamento. Lo siento mucho, Sky. No llegué a tiempo para poder salvarlo. Casseirem escapó impune de este acto tan cruel. Lamento no haber podido hacer más para salvarlo.

    Sin mucho más que decir a sus soldados tras haber dejado salir las noticias lúgubres que acababan de acontecer, Natasha cortó la transmisión, sabiendo que todo soldado que estuviera vivo lo habría escuchado. Una vez que se terminó, Arick fue corriendo a abrazar a Sky, quien estuvo a pocos segundos de dejarse caer en el suelo. Su novio logró atraparla en ese momento, evitando que pudiera golpearse, aunque su armadura la hubiera protegido.

    — Sky… — Arick no imaginaba el dolor que sería perder a un hermano — Lo lamento… Yo… Kite era… No puedo decirte nada, lo siento… Te juro que estaré aquí para todo lo que necesites.

    — Mi hermano… — Sky tardó en reaccionar ante la noticia de su muerte, y más al horror de saber que había sido decapitado — Mi hermanito… ¡Kite! ¡Mi hermano fue…!

    La joven Delleo no pudo evitar romper en llanto en aquel momento. Su mente le hizo reaccionar tarde al acontecimiento que acababa de vivir, pero finalmente recibió el golpe de realidad. El enemigo que los había engañado cumplió su propósito y asesinó a Allecreod, junto a alguien que desde los cinco años había sido parte de su familia. La sangre no los unía, pero sus lazos familiares eran reales. Y Sky no podía soportar el dolor de haber perdido a su único hermano.

    Nova no se quedó al margen y se acercó para consolar a su compañera. No quiso abrazarla para no causar incordios, pero sus manos tocaron los hombros de la chica, para hacerle saber que ella estaba allí si llegaba a necesitar algo. Ulrik, por su lado, estaba molesto. Consideraba que todo lo que había hecho fue para nada más que para encontrar su fatídica muerte en aquel planeta lejano a Edagr.

    — No tenía que morir ninguno de ellos… no tenían que robarnos la nave… no tenía que quedarme atrapado aquí… — Ulrik apretaba los puños con furia — ¡Puta madre que me trajo al mundo! ¡No es posible que todo esto haya salido mal!

    La mente del joven Mardh era un completo tornado de negatividad en aquel momento. Desde que fue reclutado por Noak hacía ya dos años no dejaba de pensar en el día en el que lograría hundir la imagen de los comandantes, para así poder disfrutar de ver como las vidas de aquellos que fracasaron al proteger a la gente en casa al mismo tiempo que dejaron morir a sus padres en Tralio se hundían. Pero eso ya no iba a pasar. Con Casseirem en la nave, solo bastaba que accedieran a su información para conocer la ubicación de Edagr.

    — Si Casseirem encuentra nuestro mundo, habrá una guerra — Ulrik no dejaba de pensar en los peores escenarios posibles — Y yo estuve en esta misión. Los civiles se acordarán de mí como un fracasado. Y la muerte de Kite lavará la imagen de los comandantes… Nada de esto ha servido. Ni siquiera tendré el derecho a morir en batalla y ser recordado con honor… No tendría que haberme alistado al ejército. Tendría que haber tomado venganza por mi propia cuenta… Estoy solo, y ahora que estamos ante una situación desesperada, no dudarán un solo segundo en sacrificarme a mí.

    Ese pensamiento negativo atravesó la mente del joven Mardh, quien supo inmediatamente cuál sería su siguiente paso.

    — Ahora estoy yo solo contra todos ellos, a matar o morir — Ulrik veía un futuro gris al frente.

    Los pensamientos de Ulrik fueron cortados tan pronto como Lakor habló para tratar de organizar mejor a sus compañeros.

    — Nova, Sky… ¿pueden ir a buscar a Winter, Airin y Valiana? — Arick se lo preguntó a las chicas — No tenemos noticias de ellos, y quisiera saber si están a salvo.

    — ¿Qué harán tú y Ulrik? — preguntó Nova, queriendo saber lo que tenía en mente.

    — Iremos a buscar a mi madre, y la ayudaremos a enterrar a Kite y a Allecreod — Arick miró fijamente a Sky en aquel momento — Tienes derecho a llorar a tu hermano, Sky, pero no tienes que verlo en ese estado en el que lo dejaron… Lo enterraremos para que pueda descansar en paz, y así no tendrás esa imagen de él. Tus últimos recuerdos de él serán cuando estaba con vida. Te avisaremos cuando hayamos terminado, para que puedas tener el tiempo que necesites.

    — Gracias, Arick… no sé si sería tan fuerte de verlo en esa condición — Sky apreció el gesto que tuvo su novio para con ella.

    — Ven, vamos a ver si encontramos a los demás — Nova quiso ser gentil con su compañera — Y alejémonos de aquí rápido, el fuego sigue propagándose…

    Los cuatro veían como las llamas estaban empezando a extenderse cada vez más. La posición de Winter, Airin y Valiana era desconocida, al igual que su estado actual. Pero eso no evitaría que Nova y Sky pudieran ir a socorrerlos si estaban necesitados de salvación. Las dos mujeres se fueron hacia el sur, recordando que la joven Utkin y los dos hermanos Lakor se habían situado en la retaguardia al marchar a la misión. Arick y Ulrik, por su parte, tuvieron que salir del bosque para así escapar del fuego extendiéndose. Les costó más de media hora poder abandonar aquel sitio, pero eso ya significaba que estaban a salvo de ser alcanzados por las llamas, y las declaraciones de la comandante les trajeron la tranquilidad de que no se encontrarían con ningún enemigo.

    Ulrik y Arick marchaban juntos hacia la posición de Natasha, mismo lugar en el cual habían aterrizado horas antes, sin saber que las acciones de Olzac los iban a llevar a perder su nave y quedar atrapados en aquel mundo de forma definitiva. El joven Mardh miraba a Arick. Lakor pronto se quitó el casco para toser, y allí fue como logró ver su expresión. Se veía furioso, y con ojos de asesino. Estaba claro que deseaba hacer pagar a Casseirem, puesto a que así vengaría la muerte de su cuñado. Pero no le sería posible dadas las circunstancias.

    — Seguro Arick debe sentir una impotencia terrible… — Ulrik tuvo una idea, y decidió ponerla en práctica — ¿Crees que habrá destruido sus cabezas? ¿O se las habrá llevado como trofeos?

    — ¿De qué hablas, Ulrik? — Arick no entendía cómo podía hablar de eso — Ellos han muerto. Da igual lo que ese monstruo haya hecho. Tenemos que enterrarlos. No dejaré que Sky vea el cuerpo de su hermano de la forma que lo dejaron esos salvajes. No sé si yo podré soportar algo así cuando lo vea.

    — ¿Es la primera vez que ves morir a alguien? — Ulrik quería seguir presionando botones — Mi padre no era amigo de tu padre, pero sí trabajaron juntos. Me dijo que la comandante Zafiro no es tu madre biológica, y que ella fue asesinada. ¿Cómo reaccionaste cuando eso pasó?

    — Era un bebé, y ella murió rescatándome de un secuestro que terminó siendo una trampa — Arick estaba empezando a temblar — Te agradecería que no trajeras estos temas ahora que estoy a punto de ver a dos de mis amigos sin vida.

    — ¿Allecreod también era tu amigo? Siempre creí que solo era compañero de tus padres — Ulrik quería molestarlo con esa pregunta.

    — Estuve con él un par de veces, e intercambiamos palabras de vez en cuando — Arick valoró siempre la presencia del ryfier — Él estuvo al lado de mi padre en muchas misiones. Habían ido juntos a Tralio a rescatar a tus padres.

    — Pero no pudieron — Ulrik sentía que Arick la estaba devolviendo — Me los arrebataron y jamás regresaron a mi lado.

    — De la misma forma en que yo fui separado de mi madre cuando era un bebé, y ella murió tratando de traerme de regreso — Arick no entendía por qué le costaba tanto dejar de hablar de la muerte con Ulrik — Conocemos la pérdida, Ulrik. Podríamos ser empáticos el uno con el otro y no traer estos recuerdos a nuestras mentes. No hay necesidad de hacer más amarga nuestra situación, ¿no lo crees?

    — Tienes un punto, saber que este planeta será nuestra tumba y que en casa todos nuestros seres queridos están en peligro no es agradable… me callaré la boca, y trataré de cuidar más mis palabras. Tal vez nunca vuelvas a oír algo de mí.

    Ulrik no se sentía bien consigo mismo, pese a que, tras ver a Arick temblando todavía, supo que había podido ser capaz de tocar fibras sensibles en el cuerpo de su compañero. El recuerdo de la muerte de sus padres, y el hecho de que alguien a quien odiaba intentara compararlas con las de un familiar suyo no hicieron más que enfadarlo. Pese a lo negativo de la situación, podría sonreír respecto a la muerte de Allecreod. Con él fuera del mapa, solo la comandante Zafiro era una amenaza seria para él. Al resto de sus compañeros, pese a tener mejores desempeños en la academia que él, los consideraba dentro de su alcance.

    — Uno menos, falta una más — Ulrik pensaba en cómo haría para deshacerse de Natasha — Si logro deshacerme de ella, podré asesinar a los demás con tranquilidad. Son capaces de hacerme beber agua potencialmente contaminada o probar comida extraña para garantizar su supervivencia en este sitio. No permitiré que me usen como conejo de indias de esa forma.

    […]

    — La muerte de Artem fue en vano… — Valiana estaba recostada en el suelo con su rostro mirando hacia el cielo, sus ojos fijos en el sitio en el cual el destello de su nave desapareció.

    Winter, Airin y Valiana estaban fuera del bosque. Su posición ventajosa al encontrarse en la retaguardia les dio la oportunidad a los tres para poder escapar de ataques enemigos, y de esa manera, huir del escenario de un posible incendio forestal.

    Tan pronto como habían logrado ponerse a salvo, tenían pensado esperar por una comunicación oficial para continuar la misión tras reagruparse. Habían recibido el mensaje de Arick, pero temían anunciar que se encontraban fuera del bosque por miedo a cualquier reprimenda. Antes de que se les permitiera hacer alguna cosa más, llegó el aviso de la mujer al mando de la expedición, anunciando el fracaso en la misión y las muertes de Allecreod y Kite.

    — No fue el único, les pido perdón por haber sido tan egoísta al centrarme solo en él — Valiana pronto miró a su hermano y su cuñada, ambos de pie al lado suyo — Sé que Kite fue su compañero en la academia. Lo querían tanto como llegaron a querer a Iker y Jessica. Y lamento solo hacer foco en Artem. Ustedes también han perdido mucho en esta misión.

    — No creo que seas egoísta, hermana — Winter se arrodilló para estar cerca de ella — Artem era tu novio. Tenías en mente que nuestro sacrificio para advertir a nuestra gente podría hacer que su muerte valiera la pena. Pero no lo hemos logrado. Fue un error de mi parte haber implantado esa idea en tu cabeza. Lo lamento, estás pasándolo mal por mi culpa.

    — No, Winter, no fue tu culpa, tú siempre viste las cosas claras — Valiana se lamentó por haber hecho sentir mal a su hermano — Si hubiéramos logrado llegar hasta la nave y mandar el mensaje, todo habría tenido sentido. Pero ahora ya nada lo tiene. Las muertes de nuestros seres queridos nos afectan, y no podemos evitar decir cosas que tal vez no sean tan acertadas, incluso cuando intentamos hacer lo correcto.

    — Aún… — Airin trataba de encontrar las fuerzas para hablar — Aún seguimos con vida. Y ahora que estamos atrapados aquí, nos necesitaremos los unos a otros más que nunca. Y los que más nos van a necesitar para ser fuertes son tú y Sky…

    Tan pronto como Airin mencionó el nombre de la joven Delleo, los dos hermanos Lakor se sintieron mal por ella. Ambos, pese a todo el dolor que sentían, se tenían mutuamente en ese momento de oscuridad. Pero Sky lo acababa de perder, y por los dichos de la comandante Zafiro, de una forma horrible ante las manos de Casseirem. Airin era quien más comprendía a su compañera en el dolor. Ella había perdido a su hermano hacía dos años atrás, y pese a que sabía de la historia de Kite y ella, no se atrevería a juzgar su dolor en ningún momento.

    — Perdón por no consultarlos con ustedes, pero envié nuestra posición tan pronto como la nave despegó — Airin se sentía en la necesidad de hablarlo — Ya no es necesario ocultar el hecho de que huimos cuando el bosque empezó a prenderse fuego. No es tiempo de reproches en el equipo.

    — Ahora que estamos atrapados aquí, sin un lugar a donde ir… — Valiana se tomó un momento para hablar con los dos — Quisiera saber si es posible ir a buscar a Artem y enterrarlo. No quiero que su cuerpo se pudra en la superficie de ese planeta, ni tampoco dejarlo allí para que algún animal carroñero se coma sus restos.

    — Necesitaremos suministros si queremos sobrevivir aquí hasta que alguien, sea quien sea, nos pueda rescatar — Winter comentó su situación — Apenas salga el sol, partiré en busca de árboles frutales o animales salvajes. Y al regresar, me aseguraré de enterrar a Artem, Valiana. Eso te lo debo.

    — Es mi novio, yo debería estar allí — Valiana comentó, apenada de tener que pensar en su pareja de esa manera — Pero tal vez… si es vital encontrar suministros, te retrasaría en tu misión. Yo no soy una soldado. Soy una simple médico. Creo que seré una carga para ustedes. No sé cómo desenvolverme, como rastrear o como pelear. Si me atacan, posiblemente me matarían. Y como todos los medicamentos han quedado en la sala médica, no puedo tratar a nadie. Me he convertido en una inútil para ustedes.

    — Nunca vuelvas a decir eso, Valiana — Airin recordó el momento en que ella se acercó para ayudarla a superar el dolor de la muerte de Vyon, y quería devolverle el favor — No creas que la supervivencia se basa solo en saber manejar un arma. Tus conocimientos son de gran valor para nosotros, incluso podrías ser capaz de salvar la vida de alguien si se diera la situación.

    — Dudo mucho que eso sea posible, pero agradezco las palabras de los dos — Valiana apreciaba el no haberlos perdido — Me hacen sentir querida, y eso es algo que me da fuerzas para no derrumbarme…

    Luego de aquella conversación acerca de sus planes futuros, las pérdidas que habían sufrido hace pocos momentos, y lo que sería su estancia en ese mundo tras haber perdido su nave, el grupo quedó en silencio por un instante. El tiempo transcurrió en la noche, y Valiana terminó lo bastante agotada como para quedarse dormida en unos minutos. El viaje tan largo, y el estrés de estar cerca de la muerte en dos oportunidades, sumado al dolor que sentía, la terminaron por agotar mental y físicamente. Winter y Airin se quedaron montando guardia esperando a que algún compañero apareciera, puesto a que ellos habían enviado su posición.

    Airin, cuya mente se iba de un lado a otro al pensar en las muertes de Artem, Kite y Allecreod, pronto dio con un asunto que ellos tenían pendiente, y que consideraba que era urgente para ellos.

    — ¿Ulrik y Nova habrán sobrevivido? — preguntó la joven Utkin a su pareja.

    — No tenemos noticias que indiquen lo contrario, ¿por qué? — Winter preguntó a su novia.

    — Si los dos están vivos, incluso si uno de los dos está, significa que quien mató a Jessica sigue caminando entre nosotros — Airin fue la primera en rememorar aquello — Y ahora que estamos condenados a quedarnos aquí, podría ser un obstáculo para nosotros si lo que queremos es sobrevivir.

    — Maldición, había olvidado que teníamos eso todavía entre manos — las muertes de Artem y Kite lo tenían distraído de aquel tópico — Todavía no hemos podido descubrir quién de los dos es. ¿Crees que sería capaz de atacarnos dada nuestra situación?

    — Las abominaciones parecían ser casi invencibles y eso no evitó que se lanzara a matar a Jessica — comentó Airin, creyendo que el peligro seguía latente — No sé quién demonios habrá sido capaz de algo así, pero estoy segura de que esto no lo detendrá. ¿Y qué tal si matar para sobrevivir se hace necesario?

    — Creería que los números nos darían fuerza, pero tal vez lo mejor sea que no bajemos la guardia ante ninguno de los dos — Winter lo consideraba como algo para tener en cuenta.

    — Lo has dicho a buen tiempo, Nova y Sky acaban de llegar — Airin comentó a su pareja, al mismo tiempo que miraba en una dirección.

    Winter siguió la mirada de Airin para poder encontrar a las otras dos mujeres soldado del grupo. La llegada de ellas dos causó un poco de sorpresa en ambos, quienes creían que Sky estaría acompañada por Arick, y no por Nova. Pero eso al menos quería decir que Nova, en caso de ser la asesina, no se atrevió a matar a su compañera.

    Para no separarse de Valiana mientras descansaba, la pareja se quedó quieta en su sitio, esperando por la aproximación de sus dos compañeras. Ni bien ellas llegaron a su lugar, Winter y Airin fueron directo a abrazar a su amiga.

    — Lamento mucho lo de Kite, Sky… — Winter no tenía idea de qué decir en ese momento — Era un gran amigo, y seguro que habrá sido un buen hermano para ti. Lo que te hicieron… lo que le hicieron a él… No puedo imaginar lo que estás sintiendo.

    — Sabes que puedes hablar conmigo de lo que necesites, Sky — Airin le ofreció sus condolencias — Conozco el dolor que estás sintiendo ahora. Y te voy a ayudar a superarlo, así como me ayudaron a mí.

    — Se los agradezco mucho, a los dos… no saben cuánto me hace falta — Sky todavía estaba afligida por la muerte de Kite — No quiero ni pensar en lo que habrá sufrido mientras ese monstruo lo mataba…

    — ¿Valiana está bien? — Nova quería asegurarse de que todo estaba bajo control con ella.

    — Cansada y triste por todo lo que pasó el día de hoy, pero no está herida — Winter tenía compasión con ella — Quisiera dejarle un poco más de tiempo para dormir. Despertarla será traerla de nuevo a nuestra realidad.

    — ¿En dónde están Arick y Ulrik? — Airin temía que la vida de su amigo estuviera en riesgo.

    — Los dos fueron a ver a la subcomandante Zafiro — Nova se refirió a ella con respeto — Arick quería enterrar a Kite para que Sky pudiera despedirse sin tener que ver cómo dejaron su cuerpo.

    — Lo entiendo, y fue muy noble de su parte — Winter esperaba esa conducta por parte de su primo — El día de mañana, si fuera posible, yo también voy a enterrar a Artem. Valiana no quiere que dejemos su cuerpo para que unos animales salvajes devoren sus restos.

    — Este no era el destino que merecían — Sky estaba muy apenada por lo ocurrido — Ninguno de los dos… Ni Jessica, ni Iker, ni Tyson. Ni tampoco Allecreod.

    — De haber sabido que esta misión terminaría así… Hay tantas veces que quisiera poder volver el tiempo atrás — Airin se expresaba con dolor acerca de todo lo ocurrido.

    […]

    — Lamento mucho que hayamos venido a parar aquí, mi pequeño — Natasha abrazó a Arick tras reencontrarse con él — Y lamento que tengas que ver esta escena tan horrorosa.

    — Lo tengo que resistir, por Sky… no puedo permitir que ella vea así a su hermano — Arick centró su vista en el cuerpo de su amigo — No quiero ni pensar en lo que habrán hecho con sus cabezas…

    — Casseirem es un conquistador, alguien sin escrúpulos por lo poco que pudimos ver de él — Ulrik se metió en esa conversación de madre e hijo — No dudó en dinamitar un puente o quemar un bosque para matarnos. Esto no fue nada para él, y lo que hará en Edagr si logra llegar hasta allí… Lo lamento mucho, subcomandante, sé que tiene al comandante y a su hijo esperándola. Pero es muy probable que ya nunca más los vuelva a ver… Incluso, a pesar de nuestra situación tan comprometida en este mundo, veo más probable que ellos pierdan la vida antes que cualquiera de nosotros… Sin ofender.

    A pesar de sus últimas palabras, Ulrik buscaba causar un gran malestar tanto en Natasha como en Arick. Al ver sus expresiones tan fastidiadas, logró darse cuenta de que lo había conseguido. Perturbar sus mentes y hacerlos sentir peor en un momento así era lo único que podía, de alguna manera, subirle el ánimo a alguien como él.

    Natasha y Arick no se tomaron nada bien aquel comentario, y pese a que sus rostros expresaban un desagrado elevado, en su interior era todavía peor. Estaban empezando a pensar, principalmente Arick, que Ulrik no tenía la suficiente madurez emocional para relacionarse con la gente en momentos así. Buscando poner fin a esa situación, madre e hijo fueron a registrar las escasas tiendas de campaña que los enemigos dejaron atrás.

    — Tal vez encontremos algo útil para trabajar aquí… — la mujer esperaba que fuera el caso — Al menos tendremos algo para usar como un refugio del viento o de la lluvia.

    — ¿Crees que papá podrá venir a buscarnos? — Arick trataba de mantener viva la esperanza — Cuando ya no reciba más noticias de nosotros, podría lanzarse en nuestra búsqueda.

    — Conociéndolo, es muy probable que quiera hacerlo — Natasha pensó en su esposo en aquel momento — El problema es que no se trata de que él quiera, sino de que pueda.

    Ulrik notó como la líder de la expedición y su hijo lo empezaron a ignorar tan pronto como metió las ideas de su mundo siendo arrasado por Casseirem en su cabeza. Al menos consideró que había logrado su objetivo de causar repulsión en quienes estaban atrapados allí con él, de modo de garantizar que las charlas serían lo más cortas posibles cuando tuviera que lidiar con ellos.

    El joven Mardh se acercó a los cuerpos de Kite y Allecreod. Humano y ryfier no tenían cabeza, y por lo que se veía, los cortes no habían sido limpios. De las heridas brotó mucha sangre, dado a que el suelo a su alrededor quedó totalmente manchado, y debió tener cuidado de no pisar cerca si quería no ensuciar su armadura. Al mirar más atentamente, pudo ver como los gusanos de aquel mundo ya estaban empezando a apoderarse de los cuerpos de los caídos antes de que se produjera el robo de su nave.

    — Este será mi destino si ellos me cagan matando aquí — Ulrik sentía asco, por lo que apartó la vista — Mi cuerpo será abandonado, y solo servirá para alimentar a estos repugnantes bichos… Estoy seguro de que a Zig le gustaría traer los cuerpos de los comandantes a este sitio si tuviera la oportunidad de asesinarlos.
     
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    Manuvalk

    Manuvalk el ahora es efímero

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    Un saludo, amigo mío. Después de haber terminado recientemente la parte IX (que fue buenísima :vibing:), el comienzo de esta parte final empieza asentando la realidad: el grupo está atrapado en el planeta de los motrinos y Casseirem ya se fue con la nave, probablemente en dirección a Edagr. Un comienzo que ha sido bueno, aunque no dudo de que las cosas están por ponerse más picantes con el paso de los capítulos... Sea como sea, toca comentar este.

    Al inicio vemos como Arick se ve rodeado por el fuego consumiendo el bosque mientras busca a sus seres queridos, logrando encontrarse rápidamente con Sky. Arick parece tener un ataque de tos que ya viene ocurriendo desde que se cayó al río en el planeta de las abominaciones, y bueno, conociéndote... algo le pasa :angrycat:. La pareja decide intentar contactar con el resto de sus compañeros mediante el envío de un mensaje, mientras al mismo tiempo pero en otra zona del bosque, Nova se ventila a un par de soldados enemigos como si fuese Rambo. Y eso me hace pensar, si Casseirem iba a irse en breve con la nave, ¿por qué dejó atrás a esos soldados? Seguramente serían aquellos a los que no les caía bien y vio oportunidad de abandonarlos ahí, porque sino no lo entiendo :think::ewww:. En esto que aparece Ulrik, encontrándose con Nova y recibiendo por parte de ésta una hostilidad más que lógica, pues estaban juntos antes del ataque y porque el bobo repelente se fue a un lado solo, no pudieron cubrirse las espaldas mutuamente. Por suerte para ambos, logran encontrarse con Arick y Sky, quiénes han escuchado a Ulrik soltar pestes de ellos, algo que a su vez ha activado la neurona de detective en Arick para empezar a hilar un diálogo pasado de Noak con los pensamientos proyectados de Ulrik. Tremendo, este chico es todo un pro a la hora de deducir las cosas :patpat:.

    Acto seguido pasamos a ver como Natasha les habla, comunicándose con todos mediante su mensaje, indicando que ha llegado al lugar de la nave (Arick, Sky, Ulrik y Nova la ven irse en el cielo :sadexo:) y que ha encontrado a Allecreod y Kite muertos y decapitados. Una escena dantesca que sin duda impacta fuertemente en Sky, ya que acaba de perder a su hermano. Mientras Ulrik celebra en su interior, a lo largo de todo el capítulo, que sus compañeros sufren, Nova y el resto tratan de apoyarse mutuamente, algo que empieza a evidencia un claro distanciamiento de Ulrik con el resto, lo que sin duda no es bueno para él. En la siguiente escena vemos a Valiana, Winter y Airin, visiblemente afectados y apenados por las muertes ocurridas y por lo que significa quedarse abandonados en dicho mundo. Valiana se duerme más por el cansancio que por otra cosa y la pareja aprovecha para recordar que siguen teniendo a un asesino entre ellos, debatiéndose entre Nova y Ulrik. Precisamente, la chica aparece con Sky gracias a que Airin mandó su posición a sus compañeros. Airin le ofrece su apoyo a Sky ya que ella sabe lo que es perder a un hermano... Momento triste, sin duda. :anicry:

    Finalmente, Arick y Ulrik se encuentran yendo en dirección hacia donde está Natasha y los cadáveres de Allecreod y Kite. El mini repelente (que ha sido un puto repelente durante todo el capítulo) decide que es buen momento para hablar de muertes pasadas sobre personas especiales para Arick, además de las muertes recientes, algo que el joven Lakor no duda en echarle en cara e incluso le suelta alguna pullita (bien hecho, bebé :bil:). Ulrik sigue en sus trece con hacer sentir mal a Arick y no varía en su estrategia cuando se encuentran con Natasha y le suelta el comentario más inútil que alguien podría soltar en una situación así, diciéndole que seguramente Ace y Azel van a morir incluso mucho antes de que ella y los demás mueran en el mundo de los ga... digo, motrinos :yagami:. Natasha y Arick deciden ignorar al retrasado de Ulrik mientras éste se monta una peli en su cabeza sobre que van a querer usarlo de conejillo de indias dándole a probar agua o comida del planeta... No sé si se llevó porros a la expedición, pero por suerte se quedaron en la nave y no podrá fumar más mota de esa. :ewww:

    En fin, amigo, buen capítulo en líneas generales para dar comienzo a la parte X y última de esta gran historia. Estoy deseando ver como avanza y que ocurre con Casseirem al llegar a Edagr y obviamente con el grupo en el planeta motrino. Nos vemos en el siguiente, que espero que sea pronto. Un abrazo enorme. :/*-*\:
     
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    Agus hincha de Boca

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    La Gran Catástrofe X Futuro Final
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    Ciencia Ficción
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    Saludos. Aprovecho la ocasión para publicar el segundo capítulo de esta parte final de la historia. Pasan los días, pasan los capítulos, y cada momento que pasa nos acerca más y más a la que será la publicación del capítulo final de esta historia :whistle: Pero no es tiempo de adelantarse todavía.

    Quiero agradecer, como hago siempre que puedo, a mi gran amigo Manuvalk quien ha mantenido su interés y participación en esta historia desde el día 1, y me alegra que, 9 años después, el capítulo 1 de la parte X le entusiasme tanto como el 1 de la parte I. Agradezco también las juntadas que solemos hacer por discord para leer en simultáneo, y los intercambios que vienen después.

    Por falta de tiempo, no he podido actualizar guía ni cronología, pero sin falta lo haré en la próxima ocasión. Sin más para decir, les dejo con la lectura.




















    De un mundo hacia otro:

    Ace se levantó de su cama con un gran bostezo. Desde el día en el que recibió la noticia de que su hijo fue encontrado a salvo, pudo dormir mejor. Las noticias de las muertes de dos de los soldados en la misión, en el intento por rescatar a Arick, pese a que le pesaban un poco, no eran un verdadero impedimento para que pudiera irse a dormir plenamente. Ace tomó su teléfono móvil para revisar si tenía alguna novedad, pero este no mostraba absolutamente nada. Una sonrisa le invadió el rostro, y así, el comandante Lakor salió de su habitación y se fue a desayunar sin prisa.

    Al llegar a la mesa de su sala, se encontró con Azel. Su hijo ya tenía una taza de leche caliente servida en la mesa con un paquete de galletitas de chocolate abierto y lleno hasta la mitad. Cuando escuchó los pasos de su padre aproximándose a él, apartó las galletitas de su sitio y las colocó cerca del asiento que su padre siempre tomaba al desayunar.

    — Buenos días, Azel — Ace saludó con alegría a su hijo — ¿Listo para otro día de escuela?

    — Tan listo como se puede… — el más joven entre los Lakor no sonaba muy animado, y no devolvió el saludo — Papá… ¿no te ha llegado ninguna llamada de Noak?

    — ¿Noak? — Ace tenía curiosidad al respecto, ya que su hijo pocas veces preguntaba por él — No. Siempre reviso mi teléfono antes de acostarme y después de levantarme. No hay nada de él. ¿Por qué?

    — Hana y yo quisiéramos vernos, pero ella me dijo que ha estado muy ocupado — Azel recordaba las condiciones impuestas por el padre de su amiga para encontrarse — Pero no es por eso… Es solo que, cuando le dije a Hana que Arick había desaparecido, le pedí que hablara con él para que reconsiderara todo y te llamara. Esperaba que un gesto como ese pudiera cambiar la relación que tiene contigo y con nosotros, y que, después de eso, todo fuera más fácil para mí.

    — Mira, Azel, te dejaré revisar mi teléfono para que veas que no he mentido, aunque sé que no piensas que soy un mentiroso — Ace le pasó su teléfono desbloqueado a su hijo.

    Azel, sin ápice de esperanzas, tomó su teléfono y empezó a recorrer los mensajes y llamados que le habían llegado a su padre, más para ver si hacía bien en matar sus esperanzas o no. Su padre pudo notar una mueca de descontento cuando su hijo le devolvió su teléfono. Estaba claro que el pasar tanto tiempo sin ver a su amiga era difícil, más luego de haber pactado que se podrían encontrar de vez en cuando.

    — Si Hana te dijo que Noak está ocupado, tal vez lo mejor sea que no lo molestemos — Ace quería que su hijo lo entendiera — No fuimos muy bien tratados cuando fuimos a su casa. Yo, principalmente. No te sientas mal, no es un reproche. Y no es culpa nuestra.

    — Es que me siento mal, papá, extraño a Hana — Azel empezó a molestarse — No soporto más estar tanto tiempo sin verla. Hablar con ella por llamada me gusta, pero quisiera ir a pasear con ella alguna vez. No tenemos mucho tiempo para nosotros… Y ella… tengo miedo de que otro chico aparezca.

    — Ella te quiere, yo lo sé — Ace sabía que animar a su hijo le sería difícil, ya que él tuvo muchas restricciones emocionales a causa de su crianza con Morris, por lo que no recordaba conductas suyas de ese estilo — Puedes contar con eso.

    — ¿Y si empieza a querer a alguien más? — Azel temía que ese fuera su destino — El tiempo ayuda a que la gente olvide y siga adelante… — Azel miró a su padre directo a los ojos — Papá… tú me contaste que antes de mamá, amaste a una mujer, la madre de Arick… Pero el tiempo pasó y pudiste seguir adelante. ¿Qué evitará que Hana me olvide? ¿Y que pueda seguir adelante sin mí?

    — Sabes que no puedes hablar de Agustina de esa manera, ni siquiera, aunque estés enojado — Ace le recriminó eso, aunque no sería tan severo — Yo la amé, y la sigo amando aún el día de hoy. Seguí adelante porque ella fue alejada de mi vida, y no pude recuperarla. Tú y Hana siguen aquí, y pueden tener oportunidades para estar juntos si eso es lo que quieres.

    — Su padre no nos lo permite — Azel se sentía mal al pensar en que hizo enojar a Ace — Si un día voy a verla sin avisar y él lo descubre, se asegurará de que nunca más me vuelva a ver en su vida…

    — Perdóname, hijo, sé que es difícil no poder estar al lado de la persona que quieres, pero no puedo hacer mucho más — Ace pensó al respecto — Ven. Te voy a llevar a la escuela. Me haría bien dar un paseo, no quisiera dejar que te fueras tú solo.

    — Está bien, papá, gracias — Azel apreció eso, ya que sentía que tendría oportunidades de pedir disculpas por haber nombrado a Agustina — ¿Me ayudarías a organizar mis libros?

    […]

    Louryth entró directamente en la casa de su compañero y líder de la oposición que habían fundado juntos para embarrar la imagen de los comandantes del ejército. Noak la vio contento, y no pudo evitar preguntarle cómo le había ido en ese encargo.

    — ¿Hana dijo algo mientras la llevabas a la escuela? — preguntó, empezando a apartar la vista de su computadora, dejando de simular que estaba lleno de trabajo.

    — No le ha gustado que no vinieras, esa chica te adora — Louryth le respondió, comentando lo que logró llegar a juzgar en ella — Me preguntó cuatro veces si no era posible que yo hiciera tu trabajo, para que así tú pudieras llevarla al colegio. Se ve que no le gusta demasiado ir conmigo.

    — Tienes que saber entenderla, es una adolescente — Noak habló en defensa de la chica — Ella aprenderá a llevarse bien contigo, y a que estés en casa. Solamente no tenemos que enfocarnos en que te vea como un reemplazo de su madre.

    — Nunca intentaría tomar el lugar de otra mujer, Noak, y eso lo sabes — Louryth se mostró un poco seria al ser mencionado ese asunto — Si tu hija piensa eso, quiero que te comprometas a hacérselo entender.

    — Será difícil para mí meterle ideas en la cabeza en esta edad, ya que ella me odia por prohibirle que se junte con el menor de los Lakor — Noak pensaba en los problemas ocasionados por el menor de los hijos de Ace.

    — El amor juvenil tiene fama de ser estúpido y lioso — la mujer recordaba años pasados en su vida — Cuando Ulrik regrese de esa misión, nuestro objetivo estará más cerca de concretarse. Ella verá la misma verdad que todos, y sabrá que no le convenía estar cerca de ese chico. Y te lo agradecerá. Es un proceso, y hay que esperar a su realización.

    — Bueno, entonces sabrás que convencerla de que no estás aquí en reemplazo de Gina es difícil — Noak opinaba sobre el asunto — Ella es…

    — Puedes convencerla de que no soy su reemplazo, ni su nueva madre… soy una persona que cuidará de ella si hace falta. Y eso no depende de ninguna misión. Solo de ti.

    Noak notó cierto tono de hostilidad en el momento en que su compañera le dijo esas palabras. Eran pocas las ocasiones en las que Louryth se mostraba así con él, incluso en los días en que su grupo independiente tenía dudas sobre el objetivo de la misión, le era más fácil lidiar con ella. El exsoldado, viendo la expresión de molestia que se formó en su rostro, se aproximó a su compañera y la abrazó, acercando su cabeza a su pecho, en señal de que podría descansar de lo ocurrido. Ambos adultos permanecieron allí parados en silencio por un largo rato, momentos en los que sus mentes pensaron en la menor de edad de la casa.

    […]

    Algún día me gustaría que saliéramos juntas a hacer una actividad — Louryth habló gentilmente con la joven Jensen — Hay un grupo de gente dedicada a restaurar películas viejas que se hacían mucho antes de que tú nacieras, para que las nuevas generaciones puedan verlas, a pesar de haber desaparecido… Las exhiben en un pequeño cine improvisado. Podría ser divertido.

    La caminata entre la mujer que vivía junto a su padre y la joven Jensen al colegio no era de lo más amena para la adulta. Perdió la cuenta de todas las veces que Hana le preguntó si no podría quedarse en casa y hacer el trabajo de su padre para que así él fuera quien la llevase al colegio. Pese a eso, no quería darse por vencida para intentar ganarse a la hija de su pareja. Sin embargo, no llegó respuesta alguna de la chica.

    ¿No te gusta la idea de salir al cine? — Louryth pensó que quizá se equivocó al decir eso.

    Me gustaría ir, pero con mis amigos, no contigo — Hana le recriminó con enfado — Te he visto hoy a la mañana. Abrazaste y besaste a mi padre en el desayuno de la misma forma en que lo hacía mi mamá. Tú no eres mi mamá. Y no quiero que me trates como si fuera tu hija.

    Hana, cariño, yo voy a empezar a pasar mucho más tiempo con tu padre, pero jamás seré un reemplazo para quien era tu madre — Louryth buscaba una forma de empatizar con ella, y que ella hiciera lo mismo de su lado — Tu padre me dijo todo sobre ella. Tú y ella estuvieron mucho tiempo juntas en lo que quizá fueron sus últimos momentos. Sé que la amas, y un amor así no se puede reemplazar.

    No hables de mi mamá, no estabas allí cuando murió — Hana se lo tomó muy personal.

    No, pero también perdí gente en esa misión, Hana… no eres la única que sufrió por lo que hicieron los comandantes. Y no eres la única que puede juzgar el dolor de los demás.

    Esas palabras acabaron por sentenciar cualquier intento de conversación que pudiera haber entre las dos. El viaje de Louryth hacia la escuela de la menor de edad no resultó como esperaba, y todavía le quedaba tiempo para terminar, más el viaje de regreso a casa. La mujer tuvo que contener sus instintos de violencia cuando, al llegar a la puerta de entrada del establecimiento, Hana se apartó de su lado a toda velocidad dándole solo una mirada de enfado. No se sentía bien consigo misma al tener deseos de golpear a la niña, pero no podía evitar que pensamientos negativos cruzaran su mente.

    […]

    Papá… no sé si Ace, o Gwyn o Thomas han hablado contigo — la joven Jensen estaba un poco asustada de dirigirse a su padre nombrándolos a ellos — Pero Arick desapareció… Si algo malo le pasó…

    Nadie habló conmigo, Hana, y yo tampoco les hablé — Noak cortó la conversación en ese momento — ¿Qué tiene que ver eso contigo?

    Azel se siente mal, y lo entiendo — Hana tenía lágrimas en los ojos, y su padre las notó — Yo pasé mucho tiempo separada de Cade, y luego… él…

    Noak se acercó a su hija, sentada en el borde de su cama, para poder abrazarla y darle consuelo. Habían pasado dos años, pero era difícil para ella el seguir hablando sobre su hermano. Y para el hombre, el dolor era muy intenso también. Al momento de entrar en contacto con ella, la niña rompió en llanto en sus hombros, liberando todo el miedo que sentía.

    Me gustaría estar al lado de Azel — Hana expresó sus deseos — Sé lo que él siente en este momento, y me gustaría poder estar allí. No tiene por qué pasar por esto solo. Y yo puedo ayudarlo a que sea más sencillo para él.

    Bueno, sé que tu amigo se siente mal, pero eso no es una excusa para que hagamos a un lado las reglas que hemos puesto — Noak no daría el brazo a torcer — No permitiré que lo veas en otro sitio que no sea este, o cuando yo esté fuera de casa. Y ahora, lamentablemente, estoy con bastante trabajo. Lo siento, Hana, pero vas a tener que mandarle fuerzas por mensajes del móvil.

    No siento que sea suficiente — Hana quería convencerlo de cambiar su actitud.

    Si él valora tu amistad, incluso una sola palabra que venga de ti será suficiente para él — Noak buscó evitar la discusión por más tiempo — Así funcionamos los hombres. Somos capaces de aferrarnos al más pequeño rayo de esperanza y usarlo para iluminar nuestra mente… Mándale un saludo por tu teléfono. Si Azel te quiere como dice, entonces, eso lo alegrará. Si desea verte en persona es porque no te quiere a ti, lo que quiere es tenerte, y no dudaría en cambiarte por alguien más cuando lo haya conseguido. Confía en tu padre para estas cosas. Yo ya tuve tu edad hace años, y recuerdo muy bien cómo los pasé.

    […]

    — El timbre — comentó Louryth, totalmente desnuda en la cama de Noak.

    — Puta madre, ¿quién carajo será? — se preguntaba el hombre, en igualdad de condiciones que su pareja.

    Gracias al sistema de vigilancia interconectado de su casa, Noak pudo acceder a las imágenes captadas por las cámaras de vigilancia sin la necesidad de levantarse de su lugar. Desde su lugar, Louryth se preocupó cuando vio una mueca de desagrado formarse en el rostro de su pareja. Algo confundida al respecto, la mujer eligió abrazarlo.

    — Es Ace… no puede ser más inoportuno, sabe que no lo quiero ver ni en fotos — Noak maldecía en sus interiores — ¿Qué mierda quiere?

    — Él es muy orgulloso como para necesitar tu perdón, no tiene que ver contigo — Louryth dijo lo primero que se le vino a la mente — Tiene que ver con su hijo y tu hija.

    — No tengo nada que discutir con él, y menos si está relacionado a mi hija — Noak lo tenía bastante claro — Dejaré que se quede parado ahí hasta que se canse y se vaya.

    — ¿Y si no se va? ¿Y se hace la hora de ir a buscar a tu hija?

    La pregunta formulada por Louryth puso en jaque al exsoldado. Sabía lo insistente que podía llegar a ser Ace, y lo que ella decía tenía sentido. Si Ace no se apartaba de la puerta, tendría que lidiar con él cuando fuera el turno de irse a buscar a su hija a la escuela. Podría prohibirle la entrada a su casa, pero en una calle pública no se lo podría despegar sin recurrir a gritos o a la violencia, cosa que le gustaría evitar.

    Decidido a apartarlo de su día, Noak se levantó y empezó a vestirse, todo esto ante la mirada de Louryth, que no dejaba de apreciar cada parte del cuerpo de su pareja. Con una sonrisa, ella le dijo a Noak todo lo que sentía por él. Noak no se dio cuenta de que ella lo estaba observando hasta que terminó, y al hacerlo, le lanzó un beso. Cerró la puerta de su cuarto y dejó a Louryth descansar mientras él se iba a enfrentar con quien consideraba un enemigo.

    Noak se aproximó a la puerta y la abrió, saliendo rápido antes de darle oportunidad a su excompañero de que pudiera echar un vistazo a su casa, en especial a su computadora de trabajo, la cual estaba apagada en aquel momento. Lo necesitaba si quería sostener su farsa.

    — ¿A qué viniste? — Noak no estaba nada feliz, tanto que supo que Ace entendería por qué omitió sus saludos.

    — ¿Podemos hablar? — Ace tampoco mostró educación para con él — No sobre ti o de mí… Quiero hablar sobre Azel y Hana.

    — No he prohibido que Azel y Hana se vean, Ace, solo quiero que sea ante mis ojos — Jensen se lo dejó muy claro — Estoy ocupado, y no quiero distracciones. Si te hace sentir mejor, o a él, no dejo que otras amigas o amigos de Hana la visiten.

    — Pero a ella sí la dejas ir a visitarlos a ellos — Ace supo que no era justa esa última frase.

    — Los padres de los amigos de Hana no causaron la muerte de mi esposa y mi hijo — Noak lo atacó directamente con aquellas palabras — Me siento cómodo dejando que mi hija visite a hijos e hijas de contadores, botánicos, ingenieros y doctores antes de dejarla sola en la casa del hombre que ordenó que mi esposa se quedara a esperar su muerte. Y no pongas esa cara, hijo de puta, porque lo sabes muy bien…

    Ace apretaba los dientes, y sus ojos reflejaban una gran ira acumulada. El paso de los años no hizo que Noak viera las cosas desde otra perspectiva, y seguía juzgando lo ocurrido con Gina y el rol del comandante de ER en esa muerte con la misma o quizá más severidad. El comandante tuvo que aguantar sus ganas de insultarlo, puesto a que no tenía forma de discutir con él sobre ese tema sin perder.

    — Mi hijo no estuvo presente cuando eso pasó, Noak — Ace decidió no atacar a su excompañero, sino defender a su hijo — Mi hijo y tu hija solo eran estudiantes cuando esta tragedia ocurrió. Sabes que yo no eduqué a ningún monstruo. Entiendo que no dejes que Hana venga a mi casa, porque a mí me ves como el demonio. Pero Azel no tiene por qué seguir permaneciendo tiempo lejos de su amiga.

    — Y se volverán a ver, cuando mi trabajo me deje un poco en paz — Noak se fue por ese camino — Lo quiero vigilado cuando esté con mi hija.

    — ¿Y por qué no permites que venga a visitarla cuando ella está con sus amigas? — Ace buscó alguna alternativa posible — No tienes por qué estar encima de él todo el tiempo. Puedes hablar con los padres de sus compañeras para que te cuenten todo lo que sus hijas te digan. ¿De verdad te hace feliz hacer tantas reglas para que mi hijo y tu hija tengan dificultades para verse? ¿Crees que eso hará feliz a tu hija? ¿Le has preguntado lo que siente sobre ti?

    — Lo que me importa es que esté a salvo, y no lo que sienta sobre mí — Noak le dejó enmarcada su prioridad — Ella tiene que estar conmigo cuando un Lakor esté cerca de ella, porque yo sé bien lo que son ustedes. Y no me importa lo que digas de tu hijo, fuiste tú quien lo ha criado. ¿No es un monstruo? Entonces, lo será. Sé que él planea meterse en una academia militar, porque Hana me lo ha mencionado. Tú serás su ejemplo. Eso me basta para saber que no tengo que dejar a mi hija sola con tu hijo. Y nada que me digas lo va a cambiar. Para alguien que sacrifica gente para mantener a salvo a su familia debe ser difícil aceptar cuando los demás no nos alineamos para contribuir a lo que tú quieres. Bueno, esa es una parte de la vida. Y me alegra que no estés exento de vivirla.

    — Veo que no tiene caso que sigamos hablando de esto — Ace agachó la mirada al suelo, con deseos de decir solo una cosa — Creo que esto es todo lo que puedo resistir de ti, Noak. Cada vez que te veo, me insultas o me atacas físicamente. No percibo que se acerque algún cambio, así que he decidido que no haré esto más tiempo…

    — ¿Entonces?

    — Esta fue nuestra última conversación — el comandante lo tenía en claro — Y si es posible, nunca nos volveremos a cruzar o a ver… Pero quiero que grabes en tu mente mis últimas palabras hacia ti.

    — ¿Y cuáles son? — Noak estaba intrigado.

    — Este es tu juego, y son tus reglas… Ella te odiará por esto, y será tu culpa. No vendrás a mi casa, ni a mi trabajo, o siquiera a mis mensajes a culparme cuando Hana ya no quiera verte nunca más o incluso llevar tu apellido. Porque te resulta muy fácil tirarme mierda por todo. Pero no lo harás por eso. Recuérdalo.

    Sin más gestos o palabras de despedida, Ace le dio la espalda a quien más de una vez luchó a su lado, dispuesto a cumplir su acuerdo de jamás volver a cruzarse en su vida. Al comandante Lakor le hubiera gustado irse de allí con una buena noticia para su hijo, pero fue una pelea que no pudo ganar. Su premio de consuelo fue haber entregado el mensaje que estaba claro inundaría de preguntas la mente de Jensen.

    Cuando Noak entró a su casa, no pudo evitar pensar en esas palabras de Ace cuando cerró la puerta para mantener su hogar seguro. La charla que tuvo Hana con él en favor de su amigo, más el disgusto de haberse ido a la escuela con Louryth estaba empezando a preocupar al exmilitar.

    — ¿Será que ese malnacido no se equivoca nunca? — Noak temía estar recorriendo ese camino — ¿Hana podría odiarme por mis intentos de protegerla?

    Antes de tener cualquier tipo de ataque, Noak se tomó una pausa para respirar profundamente. Por un momento, se había olvidado de todo lo que él estaba haciendo con sus compañeros.

    — Ulrik completará su misión, y Hana te odiará a ti y a tu hijo antes de que me pueda odiar a mí — Noak esperaba paciente por novedades de su infiltrado — Y tal vez te equivocas al pensar que no nos volveremos a ver… La próxima vez que te vea, será cuando entierren tu cuerpo… Si es que Zig deja algo de ti para cuando haya terminado contigo.

    […]

    Ace estaba acudiendo a su trabajo en el cuartel general tras la visita que hizo a Noak. Tuvo que tomar un vehículo para poder hacer más corto el viaje entre Himmel, sitio donde habitaba Noak, y Skymning, lugar donde tenían instalado su cuartel. Manejaba con precaución en la calle, de modo de no pasar muy cerca de los civiles, ya que no deseaba estar envuelto en algún accidente. Justo cuando su mente pensaba en esas cosas, su dispositivo móvil empezó a sonar. Detuvo su auto para no cometer la imprudencia de verlo y manejar al mismo tiempo, y fue así como notó que estaba siendo llamado por el nuevo subcomandante de Exploración y Rescate, al menos en Edagr por ausencia de su esposa.

    — Sargion, soy yo, tuve que hablar con un “amigo” — Ace puso énfasis en la pronunciación de esa última palabra — Voy de camino, perdón si fue sin avisar. Planeaba hacerlo si se me pasaba la hora habitual de llegada.

    — Comandante, ¿está con alguien ahora mismo? — preguntó el subcomandante de ER, algo agitado al hablar.

    — No, estoy solo en mi vehículo, ¿por qué? — Ace sentía como le temblaban las piernas ante esa manera de hablar de su colega.

    — Venga al cuartel general, y entre usted solo — Sargion fue muy severo con esas instrucciones — No llame a nadie más, ni siquiera a alguien de extrema confianza.

    — ¿Por qué?

    — Venga al cuartel general, no diremos más nada por este medio — Sargion cortó inmediatamente después.

    — Mierda, ¿y ahora?

    Ace no podía evitar quejarse de lo mal que había ido su día hasta aquel momento. Desde que había despertado, lo más leve que le pasó fue la discusión surgida con Azel a raíz de que este mencionara a su primera esposa. Temiendo que pudiera ser algún incidente con el grupo de militares rebeldes, Ace tuvo que apresurar el paso lo más que pudo para llegar por fin al cuartel general y teniendo el cuidado de no cometer un error con el vehículo que había tomado.

    […]

    La tensión reinaba en el interior del cuartel general. La comandante Gwyn Fairin y Thomas Delleo estaban allí, junto a Sargion Norup, dos mujeres pertenecientes a la rama de DCT y un hombre que pertenecía a ER. También estaban siendo acompañados por un total de dos ingenieros militares, quienes colaboraban a favor de la milicia sin estar afiliados a ella, compañeros en su momento del fallecido Nick Mardh.

    Cuando la puerta se abrió, el único que entró a la sala de comandos fue Ace Lakor. Acto seguido, el comandante la cerró y se aseguró de que nadie pudiera ingresar al lugar. Tal y como Sargion le indicó, hizo acto de presencia estando totalmente solo. Ver las caras de los demás no lo llenó de esperanzas, todo lo contrario.

    — Sé que quizá esto termine valiendo poco, pero buenos días — saludó con respeto a todos los que estaban allí.

    — Buenos días, comandante — los soldados de rango inferior lo terminaron saludando.

    — Buenos días, Ace — Gwyn decidió responder a su amigo — Espero que no reacciones mal cuando te cuente lo que tengo que decirte.

    — ¿Qué ha ocurrido? — Ace estaba harto del misterio.

    — Recientemente, nuestros sistemas han detectado que la nave que enviamos a salido del planeta “Maugmin” creo que era — Thomas habló con la información disponible — Pero no hemos recibido ningún intento de comunicación por parte de la subcomandante Zafiro, Allecreod o algún otro soldado.

    — Por eso intentamos mandar mensajes, para comprobar el estado de las máquinas — siguió uno de los ingenieros — Los mensajes iniciales llegaban, o eso detectó el equipo que tenemos aquí. Pero no fueron respondidos… El problema está con los siguientes mensajes que enviamos. Nuestro equipo detecta que ya no alcanzaron la nave.

    — Maldita sea, ¿antes del despegue o después del despegue? — Ace preguntó, creyendo que algo raro podría haber ocurrido con el equipo.

    — Después… — el ingeniero retomó la palabra — La comandante pidió…

    — Como no se comunicaron, lo intentamos nosotros, y ese primer intento funcionó, aunque no respondieran — Gwyn interrumpió, comentándole la orden que había dado — Pero que los segundos intentos no hayan funcionado…

    — ¿Podemos tomar el control del sistema de cámaras para ver qué hay en la nave? — Ace preguntó, con una gran preocupación — Sé que hacerlo sin autorización de mi esposa es una violación a su privacidad, y que, si no hay cómo comunicarnos con ellos, no sirve de mucho. Pero para que podamos revisar su interior.

    — Es por eso por lo que queríamos hablarte, Ace — Thomas también compartía sus emociones — Las cámaras interiores de la nave fueron destruidas. No sirve ninguna. Solo vemos mensajes de “cámara desconectada” cuando lo intentamos.

    — ¡Puta madre! — Ace no podía evitar gritar para desahogarse — ¿Cómo es posible esto? ¿Quién está a bordo de nuestra nave?

    — No tenemos forma de saberlo, Ace, pero sí hay algo que podemos saber… — Gwyn agachó la mirada y se puso a mirar el suelo — Les pedí que rastrearan e identificaran la posición de Sky utilizando el chip que tiene… La nave ha salido de Maugmin, pero ella no. Según lo que nuestras máquinas han detectado, ella todavía está en ese planeta. Viva o…

    La mujer no se atrevió a completar aquella frase, cosa que terminó por sepultar cualquier esperanza que quedase allí de recibir una buena noticia. Ciertamente, cuando Ace se puso a pensar en todas las posibilidades que implicaba el armar un rompecabezas con la información recibida, ninguna de ellas le había gustado. Thomas se acercó a su esposa, y ambos compartieron un abrazo para darse fuerza. Sus dos hijos habían llegado con vida a su planeta a bordo de una nave que había partido desde allí, pero sin Sky a bordo por lo menos. Ace vio sus rostros, y entendió su dolor, incluso lo compartía. Su esposa y su primer hijo estaban allí. Y debido al incidente de Arick en el planeta Avskyelighet, su rastreador no emitía más señales, por lo que ambos eran una incógnita para el comandante en ese momento.

    — ¿A dónde irá esa nave? — Sargion se preocupaba — ¿Quién la tiene? ¿La tendrá alguien de los nuestros? ¿Cómo es que cortaron comunicaciones?

    — Muchas preguntas, y no podemos hacer nada más que teorizar… — Ace dio un golpe de puño a una de las paredes que estaba a sus espaldas.

    — Si tan solo no hubiéramos perdido a Xorxaik, él siempre nos sacaba de esta clase de apuros — Thomas se expresaba con lástima por su ausencia — ¿Y si Dreim era un monstruo y todo lo que dijo Olzac fue una trampa? ¿Y si Dreim nunca existió en primer lugar y es la gente de Olzac la que tomó nuestra nave?

    — Ahora mismo lo que importa es saber cuál es nuestro próximo paso — Gwyn buscaba la opinión de Ace — En esa nave, ellos tenían información de Edagr. Si Olzac vio lo suficiente, sabrá accederla. Y si sabe interpretarla, sabrán nuestra ubicación.

    — Si vienen hacia aquí, tendremos un combate, ellos de seguro saben que responderemos con hostilidad — Sargion estaba mentalmente preparado para la acción.

    — Lo haremos, pero con cuidado — Ace sonó convencido al decir eso — No sabemos si alguno de nosotros viaja en esas naves como rehén, o peor, si tienen a los nuestros como rehenes en su mundo… Cuando vengan a este sitio, los estaremos esperando, y así sabremos a qué nos enfrentamos.

    — Tendremos que preparar los sistemas de defensa, y ensayar los protocolos de emergencia con los nuevos soldados que no habían luchado junto a nosotros en el ataque de la Sociedad Galáctica — Gwyn pensó en aquella situación — No sabemos si tienen tecnología escondida para cortar nuestras comunicaciones.

    — Y elegir puntos estratégicos para refugios, de modo que la gente esté lista para ser evacuada en caso de ataque — Thomas supo que sería mucho trabajo, y el tiempo era limitado — Estarán aquí en menos de dos semanas. Hay que actuar, y tener cuidado de que esos infelices que tratan de sabotearnos no nos la compliquen. Ya tenemos bastante con la incertidumbre.

    — Por eso quería poca gente en esta sala, solo los que ya sabíamos lo que ha pasado con la nave — Gwyn sentía que había hecho lo correcto — Y no comunicaremos nada a los soldados hasta que ya tengamos el plan decidido. No quiero que propongamos puntos estratégicos y que algún espía empiece a mandar merodeadores a ellos. Mientras menos gente sepa lo que está pasando, mejor. Al menos hasta que lo tengamos todo resuelto.

    — Estoy de acuerdo contigo, Gwyn, es la mejor forma de proceder — Ace elogió el esfuerzo hecho por su compañera — Nos moveremos sin comunicar nuestros próximos movimientos. No le daremos al enemigo la oportunidad de sabotearnos ahora.

    […]

    La noche había caído en el planeta Edagr, y Ace acababa de regresar a su hogar. Un vehículo militar siendo conducido por un soldado de ER se estacionó en frente de la casa del comandante. Este se bajó del asiento del acompañante, dejando la puerta abierta y permitiendo que se viera que en la parte trasera del auto había dos hombres y una mujer, también de la misma división a la que pertenecía Ace. Todos los soldados se quedaron viendo como Lakor entraba en su casa. Ace encendió cada luz posible y fue hacia la habitación de Azel.

    El joven Lakor, quien había regresado a casa solo desde el colegio y no había visto a su padre en todo el día, se encontraba dormido en su cama, sabiendo que el sistema de seguridad de su casa lo protegería del peligro.

    — Azel, despierta — Ace empezó a sacudir a su hijo con suavidad para no asustarlo, pero deseando que estuviera de pie pronto — ¡Azel!

    — ¿Papá? — su hijo se sorprendía de verlo llegar así — ¿Dónde estuviste todo el día? Te extrañé para cenar.

    — Estuve ocupado, hijo, y vine aquí para decirte algo importante — Ace mantenía un tono serio en esa conversación — Levántate y vístete. Y toma todo lo que quieras llevarte.

    — ¿Por qué? ¿A dónde vamos? — Azel empezó a asustarse por esa forma de hablar de su padre.

    — Al espacio exterior — Ace fue directo con él — La nave donde se fueron tu madre y tu hermano ha partido del planeta en el que se encontraba, pero ni ella ni tu hermano nos han enviado mensajes, y, además, los sistemas han sido destruidos. Por lo que sabemos, Sky está en ese mundo. Iremos a buscarla y a todos los que han quedado con ella para asegurarnos de que están bien.

    — ¿Mamá y Arick están con ella? — Azel preguntó por quienes más le importaban — ¿Y qué hay de Winter, Kite y Valiana?

    — Si ellos están ahí, los salvaremos también — Ace se mantenía firme pese al miedo — Pero debemos darnos prisa. Tengo el presentimiento de que algo muy malo ha ocurrido en ese mundo, y que cosas peores van a terminar ocurriendo si no tenemos la oportunidad de evitarlo.

    — ¿Nos iremos solos? — Azel le preguntó, queriendo saber si irían acompañados.

    — No, nos acompañarán soldados que he seleccionado específicamente para una misión como esta — Ace sujetó los hombros de su hijo — Iremos en silencio. No podemos darnos el lujo de que el enemigo descubra nuestros pasos. Solo nosotros sabemos que nos estamos por ir. Nadie más lo sabe, y por supuesto, cuando se enteren, tardarán mucho más en saber que tomé la decisión de llevarte conmigo.
     
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    Manuvalk

    Manuvalk el ahora es efímero

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    Hola, amigo. Buen segundo capítulo, esta vez con el pov de Edagr para ponernos bien al día de cómo están las cosas por allí tras todo lo acontecido. Como siempre, un lujo poder disfrutar de nuestras clásicas leídas en simultáneo, las cuales espero que sigan presentes por mucho tiempo :vibing:. Sin más que decir, paso directamente a comentar el capítulo por partes.

    Buen comienzo de capítulo, con Ace levantándose de dormir con relativa tranquilidad (ya sabiendo que Arick está bien y demás) hasta que se encuentra con su hijo pequeño, quien está desayunando y no deja de pensar en su amiga/amor platónico, la joven Hana. Azel está bastante frustrado por no poder verla debido a las reglas de Noak y en cierto modo le pide a su padre que hable con el tipo, pues teme que si ve cada vez menos a la chica, ésta encuentre a otra persona con la que tener algo sentimental. Ay, el amor juvenil... :whistle: Sea como sea, Ace a priori no parece dispuesto e incluso se molesta un poco cuando su hijo menciona a Agustina de forma algo brusca, pero al final del día, entiende por lo que está pasando su pequeño.

    Luego vemos a Louryth medio reprochándole a Noak que debería hacerle ver a su hija que ella no está ahí para sustituir a su madre o para ser su madrastra, aunque Noak le hace ver que Hana es una adolescente y es difícil hacerle cambiar de opinión respecto según qué cosas. Sin embargo, la mujer no duda en insistirle a su pareja, indicándole que es su trabajo hacerle ver a su hija que ella no es sustituta de Gina. Esto nos lleva a un flashback en el que vemos como Louryth acompaña a Hana al colegio, en ausencia de un Noak que está ocupado, por lo que vemos que la interacción entre ambas chicas es bastante fría e incluso borde, algo que se refleja en las respuestas contundentes y bruscas de la joven Jensen a la soldado. Louryth incluso tiene deseos de golpearla (uff, tampoco es para tanto :ewww:), por lo que se deja en claro que esa relación ya ha empezado mal.

    Acto seguido pasamos a otro flashback en el que Hana le menciona a su padre que se ha enterado de la desaparición de Arick en la misión de exploración y que quiere apoyar a Azel ya que sabe lo que es perder a un hermano, mientras éste simplemente le deja en claro que nadie le dijo nada y que si quiere apoyar al joven Lakor que lo haga por llamada, ya que no va a dejarles verse ahora que él está tan ocupado y no puede vigilarlos. Hana insiste a su modo pero Noak le insta a no modificar sus normas y le deja en claro que si Azel la quiere de verdad, sabrá valorar unas palabras por mensaje aunque no se vean. Y bueno, genio, los jóvenes querrán verse, abrazarse, ponerla un poco y descubrir quiénes son... Deja de joder con tu fobia a los Lakor. :angrycat:

    La siguiente escena nos lleva a ver, de nuevo, un encuentro entre Ace y Noak. El chad universal :bil: aparece en su puerta como Jesucristo y toca el timbre, jodiendo el momento íntimo entre Noak y Louryth. Sabiendo que Ace es capaz de esperar ahí como un perro abandonado, Noak decide confrontarle y así lo hace. Ambos intercambian palabras, Ace le deja en claro que debería dar permiso a Hana para ver a Azel cuando quiera y Noak le responde con lo de siempre: por tu culpa murieron mi hijo y mi esposa. Como un disco rayado y repelente que es angrysnake, Noak incluso lo menosprecia y Ace decide terminar con un mensaje claro: no vamos a vernos más pero te vas a quedar jodido cuando veas que tu hija te odia, así que luego no vengas culpándome de eso también. Ace tiró un facto, farmeó aura y se fue skibidi toilet no cap :dancecat: (lo siento amigo, me dio un brote de brainrot:shark:). Ahí se quedó el judío de Noak... tranqui que ahí te viene un conquistador a bañarte en fuego, putito. :yagami:

    Después pasamos a ver como Ace es contactado por Sargion, quién le dice que venga solo y que es algo muy importante. Ace, cagándose en todo porque empezó el día chill y en unas horas ya va más estresado que un ciudadano en el metro durante hora punta :sadexo::shani:, decide ir a su puesto de trabajo y se encuentra tanto con el propio Sargion como con Gwyn, Thomas y unas pocas personas más que sirven para dar decorado al fondo (al menos no son los extras que se quejaban de que Thomas no parase las balas con el pecho como si se tratase de un centro para rematar a gol... :blue:). Allí, Ace es notificado de que han visto que la nave salió del planeta ya bautizado como Orgíalandia (lo siento, motrinos, así sois :eye:), las cámaras no funcionan, no responden mensajes y para colmo el chip que lleva Sky indica que sigue en el planeta, lo que sugiere que algo raro está pasando y no huele nada bien. Esto pone en alerta a los líderes, que no dudan en dar comienzo a un plan elaborado al cual le tomará un tiempo formarse.

    Finalmente, Ace se dirige a su casa tras acabar su jornada laboral, llegando tarde y despertando a su hijo abruptamente para hacerle saber que debe empacar las cosas porque sí, Azel, no te has graduado y ya tiene tu primera misión: toca rescatar a mamá y a tu hermano mayor. ¿Lakor juntos en una misión, de nuevo? I'm in. :cref:

    Buen capítulo, amigo, evidentemente la acción está por llegar pero por ahora debe cocinarse a fuego lento... y estoy expectante por ver lo que se aproxima. Cuídate, nos vemos pronto. :\*u*/:
     
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    Agus hincha de Boca

    Agus hincha de Boca Equipo administrativo Comentarista empedernido

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    La Gran Catástrofe X Futuro Final
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    Ciencia Ficción
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    9
     
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    Saludos. Bienvenidos al tercer y más corto capítulo de esta parte. Aprovechando el rato del domingo, he actualizado tanto guía como cronología hasta este capítulo, por lo que recomiendo estar al día antes de leer.

    Quiero mandar un saludo a mi gran amigo Manuvalk por su constante presencia en este universo que creé y que pronto, una parte de él, estará llegando a su final. Aunque entenderé si este capítulo no es de su agrado.

    Sin más para decir, dejo el capítulo.














    Viejos tiempos:

    Casseirem paseaba por los pasillos de su nave. Luego de sus conquistas en los planetas de Veliv y Yarlem, y el haber integrado a su ejército a seres de ambas razas que se intentaron oponer a él, el conquistador primero notaba como los pasillos se habían vuelto más angostos para él. Quizá por la presencia de más personas, o por el hecho de que no había hecho bien la repartición, pero le daba la sensación de que le faltaba el aire al moverse.

    Casseirem se quedó quieto, y respiró conforme pudo, queriendo sentir un aire fresco producto de la tecnología productora de oxígeno de su nave. Pero al estar haciendo eso, no importaba desde que ángulo fuera, le llegaban a su nariz olores fuertes y no muy agradables para él.

    Esto cambiará en el futuro — pensaba para sí mismo el conquistador, viendo ir y venir a los velivinos y yarlemianos, ahora leales a su causa, por elección bajo amenaza — Construiré una flota de guerra para cada una de las especies que pasen a formar parte de mi imperio. No puedo aceptar estar así otra vez en lo que me quede de vida.

    […]

    Casseirem paseaba por los pasillos de la nave humana que acababa de obtener como trofeo tras su farsa, no solo por méritos propios, sino también a raíz de la intervención de los motrinos. El conquistador primero recordó su incomodidad cuando velivinos y yarlemianos se unieron a él con nostalgia, si era comparado con su situación actual. La nave humana no era ni de cerca una flota de guerra. Contaba con espacio suficiente para un cierto número de tripulantes, pero para toda su gente, incluidos los de las tres especies conquistadas por él, les tocaba a algunos de ellos instalar mantas y sacos de dormir en los pasillos, puesto a que las habitaciones estaban repletas. Incluso ocupando sitios como el comedor, el gimnasio y la sala médica se tuvo que recurrir a esa clase de reagrupación.

    El conquistador trató de inhalar y aguantar el aire lo más que pudo. Ya no estaba en Maugmin, y no tenía sitio al cual apartarse con libertad si deseaba alejarse de los olores corporales que producían sus lacayos.

    Mientras se movía por las instalaciones de aquel nuevo vehículo a su disposición, veía trabajar incansablemente a los cirgrencianos, tomando todo dispositivo que pareciera una cámara de vigilancia y partiéndolo en pedazos ya fuera con sus propias manos o valiéndose de herramientas de trabajo. El suelo se estaba ensuciando con restos de piezas metálicas, algo que al supremo líder que iba allí no le agradó.

    — Quiero que limpien eso cuando terminen — se aseguró de decir en voz alta — Si no encuentran un sitio en el cual tirarlos, arrójenlo al espacio.

    — Entendido, Conquistador Primero — fue la respuesta de uno de los suyos.

    El conquistador avanzó hasta que se cruzó con Sered, otrora miembro del consejo yarlemiano, totalmente despojado de su voluntad y convertido en un siervo fuel para su objetivo.

    — Señor Casseirem — impresionó al conquistador primero recuperando características de su habla — Las cabezas están en su lugar.

    — Muéstrame — Casseirem lo dijo con firmeza — No quiero que se cometa un solo error en su traslado. El mensaje tiene que ser claro.

    Sered hizo de guía para su líder, llevándolo a la habitación que compartía con Mirva, su dueña dentro de aquella sociedad en la que vivían. El conquistador pasó por encima de algunos de sus velivinos y yarlemianos recostados en el suelo hasta que pudo entrar en el sitio de interés. Al abrir la puerta, algunos velivinos y yarlemianos que todavía estaban acomodándose para dormir se dieron la vuelta, y cuando vieron a su líder, hicieron una reverencia. Casseirem les mostró una sonrisa forzada por complacencia, y luego de eso, centró su vista en la pared de la habitación.

    Sobre un mueble cercano a una de las camas estaba una conservadora de cristal, con un motor impulsado por electricidad en la parte superior. A través de los vidrios se podían ver las cabezas cercenadas de Allecreod y de Kite. Ambos tenían los ojos cerrados al estar siendo transportados, y gracias a la potencia de aquella unidad, no se descompondrían ni un poco en su trayecto hacia su próximo destino.

    — Pensar que casi me dejo engañar por un esclavo — decía con relación al ryfier — Permitir que me causara una lesión en la mano fue demasiado.

    — ¿Qué hará cn los ryfier? — Sered volvía a tener dificultades en el habla — ¿Cree que serán útiles?

    — Allecreod era su líder, y se volvió un esclavo dispuesto a dar su vida por quienes le arrebataron todo — el conquistador primero recordaba detalles de su charla — Si todos los demás son tan cobardes como él, podría convertirlos en una parte útil de mi fuerza. Pero será mejor mantenerlos así. No les otorgaré un arma, nunca. No están listos para eso, esperaremos a la próxima generación.

    Con el seguro de que los restos que planeaba entregar a la humanidad tan pronto la ubicación de Edagr fuera descifrada estaban a salvo de cualquier daño, el conquistador procedió a retirarse de aquella habitación, dándole la indicación a Sered de que aceptara sus órdenes.

    Al momento en el que salió de aquel lugar, se encontró con su expareja. Mirva, una general dentro de su ejército estaba a punto de entrar a su cuarto. Encontrársela fue algo oportuno para ella, quien tenía algo para decirle.

    — ¿Acaso me extrañas? — Mirva movió la cintura a modo de broma — ¿O es que deseas la compañía de Sered?

    — Vine a ver cómo iba el traslado de las cabezas de esos dos infelices — comentó en un tono despectivo — ¿Tú vienes a descansar? ¿Sin notificarme antes acerca de lo que te pedí?

    — Solo quería ver si Sered estaba allí o no, pero viendo que acabas de salir, creo que ya tengo la respuesta — contestó la mujer cirgrenciana — Tengo algo para decirte. Puede que no te guste.

    — Pocas cosas me gustan desde que ese malnacido de Allecreod me lastimó la mano — Casseirem todavía se frotaba la herida, pese a que ya se había hecho atender — Pero puedes contármelo. No me enojaré contigo… por ahora.

    — Bueno, resulta que lo que nos dijo Olzac era cierto, esta no es una nave de guerra — Mirva le mencionó algo visto en momentos previos — No hay un sistema de armamento que se pueda utilizar para disparar nuestro último carbonizador. Al menos, no uno real.

    — ¿Cómo que “real”? — el cirgrenciano no lo entendió.

    — El sitio en el que subimos y bajamos de la nave se puede aislar, y puedes abrir la compuerta en cualquier momento — le explicó la guerrera — Si pones algo allí, puedes abrir la compuerta y dejarlo caer. Lo acabamos de probar con un cuerpo humano.

    — ¿De dónde lo sacaron? — Casseirem se impresionó al respecto.

    — Lo tenían guardado en una habitación, Olzac me lo mostró — Mirva le contestó — Él no lo llegó a conocer, pero falleció en el planeta donde se encontraron con él. Fue el sujeto de pruebas perfecto. Y me ha servido para saber que es la única manera en la que podemos usar nuestro último carbonizador.

    — Tu plan es simplemente dejarlo en esa sala, levantar vuelo, abrir la compuerta y dejarlo caer sin dirección… — Casseirem no podía creer el riesgo enorme que había en dichas acciones — Sabes que no perdonaré la vida de nadie que desperdicie un recurso militar tan valioso como ese. Ni siquiera si es la tuya, Mirva. Lo que sea que vayas a hacer, hazlo bien. O dale esa tarea a algún otro soldado.

    — Sí, Conquistador Primero — Mirva tragó saliva al recibir una orden con amenaza incluida — Haré que tomen los cálculos necesarios para que caiga en un sitio donde les duela a esos humanos.

    — Hablando de eso, ¿Olzac ya pudo acceder a su información? — Casseirem necesitaba tener una confirmación proveniente de uno de sus nuevos hombres de confianza.

    — No estoy al tanto de su avance, si quieres que me encargue, dame la orden.

    — Iré yo, tú asegúrate de que sabrás a dónde lanzar el carbonizador. No quiero tener que matarte.

    De forma cortante, el conquistador primero se despidió de una persona que fue muy cercana a él durante los últimos días de estancia en el planeta Cirgro, además de leal a sus acciones en el tiempo que estuvieron atrapados sin poder salir del planeta en donde se cruzaron con Olzac y los motrinos.

    Casseirem tuvo que pedir indicaciones a los miembros de su ejército, puesto a que en esa nueva nave le era muy fácil perderse pese a la poca cantidad de pasillos y la nula señalización que había en su interior. Pero fue capaz de llegar a destino. La puerta de entrada a la sala estaba abierta, y fue así como se metió en el interior. Olzac y otros motrinos trabajaban en compañía de algunos de sus cirgrencianos expertos en tecnología. El único que había abordado la nave era quien dirigía todo allí, dando las órdenes a todos los demás de oprimir ciertos comandos bajo su juicio. Ver que estaba asumiendo su nuevo rol como parte importante del ejército le hizo sacar una sonrisa en su rostro.

    Se acercó hacia él esperando que pudiera reconocer sus pasos gracias a sus sentidos más agudos. Fue tan solo ponerse detrás de la silla que él ocupaba para que empezara a hablar al respecto del progreso de la misión.

    — Dreim, es bueno verte, ¿has venido a revisar mi progreso? — preguntó Olzac, esperando palabras amables de su líder.

    — Ciertamente, y no debes dirigirte a mí por mi nombre — Casseirem no sonó muy alegre al recordárselo — Soy Casseirem. Y si no te gusta mi nombre, puedes decirme Conquistador Primero.

    — Mis disculpas, pero estaba tan metido en mi tarea que he olvidado eso — Olzac no apartó la vista de su computadora — Espero no haberlo molestado con eso.

    — Si tienes buenas noticias, me las puedes ir dando, tal vez así no me moleste — Casseirem fue severo con él.

    — Tengo buenas noticias que darle, pero creo que puedo conseguir algunas más — Olzac no quería dar tantas ilusiones muy rápido.

    — Todo lo que tengas me lo tienes que decir — le indicó que sería una falta hacer lo contrario — Soy tu líder. He conquistado y quitado del medio a los cabecillas de tu especie. Me debes tu lealtad, y eso implica que toda tu información también es mía.

    — Se lo iba a decir, pero esperaba dárselo todo junto — Olzac creyó que sería más sencillo pasar a ser uno de los hombres de confianza del conquistador — Esto es lo que tenemos… El planeta al que pertenecen los humanos se llama Edagr. Es uno de los muchos que escuché nombrar. Todavía no tengo sus coordenadas, he podido obtener una lista… Hay cuatro.

    — ¿Cuatro coordenadas diferentes? — Casseirem no lo estaba entendiendo — ¿Hacia su mundo?

    — Una de las cuatro tiene que serlo, sus ingenieros siguieron mis instrucciones y lograron conseguir ubicaciones y nombres — Olzac le informó al respecto.

    — Conquistador primero, las coordenadas pertenecen a los planetas Edagr, Tralio, Avskyelighet y Hael Arunyn — quien había conseguido esas coordenadas decidió hablar para atribuirse el mérito — Lo malo es que no hemos podido obtener cual es cual. Es lo que estamos tratando de descifrar ahora.

    — Una vez que sepamos cuál es la de Edagr, sabremos a donde ir — Olzac le comentó — Aunque yo pude reconocer la ubicación de Avskyelighet como el mundo en el que caí a interceptarlos. Esa ya fue descartada.

    — De momento, toda la información que tú me has brindado sobre ellos resultó cierta, Olzac — Casseirem recordaba algunos de esos nombres en conversaciones anteriores.

    — Estoy seguro de que encontraremos más entre los archivos, y sus ingenieros están tratando de obtenerlas — Olzac le indicó, para que pudiera quedarse tranquilo al respecto — Sabremos más sobre Edagr tan pronto como logremos vulnerar su información.

    — Vuelve a contactarme cuando lo tengamos todo — Casseirem no planeaba quedarse allí por más tiempo.

    Ante la vista de todos los trabajadores de su especie y de los motrinos, el conquistador primero estaba dando por concluida la corta visita que les había hecho, dirigiendo sus pies hacia la salida. Sin embargo, antes de poder llegar a cruzar bajo la puerta que le permitiría estar del otro lado de la sala, fue detenido por un grito de Olzac.

    — ¡Señor! — lo tomó como una urgencia — ¡Están llegando mensajes a esta nave! ¡Posiblemente desde Edagr! Deben haber detectado que la nave partió sin sus soldados. ¿Quiere que hagamos algo en particular?

    — Deja que lleguen un par más, para ver si eso los ayuda a averiguar las coordenadas de su mundo, y luego de eso, destroza las máquinas de comunicación — Casseirem imaginó el peor escenario posible — No quiero que terminen detectando nuestra ubicación con esos mensajes. Y creo que no hace falta que te diga lo que voy a hacerles si descubro que alguno de ustedes respondió por accidente un mensaje de los humanos.

    Nadie se atrevió a dar una réplica a las palabras dichas por su líder. Quienes lo estaban viendo hicieron la vista a un lado o agacharon la cabeza, en señal de lo asustados que estaban ante cometer aquel error. Estaban seguros de que responder uno de esos mensajes revelaría a los humanos la verdad de lo ocurrido con su nave, o al menos, que ya no estaba en poder de aquellos enviados a la misión que inició siendo un rescate para Olzac. Mientras tanto, ellos no ganarían nada de hablar con ellos, puesto a que no habría forma de extorsión alguna.

    Casseirem abandonó la sala de comandos, y eligió irse a acostar llevándose ese último instante grabado en su mente.

    — Saben que su nave ya no se encuentra en Maugmin — pensó, reconociendo que debían tener tecnología avanzada a disposición — Han viajado por varios planetas en el universo, y han vencido a la Sociedad Galáctica. Mis primeros enemigos, eliminados para siempre del mapa. Los últimos velivinos y yarlemianos que quedan con vida ahora mismo son los que viajan junto a mí.

    De alguna manera, una acción tan sencilla como la llegada de un mensaje hizo pensar a Casseirem en lo temerosos que podrían llegar a ser los humanos. Si bien, él podría haber eliminado toda vida en los planetas de Yarlem y Veliv y decidió no hacerlo para maximizar la cantidad de esclavos conseguidos, le impresionaba que los humanos tuvieran la capacidad para haber acabado con ellos.

    — “Los humanos han borrado del mapa a la Sociedad Galáctica a la que tú enfrentaste en Yarlem y en Veliv” — Casseirem recitó en voz alta las palabras de Allecreod, ganándose la atención de todos a su alrededor — “La Sociedad Galáctica vino ante nosotros, y los humanos se encargaron de eliminarlos a todos… Los humanos tienen fuerza militar, y tienen tecnología para acabar contigo. Si los invades, acabarás perdiendo la vida por nada”.

    El pasillo por el que se encontraba caminando estaba repleto de yarlemianos y velivinos descansando en el suelo, durmiendo conforme podían en el suelo frío de aquella nave. Casseirem los veía, y al tenerlos en esa posición frente a él, inmóviles para facilitarles el descanso, su mente fue trasladada de aquel momento.

    […]

    El conquistador primero pisaba cenizas y escombros al avanzar hacia adelante. Frente a él una gran cantidad de cuerpos de yarlemianos y velivinos yacían tumbados en el suelo. Estaba claro que una batalla había tenido lugar en aquel sitio, pero desconocía quien había dirigido la masacre sobre todos aquellos seres que habían dejado de estar vivos.

    No tardó demasiado tiempo hasta que empezó a ver a otra clase de gente, seres que estaban de pie, rodeando los cuerpos de los caídos, portando las mismas armaduras que tenían los humanos que habían acudido a Maugmin. Casseirem se dio cuenta de que terminó siendo rodeado por los humanos, y cada vez su número se incrementaba más. Seguía moviendo las piernas hacia el frente, y por más que lo intentase, no podía detenerse y mucho menos gritar o pedir auxilio de ninguna clase. Avanzó hasta que por fin se pudo quedar quieto, y entonces, vio como todos aquellos guerreros que portaban esas armaduras negras empezaron a acercarse a él. Se puso muy nervioso cuando los vio formar un círculo que no le dejaba ningún espacio para escapar en caso de que la situación se volviese desesperada. De pronto, vio a quienes creía que eran los humanos arrodillarse frente a él con un gran respeto. Ese fue el disparador de una idea hacia su cabeza.

    Con los humanos como portavoces oficiales de mi imperio, sembraremos el terror allá por donde viajemos — Casseirem habló ante ellos sin importarle ser escuchado — Serán de hoy en adelante, la punta de la lanza de mi sociedad. Una que desangrará a todo aquel que tenga por delante.

    […]

    — Casseirem, ¿estás bien? — una cirgrenciana preguntó con respeto a su líder.

    El conquistador primero abrió los ojos repentinamente. Aquel escenario lúgubre que visualizó en su imaginación fue reemplazado por uno más cálido para él. Un total de diez mujeres cirgrencianas se encontraban rodeándolo, formando un círculo, y todas de rodillas, como señal de respeto para su conquistador y amante.

    Casseirem no podía creer que su mente le había hecho confundir la realidad con la ficción, y que, a raíz de eso, creyera que ya tenía conquistados a los humanos.

    — Dijo algo sobre los humanos siendo los portavoces — mencionó la más próxima a él — ¿Quiere que convoque a Mirva y Sered para darle indicaciones?

    — No, no hace falta, ya lo hablaré yo con ellos — el conquistador se movió hacia la cama de aquella habitación que había reclamado solo para él y para sus mujeres — Veo que hay poco espacio, no entrará más de una de ustedes conmigo.

    — ¿Eso significa que cada una de nosotras tendrá un turno propio con usted? — preguntó una de ellas con un tono risueño.

    — Precisamente, y mientras viajemos a bordo de esta nave temporal, así será — contestó Casseirem ante aquellas que pasaban las noches haciéndole compañía — Organícense sin violencia para tener un turno cada una. O de lo contrario, seré yo quien elija.

    […]

    Era muy difícil tener privacidad en la nave, siendo tan pequeña para un significante número de trabajadores, guerreros y esclavos en las filas del conquistador. Pero este logró acomodarse en la sala de comandos de modo tal que solamente fueran Olzac, Mirva y Sered quienes estuvieran allí. Mandó a algunos de los suyos a vigilar el exterior, sabiendo que algún otro motrino sería capaz de oír la conversación que planeaba tener con los suyos, y eso era algo que no quería. Lo que Olzac dijera a su gente era asunto suyo, pero no planeaba dejar que se escuchara palabra alguna de su boca.

    — ¿Ya tenemos todo listo? — preguntó Mirva.

    — Un día, ¿tan pronto? — Sered hizo el esfuerzo por hablar correctamente.

    — Olzac supo guiar a mis ingenieros para extraer la información de Edagr que nos viene haciendo falta — comentó Casseirem, listo para dar la indicación a los suyos — Las coordenadas de Edagr son nuestras, junto con un dato muy importante… Olzac, te dejo el honor.

    — Los humanos están distribuidos, principalmente, en tres grandes “centros urbanos”, por lo que pudimos descubrir — para Olzac todavía no era un concepto acuñado — Pero la gran mayoría de la zona de Edagr está rodeada por naturaleza intacta.

    — Lo que significa recursos, y un planeta que podría ser idílico para tener nuestra base de operaciones — Casseirem recordaba lo conversado con él — Los árboles son abundantes, y las temperaturas, pese a que fueron tomadas en escala humana, al compararlas con los registros obtenidos por Avskyelighet, son ideales para nosotros.

    — ¿Significa que es un planeta donde no viviremos el calor infernal que nos otorgó Cirgro en sus últimos días de vida? — Mirva ansiaba que eso fuese verdad.

    — Si nada cambia hasta que lleguemos a Edagr, estaremos rodeados por bosques y océanos, y no por desiertos — Casseirem añoraba aquellos momentos — Lo que significa que deberemos tener cuidado al arrojar el carbonizador sobre una de las tres ciudades en donde se encuentran los humanos. Quiero ocasionarles bajas, pero no quiero que se pierda un solo rastro de vida natural en ese mundo. Está bien cuidado, por lo que pudimos extraer, y planeo que se quede así. Para demostrar a nuestra gente la confianza de que tengo a que daremos un cambio para bien, tan pronto como hayamos eliminado o sometido a los humanos, tendré a mi primogénito en Edagr, y lo convertiré a él, y a todos aquellos que planeo tener después, en los herederos de mi conquista.

    — ¿Tan bueno es ese mundo al que vamos a ir? — Mirva lo creía muy ideal para ser real — Has rechazado esa oportunidad en Veliv y en Yarlem, pero solo bastó un poco de información extraída de aquí para inspirarte en esa decisión.

    — Sin saber cuánto tiempo más de vida voy a gozar, y cuantos planetas más voy a conquistar, creo que estoy en condiciones de decir que Edagr será nuestro premio mayor — Casseirem estaba muy ilusionado — Tal vez solo sea por el hecho de que mi sangre está hirviendo al saber que estoy retomando mi objetivo, pero creo que algo bueno terminará saliendo de todo esto.

    — ¿Ls humans? — Sered quería saber todo lo referido a ellos — ¿Planeas esclavizarles?

    — Si pudieron acabar con la Sociedad Galáctica, tienen la fuerza necesaria para unirse a nosotros — la sonrisa en el rostro del conquistador se desvaneció rápido al pensar en ellos.

    — Y tal vez eso también signifique que tienen la fuerza necesaria para acabar con nuestro imperio — Mirva recordó lo que escuchó días atrás — Allecreod dijo…

    — Allecreod no era un conquistador, solo un aspirante — Casseirem habló con desprecio de quien se hizo llamar igual que él — Y la Sociedad Galáctica solo eran sobrevivientes cuando los obligué a abandonar sus mundos. Lo he reflexionado muchas veces… — tragó saliva con terror — Los humanos solo han prevalecido porque jamás han enfrentado una amenaza como la que yo represento para ellos. Pero ahora van a cruzar sus caminos con alguien que los supera en todo sentido. ¿Recuerdan un detalle importante en lo que Allecreod dijo la primera vez que mencionó a la Sociedad Galáctica?

    El silencio reinó en esa sala durante unos dos minutos. Casseirem estaba en parte decepcionado de que ninguno de los tres supiera la respuesta, ya que estaba pensando que solo él guardaba en su mente los detalles importantes. Ya no estaba feliz, sino desanimado al pensar en lo pobre que eran las capacidades de hacer memoria para el resto de los suyos. Sin embargo, uno de los tres sabía la respuesta, solamente tenía miedo de traerla a la mesa. Fue el largo tiempo que pasó sin novedad el que le hizo abrir la boca para brindar aquello que su líder esperaba escuchar.

    — Dijo que la Sociedad Galáctica había acudido a ellos — Olzac se lo mencionó.

    Casseirem asintió con la cabeza, dándole por válida su respuesta. El motrino respiró aliviado y agradecido de tener un oído tan desarrollado, puesto a que él olvidó aquellas palabras de Allecreod, pero estas regresaron a su mente cuando su líder las pronunció en voz alta tras haber abandonado la sala de control el día en que le reveló el hallazgo inicial dentro de la nave humana.

    — La Sociedad Galáctica posiblemente haya querido recurrir a ellos en busca de ayuda — Casseirem se adjudicó mucha importancia — Les hice abandonar sus planetas, y está claro que no irían por el universo buscándose nuevos enemigos. De seguro quisieron colaborar con los humanos, y estos se lo hicieron pagar muy caro.

    — ¿Usted no planea acudir a ellos para sumarlos a su imperio? — Olzac todavía batallaba para descifrar la mente de su amo.

    — Sí, con la diferencia de que yo poseo un carbonizador — Casseirem dejó en claro por donde iban sus intenciones — No tengo rival en la galaxia, por lo que no tengo ninguna restricción en arrojárselos para mermar sus fuerzas, sus números y su ímpetu por salir a eliminar a sus enemigos.

    — ¿Así que ese será mi objetivo cuando alcancemos el planeta Edagr? — preguntó Mirva, queriendo asegurarse de no malentender nada.

    — Identificar cual es la ciudad en donde habite el mayor número de humanos, y usar el carbonizador para convertirla en un infierno viviente — Casseirem sentenció su plan con esa frase — No planeo dejarlos descubrir que solo tenemos uno. La sombra de la muerte y las llamas estará atormentando sus cabezas. Esa será la clave para ganarles esta batalla, y despojarlos de su libertad y de su mundo.
     
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  6.  
    Manuvalk

    Manuvalk el ahora es efímero

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    Hola hola, amigo. Buen capítulo para mostrar el pov de Casseirem y su banda de cirgrencianos, velivinos, yarlemianos y ga... digo, motrinos. Aunque ha sido un capítulo algo más corto de lo normal, no me quejo, porque a veces algunas tramas concretas no dan para más y no es necesario explayarse en exceso. Así que en líneas generales, buen capítulo, el cual paso a comentar.

    El inicio nos muestra un flashback de Casseirem que conecta directamente con el presente (el hecho de que tanto en el recuerdo como en la actualidad, camine por una nave, ha sido un detalle interesante y cinematográfico). El conquistador primero está algo agobiado ya que hay demasiada gente para una nave tan pequeña en comparación y tiene a sus siervos conviviendo en los pasillos, por lo que el olor a sudor y demás se debe notar considerablemente. Dreim debería pensar que al menos no son trailod, porque en ese caso sería mucho peor. :blue:

    Sea como sea, Casseirem se encuentra con Sered y éste le pregunta sobre si considera esclavizar a los ryfier, algo que el conquistador primero no ve mal, aunque conociendo el precedente de Allecreod ahora los considera cobardes y sumisos, así que está por verse. Esto me hace pensar que quizá, si lograse vencer a los humanos, iría para Ryfier con la intención de someterlos. Pero bueno, al margen de eso, Dreim recibe posteriormente a Mirva y ésta le informa de que la nave, al no tener armamento, no tiene un sistema idóneo para el lanzamiento de su último carbonizador, pero que tiene una idea la cual consiste en soltarlo (supongo que por el hangar o la compuerta de salida). Dreim duda de ese método ya que no quiere desaprovechar un arma tan letal y destructiva y no duda en dejarle claro a su ex pareja que más le vale hacer las cosas bien si no quiere irse al otro barrio (la muerte :astronauta:). Y bueno, tener un jefe o un líder así debe ser un estrés constante, no me extrañaría que sus siervos mueran por infartos o tengan ataques de pánico constantes. :ewww:

    Acto seguido, el conquistador primero visita a Olzac, quién le informa de que tienen las coordenadas de Hael Arunyn (sin sirenitos :dancecat:), Awkjddkskdjknj (no sé escribir el nombre, amigo :sadexo:), Tralio (hasta aquí me llegó la peste a cavernícola :humm:) y Edagr (Tierra 2.0 :ganso:). Casseirem insiste en que deben darse prisa y encontrar exactamente cual es el planeta que habitan los humanos, a lo que el motrino le responde que ya han descartado el planeta de las abominaciones porque él mismo lo reconoce y que pronto darán con la ubicación exacta. Luego, antes de que su líder se vaya, Olzac añade que están recibiendo mensajes de los humanos y Dreim le indica que lo dejen estar, que intenten ver si eso les ayuda a dar con la ubicación del planeta y que como alguien conteste por error, no la cuenta. Madre mía, amigo, deberían llamar a recursos universales para que vieran las condiciones laborables de todos los siervos de Casseirem... :yagami:

    Después de esto, Casseirem se marcha hablando en voz alta sobre sus pensamientos respecto a los humanos, haciendo que algunos le miren como pensando que capaz ha perdido la cabeza. Nuevamente, vamos a una especie de flashback que en realidad resulta ser una especie de ensoñación o algo similar, ya que Dreim se ve rodeado de humanos pero estos le son fieles, mientras él empieza a verlos como un ejército fuerte bajo su mando. Al regresar a la realidad, el conquistador primero está en su suit privada (casi :eyebrow:) con su harem de pibitas a las que él mismo les avisa de que no caben todas en la cama, así que tendrán que ir de una en una por turnos. Hoy he conocido la envidia. :angrycat:

    Finalmente, en lo que parece ser el día siguiente, el conquistador primero se reúne con Sered, Mirva y Olzac ya que estos ya han descubierto las coordenadas de Edagr y ya saben que la humanidad se reparte allí en tres ciudades, además de que las condiciones planetarias son idóneas para la vida. Ilusionado y temeroso al mismo tiempo, Casseirem ya fantasea con la idea de instalarse allí y esclavizar a los humanos, aunque antes, pretende soltar su último carbonizador en una de esas tres ciudades con el propósito de eliminar algunos humanos, afectar su desempeño y su psique y luego a ver que ocurre. Personalmente, es un plan un poco frágil desde mi punto de vista, ya que con solo un carbonizador podrán eliminar una ciudad pero siguen siendo dos ciudades más que sin duda irán a hacerle mierda a él, que está en una nave básica y sin armas, seguramente también con inferioridad numérica. La tiene jodida, pero es Casseirem y al final del día es un loco despiadado, así que solo queda ver qué más se le ocurre. :shani:

    En fin, buena leída, amigo. En cierto modo cada "bando" en esta parte X tiene su estrategia clara y ahora solo queda ver cómo se desarrolla todo. Estaré pendiente de cómo avanza la trama general, con suerte, nos vemos en la próxima juntada. Un abrazo enorme.
     
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  7. Threadmarks: La ciudad de las cenizas
     
    Agus hincha de Boca

    Agus hincha de Boca Equipo administrativo Comentarista empedernido

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    La Gran Catástrofe X Futuro Final
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    Ciencia Ficción
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    Saludos.

    Paso a publicar el capítulo número 4 de los veintiséis que tendrá esta parte. Con cada paso el final se acerca cada vez más y más. No voy a decir mucho, al fin y al cabo este capítulo es algo extenso. Quiero dar las gracias a mi gran amigo Manuvalk por su continua presencia en esta historia a lo largo de los años. Espero estos capítulos sean de su agrado.

    Guía y cronologías las voy a estar actualizando con el pasar de los días. Sin más para decir, dejo el capítulo.










    La ciudad de las cenizas:

    En el medio de la noche, Thomas abrió los ojos cargado de preocupación. El subcomandante de DCT había dormido nada más que dos horas, y no pudo evitar despertar muy agitado cuando su mente volvía hacia el paradero de sus hijos en aquel planeta. Para él, cada vida en el ejército era valiosa, pero la de sus hijos era la que más valoraba entre todas ellas. Miró a su izquierda y pudo ver a su esposa, recostada y durmiendo tranquila, aunque muy posiblemente se debiese al cansancio de las reuniones que habían tenido a lo largo del día desde que se detectó como las naves habían despegado.

    Thomas se acercó a ella y le dio un beso en su sien mientras estaba inmóvil por el sueño. Viendo que quizá le costaría volver a conciliar el sueño, el soldado se levantó con cuidado para no despertar a su mujer, y fue a prepararse algo caliente para ver si eso sería capaz de tranquilizarlo y ayudarlo a dormir.

    Mientras esperaba que su bebida estuviera caliente, Thomas se puso a caminar en el interior de la casa, y sus ojos fueron a parar en aquellas fotos que eligió imprimir para colgar en su pared. Sky y Kite de pequeños, de adolescentes y de adultos, portando los uniformes militares que representaban su condición de graduados con altos honores de la academia a la que los habían enviado. En algunas fotos aparecía su esposa, y su madre, algo que lo llenaba de nostalgia. Al soldado le vinieron a la cabeza miles de preguntas.

    — Me pregunto si esto es lo que sentías siempre que yo dejaba el planeta Tierra para irme con mis compañeros — se tomó el corazón al momento de reflexionar sobre su madre — Aunque… no recuerdo que te haya llegado la noticia de que alguna vez me quedé varado en un mundo extraño.

    Thomas miró con cariño las fotos de su familia, teniendo un afecto mayor para aquellas en donde se encontraban sus hijos. El soldado lo tenía todo bastante claro para con ellos.

    — Voy a tomarme el tiempo de elegir a los mejores soldados para ir por ustedes — Delleo tenía algunos candidatos en mente — Ustedes solo tienen que resistir el tiempo suficiente. Sé que ambos están vivos. Y que Allecreod luchará para que puedan volver a casa.

    Recordando aquella promesa que el ryfier le hizo, a raíz de su agradecimiento por concederle la oportunidad de ser libre cuando se tenía pensado dejarlo encerrado hasta que acabara por quedarse sin fuerzas, Thomas sonrió, y se puso a pensar en lo mucho que abrazaría a Sky y Kite cuando ambos regresaran a salvo. El soldado tomó una taza con un té de hierbas caliente, y decidió salir a la calle a ver el cielo nocturno de Edagr, creyendo que aquellas vistas podrían calmar su mente antes de volver a dormir.

    Al momento en el que salió afuera, contempló la oscuridad de aquel mundo, con pocas estrellas en el cielo para iluminarlo, pero con calles repletas de luces para contribuir a la creación de rincones seguros. De pronto, al centrar su vista en un punto, logró ver algo que le llamó la atención en gran medida. Se frotó los ojos para asegurarse de que no estaba alucinando, y tras haber hecho eso, comprobó que lo que estaba viendo era la pura realidad. Una de las naves espaciales se estaba elevando y poco a poco salía de su vista, así como también del planeta Edagr. En silencio, y perturbando a casi nadie, la nave no necesitó más de tres minutos en abandonar aquel mundo. Thomas, creyendo que se trataba de una emergencia, entró corriendo a su casa, dejó su taza en la mesa y tomó su dispositivo móvil, empezando a marcar a los cuarteles que se encargaban del control de salida de las naves.

    — ¡Thomas Delleo comunicándose con el control de las naves espaciales! — su grito tan fuerte y aterrador despertó a su esposa, quien tardó unos minutos en darse cuenta de que algo malo podría estar pasando.

    — Thomas, ¿qué pasó? — Gwyn le preguntó, algo sobresaltada.

    — Una nave fue tomada y despegó — Thomas se mostró asustado ante la idea — ¡¿Por qué nadie responde?!

    — ¡Sub comandante Delleo, lo recibimos! — contestó una mujer en el centro — ¿Hay algún problema?

    — ¿Cómo fue posible que se produjera un despegue no autorizado de una de las naves? — Thomas no entendía nada en ese momento.

    — No ha sido un despegue no autorizado, el comandante Ace Lakor dio la orden — contestó aquella mujer.

    — ¿Ace? — Gwyn necesitaba confirmar que había escuchado bien — ¿Él está en el centro de control ahora mismo?

    — El comandante está a bordo de la nave — respondió aquella mujer — Él y un escuadrón de soldados se marcharon hacia un planeta conocido como Maugmin.

    — ¿Ace se fue así nada más? — Thomas estaba incrédulo al respecto — ¿Hoy mismo? ¿Luego de lo que estuvimos hablando en la reunión?

    Ambas autoridades de la división de DCT se veían sorprendidos al saber que su compañero y líder de la otra rama del ejército se terminó marchando ese mismo día en el que supieron que su nave fue usurpada, mucho más tras haber sido él quien dijera que lo más sensato era no actuar hasta que no supieran a qué se enfrentaban. Siendo Ace un líder al mismo nivel que Gwyn, no se le podía reclamar su regreso, pero no por eso dejarían las cosas en ese estado. Thomas agradeció la información y cortó la comunicación con el centro del control de naves.

    Los dos líderes de DCT se apresuraron en vestirse para poder salir lo más pronto posible al cuartel general del ejército, donde tendrían todo lo que necesitaban para poder entablar contacto con su compañero. Al momento de salir, Gwyn tomó su dispositivo y envió un mensaje a Sargion. El hecho de que en ningún momento se mencionase al nuevo subcomandante de ER, le hizo creer a la mujer que él no iba a bordo de la nave, pero tuvo que preguntarle si conocía sobre el plan de Ace de marcharse esa misma noche.

    Cuando ya tuvieron todo listo, la pareja salió apresurada de su casa, cerrando todo detrás de ellos para evitar la entrada de intrusos en su propiedad. Iban a ir a buscar un vehículo para acelerar su llegada al cuartel, puesto a que necesitarían una charla con su compañero. Gwyn revisó su dispositivo móvil cuando sonó una alerta en el mismo. Y al tomarlo, se veía claramente un mensaje de Sargion.

    — “No tenía idea de nada, Gwyn, te lo juro” — leyó en voz alta la comandante — “Esta noche tenía una cita. Ni siquiera pensé que Ace pudiera irse de esa forma”.

    […]

    Azel se encontraba acomodando una frazada en una de las habitaciones que tenían en la nave donde él, su padre y un escuadrón de soldados estaban viajando. El joven Lakor no había podido dormir en el trayecto hacia el lugar del cual salieron, y el sueño lo estaba invadiendo. Antes de que pudiera terminar con su pequeña tarea, su padre ingresó a su habitación.

    — Papá… — Azel se sorprendió al verlo, y temía haber hecho algo malo.

    — Escucha, Azel, yo me la voy a pasar la mayor parte del tiempo en la sala de comandos de la nave — Ace se acercó y lo tomó de los hombros — Cuando no esté allí es que estoy en los baños, en el comedor o en mi habitación. Sabes que no puedes entrar en la sala de comandos, pero puedes moverte libremente por el resto de la nave.

    — ¿Estás seguro de que puedo estar aquí? — Azel empezaba a temer que a su padre le cayeran consecuencias por eso — Sé qué hace dos años te fuiste y te llevaste a Arick, pero ahora es…

    — No pienso dejarte atrás, eso es algo que tu madre y yo discutimos en el pasado — Ace le dio un beso en la frente a su hijo — No quiero imaginarme lo que algunas personas intentarían hacerte si supieran que me fui y te dejé atrás.

    — ¿Qué pasará cuando regresemos? — Azel se imaginaba cosas malas en su futuro.

    — Si consigo regresar contigo, con tu hermano y con tu madre, te aseguro que no me importará lo que pase — Ace le dejó claras sus prioridades.

    Antes de que esa charla entre padre e hijo pudiera seguir, un soldado tocó su puerta, empezando a golpear para llamar su atención.

    — Comandante, lo he visto entrar, sé que está en este cuarto — uno de sus soldados le llamaba — Lo solicitan en la sala de comandos.

    — ¿Por qué no me avisaste por mi dispositivo? — Ace no estaba cómodo siendo buscado en el cuarto de su hijo.

    — ¿Por qué lo haría, si ya lo vi entrar aquí? — contestó con otra pregunta — La comandante Fairin demanda hablar con usted.

    — Sí, imaginé que serían ellos, enseguida voy — Ace supo que no se podía demorar más tiempo — Lamento haberte sacado de tu cama en medio de la noche para traerte aquí, Azel. Pero no puedo permitirme dejar a Natasha y Arick en ese mundo, ni a ti en Edagr sin supervisión. Quiero hacer esto por mi cuenta.

    Azel estaba tan abrumado por la situación que no tuvo respuesta para su padre, más allá de asentir con la cabeza ante lo dicho por él. Ace volvió a darle un beso de buenas noches, para después de eso salir de la habitación y encontrarse con el soldado que lo había convocado. Lakor aprovecharía esa oportunidad para dejar algo en claro para él.

    — Es bueno que hayas tocado la puerta, porque, así como le prohibí a mi hijo ir a la sala de comandos, ustedes tienen prohibido ir a su habitación, salvo emergencias — Ace lo dijo para que se lo grabara en su mente.

    Los dos llegaron a la sala de comandos, y allí mismo, en una de las computadoras, se veía la imagen de Gwyn y de Thomas. Ambos estaban bastante molestos, y necesitados de respuestas. Ace se acercó y se sentó al frente del monitor, siendo su imagen captada por la cámara de la nave. Una conversación entre líderes inició tan solo un segundo después.

    — ¿Se puede saber por qué hiciste esto? — Gwyn estaba furiosa con él por su discreción — ¿Por qué tú solo? ¿Por qué no nos avisaste? ¿Por qué en medio de la noche? Si Thomas no hubiera tenido problemas para dormir, no nos habríamos enterado de esto.

    — Porque tenía que ser hecho lo más pronto posible, y sin demora — Ace tenía bien claros sus motivos — No tengo intenciones de dejar a nuestro equipo en ese planeta. El rastreador de Sky funciona. Eso significa que, si la encuentro, podría encontrar a todos los que hayan quedado atrás.

    — Tú fuiste quien dijo que no debíamos actuar antes de saber a qué nos enfrentábamos — Thomas se lo recriminó — Lo dijiste frente a nosotros.

    — Y frente a más gente, algunas caras que estaban allí presentes eran desconocidas para mí — Ace se justificó — Tenía miedo de revelar mis verdaderas intenciones.

    — ¿Crees que alguno de los que estaba allí trabaja para los militares rebeldes? — Gwyn no podía creer el nivel de paranoia en su compañero — ¿Solo porque no conoces a ninguno?

    — No tenía forma de estar seguro, e incluso si no lo fueran, la información podría filtrarse con facilidad — Ace se mostró apenado por eso — Lamento lo que hice, pero actuar rápido era una forma de que no pudieran detectar nuestros pasos. Ahora puedo llevarme a un equipo de soldados de confianza a esta misión, y esos hijos de perra no pueden hacer nada al respecto.

    — ¿Por qué tenías que ir tú? — Thomas se sentía ofendido de su falta de consulta — Entiendo que el propósito de tu división es el rescate, pero eso no significa que tengas que estar a la cabeza de cada misión… Principalmente, de esta en particular.

    — Te necesitamos aquí, Ace, eres el mejor soldado de la humanidad — Gwyn alabó las cualidades de su amigo — Te guste o no, fuiste criado por el comandante Morris. Además de que Richard y Zion siempre valoraron tu desempeño y te dieron puestos que te permitieron ganar más experiencia. Luchaste en las peores batallas, en múltiples mundos. Ahora una amenaza desconocida viene a nuestro mundo, y no tenemos a nuestro mejor soldado con nosotros. Las dos naves viajan a la misma velocidad. Ellos estarán aquí antes de que tú llegues a ese planeta.

    — Zion y Wagner eran mejores soldados que yo — Ace encontró una forma de defenderse — Y los perdí a los dos antes de la guerra contra los edagrianos. Pero nunca dejé que eso me detuviera. Ustedes tienen la capacidad para hacerle frente a esto. Pudieron con la Sociedad Galáctica.

    — Porque sabíamos de lo que eran capaces, ahora no sabemos nada — Thomas le recriminó eso — Y tal vez ya se te olvidó, pero yo casi pierdo la vida en esa pelea. Y también perdimos a Alicia.

    — Sé que son palabras que no agradan a nadie, pero ese es el riesgo de ese trabajo — Ace creía que lo ignoraban — Hemos perdido compañeros antes, y seguiremos perdiendo compañeros mientras estemos aquí… Incluso he asumido la posibilidad de que no quede nadie con vida cuando lleguemos al planeta Maugmin. Pero si hay alguien con vida, será una vida que podré salvar y llevar de regreso a casa para que ayude en la batalla.

    — Ace, nada de lo que digas hará que te vea mejor por esto que acabas de hacer — Thomas se sentía furioso con él — Solo quisiera saber algo más… ¿Por qué tú? ¿Por qué elegiste que debías ir? Es mi hija la que puede estar atrapada en ese mundo. La última vez ni Gwyn ni yo fuimos, pero te concedimos a un par de nuestros soldados para que fueran contigo.

    — No intentes recitar las obligaciones de DCT cuando respondas la pregunta — Gwyn interrumpió a su esposo — Nosotros elegimos esas obligaciones, y este puesto. Pero es posible negociar para llegar a un acuerdo. No tuviste consideración con nuestras opiniones. Es la señal de nuestra hija la que estás siguiendo. Y te fuiste sin dejarnos aportar soldados a la misión, y sin dejarnos discutir si era más conveniente que fuera uno de nosotros el que tomara ese rol. ¿Por qué nos pasaste por alto de esa forma?

    Ace se sentía herido por aquellas palabras dichas por sus dos compañeros más antiguos. El comandante de ER respiró profundamente antes de responder, puesto a que sabía que difícilmente encontraría una respuesta que les cayera bien a esas preguntas. Sacando a Natasha, no había nadie más en el ejército a quien conociese más tiempo que ellos dos. Ver que sus acciones desesperadas para tratar de aprovechar el máximo tiempo posible y seguir la señal no les había gustado, temía que su relación pudiera verse afectada.

    — Yo ya había seleccionado a un escuadrón confiable para esta misión — Ace les confesó la verdad — ¿Recuerdan eso que dije? Que si Natasha se retiraba del planeta donde Arick desapareció sin encontrarlo, yo iría en su búsqueda. Desde aquel momento ya tenía todo planeado en mi mente. No tuve que recurrir a eso, pero el esquema estaba armado en mi cabeza. ¿Por qué perder más tiempo cuando ya tenemos el sitio al que debemos ir? No había necesidad de hacer evaluaciones, ni planificar suministros, ni siquiera de darle tiempo a algún rebelde de filtrar nuestra información. El tiempo para decidir el curso de acción ya fue aprovechado, y por eso fue que llegó el tiempo de actuar también.

    — ¿No creías que Thomas o yo tendríamos en mente a soldados que podrían serte de utilidad? — Gwyn se sentía algo triste por eso — Nos hacemos mayores con cada año que pasa, Ace. Estamos acercándonos a nuestro retiro. En un plazo máximo de diez años yo pensaba iniciar una transición para dejar de ser comandante y convertirme en mentora. No eres el único que ha evaluado soldados para conocer sus capacidades. ¿No te pusiste a pensar en eso? ¿O acaso crees que tus soldados son mejores que los míos?

    — Es diferente, Gwyn… tú y Thomas seguro estaban buscando sucesores para sus tareas en nuestro mundo… Yo evalué a mis soldados buscando guerreros valientes y fieles para una misión de rescate en un mundo desconocido — Ace quiso sonar cordial al dar esa explicación — Tu pregunta es un poco injusta. Me es imposible saber si mis soldados vencerían a los tuyos en batalla. Pero no se trata de eso. Se trata de una misión de rescate. Y te aseguro que cualquiera de mis soldados, incluso estando herido, haría esta misión mejor que cualquiera de los tuyos.

    Por medio de la cámara que transmitía las imágenes de ambos, Ace pudo ver como los rostros de Thomas y de Gwyn formaron expresiones diferentes al haber escuchado esas palabras. Él se sentía apenado, y bastante afligido; mientras que ella estaba furiosa y con unas ganas notorias de reprocharle eso. Ace supo que quizá sus palabras no fueron las mejores, pero no había podido elegir otras que tuvieran un mejor efecto en ellos dos.

    — Dejaremos todo esto atrás cuando haya regresado, si es posible, con nuestros hijos a salvo — Ace tomó esa decisión.

    — No, no dejaremos nada de esto atrás — Gwyn se lo hizo saber — Nadie te discutirá el hecho de que Exploración y Rescate está a tu cargo. Pero no puedes tomar la decisión de elegir qué soldados son ideales para una misión y cuáles no. Y mucho menos tomar una nave sin notificarnos. Te aseguro que esto que has hecho tendrá consecuencias para ti. Y no vas a evadirlas de ninguna manera.

    — Entiendo… — Ace creyó que lo merecía, y no quería ponerse a discutir con ella — En ese caso, aceptaré cualquier castigo que piensen para mí. Siempre y cuando se me garantice que Sargion y Natasha, a quien sé que voy a recuperar, estén de acuerdo parcialmente.

    Sin ninguna clase de despedida, Gwyn y Thomas cortaron la llamada desde el cuartel general del ejército, dejando a Ace bastante preocupado debido a su rol en el ejército. Pese a que creyó que hacía lo correcto al salir de esa manera a rescatar a quienes quedaron atrás, el comandante supo que había enfurecido a dos de los otros cuatro líderes. Tenía en claro que Natasha comprendería su decisión, pero no estaba tan seguro de lo que podría hacer Sargion, quien fue elevado a subcomandante tras un buen desempeño y la recomendación de la propia Gwyn.

    Ace, decidido a que quería descansar un poco, se puso de pie para retirarse. Pero al momento de darse la vuelta, todos los soldados que le acompañaban en aquella misión lo estaban observando. Por un momento, sintió miradas inquisitivas, pero esta sensación no tardó en disiparse cuando uno de ellos abrió la boca.

    — Comandante Lakor, yo… creo que hablo por todos cuando digo que de verdad aprecio sus palabras — comentó uno de los hombres — Defendernos de esta manera ante la comandante Fairin me hizo sentir especial, y bastante valorado. Se lo agradezco. Tenga por seguro que daré todo lo posible para rescatar a tantos como sea posible de aquel mundo.

    Nadie de los demás presentes llegó a contradecir esas palabras. Ace sintió como un vínculo más fuerte se estaba empezando a formar con aquellos soldados. Tras hacer una reverencia ante ellos, el comandante se marchó para descansar, dándoles la orden de que siempre quedase alguien en la sala de comandos, y que organizaran sus turnos de sueño teniendo eso en mente.

    — Son bastante obedientes… — Ace pensó en ellos y lo veía como una gran cualidad — Tal vez podría tomar el ejemplo de Gwyn. Tomar nota de su desempeño y empezar a pensar en algunos candidatos para mi retiro.

    Una vez en la tranquilidad de su habitación, el comandante Lakor pudo recostarse y empezó a buscar una forma de quitar pensamientos de su mente para así dormirse y recuperar fuerzas para los próximos días, pese a que no sería necesario que realizara labores pesadas mientras viajara a bordo de la nave. Pero había algo que no podía apartar de su mente. Y era lo dispuesta que se podía mostrar la gente a cooperar si se tomaba el tiempo de reconocer sus méritos.

    […]

    Diez días habían pasado, y Casseirem estaba empezando a perder la paciencia. A bordo de la nave robada, el conquistador primero citó a Olzac, Mirva y Sered, junto a un gran número de cirgrencianos, velivinos, yarlemianos y motrinos para tener una conversación acerca de una promesa incumplida para con él. Eran aquellos más importantes los que tenían el privilegio de estar sentados alrededor de la mesa de mando principal, mientras que el resto tenía que contemplar la charla estando de pie.

    — ¿No deberíamos haber llegado ya? — Casseirem sentía que el viaje le estaba demorando una eternidad.

    — He mandado a que hagan el cálculo una vez más — contestó Olzac, notando la impaciencia de su líder — Serán unas dos horas más de viaje. Creo que…

    — ¿Cómo fue que los cálculos fallaron por tanta diferencia? — Casseirem estaba bastante molesto — Se me prometió que llegaríamos a Edagr y ahora me dices otra cosa totalmente diferente.

    — La nave tiene mucho más peso que antes, Conquistador Primero — Olzac evitó llamarlo de otra forma — Puede que eso esté provocando retrasos. Quizá estamos tan cerca de Edagr que el efecto de su gravedad está activando un mecanismo oculto.

    — Me suenan a excusas, Olzac, pero creo que no seré muy severo en tu castigo solo porque es gracias a tus cualidades para engañar que logré atraer a los humanos a la trampa — Casseirem se puso de pie, y empezó a caminar alrededor del motrino — Pero un gran imperio no se construye con errores. Este no nos ha costado nada, más allá de atentar contra mi buen humor. Pero si te llegas a equivocar cuando sea el momento de actuar…

    El conquistador optó por no completar esa frase para dejarle a la mente de su sirviente la tarea de rellenar el hueco. Desde su posición de pie fue capaz de ver la expresión de miedo formada en el rostro de aquel que había logrado escalar puestos en su imperio gracias a su gran hazaña que les permitió escapar de aquel mundo.

    — Bueno, ya teníamos todo preparado, así que todo permanecerá igual — Casseirem les dio a saber que la reunión se había terminado — Consideren esto como un regalo surgido a raíz de un error de cálculo. Si alguien quiere descansar un poco más, tiene la libertad de hacerlo. Porque ellos de seguro no reaccionarán bien cuando esta nave que se les fue arrebatada esté cruzando los cielos de su mundo. Iremos directo a lo que vinimos.

    Olzac, responsable de haber entregado las coordenadas hacia el planeta Edagr, objetivo próximo y primordial de su líder, se quedaría en compañía de algunos motrinos y cirgrencianos. Casseirem, por su lado, eligió retirarse de allí junto a Mirva, Sered y el resto de los guerreros que iban a su lado para la batalla.

    […]

    — ¡Comandante! — una mujer en el centro de mando llamó la atención de Gwyn — ¡Por fin van a entrar en nuestra atmósfera!

    Gracias a la utilización de cámaras telescópicas, las ciudades de Edagr estaban mejor equipadas para la detección de objetos espaciales dirigidos a su mundo. La nave edagriana robada fue captada hacía ya más de dos horas y media, y desde ese momento, la comandante de DCT dio la orden de que se mantuviera vigilancia estricta sobre el vehículo robado.

    — ¡Thomas, Sargion, estén atentos, la nave está por entrar en nuestro mundo! — Gwyn mandó la alerta a los dos hombres líderes que quedaron — Procedan con cuidado.

    — Eso haremos, nada de atacar al menos que sepamos que no tienen rehenes — Thomas respondió, asegurándose de que Sargion no ignorase el plan principal.

    — Pueden contar en que haremos lo posible para desarmar cualquier situación de rehenes que podamos tener en nuestras manos, comandante — Sargion habló con un gran respeto para su líder.

    Delleo y Norup estaban a cargo cada uno de un escuadrón, y distribuidos en puntos diferentes de la ciudad de Skymning, en ubicaciones cercanas a los trenes solares, armados previamente para la batalla, en caso de que necesitaran abordar y perseguir a algún escuadrón hostil que pudiera descender de aquella nave.

    Por medio de las cámaras de vigilancia, Gwyn fue capaz de ver la nave entrando hacia el planeta. La furia se estaba apoderando de ella en ese momento. Todavía no se había producido la llegada de Ace al planeta Maugmin, por lo que le era imposible saber si su hija y su hijo estaban con vida. Le provocaba mucho enojo saber que la nave en la que ambos habían marchado había regresado a casa, mientras que ellos se quedaron en su mundo. Siguió cada uno de los movimientos que hizo la estructura, y fue así como predijo su paradero antes de que hicieran las maniobras de aterrizaje.

    — ¡Están buscando un lugar despejado cerca de las ciudades! — Gwyn acertó en su suposición — ¡Thomas, Sargion, tomen los trenes y acudan a las afueras de Skymning!

    — ¡Llegaré en dos minutos! — Thomas respondió a su esposa.

    — ¡Activa la transmisión de tu armadura! — Gwyn le dio la orden a su subcomandante — ¡Quiero ver y escucharlo todo al mismo tiempo que tú!

    — ¡Tan pronto llegue a mi destino! — Thomas correspondió la orden tomada por la única superiora que tenía en ese mundo.

    […]

    El tren solar se estacionó en las afueras de Skymning. Las compuertas de salida se levantaron, permitiendo a Thomas Delleo y a un escuadrón conformado por trescientos soldados salir de cada uno de los sesenta vagones preparados especialmente para la ocasión. En el techo de los trenes se quedarían sesenta soldados, cada uno a bordo de una torreta, listos para actuar a discreción de las órdenes que Thomas pudiera darles.

    La nave se posó justo encima de ellos, quedándose estática durante varios minutos. Todos los soldados miraban desorientados esa escena, sin darse cuenta de por qué no aterrizaban de una vez. Fue tanto el tiempo que permanecieron en el aire que les dieron la oportunidad a Sargion y a otros cien soldados más de llegar al sitio.

    — ¿Todavía no descienden? — preguntó el subcomandante de ER — Desde que pasamos los edificios más altos veo que están allí arriba.

    — Yo creo que tengo una idea — Thomas estaba pensando en algo — Gwyn, ¿tú también lo ves?

    — Desde las cámaras telescópicas y tu transmisión — Gwyn le dio la confirmación necesaria.

    — Ninguno de nuestros soldados viaja en esa nave — Thomas lo dijo con desgano, sabiendo que eso significaba que tardaría mucho más en ver a su hija y su hijo — Quien sea que esté operando la nave no tiene idea de cómo se aterriza. Y si tuvieran a uno de los nuestros, nadie correría el riesgo de destruir la nave estrellándola contra un edificio.

    — Creo que tienes razón, siempre dijimos a los maestros que enseñen a los cadetes que no hay nada más valioso que la vida de los inocentes, y que un recurso tan importante como una nave no puede perderse — Gwyn se veía invadida por esos recuerdos — Necesitamos confirmación total, pero creo que esto ya te da una idea de qué tan violentos pueden ser tus movimientos cuando los encuentres.

    La conversación entre los tres no pudo seguir, puesto a que finalmente fueron capaces de ver como la nave empezó a moverse, apuntando su sentido hacia el suelo. Thomas, Sargion, y cada uno de los hombres y mujeres colocados allí levantaron los escudos, preparándose para un posible enfrentamiento contra quien fuera que saliera desde la nave. La gran estructura tuvo un descenso lento, hasta el punto en el que quedaron a poco más de un metro de distancia del suelo. Todos los humanos miraban confundidos y preocupados al pensar que la nave quizá no se detendría allí.

    — Thomas, la compuerta se abre — Sargion le señaló.

    — Atención todos, prepárense para cualquier cosa — Thomas dio la orden a todos los soldados.

    Tal y como lo señaló su compañero en nivel de autoridad, se pudo notar como había una abertura en la compuerta que permitía el paso al interior y exterior de la nave, dependiendo de qué lado se estuviera. La confusión se adueñó de todo el mundo cuando vieron como tres individuos bajaron desde el interior de la nave. Estaban bastante lejos para ser identificados, pero todo el mundo llegó a percibir que solo uno de los tres portaba un arma.

    — ¿Qué demonios traen los otros dos? — Sargion no era capaz de identificarlo.

    — Maldita sea, no lo sé — Thomas se puso muy nervioso — Como se trate de una bomba… ¡Escudos arriba!

    Pese a que los habían hecho más resistentes en batalla tras la experiencia brindada por la Sociedad Galáctica, ni Thomas ni ningún soldado tenía la confianza plena en que los escudos y armaduras pudieran defenderlos de algún explosivo alienígena. Tendrían que apostar sus vidas a la tecnología que cada uno de los bandos tenía a mano.

    Tras el descenso, los tres seres empezaron a avanzar hacia ellos. Los soldados que iban en los trenes tenían las torretas apuntándoles, y les sería muy sencillo acabar con ellos, o por lo menos, acertarles los disparos iniciales. Solo les bastaba la orden. A medida que se iban acercando, Thomas se centró en ellos para ver si era capaz de detectar qué tipo de peligro era el que tenían al frente. Los tres tenían armaduras puestas, pero la cabeza descubierta, dejando un punto vulnerable, pero a la vez reconocible.

    Thomas empezó a temblar cuando los pudo ver bien. Los tres seres acortaron bastante la distancia, y Delleo logró traer a su mente imágenes del pasado.

    — Un velivino, un yarlemiano… y si las fotos que ellos trajeron son correctas, hay un cirgrenciano — Thomas supo que eso solo significaría una cosa — Gwyn… Es posible que estemos ante…

    — Casseirem, el conquistador al que la Sociedad Galáctica le tenía miedo — la comandante de DCT compartía el miedo de su esposo, pese a no estar en el sitio — No tenemos lista ninguna bomba para usar en contra de él. Y aunque la tuviéramos, no podríamos lanzarla en nuestro mundo.

    — Mis hijos salieron en una misión solo para encontrarse con este monstruo — Thomas no podía creer lo siniestro de la situación — ¿Cómo fue que permitimos que algo así sucediera?

    A medida que los seres que identificaron como miembros del ejército de Casseirem se iban acercando, el miedo en los soldados aumentó. Pero la proximidad les permitió ser capaces de ver la clase de equipo que estos llevaban. El velivino tenía un rifle, cuyo poder de fuego era desconocido, al no ser uno perteneciente a su ejército. El yarlemiano cargaba lo que parecía ser una caja cubierta con una manta. Desconocían la intención detrás de algo así. El cirgrenciano era portador de algo que se asemejaba muchísimo a una tableta de trabajo, planteándoles la duda de si sería equipo propio de ellos o robado.

    Los tres, que parecían haber sido elegidos como emisarios, se detuvieron allí mismo. El cirgrenciano encendió la tableta, y no tardó nada en abrir una aplicación de transmisión. Una vez encendida, estableció los volúmenes al máximo y mostró la pantalla a los humanos que tenía al frente. Thomas dio la orden a Sargion de no perder de vista ningún movimiento que pudieran hacer, para que él pudiera fijar su atención en esa tableta.

    La imagen de un cirgrenciano no tardó nada en aparecer, y Thomas no necesitó ninguna explicación para saber quién era el que se mostraba ante él.

    — Casseirem — Thomas fue el primero en hablar.

    — Oh, me conoces — el conquistador le confirmó su sospecha, al mismo tiempo que se alegró de ahorrarse la presentación — Me sorprende que el universo esté al tanto de quien soy yo, y de mi apariencia física.

    — La Sociedad Galáctica nos habló de ti, justo antes de que los elimináramos — Thomas trató de infundir miedo en él — Tomamos su información. Y allí había fotos tuyas. Te noto un poco diferente, posiblemente porque hayas envejecido desde tu encuentro con ellos.

    — El tiempo pasa para todos los seres que habitamos en el universo, humano — a diferencia de él, Casseirem no sabía a quién se dirigía — Y es por eso que estoy tan agradecido con ustedes por haberme quitado la molestia que representaban mis enemigos. Me has ahorrado segundos que podré invertir en la conquista de nuevos planetas.

    — Lamento decirte que este planeta no será uno de esos, Casseirem — Thomas buscaba ser directo con él — Hemos sufrido muchas tragedias a lo largo de nuestra historia. Estamos listos para defendernos de ti. Reconocemos esa nave porque la has robado al equipo que viajaba en ella. No cuenta con armas. Si quieres conquistar este mundo, tendrás que bajar de allí y encontrarte conmigo en el campo de batalla… donde planeo asesinarte por lo que sea que hayas hecho a los que tripulaban esa nave que robaste.

    — No tenemos por qué ser enemigos, humano, ustedes son una raza feroz — Casseirem quería iniciar la negociación — Créeme que podría beneficiarme de tener guerreros como ustedes en mis filas. Asumo que eres el más poderoso entre los tuyos, si es que hablas tan tranquilamente con esa autoridad. Así que te propongo algo.

    — ¿Qué podría proponerme alguien tan sediento de poder como tú? — Thomas rechazaría cualquier palabra de su boca, pero intentaba obtener información.

    — Sé que deben tener más naves que esta — Casseirem fue por el lado de la lógica — No habrían corrido riesgo si esta fuera la única. Quiero que entreguen voluntariamente las otras naves que tengan a disposición, que me den el control de este mundo y que me presten a un escuadrón de humanos. Planeo llevármelos a uno de los muchos mundos con vida que hay distribuidos en el universo, y ver los frutos de tenerlos de mi lado. El trato que le daré a los tuyos dependerá del desempeño que muestren en batalla.

    — Hablas como si ya nos hubieras conquistado, y como si fuéramos a luchar para ti — el subcomandante se sentía algo intimidado por su exceso de confianza.

    — La humanidad está condenada a servirme y luchar mis batallas, humano — Casseirem fue directo con él — Tú eres el que tiene la oportunidad de decidir cuánto tiempo pasará entre el ahora y la llegada a ese momento… y también qué tan dolorosa será la espera para ti y los tuyos. Tira las armas en el suelo, aléjense de la zona para dejar que los míos las levanten. Esa será la señal de sumisión que espero de ustedes. Hará las cosas mucho más fáciles para ambos.

    Thomas supo que tenía que hablar en representación de toda la humanidad presente en ese mundo, pese a que no tenía permiso o autoridad para hacer tal cosa. Sus soldados al costado y a su espalda, al igual que Gwyn en la sala de mandos lo estaban mirando, y estaban atentos a sus palabras. Sabían que el enfrentamiento era inevitable, pero lo que Thomas dijera sería importante para definir su conflicto ante el enemigo.

    — La humanidad ha vivido ya muchas tragedias — Thomas fue certero al hablar — No lucharemos tus batallas. Estamos más que preparados para acabar contigo. Si crees que le ganamos a la Sociedad Galáctica por pura suerte, estás equivocado. Luchamos incontables batallas antes de ellos y antes de ti. Y estamos listos para detenerte. No sé cuántos rivales más tendré después de ti… pero sí sé que tú no tendrás más rivales después de que te enfrentes a mí.

    — Esperaba resistencia de ustedes, tal y como la tuve de aquellos que viajaban en la nave en la que estoy ahora — Casseirem no se mosqueó ante esa clase de respuesta — Pero lamento decirte que solo te queda una oportunidad más para rendirte, antes de que sufras el mismo destino que aquellos que me enfrentaron antes y fallaron. Lo verás por ti mismo.

    Esas palabras fueron la clave para actuar. El yarlemiano que viajaba en el trío seleccionado por Casseirem para llevar el mensaje se agachó, dejando el objeto que portaba en el suelo. Sin recibir ninguna clase de orden, retiró la manta que cubría lo que había debajo, dejando ver a todos los demás lo que traían consigo.

    — Oh, no… — un soldado se expresó con temor.

    — Eso son…

    Thomas tembló cuando escuchó las palabras de quienes lo habían visto primero. Cuando sus ojos finalmente se pusieron en contacto con lo que estaba en frente suyo, sintió un verdadero escalofrío adueñándose de su cuerpo. Gracias al casco de su armadura y su visor polarizado, nadie del grupo enemigo lo pudo ver, pero en su rostro se vio una expresión que mezcló el terror y la tristeza. Delleo no podía creer que frente a él se encontraban las cabezas de Allecreod y de Kite Michael. El golpe emocional recibido fue considerable para él. Su gran amigo de otra especie y su hijo adoptivo estaban muertos, y de ellos solamente quedaban los restos que los enemigos eligieron conservar. Thomas estaba enmudecido. No sabía cómo reaccionar ante tal horror. El miedo que sentía al pensar que Ace quizá podría encontrarse solo con el cuerpo de Sky al llegar a Maugmin, lo tenía devastado.

    — Allecreod… y… mi pequeño Kite — Thomas esperaba que estuviera dentro de una pesadilla y se despertara.

    — Thomas… por dios, no lo puedo creer — Gwyn habló, asegurándose que solo él lo pudiera escuchar — Este demonio usó a nuestro pequeño como si fuera un trofeo…

    — Eso mismo le hice a todos los humanos que llegaron al planeta Maugmin y se opusieron a mí — Casseirem retomó la conversación — Y eso mismo te haré a ti y a todos los tuyos si se resisten. Elijan cómo vamos a proceder.

    Luego de esas palabras, reinó el silencio en el lugar. Todos los soldados que estaban allí temblaban ante el cinismo de la situación. Sabían acerca de la práctica de algunos humanos en el pasado de recurrir a la decapitación de enemigos, pero jamás les había tocado ver algo así en persona. Edagrianos y los miembros de la Sociedad Galáctica se dedicaban a matar por el simple hecho de estar en batalla. Pero nunca tuvieron un enemigo tan brutal frente a ellos.

    Thomas dejó la tristeza de lado y la furia se apoderó por completo de él. No tenía motivo alguno para creer que Sky y los demás soldados en el planeta al que fueron estuvieran vivos. Por las últimas palabras dichas por el cirgrenciano, él podría darla a ella y a sus compañeros por muertos. Sin deseos de dejar a esos seres con vida por más tiempo, Thomas desencadenó una ráfaga de balas con su rifle. Las balas fueron precisas y atravesaron los cráneos del yarlemiano, el cirgrenciano y el velivino. Los tres emisarios del conquistador cayeron muertos al instante. La tableta también tocó el suelo, pero resistió el impacto, quedando con la pantalla apuntando hacia arriba. Casseirem solamente podía ver el cielo del planeta Edagr, pero sabía que seguían escuchándolo.

    — Tú lo has querido así — el conquistador se preparaba para su siguiente movimiento — Veamos si sigues con vida para cuando haya podido someter a toda tu gente.

    La transmisión se cortó, dejando a todos los humanos ver que ya no habría ningún tipo de diálogo con el conquistador. Sargion se acercó al dispositivo, y otros soldados fueron a comprobar los cadáveres y el arma que se dejó caer allí. Thomas, por su parte, se acercó a aquel contenedor que tenía las cabezas de Allecreod y de su hijo adoptivo. Nunca creyó, en el momento en que se despidió de ellos, que les estaba dando su último adiós.

    — ¿Qué fue lo que le hizo a mi hijo? — Thomas empezó a quebrarse al no resistir ver esa imagen — ¿A mi hija? Los mató a ambos. ¿Por qué tuve que enviarlos a morir en aquel sitio? Necesito hacerlo pagar por lo que hizo.

    Algunos de los soldados que estaban allí se acercaron para ofrecerle sus condolencias. Respetaban a Thomas por su rol en la guerra contra los edagrianos y la Sociedad Galáctica, y verlo así era doloroso para ellos.

    El luto debía durar poco, ya que la nave no tardó demasiado en tomar vuelo. Ante la vista de todos los presentes, esta empezó a avanzar con gran velocidad, pasando de largo la ciudad de Skymning, y situándose sobre Galaxy en poco tiempo.

    […]

    — No planeo perderte de vista, malnacido hijo de puta — Gwyn se juró que lo exterminaría — Me aseguraré de hacerte sufrir por lo que hiciste.

    […]

    — Este lugar es el correcto — Mirva pronunció.

    Tras su presentación ante todos los seres humanos, Casseirem estaba en la sala de comandos, viendo actuar a una de sus generales en batalla. Quería ver en persona el resultado de todos sus cálculos y estimaciones. Sered y Olzac estaban allí mismo, esperando ver un espectáculo que diera a los humanos la impresión de sus vidas.

    — Lancen el último carbonizador — la cirgrenciana optó por dar la orden final.

    Gracias a una cámara exterior, la cual no fue destruida por los tripulantes de la nave, se pudo ver todo el proceso. La compuerta de salida de la nave se abrió nuevamente, dejando caer hacia abajo un arma de destrucción masiva preparada por el conquistador para ser arrojada a los humanos. Para ellos fue una caída en cámara lenta, pero apreciaron el momento en el que finalmente se dio el impacto.

    Ni bien el carbonizador tocó el suelo, una potente explosión dio paso a una llamarada que engulló por completo a los edificios cercanos y a cada ser humano presente en las cercanías. Tal y como estaba preparada, unas cápsulas explosivas saltaron por los aires, desparramando explosiones que seguían causando devastación en el momento en el que se activaba la reacción. Sucedió lo mismo que en los primeros planetas. Los edificios alcanzados por el ataque colapsaban, ocasionando destrucción, y algunos de ellos provocaban más incendios al ver sus sistemas de gas y electricidad destruidos de tal manera. La explosión lanzó escombros ardientes al cielo, los cuales no tardaban en impactar en las cercanías producto de la gravedad de Edagr.

    — ¿Cómo se llama esta ciudad? — Casseirem preguntó a Olzac, quien algo le había mencionado.

    — Sus tres centros principales son Galaxy, Himmel y Skymning — fue la respuesta de su subordinado — Desconozco cuál es este, pero tiene que ser uno de esos tres.

    — Cuando Edagr sea tomado como la capital de mi imperio, rebautizaremos este lugar como la ciudad de las cenizas — el Conquistador Primero no tenía en mente otra cosa — El símbolo de lo que pasará cuando una civilización se quiera resistir a nuestro avance.
     
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  8.  
    Manuvalk

    Manuvalk el ahora es efímero

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    Hey, amigo, tengo que decirte que no me esperaba que lo que sucede en este capítulo fuese a suceder tan temprano en la parte, pero me parece perfecto. En cuanto al propio capítulo, alternó en diferentes povs con agilidad, yendo de uno a otro y poniéndome en situación en todo momento. Buen capítulo, aunque me esperaba que la llegada de Casseirem y su primer ataque fuese a ser algo más espectacular o cinematográfico, en un capítulo extenso y dramático. Pero aún así, eso no significa que esto sea malo, ya que estoy seguro de que ese capítulo que describo está por llegar y será más pronto de lo que esperaba... :shani: Se viene el puro terror, pero antes, me toca comentar lo más reciente.

    El comienzo empieza tranquilo (buen contraste respecto al final), con Thomas despertándose en mitad de la madrugada porque no puede dormir. Le da un beso a su esposa, se prepara una bebida caliente y decide asomarse a ver las estrellas cuando de pronto, se percata de que una nave está saliendo en dirección al espacio. Impactado, el hombre contacta con la base solo para descubrir junto a Gwyn (que se despierta abruptamente) que su amigo y compañero Ace se ha marchado por su cuenta sin dar explicación alguna. A partir de aquí pasamos a ver como Ace le indica a su hizo Azel, en la nave, que no podrá pisar la sala de comandos pero que tiene libertad para ir por el resto de zonas. Azel se ve algo preocupado en general pero su padre le hace saber que no piensa separarse de él, momento en el que un soldado (bastante irrespetuoso, por cierto :ewww:) le indica al comandante que Gwyn y Thomas han llamado y quieren hablar con él.

    Evidentemente, Gwyn y Thomas están molestos con la escapada de Ace, quien se ha ido en busca de Natasha y su expedición mientras Casseirem está dirigiéndose a Edagr, lo que puede suponer un problema. Ambos "bandos" intercambian opiniones y pensares (entiendo que Thomas y Gwyn estén molestos con Ace :sadexo:), pero parece evidente que al menos Gwyn no va a perdonar con tanta facilidad a Ace, que defiende su decisión argumentando que de haberles informado, los rebeldes/repelentes podrían haber adivinado sus intenciones. También entiendo la parte del comandante Lakor, pero yo creo que capaz hubiese podido hablarlo con sus amigos y que hubiese ido Thomas mientras Ace se quedaba con Azel y Gwyn en casa, esperando la llegada del temible enemigo. Los soldados que acompañan a Lakor se sienten bien respaldados por su líder, que ya empieza a pensar en que debería evaluar el desempeño de estos, en busca de un posible reemplazo próximo en el tiempo. :patpat:

    Acto seguido pasamos a la nave donde ahora están Casseirem y los suyos. El conquistador primero se frustra porque deberían haber llegado dos horas antes a Edagr, pero Olzac le recalca que quizá el sobrepeso que hay ahora en la nave sea el motivo de su retraso. No obstante, el líder cirgrenciano deja claro sus deseos de castigarle si se equivoca (joder, este tipo no pierde comba a la hora de amenazar :angrycat:). Esto nos lleva de nuevo a Edagr, donde ya se ha detectado que dicha nave está aproximándose y adentrándose en la atmósfera del planeta, siendo enviado Thomas y trescientos soldados más a recibir al conquistador primero, que se toma su tiempo para aterrizar porque no tiene idea aún de los controles del navío. Sea como sea, una vez descienden, sale un miembro de cada especie (a excepción de los motrinos, que de seguro estaban viendo por las ventanas de las naves la cantidad de atractivos humanos que le estaban esperando :yagami::eyebrow:); uno lleva una caja cubierta, otro lleva un arma y el último una tableta por la que se ve a Casseirem, con el fin de entablar contacto con los humanos.

    Thomas y Gwyn lo reconocen al instante gracias a toda la información obtenida por parte de la Sociedad Galáctica y el conquistador primero ve que ya saben quién es. La conversación empieza y Dreim incita a los humanos a unirse a él y someterse a su poder, pues de lo contrario, les hará mucho daño. Thomas se niega, hablando en nombre de todos y argumentando que la humanidad ha pasado por muchas penurias y ha vencido, por lo que están preparados para enfrentarle. Sin embargo, Casseirem lanza una última advertencia: la caja es desvelada y su contenido son las cabezas de Allecreod y de Kite... :anicry: Esto deja en shock a todos pero en especial a la pareja de líderes, que ven como han perdido a un amigo y a uno de sus hijos. Casseirem se suelta una fake news diciendo que han hecho lo mismo con todos los que estaban a bordo de la nave, lo que Thomas interpreta como que Sky y el resto también están muertos. Furioso, él y sus soldados descargan sus balas contra esos tres emisarios, que las reciben y mueren al acto, lo que le indica a Casseirem que no hay trato y que ha empezado la guerra. :aniscream:

    Finalmente, el conquistador primero decide soltar su último carbonizador (que menos mal que no tiene más :whistle:) sobre la ciudad de Galaxy, aniquilando a toda una población y reduciéndola a cenizas, mientras el propio Dreim considera que una vez sometan a la humanidad, esa ciudad será rebautizada como la ciudad de las cenizas. Y bueno, yo creo que Casseirem está actuando un poco a la desesperada, ya que le faltan muchos recursos como para someter a la humanidad. Creo que son menos en número, están en una única nave apretados y que no tiene armamento y en territorio enemigo... Me hubiese gustado ver este conflicto con Casseirem en su prime de recursos y soldados, porque ahora mismo, lo único que da miedo es su nombre. Estoy seguro de que hará mucho más daño porque es un tipo listo, pero dudo que esta guerra vaya a ser muy prolongada, por mera lógica. Aunque bueno, probablemente ocurra algo y terminen pasando cosas muy locas, de eso no tengo duda. :think:

    En fin, amigo, en resumen es un buen capítulo y me deja con más ganas de ver cómo se va a desarrollar tanto la trama de Ace yendo a rescatar al resto como la lucha entre Casseirem y Thomas/Gwyn, además del rol que tengan Noak y sus rebeldes. He echado en falta ver más reacciones a la llegada de Casseirem, ya que se ha sentido un poco acelerada, pero confío en que en los próximos capítulos se irá viendo todo eso. Sin más que añadir, nos vemos en la próxima. Un abrazo y hasta pronto. :\*u*/:
     
    • Fangirl Fangirl x 1
  9. Threadmarks: Mi misión sigue en marcha
     
    Agus hincha de Boca

    Agus hincha de Boca Equipo administrativo Comentarista empedernido

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    La Gran Catástrofe X Futuro Final
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    Buenas. Llegó la hora de publicar el capítulo 5 de esta parte final. Vamos avanzando a buen tiempo, y cada día que pasa es un día que estamos más cerca del final de esta gran historia.

    Hoy sí he traído actualizadas las guías de personajes y cronologías.

    Quiero enviar un saludo a mi amigo Manuvalk por su constante presencia en esta historia a través de sus comentarios y las leídas en simultáneo. Queda esperar para ver qué tanto seguimos leyendo a través de las siguientes semanas mientras seguimos adentrándonos al final de esta historia, que espero le guste tanto como a mí.

    Ahora sí dejo el capítulo.












    Mi misión sigue en marcha:

    — Espero que puedas descansar en paz, Kite, allá donde estés — Sky recitó esas palabras con lágrimas recorriendo sus mejillas.

    En el planeta Maugmin el mediodía había llegado, y para ese entonces, los cuerpos de Allecreod y Kite ya habían sido enterrados. Arick, Ulrik y la subcomandante a cargo del equipo hicieron un esfuerzo inmenso para poder cavar dos agujeros en donde los cuerpos de ambos pudieran ser enterrados. Solo apenas se terminó esa labor fue que dieron aviso a los demás para venir allí, no por el no necesitar de ninguna ayuda, sino para que Sky no tuviera que ver una imagen grotesca relacionada a su hermano.

    — Fue una sorpresa conocerte, un día, mamá y papá me dejaron en casa de Arick junto con Alicia para irse a una misión — la chica recordaba muy bien ese día — Y cuando volvieron, tú estabas con ellos. Me acuerdo que me dieron un peluche para poder darte un regalo de bienvenida. Ha sido divertido pasar mi infancia con un hermano menor. Y siempre que algo malo pasaba, nos teníamos el uno al otro para ayudarnos… Te voy a extrañar mucho. Lamento que hayas tenido que ver tu final en este planeta.

    No pudo continuar más allá de esas palabras. Arick se acercó a su pareja y la abrazó, dejado así que ella pudiera llorar en sus hombros. Lo único que consolaba a Sky en ese momento era que no estaba sola, incluso más allá de su pareja. Winter y Airin, compañeros de academia, y Valiana, fueron a abrazar a la chica, mostrando todo su apoyo. La comandante se sumó, pero no al abrazo grupal. Conociendo a Kite desde antes, la mujer supo lo que significaba para Sky. Ella extendió su mano para tocar el hombro de la chica, y que así notara su presencia.

    Los únicos que no se mostraron de esa manera fueron Nova y Ulrik. La chica creyó que no era apropiado entrar en un momento íntimo de sus compañeros, además de que pudo ofrecer las condolencias por Kite más temprano. Ulrik simplemente no deseaba participar. No sentía ninguna clase de tristeza por el fallecimiento del hijo adoptivo de la comandante Gwyn, a quien todavía responsabilizaba por la muerte de sus amistades, pero tampoco estaba feliz.

    — Bueno, a veces me alegra haber venido solo a esta misión — comentó en voz baja, siendo solo escuchado por Nova.

    — ¿Solo en qué sentido? — su compañera estaba confundida — No estás solo, somos un equipo. Y tenemos que ser más fuertes que nunca. Por los siguientes días, al menos.

    — En el sentido en que no tengo a un mejor amigo, a un familiar o a una pareja en este lugar — Ulrik aclaró su punto de vista — No toleraría enterrar a alguien así. O peor, morir y que otras personas tuvieran que llorar mi muerte.

    — ¿Por eso me dejaste sola cuando estábamos a punto de ser atacados? — Nova le volvía a cuestionar esa actitud — Podías haberme ayudado, pero te escapaste. ¿Es porque no llorarías mi muerte?

    — Bueno, no lloraría la muerte de nadie aquí, por circunstancias temporales, pero no es por eso por lo que te dejé — Ulrik no perdería su oportunidad — No soy de los que hacen eso. Solamente me asusté y pensé en retroceder a un punto seguro.

    Nova dejó de mirarlo, y así también de responderle. El joven Mardh supo que ella, pese a ser la única como él sin familiares, amistades o parejas en la expedición, jamás estaría de su lado en una cruzada contra las autoridades militares, obviando por completo su idolatría hacia la figura máxima de autoridad de esa misión. Ulrik miró atentamente tanto a ella como a Airin.

    — Me siento sucio dentro mío por el hecho de que, entre Jessica, Nova y Airin solo voy a matar mujeres — el soldado se guardó sus pensamientos — Pero no es mi culpa que Tyson, Iker, Allecreod y Kite fueran tan descuidados para dejarse matar por el entorno antes de que to pudiera actuar. Cuando les cuente todo lo que hice, Zig se burlará de mí. Posiblemente me lo recuerde el resto de mi vida. Me tratarán de cobarde por no haberme metido con nadie de mi propio género… Pero solo quedan Arick y Winter. Los dos son familiares de Ace, no les puedo tocar un pelo. Ya la muerte de Kite lo complicó todo. Si uno de ellos muere, todo será en vano.

    Una vez el abrazo de consuelo a Sky se terminó, Natasha se ganó la atención de todos sus soldados, a quienes debía comunicar información importante.

    — Tenemos a disposición algunas tiendas que dejaron atrás — la líder les indicó todo lo que encontró — Ahora que el fuego se ha detenido, podríamos ver si algún árbol que nos dejaron está en condiciones de ser usado como leña. Más allá de un par de herramientas que parecen ser para cocinar, no encontramos nada que pueda sernos de mucha utilidad. Ya comprobé que las naves individuales que quedaron están desmanteladas.

    — Comandante, todavía tenemos pendiente buscar el cuerpo de Artem y enterrarlo — Valiana no quería que él fuera olvidado.

    — No planeaba dejarlo allí, sabiendo que ya no tenemos tareas oficiales que seguir — la mujer a cargo del grupo recordó al estudiante de medicina — Si un grupo sale a buscar comida o agua, otro podría dirigirse a su posición para darle un entierro.

    — Ya he cavado suficiente por hoy, perdón que me meta de esa forma — Ulrik habló antes que cualquiera — No participaré en eso, no hoy, al menos.

    — Descuida, Ulrik, Artem era parte de mí familia, yo seré quien lo haga — Winter miró a su alrededor — Entiendo que no encontraron palas para poder cavar.

    — No, pero por suerte no es un terreno muy duro como para poder hacerlo — Arick le comentó a su primo — Iré contigo.

    — Yo también… — Valiana estaba algo afligida al haber hablado — Sé que él lo habría hecho si fuera yo.

    — No tienes por qué ir si no quieres — Airin creía que Valiana quería forzarse a sentirse útil tras la charla de ayer — Yo puedo ir en tu lugar.

    — Gracias, Airin, pero Artem era mi novio, y quisiera poder ser yo quien hiciera esto — la mayor de los Lakor se pronunció al respecto.

    — Hay que formar grupos para explorar las zonas aledañas y ver que encontramos — la subcomandante estaba al tanto de que tenían sitios por seguir explorando — Nova, ¿me acompañarías a explorar el este de este sitio? Ulrik, puedes quedarte con Airin y Sky a ver las tiendas de acampe que nos dejaron. Entiendo que estás cansado por todo lo que has hecho.

    — Me gustaría descansar, pero también me gustaría comer algo, y si no hay comida, moriremos de hambre — el soldado tenía claro que esa debía ser su prioridad, aunque lo que valoraba era la oportunidad de irse solo — Veré si entre los restos del campamento queda algo que nos pudiéramos pasar de largo.

    — Como gustes, pero no te vayas demasiado lejos si te vas a ir solo — Natasha quería reducir al máximo las probabilidades de otra muerte en el equipo — Nos veremos aquí pronto, espero.

    Ya todas las asignaciones estaban distribuidas, y los soldados marcharon a sus respectivas tareas. Arick, Winter y Valiana fueron a paso rápido por los restos del bosque que ardió hasta que las llamas se apagaron por completo. La seguridad de que no tendrían enemigos cerca les permitiría avanzar a paso más rápido al ir al sitio donde fueron atacados a traición por primera vez.

    Natasha y Nova formaron un dúo y se fueron en la dirección este del punto actual, sitio que todavía no habían podido explorar, con la esperanza de encontrarse cualquier alimento o fuente de agua que pudieran consumir para subsistir hasta que alguna nave pudiera ser enviada en su rescate. Sky y Airin, para aprovechar el tiempo y su presencia en ese sitio, registrarían las tiendas para acampar, revisando las que estuvieran en mejor estado para quedarse a dormir. Ulrik estaría cerca de ellas, pero no en el mismo sitio. El joven vio a Sky pasar de largo de él, sin dirigirle siquiera una mirada. Eso fue algo que puso furioso al soldado.

    — Arick no fue el único que cavó la tumba de tu puto hermano — Ulrik miraba a la chica con desprecio — Yo también trabajé y me ensucié las manos. Zorra de mierda. Nunca nada en esta vida me hará arrepentirme de haberte dado lo que te merecías en su momento.

    […]

    Los tres integrantes de apellido Lakor finalmente habían llegado hasta el sitio en el cual tuvieron que dejar a Artem atrás. Les era impresionante el estado en el que quedó el lugar, algo que no notaron tan a detalle cuando les tocó partir de allí. Muchos restos de piedras de diferentes formas y tamaños estaban clavados en el suelo, algunos que eran muy grandes incluso habían agujereado el suelo bajo ellos.

    — Ese maldito psicópata pudo habernos matado a todos — Arick tenía mucha más furia contra Casseirem — Si conseguimos escapar de aquí y volver a encontrarnos con él, juro que le haré pagar por esto. Por atentar contra nuestras vidas y llevarse la de Artem.

    — ¿Creen que serían capaces de encontrar la ubicación de Edagr? — Winter quería desviar la conversación — Si Olzac no lo consigue, tal vez nunca más lo volvamos a ver.

    — Quizá nunca lleguen a Edagr, pero el ejército tiene que ser capaz de encontrar su nave — Valiana tenía deseos de que así ocurriera — Van a ir a recuperarla, y cuando lo hagan, espero que me lleven con ellos. Quiero ver a ese monstruo morir. Con mis propios ojos… Los traliod mataron a mi mamá, y Dmitri mató a papá. Me están arrebatando a la gente que amo, y odio no poder estar allí mismo para verlos recibir lo que merecen.

    — ¿Te hará sentir mejor? — Arick estaba dispuesto a hacer algo así por ella — Porque yo también quisiera ver morir a Casseirem. Mató a Kite y de una forma muy horrenda. Creo que decir que quisiera verlo morir es poco. Quisiera ser yo quien acabara con su vida.

    — No es para hacerme sentir mejor, es para confirmar que Artem puede descansar en paz — Valiana lo expresó desde ese lado — Tú eres un soldado, Arick. Incluso si no eres tú quien lo hace, posiblemente puedas verlo morir. Pero yo tal vez no pueda. Y eso me dejará con la duda siempre. No sabré si lo han matado, o si lo castigaron como se debía.

    — Val, puedes estar segura de que, si Arick o yo estamos en el momento de su muerte, nos aseguraremos de que sufra — Winter lo tenía bastante claro — No creo que pueda quedarme tranquilo con él muriendo de un simple disparo a la cabeza siendo que él hizo bastante daño en nuestra contra.

    — Hay que asegurarnos de que no quede nadie de los suyos vivo, y dejarlo a él para el final — Arick pensó más a profundidad — No es tan simple como encontrarlo, reducirlo y comenzar con su castigo. Si alguien, siquiera uno de los suyos, queda vivo, estaremos en peligro. Y podría escapar.

    — Tan solo espero que alguien nos saque de aquí antes de que eso suceda, o todo esto que estamos conversando será en vano — Winter expresaba sus deseos de salir de allí — Ahora, lo único que podemos hacer es darle un entierro tranquilo a aquellos a quienes perdimos en sus manos.

    Finalizada su charla sobre sentimientos compartidos respecto al conquistador, y a las muertes que dejó atrás con su acometida, los tres Lakor tomaron el cuerpo de Artem, retirándolo de su sitio tras remover las piedras cercanas a él, incluida la piedra que perforó su cuerpo y acabó con su vida. El hueco que tenía en el cuerpo todavía desprendía sangre, proveniente de aquellos órganos que en un principio quedaron intactos, pero luego fueron aplastados por el peso del escombro.

    Aprovechando que algunas piedras habían causado agujeros en el lugar y que podrían usarlos, los dos varones Lakor movieron las de mayor tamaño con un gran esfuerzo, dejando así un lugar libre para poder dejar el cuerpo del estudiante de medicina, a quien se le concedió la oportunidad de viajar como una pasantía para sus estudios. Valiana y su hermano fueron los que cargaron el cuerpo sin vida de Artem al lugar, depositándolo allí. Una vez ya estaba en su sitio, Arick colocó restos de escombros más pequeños para cubrirlo, de modo de acelerar el proceso. Cuando ya solo quedaban pedruscos que no podrían romper o mover con facilidad, sus manos fueron puestas en la tierra, retirándola para colocarla luego en aquel hueco. Valiana los ayudó durante unos dos minutos, pero luego, no pudo seguir.

    La mujer cayó de rodillas, se limpió las manos con su pantalón y luego se las llevó a su rostro. Winter y Arick entendieron que el efecto de haber perdido a Artem volvía a ella ahora que estaban completando el entierro. Los dos se le acercaron y la abrazaron para hacerle saber que estaban allí para ella.

    — ¡Todavía no puedo creer que estoy haciendo esto! — Valiana estaba devastada — ¡Hemos sido amigos desde que fuimos niños, y novios desde que éramos adolescentes! ¡Se suponía que íbamos a envejecer juntos en el planeta Edagr… y ahora lo estoy enterrando en un mundo donde nunca más lo podré visitar otra vez!

    — Lo siento, Val, para mí también es difícil — Winter quería hacerla sentir mejor, consciente de lo difícil de dicha tarea — Él era otro hermano para mí. Me hacía reír cuando venía a casa a comer con nosotros, y llegué a quererlo mucho. Lamento que tuviera que terminar así.

    Arick se quedó enmudecido al ver a sus dos primos conversando acerca de eso. El más joven de los tres Lakor aprovechó ese momento para reflexionar en su destino hasta aquel momento. Las experiencias que Sky y Valiana vivieron lo dejaban excluido. Pero ambas habían perdido a seres queridos en esa misión. Por mucho que él conviviese con Kite, él no era su hermano o su pareja. Arick trató de poner los pies en la tierra y entender algo importante.

    — No me puedo considerar afortunado, porque no lo soy — Arick quería verlo desde cada ángulo — Pero soy de los que menos ha sufrido. Ulrik perdió a sus padres. Airin perdió a sus padres y a su hermano… Nova tal vez sea la única que no ha perdido mucho al elegir ser una soldado. Pero yo… todavía tengo a mi madre, a mi padre, a mi hermano, a mi pareja y a mis primos conmigo.

    El haberse detenido a pensar en una cosa así llevó a su mente a una pregunta que prefería no conocer su respuesta nunca.

    — Esto todavía no ha terminado, y no terminará mientras Casseirem viva — Arick sentía escalofríos en su cuerpo — Y yo todavía no perdí a nadie tan cercano como ellos… ¿Eso quiere decir que seré el próximo que perderá a alguien? ¿O que seré yo el siguiente en morir?

    La tristeza, el odio y el miedo tenían lugar en las mentes de los tres. Creyeron que darle un entierro a Artem iba a ser algo que podría dejar sus mentes más tranquilas al saber que su cuerpo podría descansar en paz, pero resultó que no le sería tan sencillo a ninguno de los tres.

    No fue hasta que pasaron siete minutos que pudieron continuar en sus tareas, y finalmente, tras un largo tiempo removiendo tierra, dejar cubierto el cuerpo de Artem. Las preocupaciones de Valiana de que algún animal carroñero se alimentase de él habían terminado.

    […]

    Sky y Airin estaban acomodando una cuarta y última tienda de campaña. Cada una de las que fueron encontradas tenía el tamaño suficiente para albergar en su interior a unas cinco personas como máximo. Para quienes quedaron con vida, eso era más que suficiente. Las dos chicas supieron que quizá Winter y Valiana quisieran estar a solas, y es por eso que Airin quedaría con ellas. Sky consideró válida la idea de que Arick y ella pudieran pasar la noche con la comandante a cargo de su grupo. Nova y Ulrik podrían tomar una para los dos o para cada uno, dependiendo de qué quisiese hacer cada uno.

    Terminada la tarea, Sky y Airin supieron que tenían poco para hacer. No habían anunciado a nadie que iban a ir de exploración, y no querían hacerlo en ese momento, puesto a que no quedaría nadie para vigilar el sitio en caso de que algún animal pudiese aparecer, pese a que no habían visto a ninguno en ese tiempo.

    Sky se sentó en el suelo de la tienda en donde planeaba quedarse. Airin, viendo su estado, decidió no apartarse de ella y tomar un lugar a su lado. Sky, notando que su amiga quería permanecer con ella, le sonrió, como agradecimiento por el gesto.

    — Mañana iré a acompañar a Arick a donde sea que él quiera ir — Sky no iba a tomar dos días de descanso — Solo siento que necesitaba un tiempo más para llorar a Kite.

    — Descuida, no tienes que disculparte, todos sabemos que es doloroso — Airin se sintió algo apenada de tener esa conversación con ella — Yo, a día de hoy, sigo recordando con dolor a Vyon. Hay noches donde sigo pensando en él… y en mamá y papá.

    — ¿Cómo era? — Sky preguntó, queriendo aprender más sobre su amiga — Nunca quise preguntarte por él, y me sentía mal por decirle a Winter que me diera permiso para eso.

    — Lo sé, no es sencillo hablar de estas cosas, lo entiendo — Airin sabía que ella no tenía malas intenciones — Pero también hay días en los que recordarlos cuando estaban con vida te trae felicidad. Me hace sentir en lo afortunada que fui al tenerlos. Y en que siempre puedo aprender de las lecciones que me han dejado, o disfrutar de los momentos que estuvieron conmigo.

    — Yo no sé por qué, pero sigo recordando el día en que Kite vino a casa — Sky ya lo había mencionado en su entierro — Él, Arick y yo éramos niños. Las cosas que hacíamos de pequeños no distaban demasiado de algunas que hacíamos cuando crecimos, pero solo estoy pudiendo recordar cuando éramos más jóvenes que ahora.

    — Esos recuerdos te hacen feliz, y es por eso que tu mente los trae de vuelta — Airin lo veía de esa manera — Tal vez, cuando eran adolescentes, algo pasó, incluso si eso no significó la muerte de Kite. ¿Recuerdas si pudo pasar algo trágico? ¿Algo que tu mente haya bloqueado?

    — Ahora lo recuerdo… Cade — Sky pronunció un nombre que Airin había escuchado pocas veces antes — Él y Kite eran buenos amigos. Más que amigos. Tenían algo más cuando Cade perdió la vida, aunque yo no pude estar allí para ver como empezaron su relación, ni tampoco para ayudar a Kite cuando se lo arrebataron.

    — Me sigue pareciendo injusto que hace dos años hayamos tenido que perder a mucha gente buena por culpa de la Sociedad Galáctica, y que ahora hayamos perdido a nuestros compañeros por culpa de Casseirem — Airin apretó los puños al pensar en los culpables — ¿Crees que algún día esto se acabará para bien?

    — ¿Qué sería “para bien”? — Sky tenía esa duda.

    — Antes de que la Gran Catástrofe tuviera lugar, la humanidad no tenía conflictos con ninguna raza hostil en el espacio exterior, y esto era porque estaban concentrados en matarse entre sí — Airin tenía muy presente la historia de la Tierra — Luego de que ocurriese, la humanidad empezó a explorar más a fondo el espacio y a meterse en conflictos con seres de otros mundos. No pasó mucho tiempo entre que la Sociedad Galáctica fue vencida hasta que algunos militares empezaron a causar problemas en Edagr. Y ahora, Casseirem apareció como un nuevo enemigo para nosotros… No hay nada que parezca indicar que nuestra lucha se terminará. No importa donde estemos, la humanidad está condenada a luchar. Si no es contra otros, es contra sí misma.

    — Mis padres lucharon en la guerra contra los edagrianos, y ellos han relatado que, hasta la aparición de la Sociedad Galáctica, más allá de un grupo de detractores, no hubo nada realmente preocupante para ellos — Sky le relató su conocimiento — Pero eso cambió con el último conflicto, que parece haber dividido mucho a la humanidad.

    — Tanto ustedes como los que íbamos a bordo del Explorador Esperanzado tuvimos períodos de paz muy prolongados — Airin encontró pronto un favor común en ambos grupos — Pero eso fue en un breve lapso de tiempo desde que nuestros padres huyeron de la Tierra hasta que llegaron a Edagr…

    — ¿Qué estás pensando ahora? — Sky veía como su rostro se volvía un poco pálido.

    — Que tal vez, la única forma de que los conflictos se terminen entre toda la humanidad que queda con vida sea perdiendo nuestro mundo una vez más — Airin no quería pensar en eso, pero le era inevitable — Y será temporal, hasta que los sobrevivientes encuentren otro planeta y regresen los conflictos con una nueva especie que pueda aparecer.

    — Una vez, mi madre me compartió sus inquietudes, no fue hace mucho — Sky empezaba a rememorar una charla con ella — Cuando detuvo a Arker, a Zig y a los otros criminales, ella me dijo que estaba triste. Fue apenas unos seis años después de la Caída de la Tierra, y le apenaba bastante que una oportunidad de comenzar de nuevo en otro mundo se empezara a corromper por aquellos que buscan lastimar a los demás.

    — Tal vez eso sea inevitable — Airin no quería visualizarse envuelta en esa clase de batallas — Ir repitiendo ese ciclo hasta que ya no queden más seres humanos con vida o planetas para nosotros en el universo. Quizá ese es nuestro futuro final.

    […]

    Natasha y Nova se encontraban situadas en un prado en el que podían ver un río, rodeado de árboles frutales que estaban analizando minuciosamente antes de tomar la decisión de comer de lo que florecía en ellos. Las dos mujeres tuvieron que caminar por casi seis horas para llegar a ese lugar, y les sería muy laborioso regresar a su lugar de partida como para volver con las manos vacías. En todo el camino hasta ese lugar no se encontraron con animales salvajes a quienes pudieran ofrecer aquellos frutos para saber si eran comestibles o no.

    Todos eran exactamente iguales, con un color anaranjado y una forma circular irregular, pareciendo una especie de híbrido entre una pera y una manzana. Sin más alternativa, la mujer a cargo decidió que correría el riesgo para ver si se podrían alimentar de aquello.

    Natasha arrancó con fuerza uno de los frutos del árbol más bajo, y ante la vista de Nova, se dirigió al río para lavar la fruta en caso de que algún insecto venenoso hubiera caminado sobre lo que estaba por ingerir. Nova se le acercó, queriendo estar a su lado en caso de que necesitara de su ayuda para hacerla vomitar por si se pudiera tratar de algo nocivo.

    — Tenga cuidado — Nova no quería verla causándose daño de esa forma — Que no haya animales aquí alimentándose de ellos no es una buena señal.

    — Quizá el campamento de Casseirem los ahuyentó, o simplemente no les gustan — Natasha no se sentía demasiado desalentada por eso — La Tierra tenía una gran fauna de animales, muchos de ellos carnívoros a pesar de que existían hierbas en muchos lugares.

    Una vez que limpió ese fruto, la subcomandante le dio una mordida para poder probarlo. Tan pronto lo empezó a masticar, hizo una mueca de asquerosidad en su rostro. El sabor de aquello que crecía en los árboles era bastante amargo para ella.

    — Es asqueroso — Natasha pensó, creyendo que tendrían que regresar con las manos vacías — Tanto viaje hasta aquí para encontrar la fruta más amarga del universo.

    — Tal vez podríamos intentar cocinándolos, quizá eso mejore el sabor — Nova sabía que no se iría contenta sin llevarse algo — ¿Llevamos una fruta para cada uno de nosotros?

    — Si vamos a hacerlo, es lo menos que se puede — la mujer estuvo de acuerdo con ella — Recolectémoslas, lavémoslas en el río y luego regresemos. Todavía sigue siendo de día, pero no sé cuánto tiempo tardará en hacerse de noche aquí.

    — En el planeta de las abominaciones siento que anocheció muy pronto — Nova recordaba su experiencia en ese mundo — Mejor no tentar a la suerte otra vez.

    Tan pronto como tuvieron ya todo lo que necesitaban para regresar, las dos mujeres guardaron todos los frutos que se llevarían en los compartimientos de sus armaduras y empezaron a emprender el viaje de regreso para ir a ver el estado de los demás. Con la tranquilidad de no haberse encontrado a ningún animal en las cercanías, las dos colgaron sus rifles a las espaldas de sus armaduras, creyendo que no les sería necesario utilizarlos.

    El trayecto de vuelta sería muy largo, y por eso Nova no quería que se quedase en silencio. La soldado quiso sacar un tema que pudiera permitir que se relajaran un poco.

    — ¿Sabe? He visto muchos documentales sobre usted, los humanos la adoran y mucho — Nova no ocultó su modo de verla — Pero ninguno de esos documentales menciona cómo fue que usted y el comandante Lakor se conocieron y se casaron. Al menos, no a detalle.

    — ¿De verdad quieres hablar sobre eso? — a Natasha no le molestaría, pero le impresionaba que una de sus soldados lo prefiriera a cualquier otra cosa.

    — Sé bastante sobre sus misiones como la del planeta Triyr o la guerra contra los edagrianos, pero no se cuenta cómo fue que usted y Ace se volvieron pareja. Y sé que la razón por la que ambos son los líderes de ER es porque primero fueron pareja.

    — Estás en lo cierto, Nova. Antes de ser líderes de ER, fuimos pareja. Y antes de ser pareja, fuimos compañeros.

    — ¿Se conocieron en la academia militar o en una misión? — Nova empezaba a disfrutar de hablar con ella — Sé que fueron a academias diferentes, pero eso quizá no haya sido impedimento para conocerse por ese medio.

    — En una misión, nuestra primera misión… — Natasha lo recordó con nostalgia — Él era hijo adoptivo de un comandante, y por eso era el líder del equipo. Yo protesté por eso, y se me dijo que tuviera paciencia y que él demostraría su valía. No me pareció suficiente, así que lo desafié a una pelea.

    — ¿Usted ganó? — Nova no sabía de aquel detalle.

    — Perdí, y eso hizo que me diera cuenta que no debía subestimarlo — Natasha relató para su soldado — Empecé a colaborar más con él, y pronto fue que me empezó a gustar. Creo que era más una atracción fuerte que el inicio de un enamoramiento, pero empezó a volverme loca… Pero luego, una misión salió mal, y el terminó cambiando de bando. Yo me quedé en Black Meteor, y él se fue a Zenith.

    — Eso lo recuerdo bien, las opiniones de Ace sobre esa misión y sobre el criterio del comandante Grant son fuertes — Nova tenía eso grabado en su mente — Pero se reencontraron. ¿Allí se volvieron pareja?

    — No, él estaba comprometido cuando lo volví a ver casi dos años después — Natasha la dejó sorprendida — En ese momento, cuando la Tierra todavía estaba para nosotros, salir al espacio sin saber si ibas a regresar vivo era más común de lo que podrías creer. Los soldados queremos tener emociones como las que tendría cualquiera. Y supongo que Ace llegó a tenerlas cuando estuvo con ella… Nunca lo juzgaré por haberse comprometido.

    — Esa historia es poco conocida, sé que estaba casado con Agustina, pero no hay mucho más sobre ellos dos juntos — la joven Breiner se asombraba de ir descubriendo cada vez más cosas — Casi todos los artículos que hablan sobre ella mencionan las misiones. Pero su relación con Ace solo tiene un par de renglones dedicados.

    — Eso fue decisión de Ace, no quería que su vida profesional y personal estuvieran al alcance de todos — Natasha recordó el motivo por el cual fue así — Lo que se decía era todo lo que los que no los conocían debían saber.

    — ¿Usted siguió amándolo aún a pesar de todo el tiempo que pasó sabiendo que él estaba casado con otra mujer?

    — Lo he querido desde que fuimos compañeros. Y mientras más tiempo estaba con él, más me iba enamorando. Cuando Agustina Young murió, él estuvo muy deprimido por bastante tiempo. Pero el tiempo fue avanzando, él lo superó. Y entonces, ambos nos dimos la oportunidad de estar juntos.

    — Y así fue cómo aquel chico que conoció en su primera misión en la Tierra se convirtió en su esposo — Nova se sentía encantada por eso — Creo que es una historia de envidiar… Dígame, ¿usted cree que él vendrá por nosotros? ¿Por usted y por Arick?

    Natasha se sorprendió al ver como una historia de su pasado llevó a que una de sus soldados hiciera una pregunta acerca del futuro que podría depararle a todo el escuadrón. Desconocía si el objetivo de Nova era aprender sobre ella realmente y si la pregunta fue por curiosidad, o si realmente buscaba construir confianza antes de hacerla. Sin importarle demasiado sus intenciones, en las cuales no percibía ninguna clase de malicia, Natasha optó por responder su pregunta.

    — No sé si a estas alturas estarán conscientes de lo que nos ha pasado — Natasha supo que eso dependía de varios factores — Pero si tienen una forma de saberlo, sé que no nos dejarán aquí. Sé que mi esposo me ama a mí, y a Arick lo suficiente como para desear venir en nuestra búsqueda. Pero no sé si le permitirán hacerlo. Thomas y Gwyn se han quedado atrás cuando su hija fue secuestrada. Ahora saben que tanto ella como Kite están aquí, y no tenemos cómo hacerles saber lo que ocurrió con él. Estoy segura de que Ace hará que vengan a buscarnos, y que, si pudiera, vendría él mismo en persona.

    — ¿Así es como usted y el comandante se aman? — Nova lo veía como algo hermoso a su modo.

    — Así es como él y yo nos hemos amado hace años.

    […]

    Ulrik estaba recostado sobre un tronco caído, algo que no era de lo más cómodo para él, pero que prefería a estar caminando. Los esfuerzos del chico para buscar algún alimento o bebida en los restos del campamento de Casseirem no habían servido para nada. Se alejó lo suficiente como para no tener que notificar su ausencia, y tan pronto como supo que estaba a una distancia considerable de todos sus compañeros, tomó su dispositivo móvil para revisar varias cosas.

    Lo primero que hizo fue marcar a Noak, con la esperanza de poder alcanzar una llamada o un mensaje con él. Ulrik hizo el intento, pero ninguna de las dos logró abandonar su teléfono.

    — Era tener muchas esperanzas, seguro nuestra nave está demasiado lejos para funcionar como enlace — pensó, sin darse cuenta de que, de haberse comunicado, podría haber creado un medio para que pudieran asociar al soldado con él.

    Sabiendo que su teléfono podía recargarse con una función de su armadura, la cual le permitiría tenerlo por un tiempo más, Ulrik decidió que encontraría una forma de olvidarse por un momento de la horrible situación en la que estaba. Fue hacia sus archivos secretos, y tras explorar por poco tiempo, encontró aquellos videos que logró extraer gracias a la cámara que se le otorgó antes de la misión.

    — Jessica… tú no ofrecías nada — pensó mientras miraba las imágenes de la soldado a la que había quitado la vida — No hubo desperdicio en tu muerte… La verdadera tragedia está con ellas dos…

    Tras acceder a los archivos en donde estaban las grabaciones de Nova y de Airin, el joven Mardh no podía evitar tener una extraña excitación recorriendo su cuerpo. A gusto del soldado, ellas dos tenían un cuerpo deseable, y verlas a ambas era un deleite para él.

    — ¿A quién debería matar primero? Si tan pronto como lo haga, no podré seguir mirando esos cuerpos — Ulrik se debatía si le era posible elegir — Definitivamente me criticarían bastante en el futuro si supieran que fui el responsable de la muerte de estas dos bellezas… Pero la misión es la misión. No son ni serán las últimas reclutas en el ejército que parecen modelos. Y no es como si alguna vez pudiera tenerlas conmigo, no sin el uso de la violencia, al menos. Airin está enamorada de ese estúpido al que Ace decidió ayudar, sacrificando a mucha gente para ello. Y Nova es una ciega que idolatra a Natasha, además de estar furiosa conmigo por lo que sucedió cuando nos atacaron.

    De pronto, y en un pensamiento siniestro respecto a ella, Ulrik se vio iluminado sobre cómo podría ser su procedimiento para llevar adelante su objetivo de reducir a los soldados a solamente los parientes directos de los comandantes del ejército.

    — Matar a Nova sería casi un honor para ella si es que cree que está ayudando a su adorada comandante — Ulrik cerró todos los videos y guardó su dispositivo móvil — Si le doy el tiempo suficiente, Natasha la traicionará, y eso la dejará destruida mentalmente. Será más placentero y más fácil acabar con ella en ese estado. Y más sencillo para mí gozar antes de mandarla a la tumba. Después de todo, ella derrotó a los dos Lakor y liquidó a cuatro enemigos en solitario. No quiero enfrentarme a ella directamente, pero tampoco quiero matarla sin antes tener la oportunidad de estar dentro de ella.

    Teniendo en mente eso, Ulrik ya se había decidido a que su primera víctima dentro de las dos personas que podría matar sería la joven Airin Utkin. Supo que le sería imposible actuar estando Sky junto a ella, pero igualmente tomó la iniciativa de regresar, creyendo que cualquier estudio que pudiera hacer sobre ella le jugaría a su favor cuando llegase su momento de actuar.
     
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  10.  
    Manuvalk

    Manuvalk el ahora es efímero

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    Hola, amigo. Como ya sabes, habría comentado el capítulo tras leerlo el finde pero justo se cayó el foro (finjamos sorpresa :whistle:). Por suerte, está de vuelta (espero que para un tiempo prolongado al menos :angrycat:) y me lanzo directo a comentar este capítulo, el cual me gustó pese a ser de evidente transición. Vamos a ello.

    El comienzo nos muestra a la expedición que quedó varada en el planeta de los motrinos tras ver como Casseirem se llevaba la nave junto a su gente. Kite y Allecreod han sido enterrados y aquellos que más sufren esas pérdidas (principalmente Sky) se ven muy afectados, aunque el resto también experimenta ese dolor. Una vez más, vemos a Ulrik con ganas de joder con sus comentarios y posteriores pensamientos sobre las muertes (algunas de las cuáles él mismo provocó) mientras medita qué paso dar, viendo que ya ni a Nova le cae medio bien. Jódete niño repelente, estás más solo que la una y te lo mereces por asesino criminal rencoroso. :ewww:

    Así, el grupo decide separarse en varios grupos para realizar distintas tareas, por así decirlo:

    Los Lakor se dirigen a enterrar el cuerpo de Artem, que fue la primera víctima en dicho mundo. Valiana está muy afectada (y no es para menos) pero por suerte cuenta con el apoyo de su hermano y de su primo; la familia está con ella. El trío logra enterrarlo aunque no pueden llevarlo con Kite y Allecreod, así que queda enterrado en un sitio que probablemente nunca más volverán a visitar, algo que solo de pensarlo, duele. :anicry:

    Sky y Airin se quedan en el campamento buscando cosas de utilidad mientras mantienen una conversación que, personalmente, me pareció de lo mejor de este capítulo. Airin se ganó el MVP de este capítulo con su magnífica reflexión sobre la muerte de tus seres queridos (ojalá llegar a tener ese pensamiento conmigo el día que falten personas a las que amo) y sobre su pensamiento sobre la naturaleza humana (bastante acertada, tristemente). Por ambas cosas y por apoyar a Sky, sin duda fue el personaje del capítulo. Sigue así, Airin. :patpat:

    Natasha y Nova se van en busca de posible fruta o algo comestible para el grupo. Hallan una fruta que resulta estar bastante amarga según dice la subcomandante de ER. En su regreso, la joven Breiner decide preguntarle a su superior por su romance con Ace y Natasha decide hacer un repaso de la historia de la mejor pareja de la historia. Nova lo pregunta más por ver si regresarán pronto a por ellos que otra cosa, pero vamos, amigo, en el fondo ella querría que Winter o Lakor la sacaran a bailar... Ya tu sabe. :eyebrow:

    Finalmente, tenemos el pov de Ulrik, que está solo (como va a quedarse y como va a morirse :yagami:). El repelente se está tocando los huevos (casi literalmente se podría decir :blue:) viendo unos videos que grabó en la nave a sus compañeras, menospreciando la belleza de Jessica y lamentando que Nova y Airin estén buenas pero igual deba matarlas. Maldito psicópata enfermo... el tipo finalmente opta por designar a Airin como su próxima víctima. No, amigo, Airin me encantó en este capítulo, no me jodas. Yo también puedo ser más vengativo aún, ya sabes a qué me refiero... No hagamos de esto una guerra porque nos quedamos sin historia. angrysnake:shani:

    Fuera bromas, ha sido un buen capítulo en general. Nos vemos pronto para leer lo próximo si el foro nos deja, que espero que así sea. Un abrazo enorme. :ganso:
     
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  11. Threadmarks: El hospital
     
    Agus hincha de Boca

    Agus hincha de Boca Equipo administrativo Comentarista empedernido

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    La Gran Catástrofe X Futuro Final
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    Ciencia Ficción
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    Buenas. Aprovechando que el foro volvió después de haberse caído dos veces, publico el capítulo 6 de esta historia.

    Quiero mandar un saludo a mi gran amigo Manuvalk para agradecerle por su presencia a lo largo de esta historia. Ojalá estos seis capítulos que restan antes de que tomemos una pausa en la publicación sean de su agrado y disfrute. El resto de capítulos será publicado luego de una breve pausa.

    Actualizada la guía de personajes, pero la cronología me tomará más tiempo. Sin más para decir, dejo el capítulo.













    El hospital:

    — ¡El fuego se sigue extendiendo, y no podemos hacer mucho más para contenerlo! — una llamada de socorro sonó en la computadora de la comandante Fairin — ¡Necesitamos asistencia para combatir y sacar a los heridos de aquí!

    Luego de que aquella bomba cayese del cielo y explotara en el centro de la ciudad de Galaxy, la comandante de DCT quedó paralizada. Ese era el verdadero poder del enemigo, al que tanto temía la Sociedad Galáctica. Sus piernas y brazos temblaban por completo, mientras el resto de su cuerpo estaba totalmente inmóvil.

    — Los edagrianos nunca usarían su arsenal pesado en este mundo, y la Sociedad Galáctica nos necesitaba vivos en su mayoría… — Gwyn comparó sus dos últimas grandes amenazas contra quien acababa de llegar a su mundo — Pero ellos solo quieren esclavos. No dudarán en utilizar más armas como estas, si las tienen. Y podrían caer en cualquier sitio.

    Durante un minuto, la mujer estaba procesando todo lo que había sucedido en los últimos momentos. Desde haber visto la cabeza cercenada de quien fue su hijo adoptivo, así como también de aquel ser de otro mundo que los había asistido durante años en su estancia en Edagr. Sin noticias del comandante Lakor, lo peor que pudo pensar fue que este encontraría a Sky y a todos los demás sin vida tan pronto como aterrizara en el planeta Maugmin.

    La puerta de su cuartel se abrió cuando una soldado de su división entró a las apuradas, cortando el trance en el que la comandante se había sumergido.

    — Disculpe, comandante, sé que lo que vimos es impactante… pero el gobierno y la policía solicitan ayuda — la soldado no deseaba estar en su piel.

    — Claro… yo… en seguida lo haré — Gwyn le dijo que podía retirarse — Thomas… Sargion, ¿están ahí?

    La respuesta tardó en llegar, haciéndole creer que algo malo estaba sucediendo. La transmisión que Thomas mostraba se había cortado, haciendo imposible que viera lo que estuviese ocurriendo en el lugar donde su esposo habló con el conquistador por medio de un artefacto electrónico alienígena. No fue hasta que pasó un minuto que tuvo respuesta.

    — Aquí estoy, Gwyn, ¿qué ocurre? — Thomas le habló a su esposa para tranquilizarla — ¿Ha habido una nueva explosión? Desde nuestro sitio pudimos ver una bola de fuego, pero solo una.

    — Por el momento no, y la nave que Casseirem robó sigue suspendida en el aire — Gwyn reportó lo que veía en el monitor — Necesitamos enviar a soldados a esa ciudad. Hay que trasladar a los heridos a los hospitales y buscar gente en los escombros. Cualquier ayuda que puedas ofrecerles, te la encargo. A ti y a Sargion.

    — Yo tomaré un tren, tú tomarás otro — Sargion tomó la decisión de actuar — Yo soy de rescate, tú de defensa. Sacaré a los civiles de los escombros y tú los protegerás de cualquier daño que este monstruo quiera hacer.

    — Me parece buena idea, y la iniciativa se agradece — Thomas estaba complacido de que alguien con una mentalidad rápida y considerada estuviera a su lado — Mereces este puesto, sin duda. Si llegase a ser necesario, nos veremos en el campo de batalla.

    Habiendo acordado de palabra su modo de actuar ante esta emergencia, sumado a que ya sabían cuál era su destino, los dos subcomandantes se saludaron y cada uno de ellos abordó un tren distinto con su equipo correspondiente, además de intercambiar soldados. Los de DCT en el equipo de Sargion se alinearon a las órdenes de Thomas, mientras que los de ER de su grupo también hicieron dicho cambio. Dos trenes distintos partieron desde las afueras de Skymning hacia su destino.

    Aprovechando el trayecto, Thomas se aisló en un único vagón para poder tener una charla con su esposa.

    — Antes de que lanzaran ese ataque, hablé con uno de mis soldados — Thomas se lo informó — Se encargará de que lo que quedó de Kite y Allecreod sea bien preservado hasta su entierro.

    — No puedo creer lo que le han hecho a nuestro hijo — Gwyn seguía dolida por haber visto eso — Lo que pueden haberle hecho a Sky…

    — Esperemos que Ace nos de buenas noticias, ya que no está aquí para prestar una mano — Thomas se encontraba muy molesto respecto a su compañero — Gwyn… creo que no es el momento para que lo hablemos, pero sí para plantear este tema y tener tiempo para pensarlo.

    — ¿Es sobre Ace? — lo supuso tras ver que fue el último en su lengua antes de dirigirse a ella.

    — Sí, pasó por alto nuestra autoridad, actuó sin consideración y llevó a su hijo con él — Thomas no estaba feliz en ese momento — No puedo esperar que él supiera qué tipo de amenaza iba a venir sobre nosotros, pero tendría que haberlo consultado con nosotros, enviar una expedición dirigida por alguien más, y quedarse para ayudarnos a pelear. En vez de esto, él se fue en busca de los suyos, y ahora no está aquí para darnos una mano con esto. Creo que tendría que dar un paso al costado en sus funciones como comandante. Si logra encontrar a Natasha y Arick con vida, podría volver a hacer lo que hizo.

    — Te entiendo en lo que dices, y estoy de acuerdo — la mujer también lo veía como algo justo — No digo expulsarlo del ejército o del puesto del comandante para siempre. Pero lo que hizo no me agradó para nada, y se aprovechó de su poder para eso. Estoy segura de que lo entenderá. Pero no podremos decirle eso sin un candidato para que tome su lugar.

    — Natasha, si está con vida, es una buena opción — Thomas tenía en buena estima a la mujer — Ella es fuerte, capaz, y te ha ayudado cuando luchaste contra la Sociedad Galáctica. Es de las que aportan experiencia en vez de buscar el poder. Y si ella no está con vida, entonces, la respuesta es simple.

    — Tú serías un buen líder, Thomas, y sé que honrarías tu posición en el ejército — Gwyn estaba de acuerdo en darle esa posición a él — Pero algo dentro mío me dice que tú y yo debemos permanecer juntos.

    — Si te sientes segura conmigo a tus órdenes, allí es donde me quedaré — Thomas estaba dispuesto a no asumir esa posición con tal de tranquilizarla — También está Sargion… Lo iremos evaluando a medida que pase el tiempo y el conflicto. Por ahora, limitémonos a defender a toda esta gente. Y si es posible, te juro que encontraré a Casseirem y le arrancaré la cabeza por lo que hizo.

    — Te ayudaré, pondré a alguien más a monitorear los movimientos de la nave.

    — No, quédate en tu posición, tú eres más rápida para pensar en tiempo de crisis. Necesitamos eso, al menos hoy mismo. Mañana será otro día para actuar quizá de otra manera.

    — En ese caso, mantente siempre en línea — Gwyn apreciaba las palabras de Thomas para mantenerla lejos de la acción — Te informaré cómo debes proceder. Pero si la comunicación se interrumpe, sabes que debes usar tu propio criterio para actuar.

    Una respiración profunda fue lo que se escuchó de parte de Thomas. Su mujer estaba segura de que él confiaba demasiado en sus habilidades para liderar, teniendo en cuenta muchas experiencias pasadas tanto en Edagr como fuera de su mundo.

    — Ten cuidado — Gwyn lo dijo como una orden — Te necesito conmigo para hacerle frente a esto, y a Ace.

    — Y lo tendré, cuando la Sociedad Galáctica atacó, me mandaron al hospital sin que pudiera hacer nada — Thomas estaba decidido a que no le volviera a suceder — Será diferente esta vez.

    […]

    — ¿Cómo mierda se supone que le vamos a hacer frente a eso? — desde su base en una ciudad remota, Zigfried miraba las noticias — No hay nada aquí que esté a ese nivel.

    Noak, Louryth, Arker, el propio Zig y muchos de los soldados y criminales que se unieron a su causa, estaban viendo una transmisión en vivo del sitio en donde uno de los carbonizadores había explotado. Si bien, se escuchaban palabras de narradores y comentaristas humanos, la noticia estaba siendo transmitida por las cámaras de algunos drones de vigilancia.

    El espectáculo lúgubre tenía a muchas personas mirando pegadas a la pantalla, como si estuvieran viendo algo único por primera vez en su vida. Los edificios estaban prendidos fuego, algunos convertidos en nada más que cenizas y escombro. Las personas que estaban cerca de la explosión estaban gritando de miedo o del dolor. Se hacían pocos acercamientos, pero la gran mayoría mostraba a humanos con el cuerpo totalmente quemado tirados en el suelo, o corriendo intentando salvarse para luego desfallecer sin llegar más lejos. El asfalto en el sitio había resistido, pero estaba ya ennegrecido, y en algunas de sus secciones, se veían chispas intentando propagar el fuego.

    El miedo se apoderó de todos los que estaban allí presentes. Todavía no habían recibido información sobre qué era lo que había ocurrido, pero sabían que estaban ante una gran amenaza, que no dudaría en destrozar el planeta si eso hiciera falta. Noak, temeroso de no saber qué hacer, apretó los puños con furia al ver la nave en la que partió Ulrik sobre el cielo del planeta. Estaba claro para él que ya no lo volvería a ver, ni tampoco a Natasha o a los demás soldados.

    — Esto no está nada bien — Noak expresó su enfado — ¿A dónde demonios fueron a parar? ¿No era una simple misión de rescate? Eso nos decían los informes.

    — Eso fue lo que me llegó — Louryth, la administradora de la información, se sorprendía tanto como él — Al menos que…

    El dispositivo de la mujer empezó a sonar, lo cual no hizo más que ganarse la atención de todos los allí presentes, creyendo que podría tratarse de una forma de conseguir noticias al respecto de lo que estaba ocurriendo.

    — Habla — Louryth le contestó el llamado a quien intentó alcanzarla — Trata de no sonar muy sospechoso si tienes gente cerca.

    — ¡Louryth, qué bueno que contestas tan pronto! — la voz de un soldado se escuchó del otro lado.

    — ¡No grites! — Noak lo regañó — ¡Te pueden descubrir!

    — Nadie me está prestando atención — el soldado, de igual manera, bajó su volumen — Esto es grave. Me acaban de pasar información. El enemigo que tenemos al frente es Casseirem. El conquistador al que tanto miedo le tenía la Sociedad Galáctica, está aquí ahora.

    — ¿Casseirem? — Noak no se podía creer que fuera el responsable de todo.

    — Me han convocado a pelear, y van a reunir a todos los soldados que puedan — comentó ese soldado — Me aseguré de llamar a los hackers para que no le llegue la convocatoria a más de nuestro grupo, pero los que ya la hemos recibido tenemos que ir a pelear. No sé con qué me voy a enfrentar. El ejército no tiene tanta información para que podamos utilizar ahora. Aprovecharé esa pelea para ver qué es lo que descubro.

    — Agradezco tu lealtad, cuídate mucho — Louryth apreció ese gesto — Cualquier información será bienvenida.

    Para evitar prolongar por más tiempo la llamada y crear un posible enlace entre él y el resto, Louryth colgó su móvil, dejando así la sala enmudecida por más de un minuto. No fue hasta que uno de los criminales abrió la boca que otro sonido que no sea el de sus respiraciones se hiciera audible en el lugar.

    — ¿Tú no habías encontrado los restos de sus naves en un planeta remoto hace años? — Arnold aprovechó para preguntarle a Noak algo respecto a su pasado.

    — Hace bastantes años atrás, sí — Noak todavía lo tenía presente — Todavía formaba parte de Black Meteor, y todavía no conocíamos las respuestas a la Gran Catástrofe.

    — Quiere decir que la Tierra todavía existía en aquel momento — una de las mujeres del grupo aprovechó para recordar — ¿De verdad este personaje ha sobrevivido tantos años? ¿Y ahora está aquí para destruir y conquistar?

    — No son buenas noticias, para nada, cada vez que escucho el nombre de Casseirem, algo grave ocurre — Noak sabía que eso ya era un mal presagio — Luego de escuchar su nombre por primera vez, aterricé en Edagr, también por primera vez. Aquí fue donde los edagrianos descubrieron que seguíamos vivos, y que la Tierra debía morir. La segunda vez que lo escuché, fue de la boca de los humanos a quienes rescatamos de la Sociedad Galáctica.

    — Y la tercera vez, es por su presencia en este mundo — Zig veía muy poético todo — La tercera es la vencida, después de todo.

    — ¿Cómo nos vamos a enfrentar a eso? — Arker se fue por la pregunta que concernía su bienestar — No tenemos una bomba nuclear para lanzarle. Y si la tuviéramos, no creo que la milicia tome la decisión de lanzarla aquí, dada la mala fama que les hemos hecho ganar.

    — No tengo ni la menor idea de cómo lo vamos a enfrentar, por el momento, nos quedaremos aquí — Noak decidió que eso sería lo mejor — Este sitio está aislado. Galaxy era una ciudad con mucha gente, y tal vez por eso fueron el blanco de su ataque.

    — ¿Crees que cuando vea que somos pocos circulando por este sitio dirá “no vale la pena” y se irá? — Arker temía por una equivocación de su líder.

    — Salvo que tenga bombas de fuego ilimitadas, eso es lo que creo que hará — Noak se relajó al respecto — Nos defenderemos si nos atacan de alguna otra forma, pero creo que, mientras dirijan su atención a los centros más grandes de población, estaremos a salvo.

    — Eso no me reconforta para nada — Arker no estaba satisfecho con esa respuesta.

    — Mierda, quería tirotearme con los milicos que nos encerraron por más de diez años, no contra un tipo que tiene la fama de conquistar mundos allá por donde va — Zig estaba poco entusiasmado al respecto — Necesitamos pensar en algo en caso de que nos superen. Si los soldados que están de nuestro lado pasan mucho tiempo en este lugar, llamaremos la atención de la puta de Gwyn y el lameculos de su esposo. O peor de ese maldito monstruo.

    — Ya pensaré en algo a mi regreso — Noak estaba preparado para salir de allí.

    — ¿Regreso? ¿A dónde piensas ir? — Louryth se sorprendió de escucharlo decir eso.

    — A casa, con Hana — el soldado no planeaba irse a cualquier otro lado — Estoy seguro de que Gwyn habrá elegido algún sitio para refugiar a los civiles.

    — ¿Te vas a esconder con tu hija de los invasores? — Arker no creía que Noak fuera a realizar algo así.

    — No, pero la voy a esconder a ella — Jensen lo tenía bastante claro — No dejaré que pierda la vida en una invasión, como le pasó a Cade. Louryth, voy a necesitar de tu ayuda.

    — Lo que necesites, Hana es mi prioridad, al igual que tú — la mujer que lideraba junto a él estaba dispuesta a hacer lo que fuera necesario.

    — Que tus fuentes de información averigüen cual es el puesto de refugiados más protegido — Noak supo que no habría sitio más seguro — Allí es a dónde la voy a llevar. Y por favor, quisiera que me acompañaras.

    — ¿Y qué hay del resto de nosotros? — Zig no estaba muy contento con esa decisión de Noak.

    — Vendré ni bien pueda, saben que mi hija no puede protegerse sola, y si el ejército me detiene portando un arma, estaré en problemas — Jensen le respondió al criminal — No los abandonaré. ¿Creen que me quedaré al lado de perros leales a Gwyn, Thomas y Ace? Estaré de vuelta tan pronto me sea posible. Traten de entender mi lugar.

    Pese a que suplicaba por recibir un poco de sensibilidad de parte de quienes seguían sus órdenes, lo cierto fue que Zig y Arker no vieron con buena cara que Noak y Louryth se marcharan de aquel sitio, dejándolos a todos ellos a la espera de saber cuáles serían las siguientes órdenes a recibir, teniendo que rezar además para que no hubiera ningún ataque que les dejara inservibles las comunicaciones.

    Tal y como acordaron de palabra, Noak y Louryth se marcharon de la base que instalaron a metros de las tres ciudades principales. Debido a que no querían llamar la atención, los dos fueron a pie, sabiendo que podrían pedir asistencia a los militares encargados de traslados. Mientras caminaban, a Louryth se le ocurrió algo que quizá debían tener listo en caso de querer estar libres de cuestionamientos profundos.

    — Si los militares que manejan los refugios saben en dónde viven ustedes…

    — No saben — Noak no entendía el porqué de esa charla — Y si lo saben, no les importará.

    — Si llegan a tener una lista con tu domicilio, te interrogarán para saber por qué has elegido llevar a tu hija a un refugio que no es el más cercano a tu casa — Louryth lo veía con pesimismo — Sabes muy bien que tienen su base en Skymning por una razón. El refugio más seguro no estará situado en Himmel.

    — Iré yo solo, y diré que estábamos visitando a un amigo — Noak no se hacía demasiados problemas — Su deber es enfrentar esta amenaza, no hacer preguntas estúpidas a un padre viudo que quiere proteger a su hija.

    — ¿Y crees que cumplirán con su deber? — Louryth se lo preguntó de forma retórica.

    Noak no pudo dejar de pensar en eso. El hecho de que la que fue catalogada como una misión de rescate terminase con una nave de la humanidad siendo robada y con Casseirem en su planeta le hizo presagiar que algo grave podría haber ocurrido con Arick, Sky, Kite, Winter y el resto de los tripulantes que iban a bordo. Siendo familiares de las autoridades, odiaría que ellos hubieran perdido la vida, aunque ese parecía ser en ese momento el escenario más probable de todos.

    — ¿Cómo reaccionará el ejército ahora que no tienen a sus hijos aquí? — Noak tenía cierto interés en ver su modo de actuar ante esa crisis.

    […]

    — Las cámaras telescópicas de esta nave son muy potentes — Olzac alababa la tecnología de los seres humanos — Posiblemente así fue cómo rastrearon el origen de mi mensaje.

    Desde la sala de comandos, Casseirem estaba acompañado por Mirva, Sered, Olzac y un puñado de soldados e ingenieros de todas las especies previamente conquistadas por él. El conquistador miraba con una sonrisa los efectos inmediatos y secundarios del lanzamiento de su último carbonizador. Estructuras de mediano y pequeño tamaño seguían colapsando, cada vez menos con el paso del tiempo, pero sin detenerse ante lo sucedido. Cientos de vehículos terrestres aparecieron en escena, empezando a trasladar a los heridos hacia sitios seguros para alejarlos del epicentro de lo que fue su saludo a los humanos. Los cadáveres simplemente eran puestos fuera de sitio, dando oportunidad a los rescatistas de centrarse en quienes todavía podían salvar.

    — La ciudad de los cadáveres ardientes — Casseirem pensaba en otro buen apodo para ese lugar — Hay tantos nombres que le podemos dar a un sitio así. Pero tal vez sería mejor obligar a los humanos a hacerlo. Sería una buena forma de hacer que entiendan que serán esclavos por las malas.

    — Veo que no dejan de trasladar a todos los heridos al mismo sitio — Mirva opinó, mirando las diferentes imágenes en los monitores — Debe ser un centro para tratarlos. Ese edificio mediano, en las afueras de la ciudad.

    — Déjame ver si es totalmente cierto, me distraje un poco viendo como siguen cayendo sus estructuras de concreto — el conquistador se regocijaba en ese espectáculo.

    Haciendo caso a las indicaciones de su expareja, Casseirem centró la vista en el sitio al que ella señaló. Era todo tal y como lo decía Mirva. Un gran número de vehículos viajaban hacia ese lugar, y humanos con armaduras dejaban a los heridos en lo que parecían ser camillas, dejándolos en las manos de otros que estaban vestidos con ropa de color verde y blanco. Pese a toda la muerte que habían ocasionado con un solo ataque, no parecía que hubiera demasiada seguridad en ese lugar. Eso fue lo que iluminó la mente del conquistador primero.

    — Sered, te encargo la responsabilidad de librar la primera batalla en Edagr — Casseirem habló con confianza con su yarlemiano.

    — Sí, Casseirem, dime qué hacer — Sered estaba dispuesto a cumplir.

    — Ve a ese lugar y mata a todos los que estén allí dentro — Casseirem hizo énfasis en los que no eran guerreros — Así evitaremos que ayuden a sus heridos y les enviaremos un mensaje claro. No estarán a salvo mientras sigan presentando resistencia.

    — ¿Quieres alg más? — preguntó, deseando saber si contaba con objetivos secundarios.

    — Si es posible, róbate alguno de esos vehículos que usan, quisiera estudiarlos — Casseirem creyó que les podrían ser de utilidad — No sé si lo podremos subir a la nave, pero al menos, así sabré cómo funcionan.

    — Cuenta en qué así actuaré — Sered estaba listo para descender junto a un escuadrón.

    — Veamos cuanta fuerza tienen luego de nuestro primer gran golpe contra ellos — Casseirem estaba entusiasmado por ver de primera mano la pelea entre humanos y sus guerreros.

    […]

    Desde el cuartel general, Gwyn pudo notar cómo la nave que los enemigos se habían robado y desde la cual lanzaron el carbonizador por fin estaba moviéndose tras el primer ataque. La comandante maldecía en sus interiores al ver eso, ya que creyó que podría ser el inicio de un posible nuevo ataque, lo que mermaría más a la población y sus esfuerzos de rescate para con los ya heridos en las primeras horas de la invasión.

    — Que no se pierda la nave — ordenó — Sé que es muy rápida, pero traten de mantenerla en foco.

    Los operarios de las cámaras telescópicas instaladas en el planeta Edagr siguieron las órdenes dadas por la comandante que había permanecido en su mundo. La nave humana no se movió con gran velocidad, y parecía que simplemente surcaba los cielos como si realizara un paseo en el aire. Esta se detuvo al cabo de unos minutos en las afueras de Galaxy, y fue allí que empezó a descender. Gwyn tuvo que teclear rápido los comandos necesarios para poder visualizar desde su monitor las cámaras de los edificios que estaban en el exterior, y allí poder encontrarse con los invasores.

    Para cuando logró hacerlo, un escuadrón formado por unos trescientos guerreros estaba en movimiento. No tenía soldados allí, y necesitaba más información antes de darles la orden de acudir a un enfrentamiento con ellos. Los enemigos se veían portando armaduras y fusiles de batalla. Solo con las imágenes a su disposición le era imposible saber si contarían con explosivos o algún otro artilugio para el combate, lo que hacía que la incertidumbre reinara todavía más en ella.

    Decidió actuar cuando pudo detectar el destino de los enemigos.

    — ¡Thomas, el enemigo avanza hacia el hospital general de Galaxy! — Gwyn le dijo el movimiento del enemigo — ¡No sé qué pretenden, pero debes ir a proteger a los doctores! ¡Trata de capturar a alguien y veamos qué información nos puede conceder!

    — Entendido, comandante — Thomas habló con respeto — Me aseguraré de que ningún civil más pierda la vida el día de hoy. Ya hemos tenido una gran tragedia en nuestro mundo. No necesitamos que el número de víctimas sea mayor.

    — Son trescientos guerreros, sé que tu escuadrón no es tan grande, pero haré que te vayan a ayudar — Gwyn procuraría tener todo despejado para que pudiera actuar — También quitaré a los vehículos de allí. Buscaré otro hospital para trasladar a los heridos. Así podrás pelear tranquilo.

    — Quienes deben tener miedo son ellos, porque ahora sentirán la furia de la humanidad — Thomas estaba decidido a actuar con ferocidad en esa batalla.

    […]

    Cuando el grupo de Sered, compuesto por una mezcla de guerreros yarlemianos, velivinos y cirgrencianos logró llegar al punto en el que los heridos estaban siendo tratados, se encontraron con una oposición por parte de la humanidad. Las calles por las cuales se situaba la entrada estaban cubiertas por soldados humanos, portando los escudos que usaron en el primer contacto de Casseirem para con ellos. Esto representaría una desventaja para aquel grupo, pero a medida que más se iban acercando, Sered creyó que tenían la ventaja numérica.

    — Podemos ganar — un velivino cercano a él le sugirió atacar — Esos escudos tal vez no sean tan resistentes como parecen.

    — Sered, te habla Mirva — su pareja se comunicó con él por radio — No sé por qué te detuviste, pero te informo que más humanos se acercan a tu posición. Debes actuar rápido.

    — Está decidid, lanzaré el ataque — Sered se vio complicado por las palabras dichas por quien era su pareja dentro del grupo — ¡Carguen! ¡Por Casseirem!

    Listos para entrar en un combate por primera vez en años, los cirgrencianos, yarlemianos y velivinos a las órdenes de Casseirem se vieron entusiasmados por el sencillo grito de guerra brindado por el líder de aquel escuadrón. Sered se quedó quieto dejando a otros para liderar la embestida en contra de los humanos, y no fue hasta que se encontró en el medio de sus soldados que empezó a correr al frente.

    Gritos empezaron a inundar las calles del planeta Edagr una vez más, listo para ser testigo de otra batalla entre sus habitantes e invasores.

    Desde su posición al frente de la barricada, Thomas se preparó para defender apropiadamente a todos los civiles que allí estaban siendo atendidos junto al personal médico que cumplía con sus deberes.

    — ¡Fuego! ¡Qué no se puedan manchar las manos con la sangre de otro humano más! — Thomas buscaba a toda costa minimizar las pérdidas.

    El subcomandante de DCT y todos los que estaban en la primera línea clavaron sus escudos en el suelo, agachándose y dándole la oportunidad a los suyos para abrir fuego sobre el enemigo. Ni bien las primeras balas fueron lanzadas, la respuesta no tardó en llegar. Thomas sentía como su escudo vibraba con los impactos de las balas de los enemigos. Por la forma en la que estas golpeaban, asumió que su arsenal era más poderoso que el de la Sociedad Galáctica.

    — Si tuviéramos los mismos escudos que antes, quizá ya estaríamos teniendo bajas — Thomas agradeció que la experiencia los había fortalecido.

    — ¡Comandante Delleo, nos van a embestir! — gritó despavorido uno de sus soldados.

    Thomas se levantó un poco para mirar sin correr ningún riesgo, y pudo ver que eso era cierto. El escuadrón enviado por Casseirem, en el cual no sabían si estaba presente, se acercaba a ellos con la clara intención de impactarlos directamente. Solo unos once cadáveres de los enemigos estaban en el piso, pero el resto de ellos corría confiando su vida a la dureza de sus armaduras de batalla. Thomas apretó los dientes, sabiendo que un combate directo sería más difícil de manejar, y quería reducir más sus números antes de llegar a esa clase de conflicto.

    — ¡Con fuerza, resistan la embestida y creen aberturas! — Thomas creyó que sería lo mejor para hacerles frente — ¡Encuentren sus puntos débiles y disparen allí!

    Viendo como la unidad enemiga se les estaba por echar encima, los portadores de escudos se acercaron para tener mayor probabilidad de resistir la carga enemiga. Los que tenían los rifles estaban listos para abrirse paso entre la multitud de enemigos y causar tantas bajas como sus armas permitieran hacer. Llegó el momento en que se dio el choque.

    Para sorpresa de Thomas y de los humanos, los cirgrencianos, velivinos y yarlemianos que iban con Casseirem contaban con una fuerza física muy superior a la de aquellos seres que integraban la Sociedad Galática. Solo unos pocos pudieron hacer frente al ataque, ya que Delleo y otros de sus soldados terminaron tirados en el suelo por aquel movimiento atrevido que realizaron los enemigos.

    Thomas rodó un poco hacia atrás tras soltar el escudo, fijándose en cómo sus soldados y algunos enemigos de la primera línea caían muertos cerca de donde estaba él. A distancia considerable, los disparos de los fusiles no eran capaces de dañar las armaduras de los enemigos, pero a menor distancia, no solo el daño era mayor, sino que también la cantidad de disparos recibida en una franja más chica de tiempo.

    Delleo se puso de pie y tomó su escudo con facilidad, sin anclárselo a su brazo. Entró a la pelea dando golpes con el instrumento de defensa a los enemigos, moviéndolos del frente sin matarlos, pero dejándolo derribados para que sus soldados pudieran rematarlos más fácil. Una vez que él y otros soldados estaban casi en el medio de los atacantes, empezaron a abrir fuego en la misma dirección, ocasionando bajas en el bando enemigo.

    No pasó mucho tiempo hasta que fueron blancos para una embestida más. Thomas logró quitarse de encima a un yarlemiano que buscaba atacarlo tan solo con un giro y un buen impacto de su escudo en el casco, pero un velivino fue capaz de conseguir lo que su compañero no había podido anteriormente. Thomas quedó boca arriba en el suelo, y pudo ver como el enemigo estaba queriendo apuntarle bien con el rifle para acabar con él. Sacudió sus piernas lo suficiente como para darle una patada en los brazos, y así hacerlo soltar su arma. Mientras este se iba a levantarla, Thomas se alzó con un gancho que le dio en la parte baja del mentón. Con su arma de asalto le logró asestar una ráfaga de disparos que rompieron su casco y acabaron con su vida.

    Notó que fue elegido por dos cirgrencianos como víctima de su ataque. Los dos iban bien sincronizados para taclearlo, lo que le dio la chance de defenderse en simultáneo de ellos. Thomas lanzó su rifle lo más alto que pudo, y con un fragmento de energía en cada mano, disparó contra los enemigos, quienes quedaron levemente aturdidos. El soldado se acercó a ambos y con un codazo a cada uno los derribó al suelo en direcciones diferentes. Atrapó su fusil a tiempo de que este cayera al suelo, pudiendo acribillar a balazos a quien cayó a su derecha. Pudo percibir el momento en el que el otro que tiró a la izquierda lo iba a atacar, por lo que se movió rápidamente de su lugar y con un giro levantó su pierna para darle una patada en la cabeza, lo cual convirtió a aquel atacante en blanco fácil para su rifle.

    — ¡Detrás de usted, Delleo! — el aviso de un soldado lo puso en alerta.

    Sered se dirigió de lleno a Thomas para darle un placaje. Pese a la advertencia, Thomas no fue capaz de esquivarlo o resistirlo, y terminó por caer derribado por uno de los generales del enemigo, viendo como su arma de fuego se alejaba deslizándose sobre el asfalto. Sered puso sus dos piernas sobre la cintura de Thomas, para así mantenerlo en el suelo. Sin rifle y sin escudo, el soldado y comandante humano debió actuar rápido.

    El yarlemiano enemigo abrió fuego con su arma, viéndose asombrado de como el humano creaba un escudo de energía con las manos, lo suficientemente fuerte para reflejar las balas hacia el suelo, y salvando su vida de una muerte segura. Con suficiente energía acumulada, Thomas golpeó el arma del enemigo liberando todo lo que tenía, haciendo que así dejara de disparar. Aprovechó el momento para tomar su rifle y trató de quitarse a su rival de encima pronto. Sered hizo lo posible para mantenerlo retenido, por lo que Thomas tuvo que golpearlo con la culata de su arma de fuego. Sered se movió lo suficiente para darle oportunidad de que él se levantara. Tras encontrar el gatillo, Thomas lo accionó, queriendo matar rápidamente a su enemigo con un arma robada. Sered reaccionó rápidamente y puso sus antebrazos delante de su casco, permitiendo así que ninguna bala llegara a destino. Esas imágenes fueron rápidas, pero no imperceptibles para el subcomandante de DCT.

    — ¡Sus antebrazos son la parte más dura de su armadura! — Thomas advirtió a todos sus soldados por radio — ¡Eviten que los puedan usar como cobertura!

    — Eres muy fuerte, human — Sered alabó el poder mostrado por su enemigo — Igualmente, caerás muert ante mí.

    — ¿Me vas a matar siendo que ni siquiera puedes hablar con propiedad? — Thomas quiso usar esa cualidad del enemigo en su contra para intimidarlo.

    Con una acción rápida, Sered pulsó un botón oculto a simple vista en su armadura. Esa acción hizo efecto de inmediato, y Thomas sintió como una descarga eléctrica empezó a recorrer su arma. Viéndose aterrado de que pudiera quedar gravemente dañado y terminar perdiendo su poder como le pasó a su amiga Agustina hacía años en el planeta de Tzorkun, el militar humano logró soltar el arma y dejarla caer. Sered soltó el botón para detener la descarga, y trató de tomar en el aire su rifle y así poder tener la ventaja sobre el humano, pero este fue todavía más veloz que él. Formando una maza con sus manos, Thomas impactó un golpe en la cabeza de Sered, lo que hizo que este retrocediera sobre sus pasos. Acto seguido, pegó una patada a su rifle, dejando así desarmado al enemigo.

    — ¡Muere! — Sered quiso intimidarlo con un grito de batalla, al mismo tiempo que se le arrojó encima.

    Sin armas de fuego y sin escudos, los dos líderes se encontraron en una pelea cuerpo a cuerpo. Sered fue capaz de conectar los primeros dos, el primero un puñetazo en la cabeza y el segundo un codazo en el pecho. La fuerza del yarlemiano causó que Thomas retrocediera un par de pasos de su lugar, teniendo que pelear para mantener su equilibrio. El tercer ataque de Sered sería una imitación de la acción que Thomas realizó para desarmarlo. Formó una maza con sus puños y trató de conectar otro golpe más en la cabeza del humano. Thomas, sabiendo que debía resistir, colocó ambos antebrazos frente a su cabeza, haciendo que el ataque de su enemigo rebotara contra el metal de su armadura.

    Sintiendo el golpe, pero sin ceder ante la presión enemiga, Thomas respondió atacando con un rodillazo al mentón del yarlemiano. Este se tambaleó un poco por el golpe. Delleo respondió con un puñetazo acompañado por un fragmento de energía, un ataque que no llegó a ser lo suficientemente fuerte para tirarlo al puso. Su siguiente golpe fue un gancho, con el cual le liberó energía de calor en la cabeza. Sered estaba a punto de caer al piso tras la seguidilla de tres golpes, pero logró clavar una de sus rodillas en el suelo para evitarlo. El metal de su armadura no fue suficiente para protegerlo del daño, y lanzó un grito de dolor al atajarse de esa manera. Sered juntó ambas manos y accionó un compartimiento en los antebrazos de sus armaduras, algo que Thomas no fue capaz de ver.

    Delleo supo que, si lograba tumbarlo al suelo y arrojarlo a varios metros de su posición, tendría el tiempo suficiente para tomar un rifle y ejecutarlo. Se acercó hacia él listo para darle una patada, y en ese momento, Sered apuntó con ambos brazos a su cuerpo. Los lanzallamas de su armadura se activaron en ese instante, liberando desde cada uno de ellos una potente llamarada que envolvió por completo el metal de la armadura de Thomas. Siendo un artefacto preparado para la batalla, el fuego que tocó el cuerpo del humano se extendió rápidamente, y Delleo empezó a sentir como la temperatura de su cuerpo aumentó de golpe al mismo tiempo que el resistente metal de su armadura comenzaba a quemarse sobre él. Sered no se detuvo ahí, y siguió atacando con su lanzallamas de guerra hasta que el fuego cubrió todo el cuerpo del subcomandante Delleo, quien gritaba horrorizado y adolorido mientras su piel se quemaba a más no poder.

    Guerreros de ambos bandos se distrajeron por los gritos del humano, y algunos perdieron el foco completo de la batalla, centrándose en la terrible escena que veían ante ellos. Actuando sin pensarlo dos veces, Thomas accionó el mecanismo de emergencia de su protección, quitándose el casco y la armadura en un instante, y dejando caer ambas piezas ardientes al suelo. Nada más estuvo libre, Sered repitió el ataque. El yarlemiano atacó con un solo lanzallamas en esa ocasión, apuntando a todas las partes del cuerpo de Thomas.

    — ¡Mierda! ¡Arde, quema! ¡Agua, alguien! — gritaba mientras sentía como todo su cuerpo estaba siendo consumido por el fuego.

    Cuando cayó al suelo lo único que pudo hacer fue rodar, creyendo que eso serviría de algo para apaciguar el fuego, pero no consiguió ningún efecto favorable. Thomas siguió gritando en agonía mientras el fuego quemaba su cuerpo en su totalidad. No duró más de dos minutos así, ya que, en ese tiempo, su cuerpo terminó cediendo. Incapaz de soportar más dolor de parte de su enemigo, Thomas cayó muerto en el campo de batalla. Pese a todo, un incendio se había desatado con su cuerpo siendo el centro del mismo.

    — ¡Mataron al subcomandante! — gritó un humano, quien veía con mucho miedo esa escena.

    — ¡Thomas Delleo está muerto! — una de las soldados se veía aterrada — ¡Pueden quemarnos a todos como un maldito papel!

    — ¡No dejen de pelear, esta batalla es para proteger el hospital! — otro soldado quería que no se perdiera la moral.

    Sered aprovechó que no tenía más enemigos cerca para poder tomar su rifle y así poder continuar asediando el sitio al que Casseirem le hizo atacar. Mientras estaba en eso, un mensaje de su líder lo distrajo temporalmente de la batalla.

    — Tú nunca usabas el lanzallamas para ganar una pelea, Sered — el conquistador primero se impresionaba — ¿Acaso temías por tu vida?

    — Este human me llev al límite — Sered fue honesto con Casseirem — Si dejaba que siguiera, me habría asesinad…

    […]

    Quien estaba atenta al combate desde otra punta del planeta era la comandante Gwyn Fairin. La mujer estaba observándolo todo desde las cámaras que iban equipadas en algunos de los edificios cercanos al hospital. En su monitor fue capaz de verlo todo, incluyendo la forma en la que uno de los enemigos había matado a su pareja prendiéndolo fuego y condenándolo a arder y pasar una de las peores agonías en sus últimos momentos de vida.

    — No… Thomas… — Gwyn estaba en una gran negación — Kite, Sky y tu… ¡No! ¡No es posible! ¡Los he perdido! ¡Me los han arrancado! ¡¿Por qué tuvo que pasar esto?! ¡¿Cómo voy a continuar ahora?! ¡Me lo quitaron todo! ¡Asesinos!

    Tras ver lo que Casseirem había hecho con Kite, la muerte de su amado y la falta de noticias de lo que había ocurrido con su hija, Gwyn no pudo pensar en ningún escenario positivo para ella a partir de ese momento. La mujer se llevó las manos a la cabeza para luego cubrirse el rostro. Lágrimas de un profundo dolor caían de sus ojos al verse ya sin ningún integrante de su familia con ella.

    Consideró que había soportado bastante en un único día, y se tomó su tiempo para llorar por todas esas pérdidas. Cinco minutos después volvió a centrar su mirada en los monitores y así seguir la batalla, excepto que ya no quedaba nada para seguir.

    — Se terminó… — Gwyn estaba atónita a lo que sus ojos mostraban.

    No quedaba nadie que se opusiera a la fuerza de ataque de Casseirem. Unos pocos soldados que estaban con vida se alejaron del sitio, luego de que la enorme mayoría hubieran sido asesinados en batalla. Algunos tuvieron la mala fortuna de sufrir el mismo destino que el subcomandante, puesto a que algunos cuerpos tirados en el piso estaban desprendiendo fuego, y sin moverse un solo centímetro.

    Sin estar consciente de las cámaras a su alrededor, Sered reagrupó a todos los cirgrencianos, yarlemianos y velivinos que habían sobrevivido a la batalla. Ante la vista de la comandante Gwyn, el líder de aquel escuadrón y fiel sirviente de Casseirem dio la orden y tanto él como los suyos cruzaron las puertas del hospital donde los heridos por el carbonizador estaban siendo atendidos.
     
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    Manuvalk

    Manuvalk el ahora es efímero

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    Saludos, amigo mío. Por suerte el foro nos dejó comentar y no se cayó en el momento justo (esperemos que se mantenga bien :whistle:). Respecto al capítulo, regresar al pov de Edagr estuvo genial porque hemos podido ver los daños que hizo el carbonizador de Casseirem sobre la ciudad de Galaxy y sobre todo, el daño que puede causar el conquistador pese a los pocos recursos con los que cuenta. Sin más que decir, paso directo a comentar.

    El comienzo nos pone rápidamente en situación. Galaxy ha sufrido severos daños y Gwyn, aún en shock por todo lo ocurrido (ver las cabezas de Kite y Allecreod además de la destrucción de una ciudad :sadexo:), se comunica con Sargion y Thomas para advertirles de que deben ir a rescatar a los heridos, algo que los dos hombres no dudan en acceder. Sargion propone encargarse del rescate y dejar a Thomas para la protección de aquellos que hayan sobrevivido, ya que sus divisiones tienen los roles claros. Tras esto, la comandante Fairin se comunica con su pareja y subcomandante Delleo para decidir entre los dos que una vez regrese Ace, será desplazado de su puesto debido a su espantada inesperada. Y bueno, no les culpo, es comprensible que tomen esa decisión. Adoro a Ace pero se precipitó seriamente en su decisión. :astronauta:

    Acto seguido pasamos a ver a la Repelente Army (se les quedó el nombre, ya no me puedo dirigir a ellos de otra forma... o bueno sí, pero se entiende :yagami:). Noak, Louryth, Arker, Zig y el resto se encuentran viendo por las noticias el ataque de Casseirem a la ciudad de Galaxy mientras empiezan a preocuparse, cuando de pronto, reciben un llamado de un soldado del ejército (una rata infiltrada :ewww:) que les revela que se trata del conquistador primero y que los han enviado a enfrentar a cualquier enemigo que ponga un pie allí, por lo que no sabe qué va a pasar. Obviamente Noak decide que debe resguardar a Hana y pide ayuda a su nueva pareja, aunque los dos criminales referentes no se fían y parecen molestos con que Noak y Louryth se vayan en ese momento de la base, pese a que se les ha indicado a todos que se queden ahí a la espera. Y bueno, sería hermoso que Casseirem soltara otro carbonizador sobre esa base... una lástima que no tiene más. :angrycat:

    Después vemos a Casseirem y su séquito observando por las cámaras de la nave cómo los médicos de la humanidad y los rescatistas ayudan a los heridos, lo que provoca que el cirgrenciano ordene a Sered que vaya con un escuadrón al hospital en el que están siendo evacuados los afectados por el carbonizador. Rápidamente pasamos a ver a Gwyn, que vislumbra eso y le indica a Thomas que acuda con su escuadrón a defender el hospital, mientras solicita más apoyo y prepara otro lugar al que enviar a los heridos. La situación se empieza a tornar tensa a partir de este punto y no es para menos.

    Finalmente, se da la batalla en la que las fuerzas de Casseirem, lideradas por Sered, enfrentan a los soldados de la humanidad liderados por Thomas. Obviamente, ambos líderes se encuentran en el campo de batalla, donde vemos que los soldados del conquistador son extremadamente fuertes en el cuerpo a cuerpo. Sered y Thomas tienen una lucha épica donde el humano farmea tremenda aura en ciertos momentos, pero la armadura de Sered es una caja de sorpresas y en una de estas saca unos lanzallamas que terminan prendiendo en fuego al subcomandante Delleo, terminando con su vida. Posteriormente, Gwyn es testigo de cómo ha muerto su marido y se da cuenta que ha perdido a toda su familia en menos de un día, lo que la hace sufrir profundamente, terminando así el capítulo. :shani::anicry:

    Pero oye, cuando Thomas se puso en modo prime, literal me imaginé esto:
    komik.gif

    Y bueno, amigo... luego no me vengas diciendo cosas de que yo maté a Owen en LV2 y de que dejé huérfano de padre a su hijo, etc. Mira lo que hiciste tú, destruiste una familia completa. Sé que Sky sigue viva (de momento angrysnake) pero a ojos de Gwyn, está sola y técnicamente, lo está hasta que se demuestre lo contrario. Encima has matado a Thomas, uno de los OG's de esta historia, que ya veía su muerte cerca cuando se ponía a farmear tanta aura con frases y movimientos de combate top... pero joder, amigo, vaya golpe más duro. Era de mis favoritos, obviamente, y su muerte es más dura que la de Kite y Allecreod sin duda alguna. Pero bueno, sea como sea, solo te diré que tu cupo de quejas sobre Owen ya lo has completado; yo maté a uno y tú mataste a dos miembros de una misma familia. No sé que es peor. :blue:

    En fin, buen capítulo que deja en evidencia que Casseirem no será tan fácil de derrotar y ya tenemos la primera muerte importante de la parte final, que de seguro no será la última, porque viendo a Gwyn, capaz se vuelva loca y vaya a pelear hasta morir. Ay, ¿qué hiciste, amigo? :Why: No me voy a repetir pero ya sabes que pienso. Al margen de eso, capitulazo y ya estoy con ganas de ver qué es lo próximo que ocurre, especialmente en Edagr. :vibing:

    Será en la próxima juntada si el foro nos lo permite. Un abrazo y cuídate. :/*-*\:
     
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  13. Threadmarks: Grandes ausencias
     
    Agus hincha de Boca

    Agus hincha de Boca Equipo administrativo Comentarista empedernido

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    Saludos. Con un poquito de demora, publico el capítulo 7 de esta parte final. Vamos que nos acercamos al ending de la historia.

    Quiero agradecer como siempre a mi gran amigo Manuvalk por seguir esta historia semana tras semana. Y espero que tanto este como los otros capítulos que queden también sean de su agrado. Es un placer tenerlo por aquí para seguir leyendo y adentrándonos en las leídas en simultáneo que llevamos.

    También aviso que la cronología está actualizada al igual que la guía. Sin más para decir, dejo el capítulo.











    Grandes ausencias:

    — Los reportes de seguridad indican que es seguro avanzar por la zona — un periodista, rodeado por un total de cinco policías, se adentraba en los pasillos manchados de sangre de uno de los hospitales de Galaxy — Lo único que sabemos de estos extraterrestres, por el momento, es que son parte del ejército de Casseirem. Un alienígena que se enfrentó a la Sociedad Galáctica años antes de que aparecieran en nuestro mundo a desatar un conflicto.

    A parte de él y de los policías que lo rodeaban, un equipo con camarógrafos se encontraba transmitiendo lo que había quedado del hospital tras lo que fue un primer enfrentamiento sangriento entre el ejército humano y un grupo hostil de los invasores, entre los cuales se desconocía si Casseirem formaba parte o no.

    — Según la información que tenemos, la batalla terminó hace una hora y media, y esos invasores dejaron el hospital hace una hora — continuó relatando el periodista — No mostraremos en la transmisión lo que ocurre aquí, pero créanme cuando les digo que esto es una masacre. No han dejado a nadie en este hospital con vida. Personal médico, auxiliares y los pacientes heridos por aquella bomba que nos lanzaron… todos han muerto. Fueron asesinados de forma grotesca, algunos incluso incinerados. No quiero imaginarme el dolor de las familias que esperaban una llamada para tener esperanzas sobre el bienestar de sus seres queridos que lograron sobrevivir al ataque inicial. Un valiente equipo de soldados integrado por el subcomandante Thomas Delleo trató de defender este lugar. Pero no fue suficiente. El comandante y su grupo cayeron en batalla. Ahora, todos los que hemos sobrevivido estamos asustados, o por lo menos, yo lo estoy… ¿Qué nos protegerá si nuestros protectores caen? Thomas Delleo fue héroe en la guerra contra los edagrianos, y luchó para mantenernos a salvo de la Sociedad Galáctica. De aquellos héroes quedan pocos, y es posible que todos acaben perdiendo la vida si los guerreros de Casseirem son tan feroces. Mis palabras para las autoridades policiales y militares, y es solo mi opinión… Necesitamos que haya un plan, y necesitamos conocerlo. Por favor, no más secretos. Todo lo que sepan del enemigo tiene que ser conocido a cada momento. No creo que alguien pueda estar tranquilo hasta entonces.

    […]

    — Cretino, pongan una transmisión de internet — Zig sabía que las palabras de aquel periodista eran solo para asustar — Tratando a los milicos como héroes.

    — Que hipócrita decir que no tenía que haber secretos, pero ocultando las imágenes de lo que pasó en el hospital — una de las mujeres del grupo criminal opinó al respecto — Deberíamos poder verlo, para que sepamos lo que pasará cuando nos quedemos cara a cara con ellos.

    — A estas alturas, tal vez sea mejor no mirarlo, solo saberlo me asusta — Arker empezaba a temblar, mientras con su teléfono controlaba la fuente de la pantalla que estaban mirando todos juntos.

    Los soldados a los que no les llegó ningún comunicado para acudir a la acción estaban en compañía del grupo criminal que habían reclutado para su misión. La partida de Noak y Louryth los dejó a todos a la expectativa, puesto a que no tenían un procedimiento a seguir para casos de emergencia como ese. Todo lo que podían hacer era esperar a que sus infiltrados en el ejército les pasara más información al respecto de todo, puesto a que ellos ya sabían de antemano aquello que había sido dicho en televisión.

    […]

    En la transmisión que estaban viendo apareció la imagen de una mujer bastante anciana por el paso del tiempo, pero que no dudó en hacer una aparición en público cuando la situación lo ameritaba. Junto a ella estaba una mujer mucho más joven, periodista, para otro grupo informativo. Una entrevista estaba por tener lugar, y pese a que no hubiera militares alrededor, el tema principal del conflicto sería lo sucedido en la ciudad de Galaxy, donde la mujer mayor había estado viviendo en los últimos años de su vida.

    — Nos acompaña aquí mismo una gran figura de la historia, la primera mujer que tuvo el honor de ser la presidenta de la humanidad en Edagr — la entrevistadora comenzó presentándola para aquellos que no la tenían en su radar — Una mujer que sirvió con gusto a toda su gente, que incluso trabajó con el difunto líder de Zenith, Magnus. Alguien que esperemos tenga ideas para afrontar esta crisis. La señora Juniper Ness.

    — Es un placer estar aquí, aunque preferiría que las circunstancias fueran mejores — la ex presidente se presentó con un tono de voz muy bajo — Quiero dejar mis condolencias a todos aquellos que han perdido a un ser querido el día de hoy. Y mis mejores deseos para aquellos que están con el corazón en la boca esperando recibir buenas noticias.

    — Juniper, perdón por nuestra forma tan directa de preguntar, pero nos dicen que usted planea tomar de nuevo el rol de presidente de la humanidad… ¿qué tanto de verdad hay en eso?

    — Me llegó un mensaje directo de la oficina de nuestro actual presidente… él se encontraba en Galaxy al momento del ataque — Juniper explicó su aparición — He sido contactada debido a que el presidente, de quien aún no sabemos nada, me había seleccionado a mí junto a otras personas para sucederlo en caso de que a él le ocurriese algo. No era yo la primera en la lista, solo se dio el terrible suceso de que quienes estaban antes de mí fueron encontrados muertos… Galaxy fue mi hogar en mucho tiempo, y esos invasores han destruido su esplendor, y han ocasionado las muertes de muchos buenos ciudadanos… Quiero conducir al pueblo humano hacia un escape de estos monstruos, puesto a que no me quiero ver envuelta en una pelea contra alguien que ha conquistado otros mundos. Ganemos o perdamos, el costo para la humanidad sería muy alto. Y siendo que el poder militar está separado de mi jurisdicción, no puedo garantizar la protección de toda la gente que tiene miedo. La oficina del presidente solo tiene autoridad sobre los policías y los ministerios de seguridad. Pero el músculo de la humanidad lo tiene la milicia. Quiero hacerle saber a todo el mundo que los policías y yo estamos para servir. Pero puede que no sea suficiente solo con eso.

    — Ha mencionado a la milicia, con quienes muchos de nosotros recordamos pequeños conflictos — la periodista los tenía claros — Recuerdo que, cuando dejó la presidencia, lo que dijo a su sucesor fue que tenía que aprender a tragar las píldoras de la derrota cuando se reuniera con los militares.

    — ¿A qué vienen estos recordatorios?

    — ¿Tiene algo que decirles a los líderes de la milicia? — recibió la invitación para hablar — Esta es su oportunidad. Tal vez la estén mirando ahora.

    — A la comandante Gwyn Fairin le ofrezco mis condolencias — Juniper miró fijamente a la cámara al momento de hablar — Sé que has perdido a tu compañero de vida en esta batalla del día de hoy. Y sé que te sientes con el deseo de continuar al mando en su honor, pero no tiene por qué ser así. Puedes poner a disposición al ejército, y luchar bajo nuestras órdenes. Liberarías una carga pesada de tus hombros… En cuando al comandante Ace Lakor… sé que no estás en Edagr ahora mismo. No tengo forma de saber si sabías que esto pasaría y fue por eso por lo que huiste. Pero eres un cobarde. Siempre me lo pareciste. Ahora, por fin puedo hacer que la gente entienda lo que eres. Tu lugar es en este planeta, protegiendo a las personas. En vez de eso estás en el espacio exterior, mientras el resto de nosotros lloramos adoloridos y asustados. Por favor, te suplico que tengas un gramo de decencia y empatía por aquellos que están muertos aquí y ahora, y des un paso al costado. No soy una heroína de guerra, por lo que desconozco ese orgullo. Pero no dejes que caigamos ante eso. Por favor. Lo suplico.

    […]

    Gwyn estaba mirando también esa transmisión. La comandante de DCT lo hizo más por curiosidad que por alguna otra cosa. Ver de nuevo a Juniper Ness la transportó en el tiempo a épocas pasadas, donde ella tenía que soportar su presencia al tiempo en el que tuvieron una crisis con el agua. No creyó que la mujer hubiera cambiado durante todo el tiempo que transcurrió.

    — Maldita zorra — Gwyn sollozó en silencio en su asiento — Miles han muerto, y yo perdí a mi esposo… Y a ti solo te importa tener al ejército obedeciendo tus órdenes… Tu único reclamo válido es hacia Ace.

    A pesar de no apreciar ni un poco las palabras que fueron dichas por la ex presidente, quien regresaría a su cargo ante la ausencia del actual líder político de la humanidad, ella sí que vio con sentido el descargo que la mujer hizo sobre el comandante Lakor. Como líder de una de las divisiones del ejército, Ace pasó por alto su autoridad y abandonó el planeta sin consultarlo con ellos dos.

    — Quizá, si hubiéramos considerado el peligro posible… — Gwyn se imaginaba escenarios alternativos, y cada uno de ellos la devastaba por dentro — Tú habrías estado aquí. Y tal vez mi amado Thomas estaría con vida. ¿Qué es lo que voy a hacer ahora? Lo único que me queda es esperar a que me des la noticia de que mi hija está muerta, también.

    Ninguna alerta o avistamiento de las tropas de Casseirem se había producido luego de que el escuadrón enviado por este dejase el hospital. Eso le dio a la mujer el tiempo suficiente para poder sufrir en silencio y soledad la pérdida de aquel hombre de quien se había enamorado hace años y con quien pudo formar una familia, la cual también parecía estar a punto de desaparecer.

    Gwyn cerró los ojos y apoyó su cabeza en la mesa, cubriendo su nuca con ambos brazos. La mujer no dejaba de pensar en todo el dolor que sentía, y que había estado acumulando desde los primeros momentos.

    — Harold, Julie, Zoey, Erin… — se detuvo cuando recordó a quien fue su mejor amiga durante el tiempo de la academia — Devlin, Michael… — hizo una nueva pausa cuando pensó en el chico del cual se había enamorado ciegamente, y en los tiempos felices que pasó con él a pesar de todo — Agustina, Thomas…

    La mujer no pudo evitar recordar con nostalgia a todos aquellos que integraron junto con ella al escuadrón del comandante Richard Sable en la misión de saqueo de recursos en la Tierra. Poco a poco todos ellos fueron perdiendo la vida, algunos de ellos antes de que tuviera la oportunidad de formar un vínculo más profundo con ellos, y otros con quienes formó relaciones de hermandad o incluso de pareja.

    — Soy la última que queda, y eso significa que, tarde o temprano, será mi turno — Gwyn pensó en cómo sería su final si le tocaba morir en el conflicto que Casseirem había comenzado — ¿Tendré la oportunidad de saber qué pasó con mi hija antes de que yo pierda mi vida?

    Sus pensamientos llegaron a su fin cuando alguien tocó su puerta. Gwyn estaba tan adolorida que no quiso levantar la voz, y en su lugar, fue ella quien se puso de pie para abrirle la puerta a quien llamaba. Sargion se encontraba del otro lado. Aquel soldado de su escuadrón que demostró más de una vez su lealtad y su utilidad, hasta el punto en que pudo ascender a subcomandante del ejército. Él también sufría por la muerte de Thomas, por lo que ambos compartieron un abrazo de consuelo que sería lo único que podrían hacer para sobrellevar la situación.

    — Perdón, Gwyn, debí acompañarlo a la batalla en lugar de quedarme sacando a las personas de los escombros — Sargion se arrepintió, pese a que no incumplió con sus tareas — Creí que él podría manejar esto. Él fue un gran peleador. Quizá debí haber sido yo, y no él.

    — No tienes por qué pedir perdón, Sargion — Gwyn no juzgaría al subcomandante — Estuviste donde debías estar. A diferencia de alguien más…

    Sargion comprendió por el tono y las palabras que ella estaba furiosa con el comandante Lakor, quien estuvo ausente del planeta mientras estallaba el inicio de lo que sería, para él al menos, un gran conflicto para toda la población. Fue entonces que al subcomandante se le ocurrió algo.

    — ¿Lo has llamado? — Sargion buscaba amenizar la charla para conseguir permiso más que obtener información — ¿Le has dicho lo que está ocurriendo aquí?

    — No tengo la fuerza para enfrentarlo, no sin Thomas — Gwyn se veía bastante debilitada.

    — Pero es tu amigo, o al menos, yo creo que lo es — Sargion podía percibir una posible ruptura en el ejército, algo que no lo dejaba tranquilo — Tiene que saber sobre esto. Y tenemos que saber por qué está tardando tanto. Debería estar por llegar al planeta Maugmin. No pasaron demasiadas horas entre que Casseirem abandonó ese lugar y hasta que él tomó la nave… Ellos llevan horas sobre nuestras cabezas.

    — Por favor, llámalo tú — Gwyn se lo pidió por necesidad — Estaré aquí para oír, pero no quiero hablar para que me dé una excusa por su ausencia.

    Desalentado por el estado de ánimo de la máxima autoridad del ejército presente en el sitio, Sargion aceptó cumplir con aquel pedido y se acercó a los controles de comunicación. Inició la creación de un enlace directo entre las comunicaciones de Edagr y la nave tomada por Ace, esperando ser atendido por él en persona y no uno de los soldados que eligió llevarse a la misión, ya que así sería todo más directo. No estaba con ánimos de esperar, y menos ganas tenía de darle la noticia a alguien que no fuese él.

    — Habla Ace — el comandante respondió casi diez segundos después de iniciada la llamada — Antes de que me lo pregunten, todavía no pude contactar con ninguno de los soldados. Tenía pensado esperar media hora más para hacerlo, y enviar un mensaje dependiendo de si tenía éxito o no.

    — Comandante, soy Sargion Norup, le hablo en nombre de la comandante Fairin — Sargion anunció su presencia con respeto — Le tengo noticias terribles de Edagr… La nave que han robado al escuadrón de la subcomandante Zafiro está aquí. Y la tiene alguien a quien de seguro oyó nombrar. Casseirem.

    No hubo respuesta inmediata de parte del comandante de ER. Sargion y Gwyn se miraron confundidos, aunque asumían que volver a oír ese nombre era un evento chocante, más que nada porque ahora tenía la confirmación de que estaba en su planeta. La respuesta tardó, pero llegó.

    — ¡¿Casseirem está vivo!? ¡¿Y en mi planeta?! — Ace sonaba asustado y enojado al respecto — ¡No puedo creerlo! ¡Le tenemos que hacer frente a esa amenaza! ¡¿Qué fue lo que hizo?! ¡¿Cómo reconocieron que se trata de él!

    — Envió emisarios cuando su nave aterrizó, habló a través de una pantalla — Sargion recordó ese momento — Yo estuve ahí, y Thomas. Nos ofreció rendirnos y convertirnos en sus esclavos. Y cuando le dijimos que no, nos entregó las cabezas de Kite y de Allecreod. Para después lanzar una bomba en Galaxy…

    Sargion tuvo que detenerse, puesto a que le costaba trabajo encontrar fuerza para decir eso en frente de la madre de Kite. Esperó alguna respuesta por parte de Ace, pero cuando esta no llegó, eligió seguir hablando.

    — Fuimos a ayudar a los heridos, y Thomas perdió la vida en la pelea — Norup agachó la mirada, lo que menos quería era mirar a Gwyn.

    — Oh, dios… — Ace sabía todo lo que implicaba ese relato — Gwyn… ¿está allí contigo?

    — Lo está, pero no la obligaré a hablar si no quiere — Sargion fue directo con él — ¿Tienes algo para decirle? Te puede escuchar.

    — Que lo siento. Lamento lo de Allecreod, lo de Kite y lo de Thomas. Sé que el dolor debe ser inmenso.

    — ¡Claro que lo es! — Gwyn empezó a gritar, sabiendo que su compañero la escucharía — ¡Tengo que soportar la muerte de toda mi familia y la destrucción de mi mundo mientras tú elegiste pasarnos por alto y marcharte! ¡¿Acaso tenías miedo de que algo así pasara y por eso te fuiste llevándote a Azel?!

    — No es eso, Gwyn, y lo sabes — Ace detestaba la repetición de una charla como esa — Sabes por qué traje a mi hijo. Y por qué elegí venir. ¿Te haría sentir mejor si yo hubiera estado allí y me hubiera muerto en la pelea?

    — Me habría hecho sentir mucho mejor teniéndote aquí, para ayudarme a cargar con todo este peso. En vez de eso, te fuiste lejos. Y ahora, tengo que soportar esto yo sola. Tener a Thomas al lado mío hacía más sencillo para mí ser la única comandante. Pero ahora no tengo nada. Y estoy segura de que… que… cuando llegues a Maugmin encontrarás a mi hija sin vida. Casseirem aseguró que así sería.

    — Todavía es muy pronto para rendirse — Ace estaba comprometido — Sé que fue un error haberme marchado de la forma en que lo hice, Gwyn. Pero tan pronto como llegue a Maugmin, rescataré a todos los que estén vivos, si es que queda alguien, y regresaré. Si Casseirem sigue con vida para cuando yo llegue, lo haré pagar por todo lo que hizo. Puedes contar con ello.

    — No será tan sencillo, Ace, no puedes salir impune de todo esto que has hecho — Gwyn planeaba decirle lo de Juniper, pero se detuvo antes de siquiera empezar — Vas a tener que ceder tu puesto como comandante de Exploración y Rescate. No puedo permitir que actúes por encima de mí sin consecuencias. Porque si lo hiciste una vez, nada te detendrá de hacerlo dos veces.

    — Mira, hablar de eso no es tan sencillo por llamada, es un asunto complejo — Ace sonaba como si estuviera dispuesto a eso — Ahora mismo no puedes reemplazarme, aunque lo desees. Deja que termine esta misión, y que lidiemos con Casseirem a su tiempo. Luego podremos arreglar todo. Estoy seguro de que en menos de cinco horas sabré si mi esposa y mi hijo están vivos o no. No quiero tomar decisiones apresuradas en un estado de ansiedad.

    — No creas que escaparás de esto, no soy la única que piensa que es algo adecuado — Gwyn le lanzó una advertencia — Te deseo la mejor de las suertes para encontrar con vida a todos…

    — Hablando de eso, tu sabes que deseo que todos estén con vida — Ace tuvo que medir sus palabras al hablar — Si Sky está viva, ella merece saber lo que ocurrió con su padre. Tú tienes que decidir si quieres que se lo diga y cómo, o si simplemente le digo que lo hable contigo.

    — El enemigo no ha vuelto a actuar por el momento, pero es incierto hablar sobre el futuro — Gwyn tenía deseos de que nada grave sucediera — ¿Quién sabe lo que pueda ocurrir? Tal vez esta sea nuestra última conversación. Dile a Sky que su padre murió luchando con valentía por su gente. Eso es más de lo que puedo decir de ti.

    — Cortaré la llamada — Ace no sintió muy bien la caída de ese comentario — Manda mensaje ante cualquier cosa importante que necesite saber. Yo, por mi parte, no hablaré hasta que no me encuentre en el viaje de regreso a Edagr. Espero vernos otra vez.

    Sin más para hablar, incluyendo intenciones, la llamada llegó a su fin. Sargion y Gwyn sentían como un peso había sido liberado de encima de ambos al informar al comandante Lakor sobre la presencia enemiga en su mundo. Pese a que estaba aliviada de no tener que lidiar más con él hasta la siguiente ocasión, Gwyn supo que la próxima llamada que tuviera con él sería esperanzadora o devastadora de acuerdo a lo que se encontrara Ace en el planeta al que se dirigía.

    — ¡Comandante! — Sargion señaló uno de los monitores.

    Ambos centraron la vista en la pantalla apuntada por el hombre, notando como la nave robada por la humanidad, quieta desde su tercer descenso para resguardar al escuadrón que atacó el hospital, desaparecía de las cámaras. Por primera vez desde su regreso se movía a gran velocidad. El haberla perdido puso a Gwyn bastante nerviosa, ya que sabía que podría aparecerse en cualquier punto de las tres ciudades que tenían a su disposición para albergar a la humanidad.

    Con ritmo acelerado, la comandante Fairin revisó cada una de las cámaras telescópicas instaladas en las ciudades de Skymning, Galaxy y Himmel, solo para ver que ninguna le dio la imagen de su nave. Para la mujer, eso solo podía significar dos cosas.

    — O abandonaron la atmósfera o aterrizaron en un sitio rodeado por la intacta naturaleza de Edagr — ambas opciones la frustraban, dado a que eso complicaba mucho más el seguimiento de la nave.

    — Con el sistema de rastreo destruido, no seremos capaces de encontrarlos — Sargion veía las cosas con un optimismo muy bajo.

    […]

    Fue la segunda suposición de Gwyn la correcta. Casseirem había ordenado aterrizar la nave espacial robada a la humanidad en el medio de un bosque frondoso, rodeado por ríos a los costados y una montaña a sus espaldas. Dicha ubicación estaba en la otra punta del planeta, alejada lo suficiente de los centros urbanos principales. Tan pronto como la nave se detuvo, la compuerta de acceso se abrió, y cientos de los esclavos y trabajadores del conquistador primero descendieron, entrando en contacto con el escenario natural que les ofrecía el planeta Edagr.

    No pasaría mucho tiempo hasta que el líder de todos esos seres hiciera lo propio y tomara parte en el descenso. Cargando unas cajas en compañía de Mirva y Sered, Casseirem se aventuró en el bosque edagriano que lo rodeaba por completo. Respiró profundamente, dado a que esa era su primera vez en un mundo diferente al que lo retuvo de su conquista durante muchos años.

    — Un aire limpio, y muy agradable — el conquistador primero veneró el planeta — Ni de broma me moveré de aquí. Este será nuestro planeta capital. Es un clima perfecto para nuestra raza. Posiblemente el más cuidado de todo el universo. Solo a nuestros mejores esclavos se le dará la opción de vivir aquí, ¿qué mejor incentivo para garantizar su lealtad lo máximo posible?

    — ¿Nosotros también dormiremos en el campamento? — Mirva tenía curiosidad por ver si ella debía dormir junto a los esclavos — Ya que hablas tan bien de este sitio, lo tengo que saber.

    — No seas ignorante, Mirva, este campamento es para aquellos que no pelearán a nuestro lado — Casseirem creyó que ella entendería su plan — Ahora estamos en su mundo. No sé qué tantos medios tengan ellos para rastrear nuestra nave. Pero estamos muy alejados. Si vienen aquí, será con las otras naves, y, en cualquier caso, las veremos venir.

    — ¿Qué haremos en ese caso? — Mirva creía entender a donde iba, pero necesitaba confirmación.

    — Despegamos y nos largamos — Casseirem inició la explicación de su plan — Ellos verán el campamento, y quizá intenten investigar para ver si encuentran algo que les sea útil. Es allí cuando Olzac y todos los demás guiarán a los nuestros hacia las naves que traigan aquí. Las robarán, y nos las entregarán a nosotros.

    — ¿Crees que morderán ese anzuelo? — Mirva supo que dependía de la mentalidad de los humanos.

    — Atacaremos cada cierto tiempo para forzarlos a actuar — Casseirem no se lanzaría con toda su fuerza de inmediato — Necesitamos las naves para nuestra flota. Una sola no es suficiente para construir un imperio. Y no volveré a cometer el mismo error de quedar atrapado porque me quedé sin salida. Ni siquiera de aquí.

    — ¿Así que ese es tu plan? ¿Atacar hasta que se rindan o hasta que cometan un descuido y robemos sus naves?

    — Si tienes una mejor idea para lidiar con ellos, la escucho. Estoy seguro de que nuestro primer ataque los ha dejado sorprendidos y dañados… Dale una felicitación a Sered de mi parte.

    Tras esa frase dicha con un doble sentido, Casseirem se alejó de ella y de Sered, para ir en busca del motrino más importante en sus filas. No tuvo que caminar demasiado, puesto a que Olzac y sus familiares se encontraban instalando una tienda de campamento en las cercanías de la nave que usarían sus tropas. Cuando vio a su líder acercarse a él, supo que algo importante tendría para decirle, y que no podía ser de otra manera que no fuera en persona.

    — Sé que tu súper agudo oído te permitió escuchar lo que le dije a Mirva — Casseirem conocía muy bien a quien tenía a su servicio — Creo que no tengo que explicarte que no puedes pasar la responsabilidad que te asigné a nadie más.

    — Descuide, Casseirem, entiendo bien mi parte en esto, soy el que más conoce de las naves por haber estado más tiempo en ellas — el motrino se esforzó por sonar convincente ante él — Si eso es lo que se requiere de mí, no le voy a fallar.

    — No espero nada menos de ti, Olzac — Casseirem sonreía ante su sirviente — Si los humanos no se rinden, esta es la clave para ganar. Tú eres la clave, mejor dicho. Si tienes éxito, vivirás en las mejores condiciones que voy a ofrecer.

    — Será un honor para mí ganarme un lugar al lado tuyo para siempre.

    — Lo será, sin dudas — no agradeció por sus palabras, en su lugar, optó por refugiarse en su orgullo.

    Luego de haber ayudado con la descarga de los elementos principales para montar el campamento, Mirva y Sered acudieron a la habitación de la mujer cirgrenciana. Con menos gente deambulando por los pasillos, la privacidad había aumentado considerablemente, tanto como para que Mirva se acercase a quien era esclavo de su placer para poder hablar con él.

    — Te hemos visto pelear, Sered — empezó besando su cuello — Por un momento creí que estarías en peligro.

    — Casseirem me reprochó, pr usar el lanzallamas — Sered contestó conforme pudo — Ese human… me iba a matar.

    — Nunca te disculpes, no importa lo que diga Casseirem — Mirva notó lo tenso que estaba — Tú eres mío. Te reclamé ese día en Yarlem. Perteneces a mi lado, no al cementerio de los caídos. Quiero tenerte en mi cama, no en mi memoria. Quema a tantos humanos como haga falta para regresar a mí.

    — Así haré, Mirva — el yarlemiano también tenía deseos de mantenerse junto a ella para el final de la guerra.

    […]

    Noak y Louryth finalmente habían llegado a la casa del exsoldado de DCT. Al abrir la puerta de la casa, la hija de Jensen, quien lo estaba esperando con ansias, saltó para darle un abrazo.

    — ¡Papá! ¡Al fin llegaste! — Hana no podía estar más feliz de verlo — Estaba asustada. Quise ver las noticias, pero no soporté ver tanta destrucción. ¿Por qué está pasando esto?

    — Porque así lo decidió el ejército, hija — Noak no desaprovecharía su oportunidad para incriminarlos al respecto — Pero ahora mismo lo único que importa es que estás bien. Ha sido complicado llegar hasta aquí. He visto gente yendo y viniendo en las calles.

    — ¿Estamos todos en peligro? — Hana desconocía bastante de lo que ocurría — No escuché que hayan atacado otro lugar después de Galaxy.

    — Mientras ellos tengan la nave robada, todo el mundo aquí está en peligro — Noak quiso ser directo con ella — Pero es por eso que planeo llevarte a uno de los refugios más protegidos de este mundo.

    — ¿Nos refugiaremos juntos? — Hana tenía la ilusión de que su padre estuviera con ella.

    — Tú irás ahora, pero yo me tardaré un poco más — Noak rompía esas ilusiones — Tengo que arreglar un par de cosas en mi trabajo antes de poder esconderme. Pero me aseguraré de que los soldados me guarden un sitio para cuando pueda estar contigo.

    — Oh, entiendo, solo no te tardes demasiado — Hana estaba un poco triste al pensar en que su padre quizá estaría en peligro — No deseo estar sola.

    — No lo estarás, cielo, yo vine justo por eso — Louryth tenía una oportunidad para enderezar su relación con la joven — Ayudaré a tu padre para que tenga todo listo para ir contigo lo más pronto posible.

    — Gracias — Hana se veía por primera vez en mucho tiempo feliz de que ella fuera muy cercana a su padre — Lamento si te hice sentir mal algunas veces.

    — Así es la adolescencia, y cuando tengas tus propios hijos lo entenderás mejor — Louryth sonreía al ver que la joven estaba empezando a tolerarla más — ¿Puedo encender la tele? Tal vez digan algo sobre los refugios.

    Noak asintió, sabiendo que su hija podría sospechar un poco por el hecho de que él, siendo un exsoldado, supiera de primera mano cuales eran los refugios más seguros en el planeta Edagr. Jensen tenía planeado quedarse mirando hasta que revelasen esa información, puesto a que ni siquiera Louryth tenía idea de cuáles eran los sitios más seguros que el ejército estaría preparando en ese momento. Ver el televisor era una forma de saber más al respecto, puesto a que la información recibida era muy escasa.

    — Espero que el silencio que tenemos no sea porque nuestros aliados están muertos — Jensen detestaría perder a todos los rebeldes que estaban a su lado.

    Con autorización del dueño de aquella vivienda, Louryth encendió el televisor de la casa, esperando encontrarse con noticias de lo que estaba ocurriendo allí, ya fueran buenas o malas. Si bien, lo que más le interesaba era concerniente a la felicidad de la hija de Noak, tener más conocimiento de la situación actual no sería considerado nada malo.

    El televisor estaba puesto en el canal en el que se estaba entrevistando a la expresidenta Juniper Ness, a quien Noak recordó haber visto en persona durante algunos años. Lo que él podía recordar de ella es que siempre tuvo sus cruces con Ace Lakor, y creyó que estaba hablando allí para lanzar tierra al comandante Lakor, ausente del conflicto debido a su escape.

    — Deja este sitio, veamos que dice — Noak quería oír las palabras de la mujer, y ver si las podría aprovechar para su causa.

    — A la comandante Gwyn Fairin le ofrezco mis condolencias. Sé que has perdido a tu compañero de vida en esta batalla del día de hoy. Y sé que te sientes con el deseo de continuar al mando en su honor, pero no tiene por qué ser así. Puedes poner a disposición al ejército, y luchar bajo nuestras órdenes. Liberarías una carga pesada de tus hombros…

    Esas palabras dichas por Ness en la televisión hicieron que los tres oyentes se enterasen de una verdad cruda de la que todavía no habían tenido la oportunidad de aprender. Noak y Louryth, quienes tenían una cruzada contra el ejército, se quedaron pálidos al ver que uno de los líderes del grupo enemigo había perdido la vida. Hana, ajena a todo lo que ocurría, y recordando con mucho cariño a Thomas pese a que nunca lo había vuelto a ver, se puso bastante triste al enterarse de su muerte.

    — No… — la niña no derramó lágrimas, pero estaba devastada — El papá de Sky y Kite… Perdió la vida peleando hoy. Fue a protegernos y lo mataron. Papá…

    — Sí, hija, lo sé — Noak la abrazó, sabiendo que ella necesitaba contención de un familiar en aquel momento — Esto no está bien. Thomas no tendría que haber muerto el día de hoy.

    Hana no lo miró al rostro al momento de decir eso, en su lugar, la niña apoyó la cabeza sobre los hombros de su padre, ocultando su miedo de que algo malo pudiera ocurrir a ellos. Noak, sin embargo, a quien sí miró fue a Louryth. Ambos líderes de los rebeldes que buscaban mancillar la imagen del ejército supieron que la muerte de Delleo era una complicación muy grande en sus planes. Natasha posiblemente hubiera perdido la vida en un planeta remoto, pero la muerte de Thomas fue confirmada por quien fue expresidenta de la humanidad en el pasado.

    Tanto fue el shock para ellos que se perdieron el resto del discurso dado por Ness. Louryth miró como la expresión de molestia de Noak se tornaba cada vez más y más intensa.

    — ¿Qué quieres que hagamos? — Louryth supo que eso podría arruinar la misión que ambos llevaban a cabo.

    — Cambia el canal, necesitamos saber a dónde llevar a Hana — Noak tragó todo su dolor por la situación actual — La tengo que dejar en un sitio seguro antes de decidir mejor qué hacer.
     
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  14.  
    Manuvalk

    Manuvalk el ahora es efímero

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    Hola, amigo. Me alegra haber podido disfrutar de un nuevo capítulo de LGC un finde más, que ya sabemos que con las caídas inesperadas del foro, todo es posible y podemos quedarnos un tiempo sin las leídas. Por suerte, no ha sido así y el capítulo de esta semana ha seguido con los acontecimientos del anterior, en el que Thomas perdió la vida y Sered, bajo las órdenes de Casseirem, asesinó a todos en el hospital próximo a la ciudad de Galaxy. :shani:

    El comienzo de este capítulo nos muestra a un periodista haciendo un reportaje en el hospital del que acabo de hablar, indicando mediante sus palabras (porque opta por no revelar las duras imágenes) que los soldados de Casseirem no han dejado a nadie con vida ahí; médicos, pacientes, policías... todos muertos. Una noticia que pesa como una losa y nos lleva, directamente, a otra escena en la que otro periodista (o el mismo) entrevista a un personaje que hacía tiempo que veíamos: la (ex) presidente Juniper :ewww:. Esta vieja ya jodió en su momento con el tema de que el ejército fuese por libre y ahora no es para menos, aprovechando la situación y camuflando sus condolencias con indirectas a Gwyn y sobre todo a Ace, a quien parece tener poca estima. Ahora nos toca aguantar de nuevo a esta señora repelente como presidenta de la humanidad... Casseirem, no te pedí nada nunca, pero... HAZLO. :yagami:

    Acto seguido pasamos a ver a Gwyn, quién se encuentra viendo las noticias y por ende a Juniper y sus críticas. La comandante Fairin se siente mal por todo lo que está ocurriendo, obviamente también por la reciente muerte de su marido. Sargion aparece y le muestra su apoyo (el tipo huele una oportunidad de ponerla en el futuro, lo sé :eye:). El subcomandante de ER le hace saber que deberían informar de lo que está sucediendo a Ace, algo que Gwyn comprende pero reniega de hacer, por lo que Sargion toma las riendas de ese acto y llama a Ace. El comandante contesta la llamada y deja claro que aún no tiene información sobre el paradero del grupo de Natasha, solo para descubrir que Casseirem ha atacado Edagr y que Thomas ha muerto. Un golpe duro que provoca que Gwyn aproveche para confrontarle más aún, haciéndole saber que le necesitaba allí a su lado como amigo y como soldado. Pese a entenderla pero tener sus motivaciones, Ace se siente mal por los comentarios de su vieja amiga, optando por cerrar pronto la conversación hasta que tenga información sobre el paradero de los demás. Y bueno, la relación Ace-Gwyn parece bastante jodida... :anicry: Ojalá se recupere un poco en el futuro, pero me da que está entrando en una fase de no retorno. Tras esto, Gwyn y Sargion descubren que la nave de Casseirem se ha movido de ubicación, sin saber muy bien a dónde han ido.

    Eso nos lleva al pov de Casseirem y su séquito de conquistadores (y homos :riko:), donde vemos que han aterrizado la nave en la otra punta de Edagr, en mitad de un bosque. El Conquistador Primero toma una bocanada de aire fresco y confirma que Edagr será su planeta capital (claro que sí, crack, primero vence y luego hablamos :angrycat:). Mientras instalan el campamento, Dreim deja en claro a Mirva que el plan pasa por capturar más naves humanas, para así tener una flota digna de un imperio de conquistadores, lo que es un plan comprensible pero arriesgado, pues incluso Mirva duda de que los humanos se dejen doblegar tan fácil. Olzac celebra que si sigue lamiendo el culo a Casseirem tendrá un lugar a su lado y Mirva quiere que Sered se la ponga para liberar tensiones. :blue:

    Finalmente, vemos a Noak y Louryth llegar a casa, encontrándose con Hana y dispuestos a ponerla a salvo. Parece que la adolescente empieza a ver a la nueva novia de su padre con otros ojos y así, deciden poner las noticias para ver en qué refugio meter a Hana (aunque Noak ya tiene alguna idea sobre eso). Sin embargo, eso les hace ver la entrevista a Juniper, donde la ex presidenta ahora (técnicamente) presidenta de nuevo, revela la muerte del comandante Delleo. Esto choca en todos pero sobre todo en Noak, ya que su idea de que los líderes del ejército nunca mueren/son intocables se le tambalea con la muerte de alguien así, al margen de que espero que el tipo, en cierto modo, sienta lástima por la muerte de alguien con quien ha llegado a pelear codo con codo en el pasado. Vamos, es lo mínimo, espero que el rey repelente tenga algo de humanidad aún. angrysnake:sadexo:

    En fin, buen capítulo en líneas generales, amigo mío. En esta parte final no hay tregua y es evidente, con escenas intensas y conversaciones duras... Estaré expectante por ver qué viene próximamente, así que cuídate y hasta pronto. :\*u*/:
     
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  15. Threadmarks: El tiempo no espera por nadie
     
    Agus hincha de Boca

    Agus hincha de Boca Equipo administrativo Comentarista empedernido

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    La Gran Catástrofe X Futuro Final
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    Ciencia Ficción
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    Hola. Es tiempo de seguir avanzando en la publicación de esta historia y avanzar la parte final hacia su conclusión.

    Quizá no sea en este capítulo precisamente, pero doy la garantía de que en los próximos capítulos tendremos sucesos más intensos. Al fin y al cabo, este es el final de esta historia y proyecto (pero también es el punto de partida para algo nuevo :) ).
    Quiero mandar un gran abrazo a Manuvalk y agradecerle por disfrutar de la historia semana a semana desde el primer día hace ya más de 8 años y rumbo al noveno aniversario. Espero estos capítulos sean de su agrado.

    Sin más para decir, dejo el capítulo.














    El tiempo no espera por nadie:

    Intentemos de nuevo — Ace dijo a uno de los soldados que estaban junto a él.

    El comandante Lakor intentó enviar una señal desde su nave hacia el planeta Maugmin. Esperaba que alguien, cualquiera, recibiera su llamado y respondiera. Tras tantos días de viaje no soportaba estar tanto tiempo intrigado. No tenía noticias de su casa, lo cual quizá significase que nadie había llegado allí, pero tampoco tenía modo de saber qué ocurrió con toda la tripulación enviada en la misión.

    Nada, comandante, lo siento — el soldado vio como el mensaje no fue alcanzado por ningún dispositivo — O todavía no estamos a la distancia suficiente o todos los dispositivos de los soldados fueron destruidos. No se me ocurre qué más decirle.

    Estoy cansado de estar atrapado en el medio de la balanza — Ace se veía frustrado por todo — Que nadie haya dicho nada desde casa indica que todo está bien, o por lo menos, no lo suficientemente mal como para notificarlo. Pero yo tampoco tengo noticias buenas para darles.

    ¿No cree apropiado llamar? — su soldado tenía esas dudas — Para que al menos se queden tranquilos de que aún no llegamos.

    Quizá luego de intentar una vez más — Ace se puso de pie para retirarse de la sala — Te dejo al mando durante unas tres horas. Trataré de tomar algo de sueño. Despiértame y te relevaré.

    Como desee, comandante, que descanse — saludó en señal de respeto ante su superior.

    Ace partió de la sala de comandos, y pese al cansancio que tenía por estar de guardia durante tanto tiempo, no fue directamente hasta su habitación. Hizo una parada en el cuarto de su hijo. Al entrar, se llevó una sorpresa cuando lo vio estando despierto del todo. El hombre creía que, para esas alturas, estaría adormecido.

    ¿No puedes dormir? — Ace se sentó en su cama, notando como Azel estaba tapado hasta el cuello, con la vista puesta en el techo.

    No, quisiera esperar a tener una noticia de mamá o de Arick — el niño se sentía apenado por la falta de certezas — Tú dijiste que estábamos por llegar. Y no quería irme a dormir sin antes saber si había algo.

    Debes descansar, Azel, te traje aquí conmigo para no dejarte a merced de cualquiera que quiera aprovechar mi ausencia — Ace acarició los cabellos de su hijo — No para que te estresaras en sobremanera. Duerme. Yo iré a dormir durante tres horas más, y veré si puedo contactarme con alguien en ese planeta.

    ¿Me dirás lo que escuches tan pronto lo consigas? — el joven Lakor quería tener esa tranquilidad.

    Luego de decírselo a Gwyn y Thomas, vendré y te diré todo a ti — Ace lo tranquilizó — Te despertaré si hace falta. Solo no quiero que te hagas ilusiones.

    No lo haré, pero te haré caso, trataré de dormir — Azel sonrió por primera vez en la noche — Duerme bien tú también, papá.

    Duerme bien, mi ángel — Ace se puso de pie y se retiró en silencio.

    Habiendo comprobado que su hijo se encontrara bien dentro de lo que era posible para las circunstancias que llevaban a cabo, Ace procedió a irse a su habitación, sin hacer ya ningún tipo de parada para ver o hablar con cualquier otra persona. Esperaba tener la suficiente paz mental para conciliar el sueño durante las horas que todavía le quedaban antes de regresar a la sala.

    […]

    — Habla Ace — el comandante entendía que Gwyn y Thomas llamaban por respuestas — Antes de que me lo pregunten, todavía no pude contactar con ninguno de los soldados. Tenía pensado esperar media hora más para hacerlo, y enviar un mensaje dependiendo de si tenía éxito o no.

    — Comandante, soy Sargion Norup, le hablo en nombre de la comandante Fairin — Sargion anunció su presencia con respeto — Le tengo noticias terribles de Edagr… La nave que han robado al escuadrón de la subcomandante Zafiro está aquí. Y la tiene alguien a quien de seguro oyó nombrar. Casseirem.

    Escuchar esa noticia junto con ese nombre al final dejó a Ace en un estado de shock que no cabía dentro de sí. El comandante de ER creyó que simplemente lo estaban llamando para preguntar por su progreso, y atendió sin ninguna clase de expectativa. Todo había cambiado con las palabras de Sargion. La persona que infundió tanto miedo a la Sociedad Galáctica estaba en Edagr, mientras que él todavía no había llegado a su primer objetivo.

    — ¡¿Casseirem está vivo!? ¡Y en mi planeta! — el miedo y el enfado dominaron al comandante Lakor — ¡No puedo creerlo! ¡Le tenemos que hacer frente a esa amenaza! ¡¿Qué fue lo que hizo?! ¡¿Cómo reconocieron que se trata de él!

    — Envió emisarios cuando su nave aterrizó, habló a través de una pantalla — Sargion respondió — Yo estuve ahí, y Thomas. Nos ofreció rendirnos y convertirnos en sus esclavos. Y cuando le dijimos que no, nos entregó las cabezas de Kite y de Allecreod. Para después lanzar una bomba en Galaxy…

    Esas palabras sentenciaron un poco las esperanzas de Ace. Su mayor deseo era llegar y encontrarse con todos los tripulantes que, para el momento de su partida, todavía estaban con vida o por lo menos, sin haber enviado la noticia de su muerte. Las caídas de Kite y Allecreod representaban dos bajas sensibles para todos, especialmente para quienes se comunicaban con él. Pero otro impacto fue la noticia de que el enemigo no solo había encontrado su mundo, sino también que arrojó una bomba allí. Pese a que había sido en Galaxy y no en Skymning, Ace sintió un gran alivio al haberse llevado a Azel en ese viaje con él.

    — Fuimos a ayudar a los heridos, y Thomas perdió la vida en la pelea — Norup continuó con el relato de los hechos.

    — Oh, dios… — Ace sabía todo lo que implicaba ese relato — Gwyn… ¿está allí contigo?

    — Lo está, pero no la obligaré a hablar si no quiere — Sargion fue directo con él — ¿Tienes algo para decirle? Te puede escuchar.

    — Que lo siento. Lamento lo de Allecreod, lo de Kite y lo de Thomas. Sé que el dolor debe ser inmenso.

    — ¡Claro que lo es! — Gwyn empezó a gritar, sabiendo que su compañero la escucharía — ¡Tengo que soportar la muerte de toda mi familia y la destrucción de mi mundo mientras tú elegiste pasarnos por alto y marcharte! ¡¿Acaso tenías miedo de que algo así pasara y por eso te fuiste llevándote a Azel?!

    — No es eso, Gwyn, y lo sabes — Ace detestaba la repetición de una charla como esa — Sabes por qué traje a mi hijo. Y por qué elegí venir. ¿Te haría sentir mejor si yo hubiera estado allí y me hubiera muerto en la pelea?

    — Me habría hecho sentir mucho mejor teniéndote aquí, para ayudarme a cargar con todo este peso. En vez de eso, te fuiste lejos. Y ahora, tengo que soportar esto yo sola. Tener a Thomas al lado mío hacía más sencillo para mí ser la única comandante. Pero ahora no tengo nada. Y estoy segura de que… que… cuando llegues a Maugmin encontrarás a mi hija sin vida. Casseirem aseguró que así sería.

    — Todavía es muy pronto para rendirse — Ace creyó que Gwyn se desmoronaría por completo si le daba aquella noticia — Sé que fue un error haberme marchado de la forma en que lo hice, Gwyn. Pero tan pronto como llegue a Maugmin, rescataré a todos los que estén vivos, si es que queda alguien, y regresaré. Si Casseirem sigue con vida para cuando yo llegue, lo haré pagar por todo lo que hizo. Puedes contar con ello.

    — No será tan sencillo, Ace, no puedes salir impune de todo esto que has hecho — el comandante Lakor supo que se vendría un castigo por parte de su colega — Vas a tener que ceder tu puesto como comandante de Exploración y Rescate. No puedo permitir que actúes por encima de mí sin consecuencias. Porque si lo hiciste una vez, nada te detendrá de hacerlo dos veces.

    — Mira, hablar de eso no es tan sencillo por llamada, es un asunto complejo — Ace quería cortar ese tema de raíz — Ahora mismo no puedes reemplazarme, aunque lo desees. Deja que termine esta misión, y que lidiemos con Casseirem a su tiempo. Luego podremos arreglar todo. Estoy seguro de que en menos de cinco horas sabré si mi esposa y mi hijo están vivos o no. No quiero tomar decisiones apresuradas en un estado de ansiedad.

    — No creas que escaparás de esto, no soy la única que piensa que es algo adecuado — Gwyn le lanzó una advertencia — Te deseo la mejor de las suertes para encontrar con vida a todos…

    — Hablando de eso, tu sabes que deseo que todos estén con vida — Ace tuvo que medir sus palabras al hablar — Si Sky está viva, ella merece saber lo que ocurrió con su padre. Tú tienes que decidir si quieres que se lo diga y cómo, o si simplemente le digo que lo hable contigo.

    — El enemigo no ha vuelto a actuar por el momento, pero es incierto hablar sobre el futuro — Gwyn tenía deseos de que nada grave sucediera — ¿Quién sabe lo que pueda ocurrir? Tal vez esta sea nuestra última conversación. Dile a Sky que su padre murió luchando con valentía por su gente. Eso es más de lo que puedo decir de ti.

    — Cortaré la llamada — Ace no sintió muy bien la caída de ese comentario — Manda mensaje ante cualquier cosa importante que necesite saber. Yo, por mi parte, no hablaré hasta que no me encuentre en el viaje de regreso a Edagr. Espero vernos otra vez.

    Tal y como había dicho, puso fin a aquella llamada ni bien terminó con aquello que quería decir. Ace no podía creer lo mal que se habían puesto las cosas en Edagr, estando él ausente y sin la oportunidad de defender a su mundo o a su gente. Sus responsabilidades implicaban rescatar a los soldados perdidos, pero también era cierto que en casa habría cientos de víctimas que podrían ser o no soldados. Por primera vez desde que partió se sintió culpable de no haberse quedado y haber enviado a alguien más en su lugar.

    — No era necesario que yo me fuera, y Azel podría haber subido a esta nave de cualquier forma — Ace se agarró las rodillas y empezó a presionar — Si yo me hubiera quedado, habría luchado junto a él… Thomas… Perdón. Has sido mi hermano durante muchos años. Todavía recuerdo aquella conversación que tuvimos cuando Michael, Agustina y Alicia estaban con vida… Y ahora tú tampoco estás con nosotros. El círculo no hace más que reducirse cada año que pasa… ¿Por qué? ¿Qué más quiere la vida de mí? Sufrí incontables horrores antes, durante y después de encontrar las respuestas a la Catástrofe. ¿Cuándo se termina todo esto?

    El comandante de ER se tomó la cabeza mientras las lágrimas empezaban a caer de su rostro. No podía imaginarse ningún escenario favorable para su hijo, su esposa, sus primos y todos los demás que estaban en el planeta Maugmin. Lo único que tenía en aquel momento era la certeza de que el rastreador de Sky todavía funcionaba, y que, si Casseirem entregó dos cabezas a Sargion y Thomas, no había razón alguna para no entregar el resto. Solo esperaba llegar a tiempo de ayudar si es que sus soldados necesitaban de su presencia.

    Dentro de media hora volvería a hacer el intento, con miedo de volver a obtener cualquier tipo de respuesta, incluso la ausencia de la misma.

    […]

    Ulrik caminaba solo por un bosque espeso y repleto de árboles. El joven Mard tenía puesta su armadura, con casco en la cabeza y rifle en sus manos. Numerosos días habían pasado para él, tantos que perdió la cuenta, y desde que se propuso tener a Airin como objetivo primario, no había podido siquiera aislarla de los demás. Supo que, si algún rescate llegaba al planeta Maugmin, él se quedaría sin tiempo para realizar cualquier tipo de acción.

    Se aferró a la esperanza de avanzar hacia lo profundo del bosque y encontrarse con cualquier especie animal que pudiera parecer hostil. Sin importar las excusas que se inventase, nunca podía quebrar al equipo de modo de dejar a su blanco totalmente en solitario. Atraer a algún animal a su campamento sería la última de las opciones a intentar. Era eso o contener su furia asesina y no acabar con nadie más, algo que no podía permitirse.

    — Si Kite no se hubiera muerto, no habría hecho falta acabar con las dos — Ulrik seguía maldiciendo a Casseirem por haberlo condenado a una estancia en aquel mundo — Espero ver a la milicia desmoronarse cuando regrese a casa. El universo sabe todas aquellas veces que estuvimos a punto de morir, y en las que pude haber sido el sacrificio para mantenerse con vida… No puedo fallar aquí… Juro que yo me iré de aquí en una pieza, y que mataré a Casseirem con mis propias manos si lo vuelvo a ver. Espero que no haya arruinado mi mundo. O toda la sangre que me llevaré será en vano.

    Fueron unos diez minutos de caminata hasta que finalmente llegó hasta lo que buscaba, o al menos, hasta algo que pudiera considerar. En un claro en el interior de aquel bosque, encontró lo que parecía ser una familia de animales salvajes. Un total de diez seres con un cuerpo de contextura mediana, con pelaje negro, bípedos y con brazos y piernas musculosas. Los dos más grandes entre aquellos ejemplares tenían un cuerno sobresaliendo de las sienes, mientras que los de menor estatura no tenían nada visible. Eso era todo lo que Ulrik tenía, y le tendría que alcanzar con aquello.

    — Espero que sean hostiles y vengativos, y que no corran más rápido que yo — el joven Mardh apuntó su rifle hacia la cabeza de quien parecía ser el más pequeño de los diez — Lo siento. Hubiera preferido no involucrar animales inocentes en mi cruzada.

    Con la vista puesta en su blanco, Ulrik accionó su gatillo y disparó su rifle. Logró ver como la única bala que accionó hacia aquel animal le atravesó el cráneo, haciéndolo caer en el suelo sin vida, frente a la incredulidad de los otros nueve ejemplares que lo acompañaban.

    — Son frágiles, pero numerosos… podrían serme de ayuda en esto — Ulrik pensó, atento a las reacciones de todos los demás.

    Cinco de los nueve que no habían sido alcanzados por el disparo se acercaron hacia el integrante de su clan que yacía muerto a sus pies. Todos ellos zarandeaban su cuerpo intentando buscar una respuesta suya, pero no recibían ninguna. Ulrik sentía como su corazón se agitaba viendo lo sentimentales que podían ser pese a su condición salvaje.

    — ¿Por qué voy a mentirme a mí mismo? Hice cosas peores — Ulrik buscaba no verse angustiado por el asesinato que cometió — Tal vez es la primera vez que voy contra alguien que no lo merece.

    Viendo que aquel que había caído seguía sin responder, los dos de los seres de mayor tamaño lanzaron un grito potente al aire. Ulrik supo que eso los habría enfurecido, y solo necesitaba asegurarse de ser oído. Levantó su rifle y disparó hacia el aire, escuchando como la bala atravesaba algunas hojas de los árboles y se abría paso hacia su destino. Los nueve animales salvajes percibieron el sonido inequívocamente y pudieron detectar al humano frente a ellos. Ulrik empezó a sonreír, sabiendo que era el momento de empezar a retroceder. Para garantizar su éxito en el plan, disparó una vez más para provocar a los enemigos. Eso no gustó nada, y los nueve empezaron a gritarle. Esa fue la señal para darse la vuelta y empezar a correr. El joven Mardh buscaba la forma de quitar su dispositivo móvil con seguridad de su armadura, tratando de llamar a sus compañeros para ver quienes acudirían a su búsqueda y quienes montarían guardia en el campamento. Decidiría hacia donde guiar a aquellos animales cuando dispusiera de esa información.

    […]

    El campamento que los últimos humanos con vida de la expedición habían armado tenía un nuevo sitio. Luego de que se descubriese que los frutos tenían un mejor saber y eran bastante nutritivos tras comerlos cocidos, la subcomandante Zafiro tomó la decisión de instalarlo cerca del río y los árboles frutales. Una fuente de agua y comida para ellos de la que podrían disponer durante un tiempo muy largo, e incluso hasta podrían hacer el intento de plantar las semillas que quedasen y empezar a cultivar si es que el rescate todavía se mantenía distante de todos ellos.

    Winter y Airin eran los únicos en el campamento. La pareja de soldados se encontraba montando guardia. Al no contar con un depósito para poder guardar los frutos, tenían que asegurarse de que ningún animal se apareciera para robarlos. Todo surgido a raíz de un incidente con un ave nocturna, la cual logró arrebatarles un par de esos frutos. Además, todavía no habían cruzado sus caminos con algún animal salvaje peligroso, y no querían dejar que se diera la oportunidad que alguno apareciera y escapara con la ubicación de una posible presa.

    — ¿Cuántas veces hemos visto al sol ponerse y salir? — preguntó Airin, notando que estaban con el sol justo por encima de ellos — ¿Te acuerdas?

    — Me es imposible, nunca me di cuenta de todo el tiempo que podría pasar aquí sin estar consciente del tiempo — Winter no podía llegar a un número exacto — Me pregunto si están intentando alcanzarnos, o si primero quieren encontrar la nave para tratar de obtener pistas. Después de todo, sabrán que se fue de este mundo. Pero dudo que sepan qué fue de nosotros.

    — ¿Tú qué harías si dependiera de ti? — Airin le planteó ese interrogante — Si tú te hubieras quedado en casa, y yo estuviera aquí con un hijo tuyo… ¿vendrías a buscarme?

    — Sin duda alguna, Airin — Winter le respondió con una sonrisa — Nunca te dejaría atrás. Ni a ti ni a nadie de mi familia. Mi primo no me dejó regresar a Tralio, pero puedes estar segura de que yo quería ir por mi familia, y por ti también…

    Luego de recibir esas palabras dulces de parte de su novio, Airin se acercó a él. Ambos jóvenes se fundieron en un tierno abrazo, seguido de un beso en los labios que duró poco tiempo, dado a que sabían que tenían que volver a sus deberes en cuanto a la guardia. Aprovechando su declaración, Airin mantuvo su conversación en el mismo tema.

    — En ese caso, puedes apostar a que tu primo está viniendo a este lugar — Airin tenía una gran esperanza en ello.

    — ¿Qué te hace creerlo? — Winter adoraba ver que ella apreciaba a su familia.

    — El hecho de que todos los Lakor que conocí son protectores, y cuidan siempre a sus seres amados — Airin veía un gran parecido entre Ace y su novio — Ojalá no llegara a pasar, pero admito que es muy romántico el hecho de saber que volverías a buscarme a mí y a un hijo tuyo.

    — Es la segunda vez que dices eso, dime… — Winter se lo veía venir — ¿Tienes deseos de que seamos padres?

    — Ahora mismo somos jóvenes, pero tú fuiste mi novio por dos años, y el chico más dulce que he conocido — Airin no dudaba en lo que quería para su futuro.

    — Así que deseas que tengamos un hijo…

    — Una hija — Airin corrigió ese detalle — Si voy a lo que yo más quiero, nada me haría más feliz de que tuviéramos una hija.

    — Bueno, quien sabe lo que ocurrirá ahora — Winter no negaba que fuera algo bonito — Con la amenaza de Casseirem presente, no creo que sea posible que pase. Pero una vez que se haya terminado, tal vez vengan años de paz para la humanidad… En esos años, podríamos hacer el intento.

    — Puedes apostar a que me encantaría eso, Winter — su novia sonreía al ver que este compartía sus deseos — Espero que el futuro tenga reservadas cosas hermosas para nosotros dos.

    Aprovechando la tranquilidad de estar a solas durante su turno de hacer guardia en el campamento, los dos soldados volvieron a acercarse. Sin peligros a la vista tanto en cielo como en tierra, no vieron con malos ojos tomarse un descanso y sentarse juntos para disfrutar de una ronda de abrazos y besos. Estando en convivencia sin una habitación para ambos, les era un desafío encontrar tiempo para estar en privado. Querían tomar la oportunidad y usar ese momento que el resto de sus compañeros habían accedido a darles en la repartición de tareas.

    Tan pronto como sus dispositivos empezaron a sonar, los dos soldados debieron interrumpir sus muestras de afecto. Ambos tomaron los móviles al mismo tiempo, notando que se trataba de una grabación de voz junto a unas coordenadas proporcionadas por el soldado Ulrik.

    — ¡Solicito ayuda! ¡He tenido la mala suerte de encontrarme con animales salvajes en mi paseo por el bosque! — Ulrik sonaba agitado, y de fondo se podían escuchar gritos que confirmaban que decía la verdad — ¡No los pude contar bien, pero son más de cinco! ¡No les podré hacer frente a todos!

    […]

    Natasha se encontraba en el interior de otro bosque, en compañía de su hijastro Arick y la prima de su esposo. Valiana en un principio planeó quedarse en el campamento tras ver que Winter y Airin se ofrecieron a proteger el sitio, pero considerando que había estado siendo protegida por bastante tiempo, se ofreció a salir en compañía de la subcomandante y de uno de sus primos a ese paseo.

    Mientras que Nova y Sky se irían en la búsqueda de más frutos a recolectar a modo de tener comida sobrante para los próximos días, el grupo que dirigía la subcomandante se encargaría de traer suficiente leña para cocinarlos y así aprovechar más de su sabor y los nutrientes de aquellos.

    Sin herramientas adecuadas para el trabajo, Arick y Natasha tenían que utilizar los propios fragmentos de energía que producían sus cuerpos para debilitar los troncos más frágiles y así poder tumbarlos al suelo. Ni bien caían, Arick aprovechaba su armadura y partía todo con un rodillazo. Valiana y Arick eran los encargados de recolectar todo y meterlo en un pequeño saco improvisado con los restos de las tiendas que no usaban para dormir. La tarea era realizada en silencio, y Valiana empezó a sentirse algo apenada siendo la única no soldado en el lugar, además de no disponer del mismo poder que Natasha y Arick desplegaban. Queriendo crear una conversación para no sentirse incómoda, la mayor de los Lakor eligió tocar un tema del que no sabía mucho.

    — Su poder es asombroso, cuando Winter llegó a casa y me lo mostró, no podía creer que él lo tuviera — Valiana comentó, luego de ver como los dos continuaban usando la energía desprendida de sus manos — ¿Es cierto eso de que los hijos que Winter pueda tener lo heredarán?

    — De momento, no hay motivos para creer que no sea así — Natasha apreció el interés de la mujer en una característica de los soldados — Thomas y Gwyn tienen el poder, y Sky nació teniéndolo también. Cuando Ace y Agustina tuvieron a Arick, ella ya no tenía su poder. Y cuando Ace y yo tuvimos a Azel, era Ace quien no lo tenía. Pese a todo, los dos nacieron con ese poder.

    — En la academia militar lo enseñan, pero como no ha estado presente mucho tiempo, no sabemos su alcance — Arick recordaba las clases en donde se mencionaba — Pero en tanto Winter y Airin no pierdan sus poderes, diría que sus hijos lo tendrían.

    — De igual manera, es obligatorio que todos los soldados lo tengan, ¿verdad? — Valiana no había estudiado esa clase de cosas en los años de medicina que había llegado a cursar — Porque Winter no los tuvo al nacer, pero se los dieron antes de esta misión.

    — No obligatorio, pero sí es altamente recomendable — Arick contestó la pregunta de su prima — Así lo dicta el protocolo Xander. Que lleva ese nombre en honor a un compañero de mi madre que luchó en la guerra.

    — Entiendo que para tomar esa consideración debía ser un gran soldado — Valiana miró a Natasha, queriendo saber más sobre él — ¿Qué tanto tiempo fueron compañeros?

    — Lo suficiente como para que lo recuerde con cariño, pese a que unas actitudes atrevidas de él no me gustaban — Natasha recordó uno de los momentos donde Xander se acercó a ella con intenciones de ser más que solo compañeros — Pero era un buen soldado. No solo aportó eso, sino que también llevamos adelante la creación de un programa para ayudar psicológicamente a los soldados dañados por las pérdidas en esta profesión.

    — ¿Y Noak jamás fue a ese programa? — Valiana preguntó sin medir las consecuencias — Lo siento si esa pregunta llegó a ofender.

    — No, descuida, no puedo culparte por tener curiosidad — Natasha pensó en otro de sus excompañeros — No sabré nunca si fue, ya que no era algo a cargo de nosotros. El gobierno lo hacía.

    El escuchar ese nombre nuevamente le trajo a Arick malos recuerdos. Siempre que pensaba en Noak le era imposible no traer a su mente la última vez que lo vio, en aquel día donde lo único que recordaba de él eran sus gritos y su agresión contra su padre y los padres de Sky. Se consideró afortunado de jamás haber lidiado con él otra vez, pero recordó que Azel no siguió esa suerte.

    — ¿Crees que las cosas cambiarán cuando Azel y Hana sea mayores de edad? — Arick quiso pensar en su hermano menor, sabiendo que quizá estaría más seguro que él — ¿Qué podrán seguir con su relación sin tener que estar con él encima todo el tiempo?

    — No estoy en su cabeza como para poder responderte esa pregunta, Arick — Natasha apreciaba el afecto del chico con su hermano menor — El tiempo lo decidirá. El tiempo lo decide todo.

    — Espero que sea así, y ya no tenga que lidiar con él — Valiana no temió opinar en contra del exsoldado — No sé si Azel sea feliz teniéndolo a él encima.

    Lo que empezó como una charla amena y casi cotidiana no tardó en convertirse en un cuestionamiento respecto a un integrante del ejército que decidió dar un paso al costado de una forma que no resultó muy agradable para aquellos que la contemplaron.

    Antes de que la conversación pudiera desviarse hacia cualquier otro tópico, los dispositivos de Natasha y Arick sonaron. Temiendo que pudiera ser un pedido de ayuda de parte de alguien de los suyos, la subcomandante de ER tomó el teléfono y reprodujo aquel mensaje en un altavoz.

    — Es de Ulrik — comentó, lista para escucharlo.

    — Hablamos sobre Noak y llega un mensaje de alguien que piensa como él, parece mucha coincidencia — Arick se guardó ese pensamiento.

    — ¡Solicito ayuda! ¡He tenido la mala suerte de encontrarme con animales salvajes en mi paseo por el bosque! ¡No los pude contar bien, pero son más de cinco! ¡No les podré hacer frente a todos!

    La preocupación reinó en las dos mujeres, quienes supieron que una situación así podría representar un peligro muy grande para el soldado, y que podría llegar a propiciar una nueva baja más en el equipo. Arick, por su parte, recordó aquellas palabras que le escuchó decir a Ulrik, y el tono de resentimiento con el que sonaba.

    No deberías estar tan emocionada por todo esto, Nova… Arick y Sky son pareja, tú no eres nada para ellos. Te dejarían tirada si eso significara salvarse a sí mismos.

    Recordar eso solo hizo que Arick pensara en las últimas palabras que le escuchó decir a su compañero durante la división de tareas que aconteció durante la mañana, justo antes de que todos los equipos se fueran por su lado.

    ¿Realmente crees que estarás seguro sin nadie para cuidarte la espalda? — Nova preguntó a Ulrik, quien ya había insistido en marcharse solo.

    Me es más cómodo así, sé que no es lo ideal, pero tiene sentido que sea una persona sola — el joven Mardh insistió en ello — La leña y los frutos sabemos dónde encontrarlos. Si alguien viene conmigo y terminamos acudiendo a un sitio en el que no haya nada útil, habremos puesto a dos personas en un lugar improductivo. No quisiera eso.

    Solo porque es un sitio sin explorar y todavía no hemos avistado animales que puedan representar una amenaza — la comandante Zafiro se lo recriminó — Pero ante cualquier avistamiento de algo que no te parezca bien, regresas. Y no te dejaré volver a ir solo.

    Como usted diga, comandante — el soldado se veía feliz pese a que solo tendría una oportunidad.

    Arick no fue el único que rememoró esa charla, puesto a que la subcomandante la tenía bastante presente.

    — No debí haberlo dejado solo… — Natasha sabía que perder a alguien más tras tanto tiempo de tranquilidad sería imperdonable para ella — Tal vez esto fue un error y terminemos perdiendo a alguien.

    — No si lo puedo evitar — Arick tenía pensado actuar — Iré a ayudarlo. Necesitamos la leña, y tú conoces mejor el camino de vuelta. Quédate con Valiana y vuelvan al campamento.

    — Tan pronto como regresemos y ella esté a salvo, saldré en tu ayuda — Natasha le dejó en claro que no lo abandonaría — Y solo te dejo ir porque sé que puedes cuidarte solo y ayudarlo. Pero la próxima vez trataremos de que esto no suceda.

    — Ten cuidado, Arick, no arriesgues tu vida más de lo necesario — Valiana se sentía un poco mal por lo que diría a continuación — Por más que él sea tu compañero, no tiene familia. Tú sí.

    — No es correcto decir eso — Natasha la recriminó — Más que nada en el sentido de que tu profesión del futuro ayudará a salvar vidas.

    — Lo sé, pero es lo que siento ahora — Valiana no se arrepentía de pensar eso — Arick es mi primo. No Ulrik.

    — Estaré bien, estaré atento a mis alrededores — Arick prometía estar a salvo — La experiencia con las abominaciones me volvió más cuidadoso.

    Habiendo decidido cada uno su rol a tomar, Natasha y Valiana emprendieron el regreso al campamento, mientras que Arick tomó su dispositivo móvil para poder ubicar la cercanía a las coordenadas enviadas por su compañero, para así saber hacia dónde apuntar sus movimientos. Mientras avanzaba, no podía sacarse una idea de la mente.

    — Algo me dice que esto no fue un accidente, y que tú estabas buscando que esto pasara — Arick presentía que algo iba mal con Ulrik — Espero llegar a tiempo de que algo malo pase.

    — ¡Habla Winter! — su dispositivo sonó ante la transmisión de su primo — ¡Airin y yo tuvimos que dejar el campamento desprotegido! ¡Vamos camino a ayudar a Ulrik!

    Un alivio ligero entró a su cuerpo sabiendo que no estaría solo en esa misión. Teniendo esa seguridad y la ubicación de su compañero, el joven Lakor seguía corriendo para tratar de llegar rápido al lugar.

    […]

    Cada fruto que Sky y Nova recolectaban iba a parar a una de las bolsas improvisadas que se habían armado con los materiales a disposición. Las dos soldados no disfrutaban mucho de la actividad de recolección, en especial la joven Breiner, quien fue la que más veces había participado en ella.

    — La próxima vez me gustaría ir a cortar algo de leña, todavía no he visto como un fragmento de energía hace caer los árboles — Nova sentía ese deseo de participar en otra actividad — Sé que yo soy la que más veces hizo este viaje, pero eso no significa que sea la única que sabe cómo llegar.

    — ¿En qué cambia? Ambos son importantes para subsistir — Sky no entendía el reclamo de la chica — ¿O es solo por probar algo nuevo?

    — ¿Qué tiene de malo querer probar algo nuevo? — Nova respondió con otra pregunta — No hay muchas diversiones en este planeta, y a diferencia de ti, yo no tengo a alguien con quien hablar durante las noches.

    Sky sintió eso como una especie de indirecta hacia ella, Arick, Winter y Airin, respecto a las charlas que los cuatro solían mantener durante las noches ocasionalmente, aunque no entre ellos. La joven Delleo recordó el momento en el que ella y Airin prepararon las tiendas, dejando algunas de sobra en caso de que ella no deseara compartir con Ulrik.

    — Tú fuiste quien eligió estar sola — Sky le reprochó su decisión — Claro que no…

    — No me siento cómoda con Ulrik, no desde que se alejó de mí cuando fuimos atacados por los guerreros de Casseirem — Nova todavía lo tenía en mente — Pude manejarlo, pero si no lo hubiera hecho, dudo que alguien hubiera llegado a salvarme.

    — ¿Y por qué no intentas hablar con los demás para entrar a dormir acompañada? — Sky sabía que era posible para ella — ¿Qué es lo que te impide siquiera preguntarlo?

    — Ya estamos pasando malos momentos aquí atrapados — Nova no se sentía cómoda al respecto — Tenemos la suerte de que estas frutas tengan un gran valor nutricional, pero eso no hace que me sienta feliz solamente comiendo esto. Y no quiero hacer las cosas peor. Sé que tú y Airin, a pesar de todo lo que pasó, no olvidan algunos de mis comentarios hacia sus parejas.

    — Es cierto, al menos por mi parte, yo no lo olvido — Sky recordó las cosas dichas por ella — Como tampoco olvido que pediste perdón.

    — Pero perdonar no implica olvidar, no quiero que se despierte ninguna clase de disputa en esto — la joven Breiner temía que esas cosas todavía pudiesen ocurrir.

    — No tiene por qué ocurrir, solo tienes que entender cuál es tu sitio y nadie se enfadará — Sky no podía creer como una charla sencilla terminó en una discusión — Arick y Winter tienen pareja. Hacer comentarios fuera de lugar no cae bien, y créeme que sería igual si lo hicieras con cualquier otra persona.

    — Lo sé, solamente quería beneficiarme de la situación para poder ganar el torneo, todo por un premio que al final no pude obtener — Nova recordó los frutos de sus intentos — Pero puedo asegurarte de que jamás tendrán ese comportamiento en mí otra vez.

    — ¿Entonces? — Sky quería saber en dónde estaba el impedimento.

    — Puedo vivir con eso, pero no sé si ustedes también — Nova se puso a la defensiva.

    — No lo traigas más, y verás cómo te aceptaremos para que duermas entre nosotros — de pronto, Sky llegó a pensar en otra situación — Aunque si haces eso, tal vez Ulrik se pueda llegar a enojar. Tal vez sentiría que lo estamos abandonando.

    — Bueno, Ulrik no es mi novio, ni mi primo ni mi hermano — Nova fue muy severa con lo que concernía a él — Y creo que tampoco lo podría considerar mi amigo. No después de la actitud que mostró.

    Antes de que las dos compañeras pudieran continuar su conversación respecto a cómo se sentían tanto acompañadas como solas, sus dispositivos empezaron a sonar. Con cuidado para no causarle ningún daño ni a la bolsa ni a los frutos, las dos dejaron todo lo que habían recolectado en el piso, y se dispusieron a escuchar con atención el mensaje que fue enviado a ellas justo por el soldado de quien estaban conversando.

    — Hablando del demonio… — Nova dijo con un doble sentido — Veamos qué quiere.

    — ¡Solicito ayuda! ¡He tenido la mala suerte de encontrarme con animales salvajes en mi paseo por el bosque! ¡No los pude contar bien, pero son más de cinco! ¡No les podré hacer frente a todos!

    — ¡Habla Winter! ¡Airin y yo tuvimos que dejar el campamento desprotegido! ¡Vamos camino a ayudar a Ulrik!

    — ¡Mi madre y Valiana van al campamento a dejar la leña que recolectamos! — Arick se sumó a las comunicaciones — ¡Yo voy en camino a ayudar a Ulrik también!

    Ambas se miraron algo confundidas. Parecía que eran las que más distancia guardaban entre la posición desde la cual Ulrik mandó el mensaje, puesto a que apenas estaban terminando de escucharlo y ya tenía una respuesta proveniente desde los dos otros grupos. Sin embargo, sabían que no era tiempo para detenerse a pensar en esas cosas.

    — Una de las dos debe seguir recolectando frutos solo por si algún ave nos roba los del campamento, la otra tendría que sumarse al equipo — Sky estaba de acuerdo en que una podría darse a la tarea de colaborar en la ayuda de Ulrik — Tú eliges.

    — Ulrik me dejó tirada cuando los guerreros de Casseirem vinieron encima de mí — Nova jamás dejaría ir aquel suceso — Esto no es equivalente, pero no le ayudaré. Es mi forma de devolverle lo hecho.

    — Como desees, cuida bien todo lo que conseguimos — Sky estaba decidida a partir, feliz de saber que podría encontrarse con Arick, Winter y Airin en la tarea.

    — Ve, no te estoy deteniendo de ninguna forma — Nova comentó con algo de molestia.

    Dicho y hecho, la joven Delleo partió hacia las coordenadas recibidas por parte del joven Mardh. Supo que quizá sería la última en llegar, pero eso no la detendría de anunciar sus intenciones a sus compañeros para que supieran que ella iba de camino.

    — ¡Habla Sky! — la soldado también realizó una transmisión al resto del equipo — ¡También estaré prestando mi ayuda en todo esto!

    […]

    — ¡Maldita sea, ¿qué diablos ocurre?! — Ace exclamó con una gran furia al momento de golpear la consola de la sala de mandos.

    Por fortuna para él, no dañó ninguna clase de equipo prioritario para la misión, pero no sentía que hubiera sido suficiente para poder desquitar toda la frustración que llevaba encima. Las cámaras telescópicas de la nave podían tomar la imagen del planeta Maugmin, y eso se veía reflejado en los monitores. Ace sabía que estaban a una distancia en la cual el equipo que tenía equipado en la nave para las comunicaciones tendría que haber sido capaz de alcanzar los dispositivos de los soldados.

    La única soldado elegida por él para acudir en la misión estaba un poco inquieta al tenerlo actuando de esa manera, aunque no lo juzgaría por el hecho de saber lo ocurrido en el planeta Edagr con Casseirem y las amistades que tenía.

    Ace le dirigió la mirada, y supo que estaba a punto de preguntarle por algo.

    — ¿Cuánto tiempo hasta que lleguemos al planeta aproximadamente?

    — Menos de dos horas y media, comandante — la soldado contestó, esperando no se enfadase por la respuesta — Si no hay desvíos en nuestro curso, estaremos llegando en esos momentos.

    — Es muy poca distancia para el tiempo que hay que esperar — Ace empezaba a desesperarse, puesto a que ya sabía que las personas a las que iba a buscar fueron dejadas atrás por un conquistador — ¿Será que yo estoy confiando demasiado en nuestra tecnología y espero más de lo que puede dar? ¿O acaso ya se terminó el tiempo y no voy a poder salvar a nadie? Tal vez la razón por la que nadie me conteste es porque no quede nadie que pueda hacerlo… No quiero ni pensar en lo que me esperará en Maugmin cuando lleguemos.
     
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  16.  
    Manuvalk

    Manuvalk el ahora es efímero

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    Saludos, amigo mío. Me alegra poder estar aquí un finde más para disfrutar de la lectura de esta parte final de LGC. El capítulo de ahora se percibe como de transición, aunque volvemos al pov de aquellos que están en Maugmin y eso se agradece. Como bien dices en la previa del capítulo, asumo que pronto se va a venir mucha acción y este capítulo de hoy lo deja claro, por lo que paso a comentarlo escena por escena. :\*u*/:

    El inicio es un flashback en el que Ace conversa con su hijo Azel, quien anda preocupado por no saber nada aún sobre su hermano y los demás, pero su padre lo tranquiliza y le incita a descansar. Tras esto, tenemos la escena que ya vimos en el capítulo anterior, en el que Sargion contacta a Ace para informarle sobre el ataque de Casseirem a Galaxy y la consecuente muerte de Thomas en combate, lo que conlleva sendos reproches de una Gwyn que parece haberle hecho la cruz a su viejo amigo y éste, que no es tonto, ha captado ese distanciamiento entre ambos. Una vez corta la llamada, el comandante Lakor se compadece por la pérdida de un gran amigo como lo era Delleo y recuerda a todos los que ha ido perdiendo en el pasado, aquellos miembros del grupo original, del cual van quedando cada vez menos. :anicry:

    La siguiente escena muestra a Ulrik, en lo que representa un regreso al pov de la expedición que Casseirem dejó abandonada en el planeta de los motrinos. El joven infiltrado sigue maquinando su siguiente muerte (sabiendo que su objetivo es Airin, algo que se vio en capítulos anteriores) pero sabe que le vendría bien contar con la baza de tener unos animales salvajes en el planeta que pudiesen servirle de excusa, algo que termina hallando en su búsqueda solitaria. Ulrik encuentra a unos animales y decide matar a uno de ellos, generando desconcierto y dolor en esos seres a la vez que llama su atención, planeando al mismo tiempo utilizarlos para generar caos en el equipo, al que envía un mensaje indicando que se encuentra en peligro. Menudo hijo de pvta, el mini repelente va a generar problemas y solo espero que no logre matar a Airin ni que nadie termine muerto como daño colateral por su plan... :sadexo: Su muerte se celebrará. :yagami:

    Acto seguido pasamos a ver a la pareja de Winter y Airin, que se encuentran cuidando las frutas que han recolectado en la nueva ubicación del campamento, tras haber tenido robos de la comida por parte de un ave nocturna. La chica le pregunta al soldado sobre si cree que Ace o alguien irá a rescatarles y él no duda que eso es así porque conoce a su primo y porque él mismo quería ir a Tralio a por ella y por su familia, lo que genera en Airin un sentimiento especial mientras deja caer que le alegra oír que su chico iría a rescatarla a ella y a un hipotético hijo entre ambos :nice:. Amigo, te veo venir... Estas conversaciones, en este contexto, solo auguran que uno de los dos muere o algo triste... Te estoy vigilando :eyebrow:. Sea como sea, la situación les lleva a plantearse tener descendencia en el futuro, además de darse amor en ese mismo instante hasta que les llega el mensaje de la rata infiltrada. :angrycat:

    A su vez, tenemos a Natasha, Valiana y Arick yendo a recolectar leña mientras hablan sobre el poder de la energía, el pionero Xander en instaurar un protocolo para su uso en soldados y posteriormente la conversación deriva en hablar del líder de la Repelente Army :ewww:. Arick siente lástima por saber que su hermano Azel tiene dificultades para estar con Hana debido al padre cascarrabias de ésta, pero el mensaje de Ulrik les interrumpe y mi buen joven detective Lakor (caza todo al vuelo, conecta cabos sueltos, hila los sucesos... Sherlock Holmes se reencarnó en él :cref:) empieza por verlo como una coincidencia pero su mente le lleva a pensar y pensar, terminando por plantearse que algo extraño sucede con Ulrik. Pese a eso, decide ir a ayudarle mientras Natasha y Valiana siguen con su misión original, antes de ir a prestar su ayuda.

    Por otro lado, Nova y Sky han ido a por más fruta y Nova se queja de participar en exceso en dicha tarea, generando una discusión de algo que empieza siendo una conversación normal. No termina escalando pero si se siente una fricción entre ambas que es evidente y es lógico; no parece que vayan a ser amigas inseparables. Pronto empiezan a salir algunos reproches comedidos entre ambas, con pensares distintos respecto a las situaciones que las relacionan (Nova, mejor dormir sola que tener a un Lakor al lado y saber que no te la va a poner, lo siento baby, no siempre se gana :patpat::eye:). Sin embargo, el mensaje de Ulrik provoca que Sky decida acudir mientras Nova se niega a hacerlo, ya que él no la ayudó cuando los guerreros de Casseirem les atacaron con fuego en el bosque. Fair play, es entendible. :dancecat:

    Finalmente, volvemos al pov de Ace, que se encuentra a dos horas y algo de Maugmin. El comandante está frustrado porque no puede contactar con los posibles supervivientes que pueda haber en el planeta, teniendo que estar más cerca, mientras se pregunta si siquiera habrá alguien a quien rescatar en dicho mundo. Estás muy cerca, chad, pero llega antes de que el desgraciado huérfano de Ulrik mate a alguien... Ya me veo venir que a alguien se lleva consigo ese idiota. angrysnake

    Bueno, amigo, ha estado bien el capítulo de esta semana. Estoy expectante por ver más acción tanto en Edagr como en Maugmin, cosa que no dudo que veré pronto viendo las situaciones planteadas en ambos escenarios. La parte está por ponerse más intensa aún and I'm here for it :shani:. Hasta la siguiente, cuídate. :/*-*\:
     
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  17. Threadmarks: Un conflicto de lo más personal
     
    Agus hincha de Boca

    Agus hincha de Boca Equipo administrativo Comentarista empedernido

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    La Gran Catástrofe X Futuro Final
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    Ciencia Ficción
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    Saludos.

    Fin del domingo y lamentablemente también fin del descanso antes de la rutina (preciso vacaciones) así que aprovecho para postear el capítulo número 9 de esta parte final.

    Quiero agradecer como suelo hacer cada semana a mi gran amigo Manuvalk Me alegra saber que disfruta de la historia, y que augura que se vienen cosas buenas, porque la verdad es que sí, siendo la parte final, cosas intensas están por venir. Espero que todo el build up hasta aquí sea satisfactorio para él cuando lo vea concluir.

    Actualicé la cronología esta vez, no así la guía de personajes, por lo que quizá no está tan al día, pero ya lo iré haciendo en el futuro.

















    Un conflicto de lo más personal:

    La noche había caído en el planeta Edagr. Luego de un día agitado con la caída de una bomba que arrasó e incendió la ciudad de Galaxy, todos los habitantes de aquel planeta estaban pendientes de las noticias para saber si había posibilidades de ser atacados por sorpresa nuevamente, especialmente tras la partida de la nave humana de la vista de las cámaras.

    No hubo nada nuevo de los enemigos, pero eso no detuvo el miedo en los corazones de todos. Como una medida provisoria para mantener a los civiles a salvo, la comandante Gwyn mandó a los hombres, mujeres y niños la lista de posibles refugios a elegir para permanecer a salvo. Tanto movimiento de personas de un lugar a otro llenaba las ciudades de ruido.

    Los habitantes de Galaxy no querían tomar refugio en la ciudad que había sido atacada, pero eso solo complicó más las cosas para los que vivían en Himmel y Skymning. Noak, Louryth y Hana estaban haciendo una fila para ingresar en uno de los refugios más grandes y con mayor presencia militar y policial en la ciudad en donde padre e hija vivían. La fila era muy larga, y debieron esperar bastante para apenas poder ver la entrada desde la distancia. No era demasiado, pero sí les alcanzó para poder contemplar una disputa que surgió en las puertas.

    — ¡¿Por qué me tengo que hacer a un lado?! — gritó furioso un hombre, acompañado de un niño pequeño de no más de diez años.

    — Usted es residente de Galaxy, y este refugio de Himmel fue designado para ser de prioridad máxima solo para sus habitantes — explicó el militar que controlaba quien entraba al sitio — Se designó un refugio similar en Galaxy.

    — Sí, al que no pienso ir, ni loco llevaré a mi hijo a ese lugar — refutó el hombre en la fila — No después de lo que le pasó al centro de la ciudad.

    — Bueno, lamento decirle que eso no justifica su ingreso a este refugio — le recriminó otro de los militares situados en la puerta — Los habitantes de Himmel tienen prioridad sobre los de Galaxy o Skymning… En este refugio, al menos. Puede elegir cualquier otro refugio en Himmel u optar por irse a Skymning y probar suerte allá.

    — ¡¿Y por qué mierda me iría a otro sitio si ya estoy aquí?! ¡Solo déjeme entrar!

    — Si el refugio no llega a su capacidad máxima cuando haya entrado el último habitante de Himmel presente, usted y su hijo entrarán.

    — ¡Déjame entrar ahora! ¡Por favor! ¡O al menos, solo a mi hijo! ¡Yo puedo esperar!

    — Si se siente más seguro, haré que mis compañeros lo trasladen personalmente al refugio más cercano de Himmel.

    — ¡¿Pero qué refugio más cercano si ya estoy aquí?! ¡¿Por qué insistes tanto en no dejarme entrar?! ¡Estoy con mi hijo, carajo, ¿a quién mierda hice enojar para que me traten así?!

    — ¡Vamos, fracasado, muévete y deja de gritar! — alguien en la fila empezó a apresurar las cosas — ¡Yo soy de Himmel! ¡Vivo aquí y merezco entrar antes que tú! ¡No tengo la culpa de lo que haya pasado en tu ciudad!

    — ¡Puta madre, basura, yo estoy con mi hijo! — el hombre estaba desesperándose.

    — Señor, si tantos deseos tiene de entrar, entonces déjenos trabajar — el militar que controlaba todo quiso desarmar la situación — Vuelva a la fila o váyase de aquí. Usted no entra hasta que todas las personas de Himmel que están esperando detrás de usted estén dentro también. No lo haga más difícil.

    — ¡Dime tu nombre! ¡Si a mi hijo le llega a pasar algo, su sangre queda en tus manos! ¡Dime tu nombre! ¡Vamos, que lo quiero escuchar!

    — No tiene autorización para pedir mi nombre, y yo no tengo la obligación de decírselo — temía que algo pudiera ponerse peor — Váyase ahora, porque una interrupción más y lo detendré por entorpecimiento en mis funciones de defensa. Le doy la oportunidad de pasar esta noche en un refugio diferente o en un centro de detención. Elija usted.

    — ¡Puto bastardo de mierda! — el hombre tomó la mano de su niño y empezó a alejarse de la fila — Perdóname, hijo. Papá no tiene que enojarse así, es solo que… esto me hizo enojar.

    — ¿A dónde vamos a ir? — el niño, que estaba muy asustado como para hablar mientras su padre discutía, preguntó a su padre.

    — A otro sitio, aquí no nos quieren…

    Todo fue escuchado con lujo de detalles por parte de muchos de los que iban en la fila. Algunos, quienes provenían de Skymning o de Galaxy, supieron que lo mejor sería no montar una escena, puesto a que jugar con la paciencia de los soldados o de los habitantes de Himmel quienes tenían un sitio asegurado en el refugio podría ser un riesgo. La fila se volvió más corta, y eso permitió a Jensen, Grayhill y a la menor de edad adelantar algunos puestos.

    Sabiendo que se trataba de una situación difícil para todo el mundo, Noak dio un abrazo de consuelo a su hija, quien lo necesitaba más de lo que dejaba ver.

    — Pobre gente, me da miedo pensar que pudimos ser nosotros — Hana empatizaba bastante con esa familia, y todos los demás que se iban — Si hubieran atacado nuestra ciudad…

    — Es por esta clase de cosas que me fui del ejército, Hana, y por lo mismo que no quería que tú estuvieras involucrada con ellos — su padre aprovechó esa oportunidad para aleccionar a su hija — No quisiera tener en mis manos la responsabilidad de expulsar de este sitio a gente inocente, así fuera mi deber. Pero las autoridades lo quieren de otra forma.

    — Pero, ¿lo mejor no sería luchar para cambiarlo desde dentro en lugar de solo separarse cuando las cosas van mal? — la joven adolescente cuestionó a su padre por eso.

    Noak no estaba esperando una clase de pregunta de ese estilo por parte de su hija. Se sorprendía por el nivel de madurez en ella para poder lanzar esa clase de cuestionamientos a su edad, puesto a que estaba más cerca de la adultez que de la infancia, pero aun así lo agarraron desprevenido. El exsoldado no podría pensar una respuesta por demasiado tiempo, por lo que debió contestar con lo que le llegó a la mente en su momento.

    — Hay cosas que no se pueden cambiar porque no dependen de nosotros, hija — Noak esperó que ella recordara esa conversación — ¿Te acuerdas cuando yo dejé el ejército? Lo hice frente a los comandantes. Y les dije que no volvería a formar parte hasta que se fueran del poder.

    — ¿Lo hiciste? — su hija tenía problemas para recordar eso.

    — Sí, y estuviste presente — Noak veía extraño que no pudiera acordarse — ¿No te acuerdas de eso?

    — No… — Hana batalló durante un instante para poder hacerlo — Espera, fue el día que tuviste una pelea contra el padre de Azel.

    — Sí, ese mismo día, pero yo hablaba de mis palabras, no de la pelea.

    La respuesta de Hana le confirmó a Noak que ella había buscado la forma de olvidar aquel día, haciéndole pensar que quizá haber agredido a Ace y enfrentar a los comandantes resultó siendo un evento traumático para ella. No le gustaba pensar que había causado algún daño emocional en su hija, puesto a que eso solamente lo hacía pensar en una frase dicha por el comandante Lakor.

    — Mira, Hana… — Noak necesitaba cambiar el tema — Cuando las cosas sean diferentes, yo trataré de regresar al ejército. Pero solo porque quiero crear un mundo seguro para ti. Por el momento, no estoy formando parte de ellos. Así que solo puedo traerte aquí. No consideres que tu padre es un cobarde por haberse alejado de ellos.

    — No lo hago, papá, eres muy valiente — Hana, pese a todo, apreciaba su compañía — Sigues trabajando para darme lo mejor. No me gustan algunas prohibiciones sobre mi amistad con Azel, pero muchos profesores con quienes hablé del tema me dicen que solo buscas lo mejor para mí, y que puede que tarde un poco más en verlo.

    — Un padre siempre busca lo mejor para sus hijos — Noak estaba encantado de ver sus esfuerzos dando frutos — Cuando tú seas madre, estarás tomando decisiones que ahora mismo no te estás imaginando. Y cuando eso pase, te acordarás de mí. Solo espero que sea para bien.

    Habiendo tranquilizado a su hija, la espera para ingresar al refugio se hizo más corta para ellos tres. La salida de todos los que no eran trabajadores o habitantes de la ciudad volvió más corto el procedimiento de controles, ya que los militares verificaban rápido que quienes buscaran el refugio tuvieran la prioridad para lograrlo.

    Finalmente, fue el turno de Noak y su hija. Louryth, quien no iba a entrar, se apartó. Dejando al hombre para hablar por sí mismo cara a cara con el militar que cuidaba la entrada.

    — Vaya, Noak… — lo reconoció, gracias a su participación en DCT — Tú y tu hija son bienvenidos a entrar.

    — Gracias, yo… perdón, pero no te recuerdo — el exsoldado se sorprendía por eso.

    — Oye, no creas que fuimos amigos, vi tu rostro cuando sacaron todos esos documentales de los héroes de la guerra contra los edagrianos — esas palabras aclararon mucho la mente del adulto — Luego viajamos en la misma misión al planeta Tralio. Pero si te lo preguntas, no nos llegamos a presentar oficialmente.

    — Entiendo que no tenemos tiempo para hacerlo ahora — Noak no recordaba su rostro entre los que acudieron a esa misión — De igual manera, mi hija es la que va a entrar. Yo tengo que resolver un asunto importante antes. Sobre mi trabajo. Sabes que soy viudo, y el único sustento para mi hija.

    — Lo sé, yo vi tu tragedia en persona — le confesó aquel soldado — Pero debo decirte que no tienes más prioridad que ningún otro civil. Si no entras ahora y el refugio se llena, tal vez no puedas re ingresar.

    — ¿Ni siquiera se puede hacer esa excepción por un héroe de guerra? — Noak sabía la respuesta, solo quería insistir para que su hija no creyese que la había abandonado.

    — Ni por nadie, Noak, lo lamento — el militar no estaba feliz al darle esas noticias — Sabemos que te mudaste a Himmel, así que no hay que comprobar nada. Tu hija puede entrar.

    Teniendo el visto bueno para poder dejarla en aquel sitio, Jensen le dio un abrazo para despedirse rápido de ella antes de empezar a agotar la paciencia de aquellos que venían detrás de ellos dos.

    — Volveré tan pronto como lo haya arreglado todo, Hana, papá no te va a dejar — el hombre le dio un beso en la frente — Descuida. No pasarás demasiado tiempo tu sola.

    — Por favor, vuelve pronto, no quiero que te echen de este lugar cuando regreses — Hana sabía que esa posibilidad existía.

    — No será así, confía en mí — Noak le hizo esa promesa.

    Luego de un último abrazo entre padre e hija, el exsoldado la vio ingresar al refugio, donde tenía más posibilidades de estar a salvo de lo que cualquier invasor enemigo pudiera hacerle. En tanto no hubiera un ataque igual al de ese mismo día, no creyó que hubiera algo para temer realmente. Con la seguridad de que su hija estaba a salvo, Noak se marchó del lugar. Encontró a Louryth esperando, y ambos caminaron en silencio durante unos minutos. No fue hasta que se metieron a un callejón que pudieron hablar con tranquilidad.

    — Louryth, quiero pedirte un favor — Noak estaba algo preocupado — Ese militar dijo que, si el refugio se llena, no me dejarán entrar. Pero no pienso irme a otro refugio. Si algo malo me pasa, mi hija se queda sin familia.

    — Me pareció haberlo escuchado decir algo de ese estilo, ¿qué quieres que haga? — Grayhill estaba dispuesta a hacer lo que pudiera.

    — Quiero que hagas que uno de nuestros soldados reemplace al que custodia la puerta — Noak fue muy específico en su pedido — Lo más pronto que se pueda. Necesito que guarde un lugar para mí. Tú eres una soldado, te será fácil entrar y salir.

    — Veré que puedo hacer, ahora mismo no conozco el estado de todos — Louryth se encargaría de eso — Llamaré a los informáticos para que arreglen los turnos de los guardias en los refugios. Me aseguraré de especificarle bien este sitio.

    — Te lo agradezco, eres un amor, de verdad — Noak apreció lo que su compañera hizo por él.

    Una sonrisa se formó en el rostro de la mujer, sabiendo que sus esfuerzos eran apreciados por la persona con la que había podido llegar a formar un vínculo especial en esos años que habían pasado trabajando juntos para apartar a los líderes del ejército. Sabiendo que tenían una responsabilidad por cumplir, ninguno de los dos demostró afecto, y sus miradas lo eran todo. Al poco tiempo, los dos se miraron preocupados por lo que tenían qué hacer a continuación.

    — ¿Qué es lo que les vamos a decir? — Louryth se veía bastante preocupada — No se lo van a tomar bien.

    — Sí, lo sé — Noak se agarraba el mentón — Estaremos incumpliendo con nuestra promesa. Yo, más que ninguno… Pero, pese a todo, les he entregado su libertad. Espero que eso valga de algo.

    — Vamos, no quiero dejarlos esperando más tiempo, o se van a enojar todavía más — la mujer le dijo que era tiempo de regresar con los suyos.

    — Quiero que avises a los mejores que tenemos para que estén ocultos, pero listos para actuar si se llegan a poner violentos — Noak pensaba en el peor escenario posible — Sobre todo Zig.

    — Créeme que nada me haría más feliz que ser yo quien pusiera a ese cerdo en su lugar — Louryth todavía recordó un inconveniente que tuvo con él — Lo tendremos cubierto por si intenta cualquier locura.

    […]

    Gwyn y Sargion entraron a un edificio gubernamental siendo acompañados por un total de diez soldados, todos ellos integrantes de la división de Exploración y Rescate, formando parte del escuadrón que lideraba el ascendido hacía poco tiempo. El sitio estaba repleto de oficiales de policía y algunos cadetes. Pero la mayor concentración era en la parte de afuera. Había algunos periodistas que tenían deseos de estar dentro de aquel sitio y contemplar el acontecimiento que tendría lugar allí, pero por órdenes de sus superiores, los oficiales bloqueaban el paso. Los militares fueron escoltados hacia una sala de conferencias, y cuando la puerta de entrada se abrió, pudieron ver allí a la presidente de la humanidad, siendo acompañada por las máximas autoridades de la fuerza policial que integraban las ciudades de Galaxy y Skymning, puesto a que la reunión se iba a realizar en la última de estas.

    — Es increíble como usted llega más tarde que yo, siendo que vive aquí — Juniper soltó un comentario agresivo a la comandante del ejército — ¿O será que ha estado muy ocupada?

    — Parece que lo único que ha cambiado de usted es la cantidad de canas que tiene en su cabeza — Gwyn respondió de mala gana a los dichos de la presidente — Tuve que evaluar y designar puntos estratégicos en las tres ciudades para que fueran un refugio seguro de los enemigos en nuestro mundo. Además de poner gente confiable a protegerlos. No es una tarea para llevar a la ligera. Y por supuesto, no fue eso lo que hice.

    — Siéntese, comandante — Juniper presentía que no se iba a llevar nada de aquella reunión — Lo bueno de todo esto es que al menos aceptó venir a verme frente a frente.

    — Solo porque el enemigo no ha vuelto a atacar — Gwyn le dejó en claro esa situación — Cualquier llamado que reciba que sugiera lo contrario hará que me levante de aquí. No lo dude.

    — No lo hago…

    Tras ese intercambio de palabras, la comandante de DCT y el subcomandante de ER tomaron asiento en una mesa rectangular, uno al lado de otro y los dos encarándose con Juniper, quien era la única que estaba en una silla en toda la habitación. Eran los miembros del ejército los que aceptaron la invitación, y, por lo tanto, no querían iniciar la conversación de la reunión. Consideraron que debían ser los anfitriones los que debían conversar. Un gesto de Sargion señalándole eso fue lo que llamó la atención de Juniper.

    — Veo una cara nueva en las autoridades — Juniper se dirigió a él sin conocerlo — Tú te llamas…

    — Sargion Norup, subcomandante de ER — el hombre contestó directamente — Ascendido hace muy poco. Seguro no escuchó de mí por haber retomado hoy la presidencia.

    — Es un gusto para mí, y espero para ti también lo sea — Juniper se dirigió a él con respeto — Viendo que el comandante Lakor está ausente, entiendo que tú puedes hablar por tu división. Y Gwyn por la suya. Ahora, creo que esto ya te dice para qué te llamé.

    — Para anunciar que pondrá a toda la fuerza policial, que sigue las órdenes del presidente, a colaborar con nosotros — Gwyn lo intuía — Tal y como fue cuando fuimos atacados por los enemigos del enemigo actual al que enfrentamos. Y que permitió reducir mucho más las bajas civiles.

    — Eso es uno de los puntos que quería tratar contigo, y veo muy apropiado lo que dijiste en tu última frase — la presidente partiría desde allí — ¿Has oído el refrán que dice “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”?

    — Tal vez, en algún libro — la comandante no quería perder el tiempo con acertijos, pero sabía que mostrarse impaciente sería negativo ante los testigos — ¿Por qué no dice directamente lo que quiere? Si bien, esta reunión no tiene un tiempo de duración definido, yo me iré si surge alguna emergencia.

    — Le pregunté si conocía esa frase para hacerle ver la magnitud de la catástrofe en la que nos encontramos — Juniper eligió esa palabra por un motivo particular — El enemigo de nuestro enemigo es nuestro amigo… Así lo dicta el refrán, y la lógica. Entonces, ¿cómo es posible que hace dos años hayamos tenido que perder a buenas personas en manos de la Sociedad Galáctica y ahora tenemos que hacerlo a manos de su peor enemigo?

    Gwyn empezaba a entender el camino por el que iría la reunión, y ya tenía resuelto el por qué pidió una reunión presencial. La comandante supo que estaba prisionera de sus palabras, y que no podría marcharse de aquel lugar si no se desataba una emergencia. En una reunión virtual, hacerlo sería tan sencillo como simplemente presionar un botón. Pero en ese momento, estaba atrapada y casi sin remedio.

    — La Sociedad Galáctica y Casseirem pueden ser enemigos, pero le aseguro que no querría tener a ninguno de los dos como amigos — Gwyn no podía creer que estaba diciendo esas palabras — Quiero decir, para que alguno de los dos tuviera que ser aliado de la humanidad, habría que negociar. ¿Acaso se olvidó cómo reaccionó la gente en nuestra contra cuando la Sociedad Galáctica secuestró a cien de los nuestros? Nos acusaron de estar detrás de todo. No me quiero imaginar lo que habrán hecho con todo su odio cuando les demostramos que no era verdad. Pero negociar con ellos solo sería una forma de hacer que ese odio resurgiese. Dudo mucho que usted se hubiera quedado callada en ese momento. Así que ahora asumo que quiere que me presente ante el monstruo que destruyó su ciudad para negociar con él. ¿Es eso?

    — Oh, comandante, me duele que piense eso de mí — Juniper contestó con un sarcasmo que enfureció a todos los militares allí — Incluso aunque quisiera eso, nunca le pediría que negociara con quien mató a sus hijos y a su esposo…

    — No hable de mi familia — Gwyn no se lo iba a tolerar más.

    — Entonces no hable de mi ciudad — Juniper tampoco quedó atrás — Mi familia siempre ha considerado a los militares fuertes, pero obtusos. Y yo lo estoy viendo en persona. Desde que el misterio a la Gran Catástrofe se terminó, estuvimos bien. Solo la Sociedad Galáctica llegó a encontrarnos en este mundo. Pero Casseirem… él no nos encontró. Ustedes lo fueron a buscar. Enviaron una nave y la perdieron, y ahora nos están atacando. Eso es lo que quería que vieran. Este conquistador al que tanto miedo se le tenía no era un problema nuestro, hasta que ustedes lo hicieron.

    — No sabíamos que se trataba de él, fuimos engañados — Gwyn deseaba darle una bofetada — Mi hijo y mi hija iban en esa nave. Me devolvieron la cabeza de mi hijo… No fuimos a buscar a Casseirem. Enviamos a un escuadrón a investigar, y las cosas terminaron trágicamente para nosotros. Ambas hemos perdido mucho el día de hoy. Y lo sabe.

    — Lo sé, y es por eso que estamos aquí ahora — Juniper le comentó — El gobierno jamás hubiera autorizado una misión de ese estilo para que el ejército se fuera de esa forma.

    — Usted no estaba a cargo cuando tuvimos que salir en esta misión — Sargion habló en nombre de los líderes.

    — Ni el presidente ni sus candidatos a reemplazarlo lo habríamos autorizado, eso es seguro — la presidente actual no miró al militar al darle esta respuesta — No puedo dejar de pensar en que estaríamos a salvo de cualquier clase de conflicto si la decisión la hubiera tomado uno de nosotros… Y es por eso por lo que tengo este pedido para ustedes. He tenido esta conversación más de una vez en el pasado. Pero es tiempo de que esta payasada del poder militar se termine. El ejército tiene que estar a cargo del ministerio de defensa de la humanidad, y bajo nuestras órdenes. Sé que no les gusta, pero si se toman un tiempo para considerarlo, sabrán que es lo mejor. No voy a esperar su respuesta hoy, por supuesto, pero que sepan que la estaré esperando. Y que seguiré insistiendo con esto. Esta vez tuve la generosidad de hablar con ustedes. La próxima vez, me dirigiré a otra clase de público.

    — ¿Y usted cree que podrá manejar mejor al ejército teniéndolo a su mando? — Gwyn estaba indignada con ella — ¿Qué experiencia tiene? ¿Cree poder liderar a los soldados en batalla?

    — Creo que no parece entenderme, comandante. No planeo ponerme una armadura, tomar un arma y pelear. Planeo decidir qué clase de misiones se realizan y cuáles no. Usted dirigiría el ministerio de defensa, y podrá tomar las consideraciones necesarias, con previa aprobación mía.

    — En ese caso, no veo por qué continuar con esta plática por el momento — la comandante encontró una excusa para finalizar con la reunión — Ya he tomado medidas para proteger a la gente el día de hoy. Me reprochó por haber llegado tarde. ¿Cuánto tiempo de demora cree que habrá si aparte de tomarme mi tiempo le tengo que pasar las cosas a usted para que me las autorice?

    — Sabía qué dirías que no el día de hoy, así como también tú sabes que voy a seguir insistiendo — Juniper lanzó esa advertencia a los líderes presentes del ejército.

    — Hágalo, pero sepa que, si yo acepto esta propuesta en algún momento, toda la culpa irá sobre usted — Gwyn no pensaba ser chivo expiatorio de ella.

    No hubo palabras o gestos de despedida. Gwyn y Sargion simplemente se apartaron de sus asientos y empezaron a caminar hacia la salida en compañía de los soldados que les habían hecho de respaldo en la reunión. Tal y como esperaban, ningún oficial de policía les indicó el camino para acortar el tiempo, o siquiera se aproximó para ver si necesitaban algo. Gwyn estaba empezando a sospechar que quizá la conversación con Juniper pudo haber sido grabada y escuchada por más personas. Tomó sus sospechas por válidas cuando vio como los policías se apartaban de la puerta en el momento en que ella y los demás salieron del edificio, permitiendo así a los periodistas acercarse a ellos para hacerles preguntas.

    Gwyn hizo oídos sordos a todos ellos. Cientos de palabras salieron de la boca de los que estaban allí esperándolos, pero ella no escuchó ninguna. Caminó sin apartar a nadie del frente, y cuando llegó a su vehículo, simplemente subió, lo puso en marcha y se fue por su cuenta. Sargion y los demás soldados de ER se distribuyeron en los demás vehículos militares que tenían para ellos, y así fue como todos se apartaron del lugar sin brindar ninguna respuesta a nadie.

    Gwyn manejó el vehículo por las calles de Skymning, dando vueltas a propósito para despistar a cualquiera que pudiera estarla siguiendo, y así fue como llegó hasta su casa. No estaba de humor para seguir con el protocolo y dejar el vehículo en un garaje de la milicia. Estacionó su auto cerca de la puerta y entró. Tras higienizar sus manos y cambiarse de ropa, fue hacia su cama, tomó su dispositivo, se acostó y envió mensaje a los soldados a quienes había dejado a cargo del cuartel general mientras ella acudía a su reunión. La respuesta no tardó casi nada en llegar.

    — “El comandante Lakor no ha enviado noticias, comandante” — leyó en su mente lo que recibió casi instantáneamente.

    Dejó su dispositivo de lado, y giró la cabeza hacia el lugar en el que Thomas dormía junto a ella. Fue hacer eso y rompió en un llanto desconsolado. El día para ella solo había sido una amargura tras otra. Ver por una transmisión como el enemigo le entregaba la cabeza de su hijo, contemplar la destrucción de varios edificios de una ciudad que estaba bajo su protección, la muerte de su esposo, la reunión con la presidente y la falta de noticias del destino de su hija.

    Gwyn supo contener todas sus fuerzas para no desmoronarse frente a Sargion o cualquier otro soldado, puesto a que sabía que eso era lo que se esperaba de ella. Pero en la privacidad de su hogar ella pudo soltar todo lo que había guardado.

    — ¡Todos se han ido! ¡Me los han quitado, y ahora quieren quitarme la oportunidad de lidiar con estos asesinos! — Gwyn no recordó un día tan oscuro para ella en el pasado desde la Caída de la Tierra — ¡No puedo! ¡No puedo soportar esto más! ¡¿Para qué peleo si mi familia ya no está, y si solo quieren interponerse en mi lucha?!

    Todos sus pensamientos fueron hacia las personas más importantes para ella. Ninguna a la que pudiera tener presente en aquel momento. Para la comandante de DCT, encontrar fortalezas era una misión imposible.

    — Solo me queda mi pequeña Sky, y no me dan noticias sobre lo que le pasó — Gwyn se preguntaba por qué había tanto silencio de parte de Ace — Si ella ya no está con vida, entonces yo ya no tengo más nada por lo que pelear. Y si no tengo nada, no veo por qué tomarme la molestia.

    Haber tenido ese pensamiento trasladó a la chica en el tiempo a un suceso que había marcado su vida, por lo trágico que fue para ella en el pasado, y por no haberse repetido en el tiempo reciente.

    — Siempre me sentí apenada por lo que pasó contigo, Wagner — la mujer no logró evitar pensar en su compañero — Creí que había llegado a entenderte. Pero nunca lo hice, hasta hoy… Espero no ser juzgada si termino eligiendo ese camino. Pero ya no depende de mí. Mi vida dejó de estar en mis manos.

    […]

    Zigfried, Arker, miembros de su grupo criminal y otros soldados se quedaron mirando fijamente a Noak y a Louryth luego de que estos cruzaran la puerta que separaba la sala principal de operaciones que realizaban del resto del edificio elegido como base.

    Algunos entre los presentes estuvieron dando vueltas en círculos o de un lado a otro antes de que llegasen ellos, y la aparición de ambos no cambió mucho las cosas. Noak y Louryth se miraron a sí mismos antes de empezar a hablar, puesto a que no tenían algo alentador para decir.

    — ¿Alguien tiene una pregunta para nosotros? — Noak sabía que sí por las caras que veía — Y más importante, ¿tienen el valor para hacerla?

    — Sí, yo tengo una pregunta, Noak — Zigfried no tardó en tomar la palabra — ¿Cuál es el plan? Los miembros del ejército sin dudas serán convocados a pelear contra Casseirem. Sé que tenemos gente para que no se puedan comunicar por mensaje, pero eso no los detendrá. Los irán a buscar presencialmente. Y si no los encuentran, los tomarán como desertores en el mejor de los casos.

    — Si ellos no aparecen a pelear, tal vez sean castigados, lo hemos discutido y creemos que será así — Arnold todavía veía a un par de soldados junto a ellos — Fue el primer día de la invasión, y eso seguro hará que no sea tan grave que algunos no aparecieran. Pero se irá poniendo peor mientras más avance el tiempo.

    — Lo sabemos, y es por eso que tomamos la decisión de no retenerlos por más tiempo — Louryth se adelantó al anuncio que haría Noak.

    — Después de todo, lo que nosotros estamos haciendo ya no vale la pena — Noak retomó la palabra.

    — ¿En qué sentido no vale la pena? — Zig se preocupó demasiado cuando escuchó esas palabras.

    — ¿No vieron las noticias? — Noak se preguntaba — ¿No están al tanto de todo lo que hizo ese monstruo?

    — Sí, pero recibimos la información completa hace poco — comentó uno de los soldados que estaba allí — Casseirem mató a Allecreod y a Kite, y trajo sus cabezas como muestra de su poder… El comandante Ace se fue a Maugmin a buscar a los sobrevivientes, pero no tenemos nada nuevo sobre eso.

    — Natasha y yo fuimos compañeros de equipo, la he visto liderar — Noak recordó todas las veces que la siguió — Ella nunca permitiría que robaran la nave. Y la falta de noticias de Ace seguro se debe a que no sabe cómo comunicar lo que nadie quiere decir… Pero estoy seguro de que todos los tripulantes de esa expedición, incluyendo a nuestro Ulrik, han perdido la vida.

    — ¿Y eso qué tiene que ver con que no vale la pena esto? — Zig no comprendía nada.

    — Thomas murió, el alienígena que asistía a los comandantes murió, el hijo adoptivo de la comandante murió — Noak empezó a listar las bajas — Natasha, Arick, Sky, Winter y Valiana también deben estar muertos. Gwyn y Ace son los únicos que quedan, y lo han perdido todo. No hay nada que podamos hacer ahora. Los que no murieron hasta ahora lo harán luchando. Si ganan esta misión, se convertirán en héroes, y si pierden, en mártires. Nuestro objetivo no se completó a tiempo, y ahora nunca se hará. Esa es la realidad.

    — ¿Vamos a dejar nuestra misión para siempre? — Arker necesitaba esa confirmación de parte de su líder — ¿No hay oportunidad de retomar esto en el futuro?

    — ¿Qué es lo que vamos a retomar? Ni siquiera sabemos si los comandantes seguirán vivos antes de que este conflicto acabe — Louryth respaldó a su pareja, luego de haber estado tanto tiempo ensayando las palabras en el camino hasta ese lugar.

    Aquella conversación no hizo más que marcar el final de su grupo rebelde y su cruzada contra las autoridades militares que defendían a la humanidad en el planeta Edagr. Pese a que todos estaban frustrados por haber dedicado dos años de sus vidas a intentar sabotear lo más posible al ejército solo para ver sus esfuerzos valiendo para nada, lo que decían los soldados tenía lógica. Todo lo que se hizo fue buscar que la gente repudiara a los comandantes del ejército, aprovechándose del hecho de que, hasta ese momento, nunca habían perdido a nadie de sus familias. Pero eso terminó con la llegada de Casseirem. A consideración de todos, no había ningún argumento que pudieran utilizar para que otras personas tomaran las cosas desde su mismo punto de vista y terminasen por despreciar a los líderes del ejército.

    Si bien, un conflicto contra el Conquistador Primero traería bastante incertidumbre, estaba claro que ya fuera que los comandantes sobrevivientes lograsen salir de la pelea con vida, las personas los verían como las víctimas de todo esto.

    — No pudimos hacerlos quedar mal cuando tenían a sus familias con vida, ahora no habrá manera de hacerlo — Louryth volvió a hablar — Escucho ideas, por si alguien tiene alguna.

    Nadie levantó la voz o hizo siquiera un ruido. Estaba claro que, para ese momento, las ideas sobre cómo afectar las imágenes de los dos comandantes que tenían confirmados de que no habían perdido la vida por el momento. Pese a que no era algo que buscasen aceptar, no parecía haber otra opción sobre la mesa en ese momento. Eso llevó a uno de los integrantes más importantes del grupo criminal a realizar una pregunta importante.

    — ¿Qué es lo que pasará entonces? — Zig no quería ser enviado a morir en el conflicto — ¿Cómo sigue esto ahora?

    — Yo no soy más un soldado, así que mi papel aquí se terminó — Noak no decidiría más en nombre de ellos — Me iré a refugiar a un lugar donde espero estar a salvo de esta guerra. Si tengo que pelear, voy a pelear.

    — Los demás soldados regresarán conmigo a las ciudades — Louryth habló con quienes también mantenían el rango militar — Una vez allí, son libres de desertar o ponerse a disposición de la milicia para participar en esta pelea. Yo, por mi parte, voy a pelear. Pese a que no me gusta estar al mando de personas que sé que me sacrificarían para salvar a sus familiares, lo cierto es que no tienen familiares a quienes proteger ahora. Luego de acabado el conflicto, veré qué hago con mi vida.

    — Desertar parece lo ideal — comentó uno de los hombres.

    — Pero si desertamos todos juntos, sería sospechoso — una de las mujeres le respondió — Las comunicaciones no han caído. Si el conflicto se los permite, sumarán dos más dos y podríamos estar en problemas. Creo que nadie debería desertar, al menos no mañana. Y si lo hacemos, no hacerlo en masa.

    — ¿Y qué hay de nosotros? — Arker tenía miedo, puesto a que sabía que los iban a dejar tirados allí — ¿Esperan que nos quedemos aquí? No podemos regresar a la ciudad fácilmente. Somos criminales conocidos.

    — Tienen las armaduras y armas que robaron para nosotros para defenderse entre ustedes — Noak no quería seguir haciéndose cargo de ellos — Este sitio no está muy poblado, y el poco movimiento que había se reducirá mucho más luego de que nos vayamos. No creo que Casseirem lo vea como un punto de interés. Quédense aquí si quieren, o márchense. Saben que Abel Hartka vivió en un bosque luego de desertar.

    — Sí, hasta que la Sociedad Galáctica lo encontró — una mujer en el grupo criminal no estaba cómoda con la idea.

    — Bueno, la Sociedad Galáctica ya no está — Noak no veía motivos para quedarse y fungir como niñera.

    — Y Casseirem sí. Quien parece ser mucho peor.

    — Les dimos una libertad que iba a tardar muchos años más en llegar, yo creo que eso es un gran regalo — Noak quería que lo vieran de ese modo.

    — Sí, nos liberaste para que trabajáramos para ustedes, y ese trabajo que hicimos fue para nada — Zig no compartía ese punto de vista con Noak — Dime, ya que todo lo que hicimos no vale para nada, ¿podremos matar a la puta de Gwyn y al puto de Ace cuando encontremos la oportunidad?

    — No soy un soldado, y como no soy más tu líder, no puedo detenerte — Noak le dio libertad a Zig para hacer lo que le plazca — Si te ves capaz de hacerlo, hazlo.

    — Cuando Casseirem ataque de nuevo, el mundo será un caos — Zig lo veía como su ventaja — Podríamos aprovechar eso y acabar con Ace y Gwyn cuando menos se lo esperen.

    — ¿Y no crees que eso nos pondrá en peligro? — Arker reprendió a su compañero por pensar en eso — Para ir a las ciudades sin ser descubiertos, tendremos que usar las armaduras y los cascos. Y si no nos pueden identificar, los militares van a sospechar.

    — Lo que más he esperado es la oportunidad de vengarme de quienes me encerraron — Zig no la dejaría pasar en ese momento — Tendremos que calcular bien nuestros movimientos, y mirar en donde pisamos. Pero no he trabajado tanto para rendirme ahora. Casi que me alegro que esto haya pasado. Ahora el camino se volvió más corto.

    — Sí, y más peligroso también — Arker no veía con buenos ojos el plan de su amigo.
     
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    Manuvalk

    Manuvalk el ahora es efímero

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    Saludos, amigo. Como siempre, un placer estar de regreso un finde más para continuar con la lectura de esta parte final de LGC. Muy buen capítulo el de hoy, el cual paso a comentar directamente sin muchos preámbulos. :\*u*/:

    Comenzamos con una situación tensa en uno de los refugios de Himmel, y es que un padre junto a su hijo, provenientes de la destruida ciudad de Galaxy, quieren entrar en dicho refugio al encontrarse en esa área y en ese momento, pero el guardia que está haciendo pasar a aquellos residentes de la propia ciudad de Himmel, le deja en claro que eso no será posible ya que los habitantes de la ciudad en sí misma son los que tienen prioridad, por encima de otros ajenos a dicho núcleo urbano. Molesto y desesperado por ponerse a salvo junto a su hijo, el tipo le recrimina con furia al soldado, que termina amenazándole con ser detenido si sigue entorpeciendo su trabajo y ralentizando la fila, en la que ya hay algún otro diciéndole a dicho tipo que deje de joder. Abatido, el padre y su hijo se marchan sin mucho más que poder hacer. :sadexo:

    Noak, Louryth y Hana se encuentran en esa misma fila y mientras se acerca el momento de entrar, conversan. Hana sorprende a su padre al medio reprocharle que éste se fuese del ejército, ya que el hombre inicialmente la quiere hacer entender que de no ser porque los líderes con Ace y compañía, él estaría de soldado ayudando a los demás. La joven Jensen demuestra estar creciendo con sus ideales y pensar, algo que no pasa desapercibido para su padre. Una vez se personan ante el guardia, éste dice reconocer a Noak e incluso formó parte de la misión a Tralio, pero cuando Noak le indica a Hana que ingrese mientras él deberá irse temporalmente, el guardia deja en claro que si el cupo de inquilinos del búnker se completa, Noak quedará fuera. Él lo sabe pero finge un poco ante su hija, prometiéndole que regresará. Posteriormente, él y Louryth planean regresar junto a su Repelente Army. :ewww:

    Acto seguido, tenemos una de las escenas más tensas (verbalmente hablando) que se han visto en varios capítulos: Juniper convoca una reunión con Gwyn y Sargion, aunque éste último está más como oyente que otra cosa. La actual presidenta (es tan mala que volvió al puesto porque murieron todos los que la superaban para postularse al cargo :yagami:) tiene en mente el objetivo que siempre tuvo y ese no es otro que el poder militar sea gestionado por la propia presidencia/gobierno. Ya solo con cómo recibe a Gwyn quejándose de que llegó tarde es para pegarle un golpe allí mismo... A ver, vieja pendeja, estamos ante una invasión alienígena... Si quieres, dejamos que la actual comandante del ejército de defensa se dedique a arreglarse para tu reunión y desatienda el hecho de que Casseirem está escondido en algún lugar del planeta planeando su próximo movimiento. De verdad, si esta tipa llegó a presidenta, yo puedo ser astronauta. :angrycat::blue:

    La reunión se da con ese tono cortante entre ambas mujeres y aunque Gwyn le suelta sus factos y la pone en su sitio, Juniper sigue en sus trece y le deja en claro que insistirá hasta cumplir con su propósito. Deseando irse, Gwyn da por concluida la quedada y se marcha junto al subcomandante Norup mientras los policías lameculos de la presidenta les miran mal y los periodistas comadrejas les asedian, obviando que están siendo atacados por un psicópata y estando más interesados en cuestiones políticas angrysnake. Sí, seguro que si un día nos invaden los aliens, en la TV tendremos tertulias de cómo Trump ya está pensando en quedarse los minerales preciosos de la Luna porque "that rock is above the USA and that means it is ours" :shani:. Luego el hecho de que Gwyn, al llegar a casa, piense en Wagner (aka Mr. Suicidio)... Me preocupa mucho. Sky, sobrevive por tu madre, porque sino ella no tendrá razones para hacerlo. :anicry:

    De ahí pasamos a la escena final, por así decirlo, donde Noak y Louryth regresan a su base para decirle a su grupo rebelde que viendo la situación y el hecho de que su objetivo ha quedado desvirtuado (las muertes de varios "importantes" entre ellos comandantes, dejan sin sentido a su misión), deciden disolver la Repelente Army y que cada uno se busque la vida. Algunos lo entienden más que otros, pero sus destinos quedan medianamente claros: Noak está dispuesto a pelear por la humanidad, Louryth está dispuesta incluso a seguir en el ejército para pelear, Zig quiere matar a Ace y Gwyn y Arker no ve nada claro esto último. Sin lugar a dudas, aquí se abren varios frentes que de seguro darán que hablar próximamente. :think::whistle:

    En fin, amigo, estuvo bastante bien el capítulo. No hubo acción, pero todas fueron conversaciones muy relevantes para desarrollar personajes y trama, así que excelente. Sin mucho más que añadir, te veo a la próxima. Un abrazo y cuídate. :ganso:
     
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