Sumario: Este fanfic coloca a los personajes de Naruto dentro del marco de Inazuma Eleven, cambiando las reglas del mundo ninja por las del mundo del FUUUUTBOOOL pero manteniendo la esencia general siempre que se pueda. Notas del autor: Este fanfic es más que nada un atacazo artístico/proyecto secundario con el objeto de pulir mi estilo para el principal. No me lo voy a tomar en serio, y no prometo terminarlo. Pero me gustaría que de todos modos le den una oportunidad si les gusta la idea, si veo apoyo eso seguramente me ayude a continuar. Parte 1: El legendario Konoha Eleven Capítulo 1: Un chico llamado Naruto Es el primer día de clase en el instituto de la Hoja, el más famoso instituto de toda la Tierra del Fuego, reconocido mundialmente por su club de fútbol, el legendario Konoha Eleven. El sol brilla, el viento sopla, las aves cantan, y hay un niño rubio pelopincho corriendo por los pasillos en pleno horario de clase. — ¡Naruto, aguarda! — ¡Naruto, ya, detente! — ¡No! Tengo que saber si es verdad lo que dicen. No voy a parar hasta escuchar al director yo mismo. Los perseguidores eran dos asistentes del instituto, ya bastante acostumbrados a la actitud y la impulsividad de Naruto Uzumaki, de tercer año. Al fin y al cabo, aquel instituto también actuaba como escuela primaria. Lo cual significaba dos cosas. Una, que los profesores, directivos y personal no docente, todos, estaban acostumbrados a los berrinches de Naruto. Y dos, que Naruto estaba acostumbrado a darles esquinazo. Dobló una esquina y se metió en un aula vacía para esperar a que pasen. Esperó Y salió. — Ja, los perdí. — Naruto. — Le dijo una voz que venía de detrás de él. — Eh... — Tienes que volver a clases. — Prece Iruka... es que... escuché que iban a cerrar el club de fútbol. — ¿En serio? Pues, esas si que son malas noticias. — Y quería preguntarle al abue director directamente. Para salir de dudas. En eso llegaron los asistentes, que escucharon todo. — Calma, yo me encargo. — Les dijo el preceptor Iruka. — Naruto, sé que el club de fútbol es importante para ti. — Lo es, de veras. — Y sé que cuando se te mete algo en la cabeza no hay quien te haga cambiar de opinión. Así que vamos. Te acompañaré a la oficina del director. — Bien. — Pero, a partir de ahora tendrás que portarte bien. — Volveré a dar mi mejor esfuerzo en clase y no les daré más problemas por el resto del día, lo prometo. — ¿Del día? Es muy poco. — Que sea por el resto de la semana, entonces. — Mejor. Pero me lo cumples ¿Está bien? — ¡Claro! El tercer director, Hiruzen Sarutobi, era un señor ya entrado en años. En su despacho había una vitrina, y en aquella vitrina había trofeos, y un álbum de fotos, cerrado. Los trofeos en su mayoría estaban dedicados al Konoha Eleven, el equipo de fútbol que antaño había traído la gloria al instituto de la Hoja. Hiruzen estaba mirando la vitrina con aire melancólico, cuando tocaron la puerta. — Pasen. — Buenos días, Director Sarutobi. — Ah Iruka, y Naruto. Sí, imaginé que vendrías más pronto que tarde. — ¿Entonces es cierto? ¿Va a cerrar el club de fútbol? — Pues, tristemente sí. Créeme que es lo último que hubiera querido, pero el instituto está corto de fondos y este año no se inscribieron suficientes estudiantes para federar el club. Quizá si la situación cambia, el año que viene podremos abrir el club de nuevo. — ¿Y no hay una forma de salvar el club este año? — Bueno, quizás pueda convencer al consejo escolar si suficientes estudiantes se inscriben antes del fin de semana. Hacen falta por lo menos quince estudiantes, once titulares y cuatro suplentes. Por supuesto, contando a los que ya están inscritos. — No se diga más lo haré. — ¿Qué? — No se preocupe director abue tercero. Sé que a usted le preocupa el club de fútbol tanto como a mí. Me encargaré de conseguir un equipo de fútbol completo de veras. — Naruto, recuerda que prometiste portarte bien esta semana. — ¡Claro! Haré las dos cosas, no se preocupen. Dedicaré mis recreos en cuerpo y alma a salvar el club. — Así se habla. Ahora vuelve a clases. — Está bien. — Dijo Naruto antes de salir corriendo de vuelta a su salón. — ¡Pero sin correr! — Ah, este Naruto. ¿En serio le hiciste prometer que se portaría bien toda la semana? — No, lo hizo por iniciativa propia. Y confío en que lo cumplirá, al menos, lo mejor que pueda. Así es él. — Sí. En eso me recuerda un poco a su padre. Contenido oculto Personal del instituto de la Hoja Director: Hiruzen Sarutobi. Vicedirector: Ebisu Preceptor/es: Iruka Umino. Anko Mitarashi. Profesores: Guy - Educación Física Asuma Sarutobi - Matemáticas Kurenai Yuhi - Lengua y Literatura Choza Akimichi - Economía del Hogar (También, cocinero) Shikaku Nara - Geografía e Historia. Inoichi Yamanaka - Computación Gaku Inuzuka - Biología Shibi Aburame - Laboratorio Asistentes académicos de relleno
No vi nunca Naruto, muchos capítulos, pero los animes de deporte son tradición familiar, así que acá voy. Pregunta: ¿Los elementos mencionados, como Hoja y Tierra del Fuego, hacen referencias a los tipos elementales de Inazuma Eleven o es otro tipo de referencia? ¿Qué elemento de Inazuma Eleven tendrías de estar en el anime / juego? Soy Cerdo de Fuego en el zodiaco chino, pero Aire en el occidental por Libra. Aún así, me quedo con el elemento Tierra de Inazuma Eleven para mí: La tierra es moldeada por la erosión del aire y resiste / apaga las llamas, así que esa viga que sostiene Aire y Fuego. Aparte de que, bueno, mi signo ascendete es Virgo, elemento de Tierra, prácticamente mi carta de presentación al mundo y por eso creo que termina encajando Tierra conmigo. ¿Cuál elegirías tú? ¿No te parece interesante que los elementos de Inazuma Eleven se salten el de Agua? Para mí tiene sentido, no puedes jugar fútbol sobre el agua. Por cierto, no tengo idea de quién diablos es Iruka, pero con Naruto es una escena entrañable y que me da diabetes. Vivan los preceptores. Ohhhhh, my godness, ¡eso estuvo bueno! es suuuper diabético. Es una lectura veloz y disfrutable, se centra bastante en los diálogos, pero describe lo esencial para imaginar la fluidez de la escena, ¡muy buen equilibrio ahí, ya quiero ver cómo te la ingenuas con los partidos de fútbol! ¿también jaras cinco capítulos por partido? jeje. Espero y no caigas en el mismo cliché de Inazuma Eleven, donde era predecible el cómo se distribuían los puntos para hacer el giro de trama donde ganan, se volvía predecible, pero eso no quita que sea disfrutable. Aunque, reitero, espero ver una dinámica más original por tu parte. Conozco poco y nada de Naruto, como dije, pero conocer a los personajes desde tu interpretación mientras viven la Inazuma Eleven experiencia será un encanto, cuanto menos. Vuelvo a tener siete años, lo juro.
1- Los elementos hacen referencia a ubicaciones, sin más. El sistema elemental va por separado. La Tierra del Fuego es simplemente la nación en la que se ubica la Aldea Oculta entre las Hojas (o simplemente Aldea de la Hoja), en la serie original. En este fic el instituto de la hoja vendría a estar dentro de la aldea del mismo nombre, y esta, dentro de la Tierra del Fuego. 2- De entre los pocos deportes que me gustan, natación es mi favorito así que en ese sentido, diría que me siento en mi elemento cuando estoy en el agua. Pero cuando me veo obligado a jugar al fútbol suelo centrarme más en la defensa - cuando no me mandan a portería. Y en ese sentido, creo que por lógica de gameplay podría ser elemento tierra también. El elemento que suele ser el más asociado a durabilidad y mecánicas defensivas. 3- Con toda honestidad, jamás había pensado en eso. Y si lo hice no me acuerdo. Hace mucho que no veo nada de Inazuma. 4- No lo sé XD. Capítulo 2: Los chicos de primero Sonó la campana del primer recreo, y Naruto se levantó de su asiento a toda velocidad. Para su sorpresa, se encontró con Iruka nuevamente a la puerta, junto a dos niños y una niña, seguramente de primero. — Espera, Naruto. Vine a darte una mano. Verás, hoy faltó el profesor Ebisu, así que estuve cuidando de primer año durante sus horas. Y tuve oportunidad de hablar con ellos. — ¿Y eso que tiene que ver? — A eso iba. Naruto, además de ti ellos son los chicos que se inscribieron al club de fútbol este año. Ellos son Konohamaru, Udon, y ella es Moegi. Naruto los miró a los tres con cara de fastidio. Molesto de que además de tener que salvar el club, le hayan encargado el cuidado de tres niños. — Un minuto, yo te conozco. — Le dijo entonces a Konohamaru. — ¡Claro! Tu eres el que estaba en la oficina de mi abuelo aquella vez... y la otra... y... de hecho fueron varias veces el año pasado ¿No? — Ni me lo recuerdes. — Sigo diciendo que esta fue una mala idea, Konohamaru. — Le dijo Udon, el chico de lentes, con un deje de mucosidad en la voz. — No creo que estemos listos para jugar con los mayores. — ¡Tonterías! Si podemos inscribirnos, es porque estamos listos. — De todas formas vamos a pasar la temporada entera en la banca. — Acotó Moegi. — No hay garantías de eso, y aunque así fuera ¿Qué hay de malo con eso? — Preguntó Naruto. — Todo el mundo empieza por la banca hasta que le llega su turno. Lo importante es estar listo cuando eso pase, no hay atajos para ser un campeón. — Si me disculpan, chicos. — Interrumpió Iruka. — Hay algo más que quiero mostrarles. Entonces Iruka los guió hasta el patio, y desde ahí, a un viejo cobertizo. — Este es el lugar asignado para las reuniones del club de fútbol. — ¿Qué? ¿Este cuchitril? Parece que ni siquiera el conserje lo ha tocado hace décadas. — Preguntó Naruto con cara de decepción mirando a Iruka, y los chicos lo imitaron. — Pues será otra cosa que tendrán que hacer. Lo siento pero las aulas ya se las dieron a los clubes que sí llenaron su cuota mínima de inscripción. Pero créanme que este cobertizo es especial. — ¿Cómo? — Verán, el Instituto de la Hoja no siempre fue conocido por su club de fútbol. De hecho, no es la primera vez que el club casi cierra. Pero todo eso cambió, aquí. En su primer año, el legendario Konoha Eleven tuvo sus reuniones en este mismo cobertizo. — No hablas en serio. — Hablo muy en serio Konohamaru. Si no, pregúntale a tu abuelo. Bueno, los dejo para que se familiaricen con el lugar y hagan lo que tengan que hacer. Y eso hicieron. Se prepararon, intercambiaron ideas y propusieron a distintos candidatos y formas de llegar a ellos, hasta que sonó la campana y salieron del cobertizo. Los cuatro se dirigían a las aulas cuando alguien llamó. — Naruto, espera. — ¿Ah? ¿Prece Mizuki? ¿Qué hace? — Me enteré que están en problemas, y creo que sé lo que necesitan. — ¿Me lo puede decir después? Prometí que no iba a meterme en más problemas. — Estás hablando conmigo, no hay problema. Naruto se encogió de hombros — Supongo que tienes razón. — ¿Sabes por qué nadie se inscribió al club de fútbol este año? — No tengo ni idea. Todos aman el fútbol. — Es porque se cansaron de intentar clasificar y no lograrlo, un año tras otro. Pero conozco una manera para que eso no vuelva a suceder. — ¿Cómo? — Verás, se dice que en aquel cobertizo los anteriores capitanes del Konoha Eleven dejaron escondido un cuaderno con sus mejores jutsus. — Bien, lo buscaré en el próximo recreo, gracias prece. — Fue lo último que alcanzó a escuchar Mizuki antes de ver a Naruto salir corriendo hacia el aula. Y hasta acá me llegó la inspiración. La próxima voy a tratar de cerrar esta introducción para poder empezar con los reclutamientos.
Hey! No he visto mucho de Naruto, pero sí soy muy fan de Inzuma Eleven, y he de decir que tu idea es divertida. Además tienes un estilo de escribir dinámico que ayuda a enganchar :3 ¡Espero leer más capítulos!
Capítulo 3: El secreto del zorro de nueve colas. Aquel día, con permiso del director, Naruto y los demás se quedaron hasta tarde en el cobertizo. No fue difícil convencerlo, gracias al apoyo del preceptor Mizuki, que se ofreció a acompañarlos. Este se quedó fuera del cobertizo, argumentando que estaría vigilando que nadie más entrara. — Me tomé la libertad de armar una lista con algunos candidatos. — Le dijo Udon a Naruto, acercándole un papel. Pero el chico estaba distraído, buscando algo. — Si, léela, te escucho. — Le respondió, aunque sin prestar mucha atención. Mientras buscaba dentro del armario, el cual estaba lleno de balones, equipo de entrenamiento, pero más que nada de telarañas. — Pues, lo primero que se me ocurrió fue que necesitamos un estratega. Y pensé en Shikamaru Nara. — ¿Shikamaru? Sí, es listo, pero todo le parece un fastidio. — Respondió Naruto. — La parte buena — Añadió Moegi — Es que si lo convencemos de venir, también tendremos a Ino Yamanaka y Chouji Akimichi en bandeja. Esos tres son inseparables. — ¿Un vago, una chica y un gordo, en el equipo de fútbol? — Preguntó Konohamaru, casi sin pensar. — Yo lo que veo es una oportunidad de conseguir tres refuerzos al precio de uno. Y ahora que lo pienso, si vienen en paquete, no hace falta convencer a Shikamaru. — Quizá convencer a Ino sea más fácil. — Comentó Moegi. — Sobre todo si traemos a Sasuke Uchiha. — El comentario de Udon hizo que Naruto tropezara y cayera dentro del armario. Al hacerlo, se abrió una puerta secreta dentro del mismo, oculta a simple vista por un jutsu. Y para sorpresa de los tres chicos de primero, este desapareció, cayendo en el cuarto secreto oculto en el armario. Dentro del cuarto, no mucho más grande ni mucho más limpio que el cobertizo, no había nada más que un pedestal. Y en aquel pedestal se hallaba un cuaderno viejo y desgastado. Que Naruto inmediatamente tomó y empezó a leer. Jutsu multi-clones de sombras. Una versión avanzada del jutsu que peor se le daba de entre todos los jutsus básicos que le habían enseñado en la academia. Aún así, decidió intentarlo. Al fin y al cabo, si aprendía aquello, quizás sería capaz de juntar un equipo mucho más rápido. Hasta se le ocurrió por un breve instante la idea de registrarse como equipo él solo, hasta que recordó que por lo general bastaba con un poco de daño para hacer desaparecer cualquier clon. Él mismo le había hecho esa jugada a otros antes en alguna pachanga. Lo malo era que si confundías al clon con el original y le tirabas un balonazo con la idea de desaparecerlo, el original podría llegar a interceptar la pelota, o podrías tener una falta si le dabas muy fuerte al original en la cara o la entrepierna. Hizo las señas indicadas en el cuaderno. No lo consiguió. Las repitió unas cuantas veces más y... — ¡Naruto! Era la voz del prece Mizuki llamándolo. Al escucharla, Naruto se dio cuenta del tiempo que había pasado e imaginó que los chicos de primero se habrían preocupado e ido a pedir ayuda. Así que salió de aquella habitación, la cuál inmediatamente desapareció a sus espaldas. Aunque Naruto no alcanzó a notarlo, porque al salir, lo primero que vio fue algo alarmante. Los chicos de primero estaban dormidos, y el preceptor Mizuki tenía en sus manos un kunai apuntando hacia ellos, mientras miraba directamente al armario. — Así que ahí fue donde lo ocultaron. Bien. Ahora dame ese cuaderno, Naruto. Naruto entonces bajó la cabeza, y le arrojó el cuaderno, entendiendo la situación. — Está bien, tu ganas. Mizuki no respondió. Sólo salió huyendo, no sin antes arrojar el kunai hacia arriba para distraer a Naruto, sabiendo que este lo perseguiría. El chico arrojó un almohadón hacia el kunai y lo desvió. Luego se quedó para asegurarse de que este aterrizara bien, antes de salir a perseguir a Mizuki. Perseguido y perseguidor corrieron, saltaron y maniobraron por los árboles del bosque que rodeaba la aldea. Hasta que el primero se detuvo encima de la rama de un árbol. — ¡JA! Te tengo. — Dijo Naruto al caer encima de su objetivo. Que con un puf se convirtió en un tronco. — ¿Un jutsu de sustitución? ¡No se vale! — Dijo Naruto justo antes de que la rama en la que estaba se rompiera y lo hiciera caer. — Se acabó, Naruto. ¿No entiendes? No estás a mi nivel. Aunque... Quizá lo estarías, si usaras todo lo que tienes. — ¿Mizuki? No irás a decirle lo que estoy pensando que vas a decirle ¿O sí? — Preguntó Iruka, llegando a la escena. — ¿Y quién eres tú para detenerme, Iruka? — Esta pregunta fue pronunciada con una ira afilada, y acompañada por el lanzamiento de varios kunai igual de afilados. — Escucha, Naruto. El día que naciste, el Zorro de Nueve Colas atacó la aldea. Mucha gente murió ese día, incluídos los padres de Iruka. Y ¿Sabes como fue derrotado? Lo encerraron dentro de ti. Y ahora dentro de ti vive ese monstruo, por eso toda la aldea te teme y te odia. Por eso estás solo, Naruto. — Naruto, no lo escuches. — Respondió un herido Iruka. — ¿Es cierto eso, prece Iruka? — No es cierto que estés solo, Naruto. Y no, no te odio. — Contestó con voz baja. — Es suficiente para mi. No se preocupe, voy a darle una lección. Usando mi peor jutsu... y mi mejor jutsu, juntos. — No me digas que vas a... — Jutsu Equipo de Fútbol Femenino. — Casi sin creerse que esta vez hubiese funcionado, Naruto hizo aparecer diez clones de sombra transformados en chicas de proporciones generosas, todas vistiendo el uniforme del equipo de fútbol del instituto. Y él mismo también se transformó. — Ahora me haría falta un balón. Viendo aquello, Iruka hizo aparecer un balón con un jutsu de invocación. — Adelante, Naruto. Los clones se posicionaron rápidamente rodeando el árbol donde se encontraba Mizuki, y comenzaron a pasarse el balón a gran velocidad. — A que no adivinas por donde te va a impactar el balonazo. Del equipo de clones, salió un balón apuntado a la cara de Mizuki, pero este lo esquivó. — ¡JA! ¿Es todo lo que...? — Y otro apuntado al estómago, que le dió de lleno. Mizuki intentó entonces tomar la pelota, pero al hacerlo, se le cayó el cuaderno. Saltó hacia el suelo para recuperarlo, y Naruto aprovechó para recuperar la pelota. Un tercer pelotazo impactó a Mizuki en la entrepierna, haciéndolo caer al suelo. Naruto entonces recuperó el cuaderno y ayudó a Iruka a levantarse. — ¿Está bien? — Sí Naruto. Sólo perdí un poco de sangre. Vuelve a la aldea y pide ayuda, yo voy a retenerlo aquí. — ¿Seguro? — Claro, confía en mí. Asintiendo, Naruto se dirigió de vuelta hacia la aldea, aún preocupado por Iruka, pero decidiendo confiar en él.
Entre Naruto y Udon, me sorprende el afán de quien creó Naruto de ponerle nombre de comida a los personajes. Es gracioso. Normalmente los diálogos son bastante fluidos, pero siento que el intercambio con Mizuki... uhm... ¿podría haber estado mejor, mejorcito? No sabría describir exactamente el qué. Al no ser un comic ni una película, valerse de solo el diálogo puede quitar un poco de fuerza, aunque adornarlo de anotaciones innecesarias también. Lo que si me gustó es la parte donde el docente dice "Konohamaru' en su respuesta, lo que logra que el lector se entere que quien habló antes era el chico sin tener que repetir dos veces Konohamaru (como podría haber sido el caso de dejar —dijo Konohamaru, o cosas similares). Esa parte del diálogo me parece bien lograda y, nada, me gusta poder destaparla. En cuanto a la cantidad de contenido por capítulo, son cortitos. Puede que narrativamente pudieran extenderse un poco más, pero la verdad es que esa longitud no solo te sirve a ti para escribir relajado, sino que al menos sirve a otros lectores más ocupados a leer un poco y de manera más relajada, lo que ayuda bastante a los lectores que ya vienen fatigados del día a día. Así que, aunque si se criticara como novela sería no tan benéfico, en este caso siento que aporta lo suyo para un tipo de espectador concreto. Konohamaru sin miedo a la funa, definitivamente. Me gusta como se presenta la escena del armario. El diálogo se sintió fluido y luego una escena más cinemática que dialógica es buen balance. Creo que es el que ha mi me ha sentado pelín bizarro, pero debe ser porque sé poco y nada del anime. Es... gracioso, raro y gracioso. La revelación de Mizuki la sentí un poco acelerada, tipo, que de la nada va y diga ¡eres el contenedor de un zorro de nueve colas! como si nada, porque sí, porque le pintó. Pero, bueno, tal vez sea porque la ficción nos tiene medio acostumbrado a que las revelaciones dramáticas sean en momentos dramáticos... y esto es una escuela, ¿no? así que igual y tiene cierta velocimilitud. Lo que más me dejó la cabeza dando vueltas fue pensar que Mizuki era una chica, y luego se dio a entender que era chico. Vaya. Por otro lado, Iruka fue bastante tierno. Creo que eso sería todo lo que tengo que comentar por ahora. ¡Espero sigas disfrutando de escribir más capítulos! están bastante amenos.