Fantasía Metalord NEO Revolution

Tema en 'Novelas' iniciado por Sylar, 17 Abril 2026.

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    Sylar

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    Título:
    Metalord NEO Revolution
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    5445
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    GENERO: Acción, aventura y fantasía.
    SINOPSIS: Forjado en la violencia y el crimen, un huérfano prodigio logró lo imposible: transformar una banda callejera en una potencia militar mediante un ingenio balístico innato. Sin embargo, su ascenso en un mundo de leyes estrictas y armas de fuego terminó en tragedia.

    Pero la muerte fue solo un prefacio. Una entidad misteriosa le otorga una segunda oportunidad en Liava, un reino de magia, caballeros, magos y los linajes reales. Reencarnado como Zaswell Drayt, el hijo de una bruja, pronto descubre que su nuevo hogar —un aquelarre oculto — estará en la mira de enemigos implacables.

    Combinando su conocimiento sobrehumano en ingeniería armamentista de su vida pasada con la mágica de su segunda oportunidad, Zaswell no solo buscará sobrevivir. Está decidido a desatar una revolución tecnológica que cambiará las reglas de la magia para siempre.




    CAPITULO 1

    [VOLUMEN 1]: Rearme

    Fue en algún momento de principios del año 20XX, que cierto niño adquirió su consciencia en el orfanato “El Infante”, como cualquier otro hogar de acogida era sucio, pobre, negligente y llenos de pobres almas que mayormente nunca conocieron a alguno de sus progenitores o familiares cercanos, él era otro de tantos.


    Su consciencia como individuo comenzó a los 2 años, pero aquella que separaba del bien o mal, entender las reglas más básicas, fue a los 5 años, entendió entonces lo frio, oscuro y triste que podía ser el mundo para los desafortunados. Una alimentación apenas satisfactoria, tutores adultos de cruel moral que aplicaban castigos severos muy seguidos y una institución pública corrompida, así es, el orfanato más que un hogar, parecía más un castigo en vida.



    Como muchas instituciones de acogida de orfanatos, el estado proporcionaba cierta cantidad de dinero para los gastos, por supuesto, sus “propietarios” se encargaban además de administrar dichos gastos, darle un uso a sus “niños”. En secreto, era una fábrica de producción de una droga en forma de polvo blanco.


    La producción estaba mayormente a cargo de un “personal más capacitado”, pero si un huérfano llegado a los 12 años tiene una mano hábil con los químicos y el seguimiento de instrucciones, podía convertirse en otra mano que ayude. ¿Y qué hay del resto?, obligados a distribuir dicha mercancía, pocos sospecharían de niños de 6 a 10 años, distribuyendo drogas desde un orfanato.


    Todo era una competencia, quien cumplía con diligencia sus “tareas”, era recompensados con mejor comida, eso significaba que quien trabajaba produciendo esa droga, tenían los mejores desayunos y cenas, las únicas comidas de este “hogar”.


    [–––––––]


    —¡POLICÌA!, ¡MANOS ARRIBA!



    Luego de un largo historial de 20 años de servicio, el orfanato “El Infante” fue clausurado, un allanamiento derribo paredes y descubrió la fábrica de droga, toda la evidencia quedo al descubierto, la verdadera utilidad que le daban a esa casa de acogida para huérfanos. Está de más decir que sus “dueños”, nunca más volverían a ver la luz del día, ¿y los niños?, reubicados a otros orfanatos en distintas partes.



    Excepto uno, un solo muchachito en sus 10 años logro escapar antes de que se desembocara el allanamiento, cargando consigo una bolsa de papel Kraft con un contenido sospechoso en su interior, corrió con prisa sin detenerse, aun jadeando con intensidad, hasta llegar a un callejón y encontrarse con dos hombres de boinas, camisas cortas, pantalones vaqueros y calzados marrones, tenían una pinta de matones.



    —Viniste, ¿entonces significa que sucedió? -Pregunto uno de los hombres mientras fumaba.



    —La policía lo descubrió todo, esto es lo único que pude salvar



    Les entrego la bolsa con el contenido en su interior, un polvo blanco guardado en una bolsa trasparente en forma de ladrillo pequeño, examinaron de cerca su contenido y dieron el buen visto.



    —¿Por qué no dejaste que la policía te ayudara?



    —¿Para qué me envíen a otro orfanato de mala muerte?, prefiero probar suerte con otra alternativa -Fueron las palabras de ese huérfano.



    Aquellos hombres pertenecían a una banda criminal pequeña, el niño era el contacto que tenían con el orfanato para la transición comercial diaria de su dosis del “polvo blanco”, pero lo cierto, era que ese niño en secreto, les brindaba una cantidad “mayor” a la del trato, algo que el mismo se tomaba las molestias de llevar a cabo, a espaldas de sus cuidadores y de ese orfanato.



    —Ya sospechaban que les faltaba cierta parte de la producción, estaban castigándonos muy seguidos en busca de una “rata”, el que descubrieran era cuestión de poco tiempo, ese allanamiento me vino de maravilla -Relato el huérfano.



    —Ese allanamiento fue posible porque tenían un infiltrado, tuviste suerte mocoso, ¿nunca te preguntaste que ocurrían con los huérfanos que cumplían la edad mínima para dejar el orfanato?



    Algunos se volvían miembros permanentes de la fabricación del polvo blanco, pero otros, quienes preferían buscar su suerte en otra parte, eran sospechosamente acompañados por los “padres” del orfanato hacia algún lugar, estos tardaban como casi un día entero en volver, siempre llevaban lo mismo, guantes de látex, mucha ropa para ensuciar y palas.



    Ese huérfano de 10 años escogió formar parte de una nueva familia, una banda de criminales conocido como los “Sliam”, esa última muestra de polvo blanco, era su boleto para ingresar.



    [–––––––]


    No era el primero de su tipo, muchas bandas locales acogen a menores de edad para empezar a formarlos en sus filas, pero la regla general es que recluten a adolescentes, generalmente entre 13 a 14 años. El caso de este niño fue una excepción.



    Raterismo, robos organizados, venta de sustancias (no producidas), pelea de territorios con otras bandas, eran de las actividades más usuales de su “nueva familia”, en general los miembros más jóvenes, se encargaban de proveer con actividades de carterismo hasta prepararse para roles mayores al crecer.



    “Zona cráneo”, era el infame nombre del sitio en todo el país en donde todas las bandas criminales hacen de la suya, los asesinatos, robos y tiroteos se han vuelto tan normalizado, que las autoridades hacen vista gorda, la intervención solo lleva a perdida innecesarias de impuestos y personal del orden. Permitiéndoles a las organizaciones criminales de pequeños o grandes estructuras, operar con casi total impunidad.



    Una cama pequeña y poco cuidada en una habitación sucia era en donde dormía, compartiendo con otros adolescentes que llevaban más tiempo, llevaba a cabo pequeños trabajos con la finalidad de aportar a la banda, las comidas al menos eran más nutritivas comparado a su anterior hogar, como las palizas.



    Un día en medio de su descanso, noto que en la sala de estar se encontraba una estantería llena de libros, está de más decir que nadie de los miembros se tomaba la molestia de leerlos.



    —¿Eh?, ¿quieres permiso para leer esos libros?, ni que hicieran falta preguntar, estos muebles ya estaban aquí cuando los nuestros se instalaron, toma el que quiera y deja de fastidiar por cosas insignificantes.



    Fue con ese permiso, que ese niño de 10 años se moldearía y descubriría su talento especial, agarro su primero libro titulado “historia de las armas de fuego”, y al abrirlo, se puso a leer su contenido de principio a fin.



    Tenía un gusto predilecto por las armas de fuego, comenzó con las películas de acción que pocas veces tenía la oportunidad de ver en su anterior hogar el orfanato, eran de esos breves momentos en que ese hogar de acogida, hacia algo decente por sus niños.



    Recordaba esas películas con una memoria casi fotográfica, disparos por allí y por acá, los movimientos de las armas y el sonido del gatillo accionar, soñaba con la macabra idea de ser quien portaba uno de esos fierros y llenar de plomo a esos malos tutores, alentado por las incontables palizas excesivas injustificadas o dejado sin comer por un día entero.



    Esa estantería estaba repleta de cantidades incontables de libros, algunos eran de cuentos de fantasía, pero los que llamaban con obsesión su atención, eran todo el conjunto de obras relacionadas con “armas de fuego”. No eran unas cuantas, había bibliografías, datos enciclopédicos, detalles históricos desde el arma más primitiva como el arcabuz, hasta la llegada de la era contemporáneas con la invención de pistolas, rifles, ametralladoras, etc. Incluso algunos libros poseían información técnica sobre su funcionamiento hasta en el mas minúsculo detalle.



    Mientras realizaba su labor para brindar su aporte a la banda, usaba su tiempo libre o para dormir, para seguir nutriendo su conocimiento sobre las “armas de fuego” de esos libros, le tomo alrededor de 2 años y medio para leer TODO el contenido de esa estantería, y no fue en vano.



    [–––––––]


    —Mierda, mi revolver ya se dañó, primero se trababa y ahora… ya ni dispara



    —Habrá que llevarlo con el armero, no podemos dejarla en esas condiciones, sabes lo valioso que son estas armas.



    —Lo sé, pero ese hijo de perra cobra una locura por arreglar solo una pistola, se aprovecha porque no hay muchos que hagan su curro.



    Ese niño lo noto en todo el tiempo en que llevaba en esa banda, la mayoría de armas que portaban, eran bates, machetes y tubos, apenas portaban algunas armas de fuego, solo llego a observar que poseían dos revólveres, una pistola y un rifle de caza.



    El país el que estaban viviendo estaba gobernado por un régimen militarizado, el flujo de las armas de fuego estaba BASTANTE controlado por el gobierno, la mejor manera de obtener dicho armamento, era exportarlo de afuera de países vecinos a través de confiables y costosos contactos, o tener la suerte de haber tenido armas en posesión antes de que el anterior gobierno fuera tomado a la fuerza por el actual régimen.



    Las armas de fuego eran consideradas para las bandas criminales como “tesoros” muy valiosos, ese niño de ahora 10 años lo sabía, y cuando escucho la conversación de dos adultos, se acercó al que portaba el revolver defectuoso.



    —Puedo arreglar tu arma -Fueron sus palabras rebosantes de confianza.



    Aun con ojos incrédulos dudaban de su petición, pero había algo en ese muchacho que le insto a tomar en serio sus palabras, les dio el revolver, y este mismo camino hacia el taller de la banda. Utilizados para reparar vehículos y algún que otro artilugio doméstico, ese niño tenia a disposición una montaña de chatarra acumulada y herramientas como un tornillo de banco.



    Desarmo esa arma, busco la falla, con la acumulación de chatarra y un equipo para soldar, arreglo la parte dañada, al volverlo a armas, le hizo entrega del revolver a su dueño, quien, probándolo, con solo dos disparos, quedo perplejo de la impresión.



    —No solo vuelve a disparar, también arreglo… el desvió que tenía el cañón, las balas a veces salían disparadas hacia otro lado...



    Ese par de adultos quedo boquiabierto, en torno a ese menor de 12 años fuera capaz de reparar su revolver en una escasa hora, el “Armero” al que ellos cuentan para ese tipo de servicio, le tomaba con suerte un día o dos, tener listo las suyas.



    Esta noticia llego a los oídos del jefe de la banda, un fortachón con una destacable cicatriz en el ojo izquierdo y un gorro fedora marrón, que con incredulidad puso a prueba a ese niño, le hizo entrega de todas las armas que disponía la organización, algunas tenían ciertas fallas, y su tarea para demostrar sus habilidades, era examinarlas y repararlas.



    Ese muchacho de 12 años, con una sonrisa en su rostro se puso manos a las obras, en menos de un día, le hizo un mantenimiento detallado a todo el arsenal de la banda, los dos revólveres, una pistola y el rifle de caza, incluso incorporo mejoras en algunas.



    —¿Creaste un silenciador casero funcional para la pistola?, ¿y también una mira para el rifle?, la anterior se rompió hace años…



    Ese tranquilo muchacho en cuestión de horas, no solo cumplió la petición de su jefe, marco el inicio de su potencial, convirtiéndose en el armero personal de la banda, gozo de mayor prestigio, respeto y se convirtió en el predilecto del jefe.



    [–––––––]


    Cumpliendo 14 años, y refinando su técnica, elaboro planos con el pasar del tiempo, un día hablo con su jefe y le propuso un robo de un cierto cargamento que viajaría discretamente por la noche. Había averiguado su localización, traslado y la cantidad de personal que estarían protegiendo dicho cargamento, la banda contaba con el personal factible para asaltarlo.



    El golpe fue un éxito, un pequeño camión cargado llego a la guarida de la banda esa misma noche, en su interior estaba conformado por cantidades de químicos de nombres extraños para todos los integrantes, salvo ese muchacho de 14, con una sonrisa jubilosa, tenía lo que precisaba.



    En solo un día entero, siguiendo las indicaciones de uno de sus planos, logro su creación, presentándoselo en un amanecer a su jefe y toda la banda.



    —jefe, gracias a usted y a todos los muchachos, he logrado crear esto para la banda.



    A los maravillados ojos de su superior, en sus manos sostuvo la creación de ese muchacho, una ametralladora, probo su funcionalidad en un sótano donde la mayor parte del ruido seria neutralizado al exterior.



    ¡Ra-ta-ta-ta-ta!



    Una bala tras otra, atravesando una serie de placas de acero con facilidad, una obra bélica fabricado artesanamente a partir de chatarra, y utilizando internamente con los compuestos químicos robados.



    —¡Es increíble!, ¡una ametralladora funcional!



    La fabricación de munición era posible, pese al estricto control de armas, el país estaba repleto de fábricas de diversos tipos, ya sean para la producción de armas, vehículos, industria textil, etc. Tratar de adquirir clandestinamente un arma fabricada en el país, es complicado hasta casi imposible, pero los químicos que utilizan dichas fábricas, era una opción más accesible.



    Fabricar cartuchos casero era sencillo con el conocimiento apropiado, lo esencial era conseguir los componentes para pólvora y fulminante, generalmente los obtenidos siempre son de una calidad dudosa, tales materias primas como munición para pistolas, revólveres o rifles de bajo calibre quizás eran suficiente, pero para las armas grandes, rifles de asalto o una ametralladora, necesitaba compuestos químicos de mejor calidad, usar recursos inferiores para crear municiones para tales armas automáticas, era conllevar a un degaste mayor con fallas mas seguida con la certeza de una suciedad extrema como corrosiva que la dañe internamente dejándole inservible.



    Casi todos los vendedores se encargaban de vender la peor materia prima, las sobras de una pólvora y fulminante creada con la calidad mas nefasta, conseguir las mejores también dependían de contactos confiables y mucho dinero. Es por ello, que los armeros venden en alto precio toda clase de munición, como también cobrar caro sus servicios de mantenimiento.



    El camión robado esa noche, brindo un suministro considerable de dicha materia prima para la creación de pólvora y fulminantes de la mejor calidad que se pudiera, tenía los medios para crear las armas, y ahora los compuestos para elaborar su funcionalidad. Ese taller poco a poco fue mejorando, moldeándose para que ese sótano, tuviera un equipamiento más óptimo para un armero.



    [–––––––]


    Era una noche lluviosa, en la base principal de la banda más numerosa y mejor armada de la región, “Sagrom”, disponían de numerosas armas de fuego semiautomáticas, incluso ametralladoras instaladas en dos camionetas artillados reforzados con placas de acero.



    Bajo el manto nocturno tempestuoso, fueron asaltados, un disparo en la cabeza de uno de los suyos desato la confrontación y alertaron a todos en el edificio, identificaron a sus agresores en el acto.



    —¡Son la banda de Sliam!



    —¿Esa banda miardosa se atreven a atacarnos?



    —¡Ja!, apenas tienen unos cuantos fierros viejos, ¿¡y esperan enfrentarnos!?



    —Los vamos a dejar bien jodidos



    Pero esa distinguida banda que dominaba sobre los otros quedo boquiabierto, cuando los miembros de esa banda rival que les atacaba, iniciaron un tiroteo con un escuadrón de docenas armados con armas de asalto de calibre 7,62 × 39 mm y armaduras balísticas caseras, la suficiente para resistir el impacto de rifles de bajo calibre.



    —¿¡Que carajos!?, ¿¡desde cuando tienen ese tipo de armamento!?



    —¿¡Acaso habían ocultado todo este tiempo tales armas!?



    Información restringida, en secreto el armero de los Sliam, utilizo los planos a su disposición para fortalecer a su “nueva familia” en total discreción, esa banda que aparentaba ser una más del montón, aguardo el momento ansiado para desatar su plan.



    Atacar a la banda más poderosa de toda la región, tenían monopolizado casi la mayor parte de los territorios, por no decir que casi todas las bandas, estaban a sus órdenes, las organizaciones más pequeñas, como la Sliam, estaban obligados a ser más discreto con sus negocios turbios, obteniendo márgenes más pequeños de ganancias al tener menos territorios que operar con más cuidado. Incluso una parte de sus bienes, tenían que ser tributados a ellos, o recibirían una “sorpresa” en forma de explosivos caseros o un tiroteo nocturno.



    —¡A darlo todo! -Exclamo jefe de la banda Sliam en un walkie talkie



    Una furgoneta blindada estaciona cerca del escuadrón con armas de asalto, el vehículo integraba su propia tripulación y arma automática instalada que disparaba ráfagas de munición 7,62 x 51 mm.



    —¡Incluso tienen un vehículo artillado más blindado que las nuestras!



    —¡Encienden los vehículos!, ¡que todos los miembros se armen y defiendan nuestra base!



    Los vehículos artillados de la banda Sagrom salen del garaje, para que uno de ellos vuele en pedazos, nadie de su tripulación se salvó.



    —¿Qué mierda?



    El responsable fue un miembro de la banda de Sliam, que portaba un tubo grueso que disparaba proyectiles de alto impacto explosivo.



    —¡Tienen un lanzacohetes!



    —[Esto es ridículo, incluso aún estamos negociando para adquirir nuestros propios lanzacohetes de afuera, ¿¡cómo mierda hicieron ellos para tener el suyo propio tan pronto!?]



    Mientras recargaba su arma, el vehículo artillado restante se preparaba para abatirle, pero un segundo cohete impacta en el motorizado restante, destruyéndolo en ese impacto, se revela un segundo lanzador de cohetes armado con el suyo propio.



    En la retaguardia, un francotirador de Sliam, recostado boca abajo con un grueso rifle de asalto de disparos semiautomáticos, disparas poderosos proyectiles de calibre 12,7 mm, despedazando las coberturas más fortificadas del enemigo. Poco a poco los miembros de Sliam ganaban terrenos, y los números de su banda rival disminuían rápidamente.



    [Un par de minutos después]



    En el interior de la base solo se encontraba muerte por doquier, miembros de Sagrom manchaban con su sangre y trozos triturados de carne los alrededores, el único sobreviviente, un hombre barbudo de cabellera negra en sus 50, con un físico cuidado y portando un chaleco táctico viejo desgastado, ahora herido en el abdomen, desarmado y sentado contra la pared con un jadeo intenso, cerca de numerosos cuerpos a su lado.



    —Vaya, pero si es el gran “Sagrom” en persona, el líder absoluto de la banda más poderosa de toda la “zona cráneo”, o debería decirle, exteniente Sokoly, antiguo miembro de las fuerzas especiales, retirado con baja deshonrosa, pero eso fue hace mucho tiempo, ¿no?



    El líder de la banda Sliam, con total confianza se acerca al líder de su banda rival, acompañado con varios de sus hombres, que empuñaban armamento de asalto que estarían a un nivel mínimo de grado militar.



    —¿Cómo es posible que una banda de donnadies consiguiera tal equipamiento?, incluso yo con todos mis contactos del que se incluyen a miembros del ejército, me es imposible negociar un puto lanzacohetes RPG anticuado, pero aquí estas… con un pequeño ejercito mejor armado que el mío, desafiándome y logrando vencerme, ¿cómo es posible tal ridícula proeza?



    Oyen unos pasos provenientes de afuera, alguien ingresaba, un joven de gruesa gabardina oscura que cubrían cada parte de su cuerpo, botas negras y una máscara teatral de metal en su rostro, cargando en su cintura una escopeta recortada negra de fabricación personal.



    —Te presento, al “corazón” de las armas de nuestra organización -El líder de Sliam contesto la interrogante de ese moribundo hombre señalando al muchacho de la mascara.



    —¿Quién mierda eres?, por tu aspecto, te ves como un mocoso de 15.



    —Tengo 17, en cuanto a quien soy… -Tomo la recortada de su cintura —Soy “Metalord”



    Apuntando al rostro de Sagrom, disparo sin el mínimo titubeo o vacilación, esparciendo sus sesos y restos craneales en la pared, guardando su arma con tranquilidad, para marcharse en silencio.



    —¿Crees que habremos hecho demasiado “ruido” con todo este desastre?



    —Je, como si a la policía le importara un comino este basurero.



    Incluso un tiroteo masivo con explosivos de grado militar, seria otro día en “zona cráneo”, la ventaja de un mal tiempo, ayuda a que el “ruido” sea más improvisado. Limpiar todo el desastre solo les llevo un par de horas, para cuando amaneció y el sol resplandeciente ilumino el cielo, todo rastro de cuerpos, sangre o disparos, fue ocultado con un eficiente y profesional trabajo organizado.


    Con la banda Sagrom eliminado, los Sliam se hicieron con todo el poder en “zona cráneo”, monopolizando la autoridad, las bandas más pequeñas fueron absorbidas, con dos opciones, unirse o ser eliminado, algo que Sagrom, limitaba a simplemente recibir un “tributo” para continuar al resto hacer de las suyas.


    En las siguientes décadas, ellos eran la ley en esa región, y “Metalord” un nombre al principio discreto, se convirtió en una oscura figura de temer.



    [–––––––]

    Un espacioso bunker subterráneo, de abundante espacio, equipado con maquinaria más avanzada para la producción de bélicas fabricaciones más sofisticado, ahora ese sitio se encontraba hecho un desastre, con cadáveres de sus más confiables guardaespaldas en la única entrada. “Metalord”, en sus 40, yacía sentado contra la pared, una herida en su abdomen producto de una bala, llevando puesto su set de gabardina oscura, botas negras y su mascara teatral de metal.


    Una docena de hombres armados con equipo táctico militar, lentes de visión y rifles de asalto, habían invadido su guarida, asesinado a todos los que custodiaban en las cercanías para llegar hasta allí, para llegar hasta él.


    —[No hay duda, soldados del ejército] -Confirmo la identidad de los agresores.


    Uno de los soldados se le acerca personalmente, retirando su casco y gafas, deja ver su rostro, revelando ser un joven en sus 20 y pico, con una cabellera dorada, un hombre caucásico de bello rostro, le miro fijamente con una expresión malévolamente de júbilo.


    —Roldas Gerchriz Wegmer -Cito Metalord el nombre del rubio caucásico —¿Qué hace aquí el hijo menor de la familia Wegner?, cuyo padre es dueño de “Industrias Wegner”, la encargada de proveer todo el arsenal para el ejército de esta nación.


    —Oh, estas bien informado, nada mal para un fantasma tan famoso como tú, “Metalord”


    Su nombre real era un misterio, su apodo susurrado como una existencia quimérica, su ubicación un secreto, que muchos en el país buscaban localizar, la organización Sliam se encargó de gestionar la construcción en secreto del bunker subterráneo, con el fin de ocultar su paradero, eventualmente su ubicación fue filtrada.



    —Poco se sabe sobre ti, saliste de quien sabe que alcantarillado, convertiste una banda de matones criminales de bajo fondo en un potencial grupo armado al nivel de una organización paramilitar, nada mal - Roldas alago su hazaña —Tanto talento se desperdicia aquí, trabaja para mí, “Metalord”, me asegurare de darle el mejor uso a ese ingenio tuyo.



    Aun con la herida en su abdomen, mirando fijamente a ese hombre rubio que tenía toda la situación a su favor, le contesto calmadamente.


    —Organizaste una costosa operación, quizás sin el permiso de tu padre, para movilizar tropas del ejército, con el fin de llegar hasta aquí, has invertido con certeza una considerable fortuna y mucho tiempo para localizarme, por favor, no viniste hasta aquí, dejaste un reguero de muerte a tu paso, solo para hallarme y “contratarme” -Intuyo ese hombre herido —Hice demasiado “ruido” con mis acciones, le di a esta banda, ahora toda una estructurada y poderosa organización, el poder armamentístico suficiente, quizás para eventualmente convertirse en una potencial amenaza para las fuerzas armadas del país, o al menos eso sería la “interpretación” de los tuyos para justificar estas clases de operaciones, eventualmente querrán cortar la cabeza de quien inicio todo esto, a mí, “Metalord”, viniste hasta aquí con el propósito más obvio, eliminarme.


    Los soldados a sus espadas estaban atónitos con su deducción, el rubio no oculto su asombro e incluso le aplaudió, para luego sacar una pistola y apuntarle.


    —No solo eres una clase de genio con las armas, también un tipo listo, eso te hace bastante peligroso, demasiado… tienes razón, eres una potencial amenaza nacional, y tienes que ser eliminado, que lastima


    —En el momento en que todos ustedes pusieron un pie aquí, personas “no invitadas”, firmaron su sentencia de vida


    Todos se echaron a reír, Roldas en concreto lo tacho de delirante, le molestaba el hecho de que tuviera puesta aun su mascara de metal, por lo que quería darle el tiro de gracia viendo su autentico rostro, cuando con su izquierda estaba por quitárselo, ese herido hombre le detiene agarrando su muñeca, eso hizo que el rubio le apuntara en la frente de su mascara y apunto de jalar del gatillo, cuando escucho la revelación de ese herido hombre.


    —No estaba fanfarroneando, el “mecanismo” ya se activó.


    Cuando el herido hombre hizo esa declaración, Roldas abre en grande los ojos, deja de apuntarle y voltear la vista a uno de sus lados, allí lo vio, una minúscula luz roja parpadeante bien oculta, que aumentaba el ritmo de sus parpadeos a cada segundo, antes de que pudiera reaccionar, la luz roja se cambia a una verde y deja de parpadear. Numerosos sonidos extraños se oyen en toda la activación sonando uno tras otro, y luego…


    ¡KABOOOOOOOM!


    Una explosión digna de un pequeño Hiroshima se desato ese mismo día en el país en una ubicación bien escondido en un área urbana, fue una noticia nacional, destacando la muerte de Roldas Gerchriz Wegmer, a sus 23 años, el hijo menor de la prestigiosa familia Wegner. Sin mencionar de la más mínima sobre el fallecimiento de “Metalord”, dejando su existencia como muerte oculta al público.


    [–––––––]

    —“El trasfondo ha sido analizado”


    Aquel moribundo hombre, recordó la explosión, para luego abrir los ojos y encontrarse en una extraña habitación blanca, toda extensa y que parecía de distancias infinitas, tanto cielo y suelo eran blancos como la nieve, se miro a si mismo, no tenia un cuerpo físico, era un ser de aspecto espectral. Y, en frente suyo a escasos metros, se encontraba una entidad humanoide sin rostro hecho de energía con la figura de una mujer e incluso su voz era femenina, con una estatura aproximada de casi cuatro metros, sentado en un trono plateado acorde a su tamaño, y portando en su cabeza sobre una larga cabellera un sombrero puntiagudo.


    —“Acabas de morir, tu vida paso de manera resumida frente a tus ojos, volviste a revivir ese trágico instante en que todo acabo, kaboom… fin” -Le hablo la entidad gigante.



    —Estoy muerto… si, lo recuerdo, ¿es esto el mas allá?, ¿esto es la vida después de la muerte? -Asimilo su situación con calma.


    —“Oh no, esto no es el más allá que tu conoces, veras… arrastre tu alma a este plano en particular en el preciso momento en que moriste, desconozco que suceden con las almas de tu mundo al morir, ya sea que fueran algo que llamen paraíso, infierno o purgatorio”


    —¿Me arrastraste hasta aquí?, ¿eres un dios o algo así?


    —“Para nada, solo tengo limitadas capacidades, es una circunstancia permitida que puedo darme únicamente ahora, digamos que me encontré con tu existencia y tu peculiar talento, llevo observándote solo un par de horas, pero conozco tu vida de principio a fin, como alguien que leyó un libro bibliográfico con sumo detalle de descripción, una vez que concluya mis asuntos aquí contigo, marchare a un sitio que llevo esperando ir hace muuucho bastante tiempo, dejare esta forma que ves en mí, para siempre”


    —¿Cuál es tu propósito con traerte hasta aquí?, todo esto es… confuso


    —“Una propuesta, dime... ¿conoces el término de la reencarnación?”


    La reencarnación, un concepto, pensamiento y hasta una teoría, sobre la capacidad del alma humano, su consciencia o mente, de volver a renacer con todo su saber anterior, todo ese conocimiento obtenido en su previa vida, en un nuevo nacimiento, un nuevo cuerpo, una forma de resurrección dictada como algo fantástico y místico.


    —“Te propongo una segunda oportunidad, una segunda vida, conservaras todo tu conocimiento y consciencia con un nuevo cuerpo, una nueva identidad”


    —¿Cuál es el truco?


    —“Jajaja, buscando las letras pequeñas como si fuera un contrato, ¿eh?, no tiene sentido ocultarlo, la reencarnación que te ofrezco, no es en tu mundo natal, la Tierra, renacerás en OTRO MUNDO”


    —Escuche bien, ¿me ofreces volver a nacer con todos mis recuerdos y consciencia en otro mundo?, ¿qué tiene de distinto al mío?


    —“Un mundo donde la magia autentica existe, caballeros y magos, plebeyos y reyes, bestia y monstruos como minotauros, muertos vivientes y dragones, donde la espada es el arma mas predilecta y otras razas sapientes como los humanos existen en coexistencia para bien o para conflicto, seguro que eso te suena como un libro de fantasía, jejeje”


    —Mas bien recuerdo que los japoneses saturaron el mercado de entretenimiento con un género semejante por un buen tiempo, que horror de historias en clichés.


    —“Ahora puedes labrar la tuya a tu manera”


    Dos hexagramas de energía se manifiestan muy cerca, uno era color azul y el otro oscuro.


    —“La reencarnación es una decisión opcional, si no quieres aceptar mi propuesta, elige el hexagrama azul, tu alma seguirá el curso de acuerdo a las reglas de tu mundo natal, pero si aceptas lo que te ofrezco, camina hacia el hexagrama oscuro”.


    —¿Por qué en concreto me ofreces esto?, ¿qué propósito tienes realmente en mente?


    —“Jejeje, eres alguien curioso, mi propósito es… hacerle un favor a cierto grupo, veras… he movido los suficientes hilos con estos limitados poderes para que tu reencarnes en un lugar en concreto, en un aquelarre”


    —¿Aquelarre?, ¿cómo el de las brujas?


    —“Brujas auténticas, reales y con magia de verdad, renacerás como el hijo de una bruja, mi intención de enviarte allí es para que las protejas, pero eso no es obligación tuya, es un simple consejo, tienes todo el criterio y libre albedrio para decidir que hacer en tu segunda vida”


    —¿Proteger?, ¿de qué?, ¿en qué manera debo hacerlo?


    —“No puedo decirte más, es todo, si aceptas reencarnar, el resto tendrás que averiguarlo por tu propia cuenta, esto suponiendo que lo aceptes, aun tienes la opción de elegir el hexagrama azul y rechazar la reencarnación, elijas lo que elijas, yo culminare aquí, y lo que ocurre con tu alma, ya no estará en mi conocimiento y voluntad”


    Se quedo pensativo unos momentos, y al cabo de un minuto entero con sus brazos espirituales cruzados, tomo una decisión y camino hacia uno de los hexagramas.


    —“Oh, has tomado tu decisión, ¿estás seguro de esto?”


    —Lo estoy


    El hexagrama escogido fue el oscuro, haciendo que el azul desapareciera.


    —Una última cuestión, ¿puedo saber tu nombre?


    —“Oh, pequeño, aunque te lo diga, lo olvidaras una vez renazcas, lo único que recordaras es que una entidad te ofreció la oportunidad de reencarnar en otro mundo con total libre albedrio y aceptaste, tanto el propósito de porque te elegí y las circunstancias, lo olvidaras, eso incluye mi nombre”


    —Aun así, me gustaría saberlo antes de partir


    —“Jejeje, como digas”


    El hexagrama comienza a emitir un brillo intenso, siente como su espectral cuerpo reacciona sintiendo como le pesaba, la entidad gigantesca junta los dedos de su mano derecha.


    —“Mi nombre es Alice Kyte, buena suerte en tu segunda vida”


    Chasqueo sus dedos y el hexagrama crea un haz de luz cegador, todo se tiñe en oscuridad y el sonido desaparece.


    [–––––––]

    Sus ojos se vuelven abrir, la luz y el sonido retornan, como también los sentidos del tacto, estaba en los brazos de una mujer de larga cabellera marrón, ojos cafés y con un vestido blanco. Logro observar con su limitada visión una cubeta con agua y un trapo, todos manchados con dicha esencia roja, a su alrededor se encontraban otras tres mujeres en una habitación de apariencia rustica, una de ellas tenia rastros de sangre en sus manos.


    Su cuerpo era el de un bebe recién nacido, la escena ponía en evidencia un reciente trabajo de parto, la mujer recostada en la que se encontraba en sus brazos, era su madre, agotada y sudando, ella le miro con una expresión de felicidad entre lágrimas.


    —Mi pequeño Zaswell, eres tan lindo -Exclamo la mujer de cabellera marrón frotando su rostro con la del recién nacido.


    La nueva identidad que este nuevo mundo le concedió: Zaswell Drayt.


    [CONTINUARA]​
     
    Última edición: 17 Abril 2026
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    CAPITULO 2

    [VOLUMEN 1]: Rearme

    Liava, era el nombre de este nuevo mundo, una vasta aldea repleta de numerosas casas hechas de madera, piedra y algunas con techos de paja, rodeado de un bosque con una montaña cercana con un volcán inactivo. Sus pobladores llevaban indumentarias hecha de lana y lino, con un calzado tradicional de cuero, los hombres camisas con pantalones largos, las mujeres vestidas largos, aunque existían las excepciones con prendas de pieles, pero quienes tenían la oportunidad de cazar animales o hacerse con uno, eran unos pocos.


    El pueblo contaba con su propia herrería, una botica encargada de la producción de medicina, un templo con amplio espacio era utilizado parar orar y atender heridos como enfermos. El sistema de agua potable era un pozo por el cual la gente sacaba de su interior según sus necesidades, algunos cultivos y rebaños era una fuente principal de obtención de comida, junto a otras actividades como la cacería. El carbón era un recurso indispensable, tanto para la herrería como usos domésticos, la presencia de hornos artesanales era el indicativo de su constante producción.


    Pero ante el ojo observador, la mayoría de los pobladores de dicha comunidad, eran mujeres, muchas vistiendo un distintivo sombrero puntiagudo, algunos vestidos con armadura de cuero, espadas y arcos. Una patrulla armada con funciones de guardia, algunos hombres ejercían dicho rol, pero los pocos que vivían allí, estaban destinados a la ganadería, leñadores, carboneros y granjeros. El nombre de este pueblo era Windaz.


    Un edificio en particular, en su interior poseía dos salones, cada una para albergar un estimado de niños que eran educados por un maestro, era un edificio de aprendizaje, una escuela. Una de las aulas estaba siendo utilizada por una madura mujer de capa azul oscuro, sombrero puntiagudo, cabello negro largo que relucía con su elocuente busto y sus juveniles ojos avellana, era la maestra destinada, Naly Scheen.


    Un pizarra y tizas, eran los utensilios de la maestra para llevar a cabo su pedagogía con los pequeños, sus estudiantes, todas eran niñas, o, mejor dicho, uno era la excepción, un niño, el único varón de toda la clase, un pequeño de 10 años con una cabellera negra, ojos marrón y tes caucásico, vistiendo un conjunto de camisa marrón, pantalones y calzado de cuero.


    —Disculpe maestra, ¿de verdad tenemos que estar en clases con él? -Una estudiante señalo de manera desdeñosa al único niño.


    El niño ignoraba su queja, y seguía prestando atención a la pizarra.


    —Como dicta nuestra Eldar, todos los niños y niñas integrantes del aquelarre, pueden recibir la educación, independientemente de que sea una persona ordinaria, o… un “sangre de bruja” -Cito la maestra aquello ultimo con una mirada que disimulaba su indiferencia.


    Tanto esa educadora como la niña, guardaban recelo hacia ese único varón, no porque fuera alguien del sexo opuesto, su razón de ser era la naturaleza de ese niño. Las brujas por lo general dan a luz a niñas, estas heredaran la capacidad de utilizar magia, pero existen casos excepcionales muy leves, en que una bruja da a luz a un varón, denominados como “sangre de bruja”.


    —Ahora, continuando con la clase de hoy, hablaremos de la magia y las seis categorías en las que se divide —la maestra escribió en el pizarrón.


    —¡Maestra! Permítame explicarlo.


    —Oh, nuestra querida estudiante de oro, adelante


    En Liava existía una forma de energía conocido como “mana”, esta energía posee propiedades sobrenaturales, y del cual pueden ser manipulada a voluntad, esto último es el concepto de la “magia”. La manipulación de mana, permite su control para realizar fenómenos extraordinarios, desde crear fuego con las manos, curar heridas e incluso fortalecer físicamente el cuerpo de forma temporal para obtener cualidades sobrehumanas.


    La magia había sido estudiada con el paso del tiempo y clasificada en 6 categorías:


    Fortalecimiento: magia de refuerzo físico que permite potenciar el cuerpo del usuario o el equipo que porte.


    Elemental: creación y manipulación de fuego, tierra, agua y viento. La luz y la oscuridad se consideran elementos raros.


    Conjuración: centrada en la magia curativa, escudos o barreras de energía y hechizos de protección.


    Invocación: permite llamar a seres espirituales denominados «espíranos».


    Sortilegio: enfocada en maldiciones, encantamientos e ilusiones.


    Forjado: talento para encantar armas y armaduras ordinarias o crear artefactos mágicos.


    Mientras la estudiante explica, la maestra describe dicha explicación en la pizarra el concepto de la magia y sus categorías dibujada en un hexagrama, una estrella de seis puntas compuesto por dos triángulos equiláteros entrelazados.


    —Una persona con la capacidad de canalizar magia suele poseer afinidad con una o dos categorías; sin embargo, aquel que domina tres es considerado un genio nato. El origen de estos talentos es diverso: pueden manifestarse de forma innata desde el nacimiento, despertar por azar o florecer a través de un entrenamiento riguroso. Los factores de desarrollo son únicos y varían según cada individuo -explico la talentosa estudiante.


    —Disculpe maestra, ¿no existía una séptima categoría? -pregunta una de las niñas a su tutora adulta.


    —Ah, hablas de la magia categorizada como “Singularidad” -responde la maestra.


    La estudiante prosigue, se dictan explicaciones sobre la aplicación de cada categoría de magia.


    El «Fortalecimiento» es la disciplina diseñada para potenciar las capacidades físicas y el equipo de combate en tiempo real, idónea para los combatientes de vanguardia, ya que permite al portador incrementar su propia cualidad física como fuerza o agilidad o imbuir sus armas con energía mística para mejorar su durabilidad y daño. Sus beneficios se extienden también a las armas de rango: los arcos y ballestas no son una excepción, ya que sus proyectiles pueden ser potenciados para aumentar su poder.


    Tener afinidad con la magia «Elemental» no es sinónimo de tener acceso inmediato a los seis elementos. Por lo general, un usuario comienza dominando un único elemento; con tiempo y entrenamiento, puede llegar a manifestar un segundo. Solo los elementalistas más talentosos logran la proeza de manipular hasta un máximo de tres elementos. El dominio de la Luz o la Oscuridad, otorga automáticamente un gran prestigio, posicionando al mago como un individuo de valor excepcional. Sin embargo, existe una restricción absoluta: estos dos elementos son incompatibles entre sí, por lo que ningún individuo puede poseer afinidad con ambos de forma simultánea.


    La «Conjuración» es la rama especializada en las artes de la sanación y la protección, los magos de esta categoría gozan de una gran estima en todas las sociedades debido a su capacidad para preservar la vida. Dependiendo del potencial del usuario, su poder puede abarcar desde la cura de heridas y lesiones leves, hasta proezas de altísimo nivel capaces de regenerar extremidades perdidas. En el ámbito defensivo, el mago es capaz de proyectar escudos y barreras protectoras de energía que pueden variar desde pequeñas protecciones individuales hasta domos de gran envergadura destinados a repeler ataques físicos y mágicos. un hábil mago de conjuración actúa como un baluarte contra la corrupción externa, siendo capaz de contrarrestar condiciones críticas como maldiciones, petrificación o la posesión de entes malignos.


    La «Invocación» es una caja al azar en cuanto a versatilidad, los “Espíranos” son espíritus que pueden ser invocado al tener un mago la afinidad de dicha la magia, los espíritus se presentan de distintas formas y tamaños, desde el aspecto de animales de características únicas como un jabalí blindado, un conejo cornudo, un ave de plumaje flamígero (que no quema al tacto), hasta espíritus con formas de escudos vivientes flotantes o seres humanoides hecho de metal. Las posibilidades de su forma son ilimitadas y sus habilidades también, un espíritu puede tener habilidad centrada en combate físico (cuerpo a cuerpo o distancia), algunos utilizan poderes elementales (magia de viento), otros proveen curación o incluso escudos de energía, dando un abanico de variabilidad dictadas por el tipo de criatura invocada. El primer espíritu que invoca un mago se convierte automáticamente en su espíritu pactado, no puede invocar otro distinto, si un espírano muere, no es permanente, volverá a su plano de origen (Espìria) y podrá ser invocado nuevamente después de un tiempo estimado (variando entre invocaciones y el “daño” recibido).


    El «Sortilegio» comprende las artes de la magia centrados en hechizos de maldiciones, encantamientos y las ilusiones. Las maldiciones imponen vínculos de energía negativa destinados a debilitar e infligir estados perjudiciales no perceptibles a simple vista. Los encantamientos subyugan y manipulan la voluntad de criaturas para forzar acciones como una marioneta. Las ilusiones son artes dedicadas al engaño sensorial, permiten distorsionar la percepción de la realidad, creando visiones, sonidos o sensaciones inexistentes.


    El «Forjado» es la disciplina que fusiona la artesanía con la magia. Este talento se manifiesta a través de dos facultades principales: el encantamiento de equipo existente para imbuirlo con propiedades mágicas, y la creación desde cero de artefactos mágicos denominados “Artefactos arcanos”.


    Mientras que las diversas disciplinas místicas se encuentran estrictamente categorizadas, existe una séptima categoría denominada «Singularidad». Esta comprende habilidades mágicas que no encajan en ninguna de las clasificaciones establecidas, desafiando las leyes y estructuras de la magia convencional. Debido a su naturaleza errática y única, la Singularidad es una rareza absoluta en Liava, haciendo que el número de usuarios capaces de manifestar este tipo de poder es el más bajo en comparación con cualquier otra categoría.


    La magnitud del poder mágico y la capacidad de canalización se clasifican en cuatro niveles de maestría, cuya rareza aumenta drásticamente en cada escalafón: “Nivel 1: Bajo”, “Nivel 2: Medio”, “Nivel 3: Alto” y “Nivel 4: Ápice”. La distribución de estos niveles se rige por una estricta escala de probabilidad: mientras que en una muestra de un millón de magos poseen escalas de poder mágico de Nivel 1, se estima que solo 100,000 alcanzan hechizos de Nivel 2, reduciéndose la cifra a solo 1,000 magos para el Nivel 3. Finalmente, la cima absoluta queda relegada a una probabilidad mínima, donde solo 1 entre un millón de magos logra escalar hasta el Nivel 4.


    —Impecable como siempre señorita Magdictia -Felicito la maestra a su mejor estudiante.


    Toda la explicación sobre los fundamentos de la magia fue expuesta ante la clase con lujo de detalles y una fluidez asombrosa por una joven bruja de diez años, poseedora de una destacable y larga cabellera naranja. Considerada la mejor estudiante, tanto por el resto de las alumnas como por la misma maestra.


    Zaswell, el único varón de la clase, no era dado a alabar a nadie; sin embargo, no podía negar que la explicación de la joven de cabellera naranja le brindaba el conocimiento necesario para comprender con mejor entendimiento, el funcionamiento de la magia y su estructura establecida.


    [–––––––]

    Las clases concluyen con todas dejando el salón, el único estudiante varón siente sus pesadas e indiferentes miradas, pese a haber nacido en el pueblo, en el vientre de una bruja, una habitante de Windaz, a los ojos de las mujeres, las denominadas brujas, la existencia de Zaswell, era una rareza vista por mayoría con ojos denigrantes.


    Las brujas, mujeres nacidas del pacto con un dios conocido como el Astado, dan a luz mayormente a niñas. Su vínculo con la entidad es innegable y hereditario: una garantía de que todas posean el don de la magia. Sin embargo, en aquel mundo medieval, el muchacho, un varón cuyo origen provenía de otro mundo y con una mente adulta atrapada en un cuerpo de apenas diez años, comprendía perfectamente el peligro de las brujas en el contexto del mundo de Liava.


    —«Viven escondidas en bosques o zonas de abundante naturaleza, tal parece que usan un hechizo de ocultamiento que se forma de manera pasiva con una líder del aquelarre, la “Eldar”, pero este no es una defensa absoluta»


    Bandidos y forajidos eran amenazas cotidianas y frecuentes en todo reino. Luego estaban los monstruos: un mundo con magia implica la existencia de formas de vida distintas que, para la mentalidad de Zaswell, alguien de la Tierra, serían vistos como seres mitológicos o de fantasía, ahora convertidos en realidad.


    —«Pero la peor amenaza sin duda, la iglesia de “Altissimus” y la Fe predominante de sus creyentes, los “Altissimianos”, debo saber más a fondo sobre ellos, pero ahora… otros asuntos precisan mi atención»


    El pueblo tenía una montaña con un volcán en la cima, actualmente inactivo, llevando mucho tiempo así, aquel muchacho se encamino fuera de los límites de Windaz, hacia una cabaña de aspecto abandonada que estaba cerca de la zona montañosa, aun con árboles y vegetación forestal en los alrededores.


    Aunque la estructura se veía abandonada desde afuera, por dentro había sido limpiada y arreglada, agujeros cubiertos y convertido en un taller oculto con equipamiento semejante al de una herrería.


    —«¿Eh?, alguien se acerca» -Su audición capta pasos provenir de afuera.


    Voltea para observar como la puerta es abierto e ingresa una muchacha, una bruja de cabellera de un inusual morado oscuro, con lentes y pecas en las mejillas, tenía un peinado de dos coletas y una altura promedio de 152 centímetros. Con sus 15 años, le llevaba 5 de ventaja al joven varón.


    —Mornah -Cito Zaswell su nombre reconociéndola —Pensé que hoy estarías de turno en tu labor.


    —Claro que no, hoy me toca relevo -Expreso ella aliviada —Aproveche para conseguir lo que necesitabas.


    Traía consigo una pequeña caja de madera; al llevarla adentro y abrirla, descubrió que contenía unas piedras sólidas de color amarillo limón. Eran de textura blanda, frágiles y ligeras, y no despedían olor alguno.


    —Esto es…


    —Sí, es azufre, ¿no era uno de los ingredientes que buscabas? Juju, deberías alegrarte, ahora es uno menos en la lista —dijo satisfecha, con las manos en la cintura y orgullosa de colaborar.


    —De hecho, era el último, gracias Mornah.


    La muchacha, movida por la curiosidad, caminó hacia una mesa. Observó allí un dibujo en un pergamino; el nivel de detalle y las líneas eran dignos de un profesional. Contempló, asombrada, los planos de una creación.


    —Increíble… Me sorprende este nivel con el que dibujaste este plano —examinó, sosteniendo en sus manos la invención dibujada en el papel —su diseño ciertamente me recuerda a la ballesta, más en concreto por la parte anterior y el gatillo; pero la parte posterior… es delgada como un tubo. La punta me recuerda a un cañón mágico, pero mucho más pequeño —describió con fascinación —dijiste que esta cosa se llamaba «muske», «muskequei»


    —Mosquete —le corrigió Zaswell —Un arma que marcará un inicio, el prólogo de una nueva manera de combatir y, con ello, una revolución —afirmó el muchacho, sosteniendo un trozo de hierro en la palma de su mano.


    El trozo de metal, ante el contacto de su mano, comienza a moverse hasta tornarse de sólido a líquido, y viceversa, regresando a su estado original.


    [CONTINUARA]​
     
    Última edición: 24 Abril 2026
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    CAPITULO 3

    [VOLUMEN 1]: Rearme

    [4 Años antes]

    En el pueblo de Windaz, un niño solitario se encontraba siempre aislado. Las niñas de su edad, o cercanas a él, mantenían las distancias; incluso las brujas parecían evitarlo, ya fuera por mandato de sus madres o por voluntad propia. Aunque algunas lo observaban de lejos con curiosidad, nadie se atrevía a acercarse.


    Allí estaba ese pequeño de cabellera negra, ojos marrones y tes caucásica, sentado como pretzel, con sus manos manoseaba un trozo pequeño de hierro usado, llevaba rato con sus ojos fijados en dicha porción metálico. No parecía distraerse como un niño jugando, sino que manipulaba con sus manos y concentración aquel objeto, atento a esperar algo.


    —¿Oh?, eres tú… él sangre de bruja de Windaz.


    Una bruja diferente al resto se le acerco, era unos años mayor, tenía un inusual color de cabello morado oscuro, usaba lentes y con pecas en las mejillas. Mientras las demás brujas mantenían distancias con miradas indiferentes o confusas hacia su persona, ella en particular, mostraba una positiva curiosidad hacia el chico.


    —Eres nueva aquí, ¿verdad? -Le pregunta el chico —No soy alguien precisamente popular, no te recomiendo juntarte conmigo.


    —Increíble… tu forma de hablar y expresar tu vocabulario pese a lo joven que eres, suenas como alguien mayor a tu edad, ¡los sangre de brujas son increíbles! -Expreso con admiración.


    —¿Eh?, ¿acaso no me escuchaste?, como sigas cerca de mí, vas a terminar con la peste social de un paria.


    —Ah, eso… no me importa, ni lo más mínimo.


    La bruja se le acercó; le daba igual el rechazo social del resto de sus iguales. Mornah era nueva en Windaz, una recién llegada que apenas llevaba dos días en el pueblo tras la disolución de su antiguo aquelarre. Ella y su madre no tardaron en instalarse tras su arribo.


    —Me llamo Mornah, no tengo apellido, ¿y tú?


    —Zaswell Drayt.


    —¡Wow… tiene un nombre con apellido!


    —[Había olvidado que, en este mundo, las personas con apellidos son una rareza en ciertos contextos] -pensó el muchacho


    Le bastaron un par de años para deducir que el mundo de Liava se encontraba en una época semejante a la Edad Media. En dicho periodo, los apellidos tenían un trasfondo histórico: surgían para marcar linaje, nobleza y posesión de tierras. Eran las familias influyentes las primeras en heredarlos para asegurar su estatus y privilegios.


    —[Plebeyos y familias sin linaje noble con apellidos son considerados una rareza casi como anomalía, uno fácilmente interpretaría que el apellido refleja con seguridad un supuesto linaje, ese el apellido que mi “madre” de este mundo me dio, solo eso, un apellido]


    Mientras manipulaba el trozo de metal, Zaswell sintió esa reacción, ese objeto ordinario metálico en su mano que estaba quieta en su palma derecha, sobre una minúscula estructura de su superficie, observo un extraño fenómeno. Como si solo esa minúscula porción, se había transformado en una muy pequeñita gota de metal líquido. Su rostro absorto del asombro, le tiembla un momento la muñeca, no por miedo o temor, sino de una regocijante emoción.


    —[Magia… esto es el poder mágico de este mundo, este cuerpo lo posee, ahora lo se con exactitud, tengo afinidad con esta forma de energía metafísica, necesito saber manifestarlo, controlarlo, esculpirlo y… si, podría funcionar] -en su mente divago todo un plan.


    La joven bruja miraba con curiosidad ese trozo de hierro que sostenía, no encontraba nada llamativo, a diferencia del chico que tenía un semblante atónito en dicha pieza.


    —Oye Zas, ¿qué estás haciendo? -pregunta con sus manos en la cintura y mirando fijamente ese trozo de hierro.


    —“¿Zas?”, tan rápido me pones un apodo, da igual… -suspira tomando con normalidad su comportamiento —¿Sobre esto?, es el principio de muchos “engranajes”


    [–––––––]

    [Actualidad]

    En lo profundo del bosque de Windaz, a unos mil quinientos metros de la cabaña, Zaswell y Mornah llegaron a un punto donde se habían cavado numerosas zanjas poco profundas, cubiertas no con tierra, sino con tablones de madera. Los gruesos árboles impedían que la lluvia se filtrara, dejando pasar apenas unas gotas o casi nada. El muchacho retiró una tabla liviana para revelar el contenido.


    —Huele fatal, casi quiero vomitar… -Expreso la bruja de pescas aguantando el hedor.


    Lo que encontró allí dentro eran cadáveres en avanzados estados de descomposición, mezclados con tierra, materia fecal y otros fluidos. Incluso el muchacho trataba de contener la respiración.


    —Es normal que huela así, estos cuerpos están mezclado con mierda, orina, hierbas y la propia tierra, la orina es naturalmente humana, la mierda es una mezcla entre personas y animales de granja -explico el muchacho.


    —Todo esto… estabas creando algo, ¿no?


    —Un ingrediente esencial, es el 75% de su composición, necesario para que los mosquetes tengan utilidad.


    Tapo la zanja. El hedor se filtraba menos, pero seguía sintiéndose la intensidad de su peste. Los dos se alejan para volver a la cabaña.


    —Dijiste que 2 años, ¿no, ¿te tomo 2 años entero hacer todo eso? -pregunto Mornah.


    —2 años y 1 semana, una semana para cavar esos pozos, llenarse de cadáveres, hierbas, la mierda, orina y cubrirlo con tablas de madera -explico él —todo este tiempo es ESENCIAL, para la producción de este ingrediente, ya se encuentra en su punto ideal para recolectar.


    —esos cadáveres... recuerdo que te ayude a llevarlo a esas zanjas, pertenecían a bandidos, esclavistas, cazadores ilegales, ¿cómo hiciste para convencer al pueblo de que te permitieran llevártelos?


    —Simple, aporte argumentos convincentes a soluciones rápidas.


    [–––––––]

    [2 años atrás]

    La guardia de Windaz, conformada por docenas de brujas combatientes y una ínfima minoría de apenas dos o tres hombres, avistó a plena luz del día a un grupo de forajidos acampados en las proximidades.


    Aunque la barrera mágica del pueblo habría sido suficiente para ignorarlos, la Eldar prefirió intervenir para prevenir problemas mayores. El grupo de malvivientes estaba compuesto por siete individuos armados de forma rudimentaria con espadas, lanzas y arcos; no había un solo mago entre ellos. Habían montado una tienda sencilla y preparaban una fogata para la noche, con un jabalí cazado como cena.


    La intervención de las brujas fue quirúrgica. Gracias a su superioridad numérica, mejores armas, tácticas coordinadas y el factor mágico, la victoria fue absoluta y unilateral: la guardia no sufrió bajas ni heridos. Tras la masacre, procedieron a saquear los cadáveres, llevándose comida, suministros, armas e incluso las prendas que vestían. Curiosamente, asesinaron a los forajidos evitando dañar la ropa; aunque no era la prioridad, cada prenda intacta representaba un recurso valioso, ya fuera para usarse entera o como retazos de tela.


    —¿Eh? él sangre de bruja…


    Una de las guardias avisto a ese niño de Windaz, Zaswell, acercándose a uno de los cadáveres de los bandidos, ya despojado de toda posesión material y ropa.


    —Estos servirán… -murmuro él sangre de bruja


    —¿Qué crees que haces? -Una de las guardias se acerco —Deberías estar en el pueblo, ¿Qué haces aquí?


    —Estos cadáveres son necesarios. Ya he preparado zanjas para un número estimado de cuerpos; dado que ya les quitaron todo objeto de valor, incluida la ropa, no necesitan el resto -alegó el chico —Yo, en cambio, necesito estos cuerpos para arrojarlos allí.


    Las brujas estaban atónitas, confusas y asqueadas. La idea de que un niño de ocho años, en lugar de estar jugando, estuviera recolectando cadáveres para llevarlos a una fosa que él mismo había cavado, era tan hilarante como perturbador


    —Niño, ¿estas tan mal de la cabeza?, no tienes idea de lo que estas diciendo -Dice la bruja guardia.


    —¿Qué crees que pasa cuando muchos cadáveres comienzan a acumularse?, generas peste, enfermedades y atraes quizás faunas inesperadas; o quizás el próximo grupo de forajidos, lo tome con precaución, deshacerse de estos cuerpos es algo esencial -Fue su argumento.


    —Ya nos encargaremos de eso con fuego.


    —El fuego toma mucho tiempo. Quemar tantos cuerpos es malgastar madera y carbón; incluso con magia de fuego, seguirían necesitando energía constante para mantener las llamas. Dudo que haya un mago de fuego de alto nivel para incinerarlos al instante y, con todo ese fuego, crearían una columna de humo delatadora. Entiendo que la barrera mágica del pueblo evita que se vea desde el exterior, ¿pero ese mecanismo de defensa es absoluto? -objetó el muchacho —Yo les proveo una solución rápida: he cavado zanjas lejos del pueblo y de la población. Además… los necesito para crear un recurso indispensable.


    —¿Crear un recurso? ¿qué se supone que un niño crearía con un cadáver? Esto suena a nigromancia. ¿Acaso estás usando artes oscuras?


    —Por el amor de Astado… ¿se puede ser tan ingenua?


    Tal comentario molestó a la guardia y al resto de las presentes, pero antes de que pudieran reaccionar, el niño habló primero:


    —No hay nada MÁGICO en esto. Todo ocurre de forma natural, como la madera pudriéndose o una planta germinando. Estos cadáveres se depositan en esas zanjas y yo me encargo de los preparativos para que, una vez allí dentro, empiecen a descomponerse. La razón es simple: estoy creando salitre.


    Tal palabra solo genero confusión entre todas las presentes, nadie entendía ni lo más mínimo que era el dichoso “salitre”.


    —Que nombre tal peculiar.


    Una bruja se presentó ante todas; su sola presencia imponía respeto en términos de autoridad, poder y antigüedad. Era una mujer de cabello corto marrón y piel morena, de brazos fornidos y torso atlético. Portaba una espada pesada a la espalda y vestía una armadura de piel y cuero endurecido de color oscuro. Las cicatrices en su mejilla izquierda, pecho y espalda eran marcas de incontables batallas.


    —¡Señorita Naya! -una de las brujas guardias se dirige ante ella con sumo respeto.


    Zaswell conocía a esa mujer. Naya era la líder de la guardia de Windaz y la mano derecha de la Eldar que dirigía el pueblo. Sus ojos se posaron en el muchacho. Todos conocían a esa veterana, una guerrera experimentada en el combate con espada.


    —Tu forma de actuar, tu forma de hablar y tantos conocimientos que posees, para alguien con solo 8 años, eres un niño bastante particular, sangre de bruja -Naya se refirió a él, no con hostilidad ni desprecio, sino que su lengua resonó con un tono sumamente neutral.


    —No tengo tiempo para una charla sobre mi naturaleza como sangre de brujas, y no me interesante el cómo me vean en todo el pueblo -Opino Zaswell —Si preguntas que es el salitre, los alquimistas suelen llamarlo más frecuentemente para la gente común como «sal de piedra»


    —¿Sal de piedra?, eso se usa para conservar alimentos, como curtir pieles o incluso para ungüentos médicos, espera… ¿dices que esos cadáveres pueden producirlo? -una bruja guardia pregunta, mostrando asombro.


    —Y, según mis cálculos, en grandes cantidades -respondió él —las zanjas ya están cavadas y preparadas; solo resta llevarlos.


    Todos se mostraron asombrados ante tal revelación. El término «salitre» era desconocido, pero «sal de piedra» era harina de otro costal; sabían de su valor para la alimentación, el curtido de pieles o la medicina de urgencia. Aquel niño de ocho años acababa de dar una razón lógica para precisar los cuerpos.


    —Pareces bastante familiarizado con la alquimia -opino Naya, con los brazos cruzados y una mirada cargada de sospecha.


    —No tengo GANAS, ni hay TIEMPO para explicar el cómo o el porqué. Poseer estos conocimientos es MI ASUNTO. Debo llevar estos cadáveres cuanto antes o se echarán a perder antes de poder utilizarlos, cada segundo perdido cuenta -aclaró el niño con frialdad.


    La desconfianza de Naya era evidente. Las gélidas palabras del muchacho generaron indignación entre las presentes por la absoluta falta de respeto hacia su superior, mientras que otras brujas mantenían aun expresiones de asco al ver a un niño tan dispuesto a manipular restos humanos. Sin embargo, tras sopesar la explicación, la líder tomó una decisión


    —Muy bien, te seguiré el «juego», veamos si realmente dices la verdad -la bruja se acercó y cargó dos cadáveres, uno en cada hombro, haciendo una demostración de sus impresionantes dotes físicos —Guíame hacia esas zanjas, y yo me encargaré de llevar estos cadáveres.


    —Es por aquí.


    El pequeño sangre de bruja, guio a la fornida guerrera morena, llevándose los cuerpos en sus hombros en un silencio incomodo, no les dio ninguna orden a sus subordinadas brujas, simplemente siguió a ese niño. Pero las brujas que le tenían alta estigma y admiración a la líder de la guardia de Windaz, aun sin un mandato, con el deseo de terminar la inquietante presencia de los cadáveres, comenzaron a cargar el resto.


    [CONTINUARA]​
     
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    Sylar

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    Metalord NEO Revolution
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    1842
    CAPITULO 4

    [VOLUMEN 1]: Rearme

    [Presente]

    [X días después de la recolección de salitre]


    En la cabaña abandonada lejos del pueblo, transformada en el taller personal de Zaswell, el muchacho manipulaba sobre un pedazo de tela gruesa un compuesto sólido y granular. Era una mezcla de un negro mate, compuesta por granos irregulares que oscilaban entre el polvo fino del carbón y una arenilla cristalina que delataba la presencia del salitre.


    —Está hecho —expresó el muchacho, incapaz de ocultar su regocijo.


    —¿Es esto…? -Mornah analizaba fijamente aquel compuesto —¿La famosa pólvora?


    —Pólvora negra. Y sí, este es el resultado de la tediosa labor que conlleva su fabricación en masa.


    A sus espaldas aguardaba una fila de barriles de madera de cincuenta kilos; todos repletos con su creación y protegidos por gruesas telas enceradas que ocultaban el peligroso contenido.


    —El resto… lo guardaste en otro lado, ¿no es así?


    —Medida de seguridad


    El muchacho camino hacia un baúl, abriéndolo y llevando su mano al interior para retirar un objeto: Un arma con una longitud de 142 centímetros, pero con un cañón que llegaba a medir 102 centímetros. Una culata y guardamanos tallados en madera con hábil maestría. El gatillo acciona un mecanismo en la parte superior que está unido a un trozo de roca con el rol de pedernal; al bajar este golpeara una placa llamada yunque; que generara chispas y desembocaran para accionar un poco de pólvora fina colocada en una parte denominada cazoleta, creando la ignición hacia el interior para ejecutar la acción de disparo. En la parte inferior, alojada en una canaleta, el arma llevaba anexa una varilla de hierro de cien centímetros: la baqueta.


    —Increíble… ¿Tú hiciste todo esto? -le preguntó una maravillada Mornah, observando el arma de cerca.


    —Tallar la madera fue complicado; diría que la parte más difícil -conto Zaswell.


    —¿Que tallar la madera fue lo más difícil? —Mornah frunció el ceño con incredulidad —¿Entonces el resto, todo lo que es de metal…?


    —Es correcto —asintió él -Para eso usé mi magia.


    Zaswell Drayt tiene ahora diez años. Sus poderes mágicos despertaron formalmente a los seis, pero fue a los cinco cuando notó por primera vez ciertos fenómenos inexplicables al sostener objetos de metal. Al principio, se trataba de una leve influencia involuntaria producto de su contacto con objetos cotidianos; de hecho, cualquier cosa que estuviera hecha de metal reaccionaba a su tacto.


    Podía sentir vibraciones o débiles oscilaciones, pero lo que más llamó su atención fue la capacidad de percibir, desde su propia consciencia, la composición interna de un objeto metálico. Al sostener una espada, por ejemplo, podía sentir la densidad del material desde adentro, identificar el tipo de metal y distinguir con total precisión qué partes eran metálicas y cuáles no.


    Entonces lo entendió, en ese mismo momento y con apenas 5 años: tenía una afinidad natural con el metal. Aquel fenómeno era causado por su propia energía mágica; estaba empleando poderes mágicos que, aunque todavía débiles, eran reales y factibles.


    Fue a los seis años cuando empezó a desarrollar un control voluntario sobre aquella afinidad; un dominio real sobre sus poderes y la influencia predeterminada que ejercía sobre el acero. En su segunda vida, la magia auténtica de este mundo lo había anclado, simbólica y sobrenaturalmente, a los metales.


    Paso los siguientes años entrando este poder, mientras a la vez, planifico algo al concluir la utilidad de su poder.


    —Mi magia, a la que he denominado «Manipulación férrea», me permite manipular los metales para alterarlos y transformarlos de sólido a líquido y viceversa. Pero eso es solo una parte -Explaya su explicación —Al convertirlo en metal líquido, puedo moldearlos; darle una forma, una creación... siempre y cuando tenga clara en mi imaginación su estructura, su aspecto y, sobre todo, conocimiento de lo que estoy creando. Es decir, es fácil crear una espada porque sé lo que es, cómo funciona y cómo se forja cada una de sus partes metálicas.


    Zaswell podía manipular cualquier objeto de metal ordinario: desde restos de hierro desechados hasta lingotes sin usar. Mientras fuera metal, el material se fundía en un estado líquido bajo sus manos, listo para ser moldeado por sus pensamientos. Al hacerlo, no solo pensaba en la estructura externa de su creación, sino también en la complejidad técnica de su funcionamiento interno.


    El mosquete que había elaborado estaba basado en el diseño del Springfield 1840, un arma utilizada en las guerras civiles e independentistas de Estados Unidos. Pero eso no era todo; también lo había mezclado con el diseño del Springfield 1855, un modelo posterior y mucho más avanzado.


    El Springfield 1840 era un mosquete con un cañón de anima lisa, con llave de chispa de pedernal y utiliza munición esférica. El modelo 1855 introducía el cañón estriado, la llave de percusión y la revolucionaria bala cilindro-cónica denominada «bala Minié».


    Zaswell había combinado la fiabilidad de la llave de chispa con la precisión del cañón estriado y el uso de proyectiles Minié, los cuales reposaban en un pequeño plato con cuatro muestras recién fabricadas. ¿Con qué propósito?, por una muy específico; la razón de esta mezcla era puramente técnica: la falta de recursos.


    —«No tengo fulminantes. Es un lastre, pero es lo mejor que puedo hacer con lo que tengo a mano» - admitió para sí mismo.


    El mecanismo de percusión del 1855 requería cápsulas de fulminante para iniciar la ignición. Aunque Zaswell podía producir pólvora negra, la química detrás de los fulminantes estaba fuera de su alcance, no por falta de conocimiento, sino por la carencia de los ingredientes necesarios.


    —«Solo me queda que este diseño funcione» -miro su creación con esmero y esperanza.


    Apelando a la lógica de sus conocimientos para resolver la falta de fulminante, un diseño híbrido entre ambos modelos de mosquete fue la respuesta idónea. El Springfield 1840 solo requería pólvora negra para la combustión; Zaswell tomó esa base y le añadió un cañón estriado junto al uso de munición cónico-ovalada.


    Sin precisar de maquinaria específica, desarrolló aquella compleja arma elaborando el estriado interior y cada detalle con su don mágico. Cada parte fue moldeada por su conocimiento prodigio, traído de su vida anterior. Tal poder solo era funcional cuando el portador conocía el diseño hasta en el más mínimo detalle.


    Por supuesto, su magia, aunque parezca poderosa, tiene límites claros. No puede alterar las propiedades intrínsecas de un metal: no puede convertir el hierro en acero de la nada, ni transformar el cobre en oro, el bronce en plata o el hierro en tungsteno. Cada metal que manipula conserva su naturaleza; si trabaja con hierro, moldeará hierro. Si mezcla hierro y acero, moldeará un metal líquido compuesto por ambos.


    Además, para transformar un objeto en metal líquido, debe mantener contacto físico con el material durante uno o dos minutos; el tiempo exacto depende del tamaño y del grosor del metal que esté manipulando. Esto implica que no puede emplear dicha habilidad en combates de tiempo real.


    Y otra regla fundamental: cada creación que elabore precisa una cantidad específica de metal. Si se usara un ejemplo numérico, si un mosquete requiere 1200 unidades de metal líquido y Zaswell solo ha convertido 1100, le faltarían 100 para poder finalizar la fabricación. Esto implica que debe tener metal cerca para transformarlo y unirlo al resto hasta alcanzar la cantidad exacta. Por el contrario, si llegara a poseer más de lo que necesita, por ejemplo; 1500 unidades, el sobrante se separa para moldearse según su voluntad, ya sea en forma de un pequeño lingote u otra figura.


    Desde los 8 años lo comprendió: estas eran las reglas de la «Manipulación férrea». Una vez con pleno entendimiento de su funcionamiento y de las leyes establecidas, empezó a planificar su utilidad. Inspirado por su vida anterior, usó este nuevo poder y sus antiguos conocimientos para traer un arma de fuego de su mundo al mundo de Liava.


    —Hora de probarlo, en marcha -Zaswell llevo consigo el mosquete.


    Los dos salieron del pequeño taller hacia el exterior, internándose en un sitio remoto del bosque; un lugar lo suficientemente alejado para que, durante la etapa de prueba, el estruendo del disparo no llegara a oídos de los habitantes del pueblo de Windaz.


    —«Aquí vamos» -respiró hondo con el arma en sus manos.


    Vertió una pizca de pólvora fina en la cazoleta y, acto seguido, introdujo una carga más gruesa por la boca del cañón. Tras colocar el proyectil, lo empujó firmemente con la baqueta hasta que quedó bien asentado en el fondo. Zaswell levantó el martillo, dejándolo en posición de disparo con un clic metálico y seco; luego, con el dedo apoyado en el gatillo, apuntó.


    Su objetivo era una gruesa coraza de metal, también elaborada con su habilidad mágica y atada a un grueso árbol con cuerdas resistentes. Se posicionó a una distancia de 200 metros. Una gota de sudor resbaló por su frente; no eran los nervios por disparar lo que le inquietaba, sino la incertidumbre de saber si su creación funcionaría.


    Mornah observó en silencio tal pesada atmósfera. Los segundos se hacían minutos y el viento soplaba levemente, agitando las hojas a su alrededor. El propio Zaswell podía escuchar los ecos de su corazón martilleando contra su pecho. Entonces, llegó el momento de la verdad: jaló del gatillo.


    ¡PUM!


    El estruendo resonó con fuerza. Zaswell, firme y decidido, resistió el violento retroceso a pesar de su cuerpo de apenas diez años. La ignición se desarrolló en un parpadeo: el humo y las chispas se manifestaron en una nube densa, mientras el proyectil salía disparado del cañón hacia la gruesa coraza atada al árbol. Tras el estallido, un silencio absoluto inundó la atmósfera.


    Observo el resultado, abrumado, al igual que la bruja a su lado, su semblante resonante de perplejidad, observo ese agujero en la coraza que siguió su curso hasta penetrar hacia el interior del árbol.


    Observó el resultado, abrumado, al igual que la bruja a su lado, su semblante era el reflejo de la perplejidad pura. Zaswell fijó la vista en aquel agujero perfecto en la coraza de metal, un impacto aun humeante que no se detuvo ahí, sino que siguió su curso hasta penetrar profundamente en el interior del árbol.


    —Funciono… -fue la respuesta que escapó de los labios de Zaswell, apenas un susurro cargado de alivio.


    Mornah se acercó a la coraza dañada, miró detenidamente el agujero y expresó con total sinceridad:


    —¡Increíble! ¿¡Esta arma es capaz de causar tal daño destructivo con un solo disparo!?


    Todo ese largo y arduo trabajo, todos los años invertidos meticulosamente en esfuerzo y esmerada dedicación, esperando pacientemente a que todas las piezas se entrelazaran, finalmente habían formado el primer engranaje funcional.


    Ante sus propios ojos y los de la bruja a su lado, planificó, elaboró, diseñó y creó: un auténtico mosquete operativo en un mundo medieval de magia. No pudo evitar que en su rostro se dibujara una orgullosa sonrisa de satisfacción. Hoy, 28 de marzo del año 1300, esta fecha quedará registrada para la posteridad de la historia.


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