Mini-rol Better in Stereo [Pokémon Rol Championship]

Tema en 'Salas de rol' iniciado por Andysaster, 15 Abril 2026.

Cargando...
  1.  
    Andysaster

    Andysaster Game Master

    Acuario
    Miembro desde:
    17 Junio 2013
    Mensajes:
    15,017
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    "Si todo eso que dices es verdad, dime: ¿qué ves en mi futuro?"

    —Chica, ni siquiera veo mi presente —señaló, plana, como quien comenta el clima. Agitó la mano frente a su rostro con un gesto vago, pero su mirada no enfocó nada en particular—. Imagina ver tu futuro.

    Sus palabras crearon automáticamente un silencio pesado e incómodo, donde ninguno de los presentes supo exactamente qué decir. Afligidos por su condición, tal vez, trataron de disculparse o cambiar bruscamente de tema...

    Pero entonces la joven, para sorpresa de todos, soltó una risa, breve y burlona. La Gardevoir que la acompañaba suspiró, llevándose dos dedos al puente de su nariz.

    Parecía... ¿acostumbrada? ¿De verdad se estaba riendo?

    Man, daría todo lo que llevo solo por ver las caras que habéis puesto —se mofó, completamente entretenida con la situación. Lejos de mostrarse apesadumbrada, parecía llevar su ceguera de una forma... bastante poco convencional.

    —Yuta tenía razón —Miki, frustrada ante la actitud que mostraba aquella joven, acarició al Chatot que temblaba entre sus brazos y dio media vuelta—. Solo es una farsante.

    —Me va a soltar una maldicióoon... —Se temió Poly, sorbiéndose los mocos a duras penas—. Finalmente me quedaré calvo del todo. ¡Y atormentado de por vida, cruack...!

    El grupo comenzó a movilizarse, pero entonces Mimi sintió cómo alguien tomaba la mano que había extendido hacia el puesto previamente, deteniendo así sus pasos. La Gardevoir le sonrió, cordial, y con un movimiento delicado acercó la palma de su mano hasta Koharu. La joven había dejado de burlarse y adoptó, contra todo pronóstico, una actitud algo más seria y formal.

    La desidia no abandonaba su semblante cuando Mimi la miró, pero al menos parecía comportarse con algo más de profesionalidad. Solo un poquito.

    Koharu acarició su palma con el pulgar, y la comisura de sus labios se elevó con una mueca apenas perceptible cuando le dijo:

    —No es la primera vez, ¿verdad que no?

    Ninguno de los presentes comprendió el alcance de sus palabras... a excepción de Mimi, claro. La frase, ambigua y genérica, podía hacerse pasar por la primera vez en un puesto de adivinación como ese, o en una congregación de yatais.

    Pero Honda sabía perfectamente a qué se refería. Lo notaba en la curvatura de sus labios y en el tono sugerente de su voz.

    Aquello no era ninguna farsa.

    —¿Mii-chan? —Miki se volvió hacia ella, extrañada, pues había dejado de seguirla de un momento a otro. Ladeó el rostro sin comprender—. ¿No vienes?

    —A-apártese de ella, señorita benefactora... —Le rogó Poly, aún con el susto metido en el cuerpo—. ¡O l-la maldecirá a usted también...!

    La Gardevoir que la acompañaba regresó fielmente al lado de su entrenadora, con los brazos entrelazados sobre su regazo en una postura servicial que invitaba a la calma. Si no intervenía en la escena se debía a que confiaba plenamente en sus facultades. Ni siquiera generar una impresión equivocada en Miki y en los demás le preocupaba lo suficiente; el tiempo y los hechos hablarían por ella.

    Koharu continuó palpando con cuidado la palma de Mimi. Recorrió las líneas que cruzaban su piel y delineó el contorno de sus falanges, haciéndose una idea de su amplitud.

    —La quiromancia, contrario a lo que divulgan las películas de Pokéwood, no tratan de ofrecer predicciones sobre tu futuro, sino de darte herramientas para sobrellevarlo y descubrirte a ti misma en el proceso. Decepcionante, ¿verdad? —Koharu rodó los ojos con ironía. No parecía particularmente inclinada por ese método de adivinación—. Todo se reduce a un libro de autoayuda al uso.

    >>Aún así, al observar la forma de la mano, las líneas y los montes, es posible identificar patrones emocionales, fortalezas, miedos y tendencias que influyen e influirán en nuestras decisiones. También te permite observar bloqueos o desafíos personales que están por llegar —Mientras hablaba, dibujó la linea de la vida sobre su palma—. Interrupciones en las líneas, montes poco desarrollados o desbalances entre las formas de la mano pueden señalar aspectos internos que necesitan atención.

    Detuvo su recorrido y aguardó, expectante.

    —¿Y bien? —le cuestionó, con un ademán perezoso—. ¿Por qué línea quieres que empiece?

    >>Línea de la vida
    >>Línea del corazón
    >>Línea de la cabeza
    >>Línea del destino
     
    • Fangirl Fangirl x 1
  2.  
    Yugen

    Yugen D e p r e s s e d | m e s s

    Piscis
    Miembro desde:
    25 Mayo 2013
    Mensajes:
    6,495
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Mimi Honda

    Su respuesta fue... bueno, peculiar. Nunca había conocido a nadie que se tomase su discapacidad como un chiste. Arrancó reacciones dispares en los presentes. Yuta no pareció entenderlo, quizás porque era un niño, quizás porque tenía la misma capacidad para fijarse en los detalles que su hermana mayor.

    —¿C-cómo?—exclamó pasmado— ¿La esfatadora no ve? ¡Pero si supo que nos acercábamos el pájaro calvo y yo!

    Podría suponer que su Gardevoir se lo había comunicado. Desde luego, a la tipa parecía hacerle mucha gracia todo esto. Aterrorizar a Poly y reírse de nuestras reacciones, incluso cuando no podía vernos las caras era un show de primera.

    Yo no sabía que pensar. Me parecía muy bien que se tomase su condición a guasa—era su condición, le afectaba a ella y podía tomarla como le diera la gana—, pero sí hubo algo que tambaleó mi desconfianza. Aquella pregunta, aparentemente inocente, me sacudió de parte a parte con la contundencia de un relámpago.

    No es la primera vez, ¿verdad que no?

    ¿E-eh?

    No se refería a la visita a un adivino, tampoco a los yatai. Era algo mucho, mucho más profundo, que no tenía manera posible de saber solo tocando mi mano. Me descolocó e hizo tambalear los cimientos de aquel resquemor latente que ella misma había creado con su actitud. Había estado por darme media vuelta y marcharme, aceptar que era una estafa y seguir con mi vida... pero aquella simple pregunta me detuvo.

    En un primer impulso quise apartar la mano. Esperaba por su bien que no se estuviese burlando de eso además. Ya estaba ciega, ¿quería quedarse coja también?

    Escuché a Miki llamarme y Poly lamentarse, balbuceando aterrado. No podía estar hablando en serio.¿Maldecirme? Probablemente ya estaba maldita desde que nací.

    —Mi~chin~

    Aika apareció en ese momento y le echó los brazos a Miki sobre los hombros por la espalda con su jovialidad de siempre. La mano de Tohru se aferraba a su camiseta, prácticamente escondido detrás de su pierna.

    >>¡W-woah! Poly, ¿estás llorando?

    —Bah—Yuta bufó—. Vaya adivina que no puede ni adivinar que línea va a escoger...

    —N-no creo que se trate de eso...—Tohru balbuceó titubeante, asomando apenas la cabeza. Podía ser tímido, pero era mucho más inteligente que sus hermanos. Que los dos.

    Por mi parte yo no aparté la mano. La adivina estaba trazando las líneas de mi palma y sus palabras, que había tenido un tuno burlón todo el tiempo, se tornaron más firmes y protocolarias. No pensaba que fuese decepcionante en lo absoluto. Saber cómo sobrellevar mi futuro era justamente lo que quería. Ya conocía lo que había en él.

    Desvié la mirada sintiéndose expuesta, incluso cuando los ojos de la adivina no podían ver nada. Tenía esa sensación extraña de que veían mucho más allá, de que mis murallas no podían guardarle secretos. Como si yo, en toda mi complejidad y hermetismo, estuviese hecha de cristal para ella.

    No me gustaba esa sensación.

    Separé los labios y vacilé, casi boqueando como un Magikarp fuera del agua. Las palabras se me escaparan, algo en mí se rehusaba a mencionarlas.

    ¿Qué quería saber? Ni siquiera yo conocía de qué se trataba exactamente. Sabía la respuesta a la pregunta, al menos a medias. Sabía lo que conllevaba, pero tuve que abrir la boca y mencionarlo.

    Porque no tenía herramientas para hacerle frente.

    —La... línea del corazón.
     
    • Impaktado Impaktado x 1
  3.  
    Andysaster

    Andysaster Game Master

    Acuario
    Miembro desde:
    17 Junio 2013
    Mensajes:
    15,017
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Miki Chigusa

    Ni Poly ni yo comprendimos lo que estaba pasando. De un momento a otro Mimi, quien solía ser la más escéptica y desconfiada de los tres —Del grupo entero incluso—, se detuvo y le permitió a la adivina de pacotilla leerle la mano. Nos detuvimos, perplejos, contemplando cómo se sucedía el intercambio entre las dos como si de un cuadro surrealista se tratase. Sea lo que fuera que le había dicho, había bajado sus murallas lo suficiente para permitirle acercarse un paso o dos. Y eso, viniendo de una criatura aparentemente huraña como ella, era mucho decir.

    ¿A qué se habría referido con "primera vez"? Y lo que es peor... ¿De verdad había acertado?

    —Mi~chin~

    Me tensé ligeramente cuando unos brazos me rodearon desde atrás, tal vez por la inquietud que toda esa escena me había generado hasta el momento. Pero en cuanto reconocí la melodiosa voz de Aika aflojé los músculos de mi cuerpo y le permití invadir mi espacio personal, mientras nos saludaba de regreso.

    No estaba acostumbrada a esa clase de muestras de afecto. Me agradaba.

    —¡S-Señorita copo de nieve, es terrible! —Poly lloriqueó al verla, aliviado de que estuviese bien y ninguno de los espíritus se la hubiese tragado junto a su hermanito—. ¡La señorita benefactora ha sido hechizada por esa malvada bruja, cruack! ¡La está maldiciendo en estos instantes, debemos hacer algo!

    —La adivina bromeó con Poly y lo asustó mucho —Le expliqué, inclinándome hacia atrás ligeramente para buscar sus ojos—. Creíamos que solo era una estafadora, tu hermano quería desenmascararla.

    >>Pero parece que... ¿está acertando? Mira a Mii-chan.

    Mientras conversábamos en voz baja, la adivina y Mimi continuaron hablando de algo que no alcanzamos a escuchar. Parece que la desconocida bajó la voz lo suficiente como para que aquello se volviese una lectura más personal, más íntima. Curiosa elección de la adivina, cuando lo único que parecía importarle era su propio entretenimiento.

    —¿Q-Qué vamos a hacer ahora? —Quiso saber el ave al poco tiempo, un poco más relajado con el regreso de Aika y Tohru—. ¿Nos acercamos y... la sacamos de allí?

    —Mhm-hm —Negué con la cabeza, aflojando la tensión en mi ceño. Aquella chica no me había generado una buena primera impresión, pero sea lo que fuera que le estaba diciendo... parecía ayudar a Mii-chan. La sombra pesarosa que la acompañó durante la cena se tambaleaba en esos instantes con algo que se asemejaba a la esperanza. Acaricié a Poly, secándole las lágrimas, y aguardé allí junto a mi amiga, sin necesidad de dar un paso al frente—. Esperemos aquí.

    >>Si algo sale mal, tienes permiso de lanzarle un picotazo si quieres.

    —¡Ya lo estoy deseando, cruack! —Agitó sus alas, recuperando en parte la determinación—. ¡No se lo va a ver venir!

    ...Tú también no, Poly. Que no se me dan bien los chistes.


    ***​



    La misteriosa adivina abrió los ojos, resquebrajando su aparente expresión de desinterés. Parecía que aquella era la última opción que esperaba que escogiese.

    —Según mis cálculos, había un 10% de posibilidades de que escogieses esa opción como la primera —Le comentó, ligeramente sorprendida—. No es usual que me pillen desprevenida. Qué interesante.

    Parecía que la había subestimado. Pero ahora que tenía a aquella joven con mal de amores permitiendo que accediese a una línea tan importante, decidió que tal vez podía dejar las bromas para después. Por... reabastecer el repertorio de chistes, simplemente.

    Mimi no la conocía, pero por el ligero cambio en su actitud intuyó que estaba tratando aquel problema con la seriedad que merecía. El tono de su voz se redujo de un momento a otro, de manera consecuente.

    Mana sonrió detrás de ella, complacida con el rumbo que adquiría la conversación.

    —La línea del corazón revela información sobre nuestro estado emocional y nuestras relaciones, así como sobre todo aquello que apreciamos, incluido uno mismo —Inició, y su índice se dirigió hacia el extremo izquierdo de su palma, justo bajo el dedo meñique—. Lo primero que noto es que tu línea del corazón está bastante cerca de tus dedos. Eso indica que tus emociones suelen estar mucho más contenidas. Si el Chatot que os acompaña fuese humano y me mostrase su palma, su línea sería diametralmente opuesta a la tuya.

    Era un ejemplo bastante visual, desde luego.

    >>Tu línea del corazón es corta, pero esto no quiere decir que te depare una vida triste y solitaria —La adivina cambió la entonación en sus últimas palabras, restándole peso a sus palabras. ¿Estaba... intentando tranquilizarla a su manera?—. Más bien sugiere independencia emocional y necesidad de espacio personal. Deberías evitar que esta independencia roce el aislamiento, o terminarás cerrándole la puerta a gente que puede cambiar tu vida a mejor. Por otro lado la línea finaliza justo bajo tu dedo índice —Koharu asintió para sí, analizando la información que le ofrecía—. Idealismo y romanticismo en estado puro, no hay ninguna duda. Procura no descuidar esta parte, o terminarás esperando por algo que solo encontrarás en la ficción.

    >>¿Notas estas líneas minúsculas de aquí? —Se detuvo a mitad de camino, señalando las roturas y ramificaciones que discurrían sobre su palma—. Reflejan periodos de ruptura emocional, desamor o cambios intensos en las relaciones. El hecho de que sean descendientes indican decepción, agotamiento emocional o tristeza sin resolver.

    Mimi tal vez sintió en ese momento que todo aquello había sido una estupidez. No necesitaba que le dijesen lo que ya sabía, si no cómo afrontar lo que parecía un destino ineludible para ella. Sin embargo, cuando sus músculos se tensaron de manera inconsciente... Koharu continuó hablando.

    Y sus palabras lo cambiaron todo.

    —Pero las ramificaciones solo se muestran al inicio. Tu línea del corazón continua completa y sin roturas hasta el final.

    ¿Eso... Eso quería decir que...?

    La adivina suspiró, casi como si pudiese imaginar lo que estaba pensando. Hizo un gesto con su mano libre.

    —Como te digo, solo puedo analizar patrones. No sé cuándo, ni cómo, ni dónde o con quién será. Podría ser en unos días, conociendo a tu futura pareja en la cola del súper. O podría ser en años —Se encogió de hombros entonces—. Lo único indiscutible aquí es que sucederá.

    Koharu soltó su mano entonces. Por si deseaba huir con sus amigas, o procesar la información o lo que fuese. Apoyó los codos sobre la mesa y su mentón sobre sus manos, disfrutando de la brisa refrescante de la noche.

    —Esas ramificaciones del inicio... —murmuró, más para sí que para la propia Mimi. Agitó la cabeza, dejándolo estar—. Mira, yo no soy quién para decirte nada. Puedes y vas a hacer lo que te venga en gana, como debe ser. Pero no cortes tu línea del corazón antes de tiempo —¿Le... advirtió? ¿Aconsejó? Su ceño se frunció ligeramente—. Solo un tonto haría eso.

    Vaya. ¿Así se sentía la gente cuando hablaba con Mimi?
     
    Última edición: 4 Mayo 2026 a las 5:05 AM
    • Fangirl Fangirl x 1
  4.  
    Yugen

    Yugen D e p r e s s e d | m e s s

    Piscis
    Miembro desde:
    25 Mayo 2013
    Mensajes:
    6,495
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Aika Izumi

    Venir a la ribera del río para dilapidar parte de mi sueldo en los yatai no había sido idea de mis hermanos, era pura y exclusivamente mía. Claro que ellos habían accedido encantados. Siempre que tenía oportunidad me gustaba salir por ahí con ellos, comprarles cosas y asegurarme de que se divirtieran. El ambiente en casa con mis padres era... bueno, déjemoslo en que no era el mejor para un niño. La partida de Minato había cambiado mucho las cosas.

    Y yo... yo no podía hacer gran cosa al respecto, ¿verdad? Después de todo con las secuelas del accidente era una carga para ellos. No me lo decían directamente, pero yo lo sabía. Así que me gustaba pasar tiempo con Tohru y Yuta y que ellos no tuvieran que ver nada de eso.

    Cuando descubrí al pobre Poly llorando, mi primer pensamiento, ajeno y extraño, fue pensar que de alguna forma era culpa mía. Quizás... porqué me había ido a acompañar a Tohru al baño y no me había despedido de él o... o algo así. Estaba muy acostumbrada a culparme de todo.

    Pero Poly parecía estar perturbado por algo muy distinto. Por la chica del puesto de adivinación y Mii-chan. Y... ¿una especie de maldición?

    —¿E-eh? ¿Hechizada?—me rasqué la mejilla con el índice, contrariada— Pero yo la veo bien... O-osea.

    Fue Michin quien me explicó.

    Así que Yuta había interferido... Quedó muy disgustado y decepcionado después de que mamá y papá intentaron contactar con Minato al otro lado y solo perdieran dinero. A diferencia de Tohru, Yuta era un rebelde incansable... siempre estaba dispuesto a protegernos a todos. Pero... solo era un niño, no debería estar pensando en proteger a nadie.

    Había agachado la mirada, pensativa, perdida en esas cavilaciones... cuando Michin mencionó que con Mii-chan parecía estar funcionando. Alcé rápidamente la vista y la dirigí hasta ambas, sorprendida.

    —¿E-en serio?

    ***​

    Mimi Honda

    La reacción de aquella tipa me tomó de sorpresa, tanto como parecía haberle tomando desprevenida a ella que preguntara por esa línea en particular. ¿Había insinuado que no era la primera vez que estaba enamorada y ahora se sorprendía de que le preguntara precisamente por temas de romance?

    Al menos... parecía haber dejado la jocosidad a un lado y eso me destensó los hombros un poco. Empezó a explicarme lo que significaba aquella línea exactamente... pero lo que decía, aunque era sorprendente que pudiera saberlo solo notando las líneas de mi mano, eran cosas que yo ya sabía.

    Era cerrada y emocionalmente independiente pero mis emociones siempre estaban cerca del corazón. Cuando sentía algo lo sentía verdaderamente. Vivía mis sentimientos de forma muy visceral, tanto los positivos como los negativos. Mi propia vulnerabilidad me aterraba, me asustaba ser lastimada... y no había un sentimiento que te hiciera más estúpidamente vulnerable que el amor. Y sin embargo, también era romántica a idealista, ansiaba un amor de cuento eterno, pero no lo hacía abiertamente. Aún menos ahora, cuando supuestamente había cerrado la puerta y tirado la llave al mar.

    Nada me salía bien. Mi vida era tropezar cíclicamente con la misma piedra.

    Por eso pregunté por la línea del corazón. Porque esta mujer—aunque definitivamente no parecía mucho mayor que yo—, sabía aquello que yo no estaba diciendo. Parecía ser consciente de mis miedos y de mi inquietud. Y sin embargo, nada de lo que decía iba a servirme de nada. ¿Agotamiento emocional y cambios intensos en las relaciones? Bien visto, Sherlock. Ahora cuéntame algo que no sepa.

    Y... lo hizo. Contra todo pronóstico, mencionó algo que no esperaba escuchar.

    Aquellas ramificaciones que eran una marca en mi piel y un recuerdo constante de mis desilusiones solo estaban inicio de la línea. Desaparecían después y la misma continuaba hasta el final. Corta, sí, pero constante.

    Eso significaba... ¿qué encontraría a alguien con quien compartir el resto de mi vida? Que en algún punto, ¿ya no me esperaban más abandonos ni desilusiones? Sonaba... demasiado bueno para ser verdad.

    Esas ramificaciones del inicio... —la escuché murmurar. Dirigí mi mirada nuevamente en su dirección, intrigada—. Mira, yo no soy quién para decirte nada. Puedes y vas a hacer lo que te venga en gana, como debe ser. Pero no cortes tu línea del corazón antes de tiempo. Solo un tonto haría eso.

    Y ahora me estaba pidiendo que no cerrara la puerta... cuando ya debería estar cerrada.

    Solté el aire en una risa baja por la nariz, indulgente.

    —Un tonto... o una persona que ya está cansada de sufrir. ¿Quién sabe cual es cual?

    Giré sobre mis talones.

    —See ya.

    —Mii-chan, ¿estás bien?—Aika se apresuró a preguntarme a lo que yo respondí afirmativamente. Estaba bien, solo un poco descolocada. Izumi me miró con ojos que estaban llenos de algo que identifiqué como determinación— ¿Cómo funciona? ¿Solo hay que poner la mano y ya?

    Yuta se apresuró a sujetarla de la camiseta, alarmado.

    —¡Aika, no! ¡Te va a engañar a ti también!

    Tohru volvió a asomar apenas la cabeza detrás de su hermana.

    —S-seguro será muy caro...

    Me detuve a un lado, apartada del resto y me miré la mano. La adivina no mentía, la línea que había identificado como la del corazón sí tenía esas ramificaciones... pero continuaba lisa e ininterrumpida hasta el final. No había cortes ni desvíos que descendían. Nunca había creído realmente en esas cosas... pero me había hecho pensar.

    Una sensación que pocas veces había sentido se extendió como una ola cálida por mi pecho hasta la punta de mis dedos.

    En el caso hipotético de que fuese cierto, entonces... ¿sí había alguien para mí después de todo?
     
    • Fangirl Fangirl x 1
  5.  
    Andysaster

    Andysaster Game Master

    Acuario
    Miembro desde:
    17 Junio 2013
    Mensajes:
    15,017
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Koharu dibujó una media sonrisa al escuchar sus palabras. A diferencia de las demás, esta lucia... apagada. Irónica, incluso.

    ¿Habrían resonado en ella de alguna forma?

    Mana dirigió una mirada significativa hacia su entrenadora, detectando un cambio repentino en sus emociones. La adivina no les permitió ganar terreno, arrojándolas al mismo rincón recóndito de su mente.

    —Eso es, vete ya —Cerró los ojos con fingida pesadez ante la partida de Mimi, espantándola vagamente con la mano—. O me dejarás el ambiente cargado con tanto lloriqueo.

    Mimi regresó junto a sus amigas, y estas la rodearon rápidamente con muestras de preocupación y afecto en sus ojos. A pesar de mostrarse impertérrita, Koharu era un libro abierto para su Gardevoir. Y mientras el grupo de amigas se reunían, algo alejadas del puesto, Mana se posicionó junto a la misteriosa joven, entrelazando las manos tras la espalda.

    "Sus sentimientos han cambiado, puedo detectarlo. Tu lectura ha plantado una semilla de esperanza en su pecho, pequeña pero significativa" —Su expresión se dulcificó—. "Se ve feliz, Koharu. Y todo gracias a ti".

    "Ya, ya. Todo esto era parte de tu plan, ¿cierto?" —Koharu se hurgó el oído, sus ojos cerrados con resignación—. "Permitirme bromear con ellos al inicio para tener una oportunidad de demostrar tu punto más tarde."

    "Sigo pensando que compartes el mismo don que tu hermana. Si tan solo te permitieses..."

    "Yo no me parezco en nada a Mia" —torció en su mente con brusquedad, cortando cualquier línea de pensamiento de su pokémon—. "Ni lo hice antes, ni lo hago ahora ni lo haré nunca. Así que deja de intentarlo".

    Mana suspiró. Su expresión fue una mezcla extraña de tristeza e indulgencia, pero en el fondo sabía que esa no era toda la verdad en su corazón.

    Si eso fuera cierto no estaría allí, haciendo aquello que tanto decía odiar.

    "...Muy bien" —Su mirada se dirigió hacia el grupo de jóvenes. Podía notar en las miradas esporádicas que dirigían hacia el puesto curiosidad e incertidumbre. No tardarían demasiado en regresar—. Así será".



    ***​


    Miki Chigusa

    —Oh. Ahí viene.

    Cuando Mii-chan regresó con nosotras, parecía perdida en sus propias cavilaciones. Aika le preguntó al instante si se encontraba bien y nos asintió, haciendo que relajásemos los hombros con alivio.

    —¡S-Señorita benefactora...! —Poly se lanzó hacia sus brazos—. ¡Está viva!

    Sea lo que fuera que le había dicho esa chica, parecía no haber sido tan malo como podría. Pero nunca estaba de más asegurarse. Le hice un chequeo médico express, pero pronto se sacó de encima al Chatot y me lo tendió de vuelta de mala gana, agobiada tal vez por nuestras dramáticas atenciones. Se apartó del grupo y la dejamos estar.

    Definitivamente era la Mimi original, y no un sucio doppelgänger. Humu humu.

    Por otro lado, Aika quería probar suerte con la bruja-no bruja. Sus hermanitos se aferraron a ella, preocupados por su seguridad (y la de su dinero), pero los ojos de la albina chispeaban con determinación. Aquella cosa parecía... ¿importante para ella? O, al menos, le producía la suficiente curiosidad como para insistir tanto con eso.

    —Tal vez solo tuvo suerte de principiante... ¡Cruack! —Poly seguía guardándole recelo, de modo que no apoyaba del todo una decisión así.

    Algo me hizo rebuscar en mi cartera mientras debatían sus próximos movimientos. No supe si era la necesidad de desenmascarar las verdaderas intenciones de la adivina, o de si se debía a la urgencia que vi en los ojos de Aika. El caso es que lo hice, y...

    —Ten —Abrí su mano y deposité con solemnidad sobre ella todo lo que tenía: cuatro pokédolares, dos centavos y un chicle. El chicle me lo llevé de vuelta—. Tal vez llegue con esto.

    —¡Nooo! ¡Mis ahorros para las galletitas!

    —Es por tu bien, Poly —Negué con la cabeza, apesadumbrada. Las adicciones eran tan dolorosas de ver...—. Ya no eres el mismo de antes desde que las consumes.

    Mientras el numerito se producía en el grupo, Koharu nos llamó la atención desde el fondo.

    Oi. ¿Vais a mover el culo pronto? —inquirió—. Me estáis espantando a la clientela con vuestros cuchicheos.

    >>Tú, la de la voz enérgica —¿Se... estaba refiriendo a Aika?—. ¿Qué método vas a escoger? La lectura corre por cuenta de la casa si eso hace que os mováis pronto.

    —No te quitaré el ojo de encima —Le aseguré, entornando la mirada con suspicacia. Poly imitó mis gestos, señalando sus ojos y luego los ajenos amenazadoramente... Olvidando, claro, que ella no podría ver ese gesto—. Si algo de esto tiene truco, lo descubriré.

    La Gardevoir soltó una risita afable, entretenida con nuestra predisposición.
     
    • Fangirl Fangirl x 1
  6.  
    Yugen

    Yugen D e p r e s s e d | m e s s

    Piscis
    Miembro desde:
    25 Mayo 2013
    Mensajes:
    6,495
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Aika Izumi

    Mii-chan parecía estar bien, eso era un alivio. Especialmente para el pobre Poly que estaba aterrado en caso de que la adivina del puesto le hubiese echado una maldición o algo. Me resultaba raro que Lizachi no estuviese por ahí cerca... siempre parecían estar juntas, como esos polos de hielo que venían pegados para compartir con alguien. Me encantaban esos, especialmente los de sabor limón. ¿Había pasado algo? ¿Quizás...? ¡Oh! ¿Quizás habían discutido?

    Venga, hombre... eso era muy triste de ser verdad. Si era el caso me gustaría poder ayudarlas. Aunque, conociéndome, probablemente solo empeoraría aún más las cosas. Por eso no insistí ni pregunté. Además, el hecho de que la adivina no pareciera ser un fraude, al contrario de lo que pensaba Yuta, me llamaba la atención. Mis padres llevaban mucho tiempo buscando un contacto, un canal... y no habían encontrado nada más que decepciones.

    Cuando vi la oportunidad, la posibilidad de que fuese real, no pensaba dejarla escapar. Por mucho que Yuta desconfiase y que Tohru se preocupase por el precio. Estaba por mencionar que no era un problema, que tenía mi sueldo, cuando sentí a Michin abrir mi mano y dejar algo en ella.

    Parpadeé, contrariada, cuando vi las monedas y el billete que había dejado allí. Y un chicle que enseguida se guardó.

    Ah... quería ese chicle.

    —Oh, Michin...—murmuré abrumada por su generosidad. Tenía mucho menos dinero que yo... ¿y aún así me lo estaba dando? Negué con la cabeza y le devolví el dinero rápidamente, agitando las manos frente a mí con nerviosismo— ¡no hace falta, de verdad! He cobrado, tengo dinero para permitírmelo... creo.

    Mientras no fuese muy caro...

    Poly se quejó por sus galletitas y Michin le reprendió, añadiendo que era por su bien. Lo cierto es que aunque fuera pura adicción, me daba pena el pobre Poly. Y no quería rechazar el ofrecimiento así como si nada, así que nada más devolvérselo busqué en el bolsillo trasero de mis short y le extendí mi propia ofrenda como agradecimiento.

    >>Toma, es un vale para que Poly y tú podais canjear una pizza en la pizzería de mi jefe. Podeis pedir las cuatro listadas y eeh... ¡tres! ingredientes bonus gratis. Estaré trabajando cuando la pidas pero te la puedo llevar yo, hehe~

    Le sonreí ampliamente, jovial y agradecida. Era lo mínimo que podía hacer para devolverle el gesto.

    En ese momento la adivina nos llamó la atención. Especialmente me llamó la atención a mí. Me dijo que estábamos haciendo un escándalo y espantándole a los clientes... Oh.

    Al parecer quería tanto deshacerse de nosotros que nos ofreció otra consulta gratis.

    >>¿Gratis? ¿En serio?—repetí, embargada por la emoción— ¡Woah, muchas gracias adivinichi! ¿Te puedo llamar adivinichi? ¿Cómo te llamas a todo esto?

    Yuta apoyó las manos en el borde de la mesa y se puso de puntillas, mirando a la adivina con un mohín.

    —Como sea otra estafa... ya verás.

    —¿Qué vas a preguntar, Aika?—Tohru inquirió con su vocecita.

    No dudé. Tenía muy claro lo que iba a preguntar, lo había sabido desde el momento en que supe que esta vez podía obtener una respuesta.

    —Quiero saber cómo está Minato.

    Un silencio pesado cayó sobre todos los presentes, como si... el propio murmullo de los yatai y de la gente yendo y viniendo se detuviese por un momento, expectante. Incluso Mii-chan dejó de mirar su mano y se giró en nuestra dirección, contrariada.

    —¿Huh?

    Pero no la miré mucho tiempo. Todos mis sentidos estaban ahora en la adivina, mi mirada reflejando la misma esperanza y determinación que Mii-chan había visto antes.

    O al menos así fue al inicio, porque inmediatamente titubeé. Sabía que no era algo fácil, quizás estaba pidiendo un imposible...

    >>¿Puedes... contactarme con una persona que ya no está? —abracé mi brazo derecho con el izquierdo, comprometida. Agaché la mirada—. Que... ya no está viva, quiero decir.
     
    • Fangirl Fangirl x 1
  7.  
    Andysaster

    Andysaster Game Master

    Acuario
    Miembro desde:
    17 Junio 2013
    Mensajes:
    15,017
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Miki y Poly celebraban de fondo su flamante vale por una pizza gratis, eufóricos, cuando Aika se acercó finalmente al puesto de adivinación. Sus hermanitos la siguieron, uno más amenazador que el otro y Koharu suspiró, apoyando la mejilla en la palma de su mano al escucharla hablar. No había un solo adulto en ese trío.

    ¿Adivinichi...?

    —Vuelve a llamarme así y te cobro la tarifa maxima —le advirtió, abochornada—. ¿Tienes una idea de cuánto cuesta ganarse una imagen? Vas a tirar mi carrera de adivina críptica y enigmática por la borda.

    Mana se llevó la mano cerrada a los labios, sofocando una suave risa contra el canto.

    "A mí me parece que te queda muy bien. Suena muy tierno..." —La Gardevoir sostuvo la mirada de la albina con una ligera sonrisa, ignorando los reproches de su entrenadora—. "Aika, ¿cierto?"

    >>"El nombre de esta misteriosa adivina es Koharu. El mío es Mana —
    Hizo una reverencia formal—. Es un placer conoceros."

    >>"Puedes estar tranquilo, pequeño" —
    Se llevó las manos a su regazo y se inclinó ligeramente hacia Yuta. Le dirigió una mirada cómplice, señalando a Koharu desde su posición—. "Tal vez no sea demasiado honesta... Pero te aseguro que mi entrenadora no es ningún fraude. Ya lo verás."

    Claro que ninguna de las dos imaginó cuál sería su petición. El asombro cruzó el semblante de ambas, pero pronto mutó en algo distinto en cada una; Mana retrocedió hasta su posición inicial, sin intención de interferir por ella en esta ocasión. Por alguna razón lucía... expectante. Interesada, tal vez, por el curioso devenir de los acontecimientos.

    Koharu, por su parte, contuvo su reacción con excesiva cautela. Fue como si por primera vez sus palabras captasen verdadero interés en ella, lejos de la perezosa diligencia que había mostrado con todo lo relacionado a la adivinación.

    No obstante, por alguna razón que se les escapaba, ese interés retrocedió. O lo maniató, más bien, con tal de seguir aparentando una fachada que Aika tambaleó de manera inesperada. Fue como el soplido que amenazó con derrumbar el castillo de naipes que había estado construyendo hasta entonces con excesivo cuidado.

    "Koharu" —Mana le habló por telepatía, compungida. Parecía que había logrado conectar con sus emociones, al igual que hizo con la otra chica. Se llevó una mano al pecho—. "Esa joven..."

    "Esos niños ya han sufrido demasiado."


    Tardó unos segundos en responder, como si por primera vez la hubiesen dejado sin palabras. Koharu contra todo pronóstico soltó una risa plana y vacía y negó con la cabeza, encogiéndose de hombros.

    La Gardevoir supo al instante que estaba fingiendo.

    —Creo que te estás confundiendo, ¿ves lo que pone en el cartel? Que una ciega te lo indique tiene su guasa —Señaló hacia arriba, hacia donde se suponía que debía estar el techo de su puesto y por consiguiente el cartel informativo—. Exacto: adivina. Una triste e insulsa adivina. Lo que tú buscas es una médium... Una profesión que, definitivamente, no encontrarás en un lugar como este.

    La voz de Koharu perdió jocosidad entonces. Hizo cierto énfasis, cierto ademán en esa última frase. Como si le molestase especialmente que comparasen a un adivino con un médium. Que lo "rebajasen" al nivel de un simple puesto ambulante. A un mero espectáculo.

    >>Tendrás que seguir buscando por otro lado.

    Odiaba el profundo daño que Pokéwood había hecho a todo lo relacionado con los médium y las canalizaciones. Se había vuelto una mafia que se recreaba con el sufrimiento y el duelo de cada familia, absorbiendo su dinero y sus esperanzas en el proceso. ¿Cuántos puestos de falsificaciones había encontrado durante sus viajes? ¿Cuántos había denunciado y cerrado, y cuántos más se esparcían por el mundo, engañando a personas desesperadas como esa joven en este preciso instante?

    Eran una asquerosa y deleznable plaga que nunca llegaría a exterminar del todo.

    No necesitó tener su visión consigo para comprender lo que estaba pasando. Escuchó los cambios de respiración de los tres hermanos, y casi pudo sentir su tristeza como suya. Su desilusión, su impotencia también.

    No debía ser la primera vez que un "no" se interponía en su camino.

    No sabía de dónde venían, mucho menos cuál era su historia, y desde luego era algo que le traía sin cuidado. Pero perder un sentido agudizaba el resto a niveles imposibles, y el dolor en su voz cuando le pidió contactar con alguien que ya no estaba allí le removió algo dentro de sí. En algún lugar recóndito y perdido de su ser.

    Se removió, conflictuada, como un animal enjaulado. Tsk. Odiaba cuando le hacían sentir de esa forma.

    Y más aún odiaba detectar la cálida presencia que protegía a los tres hermanos, justo delante de ella. Podía, irónicamente, verla con absoluta claridad.

    Su sonrisa apesadumbrada le hizo apartar la mirada lejos de allí.

    Los humanos eran mucho más difíciles de tratar que los espíritus. Siempre había tenido esa certeza.

    —Escucha, tienes opción a cualquier otro método. El que quieras —Volvió a tantear—. Puedes incluso pillar algo para tu otra amiga y el Chatot miedoso. Me da igual —Tensó ligeramente sus labios, conflictuada—. Pero yo no puedo...

    "No puedo hacerlo"

    "No aquí".


    —¡Ya mismo os atiendo, disculpad la tardanza~!

    —¿Eh?

    Poly y Miki se giraron hacia aquella voz, contrariados. Una mujer de mediana edad, vestida con ornamentos místicos les llamó la atención desde lejos, acercándose lentamente hacia el puesto. Iba refunfuñando algo en voz alta.

    >>Ugh, qué manía tiene el ayuntamiento con poner los baños portátiles tan lejos. ¡Una tiene sus emergencias, sabéis!

    ¿Esa era... otra adivina? Pero el puesto ya tenía una, justo allí. Los chicos se volvieron hacia Koharu y Mana, pero un escalofrío les recorrió la espalda, erizándoles la piel cuando comprobaron que no había nadie en el puesto.

    Ni rastro de ninguna de las dos.

    Como si nunca hubieran estado allí.

    —Bueno, ¿en qué os puedo ayudar, chicos? —La mujer, sonriente, se colocó al otro lado del puesto para atenderlos como se debía. Pero al notar la palidez en sus gestos se extrañó—. ¿Estáis bien? Parece que habéis visto un fantasma. No sería la primera vez... —Se llevó una mano a la cadera, cerrando los ojos—. Dicen que este puesto está encantado, pero yo no creo en esas chorradas.

    —¿E-E-Entonces...? ¿La adivina era...? —Poly, tembloroso en los brazos de Miki, era incapaz de articular palabra alguna—. Un fa... Fa... ¡FA...! ¡Mhmg!

    Antes de que pudiese chillar y espantar a toda la ribera de nuevo, Miki le cerró el pico... Literalmente.

    Buscó por todos lados con la mirada, creyendo que finalmente sus sospechas se habían confirmado, y aquella chica había huido con su dinero o algo así. Pero tenía las monedas, el billete y el vale en su bolsillo. El chicle ya no, pero eso tenía otra explicación.

    —Aika, ¿qué es eso?

    Miki notó entonces cómo Aika sacaba de su bolsillo algo más. Izumi había sentido una presencia fría dirigirse hasta allí antes de desparecer del todo, y al sacar la mano encontró una nota que definitivamente no había guardado allí.

    "Mansión abandonada. L-V 18:00.

    PD: Vuestra hermana se alegrará de volver a hablar con vosotros."


    Aika nunca le había revelado su relación con la persona con la que deseaba contactar. Solo había mencionado su nombre: Minato.

    Y entonces lo supo.

    Aquella chica, aún con su molesto carácter bromista y sus tomaduras de pelo frecuentes; aún si les había engañado con su profesión todo este tiempo para su propio divertimento y no sabían exactamente cómo sentirse al respecto... No era realmente una farsante. Tenía conocimientos en ambos campos, lo habían comprobado, si bien parecía que su verdadera especialidad era ser una médium. Tal vez eso explicase su visible rechazo hacia los métodos de adivinación.

    La pregunta de por qué haría algo así quedaría sin respuesta por el momento.

    Una médium les esperaba... Una que no era ningún fraude, ni que buscaba su dinero con desesperación, sin importar los medios.

    La tristeza que embargó a los hermanos se vio solapada por una absoluta y esperanzadora certeza:

    Al fin habían dado con la indicada.
     
    Última edición: 7 Mayo 2026 a las 11:59 AM
    • Fangirl Fangirl x 1
Cargando...
Cargando...
Similar Threads - [Pokémon Championship]
  1. Yugen
    Respuestas:
    132
    Vistas:
    3,272
  2. Naiki
    Respuestas:
    25
    Vistas:
    1,839

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso