Personas reales compose coffee [BTS | Taehyung x Jimin | One-shot]

Tema en 'Otros Fanfiction' iniciado por Amane, 23 Abril 2026.

  1.  
    Amane

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    Título:
    compose coffee [BTS | Taehyung x Jimin | One-shot]
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    Para todas las edades
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1648

    .kim taehyung.
    .park jimin.
    words: 1618




    La cama de Jimin no era lo suficientemente grande como para que dos personas estuviesen cómodas en ella, excepto si esas dos personas eran Taehyung y el mismo Jimin. El espacio no era ningún problema para ellos, pues estaban tan pegados el uno del otro que era como si solo hubiese una única persona tumbada.

    Las sesiones en Los Ángeles estaban siendo productivas, pero también intensas, agotadoras y, más veces de las esperadas, conflictivas; no estaba siendo un trabajo fácil volver a encajar en el grupo después de tanto tiempo. Era por ello que los miembros apreciaban tanto los días de descanso, incluso si, al final del día, siempre acababan gravitando entre ellos. Taehyung y Jimin, especialmente, no parecían ser capaces de separarse desde que habían acabado el servicio militar.

    A decir verdad, el plan inicial del dúo había incluido a Jungkook, pues la maknae line llevaba un tiempo hablando de salir juntos por las calles de California. Sin embargo, Jungkook cambió sus planes a última hora, cuando Namjoon le ofreció pasar el día en la playa junto a él. Los 95s no se molestaron ni un poquito por ello, claro. En parte porque, al igual que el resto de Bangtan, eran incapaces de enfadarse con el más pequeño; el otro motivo siendo que ambos encontraban terriblemente adorable que el crush de Jungkook hacia Namjoon solo se hubiera intensificado con el tiempo.

    No le vieron mucho sentido a salir sin él, así que decidieron pasar el día acurrucados en la cama de Jimin. Este se encontraba entre las piernas de Taehyung, la espalda apoyada en su pecho, y el cuerpo de Tae, a su vez, descansaba contra la pared. Jimin tenía el móvil de su amigo entre las manos, uno de los vídeos científicos que tanto le gustaban reproduciéndose en la pantalla, y Tae había aprovechado para rodear su cintura con los brazos, acariciándole la piel por debajo de la camiseta de manera distraída. A pesar de haber sido la elección de Jimin, era Taehyung el que estaba prestándole atención a la pantalla, y es que el mayor se encontraba con la cabeza apoyada en su propio hombro, en un estado de somnolencia que claramente iba ganándole terreno a la vigilia. Tae se sonrió, ralentizando su propia respiración para intentar hacer el menor ruido posible, y dejó un beso silencioso sobre el cabello ajeno, sin poder controlar el deseo de demostrarle su cariño incluso si estaba demasiado adormilado para notarlo.

    La calma se mantuvo durante los próximos minutos, en los que el mismo Tae sintió que estaba empezando a caer en los brazos de Morfeo; el destino, sin embargo, tenía otros planes para la pareja. El móvil, que se había mantenido entre las manos de Jimin de puro milagro, empezó a vibrar con intensidad, haciendo que ambos muchachos dieran un respingo pronunciado. Tae se maldijo internamente por no haber anticipado algo así y ladeó la cabeza para buscar el rostro de Jimin con la mirada, acentuando los improperios hacia su persona cuando vio que se frotaba un ojo con el dorso de los dedos.

    —Se me ha olvidado ponerlo en silencio —murmuró, la frustración colándose en su tono de voz—. Lo siento, Minnie…

    —No pasa nada, Taetae —intentó tranquilizarlo, sonando tan dulce como siempre, y dejó salir una risilla cantarina que aligeró el ambiente—. De todos modos, no debe faltar mucho para que Jin-hyung nos haga bajar para cenar.

    V suspiró con pesadez y asintió con la cabeza, esbozando una sonrisa que pretendió corresponder a la amable que le dedicó su amigo. No estaba del todo convencido, pues seguía sintiéndose bastante culpable por haber estropeado (si bien de manera indirecta) el momento de paz de su alma gemela, pero también era consciente de que el chico se pondría triste si insistía con la idea, así que iba a tocarle martirizarse en silencio.

    >>Ah, es un correo de Compose… ¡debe ser importante!

    La voz de Jimin volvió a alzarse tras unos segundos, los pocos que había necesitado para introducir la contraseña de desbloqueo, y el mísero instante que Tae necesitó para procesar aquella información fue su perdición. Quiso llamar su nombre, decirle que parase y quitarle el teléfono de las manos, todo al mismo tiempo; sus intentos, sin embargo, se quedaron a medio camino. Jimin fue mucho más rápido, siendo que solo tenía que pulsar la notificación, y Tae, viendo que no tenía manera alguna de escapar de la humillación, hundió su ya sonrojado rostro en el hueco del cuello ajeno. ¿Y si se lo tragaba la tierra? O mejor todavía, ¿por qué no entraba un rayo por la ventana y lo chamuscaba? Cualquier cosa menos aquella tortura, por favor…

    >>”Querido Kim Taehyung” —empezó a narrar Jimin, aparentemente ajeno al colapso emocional del menor—. “Nos complace informarle que hemos logrado cumplir su petición y la actriz que le acompañará en el anuncio se llama Park Jimin. Asimismo, adjuntamos el guión en este mismo correo, para que lo tenga disponible. Un cordial saludo, el equipo de Compose Coffe.”

    Un silencio pesado se instauró en la habitación, donde solo se podían escuchar las respiraciones acompasadas de los jóvenes (incluso si Tae podía jurar que los latidos acelerados de su corazón reverberaban a todo volumen entre las cuatro paredes).

    >>¿Huh?

    Otro minuto de silencio, en el que Jimin se separó de su cuerpo para poder girarse y mirarlo. V, por supuesto, no lo permitió, puesto que se había llevado las manos a la cara el mismo segundo en el que Jimin lo desprotegió con su movimiento. Se mantuvo en esa posición unos cuantos segundos, deseando más que nunca que se cumpliese aquello de “si no los veo, no me ven”, pero las pequeñas manos de Jimin rodearon sus muñecas y supo que, al igual que cuando era un niño, aquel deseo no iba a cumplirse. El mayor le apartó las manos con cuidado, sus movimientos siempre delicados cuando se trataba de su osito, y se inclinó hacia delante para intentar buscarle los ojos con la mirada.

    >>Taetae… ¿de verdad has pedido que la actriz se llame como yo~? —prácticamente arrulló, el desbordante amor de su tono entremezclándose con una ligera, ligerísima cuota de burla—. ¿Tan enamorado estás de mí, cariño~?

    —Claro que estoy tan enamorado de ti, tonto —resopló, olvidando por un segundo su propia vergüenza para reafirmar aquello que pretendía recordarle el resto de sus vidas.

    Jimin no le dio tiempo a decir o hacer nada más, a decir verdad. Se tiró a sus brazos sin pudor alguno, sabiendo que la diferencia entre sus complexiones haría que nadie saliese herido, y le rodeó el cuerpo con los brazos mientras le llenaba la cara de besos. Literalmente. Lo único que se iba colando entre los repetidos y sonoros besos eran las (poco convincentes) quejas de Tae y alguna risilla esporádica de Jimin. Dios, ¿acaso podía ser más entrañable? A veces Jimin sentía que no se merecía a alguien como él en su vida.

    —¡Ah! ¡Ya sé! —exclamó tras un buen rato, separándose apenas unos centímetros—. Ensayaré contigo.

    —¡Jimin-ah! —Tae intentó quejarse, viendo con nervios renovados como el otro rebuscaba su móvil entre las sábanas—. N-no hace falta. Son solo un par de frases y…

    —¿No quieres ensayar conmigo…?

    Jimin hizo un puchero con los labios y frunció el ceño, volviendo a girar su cabeza en dirección al moreno. Tae tragó algo de saliva con fuerza, haciendo un esfuerzo titánico por no bajar la vista hacia la boca del chico, y tras unos segundos que se sintieron eternos, asintió con la cabeza en una moción lenta.

    —Claro que sí, Minnie…

    Jimin dio un saltito en el lugar, su rostro pasando a mostrar una sonrisa amplia en tan solo un instante, y aplaudió unas cuantas veces, antes de retomar su misión. Tae dejó salir el aire poco a poco, intentando calmar los nervios tan absurdos que seguían acechándole, y no pasó mucho hasta que notó su propio semblante suavizarse. Le había dado vergüenza que Jimin se enterara de lo que había exigido para grabar aquel anuncio, pero ahora que el secreto estaba revelado y lo peor había pasado, se sentía más tranquilo; de por sí odiaba ocultarle cosas a su alma gemela. Y tenerlo justo delante en ese momento, con la expresión fruncida en concentración, le pareció la escena más adorable del universo. ¡Por supuesto que se iba a deshacer en sonrisas y suspiros de amor! Podía haber hecho su servicio militar en las fuerzas especiales, pero Kim Taehyung no dejaba de ser un osito de peluche que estaba profundamente enamorado de Park Jimin.

    —¡A cenar!

    Tal y como el mayor había anticipado, la voz de Seokjin no tardó en hacerse presente en el pasillo, invocándolos al salón. Los 95s compartieron una sonrisa cómplice, Jimin dejó salir una risa cantarina justo después y se inclinó para dejarle un beso sobre los labios, suave y lleno de cariño. Tae dejó que bajara primero, quedándose atrás para recuperar su teléfono de la maraña de sábanas, y en cuanto lo consiguió, resopló por la nariz con cierta fuerza. Al menos se había salvado de que Jungkook lo viera también, plenamente consciente de que el maknae no dejaría de burlarse de él si lo descubría.

    —¡Jungkookie! ¡Has vuelto! —Jimin exclamó con entusiasmo desde la planta baja, provocando un escalofrío premonitorio a través de la espalda de Tae—. ¿A qué no sabes que le acaban de enviar a Taehyungie?

    Oh, bueno… no podía negar que también había echado de menos a sus dos amores riéndose de él por cualquier tontería. ¿Cómo podía no haberlo echado en falta? Las risas de Jimin y Jungkook eran, al fin y al cabo, sus sonidos favoritos.
     
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