Long-fic de Pokémon - 30 días para enamorarse

Tema en 'Fanfics de Pokémon' iniciado por Fuzz, 15 Septiembre 2025.

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    Navaja

    Navaja El mundo está esperando ahí

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    Capítulo 12 leído...

    Sé si tío como un respiro Pero es doloroso ver a Ash tan agotado, tan desbordado. Me alegra que estuvieran sus amigos para él. Fue reconfortante y que en medio de todo ese mundo a parte, tbn Serena haya encontrado a una amiga en Daisy... Eso me puso feliz.

    Ya fue demasiada mala onda para todos los involucrados.

    Me alegra ver a Serena ignorando a Ash, ofendida con él... Sabía que iba a doler mucho la decepción de cuando sus ilusiones se rompieran... Es dolorosísimo... Pero sí. Necesario...

    Hm... Necesito terminar pronto esta historia, no puedo quedarme con Este nudo en la garganta
     
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    Capítulo 13 leído...

    Rayos.

    Que dolor... Quería pasar pronto por este capítulo...

    Ambos están dolidos, pero sabes. Ambos se parecen mucho porque tienen los mismos defectos... Son como dos caras de la misma moneda y a veces, yo siento que uno no necesita ser igual a otro para que funcione una relación. Porque se potencian las mañas.
    Y aquí tenemos el claro ejemplo de Ash y Serena. Ambos tienen buenas intenciones, ambos se preocupan por el otro pero desde su propia visión, no desde la realidad. Ash necesita una compañera comprensiva y Serena necesita un compañero que la sepa leer. Con Ash son iguales en sus defectos y en varias cosas... Y justamente no funcionan porque no hay un equilibrio, pese a tener laa mejores intenciones cada uno por el otro.

    Me gustó la decisión de Calem de viajar.

    Ahora sí que necesito leer el último capítulo.
     
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    Fue un capítulo bonito el último

    Pero... Dado que se trataba de la perspectiva de Serena... Te juro que esperaba un poco más larga la escena de ella con Calem.

    Quería ver el desenlace de lo que ocurría en Pueblo Paleta.

    El último reto del libro.
    A qué conclusión llegaba con Ash, ¿Tendrían una conversación honesta por fin?

    Y tbn quería saber sobre la primera conversación frente a frente entre Calem y Serena. Siento que me lo cortaste en el mejor momento...

    Necesito saber qué ocurre, el vuelo de vuelta, no sé... Si se dicen sus sentimientos que a estás alturas ya son más que evidentes...

    Jijiji

    Quedó muy bonito el capítulo.
     
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  4. Threadmarks: Capítulo 16: Algo que hace bien
     
    Fuzz

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    Título:
    30 días para enamorarse
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    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    19
     
    Palabras:
    5398

    Capítulo 16: Algo que hace bien.


    Ash soltó un gruñido leve al despertarse. La luz del mediodía le dio directo en la cara, espantándole cualquier intento de seguir durmiendo. Alzó una mano para taparse del sol y, sin querer, tocó un punto sensible en su frente.

    —Au… —se quejó, frunciendo el ceño.

    Se palpó con cuidado y volvió a quejarse en voz baja.

    —Misty pega como un Primeape…

    Cerró los ojos un momento, recordando el coscorrón que había recibido hace unas horas. No era un dolor intenso, sólo un cosquilleo, pero suficiente para traerle de vuelta la conversación entera. Aquella que tuvieron justo después de haber aterrizado cerca de su casa después de esa escapada nocturna.

    “¿Esa es tu respuesta?… ¡eres un cobarde!”

    Él solo le había dicho a Misty que quizá no era necesario hablar con Serena todavía. Que tal vez ella tampoco tenía ganas de hacerlo, que quizá podían dejar las cosas así por un tiempo. No quería lastimarla, se había convencido de ello… pero Misty le había respondido con un golpe.

    Era tan irritante.

    No lograba explicarse cómo, en un momento, podía ponerse toda tierna diciendo que iba a salvar al mundo por él, y al siguiente volver a ser la misma gruñona y regañona de siempre.

    Le había dicho que no fuera un cobarde, que dejara de esconderse. Que Serena no necesitaba que él fuera un buen novio, solo necesitaba que dejara de actuar.

    Y sí, tenía razón.

    Y odiaba que tuviera razón.

    Se pasó una mano por el cabello desordenado y, pese a todo, una pequeña sonrisa se le escapó por la comisura de los labios. Misty no lo dejaba esconderse, y aunque lo sacaba de quicio, también estaba agradecido por eso. Después de todo, sólo a ella se le habría ocurrido escaparse por la ventana a medianoche para hacer una tontería, únicamente para recordarle quién era.

    —Aunque el golpe era innecesario —murmuró… o más bien quiso decirle a Pikachu.

    Pero su compañero no estaba a su lado.

    Giró la cabeza hacia el reloj de la mesa de noche.

    12:21

    —¡¿Esa es la hora?!

    Se desenredó rápidamente de las sábanas, se puso las sandalias y fue al baño con una toalla en la mano.
    Todavía sentía un poco de humedad residual pegada a la piel después de ese chapuzón en el lago, así que se desvistió rápidamente, dejando la ropa tirada en el suelo y se metió a la ducha. Cerró los ojos cuando sintió la agradable sensación del agua tibia en su cuerpo.

    No podía seguir evitando esto. Cada día que pasaba sin decir la verdad… era un daño más para Serena. Pero ¿Qué le diría? ¿Qué se supone que tenía que aclarar con ella? Ni siquiera estaba seguro de lo que no estaba funcionando en primer lugar. Sólo sabía que no se sentía correcto nada de lo que había estado haciendo últimamente.

    Suspiró largamente y estiró las palabras, como una queja infantil.

    — Aahh… ¿Por qué esto tiene que ser tan difícil?

    Se quedó un segundo más bajo el chorro, como si el agua pudiera ordenar algo dentro de él.

    Cuando salió, se vistió rápido, se puso las zapatillas y abandonó su habitación. Lo primero que hizo fue acercarse a la puerta del cuarto de huéspedes. Echó un vistazo desde afuera, pero no parecía haber nadie.

    Bajó las escaleras y notó que el bolso de Serena no estaba en el perchero. Seguramente había salido.
    Se dirigió entonces hacia la sala de estar, donde Pikachu lo recibió desde el sofá con un “Pika” alegre.

    Delia no había notado su presencia. Estaba de pie, concentrada apretando un tornillo flojo de uno de los muebles de la sala.

    —Buenos días, mamá— saludó él, como lo hacía siempre.

    Ella se giró, llevándose las manos a la cintura con una mirada acusatoria.

    —Serán buenas tardes —dijo, y señaló el reloj— Mira la hora que es.

    Ash se rascó la nuca, con una sonrisa incómoda.

    —Me quedé dormido… ni yo sé cómo pude dormir tanto.

    Delia lo miró de reojo, sonrió para sí y fingió volver a concentrarse en el mueble.

    —Probablemente fue porque estuviste haciendo no sé qué durante la noche y volviste cuando ya estaba amaneciendo.

    Ash se tensó de inmediato y tragó saliva. Había sido atrapado y no tenía escapatoria. Pikachu no pudo evitar mirar divertido la escena.

    —Yo… bueno —empezó, pero las palabras salieron enredadas— Espera ¿Cómo tú…?
    Delia se giró por completo hacia él, pero no se veía molesta. Más bien parecía divertida de haberlo pillado.

    — Te escuché hablando afuera con alguien —explicó con calma— La discreción nunca ha sido tu fuerte, cariño.

    Ash pensó en excusarse, decir algo, pero…

    No.

    Ya no iba a huir.

    Si iba a ser honesto, tenía que empezar desde ese mismo momento. Aunque fuera incómodo. Aunque diera vergüenza.

    Así que respiró profundo y la miró a los ojos, algo avergonzado.

    —Era Misty— confesó finalmente, como si decirlo le hubiera costado un montón — Salimos un rato… a dar una vuelta en nuestros Pokémon.

    Delia alzó ligeramente las cejas.

    —Ya veo.

    Ash dudó un segundo y luego añadió, casi en un murmullo:

    —Pero… no le digas nada a Serena, ¿sí? No quiero que piense cosas raras.

    —Lo entiendo —dijo, mirándolo con una sonrisa inocente— Porque escaparse a la mitad de la noche con tu mejor amiga, mientras tu novia duerme, no es precisamente algo fácil de explicar.

    —¡Mamá! —protestó Ash de inmediato, rojo hasta las orejas— ¡No fue así!

    Ella soltó una risa suave, divertida por su reacción.

    —Tranquilo, Ash. No voy a decir nada. Esto es algo que tienes que resolver tú solo.
    Ash bajó la mirada, todavía avergonzado, y se dejó caer junto a Pikachu en el sofá. Finalmente le preguntó.

    —Oye… ¿Y Serena?

    —Salió hace un rato —dijo—La vi irse con algo de prisa, con el teléfono en la mano.

    —Ah… —murmuró, rascándose la nuca— Okay.

    El silencio se instaló por un instante. Había algo que hace rato quería preguntar y no sabía cómo hacerlo,
    pero no perdía nada con intentarlo.

    —Mamá… —murmuró después de unos segundos— ¿por qué no me has dicho nada antes?

    Delia inclinó ligeramente la cabeza.

    —¿Nada de qué?

    —Tú siempre te das cuenta de todo. Lo sé. —se frotó la nuca y continuó— Sé que notas cuando las cosas no están bien… y yo estaba actuando raro. Bueno, quizás los dos, y tú… no dijiste nada.

    Ella lo miró con ternura, aunque con firmeza.

    —Porque esto es algo que tienes que resolver por ti mismo. Si me metía, solo habría complicado más las cosas.

    Ash asintió lentamente, pasando una mano por su rostro.

    —He sido un desastre… —confesó en voz baja— Pensé que estaba haciendo lo correcto, pero solo… lo empeoré todo.

    Delia se acercó un poco más, dejando el destornillador en la mesa.

    —Todos cometemos errores —dijo con suavidad— Pero lo importante es que empieces a hacer lo correcto ahora.

    Ash se quedó en silencio, dejando que esas palabras se asentaran en su pecho. No eran duras, pero sí inevitables.

    Bajó la mirada y asintió despacio.

    —Sí… —murmuró— Supongo que ya no puedo seguir escondiéndome.

    -----------------------------------------------------------------------------​

    El mirador era pequeño, con una cerca de madera y una vista abierta hacia los campos que rodeaban Pueblo Paleta. A esa hora del día casi no había nadie, solo el viento suave y el sonido lejano de algún Pokémon volador entre los árboles.

    Serena y Calem estaban apoyados en la cerca, cada uno con un cartón de café entre las manos. A su lado estaban sus Mewstic, que parecían felices de haberse reunido también.

    Serena miró el paisaje con una expresión decidida.

    —Le agradeceré a Delia por lo linda que ha sido conmigo todos estos días —dijo con voz suave—Luego de eso empacaré… y nos volvemos a casa.

    Calem la miró de soslayo, con esa forma calmada suya que a veces impacientaba.

    —¿A casa? —repitió— No vine a llevarte a Kalos, Serena.

    Ella se giró hacia él, confundida.

    —¿Ah, no?

    Lo miró unos segundos, tratando de leer su intención. Y entonces su expresión se iluminó, con si hubiera entendido de qué iba todo esto.

    —¡Entiendo! Entonces... —se enderezó un poco, expectante— ¿Cuál es el plan?

    Calem cerró los ojos. Se cruzó de brazos.

    Silencio.

    —Calem.

    Más silencio. Sus mejillas se tiñeron ligeramente.

    —...Tienes un plan, ¿verdad?

    Serena lo miró incrédula.

    —¡¿No tienes plan?! —La voz de Serena subió una octava— ¿Y qué se supone que tenías en mente al venir hasta acá?

    Calem abrió los ojos despacio. No se veía incómodo… pero tampoco tenía una respuesta preparada. Porque no la tenía. No había pensado en qué haría. Solo se dejó llevar por ese impulso visceral de saber que Serena estaba mal… y querer estar ahí.

    Soltó el aire antes de hablar.

    —En primer lugar —dijo al fin, mirándola de soslayo— tienes que dejar de estar obsesionada con que todo tenga un plan. —Hizo una pausa— En segundo lugar, escaparte no va a arreglar nada. Sólo va a empeorar las cosas.

    Serena apretó el cartón de café entre los dedos.

    —Pero… Ash no me ama. Y yo… —bajó un poco la mirada— tampoco a él. ¿Por qué tendría que quedarme?

    —Porque no puedes dejar las cosas así —respondió él con suavidad, pero firmeza—. Tienes que arreglar las cosas con Ash.

    Serena apretó un poco los labios. Sabía que tenía que hacerlo, pero no se sentía preparada para hablar con Ash aún. Levantó un poco la mirada, encontrándose con la de Calem.

    —¿Por eso viniste?

    Él dudó un momento antes de responder.

    —Supongo que no me gustaba verte llorar desde lejos sin poder hacer nada al respecto.
    Serena bajó la cabeza, y cuando habló, su voz salió apenas en un murmullo.

    —Podrías haber venido antes… Te necesitaba.

    El silencio se instaló entre ellos, pesado pero sincero.

    —Lo sé —dijo Calem al fin— Y… lo siento. Debí haber venido cuando me lo pediste.

    Serena se giró hacia él de inmediato, arrepintiéndose de lo que había dicho.

    —Oye, no —se apresuró— No quise que sonara así. Solo que… habría sido más fácil contigo aquí.

    Calem no desvió la mirada.

    —Pero tienes razón —admitió— Tardé demasiado en reaccionar.

    Serena negó con la cabeza, dejando escapar una sonrisa cansada.

    —Literalmente me contuviste por teléfono en cada una de mis crisis existenciales —dijo— Eso es un montón.

    —Es lo mínimo que podía hacer —respondió él, con una pequeña sonrisa.

    La brisa volvió a pasar entre ellos, como si arrastrara consigo todo el peso que había estado acumulando en los últimos días.

    Ella lo miró en silencio y le devolvió esa sonrisa. Todavía había mucho por resolver, pero al menos no estaba sola. Eso no significaba que iba a ser fácil, pero era menos aterrador.

    —Merci, Calem.

    Él no respondió de inmediato. Solo desvió la vista hacia el horizonte y, casi para sí mismo, murmuró:

    —…De rien, ma chérie.

    -----------------------------------------------------------------------------​

    Serena había tardado un montón en soltar el brazo de Calem, como una niña que no quiere separarse de su figura de apego antes de entrar a clases. Sabía que tenía que enfrentar a Ash, pero no sabía qué decir. No tenía ningún plan, solo la misión de arreglar las cosas. ¿Y cómo se supone que se arregla en una sola conversación todo lo que se hizo mal durante casi un mes? Ni siquiera sabía si Ash quería verla después de todo lo que había pasado.

    Fue medio obligada hacia la casa, arrastrando un poco el paso, con Meowstic y Sylveon a su lado, porque Calem se quedó en el camino asegurándose de que no se escapara a ninguna otra parte.

    Entonces, a lo lejos, vio a Ash salir al jardín.

    Sus miradas se encontraron. Él caminó hacia ella con el paso algo rígido, las manos en los bolsillos, y Sylveon y Meowstic decidieron que era su momento para ir a jugar a otra parte. Pikachu, que venía justo detrás de Ash, leyó la situación y se unió a los Pokémon de Serena, apartándose con ellos.

    Serena tragó saliva y respiró profundo, hasta que se encontró frente a él.

    Ash la miró de frente, con expresión algo avergonzada, pero decidida.

    —Serena…— dijo él apenas estuvo frente a ella.

    Ella se detuvo a mirarlo. No era el Ash de la cita en el parque de diversiones, el que le hablaba con demasiado cuidado y sonreía a todo. Se veía más desarmado. Un poco torpe y algo nervioso, como alguien que lleva un rato ensayando algo y de pronto lo olvidó todo.

    —¿Podemos hablar un momento?

    Serena asintió. Ash no esperó a buscar un lugar cómodo para hablar. Tomó aire y la miró a los ojos ahí mismo, en medio del camino.

    —Perdóname por lo de ayer —soltó, como si hubiera estado conteniendo la respiración— Te lastimé. Y me siento terrible por eso.

    Serena lo miró en silencio.

    Por unos segundos sintió algo apretarse en su pecho, porque esa disculpa era la confirmación de lo que ya sabía: que el beso había sido forzado, que Ash lo sabía, y que aun así lo había hecho.

    Le dolía. Obvio que dolía.

    Pero no podía responsabilizarlo de todo, porque ella sabía que lo había empujado hasta ese punto. En el fondo, creía que Ash había querido hacer bien las cosas. Simplemente se había perdido en el intento, igual que ella.

    Y esa cita, por más falsa que hubiera sido, le había hecho entender sus propios sentimientos. Que ella también había estado amando una ilusión. Que también había puesto un peso en sus hombros que él jamás había pedido cargar.

    Ella también tenía que disculparse. Así que se aclaró la garganta y le respondió.

    —No tienes que sentirte tan mal por eso… yo…

    Pero Ash la interrumpió.

    —No, espera —Se frotó la nuca— Es que no he sido honesto contigo y… sé que he estado haciendo mal las cosas. Pero ya no quiero seguir así y necesitaba decírtelo. Bueno, tengo mucho que decir en verdad, pero no sé por dónde partir…

    —Está bien —dijo Serena, con suavidad— Solo dilo, Ash.

    Ash respiró hondo y soltó de una:

    —Salí con Misty anoche.

    Serena lo miró, pestañeando despacio.

    —Aahh, ¡no, espera! —se puso rojo de inmediato, con expresión de pánico— ¡Eso no era lo que tenía que decir! Bueno, sí, pero… ¡No todavía! Primero iba a decirte que yo he estado… arg… ¡No! No era así como iba…

    Serena lo miraba con los ojos muy abiertos, completamente quieta.

    —¿Ah? ¿Qué tú y Misty qué…?

    —¡No! —la cortó él— Es que… escucha. Necesitaba salir un rato, y ella vino a buscarme, y estaba muy cansado y muy abrumado y me sentía fatal por todo lo que había pasado, y… —hizo una pausa, atropellándose en sus palabras— ¡Espera! No quiero decir que tú me abrumas. No es eso. Es que yo…

    Se interrumpió solo.

    Serena parpadeó un par de veces, viendo cómo Ash se enredaba en sus propias palabras de una forma tan torpe y desprolija que le estaba empezando a parecer un poco divertido.

    Ash exhaló y lo intentó de nuevo.

    —…Bueno, ella llegó, y yo necesitaba aire, y solo salimos a volar un rato, y luego caímos al lago, pero NO PASÓ NADA RARO, TE LO JURO. Solo fue una noche extraña. ¡Quiero decir, no con ella! No así. ¡Ay no, eso sonó peor!

    Dejó escapar un suspiro completamente derrotado.

    —¡Agh, esto es un desastre! — se quejó él, rojo y agarrándose la cabeza entre las manos.

    Serena se llevó una mano a la boca.

    Le salió una risita. Suave al principio, de esas que uno intenta atrapar y no puede.

    —Ay, Arceus, Ash…—dijo entre risas que ya no pudo reprimir.

    Ash se quedó quieto.

    —¿Te estás… riendo? —preguntó, con los ojos muy abiertos.

    Serena asintió, sin poder evitarlo.

    —Perdona, es que… es que es divertido.

    —¿Cómo va a ser divertido? Fui un imbécil ayer y tú…

    Ella lo miró a los ojos y soltó:

    —Calem está aquí.

    —¿Eh?

    —Sí. Vino a verme. Por eso estaba afuera recién —Confesó ella, pero sin culpa—Yo también salí con mi mejor amigo mientras tú dormías.

    —Oh. —Ash procesó eso un momento— ¡Oh!

    Ella asintió.

    —Sí. Estuvimos hablando hasta hace poco. —Bajó un poco la mirada— Y no tenía idea de cómo decírtelo sin que sonara mal.

    Ash la miró un segundo. Luego, algo en su expresión se aflojó.

    —Bueno… después de mi intento de honestidad, creo que puedes estar bastante tranquila de que no iba a sonar peor que lo mío.

    Serena soltó una risa suave.

    —Definitivamente.

    Ash se quedó mirándola un segundo más, con esa expresión todavía medio confundida, medio aliviada.

    —¿Y… dónde está ahora?

    —Se está quedando en un hotel de aquí, en Pueblo Paleta —respondió Serena, acomodándose un mechón detrás de la oreja.

    Ash asintió despacio.

    —¿Y… quieres ir con él?

    La pregunta salió más directa de lo que pretendía, pero no era acusadora. Solo… honesta.

    Serena dudó apenas un segundo.

    —Sí.

    —Entonces hazlo —le dijo, convencido— No tienes que quedarte aquí por compromiso ni nada.
    Hizo una pausa breve, rascándose la nuca.

    —Y… si soy sincero… no me siento muy en condiciones de… otra cita o algo. No después de lo de ayer. —desvió un poco la mirada, incómodo—No te vayas a ofender, por favor.

    Serena lo miró en silencio.

    —No, descuida. Yo… tampoco quería hacerlo, pero… ¿seguro que está bien? ¿Que esté con Calem?

    —Sí. ¿Por qué no habría de estarlo? Además… —continuó él, más bajo— creo que me dejaría más tranquilo saber que estás con alguien que sí… —se detuvo, corrigiéndose— que te hace sentir bien.

    Serena lo observó durante unos segundos y, por primera vez en mucho tiempo, no veía al Ash que trataba de hacer bien las cosas, sino al Ash real. Un poco torpe, pero honesto. Incluso si esa honestidad era incómoda.

    No pudo ofenderse. Solo agradecer. Porque sabía que, si por fin ambos empezaban a actuar con sinceridad, podrían reparar esa amistad y volver a lo que tenían antes de que todo esto empezara.

    Serena no pudo evitar sonreír.

    Por segunda vez en esos días, Ash le estaba demostrado que no estaba ahí para competir con Calem, sino que entendía que ella lo necesitaba, así como él necesitaba a sus amigos. Y entonces lo vio claramente, y se sintió tan correcto.

    —Entiendo… no puede estar mal algo que te hace bien…

    Ash la miró confundido unos segundos, y después entendió.

    Esas palabras.

    Eran las mismas que él había usado días antes, cuando hablaron de sus amigos. De Calem. De Misty. De todos ellos que eran su hogar emocional.

    Él también sonrió.

    —Entonces… ¿Te parece que hagamos una pausa de todo esto? Sólo por hoy, para que nos despejemos un poco.

    —¿Una pausa…?

    —Tú sales con Calem… yo con mis amigos… y nos encontramos al final del día aquí. ¿Qué dices?

    —Claro —dijo, con una sonrisa tímida— Me… encanta la idea.

    Ash asintió, con una sonrisa.

    —¡Genial! Espero que se diviertan.

    El peso que estaba llevando en esos días se aflojó. Sin darse cuenta, un suspiro escapó de sus labios. No era un suspiro cansado, era de alivio, de tranquilidad, de esperanza de que quizás, sólo quizás, las cosas podían empezar a volver al lugar al que pertenecían.

    -----------------------------------------------------------------------------
    Ciudad Azulona era bastante ajetreada y ruidosa para no ser la ciudad más grande de Kanto. Las calles estaban llenas de luces, pantallas y gente que iba y venía sin detenerse. En aerotaxi tardaron poco más de treinta minutos en llegar, pero a Serena no le llamó la atención ni el casino, ni el gimnasio, sino el centro comercial.

    Caminaron sin rumbo fijo al principio. Entraban a tiendas, salían, se detenían cuando algo le llamaba la atención a Serena, y así se la pasaron los siguientes minutos.

    Hubo una tienda de regalos en la que Serena se detuvo un poco más, y cuando salió lo hizo con tres paquetitos diferentes y una sonrisa imposible de disimular.

    Calem la vio y no pudo evitar sonreír también.

    —¿Qué hiciste?

    Serena abrió uno de los paquetes con entusiasmo.

    —¡Mira esto! ¡Es para Trevor!

    Sacó un llavero rojo con una pantalla, pulsó el botón de inicio, el cual hizo un pitido. Calem lo tomó en su mano, mirándolo con interés

    —Espera… esto es…

    —¡Una mini Pokédex retro! —dijo ella, sin poder contenerse— ¡Tiene los ciento cincuenta de Kanto!

    Calem observó el dispositivo un segundo más, pulsando las teclas, mientras iban apareciendo los pixeles en esa pantallita de LCD verde. Se podía ver lo mucho que le había interesado ese llaverito.

    —Vamos a perder a Trevor cuando vea esto —comentó al fin.

    —¿Crees que le guste?

    —Lo va a amar.

    Serena sonrió, satisfecha, y abrió el segundo paquete.

    —A Tierno le compré esta muñequera. ¡Tiene mucho estilo! —añadió enseguida— Y también esta riñonera. Mira, tiene un Squirtle bordado.

    —A Tierno le gusta cualquier cosa que le regales.

    Serena entornó los ojos.

    —Este le va a gustar más porque tiene un Squirtle.

    Calem asintió lentamente, como si eso cerrara toda discusión. Luego Serena sacó el último paquete.

    —¡Y este es para Shauna!

    Era un peluche de Skitty. Calem lo observó unos segundos.

    —Ya tiene uno.

    Serena negó con la cabeza.

    —Claro que no ¡Este es Shiny!

    Él lo miró con atención, pero llegó a la misma conclusión.

    —Es casi igual.

    —No, este es de un rosa más oscuro.

    Él la miro con una ceja alzada y respondió.

    —Claro, totalmente distinto

    —Gracias —respondió ella, satisfecha, como si hubiera ganado una discusión importante
    Empezó a guardar las cosas en las bolsas, pero Calem seguía sosteniendo la Pokédex.

    —Dame eso, lo voy a guardar.

    —La voy a tener un segundo más.

    —No es para ti, es para Trevor.

    Calem no la soltó. Solo la miró con una expresión de inocencia sospechosa.

    —Calem Xavier…—dijo con esa voz de advertencia típica de las mamás.

    —¿Serena Yvonne…?

    Ella soltó una risa, negando con la cabeza, y se la quitó finalmente de las manos. Calem cruzó los brazos, mirándola de reojo.

    —Espero que mi regalo sea mejor, al menos.

    —No prometo nada.

    Compartieron una risita breve, y siguieron recorriendo el centro comercial, sin ninguna otra presión que pasar el tiempo.

    -----------------------------------------------------------------------------​

    La azotea del centro comercial era un espacio abierto, con algunas bancas metálicas, máquinas expendedoras y una vista amplia de Ciudad Azulona extendiéndose hasta el horizonte. El viento corría más fresco ahí arriba, y el cielo empezaba a teñirse de tonos anaranjados y violetas.

    Estaban sentados uno junto al otro, cada uno con una lata de limonada y un Meowstic en brazos.

    El azul, el de Calem, estaba acomodado con total confianza contra su pecho. De pronto, alzó la patita, le quitó la lata sin pedir permiso… y empezó a beber de lo que quedaba.

    Calem lo miró de reojo… pero no dijo nada.

    No pasaron ni dos segundos cuando el Meowstic blanco de Serena se incorporó y le quitó la lata. Pero en vez de molestarse, ambos empezaron a turnarse el poco que quedaba, como si hubieran llegado a un acuerdo silencioso.

    Serena los observó… y soltó una risa suave.

    —¿Y si les compras otra limonada?

    Calem desvió la vista hacia la máquina expendedora, luego hacia los dos culpables, y negó con la cabeza.

    —Ya comieron demasiadas golosinas por hoy. Si les damos más azúcar, los vamos a tener saltando por nuestras cabezas toda la noche.

    Serena inclinó un poco la cabeza, imaginándoselo, y terminó asintiendo.

    —Sí… tienes razón.

    Se acomodó un poco mejor en la banca, dejando que la mirada se perdiera en el horizonte.

    Un silencio cómodo se instaló entre ellos. Por un momento, todo lo demás quedó atrás. No se explicaba cómo en un par de horas todo había cambiado tan drásticamente. El día anterior había estado de pie frente a un mirador en Ciudad Carmín, sintiéndose miserable por un beso vacío. Y ahora estaba allí, sentada junto a Calem, que había viajado kilómetros solo para estar ahí con ella.

    El viento movió apenas su cabello.

    —Gracias por venir —dijo al cabo de un momento, más suave— Ayer sentía que había caído en un hoyo profundo, pero… viniste por mí.

    Calem no respondió de inmediato. La miró de reojo unos momentos y cruzó los brazos, suspirando.

    —Tú sola te metiste ahí —dijo al fin— Porque no me hiciste caso.

    Serena entornó los ojos y echó ligeramente la cabeza hacia atrás, con expresión de fastidio.

    —Ya vas a empezar.

    —Te lo dije —continuó él, sin subir el tono— Te dije una y otra vez, que no dejaras de ser tú misma. Pero tú insististe con ese tonto libro tuyo y te rompiste en pedazos. Y de paso, arrastraste al pobre tipo.

    Serena alzó la vista, ofendida.

    —¡Qué hipócrita! ¡Al principio me apoyaste!

    Calem se encogió apenas de hombros.

    —Yo también tuve mi arco de desarrollo de personaje. No creas que me siento orgulloso de ello.

    Ella, con las mejillas infladas lo miró de reojo, pero duró poco.

    —Bueno, tampoco es que te hubiera escuchado de todos modos —admitió ella, bajando la voz—Pero si lo hubiera hecho…

    Giró apenas el rostro hacia él, con una sonrisa suave.

    —…no estaríamos aquí.

    —¿Aquí?

    Serena levantó la lata vacía, como si brindara.

    —En una azotea de un centro comercial en Kanto, tomando limonada tibia… cuestionando nuestras decisiones de vida.

    Calem dejó escapar una risa baja.

    —Suena bastante mal.

    —Un poco —admitió ella— Pero no tanto.

    Él solo se volteó a mirarla, y ella continuó.

    —Porque… estás conmigo.

    El silencio volvió a instalarse. Entonces él alzó la vista hacia el horizonte y, en voz baja, admitió:

    —No puedo quedarme de brazos cruzados mientras te rompes.

    Serena bajó la mirada un instante.

    —Lo sé… —murmuró.

    El silencio regresó, pero esta vez no pesaba. Era de esos que no necesitan llenarse. Casi sin pensarlo, Serena inclinó la cabeza hasta apoyarla en el hombro de Calem.

    El contacto fue inmediato.

    Esa calidez… esa fragancia que siempre asociaba con él… la envolvieron con una familiaridad reconfortante. Como si su cuerpo lo reconociera como un lugar seguro.

    Cerró los ojos y dejó que el momento se prolongara un poco más.

    Se sentía bien. Muy bien.

    Entonces, sintió algo rozar su mano. Calem no dijo nada al deslizar la suya sobre la de ella. El gesto fue lento, algo inseguro, como si estuviera preguntando sin palabras. Sus dedos se acomodaron entre los de Serena con cuidado… Y ella dudó solo un segundo antes de entrelazarlos.

    Los Meowstic se movieron sobre ellos, acomodándose uno contra el otro, mientras el sol comenzaba a esconderse en el horizonte.

    Y Serena, con la mano aún entrelazada con la de Calem, sintió que algo dentro de ella… volvía a su lugar.

    -----------------------------------------------------------------------------​

    Ya era tarde cuando Serena llegó a la casa de Ash.

    El aire olía a madera, a polvo del campo… y a comida recién hecha que probablemente ya se había servido antes que ella llegara.

    —¿Ash? —llamó desde la entrada, sin soltar todavía las bolsas.

    —¡Aquí! —respondió su voz desde el living.

    Ash estaba sentado en el suelo junto a Pikachu, con una caja abierta llena de cosas del corral. Revisaba frascos, papeles y Pokéball viejas con expresión concentrada. Al verla, alzó la vista y le sonrió con naturalidad, levantándose de inmediato.

    —¿Cómo te fue? —preguntó.

    —Bien —respondió Serena, devolviéndole la sonrisa sin esfuerzo— Muy bien, la verdad.

    —Qué bueno —dijo él, rascándose la nuca— Pikachu y yo fuimos con Brock al rancho. Estábamos dándoles medicinas a mis Tauros… pero me regañó porque ya no sabía a cuál le había dado y a cuál no. ¡Son demasiados!

    —¡Pikapi! —asintió Pikachu, cruzándose de brazos con una expresión divertida, como confirmando la historia.

    —¿Así que Brock vino a ayudarte con tus Pokémon? —preguntó ella, avanzando un poco más hacia ellos.

    —También me dio un sermón —añadió Ash— pero no te voy a hablar de eso.

    Serena soltó una risita baja. Se agachó un momento y dejó una botella frente a Pikachu.

    —Entonces trabajaron duro. Toma, esto es para ti —le dijo al Pokémon— Limonada del centro comercial de Ciudad Azulona.

    —¡Pikaaa! —Pikachu la tomó encantado y empezó a desenroscar la tapa de inmediato.

    Ash miró las bolsas, intrigado.

    —¿Y a mí no me trajiste nada?

    Serena fingió pensar unos segundos y luego se encogió de hombros con una sonrisa divertida.

    —Ehh… no.

    —Casi —replicó él, encogiendo los hombros— Bueno, al menos veo que te fue bien de compras.

    —Por supuesto —respondió ella, abriendo una de las bolsas.

    Sacó un conjunto nuevo de concurso. Era elegante, pero con ese toque coqueto y delicado que tanto le gustaba. Lo sostuvo un momento para que él lo viera.

    —Estaba pensando usarlo en algún concurso —dijo— Es lindo, ¿verdad?

    Ash lo observó unos segundos, frunciendo apenas el ceño, claramente fuera de su zona de confort.

    —Bueno… te diría que está bonito, pero soy malo para esas cosas.

    Serena se echó a reír sin molestarse.

    —¡Lo sé!

    Volvió a guardar el conjunto y se sentó a su lado en el suelo, jugando distraídamente con las cintas de la bolsa.

    Hubo una pausa cómoda. Pikachu bebía su limonada feliz, y Ash volvía a cerrar la caja del corral.

    —Ash… —dijo Serena al cabo de un momento— ¿Qué te gustaría hacer mañana?

    Él no lo pensó demasiado.

    —Algo divertido —respondió, rápidamente, como si ya hubiera tenido pensada la respuesta— Mis amigos estaban organizando ir a la playa. Podríamos ir todos.

    Serena alzó la vista hacia él, atenta.

    —¿En serio?

    —Sí —asintió—. Calem también puede venir, si quiere. Estaba pensando que podríamos ir a tomar desayuno los tres primero, al café de Pueblo Paleta, y después juntarnos con los demás.

    Serena alzó la vista hacia él.

    —¿Eso se te acaba de ocurrir?

    —No —respondió Ash— Lo venía pensando de camino para acá.

    Serena lo miró un segundo, sin decir nada.

    No se lo esperaba. Y eso, por alguna razón, le hizo sonreír de forma sincera, sin esa tensión expectante de días atrás.

    —Me parece una buena idea.

    Quizás no todo estaba resuelto aún, pero al menos estaban en el camino correcto. No actuando más desde las expectativas o manuales, sino desde la honestidad. Y eso también era algo que hacía bien.

    -----------------------------------------------------------------------------​

    Diario de Serena — Día 27

    ¡¡CALEM VINO!!

    Sin avisar, de la nada. Solo… apareció. Me mandó su ubicación y estaba ahí, frente al campo de calabazas.

    Pensé que iba a llevarme de vuelta a Kalos, pero no me dejó escaparme.

    Hasta se quedó vigilando para asegurarse de que hablara con Ash y no me arrancara para otra parte.

    La cosa es que sí, hablamos.

    Y fue… un desastre jajaja. Pero un desastre que se sintió muy bien.

    Ash me pidió perdón por lo de ayer, que sabía que me había lastimado. Al parecer su plan era empezar a ser honesto conmigo, pero salió con una confesión tan… What The Heck! JAJAJA. Hasta me dio penita el pobre, todo enredado XD

    La cosa es que me contó que había salido con Misty anoche y me lo dijo como si estuviera confesando sus pecados a Arceus jajaja. Y recién ahí se calmó, cuando le dije que yo también había salido con Calem. Así que… empate.

    Entendí algo en ese momento: no puede estar mal algo que te hace bien. Y yo quería estar con Calem. Lo necesitaba. Y estuvo BIEN quererlo ✨

    Incluso Ash se veía feliz cuando le dije eso.

    Y me propuso que nos tomáramos una pausa. Y NO. No fue como “Ay Serena, tomémonos un tiempo”. No, te juro que no sonó ni la mitad de dramático que eso.

    Fue como un convenio. Un convenio de sanación… (Ahora yo sí soné dramática).

    Fui con Calem al centro comercial, caminamos sin rumbo, nos reímos por tonterías, discutimos por un peluche de Skitty que "es casi igual" pero NO es igual (¡¡tiene un rosa MÁS OSCURO, Calem!!) >_>

    Y en algún momento, sentada en esa azotea con él, con el cielo de Kanto frente a nosotros… sentí que volvía a mí misma. A ese lugar donde nunca debí irme <3

    Y se si
    ntió muy bien.
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    Fue un hiatus largo ;w; pero gracias por la paciencia.
    Espero subir el siguiente el mes de Mayo a más tardar.
    Gracias de verdad por leer, por sus comentarios, por su buena onda, y por el apoyo TwT
    Se pasaron :chick:
     
    Última edición: 14 Abril 2026 a las 6:24 PM
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