Centro de Deportes Spa Hitotoki

Tema en 'Sakura Inn' iniciado por Gigi Blanche, 3 Marzo 2026.

  1.  
    Gigi Blanche

    Gigi Blanche Equipo administrativo Game Master

    Piscis
    Miembro desde:
    1 Abril 2019
    Mensajes:
    9,059
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Hitotoki, en japonés, puede significar "un momento de paz y placer". Este spa, construido con un diseño circular que favorece la armonía, presenta una carta de masajes que combina la filosofía del yoga con la medicina oriental y occidental, además de tratamientos relajantes de origen europeo. Es luminoso y en su interior se perciben los aromas de fragancias delicadas, finamente seleccionadas para apaciguar el espíritu.

     
    • Fangirl Fangirl x 1
  2.  
    Gigi Blanche

    Gigi Blanche Equipo administrativo Game Master

    Piscis
    Miembro desde:
    1 Abril 2019
    Mensajes:
    9,059
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    [​IMG]

    En aquel bar, con la música suave y el rumor de las olas, el tiempo fluyó inadvertido. Los estudiantes conversaban entre sí y Skit también lo hacía con Sienna en una curiosa mezcla de varios idiomas. Eventualmente llegó una persona que varios pudieron recordar del campamento y, también, de verla en los pasillos del Sakura. Llevaba un vestido vaporoso y discreto que evidenciaba su embarazo y un gran sombrero trenzado. Era Sachi Kazami, una de las tutoras de primer año.

    —Buenas tardes, niños —saludó, con la alegría y dulzura usuales—. He venido a recogerlos.

    —Todos tuyos —cedió Skit, retrocediendo con los pies pegados al suelo y gesticulando de forma exagerada con los brazos.

    Sachi rió levemente y, tras organizar al grupo, empezaron a caminar en la dirección opuesta a la que habían venido.

    —¡Adiós, chicos! —los despidió Sienna—. ¡Nos vemos mañana!

    Trazaron una porción de playa que desembocó en otro puente, de madera virgen y menos suntuoso que el anterior. Al cruzar el río toparon con una puerta luna que engulló el sonido de las olas y el paisaje dio un giro brusco: estanques, nenúfares, pasarelas de piedra, pabellones y quioscos. La llovizna repiqueteaba suavemente contra la superficie del agua, tan cristalina que permitía entrever la silueta brumosa de los peces carpa. Sachi los fue guiando por los puentes y caminos, enrevesados de por sí, con calma y presteza.

    —Este es el Jardín Acuático —les comentó, sin elevar demasiado la voz—. Está inspirado en el paisajismo chino. La posada posee otros dos jardines: el Wisteria y el Forestal. Deben haber visto brevemente el Wisteria yendo del restaurante al bar. El Jardín Forestal se encuentra al sudeste del establecimiento y lo caracteriza una densa vegetación que lo asemeja a un bosque.

    Finalmente, otra puerta luna los arrancó de la pequeña ensoñación y toparon con una edificación curiosamente circular. La bordearon hasta alcanzar la puerta y, apenas abrirla, los invadió el dulzor terroso de los aceites aromáticos y la fragancia de las velas. Una melodía en handpan corría en voz baja, como una caricia flotando en el aire. Un muchacho se asomó por detrás de un biombo con un mortero de madera en las manos y sonrió. Amagó a salir, dio un respingo y regresó para dejar el utensilio.

    —Ah, bienvenidos, los estaba esperando.

    Su entusiasmo era transparente y aún así relajado. Llevaba un uniforme grisáceo y el cabello, sorprendentemente extenso y frondoso, en una trenza floja. De su rostro destacaba el grosor de sus cejas oscuras y el contraste con los ojos aguamarina. Se balanceó sobre sus talones y estampó las palmas en sus muslos.

    —Bueno, me presento: mi nombre es Bin Wu y soy el encargado del spa, así como uno de sus masajistas. Entiendo que tener experiencia en este ámbito es mucho más atípico y eso está contemplado, así que no tienen de qué preocuparse. Quienes deseen trabajar aquí participarán, en cada jornada, de una sesión de estudio previa a la sesión laboral.

    —El spa funciona de mañana y de tarde —acotó Sachi—. Wu-san les enseñará diferentes tipos de masajes y la forma correcta de hacerlos, y luego se encargarán ustedes mismos de recibir y administrar a los clientes.

    —Siempre bajo nuestra observación y cuidado, por supuesto —afirmó Bin, y su sonrisa se iluminó con un brillo juvenil—. Me entusiasma gratamente la idea de trabajar con ustedes y enseñarles un poco de lo que hacemos aquí, ojalá a ustedes también.

    —Y estas serán todas las instalaciones donde se desarrollen sus pasantías laborales, niños —informó Sachi, girando el cuerpo hacia el grupo; Bin relajó la postura y escuchó a la mujer sin perder la sonrisa—. Para cumplir con ellas deben finalizar exitosamente tres jornadas de trabajo. El día de mañana serán distribuidos aleatoriamente entre las instalaciones y los puestos, recuerden revisar los tablones de anuncios al despertarse. A partir de allí, ustedes mismos podrán elegir dónde desempeñarse. —Una mueca traviesa curvó sus labios—. Y sí, es como imaginan: esta noche la tendrán libre. ¡Pero no olviden acostarse temprano, que mañana habrá mucho que hacer!

    >>¿Alguna pregunta?


    Y con esto finalizamos el recorrido. Daré espacio para que cada uno haga un post más para cerrar las interacciones abiertas, lo mismo si quisieran hablarle a los NPCs. Después de eso cambiaré de período. Si alguno no planea postear, porfis avíseme.

    También recuerden enviarme los stats de sus personajes.

    Registro de empleados y apartado sobre las pasantías actualizados.

    Amane quem Zireael Insane Reual Nathan Onyrian



    [​IMG]

    Fui absorbiendo pequeños trozos de información conforme Ilana y Kakeru interactuaban, como uno leería por Internet, in front of my salad. No era tanto la grosería de la situación, sino la novedad. No lo habría imaginado ni predicho, de por sí ni siquiera sabía en qué momento se habían vuelto... ¿tan amigos? ¿Estas cosas ocurrían en un mes y pico? Suponía que sí. Suponía, también, que no podía opinar con lo mucho que me había aislado. Era simpático y me causaba curiosidad, y me hizo terriblemente consciente de lo rápido que el mundo seguía girando pese a la ausencia.

    El lío de las kalimbas... ¿Podía asumir que Kakeru le había obsequiado una? Él mencionó a la madre de la chica y luego sonrió con cierta suavidad frente a su queja, como si la respuesta en realidad lo alegrara. Ilana volcó su atención en mí y asentí, sellando nuestro acuerdo. Había estado a punto de molestarla con que si acaso olvidaría tan pronto mi pedido, pero se atajó sobre el final y así, sin pretenderlo, se salvó.

    —Ya has vivido en tres países, entonces —acotó Kakeru tras la información del intercambio—. Es una puntuación bastante sorprendente para alguien de tu edad.

    —La verdad que sí —apoyé, tras reírme levemente con la broma de la montaña estadounidense—. ¿Qué destacarías de cada uno, Rockefeller-san? Una sola cosa.

    Ya con Yumemi y Shinomiya sumados a la ecuación, la conversación dio un giro y me mantuve apartado. La chica se ruborizó con la respuesta de Kakeru y supuse que era otra porción de información que me había perdido. Deslicé la vista a Shinomiya, quien se sonrió levemente y meneó la cabeza. ¿Se habían estado viendo durante las vacaciones, entonces? O quizá se hubieran mensajeado. Bueno, daba igual. Yo mismo había hablado con él y le había dicho que no lo forzaría a elegir entre su amigo de la infancia y nosotros.

    Ante el sonrojo, Kakeru sonrió con ternura y dejó el asunto correr. Rescaté un vago recuerdo de abril para unirme a la charla y arrugué el ceño, confundido. ¿Me lo había pasado? ¿Lo tenía? Mientras intentaba hacer memoria, Riamu puso en contexto a Ilana y compartió un dato de color que desconocía: que ella y Shinomiya se habían conocido esa noche. Esa noche... Le lancé un vistazo a Kakeru, disimulado. Su capacidad de disimulo era casi escalofriante. Me preguntaba si Shinomiya habría llegado a saber lo que ocurrió. El llamado de Rei, el viaje en taxi, la caminata solitaria y oscura desde Shinjuku hasta casa. Esa noche, también, había pateado el primer ladrillo de una torre que jamás debí haber tocado.

    Shinomiya apenas reaccionó a la energía de Yumemi, quien se encontraba picándole la mejilla en una imagen que jamás creí presenciar. Una sonrisa sutil decoró sus labios y no hizo amago de detenerla; aún así, costaba definir si lo disfrutaba, le molestaba o le daba igual. Imaginaba que la tercera.

    —Ah, acabar en la cocina estaría bien —comentó Kakeru, cuando la charla ya había desembocado en las pasantías—. Me serviría para ver si tengo pasta para esto.

    —Supongo que yo preferiría ser mesero —opiné—. Parece lo más sencillo.

    En ese momento apareció otra profesora y nos guió por unos jardines muy bonitos hasta nuestro último destino. Me sorprendió que fuera el spa, honestamente, y tras oír la presentación del encargado pensé que quizá prefiriera trabajar aquí.

     
    • Fangirl Fangirl x 1
  3.  
    Zireael

    Zireael kingslayer Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    27 Agosto 2011
    Mensajes:
    11,533
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Ilana.png

    No había pensado en que ya había estado entres países a mis cortos diecisiete años hasta que Kakeru lo señaló y murmuré un "Cierto" que sonó hasta sorprendido y me reí. Lo triste era que no sentía que perteneciera a ninguno de los tres. No sabía si me sentiría cómoda al volver a Northwood, por ejemplo, y en Japón seguía sin sentirme capaz de encajar. En Canadá me sentí como turista y me divertí, sin más, pero en mi suerte de viaje personal seguía perdida. No valía la pena mencionarlo y aguar la conversación, así que me lo guardé.

    —¿Una sola cosa? ¡Pero eso es super difícil! —le respondí a Kohaku mientras trataba de encontrar algo en cada uno—. De casa, I mean, de donde vivía en Estados Unidos... supongo que la cercanía entre las personas. Conocía a casi todos de nombre y apellido. De Japón supongo que la manera en que han conservado su cultura a lo largo de la historia, es algo que me gusta mucho. Canadá, la... Eh, ¿cómo se dice? Welcomeness. En fin, que reciben muy bien a los visitantes.

    Ya con la nueva interacción, ¿noté el sonrojo de Riamu? Pues cualquiera lo habría hecho, pero fingí demencia como correspondía. La chica me contestó lo de la mascarada y las fotos y arrugué un poco las facciones al descubrir la, digamos, naturaleza del... contenido. Bien, bien, ¿pero cómo llegamos a la parte de comer césped? No pregunté la verdad y la mención a Akaisa después, como anfitriona de la dichosa mascarada, me disgustó un poco. Seguía sin agradarme, aunque según ella sus comentarios eran para ayudarme, pero era... Brusca y grosera. De pronto me pregunté si lo de Katrina encastraba en la categoría de "alguien molestándome" y si debía contárselo a Kakeru y si debía contarle, también, de aquel espectáculo entre Shimizu y mi padre. No que nadie me hubiese molestado, pero pues conectaba con el numerito del rubio por default.

    Tampoco quería buscarlo por la mínima cosa, la verdad, incluso si la oferta de acudir a él había sido sincera y amable y en sí me había calmado haberlo contado lo otro. Me quedé haciendo malabares mentales sin darme cuenta y por eso, sin querer, ignoré un poco la forma en que Riamu seguía comportándose con el castaño. Si volví en espíritu a la charla fue por oírla decir que tampoco quería limpiar baños y me reí por lo bajo. Kakeru dijo lo de la cocina y lo miré con una sonrisa plantada en la cara, pues recordé el almuerzo del invernadero y los cupcakes rosita decorados.

    —Si acabas en la cocina y te ponen a preparar algo rico, guárdame un poco y voy corriendo cuando acabe mi turno —le dije medio en broma, medio en serio.

    Ishiwaka optó por ser mesero ya que parecía lo más sencillo. Estaba por contestar la pregunta que había formulado chica cuando volvieron a ponernos en marcha. El camino que trazamos, durante el que me mantuve cerca de Kohaku y Kakeru, me dejó claro que había muchos lugares donde me gustaría pasar mis ratos libres, quería decir, más claro que antes y se me fue del todo responder la pregunta de Riamu, pobre chica. Cuando el encargado de la zona del spa nos dio la explicación de turno pensé que este parecía un buen lugar, este y el bar en la playa.

    —Trabajar en el spa no suena mal —dije para todos en general.

    Lo más importante no era eso, de todas formas, era que luego podríamos elegir dónde trabajar y que la noche la tendríamos libre. Un poco en automático estiré la mano y pesqué a Kakeru por el brazo, zarandeándolo sin fuerza real.

    Did you hear that? —Estuve por rantear en inglés, se me quiso enredar la lengua y todo—. Puedo elegir si molestarte en el trabajo. Y a Kohaku también.

    ¿Cómo acababa el segundo sensei en el cajón de personas que podía seguir por ahí? Solo Dios sabría. Al soltar al chico viré la atención a Riamu.

    —¡Noche libre! Alethea tuvo razón.


    imaginen que es un cierre porque la de cerrar interacciones ya no me la supe :D
     
    • Fangirl Fangirl x 1

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso