One-shot (Con A de) Armario [Gakkou Roleplay | Alisha x Sasha]

Tema en 'Mesa de Fanfics' iniciado por Amane, 10 Abril 2026 a las 4:21 PM.

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    Amane

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    Título:
    (Con A de) Armario [Gakkou Roleplay | Alisha x Sasha]
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1310

    .alisha welsh.
    .sasha pierce.

    words: 1258
    n/a: Gigi Blanche nah, me drogué para this one (?)




    Que Yoshida-sensei hubiera decidido enviarnos justo a nosotras dos al armario de enseres debía ser una especie de broma de mal gusto, aunque algo me decía que a Sasha debía estar resultándole mucho menos gracioso que a mí. A decir verdad, ni siquiera hacía falta esforzarse para darse cuenta: la chica resopló en cuanto la profesora nos dejó a solas y empezó a caminar hacia el interior del gimnasio sin dirigirme la palabra. La seguí con paso tranquilo, llevándome las manos a la nuca mientras una sonrisa divertida me alcanzaba los labios.

    It was just so hilarious, honestly.

    Por lo que podía ver, Sasha no pretendía pasar ni un segundo más del necesario en mi compañía, y la verdad es que no podía culparla de ello. Admittedly, no había entendido muy bien porque se había molestado tanto conmigo al principio, ¿pero todo lo que le hicimos Joey y yo después de eso? Yeah, it was hot for us, but surely hell for her. Ay, si la pobre supiera que estaba aprovechando su postura para comérmela con la mirada desde atrás…

    Apoyé el hombro contra la puerta, tras haber cerrado la misma a mi paso, y esperé a que Sasha terminara de recoger lo que nos habían mandado, sin siquiera hacer el amago de ayudarla. I mean, ella estaba siendo tan diligente al respecto, ¿para qué interrumpirla~? Y cuando se me acercó con claras intenciones de salir, no modifiqué mi postura de ninguna manera. ¿Era normal la oleada de calor que sentí ante la mirada fulminante que me lanzó?

    —¿Te puedes apartar? —me preguntó tras un rato, haciendo un esfuerzo evidente por mantener la voz calmada.

    —Uhm…

    Me quedé pensándolo un rato, jugueteando de manera distraída con un mechón de pelo, y solo me quité cuando consideré que la pelirroja estaba en su límite. Dejé salir un suspiro liviano mientras cerraba los ojos, ya quería evitar que la luz exterior me dejara ciega; a medida que los segundos fueron pasando, sin embargo, lo único que escuché fue un bufido frustrado por parte de Sasha. Abrí los ojos, frunciendo el ceño, y descubrí entonces que los intentos de la chica por abrir la puerta habían sido infructuosos. Ella se apartó para buscar algo en su uniforme, por lo que aproveché para intentar abrir también la puerta, y cuando vi que mis intenciones acabaron igual que las suyas, me giré a tiempo para escuchar otro resoplido ajeno.

    —¿Tienes el móvil contigo?

    Ah, de ahí su nueva cuota de frustración, ¿cierto? Saqué mi teléfono sin decir nada y le envié un mensaje a Joey. Por desgracia, el mismo no terminaba de enviarse, ni siquiera cuando levanté los brazos hacia el ventanuco que había en la pared.

    —No tengo cobertura —anuncié junto a un suspiro de derrota, dejando caer las manos.

    Sasha murmuró algo entre dientes, con casi toda seguridad un improperio, y vi cómo se dejaba caer sobre el montón de colchonetas con las piernas y los brazos cruzados. Estaba claro que no pretendía hablar conmigo ni estando encerradas ahí dentro, sin ningún otro entretenimiento a mano, y si bien aquello sonaba super aburrido, decidí tener la fiesta en paz y comportarme… o, al menos, esa había sido la idea inicial.

    La cosa era que Sasha parecía estar algo resteless con la situación, pues no dejó de moverse y acomodarse cada pocos segundos. La dejé hacer sin poner demasiada queja, pero cuando seguí el movimiento que hizo con la pierna al descruzarse y volver a cruzarse con la contraria, no lo pude soportar más. Chasqueé la lengua, algo molesta, y, aprovechando la oscuridad en la que seguíamos sumidas, me acerqué a ella con disimulo. Su propia inquietud me ayudó bastante, pues gracias a ella estuvo lo suficientemente distraída como para no notarme, así como tampoco pararme cuando la empujé contra la colchoneta para ponerme encima de ella. Atrapé sus muñecas por encima de la cabeza y me presioné contra sus caderas, ejerciendo la fuerza necesaria para que no pudiera escapar de mi agarre incluso con todos los intentos que hizo para ello.

    —¿¡Qué haces!?

    —Me estás poniendo muy nerviosa, Sashie —me quejé, bajando la voz hasta casi convertirla en un ronroneo—. Así que estoy intentando tranquilizarte~.

    —¿¡Así!?

    —¿No te parece efectivo?

    La chica no me respondió. En su lugar, forcejeó bajo mi cuerpo para intentar liberarse; sus intentos, por supuesto, fueron en vano. Esperé con toda la paciencia del mundo a que se cansara de perder el tiempo, sin inmutarme de ninguna manera a sus reacciones, y nuestras miradas se cruzaron justo antes de que se rindiera. La escuché resoplar y, lo que era todavía más importante, noté como su cuerpo finalmente se relajaba contra la colchoneta.

    >>Mhm… —murmuré, sin esconder la satisfacción que sentí al respecto.

    En lugar de apartarme, sin embargo, ladeé la cabeza y bajé la vista por su cuerpo. El cabello se le había despeinado de cualquier manera, sus ojos brillaban en la oscuridad y su pecho subía y bajaba de manera acelerada, creando una imagen que me resultó casi hipnótica. Me relamí los labios tras unos pocos segundos y me incliné sobre ella, depositando mis labios en la piel de su cuello. Sobraba decir que todo su cuerpo volvió a tensarse en consecuencia, por lo que tuve que volver a presionar sus muñecas para asegurarme de que podía seguir sin problemas.

    —¿Qué haces…?

    Me sonreí, pues su réplica sonó bastante débil en comparación a las anteriores, y saqué la lengua para lamer la zona debajo de su oreja, justo antes de subir para mordisquear el lóbulo de la misma.

    —¿Te callas alguna vez? —le recriminé, por la pura gracia, y soplé apenas contra su oído, haciéndola estremecer.

    Volví a bajar al hueco de su cuello, donde besé, lamí y mordí sin ninguna clase de distinción. No creía tener tiempo de disfrutar como Dios mandaba, pero si me esforzaba lo suficiente, quizás podía dejarle una bonita marca que me recordase ese momento durante los próximos días. Sasha, por su lado, pareció intentar controlar sus reacciones al principio, pero en algún punto escuché el suspiro placentero que se le escapó y, desde ese momento, ya no hubo vuelta atrás. La muchacha hacía unos sonidos bien lindos cuando no se quejaba de mi existencia~.

    Ya que nos encontrábamos en una situación mucho más favorable, decidí liberar por fin el agarre de mis manos; claro que el verdadero motivo de ello fue que tenía otros planes para ellas. Una mano la llevé a su cintura, colándola debajo del uniforme para acariciarle la piel con el pulgar, y la otra viajó a su muslo, donde deslicé la yema de los dedos hasta meterme debajo de su falda.

    —Oh, Ali… —suspiró, sus dedos finalmente entrelazándose en mi cabello.

    Abrí los ojos, irguiéndome apenas para presenciar el esplendor de su expresión, y lo que me recibió fue… ¿un techo blanco? Pestañeé un par de veces, enfocando el mundo a mi alrededor poco a poco, y me di cuenta de que ya no estaba en el armario de enseres del Sakura, si no en una cama ajena. Me llevé la mano a la cabeza, intentando procesar tanto aquel estúpido sueño como la repentina jaqueca que me alcanzó de repente y al girarme un poco hacia el costado, di de lleno con la bonita figura de un muchacha castaña.

    —Buenos días~. ¡Al fin despiertas! Estabas murmurando algo en sueños, ¿sabes? ¿Acaso estabas teniendo una pesadilla?

    —No exactamente… —murmuré, sentándome sobre el colchón con algo de pesadez—. ¿Qué tienes para desayunar? Me muero de hambre…
     
    • Zukulemtho Zukulemtho x 2
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