Saludos. Este mismo día estoy publicando tanto el final de la parte IX como el inicio de la parte X de este universo. Para quienes quieran saber más de esta historia, pueden consultar la siguiente entrada de mi blog. Para quienes ya sepan de que va, les doy la bienvenida a la décima y última parte de esta saga que empecé allá por el año 2017 y que este año (en julio, para ser exactos) está por cumplir los 9 años. Esta parte cuenta con un total de 26 capítulos, superando a las partes II y IX en longitud, pero quedando más corta que el resto de las partes. Llegó el momento de cerrar esta historia y empezar a preparar el terreno para mi próximo proyecto, el cual (si todo va bien) también será publicado en este foro. Quiero mandar un abrazo con cariño a Manuvalk , quien estuvo acompañando la publicación de esta historia desde el día 1 básicamente. Fue un viaje largo desde que empezamos hasta aquí, y estoy seguro de que hubo momentos que le habrán gustado mucho o poco. Espero esta conclusión sea satisfactoria. También mando un saludo a Elliot, quien confío que más pronto que tarde llegará a este thread y leerá la conclusión de la historia. No me olvido de aquellos lectores que puedan tener interés en la historia pero no estén registrados en el foro. Si alguien está siguiendo este universo desde las sombras, también doy las gracias. Sin más para decir antes que esto se alargue más, dejo el primer capítulo del final. La Gran Catástrofe X Futuro Final Los últimos humanos: — ¡Mamá! ¡Sky! ¡Kite! — gritó el joven Arick Lakor, desesperado al ver como las hojas de los árboles estaban siendo envueltas por humo y fuego. El joven Lakor empezó a tener un ataque de tos al estar expuesto por un tiempo al humo que desató el incendio provocado por el bombardeo de los hombres de Casseirem. Poco podía recordar. Estaba junto a ellos y siguiendo de cerca a la subcomandante y líder de la misión, pero cuando el sonido los alertó y se convirtió en peligro, Arick y los demás empezaron a correr despavoridos. Seguía en movimiento mientras la tos se mantenía aferrada en su garganta. Arick no tenía idea de por qué su cuerpo tomó esa reacción, dado a que no creyó haber respirado tanto a su alrededor como para verse invadido de esa manera. Pese a ir contra sus instintos, Arick se quitó el casco para poder toser sin ensuciar su visor interno, y allí pudo toser con tranquilidad. — ¡Arick! — la voz de su novia lo alertó. La había escuchado, pero el ruido de las hojas siendo consumidas por el fuego no le dejaba escuchar muy bien. Tuvo que pasar un minuto hasta que la joven Delleo llegó hacia su posición. La chica lo tomó de las manos y le dijo que tenían qué moverse. — ¡El fuego se extiende! — gritó muy alarmada — ¡¿Has visto a Kite?! — No… — Arick habló como pudo con su tos — ¿Tú has visto a mi madre? — No, no la vi, estábamos los tres juntos hasta que ya no lo estuvimos — Sky tenía un tono de voz muy elevado — ¿Por qué no tienes el casco? — Me agarró un ataque de tos, y se me estaba ensuciando el visor — Arick contestó con honestidad, esperando que pronto empezase a aminorar. — Pongámonos a salvo y busquemos a los demás — le indicó la chica, mirando hacia atrás. El joven Lakor, intrigado, imitó el gesto de su novia, y allí fue como vio que las llamaradas estaban volviéndose cada vez más grandes en tamaño. Quedó asombrado al darse cuenta de lo inflamables que podían ser aquellos árboles, que acabaron envueltos en un infierno ardiente en pocos minutos de iniciado el bombardeo. Arick y Sky se movieron lo más rápido que pudieron para tratar de evitar cualquier contacto con enemigos o con el propio fuego. No fue hasta que la tos alivió en él que Arick volvió a colocarse su casco y sujetar su arma con firmeza. Sin embargo, eso no les sería necesario. Los dos jóvenes lograron llegar a un pequeño claro desde el cual se podían ver las estrellas en el cielo. Ya no parecía haber presencia enemiga, ni rastro del fuego, dado a que ni un solo resplandor era observable al mirar atrás. — Hay que llamarlos, tienen que saber que estamos bien — Arick sacó su dispositivo de su armadura — ¿Hola? Habla Arick. ¿Están bien? Sky y yo creemos estar a salvo por ahora, si alguien tiene problemas, envíe una señal y acudiremos hacia ese sitio. Una vez enviado aquel mensaje de voz, los dos jóvenes se quedaron mirándose fijamente por un tiempo. Ambos empuñaron sus rifles con fuerza, esperando recibir un mensaje de sus compañeros y para estar alerta ante un posible ataque enemigo. No llegaba ninguna respuesta, y eso para los dos solo podía significar una cosa. — O están imposibilitados para usar el comunicador… — Sky se detuvo allí mismo. — O están muertos… — Arick se fue por el lado más pesimista — No… No están muertos. El incendio se volvió muy grande, deben estar teniendo los mismos problemas que nosotros para escapar de allí. — Eso espero, pero de ser así, tendrán que salir rápido de ese sitio — Sky no quería imaginarse lo peor — Todavía tenemos que llegar a nuestra nave y enviar el mensaje a casa. — ¿Cuánto deberíamos esperar a que regresen para volver a intentarlo? — Arick quería saber su opinión — Solo somos dos, no tendremos oportunidad. Menos si nos atacan con esas armas capaces de incendiar el bosque. — No lo sé, Arick, no estoy preparada para una decisión así — Sky le contestó algo apenada — Tu madre y Allecreod son quienes más experiencia tienen en esta clase de cosas. Ellos seguro podrían responder a tu pregunta. — Ninguno de los dos ha respondido si quiera a mi llamado — Arick estaba empezando a preocuparse — Ni ellos, ni Kite, ni Winter… Y tampoco estoy escuchando nada para poder darme una idea de dónde pueden estar. — ¿Qué es lo que quieres hacer? — preguntó la joven Delleo. Antes de que Arick pudiera darle una respuesta a su novia sobre el tema más urgente para ellos, el dispositivo del chico empezó a sonar. Alguien había respondido a su mensaje, y de seguro se trataría de una llamada de socorro ante la situación tan desesperada a la que habían sido sometidos. El joven Lakor pidió a su pareja que vigilara los alrededores mientras revisaba quién era el emisor de aquella respuesta. […] — ¡Putísima madre! — un yarlemiano vio como el cirgrenciano que tenía en frente recibió un tiro limpio en la cabeza, pese a portar una armadura que lo cubría. — ¡Hay alguien cerca, en guardia! — gritó otro cirgrenciano. Un grupo de búsqueda conformado por dos cirgrencianos, un yarlemiano y un velivino acababa de recibir una baja, producto de un ágil disparo de un enemigo con una posición muy ventajosa como para poder acertar algo así. Los tres guerreros servidores de Casseirem empuñaron sus armas, juntaron sus espaldas para formar un triángulo y mirar cada uno en direcciones distintas. El fuego estaba expandiéndose, pero todavía estaban lo suficientemente lejos como para no verse en la necesidad de romper la formación para correr por sus vidas. — No hay luz suficiente como para ver bien, y, sin embargo, le metieron un buen tiro en la cabeza — el velivino estaba impresionado — ¿Qué clase de visión tienen esos tipos? — Tal vez no sea visión, sino tecnología — contestó el yarlemiano — Sea como sea, seguro nos vendría bien. Ver en la oscuridad es un privilegio que pocas especies del universo tienen. Imagina el daño que podríamos hacer si tuviéramos… Sus palabras fueron cortadas cuando tres disparos le impactaron en su armadura. Uno de ellos dio en su pecho, pero los otros dos lograron perforar el casco protector y acabar con la vida de aquel guerrero. Sirviéndose de su sentido del oído, el cirgrenciano y el velivino pudieron identificar la dirección de los disparos y la ubicación del asesino, por lo que acudieron corriendo en ese sentido mientras abrían fuego a sus alrededores, tratando de hacer que el atacante permaneciera en su cobertura. Cuando pasaron por detrás de un árbol, el velivino recibió un culatazo en la cabeza. Su casco lo protegió de recibir daño severo en su cabeza, pero ese golpe a la cabeza fue tan fuerte que lo derribó al suelo, provocando que perdiera su arma. Cuando el cirgrenciano se dio la vuelta para disparar a quien había matado a dos de sus compañeros, el enemigo responsable de dichas acciones levantó su pierna dando una patada en los brazos. Lejos de causar daño considerable, arrojó su rifle por los aires, dejándolo desarmado. Viéndose vulnerable, el cirgrenciano actuó rápido y se abalanzó sobre el enemigo con un salto para derribar a quien estuviese detrás de todo eso. Ambos estaban en el suelo, y el servidor de Casseirem quería aprovechar su ventaja de posición para robar el rifle al enemigo y usarlo para asesinarlo. Empezó un forcejeo entre ambos por el arma, y con un movimiento ágil, quien estaba boca arriba logró mover el cuerpo del cirgrenciano en un ángulo lo suficientemente inclinado para que el velivino lo acribillara a balazos. — ¡No! — gritó el velivino, quien había intentado herir al enemigo apuntándole a los hombros, pero en vez de eso terminó descargando una ráfaga en la cabeza de su propio compañero. Con una reacción de lo más rápida, quien estaba en el suelo se quitó de encima el cadáver del enemigo recientemente eliminado y apuntó con una gran velocidad al velivino, dejando salir una ráfaga de balas de calor que perforaron con gran facilidad en la armadura de su agresor. En aquel instante, el escuadrón de búsqueda y captura de Casseirem había terminado perdiendo a todos sus integrantes a manos de un solo individuo. Una vez estaba libre de enemigos, se puso de pie y se dio cuenta de que el fuego estaba cada vez más cerca de su posición. Apagó el visor nocturno para que el humo no causara interferencias, y apartó el cristal a prueba de balas de sus ojos para así poder ver utilizando la iluminación creada por las llamas. No percibía más presencia de enemigos, por lo que pudo tomar su dispositivo, el cual había recibido un mensaje hacía menos de unos cinco minutos. Un mensaje de Arick Lakor se veía en la pantalla. […] — Oh, mierda, hay alguien cerca de mí — Ulrik se cubrió detrás de un árbol luego de haber escuchado un disparo y gritos en las proximidades — ¿Estarán ganando mis compañeros? El joven Mardh tenía miedo de salir de su cobertura. El disparo no era muy distante, pero no le era suficiente para poder identificar si fue dado por un aliado o un enemigo. Los gritos que empezaron a sonar en el sitio eran irreconocibles, una clara señal de conflicto, pero que no esclarecía para nada las cosas para él. Cuando hubo más iluminación en el lugar, Ulrik tuvo el instinto de mirar hacia arriba. Las hojas del árbol que eligió para su cobertura habían sido alcanzadas por el fuego, y sabía que no era seguro quedarse en ese punto por más tiempo. Le resultó increíble la velocidad con la que el bombardeo de los soldados de Casseirem se convirtió en un incendio forestal, forzándolo a moverse a través de un bosque que pronto terminaría siendo pasto de las llamas. — No podré hacer nada por mí mismo, si alguien está en problemas, iré a ayudar — Ulrik se armó de valor y fue en dirección de donde proveían los gritos — Quizá pueda salvar a alguien y hacer que me deban una. Empezó a correr lo más rápido que sus piernas le permitían, tratando de no hacer nada de ruido, moviéndose con ligereza a través de aquel bosque. No quería alertar enemigos cercanos y mucho menos recibir un tiro de aquel conflicto al que se estaba dirigiendo. Su buena velocidad le permitió llegar hasta el lugar y contemplar de primera mano una pelea interesante. Alguien de sus compañeros había derribado a dos de los enemigos al mando de Casseirem, y con una mezcla de movimientos rápidos, precisos y eficaces, el combate terminó antes de que pudiera intervenir en él. Se sintió más seguro sabiendo que estaría en la compañía de alguien que podría serle de mucha ayuda en caso de que apareciesen todavía más enemigos, y su asombro fue mayor cuando pudo contemplar el resto de la escena. Mientras se acercaba al lugar de la batalla, logró localizar los cuerpos de dos enemigos más. Le resultaba increíble que alguno de sus compañeros tuviera el valor para poder pelear contra cuatro adversarios, y ser capaz de eliminarlos sin solicitar refuerzos. Ulrik se acercó para ver de quién se trataba, ya que la armadura no le permitía ver demasiado. — ¡Arick, habla Nova, acabo de salir de una batalla! — la joven Breiner contestó a su mensaje de auxilio — ¡Pero estoy sola! ¡Me vendría bien que se acercaran a mí para ver si podemos retomar la misión! La voz de su compañera delató al responsable de aquel acto heroico ante los enemigos que servían a Casseirem. Ulrik estuvo tan asustado al momento de salir corriendo que olvidó que poco antes de que el fuego salvaje fuera desencadenado estuvo manteniendo una conversación con su compañera. Ambos podrían reencontrarse en aquel sitio, y eso lo aprovecharía el joven Mardh para tratar de ganarse su favor. — ¿Crees que van a venir por ti estando sus familiares aquí fuera? — Ulrik tuvo la precaución de pararse atrás de un árbol antes de abrir la boca — Ellos solo mandaron ese mensaje como un formalismo, pero no vendrán a salvarte si alguien de su familia responde antes. — Ulrik, veo que no has llegado muy lejos después de todo — Nova parecía molesta con él — Podríamos haber permanecido juntos cuando nos atacaron, pero tú tomaste la decisión de irte solo. — Me asusté, es algo normal, todos los soldados tienen miedo alguna vez, incluso tu adorada comandante lo habrá tenido — Ulrik buscaba echar tierra a quien era una figura de admirar para Nova. — Yo también tenía miedo, estabas hablando conmigo y me dejaste sola — Nova le reprochaba esa actitud — Ahora sé bien en quienes puedo y quienes no puedo confiar para mantenerme a salvo si el enemigo acecha. — ¿En quién? — preguntó Ulrik, invadido por la curiosidad. — Arick acaba de enviar un mensaje para ayudar a quien lo necesite, tú por otro lado, te fuiste corriendo y me dejaste teniendo que luchar sola contra estos cuatro tipos — Nova admiró el gesto de su compañero. — No deberías estar tan emocionada por todo esto, Nova… Arick y Sky son pareja, tú no eres nada para ellos — Ulrik quería que viera su realidad — Te dejarían tirada si eso significara salvarse a sí mismos. — ¿Esa es la opinión que tienes de nosotros? — Sky reprochó las palabras dichas por Ulrik. Los dos se asombraron de haber visto llegar tan pronto a la pareja formada por los hijos de comandantes. Pero más sorpresivo fue el hecho de que lograron acercarse sin emitir sonido que pudiera alertar de su presencia. Les hizo caer a la cabeza la idea de que, en caso de que se tratase de enemigos, podrían haber sido capturados con facilidad. — Tú me dijiste más de una vez que era un esfuerzo inútil buscar a Arick, porque según tú estaba muerto. Y no lo estaba — Sky recordó los ratos de incordio que pasó cuando él y su compañero buscaban a su pareja — No querías buscar a Arick. De haber dependido de ti, lo habrías abandonado. ¿Te crees con el derecho a decir esas cosas? Nova y Ulrik se miraron fijamente, aunque la mirada de Nova era más inquisitiva para Ulrik que otra cosa. No creyó que tendría en el equipo a un compañero capaz de tener opiniones como esas sobre los demás, y mucho menos que hubiera tenido la intención de dejar a Arick atrás cuando estaban explorando el planeta de las abominaciones. Para distanciarse de él, Nova optó por mostrar su gratitud con la pareja. — Es bueno que hayan llegado, cuatro pares de ojos ven más en la oscuridad que dos — Nova se sentía más segura con mayor presencia de compañeros. — Perdimos el contacto con todo el mundo, y pudimos escuchar disparos — Sky se adelantó a responder — Pero el fuego nos pisaba los talones, y tuvimos que huir del bosque antes de poder enviar ese mensaje. ¿Ustedes vieron a alguien más mientras escapaban? — A nadie, lo siento — Ulrik trataba de hablar lo menos posible — Disculpa que te lo pregunte, pero entiendo que tu madre te habrá dado instrucciones siendo ella la comandante… ¿Arick? El joven Lakor no podía evitar pensar en una conversación que había tenido lugar en el pasado, distanciado del momento actual por casi más de dos años. No escuchó nada de lo que Ulrik dijo desde que dirigió aquellas palabras en su contra y de Sky. Tenía la sensación de que eran familiares, y su mente le trajo el recuerdo que necesitaba para poder descifrar aquella declaración. — La gente muere, y familias como la mía quedan destruidas — Arick rememoró la imagen de Noak diciendo eso, momentos antes de atacar a su papá — Pero las de ustedes están intactas. Recuerdo lo que pasó hace años, cuando la tragedia los golpeó de cerca. Sé lo que se siente, y tras ver que ustedes no tenían pensado renunciar a sus posiciones de poder, finalmente lo comprendí. La razón por la que ustedes cuatro son los comandantes del ejército es para que puedan asegurarse de que a sus familias no les pase nada. No pueden evitar que haya muertes, pero ese no es su objetivo, su objetivo es asegurarse de que su familia está intacta, no importa a cuantos soldados o civiles tengan que sacrificar, ni cuantas familias tengan que destruir. El hecho de que no hayan renunciado a pesar de todas las muertes que han ocurrido, solo me lo ha confirmado. Arick buscaba y encontraba paralelismos en todos lados cuando comparaba aquella frase dicha por Noak en uno de los últimos días que lo vio con lo que decía Ulrik. Para el joven Lakor, ambos tenían una convicción en que sus familias solamente buscaban estar rodeados de carne de cañón, fuera el momento que fuera. Arick estaba dudando de muchas cosas en interior. — Ambos perdieron a sus familias por culpa de la Sociedad Galáctica — los pensamientos de Arick lo aislaban de la realidad — Ambos tienen una conducta similar, al menos, por lo que recuerdo de Noak… Y los dos nos creen capaces de sacrificar a otros por nuestro propio bien. ¿Es casualidad? ¿O acaso Noak y Ulrik tienen alguna especie de relación que desconocemos? — ¡Arick! — Ulrik gritó, sacándolo de su tren de pensamientos. — Disculpa, Ulrik, estaba impactado con lo que dijiste de mí, más que nada después de que tú declaraste que sería mejor no buscarme — Arick encontró una forma de salir de la luz del cuestionamiento. — Mis disculpas por eso, creo que el saber que voy a morir me hace pensar en cosas que tal vez no sean ciertas — Ulrik se excusó, pobremente a su juicio — Pero quería saber si tu madre te dio instrucciones para esta clase de situaciones. — Nada distinto a lo que teníamos antes de esto — Arick contestó, algo molesto todavía — Entrar en la nave y enviar el mensaje a casa antes de que Casseirem pueda desbloquearla, entrar, activarla y escapar. — ¿Creen que entre los cuatro podremos hacer algo? — Ulrik quería pasar a la acción para tratar de que sus palabras quedasen en el olvido. — Me daría miedo intentarlo, además, si alguien más tiene problemas, deberíamos ayudarles — Arick pensó en dar una mano a quienes contaban con ellos — Es una forma de eliminar enemigos, y de asegurarnos de que no usen a nuestros compañeros como rehenes para detenernos. — Bien pensado, Arick, no se me había ocurrido a mí — Nova lo felicitó por esa idea — ¿Alguien más te ha respondido? Podríamos ir en su ayuda. Justo antes de que Arick pudiera tomar su dispositivo para revisar si tenían algún otro mensaje de auxilio, un ruido se empezó a escuchar a lo lejos, y un viento extraño y antinatural empezó a sentirse en el bosque. Los cuatro soldados de la humanidad se quedaron atónitos cuando vieron al cielo desde su posición. Allí estaba su nave, ganando altura, y alejándose cada vez más de su posición y del terreno en el que ellos estaban parados. La nave era lo suficientemente rápida, y esa vez no fue una excepción. En tan solo un minuto, un salto de velocidad fue suficiente para que la nave abandonara la atmósfera del planeta en el que se encontraban, para convertirse en nada más que un destello visible durante un tiempo, hasta que al fin se dejó de ver. — ¿Alguien lo logró y nos dejó aquí? — Ulrik se pensaba lo peor. — Independientemente de lo que haya pasado, si le arrebataron la nave a Casseirem, salvaron a la humanidad — Sky trataba de buscar consuelo sabiendo lo que significaba aquel escenario — Pero nosotros… — Estamos atrapados en este sitio — la joven Breiner no terminaba de procesar aquella idea — No sobreviviremos sin suministros en este lugar. Moriremos en batalla o de hambre. — Me parece bien si eso significa que Casseirem no llegará nunca a nuestro mundo — Arick buscaba consolarse a sí mismo por eso. Antes de que la conversación pudiese continuar, el dispositivo de los cuatro soldados empezó a sonar. Alguien había activado el modo de transmisión multi puerto, permitiendo una comunicación de varias vías con todos los demás. El nombre del emisor era Natasha Zafiro, y eso hizo sonreír a Arick. Quería decir que su madre estaba viva, ya que el dispositivo de su madre detectaría si se tratase de algún enemigo utilizando su dispositivo. Los cuatro se preparaban para escuchar lo que la comandante tenía para decir. — Habla la… subcomandante Zafiro — Natasha sonaba devastada, algo que no gustaba nada a los soldados — Estoy en la zona donde se encontraba nuestra nave… No llegué a tiempo. Tomaron nuestra nave y abandonaron el planeta. Casseirem ha huido, y ahora tiene a bordo toda la información que guarda nuestra nave sobre nuestro mundo… Hemos fracasado. Si logra descifrar la ubicación de Edagr, desatará el caos en nuestro mundo. En cuanto a nosotros, ya no tenemos cómo escapar de aquí. Nuestra última esperanza está en permanecer juntos y subsistir el mayor tiempo posible… hasta que alguien venga a rescatarnos. Pero teniendo en cuenta que Casseirem parte a nuestro hogar, no es un escenario bastante probable. — ¡Mamá! — Arick respondió a aquel mensaje — ¡Iremos hacia ti para reunirnos! ¡¿Estás a salvo?! — Casseirem huyó y no dejó a nadie de los suyos atrás — la comandante parecía empezar a quebrarse — No hay enemigos en la zona… Pero lamento informarles a todos que cuando llegué a este sitio encontré los cuerpos decapitados de Allecreod… y de Kite Delleo… Lo lamento. Lo siento mucho, Sky. No llegué a tiempo para poder salvarlo. Casseirem escapó impune de este acto tan cruel. Lamento no haber podido hacer más para salvarlo. Sin mucho más que decir a sus soldados tras haber dejado salir las noticias lúgubres que acababan de acontecer, Natasha cortó la transmisión, sabiendo que todo soldado que estuviera vivo lo habría escuchado. Una vez que se terminó, Arick fue corriendo a abrazar a Sky, quien estuvo a pocos segundos de dejarse caer en el suelo. Su novio logró atraparla en ese momento, evitando que pudiera golpearse, aunque su armadura la hubiera protegido. — Sky… — Arick no imaginaba el dolor que sería perder a un hermano — Lo lamento… Yo… Kite era… No puedo decirte nada, lo siento… Te juro que estaré aquí para todo lo que necesites. — Mi hermano… — Sky tardó en reaccionar ante la noticia de su muerte, y más al horror de saber que había sido decapitado — Mi hermanito… ¡Kite! ¡Mi hermano fue…! La joven Delleo no pudo evitar romper en llanto en aquel momento. Su mente le hizo reaccionar tarde al acontecimiento que acababa de vivir, pero finalmente recibió el golpe de realidad. El enemigo que los había engañado cumplió su propósito y asesinó a Allecreod, junto a alguien que desde los cinco años había sido parte de su familia. La sangre no los unía, pero sus lazos familiares eran reales. Y Sky no podía soportar el dolor de haber perdido a su único hermano. Nova no se quedó al margen y se acercó para consolar a su compañera. No quiso abrazarla para no causar incordios, pero sus manos tocaron los hombros de la chica, para hacerle saber que ella estaba allí si llegaba a necesitar algo. Ulrik, por su lado, estaba molesto. Consideraba que todo lo que había hecho fue para nada más que para encontrar su fatídica muerte en aquel planeta lejano a Edagr. — No tenía que morir ninguno de ellos… no tenían que robarnos la nave… no tenía que quedarme atrapado aquí… — Ulrik apretaba los puños con furia — ¡Puta madre que me trajo al mundo! ¡No es posible que todo esto haya salido mal! La mente del joven Mardh era un completo tornado de negatividad en aquel momento. Desde que fue reclutado por Noak hacía ya dos años no dejaba de pensar en el día en el que lograría hundir la imagen de los comandantes, para así poder disfrutar de ver como las vidas de aquellos que fracasaron al proteger a la gente en casa al mismo tiempo que dejaron morir a sus padres en Tralio se hundían. Pero eso ya no iba a pasar. Con Casseirem en la nave, solo bastaba que accedieran a su información para conocer la ubicación de Edagr. — Si Casseirem encuentra nuestro mundo, habrá una guerra — Ulrik no dejaba de pensar en los peores escenarios posibles — Y yo estuve en esta misión. Los civiles se acordarán de mí como un fracasado. Y la muerte de Kite lavará la imagen de los comandantes… Nada de esto ha servido. Ni siquiera tendré el derecho a morir en batalla y ser recordado con honor… No tendría que haberme alistado al ejército. Tendría que haber tomado venganza por mi propia cuenta… Estoy solo, y ahora que estamos ante una situación desesperada, no dudarán un solo segundo en sacrificarme a mí. Ese pensamiento negativo atravesó la mente del joven Mardh, quien supo inmediatamente cuál sería su siguiente paso. — Ahora estoy yo solo contra todos ellos, a matar o morir — Ulrik veía un futuro gris al frente. Los pensamientos de Ulrik fueron cortados tan pronto como Lakor habló para tratar de organizar mejor a sus compañeros. — Nova, Sky… ¿pueden ir a buscar a Winter, Airin y Valiana? — Arick se lo preguntó a las chicas — No tenemos noticias de ellos, y quisiera saber si están a salvo. — ¿Qué harán tú y Ulrik? — preguntó Nova, queriendo saber lo que tenía en mente. — Iremos a buscar a mi madre, y la ayudaremos a enterrar a Kite y a Allecreod — Arick miró fijamente a Sky en aquel momento — Tienes derecho a llorar a tu hermano, Sky, pero no tienes que verlo en ese estado en el que lo dejaron… Lo enterraremos para que pueda descansar en paz, y así no tendrás esa imagen de él. Tus últimos recuerdos de él serán cuando estaba con vida. Te avisaremos cuando hayamos terminado, para que puedas tener el tiempo que necesites. — Gracias, Arick… no sé si sería tan fuerte de verlo en esa condición — Sky apreció el gesto que tuvo su novio para con ella. — Ven, vamos a ver si encontramos a los demás — Nova quiso ser gentil con su compañera — Y alejémonos de aquí rápido, el fuego sigue propagándose… Los cuatro veían como las llamas estaban empezando a extenderse cada vez más. La posición de Winter, Airin y Valiana era desconocida, al igual que su estado actual. Pero eso no evitaría que Nova y Sky pudieran ir a socorrerlos si estaban necesitados de salvación. Las dos mujeres se fueron hacia el sur, recordando que la joven Utkin y los dos hermanos Lakor se habían situado en la retaguardia al marchar a la misión. Arick y Ulrik, por su parte, tuvieron que salir del bosque para así escapar del fuego extendiéndose. Les costó más de media hora poder abandonar aquel sitio, pero eso ya significaba que estaban a salvo de ser alcanzados por las llamas, y las declaraciones de la comandante les trajeron la tranquilidad de que no se encontrarían con ningún enemigo. Ulrik y Arick marchaban juntos hacia la posición de Natasha, mismo lugar en el cual habían aterrizado horas antes, sin saber que las acciones de Olzac los iban a llevar a perder su nave y quedar atrapados en aquel mundo de forma definitiva. El joven Mardh miraba a Arick. Lakor pronto se quitó el casco para toser, y allí fue como logró ver su expresión. Se veía furioso, y con ojos de asesino. Estaba claro que deseaba hacer pagar a Casseirem, puesto a que así vengaría la muerte de su cuñado. Pero no le sería posible dadas las circunstancias. — Seguro Arick debe sentir una impotencia terrible… — Ulrik tuvo una idea, y decidió ponerla en práctica — ¿Crees que habrá destruido sus cabezas? ¿O se las habrá llevado como trofeos? — ¿De qué hablas, Ulrik? — Arick no entendía cómo podía hablar de eso — Ellos han muerto. Da igual lo que ese monstruo haya hecho. Tenemos que enterrarlos. No dejaré que Sky vea el cuerpo de su hermano de la forma que lo dejaron esos salvajes. No sé si yo podré soportar algo así cuando lo vea. — ¿Es la primera vez que ves morir a alguien? — Ulrik quería seguir presionando botones — Mi padre no era amigo de tu padre, pero sí trabajaron juntos. Me dijo que la comandante Zafiro no es tu madre biológica, y que ella fue asesinada. ¿Cómo reaccionaste cuando eso pasó? — Era un bebé, y ella murió rescatándome de un secuestro que terminó siendo una trampa — Arick estaba empezando a temblar — Te agradecería que no trajeras estos temas ahora que estoy a punto de ver a dos de mis amigos sin vida. — ¿Allecreod también era tu amigo? Siempre creí que solo era compañero de tus padres — Ulrik quería molestarlo con esa pregunta. — Estuve con él un par de veces, e intercambiamos palabras de vez en cuando — Arick valoró siempre la presencia del ryfier — Él estuvo al lado de mi padre en muchas misiones. Habían ido juntos a Tralio a rescatar a tus padres. — Pero no pudieron — Ulrik sentía que Arick la estaba devolviendo — Me los arrebataron y jamás regresaron a mi lado. — De la misma forma en que yo fui separado de mi madre cuando era un bebé, y ella murió tratando de traerme de regreso — Arick no entendía por qué le costaba tanto dejar de hablar de la muerte con Ulrik — Conocemos la pérdida, Ulrik. Podríamos ser empáticos el uno con el otro y no traer estos recuerdos a nuestras mentes. No hay necesidad de hacer más amarga nuestra situación, ¿no lo crees? — Tienes un punto, saber que este planeta será nuestra tumba y que en casa todos nuestros seres queridos están en peligro no es agradable… me callaré la boca, y trataré de cuidar más mis palabras. Tal vez nunca vuelvas a oír algo de mí. Ulrik no se sentía bien consigo mismo, pese a que, tras ver a Arick temblando todavía, supo que había podido ser capaz de tocar fibras sensibles en el cuerpo de su compañero. El recuerdo de la muerte de sus padres, y el hecho de que alguien a quien odiaba intentara compararlas con las de un familiar suyo no hicieron más que enfadarlo. Pese a lo negativo de la situación, podría sonreír respecto a la muerte de Allecreod. Con él fuera del mapa, solo la comandante Zafiro era una amenaza seria para él. Al resto de sus compañeros, pese a tener mejores desempeños en la academia que él, los consideraba dentro de su alcance. — Uno menos, falta una más — Ulrik pensaba en cómo haría para deshacerse de Natasha — Si logro deshacerme de ella, podré asesinar a los demás con tranquilidad. Son capaces de hacerme beber agua potencialmente contaminada o probar comida extraña para garantizar su supervivencia en este sitio. No permitiré que me usen como conejo de indias de esa forma. […] — La muerte de Artem fue en vano… — Valiana estaba recostada en el suelo con su rostro mirando hacia el cielo, sus ojos fijos en el sitio en el cual el destello de su nave desapareció. Winter, Airin y Valiana estaban fuera del bosque. Su posición ventajosa al encontrarse en la retaguardia les dio la oportunidad a los tres para poder escapar de ataques enemigos, y de esa manera, huir del escenario de un posible incendio forestal. Tan pronto como habían logrado ponerse a salvo, tenían pensado esperar por una comunicación oficial para continuar la misión tras reagruparse. Habían recibido el mensaje de Arick, pero temían anunciar que se encontraban fuera del bosque por miedo a cualquier reprimenda. Antes de que se les permitiera hacer alguna cosa más, llegó el aviso de la mujer al mando de la expedición, anunciando el fracaso en la misión y las muertes de Allecreod y Kite. — No fue el único, les pido perdón por haber sido tan egoísta al centrarme solo en él — Valiana pronto miró a su hermano y su cuñada, ambos de pie al lado suyo — Sé que Kite fue su compañero en la academia. Lo querían tanto como llegaron a querer a Iker y Jessica. Y lamento solo hacer foco en Artem. Ustedes también han perdido mucho en esta misión. — No creo que seas egoísta, hermana — Winter se arrodilló para estar cerca de ella — Artem era tu novio. Tenías en mente que nuestro sacrificio para advertir a nuestra gente podría hacer que su muerte valiera la pena. Pero no lo hemos logrado. Fue un error de mi parte haber implantado esa idea en tu cabeza. Lo lamento, estás pasándolo mal por mi culpa. — No, Winter, no fue tu culpa, tú siempre viste las cosas claras — Valiana se lamentó por haber hecho sentir mal a su hermano — Si hubiéramos logrado llegar hasta la nave y mandar el mensaje, todo habría tenido sentido. Pero ahora ya nada lo tiene. Las muertes de nuestros seres queridos nos afectan, y no podemos evitar decir cosas que tal vez no sean tan acertadas, incluso cuando intentamos hacer lo correcto. — Aún… — Airin trataba de encontrar las fuerzas para hablar — Aún seguimos con vida. Y ahora que estamos atrapados aquí, nos necesitaremos los unos a otros más que nunca. Y los que más nos van a necesitar para ser fuertes son tú y Sky… Tan pronto como Airin mencionó el nombre de la joven Delleo, los dos hermanos Lakor se sintieron mal por ella. Ambos, pese a todo el dolor que sentían, se tenían mutuamente en ese momento de oscuridad. Pero Sky lo acababa de perder, y por los dichos de la comandante Zafiro, de una forma horrible ante las manos de Casseirem. Airin era quien más comprendía a su compañera en el dolor. Ella había perdido a su hermano hacía dos años atrás, y pese a que sabía de la historia de Kite y ella, no se atrevería a juzgar su dolor en ningún momento. — Perdón por no consultarlos con ustedes, pero envié nuestra posición tan pronto como la nave despegó — Airin se sentía en la necesidad de hablarlo — Ya no es necesario ocultar el hecho de que huimos cuando el bosque empezó a prenderse fuego. No es tiempo de reproches en el equipo. — Ahora que estamos atrapados aquí, sin un lugar a donde ir… — Valiana se tomó un momento para hablar con los dos — Quisiera saber si es posible ir a buscar a Artem y enterrarlo. No quiero que su cuerpo se pudra en la superficie de ese planeta, ni tampoco dejarlo allí para que algún animal carroñero se coma sus restos. — Necesitaremos suministros si queremos sobrevivir aquí hasta que alguien, sea quien sea, nos pueda rescatar — Winter comentó su situación — Apenas salga el sol, partiré en busca de árboles frutales o animales salvajes. Y al regresar, me aseguraré de enterrar a Artem, Valiana. Eso te lo debo. — Es mi novio, yo debería estar allí — Valiana comentó, apenada de tener que pensar en su pareja de esa manera — Pero tal vez… si es vital encontrar suministros, te retrasaría en tu misión. Yo no soy una soldado. Soy una simple médico. Creo que seré una carga para ustedes. No sé cómo desenvolverme, como rastrear o como pelear. Si me atacan, posiblemente me matarían. Y como todos los medicamentos han quedado en la sala médica, no puedo tratar a nadie. Me he convertido en una inútil para ustedes. — Nunca vuelvas a decir eso, Valiana — Airin recordó el momento en que ella se acercó para ayudarla a superar el dolor de la muerte de Vyon, y quería devolverle el favor — No creas que la supervivencia se basa solo en saber manejar un arma. Tus conocimientos son de gran valor para nosotros, incluso podrías ser capaz de salvar la vida de alguien si se diera la situación. — Dudo mucho que eso sea posible, pero agradezco las palabras de los dos — Valiana apreciaba el no haberlos perdido — Me hacen sentir querida, y eso es algo que me da fuerzas para no derrumbarme… Luego de aquella conversación acerca de sus planes futuros, las pérdidas que habían sufrido hace pocos momentos, y lo que sería su estancia en ese mundo tras haber perdido su nave, el grupo quedó en silencio por un instante. El tiempo transcurrió en la noche, y Valiana terminó lo bastante agotada como para quedarse dormida en unos minutos. El viaje tan largo, y el estrés de estar cerca de la muerte en dos oportunidades, sumado al dolor que sentía, la terminaron por agotar mental y físicamente. Winter y Airin se quedaron montando guardia esperando a que algún compañero apareciera, puesto a que ellos habían enviado su posición. Airin, cuya mente se iba de un lado a otro al pensar en las muertes de Artem, Kite y Allecreod, pronto dio con un asunto que ellos tenían pendiente, y que consideraba que era urgente para ellos. — ¿Ulrik y Nova habrán sobrevivido? — preguntó la joven Utkin a su pareja. — No tenemos noticias que indiquen lo contrario, ¿por qué? — Winter preguntó a su novia. — Si los dos están vivos, incluso si uno de los dos está, significa que quien mató a Jessica sigue caminando entre nosotros — Airin fue la primera en rememorar aquello — Y ahora que estamos condenados a quedarnos aquí, podría ser un obstáculo para nosotros si lo que queremos es sobrevivir. — Maldición, había olvidado que teníamos eso todavía entre manos — las muertes de Artem y Kite lo tenían distraído de aquel tópico — Todavía no hemos podido descubrir quién de los dos es. ¿Crees que sería capaz de atacarnos dada nuestra situación? — Las abominaciones parecían ser casi invencibles y eso no evitó que se lanzara a matar a Jessica — comentó Airin, creyendo que el peligro seguía latente — No sé quién demonios habrá sido capaz de algo así, pero estoy segura de que esto no lo detendrá. ¿Y qué tal si matar para sobrevivir se hace necesario? — Creería que los números nos darían fuerza, pero tal vez lo mejor sea que no bajemos la guardia ante ninguno de los dos — Winter lo consideraba como algo para tener en cuenta. — Lo has dicho a buen tiempo, Nova y Sky acaban de llegar — Airin comentó a su pareja, al mismo tiempo que miraba en una dirección. Winter siguió la mirada de Airin para poder encontrar a las otras dos mujeres soldado del grupo. La llegada de ellas dos causó un poco de sorpresa en ambos, quienes creían que Sky estaría acompañada por Arick, y no por Nova. Pero eso al menos quería decir que Nova, en caso de ser la asesina, no se atrevió a matar a su compañera. Para no separarse de Valiana mientras descansaba, la pareja se quedó quieta en su sitio, esperando por la aproximación de sus dos compañeras. Ni bien ellas llegaron a su lugar, Winter y Airin fueron directo a abrazar a su amiga. — Lamento mucho lo de Kite, Sky… — Winter no tenía idea de qué decir en ese momento — Era un gran amigo, y seguro que habrá sido un buen hermano para ti. Lo que te hicieron… lo que le hicieron a él… No puedo imaginar lo que estás sintiendo. — Sabes que puedes hablar conmigo de lo que necesites, Sky — Airin le ofreció sus condolencias — Conozco el dolor que estás sintiendo ahora. Y te voy a ayudar a superarlo, así como me ayudaron a mí. — Se los agradezco mucho, a los dos… no saben cuánto me hace falta — Sky todavía estaba afligida por la muerte de Kite — No quiero ni pensar en lo que habrá sufrido mientras ese monstruo lo mataba… — ¿Valiana está bien? — Nova quería asegurarse de que todo estaba bajo control con ella. — Cansada y triste por todo lo que pasó el día de hoy, pero no está herida — Winter tenía compasión con ella — Quisiera dejarle un poco más de tiempo para dormir. Despertarla será traerla de nuevo a nuestra realidad. — ¿En dónde están Arick y Ulrik? — Airin temía que la vida de su amigo estuviera en riesgo. — Los dos fueron a ver a la subcomandante Zafiro — Nova se refirió a ella con respeto — Arick quería enterrar a Kite para que Sky pudiera despedirse sin tener que ver cómo dejaron su cuerpo. — Lo entiendo, y fue muy noble de su parte — Winter esperaba esa conducta por parte de su primo — El día de mañana, si fuera posible, yo también voy a enterrar a Artem. Valiana no quiere que dejemos su cuerpo para que unos animales salvajes devoren sus restos. — Este no era el destino que merecían — Sky estaba muy apenada por lo ocurrido — Ninguno de los dos… Ni Jessica, ni Iker, ni Tyson. Ni tampoco Allecreod. — De haber sabido que esta misión terminaría así… Hay tantas veces que quisiera poder volver el tiempo atrás — Airin se expresaba con dolor acerca de todo lo ocurrido. […] — Lamento mucho que hayamos venido a parar aquí, mi pequeño — Natasha abrazó a Arick tras reencontrarse con él — Y lamento que tengas que ver esta escena tan horrorosa. — Lo tengo que resistir, por Sky… no puedo permitir que ella vea así a su hermano — Arick centró su vista en el cuerpo de su amigo — No quiero ni pensar en lo que habrán hecho con sus cabezas… — Casseirem es un conquistador, alguien sin escrúpulos por lo poco que pudimos ver de él — Ulrik se metió en esa conversación de madre e hijo — No dudó en dinamitar un puente o quemar un bosque para matarnos. Esto no fue nada para él, y lo que hará en Edagr si logra llegar hasta allí… Lo lamento mucho, subcomandante, sé que tiene al comandante y a su hijo esperándola. Pero es muy probable que ya nunca más los vuelva a ver… Incluso, a pesar de nuestra situación tan comprometida en este mundo, veo más probable que ellos pierdan la vida antes que cualquiera de nosotros… Sin ofender. A pesar de sus últimas palabras, Ulrik buscaba causar un gran malestar tanto en Natasha como en Arick. Al ver sus expresiones tan fastidiadas, logró darse cuenta de que lo había conseguido. Perturbar sus mentes y hacerlos sentir peor en un momento así era lo único que podía, de alguna manera, subirle el ánimo a alguien como él. Natasha y Arick no se tomaron nada bien aquel comentario, y pese a que sus rostros expresaban un desagrado elevado, en su interior era todavía peor. Estaban empezando a pensar, principalmente Arick, que Ulrik no tenía la suficiente madurez emocional para relacionarse con la gente en momentos así. Buscando poner fin a esa situación, madre e hijo fueron a registrar las escasas tiendas de campaña que los enemigos dejaron atrás. — Tal vez encontremos algo útil para trabajar aquí… — la mujer esperaba que fuera el caso — Al menos tendremos algo para usar como un refugio del viento o de la lluvia. — ¿Crees que papá podrá venir a buscarnos? — Arick trataba de mantener viva la esperanza — Cuando ya no reciba más noticias de nosotros, podría lanzarse en nuestra búsqueda. — Conociéndolo, es muy probable que quiera hacerlo — Natasha pensó en su esposo en aquel momento — El problema es que no se trata de que él quiera, sino de que pueda. Ulrik notó como la líder de la expedición y su hijo lo empezaron a ignorar tan pronto como metió las ideas de su mundo siendo arrasado por Casseirem en su cabeza. Al menos consideró que había logrado su objetivo de causar repulsión en quienes estaban atrapados allí con él, de modo de garantizar que las charlas serían lo más cortas posibles cuando tuviera que lidiar con ellos. El joven Mardh se acercó a los cuerpos de Kite y Allecreod. Humano y ryfier no tenían cabeza, y por lo que se veía, los cortes no habían sido limpios. De las heridas brotó mucha sangre, dado a que el suelo a su alrededor quedó totalmente manchado, y debió tener cuidado de no pisar cerca si quería no ensuciar su armadura. Al mirar más atentamente, pudo ver como los gusanos de aquel mundo ya estaban empezando a apoderarse de los cuerpos de los caídos antes de que se produjera el robo de su nave. — Este será mi destino si ellos me cagan matando aquí — Ulrik sentía asco, por lo que apartó la vista — Mi cuerpo será abandonado, y solo servirá para alimentar a estos repugnantes bichos… Estoy seguro de que a Zig le gustaría traer los cuerpos de los comandantes a este sitio si tuviera la oportunidad de asesinarlos.
Un saludo, amigo mío. Después de haber terminado recientemente la parte IX (que fue buenísima ), el comienzo de esta parte final empieza asentando la realidad: el grupo está atrapado en el planeta de los motrinos y Casseirem ya se fue con la nave, probablemente en dirección a Edagr. Un comienzo que ha sido bueno, aunque no dudo de que las cosas están por ponerse más picantes con el paso de los capítulos... Sea como sea, toca comentar este. Al inicio vemos como Arick se ve rodeado por el fuego consumiendo el bosque mientras busca a sus seres queridos, logrando encontrarse rápidamente con Sky. Arick parece tener un ataque de tos que ya viene ocurriendo desde que se cayó al río en el planeta de las abominaciones, y bueno, conociéndote... algo le pasa . La pareja decide intentar contactar con el resto de sus compañeros mediante el envío de un mensaje, mientras al mismo tiempo pero en otra zona del bosque, Nova se ventila a un par de soldados enemigos como si fuese Rambo. Y eso me hace pensar, si Casseirem iba a irse en breve con la nave, ¿por qué dejó atrás a esos soldados? Seguramente serían aquellos a los que no les caía bien y vio oportunidad de abandonarlos ahí, porque sino no lo entiendo . En esto que aparece Ulrik, encontrándose con Nova y recibiendo por parte de ésta una hostilidad más que lógica, pues estaban juntos antes del ataque y porque el bobo repelente se fue a un lado solo, no pudieron cubrirse las espaldas mutuamente. Por suerte para ambos, logran encontrarse con Arick y Sky, quiénes han escuchado a Ulrik soltar pestes de ellos, algo que a su vez ha activado la neurona de detective en Arick para empezar a hilar un diálogo pasado de Noak con los pensamientos proyectados de Ulrik. Tremendo, este chico es todo un pro a la hora de deducir las cosas . Acto seguido pasamos a ver como Natasha les habla, comunicándose con todos mediante su mensaje, indicando que ha llegado al lugar de la nave (Arick, Sky, Ulrik y Nova la ven irse en el cielo ) y que ha encontrado a Allecreod y Kite muertos y decapitados. Una escena dantesca que sin duda impacta fuertemente en Sky, ya que acaba de perder a su hermano. Mientras Ulrik celebra en su interior, a lo largo de todo el capítulo, que sus compañeros sufren, Nova y el resto tratan de apoyarse mutuamente, algo que empieza a evidencia un claro distanciamiento de Ulrik con el resto, lo que sin duda no es bueno para él. En la siguiente escena vemos a Valiana, Winter y Airin, visiblemente afectados y apenados por las muertes ocurridas y por lo que significa quedarse abandonados en dicho mundo. Valiana se duerme más por el cansancio que por otra cosa y la pareja aprovecha para recordar que siguen teniendo a un asesino entre ellos, debatiéndose entre Nova y Ulrik. Precisamente, la chica aparece con Sky gracias a que Airin mandó su posición a sus compañeros. Airin le ofrece su apoyo a Sky ya que ella sabe lo que es perder a un hermano... Momento triste, sin duda. Finalmente, Arick y Ulrik se encuentran yendo en dirección hacia donde está Natasha y los cadáveres de Allecreod y Kite. El mini repelente (que ha sido un puto repelente durante todo el capítulo) decide que es buen momento para hablar de muertes pasadas sobre personas especiales para Arick, además de las muertes recientes, algo que el joven Lakor no duda en echarle en cara e incluso le suelta alguna pullita (bien hecho, bebé ). Ulrik sigue en sus trece con hacer sentir mal a Arick y no varía en su estrategia cuando se encuentran con Natasha y le suelta el comentario más inútil que alguien podría soltar en una situación así, diciéndole que seguramente Ace y Azel van a morir incluso mucho antes de que ella y los demás mueran en el mundo de los ga... digo, motrinos . Natasha y Arick deciden ignorar al retrasado de Ulrik mientras éste se monta una peli en su cabeza sobre que van a querer usarlo de conejillo de indias dándole a probar agua o comida del planeta... No sé si se llevó porros a la expedición, pero por suerte se quedaron en la nave y no podrá fumar más mota de esa. En fin, amigo, buen capítulo en líneas generales para dar comienzo a la parte X y última de esta gran historia. Estoy deseando ver como avanza y que ocurre con Casseirem al llegar a Edagr y obviamente con el grupo en el planeta motrino. Nos vemos en el siguiente, que espero que sea pronto. Un abrazo enorme.
Saludos. Aprovecho la ocasión para publicar el segundo capítulo de esta parte final de la historia. Pasan los días, pasan los capítulos, y cada momento que pasa nos acerca más y más a la que será la publicación del capítulo final de esta historia Pero no es tiempo de adelantarse todavía. Quiero agradecer, como hago siempre que puedo, a mi gran amigo Manuvalk quien ha mantenido su interés y participación en esta historia desde el día 1, y me alegra que, 9 años después, el capítulo 1 de la parte X le entusiasme tanto como el 1 de la parte I. Agradezco también las juntadas que solemos hacer por discord para leer en simultáneo, y los intercambios que vienen después. Por falta de tiempo, no he podido actualizar guía ni cronología, pero sin falta lo haré en la próxima ocasión. Sin más para decir, les dejo con la lectura. De un mundo hacia otro: Ace se levantó de su cama con un gran bostezo. Desde el día en el que recibió la noticia de que su hijo fue encontrado a salvo, pudo dormir mejor. Las noticias de las muertes de dos de los soldados en la misión, en el intento por rescatar a Arick, pese a que le pesaban un poco, no eran un verdadero impedimento para que pudiera irse a dormir plenamente. Ace tomó su teléfono móvil para revisar si tenía alguna novedad, pero este no mostraba absolutamente nada. Una sonrisa le invadió el rostro, y así, el comandante Lakor salió de su habitación y se fue a desayunar sin prisa. Al llegar a la mesa de su sala, se encontró con Azel. Su hijo ya tenía una taza de leche caliente servida en la mesa con un paquete de galletitas de chocolate abierto y lleno hasta la mitad. Cuando escuchó los pasos de su padre aproximándose a él, apartó las galletitas de su sitio y las colocó cerca del asiento que su padre siempre tomaba al desayunar. — Buenos días, Azel — Ace saludó con alegría a su hijo — ¿Listo para otro día de escuela? — Tan listo como se puede… — el más joven entre los Lakor no sonaba muy animado, y no devolvió el saludo — Papá… ¿no te ha llegado ninguna llamada de Noak? — ¿Noak? — Ace tenía curiosidad al respecto, ya que su hijo pocas veces preguntaba por él — No. Siempre reviso mi teléfono antes de acostarme y después de levantarme. No hay nada de él. ¿Por qué? — Hana y yo quisiéramos vernos, pero ella me dijo que ha estado muy ocupado — Azel recordaba las condiciones impuestas por el padre de su amiga para encontrarse — Pero no es por eso… Es solo que, cuando le dije a Hana que Arick había desaparecido, le pedí que hablara con él para que reconsiderara todo y te llamara. Esperaba que un gesto como ese pudiera cambiar la relación que tiene contigo y con nosotros, y que, después de eso, todo fuera más fácil para mí. — Mira, Azel, te dejaré revisar mi teléfono para que veas que no he mentido, aunque sé que no piensas que soy un mentiroso — Ace le pasó su teléfono desbloqueado a su hijo. Azel, sin ápice de esperanzas, tomó su teléfono y empezó a recorrer los mensajes y llamados que le habían llegado a su padre, más para ver si hacía bien en matar sus esperanzas o no. Su padre pudo notar una mueca de descontento cuando su hijo le devolvió su teléfono. Estaba claro que el pasar tanto tiempo sin ver a su amiga era difícil, más luego de haber pactado que se podrían encontrar de vez en cuando. — Si Hana te dijo que Noak está ocupado, tal vez lo mejor sea que no lo molestemos — Ace quería que su hijo lo entendiera — No fuimos muy bien tratados cuando fuimos a su casa. Yo, principalmente. No te sientas mal, no es un reproche. Y no es culpa nuestra. — Es que me siento mal, papá, extraño a Hana — Azel empezó a molestarse — No soporto más estar tanto tiempo sin verla. Hablar con ella por llamada me gusta, pero quisiera ir a pasear con ella alguna vez. No tenemos mucho tiempo para nosotros… Y ella… tengo miedo de que otro chico aparezca. — Ella te quiere, yo lo sé — Ace sabía que animar a su hijo le sería difícil, ya que él tuvo muchas restricciones emocionales a causa de su crianza con Morris, por lo que no recordaba conductas suyas de ese estilo — Puedes contar con eso. — ¿Y si empieza a querer a alguien más? — Azel temía que ese fuera su destino — El tiempo ayuda a que la gente olvide y siga adelante… — Azel miró a su padre directo a los ojos — Papá… tú me contaste que antes de mamá, amaste a una mujer, la madre de Arick… Pero el tiempo pasó y pudiste seguir adelante. ¿Qué evitará que Hana me olvide? ¿Y que pueda seguir adelante sin mí? — Sabes que no puedes hablar de Agustina de esa manera, ni siquiera, aunque estés enojado — Ace le recriminó eso, aunque no sería tan severo — Yo la amé, y la sigo amando aún el día de hoy. Seguí adelante porque ella fue alejada de mi vida, y no pude recuperarla. Tú y Hana siguen aquí, y pueden tener oportunidades para estar juntos si eso es lo que quieres. — Su padre no nos lo permite — Azel se sentía mal al pensar en que hizo enojar a Ace — Si un día voy a verla sin avisar y él lo descubre, se asegurará de que nunca más me vuelva a ver en su vida… — Perdóname, hijo, sé que es difícil no poder estar al lado de la persona que quieres, pero no puedo hacer mucho más — Ace pensó al respecto — Ven. Te voy a llevar a la escuela. Me haría bien dar un paseo, no quisiera dejar que te fueras tú solo. — Está bien, papá, gracias — Azel apreció eso, ya que sentía que tendría oportunidades de pedir disculpas por haber nombrado a Agustina — ¿Me ayudarías a organizar mis libros? […] Louryth entró directamente en la casa de su compañero y líder de la oposición que habían fundado juntos para embarrar la imagen de los comandantes del ejército. Noak la vio contento, y no pudo evitar preguntarle cómo le había ido en ese encargo. — ¿Hana dijo algo mientras la llevabas a la escuela? — preguntó, empezando a apartar la vista de su computadora, dejando de simular que estaba lleno de trabajo. — No le ha gustado que no vinieras, esa chica te adora — Louryth le respondió, comentando lo que logró llegar a juzgar en ella — Me preguntó cuatro veces si no era posible que yo hiciera tu trabajo, para que así tú pudieras llevarla al colegio. Se ve que no le gusta demasiado ir conmigo. — Tienes que saber entenderla, es una adolescente — Noak habló en defensa de la chica — Ella aprenderá a llevarse bien contigo, y a que estés en casa. Solamente no tenemos que enfocarnos en que te vea como un reemplazo de su madre. — Nunca intentaría tomar el lugar de otra mujer, Noak, y eso lo sabes — Louryth se mostró un poco seria al ser mencionado ese asunto — Si tu hija piensa eso, quiero que te comprometas a hacérselo entender. — Será difícil para mí meterle ideas en la cabeza en esta edad, ya que ella me odia por prohibirle que se junte con el menor de los Lakor — Noak pensaba en los problemas ocasionados por el menor de los hijos de Ace. — El amor juvenil tiene fama de ser estúpido y lioso — la mujer recordaba años pasados en su vida — Cuando Ulrik regrese de esa misión, nuestro objetivo estará más cerca de concretarse. Ella verá la misma verdad que todos, y sabrá que no le convenía estar cerca de ese chico. Y te lo agradecerá. Es un proceso, y hay que esperar a su realización. — Bueno, entonces sabrás que convencerla de que no estás aquí en reemplazo de Gina es difícil — Noak opinaba sobre el asunto — Ella es… — Puedes convencerla de que no soy su reemplazo, ni su nueva madre… soy una persona que cuidará de ella si hace falta. Y eso no depende de ninguna misión. Solo de ti. Noak notó cierto tono de hostilidad en el momento en que su compañera le dijo esas palabras. Eran pocas las ocasiones en las que Louryth se mostraba así con él, incluso en los días en que su grupo independiente tenía dudas sobre el objetivo de la misión, le era más fácil lidiar con ella. El exsoldado, viendo la expresión de molestia que se formó en su rostro, se aproximó a su compañera y la abrazó, acercando su cabeza a su pecho, en señal de que podría descansar de lo ocurrido. Ambos adultos permanecieron allí parados en silencio por un largo rato, momentos en los que sus mentes pensaron en la menor de edad de la casa. […] — Algún día me gustaría que saliéramos juntas a hacer una actividad — Louryth habló gentilmente con la joven Jensen — Hay un grupo de gente dedicada a restaurar películas viejas que se hacían mucho antes de que tú nacieras, para que las nuevas generaciones puedan verlas, a pesar de haber desaparecido… Las exhiben en un pequeño cine improvisado. Podría ser divertido. La caminata entre la mujer que vivía junto a su padre y la joven Jensen al colegio no era de lo más amena para la adulta. Perdió la cuenta de todas las veces que Hana le preguntó si no podría quedarse en casa y hacer el trabajo de su padre para que así él fuera quien la llevase al colegio. Pese a eso, no quería darse por vencida para intentar ganarse a la hija de su pareja. Sin embargo, no llegó respuesta alguna de la chica. — ¿No te gusta la idea de salir al cine? — Louryth pensó que quizá se equivocó al decir eso. — Me gustaría ir, pero con mis amigos, no contigo — Hana le recriminó con enfado — Te he visto hoy a la mañana. Abrazaste y besaste a mi padre en el desayuno de la misma forma en que lo hacía mi mamá. Tú no eres mi mamá. Y no quiero que me trates como si fuera tu hija. — Hana, cariño, yo voy a empezar a pasar mucho más tiempo con tu padre, pero jamás seré un reemplazo para quien era tu madre — Louryth buscaba una forma de empatizar con ella, y que ella hiciera lo mismo de su lado — Tu padre me dijo todo sobre ella. Tú y ella estuvieron mucho tiempo juntas en lo que quizá fueron sus últimos momentos. Sé que la amas, y un amor así no se puede reemplazar. — No hables de mi mamá, no estabas allí cuando murió — Hana se lo tomó muy personal. — No, pero también perdí gente en esa misión, Hana… no eres la única que sufrió por lo que hicieron los comandantes. Y no eres la única que puede juzgar el dolor de los demás. Esas palabras acabaron por sentenciar cualquier intento de conversación que pudiera haber entre las dos. El viaje de Louryth hacia la escuela de la menor de edad no resultó como esperaba, y todavía le quedaba tiempo para terminar, más el viaje de regreso a casa. La mujer tuvo que contener sus instintos de violencia cuando, al llegar a la puerta de entrada del establecimiento, Hana se apartó de su lado a toda velocidad dándole solo una mirada de enfado. No se sentía bien consigo misma al tener deseos de golpear a la niña, pero no podía evitar que pensamientos negativos cruzaran su mente. […] — Papá… no sé si Ace, o Gwyn o Thomas han hablado contigo — la joven Jensen estaba un poco asustada de dirigirse a su padre nombrándolos a ellos — Pero Arick desapareció… Si algo malo le pasó… — Nadie habló conmigo, Hana, y yo tampoco les hablé — Noak cortó la conversación en ese momento — ¿Qué tiene que ver eso contigo? — Azel se siente mal, y lo entiendo — Hana tenía lágrimas en los ojos, y su padre las notó — Yo pasé mucho tiempo separada de Cade, y luego… él… Noak se acercó a su hija, sentada en el borde de su cama, para poder abrazarla y darle consuelo. Habían pasado dos años, pero era difícil para ella el seguir hablando sobre su hermano. Y para el hombre, el dolor era muy intenso también. Al momento de entrar en contacto con ella, la niña rompió en llanto en sus hombros, liberando todo el miedo que sentía. — Me gustaría estar al lado de Azel — Hana expresó sus deseos — Sé lo que él siente en este momento, y me gustaría poder estar allí. No tiene por qué pasar por esto solo. Y yo puedo ayudarlo a que sea más sencillo para él. — Bueno, sé que tu amigo se siente mal, pero eso no es una excusa para que hagamos a un lado las reglas que hemos puesto — Noak no daría el brazo a torcer — No permitiré que lo veas en otro sitio que no sea este, o cuando yo esté fuera de casa. Y ahora, lamentablemente, estoy con bastante trabajo. Lo siento, Hana, pero vas a tener que mandarle fuerzas por mensajes del móvil. — No siento que sea suficiente — Hana quería convencerlo de cambiar su actitud. — Si él valora tu amistad, incluso una sola palabra que venga de ti será suficiente para él — Noak buscó evitar la discusión por más tiempo — Así funcionamos los hombres. Somos capaces de aferrarnos al más pequeño rayo de esperanza y usarlo para iluminar nuestra mente… Mándale un saludo por tu teléfono. Si Azel te quiere como dice, entonces, eso lo alegrará. Si desea verte en persona es porque no te quiere a ti, lo que quiere es tenerte, y no dudaría en cambiarte por alguien más cuando lo haya conseguido. Confía en tu padre para estas cosas. Yo ya tuve tu edad hace años, y recuerdo muy bien cómo los pasé. […] — El timbre — comentó Louryth, totalmente desnuda en la cama de Noak. — Puta madre, ¿quién carajo será? — se preguntaba el hombre, en igualdad de condiciones que su pareja. Gracias al sistema de vigilancia interconectado de su casa, Noak pudo acceder a las imágenes captadas por las cámaras de vigilancia sin la necesidad de levantarse de su lugar. Desde su lugar, Louryth se preocupó cuando vio una mueca de desagrado formarse en el rostro de su pareja. Algo confundida al respecto, la mujer eligió abrazarlo. — Es Ace… no puede ser más inoportuno, sabe que no lo quiero ver ni en fotos — Noak maldecía en sus interiores — ¿Qué mierda quiere? — Él es muy orgulloso como para necesitar tu perdón, no tiene que ver contigo — Louryth dijo lo primero que se le vino a la mente — Tiene que ver con su hijo y tu hija. — No tengo nada que discutir con él, y menos si está relacionado a mi hija — Noak lo tenía bastante claro — Dejaré que se quede parado ahí hasta que se canse y se vaya. — ¿Y si no se va? ¿Y se hace la hora de ir a buscar a tu hija? La pregunta formulada por Louryth puso en jaque al exsoldado. Sabía lo insistente que podía llegar a ser Ace, y lo que ella decía tenía sentido. Si Ace no se apartaba de la puerta, tendría que lidiar con él cuando fuera el turno de irse a buscar a su hija a la escuela. Podría prohibirle la entrada a su casa, pero en una calle pública no se lo podría despegar sin recurrir a gritos o a la violencia, cosa que le gustaría evitar. Decidido a apartarlo de su día, Noak se levantó y empezó a vestirse, todo esto ante la mirada de Louryth, que no dejaba de apreciar cada parte del cuerpo de su pareja. Con una sonrisa, ella le dijo a Noak todo lo que sentía por él. Noak no se dio cuenta de que ella lo estaba observando hasta que terminó, y al hacerlo, le lanzó un beso. Cerró la puerta de su cuarto y dejó a Louryth descansar mientras él se iba a enfrentar con quien consideraba un enemigo. Noak se aproximó a la puerta y la abrió, saliendo rápido antes de darle oportunidad a su excompañero de que pudiera echar un vistazo a su casa, en especial a su computadora de trabajo, la cual estaba apagada en aquel momento. Lo necesitaba si quería sostener su farsa. — ¿A qué viniste? — Noak no estaba nada feliz, tanto que supo que Ace entendería por qué omitió sus saludos. — ¿Podemos hablar? — Ace tampoco mostró educación para con él — No sobre ti o de mí… Quiero hablar sobre Azel y Hana. — No he prohibido que Azel y Hana se vean, Ace, solo quiero que sea ante mis ojos — Jensen se lo dejó muy claro — Estoy ocupado, y no quiero distracciones. Si te hace sentir mejor, o a él, no dejo que otras amigas o amigos de Hana la visiten. — Pero a ella sí la dejas ir a visitarlos a ellos — Ace supo que no era justa esa última frase. — Los padres de los amigos de Hana no causaron la muerte de mi esposa y mi hijo — Noak lo atacó directamente con aquellas palabras — Me siento cómodo dejando que mi hija visite a hijos e hijas de contadores, botánicos, ingenieros y doctores antes de dejarla sola en la casa del hombre que ordenó que mi esposa se quedara a esperar su muerte. Y no pongas esa cara, hijo de puta, porque lo sabes muy bien… Ace apretaba los dientes, y sus ojos reflejaban una gran ira acumulada. El paso de los años no hizo que Noak viera las cosas desde otra perspectiva, y seguía juzgando lo ocurrido con Gina y el rol del comandante de ER en esa muerte con la misma o quizá más severidad. El comandante tuvo que aguantar sus ganas de insultarlo, puesto a que no tenía forma de discutir con él sobre ese tema sin perder. — Mi hijo no estuvo presente cuando eso pasó, Noak — Ace decidió no atacar a su excompañero, sino defender a su hijo — Mi hijo y tu hija solo eran estudiantes cuando esta tragedia ocurrió. Sabes que yo no eduqué a ningún monstruo. Entiendo que no dejes que Hana venga a mi casa, porque a mí me ves como el demonio. Pero Azel no tiene por qué seguir permaneciendo tiempo lejos de su amiga. — Y se volverán a ver, cuando mi trabajo me deje un poco en paz — Noak se fue por ese camino — Lo quiero vigilado cuando esté con mi hija. — ¿Y por qué no permites que venga a visitarla cuando ella está con sus amigas? — Ace buscó alguna alternativa posible — No tienes por qué estar encima de él todo el tiempo. Puedes hablar con los padres de sus compañeras para que te cuenten todo lo que sus hijas te digan. ¿De verdad te hace feliz hacer tantas reglas para que mi hijo y tu hija tengan dificultades para verse? ¿Crees que eso hará feliz a tu hija? ¿Le has preguntado lo que siente sobre ti? — Lo que me importa es que esté a salvo, y no lo que sienta sobre mí — Noak le dejó enmarcada su prioridad — Ella tiene que estar conmigo cuando un Lakor esté cerca de ella, porque yo sé bien lo que son ustedes. Y no me importa lo que digas de tu hijo, fuiste tú quien lo ha criado. ¿No es un monstruo? Entonces, lo será. Sé que él planea meterse en una academia militar, porque Hana me lo ha mencionado. Tú serás su ejemplo. Eso me basta para saber que no tengo que dejar a mi hija sola con tu hijo. Y nada que me digas lo va a cambiar. Para alguien que sacrifica gente para mantener a salvo a su familia debe ser difícil aceptar cuando los demás no nos alineamos para contribuir a lo que tú quieres. Bueno, esa es una parte de la vida. Y me alegra que no estés exento de vivirla. — Veo que no tiene caso que sigamos hablando de esto — Ace agachó la mirada al suelo, con deseos de decir solo una cosa — Creo que esto es todo lo que puedo resistir de ti, Noak. Cada vez que te veo, me insultas o me atacas físicamente. No percibo que se acerque algún cambio, así que he decidido que no haré esto más tiempo… — ¿Entonces? — Esta fue nuestra última conversación — el comandante lo tenía en claro — Y si es posible, nunca nos volveremos a cruzar o a ver… Pero quiero que grabes en tu mente mis últimas palabras hacia ti. — ¿Y cuáles son? — Noak estaba intrigado. — Este es tu juego, y son tus reglas… Ella te odiará por esto, y será tu culpa. No vendrás a mi casa, ni a mi trabajo, o siquiera a mis mensajes a culparme cuando Hana ya no quiera verte nunca más o incluso llevar tu apellido. Porque te resulta muy fácil tirarme mierda por todo. Pero no lo harás por eso. Recuérdalo. Sin más gestos o palabras de despedida, Ace le dio la espalda a quien más de una vez luchó a su lado, dispuesto a cumplir su acuerdo de jamás volver a cruzarse en su vida. Al comandante Lakor le hubiera gustado irse de allí con una buena noticia para su hijo, pero fue una pelea que no pudo ganar. Su premio de consuelo fue haber entregado el mensaje que estaba claro inundaría de preguntas la mente de Jensen. Cuando Noak entró a su casa, no pudo evitar pensar en esas palabras de Ace cuando cerró la puerta para mantener su hogar seguro. La charla que tuvo Hana con él en favor de su amigo, más el disgusto de haberse ido a la escuela con Louryth estaba empezando a preocupar al exmilitar. — ¿Será que ese malnacido no se equivoca nunca? — Noak temía estar recorriendo ese camino — ¿Hana podría odiarme por mis intentos de protegerla? Antes de tener cualquier tipo de ataque, Noak se tomó una pausa para respirar profundamente. Por un momento, se había olvidado de todo lo que él estaba haciendo con sus compañeros. — Ulrik completará su misión, y Hana te odiará a ti y a tu hijo antes de que me pueda odiar a mí — Noak esperaba paciente por novedades de su infiltrado — Y tal vez te equivocas al pensar que no nos volveremos a ver… La próxima vez que te vea, será cuando entierren tu cuerpo… Si es que Zig deja algo de ti para cuando haya terminado contigo. […] Ace estaba acudiendo a su trabajo en el cuartel general tras la visita que hizo a Noak. Tuvo que tomar un vehículo para poder hacer más corto el viaje entre Himmel, sitio donde habitaba Noak, y Skymning, lugar donde tenían instalado su cuartel. Manejaba con precaución en la calle, de modo de no pasar muy cerca de los civiles, ya que no deseaba estar envuelto en algún accidente. Justo cuando su mente pensaba en esas cosas, su dispositivo móvil empezó a sonar. Detuvo su auto para no cometer la imprudencia de verlo y manejar al mismo tiempo, y fue así como notó que estaba siendo llamado por el nuevo subcomandante de Exploración y Rescate, al menos en Edagr por ausencia de su esposa. — Sargion, soy yo, tuve que hablar con un “amigo” — Ace puso énfasis en la pronunciación de esa última palabra — Voy de camino, perdón si fue sin avisar. Planeaba hacerlo si se me pasaba la hora habitual de llegada. — Comandante, ¿está con alguien ahora mismo? — preguntó el subcomandante de ER, algo agitado al hablar. — No, estoy solo en mi vehículo, ¿por qué? — Ace sentía como le temblaban las piernas ante esa manera de hablar de su colega. — Venga al cuartel general, y entre usted solo — Sargion fue muy severo con esas instrucciones — No llame a nadie más, ni siquiera a alguien de extrema confianza. — ¿Por qué? — Venga al cuartel general, no diremos más nada por este medio — Sargion cortó inmediatamente después. — Mierda, ¿y ahora? Ace no podía evitar quejarse de lo mal que había ido su día hasta aquel momento. Desde que había despertado, lo más leve que le pasó fue la discusión surgida con Azel a raíz de que este mencionara a su primera esposa. Temiendo que pudiera ser algún incidente con el grupo de militares rebeldes, Ace tuvo que apresurar el paso lo más que pudo para llegar por fin al cuartel general y teniendo el cuidado de no cometer un error con el vehículo que había tomado. […] La tensión reinaba en el interior del cuartel general. La comandante Gwyn Fairin y Thomas Delleo estaban allí, junto a Sargion Norup, dos mujeres pertenecientes a la rama de DCT y un hombre que pertenecía a ER. También estaban siendo acompañados por un total de dos ingenieros militares, quienes colaboraban a favor de la milicia sin estar afiliados a ella, compañeros en su momento del fallecido Nick Mardh. Cuando la puerta se abrió, el único que entró a la sala de comandos fue Ace Lakor. Acto seguido, el comandante la cerró y se aseguró de que nadie pudiera ingresar al lugar. Tal y como Sargion le indicó, hizo acto de presencia estando totalmente solo. Ver las caras de los demás no lo llenó de esperanzas, todo lo contrario. — Sé que quizá esto termine valiendo poco, pero buenos días — saludó con respeto a todos los que estaban allí. — Buenos días, comandante — los soldados de rango inferior lo terminaron saludando. — Buenos días, Ace — Gwyn decidió responder a su amigo — Espero que no reacciones mal cuando te cuente lo que tengo que decirte. — ¿Qué ha ocurrido? — Ace estaba harto del misterio. — Recientemente, nuestros sistemas han detectado que la nave que enviamos a salido del planeta “Maugmin” creo que era — Thomas habló con la información disponible — Pero no hemos recibido ningún intento de comunicación por parte de la subcomandante Zafiro, Allecreod o algún otro soldado. — Por eso intentamos mandar mensajes, para comprobar el estado de las máquinas — siguió uno de los ingenieros — Los mensajes iniciales llegaban, o eso detectó el equipo que tenemos aquí. Pero no fueron respondidos… El problema está con los siguientes mensajes que enviamos. Nuestro equipo detecta que ya no alcanzaron la nave. — Maldita sea, ¿antes del despegue o después del despegue? — Ace preguntó, creyendo que algo raro podría haber ocurrido con el equipo. — Después… — el ingeniero retomó la palabra — La comandante pidió… — Como no se comunicaron, lo intentamos nosotros, y ese primer intento funcionó, aunque no respondieran — Gwyn interrumpió, comentándole la orden que había dado — Pero que los segundos intentos no hayan funcionado… — ¿Podemos tomar el control del sistema de cámaras para ver qué hay en la nave? — Ace preguntó, con una gran preocupación — Sé que hacerlo sin autorización de mi esposa es una violación a su privacidad, y que, si no hay cómo comunicarnos con ellos, no sirve de mucho. Pero para que podamos revisar su interior. — Es por eso por lo que queríamos hablarte, Ace — Thomas también compartía sus emociones — Las cámaras interiores de la nave fueron destruidas. No sirve ninguna. Solo vemos mensajes de “cámara desconectada” cuando lo intentamos. — ¡Puta madre! — Ace no podía evitar gritar para desahogarse — ¿Cómo es posible esto? ¿Quién está a bordo de nuestra nave? — No tenemos forma de saberlo, Ace, pero sí hay algo que podemos saber… — Gwyn agachó la mirada y se puso a mirar el suelo — Les pedí que rastrearan e identificaran la posición de Sky utilizando el chip que tiene… La nave ha salido de Maugmin, pero ella no. Según lo que nuestras máquinas han detectado, ella todavía está en ese planeta. Viva o… La mujer no se atrevió a completar aquella frase, cosa que terminó por sepultar cualquier esperanza que quedase allí de recibir una buena noticia. Ciertamente, cuando Ace se puso a pensar en todas las posibilidades que implicaba el armar un rompecabezas con la información recibida, ninguna de ellas le había gustado. Thomas se acercó a su esposa, y ambos compartieron un abrazo para darse fuerza. Sus dos hijos habían llegado con vida a su planeta a bordo de una nave que había partido desde allí, pero sin Sky a bordo por lo menos. Ace vio sus rostros, y entendió su dolor, incluso lo compartía. Su esposa y su primer hijo estaban allí. Y debido al incidente de Arick en el planeta Avskyelighet, su rastreador no emitía más señales, por lo que ambos eran una incógnita para el comandante en ese momento. — ¿A dónde irá esa nave? — Sargion se preocupaba — ¿Quién la tiene? ¿La tendrá alguien de los nuestros? ¿Cómo es que cortaron comunicaciones? — Muchas preguntas, y no podemos hacer nada más que teorizar… — Ace dio un golpe de puño a una de las paredes que estaba a sus espaldas. — Si tan solo no hubiéramos perdido a Xorxaik, él siempre nos sacaba de esta clase de apuros — Thomas se expresaba con lástima por su ausencia — ¿Y si Dreim era un monstruo y todo lo que dijo Olzac fue una trampa? ¿Y si Dreim nunca existió en primer lugar y es la gente de Olzac la que tomó nuestra nave? — Ahora mismo lo que importa es saber cuál es nuestro próximo paso — Gwyn buscaba la opinión de Ace — En esa nave, ellos tenían información de Edagr. Si Olzac vio lo suficiente, sabrá accederla. Y si sabe interpretarla, sabrán nuestra ubicación. — Si vienen hacia aquí, tendremos un combate, ellos de seguro saben que responderemos con hostilidad — Sargion estaba mentalmente preparado para la acción. — Lo haremos, pero con cuidado — Ace sonó convencido al decir eso — No sabemos si alguno de nosotros viaja en esas naves como rehén, o peor, si tienen a los nuestros como rehenes en su mundo… Cuando vengan a este sitio, los estaremos esperando, y así sabremos a qué nos enfrentamos. — Tendremos que preparar los sistemas de defensa, y ensayar los protocolos de emergencia con los nuevos soldados que no habían luchado junto a nosotros en el ataque de la Sociedad Galáctica — Gwyn pensó en aquella situación — No sabemos si tienen tecnología escondida para cortar nuestras comunicaciones. — Y elegir puntos estratégicos para refugios, de modo que la gente esté lista para ser evacuada en caso de ataque — Thomas supo que sería mucho trabajo, y el tiempo era limitado — Estarán aquí en menos de dos semanas. Hay que actuar, y tener cuidado de que esos infelices que tratan de sabotearnos no nos la compliquen. Ya tenemos bastante con la incertidumbre. — Por eso quería poca gente en esta sala, solo los que ya sabíamos lo que ha pasado con la nave — Gwyn sentía que había hecho lo correcto — Y no comunicaremos nada a los soldados hasta que ya tengamos el plan decidido. No quiero que propongamos puntos estratégicos y que algún espía empiece a mandar merodeadores a ellos. Mientras menos gente sepa lo que está pasando, mejor. Al menos hasta que lo tengamos todo resuelto. — Estoy de acuerdo contigo, Gwyn, es la mejor forma de proceder — Ace elogió el esfuerzo hecho por su compañera — Nos moveremos sin comunicar nuestros próximos movimientos. No le daremos al enemigo la oportunidad de sabotearnos ahora. […] La noche había caído en el planeta Edagr, y Ace acababa de regresar a su hogar. Un vehículo militar siendo conducido por un soldado de ER se estacionó en frente de la casa del comandante. Este se bajó del asiento del acompañante, dejando la puerta abierta y permitiendo que se viera que en la parte trasera del auto había dos hombres y una mujer, también de la misma división a la que pertenecía Ace. Todos los soldados se quedaron viendo como Lakor entraba en su casa. Ace encendió cada luz posible y fue hacia la habitación de Azel. El joven Lakor, quien había regresado a casa solo desde el colegio y no había visto a su padre en todo el día, se encontraba dormido en su cama, sabiendo que el sistema de seguridad de su casa lo protegería del peligro. — Azel, despierta — Ace empezó a sacudir a su hijo con suavidad para no asustarlo, pero deseando que estuviera de pie pronto — ¡Azel! — ¿Papá? — su hijo se sorprendía de verlo llegar así — ¿Dónde estuviste todo el día? Te extrañé para cenar. — Estuve ocupado, hijo, y vine aquí para decirte algo importante — Ace mantenía un tono serio en esa conversación — Levántate y vístete. Y toma todo lo que quieras llevarte. — ¿Por qué? ¿A dónde vamos? — Azel empezó a asustarse por esa forma de hablar de su padre. — Al espacio exterior — Ace fue directo con él — La nave donde se fueron tu madre y tu hermano ha partido del planeta en el que se encontraba, pero ni ella ni tu hermano nos han enviado mensajes, y, además, los sistemas han sido destruidos. Por lo que sabemos, Sky está en ese mundo. Iremos a buscarla y a todos los que han quedado con ella para asegurarnos de que están bien. — ¿Mamá y Arick están con ella? — Azel preguntó por quienes más le importaban — ¿Y qué hay de Winter, Kite y Valiana? — Si ellos están ahí, los salvaremos también — Ace se mantenía firme pese al miedo — Pero debemos darnos prisa. Tengo el presentimiento de que algo muy malo ha ocurrido en ese mundo, y que cosas peores van a terminar ocurriendo si no tenemos la oportunidad de evitarlo. — ¿Nos iremos solos? — Azel le preguntó, queriendo saber si irían acompañados. — No, nos acompañarán soldados que he seleccionado específicamente para una misión como esta — Ace sujetó los hombros de su hijo — Iremos en silencio. No podemos darnos el lujo de que el enemigo descubra nuestros pasos. Solo nosotros sabemos que nos estamos por ir. Nadie más lo sabe, y por supuesto, cuando se enteren, tardarán mucho más en saber que tomé la decisión de llevarte conmigo.
Hola, amigo. Buen segundo capítulo, esta vez con el pov de Edagr para ponernos bien al día de cómo están las cosas por allí tras todo lo acontecido. Como siempre, un lujo poder disfrutar de nuestras clásicas leídas en simultáneo, las cuales espero que sigan presentes por mucho tiempo . Sin más que decir, paso directamente a comentar el capítulo por partes. Buen comienzo de capítulo, con Ace levantándose de dormir con relativa tranquilidad (ya sabiendo que Arick está bien y demás) hasta que se encuentra con su hijo pequeño, quien está desayunando y no deja de pensar en su amiga/amor platónico, la joven Hana. Azel está bastante frustrado por no poder verla debido a las reglas de Noak y en cierto modo le pide a su padre que hable con el tipo, pues teme que si ve cada vez menos a la chica, ésta encuentre a otra persona con la que tener algo sentimental. Ay, el amor juvenil... Sea como sea, Ace a priori no parece dispuesto e incluso se molesta un poco cuando su hijo menciona a Agustina de forma algo brusca, pero al final del día, entiende por lo que está pasando su pequeño. Luego vemos a Louryth medio reprochándole a Noak que debería hacerle ver a su hija que ella no está ahí para sustituir a su madre o para ser su madrastra, aunque Noak le hace ver que Hana es una adolescente y es difícil hacerle cambiar de opinión respecto según qué cosas. Sin embargo, la mujer no duda en insistirle a su pareja, indicándole que es su trabajo hacerle ver a su hija que ella no es sustituta de Gina. Esto nos lleva a un flashback en el que vemos como Louryth acompaña a Hana al colegio, en ausencia de un Noak que está ocupado, por lo que vemos que la interacción entre ambas chicas es bastante fría e incluso borde, algo que se refleja en las respuestas contundentes y bruscas de la joven Jensen a la soldado. Louryth incluso tiene deseos de golpearla (uff, tampoco es para tanto ), por lo que se deja en claro que esa relación ya ha empezado mal. Acto seguido pasamos a otro flashback en el que Hana le menciona a su padre que se ha enterado de la desaparición de Arick en la misión de exploración y que quiere apoyar a Azel ya que sabe lo que es perder a un hermano, mientras éste simplemente le deja en claro que nadie le dijo nada y que si quiere apoyar al joven Lakor que lo haga por llamada, ya que no va a dejarles verse ahora que él está tan ocupado y no puede vigilarlos. Hana insiste a su modo pero Noak le insta a no modificar sus normas y le deja en claro que si Azel la quiere de verdad, sabrá valorar unas palabras por mensaje aunque no se vean. Y bueno, genio, los jóvenes querrán verse, abrazarse, ponerla un poco y descubrir quiénes son... Deja de joder con tu fobia a los Lakor. La siguiente escena nos lleva a ver, de nuevo, un encuentro entre Ace y Noak. El chad universal aparece en su puerta como Jesucristo y toca el timbre, jodiendo el momento íntimo entre Noak y Louryth. Sabiendo que Ace es capaz de esperar ahí como un perro abandonado, Noak decide confrontarle y así lo hace. Ambos intercambian palabras, Ace le deja en claro que debería dar permiso a Hana para ver a Azel cuando quiera y Noak le responde con lo de siempre: por tu culpa murieron mi hijo y mi esposa. Como un disco rayado y repelente que es , Noak incluso lo menosprecia y Ace decide terminar con un mensaje claro: no vamos a vernos más pero te vas a quedar jodido cuando veas que tu hija te odia, así que luego no vengas culpándome de eso también. Ace tiró un facto, farmeó aura y se fue skibidi toilet no cap (lo siento amigo, me dio un brote de brainrot). Ahí se quedó el judío de Noak... tranqui que ahí te viene un conquistador a bañarte en fuego, putito. Después pasamos a ver como Ace es contactado por Sargion, quién le dice que venga solo y que es algo muy importante. Ace, cagándose en todo porque empezó el día chill y en unas horas ya va más estresado que un ciudadano en el metro durante hora punta , decide ir a su puesto de trabajo y se encuentra tanto con el propio Sargion como con Gwyn, Thomas y unas pocas personas más que sirven para dar decorado al fondo (al menos no son los extras que se quejaban de que Thomas no parase las balas con el pecho como si se tratase de un centro para rematar a gol... ). Allí, Ace es notificado de que han visto que la nave salió del planeta ya bautizado como Orgíalandia (lo siento, motrinos, así sois ), las cámaras no funcionan, no responden mensajes y para colmo el chip que lleva Sky indica que sigue en el planeta, lo que sugiere que algo raro está pasando y no huele nada bien. Esto pone en alerta a los líderes, que no dudan en dar comienzo a un plan elaborado al cual le tomará un tiempo formarse. Finalmente, Ace se dirige a su casa tras acabar su jornada laboral, llegando tarde y despertando a su hijo abruptamente para hacerle saber que debe empacar las cosas porque sí, Azel, no te has graduado y ya tiene tu primera misión: toca rescatar a mamá y a tu hermano mayor. ¿Lakor juntos en una misión, de nuevo? I'm in. Buen capítulo, amigo, evidentemente la acción está por llegar pero por ahora debe cocinarse a fuego lento... y estoy expectante por ver lo que se aproxima. Cuídate, nos vemos pronto.
Saludos. Bienvenidos al tercer y más corto capítulo de esta parte. Aprovechando el rato del domingo, he actualizado tanto guía como cronología hasta este capítulo, por lo que recomiendo estar al día antes de leer. Quiero mandar un saludo a mi gran amigo Manuvalk por su constante presencia en este universo que creé y que pronto, una parte de él, estará llegando a su final. Aunque entenderé si este capítulo no es de su agrado. Sin más para decir, dejo el capítulo. Viejos tiempos: Casseirem paseaba por los pasillos de su nave. Luego de sus conquistas en los planetas de Veliv y Yarlem, y el haber integrado a su ejército a seres de ambas razas que se intentaron oponer a él, el conquistador primero notaba como los pasillos se habían vuelto más angostos para él. Quizá por la presencia de más personas, o por el hecho de que no había hecho bien la repartición, pero le daba la sensación de que le faltaba el aire al moverse. Casseirem se quedó quieto, y respiró conforme pudo, queriendo sentir un aire fresco producto de la tecnología productora de oxígeno de su nave. Pero al estar haciendo eso, no importaba desde que ángulo fuera, le llegaban a su nariz olores fuertes y no muy agradables para él. — Esto cambiará en el futuro — pensaba para sí mismo el conquistador, viendo ir y venir a los velivinos y yarlemianos, ahora leales a su causa, por elección bajo amenaza — Construiré una flota de guerra para cada una de las especies que pasen a formar parte de mi imperio. No puedo aceptar estar así otra vez en lo que me quede de vida. […] Casseirem paseaba por los pasillos de la nave humana que acababa de obtener como trofeo tras su farsa, no solo por méritos propios, sino también a raíz de la intervención de los motrinos. El conquistador primero recordó su incomodidad cuando velivinos y yarlemianos se unieron a él con nostalgia, si era comparado con su situación actual. La nave humana no era ni de cerca una flota de guerra. Contaba con espacio suficiente para un cierto número de tripulantes, pero para toda su gente, incluidos los de las tres especies conquistadas por él, les tocaba a algunos de ellos instalar mantas y sacos de dormir en los pasillos, puesto a que las habitaciones estaban repletas. Incluso ocupando sitios como el comedor, el gimnasio y la sala médica se tuvo que recurrir a esa clase de reagrupación. El conquistador trató de inhalar y aguantar el aire lo más que pudo. Ya no estaba en Maugmin, y no tenía sitio al cual apartarse con libertad si deseaba alejarse de los olores corporales que producían sus lacayos. Mientras se movía por las instalaciones de aquel nuevo vehículo a su disposición, veía trabajar incansablemente a los cirgrencianos, tomando todo dispositivo que pareciera una cámara de vigilancia y partiéndolo en pedazos ya fuera con sus propias manos o valiéndose de herramientas de trabajo. El suelo se estaba ensuciando con restos de piezas metálicas, algo que al supremo líder que iba allí no le agradó. — Quiero que limpien eso cuando terminen — se aseguró de decir en voz alta — Si no encuentran un sitio en el cual tirarlos, arrójenlo al espacio. — Entendido, Conquistador Primero — fue la respuesta de uno de los suyos. El conquistador avanzó hasta que se cruzó con Sered, otrora miembro del consejo yarlemiano, totalmente despojado de su voluntad y convertido en un siervo fuel para su objetivo. — Señor Casseirem — impresionó al conquistador primero recuperando características de su habla — Las cabezas están en su lugar. — Muéstrame — Casseirem lo dijo con firmeza — No quiero que se cometa un solo error en su traslado. El mensaje tiene que ser claro. Sered hizo de guía para su líder, llevándolo a la habitación que compartía con Mirva, su dueña dentro de aquella sociedad en la que vivían. El conquistador pasó por encima de algunos de sus velivinos y yarlemianos recostados en el suelo hasta que pudo entrar en el sitio de interés. Al abrir la puerta, algunos velivinos y yarlemianos que todavía estaban acomodándose para dormir se dieron la vuelta, y cuando vieron a su líder, hicieron una reverencia. Casseirem les mostró una sonrisa forzada por complacencia, y luego de eso, centró su vista en la pared de la habitación. Sobre un mueble cercano a una de las camas estaba una conservadora de cristal, con un motor impulsado por electricidad en la parte superior. A través de los vidrios se podían ver las cabezas cercenadas de Allecreod y de Kite. Ambos tenían los ojos cerrados al estar siendo transportados, y gracias a la potencia de aquella unidad, no se descompondrían ni un poco en su trayecto hacia su próximo destino. — Pensar que casi me dejo engañar por un esclavo — decía con relación al ryfier — Permitir que me causara una lesión en la mano fue demasiado. — ¿Qué hará cn los ryfier? — Sered volvía a tener dificultades en el habla — ¿Cree que serán útiles? — Allecreod era su líder, y se volvió un esclavo dispuesto a dar su vida por quienes le arrebataron todo — el conquistador primero recordaba detalles de su charla — Si todos los demás son tan cobardes como él, podría convertirlos en una parte útil de mi fuerza. Pero será mejor mantenerlos así. No les otorgaré un arma, nunca. No están listos para eso, esperaremos a la próxima generación. Con el seguro de que los restos que planeaba entregar a la humanidad tan pronto la ubicación de Edagr fuera descifrada estaban a salvo de cualquier daño, el conquistador procedió a retirarse de aquella habitación, dándole la indicación a Sered de que aceptara sus órdenes. Al momento en el que salió de aquel lugar, se encontró con su expareja. Mirva, una general dentro de su ejército estaba a punto de entrar a su cuarto. Encontrársela fue algo oportuno para ella, quien tenía algo para decirle. — ¿Acaso me extrañas? — Mirva movió la cintura a modo de broma — ¿O es que deseas la compañía de Sered? — Vine a ver cómo iba el traslado de las cabezas de esos dos infelices — comentó en un tono despectivo — ¿Tú vienes a descansar? ¿Sin notificarme antes acerca de lo que te pedí? — Solo quería ver si Sered estaba allí o no, pero viendo que acabas de salir, creo que ya tengo la respuesta — contestó la mujer cirgrenciana — Tengo algo para decirte. Puede que no te guste. — Pocas cosas me gustan desde que ese malnacido de Allecreod me lastimó la mano — Casseirem todavía se frotaba la herida, pese a que ya se había hecho atender — Pero puedes contármelo. No me enojaré contigo… por ahora. — Bueno, resulta que lo que nos dijo Olzac era cierto, esta no es una nave de guerra — Mirva le mencionó algo visto en momentos previos — No hay un sistema de armamento que se pueda utilizar para disparar nuestro último carbonizador. Al menos, no uno real. — ¿Cómo que “real”? — el cirgrenciano no lo entendió. — El sitio en el que subimos y bajamos de la nave se puede aislar, y puedes abrir la compuerta en cualquier momento — le explicó la guerrera — Si pones algo allí, puedes abrir la compuerta y dejarlo caer. Lo acabamos de probar con un cuerpo humano. — ¿De dónde lo sacaron? — Casseirem se impresionó al respecto. — Lo tenían guardado en una habitación, Olzac me lo mostró — Mirva le contestó — Él no lo llegó a conocer, pero falleció en el planeta donde se encontraron con él. Fue el sujeto de pruebas perfecto. Y me ha servido para saber que es la única manera en la que podemos usar nuestro último carbonizador. — Tu plan es simplemente dejarlo en esa sala, levantar vuelo, abrir la compuerta y dejarlo caer sin dirección… — Casseirem no podía creer el riesgo enorme que había en dichas acciones — Sabes que no perdonaré la vida de nadie que desperdicie un recurso militar tan valioso como ese. Ni siquiera si es la tuya, Mirva. Lo que sea que vayas a hacer, hazlo bien. O dale esa tarea a algún otro soldado. — Sí, Conquistador Primero — Mirva tragó saliva al recibir una orden con amenaza incluida — Haré que tomen los cálculos necesarios para que caiga en un sitio donde les duela a esos humanos. — Hablando de eso, ¿Olzac ya pudo acceder a su información? — Casseirem necesitaba tener una confirmación proveniente de uno de sus nuevos hombres de confianza. — No estoy al tanto de su avance, si quieres que me encargue, dame la orden. — Iré yo, tú asegúrate de que sabrás a dónde lanzar el carbonizador. No quiero tener que matarte. De forma cortante, el conquistador primero se despidió de una persona que fue muy cercana a él durante los últimos días de estancia en el planeta Cirgro, además de leal a sus acciones en el tiempo que estuvieron atrapados sin poder salir del planeta en donde se cruzaron con Olzac y los motrinos. Casseirem tuvo que pedir indicaciones a los miembros de su ejército, puesto a que en esa nueva nave le era muy fácil perderse pese a la poca cantidad de pasillos y la nula señalización que había en su interior. Pero fue capaz de llegar a destino. La puerta de entrada a la sala estaba abierta, y fue así como se metió en el interior. Olzac y otros motrinos trabajaban en compañía de algunos de sus cirgrencianos expertos en tecnología. El único que había abordado la nave era quien dirigía todo allí, dando las órdenes a todos los demás de oprimir ciertos comandos bajo su juicio. Ver que estaba asumiendo su nuevo rol como parte importante del ejército le hizo sacar una sonrisa en su rostro. Se acercó hacia él esperando que pudiera reconocer sus pasos gracias a sus sentidos más agudos. Fue tan solo ponerse detrás de la silla que él ocupaba para que empezara a hablar al respecto del progreso de la misión. — Dreim, es bueno verte, ¿has venido a revisar mi progreso? — preguntó Olzac, esperando palabras amables de su líder. — Ciertamente, y no debes dirigirte a mí por mi nombre — Casseirem no sonó muy alegre al recordárselo — Soy Casseirem. Y si no te gusta mi nombre, puedes decirme Conquistador Primero. — Mis disculpas, pero estaba tan metido en mi tarea que he olvidado eso — Olzac no apartó la vista de su computadora — Espero no haberlo molestado con eso. — Si tienes buenas noticias, me las puedes ir dando, tal vez así no me moleste — Casseirem fue severo con él. — Tengo buenas noticias que darle, pero creo que puedo conseguir algunas más — Olzac no quería dar tantas ilusiones muy rápido. — Todo lo que tengas me lo tienes que decir — le indicó que sería una falta hacer lo contrario — Soy tu líder. He conquistado y quitado del medio a los cabecillas de tu especie. Me debes tu lealtad, y eso implica que toda tu información también es mía. — Se lo iba a decir, pero esperaba dárselo todo junto — Olzac creyó que sería más sencillo pasar a ser uno de los hombres de confianza del conquistador — Esto es lo que tenemos… El planeta al que pertenecen los humanos se llama Edagr. Es uno de los muchos que escuché nombrar. Todavía no tengo sus coordenadas, he podido obtener una lista… Hay cuatro. — ¿Cuatro coordenadas diferentes? — Casseirem no lo estaba entendiendo — ¿Hacia su mundo? — Una de las cuatro tiene que serlo, sus ingenieros siguieron mis instrucciones y lograron conseguir ubicaciones y nombres — Olzac le informó al respecto. — Conquistador primero, las coordenadas pertenecen a los planetas Edagr, Tralio, Avskyelighet y Hael Arunyn — quien había conseguido esas coordenadas decidió hablar para atribuirse el mérito — Lo malo es que no hemos podido obtener cual es cual. Es lo que estamos tratando de descifrar ahora. — Una vez que sepamos cuál es la de Edagr, sabremos a donde ir — Olzac le comentó — Aunque yo pude reconocer la ubicación de Avskyelighet como el mundo en el que caí a interceptarlos. Esa ya fue descartada. — De momento, toda la información que tú me has brindado sobre ellos resultó cierta, Olzac — Casseirem recordaba algunos de esos nombres en conversaciones anteriores. — Estoy seguro de que encontraremos más entre los archivos, y sus ingenieros están tratando de obtenerlas — Olzac le indicó, para que pudiera quedarse tranquilo al respecto — Sabremos más sobre Edagr tan pronto como logremos vulnerar su información. — Vuelve a contactarme cuando lo tengamos todo — Casseirem no planeaba quedarse allí por más tiempo. Ante la vista de todos los trabajadores de su especie y de los motrinos, el conquistador primero estaba dando por concluida la corta visita que les había hecho, dirigiendo sus pies hacia la salida. Sin embargo, antes de poder llegar a cruzar bajo la puerta que le permitiría estar del otro lado de la sala, fue detenido por un grito de Olzac. — ¡Señor! — lo tomó como una urgencia — ¡Están llegando mensajes a esta nave! ¡Posiblemente desde Edagr! Deben haber detectado que la nave partió sin sus soldados. ¿Quiere que hagamos algo en particular? — Deja que lleguen un par más, para ver si eso los ayuda a averiguar las coordenadas de su mundo, y luego de eso, destroza las máquinas de comunicación — Casseirem imaginó el peor escenario posible — No quiero que terminen detectando nuestra ubicación con esos mensajes. Y creo que no hace falta que te diga lo que voy a hacerles si descubro que alguno de ustedes respondió por accidente un mensaje de los humanos. Nadie se atrevió a dar una réplica a las palabras dichas por su líder. Quienes lo estaban viendo hicieron la vista a un lado o agacharon la cabeza, en señal de lo asustados que estaban ante cometer aquel error. Estaban seguros de que responder uno de esos mensajes revelaría a los humanos la verdad de lo ocurrido con su nave, o al menos, que ya no estaba en poder de aquellos enviados a la misión que inició siendo un rescate para Olzac. Mientras tanto, ellos no ganarían nada de hablar con ellos, puesto a que no habría forma de extorsión alguna. Casseirem abandonó la sala de comandos, y eligió irse a acostar llevándose ese último instante grabado en su mente. — Saben que su nave ya no se encuentra en Maugmin — pensó, reconociendo que debían tener tecnología avanzada a disposición — Han viajado por varios planetas en el universo, y han vencido a la Sociedad Galáctica. Mis primeros enemigos, eliminados para siempre del mapa. Los últimos velivinos y yarlemianos que quedan con vida ahora mismo son los que viajan junto a mí. De alguna manera, una acción tan sencilla como la llegada de un mensaje hizo pensar a Casseirem en lo temerosos que podrían llegar a ser los humanos. Si bien, él podría haber eliminado toda vida en los planetas de Yarlem y Veliv y decidió no hacerlo para maximizar la cantidad de esclavos conseguidos, le impresionaba que los humanos tuvieran la capacidad para haber acabado con ellos. — “Los humanos han borrado del mapa a la Sociedad Galáctica a la que tú enfrentaste en Yarlem y en Veliv” — Casseirem recitó en voz alta las palabras de Allecreod, ganándose la atención de todos a su alrededor — “La Sociedad Galáctica vino ante nosotros, y los humanos se encargaron de eliminarlos a todos… Los humanos tienen fuerza militar, y tienen tecnología para acabar contigo. Si los invades, acabarás perdiendo la vida por nada”. El pasillo por el que se encontraba caminando estaba repleto de yarlemianos y velivinos descansando en el suelo, durmiendo conforme podían en el suelo frío de aquella nave. Casseirem los veía, y al tenerlos en esa posición frente a él, inmóviles para facilitarles el descanso, su mente fue trasladada de aquel momento. […] El conquistador primero pisaba cenizas y escombros al avanzar hacia adelante. Frente a él una gran cantidad de cuerpos de yarlemianos y velivinos yacían tumbados en el suelo. Estaba claro que una batalla había tenido lugar en aquel sitio, pero desconocía quien había dirigido la masacre sobre todos aquellos seres que habían dejado de estar vivos. No tardó demasiado tiempo hasta que empezó a ver a otra clase de gente, seres que estaban de pie, rodeando los cuerpos de los caídos, portando las mismas armaduras que tenían los humanos que habían acudido a Maugmin. Casseirem se dio cuenta de que terminó siendo rodeado por los humanos, y cada vez su número se incrementaba más. Seguía moviendo las piernas hacia el frente, y por más que lo intentase, no podía detenerse y mucho menos gritar o pedir auxilio de ninguna clase. Avanzó hasta que por fin se pudo quedar quieto, y entonces, vio como todos aquellos guerreros que portaban esas armaduras negras empezaron a acercarse a él. Se puso muy nervioso cuando los vio formar un círculo que no le dejaba ningún espacio para escapar en caso de que la situación se volviese desesperada. De pronto, vio a quienes creía que eran los humanos arrodillarse frente a él con un gran respeto. Ese fue el disparador de una idea hacia su cabeza. — Con los humanos como portavoces oficiales de mi imperio, sembraremos el terror allá por donde viajemos — Casseirem habló ante ellos sin importarle ser escuchado — Serán de hoy en adelante, la punta de la lanza de mi sociedad. Una que desangrará a todo aquel que tenga por delante. […] — Casseirem, ¿estás bien? — una cirgrenciana preguntó con respeto a su líder. El conquistador primero abrió los ojos repentinamente. Aquel escenario lúgubre que visualizó en su imaginación fue reemplazado por uno más cálido para él. Un total de diez mujeres cirgrencianas se encontraban rodeándolo, formando un círculo, y todas de rodillas, como señal de respeto para su conquistador y amante. Casseirem no podía creer que su mente le había hecho confundir la realidad con la ficción, y que, a raíz de eso, creyera que ya tenía conquistados a los humanos. — Dijo algo sobre los humanos siendo los portavoces — mencionó la más próxima a él — ¿Quiere que convoque a Mirva y Sered para darle indicaciones? — No, no hace falta, ya lo hablaré yo con ellos — el conquistador se movió hacia la cama de aquella habitación que había reclamado solo para él y para sus mujeres — Veo que hay poco espacio, no entrará más de una de ustedes conmigo. — ¿Eso significa que cada una de nosotras tendrá un turno propio con usted? — preguntó una de ellas con un tono risueño. — Precisamente, y mientras viajemos a bordo de esta nave temporal, así será — contestó Casseirem ante aquellas que pasaban las noches haciéndole compañía — Organícense sin violencia para tener un turno cada una. O de lo contrario, seré yo quien elija. […] Era muy difícil tener privacidad en la nave, siendo tan pequeña para un significante número de trabajadores, guerreros y esclavos en las filas del conquistador. Pero este logró acomodarse en la sala de comandos de modo tal que solamente fueran Olzac, Mirva y Sered quienes estuvieran allí. Mandó a algunos de los suyos a vigilar el exterior, sabiendo que algún otro motrino sería capaz de oír la conversación que planeaba tener con los suyos, y eso era algo que no quería. Lo que Olzac dijera a su gente era asunto suyo, pero no planeaba dejar que se escuchara palabra alguna de su boca. — ¿Ya tenemos todo listo? — preguntó Mirva. — Un día, ¿tan pronto? — Sered hizo el esfuerzo por hablar correctamente. — Olzac supo guiar a mis ingenieros para extraer la información de Edagr que nos viene haciendo falta — comentó Casseirem, listo para dar la indicación a los suyos — Las coordenadas de Edagr son nuestras, junto con un dato muy importante… Olzac, te dejo el honor. — Los humanos están distribuidos, principalmente, en tres grandes “centros urbanos”, por lo que pudimos descubrir — para Olzac todavía no era un concepto acuñado — Pero la gran mayoría de la zona de Edagr está rodeada por naturaleza intacta. — Lo que significa recursos, y un planeta que podría ser idílico para tener nuestra base de operaciones — Casseirem recordaba lo conversado con él — Los árboles son abundantes, y las temperaturas, pese a que fueron tomadas en escala humana, al compararlas con los registros obtenidos por Avskyelighet, son ideales para nosotros. — ¿Significa que es un planeta donde no viviremos el calor infernal que nos otorgó Cirgro en sus últimos días de vida? — Mirva ansiaba que eso fuese verdad. — Si nada cambia hasta que lleguemos a Edagr, estaremos rodeados por bosques y océanos, y no por desiertos — Casseirem añoraba aquellos momentos — Lo que significa que deberemos tener cuidado al arrojar el carbonizador sobre una de las tres ciudades en donde se encuentran los humanos. Quiero ocasionarles bajas, pero no quiero que se pierda un solo rastro de vida natural en ese mundo. Está bien cuidado, por lo que pudimos extraer, y planeo que se quede así. Para demostrar a nuestra gente la confianza de que tengo a que daremos un cambio para bien, tan pronto como hayamos eliminado o sometido a los humanos, tendré a mi primogénito en Edagr, y lo convertiré a él, y a todos aquellos que planeo tener después, en los herederos de mi conquista. — ¿Tan bueno es ese mundo al que vamos a ir? — Mirva lo creía muy ideal para ser real — Has rechazado esa oportunidad en Veliv y en Yarlem, pero solo bastó un poco de información extraída de aquí para inspirarte en esa decisión. — Sin saber cuánto tiempo más de vida voy a gozar, y cuantos planetas más voy a conquistar, creo que estoy en condiciones de decir que Edagr será nuestro premio mayor — Casseirem estaba muy ilusionado — Tal vez solo sea por el hecho de que mi sangre está hirviendo al saber que estoy retomando mi objetivo, pero creo que algo bueno terminará saliendo de todo esto. — ¿Ls humans? — Sered quería saber todo lo referido a ellos — ¿Planeas esclavizarles? — Si pudieron acabar con la Sociedad Galáctica, tienen la fuerza necesaria para unirse a nosotros — la sonrisa en el rostro del conquistador se desvaneció rápido al pensar en ellos. — Y tal vez eso también signifique que tienen la fuerza necesaria para acabar con nuestro imperio — Mirva recordó lo que escuchó días atrás — Allecreod dijo… — Allecreod no era un conquistador, solo un aspirante — Casseirem habló con desprecio de quien se hizo llamar igual que él — Y la Sociedad Galáctica solo eran sobrevivientes cuando los obligué a abandonar sus mundos. Lo he reflexionado muchas veces… — tragó saliva con terror — Los humanos solo han prevalecido porque jamás han enfrentado una amenaza como la que yo represento para ellos. Pero ahora van a cruzar sus caminos con alguien que los supera en todo sentido. ¿Recuerdan un detalle importante en lo que Allecreod dijo la primera vez que mencionó a la Sociedad Galáctica? El silencio reinó en esa sala durante unos dos minutos. Casseirem estaba en parte decepcionado de que ninguno de los tres supiera la respuesta, ya que estaba pensando que solo él guardaba en su mente los detalles importantes. Ya no estaba feliz, sino desanimado al pensar en lo pobre que eran las capacidades de hacer memoria para el resto de los suyos. Sin embargo, uno de los tres sabía la respuesta, solamente tenía miedo de traerla a la mesa. Fue el largo tiempo que pasó sin novedad el que le hizo abrir la boca para brindar aquello que su líder esperaba escuchar. — Dijo que la Sociedad Galáctica había acudido a ellos — Olzac se lo mencionó. Casseirem asintió con la cabeza, dándole por válida su respuesta. El motrino respiró aliviado y agradecido de tener un oído tan desarrollado, puesto a que él olvidó aquellas palabras de Allecreod, pero estas regresaron a su mente cuando su líder las pronunció en voz alta tras haber abandonado la sala de control el día en que le reveló el hallazgo inicial dentro de la nave humana. — La Sociedad Galáctica posiblemente haya querido recurrir a ellos en busca de ayuda — Casseirem se adjudicó mucha importancia — Les hice abandonar sus planetas, y está claro que no irían por el universo buscándose nuevos enemigos. De seguro quisieron colaborar con los humanos, y estos se lo hicieron pagar muy caro. — ¿Usted no planea acudir a ellos para sumarlos a su imperio? — Olzac todavía batallaba para descifrar la mente de su amo. — Sí, con la diferencia de que yo poseo un carbonizador — Casseirem dejó en claro por donde iban sus intenciones — No tengo rival en la galaxia, por lo que no tengo ninguna restricción en arrojárselos para mermar sus fuerzas, sus números y su ímpetu por salir a eliminar a sus enemigos. — ¿Así que ese será mi objetivo cuando alcancemos el planeta Edagr? — preguntó Mirva, queriendo asegurarse de no malentender nada. — Identificar cual es la ciudad en donde habite el mayor número de humanos, y usar el carbonizador para convertirla en un infierno viviente — Casseirem sentenció su plan con esa frase — No planeo dejarlos descubrir que solo tenemos uno. La sombra de la muerte y las llamas estará atormentando sus cabezas. Esa será la clave para ganarles esta batalla, y despojarlos de su libertad y de su mundo.
Hola hola, amigo. Buen capítulo para mostrar el pov de Casseirem y su banda de cirgrencianos, velivinos, yarlemianos y ga... digo, motrinos. Aunque ha sido un capítulo algo más corto de lo normal, no me quejo, porque a veces algunas tramas concretas no dan para más y no es necesario explayarse en exceso. Así que en líneas generales, buen capítulo, el cual paso a comentar. El inicio nos muestra un flashback de Casseirem que conecta directamente con el presente (el hecho de que tanto en el recuerdo como en la actualidad, camine por una nave, ha sido un detalle interesante y cinematográfico). El conquistador primero está algo agobiado ya que hay demasiada gente para una nave tan pequeña en comparación y tiene a sus siervos conviviendo en los pasillos, por lo que el olor a sudor y demás se debe notar considerablemente. Dreim debería pensar que al menos no son trailod, porque en ese caso sería mucho peor. Sea como sea, Casseirem se encuentra con Sered y éste le pregunta sobre si considera esclavizar a los ryfier, algo que el conquistador primero no ve mal, aunque conociendo el precedente de Allecreod ahora los considera cobardes y sumisos, así que está por verse. Esto me hace pensar que quizá, si lograse vencer a los humanos, iría para Ryfier con la intención de someterlos. Pero bueno, al margen de eso, Dreim recibe posteriormente a Mirva y ésta le informa de que la nave, al no tener armamento, no tiene un sistema idóneo para el lanzamiento de su último carbonizador, pero que tiene una idea la cual consiste en soltarlo (supongo que por el hangar o la compuerta de salida). Dreim duda de ese método ya que no quiere desaprovechar un arma tan letal y destructiva y no duda en dejarle claro a su ex pareja que más le vale hacer las cosas bien si no quiere irse al otro barrio (la muerte ). Y bueno, tener un jefe o un líder así debe ser un estrés constante, no me extrañaría que sus siervos mueran por infartos o tengan ataques de pánico constantes. Acto seguido, el conquistador primero visita a Olzac, quién le informa de que tienen las coordenadas de Hael Arunyn (sin sirenitos ), Awkjddkskdjknj (no sé escribir el nombre, amigo ), Tralio (hasta aquí me llegó la peste a cavernícola ) y Edagr (Tierra 2.0 ). Casseirem insiste en que deben darse prisa y encontrar exactamente cual es el planeta que habitan los humanos, a lo que el motrino le responde que ya han descartado el planeta de las abominaciones porque él mismo lo reconoce y que pronto darán con la ubicación exacta. Luego, antes de que su líder se vaya, Olzac añade que están recibiendo mensajes de los humanos y Dreim le indica que lo dejen estar, que intenten ver si eso les ayuda a dar con la ubicación del planeta y que como alguien conteste por error, no la cuenta. Madre mía, amigo, deberían llamar a recursos universales para que vieran las condiciones laborables de todos los siervos de Casseirem... Después de esto, Casseirem se marcha hablando en voz alta sobre sus pensamientos respecto a los humanos, haciendo que algunos le miren como pensando que capaz ha perdido la cabeza. Nuevamente, vamos a una especie de flashback que en realidad resulta ser una especie de ensoñación o algo similar, ya que Dreim se ve rodeado de humanos pero estos le son fieles, mientras él empieza a verlos como un ejército fuerte bajo su mando. Al regresar a la realidad, el conquistador primero está en su suit privada (casi ) con su harem de pibitas a las que él mismo les avisa de que no caben todas en la cama, así que tendrán que ir de una en una por turnos. Hoy he conocido la envidia. Finalmente, en lo que parece ser el día siguiente, el conquistador primero se reúne con Sered, Mirva y Olzac ya que estos ya han descubierto las coordenadas de Edagr y ya saben que la humanidad se reparte allí en tres ciudades, además de que las condiciones planetarias son idóneas para la vida. Ilusionado y temeroso al mismo tiempo, Casseirem ya fantasea con la idea de instalarse allí y esclavizar a los humanos, aunque antes, pretende soltar su último carbonizador en una de esas tres ciudades con el propósito de eliminar algunos humanos, afectar su desempeño y su psique y luego a ver que ocurre. Personalmente, es un plan un poco frágil desde mi punto de vista, ya que con solo un carbonizador podrán eliminar una ciudad pero siguen siendo dos ciudades más que sin duda irán a hacerle mierda a él, que está en una nave básica y sin armas, seguramente también con inferioridad numérica. La tiene jodida, pero es Casseirem y al final del día es un loco despiadado, así que solo queda ver qué más se le ocurre. En fin, buena leída, amigo. En cierto modo cada "bando" en esta parte X tiene su estrategia clara y ahora solo queda ver cómo se desarrolla todo. Estaré pendiente de cómo avanza la trama general, con suerte, nos vemos en la próxima juntada. Un abrazo enorme.
Saludos. Paso a publicar el capítulo número 4 de los veintiséis que tendrá esta parte. Con cada paso el final se acerca cada vez más y más. No voy a decir mucho, al fin y al cabo este capítulo es algo extenso. Quiero dar las gracias a mi gran amigo Manuvalk por su continua presencia en esta historia a lo largo de los años. Espero estos capítulos sean de su agrado. Guía y cronologías las voy a estar actualizando con el pasar de los días. Sin más para decir, dejo el capítulo. La ciudad de las cenizas: En el medio de la noche, Thomas abrió los ojos cargado de preocupación. El subcomandante de DCT había dormido nada más que dos horas, y no pudo evitar despertar muy agitado cuando su mente volvía hacia el paradero de sus hijos en aquel planeta. Para él, cada vida en el ejército era valiosa, pero la de sus hijos era la que más valoraba entre todas ellas. Miró a su izquierda y pudo ver a su esposa, recostada y durmiendo tranquila, aunque muy posiblemente se debiese al cansancio de las reuniones que habían tenido a lo largo del día desde que se detectó como las naves habían despegado. Thomas se acercó a ella y le dio un beso en su sien mientras estaba inmóvil por el sueño. Viendo que quizá le costaría volver a conciliar el sueño, el soldado se levantó con cuidado para no despertar a su mujer, y fue a prepararse algo caliente para ver si eso sería capaz de tranquilizarlo y ayudarlo a dormir. Mientras esperaba que su bebida estuviera caliente, Thomas se puso a caminar en el interior de la casa, y sus ojos fueron a parar en aquellas fotos que eligió imprimir para colgar en su pared. Sky y Kite de pequeños, de adolescentes y de adultos, portando los uniformes militares que representaban su condición de graduados con altos honores de la academia a la que los habían enviado. En algunas fotos aparecía su esposa, y su madre, algo que lo llenaba de nostalgia. Al soldado le vinieron a la cabeza miles de preguntas. — Me pregunto si esto es lo que sentías siempre que yo dejaba el planeta Tierra para irme con mis compañeros — se tomó el corazón al momento de reflexionar sobre su madre — Aunque… no recuerdo que te haya llegado la noticia de que alguna vez me quedé varado en un mundo extraño. Thomas miró con cariño las fotos de su familia, teniendo un afecto mayor para aquellas en donde se encontraban sus hijos. El soldado lo tenía todo bastante claro para con ellos. — Voy a tomarme el tiempo de elegir a los mejores soldados para ir por ustedes — Delleo tenía algunos candidatos en mente — Ustedes solo tienen que resistir el tiempo suficiente. Sé que ambos están vivos. Y que Allecreod luchará para que puedan volver a casa. Recordando aquella promesa que el ryfier le hizo, a raíz de su agradecimiento por concederle la oportunidad de ser libre cuando se tenía pensado dejarlo encerrado hasta que acabara por quedarse sin fuerzas, Thomas sonrió, y se puso a pensar en lo mucho que abrazaría a Sky y Kite cuando ambos regresaran a salvo. El soldado tomó una taza con un té de hierbas caliente, y decidió salir a la calle a ver el cielo nocturno de Edagr, creyendo que aquellas vistas podrían calmar su mente antes de volver a dormir. Al momento en el que salió afuera, contempló la oscuridad de aquel mundo, con pocas estrellas en el cielo para iluminarlo, pero con calles repletas de luces para contribuir a la creación de rincones seguros. De pronto, al centrar su vista en un punto, logró ver algo que le llamó la atención en gran medida. Se frotó los ojos para asegurarse de que no estaba alucinando, y tras haber hecho eso, comprobó que lo que estaba viendo era la pura realidad. Una de las naves espaciales se estaba elevando y poco a poco salía de su vista, así como también del planeta Edagr. En silencio, y perturbando a casi nadie, la nave no necesitó más de tres minutos en abandonar aquel mundo. Thomas, creyendo que se trataba de una emergencia, entró corriendo a su casa, dejó su taza en la mesa y tomó su dispositivo móvil, empezando a marcar a los cuarteles que se encargaban del control de salida de las naves. — ¡Thomas Delleo comunicándose con el control de las naves espaciales! — su grito tan fuerte y aterrador despertó a su esposa, quien tardó unos minutos en darse cuenta de que algo malo podría estar pasando. — Thomas, ¿qué pasó? — Gwyn le preguntó, algo sobresaltada. — Una nave fue tomada y despegó — Thomas se mostró asustado ante la idea — ¡¿Por qué nadie responde?! — ¡Sub comandante Delleo, lo recibimos! — contestó una mujer en el centro — ¿Hay algún problema? — ¿Cómo fue posible que se produjera un despegue no autorizado de una de las naves? — Thomas no entendía nada en ese momento. — No ha sido un despegue no autorizado, el comandante Ace Lakor dio la orden — contestó aquella mujer. — ¿Ace? — Gwyn necesitaba confirmar que había escuchado bien — ¿Él está en el centro de control ahora mismo? — El comandante está a bordo de la nave — respondió aquella mujer — Él y un escuadrón de soldados se marcharon hacia un planeta conocido como Maugmin. — ¿Ace se fue así nada más? — Thomas estaba incrédulo al respecto — ¿Hoy mismo? ¿Luego de lo que estuvimos hablando en la reunión? Ambas autoridades de la división de DCT se veían sorprendidos al saber que su compañero y líder de la otra rama del ejército se terminó marchando ese mismo día en el que supieron que su nave fue usurpada, mucho más tras haber sido él quien dijera que lo más sensato era no actuar hasta que no supieran a qué se enfrentaban. Siendo Ace un líder al mismo nivel que Gwyn, no se le podía reclamar su regreso, pero no por eso dejarían las cosas en ese estado. Thomas agradeció la información y cortó la comunicación con el centro del control de naves. Los dos líderes de DCT se apresuraron en vestirse para poder salir lo más pronto posible al cuartel general del ejército, donde tendrían todo lo que necesitaban para poder entablar contacto con su compañero. Al momento de salir, Gwyn tomó su dispositivo y envió un mensaje a Sargion. El hecho de que en ningún momento se mencionase al nuevo subcomandante de ER, le hizo creer a la mujer que él no iba a bordo de la nave, pero tuvo que preguntarle si conocía sobre el plan de Ace de marcharse esa misma noche. Cuando ya tuvieron todo listo, la pareja salió apresurada de su casa, cerrando todo detrás de ellos para evitar la entrada de intrusos en su propiedad. Iban a ir a buscar un vehículo para acelerar su llegada al cuartel, puesto a que necesitarían una charla con su compañero. Gwyn revisó su dispositivo móvil cuando sonó una alerta en el mismo. Y al tomarlo, se veía claramente un mensaje de Sargion. — “No tenía idea de nada, Gwyn, te lo juro” — leyó en voz alta la comandante — “Esta noche tenía una cita. Ni siquiera pensé que Ace pudiera irse de esa forma”. […] Azel se encontraba acomodando una frazada en una de las habitaciones que tenían en la nave donde él, su padre y un escuadrón de soldados estaban viajando. El joven Lakor no había podido dormir en el trayecto hacia el lugar del cual salieron, y el sueño lo estaba invadiendo. Antes de que pudiera terminar con su pequeña tarea, su padre ingresó a su habitación. — Papá… — Azel se sorprendió al verlo, y temía haber hecho algo malo. — Escucha, Azel, yo me la voy a pasar la mayor parte del tiempo en la sala de comandos de la nave — Ace se acercó y lo tomó de los hombros — Cuando no esté allí es que estoy en los baños, en el comedor o en mi habitación. Sabes que no puedes entrar en la sala de comandos, pero puedes moverte libremente por el resto de la nave. — ¿Estás seguro de que puedo estar aquí? — Azel empezaba a temer que a su padre le cayeran consecuencias por eso — Sé qué hace dos años te fuiste y te llevaste a Arick, pero ahora es… — No pienso dejarte atrás, eso es algo que tu madre y yo discutimos en el pasado — Ace le dio un beso en la frente a su hijo — No quiero imaginarme lo que algunas personas intentarían hacerte si supieran que me fui y te dejé atrás. — ¿Qué pasará cuando regresemos? — Azel se imaginaba cosas malas en su futuro. — Si consigo regresar contigo, con tu hermano y con tu madre, te aseguro que no me importará lo que pase — Ace le dejó claras sus prioridades. Antes de que esa charla entre padre e hijo pudiera seguir, un soldado tocó su puerta, empezando a golpear para llamar su atención. — Comandante, lo he visto entrar, sé que está en este cuarto — uno de sus soldados le llamaba — Lo solicitan en la sala de comandos. — ¿Por qué no me avisaste por mi dispositivo? — Ace no estaba cómodo siendo buscado en el cuarto de su hijo. — ¿Por qué lo haría, si ya lo vi entrar aquí? — contestó con otra pregunta — La comandante Fairin demanda hablar con usted. — Sí, imaginé que serían ellos, enseguida voy — Ace supo que no se podía demorar más tiempo — Lamento haberte sacado de tu cama en medio de la noche para traerte aquí, Azel. Pero no puedo permitirme dejar a Natasha y Arick en ese mundo, ni a ti en Edagr sin supervisión. Quiero hacer esto por mi cuenta. Azel estaba tan abrumado por la situación que no tuvo respuesta para su padre, más allá de asentir con la cabeza ante lo dicho por él. Ace volvió a darle un beso de buenas noches, para después de eso salir de la habitación y encontrarse con el soldado que lo había convocado. Lakor aprovecharía esa oportunidad para dejar algo en claro para él. — Es bueno que hayas tocado la puerta, porque, así como le prohibí a mi hijo ir a la sala de comandos, ustedes tienen prohibido ir a su habitación, salvo emergencias — Ace lo dijo para que se lo grabara en su mente. Los dos llegaron a la sala de comandos, y allí mismo, en una de las computadoras, se veía la imagen de Gwyn y de Thomas. Ambos estaban bastante molestos, y necesitados de respuestas. Ace se acercó y se sentó al frente del monitor, siendo su imagen captada por la cámara de la nave. Una conversación entre líderes inició tan solo un segundo después. — ¿Se puede saber por qué hiciste esto? — Gwyn estaba furiosa con él por su discreción — ¿Por qué tú solo? ¿Por qué no nos avisaste? ¿Por qué en medio de la noche? Si Thomas no hubiera tenido problemas para dormir, no nos habríamos enterado de esto. — Porque tenía que ser hecho lo más pronto posible, y sin demora — Ace tenía bien claros sus motivos — No tengo intenciones de dejar a nuestro equipo en ese planeta. El rastreador de Sky funciona. Eso significa que, si la encuentro, podría encontrar a todos los que hayan quedado atrás. — Tú fuiste quien dijo que no debíamos actuar antes de saber a qué nos enfrentábamos — Thomas se lo recriminó — Lo dijiste frente a nosotros. — Y frente a más gente, algunas caras que estaban allí presentes eran desconocidas para mí — Ace se justificó — Tenía miedo de revelar mis verdaderas intenciones. — ¿Crees que alguno de los que estaba allí trabaja para los militares rebeldes? — Gwyn no podía creer el nivel de paranoia en su compañero — ¿Solo porque no conoces a ninguno? — No tenía forma de estar seguro, e incluso si no lo fueran, la información podría filtrarse con facilidad — Ace se mostró apenado por eso — Lamento lo que hice, pero actuar rápido era una forma de que no pudieran detectar nuestros pasos. Ahora puedo llevarme a un equipo de soldados de confianza a esta misión, y esos hijos de perra no pueden hacer nada al respecto. — ¿Por qué tenías que ir tú? — Thomas se sentía ofendido de su falta de consulta — Entiendo que el propósito de tu división es el rescate, pero eso no significa que tengas que estar a la cabeza de cada misión… Principalmente, de esta en particular. — Te necesitamos aquí, Ace, eres el mejor soldado de la humanidad — Gwyn alabó las cualidades de su amigo — Te guste o no, fuiste criado por el comandante Morris. Además de que Richard y Zion siempre valoraron tu desempeño y te dieron puestos que te permitieron ganar más experiencia. Luchaste en las peores batallas, en múltiples mundos. Ahora una amenaza desconocida viene a nuestro mundo, y no tenemos a nuestro mejor soldado con nosotros. Las dos naves viajan a la misma velocidad. Ellos estarán aquí antes de que tú llegues a ese planeta. — Zion y Wagner eran mejores soldados que yo — Ace encontró una forma de defenderse — Y los perdí a los dos antes de la guerra contra los edagrianos. Pero nunca dejé que eso me detuviera. Ustedes tienen la capacidad para hacerle frente a esto. Pudieron con la Sociedad Galáctica. — Porque sabíamos de lo que eran capaces, ahora no sabemos nada — Thomas le recriminó eso — Y tal vez ya se te olvidó, pero yo casi pierdo la vida en esa pelea. Y también perdimos a Alicia. — Sé que son palabras que no agradan a nadie, pero ese es el riesgo de ese trabajo — Ace creía que lo ignoraban — Hemos perdido compañeros antes, y seguiremos perdiendo compañeros mientras estemos aquí… Incluso he asumido la posibilidad de que no quede nadie con vida cuando lleguemos al planeta Maugmin. Pero si hay alguien con vida, será una vida que podré salvar y llevar de regreso a casa para que ayude en la batalla. — Ace, nada de lo que digas hará que te vea mejor por esto que acabas de hacer — Thomas se sentía furioso con él — Solo quisiera saber algo más… ¿Por qué tú? ¿Por qué elegiste que debías ir? Es mi hija la que puede estar atrapada en ese mundo. La última vez ni Gwyn ni yo fuimos, pero te concedimos a un par de nuestros soldados para que fueran contigo. — No intentes recitar las obligaciones de DCT cuando respondas la pregunta — Gwyn interrumpió a su esposo — Nosotros elegimos esas obligaciones, y este puesto. Pero es posible negociar para llegar a un acuerdo. No tuviste consideración con nuestras opiniones. Es la señal de nuestra hija la que estás siguiendo. Y te fuiste sin dejarnos aportar soldados a la misión, y sin dejarnos discutir si era más conveniente que fuera uno de nosotros el que tomara ese rol. ¿Por qué nos pasaste por alto de esa forma? Ace se sentía herido por aquellas palabras dichas por sus dos compañeros más antiguos. El comandante de ER respiró profundamente antes de responder, puesto a que sabía que difícilmente encontraría una respuesta que les cayera bien a esas preguntas. Sacando a Natasha, no había nadie más en el ejército a quien conociese más tiempo que ellos dos. Ver que sus acciones desesperadas para tratar de aprovechar el máximo tiempo posible y seguir la señal no les había gustado, temía que su relación pudiera verse afectada. — Yo ya había seleccionado a un escuadrón confiable para esta misión — Ace les confesó la verdad — ¿Recuerdan eso que dije? Que si Natasha se retiraba del planeta donde Arick desapareció sin encontrarlo, yo iría en su búsqueda. Desde aquel momento ya tenía todo planeado en mi mente. No tuve que recurrir a eso, pero el esquema estaba armado en mi cabeza. ¿Por qué perder más tiempo cuando ya tenemos el sitio al que debemos ir? No había necesidad de hacer evaluaciones, ni planificar suministros, ni siquiera de darle tiempo a algún rebelde de filtrar nuestra información. El tiempo para decidir el curso de acción ya fue aprovechado, y por eso fue que llegó el tiempo de actuar también. — ¿No creías que Thomas o yo tendríamos en mente a soldados que podrían serte de utilidad? — Gwyn se sentía algo triste por eso — Nos hacemos mayores con cada año que pasa, Ace. Estamos acercándonos a nuestro retiro. En un plazo máximo de diez años yo pensaba iniciar una transición para dejar de ser comandante y convertirme en mentora. No eres el único que ha evaluado soldados para conocer sus capacidades. ¿No te pusiste a pensar en eso? ¿O acaso crees que tus soldados son mejores que los míos? — Es diferente, Gwyn… tú y Thomas seguro estaban buscando sucesores para sus tareas en nuestro mundo… Yo evalué a mis soldados buscando guerreros valientes y fieles para una misión de rescate en un mundo desconocido — Ace quiso sonar cordial al dar esa explicación — Tu pregunta es un poco injusta. Me es imposible saber si mis soldados vencerían a los tuyos en batalla. Pero no se trata de eso. Se trata de una misión de rescate. Y te aseguro que cualquiera de mis soldados, incluso estando herido, haría esta misión mejor que cualquiera de los tuyos. Por medio de la cámara que transmitía las imágenes de ambos, Ace pudo ver como los rostros de Thomas y de Gwyn formaron expresiones diferentes al haber escuchado esas palabras. Él se sentía apenado, y bastante afligido; mientras que ella estaba furiosa y con unas ganas notorias de reprocharle eso. Ace supo que quizá sus palabras no fueron las mejores, pero no había podido elegir otras que tuvieran un mejor efecto en ellos dos. — Dejaremos todo esto atrás cuando haya regresado, si es posible, con nuestros hijos a salvo — Ace tomó esa decisión. — No, no dejaremos nada de esto atrás — Gwyn se lo hizo saber — Nadie te discutirá el hecho de que Exploración y Rescate está a tu cargo. Pero no puedes tomar la decisión de elegir qué soldados son ideales para una misión y cuáles no. Y mucho menos tomar una nave sin notificarnos. Te aseguro que esto que has hecho tendrá consecuencias para ti. Y no vas a evadirlas de ninguna manera. — Entiendo… — Ace creyó que lo merecía, y no quería ponerse a discutir con ella — En ese caso, aceptaré cualquier castigo que piensen para mí. Siempre y cuando se me garantice que Sargion y Natasha, a quien sé que voy a recuperar, estén de acuerdo parcialmente. Sin ninguna clase de despedida, Gwyn y Thomas cortaron la llamada desde el cuartel general del ejército, dejando a Ace bastante preocupado debido a su rol en el ejército. Pese a que creyó que hacía lo correcto al salir de esa manera a rescatar a quienes quedaron atrás, el comandante supo que había enfurecido a dos de los otros cuatro líderes. Tenía en claro que Natasha comprendería su decisión, pero no estaba tan seguro de lo que podría hacer Sargion, quien fue elevado a subcomandante tras un buen desempeño y la recomendación de la propia Gwyn. Ace, decidido a que quería descansar un poco, se puso de pie para retirarse. Pero al momento de darse la vuelta, todos los soldados que le acompañaban en aquella misión lo estaban observando. Por un momento, sintió miradas inquisitivas, pero esta sensación no tardó en disiparse cuando uno de ellos abrió la boca. — Comandante Lakor, yo… creo que hablo por todos cuando digo que de verdad aprecio sus palabras — comentó uno de los hombres — Defendernos de esta manera ante la comandante Fairin me hizo sentir especial, y bastante valorado. Se lo agradezco. Tenga por seguro que daré todo lo posible para rescatar a tantos como sea posible de aquel mundo. Nadie de los demás presentes llegó a contradecir esas palabras. Ace sintió como un vínculo más fuerte se estaba empezando a formar con aquellos soldados. Tras hacer una reverencia ante ellos, el comandante se marchó para descansar, dándoles la orden de que siempre quedase alguien en la sala de comandos, y que organizaran sus turnos de sueño teniendo eso en mente. — Son bastante obedientes… — Ace pensó en ellos y lo veía como una gran cualidad — Tal vez podría tomar el ejemplo de Gwyn. Tomar nota de su desempeño y empezar a pensar en algunos candidatos para mi retiro. Una vez en la tranquilidad de su habitación, el comandante Lakor pudo recostarse y empezó a buscar una forma de quitar pensamientos de su mente para así dormirse y recuperar fuerzas para los próximos días, pese a que no sería necesario que realizara labores pesadas mientras viajara a bordo de la nave. Pero había algo que no podía apartar de su mente. Y era lo dispuesta que se podía mostrar la gente a cooperar si se tomaba el tiempo de reconocer sus méritos. […] Diez días habían pasado, y Casseirem estaba empezando a perder la paciencia. A bordo de la nave robada, el conquistador primero citó a Olzac, Mirva y Sered, junto a un gran número de cirgrencianos, velivinos, yarlemianos y motrinos para tener una conversación acerca de una promesa incumplida para con él. Eran aquellos más importantes los que tenían el privilegio de estar sentados alrededor de la mesa de mando principal, mientras que el resto tenía que contemplar la charla estando de pie. — ¿No deberíamos haber llegado ya? — Casseirem sentía que el viaje le estaba demorando una eternidad. — He mandado a que hagan el cálculo una vez más — contestó Olzac, notando la impaciencia de su líder — Serán unas dos horas más de viaje. Creo que… — ¿Cómo fue que los cálculos fallaron por tanta diferencia? — Casseirem estaba bastante molesto — Se me prometió que llegaríamos a Edagr y ahora me dices otra cosa totalmente diferente. — La nave tiene mucho más peso que antes, Conquistador Primero — Olzac evitó llamarlo de otra forma — Puede que eso esté provocando retrasos. Quizá estamos tan cerca de Edagr que el efecto de su gravedad está activando un mecanismo oculto. — Me suenan a excusas, Olzac, pero creo que no seré muy severo en tu castigo solo porque es gracias a tus cualidades para engañar que logré atraer a los humanos a la trampa — Casseirem se puso de pie, y empezó a caminar alrededor del motrino — Pero un gran imperio no se construye con errores. Este no nos ha costado nada, más allá de atentar contra mi buen humor. Pero si te llegas a equivocar cuando sea el momento de actuar… El conquistador optó por no completar esa frase para dejarle a la mente de su sirviente la tarea de rellenar el hueco. Desde su posición de pie fue capaz de ver la expresión de miedo formada en el rostro de aquel que había logrado escalar puestos en su imperio gracias a su gran hazaña que les permitió escapar de aquel mundo. — Bueno, ya teníamos todo preparado, así que todo permanecerá igual — Casseirem les dio a saber que la reunión se había terminado — Consideren esto como un regalo surgido a raíz de un error de cálculo. Si alguien quiere descansar un poco más, tiene la libertad de hacerlo. Porque ellos de seguro no reaccionarán bien cuando esta nave que se les fue arrebatada esté cruzando los cielos de su mundo. Iremos directo a lo que vinimos. Olzac, responsable de haber entregado las coordenadas hacia el planeta Edagr, objetivo próximo y primordial de su líder, se quedaría en compañía de algunos motrinos y cirgrencianos. Casseirem, por su lado, eligió retirarse de allí junto a Mirva, Sered y el resto de los guerreros que iban a su lado para la batalla. […] — ¡Comandante! — una mujer en el centro de mando llamó la atención de Gwyn — ¡Por fin van a entrar en nuestra atmósfera! Gracias a la utilización de cámaras telescópicas, las ciudades de Edagr estaban mejor equipadas para la detección de objetos espaciales dirigidos a su mundo. La nave edagriana robada fue captada hacía ya más de dos horas y media, y desde ese momento, la comandante de DCT dio la orden de que se mantuviera vigilancia estricta sobre el vehículo robado. — ¡Thomas, Sargion, estén atentos, la nave está por entrar en nuestro mundo! — Gwyn mandó la alerta a los dos hombres líderes que quedaron — Procedan con cuidado. — Eso haremos, nada de atacar al menos que sepamos que no tienen rehenes — Thomas respondió, asegurándose de que Sargion no ignorase el plan principal. — Pueden contar en que haremos lo posible para desarmar cualquier situación de rehenes que podamos tener en nuestras manos, comandante — Sargion habló con un gran respeto para su líder. Delleo y Norup estaban a cargo cada uno de un escuadrón, y distribuidos en puntos diferentes de la ciudad de Skymning, en ubicaciones cercanas a los trenes solares, armados previamente para la batalla, en caso de que necesitaran abordar y perseguir a algún escuadrón hostil que pudiera descender de aquella nave. Por medio de las cámaras de vigilancia, Gwyn fue capaz de ver la nave entrando hacia el planeta. La furia se estaba apoderando de ella en ese momento. Todavía no se había producido la llegada de Ace al planeta Maugmin, por lo que le era imposible saber si su hija y su hijo estaban con vida. Le provocaba mucho enojo saber que la nave en la que ambos habían marchado había regresado a casa, mientras que ellos se quedaron en su mundo. Siguió cada uno de los movimientos que hizo la estructura, y fue así como predijo su paradero antes de que hicieran las maniobras de aterrizaje. — ¡Están buscando un lugar despejado cerca de las ciudades! — Gwyn acertó en su suposición — ¡Thomas, Sargion, tomen los trenes y acudan a las afueras de Skymning! — ¡Llegaré en dos minutos! — Thomas respondió a su esposa. — ¡Activa la transmisión de tu armadura! — Gwyn le dio la orden a su subcomandante — ¡Quiero ver y escucharlo todo al mismo tiempo que tú! — ¡Tan pronto llegue a mi destino! — Thomas correspondió la orden tomada por la única superiora que tenía en ese mundo. […] El tren solar se estacionó en las afueras de Skymning. Las compuertas de salida se levantaron, permitiendo a Thomas Delleo y a un escuadrón conformado por trescientos soldados salir de cada uno de los sesenta vagones preparados especialmente para la ocasión. En el techo de los trenes se quedarían sesenta soldados, cada uno a bordo de una torreta, listos para actuar a discreción de las órdenes que Thomas pudiera darles. La nave se posó justo encima de ellos, quedándose estática durante varios minutos. Todos los soldados miraban desorientados esa escena, sin darse cuenta de por qué no aterrizaban de una vez. Fue tanto el tiempo que permanecieron en el aire que les dieron la oportunidad a Sargion y a otros cien soldados más de llegar al sitio. — ¿Todavía no descienden? — preguntó el subcomandante de ER — Desde que pasamos los edificios más altos veo que están allí arriba. — Yo creo que tengo una idea — Thomas estaba pensando en algo — Gwyn, ¿tú también lo ves? — Desde las cámaras telescópicas y tu transmisión — Gwyn le dio la confirmación necesaria. — Ninguno de nuestros soldados viaja en esa nave — Thomas lo dijo con desgano, sabiendo que eso significaba que tardaría mucho más en ver a su hija y su hijo — Quien sea que esté operando la nave no tiene idea de cómo se aterriza. Y si tuvieran a uno de los nuestros, nadie correría el riesgo de destruir la nave estrellándola contra un edificio. — Creo que tienes razón, siempre dijimos a los maestros que enseñen a los cadetes que no hay nada más valioso que la vida de los inocentes, y que un recurso tan importante como una nave no puede perderse — Gwyn se veía invadida por esos recuerdos — Necesitamos confirmación total, pero creo que esto ya te da una idea de qué tan violentos pueden ser tus movimientos cuando los encuentres. La conversación entre los tres no pudo seguir, puesto a que finalmente fueron capaces de ver como la nave empezó a moverse, apuntando su sentido hacia el suelo. Thomas, Sargion, y cada uno de los hombres y mujeres colocados allí levantaron los escudos, preparándose para un posible enfrentamiento contra quien fuera que saliera desde la nave. La gran estructura tuvo un descenso lento, hasta el punto en el que quedaron a poco más de un metro de distancia del suelo. Todos los humanos miraban confundidos y preocupados al pensar que la nave quizá no se detendría allí. — Thomas, la compuerta se abre — Sargion le señaló. — Atención todos, prepárense para cualquier cosa — Thomas dio la orden a todos los soldados. Tal y como lo señaló su compañero en nivel de autoridad, se pudo notar como había una abertura en la compuerta que permitía el paso al interior y exterior de la nave, dependiendo de qué lado se estuviera. La confusión se adueñó de todo el mundo cuando vieron como tres individuos bajaron desde el interior de la nave. Estaban bastante lejos para ser identificados, pero todo el mundo llegó a percibir que solo uno de los tres portaba un arma. — ¿Qué demonios traen los otros dos? — Sargion no era capaz de identificarlo. — Maldita sea, no lo sé — Thomas se puso muy nervioso — Como se trate de una bomba… ¡Escudos arriba! Pese a que los habían hecho más resistentes en batalla tras la experiencia brindada por la Sociedad Galáctica, ni Thomas ni ningún soldado tenía la confianza plena en que los escudos y armaduras pudieran defenderlos de algún explosivo alienígena. Tendrían que apostar sus vidas a la tecnología que cada uno de los bandos tenía a mano. Tras el descenso, los tres seres empezaron a avanzar hacia ellos. Los soldados que iban en los trenes tenían las torretas apuntándoles, y les sería muy sencillo acabar con ellos, o por lo menos, acertarles los disparos iniciales. Solo les bastaba la orden. A medida que se iban acercando, Thomas se centró en ellos para ver si era capaz de detectar qué tipo de peligro era el que tenían al frente. Los tres tenían armaduras puestas, pero la cabeza descubierta, dejando un punto vulnerable, pero a la vez reconocible. Thomas empezó a temblar cuando los pudo ver bien. Los tres seres acortaron bastante la distancia, y Delleo logró traer a su mente imágenes del pasado. — Un velivino, un yarlemiano… y si las fotos que ellos trajeron son correctas, hay un cirgrenciano — Thomas supo que eso solo significaría una cosa — Gwyn… Es posible que estemos ante… — Casseirem, el conquistador al que la Sociedad Galáctica le tenía miedo — la comandante de DCT compartía el miedo de su esposo, pese a no estar en el sitio — No tenemos lista ninguna bomba para usar en contra de él. Y aunque la tuviéramos, no podríamos lanzarla en nuestro mundo. — Mis hijos salieron en una misión solo para encontrarse con este monstruo — Thomas no podía creer lo siniestro de la situación — ¿Cómo fue que permitimos que algo así sucediera? A medida que los seres que identificaron como miembros del ejército de Casseirem se iban acercando, el miedo en los soldados aumentó. Pero la proximidad les permitió ser capaces de ver la clase de equipo que estos llevaban. El velivino tenía un rifle, cuyo poder de fuego era desconocido, al no ser uno perteneciente a su ejército. El yarlemiano cargaba lo que parecía ser una caja cubierta con una manta. Desconocían la intención detrás de algo así. El cirgrenciano era portador de algo que se asemejaba muchísimo a una tableta de trabajo, planteándoles la duda de si sería equipo propio de ellos o robado. Los tres, que parecían haber sido elegidos como emisarios, se detuvieron allí mismo. El cirgrenciano encendió la tableta, y no tardó nada en abrir una aplicación de transmisión. Una vez encendida, estableció los volúmenes al máximo y mostró la pantalla a los humanos que tenía al frente. Thomas dio la orden a Sargion de no perder de vista ningún movimiento que pudieran hacer, para que él pudiera fijar su atención en esa tableta. La imagen de un cirgrenciano no tardó nada en aparecer, y Thomas no necesitó ninguna explicación para saber quién era el que se mostraba ante él. — Casseirem — Thomas fue el primero en hablar. — Oh, me conoces — el conquistador le confirmó su sospecha, al mismo tiempo que se alegró de ahorrarse la presentación — Me sorprende que el universo esté al tanto de quien soy yo, y de mi apariencia física. — La Sociedad Galáctica nos habló de ti, justo antes de que los elimináramos — Thomas trató de infundir miedo en él — Tomamos su información. Y allí había fotos tuyas. Te noto un poco diferente, posiblemente porque hayas envejecido desde tu encuentro con ellos. — El tiempo pasa para todos los seres que habitamos en el universo, humano — a diferencia de él, Casseirem no sabía a quién se dirigía — Y es por eso que estoy tan agradecido con ustedes por haberme quitado la molestia que representaban mis enemigos. Me has ahorrado segundos que podré invertir en la conquista de nuevos planetas. — Lamento decirte que este planeta no será uno de esos, Casseirem — Thomas buscaba ser directo con él — Hemos sufrido muchas tragedias a lo largo de nuestra historia. Estamos listos para defendernos de ti. Reconocemos esa nave porque la has robado al equipo que viajaba en ella. No cuenta con armas. Si quieres conquistar este mundo, tendrás que bajar de allí y encontrarte conmigo en el campo de batalla… donde planeo asesinarte por lo que sea que hayas hecho a los que tripulaban esa nave que robaste. — No tenemos por qué ser enemigos, humano, ustedes son una raza feroz — Casseirem quería iniciar la negociación — Créeme que podría beneficiarme de tener guerreros como ustedes en mis filas. Asumo que eres el más poderoso entre los tuyos, si es que hablas tan tranquilamente con esa autoridad. Así que te propongo algo. — ¿Qué podría proponerme alguien tan sediento de poder como tú? — Thomas rechazaría cualquier palabra de su boca, pero intentaba obtener información. — Sé que deben tener más naves que esta — Casseirem fue por el lado de la lógica — No habrían corrido riesgo si esta fuera la única. Quiero que entreguen voluntariamente las otras naves que tengan a disposición, que me den el control de este mundo y que me presten a un escuadrón de humanos. Planeo llevármelos a uno de los muchos mundos con vida que hay distribuidos en el universo, y ver los frutos de tenerlos de mi lado. El trato que le daré a los tuyos dependerá del desempeño que muestren en batalla. — Hablas como si ya nos hubieras conquistado, y como si fuéramos a luchar para ti — el subcomandante se sentía algo intimidado por su exceso de confianza. — La humanidad está condenada a servirme y luchar mis batallas, humano — Casseirem fue directo con él — Tú eres el que tiene la oportunidad de decidir cuánto tiempo pasará entre el ahora y la llegada a ese momento… y también qué tan dolorosa será la espera para ti y los tuyos. Tira las armas en el suelo, aléjense de la zona para dejar que los míos las levanten. Esa será la señal de sumisión que espero de ustedes. Hará las cosas mucho más fáciles para ambos. Thomas supo que tenía que hablar en representación de toda la humanidad presente en ese mundo, pese a que no tenía permiso o autoridad para hacer tal cosa. Sus soldados al costado y a su espalda, al igual que Gwyn en la sala de mandos lo estaban mirando, y estaban atentos a sus palabras. Sabían que el enfrentamiento era inevitable, pero lo que Thomas dijera sería importante para definir su conflicto ante el enemigo. — La humanidad ha vivido ya muchas tragedias — Thomas fue certero al hablar — No lucharemos tus batallas. Estamos más que preparados para acabar contigo. Si crees que le ganamos a la Sociedad Galáctica por pura suerte, estás equivocado. Luchamos incontables batallas antes de ellos y antes de ti. Y estamos listos para detenerte. No sé cuántos rivales más tendré después de ti… pero sí sé que tú no tendrás más rivales después de que te enfrentes a mí. — Esperaba resistencia de ustedes, tal y como la tuve de aquellos que viajaban en la nave en la que estoy ahora — Casseirem no se mosqueó ante esa clase de respuesta — Pero lamento decirte que solo te queda una oportunidad más para rendirte, antes de que sufras el mismo destino que aquellos que me enfrentaron antes y fallaron. Lo verás por ti mismo. Esas palabras fueron la clave para actuar. El yarlemiano que viajaba en el trío seleccionado por Casseirem para llevar el mensaje se agachó, dejando el objeto que portaba en el suelo. Sin recibir ninguna clase de orden, retiró la manta que cubría lo que había debajo, dejando ver a todos los demás lo que traían consigo. — Oh, no… — un soldado se expresó con temor. — Eso son… Thomas tembló cuando escuchó las palabras de quienes lo habían visto primero. Cuando sus ojos finalmente se pusieron en contacto con lo que estaba en frente suyo, sintió un verdadero escalofrío adueñándose de su cuerpo. Gracias al casco de su armadura y su visor polarizado, nadie del grupo enemigo lo pudo ver, pero en su rostro se vio una expresión que mezcló el terror y la tristeza. Delleo no podía creer que frente a él se encontraban las cabezas de Allecreod y de Kite Michael. El golpe emocional recibido fue considerable para él. Su gran amigo de otra especie y su hijo adoptivo estaban muertos, y de ellos solamente quedaban los restos que los enemigos eligieron conservar. Thomas estaba enmudecido. No sabía cómo reaccionar ante tal horror. El miedo que sentía al pensar que Ace quizá podría encontrarse solo con el cuerpo de Sky al llegar a Maugmin, lo tenía devastado. — Allecreod… y… mi pequeño Kite — Thomas esperaba que estuviera dentro de una pesadilla y se despertara. — Thomas… por dios, no lo puedo creer — Gwyn habló, asegurándose que solo él lo pudiera escuchar — Este demonio usó a nuestro pequeño como si fuera un trofeo… — Eso mismo le hice a todos los humanos que llegaron al planeta Maugmin y se opusieron a mí — Casseirem retomó la conversación — Y eso mismo te haré a ti y a todos los tuyos si se resisten. Elijan cómo vamos a proceder. Luego de esas palabras, reinó el silencio en el lugar. Todos los soldados que estaban allí temblaban ante el cinismo de la situación. Sabían acerca de la práctica de algunos humanos en el pasado de recurrir a la decapitación de enemigos, pero jamás les había tocado ver algo así en persona. Edagrianos y los miembros de la Sociedad Galáctica se dedicaban a matar por el simple hecho de estar en batalla. Pero nunca tuvieron un enemigo tan brutal frente a ellos. Thomas dejó la tristeza de lado y la furia se apoderó por completo de él. No tenía motivo alguno para creer que Sky y los demás soldados en el planeta al que fueron estuvieran vivos. Por las últimas palabras dichas por el cirgrenciano, él podría darla a ella y a sus compañeros por muertos. Sin deseos de dejar a esos seres con vida por más tiempo, Thomas desencadenó una ráfaga de balas con su rifle. Las balas fueron precisas y atravesaron los cráneos del yarlemiano, el cirgrenciano y el velivino. Los tres emisarios del conquistador cayeron muertos al instante. La tableta también tocó el suelo, pero resistió el impacto, quedando con la pantalla apuntando hacia arriba. Casseirem solamente podía ver el cielo del planeta Edagr, pero sabía que seguían escuchándolo. — Tú lo has querido así — el conquistador se preparaba para su siguiente movimiento — Veamos si sigues con vida para cuando haya podido someter a toda tu gente. La transmisión se cortó, dejando a todos los humanos ver que ya no habría ningún tipo de diálogo con el conquistador. Sargion se acercó al dispositivo, y otros soldados fueron a comprobar los cadáveres y el arma que se dejó caer allí. Thomas, por su parte, se acercó a aquel contenedor que tenía las cabezas de Allecreod y de su hijo adoptivo. Nunca creyó, en el momento en que se despidió de ellos, que les estaba dando su último adiós. — ¿Qué fue lo que le hizo a mi hijo? — Thomas empezó a quebrarse al no resistir ver esa imagen — ¿A mi hija? Los mató a ambos. ¿Por qué tuve que enviarlos a morir en aquel sitio? Necesito hacerlo pagar por lo que hizo. Algunos de los soldados que estaban allí se acercaron para ofrecerle sus condolencias. Respetaban a Thomas por su rol en la guerra contra los edagrianos y la Sociedad Galáctica, y verlo así era doloroso para ellos. El luto debía durar poco, ya que la nave no tardó demasiado en tomar vuelo. Ante la vista de todos los presentes, esta empezó a avanzar con gran velocidad, pasando de largo la ciudad de Skymning, y situándose sobre Galaxy en poco tiempo. […] — No planeo perderte de vista, malnacido hijo de puta — Gwyn se juró que lo exterminaría — Me aseguraré de hacerte sufrir por lo que hiciste. […] — Este lugar es el correcto — Mirva pronunció. Tras su presentación ante todos los seres humanos, Casseirem estaba en la sala de comandos, viendo actuar a una de sus generales en batalla. Quería ver en persona el resultado de todos sus cálculos y estimaciones. Sered y Olzac estaban allí mismo, esperando ver un espectáculo que diera a los humanos la impresión de sus vidas. — Lancen el último carbonizador — la cirgrenciana optó por dar la orden final. Gracias a una cámara exterior, la cual no fue destruida por los tripulantes de la nave, se pudo ver todo el proceso. La compuerta de salida de la nave se abrió nuevamente, dejando caer hacia abajo un arma de destrucción masiva preparada por el conquistador para ser arrojada a los humanos. Para ellos fue una caída en cámara lenta, pero apreciaron el momento en el que finalmente se dio el impacto. Ni bien el carbonizador tocó el suelo, una potente explosión dio paso a una llamarada que engulló por completo a los edificios cercanos y a cada ser humano presente en las cercanías. Tal y como estaba preparada, unas cápsulas explosivas saltaron por los aires, desparramando explosiones que seguían causando devastación en el momento en el que se activaba la reacción. Sucedió lo mismo que en los primeros planetas. Los edificios alcanzados por el ataque colapsaban, ocasionando destrucción, y algunos de ellos provocaban más incendios al ver sus sistemas de gas y electricidad destruidos de tal manera. La explosión lanzó escombros ardientes al cielo, los cuales no tardaban en impactar en las cercanías producto de la gravedad de Edagr. — ¿Cómo se llama esta ciudad? — Casseirem preguntó a Olzac, quien algo le había mencionado. — Sus tres centros principales son Galaxy, Himmel y Skymning — fue la respuesta de su subordinado — Desconozco cuál es este, pero tiene que ser uno de esos tres. — Cuando Edagr sea tomado como la capital de mi imperio, rebautizaremos este lugar como la ciudad de las cenizas — el Conquistador Primero no tenía en mente otra cosa — El símbolo de lo que pasará cuando una civilización se quiera resistir a nuestro avance.