Prisión Rostiz

Tema en 'Lost Future: The Last Chance' iniciado por MrJake, 2 Abril 2026 a las 2:35 PM.

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    MrJake

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    Prisión Rostiz

    Prisión Rostiz.jpg

    "Encerrar a los que molesten al régimen en el lugar más recóndito e inaccesible posible, para que nadie pueda rescatarlos, para que sus voces no lleguen a ninguna parte, para que nadie pueda visitarlos, para que lo que ahí dentro pase no se sepa en el exterior. Eso debió ser lo que pensó el Imperio cuando crearon la Prisión Rostiz debajo del desierto, horadando aquel enorme agujero en las arenas. Y desde luego, Chance será muchas cosas, pero si algo no es, es un mal constructor: la infraestructura estuvo completa en un tiempo récord, tanto que parecía mentira. Antes de que parpadeásemos, el hueco que la División de Limpieza hizo en mitad del desierto fue transformado en... eso.

    Al fin y al cabo, a eso se dedicaba Chance antes, ¿no? A construir edificios. Ahora, supongo que esos "edificios" han pasado a ser prisiones claustrofóbicas subterráneas y torres enigmáticas gigantescas. Un avance natural para alguien megalomaníaco como él, claro.

    ¿Cómo es por dentro, dices? No lo sé. Por suerte para mí, nunca he estado; pero conozco a alguien que sí. Con todo, nunca le he preguntado qué ha visto ahí abajo. A decir verdad, no quiero saberlo".



    Pronto daré pie a que quienes vayan terminando sus tramas y lleguen aquí puedan postear.
     
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    Módulo de alta seguridad
    Yugen

    Cuando despertaste, te encontraste en aquella celda. La celda que se iba a convertir en tu casa por los próximos días. Era complicado determinar dónde te encontrabas: lo único que parecía claro es que era una prisión, por supuesto, pero no recordabas nada ni del trayecto ni de ningún evento desde que Watcher os "atacó" con esos drones suyos hasta que despertaste. No sabías si estabas en un gran edificio, en una gran caverna, en en el fondo del mar, quién sabía. Y no tenías forma, desde luego, de determinar si fuera era de día o de noche, o si habían pasado horas, días o semanas. La única luz que entraba en la sala parecía artificial: tristemente artificial.

    Llevabas una camisa blanca y unos pantalones del mismo color: casi parecías una interna en un manicomio, más que en una prisión. Unas rejas, barrotes gruesos y quizá demasiado rudimentarios para estar en la era del Imperio eran lo que te separaba del exterior. Pero fuera, todo lo que podías ver eran pasillos vacíos y oscuros, por los que a veces pasaba algún robot. Concretamente, viste a algunos en específico en alguna ocasión, pululando como si patrullasen, similares a Hariyama robóticos...

    [​IMG]

    Por un tiempo, no viste a más humanos. Uno podría preguntarse si realmente había humanos allí, o si todos eran robots.

    Pasaste lo que probablemente sentiste como horas allí, hasta que una persona, enfundada en uniforme hasta las cejas, con guantes y una especie de pasamontañas incluido, se acercó a la jaula en la que estabas y pasó comida por debajo de la puerta. No te dijo nada, ni una palabra. Ni siquiera te miró.

    Al día siguiente, pasó lo mismo. Solo tenías una cama, un compartimento con lavabo, ducha y baño, una mesa y una silla, y con esos muebles pasabas el tiempo. Ni disponías de tu dinero, ni de tus pertenencias... ni de Yuu. No tenías idea de qué fue de todo eso, ni tenías, aparentemente, manera de saberlo. Solo sabías que venían a traerte de comer tres veces al día; lo cierto es que te cuidaban bien. Y la estancia, para ser una celda, era relativamente grande, individual, ofreciendo cierta privacidad. Todo un detalle, ¿no?

    Dos días. Tres.


    Tercer día de encarcelamiento.


    Ese fue el día. Fue al tercero cuando esa... cosa se acercó. Imponente, caminó hasta tu celda con pasos estilosos, poniendo un pie delante del otro, casi contoneándose. Los "Hariyama" que había cerca se apartaron al instante nada más ver pasar a ese otro robot: claramente, su rango era superior.

    TSAREENA.png

    Se detuvo frente a ti, y con el extraño "bastón" que llevaba en la mano, te apuntó. Su punta roja parpadeó mientras parecía escanearte, un puntero láser surgiendo en tu frente. Luego apoyó el bastón en el suelo, y te habló. Lo hizo con un tono... sorprendentemente natural. Casi parecía una voz humana, femenina, potente y autoritaria. Solo la reverberación metálica delataba que se trataba de uno de esos robots.

    —Mimiko Honda: bienvenida a la prisión Rostiz. Hemos estado ajustando parámetros y preparando papeleo en estos días, lamentamos la espera. Ahora: soy la Ferrorregente TS4-097, encargada de este módulo. Te ubicas en el nuevo módulo de alta seguridad, destinado a internos selectos. El número actual de internos en tu módulo es de: cinco personas. Permanecerás aquí por un periodo indefinido de tiempo, por orden del Imperio. Tu instrucción es acompañarme para tu primer chequeo.

    Hizo girar rápidamente su batuta, y con ella pareció pulsar algo en tu celda. En ese instante, los barrotes se deslizaron a ambos lados, abriéndose la puerta al instante.

    —Por favor: sígueme.


    ***

    Módulo C
    Nekita

    Por tu parte, tú despertaste en la prisión de forma similar, pero en un lugar distinto. El silencio del que disfrutaba, o más bien que torturaba a Mimi, para ti no era sino un bullicio ligero, pero constante. Tu celda era mucho más modesta: apenas una cama, una silla, mudas colgadas de un par de perchas (todas blancas e impersonales) y utilidades básicas de baño tras un biombo. Lo que tenía en común tu celda con la de ella era que, como en la suya, tú también estabas solo.

    Pero había gente. Personas. Esas eran las voces que oías. Al asomarte por los barrotes, veías frente a ti otra celda al otro lado, y otras a cada lado de esa. Y otras a tu lado, izquierda y derecha, y otras más allá, y otras, y otras. El pasillo entero estaba lleno de celdas. No todas llenas, eso sí; pero lo suficiente como para que hubiese conversaciones a través de barrotes. Suponías, claro, que muchos internos debían conocerse entre ellos.

    Inevitablemente, cuando el primer día allí pasó, te preguntaste qué fue de Mimi, de Steve, de Talía... y de Effy. No sabías nada de ellos, y no los veías cerca, a ninguno de ellos, ni distinguías su voz. Todo cuanto podías hacer allí, en esa celda, era esperar.

    De ese modo, solo eras visitado dos veces al día para traerte comida, y siempre venía una persona que pasaba en silencio, celda a celda, dejando una bandeja con alimentos. Cubierta hasta las cejas, solo dejando ver sus ojos. Era difícil deducir siquiera si eran la misma persona, el mismo hombre o mujer, o distintos. Solo podías deducir que no siempre era el mismo por la diferencia de alturas, nada más.

    Un día pasó. Y, por la noche, de repente, abruptamente, se hizo absoluto silencio. Nadie abrió la boca. Y entendiste por qué cuando las pisadas pesadas se hicieron cada vez más notorias, advirtiendo que alguien (o algo) se acercaba. Cuando pasó frente a tu celda, lo entendiste: era... un robot. Otro más, como aquellos Combees, como Watcher. La sala casi pareció hacerse más fría cuando ese robot entró y pasó frente a ti, con la mirada clavada al frente. Como un vigía que, con su sola presencia, imponía respeto, grande e intimidante.

    Machamp paradoja.jpg

    Al final, la noche pasó. Y la siguiente.


    Tercer día de encarcelamiento.

    Como en el primer día y segundo día, a la hora del almuerzo, un hombre cubierto hasta arriba pasó por tu celda, se agachó frente a ti y te dejó la comida. Pero, esta vez, se quedó mirándote. En sus ojos oscuros viste... un destello de algo extraño. El hombre, en un inicio, no dijo nada, solo quedó allí, quieto, mirándote. Y golpeó con discreción la base de la bandeja con dos dedos.

    ¿Qué quería decir? La bandeja fue deslizada hacia el interior. El tipo te miró de nuevo.

    Jurarías... que te guiñó un ojo.

    Y luego, sin más, se fue en silencio. Siguiendo su rutina. Una que quién sabe cuánto duraría.


    ***


    Para ambas, esto ya sí arranca todo lo nuevo que planteé en cambios: desde posibles tiradas de lógica a partir de ahora, hasta los árboles de habilidades de vuestros pokémon y la posibilidad de que vuestros personajes también "suban de nivel" (mecánica que será invisible para vosotros, pero de la que yo llevaré tracking desde ahora en adelante). Además, ya dejáis de estar guionizados: yo tengo eventos preparados y un escenario específico diseñado, pero vuestras decisiones, como debería ser, serán lo que mueva la trama en esencia, hasta el punto de que hay trozos de trama que ni siquiera están construidos: los haréis vosotras.

    Por supuesto, realmente poco podéis avanzar de momento; necesitaréis ambas que el resto de personajes esté aquí para que os permita avanzar, pero os habilito desde ya la opción de ir roleando un poco, aunque por trama estéis separados.

    Also, como decía, los árboles de movimientos ya están disponibles en vuestras fichas, por favor miradlos cuando podáis; como vuestros pokés están al nivel 2, eso significa que podéis desbloquear dos movimientos del árbol, siguiendo las instrucciones que indiqué en el tema de discusión y comentarios. He reseteado y renombrado vuestros movimientos de forma acorde, y tenéis bajo el árbol todo el desglose de movimientos para ver en qué consiste cada uno. Podéis indicarme por la vía que queráis qué dos movimientos adquirís (que ahora os servirán de poco al no tener a Livy ni a Yuu, pero bueno (?)). Ante cualquier duda, decidme.

    También matizar: los PS de vuestros pokés y sus usos, estén donde estén, se consideran curados a tope. Sin embargo, ni vuestro cuerpo ni vuestra mente se cura, permanece exactamente como estaba hasta ahora.
     
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