Explícito Con T de Tao [Jigokuraku]

Tema en 'Fanfics de Anime y Manga' iniciado por Temarii Juuzou, 29 Marzo 2026 a las 11:56 PM.

  1.  
    Temarii Juuzou

    Temarii Juuzou Maestre

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    Escritor
    Título:
    Con T de Tao [Jigokuraku]
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    795
    Autor: Temarii Juuzou.
    Anime: Jigokuraku
    Actividad: Días de A, B, C... K... Xutra [+18]
    Personajes principales: Tao Fa / Ju Fa
    Como no voy a escribir de uno de mis mangas favoritos, alv. Igual sepa si quedo bien jaja





    T de Tao


    El jardín se encontraba en un calmado silencio. Las flores respiraban con esa calma artificial que solo existía en la isla. Todo parecía eterno y, sin embargo, para Ju Fa, había algo que comenzaba a cambiar.

    No era el Tao. No era su forma. Era algo más… incómodo, que no podía explicar.

    —Tao Fa… —la llamó, sin mirarla directamente.

    Tao Fa estaba sentada entre pétalos abiertos, como si el jardín hubiera decidido imitarla. Su cabello rosado se mezclaba con las flores; era imposible distinguir dónde terminaba ella y dónde empezaba el mundo.

    —¿Sí? —respondió con suavidad, como siempre.

    Ju Fa guardó silencio unos segundos. Habían pasado siglos desde que fueron creados. Siglos entrenando, aprendiendo, perfeccionando, siglos que habían pasado juntos. Pero el inicio, no había sido como ahora.

    Recordaba sus cuerpos más pequeños, incompletos. Recordaba no entender por qué debían acercarse de esa forma, por qué el contacto era distinto, por qué el Tao se sentía… diferente cuando estaban juntos a comparación de los otros, el porque aun sabiendo que no morían del todo, le aterraba imaginar que perdía a Tao Fa.

    No había palabras para eso entonces. Solo una sensación, algo que no dolía, pero si le aterraba: perderla.

    —¿Recuerdas la primera vez? —preguntó al fin.

    Tao Fa ladeó ligeramente la cabeza, pensativa. No parecía incómoda. Aunque ella nunca lo estaba cuando se encontraba a su lado.

    —Sí —respondió.

    Ju Fa soltó una pequeña risa sin humor. Ninguno dijo más, porque realmente ¿Qué más podrían decirse? Era lo que se debía hacer, lo que debían aprender, perfeccionar, incluso si… no entendían por qué.

    —Sabía que era correcto. Porque era contigo. Pero… no entendía por qué se sentía así.

    Tao Fa lo observó en silencio. Ju Fa nunca hablaba de esto, normalmente sólo hacía lo que tenía que hacer sin cuestiones.

    —Después —continuó él—, cuando los demás comenzaron también… cuando todo se volvió parte del entrenamiento…—Su expresión cambió apenas. Imperceptible para cualquiera… menos para ella —, no me gustó.

    El viento movió apenas los pétalos. Ella parpadeo.

    —Verlos contigo… —añadió, más bajo—. Ver cómo lo aceptabas… como si fuera igual —No había acusación en su voz. Solo algo más… crudo —. Me resultaba… desagradable.

    Tao Fa no respondió de inmediato.

    —¿Desagradable? —repitió, curiosa.

    Ju Fa frunció levemente el ceño, buscando una palabra que no tenía.

    —Como si algo… no encajara. —hizo una pausa—. Como si eso… no debiera ser compartido.

    El silencio volvió a caer entre ellos. Ella lo entendía, porque solo actuaba como debía actuar, no porque lo disfrutara o quisiera. Porque, aunque no comprendiera los sentimientos de Ju Fa, los compartía.

    —¿Eso es lo que llaman… celos? —preguntó Tao Fa con calma.

    Ju Fa no respondió, no sabía qué decir.



    La piel de Tao Fa siempre era dulce, incluso cuando se cambiaba a su forma de Yin, como si estuviera saboreando la fruta más dulce de todo el mundo. Bajo sus dedos, la piel siempre suave, se derrite como mantequilla y todo era tan íntimo, que le parecía increíble y olvidaba que, hacía tan solo unas horas, Tao Fa había estado haciendo lo mismo con Ran.

    Un gemido, seguido de una suave risa le hizo volver toda su atención al pequeño y delgado cuerpo bajo él. Sonrió, porque amaba verla disfrutar, amaba verla reír… la amaba. Siguió jugando su lengua, saboreando la piel ajena y dejando que sus dedos viajaran por todo su cuerpo.

    —Vamos… siempre te tomas tu tiempo —pero ella misma lo estaba disfrutando, lo notaba en el brillo de sus ojos.

    Ju Fa bufó y se levantó, tomando sus manos, entrelazando sus dedos mientras se posiciona en medio de las piernas de Tao Fa, quien le aceptó con total naturalidad. Se detuvo antes de entrar, ella le miró con la mirada extrañada.

    —Cuando alcancemos un Tao perfecto… —dijo—. Cuando ya no sea necesario entrenar esto con otros…

    Sus ojos, normalmente despreocupados, estaban fijos en ella. Mostraban miedo, algo extraño en él, que siempre la cuidaba.

    —Quédate solo conmigo.

    No fue una orden, fue una petición. Su mirada rogándole que nunca se alejara de él. Tao Fa lo observó, sin expresión alguna, tan solo un brillo en su mirada. Por primera vez… sonrió, de forma distinta, más real. Sus manos apretaron las contrarias y sus piernas atraparon el cuerpo ajeno; se inclinó para pegar su frente a la del rubio.

    —Está bien —respondió.

    Sin cuestionarlo, como si hubiese estado esperando esa petición desde hace mucho tiempo.
     

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