Concesión singapurense de gran popularidad. Este restaurante despliega una puesta en escena que trasciende lo gastronómico para convertirse en una experiencia sensorial y arquitectónica. El techo de sombrillas wagasa suspendidas, el puente taiko-bashi escarlata, las lámparas de papel distribuidas entre piedras negras son algunos de los elementos tradicionales que conviven en vibrante sintonía con el diseño elegante y moderno del lugar. Enfrentado a la barra, un monumental armazón metálico preside el ambiente, instalado dentro de un nicho iluminado que le otorga carácter ceremonial. Conecta con: Comedor Yoshino Ala Oeste (hall) Ala Este (hall) Kakusen Kajika
Tal y como había sido pautado, todos los estudiantes se reunieron junto al plantel docente en el comedor Yoshino para disfrutar su primer almuerzo en la posada. El espacio era amplio, tranquilo y cálido, y encontraron dispuestas largas mesas atiborradas de platillos con sus respectivas tarjetas. Los empleados se ocupaban de servir las porciones de aquello que desearan. Había de todo: comidas calientes y frías, tradicionales, internacionales, entradas, platos principales, postre... Las bebidas se seleccionaban de máquinas expendedoras y, al finalizar, quienes lo desearan podían prepararse una taza de té o café. Tras el almuerzo, los estudiantes pudieron regresar a sus habitaciones a descansar con la promesa de volver a reunirse a las tres de la tarde en el hall de sus alas. Koko y Kanade los acompañaron al exterior y entonces se retiraron, pues allí los esperaba un único profesor: Hiroshi Kenzo, uno de los tutores de segundo, se encontraba de pie junto al ingreso al restaurante. El hombre se quitó las gafas y las limpió con el borde de su camiseta, esbozando una sonrisa nerviosa. —Buenas tardes... ¿Pudieron descansar algo? —Regresó los anteojos a su sitio y parpadeó con fuerza un par de veces, tallándose los ojos por debajo de los cristales—. Muy bien, lo que tendrán hoy es un recorrido por las zonas de la posada donde harán sus pasantías. Su primera parada es esta: el restaurante KOMA. —Señaló la gran edificación a su espalda con una abertura de su brazo y pareció dudar en el movimiento de regreso—. ¿V-vamos? Su andar era lento y ligeramente encorvado. Empujó una de las hojas de la puerta, negra y cincelada con intrincados motivos, y la sostuvo abierta para que los estudiantes ingresaran. La luz rebotaba contra los picaportes y detalles dorados. Ocuparon la totalidad de una angosta antesala y, pidiendo permiso, Hiroshi regresó al frente del grupo para guiarlos a lo que se presentó, de repente, como un espacio inmenso y de techos ridículamente altos. La densidad de la decoración era casi abrumadora, pero el profesor apenas le prestó atención. Sus ojos se desviaron a la figura delgada, esbelta y de proporciones ambiguas que se acercó a ellos desde una pasarela lateral. Llevaba unos pantalones negros ceñidos y una holgada camisa color hueso que ondeaba tras su ritmo sereno y liviano. El cabello, rizado, largo y de un rubio oscuro, casi oliva, iba atado en un moño bajo por una cinta bicolor, y al alcanzarlos los escaneó mientras barría un rastro escarlata de sus labios con el dorso del pulgar. —Bienvenidos —los saludó una voz tan profunda como dulce, y sus ojos se estrecharon con una cortés alegría—. Vaya que son un grupo numeroso. Nos alegra tenerlos a todos aquí. Este es el restaurante KOMA, donde podrán cumplir parte de sus pasantías. Mi nombre es Makoto Kai y me encuentro a cargo del establecimiento. Agachó la cabeza levemente y el cabello se derramó sobre uno de sus hombros, detalle que aprovechó para comenzar a cepillarlo con aire distraído, casi mecánico. Sus dedos eran lánguidos y pálidos. —Antes de iniciar el recorrido, déjenme preguntarles: ¿tengo jóvenes aquí con experiencia en el ámbito gastronómico? Contenido oculto Amane Zireael quem Insane Reual Nathan Onyrian
Me reuní con Thi a la hora del almuerzo, tal y como había prometido que haríamos. La comida fue variada y estaba muy buena, por lo que me sentí con incluso más energías después de aquella pausa. Eso no evitó, claro, que aprovechara el tiempo de descanso que nos dejaron para holgazanear en la habitación, viendo vídeos en el móvil y echándome una rápida cabezadita de nada. Cuando nos volvimos a reunir con el resto de alumnos en la planta baja, yo me encontraba tan radiante como siempre. No reconocí al profesor que no estaba esperando, por lo que supuse que sería el tutor de algún curso más bajo. Lo escuché con atención, queriendo aprovechar al máximo los (probablemente) diez minutos que sería capaz de aguantar sin perder el interés, y poco después emprendimos la marcha hacia el restaurante del hotel, pues resultaba que íbamos a usar la tarde para visitar las instalaciones. Había estado en un buen número de restaurantes lujosos, tanto fuera como dentro de hoteles, pero es no quitó que mirase con asombro el aspecto del que teníamos ante nosotros. Era muy amplio, con techos altos y un montón de decoración, y solo dejé de admirar el espacio cuando una nueva voz se nos unió para darnos la bienvenida. Por desgracia para esta persona, di con la figura de Kou en el camino que mi mirada hizo de vuelta, por lo que mi mente no le prestó mucha atención a sus palabras. Me deslicé hasta acabar al lado del chico y me enganché de su brazo, apoyando la cabeza sobre su hombro mientras le sonreía encantada. —¿Crees que mi experiencia comiendo platos ricos sirva de respuesta~? Contenido oculto Gigi Blanche she's not tweaking anymore now uwu