Colección La marcha de los animales

Tema en 'Novelas' iniciado por Mi Luzhao, 13 Marzo 2026.

  1.  
    Mi Luzhao

    Mi Luzhao The Photographer

    Libra
    Miembro desde:
    12 Febrero 2026
    Mensajes:
    98
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    La marcha de los animales
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    2
     
    Palabras:
    123
    Cerdo
    Fuego


    Siempre reímos cuando nos juntamos, que no es muy seguido, pero es algo.

    Ramitas, papas, una coca-cola. Con mantas, unos bowls enormes, unas ganas de devorarlo todo, así como los siguientes capítulos de Grey's anatomy.

    Nuestros ojos se cierran, eso sí, por lo menos los míos...

    —¿Ya tení sueño? —recuerdo que pregunta y yo me pongo a refunfuñar.

    —No, no tanto...

    —Cuánto le queda...

    Y en un parpadeo, no le queda otra que mirar a su costado y soltar una risa contenida, nasal, atropellada.

    Rueda los ojos, niega y come más papitas.

    Ya me pondría poner al día cuando despertara, pero ella iba a terminar el capítulo sí o sí.
     
  2.  
    Mi Luzhao

    Mi Luzhao The Photographer

    Libra
    Miembro desde:
    12 Febrero 2026
    Mensajes:
    98
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    La marcha de los animales
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    2
     
    Palabras:
    177
    Perro
    Fuego

    Era difícil olvidar la escena. Ella siempre fue un poco… intensa, por decir algo. No en el mal sentido, por más que me agotara. Cuidaba de los más pequeños, le daba abrazos a la abuela, podía terminar jugando juegos con nuestro primo y por ahí andaba luego con su vozarrón rebatiendo con los adultos. Ah, y con mi hermano era un sin fin de hipótesis literarias…

    Por otro lado, su propio hermano era mucho más sosegado.

    Sonrisas divertidas, pensamientos tan profundos como su mirada, jugueteos de nada con nuestra primita y muchas ganas de mantener su paz sin más.

    Sus comentarios siempre eran inteligentes cuando correspondían, incisivos, más bien. Lo admiro mucho, la verdad.

    Por lo tanto, cuando la vi llorar, mientras yo me sumía en la perplejidad de mi propio silencio, él sencillamente se acercó, le pasó los brazos sin prisas sobre los hombros, los dejaba reposar sin más y ella, sin más, seguía llorando con su rostro
    cubierto.
     

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso