Inhaló, aislando su mente del ruido. Exhaló despacio, enfocando la mirada en todos y cada uno de sus enemigos, apenas dedicándole un segundo a cada cual antes de volver a comenzar. No podía desatender ningún punto, la muerte podía venir de cualquiera. Por suerte, Aoi se llevaba bien con la muerte: había vuelto dos veces de ella. Inhaló. Y ese lapso de tiempo es el que usó para colgar su preciado arco a la espalda y tomar el que le habían regalado antes de que se desatara esa locura. Exhaló. Y con la misma fluidez que el aire de sus pulmones una saeta incendiaria se deslizó entre sus dedos al tiempo que su cuerpo se volvía para enfrentar su objetivo. El único que no parecía cómodo con el fuego. Inhaló. Tensando la cuerda, confiando en sus arma como nunca había confiado en nadie, con la mente en calma y las emociones sepultadas. Exhaló. Y la flecha voló en una trayectoria perfecta, como de costumbre, refulgiendo al prenderse en llamas. Era el momento de ver si Saizo tenía tan buena relación con la muerte como ella. Aoi Nivel 4 PV=90/90 PC=90 Fuerza: 15 Protección: 15 +10 (yoroi) 2/3 Intuitivo= +4 suerte Kunai (x14) (sólo se pueden equipar 6 por combate) Arco +22 ataque 42 flechas incendiarias. Flechas= 16 Escuela= Satsujin no kūki (aire de asesinato) Contenido oculto: Escuela Escuela= Satsujin no kūki (aire de asesinato) Técnica= Totsuzen no satsujin (asesinato fulminante) Ataque especial= ----- [d50] Maestro= Haku Técnica secreta= Sólo disponible para alumnos de la escuela grado maestro "Es algo indescriptible, sólo se siente en el interior cómo si emanara de uno mismo. O incluso del arma. Es abrigar el deseo oculto de asesinar a alguien, está en el aire.." Descripción= Tirar un dado de 10 caras No acumulable con otras técnicas No obtienes nada +1 de ataque +3 de ataque +6 de ataque +10 de ataque +15 de ataque +18 de ataque +20 de ataque +25 de ataque +30 de ataque
Contenido oculto: acciones Aoi Ay dios voy a morir TT.TT Lanza flecha incendiaria a Saizo con el arco de Togashi ❤️ quedan 42. Ataque (Dado 14)+15fuerza+22arco+5 suerte (porque aunque saque un 1 tiene +4 de suerte base)= 56 Defensa (Dado 7) + 15proteccion + 10 yoroi= 32 SEBD = PUROS 1 suerte siempre❤️.
Akihito Shishio El sonido del vidrio roto inundó la habitación y por un momento sintió que todo iba a estar bien, pero no, ¿por qué tendría que estarlo? La sospecha había sido cierta y ellos mismos también habían deseado la muerte de Yato por alguna razón, contaban con el hecho de que no ibamos a poder curarlo si nos estaba atacando y con un simple esquive el mismo Gendo terminó el trabajo que el pequeño dios no pudo. Yato había muerto libre del control y al mismo tiempo se había ido de la manera más extraña que podía tener, con el sonido de unas piedras en el suelo, los yokai no hacían eso, ¿no? No tuvo tampoco mucho tiempo para pensar demasiado en eso por su propio combate, no habían realmente muchas ocasiones donde podía sentir que rompía la defensa de Kyogi y solo por sus reacciones podía saber lo mucho que le molestaba eso y a él, bueno, si le agrandaba la sonrisa un poco. —¿Entonces fueron ellas? —Preguntó con un tono todavía más curioso por negarse a responder y luego lo mencionó: Kokuko... un zorro de las mitologías... ¿en serio eso había sido Yato? ¿Pero cómo demonios pasaba eso? —Tus manos ejecutoras, sí... ¿Fuiste tú la que les ordenó deshacerse del hijo de Gendo para cambiarlo por Yokubo? —Agregó aquella pregunta en un tono más fuerte solo para tratar de ver por el rabillo de su ojo la reacción del susodicho —¿Él lo sabe? Digo... no parece ser la clase de persona que le interesan mucho sus hijos pero, sería interesante el concepto de intercambiar al hijo de alguien tan cercano a ti... Cuando quiso volver a romper distancia con Kyogi para atacarla de nuevo cuando lo vio, Saizo atacando a Kohaku con una precisión aterradora y su sangre brotando. Su corazón se aceleró con violencia, tuvo que apretar con más fuerza a Jinsei para obligarse a no temblar frente a Kyogi y morder el interior de su mejilla para no simplemente ponerse a llorar. ¿Qué había dicho él? ¿Hasta las últimas consecuencias? ¿Por qué esas tenían que ser esas últimas consecuencias para él? Sabía que era un par de años más joven, sabía que igual que él la guerra no era algo que fuera de la mano con su personalidad amable y atenta, cuando seguro también había sido arrastrado, cuando seguro él también tenía tantas cosas que ver y que le esperaban en lo que pudo haber durado su vida. Porque incluso si habían tenido realmente poco tiempo de hablar y conocerse, él había intentado cuidarlo y apoyarlo en tratar de sacar adelante esta guerra. Y por eso no se podía quebrar, necesitaba seguir para que valiera la pena, para que no fuera en vano su muerte. Retrocedió como si quisiera tomar más distancia con Kyogi para impulsarse pero fue realmente para alcanzar con el filo de Jinsei la herida de Ginko que se estaba tratando para saber cómo reaccionaba aquella "oscuridad" que mencionó antes de volverla a alzar para ir contra Kyogi de nuevo. —Aleja su cuerpo de él... —le dijo en voz baja antes de avanzar de nuevo, viendo la flecha de Umi ser disparada ante ese sujeto. —¡Si tienen algún veneno con que frenarlos quizás esta también podría ser su oportunidad! Si tuvieron que entrar aquí por influencia de Kyogi puede que no hayan adquirido esa habilidad divina todavía, Yuzuki o Hideyoshi pueden apoyar a Umi con Saizo, está herido y Riku todavía puede entretener a Gendo, necesitamos ir debilitándolos lo más rápido que podamos, mantener nuestros números. —Yo seguiré contra Kyogi y si alguno de ustedes dos desea ayudar, consideren el punto que Kohaku dejó marcado. Estos sacrificios debían valer la pena. Contenido oculto: acciones Voy a probar que tanto puede hacer jinsei con lo que sospecho que son los puntos de corrupcion de Ginko y me voy contra Kyogi de nuevo
Cálculos Ataque: 6 + 30 + 5 + 13 = 54 Defensa: 24 + 3 + 6 - 2 + 1 = 32 Suerte: (3 intuitivo + 3 = 6) Esquive: No Bloqueo: Sí Akihito PV= 60/90 PC: 90 Fuerza= 6 Protección= 24 Katana= +20 Jinsei = +30 +3 defensa 2 sodes = +6 defensa Intuitivo= +3 suerte Débil= -2 defensa Escuela= No tiene
Contenido oculto A veces las personas temen tanto a la muerte que olvidan disfrutar la vida. Cuando se plantó frente a su enemigo Kohaku recordó aquellas palabras de la primera nevada, hacía ya varios otoños. Recordó el aullido del viento, frío y tajante, que le agrietaba los labios, y el rumor del océano abrazando sus voces. A Chiasa nunca le habían agradado esos comentarios que su hermano mayor soltaba de repente, pues sonaban demasiado graves y demasiado adultos, y él seguía siendo un niño. Se esforzaba por distraerlo, entonces, y le proponía carreras, aventuras y paseos furtivos que alivianaran el peso que cargaba sobre sus hombros. Tampoco le gustaba la máscara que lo forzaban a usar, ni la frecuencia con la cual rasuraban su cabello del color del cielo, ni las pequeñas cicatrices blanquecinas que asomaban bajo las mangas de su ropa formal. Pero Chiasa también era una niña. En ese momento, desde una esquina alejada, un pequeño muchacho lo observaba. Puede que no comprendas mis razones, pero quiero creer. Quiero creer en esas historias. Cuando Saizo Honda burló su ataque y la katana de su familia estalló en cientos de esquirlas metálicas, recordó la leyenda de los shichifukujin, los dioses de la fortuna que habían desembarcado en su villa y bendecido sus tierras. Desde su nacimiento le habían enseñado a honrar las tradiciones, respetar a sus mayores y velar por la seguridad de su pueblo, y él lo aceptó. Aceptó la máscara, aceptó la responsabilidad que se le confería y decidió creer en aquello que le diera sentido a sus esfuerzos. Era invierno cuando dibujó a los dioses de la fortuna junto a sus hermanos, y también era invierno cuando la nieve de los jardines se tiñó de sangre y las pasarelas, de hollín. El niño comenzó a acercarse y el cascabel tintineó. Tus ojos brillan como los de un recién nacido. Son preciosos. Cuando Kohaku sintió el filo de las espadas enterrarse en su carne, vio fijamente a Saizo Honda y escuchó la voz de su hermana. Era un crepúsculo primaveral, el aire se olía dulzón y ella había recogido su rostro entre sus manos. El dolor lo embargó de repente, la sangre trepó por su garganta y la escupió, aferrándose con las uñas a los brazos de su verdugo para mantener el equilibrio. Su ojo dorado, el obsequio de Amaterasu, la chispa de Hoyau, se irritó e hinchó hasta prácticamente saltar de su cuenca y sólo pudo hacer eso, mirarlo. Mirar al hombre que se erguía frente a él, letal, despiadado. ¿En verdad había pretendido enfrentarlo? ¿Él, que nunca había sido un guerrero? El niño se detuvo a su lado. ¡Pues ahora quiero! Ya estoy protegido, ¿no? ¡No me pasará nada! Cuando Saizo Honda retiró el metal lentamente, torturándolo, destrozándolo, y cuando lo asió del haori para hablarle al oído, Kohaku recordó los sueños inocentes de su hermano pequeño. Aquella apacible tarde de verano, mientras enhebraban collares juntos, había declarado querer convertirse en marinero y que las joyas lo protegerían de las mareas. En el invierno que su villa ardió y su familia sangró, Kohaku encontró los abalorios salpicados alrededor de su diminuto cuerpo y pensó que no lo habían protegido, no. No del acero. Esas cuentas tintineaban ahora en las muñecas de Hachi y de Reijiro, y ante las heridas abiertas de su pecho se preguntó si había tenido algún sentido. Si algo en su vida tuvo sentido. El niño sólo observaba. Yo robé a Amanosaku con la maldición de Outakemaru. Falló como el matagi de Amanozako. Envié a Katsunaga a tu aldea. Falló en proteger a su familia y su pueblo. Destruí la vida en Tateyama. Falló en cumplir la venganza de Hachi. El cuerpo le dejó de responder. Una tormenta de frustración, desesperación e ira enrojeció su rostro, y la sangre acumulada gorgoteó dentro de su boca. Miró a Saizo Honda, lo miró como si aquel minúsculo y necio acto fuese capaz de causarle algún mal, y sus brazos perdieron fuerza y entonces se desplomó. Llevó las manos temblorosas a sus heridas y las palpó balbuceando quejidos ahogados de dolor, que se convirtieron en sollozos, que se deformaron en llanto. Acababa de morir, ¿tendría que hacerlo de vuelta? ¿Y esta vez sería definitivo? Esta vez... ¿no había vuelta atrás? Saizo Honda. Saizo Honda lo había matado de un simple movimiento. Era patético. Su verdugo era el de su familia, y de Hotaru, y del padre de Hachi, y de la infancia de Yume. El hombre que había destruido a tantos quienes apreciaba... lo había matado. El niño consumió la distancia y retiró la máscara de su rostro, mirándolo fijamente a los ojos. Era el niño que hablaba de muerte, de responsabilidad y de esperanza. El niño con la mirada de Amaterasu y la bendición de Ebisu, forzado a crecer y condenado a vagar el mundo en soledad. El niño que había hecho amigos, había rozado la felicidad... y ahora la perdería de vuelta. Sólo era eso. Un niño. Mermaba su energía, su cuerpo se tornaba frío y sus extremidades, entumecidas. Y seguía llorando. Tirado en el suelo oscuro, rodeado por su propia sangre, con la vista clavada en el eclipse sangrante. Estaba desesperado. Solo. Aterrado. ¿Moriría así? ¿Perdería sentido todo lo que había intentado? No encontraba paz, alivio ni silencio. El ruido era insoportable, la vida se le desgranaba entre los dedos y él no quería morirse. Quería vivir. Quería ver un nuevo amanecer, correr a los brazos de Hachi, acariciar a los gatitos y alzar a Yume en el aire tras reírse junto a Tamura. Quería prepararles un té, conversar con Kumo, regresar a Kamakura y volver a ver a Hotaru. Quería cumplir su promesa con Amanozako, subir a los picos nevados de Tateyama y saludar a Seiryu. Quería permanecer junto a Takeda y seguir sirviéndole por el resto de su vida. Quería vivir. De repente era invierno y la nieve susurraba, como aquella larga, larga noche en el bosque. Ahora siempre sería invierno. El haori. Lo había arruinado. El pensamiento acudió cuando el llanto comenzaba a amainar, presa del cansancio y el frío. Sus emociones se apagaban, su cuerpo perdía forma, y Chiasa... ¿dónde estaba Chiasa? Su pequeña y adorada Chiasa. Había... quedado con Hachi, ¿cierto? No lo recordaba con claridad, pero... esperaba que así fuera. Esperaba que ni ella, ni nadie de quienes amaba tuviera que verlo. La sombra de una sonrisa curvó sus labios. Amar. Sí los amaba, ¿verdad? Los llevaba sellados a fuego en el corazón y desesperaba por volver a verlos. Verlos... ya no sería posible. Kohaku lo entendió y la sonrisa desapareció. En aquel tierno día invernal, antes de emprender su viaje a Nara, Kohaku se había bañado con la luz del sol y pensado en ellos, sus hermanos. Su niña de la primavera, su niño del verano y su niño del otoño. Se había preguntado cuántas estaciones debería vivir separado. ¿Podría reunirse con ellos? ¿O las vidas que había arrebatado lo llevarían al infierno del cual le había hablado Hachi? ¿Encontraría a alguien? ¿Su padre, aunque sea? ¿O volvería a quedarse solo? Lo siento. Estaba solo y había fallado. Le había fallado a todos. A su familia, a sus amigos, a su tierno amor, a su líder. A su clan. Lo siento. Te dejaré solo. Su rostro, pálido, atormentado, empapado de sangre y lágrimas, se alumbró con la tenue luz mortecina del eclipse. Lo siento tanto. Y finalmente se apagó.
Fujiwara no Riku Pero qué... El tintinear del furin se detenía y aquellas palabras llegaban a mis oídos, entrecortadas, finalizadas antes de poder ser concluidas. Sentí el calor brotando desde su dirección y la sangre goteando sobre este macabro piso. La sangre de Yato. Ataque... Y fallaba. Esquivado o simplemente no estaba ahí. Un cuerpo cayó, y eso fue todo lo que necesite para que fuera hacia su dirección. Para encontrarlo. Me tiré hacia su cuerpo aunque esté ya estabas en suelo, lo tomé desesperado, tanteando sobre él. Tratar sus heridas, ayudarlo de la manera en que merecía. "Lo siento, lo siento". Me desesperaba por negar la verdad, pero nisiquiera la ceguera podría hacerme creer otra cosa. Lleno de heridas, cortes, resaltando que esté último no fue el primero. No había esquivado, no había reaccionado ni ahora ni antes. Morir. Casi como si ese fuera su objetivo, su fin. Su deseo. "Te falle. Debí protegerte, recibir el ataque por ti, ¡Te dije que lo haría! ... Pero creí... creí... te falle, le falle a todos...". Me falle a mi mismo. Había perdido a Taiyo frente a mi, aprisionado viéndolo morir. A Inosuke y Dazai, murieron en la distancia sin que yo lo supiera o algo que podría hacer. Misato, Seikanji... Ahora, Yato. Incapaz de verlo y ayudarlo, su vida se escapaba frente a mi. Tal como con Ryoshi. ¿Cuentas vidas más? Cuentas fueron arrebatadas, vidas que se intentaron inútilmente de proteger. Vidas que me dije que cuidaria, apreciaría, aunque nunca lo mencione en voz alta. Crujido ¿Qué había sido ese ruido? Me regreso a la realidad de la cual me estaba separando, alejando, volver y escuchar a otro cuerpo caer... ¿Kohaku? Caíamos, estamos cayendo. "No veo, no puedo ver... Es el veneno que usé, me afectó". Finalmente me sincere sobre lo que me había pasado, que había decidido ocultar. "Solo me queda ser un estorbo, lo he sido desde el inicio". Me reí por lo bajo, roto, ante la sugerencia que detenga a ¿Gendo? Había sido él... Carcajee. Mi cuerpo temblaba, pequeños espasmos al ritmo de un corazón que no deja de latir desenfrenado. Lágrimas caían sobre el cuerpo de Yato y mis manos sobre el, empapadas de su sangre. Por un segundo... Por segundo... Me quedé ahí, solo centrado en todos los mensajes de mi cuerpo y mente de que no estaba bien. Un empujón. Un pequeño empujón y estaría roto... Entonces, no llego... Respire una vez más, consciente y vivo... Calma. Silencio. Negro. Frío. Calor. "¿Por que yo? ...". Me puse de pie, no me alejaba del cuerpo de Yato, pero apuntaba mi katana hacia aquella fuente de calor. Hacia Gendo. "Hay personas más indicadas y mejores para pelear contigo, no yo". O estar en esta situación, seguro serían más útiles. Había tanta gente que querría la cabeza de este hombre. "Porque debo, porque más". [tab=Riku] Nivel 5 PV= 71/100 PC: 10 Fuerza= 18 Protección= 12 Voluntad= +4 ataque Buena reputación= +2 suerte Borracho= -2 defensa Katana Hinode= +16 Katana Setsuzoku adaptada= +22 +1 kensei 3 Kunai Escuela= Ganryu[/tab] Contenido oculto Con crujido me refiero a esto: Puedo averiguar que fue en ese momento? Ataco a Gendo Puedo localizarlo por el calor de su katana?