One-shot de Naruto - Con R de Rosas [SakuIno]

Tema en 'Fanfics Terminados de Naruto' iniciado por Temarii Juuzou, 19 Marzo 2026 a las 12:03 AM.

  1.  
    Temarii Juuzou

    Temarii Juuzou Maestre

    Piscis
    Miembro desde:
    6 Agosto 2011
    Mensajes:
    3,108
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Título:
    Con R de Rosas [SakuIno]
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1525
    Autor: Temarii Juuzou.
    Actividad: Días de A, B, C... K... Xutra [+18]
    Anime: Naruto
    Personajes: Ino Yamanaka/ Sakura Haruno





    R de Rosas


    —¿No me compra una rosa para su novia?


    —No, gracias.


    Sakura miró al vendedor, luego a Sasuke, y volvió la vista al vendedor, como si esperara que aquello fuera una broma que alguien más rematara. No fue así; el vendedor se encogió de hombros y siguió su camino, ofreciendo flores a otras parejas. Una tras otra aceptaban con sonrisas, con pequeños gestos de cariño a sus parejas, como un beso o un abrazo, en cambio ella, se encontraba sentada al lado de su pareja, con un suéter y su bolsa en medio, separándolos, como si tocarse fuera un delito en ese momento. Y, casi como si el mundo quisiera burlarse aún más de ella, Sakura terminó siendo la única chica en todo el parque sin una rosa entre las manos.


    Es solo una estúpida rosa… ¿qué le costaba?


    Sintió un leve tic en el ojo. Pero claro… Eso era lo que pasaba por salir con el chico más cotizado de Konoha. Sasuke Uchiha existía en cada una de sus relaciones como si no tuviera que esforzarse en lo absoluto, como si su sola presencia fuera suficiente para tener a sus novias contentas.


    Sakura sonrió o, al menos, fingió hacerlo. Como si no le doliera, como si la indiferencia de Sasuke no le pesara en el pecho.


    El sol de la tarde comenzaba a descender, tiñendo el parque de tonos cálidos. Era su segunda cita como novios oficiales… y ya llevaban dos horas sentados en la misma banca. Hablando, solo eso. Sin un mísero beso o un roce de manos, nada; la incomodidad empezó a instalarse en su pecho, lenta, pero constante. ¿Así iba a ser siempre?


    —¿Vamos por un helado? —preguntó, intentando aligerar el ambiente—. Está comenzando a hacer calor.


    Sasuke alzó la mirada hacia el cielo, luego hacia el pequeño puesto a unos cuantos pasos. Su respuesta fue tan indiferente como siempre.


    —Yo no quiero. Ve tú.


    Algo en el pecho de Sakura se tensó, pero aun así, sonrió y esperó un poco, porque tal vez, su novio tendría la caballerosidad de ofrecerle el dinero para su helado, o le preguntaría de qué sabor se le antojaba. Algo, lo mínimo… pero nada pasó. El silencio de Sasuke fue respuesta suficiente; con un nudo formándose en la garganta, Sakura se levantó, sintiéndose inexplicablemente expuesta, como si todos pudieran ver lo que estaba pasando, aunque realmente nadie podría saberlo. Caminó hasta el puesto, intentando mantener la compostura. No iba a llorar, no por algo tan tonto.


    Pero entonces, a la distancia, vio llegar a Ino. Con una enorme sonrisa y su coleta rubia moviéndose a los lados mientras caminaba. En cuanto la vio, le saludó con el brazo y se acercó incluso más rápido.

    —Sakura —saludó con una sonrisa ladeada, deteniéndose frente a ella—. Qué casualidad verte por aquí.

    Sakura se tensó apenas un segundo, pero enseguida sonrió.

    —Ino… sí, vine con Sasuke.

    La rubia alzó ligeramente una ceja, mirando de reojo hacia la banca donde él estaba, antes de volver a centrar su atención en ella. Le regresó una sonrisa sincera y miró los sabores de helado, esperando su turno de entre tantos niños antes que ellas.

    —¿Y por qué tienes esa cara? —preguntó sin rodeos, mirándola de reojo—. No me digas que ya te aburriste en la segunda cita, sabes que no cualquiera logra atraparlo.

    Ino soltó una risa divertida, pero la apagó en cuanto escuchó la risa apagada, casi desinflada de Sakura; más que divertida o incómoda, parecía nerviosa y triste.

    —No es nada…

    Ino no le creyó. No podía hacerlo, no cuando Sakura hacía una expresión tan triste y miraba sus zapatos con tanto nerviosismo.

    —Ven conmigo —dijo, girándose con naturalidad—. Estoy trabajando en unas plantas para la universidad, aquí cerca. Me vendría bien tu ayuda… o al menos tu compañía.

    Sakura dudó. Miró hacia la banca, justo en ese momento, Sasuke se levantó. Por alguna extraña razón, que se acercará le emocionó; quizá ahora le iba a comprar su helado o a mostrar interés alguno en la cita, podían incluso seguir haciendo más cosas, cosas que si fueran interesantes y divertidas.

    —Voy por el auto —murmuró él al pasar junto a ella, sin detenerse demasiado. Ni siquiera saludo a Ino.

    Y eso fue suficiente para que Sakura sintiera unas ganas inmensas de llorar; se sentía estúpida por haberse ilusionado tanto. Se giró a la rubia, quien ya estaba pidiendo dos helados.

    —Está bien —respondió Sakura —. Te acompaño… oh.

    Ino le sonrió y le guiñó el ojo, pasándole su helado. Sakura miró este con las mejillas sonrojadas; era menta con chocolate, su favorito. La chica sacó dinero rápidamente de su bolsillo pero Ino no se lo aceptó, en cambio le tomó de la mano para llevarla a donde se encontraba trabajando. Caminó junto a la rubia, alejándose del sendero principal del parque. Poco a poco, el ruido de la gente se fue apagando, sustituido por un silencio más íntimo; llegaron a una zona más apartada, donde algunas flores silvestres crecían entre la hierba alta.

    Ino se agachó, revisando un pequeño cuaderno, pero su atención no tardó en volver a Sakura.

    —Ahora sí —dijo, más suave—. ¿Qué pasa?

    Sakura bajó la mirada, revolviendo su helado con la pequeña cucharita de madera.

    —Es… frustrante —admitió al fin—. Estar con él. Es como… como si no importara lo que haga. O lo que sienta. Solo está ahí, existiendo y habla de él, su familia, sus amigos… pero no le intereso yo.

    El silencio que siguió fue distinto. Más denso.

    —Sakura… —murmuró Ino, acercándose un poco más.

    La pelirosa levantó la mirada y no pudo evitar sonrojarse al notar lo que debería haber sido evidente tras años de amistad, la forma en como Ino la observaba. Con ojos azules brillantes, la miraba con tanto cariño, que sintió todo el cuerpo cálido.

    —No deberías conformarte con eso —añadió la rubia, en voz baja—. Mereces que alguien quiera hacerte sentir especial.

    La distancia entre ellas se redujo sin que Sakura supiera exactamente en qué momento. Sus labios se tocaron con delicadeza, se sintió bien, correcto, incluso mucho mejor que cualquier beso que hubiera dado antes; los labios de Ino eran suaves, con sabor a cereza y menta y su lengua… era suave y buscaba explorar su boca con delicadeza, no brusquedad. Sus manos, las que habían tomado sus mejillas, eran suaves y acariciaban con delicadeza su piel.

    Y olía delicioso, a flores frescas.

    Sakura terminó cerrando los ojos y se dejó llevar. Ino le hizo caer encima de la manta donde se encontraban sus libros, sin dejar de besarla; llegó un punto donde Sakura sintió como el aire comenzaba a faltarle, necesitando más y más. El calor que recorría todo su cuerpo era inexplicable, jamás había sentido nada igual… ni cuando Sasuke la besaba. Siempre brusco, rudo, buscando su propia satisfacción sin preocuparse por ella; pero Ino no era así, incluso su mano le acariciaba con delicadeza su muslo, haciendo círculos con su uña.

    Sakura sintió como su ropa interior comenzaba a mojarse de una forma vergonzosa y sintió la necesidad de sentir la mano de Ino adentrarse más; ni siquiera se dio cuenta cuando la tomo y la empezó a subir más, la rubia sonrió y su respuesta afirmativa fue morder su labio inferior con delicadeza, jalando este y haciendo que Sakura soltase un jadeo.

    Solo le rozo con la punta de los dedos, una caricia sobre la tela húmeda que le hizo estremecerse y avergonzarse, darse cuenta de lo que estaba haciendo, lo que había hecho su mejor amiga. Cerró las piernas con fuerza y se alejó, tratando de regular su respiración. Ino solo le miró, con esa sonrisa coqueta que usaba con todos, pero Sakura sintió que había algo diferente: ese brillo en sus ojos, solo lo veía cuando estaban juntas. La rubia llevó sus dedos a la punta de su lengua y saboreó con descaró; Sakura se sonrojó aún más.

    El sonido distante de unos pasos y voces cercanas fue suficiente para romper el momento.Sakura se arregló la ropa y el cabello, como si no hubiera estado siendo infiel en un lugar público donde cualquiera podría haberla visto actuar como una mujerzuela. Ino solo se acomodó en la manta, aún mirándola con diversión.

    —Deberías ir —dijo soltando un suspiro.

    Sakura asintió, aún procesando. Cuando estaba por levantarse, Ino tomó el pequeño ramo de rosas que había estado usando para su estudio y se lo entregó.

    —Espera —Con cuidado, eligió una y la colocó detrás de la oreja de Sakura, acomodándola con delicadeza, tocando más la mejilla de la pelirrosa. —Ahora sí, un hermoso botón merece una rosa para acompañarla.

    Sakura se quedó quieta un segundo, luego sonrió… pero esta vez, de verdad. A lo lejos, la figura de Sasuke comenzaba a acercarse. Con mucho pesar, Sakura se alejó de su amiga y se fue hasta donde su novio. Como si nada hubiera pasado, aunque ahora, todo había cambiado.
     

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso