Chūō Salón Cristal [Salón de eventos]

Tema en 'Ciudad' iniciado por Gigi Blanche, 20 Febrero 2026.

Cargando...
  1.  
    Zireael

    Zireael kingslayer Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    27 Agosto 2011
    Mensajes:
    11,491
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Ilana2.png

    Lo escueto de su respuesta me hizo dar vueltas en mi cabeza cuestionándome si habría dicho algo mal, si mi forma de decir que el fallo en el orden para mí no era tan importante porque en sí lo que me preocupaba era cómo se sentía él quizás sólo le entendió como indiferencia a secas. Capaz mi wording dejó mucho que desear, pero este muchacho era complicado, a veces me resultaba incluso más cerrado que Cayden, y leer algo probaba ser una misión difícil. De alguna forma, su distancia me resultaba incluso más fría y tenía más problemas para navegarla.

    A mi saber este evento no representaba al chico en sí, representaba su estrato social y ya. Tal vez por eso para mí era indiferente, porque me detenía poco en esas cosas, pero para él era más relevante porque su vida se revolvía alrededor de esto. De los restaurantes, lo fino, lo organizado. Los inversionistas y cómo se viera eso. Estaba pensando demasiado y por alguna razón, la mirada de Mei apareció en entre esos pensamientos. La chica seguro quería cagarme a palos, ¿verdad?

    En sí tampoco me contestó si más tarde hablaría con su papá y yo me limité a mirarlo, pues había apoyado los brazos y los codos en la baranda. Yo seguía de costado, apoyando las caderas allí, pero lo oí preguntarme por el vestido y el brazalete. La mención me hizo bajar la vista al accesorio un momento.

    —Una de mis mejores amigas me ayudó a prepararme. El vestido era suyo, pero le iba muy largo —expliqué, tranquila—. También los accesorios los trajo ella. Tenía un montón, así que yo sólo elegí los que me gustaron.

    Mientras hablaba estiré la mano, dudé un instante, pero la posé en su espalda y le dediqué una caricia. Lo hice porque sí, como siempre. En determinado momento subí la mano y me hice con un mechón pequeño de su cabello. Se me ocurrió una tontería y la dije sin más.

    —Mei seguro sintió que estaba vistiendo una muñeca. Estaba de lo más entretenida con todo.

    Cay2.png

    Ni modo, la experiencia culinaria excedió los límites de mi paladar que de pronto parecía el de un niño de cinco años. Según yo no era un picky eater ni nada, pero el evento de Paimon estaba por probar lo contrario. La advertencia de Suiren sobre el caviar llegó cuando yo ya estaba comiendo, así que no hubo remedio, y volví con la carne y el vino que no me decepcionaban. Lo de que por allá estaba el baño por si quería vomitar me sacó una risa y como estaba comiendo me cubrí la boca con la mano.

    —Tampoco era para tanto, pero gracias, supongo.

    Le pregunté por su comida favorita, me contestó con un plato típico de rusia y me regresó la pregunta.

    —Cualquier cosa con papas. La cocina irlandesa las usa en un montón de platos. Mi mamá hace un estofado muy rico —respondí mientras me iba terminando la copa de vino y dejándola en una de las bandejas de los camareros que pasaban—, pero igual me gusta mucho el pescado fresco en general. Como nací aquí, la comida japonesa es como muy reconfortante.

    Estaba por preguntarle si le gustaría volver a Rusia cuando la madre de Paimon apareció y como la charla no era conmigo, me mantuve al margen. Ella reparó en mi presencia, pero siquiera se molestó en saludar y por el mismo motivo yo no lo hice. Preguntó por Ilana y su indiferencia me resultó tan repelente como la de Liam; eran distantes, siquiera mostraban alguna emoción y preguntaban cosas que tal vez, no deberían importarles. El paralelismo con el repelente de mi padre me hizo sentir molesto, pero pateé el sentimiento lejos.

    Dejé que Suire contestara y giré el cuerpo de regreso a la mesa para comer más carne. Quiso saber quién había invitado a Ilana, Craig no contestó y supuse que el silencio otorgaba. De nuevo, ¿era de su incumbencia a quién invitara su hijo o no? Y si sí lo era, ¿por qué no se lo preguntaba a él y ya? Ah, claro, que había arruinado los tiempos del evento. Qué incordio. ¿Por qué los progenitores no podían simplemente ser normales?

    —Ilana es una chica sencilla y amable —dije en voz baja cuando la mujer ya no estaba, la cosa rozaba el pensamiento en voz alta. Mis ojos seguían posados en la mesa de comida, aunque ya no estaba picando nada—. No sé qué tanto hayan hablado con ella al respecto, pero la ciudad no parece acabar de gustarle, es... Suele sentirse perdida, incapaz de pertenecer a algún lado, y supongo que también se siente encerrada entre tanto edificio, autopistas, trenes y autos. No sé tampoco si pueda acostumbrarse o encontrarle el gusto a estos espacios, por más que pueda adaptarse con tal de compartirlos con otras personas, ya que para ella es más importante eso, acompañar a los demás.

    ¿Por qué estaba diciéndole eso?

    Era más fácil molestarse contigo cuando eras un cretino abiertamente.

    La dulzura de su carácter se acentuaba cuando uno se permitía ser dulce con ella también.

    —Tu amigo es muy frío —retomé y ahora sí pesqué otro cuadro de carne, aunque no me lo llevé a la boca—, en comparación a ella quiero decir, no lo digo con intención de ofenderlo a él o a ti, pues al final se llevan. Sólo digo que la disonancia puede acabar angustiándola.

    Como la había angustiado mi distancia y mi incapacidad para centrarme en ella, ¿no? Sin embargo, la chica había accedido a mis estupideces, seguramente porque ella, en su naufragio, tampoco estaba atada a nada ni a nadie. Había algo de hedonismo en el carácter de ambos, ¿no? Yo había hecho mucho daño siguiendo esa lógica, rechazando lo que me causaría dolor, ¿pero Ilana? No lo sabía. Quizás sólo estuviese haciéndose daño a sí misma. Más allá de la búsqueda de la diversión y el placer, algo en ella pensaba que podía arreglar a otros o rescatarlos.

    —La invitó aquí, ¿pero por qué? Ella tampoco debe entenderlo. —Suspiré y solté una risa nasal—. Como yo tampoco entiendo por qué me invitaste a mí específicamente.
     
    • Fangirl Fangirl x 1
  2.  
    Insane

    Insane Maestre Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    14 Junio 2014
    Mensajes:
    4,230
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    [​IMG]

    Mencionó que había elegido lo que más le gustase y bueno, que el vestido a su amiga le había quedado largo. Me causó gracia pensar en mi hermana cuando compraba ropa en línea y le llegaba con medidas que no eran correspondientes a su estatura, y el cómo sufría para obsequiarlas o mandarlas a arreglar y luego no ponérselas, aunque me daba la sensación de que la persona que ella mencionaba no era como mi hermana en sí.

    —Suena a que pasaron una tarde ideando el oufit —murmuré solo por molestarla un poco, sin embargo ella estiró su mano y su tacto dió en mi espalda, estaba tenso por lo sucedido pero sin siquiera darme cuenta me relajé bajo su contacto, mis hombros se aflojaron y mi respiración simplemente se fue haciendo más imperceptible.

    Continuó su camino hasta un mechón de mi cabello negro, y cuando sus palabras continuaron me reí como quién se imaginaba a la mencionada diciéndole a Rockefeller cómo organizarse, qué ponerse y cómo combinarlo.

    —Parece ser una buena amiga —comenté en lo que comenzaba a sonar de fondo el toque de la violinista, se escuchaba lejos pero en una tonalidad más suave, por lo que supuse y estaban dando inicio a los bailes—. Por mi parte, el traje lo eligió mi padre —dije porque sí—, aunque parece que tiene buen gusto, como tu amiga a la hora de elegir qué ponerle a sus muñecos —retomé su palabra para continuar el hilo de la conversación.

    En sí, para este tipo de eventos era quién especificaba al costurero qué realizar para cada miembro de la familia, incluyéndolo.

    >>¿Te molestó la tarjeta que dejé en tu pupitre? —tanteé, pestañando con lentitud.


    [​IMG]

    ¿Cualquier cosa con papas? Asocié el que podría gustarle el Drániki, era a base de papas ralladas, cebolla y arina, solo que no podría considerarse una cena, sino que más bien algo para picar. Bueno, quizá un día que mi madre preparara algunos podría compartirle en la escuela, a ver qué tal. Luego mencionó el pescado y bueno, realmente no era muy fan aunque en lo que llevaba aquí lo comía más regularmente. Iba a preguntarle sobre su bebida predilecta pero fue entonces que apareció la progenitora de mi mejor amigo, realizando un saludo y luego una pregunta concisa.

    Me había cruzado con ella un par de veces en Rusia, aunque no habían sido memorables. De igual manera siempre preguntaba por mi madre al haberla conocido en una entrega de notas en dicho País; sabía que no era una mujer muy presente en la vida de su hijo, y cuando aparecía no solía dejar algo positivo para él o para su hermana... que hablando de ella. La busqué con sutileza en el espacio sin lograr ubicarla, luego miré al padre de Paimon y seguía conversando como si nada hubiese sucedido y bueno, no era de mi incumbencia más allá de lo que pudiese hacer.

    Me giré nuevamente hacia la mesa para sujetar ahora uno de los postres, iba a retomar la conversación que teníamos sin embargo sus palabras me hicieron elevar las cejas ligeramente, para luego normalizar el gesto en lo que degustaba el helado de vainilla con una pequeña cuchara. Mencionó cualidades de Ilana, en lo cual estaba de acuerdo aunque no asentí en el momento, dedicándome a escuchar lo que quería decir, o lo que fuese que la presencia de la madre de Paimon hubiese provocado en él.

    ¿Básicamente estaba diciéndome que no tuviesemos una idea equivocada de ella? Bueno, Paimon en su momento la llamó como Alicia por el famoso cuento, por lo que me di cuenta que ambos tenían una idea muy similar sobre la mencionada, ¿entonces por qué creía sentir un sentimiendo adicional en lo que él me comunicaba?

    Mencionó que Orn era un chico frío y dejé de comer, dejando el postre a medio probar sobre la mesa con la cuchara sobre la copa, girando ligeramente el cuello para mirarlo. No era falso lo que atribuía, sin embargo comenzaba a sentirme ofendido. ¿Estaba diciendo básicamente que no debía haberla invitado porque ella no pertenecía a este tipo de lugares?

    —¿Quieres decirme que nos alejemos de ella entonces? ¿O que directamente él deje de hablarle por lo que tú consideras y debería ser la forma de él en relacionarse? —murmuré, no de manera tajante, tan solo como una pregunta para organizar lo que estaba soltando de repente.

    Él llevaba conociéndola a ella dos meses o algo así había dicho, yo llevaba con Paimon hace más de ocho años siendo amigos, era natural que me provocara molestia lo que dejaba entrever en sus palabras. No estaba en desacuerdo con la señalización de que pertecían a mundos diferentes, pero aún así notaba que Paimon cedía a ella como no había hecho con nadie antes, los chcolates se los había comido y no se dignó en compartir ni uno, tan sólo porque los había hecho ella. Y también, había estado extraño cuando le pregunté si ella le había dado algo el día que si era el intercambio, parecía que había estado esperando los suyos y no los recibió, pero si la vió entregar detalles a otras personas.

    Estaba incómodo con eso, pero no lo había dicho, y sabía que nunca lo diría.

    Es una formas bastante... comprometedora, ¿no crees?

    A ella parece que le gustan las cosas tiernas, así que los dejaré con ese molde.

    Tampoco aceptaría que el invitarla aquí lo había pensado con anterioridad, lo del vestido y las molestias de lo que podía proporcionar su familia con la tarjeta del costurero de confianza.

    ¿Y al final le dirás?

    Sí.

    Deja que ella elija que ponerse.

    No sé si luego se sienta incómoda por no saber el código de vestimenta. Le daré la tarjeta, igual lo pagaría yo.

    Se va a ofender, Pai.

    Y por eso prefirió dejarla sobre su escritorio. Como fuese, notaba que él quería que ella lo conociese más, y esto hacía parte de él. Si a ella le causaba o no disonancia sería quien decidiría alejarse de él, pero por parte del moreno lo único que detectaba es que quería mostrarle más su mundo a ella. Preguntó luego porque la había invitado aquí y bueno, para mi estaba claro el por qué, pero para Paimon aún no.

    —Él también está tratando de entender el por qué —murmuré en respuesta—. Lo que puedo decirte es que él no tiene la intención de lastimarla de ninguna forma, como quisiera suponer... que tú tampoco la tienes, pero sin querer podemos lastimarnos, ¿no? Por ejemplo, me siento ofendido contigo en este momento —obvieé su risa y aligeré los hombros, retomando el postre—, supongo que son palabras y situaciones que simplemente se dan, ya está en cada quién decidir que vínculo sostener y cuál no.

    Me terminé el postre en lo que el pianista finalizaba la presentación y volvía a dar paso a la violinista, iniciando con la música de salón en lo que los invitados comenzaban a animarse a bailar en el centro, aunque aún muchos de ellos seguían conversando distribuidos por el espacio.
     
    • Fangirl Fangirl x 1
  3.  
    Zireael

    Zireael kingslayer Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    27 Agosto 2011
    Mensajes:
    11,491
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Ilana2.png

    —Un poco sí —resolví a lo de pasar la tarde con el outfit—. Fue divertido, nos sirvió para pasar tiempo juntas.

    El tacto de mi mano lo relajó, me di cuenta, y respiré con cierta pesadez. Eran estas cosas las que no comprendía, las que contrastaban y hacían ruido. Cedía a ciertas cosas por mí y me invitaba aquí de alguna forma para incluirme en su vida, pero de allí en fuera era... bastante seco y no estaba segura de ser fanática de eso. No quería invisibilizar sus regalos o cómo me había acompañado al parque de diversiones, tampoco esta invitación, pero la confusión comenzaba a ser más grande que cualquier otra cosa. No creía que nuestras formas de mostrar afecto estuvieran emparejadas o lo estuvieran nuestras personalidades. Lo había llamado amigo, pero a veces no sentía que llegáramos a eso.

    No es como que yo supiera qué hacía aquí, pero haber aceptado venir significaba que, al menos, quería entender. Eso no quitaba que siguiera sintiéndome como pez fuera del agua en esta fiesta, con su alcohol fino, su comida gourmet y sus músicos pagados. Ni que me sintiera cómoda siendo parte de algo tan elegante ni de sentirme observada por la madre de este chico sin siquiera haber mantenido una conversación con ella.

    Ya me había costado mucho hacer mi primer grupo de amigas para estar batallando de nuevo, ¿era eso? No estaba segura.

    —Lo es —convine a lo de Mei como buena amiga y el resto de sus palabras me hicieron pensar en una cosa—. Bueno... A mí mi vestido me gusto, ¿pero a ti te gusta tu traje?

    Una cosa era dejarse arreglar por gusto.

    Otra por obligación.

    No esperaba que justo ahora sacara el tema de la tarjeta, por eso cuando hizo la pregunta mis movimientos se congelaron y dejé ir el mechón de su cabello con delicadeza. Al mismo tiempo, volví a darle la espalda a la baranda, descansando el cuerpo. No contesté de inmediato, me marqué el Cayden más asqueroso del momento, y sencillamente me callé. No era que fuese a dejarlo en blanco, era que ocupaba ordenar mis ideas y mi molestia.

    —Sí —admití un rato después y respiré con pesadez—. Bastaba con que me dijeras el dress code y yo resolvía por mi cuenta, pero con la tarjeta se sintió como si no confiaras en mi capacidad de estar a la altura del evento y entonces me pregunté para qué me invitabas. No es que fuese a aparecer aquí con un vestido de verano tampoco, es sentido común, o podrías sencillamente haberme preguntado si tendría problemas para conseguir la ropa.

    Me sujeté el brazo derecho con la mano izquierda.

    —Pero elegiste sólo asumir y dejar una tarjeta en vez de hablar conmigo. Me haces regalos, me acompañas al parque de diversiones y me invitas aquí, pero no hablas conmigo casi nada y ni siquiera puedo entender cuándo puedo o no preguntarte algo sobre tu familia o lo que sea que pasó allí adentro, porque conversamos tan poco que siento que puedo molestarte. Aunque supongo que esa también soy yo asumiendo cosas.

    ¿Y este rant de la nada? Ya qué más daba.

    Cay2.png

    Al terminar con mis ideas comí el trozo de carne que había tomado y cuando Suiren me contestó con una pregunta me di cuenta de que o yo había usado un orden de palabras bastante deficiente o él había entendido lo que le dio la gana. Quizás fue un poco de ambas. Él no fue tajante, pero quizás yo tenía que aprender a filtrar mejor lo que decía, ¿o no? Yūnosuke me había dicho que me callara, básicamente, pero fue en un contexto en que de verdad estaba diciendo cualquier cosa. Igual el chiquillo tenía razón.

    —No fue lo que dije y no soy su padre para controlar con quién se junta —advertí, manteniendo el tono sereno. Igual ya verías tú que risas si Paimon conocía al Sargento Rockefeller—. Ni sé tampoco cómo acabaste metido en el statement. Ella les guarda cariño a ambos y es simple de ver, ¿qué sentido tendría meterme y decirles que se vayan a la mierda y por qué lo haría, si yo estoy aquí contigo? La chica es bonita, su personalidad es preciosa y quiere a los otros con facilidad, limitar algo como eso sería limitarla a ella.

    No quería forzar jaulas sobre nadie más, ya no. Quería aprender a amarlos libres, como habían nacido, pues las alas de los demás eran bellísimas. En la inmensidad del cielo, quizás, algún día podría reparar mis propias alas y volar con ellos.

    —Además, no es como que tú seas una mala persona. No creo que Paimon lo sea tampoco, quizás debí usar una palabra distinta, tal vez sea simplemente muy reservado e introvertido. Ni siquiera puedo afirmar que yo sea muy distinto de él. Ilana y yo en lo que llevamos de conocernos hemos tenido problemas porque soy un cerrado y porque abusé de su confianza.

    La sinceridad era innecesaria, pero ya que había comenzado no podía echar atrás. Más allá de eso, en los últimos dos meses incluso lo que decía con sinceridad o buenas intenciones acababa distorsionado, quizás por las emociones subyacentes que pretendía ahogar. Una cosa era verdad y lo había dicho ella misma, no estábamos atados de ninguna forma, no esperábamos grandes cosas del otro y sencillamente reconocíamos la tensión que luego del incidente del parque había quedado y había persistido cuando ella llegó al Sakura. Mis comentarios no eran producto de un ataque de celos, si acaso... Quería aclarar el panorama.

    —Sin embargo, al trazar límites más claros, creo que hemos podido entendernos mejor. Hay que hablar con ella, escucharla y permitir que ella nos escuche. La misión es complicada, ese es el problema, y ella... Ella no suelta incluso cuando la cuerda la lastima.

    Yo tampoco.

    —Así que no, nunca les pediría que se desvanezcan porque no me interesa, no lo pretendo y sería ilógico e injusto. Les pido que sepan confiar en ella y entender cuando parece necesitar más afecto o más claridad, ya que creo que los tres de alguna forma somos bastante distintos a ella, pero queremos seguir formando parte de su vida. Él es tu amigo, pero ella es mi amiga.

    La forma en que nos habíamos conocido, los viajes en tren compartidos, los almuerzos y las verdades que existían entre ambos habían forzado de forma veloz esta complicidad. Una que era difícil de explicar o traducir. La niña me sugería tener una cita, yo aceptaba a tenerla algún día y nos regalábamos chocolates y cada uno seguía con su vida. Su viejo de repente aparecía donde Yuzu cuando yo estaba high as a kite y las capas de los problemas sólo empeoraban porque Arata la había hostigado. La relación era enrevesada y compleja, pero ella era una buena chica.

    Escuché las siguientes palabras de Craig y suspiré al oírlo decir que lastimábamos a los otros incluso cuando no lo pretendíamos, como si no supiera yo de eso. A pesar de todo, cuando admitió sentirse ofendido conmigo agaché un poco la mirada y estiré la mano para pescar una copa de helado. Vainilla con jarabe de chocolate, no era ciencia nuclear, iba a estar rico sin importar qué.

    —Disculpa por haberte ofendido con las cosas que dije sobre Paimon, fue bastante innecesario. —Me incliné por un costado de su visión para encontrar sus ojos—. Y gracias por invitarme.
     
    Última edición: 17 Marzo 2026 a las 6:31 PM
    • Fangirl Fangirl x 1
  4.  
    Insane

    Insane Maestre Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    14 Junio 2014
    Mensajes:
    4,230
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    [​IMG]

    —Más que gustarme te puedo decir que estoy acostumbrado a ello, no me incomoda, pero no sería algo que usase todos los días.

    Realmente no me había detenido a pensar sobre el contraste en nuestras personalidades, por lo que hasta el momento no me hacía ruido el permanecer en silencio ante su compañía, para mí el estar presente representaba eso, algunos hechos partículares en donde la persona estimada se sintiese parte de mi interés, de lo contrario no compartiría con personas a menos de ser estrictamente necesario, por ende en ella noté el suspiro pesado y algo similar a la duda se instó en mi cabeza, pensaba dejarlo pasar como otras cosas más pero su silencio me pareció extraño, era una niña que hablaba hasta por los codos y yo sentía que por primera vez... había dicho algo malo.

    Craig me lo había advertido y yo había hecho caso omiso.

    —No fue mi intención.

    Me giré ligeramente, descansando la izquierda aún sobre la superficie y la derecha dejándola a mi costado. Noté la búsqueda de confort al abrazarse ella misma de cierta manera, y el sentir que había dicho algo fuera de lugar punzó con algo más de fuerza. Prácticamente hizo una lista sobre las cosas que había hecho con ella hasta el momento, luego la poca confianza que tenía para hablarme por sentir que me molestaba y alcé las cejas sin darme cuenta.

    —No, no lo siento así. Quiero decir —noté que me apresuré un poco y respiré con profundidad, dejando unos minutos para organizarme la cabeza—. Me suelo sentir cómodo en el silencio... si comparto contigo, te hago algún presente o te invito aquí o te acompaño a algún lugar y no hablo es porque es lo normal para mí —miré un instante sus facciones aunque las mías no cambiaron mucho en el proceso—. Y tienes razón, me cuesta hablar de mi vida personal aunque las personas las considere cercanas, pero ten claro que tú nunca me molestarías Rockefeller, disfruto tu compañía.

    Ella era energética, conversadora y espontanea. Y yo por otro lado, distante emocionalmente, reservado y calculador.

    Si lo pensaba así... podría estarla alejando sin siquiera darme cuenta, y la idea me perturbó más de lo que adminitiría.


    >>Si en algún momento necesitas que hable más, puedes decírmelo. No prometo hacerlo bien, pero… te puedo prometer que intentaré hacerlo lo mejor posible.

    Extendí mi mano libre, acomodando un mechón de su cabello.

    —Y sobre lo que me recomendaste hace un rato, sí, más tarde hablaré con mi padre, pero ya que estamos, si quisiera saber qué harás estas vacaciones, Rockefeller.

    [​IMG]

    Estaba de acuerdo en sus palabras, porque en caso de ser afirmativo a mi pregunta mi respuesta sería una negativa rotunda. Yo también lo veía, Ilana era una niña dulce, carismática y algo curiosa -de lo contrario ni se le hubiese acercado a Paimon luego del recorrido-, y por ende tampoco estaba dispuesto a perder su amistad. Mencionó que había tenido problema con ella y yo me dediqué a escuchar con respeto, mencionó también que quizá él y Paimon se parecían pero en mi cabeza no lo veía así. Cayden era por lejos más accesible, y un poco ansioso por lo que lograba notar.

    Mencionó el confiar en ella y un par de puntos más, en lo que realmente estaba de acuerdo, lo del afecto me costaba un poco, digamos que lo podía fingir perfectamente, pero en sinceridad me era complejo conectar con las personas, aún así no significaba que no la estimara de una u otra forma, fue entonces que me di cuenta que si a mí -que la veía como una amiga- me costaba ciertas barreras no imaginaba el costo que tendría Paimon para desvanecer las suyas. Le dije lo que pensaba respecto a todo lo que había soltado y noté como agachó ligeramente la mirada en algún momento, disculpándose después.

    Se inclinó para dar con mis ojos y giré ligeremante el cuello para ver los suyos casi de frente, suavizando las facciones en el proceso.

    —Comprendo tu preocupación, por lo que tampoco te juzgo, y acepto las disculpas —le sonreí con gentileza, esperando que terminada su postre.

    Entre tanto miré el móvil un minuto, dejándole un mensaje a mi madre y ya luego regresé mi atención a él, murmurando:

    >>Pero como forma personal de sentirme mejor tendrás que bailar una pieza conmigo. ¿Quieres aquí, en el centro de la pista, o en otro lugar? Mira que no soy de los que sienten interés por lo que piensan personas que ni conozco —avisé referente a que me daba lo mismo si decidían juzgar o no que bailáramos juntos.
     
    • Fangirl Fangirl x 1
  5.  
    Zireael

    Zireael kingslayer Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    27 Agosto 2011
    Mensajes:
    11,491
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Ilana2.png

    Pues claro que uno no se pondría traje todos los días, pero bueno suponía que peor era nada. No acoté nada más al respecto porque nos metimos en el asunto de si la tarjeta me había ofendido y tuve que ponerme a pensar. Tampoco iría a encajarle a él toda la culpa, yo podría haber hablado, pero volvíamos a lo mismo de que no me sentía en la potestad de hacerlo. También quizás le estuviera dando demasiada importancia, pero como me costaba hablar con él entonces no tenía mucho de donde tirar.

    Aclaró que no fue su intención y asentí con la cabeza, como para hacerle saber que lo había escuchado y que lo entendía. No lo miré, me quedé con los ojos al frente y me dispuse a escucharlo, sin soltar la suerte de abrazo a mí misma. De alguna forma me aliviaba haberlo dicho, pero por otro lado se sentía extraño sentir que estaba pidiéndole modificar su personalidad por mí. Al menos así lo sentí, ¿quién le pedía a otros que hablaran más? Ni siquiera era algo malo que hablara poco. ¿Cuál era la pared? Quizás que era menos expresivo en general.

    Mi vista logró alcanzar el blanco de Suiren de nuevo y me pregunté cómo habrían logrado sostener su amistad tanto tiempo, a la vez di de nuevo con el rojo de Cayden y me quedé dando vueltas en cómo incluso en la distancia existían diferencias. Fuese carisma tentativa, expresividad o cualquier otra cosa. Pensé en mis amigas, en las gemelas, y como ellas también parecían algo ensimismadas, pero nunca me habían hecho sentir que fuese una legítima misión interactuar con ellas.

    Había dicho también que nunca lo molestaría y que disfrutaba mi compañía, lo que al menos me hizo esbozar una sonrisa a pesar de que continuaba con la mirada estática. De todas formas, volvía a lo mismo: no quería modificar su personalidad. ¿Qué sentido tenía eso? Lo miré por la esquina del ojo cuando me acomodó un mechón de cabello y volvió sobre lo que había mencionado sobre su padre.

    Pensé y pensé, rascándome el brazo con las uñas. No supe bien cómo ordenar mis propias palabras, a pesar de que era yo la que nunca se callaba, y al final tuve que escarbar en otras maneras de comunicación. Despegué el cuerpo de la baranda, lo giré en su dirección y encontré sus ojos; era un poco raro saberme a su altura, pero pues era el tema de no ser necesariamente baja y ponerme tacones altos. Estiré las manos, las apoyé en sus hombros y las deslicé envolviéndolo en un abrazo.

    —No se trata de cambiarte —murmuré sin soltarlo—. Sé que no todo el mundo habla tanto como lo hago yo. Es más... una cosa de distancia. Agradezco que estés dispuesto a intentarlo de todas formas.

    Respiré con pesadez y mis dedos recorrieron su cabello suelo con cuidado de no estropearlo. Me di cuenta que había comenzado a avanzar, como siempre, tentando los límites de lo que aceptarían los otros. Me lo permitía con relativa frecuencia en medio de sus silencios, pues tarde o temprano acababa tocándolo o abrazándolo. ¿Era necio? ¿El problema era qué tanto insistía yo? No estaba segura.

    —En las vacaciones no haré mucho —comencé, regresándole su espacio, y ocupé las manos en reajustarle el traje aunque realmente no se había desacomodado tanto—. Dos de mis mejores amigas no estarán en la ciudad, así que seguro me pase el resto del tiempo con Mei o con vaya a algún lugar con mi mamá. También hice planes con Kakeru, de la clase, así que espero poder verlo. No sé si me surgirán otros planes con el paso de los días.

    Separé las manos de su cuerpo y regresé el mío a la baranda, para descansar la postura.

    —¿Tú harás algo o seguirás ocupado luego de esta fiesta? Podemos dar una vuelta por la ciudad, si te queda algún día libre antes de- ¡Cierto! Iré a las pasantías de la escuela, ¿tú?

    Cay2.png

    Al menos había aclarado el embrollo, porque entre todo el cagadero sólo me faltaba ofender permanentemente a otro compañero de clase. En mi intención de hacerle saber que Ilana merecía confianza y afecto, había ordenado las ideas de forma un poco deplorable y se me ocurrió que me pasaba con frecuencia. Esperaba que cuando me llegara la hora lograra poner los trapos sobre la mesa de forma más ordenada. Quizás si me detenía a escucharme de verdad algo cambiara, tal vez mi camino para hacer las cosas distintas estuviera oculto en el rebotar de mi propia voz y en aceptar aquello que había negado.

    Lo demás, el cómo ceder a Ilana, le correspondía a Paimon. En tanto no fuese tan cretino como yo, creía que ella podría tenerle paciencia hasta cierto punto e incluso si lo era, ella lo pondría en su lugar. Que luciera compuesta y tranquila no significaba que no tuviese carácter, era más bien lo contrario. Las alas de Ilana, cuando volvía a unirlas a su espalda, tenían la fuerza para reventar los barrotes.

    De cualquier manera, cuando encontré su mirada para disculparme, sus facciones se suavizaron y yo sonreí ligeramente. Enderecé la espalda, lo dejé revisar el teléfono y cuando regresó la atención a mí, bueno, no pude evitarlo. Una sonrisa algo torcida me alcanzó los labios y lo miré un poco incrédulo, pues para mí lo del baile se había quedado como una broma. Encima soltaba tan pancho que no le importaba lo que pensaran otras personas, el asunto era, ¿me importaba a mí? Suponía que no lo suficiente si había bailado con un chico y me había enredado con él en una disco a ojos de absolutamente todo el mundo. Me importaba cuando se trataba de personas que quería, mi familia, Hubert, ¿pero el resto del pueblo? Se podían comer una mierda, suponía.

    —No creo que bailar junto a la mesa de comida sea muy elegante —apunté, echándole un vistazo—. Y en el puro centro de la pista es como que un poco excesivo even tho I like the attention.

    Al decirlo me permití una risa baja, cosa de nada. Navegué el espacio con la vista, con aparente desinterés, ¿este chico qué diablos pretendía? No entendía nada, si era sincero. Parecía sólo haberme tomado confianza por como lo encontré, pero la mayoría de varones o decían estas mierdas por tocar los huevos o mejor no las decían del todo, los restantes... Bueno, éramos los que sí disfrutábamos de bailar con otros chicos.

    —Otro lugar —dije un poco al aire, no porque me estuviera decantando por eso en realidad. Fue pura curiosidad, como si de alguna forma estuviera intentando descifrar qué diablos tenía en la cabeza esta criatura. Puede que no tuviese nada en lo absoluto, lo que también era válido, no es como que yo tuviera algo—. ¿Cuáles opciones me ofreces en ese caso?
     
    • Fangirl Fangirl x 1
  6.  
    Insane

    Insane Maestre Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    14 Junio 2014
    Mensajes:
    4,230
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    [​IMG]

    Realmente no sabía que esperaba de ella, quizá me encontraba cómodo y era suficiente para mí; el silencio nunca me había sido impedimento para lo que necesitaba, ya fuese cuestiones académicas, profesionales en cuanto a mi formación, vínculos familiares y amistades. Bueno, se sabía que tenía un amigo que era Craig, los de Rusia que se podían contar con una sola mano y eso, posiblemente la crianza, la cultura, los genes influían más de lo que uno se detenía a pensar. Mi interés por vincularme siempre había sido minímo a menos que necesitara algo en particular, pero realmente conociendo a Rockefeller no necesitaba algo de ella, simplemente se sentía bien tenerla cerca, era terriblemente expresiva y me causaba gracia en el buen sentido de la palabra.

    Como un solecito andante por ahí.

    Noté como rascaba su brazo y me cruzó la idea de que siquiera mis palabras la habían alcanzado lo suficiente, estuve por tomar la iniciativa de acercarme a ella pero lo hizo primero, se giró y el peso ligero de sus brazos descansaron sobre mis hombros. Acomodé la derecha en su cintura, y deslicé el pulgar por la curvatura en forma de mimo, mirándola a los ojos.

    —Lo entiendo —murmuré en respuesta—, pero me quedaré con la solicitud, así aprovecho y hago la mía —. continué, buscando las palabras apropiadas—, cuando hagas algún presente entrégamelo personalmente, noté que lo hiciste con un par y me dejaste de lado.

    Medio reclamo, medio generalizado, medio a la libre interpretación.

    Sus dedos depararon en mi cabello y pestañeé con tranquilidad, como si lo que acababa de decir solo fuese una observación sin peso real; se alejó apenas, acomodándome el traje aunque estaba bien aún, respondió la pregunta que había hecho en el transcurso de la conversación y luego mencionó a otro chico de la clase. Me giré para descansar la espalda en la baranda, notando la gente ya bailando dentro. Asentí para que se viese escuchada, me regresó la pregunta y sonreí apenas.

    —Luego de salir de acá viajo con mi padre y mi hermana a Francia, por el trabajo de mi padre aprovecharemos y pasaremos las vacaciones por allá, llego dos días antes de iniciar clases —giré el cuello ligeramente hacia ella—. ¿Una vuelta por la ciudad? ¿Cómo sería eso? —la verdad fuese dicha, no había hecho planes de turista en ningún lado que hubiese visitado hasta el momento—. Ah, había olvidado eso. No, ya se cruzaba con los planes de papá.

    Recordé su primer día y exhalé para luego reír apenas, ligeramente entre dientes, como incrédulo de que había bailado a mitad del pasillo, y también por lo que estaba por decir.

    >>¿Bailamos? —extendí mi mano, enderezándome con la intención de volver adentro, con ella.

    [​IMG]

    Noté su sonrisa e incredulidad. Digamos que hace tiempo no me sentía animado y quería que fuese algo para recordar, por el encierro que me esperaba luego de salir de acá, y tenía la sensación de que no rechazaría el ofrecimiento. Imaginaba que luego Paimon me preguntaría por esto si nos veía, y quizá su hermana le contaría a mi ex-novia al volver a Rusia, pero nada qué hacer, había cosas que simplemente dejaban de tener valor como algo fundamental y pasaban a ser parte de una historia que se sentía lejana.

    Descartó la mesa y no podía estar más de acuerdo, porque ya me veía estorbándoles a la gente que pasara a tomar los bocadillos en lo que nosotros improvisamos en medio del pasillo. Mencionó el centro de la pista y giré el cuello para mirar dicho lugar, estaba comenzando a llenarse de parejas y los vestidos se revolvían entre los colores opacos por la iluminación que continuó bajando un poco más, dejando que la luz externa de la noche entrara por los cristales de las ventanas que rodeaban gran parte del lugar, destellando contra el mármol del suelo. Habían acertado al llamarle salón de cristal.

    Se decidió por otro lugar que no estaba en la lista y me sonreí con suavidad, mirándolo luego a él.

    —Bueno, la cocina imposible —mencioné por la pura gracia. Estaban pedazos del exterior como el que ocupaba Paimon e Ilana pero era demasiado estrecho para mover las piernas, así que ni lo mencioné, y ya luego señalé con el índice hacia el techo a la altura de mi cabeza—, el segundo piso, aunque bueno, casi nadie sube aunque haga parte del salón —regresé el brazo a su posición, y terminé enterrando la manos en el bolsillo—, así que bueno, solo quedaría el desolado piso número dos, y no sé que tan cómodo te sientas, quizá critique tu baile y no tengas a quién mirar para imitar —le molesté porque me plació hacerlo.

    >>Así que dime, ¿qué lugar prefieres?
     
    • Fangirl Fangirl x 1
  7.  
    Zireael

    Zireael kingslayer Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    27 Agosto 2011
    Mensajes:
    11,491
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Ilana2.png

    Lo de la solicitud me confundió, distraída como estaba en el hecho de que había, digamos, correspondido a mi abrazo. Fui consciente de la caricia en la cintura, de las formas extrañas en que este muchacho cedía, y por eso me sentí algo tonta al caer que estaba, de nuevo, reclamándome lo de los chocolates. ¿A quiénes les había entregado los chocolates en persona más allá de Kakeru? Y se los di en la azotea, sin público más allá de la entrada repentina de Kohaku y el muchacho de pelo negro. ¿Cayden? Ni yo recordaba a quiénes les di cosas cara a cara y mira que de pronto para él era importante, que se sentía dejado de lado y todo y, peor todavía, decía haberme visto. En otro momento o quizás siendo otra persona lo habría molestado con ello, pero no era el momento ni el público adecuado para hacer un chiste.

    —Lo siento, me pasa por apurarme —dije en voz baja—. La próxima que te regale algo, te lo daré en persona.

    Parpadeó ante mi tacto, pero lo solté de todas formas, bueno, más o menos ya que le acomodé la ropa. Él me confirmó la sospecha de que seguiría ocupado diciendo que se iría a Francia con su padre y su hermana y que llegaba dos días antes de que empezaran las clases. Eso era... ¿El veintinueve? Apenas estarían terminando las pasantías. Bueno, quizás no estaba destinado a darse y ya. Seguramente yo llegaría cansada y querría echarme a dormir el domingo.

    —¿Pues una vuelta por la ciudad? —reboté, algo confundida con que no pudiera internalizar la idea—. Vamos a algún lugar a comer algo y luego caminamos por ahí y ya. Podemos ir a ver algún lugar específico o solo estar en un parque.

    Creí oírlo reírse y ladeé la cabeza, todo lo que supe fue que de pronto me preguntó si bailábamos y recordé el tour. Una risa me sacudió el cuerpo y pesqué la cartera sobre la baranda con una mano, la suya con la otra y esperé a que volviéramos adentro. Allí dejaría mis cosas en alguna mesilla cercana para liberarme las manos.

    —Vamos entonces.

    Cay2.png

    ¿Este chico estaba borracho con, mind you, una copa de vino? La idea quiso hacerme gracia, pero después recordé que tenía algunas cosas de género bastante más internalizadas de lo que me gustaría admitir y que quizás, si uno no le daba importancia a esas mierdas, dos amigos podían de hecho bailar y punto. Por diversión, porque sí, porque no había motivos de ninguna clase detrás de ello. Igual era un poco exagerado llamar a Craig amigo mío, pero suponía que íbamos en proceso a algo como eso.

    En la pista ya habían comenzado a reunirse personas, me distraje con el color de los vestidos y el contraste de los trajes. La luz había seguido bajando y por mucho que en efecto fuese una tontería de amigos sin masculinidad frágil ni temor al que dirán, pues el asunto del bailecito lento inevitablemente alteraba su naturaleza lo quisiera uno o no. Quise saber cuáles eran las otras opciones y se me escapó una risa nasal al oír lo de la cocina.

    Sí, bueno, suponía que todos los hombres éramos idiotas con una pizca de confianza encima o incluso sin ella.

    Alcé la vista cuando señaló la planta de arriba en la que no había reparado ni yo ni un buen porcentaje de los invitados, como bien decía él, y me reí por lo bajo. Tomé aire profundamente y lo solté despacio, tratando de leer todavía qué estaba pasando aquí sin lograr llegar a ninguna conclusión. No sabía yo qué tan malo podría ser quedarse en la esquina de la depresión como para que llegáramos a esto.

    —No seré un bailarín profesional, pero tampoco soy un tronco —¿Mis fuentes? Las veces que me colaba a los hoteles y las fiestas finas, el evento de baile con Kashya de toda la gente posible y la opinión de Yuno, que estaba medio borracho. De todas formas me defendí con calma y fingí desinterés acomodándome algunos de los rizos que me enmarcaban la cara—. Let's go upstairs then.

    Lo dije bajando el tono, al menos tanto como lo permitía el sonido ambiental y la música, y comencé a caminar apenas ubiqué las escaleras para hacerlo. Asumí que el chico vendría conmigo, si era él el que se moriría ofendido si no bailábamos, y lo miré de costado ligeramente divertido. La siguiente cosa que dije e hice fue pues porque ya me había dado pie a ponerme absolutamente imbécil. A ver si me soportaba. Estiré ligeramente la mano en su dirección, sin dejar de caminar.

    —¿Debería llevarte de la mano para no ofenderte incluso más esta noche?
     
    Última edición: 18 Marzo 2026 a las 5:30 PM
Cargando...

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso