Espacio común del Ala Oeste. Como el resto del edificio, fue diseñado combinando elementos orientales y occidentales, brindando una estética más moderna. Abarca la mayor parte de la planta baja y contiene la pequeña recepción junto a la puerta de ingreso, el tablón de corcho donde se cuelgan los anuncios, los espacios de descanso situados a los laterales, frente a las amplias ventanas frontales, las máquinas expendedoras de los pasillos y las escaleras que conducen a los pisos superiores. Conecta con (interior): Pasillo (Primer piso) Conecta con (exterior): Restaurante KOMA Kakusen Kajika Biblioteca Wisteria Jardín Wisteria
¿Acaso Koko no tenía calor con ese abrigo de piel? ¿O sufriría graves problemas de tiroides? No había forma de saberlo, pues ella siempre lucía compuesta y segura de sí misma. Conversó a un volumen bajo junto a Linda hasta que el otro grupo vació la recepción y entonces juntó sus manos en un aplauso hueco y repentino. —Muy bien. Empezó a caminar, lo cual significaba que... había que seguirla, ¿no? Linda soltó una risilla y se acercó a los estudiantes, indicándoles en un murmullo que avanzaran, antes de regresar junto a Koko. ¿Habrían asistido a la misma reunión de profesores que Nakano-sensei? Porque ciertamente se estaban pasando ciertas reglas por... por algún sitio recóndito. Repitieron el camino del grupo anterior, cubriendo el pasillo lateral que los escupió al exterior. Las mujeres iban adelante, charlando despreocupadas. —Ese es el comedor —indicó Linda, señalando vagamente una puerta de doble hoja. Viraron a la izquierda, pues, y atravesaron un pequeño sector de arcos y vegetación plagado de wisterias hasta alcanzar un edificio rectangular de varios pisos. Si miraban en la dirección opuesta verían a su hermano, ligeramente más ornamentado en un estilo tradicional. —Tuvieron suerte, les tocó el ala moderna —comentó Koko, y frente a ella se abrieron las puertas corredizas—. Que me perdone Buda, un futón en el tatami jamás le ganará a una cama de verdad. El hall poseía su genkan cruzando la puerta. Koko se retiró hacia el mostrador sin decir más nada y Linda se giró hacia el grupo, risueña. —Ahora les daremos las llaves de sus habitaciones. Cuando hayan terminado de acomodarse pueden ir al comedor a almorzar. Contenido oculto Les recuerdo el grupo del Ala Oeste: Adara Makris Alisha Welsh Altan Sonnen Anna Hiradaira Bleke Middel David Mason Ervin Dougal Fiorella Bianchi Jack Anderson Kashya Thornton Katherin Manson Kohaku Ishikawa Kou Shinomiya Morgan O’Connor quem Amane Zireael Insane Reual Nathan Onyrian
La conclusión de Morgan a la pregunta no llevó a ninguna parte y me quiso hacer gracia, aunque tenía razón con que eran demasiados dioses y no era raro que se montaran collages con ellos. Dunn y yo no pudimos seguir en nuestra suerte de debate sin fin, ya que se pusieron a hacer la repartija de las alas. Me despedí de Dunn, que se quedó con Sasha, Arata y Morgan y de pronto la chica estaba de nuevo a mi lado, pues estábamos en la misma ala. Tardé en darme cuenta que seguía con el parasol en la mano, ups. En todo caso, había quedado en la misma ala que Anna y eso me hacía ilusión. Que hablando de ella, apareció con Ishi y reflejé la sonrisa de ella sin conferirle una cuota de pensamiento. De nuevo, me olvidaba de la sombrilla. Cuando la mencionó la alcé un poco y se la extendí a Morgan, quien tendría que tomarla o iría a dar al suelo. —Morgan apareció de repente y me la dejó, como nos pusimos a hablar la verdad me olvidé que la tenía —expliqué y me acerqué a Anna para echarle un brazo sobre los hombros, atrayéndola en un abrazo. No la solté al reparar en Ishi, a quien le dediqué una sonrisa también—. Nos tocó en la misma área, así que empezamos bien. Total, que aprovechando nos movimos juntos cuando Sullivan empezó a caminar. Esta mujer, ¿no iba ahogarse de calor? Estaba lloviendo y tal, pero tampoco era para tanto. ¿Tenía el abrigo de piel encarnado? Mejor no saberlo. Fui atendiendo a la escueta guía, claro, me distraje con las wisterias y husmeé el lugar con la vista. Sí era más moderno en comparación al ala donde habían mandado al resto. La mención al almuerzo me hizo mirar a nuestra suerte de grupo improvisado conformado por: una bruja, un hippie, una chica con camiseta de Snoopy y lo que sea que fuese yo. —¿Quieren que almorcemos juntos? —sugerí sin pensarlo, vete a saber si ya cada uno pensaba hacer algo diferente.
—Y esa es la respuesta correcta, Jackie-chan —sentencié con una sonrisilla orgullosa, no sin antes haber dejado salir una risa fresca ante sus palabras, y al rato lo juzgué con la mirada, cuando pretendió hacerme creer que no estaba cansado para segundos después soltar toda una lista de cosas agotadoras—. Los viajes largos en avión are a waste of time, salvo que tengas a quien colar en los baños cuando te aburras —sentencié, entrelazando las manos sobre mi vientre para volver a reposar la cabeza sobre el sofá. Si Jackie estaba tan demacrado como yo, no había duda de que los dos saldríamos ganando de quedarnos callados para dormir un rato. Claro que eso no fue posible, porque el encargado volvió para avisar que las habitaciones estaban listas y, aunque a todas luces aquello era una buena noticia, no pude evitar dejar salir un gruñido de frustración. Era cierto que la jaqueca me había disminuido de manera considerable, entre lo acostumbrada que de por sí estaba y el efecto de la pastilla, pero había pocas cosas que odiase más que cuando me interrumpían el sueño. Por fortuna para todos, la tontería que Jack se montó me hizo tanta gracia que la molestia no me duró más que un mísero segundo. En mi vida podría llegar a considerarme una señorita que mereciese esa clase trato, pero hey, un día era un día, ¿no? Acepté la mano del chico con una sonrisa ligera e incliné apenas la cabeza con los ojos cerrados, en un gesto solemne; mi vestido no daba para muchas florituras, así que eso era todo lo que iba a recibir por mi parte. Al abrir los ojos, me di cuenta de que Jackie tenía la atención puesta en otro sitio, por lo que giré mi propia cabeza hacia donde estaba mirando y... oh, interesting~ >>There —murmuré, señalando a Joey por encima de mi cabeza, sin necesidad alguna de voltearme para buscarlo. En ese mismo instante, alguien más se acercó a nosotros, y mi expresión pasó de la sorpresa a la alegría en cuanto reconocí de quien se trataba. Me quité las gafas para colgarlas de mi escote y me acerqué a la muchachita para darle un par de golpecitos cariñosos en la cabeza, a modo de saludo. >>Blee, ¡qué sorpresa verte aquí! Y te veo bastante bien, ¿no? —Me agaché un poco para estar a su altura, inspeccionándola rápidamente, y al erguirme fruncí el ceño, haciendo un pequeño mohín con los labios mientras me cruzaba de brazos—. Creo que ya te he dicho alguna vez que me llames Ali, ¿eh? Contenido oculto digamos que se movieron, es que no sabía dónde meterlo en mi post (?