Instalaciones Recepción general

Tema en 'Sakura Inn' iniciado por Gigi Blanche, 3 Marzo 2026.

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    Gigi Blanche

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    Primera edificación de la posada y su carta de presentación. Su fachada respeta el estilo de las ryokan tradicionales, mostrándose suntuosa y exuberante. El primer espacio consiste en una amplia recepción finamente ambientada, con un extenso mostrador de bienvenida y diversas zonas de descanso. Contra las paredes descansan bibliotecas rebosantes de libros, decoraciones japonesas e ikebana. Conecta con los dos comedores de los que dispone la posada, los cuales ocupan hasta la primera planta del edificio.

    El comedor Yoshino se ubica al oeste y está preparado para albergar hasta sesenta personas, mientras que la capacidad máxima del comedor Tesshu es de veinticinco personas. Este último es un espacio privado que se reserva con anticipación para ocasiones especiales.


    Recepcion general.png
    Recepción general

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    Comedor Tesshu

    Incluye:
    Comedor Yoshino

    Conecta con:
    Jardín Forestal
     
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    Gigi Blanche

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    De una u otra forma, Agosto se había deslizado con la velocidad de una ventisca y las pasantías laborales, finalmente, se presentaban a la puerta de los estudiantes. Aquellos inscriptos en el programa habían recibido las instrucciones con una semana de antelación: debían reunirse en la estación de Shinjuku y desde allí harían las conexiones necesarias en grupo hasta llegar al pueblo de Hayama, siempre acompañados y asistidos por el plantel docente. La hora de encuentro pautada era las siete de la mañana.

    Tokio los recibió, como era lo usual, con una jornada agobiante y calurosa. Sin embargo, a medida que fueron alejándose de la capital rápidamente pudieron notar el cambio en el aire. Tras dos conexiones de trenes y un bus que los llevó de Zushi a Hayama, descendieron en una apacible y agradable zona residencial del pueblo. Aspiraron el aire marino y advirtieron la ligera llovizna que descendía del cielo. Sachi Kazami, una de las tutoras de primer año, se cubrió la cabeza con una carpeta pasta dura y rodeó al grupo de estudiantes hasta ubicarse al frente.

    —Apenas llegamos y el clima ya ha cambiado —comentó, en un tono alegre y despreocupado—. ¿Se encuentran todos bien? Estamos a pocas cuadras de la posada, no se mojarán demasiado.

    El equipaje de los estudiantes había sido despachado de forma paralela directamente desde Tokio. Tal y como Sachi había prometido, tras unos breves minutos de caminata ligera se adentraron por un camino bordeado por piedras, vegetación y linternas de piedra tōrō. La fachada del edificio evocaba el estilo de las ryokan tradicionales, posadas japonesas primariamente dedicadas a la administración de aguas termales onsen. Una vez ingresaron a la recepción, los abrazó el silencio y la inmensa calma que inundaba el lugar; todos los sonidos se intensificaban allí adentro, desde las respiraciones hasta las pisadas.

    Sachi tuvo la precaución de detener al grupo aún en el genkan, aquella pequeña sección inmediata a la puerta donde encontraron ya dispuesto en hilera el calzado necesario para todos los presentes.

    —Todos, recuerden cambiarse los zapatos antes de entrar —pidió, habiendo bajado la voz.

    —No querrán ser regañados apenas empezar sus trabajos, ¿o sí? —comentó Linda Patterson a la pasada, ingresando a la recepción ya con el calzado de interior puesto.

    Al ser un grupo de más de treinta personas tuvieron que ir turnándose. Mientras estaban en eso, desde uno de los laterales se aproximó un hombre de tez clara, cabello castaño y expresión relajada. Llevaba una coleta baja, dentro de la cual se apreciaban un par de pequeñas trenzas intercaladas con el resto del pelo. Su vestimenta, holgada y de colores llamativos, parecía una curiosa mezcla entre prendas tradicionales y elementos modernos.

    —Deben ser el grupo de la Academia Sakura, ¿correcto?

    —Correcto —confirmó Kanade Shinzo, el tutor de la 3-3, efectuando una ligera reverencia frente al sujeto—. Gracias por recibirnos.

    —¿Viajaron bien? ¿La lluvia no los molestó?

    —No, sólo es una llovizna leve.

    —Me alegro. —De brazos cruzados, dio unos pasos hacia el grupo de estudiantes y su sonrisa se ensanchó; tanto su tono de voz como su semblante permanecieron serenos—. Bienvenidos a Sakura Inn. Mi nombre es Iori Indou y soy el encargado general de la posada. La mayor parte del tiempo podrán encontrarme aquí, en la recepción general, por si necesitan evacuar cualquier clase de duda; si no estoy yo, de todos modos siempre encontrarán a alguien dispuesto a ayudar en el mostrador. —Señaló el espacio hacia su derecha con un ligero movimiento de barbilla—. No se preocupen por su calzado, será despachado a sus habitaciones así como su equipaje. Tal vez les resulte un poco molesto, pero recuerden, por favor, calzarse y descalzarse en cada genkan que encuentren: siempre habrá sandalias limpias para ustedes.

    >>Sus habitaciones estarán listas en un momento, les ruego que aguarden aquí mientras tanto. ¿Hay algo que pueda hacer por ustedes?


    ¡Bienvenidos a Sakura Inn! Pueden ir posteando aquí con quienes ustedes deseen y recorrer la recepción, hablar entre ustedes o hablarle a algún npc. Libertad absoluta :D

    A medida que aparezcan NPCs, estos se irán desbloqueando en el apartado de empleados de la posada. A su vez, les dejo linkeado el registro de profesores de la Academia para refrescar la memoria.

    Amane Gigi Blanche Zireael Insane quem Reual Nathan Onyrian
     
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    Zireael

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    Leo
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    Maze.png

    Habría hecho planes, pero mamá apareció con los propios y no se me ocurrió rechazarlos. Fue así como me eché casi quince días de vacaciones en el hotel de turno a un precio risible para la temporada y de paso pude pasar tiempo con ella, cuando sus turnos acababan o antes de que comenzaran e incluso cuando no estaba con ella, daba vueltas por las instalaciones, me la echaba en la piscina o en los jardines o simplemente comía. La vida de un campeón, ¿no? Vete a saber cuándo volvería a vivirla con tal nivel de despilfarro. ¿A la mujer no se le habrían ido los ahorros? Me dio vergüenza preguntar.

    De todas formas quería participar de las pasantías, así que aquí estábamos. Bien acompañaditos, bien preparados y... ¿Estaba lloviendo en verano? Dios mío. Igual no era que importara mucho, la temperatura estaba bien y tampoco era un diluvio ni nada. Una buena parte del trayecto me lo eché dormitando a excepción de cuando debíamos movernos. Para cuando llegamos por fin seguí las indicaciones que se nos fueron dando, aunque me distraía con relativa facilidad mirando el lugar al que habíamos llegado. Todo muy tradicional, la verdad.

    Mientras estábamos en la misión de cambiarnos los zapatos siendo más de treinta personas, apareció un hombre que preguntó si éramos los del Sakura y Shinzo lo atajó, pero claro que luego se dirigió a nosotros. Almacené su nombre, dónde encontrarlo y otras breves indicaciones. No tuve grandes dudas que externalizar, la verdad, así que no dije nada y ya habiéndome quitado los zapatos de calle, me moví entre los demás por la recepción. El lugar era silencioso, como toda buena recepción, y en mi pequeño tour descubrí a Ilana algo camuflada ojeando los libros en las bibliotecas contra las paredes. ¿Siquiera le había prestado atención a Indou? Solo Dios sabría, al menos se había quitado los zapatos para, como había dicho Patterson, no comerse un regaño el primer día.

    —¿Ya empezaste a divertirte? —La molesté en voz baja y la pobre criatura dio un brinco—. Eso es la conciencia, Ilana.

    Oh, shut up. Mi conciencia está perfectamente —me respondió en un murmuro algo avergonzado, girándose hacia mí y tuve que esquivar el arco que trazó su cabello. Me di cuenta que traía puestos lentes oscuros.

    —¿Sirviendo outfit además?

    —Salí con una amiga y me desvelé una barbaridad —se lamentó—. Parece que llevo sin dormir tres vidas. Sacrifiqué mi sueño de belleza, ¿a ti te parece bien, David?

    Lo del sueño de belleza me quiso sacar una risa que tuve que tragarme para no interrumpir la calma del espacio, pero también me hizo gracia que fuera lo bastante impulsiva para irse de jerga la noche antes de un viaje. Incluso yo había elegido irme a la cama temprano, como la gente coherente, pero suponía que eso se emparejaba un poco con la Ilana que recordaba. Era inquieta, se escapaba para ir al bosque y se llevaba a alguien con ella si podía o se dejaba llevar por otros. En sí daba la sensación de hacer siempre lo que le venía en gana, a pesar de lo aparentemente tranquilo de su carácter.

    —¿Qué te parece el lugar?

    —Está precioso. Ya quiero ver el resto de instalaciones y las habitaciones —contestó claramente entusiasmada. La vi mapear de forma indiscreta al resto de personas, como si buscara a alguien y yo la imité—. ¿Qué hiciste en las vacaciones?

    —Me la pasé con mi madre en un hotel de playa, fue muy divertido. ¿Tú?

    La pregunta por alguna razón pareció enfurruñarla, la vi fruncir los labios y después relajar las facciones a conciencia. Me dio la sensación de que tuvo que forzarse a no hacer un alborotín en voz alta.

    —Pues me desvelaron, ya te lo dije. También pasé tiempo con mi mamá, I had fun as well.

    ¿Y por qué entonces seguía luciendo molesta? Quería decir, más allá del desvelo. No continuó y en su lugar se puso a señalarme libros y los ikebana, cuchicheando cosas sobre las flores. La escuché con gusto, la verdad, pues de alguna forma me recordó a casa. La casa que había dejado atrás, en Estados Unidos. Aún así, me invadió cierta nostalgia y deseé poder hablar con los demás como estaba hablando con ella, incluso si no tenía sentido pretender retomar contacto con ninguno. Puede que me hiciera más mal que bien.


    oh no the libertad absoluta once again *sticker de los 20 cigarros* okno

    nada, inauguro con estos porque :D ahí los dejo cuz why not Maze e Ilana
     
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    Amane

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    Alisha 2.png

    Ugh... ¿podía alguien pedirle al sol que dejase de brillar tanto? ¿Y podía alguien explicarme por qué habíamos tenido que quedar a las SIETE DE LA MAÑANA? The head was killing me and, quite honestly, I wanted to die right there and then. Suponía que parte de la culpa era mía, sabía que no tenía que haberme tomado ese último chupito, ¿pero iba admitirlo alguna vez en voz alta? Claro que no. Así pues, los profesores iban a ser el objetivo de todas mis maldiciones mentales en lo que quedaba de día.

    Restaba decir que me había pasado todo el viaje durmiendo. No había sido la siesta ideal, considerando que tuve que despertarme tres veces para cambiar de transporte, pero oye, peor era nada, ¿cierto? No era como si fuese una persona con complicaciones para quedarme dormida en unos pocos minutos, de todos modos. Llegamos así a nuestro destino, y aunque el mismo nos recibió con una lluvia atípica, yo no me quité las gafas de sol en ningún momento; el mundo seguía siendo demasiado luminoso para mis pobres ojitos...

    Me llevé la mano a la boca en cuanto nos adentramos en la recepción, tapando el bostezo que me alcanzó mientras esperaba mi turno para cambiarme los zapatos. Una vez eso hecho, me crucé de brazos y miré alrededor con curiosidad, hasta que el empleado del hotel se nos acercó y me bajé apenas las gafas para inspeccionarlo con la mirada de arriba abajo. Not bad, huh? Me coloqué las lentes sobre la cabeza y me acerqué a él, dándole un par de golpecitos en el hombro para llamar su atención.

    —¿Tenéis aspirina? —le pregunté, sonriendo con inocencia.

    con resaca, pero siempre slutty uwu7
     
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    Gigi Blanche

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    [​IMG]

    Iori permaneció cerca de Nakano-sensei conversando animadamente, un cuadro de por sí curioso para quienes tomaban clases con él. ¿Serían conocidos previos? El encargado se encontraba a mitad de una risa modesta cuando percibió la cercanía de Alisha. Su semblante se relajó al instante para concederle una sonrisa más formal, pero al escucharla sus cejas se acercaron con un dejo de preocupación.

    —¿Te sientes mal? Tenemos medicamentos, claro, ¿querrías sentarte por allí mientras esperas a que los traigan?

    Le señaló una zona de descanso dispuesta contra la pared contraria conformada por tres sofá individuales y una mesa de té. Detrás de los asientos colgaba una pintura sumi-e de amplias dimensiones, un paisaje boscoso sutil y lúgubre que respetaba la armonía más bien sencilla del espacio con sus trazos delicados y monocromáticos. Iori se retiró al mostrador, intercambió unas pocas palabras con la mujer sentada allí y regresó junto a Alisha. Su andar reflejaba serenidad y compostura, y en ningún momento quitó las manos de las mangas de su haori.

    —¿Quieres un vaso de agua? —ofreció, de pie.




    [​IMG]

    Caminé con orgullo y sin prisa hasta la entrada de la posada, viendo cómo los demás intentaban cubrirse con lo que podían o directamente se les humedecía el cabello. ¿Quién se burlaría ahora de mis gorros de pescador? Acababa de cambiarme el calzado y erguirme cuando una mano cayó con fuerza sobre mi hombro, arrancándome un leve respingo. Al girar el rostro topé con la sonrisa amplia y alegre de Kakeru; estaba más bronceado.

    —¡Hombre! Estabas escondido bajo ese gorro —comentó, animado, dándole un golpecito al alero—. Ni siquiera sabía que vendrías aquí, ¿cómo estás?

    Su entusiasmo me resultó contagioso y me reí, quitándome el dichoso gorro ahora que habíamos ingresado a la recepción. Había regresado a Tokio hacía pocos días y me había reunido con Rei, pero la falta de aviso anticipado provocó que los demás no tuvieran tiempo o directamente no se enteraran. En mi defensa, no le veía sentido a anunciarlo con bombos y platillos y, de todos modos, había imaginado que los vería aquí.

    —Todo bien —respondí, tranquilo, y al desviar la mirada a uno de sus brazos alcé las cejas—. Tú anduviste ocupado, veo.

    Esta vez fue Kakeru quien se rió.

    —Sí, bueno, mucho tiempo libre y pocas ganas de pensar. Y requerimientos laborales.

    —Imagino, sí.

    —¡Mini Ishi!

    Anna se materializó venida de Dios sabrá dónde y lo próximo que supe fue que estaba colgada de mi cuello. Retrocedí un pie, estabilizándome, y oí sus manos chocar contra el estuche de mi guitarra. No pareció inmutarse.

    —¡Ishi, Ishi, Ishi! ¡Volviste! —Tras regresar a su espacio rebotó varias veces sobre sus talones, desbordando alegría, y giró el cuello—. ¡Emi! ¡Encontré a mini Ishi! —Y al instante regresó a mí y me soltó un golpe en el brazo, molesta—. ¡Te perdiste mi cumpleaños, Kohaku! ¡No te lo perdonaré nunca!

    —Lo siento...

    —¿Me trajiste un regalo, al menos?

    Compartí un vistazo resignado con Kakeru. Oh, bueno, al menos me alegraba ver que nada aquí había cambiado.


    Amane emi terminó arrastrada por la narración, no tenía planeado llamarla y ni siquiera te mencioné esto JAJAJAJA therefore, eres libre de ignorarla if u wanna

    Outfitssss

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    Amane

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    Alisha 2.png

    —Me duele la cabeza —admití en voz algo baja, antes de asentir un par de veces y llevar la mirada hacia la zona que me había señalado.

    Me acerqué al lugar de descanso con paso tranquilo, con las manos tras la espalda, y me quedé observando el cuadro que había colgado con la cabeza ladeada. Estuve así unos pocos segundos, hasta que dejé salir un suspiro de nada y me giré sobre mis talones. Lo había hecho con intención de sentarme, pero justo en ese momento volvió el encargado y pensé que hubiera estado feo de mi parte hacerlo delante de sus narices.

    >>Sí, gracias... —acepté su ofrecimiento, y esperé a tener el vaso de agua entre mis manos para mirarlo con los ojos ligeramente entrecerrados, curiosa—. Indou-san, ¿conoce a Nakano-sensei? En los años que llevo en el Sakura, nunca lo había visto hablar con otra persona por voluntad propia.

    Emily 3.png

    Casi no podía creerme que hubiera llegado el momento de las pasantías de la escuela. ¡Sí que se habían pasado rápido las vacaciones! Aunque, si tenía que ser honesta, de a ratos se me había hecho eterno por culpa del trabajo; juraría que el encargado de la tienda se volvía más insoportable con el pasar del tiempo. Podía entender que no hubiera recibido bien la noticia de que iba a trabajar una semana menos para él, claro, aun si para mí había sido todo un alivio que así fuera; ni siquiera me importaba si acababa sacando menos dinero.

    Con todo eso quería decir que me había despertado muy contenta aquella manera, a pesar de tener que madrugar. ¡Iba a re-encontrarme con todos, además! Era cierto que había quedado con Anna durante las vacaciones, pero con Kakeru no había tenido oportunidad y Kohaku se había ido de viaje y... bueno. Ni siquiera sabía si tenía planeado participar en aquellas prácticas, honestamente, pero estaría mintiendo si no dijese que lo había echado de menos, que había tenido la esperanza de verlo durante el verano y que deseaba, quizás con demasiada fuerza, que se hubiera apuntado.

    Lo de superarlo estaba siendo un camino muy complicado.

    El trayecto junto a Anna fue lo que podía haber esperado y, por supuesto, disfruté cada segundo de su compañía. El pueblo nos recibió con una llovizna que me hizo mirar al cielo, sonriendo con algo de diversión, y no fue hasta que llegamos al interior del hotel que sentí como mi corazón daba un respingo. Vislumbre la melena de Kohaku en cuanto este se quito el gorro y me sentí muy, muy estúpida por quedarme paralizada ante la imagen. Fue una fortuna que Anna también lo viera y gritara en mi dirección, pues eso me permitió volver en mí antes de que mi reacción fuera demasiado evidente.

    —Buenos días, chicos —saludé a ambos en cuanto me acerqué al grupo, levantando la mano y dedicándoles una sonrisa alegre a los nombrados—. ¡Por fin os veo! ¿Qué tal han sido vuestras vacaciones?

    how dare you?? en qué universo ignoraría a mi novia?????
    outfit de emi-chan

    Riamu 5.png

    —¡Thiiii! ¡Cuánto tiempo! ¡Te he echado tanto de menos! —lloriqueé en cuanto la nombrada abrió la puerta del coche, lanzándome a abrazarla antes de que siquiera pudiera tomar asiento dentro.

    —¿En serio? —replicó, dejando salir una risilla divertida entre mis brazos—. A mí me ha parecido que estabas demasiado ocupada con Shinomiya-san como para acordarte de mí.

    —¡No digas tonterías! —exclamé al separarme, llevándome la mano al pecho con aire ofendido—. ¡He estado pensando en ti todo el tiempo! Bueno, quizás no todo el tiempo, si sabes a lo que me refiero...

    Ella me dio un golpecito en el brazo y el coche finalmente retomó la marcha hacia la estación de tren. Estuvimos todo el trayecto poniéndonos al día, tanto el del coche como el del transporte público, por lo que casi ni me di cuenta de cuando llegamos a nuestro destino. Era curioso lo fácil que podían cambiar los planes de una, ¿eh? A Kakeru le había dicho que haría un montón de cosas durante el verano, pero en cuanto Kouchii me invitó a su casa... ¿debería preocuparme por lo poco que me había importado cancelarlo todo con tal de aceptar la invitación? No, ¿cierto? Al fin y al cabo, un 75% de mi motivación había sido por tener acceso a su piscina privada.

    >>¿Y tú? ¿Quedaste al final con el actor que...?

    Mi pregunta se quedó en el aire, pues cuando me quise dar cuenta, Thi había desaparecido de mi lado. ¡Había huido, la pequeña...! Me calcé rápidamente los zapatos que habían dejado para nosotros y la seguí, habiendo distinguido su cabello en una de las bibliotecas que había por la recepción. Intentó ignorarme, claro, pero mi mirada fue tan insistente que no le quedó más remedio que rendirse a ella.

    —Sí, me ha invitado a cenar un par de veces —admitió en voz baja, su vista todavía fija en los lomos de los libros—. Y me ha dicho que le gustaría invitarme a su casa un día, para enseñarme su colección de películas de ciencia ficción.

    —¡Thi! —exclamé, llevándome las manos a la boca.

    —¡Cálmate! Todavía no me ha dicho nada y... no sé si voy a aceptar.

    —Claro. Tú y yo sabemos que lo que en realidad quiere es aterrizar su nave espacial en tu pista...

    —¡Ri! ¡Qué soez!

    No pude aguantar la risa que me burbujeó en los labios, tanto por su exabrupto como por el sonrojo tan poco común de sus mejillas, aunque poco después decidí dejar de molestarla al respecto. Giré la cabeza tras haberme calmado, pues, y me di cuenta de que habíamos acabado cerca de otro par de alumnos. Entrecerré los ojos al fijarme mejor en la chica, inspeccionando su rostro hasta que finalmente me iluminé: ¿acaso no era esa...?

    —¡Hola! —les saludé con una sonrisa animada, alzando la voz lo suficiente como para llamar su atención—. ¿Os gusta leer?

    mássssss gente
    outfit de ri-chan y chipe-chan uwu
     
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    En la recepción misma, junto al mostrador, había dispuesta una pequeña mesa redonda donde ofrecían pocillos de cerámica similares a yunomi y una jarra llena de agua cristalina. Iori dispuso de un recipiente y se lo entregó a Alisha con una sonrisa afable. La pregunta elevó sus cejas en espontánea sorpresa y giró el rostro hacia el sitio que ocupaba Nakano-sensei, que era, francamente, el mismo donde lo había dejado: estaba solo, ligeramente encorvado y con expresión somnolienta, sin reparar en nada ni nadie.

    —Algo así, sí —respondió, regresando los ojos a Alisha, y en su tono se percibió una chispa de diversión—. ¿Ni una sola? Bueno, tampoco me sorprende.

    —Indou-san. —Una mujer había aparecido silenciosamente junto a ambos, llevaba el cabello oscuro recogido bajo una cofia y un amplio haori blanco sobre la yukata negra, aunque... de yukata no tenía mucho, la verdad—. Aquí está lo que pidió.

    El cuello de la prenda era amplio y hundido, y lo había atado tan suelto que una de sus piernas asomaba por los pliegues de la tela. Sostenía con ambas manos una bandeja rectangular lacada y, sobre ella, un único sobre de papel doblado sobre sí en tres partes. Iori lo recogió y le sonrió ampliamente.

    —Gracias, Yano-san. ¿Me esperarías, ahora que estás aquí, así aprovecho y te presento con el grupo? —Le extendió el sobre a Alisha y giró el cuerpo hacia la recepción; la mujer había afirmado con movimientos lentos, casi ceremoniales, y se ubicó a su lado—. ¡Chicos! Creo que esta información le será útil a más de uno.

    Su tono había virado ligeramente al decir aquello, como si le provocara una diversión muy, muy sutil.

    >>Esta de aquí es la señorita Kiyoko Yano —presentó a la mujer, apoyando suavemente una mano en el centro de su espalda—. Es la médica a cargo de la posada. Si tienen cualquier problema o malestar basta con que pidan por ella aquí, en la recepción general, o en cualquiera de los otros mostradores, y Yano-san acudirá a ustedes.

    La expresión de Kiyoko permaneció solemne, inmutable, a todo momento. Se la veía incluso algo adormilada. Se inclinó frente al grupo lentamente y, sin mediar palabra, giró sobre sus talones y se retiró.






    [​IMG]

    Imaginaba que Anna y Emily se habían echado todo el viaje juntas por la familiaridad que manejaban, eso y el tiempo que habrían compartido durante las vacaciones. Al parecer, con Kakeru tampoco habían quedado. Miré al muchacho, quien le concedió una sonrisa despreocupada y asintió.

    —Mucho tiempo, sí. Es raro que pasen semanas sin vernos ni por los pasillos —respondió—. Yo bien, tranquilo. Nada que reportar. Imagino que el que viene con un montón de historias es este de aquí, ¿no?

    Me echó un brazo a los hombros y me zamarreó, ensanchándome la sonrisa.

    —Emi-chan —la saludé, echándole un vistazo a su atuendo—. Qué bonito overol.

    —¡Eh! ¿Y a mí no me dices nada? —se quejó Anna.

    —Pero tú llevas un short y una camiseta.

    —¡Pero es de Snoopy!

    —Y tampoco dijiste nada bonito de mi ropa —completé mi frase tras su interrupción.

    —Sólo tienes puestos... tres cachos de tela, pareciera que te soplan y sales volando. ¿No estás más flaco, mini Ishi? ¿Seguro no perdiste peso?

    Kakeru me observó con mayor atención.

    —La abuela dijo lo mismo... —Suspiré, resignado—. Tal vez sí adelgacé un poco, es que estuve caminando y andando muchísimo. Pero no pasa nada, en unas semanas recupero.

    —Más te vale. —Kakeru me palmeó la espalda y le lanzó un vistazo a Emily—. O aquí con mi amiga cocinera te atiborramos como cerdo. Te atamos a una silla, licuamos la comida, te ponemos un embudo en la boca...

    —Okay, suficiente —lo frenó Anna, agitando las manos, y se enganchó al brazo de Emily—. ¡Qué emoción, vinimos todos! ¡Esto será super divertido!
     
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    Amane

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    Alisha 2.png

    Seguí el camino que hizo la mirada del encargado, sin poder evitar ladear la cabeza y alzar una ceja al ver como se había quedado plantado ahí donde lo habíamos dejado. Pobrecito, ¿acaso le había quitado a la única persona con la que parecía poder hablar? Pero era todo un adulto, ¿no debería... no sé, socializar con otras personas? Suspiré, volviendo la vista hacia el otro hombre, y negué un par de veces ante su pregunta.

    Después se nos acercó una mujer que, como pude suponer, traía mi tan preciada pastilla. Me la tomé mientras Iori se encargaba de presentarla con el resto, aprovechando el momento en el que terminé de beberme el agua para repasarla con la mirada. No sabía el resto, pero yo estaba convencida de que aquella no iba a ser la última pastilla que le pidiese durante la estancia. De todos modos, ella se alejó y yo había recibido lo que había pedido, así que me volví a bajar las gafas de sol y me dejé caer sobre uno de los sofás. ¿Me daría tiempo a echarme otra siestecita...?

    Emily 3.png

    Asentí con la cabeza tras escuchar a Kakeru, queriendo darle la razón a su razonamiento, y después centré la atención en Kohaku, ya que coincidía en que seguramente tenía muchas cosas interesantes que contarnos. En lugar de eso, el chico decidió halagar parte de mi conjunto y, claro, la sangre no tardó en subirme a las mejillas; una vez más, agradecí que Anna se llevara la atención de los chicos con sus quejas. Dejé salir el aire poco a poco, obligándome así a calmar esos nervios tan estúpidos que sentía, y pude recuperar la sonrisa a tiempo para aportar mi opinión a la conversación.

    —Yo creo que todos habéis venido vestidos muy bonitos. Y gracias, Ko... —añadí al final, bajando un poco la voz.

    Fruncí un poco el ceño cuando Anna recalcó que se veía más delgado, haciéndome pasar la mirada por su cuerpo con evidente preocupación. Decía que iba a recuperar el peso, pero me alegró oír a Kakeru amenazándolo con nuestras comidas si no lo hacía; asentí con la cabeza unas cuantas veces, muy convencida. No de manera tan gráfica, por supuesto, pero no dudaría en obligarle a comer si lo consideraba necesario.

    >>También me alegra que estemos todos —dije tras el aporte de Anna, sonriéndole con emoción mientras apoyaba mi mano sobre el brazo que había entrelazado al mío—. ¿Cómo creéis que repartirán las habitaciones? ¿Quzás tres personas, como en el campamento? ¡Ojalá me tocase contigo, Annie!
     
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