Seis años, pasaron seis años desde que el abismo fue colapsado gracias al sacrificio de los pilotos Jaeger en Hong Kong, desde ese entonces, la humanidad vivió tranquila, sin ataques nuevos, la civilización se restauró poco a poco, todo era perfecto. Hasta que el 2 de Noviembre de 2031, un Kaiju apareció en la costa de México, su nombre clave fue Drámodo, su apariencia era la de una gran lagartija, capaz de escupir un ácido que corroía rápidamente cualquier cosa que tocaba, la bestia era imparable y las fuerzas militares de México no podían hacerle nada, las armas convencionales no atravesaban la gruesa piel del Kaiju, todo parecía perdido, pero había una última esperanza, una luz se alzó sobre el monstruo, tres helicópteros que sostenían una gran figura, alzada en el cielo como un enorme ángel echo de metal, cuando los helicópteros soltaron la carga, un Jaeger intacto, de armadura blanca impoluta, con un texto en su pecho: "Great Santo: Que Dios bendiga el acero de este noble coloso y benditos sean los valientes que lo manejan" el Jaeger alzó sus puños, los nudillos mecánicos de sus manos se voltearon, cambiando a unos más afilados, con cruces grabadas en ellos. El robot se lanzó a la pelea, agarrando al Kaiju de la cabeza y azotándola contra el suelo, causando un temblor que sacudió la tierra debajo de las personas, el Jaeger luego arrastró al Kaiju de vuelta al mar, alejándolo de los edificios y civiles. Dentro de la cabeza de la máquina, dos pilotos manejaban los movimientos del titán, la piloto Sarahí "Sari" Partida y el novato Carlos Castillo, ambos enlazados por su profunda amistad, el enlace era estable, más no perfecto, pero aún así, mantenían al Kaiju a raya con los pesados golpes del Jaeger, que hacían retumbar la cabeza del Kaiju cada que conectaban, cortando con los afilados nudillos del coloso. Cuatro horas duró el combate, hasta que Drámodo cayó derrotado por la fuerza de Great Santo, el cuerpo del Kaiju yacía en las aguas de la costa, con la mandíbula rota, el agua fue contaminada por el ácido, pero eso no era problema, después de todo el Kaiju fue neutralizado, los habitantes aplaudieron fuertemente la hazaña del Jaeger, sus pilotos salieron por la compuerta superior de la cabeza para dar la cara, saludando levemente con sus manos a los ciudadanos debajo de ellos. Los helicópteros no tardaron en llegar, recogiendo a los pilotos y al Jaeger, llevándolos de vuelta a la base ubicada en Hong Kong. El viaje fue largo, más no agitado, al llegar al Shatterdome, la base de operaciones del Programa Jaeger, los pilotos fueron recibidos por el Mariscal Hansen, su bulldog Max y el piloto en descanso por una lesión en su pierna y actual Capitán de Operaciones, Biali Larios, pareja romántica y de enlace de Sari en Great Santo —Buen trabajo soldados, no había visto a la gente emocionarse así por un Jaeger desde Romeo Blue.— dijo el mariscal al mismo tiempo que Max ladraba mientras corría hacia Sari. —Disculpa novato, él ve a una mujer bonita y se vuelve loco, no babees a la Señorita Sari.— añadió el Mariscal mientras Sari acariciaba a Max. —Lo hicieron bien, evitaron daños colaterales, no tengo mucho más que replicar.— dijo el Mariscal mientras estiraba su mano hacia el novato Carlos, estrechandola. Los pilotos fueron escoltados por el Mariscal Hensen y Larios hasta el interior del Shatterdome por un gran ascensor, dentro, descansaban los Jaegers inactivos que fueron construidos fuera del ojo público y gubernamental. —Novato, te presento a tus hermanos en armas, ese grandulón de ahí es Crush Grappler, Mark-5 de Rusia.— dijo el mariscal mientras apuntaba hacia un Jaeger de color óxido, de aspecto robusto y compacto, con manos desproporcionalmente grandes para sus brazos. —Lo pilotan los hermanos Igor y Anna Volkov, cincuenta y un pruebas en el simulador, todas victorias, esas manos sirven para evitar que el Kaiju se libere, siempre que logran agarrarlo, ya no lo sueltan.— explicó el Mariscal mientras los pilotos de Crush Grappler descansaban tranquilamente en una mesa delante del Jaeger, jugando cartas. —Might Vanguard, de Inglaterra, Mark-5, nueve mil toneladas de defensa bruta, los escudos de sus brazos son capaces de soportar ataques simultáneos de dos Kaiju sin inmutar al Jaeger, lo pilotan las hermanas Charlotte y Beatrice Knight, han tenido éxito en el simulador cuarenta y siete veces.— explicó el Mariscal al mismo tiempo que las hermanas practicaban halterofilia en su zona designada. Su Jaeger, un gran robot con cabeza que asimilaba el casco de un caballero medieval, cargado con una pesada armadura hecha de titanio puro, con un par de escudos que sobresalían de los antebrazos del Jaeger, con la bandera de Inglaterra grabada en el hombro del gigante. —Y ese de ahí es Diablo Redemption, otro Mark-5 de México, actualmente le falta un piloto, el enlace neuronal de uno de ellos no fue estable y casi le fríe el cerebro, el segundo piloto es Erick "Sun" González, pero estamos en proceso de encontrar un segundo piloto para ese monstruo.— añadió el Mariscal Hansen mientras miraba hacia el Jaeger que descansaba inactivo. —Y ahí es donde entras tú, novato, hasta que el capitán Larios se recupere, pilotarás a Great Santo junto con la señorita Sari, pero cuando Larios pueda volver a subir a su Jaeger, Diablo Redemption será tu próxima máquina.— dijo el Mariscal, volteando a ver a Carlos quien miraba fascinado al Jaeger rojo, su apariencia era todo lo contrario a Great Santo, este Jaeger estaba cargado de armamentos, sus manos tenían un mecanismo visible que mostraba las múltiples armas a las que el Jaeger podía intercambiar, sus puños, martillos, espadas, misiles e incluso cañones de plasma. —La carga mental que inflige Diablo Redemption en sus pilotos es muy pesada, pero puede llegar a ser una bestia en combate, ¿Estás listo, novato?— preguntó Hansen. —El mundo necesita a los Jaegers de vuelta, mariscal, ¿Quién soy yo para negarle a la gente sus propios monstruos?— dijo Carlos con una pequeña risa, admirando de vuelta a Diablo Redemption.