One-shot de Naruto - Con F de Fantasía [SaixIno]

Tema en 'Fanfics Terminados de Naruto' iniciado por Temarii Juuzou, 6 Marzo 2026 a las 11:56 PM.

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    Temarii Juuzou

    Temarii Juuzou Maestre

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    Escritor
    Título:
    Con F de Fantasía [SaixIno]
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1084
    Autor: Temarii Juuzou.
    Actividad: Días de A, B, C... K... Xutra [+18]
    Anime: Naruto
    Personajes: Sai / Ino Yamanaka




    F de Fantasía


    Sai apoyó el codo sobre la mesa y suspiró con exageración. Era la tercera vez en la noche, así que Shikamaru ya no pudo seguir fingiendo que no lo había notado y dejó de admirar su vaso de refresco vacío para mirar a su pálido amigo. Naruto siguió comiendo como si nada, pero eso no quitó que entraría en la conversación en cuanto hubiese una.

    — ¿Está todo bien? —preguntó el Nara.

    —Estoy seguro de que mi novia me va a dejar pronto.

    Naruto casi se atragantó con su hot dog. Shikamaru ni siquiera se sorprendió. Solo alzó una ceja, con esa calma perezosa que lo caracterizaba.

    —¿¡QUÉ!? ¿Por qué dices eso?

    —Porque soy aburrido —continuó Sai con total seriedad—. Eventualmente se cansará de mí.

    Shikamaru giró la cabeza. A unos metros de ellos, Ino estaba riendo con Sakura. Su risa era clara, luminosa y sus manos se movían con esa energía natural que siempre tenía. Su cabello rubio se balanceaba cuando inclinaba la cabeza hacia atrás, completamente despreocupada; Nara la conocía de toda la vida, así que entendía el temor de aquel chico, aunque… realmente dudaba que Ino fuese a dejarlo. Aún así, ¿Por qué dejársela fácil?

    Le dio a Sai un par de palmaditas en el hombro.

    —Probablemente sí.

    Sai lo miró, con pánico. Si alguien pudiera estar seguro de algo acerca de su novia, sería su mejor amigo.

    —¿En serio?

    Shikamaru se alzó de hombros y sorbió de su bebida, aunque solamente sirvió para mitigar el momento con el sonido del refresco casi inexistente. Era tan extraño ver a Sai de ese modo, él que suele ser tan tranquilo y… despreocupado, pero no como él, más como un chico que sabe que todo le saldrá bien.

    La noche estaba poniéndose divertida.

    Sai, por su parte, comenzó a ignorar a sus amigos; Shikamaru seguía fingiendo que su vaso tenía algo dentro y Naruto le daba algunas extrañas ideas de como enamorar a la chica, algo de un oso gigante y mojar patos con una pistola de agua que, para el chico pálido, no tenía sentido alguno. Viendo a su novia, sabía que darle un oso gigante ganado por él, no sería tan espectacular como para otra chica; Ino, cuya familia tiene toda una franquicia de florerías y los ramos siguen encantando pero no la emocionan, o cuyo cuarto está lleno de tantos juguetes que es aterrador ¿Cómo podría competir con su espontaneidad cuando ella se encontraba riendo en ese momento mientras él no podía ni probar bocado, porque la simple idea de perderla le apretaba el estómago? La luz del atardecer en ese momento tocaba su cabello como si alguien hubiese pasado un pincel dorado sobre cada hebra y el chico recordó porque le gustaba tanto, ella era como una obra de arte. Su sonrisa tenía esa curva perfecta que un artista intentará replicar una y otra vez sin lograrlo jamás, sus ojos brillaban por pequeñeces y su sola presencia imponía a donde fuese que llegara.

    Era… hermosa. Pero más que eso, era brillante. Ruidosa, divertida, todo lo que Sai sentía que él no era. Apretó un poco los dedos contra la mesa.

    La amaba demasiado como para perderla. En ese momento, Sakura e Ino llegaron hasta ellos.

    —¡Oigan! —dijo Sakura—. Hay un juego por allá, vamos.

    Ino miró a su novio y le sonrió con ternura, regresandole ese nudo en el estómago a Sai.

    —Oh… es que Sai ya quería irse. Así que yo-

    —¡No! Vamos, aún tengo energía.

    Ino le miró con una ceja levantada, pero luego sonrió y se llevó a su novio del brazo, emocionada de poder quedarse un poco más.

    Naruto levantó el pulgar.

    Minutos después estaban sentados uno al lado del otro en el carrito de la montaña rusa. Las barras de seguridad bajaron con un clack metálico. El carrito comenzó a avanzar lentamente; la rubia reía a su lado, él… solo podía observar.

    Clac.

    Clac.

    Clac.

    La subida apenas empezaba. Sai deslizó su mano hasta la de Ino y ella lo miró de reojo.

    —¿Sai?

    Él estaba trazando pequeños círculos con el pulgar sobre su muñeca. Lento, casi distraído pero con su mirada fija en ella. Su mano subió un poco más, rozando suavemente su brazo. Ino frunció el ceño, confundida por la iniciativa que estaba teniendo su pareja. Sai se inclinó hacia ella y su voz bajó hasta convertirse en un murmullo apenas audible entre el sonido de la máquina subiendo.

    —No quiero que pienses que soy aburrido.

    El aliento le rozó la oreja. Ino sintió un escalofrío.

    —¿Eh…?

    Sai continuó, con voz suave y calmada.

    —Quiero que conmigo vivas una aventura todos los días.

    Sus dedos se deslizaron lentamente por su brazo hasta entrelazarse con los de ella.

    —Y ahora mismo —susurró— voy a contarte exactamente lo que quiero hacer contigo cuando estemos solos.

    Ino abrió los ojos. Sai empezó a hablar muy cerca de su oído, Le describió todas las ideas que llegaban a su cabeza de solo mirarla: describiendo cómo la tocaría, cómo la haría reír, cómo haría que cada momento con él fuera algo imposible de olvidar. Como incluso se le antojaba, ahí, en ese mismo asiento, meter su mano bajo su falda para acariciarla y hacerla venir en el preciso momento que el carrito llegase a la cima, que sus gritos no fueran por la adrenalina del juego sino por él.

    Clac.

    Clac.

    Clac.

    Para cuando llegaron a la cima, Ino estaba completamente sonrojada, ya no miraba al frente, lo miraba a él con mucha sorpresa y deseo; sus dientes mordisqueaba nerviosamente su labio lleno de brillo labial y la sola idea de ser tocada en ese momento le hacía marearse.

    Se giró hacia él, con los ojos brillantes.

    —Sai.

    —¿Hm?

    —Cuando bajemos de esta cosa…

    Se inclinó un poco hacia él.

    —Podemos ir a mi casa.

    Sai sonrió con calma.

    —Claro.

    La miró directo a los ojos.

    —Tenemos toda la vida para hacerlo.

    Hizo una pausa.

    —Solo si aceptas seguir saliendo con alguien aburrido como yo.

    Ino resopló y le dio un pequeño golpe en el brazo.

    —Tú no eres aburrido.

    El carrito comenzó a inclinarse hacia la caída. Ino sonrió.

    —Solo que yo soy más divertida que tú.

    Y entonces la montaña rusa cayó y sus manos jamás se soltaron en todo el recorrido.
     
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