Song-fic (Guilty Gear: Strive) Diez billones de años

Tema en 'Fanfics sobre Videojuegos y Visual Novels' iniciado por Excidiar, 11 Febrero 2026 a las 5:21 AM.

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    Excidiar

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    Título:
    (Guilty Gear: Strive) Diez billones de años
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    534
    Estaba rodeado de una espesa y sobrecogedora nada. Así que, por supuesto, Romeo pensó.

    Y por primera vez en su historia (no puedo decir que en su vida), lo importante no fue tanto en qué pensara. Si no el hecho de pensar en sí mismo. Porque sí. No se suponía que pudiera hacer eso. Al fin y al cabo, Romeo había muerto. Traicionado, habiendo sido usado como arma y engañado, creyendo que sus esfuerzos crearían una realidad de ensueño. Le fue prometido un mundo infinito. ¿Y qué obtuvo al final? Cero. Nada. Bueno, casi nada.

    Tras su muerte, su mente no siguió el camino que le espera a todas las demás mentes de los mortales. Si no que se halló a la deriva en el Patio Trasero. En un rincón silencioso. Pero no encontró paz en aquel silencio infinito. Sus pensamientos comenzaron a dar vueltas en círculos acerca de lo que había hecho. Al final, Romeo había sido usado como un peón más.

    Pero en aquel estado, siendo sólo mente y con acceso irrestricto al Patio Trasero, ¿No era básicamente un dios ahora? Tal como era su naturaleza, se puso a comprobar, a experimentar. ¿Qué podía hacer? ¿Qué podía sentir? Probó a crear una luz radiante, pero esta no lo deslumbró. Probó oír un hermoso canto, pero este no lo conmovió. Probó, entonces, simular el calor de un abrazo. Y llegó a la conclusión de que en aquel lugar, donde podía hacerlo todo, en realidad, no había nada. Allí, tanto la más profunda oscuridad como la más pura y blanca luz daban exactamente lo mismo.

    Con su prodigiosa mente, que en vida había sido capaz incluso de traer fragmentos del Patio Trasero al mundo real - aún con el precio de permanecer dormido toda su vida - Romeo había experimentado en un instante el equivalente a diez billones de años. Aunque realmente, solo había pasado un instante. Y sólo pudo llegar a una única e inequívoca conclusión. Quería regresar.

    Lo que siguió fueron aún más experimentos, pero a pesar de que su habilidad mejoraba a pasos agigantados, le costó horrores lograr siquiera una aproximación. Los parámetros que debía introducir fluctuaban en un patrón similar a la curva de un péndulo, de modo que cuando actualizaba uno, todos los demás quedaban descalibrados. Necesitaba un ancla. Y estaba pensando en la manera de conseguirla cuando, de vuelta en el "mundo real", las cámaras de su cama se encendieron por un error. Y registraron el rostro de su hermanita, Delilah. Y él pudo verlo, cómo si fuera su propia vista o, más precisamente, cómo si fuese una segunda capa de su vista colocada justo detrás de la primera. Entonces se dio cuenta de que sí tenía un ancla.

    Sabía lo que pasaría luego. Y sabía que, objetivamente hablando, no valía la pena. Al fin y al cabo, nunca podría hacer sonreír a Delilah. Pero al menos iba a poder estar ahí para protegerla, así que de todas formas lo hizo. Al fin y al cabo, era lo único que podía hacer para compensar sus pecados. Y sacrificando su descanso eterno y todo rastro de esperanza para su alma, envió lo que quedaba de él... a su cama.
     
    Última edición: 11 Febrero 2026 a las 5:22 AM

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