Rokushu - 六趣 Los seis reinos [Mara/Kuroki] Mara se adentró al otro mundo con un humano fusionado en su subconsciente, obligándose a escucharse mutuamente. "Todos los seres vivos son atrapados en el ciclo infinito del nacimiento llamado samsara. La muerte y el renacimiento dentro de estos seis reinos; estos son los seis reinos del renacimiento kármico" La voz de Mara se escuchaba tranquila; pero Kuroki sabía que aquel Dios estaba nervioso de volver a su viejo hogar. "Un importante concepto es la transmigración, más comúnmente conocida como la reencarnación. Mantiene que todo lo que estuvo vivo, muere y renace nuevamente. Tu reencarnación en la nueva vida se base en el comportamiento de tu vida pasada. Este renacimiento ocurre una y otra vez; es el proceso en el que las almas vuelven al mundo de los vivos. Hoshi rompió ese sistema; pues regresaba nuevamente con todos sus conocimientos de la vida pasada, saltándose este paso...el juicio del alma" Dijo mostrándole el camino a Kuroki; quién no podía mover ni un solo músculo de aquel nuevo cuerpo. "Cada criatura viva nace dentro de uno de los seis estados de existencia. Todos quedan atrapados en esta rueda de la vida condenados a los seis reinos de muerte y resurrección, a menos que puedan escapar convirtiéndose en iluminados como lo hizo Buda. Después de la muerte el alma cae en un reino inferior o superior dependiendo de sus acciones en vida; eso es el karma. Y es por eso que tu y yo estamos en el sitio más bajo de los tres caminos del mal" Mara se burló de su situación; era frustrante, patética. Aquel sitio antes era su hogar; podía moverse a libertad en él, y ahora estaba condenarlo a caminarlo al no poseer el completo control del miasma. "Tú eres mi karma; Yo soy el tuyo. Y por ello, tardaremos en subir a dónde Rengo seguramente nos espera" Soltó una carcajada. "Nosotros venimos a arrebatar un alma del nirvana; de eso estoy seguro. Esa es la calidad de alma que tenía él..." Negó para no enfrascarse en emociones humanas. "El nirvana; el estado conocido como la flama que fue apagada. Representa un silencioso estado de mente que existe cuando el fuego del apego y el deseo son extintos; la flama de la muerte... aquellos que rompen la rueda de la vida, los seis estados, el ciclo kármico, el ciclo del samsara. Yo era quién giraba esa rueda, yo era antes quién decidía a qué reino enviar cada alma" Clap Clap Clap Escucharon tres aplausos, uno seguido del otro. —¿Mara?— preguntó una voz burlona. Mara se giró encontrándose a sus tres viejos compañeros. Ashura. Karura Yasha —¿Ya saciaste tu curiosidad por el mundo mortal?— Se burló Ashura. —Es evidente que no ha sido así; ahora se mezcló con uno de esos —Lo señaló Karura mientras sonreía. Los tres rieron al unísono. —Era usarlos; no unirse a ellos, idiota —le recriminó Yasha. Mara soltó una risa grave al mirar a Yasha —A ti te vencieron mortales; y lo único que lograste hacerles fue un corte tan minúsculo que cicatrizó antes de terminar la batalla. Yasha iba a brincarle encima pero Ashura lo detuvo, avanzando calmadamente hacia Mara. —En tu afán de conocerlos, de caminar a su lado, de compartir el mismo aire...— dijo Ashura llevando su mano a las cadenas que Mara cargaba —Te convirtieron en su perro —sonrió —Peor, un esclavo —tocó la frente de Mara y este lo apartó de inmediato —Esto le pasa a un ser Divino cuando cree que los mortales van a respetarlo más si se sobaja a su triste altura. Karura negó —Y ahora tu cuerpo ha sido corrompido; mutilado, esparcido y envenenado por un simple yokai. Te engañó, a tí; el Dios del caos y la muerte — señaló aquel lugar — ¡Y con tu estupidez nos has deshonrado a todos los Shi Tenma! —Ingenuidad — le corrigió Ashura — ¿No es cierto, Mara? Fue simple ingenuidad, y ahora has venido a pedirnos ayuda ¿No es cierto? ¿Quieres que arranquemos ese parásito de tu mente? —negó — No; quitaste mi mano ¿Verdad? — sonrió — Tal vez si eres estúpido después de todo. Mara apretó sus puños con fuerza; Kuroki escuchaba los pensamientos de Mara, su confusión por no dejar que lo tocaran en aquel momento; su vergüenza ante su forma ante ellos. Vilmente asqueroso. —Pero si no ha venido a que le arranquemos el parásito ¿A qué otra cosa vendría a su viejo hogar? —preguntó Karura — No pienses que te recibiremos aquí siendo impuro. Yasha soltó una carcajada —No lo puedo creer... Mara clavó su mirada en Yasha; su miedo se sintió en todo el cuerpo. —¿Viniste a recuperar el alma de tu antiguo portador?— sonrió sacando su lengua, limpiando sus afilados dientes. Ashura y Karura observaron a Mara; hubo un silencio breve que fue opacado por las risas. —Ahora entiendo las cadenas— se burló Ashura — Vienes por tu antiguo amo —¡CÁLLENSE!— Gruñó Mara. —Tu voz ya no nos intimida viejo amigo — sonrió Karura —Cuando el esclavo vive tanto tiempo bajo las cadenas, ya no sabe cómo ser libre. Su ladrido no tiene efecto. —¿Para qué recuperar a tu viejo amo? —preguntó Yasha — El eclipse volverá el Jigoku el único reino después de todo. Si tu amiguito ya está de este lado, para que llevarlo a que enfrente la muerte nuevamente —Los tres Shi Tenma comenzaron a reír. Ashura borró su sonrisa al ver cómo Mara sonreía. Ashura era el más inteligente, el encargado de repartir los estados malignos en el mundo mortal. Era el mejor leyendo los rostros; por eso, él era quién torturaba a todas las almas en su reino. —Piensas detener el eclipse —Ashura no preguntó, lo aseguró ante sus compañeros quienes dejaron de reír y miraron a Mara. —Esto es lo mejor que nos puede suceder, deberías entenderlo incluso al ser tan impuro como ahora —intervino Karura; el Dios que entrega la avaricia, el odio y la lujuria al mundo mortal. —Es por esa impureza que no está con nosotros — aseguró Yasha, quien alimentaba de tristeza a los yurei en el mundo mortal —Hay emociones humanas en su interior. Ashura afirmó —Ven, Mara. Déjame me ocupo de quemar la basura que se aferró a tu mente. Mara sabía que no podría en contra de aquellos tres Dioses juntos; y mucho menos sin su completo poder debido a su fusión con el cuerpo yokai de Kuroki. Eran tres armas de acero en contra de una de hierro. Pero había hecho una promesa, aun había un cuerpo que esperaba su alma. No podía hacer quedar mal a Akihito y Togashi. No podía desperdiciar el sacrificio de Hoshi. Mara soltó una carcajada —Al humano que llevo en mi interior es al que más he odiado en mucho tiempo. Ashura sonrió, extendiéndole su mano para que él aceptara su ayuda. "Escucha Kuroki, no tengo remedio más que confiar en ti. Yo como deidad en estos reinos, puedo ser sometido por mis congéneres. Pero el juicio de un humano no puede detenerse, es parte del ciclo. Tomarás control, aprenderás a escuchar mi voz, y así, juntos podremos vencer los seis reinos. Recuperaremos a Rengo; recuperaremos el sol. Y todos esos malditos mortales van a tener que agradecérnoslo. A nosotros, los más detestados; los usados; los exiliados; aprisionados y burlados. Será a nosotros a los que nos llamarán... salvadores. Te presto este cuerpo; pero recuerda, las decisiones las tomamos entre los dos; no te quieras pasar de imbécil, que puedo terminar de destruirte; y ganas no me faltan" Mara extendió su mano hacia Ashura y a la par entregó el control del cuerpo a Kuroki. "No confío en ti. Cómo tú no confías en mí. Pero ambos confiamos en Ren ¿No es cierto?" Ashura tomó la mano de Mara pero este fue alejado al instante. —El mortal — bufó Ashura. —¿Mara entregó ese cuerpo al mortal? —Preguntó con incredulidad Karura. Ashura afirmó. —No importa —interrumpió Yasha — El mortal sigue en el sexto reino. No logrará salir de este —se burló y Karura lo siguió en las risas. Pero Ashura se limitó a mirarlo desafiante. —Te espero en el cuarto reino, mortal — aseguró Ashura antes de desaparecer de su vista. —Ni siquiera saldrán de éste— dijo Yasha con molestia. Karura lo miró y afirmó; esfumándose de la misma manera que Ashura. Yasha se convirtió en sangre que se esparció por el suelo. PRIMER REINO= Jigokudō 地獄道 (Infierno) Contenido oculto: Acciones en cada Reino En cada Reino; podrás invocar ayuda de uno de los humanos que están en Kioto: Contenido oculto: Acciones en cada Reino Kohaku Hachi Takeda Yin Matsuda Murai Hideyoshi Reijiro Masaharu Genichi Yuzuki Takano Kumo Togashi Kojiro Gonsake Tetsuo Riku Kirara Hikari Ginko Kato Hinata Oki Akihito Konan Haku Aki Ukita Oori Aoi Ryoshi Dozan Satoshi Al llevarte a un personaje; dejas a dicho equipo sin ese personaje. Tus movimientos no se definen por turnos; irá a la par de lo que vayan haciendo los demás. Contenido oculto: Acciones en el Primer Reino Duelos de mente. Recomendaciones para invocación: Cualquier PJ o cualquier estratega; cualquier detective. Deberás vencer a Yasha en la trampa que dejará para ti (no hay manera de prever cuales son y antes de conocerlas debes hacer tu invocación) Contenido oculto: Etiqueta Gigavehl
Kuroki Estaba listo, pese a mi contradicción interna... Estaba preparado para que el desenlace se diese, así fuese que acabara extinto o separado de Mara... o lo que sea que debiera suceder, dejé de prestarle relevancia a lo que Yuzuki o Kohaku dijeron después, pues en lo personal sentía que ya se había dicho todo, y no tenía animos de estar peleando de forma inútil por más tiempo, pues ya suficiente era estar aquí fusionado. El impacto de Jinsei contra Shi fué contundente, los fragmentos del arma maldita se dispersaron y rebotaron en el suelo, y en esos momentos... Pude ver y recordar varias partes desde la perspectiva de Mara, aquello... era por mero reflejo, no podía controlarlo, tanto como Mara tampoco podía controlar sus emociones humanas. Ví cómo fué el primer contacto de Natsu hasta su muerte en Iga. Cómo el hombre, tal como había pensado, me despreciaba por haberme metido en sus asuntos sin permiso y lo había separado de Rengo, cómo inclusive Mara le dedicó palabras de desprecio tales que no se habría diferenciado de mí hacía poco. <<Je... Vaya, vaya... Natsu>> Me dije, sin importarme que Mara me escuchase, aún así, dichas palabras fueron con la misma calma del que aparentemente ya me tomaba todo, o al menos con neutralidad. Podía ver las experiencias y las memorias como si de un libro se tratase. Pude ver cómo Mara confrontaba a Kenzo, y cómo el mismo, fiel a su actitud, lo confrontaba de vuelta, sin importarle casi las consecuencias de lo que hacía. Pude ver el primer contacto que tuvo con Kohaku, cómo terminó abrumamdolo y cómo el Dios le recriminaba que lo buscaba ahora que Rengo no tenía emociones ni salvación. Posteriormente la comunicación que llevaron cuando el Eclipse se desató. Presencié el contacto que tuvo con el mismo Togashi, como junto a Rengo conversaban sobre Benkei y cómo el herrero, de entre todos, fué el que más respeto le tuvo en cuanto a su contacto con él. El relato que contó... Sobre la creación de los Shijin y los Shi Tenma, el origen de la energía luz y oscura, cómo después se les dió concepto... Y hasta ese momento empecé a entender varias cosas, la sensación de realización era una que hasta Mara debía sentir. Este era el tipo de información que buscaba... una confirmación de que las energías no eran como tal algo bueno o malo... si no necesario. Pero una parte de todo eso destacó... "...lava que nace gracias a el primer hombre, Izanagi cuando mata a Kagatsuchi. Izanagi; usó su lanza de los cielos "Amenonuhoko" y con ella derrotó a Kagatsuchi, el Kami del fuego." Ese relato suyo... La muerte del kami del fuego, el elemento en sí... El modo en como parecía reaccionar el fuego ante la lanza que tenía aquella mujer antes de preparar todo esto. La amenaza antes de entrar a ver a cierto individuo... Con un nombre hacia algo mencionado que era idéntico al relato... <<Kyogi...>> Pensé, por una vez entre sorprendido como preocupado, así como terminé recordando otra cosa al seguir teniendo la perspectiva de Mara... "Cuando el mundo tiene ese equilibrio, de las cenizas de Kagatsuchi nace un ser llamado Kirin, este ser es un remanente del poder del kami del fuego, y este es el ser que dio la energía espiritual a Kaji Ishikawa" Un nuevo ser que nace de las cenizas de otro kami... Un remanente del Dios, de nombre Kirin, que le dió la energía a Kaji... Ancestro de Kohaku, un hombre que poseía ambas energías pero que después se sacrificó por salvar a Byakko y restaurar el equilibrio... Espera... ¿Podría ser? Kirin... Remanente... Ese mocoso, tenía una mirada dorada, pelo anaranjado... Decían ser un kami que lograron atrapar... ¿Acaso él podría ser Kirin? No sabía si me estaba anticipando, pero definitivamente ese simple y breve relato de Mara me hizo conseguir las piezas claves que tanto me faltaban... Pero, aún así, faltaban otros. No pude tener más tiempo a pensar cuando ahora ví el contacto que tuvo Mara con Akihito, y pude ver algo que genuinamente no me esperaba. Este hombre, incluso sin conocerme, fué desde ese momento que me tenía cierta duda, pero la suficiente como para considerar lo que había pedido a Kumo sobre la reunión secreta en Kioto. Inclusive conocí las razones por las que el Dios nunca se molestó en hablarme, y... por una vez, comencé a reír de forma genuina. <<Así que notaste en mí que solo buscaba ser importante y era lo único que buscaba... ¿Pues sabes qué? Tienes razón, buscaba a Rengo con desespero porque quería ser útil para los que me rodeaban y quería ganarme el derecho de pertenecer genuinamente a algo o alguien. Lo perdí todo en un solo día, Mara, solo era un estúpido niño asustadizo y traumado por lo acontecido. Para mí no había sido suficiente con que Takeda me aceptase, sentía que debía ganarmelo, y si podía ser más útil entendiendo como mínimo la energía espiritual, entonces así lo haría>> Dije al Dios por fin, continuando con mi risa. <<Pero te equivocaste en decir que eso era lo único, porque después de escuchar su historia... De conocerlo un poco más... Me hizo darme cuenta que nos parecíamos a su manera. Y aún sin ser capaz de salvarme yo mismo primero, supe desde ese día que si dejaba a Rengo... Habría terminado como yo, tal como se lo confirmaste hace poco>> Añadí, sin temor, tampoco es que me importase en realidad, seguía resignado, eso era innegable, y si, por la fusión me hizo ver también la perspectiva de Mara en mi último combate, y ahora entendiendo a la perfección el porqué Mara de pronto dijo un "sí" cuando yo ya me había expresado. Entendía el porqué pensaba que me había acercado solo por interés, pero ahora también ya Mara debía ver porqué lo había apreciado en verdad a Rengo. Me seguía picando bastante a nivel personal cómo varios querían ayudar al Dios pese al verdadero daño que causó, como si el simple hecho de haber sido encerrado lo justificase todo, era justamente detalles como esos los que me volvían a molestar bastante, pues en su caso para mí, parte de esa comprensión merecía también, pero bueno... No podía compararme ¿no? Al final de cuentas... ¿Qué iba a entender un Humano a un Dios? ¿No es verdad? ... Pero ya había visto suficiente, así como también ya había experimentado lo suficiente. Ya había sufrido y asimilado, y si inclusive Togashi y Akihito pudieron ser lo suficientemente maduros; mucho más que yo para de todos modos hablar desde la neutralidad y calma para dirigirse a mí; sin rencor, sin odio... solamente una resignación de mis acciones pero tampoco sin perdonarme... Creo que era suficiente. Akihito tenía razón. Lo mejor era simplemente dejar el odio atrás. "La amistad es la única cura para el odio, la única garantía de la paz" Yo no sabía si ahora mismo como tal seguía teniendo amigos, pero considerando mi actual situación, creía que lo mejor que podía hacer era simplemente observar, tampoco es que pudiese hacer más nada. Al final, de alguna manera pude ver, aunque fuese parcialmente, lo que sucedió con Hoshi... Y cómo consiguió encerrar a Mara en Shi, si es que hasta pude ver su verdadero aspecto y las razones por las que el Harima lo encerró, así como las razones por las que Hoshi pudo dar con Mara. Si es que hasta el hombre resultó ser un yokai kitsune... Quién lo diría. Conocí el resto del contexto, el porqué fué Kaito el que enloqueció, de dónde salió Jinsei, y hasta el porqué Kato terminó siendo tan frío y cruel. Cuánto daño y consecuencias provocaba una simple decisión... ¿No es verdad? <<Mara... No te guardo rencor>> Dije hacia el Dios, y no era mentira, ¿cómo podría engañarlo si estaba fusionado con él? Las palabras los había dicho de forma genuina, no veía porqué odiarlo, así como tampoco es que tuviera razones por genuinamente seguir peleando como hacía poco lo hacía. Si bien esto es más que nada producto de la resignación, no era mentira que aún viendo toda su perspectiva no veía porqué odiarlo, cierto es que tampoco me imaginaba verme de pronto encerrado de un día para otro, todo por el capricho de otro, ver... cómo perdías la libertad, las posibilidades... verte sometido sin más. Lo perdió todo y por eso asumió el papel de villano... Todo porque también otros lo rechazaban sin más. Que curioso. <<Increíble cómo la insistencia en la confianza de los demás hacia uno te cambia... ¿No es verdad?>> Dije como último, al haber visto en explícito la clase de evolución que tuvo el mismo Dios desde que conoció a Hoshi hasta el día de hoy. Ha sido agradable que me satisfacieran esta curiosidad. Podía irme tranquilo... Supongo. "En verdad lo siento, Mara" Terminé reaccionando a la par del Dios, y aunque yo como tal no hice nada, solo me quedó observar todo eso. Pude ver a Hoshi en su verdadero aspecto, y cómo se expresaba con genuino arrepentimiento. Le pedía perdón al Dios, pero más importante... Entregaba su inmortalidad para salvar a Rengo, para regenerarlo, con un método similar que me recordó a lo que podía hacer Senkaku. Aunque pronto entendí que más bien nos regaló tiempo para poder devolverlo a la vida como tal. "Mi mayor tesoro está esperando a que vayas por él, Mara. Él no se equivocó perdonando a su amigo" Aquello no solo me caló, si no que encima lo sentí como una tremenda bofetada a mi postura de hace poco, por lo que de haber podido, habría llorado nuevamente, ni siquiera me lo podía creer... Genuinamente inclusive en su muerte... Solo me quedó seguir viendo el intercambio, y cómo el zorro acabó riendo de manera amarga, conociendo su destino... Me sentí mal, sentía que no habría sucedido nada de esto si tan solo yo... ... No, ya no importaba, no serviría de nada arrepentirme, ya lo hecho estaba hecho, pero... Tal vez... Aún pudiese dejarle algo; y yo con lo tanto que quería conocerlo... —Hoshi... Compensaré mi daño... Lo prometo—. Dije, sin saber si me alcanzaba a escuchar, pero todo lo que quedó fué un aplastante silencio al final. La liberación se realizó, y simplemente me dejé llevar, sin buscar interrumpir nada, de hecho ni siquiera me importaba el aspecto o el poder, cuando decía sentirme vacío... era genuino, ni siquiera lo que tanto busqué hace tiempo me hacía sentir nada en especial, era más el dolor por las palabras de Hoshi y la última voluntad de Rengo antes que cualquier otra cosa. Al final, el cuerpo mutó, pero también me extrañó... Mara no lucía así... ¿Porqué sucedía esto? "Kuroki… Me habría gustado haber podido hablar más contigo; conocernos mejor... Entenderte..." Y aunque Mara fué el que actuó, pues yo ya no podía volver a tener el control, el hecho que lo dijese sin cariño pero tampoco con odio... Me hizo sentir de algún modo acompañado. Sí, no era un comentario de apoyo, pero tampoco era de rechazo. Era un comentario que le dedicas a alguien que estaba también resignado a que ya no había tiempo a más. <<Yo también Togashi... Yo también. Me habría gustado haber hecho mejor las cosas para... conocerlos mejor>> Dije, aunque lamentablemente no pude expresarlo, de todos modos, no quería quedarme sin haber dicho algo al respecto aunque sea. "Se que no lo harás, ninguno de ustedes." Aquello me hizo gemir entre curiosidad como gracia, el comentario de Akihito me llamaba la atención, el cómo me incluía en ello, entendía que hasta cierto grado no tenían mas opción que confiar en mi, a pesar de que yo ya no haría nada, pero... Sentí algo de calidez por recibir ese simple detalle. Y sí... Aún seguía aquí, de nuevo creyendo que ya era mi final y seguía aquí. Por lo que al escuchar que debía acompañar al Dios a otro lado, simplemente le hice sentir concordancia de mi parte. <<De acuerdo, vayamos a ese lugar; así no me echas de menos>> Dije dejando ir otra breve risa, sí, lo estaba fastidiando un poco pero al mismo tiempo en parte era para que él mismo dejase de sufrir tanto en silencio por su humanidad, lo cual parecía darle tremenda repulsión y hasta vergüenza, cosa que genuinamente me resultaba entretenido, no era de mal modo pero viendo y hasta conociendo ya a Mara, me era interesante verlo tan lleno de emociones ahora mismo. "Ya vámonos, imbécil" Aquello me hizo reír con fuerza, genuinamente entretenido. <<De acuerdo, veo que tanta calidez te va a hacerte sonrojar. Vamos, Mara, déjate llevar un poco, no te va a matar>> Dije a modo ahora sí de fastidiarlo, si yo no podría hacer nada, por lo menos ahora sería yo el que disfrutaría de meterle un poco de cizaña a la deidad. Al poco tiempo ingresamos al enorme árbol negro, un símbolo que me provocaba sentimientos encontrados que ese fuese el medio para llegar a este lugar, un paranormal descenso nos recibió, así como un largo camino, lo suficientemente extenso como para que Mara decidiera hablar conmigo y explicarme lo que sucedía aquí... Le presté bastante atención, guardando silencio y procurando que la inestabilidad por la fusión y la mente destrozada no me hiciera distraerme o desvariar a sitios donde no venia al caso, me explicó básicamente el sentido de la vida y la muerte, lo que sucedía con el alma, y cómo era llevado a cabo el renacimiento. Explicó cómo el karma por tus acciones en tu vida pasada cobraban factura en este proceso del Samsara. Y con ello se intuía porqué a Mara le fastidiaba la existencia de Hoshi, pues debido a su inmortalidad, se saltaba el proceso del juicio y del reinicio total como persona y con las memorias. No evité prestar atención al entorno ahí donde Mara estaba observando, el lugar era... Bizarro como bello a su modo, era como si genuinamente se pisase un lugar legendario como a la vez fuera de cualquier lógica plausible, un sitio que de alguna manera me hacía sentir incómodo. ¿Porqué? Tal vez por mi situación, pero poco después me fuí dando cuenta que en realidad el Dios era el que se sentía así, y eso me llamó la atención; aunque de todos modos mantuve el silencio. Continuó explicando, básicamente dejando en claro porqué solo se pudo descender, pasaba que los dos aquí llevábamos un peso karmico tan grave que estábamos básicamente en el peor lugar posible, el juicio estaba aquí, y... a su manera, los dos al compartir un cuerpo nos éramos ese karma que debíamos pagar. Culminó diciendo que el que giraba la rueda para determinar a donde iba cada alma era el mismo Mara después de haber explicado lo que era el Nirvana, por lo que comencé a entenderlo así como... a qué mentir, sentir ciertos nervios, pues directamente estaba entendiendo que debía pasar junto con Mara no solo por todo el proceso de la rueda que acababa de mencionar, si no que encima debíamos confrontar las fuerzas que se equiparaban al Dios. <<Pero entonces... Si has estado encerrado... ¿Cómo es que las almas trascienden igualmente? ¿O acaso eso ha quedado desatendido desde que estuviste atrapado?>> Pregunté no solo con curiosidad, si no genuinamente por querer saber aquello. Respuesta o no, no hubo tiempo debido a que unos aplausos obligó a Mara a desviar su atención, y pude ver a tres presencias que... tal como me sucedió con Akihito, reconocí como a la vez no. Pero pronto lo entendí, pues al compartir la sinapsis con el Dios sabía quién era cada quién... Y qué función ejercía cada uno... Eran los mismísimos Shi Tenma. La discusión fluyó, y el desagrado como repulsión no tardó en hacerse presente; de hecho lo estaba desde antes de llegar. Recriminaron a Mara no solo por su curiosidad, si no que hasta lo insultaron por lo que ellos veían estupidez de su parte al haberse dejado someter hasta el grado en el que lo hizo. Sus emociones volvieron a aflorar, y tal era la intensidad que nuevamente no supe si parte de esas emociones también eran mías; podía sentir sus nervios, su vergüenza, su rabia. El Dios se defendía, pero aquellos tres no tenían piedad alguna en sus palabras. Entendía el asco que sentían, pero simplemente no lo compartía, porque al final de cuentas si bien Mara estaba "corrupto" por emociones humanas, yo no veía al Dios arrepentido o inclusive sufriendo de forma absoluta. Lo aceptaba... Tanto como otros humanos lo aceptaron de corazón. <<Mara, concéntrate, no dejes que te saquen de balance>> Dije hacia el Dios, no a modo de fastidiarlo o de picarlo, genuinamente quería que se centrara, porque bien o mal estaba unido a él y sus acciones, y no creo que fuese agradable verlo perder el control y yo sin poder hacer nada. Tsk... Bueno, tampoco creo poder lograr mucho conociendo lo tanto que me odiaba. <<Sé que todo ahora se te torna en contra, pero recuerda lo que le dijiste a Kohaku: no dejes que nada ni nadie más te diga qué hacer ni en qué convertirte. Sé que no está en tu naturaleza sentir como un humano, ¿pero qué acaso no es genuino? ¿No es eso lo que debe importar y alguien como yo terminó dejando de lado?>> Insistí, por una vez preocupado por la situación. Seguía aún afectado y resentido por haber sido un yokai, sí. Aún esas ansias de destrucción seguían ahí, pero si estaba resignado era justamente para que el Dios actuase y decidiera, quería salvar a Rengo, y sabía perfectamente que no perdonaría a Mara verlo simplemente ceder. Sin embargo, lo que me volvió a dejarme en silencio fué escuchar a Ashura pedirle a Mara que se acercase para que me matara y así liberar al Dios de esta fusión. No supe qué decir ante aquello, especialmente al sentir las emociones del Dios, su posterior risa y comentario lo decían todo... Por lo que de haber podido, habría sonreído y cerrado los ojos, resignado. <<Bueno... Tampoco habría esperado otro desenlace>> Confesé, lo había dicho en el combate... ¿No? Era infantil pensar en otra salida. Ví cómo Mara le extendía su mano, y yo solo me quedé a esperar mi final por fin. Supongo que genuinamente el día que no pudiese hacer absolutamente nada... sería el día en que ya más nunca podré vivir, metafórica y literalmente... "Escucha Kuroki" Las palabras de Mara me hicieron reaccionar confundido. "no tengo remedio más que confiar en ti" <<¿Qué...?>> Pregunté genuinamente sorprendido como confundido, ya que en verdad creía que... "Tomarás control, aprenderás a escuchar mi voz, y así, juntos podremos vencer los seis reinos." Escuché tanto eso como todo lo demás que dijo, inclusive su amenaza si es que pretendía cambiar las tornas de la situación; genuinamente no daba crédito a todo lo que estaba sucediendo tan rápidamente. Sentir el cómo Mara sabía que no podría él contra sus hermanos era algo aplastante, pero saber que justamente el juicio humano era algo radicalmente diferente... Parecía que genuinamente... Era momento de dar mi última pelea. <<Está bien, Mara. Veamos si seremos capaces de coordinarnos entonces>> Respondí con esa misma determinación con la que había empezado todo esto, toda esta situación se conectaba con recuperar el sol... Lo que actualmente me motivaba a seguir con vida. Mara tenía sus propios motivantes como yo también, así como... tenía razón, ambos confiábamos en Rengo, así que con eso debía ser suficiente. Sentí cómo terminé controlando el cuerpo, justo en el instante que Ashura me dió la mano, el cual alejó de inmediato. Sus reacciones y palabras de desprecio no tardaron, a lo que yo simplemente sonreí con calma... No tenía miedo, tampoco dudas, si debía enfrentar en explícito todos mis pecados con tal de alcanzar a Rengo... entonces eso haria, aún si eso incluía tener que confrontar a los hermanos de Mara. —Cuenten con que llegaré al fondo de esto—. Sentencié con seguridad al ver cómo cada uno se fué retirando. No sabría describirlo... Aún me sentía nervioso, pero al mismo tiempo me sentía determinado. Sabía que parte de ello venía del Dios, pero también... seguramente era porque al menos de forma temporal contaba con el apoyo de Mara, por mucho que inclusive ambos nos odiaramos aún. Aquello me hizo negar y sonreír, mirando al entorno, no había tiempo que perder. —... Muy bien, ajustemos cuentas entonces—. Dije aparentemente de la nada, pero eso fué porque Mara me había dado la idea general de lo que se esperaba en este largo ascenso, por lo que con eso bastaba y sobraba para empezar a avanzar y tener en consideración al primero que traería aquí. >>Considerando cómo actuó en su día, creo que es el mejor en cuanto a armar estrategias y crear trampas a sus adversarios; perfecto para este primer reino—. Anuncié, empezando a realizar la invocación para buscar traer a Matahachi, él sería el primero en ayudarnos a superar esto.
Qué aquel mortal comenzara a entenderlo le asqueaba; pero también comenzaba a entender ciertos parecidos consigo mismo, algo que lo terminó de asquear por completo. Cuándo Kuroki habló de ser importante; se jactó de ello y explicó a Mara sus motivos. "Y ahora estás embarrado hasta el cuello con temas espirituales; felicidades" Le dijo con sarcasmo mientras seguía intentando concentrarse; sin concretar su idea, no iba a darle la razón al humano en su cabeza. Kuroki mencionó que no le guardaba rencor a Mara y este soltó una carcajada "¿Crees que me importa? Sólo te estoy hablando para que dejes de ser tan ignorante" Parecía que jamás dejaría de insultarlo; pero Kuroki vivía ahora en su mente, sabía que Mara podía cambiar por las palabras de Akihito las cuales le hacían sentido; pero su odio seguía allí, eso no era mentira. Ambos compartían el rechazo del mundo; pero también la aceptación de una simple persona. "Increíble cómo la insistencia en la confianza de los demás hacia uno te cambia... ¿No es verdad?" Bufó ante las palabras de Kohaku; no respondió, no necesitaba hacerlo. Kuroki sabía que coincidía con él, la confianza lo había cambiado; no por ello se alegraba, tampoco le molestaba; le preocupaba. ¿Acaso perdería poder por rebajarse tanto? Kuroki respondió a las palabras de Togashi y Akihito; incluso a las de Hoshi. Pero Mara era demasiado rencoroso para compartirlas; y lo dejó claro ante Kuroki quién no podía responder a voluntad, una victoria pequeña; una que se sentía amarga. ¿Por qué? Y cuando Kuroki se burló de que ÉL, el Dios de la muerte y el caos era capaz de sonrojarse; borró esa insignificante pena que comenzaba a darle aquel humano; qué bueno que iría al infierno con él. Se adentraron al sexto reino. "Pero entonces... Si has estado encerrado... ¿Cómo es que las almas trascienden igualmente? ¿O acaso eso ha quedado desatendido desde que estuviste atrapado?" "Han tenido que recorrer el Meido; el camino de los cuarenta y nueve días para ganarse el pase al Jigoku que es este lugar tan bello que vez ahora o el Tengoku. Es allí dónde Enma tomó el control. Seguro tu cruzaste el río Sanzu y llegaste ante él; pero tu camino fue interrumpido... por tu chistecito ese de matar a Amaterasu; muy listo" Se quejó. Y allí estaban lo Shi Tenma. Kuroki pidió a Mara que no perdiera la concentración "¡Pues deja de hablar!" Reclamó; pero esta vez no buscaba molestarlo; Mara estaba nervioso. Y ahora el humano le hablaba con sabiduría; y ambos sintieron temor cuando Ashura ofreció eliminar a Kuroki. En ese instante Kuroki no sintió que Mara estuviera preocupado puesto que sus emociones se sincronizaron perfectamente, sin que ninguno de los dos se diera cuenta. Los Shi Tenma se dispersaron; era momento de que Kuroki tomara el control; y Mara observara. Mara le explicó a Kuroki cómo traer el cuerpo a ese reino; cómo debía desfragmentarlo lentamente, Mara lo guio paso a paso y aquel proceso hizo entender a Kuroki lo insignificante que era una vida para un Dios; con una facilidad podían apagar una vida; cómo soplar el fuego a una vela. Matahachi apareció a un lado de Kuroki; estaba mirando sus manos, temblaba de miedo. Ya había sentido aquello, llevó su mano al estómago, dónde shi lo había alcanzado. ¿Acaso su tiempo había sido prestado y ya había expirado? La mente de Matahachi hacía miles de preguntas sin notar su alrededor; fue hasta escuchar las cadenas agitarse cuándo este volteó a su lado y miró a Kuroki con aquel cuerpo, pensando que estaba ante la muerte misma. Y el rostro que siempre había mostrado seguridad y prepotencia; ahora lloraba ante él. "Este sitio siempre muestra la verdad de todos" La voz de Mara resonó en la mente de Kuroki. —¿Por qué he muerto?— Matahachi cuestionó al ente frente a él —¿Por qué me han apartado de él? Contenido oculto: Mapa Contenido oculto Gigavehl
Kuroki La realidad es que recibir las respuestas sarcásticas de Mara solo me provocaban risa, en parte por seguir teniendo esa oscuridad como Yokai, en parte porque no tenía más remedio, me gustase o no ahora estaba en su lugar, el cual solo era quedarse a observar sin poder hacer nada. De cualquier modo cuando contó lo de Amaterasu acabé dando otra breve risa como quién reconoce su travesura, aunque también un cierto tono amargo lo acompañó debido a nuestro actual contexto. <<Bueno... Para eso estamos aquí, ¿No? Para justamente remediar eso>> Dije hacia el Dios, con seriedad pero también con calma, todo esto me lo estaba tomando tan en serio como cuando maté a Amaterasu, y encima aquí estaba yo mismo a punto de luchar por ello; una buena forma de pagar por el daño. De cualquier modo, el asunto con los hermanos de Mara era de preocupar, y si decía las cosas era porque literalmente sentía todo lo que él expresaba en silencio y viceversa, seguía siendo muy confuso y terrible no diferenciar con claridad, pero mi intención era genuina, sí, ambos no nos tragabamos, pero también sabía cuándo simplemente estar molestando y cuando tomarmelo en serio. Aquello no me hizo darme cuenta que por un momento, de forma genuina, nuestra emociones se habían sincronizado... Pero de cualquier modo llegó el momento de que yo actuase, por lo que antes de ingresar de lleno a esa cueva, realicé el proceso de invocación con la ayuda de Mara... No fué complicado, pero sí fue complejo; inclusive ciertamente delicado, y decía "ciertamente" porque de todos modos era un proceso que me hizo darme cuenta lo tan insignificante que era la vida humana para un Dios. Era como apagar una vela, quitar y aventar una piedra por mero gusto... Decidir no comer o beber algo en concreto porque simplemente no te apetecía. Sabía que eran ejemplos extraños y puede que fuera de lugar pero... Así como en los días cotidianos hacíamos cosas sin darle importancia, decisiones absurdamente simples... me hizo ver que era básicamente lo mismo para un Dios, y claro, me hizo entender mejor porqué a Mara le daba bastante igual demasiadas cosas, y me hizo preguntarme por un momento si eso se extendía para todo el panteón de dioses... De cualquier modo Matahachi ya estaba aquí, por lo que me mantuve en silencio un momento al escuchar una vez más la voz de Mara, me quedé reflexivo al respecto; hasta que el humano pudo darse cuenta de mi presencia, y pronto se mostró desolado. Tal vez de haber tratado más con él en el pasado y haberse mostrado, de alguna manera, más sincero antes, genuinamente algo me habría despertado, pero todo lo que sentía era cierta gracia de esto como igualmente irrelevancia, ver su verdadero pesar por la influencia de este sitio era interesante, pero había algo más importante ahora, así que hice un esfuerzo consciente por no reír ante él. —Escucha humano, el Eclipse es parte causante de que ahora estés aquí; tu dolor personal no es algo que me importe, pero si quieres volver... aún hay una posibilidad. Presta mucha atención, porque no lo repetiré dos veces—. Dije con una seriedad palpable, sin expresar nada... mas que alzar el dedo índice, a la par que algunas cadenas chocaban ligeramente por dicho movimiento. >>Estamos en el Jigokudō, yo fuí el que te trajo aquí porque un individuo quiere cortarnos el paso para llegar al siguiente lugar que queremos alcanzar... El Gakidō. Si quieres volver a la vida, entonces muéstrame el camino que nos lleve a dicho lugar—. Expliqué, ahora señalando hacia la extensa cueva. No tardé en darme cuenta que la atmósfera empezaba a tornarse denso, y el suelo estaba cubierto de sangre... Al parecer Yasha querría jugar un poco... lo que no sabría él es que justamente eso siempre era un error ante mí. >>Este lugar es de un cazador, hay trampas, y la entidad hará lo posible por impedir que salgamos de aquí. Sé que también eres un humano que hace este tipo de cosas a sus enemigos, por eso es que estás aquí. El Gakidō es un lugar desolado, vacío, donde no hay nada mas que tierra seca, vegetación arruinada, muerta... con un ambiente que mataría cualquier esperanza, como si fuese un yermo, ese lugar conecta con esta cueva; llévame ahí, y te regresaré ahí donde quieres estar. ¿Te ha quedado claro?—. Cuestioné con una seriedad de muerte, todo con tal de que se diese cuenta que no estaba jugando; como si la actual situación no fuese ya severa. Claro, me tocaría poner de mi parte aquí, pero me gustase o no, debía confiar en su juicio y en base a ello determinar por donde podría estar el acceso al siguiente reino. <<Dime Mara, ¿en qué momento Yasha podría salir a pelear? Dudo que nos deje irnos si ve que tomamos el camino correcto>> Pregunté al Dios más que nada para considerar opciones, su sentencia era muy real, y como tal estaba preparado para confrontarlo si hacía falta. >> Tomaré la Casilla 3
Kuroki no tenía buenos recuerdos de Matahachi; su encuentro en Yamato, su abandono en Shimotsuke, su engaño en Kioto. Y sobre todas las cosas; él estuvo involucrado en la caída de los Fusatada; Kuroki tenía a uno de los asesinos de su sangre frente a él, llorando. "Matahachi... No eres mejor que nosotros, tu calma no te hace intimidante, eres tan irónico que simplemente hace me reafirme que lo único que mereces es tener un destino miserable, Shiori no se fue porque le faltó convicción. Se fue porque no mereces tener su compañía" Aquellas habían sido las palabras de Kuroki en Yamato. Pero también por todo ello, Kuroki sabía que era la mejor decisión ahora, confiar en el asesino frente a él. Un asesino que se detuvo a reflexionar en el odio que Kuroki sentía. "...Busco entender, Rei. El odio es un sentimiento tan peligroso e incluso tú pudiste controlarlo cuando aprendiste a escuchar. Yo conozco a Gendo, me di a la tarea de hacerlo a tal nivel que también me buscó como su alumno; pero entendí que unirme a él sería ponerme cadenas en el cuerpo, no iba a obtener nada de Gendo a su lado, en cambio perdería lo más importante, mi libertad. Kuroki actuó con odio y por lo tanto fue impulsivo e ignorante. Así como lo era Kenzaburo con Kozaemon, y por eso lo alejó de él. Creí que siguiendo ese mismo ejemplo y liberando a Kuroki en Shimotsuke entendería que no debía acercarse al Imperio. Pensé que al perdonar su vida entendería que el camino del odio no es la única solución, le confié mi apellido" Matahachi había caminado el mismo odio que Kuroki; y por eso Matahachi le había entregado su apellido, un vínculo entre ellos dos. Y el destino por fin los obligó a trabajar en equipo. Ambos, como asesinos; ambos, cómo seres cargando el mismo tormento de culpa. Matahachi iba a matar a Shiori en Yamato; pero pudo bajar el arco ante las lágrimas de su amiga. Kuroki no detuvo su ataque a Rengo; la imagen se adentró violenta en la mente de Kuroki y Mara. La mirada de Kuroki y Matahachi se cruzó cuando Kuroki habló; su voz era la de Mara, no había manera de que Matahachi reconociera a Kuroki en aquella forma. Matahachi calló y escuchó; limpió su rostro y observó sus alrededores; no tenía mucha información, no conocía a los enemigo, no tenía animales rastreadores ni demasiados objetos. Y cuando aquella entidad iba a comenzar a moverse; Matahachi tomó su mano; por un instante parecía un apego infantil, una reacción al temor de caminar en un suelo ajeno; pero su mirada hablaba distinto — Nada está claro. Pero si me has traído aquí a que te resuelva la vida al menos no des paso hasta que yo lo ordene —negó, soltando a aquella entidad — Hasta que yo te avise, por favor —corrigió con una leve reverencia; más que hecha por respeto fue por miedo — Dame un poco de tiempo antes de avanzar. Dudo que ese individuo que busca cortarte el paso nos deje ir por el camino correcto, esto es un engaño; debo resolver cómo evitarlo. "Se parecen un poco, bocones los dos" se burló Mara en la mente de Kuroki porque Matahachi había llegado a la misma conclusión que él "No conozco los trucos sucios de mis hermanos; no me interesaba saber que hacían con los humanos" —Deja que yo avance por mi cuenta — dijo señalando las ruidosas cadenas — Confía en mí. "Es un simple humano" le recriminó Mara; pero no dijo nada más; no confiaba en él, no podía ganarle a un Dios. Matahachi avanzó por los charcos de sangre; no hacía ruido alguno. Se detuvo y se hincó a observar su reflejo en la sangre ¿Un espejo para poder verlos? Matahachi afirmó. El de las cadenas lo había traído a voluntad; el otro individuo debía ser más poderoso que aquel que lo arrastró a ese infierno. Aquel ser podía verlos, simplemente estaba jugando con su presa. Soltó una risa ante aquella ironía. "Una pena...Empiezo a creer que sólo me relajaré en el día que muera" Las palabras que había dicho ante Seikanji fueron mentira; ni muerto podía relajarse ¿No es cierto? Matahachi volvió a levantarse con una sonrisa. Y comenzó a explorar las cavernas, debía buscar la salida, y en el proceso las memorias más dolorosas lo embargaban. ¿Era parte de ese infierno? Kuroki había traído a la persona correcta; Matahachi revisaba las paredes, el suelo que comenzaba a inundarse de sangre lentamente, el sonido, la ausencia de luz, el frío, el calor. Las memorias no parecían afectarle, había entrenado tanto para suprimir ese dolor y culpa, cargando el peso en silencio. "Los ciervos corren cuando el depredador ataca; corren sin dirección alguna, corren porque el miedo los mueve; pero eso no convierte a los ciervos en las presas más débiles. Débiles son los animales que corren hacia el depredador sin defensas. La debilidad no es el miedo; la debilidad es la estupidez. Pero la muerte de los animales que corren hacia el depredador sin defensas, suele ser la más piadosa " No tardó demasiado en darse cuenta que aquella búsqueda era inútil. No había salida; pero siguió caminando, después de que limpiara su nariz y respirara fuerte. ¿Debía elegir la muerte piadosa? ¿Para qué torturarse en aquel infierno y buscar una muerte larga y dolorosa? No sabía cómo funcionaba el tiempo en ese sitio, no sabía si la física era la misma. Pero aquel ser de las cadenas le prometió regresarlo tras cumplir una misión impuesta por un Dios, así que debía resolverlo, y debía ser rápido. Negó. Jamás le ganaría a un Dios. Una punzada en su hombro, un recuerdo de una herida que ya no existía. El sonido del furin. "Los objetivos parecen claros en campo abierto; pero siempre son difusos en la nieve. Tu camino estará lleno de nieve y no te quedará más que confiar en el sendero, o quedarte estancando y morir congelado" Observó como de la sangre avanzaba una especie de serpiente, la cual mostraba parte de su cuerpo para volver a sumergirse despacio, preciso. Querían asustarlos, demostrarles que dominaban el terreno, que los asechaba. El reino de Yasha. ¿Qué iba a hacer un simple humano en contra de un Dios? Matahachi observó aquella serpiente, se movía de caverna a caverna. Pero no atacaba, los rodeaba. La sangre se sacudió, y por un breve instante jaló a Matahachi a un estanque rojo del que no podía salir hasta que fue expulsado por la misma sangre. Quería cansarlo; agotarlo tanto física como mentalmente; y parecía estar funcionando. Miedo, desesperación. "Está barriendo el suelo con él" dijo Mara en su pensamiento; estaba preocupado, no por la vida de Matahachi; sino por fallar y no poder avanzar para salvar a Rengo. "Confía en mí" Sólo tenían sus palabras; y tampoco podían hacer demasiado sin saber que esperar de la trampa de Yasha. Ni siquiera servía de distracción, Yasha se estaba divirtiendo con su presa, jugando con ella; y al terminar con uno se iría con el otro. Matahachi tosía mientras trataba de limpiarse la sangre del rostro con manos igual de sucias; la sangre entró a sus ojos dejándolo ciego por unos instantes. Se quejaba y trastabillaba en la sangre que iba elevando su nivel; ahora le llegaba a las rodillas, impidiendo que pudiera correr decentemente. Matahachi caía una y otra vez. "Si no lo haces, alguien más en tu lugar lo hará. Y tú permanecerás siempre estancado, y toda tu lucha será insignificante. Perderás todo lo que has construido" Se levantaba; golpeaba la sangre demostrando desesperación, era patético. La burla de Yasha resonó en la caverna. —Toda esta es la sangre inocente que has derramado te terminará ahogando. Los asesinos jamás salen del Jigokudo — la voz de Yasha; poderosa como la de Mara; de la sangre emergió la criatura. —Serás alimento de todas esas almas en pena, una y otra vez. Matahachi señaló su pecho como si le estuviera preguntando al Dios y afirmó. —¿Todos los que he asesinado buscan mi sangre, ahora lo entiendo. Es su derecho, supongo —dijo Matahachi sonriendo, confundiendo a Yasha por aquel despliegue de confianza. "Tenemos que hacer algo, o perderemos nuestra oportunidad de salvar a Rengo" La impaciencia de Mara estresó a Kuroki. Matahachi sacó una flecha de su carcaj y apuntó a Yasha. Yasha volvió a burlarse y tomó a Matahachi de los tobillos y lo arrastró en el mar de sangre, golpeándolo en una estalagmita que cortó su abdomen gravemente. El recuerdo de shi. Kuroki subió a una roca para no entrar al mar de sangre, y vio como Matahachi hacía lo mismo después de que Yasha lo dejara ir, ambos subieron a terreno alto y Matahachi arrancó un poco del haori de Kuroki que aun estaba limpio para contener su herida, sangraba de su abdomen rápidamente y la tela se impregnó de inmediato, la separó de su cuerpo y anudó al ver que detener la sangre era inútil. "A este paso va a morir" Aseguró Mara a Kuroki "Revivirá una y otra vez en este infierno; pero si cae ahora con este cuerpo, ya no podremos regresarlo" De todos modos, ellos no podían hacer nada, más que regresarlo al mundo humano. Matahachi volvió a sacar una de sus flechas y prendió fuego a la punta para cauterizarse la herida; miró directamente a los ojos de Kuroki—Sigue a los fantasmas. Confío en que cumplirás tu trato conmigo. Yasha aplaudió con emoción al ver que su presa se recuperaba. Este se fue acercando a ellos y Matahachi volvió a sacar una flecha normal para apuntarle a Yasha; pero este lo arrastró de los tobillos con aquella especie de serpiente de sangre, la flecha salió disparada con un bulto de tela a una de las paredes de la caverna. No había una salida clara de esas cavernas. Matahachi sonrió, sus pupilas dilatadas. "... nadie en esta habitación es presa" Kuroki miró la flecha clavada en la pared; era el pedazo de tela con la sangre de Matahachi, escurría a goteo. Kuroki había sido escueto en la información hacia Matahachi, no sabía por qué estaba siendo golpeado entre esas cavernas, no sabía cuál era su verdadera lucha; pero le había dado la información suficiente a aquel cazador. El favorito de Akishino, el niño de oro de Kioto. Matahachi se aferró a aquella serpiente que se sumergía una y otra vez para arrancárselo de encima; Yasha se veía tan divertido que ignoró a Kuroki quién pudo ver como algunas manos fantasmales perforaban aquella pared dónde estaba la flecha. Matahachi caía de la serpiente y era lanzado de un coletazo a una de las paredes y el maldito comenzó a reírse mientras caía a una roca que lo mantenía lejos de los charcos de sangre. —¡¿De qué tanto te ríes?! —Yasha preguntó al ver a aquel humano que comenzaba a parecerse más a una bestia. Matahachi comenzó a reírse frenéticamente mientras sacaba un pequeño saquito —¿Quieres probar? —Dijo tomando un poco de aquel fino polvo ahora manchado de sangre, él ya había inhalado mucho antes de que la sangre comenzara a subir de nivel. Yasha se acercó, curioso. Matahachi se seguía riendo mientras le entregaba el opio — Mi gran secreto. Con esto mato cualquier dolor, sea físico o mental. Pruébalo, te reto — no dejaba de reírse. Yasha tomó el saquito con curiosidad y volvió a arrastrar a Matahachi por la sangre. Kuroki esperó paciente; los fantasmas buscaban la sangre, y eran ellos quienes creaban la salida directa al Gakido "¿VA A DROGAR A MI HERMANO? ¿Qué clases de..." Yasha inhaló el polvo ensangrentado, no conocía la dosis; fue todo. Mientras tanto Matahachi seguía nadando en un mar que para él ya era una playa. Una dónde se dejaba llevar por las olas entre risas; algo había agarrado y se aferró a esto con fuerzas. Yasha embraveció; golpeando el mar de sangre creando olas enormes en donde Matahachi navegaba alegremente mientras la serpiente era estrellada en las cavernas, quedando inconsciente. Matahachi nadó hacia Yasha, el opio le había afectado de más por aquella pérdida considerable de sangre. —¡Qué es esto, humano!— gritó Yasha, sosteniendo a Matahachi mientras Kuroki y Mara se infiltraban por el agujero que los fantasmas habían creado; la sangre de Matahachi había servido como anzuelo ante unos fantasmas que cómo dijo Yasha: se alimentarían de él por toda la eternidad. La conexión entre ambos reinos fue creada. "Este fue el plan de Matahachi" La voz de Rei en la memoria de Kuroki de aquella vez en Yamato. —Volvamos a hacer esto cuando muera ¿Quieres?— Dijo Hachi hacia Yasha para después mirar a Kuroki y despedirse. Contenido oculto "...La mente de un cazador; uno que espera con calma para atacar, no caigan en su trampa, atacará en el momento que menos lo esperen, en el momento en el que los haga sentir... seguros" "Un humano con sobredosis de opio fue quién le ganó a mi hermano en su propio juego" Dijo Mara completamente avergonzado de su estirpe "Enviémoslo de regreso antes de que mi hermano lo ahogue en sangre" dijo mirando a Matahachi nadando de espalda en la sangre, totalmente perdido en sí mismo. Contenido oculto Gigavehl
Kuroki Por supuesto que la ironía y hasta... el karma por todo esto me estaba provocando de todo menos alegría, no me hacía gracia nada de esto, tener que colaborar con Matahachi... después de todo el historial que llevábamos... Pero es justo como dije, ¿no? También venía aquí a pagar por mis acciones. A pesar de lo poco que había interactuado con él... sabía, ahora mismo, que entendería mejor mi situación a su manera, pues al parecer caminó el mismo sendero de odio que yo sí había sido capaz de recorrer por completo, pero también... pude ver de primera mano su capacidad de crear trampas a los que tenía pensado, así como su capacidad de organizar. Una estrategia militar sin más, y si quería salvar a Rengo y devolver el sol, entonces debía anteponerme a mis sentimientos de rabia y ceder, al menos por una vez, a este tipo de cosas. Aún si eso involucraba traer a alguien que me provocase tanto repelús como el mismo Matahachi. El chico me habló, incluso me sujetó, me pidió confianza ciega, el miedo era palpable en él y ese era el mayor problema de todos, los que traería aquí no entenderían nada mas lo que les llegase a decir, pero si inclusive Rengo me tuvo esa fe incluso en su lecho de muerte, si inclusive Akihito y Togashi pudieron al menos contenerse y hablarme de forma neutra, inclusive aunque lo dijeran o no, confiaban también en que haría lo correcto junto con Mara... entonces veía justo hacer lo mismo con la persona ante mí. —Te sigo—. Dije sin mayor preámbulo y así fué... seguí a Matahachi ahí donde quería ir, confiando plenamente en sus capacidades. <<Sé que no confías en él, pero me temo que no veo una mejor opción, no conozco yokai que encima estén dispuestos a ayudar. Este es parte de nuestro karma, Mara... ahora mismo no solo depende de nosotros, si no también de nuestro juicio para apoyarnos en las habilidades y capacidades de los demás para poder progresar. Esta pelea no es solo de nosotros y nuestro karma, también es la prueba definitiva de la clase de confianza que podemos tenerle a los demás, por mucho que inclusive nos resulte irrisorio.>> Yo tampoco sabía qué tanto podía ser de fiable que un solo humano pueda ganarle a un Dios, y aunque Matahachi no estaba solo, eso no quitaba que la desventaja en nuestra contra era palpable. Como fuese, seguimos nuestro camino, el sitio era cuanto menos bizarro y sanguíneo, y para colmo, parecía que el mismo lugar empezaba a afectar la mente de Matahachi, no hablaba, pero el lenguaje corporal lo decía todo. Percibí el volumen de la sangre, el cómo iba incrementando, aquella extraña serpiente, el cual no me asustaba pero sí dejaba en claro el mensaje de Yasha... sería solo cuestión de tiempo, y admito... que temía yo no ser suficiente inclusive ahora. La acción, aunque progresiva, fue clara, las palabras de Mara solo sobraban para lo que estaba aconteciendo, era obvio que Yasha estaba arrasando con Matahachi, pero simplemente le dije una cosa... <<Espera>> La seguridad con la que lo decía debía ser cuanto menos bizarra para lo que estaba aconteciendo, y esa misma seguridad flaqueaba por lo que pasaba y por la misma presión de Mara, lo cual sumado a la inestabilidad solo era el coctel perfecto para provocar una presión sin igual. Aún así, al subir a una roca, pude ver el estado tan grave de Matahachi, escuché sus palabras y de todos modos lo miré... no dije nada, pero le asentí, esperando que aún así contase con ello. La forma en como había sonreído, y posteriormente sus accionares tan extraños... esas debían ser las señales que estaba esperando, las que justamente estaba convencido de que esta decisión era la correcta. El estrés de Mara se me contagió, y eso al mismo tiempo alteró el cómo respondería. <<Maldita sea... ¡Espera!>> Exclamé con cierto fastidio, también estaba preocupado que todo esto comprometiera nuestra misión, pero conocía lo suficiente a Matahachi como para saber que nada de lo que hacía carecía de valor o sentido alguno... Me confesó que él mismo pudo convencer a Akishino, así como yo pude convencer a Gendo... Ambos nos parecíamos en bastantes cosas, y eso incluía la manipulación. Y eso era a lo que me aferraba. Calaba la visión y comparativa de cómo Matahachi pudo ceder en su ataque en Yamato; cuando yo no pude hacerlo con Rengo, y aunque creía tener mi postura que me hizo tomar ese accionar de forma tan radical como lo hice, no venía al caso ahora, no era algo que pudiera dejar de lado tan fácilmente, menos aún con la mente tan fragmentada, pero si pude percibir también la forma de actuar tan extraña de Matahachi, mucho más de lo que pude prever. Percibí que el flechazo hacia aparentemente nada estaba haciendo reacción... lo que le dije sobre el siguiente reino. <<No solo pretende drogar a tu hermano... lo está distrayendo. Es tal como lo dijiste, los humanos tenemos una forma de actuar incomprensible>> Y tal como lo planeó el chico, no solo incitó a Yasha, si no que lo drogó con el opio, aquello fue señal suficiente para desplazarme y llegar ahí donde el agujero había sido abierto gracias al cazador, por lo que me detuve antes de continuar y volteé a ver el desenlace de la situación. De pronto... todo había dado un giro... bastante cómico a decir verdad. Y entre el comentario de Mara, los simbólicos pataleos de Yasha y la despedida de Matahachi me hicieron reír de forma genuina, correspondiendo al despido. —Seré sincero... yo también me asusté por un instante, pero sabía que mi elección era la correcta; y pretendo seguir así. Ya vamos uno... Faltan cinco—. Dije hacia Mara aunque esta vez de forma normal, por lo que seguí su consejo y me dispuse a revertir el proceso de invocación para devolver a Matahachi a su plano y luego encaré la salida. ... admito que por un momento se me cruzó el simplemente dejarlo ahí para morir pero... qué mas daba ya, lo importante era continuar, el estado en como acabasen los demás... eso ya era problema de los Minamoto y compañía. No había ya tiempo para más rencores. Sin más dilación, continué el camino, al menos superar uno de los reinos me había despertado cierta confianza en que podríamos llegar al fondo de esto, solo debía mantener la temple. —Tal vez sobre decirlo pero... El hecho que tú y yo estemos aquí... ¿inclusive usar la fuerza bruta podría ser una opción? Nunca sentí necesariamente algo estando allá abajo a diferencia de Matahachi. Por lo que me hace pensar que si es necesario también dependería de nuestras capacidades—. Dije hacia Mara, genuinamente intrigado de que si se daba el caso extremo de pelear... aquello también fuese una opción, pero no sabía qué tan conveniente sería, pues básicamente solo éramos nosotros y como mucho el que nos acompañara en esos momentos.
Las reacciones humanas eran temas que muchos Dioses y seres divinos desconocían; para Mara, las acciones de Hachi eran predecibles, y no podía creer que algo tan simple hubiera funcionado. Pero Mara no entendía que aquello no fue tan simple como lo hizo ver Hachi; tomó una decisión importante al perder tanta sangre, al saber que no iba a actuar con destreza o plenas facultades mentales; una apuesta. Se escuchó la risa en la mente de Mara cuándo Kuroki mencionó que sólo faltaban cinco más. Se sentía motivado, y cautivado por el despliegue de habilidades del hombre. Curiosidad. Mara cayó en la trampa al igual que Kuroki; ambos presos de su curiosidad. Uno por la humanidad, el otro por el mundo espiritual. "Estoy seguro que Ashura no nos dejará ir limpios. así que no creas que todo se lo vamos a dejar a simples humanos. ¿Y bien, a quién traeremos ahora al Gakido?" Mara respondió a la voz de Kuroki mientras se adentraban al nuevo reino. Mara volvió a reír. "Ahora le toca a él sacrificarse" El miasma volvió a hacer lo suyo; sustrajo violentamente a aquel ser humano y lo trajo a un reino de completo frío. Las cadenas de Kuroki y Mara se arrastraban en el hielo, avanzaban a la silueta que iba levantándose; mutando al igual que ellos. "Necesita algo de protección para no morir aquí" mencionó Mara mientras le indicaba a Kuroki lo que debía hacer mientras aquel hombre se levantaba poco a poco. Mara soltó una carcajada "Le has cumplido a Gendo" dijo en burla total "Trajiste al último de los Minamoto al infierno" Takeda se giró para encontrarse con aquella criatura; él no había esa nueva forma de Kuroki y Mara; y Mara y Kuroki no habían visto aquel rostro, no de esa manera. Contenido oculto "Está semi-muerto" mencionó Mara en la mente de Kuroki "Resistirá menos que Matahachi; debo advertirte. Pero de esta manera, los yurei permanecerán lejos de él el mayor tiempo posible; ya viste lo que hacen los yurei hambrientos de este reino con la sangre humana, se abalanzarán y exterminarán a su presa" Takeda los observó; en el no había miedo o arrepentimiento como con Matahachi. ¿Era por valentía; o porque ya había visto que Matahachi había regresado? —¿A qué me ha traído aquí? — preguntó Takeda. Evidenciando que no reconocía a aquel ser. Del suelo comenzó a emanar una raíz que no dejó a Kuroki contestarle. La raíz creció hasta formar un árbol que lentamente fue tomando aspecto humano con un rostro oculto en tinieblas. Contenido oculto —Bienvenidos — dijo aquel ser de madera —Las cinco pruebas darán inicio. Esperaré a que ustedes decidan si aceptar el camino en este reino. Cada prueba más problemática que la otra; al menos eso será así si la mente de este siervo es débil —dijo señalando a Takeda. Se giró hacia él —Y tú, humano... — aquel ser de madera llevó su mano extendida a cubrir su visión —Ese brillo — dijo desviando su mirada de nuevo a Kuroki y Mara —Interesante elección. Contenido oculto: Mapa Takeda avanzó hacia Kuroki, lo miró. No dijo nada. Su silencio ordenaba respuestas. Contenido oculto Gigavehl
Kenzaburo Contenido oculto En el silencio del infierno una pequeña luz parpadeó en el aire, tímida. Otra le siguió, marcando el camino a las que venían por detrás. En un momento cientos de pequeñas luces comenzaron a brotar de la oscuridad, formando una silueta humana que comenzó a iluminarse para formarse en carne y hueso una vez más. Una hoja envainada en saya azul, marcada con el emblema de los Sawayama, colgaba de su cintura. Las luciérnagas comenzaron a orbitar en Kenzaburo, iluminando cicatrices viejas y el emblema Sawayama por igual. Kenzaburo no se preguntó por qué estaba allí. No era una casualidad, las luciérnagas nunca lo eran; solo aparecían cuando alguien necesitaba recordar el camino. Takeda. Avanzó unos pasos, un poco torpes al principio, se sentía raro regresar en un cuerpo que no sentía suyo. Comprendía también que había cruzado un límite que no tiene nombre y aún y así, él sabía en dónde era su lugar, de dónde nunca tendría que haberse ido. Su lugar era como guardián. Recordó el choque de acero en Kamakura, el impulso que lo había lanzado hacia adelante sin pensar. El corte en el brazo de Takano. El golpe seco de la saya contra su hombro. La pregunta burlona que escondía aprobación. "¿Eso es todo lo que tienes?" Nunca lo había sido, porque en ese mismo instante comprendía algo en que tuvo que morir para darse cuenta: su vida no le pertenecía del todo. No mientras Takeda camianra un sendero cubierto de dudas. Kenzaburo se detuvo a su lado, entendiendo también que su lugar no era adelante era a su costado. Las luciérnagas se alzaron vuelo sobre ellos, como pequeñas luces bailando sobre sus cabezas, apartando la oscuridad con su esplendor. —En Gifu te dije que parecías una luciérnaga. —dijo sin apartar la mirada del frente, sus ojos atentos a la criatura que tenían a su lado —Una de esas luces pequeñas que no presumen su brillo, pero aparecen cuando la noche es más oscura. Me equivoqué. —deslizó sus ojos hacia Takeda. —La luciérnaga también necesita a veces que alguien camine con ella. No dejaré jamás que camines solo. Apoyó la mano sobre la empuñadura de su katana como si cerrara una promesa eterna con ese gesto. Las luciérnagas siguieron brillando, diminutas, persistentes... leales. —Es extraño. Nadie nos ataca. —mencionó de pronto Kenzaburo, sintiendo la sensación de que estaban en una trampa. —No lo recuerdo de esta manera. Contenido oculto
Kuroki Era irónicamente extraño como al mismo tiempo invisible el percibir que las emociones del Dios como los míos se sincronizaban, era como si de pronto se "desconectase" de la dualidad y solo estuviese uno de los dos, lo cual no era así; pero daba esa sensación, y por el vaivén de cosas no podíamos darnos cuenta... tal vez si sucediera con mayor frecuencia e intensidad... en algún momento podríamos percibirlo. Creo que una muestra de ello fue cuando Mara rió ante mi comentario de que quedaban cinco reinos ya; estaba de acuerdo con él, y aunque tal vez fuese un tanto infantil y precipitado sentirse confiado... yo al menos prefería sentirme así antes que seguir tenso, ya que muchas veces eso jugaba en contra... Como fuese, Mara respondió a mi pregunta, sobraba decir porqué sentía tanta curiosidad, el mismo me metió en muchos problemas... sí, pero... al mismo tiempo se puede decir que el mismo hizo que llegara a este nivel, y aunque era uno que no estaba disfrutando como tal, al menos por ahora, era evidente que las preguntas eran cruciales para entender cómo moverme con precisión y no comprometer de más lo que ya de por sí era un proceso muy delicado. "Te espero en el cuarto reino, mortal" Las palabras de Ashura... las que me dedicó antes de irse... y ahora considerando el comentario de Mara. Ya entendía, posiblemente él seria el que se pondría directamente en combate con tal de detenernos... aquello me hizo reflexionar brevemente lo que podría hacer al respecto. <<Supongo que ante él será el momento en que al fin podré ver si genuinamente puedo enfrentarme a un Dios>> Dije sin realmente pretender mucho, el comentario había salido de forma neutra como reflexiva, al final de cuentas Amaterasu solo fué un tajo en el momento preciso, y con Mara fue básicamente devolverle la jugada mental en el último momento... como tal no había confrontado a nadie directamente... aunque en esencia llevase dos victorias en mi haber; si es que se le veía de cierto modo. De cualquier manera dejé eso de lado cuando llegamos al fin al siguiente reino, esperaba genuinamente un yermo, pero esto... era curioso. Me detuve un instante a contemplar el escenario... no parecía haber un final ni por donde avanzar como tal, no veía fantasmas, pero eso debía cambiar pronto, lo importante era buscar un buen lugar donde realizar la invocación y a quién traer por ahora... Ya había visto las consecuencias, Mara no dudaba en dejar en claro las dificultades que tendría Matahachi por el opio y las heridas; aquello solo dejaba todo esto de forma mucho más arriesgada, perder al invocado podría no solo comprometer la misión, si no también la vida del que hayamos traído, no era una decisión sencilla, mucho menos sabiendo lo que se esperaba en este lugar. Este sitio básicamente gritaba que se llevaría a cabo un juicio severo, relacionado con otra cosa cada vez que se avanzaba... Lo peor es que yo no quedaría excluido y por rebote Mara también, esto era mas que nada psicológico, y por lo mismo era la decisión más complicada... ¿Quién estaría como mínimo medianamente templado y firme para llevar a cabo esta labor? Varias opciones se me pasaron por la cabeza... un par de personas por sobretodo, sin embargo; sin haberlo dicho como tal hasta el propio Mara lo entendió al pensar en la misma persona... por lo que sonreí levemente y afirmé en silencio. ¿Qué mejor momento y prueba para que entendiera si era el Emperador que buscaba ser? Además... Creo que en lo personal era otra prueba verídica de que debía confiar en gente que personalmente ya no quería confiar, pero todo fuese por alcanzar a Rengo... Si después de todo hasta Mara había cedido conmigo a su modo, aunque fuese mas que nada porque la situación lo ameritaba. Mara seguía riendo, y cierto es que de forma consciente o no, algo que medio de doble intención había detrás, pero el asunto es que me volví a concentrar para traer a Takeda y ofrecerle la protección que me había recomendado el Dios, pero admito que tuve que hacer un esfuerzo consciente por no reír yo también ante el comentario de burla del Dios. <<Villano soy y como villano moriré... supongo>> Dije hacia el Dios al escucharlo hablar, aunque como tal... personalmente sentía que Takeda era la opción perfecta para este Reino. Escuché su explicación interna mientras veía al líder erguirse, yo me mantuve en silencio y serio, aunque si que ladeé ligeramente la cabeza al verlo con ese rostro semi-muerto... las palabras de Mara me hicieron sentir que el tiempo era mucho menor del esperado, pero eso traía cierta ventaja, así que se debía aprovechar como tal. La pregunta de Takeda vino; era obvio que no me reconocía, pese que por un momento pensé que igual y podría ser un poco evidente. Su calma era absoluta, una que realmente no me importaba que expresase, al contrario, creo que era mejor... "... ¿A este le dirás la verdad?" Esa... era la pregunta que me había hecho también, otro breve momento de sincronización. Y personalmente no lo sabía, no hacía falta ni mencionarlo, Mara debía notar el gran dilema interno que me generaba solo de considerar decirle a Takeda la verdad... si no se lo había dicho a Matahachi, era porque sentía que podría comprometer sus acciones y por lo tanto el resultado... si de por sí por poco y no lo contaba. Encima, llegó devastado, natural al sentirse muerto y sometido pero... Takeda no parecía compartir eso, además, tal vez... si supiera la verdad podría servirnos como una especie de prueba mutua; a su manera, para superar este Reino, ya que al final de cuentas ni yo podría solo observar ahora. Sin embargo, volteé cuando una raíz formó un especie de ser de un árbol; como un especie de guía, indicó lo que seguía, aunque cuando mencionó el detalle de su mirada me obligó a mirar a Takeda una vez más, esta vez con mayor detalle... era cierto, había algo extraño en el mismo, ¿cómo no lo había percibido? Era... extraño. Y aún más escuchar las últimas palabras de la entidad, no supe qué pensar en esos momentos y asumí un momento que igual y Mara tampoco sabría, si aquello ayudaría a pasar esto con mayor facilidad, sería mejor entonces. Sin embargo, de nuevo no pude decir nada cuando alguien más se presentó rodeado de luciérnagas, desvié mi atención al individuo, logrando reconocerlo pese a su porte, algo que no solo me provocó genuina sorpresa si no también intriga... ¿Pero qué hacía Kenzo aquí? Y más importante aún... ¿Podría ser en verdad un buen momento en que llegase aquí? <<¿Pero cómo puede él venir aquí? Será de los hombres más fieles a Takeda pero esto no era parte del plan>> Pregunté intrigado a Mara, de cualquier modo, me gustase o no, así era esto, y el tiempo estaba apremiando... —No nos atacarán si se mantienen tranquilos y sin que resulten heridos al punto de hacerlos sangrar—. Dije al fin, recordando el detalle que Kenzo había escuchado a Mara, así que igual y eso sumaba otro problema; pero luego dejé de lado esa inquietud, si algo había por seguro es que no éramos enemigos ahora ni había porqué serlo. >>Escuchen, estamos en el Gakidō. Es el Reino de los fantasmas hambrientos, y como lo indica su nombre, estaremos pronto rodeados por espectros que viven atormentados por un hambre que jamás podrán saciar... la sangre los volverá locos, y si ustedes sangran los descubrirán y no será agradable el desenlace que vendría después de eso. Su actual aspecto es parte de las consecuencias de estar aquí, por ello, habremos de superar cinco pruebas; juicios, para ser exactos, cada uno relacionado a un elemento; siendo el primero la Madera, el segundo el Fuego, el tercero el Viento, luego el Agua y por último la Tierra—. Expliqué con serenidad. >>Ni se molesten en hacerle nada al suelo, es hielo firme como resbaloso, si se mantienen aquí mucho tiempo... acabarán convertidos en un fantasma más de este lugar—. Añadí con seriedad, para alzar la diestra y señalar al horizonte. —Te traje aquí porque estoy en plena encrucijada para devolver el sol, Takeda—. Dije, particularmente al líder, para volverlo a ver directamente—... así como el alma de Rengo, y devolverlo a la vida—. Añadí, con ese mismo tono serio para dejar en claro que lo decía en verdad. Aquí venía la parte complicada, al menos de modo personal, y aunque eso dejase de seguro en bandeja más burlas por parte de Mara, pues... la realidad es que no veía porqué ocultar nada, tampoco sentía que fuese a perder algo... si de cualquier modo no puedo hacer nada una vez se solucione esto. >>Soy yo, Kuroki. Mi aspecto es producto de un accidente que ha provocado una fusión con Mara mismo, he ahí la razón de nuestro aspecto, sin embargo, estoy aquí como dije para devolver el sol y el espíritu de Rengo a su cuerpo, así redimiendo parte del daño que he ocasionado, no somos enemigos, pues necesito de tu ayuda para poder salir de aquí y llegar a mi siguiente objetivo: el Chikushōdō, conocido también como el Reino de los animales, el nombre mismo ya habla por sí solo, así que debe ser un lugar bastante contrario a este lugar—. Añadí, aún manteniendo la temple. >>... Sé que no debes confiar en mí, y lo entiendo perfectamente... sé que no me perdonas, y no te culpo por ello. No busco tu perdón, pero tampoco busco conflicto alguno contigo ahora. Solo quiero que entiendas que lo que hago junto con Mara servirá para acabar de una buena vez con el Eclipse; lo que les dará una ventaja monumental sobre los Mori. Si pasado todo esto de alguna manera sigo con vida... bueno, supongo que podrás juzgarme como es debido, ayúdame una última vez; hazlo por Mara y por Rengo. Yo realmente estoy apoyando porque las circunstancias nos lo obligan. Es un sitio donde la diplomacia cobrará mucho sentido y fuerza, y yo sé perfectamente que cumples con ese perfil más que suficiente, confío tanto en ello como mi yo de antes de todo este caos. Y no te preocupes, no has muerto, digamos que solo tomé prestado un rato tu alma, te doy mi palabra en que te devolveré a la normalidad una vez me ayudes a superar este Reino—. Dije siempre tranquilo, sin mostrar nervios, dolor o superioridad alguna... quería que el mensaje fuese claro, que Takeda, e inclusive Kenzaburo me ayudasen, y estarán un paso más cerca de ganar esta guerra. Una que genuinamente ya no me importaba en lo absoluto su resultado final, fuese para el bando que fuese. —¿Podemos hacerlo?—. Pregunté no solo a Takeda, si no también a su fiel guerrero a lado suyo, al final de cuentas estaba aquí, yo estaba dispuesto a seguir adelante, así tuviese que seguir colaborando con la gente que originalmente pretendía destruir. Fuese cual fuese la respuesta, como se venía diciendo, el tiempo era oro, y miré a la entidad de madera para asentirle, lo mejor era empezar con dichas pruebas lo antes posible... estaba listo.