Long-fic de Pokémon - 30 días para enamorarse

Tema en 'Fanfics de Pokémon' iniciado por Fuzz, 15 Septiembre 2025.

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    Fuzz

    Fuzz Lectora shippera

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    Ahora siii TwT por fin con tiempo de responder los comentarios.
    En primer lugar, muchas gracias por tus comentarios.

    Tenía 3 opciones. La versión kuudere (más instalada en el fanon jaja), la versión tierna y amigable, o la opción más mainstream, amigable y apasionada que muestran en Masters. Bueno, me fui por esa opción.

    Por Masters jajaja Leaf tiene un Venusaur en Masters.

    Jajaja sii. Era la idea de este capítulo.

    Yo también creo. Calem es todo serio para los combates.

    Y gracias por leer TwT.

    ...

    Y siento que lo minimo que se merece. Y sí y todo son pareja. Esa sí que debe tener la paciencia de una santa.

    Jajaja ya bastaaaa.

    Y disfrutando como quedó "en visto".

    Gracias TwT me anima a seguir escribiendo.
    Muchas gracias.
     
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  2. Threadmarks: Capítulo 10: Provócale celos
     
    Fuzz

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    30 días para enamorarse
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    Para adolescentes. 13 años y mayores
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    Amistad
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    15
     
    Palabras:
    3899

    Capítulo 10: Provócale celos.


    A la mañana siguiente, Serena estaba sentada bajo un árbol, con la brisa agitando suavemente las hojas. Tenía su libro en las manos: 30 días para enamorarse. Había llegado a la siguiente lección:

    “Paso 6: Provócale celos.”

    Serena ladeó la cabeza y comenzó a leer en voz baja:

    —“Un toque de celos es una excelente forma de recordarle cuánto te necesita. El temor a perderte activa una reacción emocional poderosa: cuando percibe que otros ven lo que él aún no ha conquistado, despertará su instinto competitivo y su deseo por retenerte.”

    Frunció el ceño, concentrada, y asintió para sí.

    —Tiene sentido… los chicos son competitivos… Ash es competitivo —murmuró, recordando cuántas veces lo había visto desafiar a otros sin dudarlo.

    Dejó el libro a un lado y se abrazó las piernas, sonriendo con emoción.

    —Solo tengo que hacerle sentir que alguien más me ve como algo más que… solo una amiga.

    El asunto era cómo. ¿Con quién?

    Entonces la respuesta le llegó como un destello.

    Calem.

    Claro que sí. Calem cumplía con todos los requisitos: era su mejor amigo, amable, leal, alguien que la valoraba de forma honesta y, por qué no decirlo, también era objetivamente atractivo. A veces era un estúpido engreído, pero eso era lo de menos. Y lo mejor: Ash no lo conocía en persona, aunque había escuchado hablar de él.

    Recordó que Calem todavía tenía esos boletos de avión que habían ganado tiempo atrás, en un torneo en Passio. No le costaría nada… solo tenía que pedirle el favor. No tendría que hacer nada más que estar aquí. La sola idea bastaría para que Ash sienta un poquito de miedo a perderla.

    Serena sonrió, orgullosa de su plan. Total, era inofensivo, ¿no? Además, tenía curiosidad sobre cómo Ash reaccionaría. Y si el libro lo decía… había que intentarlo.

    ----------------------------------------------------------------------------​

    Serena se paseaba de un lado a otro en la habitación de huéspedes en casa de Delia, con el teléfono en mano, esperando que la llamada se conectara.

    —Vamos… contesta… contesta…

    Finalmente, Calem respondió la videollamada. Su imagen apareció tranquila como siempre, desde el otro lado de la pantalla.

    —Allô?

    —¡Calem! —Serena se acercó tanto a la pantalla que casi la golpea— Necesito que vengas a Kanto.

    Calem la miró, alzando una ceja con expresión seria.

    —Ah. No.

    Serena se quedó en blanco.

    —¿Eh? ¡¿Cómo que no?! Ni siquiera he explicado para qué es.

    —No hace falta. Si tu plan empieza con “necesito que vengas a Kanto”, sé perfectamente que es una de tus ideas para provocar celos. ¿Me equivoco?

    Serena abrió los labios para protestar, pero los cerró enseguida. Su cara lo dijo todo.

    Calem rodó los ojos y suspiró.

    —Ajá. Era eso. —Volvió a mirarla, firme— Y Serena… no. No me voy a prestar para eso y, francamente, te irá igual de mal conmigo al lado. No naciste para ese tipo de juego.

    —¡¿Pero qué clase de amigo eres?! —protestó, inflando las mejillas.

    Calem suspiró y la miró con una expresión menos comprensiva de lo habitual.

    —El que no te deja hacer estupideces. Bonne chance.

    Y colgó.

    Serena apretó los labios, tiró el teléfono sobre la cama y se dejó caer con un gruñido.

    —Tonto niño mimado. No te necesito —refunfuñó.

    Resopló y se quedó mirando la ventana. Tenía que intentarlo de alguna manera. De hecho, de todos los pasos, creía que ese era uno de los más confiables. Era éxito seguro. Pero si no podía contar con Calem, tenía que pensar en otra cosa.

    Quizás podría ser Brock. Era muy fácil de impresionar y con un par de ojitos coquetos podría…

    Arrugó la expresión y sacudió la cabeza.

    “Ay no… ¡ni loca me atrevo!” Se sonrojó solo de imaginarlo.

    Y menos se atrevería con Tracey o con Gary. Además, con la última opción se vería horrible. Ni muerta se pone linda para un hombre ocupado.

    Pero entonces, una idea se abrió paso.

    Se había puesto celosa de Misty antes de conocerla porque todo el mundo la mencionaba. Siempre era Misty, la amiga de Ash, la más cercana, la que mejor lo conocía… ¡la tenía hecha una bola de inseguridad! Incluso antes de conocerla en persona.

    Su rostro se volvió pensativo.

    “¿Y si hago lo mismo? No necesito que Calem esté aquí. Solo tengo que hablar de Calem.”

    Sintió una pequeña emoción en el pecho. No tenía nada que perder.

    Era una opción inocente, factible y de poco riesgo. Además, no estaría mintiendo en absoluto. Ella y Calem sí eran unidos, sí tenían esa complicidad, esa telepatía que se construye con años de confianza.

    Calem era una opción real y creíble.

    ----------------------------------------------------------------------------​

    Serena se acomodó junto a Ash bajo el árbol. Pikachu se había quedado más lejos, buscando un lugar bajo el solcito para relajarse. Serena respiró hondo y sonrió. Era su oportunidad.

    —¿Sabes? —empezó ella, jugueteando con una ramita— Estaba recordando a Calem.

    Ash ladeó la cabeza.

    —¿Calem? ¿Tu amigo de Kalos?

    —Sí —asintió, con una sonrisa calculada— Siempre fue increíble. El mejor entrenador de nuestro grupo. Fuerte, divertido… y atractivo.

    Ash soltó una risita.

    —¿Atractivo, eh?

    —Bueno… —Serena hizo como que lo pensaba— Yo… también creo que tiene su encanto —añadió con tono algo sugerente, observando a Ash de reojo, esperando alguna señal.

    Ash asintió con naturalidad.

    —Si tú lo dices.

    Serena frunció un poco los labios. ¿Nada? ¿Ni un gesto? ¡Hasta ser denso tiene sus límites!

    Pero no se rindió.

    —De hecho —continuó, arrastrando un poco la voz—mi mamá lo adora. Siempre me dice que sería el chico perfecto para mí. Y en Kalos… más de una vez nuestros amigos decían que hacíamos buena pareja.

    Ash sonrió, divertido.

    —Vaya. Eso suena algo incómodo.

    Ella resopló por dentro, pero siguió con supuesta naturalidad.

    —Para nada. Yo diría que… tenemos esa conexión especial. Calem sabe leerme con solo mirarme. Sabe cómo sacarme de un mal momento. Cómo motivarme. Cómo hacerme reír cuando estoy a punto de rendirme.

    Ash se quedó pensativo, demasiado callado. Serena sintió un pequeño triunfo asomarse.

    “¡Lo logré! ¡Cayó!”

    Pero entonces Ash habló, mirando el cielo de Pueblo Paleta con una sonrisa tranquila.

    —Me alegra mucho que tengas amigos así.

    Serena lo miró, desconcertada.

    —¿Eh?

    Ash sonrió, con expresión genuina.

    —Todos deberíamos tener a personas así en la vida.

    Serena tragó saliva. No era la reacción que esperaba.

    —Eh, sí. supongo— dijo ella, tratando de descifrar la intención de su novio.

    Él se llevó las manos detrás de la nuca con una expresión relajada.

    —La verdad… mientras hablabas, no podía dejar de pensar en mis amigos de Kanto.

    Serena entrecerró los ojos, exhalando con un dejo de fastidio que Ash no notó.

    —¿En Misty? — dijo con expresión cansada, levantando una ceja y mirándolo de reojo.

    Ash asintió, sin darse cuenta del tono.

    —Uhum.

    Y luego, como notando lo que había dicho, se rascó la nuca, nervioso y puso ambas manos al frente de forma defensiva, y empezó a explicarse.

    —O sea, no pienses nada raro, ¿sí? Debe ser como lo que tienes tú con Calem. Solo… esa confianza. Ya sabes… Esa cosa de saber que siempre puedes contar con él.

    Serena quedó mirándolo con los labios ligeramente abiertos y una expresión de incredulidad y desconcierto, que no disfrazó.

    —¿Y de verdad piensas que está bien tener a alguien así? O sea… ¿No te… molesta?

    Ash no notó el desconcierto de su novia ni la leve exasperación en su voz. De hecho, se quedó pensativo un momento y luego respondió negando con la cabeza, con una sonrisa.

    —No puede estar mal algo que te hace bien ¿No crees?

    Serena iba a protestar, pero no pudo. De hecho, se quedó sin palabras.

    Ya no tenía más cartas para provocar nada. Ash no se había puesto celoso de Calem. Era casi lo contrario, como si le estuviera dando el espacio para tener a Calem.

    El silencio se instaló.

    “No puede estar mal… algo que te hace bien.” Se repitió en su mente, como un eco que la obligaba a detenerse un momento.

    Estaba confundida. Súper confundida.

    Serena se apoyó contra el tronco, abrazando sus piernas. El viento tibio traía el aroma de las hojas y el pasto. Ash, sentado a su lado, miró hacia el cielo entre las ramas.

    Serena estaba contrariada. No sabía qué pensar, ni menos en qué decir. Por suerte fue él quien rompió el silencio.

    —Ahora que estamos en confianza… ¿Puedo confesarte algo?

    Serena tragó saliva, sin dejar de mirarlo.

    —Cla…claro.

    Ash volvió a mirar el cielo, con una sonrisa honesta y tranquila.

    —Durante estos viajes he conocido a muy buenos amigos —empezó Ash— Entrenadores, coordinadores, campeones… pero hay algo con Brock y Misty que… hace que nuestra amistad sea algo especial.

    Serena lo observó, en silencio.

    Ash sonrió.

    —Brock es como un hermano mayor para mí. Con él puedo hablar de cosas que no puedo contarle a nadie. Cosas de chicos —se rio— En especial esas dudas que uno no anda diciendo en voz alta.

    Serena tragó saliva. Jamás había imaginado que Ash pensara en esas cosas. Ash estaba siendo honesto, real, incluso vulnerable con ella. Nunca lo había visto así.

    —Brock tiene cinco años más que yo —siguió Ash, moviendo la hebilla del cierre de la sudadera con los dedos —pero siempre está pendiente, como lo haría un… papá. Y no sé —rió bajito—Sin él, creo que habría cometido muchas más tonterías de las que ya hice.

    Ash suspiró y miró hacia Serena.

    —No sé qué habría sido de mí sin ese tipo.

    Serena se quedó callada. Respiró hondo… y por primera vez, se atrevió. No había querido hacerlo antes porque le tenía terror a la respuesta. Pero ahora necesitaba saberlo. Ash, como nunca, se estaba abriendo de verdad y mostrando algo que estaba atesorando en su corazón.

    —¿Y Misty? —preguntó, en voz baja, casi temerosa.

    Ash desvió ligeramente la mirada, sonriendo.

    —Misty es otra historia.

    Se quedó pensando un momento antes de continuar.

    —Es mi mejor amiga. Fue mi primera compañera de viaje, pero más que eso… es como… —buscó las palabras, frotándose la nuca— como ese alguien que te conoce incluso cuando no quieres que lo haga. Que sabe cuándo estás mintiendo. Que no se cree tus excusas y te obliga a lidiar con… lo que sea que te esté pasando. Misty no me deja esconderme.

    Ash rió.

    Ella escuchó en silencio. Empezó a bajar sus defensas sin siquiera darse cuenta, porque realmente quería… escuchar.

    —A veces me saca de quicio. Me grita, me reta, se burla… pero también es la persona que más veces me ha salvado. Y… cuando estoy pasando por un mal momento, ella sabe perfectamente como levantarme, aunque sea a patadas.

    Serena esbozó una sonrisa de forma involuntaria.

    —No es perfecta. Es impulsiva, orgullosa, y se le va la mano cuando se enoja. Pero también es fuerte, valiente, y aunque le cuesta decir lo que siente, lo demuestra con lo que hace. No te lo dice, pero se queda a tu lado cuando quizás nadie más lo haría.

    Serena bajó la mirada.

    Misty había sido ese nombre del que preferiría no escuchar nada. Pero ahora, al escuchar a Ash, no sonaba a una amenaza. Sonaba a una persona de verdad. Y Serena entendió, sin que nadie tuviera que decírselo, que Misty era alguien muy importante para Ash, no su enemiga.

    Ash suspiró.

    —Así que sí… Kanto es mi casa. Pero ellos… —miró hacia el horizonte, con una sonrisa tranquila— ellos son mi hogar.

    El viento seguía moviendo suavemente las ramas. Ash se había quedado mirando al cielo, pero Serena no apartaba los ojos de él.

    Y entonces lo notó.

    Ese brillo.

    Esa alegría honesta en los ojos de Ash cuando hablaba de sus amigos.

    Y Serena sintió una pequeña incomodidad en la garganta, pero no de dolor ni celos, era… algo más.

    Había considerado seriamente que, si su plan de treinta días funcionaba, le pediría a Ash que se alejara de Misty. Que terminara con esa amistad, ya que para eso estaba ella, para llenar ese lugar.

    Y ahora entendía… que eso no era culpa de Misty, ni de Ash. Era su inseguridad. Su miedo.

    Y entonces vino la culpa.

    La culpa por haber detestado esa amistad. Por haber odiado ese cebo dichoso que Ash no le quería prestar (y que ahora entendía un poco el por qué). Por haberse sentido amenazada con esa complicidad de ellos, por haber pensado hostilmente sobre ella sólo por tener esa confianza y naturalidad que ella misma aun no lograba tener con él.

    Porque ahora entendía.

    Entendía por qué Ash protegía esa amistad. Por qué nadie, ni siquiera ella, tenía derecho a cuestionarla. Porque Misty era parte de ese pequeño universo donde él podía ser él mismo, sin expectativas, sin títulos, sin presiones.

    Y se le encogió un poco la garganta.

    Porque Ash jamás le recriminaría a ella por Calem. Jamás la señalaría por las llamadas hasta pasada la medianoche, por los cumplidos coquetos disfrazados de broma, por sonreír tontamente ante un mensaje suyo. No le reprocharía tener ese lugar seguro.

    Serena bajó la mirada, abrazando sus piernas.

    Y entonces habló.

    Más para sí que para Ash.

    —Creo que… te entiendo —susurró— Creo que… eso es lo que me pasa con Calem.

    Ash la miró, sin interrumpirla.

    —Es como… —Serena respiró hondo— No sé qué haría sin él. Siempre ha estado. Cuando me he sentido perdida, cuando no sé quién soy, cuando siento que no valgo lo suficiente… él ha sido el que me recuerda quién soy.

    Sonrió con nostalgia.

    —Calem me conoce como nadie. Sabe cuándo estoy fingiendo. Sabe cuándo quiero llorar y no lo hago. Sabe cómo hacerme reír aunque no tenga ganas. Y sí… —rió bajito— sabe cuándo ponerme los pies en la tierra, incluso con su ironía y sarcasmo.

    Ash sonrió suavemente.

    Serena tragó saliva y se permitió ser honesta. Abrir su corazón como Ash lo había hecho con ella.

    —Si te soy sincera… creo que… él me hace mejor persona. Porque es el único que me obliga a mirar hacia adelante cuando quiero quedarme estancada. Porque… nunca me ha dejado caer. Y porque… nunca espera que sea perfecta… aunque muchas veces ni yo misma soporte mis imperfecciones.

    Se quedó callada, dejando que el viento se llevara un poco de su vergüenza.

    Ash sonrió, tranquilo.

    —Entonces supongo que… tú y yo sí tenemos eso en común —dijo—Es genial, ¿sabes? Tener amigos así.

    Serena lo miró de soslayo, sonrojada.

    Ash se echó hacia atrás, cruzando las manos tras la cabeza.

    —A veces creo que, aunque uno conozca a un millón de personas, hay solo un par que se vuelven como… ese lugar seguro.

    Serena sonrió, con un nudo dulce en el pecho.

    —Sí… —susurró.

    Calem, Shauna, Tierno, Trevor… su hogar. Ash tenía razón. Su corazón volvía una y otra vez a ellos, en especial Calem.

    Cerró los ojos un momento, y se abrió un poco más.

    —Mi hogar… me hace pensar en mis amigos de Kalos y…—Se acomodó un mechón detrás de la oreja, sonriendo para sí — No me malinterpretes. No es que Bonnie y Clemond no sean mis amigos. Los quiero un montón, pero cuando pienso en hogar… Calem, Shauna, Tierno y Trevor, o sea mi grupo de amigos, son los que vienen a mi mente.

    —¡Descuida! Me pasa parecido con mis amigos. Tengo amigos que quiero muchísimo en varias regiones. —rascó su nuca con una sonrisa y añadió— Bueno, aquí con Tracey, Gary y Goh también tenemos nuestro grupo de amigos, pero…

    —Pero es diferente ¿verdad?

    Completó Serena, y él respondió asintiendo con energía.

    Después de un segundo él se acomodó mejor en el respaldo y se volteó a ella, interesado.

    —¿Y cómo fue que terminaron siendo amigos todos ustedes?

    La mirada de Serena se iluminó con esa pregunta.

    —Todo fue así. Un día en Luminalia apareció un Gengar super grande y violento.

    —¿Un gigamax?

    —No, era un Pokémon… ¿cómo se llaman estos…? ¡alfa! Lo peor es que había megaevolucionado solo.

    Ash asintió, escuchando con atención el resto de la historia.

    —Estábamos con Shauna y Calem en la ciudad cuando ocurrió todo eso. El asunto es que, en medio del caos, nos encontramos con Tierno y Trevor y entonces trabajamos juntos para calmar el Pokémon. No te niego, tenía un poco de miedo, pero trabajamos súper bien en equipo. Y cuando todo se calmó, Tierno insistió en que teníamos que seguir viéndonos.

    Serena se volteó a Ash, relajada de verdad como no lo hacía en mucho tiempo.

    —Y desde ese entonces no hemos dejado de vernos. Incluso hicimos una especie de viaje los cinco por Kalos hace dos años. Son mi pequeña familia caótica y sé que nada sería lo mismo sin ellos.

    Ash sonrió.

    —Apuesto a que tienes un montón de anécdotas con ellos.

    Serena le devolvió la sonrisa, auténtica.

    —¿Quieres escuchar algunas?

    ----------------------------------------------------------------------------​

    Esa noche, el cuarto de huéspedes estaba en silencio. La única luz provenía de la lámpara de velador junto a la cama y del resplandor suave de la luna colándose por la ventana.

    Serena se quedó sentada en la orilla de la cama, abrazando una almohada contra el pecho, mientras su mirada se perdía en las luces titilantes de Pueblo Paleta a lo lejos.

    Suspiró.

    Había sido una tarde extraña. No salió como esperaba… pero, de algún modo, le había hecho bien. Su intento de manipular y provocarle celos a Ash terminó siendo un fracaso, pero un fracaso hermoso. Nunca se había sentido tan en confianza con Ash, tan cómoda y relajada. Y Ash se veía muy cómodo y auténtico. Ambos habían abierto su corazón… y se había sentido muy bien.

    Pero no sólo eso.

    Después de esa conversación, se dio cuenta lo mucho que valoraba a sus amigos.

    Esa pequeña pandilla.

    Sonrió al recordar la vez que se cambiaron a escondidas de sala de cine porque la película era horrible. O cuando hicieron una competencia para decir la cosa más absurda solo para hacer reír a Shauna después de ella fallara en una presentación. O aquella tarde en la que se apretaron todos en la estrecha habitación de la clínica para acompañarla cuando su mamá enfermó. O la vez que Calem se aisló tras perder el título de Campeón de Kalos y, sin pedir permiso, todos invadieron su casa y se quedaron ahí.

    Serena suspiró con una sonrisa.

    —No puede estar mal algo que te hace bien…

    Sin darse cuenta, sus pensamientos volaron hacia Calem.

    Recordó tantas veces en que él había estado cuando nadie más lo estuvo. Cuando eran niños y se lastimó intentando montar un Rhyhorn, negándose a llorar mientras los otros se reían, y él se plantó frente a ella para defenderla. Cuando se peleó con Shauna por una tontería infantil y él fue el único que se sentó con ella bajo la lluvia, porque ella estaba demasiado enojada para entrar. O aquella vez, en Passio, cuando dudó de sí misma antes de su primera presentación… y él, con solo mirarla, le dijo todo.

    Sonrió.

    “Se siente bien… tener a alguien así.”

    Recordó su sonrisa burlona, su tono despreocupado, las bromas a medianoche. Cómo sabía cuándo dejarla en paz y cuándo insistir. Cómo, a veces, cuando ella estaba triste y creía ocultarlo bien, él simplemente decía: “¿Vamos por helado?” Y la sacaba de ahí.

    Pensó que… si Ash fuera como Calem… todo sería tan fácil.

    Se detuvo en seco.

    Abrió los ojos y se sonrojó levemente, sacudiendo la cabeza.

    —¿Qué estoy pensando…? —susurró, llevándose una mano a las mejillas.

    No. No ¡NO!

    Ese no era el plan.

    Calem era su amigo. Su mejor amigo.

    Ash era su novio.

    Era Ash a quien quería enamorar. Era Ash quien debía verla como alguien insustituible.

    No debía perder el foco.

    Se abrazó con más fuerza a la almohada y obligó a su mirada a caer sobre el libro abierto, lleno de notas y marcas: 30 días para enamorarse.

    Justo entonces, el teléfono vibró.

    El corazón se le aceleró. Lo tomó casi de un salto, y durante un segundo ese pensamiento traicionero cruzó su mente.

    ¿Calem?

    Desbloqueó la pantalla.

    Era una publicidad.

    “Inscríbete en la prestigiosa Academia Uva en Paldea. Descubre tu talento, haz amigos, vive la aventura de tu vida.”

    Cerró los ojos y suspiró, resignada.

    Casi le dio risa de sí misma.

    Se dejó caer de espaldas en la cama, dejando el teléfono sobre el pecho.

    —Enfócate, Serena… —se dijo en voz baja— Esto es por Ash. Por lo que quiero con él. No por otra cosa.

    Pero en algún rincón de su pecho, el eco de una sonrisa burlona y una mirada segura seguía dando vueltas.

    Esa noche le costó más de lo normal concentrarse para escribir en su diario.

    ----------------------------------------------------------------------------
    Diario de Serena — Día 20

    Hoy… fue extraño.

    Intenté provocarle celos a Ash.

    Hablé de Calem, de mi vínculo con él, de cómo mi mamá lo adora, de cómo todos dicen que hacemos buena pareja… y no funcionó. No se puso incómodo, no se enojó, no intentó competir. Solo… sonrió.

    Y me dijo que le alegraba que tuviera a alguien así en mi vida. Que todos deberíamos tener a una persona que sea hogar, que él tiene a Brock, a Misty… y que me entendía.

    Pensé que iba a odiarlo. Que iba a odiar escuchar cómo él hablaba de Misty.

    Pero… no sé, hoy no sentí eso.

    Lo vi. Vi lo mucho que la valora, que la respeta.

    Y me di cuenta de que yo… hago lo mismo con Calem.

    No sé qué haría sin él. Sin sus mensajes, sus bromas, sin sus regaños cuando meto la pata, sin sus chistes tontos cuando tengo un mal día.

    Hoy entendí que Calem me hace mejor persona. Y me asustó un poco, porque por un segundo… solo un segundo… pensé que si Ash fuera como Calem… todo sería más fácil.

    No sé qué me pasa, quizá estoy cansada. Solo sé que ahora entiendo por qué no puedo alejar a Ash de Misty, y quizá debería dejar de temerle a eso.

    Porque yo tampoco me alejaría de Calem.

    Creo que necesito dormir.


    ----------------------------------------------------------------------------​

    Mensaje entrante — Calem

    [23:13]

    Calem: ¿Estás enojada conmigo?

    Serena: ¿Por no venir a Kanto a ayudarme a hacer una estupidez monumental?

    Serena: Un poco.

    Calem: Lo sabía.

    Serena: Pero se me pasó. Ash no mordió el anzuelo. No se puso celoso. Ni un poquito. Quedé (᨟ ͜● ᨟)

    Calem: Como te dije: no naciste para esos juegos, Ma Chérie. (-_-)

    Serena: No me llames así. (。>\\<)

    Calem: ¿Por qué no?

    Serena: Porque me derrite, idiota. (,,>﹏<,,)

    Un par de segundos de silencio.

    Luego, otro mensaje.

    Calem: Sabes que siempre voy a estar para ti, ¿cierto? Aunque sea a la distancia.

    Serena: (˶ᵔ ᵕ ᵔ˶) ♡♡

    Serena: Lo sé. Y hoy… lo valoré de verdad. Más de lo que pensé que lo haría.

    Calem: Siempre lo supe.

    Serena sonrió, recostada en la cama, con el teléfono entre las manos y el corazón un poco menos apretado.

    Y sin pensarlo demasiado, escribió:

    Serena: Bonne nuit, Calem. Je t’adore. (。- .•)-♡

    Calem: Bonne nuit, Ma Chérie. (◡‿◡)

    Serena miró ese último mensaje un momento más largo de lo que debería.

    Luego apagó la pantalla y se quedó en la oscuridad, con el teléfono contra el pecho y una pregunta que no quería hacerse dando vueltas en su cabeza.




    Gracias por leer :chick:
     
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    Asael Martinez

    Asael Martinez Persona Imperativa

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    Cada vez... tu manera de redactar la historia. Esta evolucionando, recuerdo cuando lei el primer capitulo, un inicio caótico y rápido, por decirlo de algún modo. El contexto era simple, Serena va a conquistar a Ash. Asi sin mas jaja.

    Pero ahora miro este ultimo, es demasiado el cambio, tenemos a dos personajes que estan compartiendo momentos, por ser amigos y por... una pequeña promesa que se hicieron, el "fingir" ser pareja. Es mas que evidente que conforme vayan pasqndo el tiempo juntos se iban a conocer mas de lo que creían.

    Momentos tensos, aburridos, tristes, decepcionantes, incómodos, pero tambien momentos de paz, tranquilidad, felicidad y diversión. Pues de los personajes de los que hablamos son Ash y Serena...

    Por un lado tenemos a nuestro protagonista favorito, lleno de esa energia e impulsividad abriéndose por primera vez frente a la chica que esta loca por el, hablando de sus mas sinceros sentimientos hacia lo que el considera su hogar. Empezando con Brook, quien en verdad aprecio mucho la amistad que tienen, pues como lo menciona Ash, se podría considerar un hermano mayor.

    Es aqui cuando mi mente me llevó a la lejana temporada de Diamante y Perla, en su despedida.
    "Adiós Brook, Doctor Pokemon"
    "Adiós Ash, Maestro Pokemon"

    Me sentí como Serena. Un nudo en la garganta, esos dos si que eran como hermanos y una figura paterna para Ash.

    Luego pasamos a hablar de Misty. Casa vez que mencionaba que ella sabia todo de el, aunque intentase ocultarlo, las veces que lo hacia volver en si, las peleas, todo me vino a la mente los capitulos donde a pesar de tener discusiones o puntos de vista distintos, se preocupaban por el bienestar del otro.

    Pocas personas existen asi, incluso en la vida real, por lo que el hecho de que un fanfic haga que sienta que es auténtico todo esto, solo habla bien de como escribes este tipo de cosas, en verdad te felicito. Hasta llegué a sentir empatia con Ash, pues habia cosas que solo los verdaderos amigos entienden.

    Ahora vamos con Serena, no quisiera decirlo pero lo hare porque tengo la confianza de plasmar lo que quiero decir... Me duele verla asi, tan insegura, tan perdida en sus pensamientos, cuando se dio cuenta que ella estaba viendo de mala manera todo lo que le estaba pasando, pensé "Se esta dando cuenta que no pertenece ahi" ¿Fue un error haber viajado a Kanto? No, para nada, pero en definitiva obtendría un resultado completamente diferente al que esperaba.

    Podría decirse que vino buscando cobre y encontró Oro, aunque ella queria el cobre.

    Aun con todo lo que dije, cuando recordó su hogar en Kalos, con sus amigos, mas me decia a mi mismo "Ve con ellos Serena, ahi esta tu hogar" Era demasiado el pésame que tenia con ella, no seria un fracaso si regresaba sin el chico que ama.

    Luego vino... Calem, se que es de los mejores personajes en esta historia, de hecho esta siendo mi favorito pero... no quita el hecho de que sienta que el pobre aun esta una burbuja, asi como Misty y Ash son el uno para el otro, sabemos que por lo menos Ash no la ve como pareja (de momento xD) Misty si siente algo por el pero no lo dice.

    Calem y Serena son el uno para el otro solo que ninguno de los dos se ha dado cuenta...

    HASTA AHORA.

    Ver a Serena pensando en Calem y Ash, mezclandolos, si Ash fuera como Calem o si este último tuviera la apariencia de Ash? Jajaja no puedo dejar de imaginar lo que ella estaba pensando en ese momento.

    Poco a poco se esta dando cuenta que tal vez, solo tal vez... le gusta un poco.

    Pero en fin, todo esto se irá resolviendo, estas cocinando algo que huele demasiado bien, hiciste que se me generarán lágrimas nostálgica y algo tristes pero para bien. Pues es algo que todos pasamos, en valorar las amistades que tenemos.

    Vas demasiado bien sigue asi :D

    Salu2!!!
     
    Última edición: 13 Diciembre 2025
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    J.Nathan Spears

    J.Nathan Spears Adicto Comentarista Top

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    Desde que leí el título, me dije “Esta weá va a salir maaaaaal” (y... bueno, salió mal, pero no MAAAAAL MAAAAAL como en el episodio del anzuelo)

    Para comenzar, Calem haciendo de adivino. Supo desde ya que la idea era provocarle celos a Ash

    Me pregunto si él habrá leído ese libro en el que Serena se apoya taaaaanto.

    Y déjame mencionar que aquí

    Aunque fuera con ánimo de broma, debo decir “NAAAAAAH, YA TE PUSISTE MAMONA”. Ella me hace eso a mí y yo te juro que, como mínimo, no soy tan amable como fue Calem.

    Y bueno, ella descubriría a posteriori que a Ash simplemente no se le sacan celos xD.

    Me gusta mucho esta frase que tira… es para la inmortalidad

    Y es que… ¡ES VERDAD! TODOS necesitamos a alguien así. Mientras más, mejor. Es parte de nuestras necesidades espirituales.

    Y la secuela perfecta pa’ esa frase...

    Oficialmente el nivel de celos en Ash es de -9000 xD.

    Por cierto, pequeño nitpicking

    En lugar de “Super confundida” preferiría que se usase algo un poco más diferente... quizás con una alegoría. “Como si me hubieran pegado con diez Supersónicos a la vez”. Pero bueno, cosas mías no mas.

    Oh, y me alegra ver que defines la diferencia de edad entre Ash y Brock. 5 años son... entonces, si Ash con suerte tiene 18 ahí... Brock tiene 23 o quizás 24.

    No está mal.

    Oh, cuando Ash se pone a describir a Misty, pues...

    Hasta que le pones un Caterpie en la cara xD. Jajajaja. Pero sí, es buen descriptivo para la Sirena de Kanto.

    También agradezco un poco de lore para el grupito de amigos de Serena. ¿Te basaste en el Manga, de casualidad? Ah, y que sea Tierno el “puente” que insista “Debemos seguir viéndonos”... tiene todo el sentido, supongo.

    Al menos sé que está buena la refe al Calem del Manga cuando éste pierde su título de campeón xD. Se aísla y luego todos... ¡A INVADIR EL FUERTE!

    8-) Fuck yeah.

    Más adelante...

    ¡Jajajaja! ¡Qué buena forma de hacer el emote del payaso! xD

    Como dijo alguien hace un tiempo en esta misma discusión: YAAAAAA CÁSENSE xD.

    Oh, y qué curioso que ella lleve la cuenta del día en que van... el 20. Pero no mencionó nada de los “diez pasos”. Hmmm...

    ...

    Bueeeeno, me puse al día nuevamente. Re cursi todo, pero bien bonito... sobre todo para leer por las mañanas (trabajo en la tarde. Menos mal xD)

    ¡A ver con qué nos sorprendes en el siguiente episodio! ¡Mucho ánimo!
     
    Última edición: 16 Diciembre 2025
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    Fuzz

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    Gracias siempre por dejar sus comentarios TwT

    Ayy. Mil gracias. Esta escena en verdad quise reflejar eso. Yo tengo esas dos clases de amigos.

    Esa amiga increíble que te conoce más de lo que a uno le gustaría. Esa persona que pueden pasar meses sin hablarse (porque somos adultas, cada una con sus respectivas responsabilidades) y cuando nos volvemos a ver, es como si no hubiera pasado ni un solo día.

    Y también tengo ese caótico grupo de amigos. Esos que están contigo en todas. Finalmente en este cap por eso quise incluir al grupito de Serena (que traje del juego), al pensar en esos amigos que estuvieron conmigo y se colaron a la mala en mi ceremonia de titulación, esos amigos que me acompañaron cuando mi hermano estuvo grave en el hospital, hasta que todo se calmó. Esos con los que las idas al cine y las bromas internas eran parte de la dinámica... Finalmente, los que siempre están ahí.

    Wow. Me da gusto que también lo veas así TwT. Era la idea, aunque no pensé que lo valoraras de la misma manera que yo.

    Gracias, ese precisamente era el objetivo de este capítulo. Y quizás me atrevería a decir que este cap... es como el corazón del fanfic. Al menos refleja lo que he querido transmitir... ¡Pero no nos adelantemos! Quedan todavía varios pasos más y aún no nos acercamos a lo importante <3

    Gracias por apoyo <3

    ---

    LOL jajaja me encanta.

    Bueno... quizás sí. En el anime he visto al menos 3 veces celoso a Ash, pero en mi headcanon, para poner celoso a Ash hay que exponerlo a algo en que sienta que puede perder un lugar que le "corresponde a él". Por eso no se podía poner celoso de Calem, porque era consciente que ese espacio no le pertenecía.
    Peeero... si fuera algo que él siente que es SU lugar, ahí podríamos ver a un Ash celoso. (inserte emoji ojitos)

    Me encanta <3 Reconozco que para este cap (y el que viene) estuve suuper floja con las comparaciones. Vamos a tratar de corregirlo.


    Verdad ¡Vamos a ponerle ansiedad en el capítulo siguiente! (*Empieza a echar una pisca de ansiedad en el caldero y...* UPS!! *se desfonda el frasco y se derrama* DDDD: aah... ummm. Bueno... este. Sigamos! ñ_ñ eehehe)


    TwT Calem solecito.

    Gracias por leer!!
     
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  6. Threadmarks: Capítulo 11: Haz que te vea como su salvación
     
    Fuzz

    Fuzz Lectora shippera

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    30 días para enamorarse
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    Amistad
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    Palabras:
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    Capítulo 11: Has que te vea como su salvación



    Cuando despertó ese día tenía el teléfono al lado de la almohada. Había olvidado conectarlo al cargador y ya no le quedaba casi batería.

    Miró los primeros rayos de sol colarse por la ventana y una sonrisa apareció en sus labios.

    Se sentía contenta. La conversación del día anterior con Ash aún le revoloteaba en el pecho. Había sido tan… sincera, tan cercana. Como si de pronto se hubiera quitado un peso de encima. Claro, no había tenido el resultado que esperaba, pero en cierto modo, el intento de celarlo había terminado por acercarlos aún más.

    Tomó el teléfono entre sus manos, lo enchufó al cargador y vio la pantalla de inicio. Eran las 8:10 de la mañana, martes, soleado… y llevaba 21 días en Pueblo Palet…

    ¡¿Ya habían pasado 21 días?!

    O sea ¿Sólo le quedaban 9 días?

    “Bueno, no hay que perder la calma” pensó para sí.

    De todos modos, había avanzado rápidamente en los pasos de su libro. Ash era su novio y habían logrado conocerse un poco más y ser más unidos en esos días. Sí, eso era bueno…

    Pero… avance como pareja… ¡su estimación era cercana a cero!

    Ash no se había ruborizado, ni tomado la mano de forma romántica, ni le había declarado su amor… ¡Ni hablar de un beso o algo!

    Se agarró la cabeza con ambas manos y entonces Sylveon se acercó a su lado y puso la cabecita en su regazo para ser acariciado.

    Se detuvo y miró a su Pokémon.

    Era como si le estuviera diciendo que todo estaría bien. Y si lo pensaba bien, tenía un montón de cosas buenas por las que agradecer en esos últimos días.

    Sí. Todo iba a estar bien. Tenía solo tres pasos pendientes y 9 días. Iba a lograrlo, sólo tenía que tomárselo en serio y asegurarse de que los pasos siguientes fueran un éxito.

    Se acomodó un poco mejor y tomó el libro de la mesita de noche. Abrió el libro por la página marcada y continuó leyendo.

    —Paso 7 —leyó en voz baja—Haz que te vea como su salvación.

    Se detuvo.

    Frunció el ceño y bajó un poco el libro.

    —En situaciones de peligro, el instinto protector y el lazo afectivo se disparan. Si te conviertes en la persona que lo salva o lo protege en un momento crítico, su cerebro empezará a asociarte con seguridad, consuelo y amor. A mayor intensidad del peligro, mayor efecto.

    Serena ladeó la cabeza, pensativa.

    —Tiene sentido… —susurró.

    Recordó aquel día en el campamento de verano, años atrás. Ash, apareciendo entre los árboles, tendiéndole la mano cuando ella estaba perdida y llorando. Eso la había marcado para siempre.

    Sonrió, abrazando el libro.

    —Fue ese momento… —murmuró.

    Suspiró, y su expresión se tornó preocupada.

    Sólo que…

    “¡¿Y de qué peligro lo voy a salvar aquí?!”

    ¡Si estaba en Pueblo Paleta! El lugar más pacífico, aburrido y predecible de todo Kanto. Probablemente, lo más emocionante era cuando algún Tauros de la zona se metían al huerto de Delia a comerse las zanahorias.

    —¡Ugh! —miró a Sylveon, como si pudiera ayudarle— ¿Cómo se supone que lo salve de una situación de peligro aquí?

    Se cubrió la cara con las manos.

    Quedaban sólo nueve días, y al parecer estaba funcionando.

    “Sí, él confía en mí. Sí, se ha abierto más que nunca. Nunca habíamos sido tan cercanos. Pero aún no me ha dicho nada romántico, ni se ha sonrojado, ni me ha mirado como en las películas románticas.”

    Cerró la tapa del libro de golpe.

    —Si no hay una situación de peligro, tendré que crear una situación de peligro.

    Cuanto más lo pensaba, más lógica le parecía. Algo controlado, inofensivo. Ash creería estar en apuros, ella lo salvaría, y ¡listo! Éxito garantizado.

    Pero su Pokémon no parecía convencido y gruñó suavemente, expresando su desacuerdo.

    —No te preocupes, lo tendré todo calculado. Sin riesgos reales.

    Sylveon seguía algo inquieta, se acercó al teléfono y lo empujó con su naricita. El mensaje era claro, su Pokémon quería que llamara a Calem.

    Serena tomó el teléfono y lo miró unos segundos. Quizá Calem tendría alguna idea brillante. Pero entonces se detuvo y dejó el teléfono donde estaba.

    —No —murmuró— Seguro va a tratar de hacerme entrar en razón.

    Si iba a hacer eso, tendría que hacerlo sola. Discretamente. Sin que nadie sospeche.

    Sylveon inclinó ligeramente la cabeza hacia adelante, dejando salir un gruñido largo que parecía un suspiro.

    Serena se puso de pie, alisándose el pantalón del pijama con manos, de forma decidida.

    —El reloj está corriendo, Serena —se dijo con determinación— El reloj está corriendo.

    Y con ese convencimiento, se alejó rumbo al cobertizo del jardín, repitiéndose para sí que eso era necesario.

    ----------------------------------------------------------------------------​

    Diario de Serena — Día 21

    Sólo quedan nueve días. El tiempo se me acaba y todavía me quedan tres pasos del libro más.

    Este es el paso 7: haz que te vea como su salvación.

    Ya tengo todo planeado, nadie lo puede saber, ni siquiera Calem.

    Le dije a Brock que hiciéramos un picnic mañana cerca del puente, el resto te lo contaré después.

    Tengo que irme.

    Deséame suerte <3

    ----------------------------------------------------------------------------​


    El sol de la tarde se filtraba entre las ramas de los árboles del bosque, y el sonido del agua del río acompañaba a los amigos como una melodía cálida.

    Los Pokémon descansaban en la hierba, y una leve brisa agitaba las hojas de los arbustos cercanos.

    Serena se encontraba sentada sobre una manta, disimulando su nerviosismo mientras Brock repartía bocadillos caseros a los Pokémon.

    —Son fáciles de hacer —explicaba Brock, dejando caer unos en la mano de Pikachu, que los comió feliz— La clave está en usar ingredientes frescos.

    Serena asentía, con una sonrisa tensa, mientras miraba de reojo hacia el viejo puente de madera que cruzaba el río.

    Lo había dejado todo preparado.

    Había sido difícil. La dichosa tabla pesaba como un demonio, pero logró aflojarla lo suficiente para que se soltara justo cuando alguien pasara sobre ella. Más bien, cuando Ash pasara sobre ella.

    Lo tenía todo bajo control. Todo perfectamente calculado. Una pequeña caída, su mano tendida a tiempo, un rescate heroico, y Ash la vería como su salvadora.

    Era Perfecto.

    Finalmente, Serena vio su oportunidad cuando Brock se levantó con una pequeña cubeta en la mano.

    —Voy a buscar un poco de agua a la orilla.

    Serena asintió y vio como Brock se alejaba y bajaba hacia el río, acompañado de Marshtomp y su Ditto.

    ¡Era ahora o nunca!

    Se aclaró la garganta y miró a Ash, que estaba tendido sobre la manta, jugando a quitarle a Pikachu una de las golosinas que tenía.

    —Oye, Ash… —dijo ella, fingiendo normalidad— Vi unas bayas Zanama justo al otro lado del puente. Sylveon las adora… ¿podrías traerme unas pocas?

    Ash se incorporó enseguida, con esa energía entusiasta tan suya.

    —¡Claro! No hay problema.

    Dejó la mochila a un lado y cruzó hacia el puente con paso despreocupado.

    Sylveon vio a Ash alejarse y lo siguió con la mirada, mientras Serena disimulaba tomando de su botella, pero mirándolo de soslayo en todo momento.

    Serena contuvo el aliento.

    Tres, dos, uno…

    Clack.

    La tabla cedió de golpe. Ash se tambaleó.

    —¡Whoa…!

    Serena salió disparada hacia él.

    —¡Ash! ¡Voy por ti!

    Pero en su apuro, su vestido se enredó con una rama sobresaliente de un arbusto y quedó atorada.

    —¡Agh!

    ¡Eso no estaba en el plan!

    Mientras ella trataba de soltarse, Ash quedó colgando de un brazo sobre el río, su pie atrapado por algo.

    —¡Serena! ¡Un poco de ayuda!

    Gritó él, haciendo el mayor esfuerzo por mantener el agarre.

    Sylveon gimió bajito mirando la escena, pero sin intervenir, y Pikachu corrió lo más rápido que pudo hasta quedar al borde, donde su entrenador trataba de sostenerse, observando con la desesperación de quien no puede hacer nada para ayudar.

    —¡Ya voy! ¡Resiste un poco más! —gritó Serena luchando con la rama que la sujetaba— ¡Ay, maldita sea!

    Pikachu gimoteaba desde el borde, moviéndose de un lado a otro asustado por Ash.

    Brock, al escuchar el alboroto, alzó su vista y vio a Ash colgando desde el puente.

    —¡Ash!

    Y entonces dejó tiradas las cosas en la orilla y subió de regreso lo más rápido que pudo en dirección a ellos.

    Serena finalmente logró soltarse de la rama y corrió hasta el puente, estirando la mano hacia Ash, que apenas lograba sostenerse.

    —¡Toma mi mano!

    Ash se sujetó de inmediato de su mano, pero algo tiraba de él con fuerza.

    —¡Mi pie… está atascado! ¡Hay una cuerda o algo!

    Serena intentó tirar de él, pero no tenía fuerza suficiente.

    Miró hacia abajo y se le heló la sangre al ver la gruesa cuerda que, enredada accidentalmente en su tobillo, sujetaba la pesada tabla que debía haber caído al río.

    “No. No, no, no… ¡NO!”

    El terror empezó a apoderarse de ella, eso no estaba en sus planes.

    ¡Al cuerno el plan!

    —¡Brock! —gritó desesperada— ¡Ayuda, por favor!

    Ash se resbaló un poco más de su agarre, soltando un grito ahogado.

    —¡Ash! —gimió Serena—. ¡Aguanta!

    —¡No… puedo!

    Pikachu estaba desesperado, tratando inútilmente de ayudar.

    —¡Pika-pi, Pika-pi!

    Y entonces no lo pudo seguir sosteniendo y la mano de Ash se deslizó entre la suya.

    —¡ASH!

    Ash sólo alcanzó a cerrar los ojos antes de caer al río, hundiéndose rápidamente.

    Bajo el agua, trató de soltarse la cuerda del tobillo, pero estaba muy apretada. El aire se le acababa y sólo podía confiar en que sus amigos lo sacaran.

    Serena miró con desesperación la superficie del agua y Ash, que no emergía. El terror se apoderó de ella, paralizándola.

    —¡Ash! ¡ASH!

    Apenas llegó Brock echó un vistazo rápido, evaluando la situación en segundos.

    Esto estaba mal. Ninguno de sus Pokémon podía sacarlos de eso en ese momento. Entonces fue corriendo a la mochila de Ash, desparramando las cosas en el proceso, hasta que encontró lo que buscaba.

    —¡Floatzel, ve!

    Gritó él, al lanzar la Pokéball.

    El Pokémon se materializó con un destello, observando confundido la situación.

    —¡Floatzel! —ordenó Brock—. ¡Ash cayó al río! ¡Corta la cuerda usando Cuchillada, rápido!

    Floatzel asintió y saltó al agua con destreza, sumergiéndose. Unos segundos pasaron, que para Serena y Pikachu eran eternos.

    Serena sentía que el corazón le latía tan fuerte que apenas podía respirar.

    “Esto no debía pasar. Esto era un plan inofensivo. Esto no podía estar pasando.”

    Brock tensó la mandíbula.

    Ambos vieron un destello plateado bajo el agua.

    Y entonces Floatzel salió, llevando a Ash a flote en su espalda.

    —¡Ash! —gritó Serena, rompiéndosele la voz.

    Pikachu corrió de inmediato a la orilla, gimoteando.

    Y Brock lanzó otra Pokéball de Ash.

    —¡Meganium, sal!

    De su Pokéball emergió el Pokémon planta, que al ver la situación también se puso alerta.

    —¡Meganium, látigo cepa, sácalo de ahí!

    Las lianas sujetaron a Ash por debajo de los brazos y lo llevaron a la orilla, empapado, inerte, sin abrir los ojos.

    Brock se arrodilló junto a él.

    —¡Ash! ¡Amigo! ¡No me hagas esto!

    Serena cayó de rodillas junto a él, las lágrimas ya desbordadas.

    —¡Ash! ¡Por favor…! ¡Perdón, perdón!

    Pikachu se acurrucó contra su pecho.

    Brock puso ambas manos sobre sus hombros, sacudiéndolo suavemente.

    —¡Vamos, amigo! No me obligues a hacer algo de lo que tú y yo nos vamos a avergonzar el resto de nuestras vidas.

    Fueron unos segundos larguísimos, hasta que entonces, Ash tosió. Varias veces y abrió los ojos con dificultad.

    —Ack… ¿Y ahora… qué pasó?

    —¡Ash! —Exclamó Serena, con lágrimas en los ojos.

    Brock suspiró aliviado.

    —Nada grave, amigo. Solo casi te mueres por… novena vez.

    —¡Pika-pi! — Pikachu aliviado y se acurrucó en su cuello.

    Ash parpadeó, confundido, y sonrió débilmente, acariciando la cabecita de Pikachu.

    —Estoy bien, Pikachu. — Luego se dirigió a los demás — Gracias por salvarme, chicos.

    Serena seguía junto a él, temblando, sin poder decir una palabra. La culpa le oprimía el pecho como una piedra. Y Sylveon a su lado la miraba de soslayo, pero no decía nada.

    Serena no podía apartar la mirada de Ash.

    Lo veía ahí, respirando con dificultad, empapado y pálido, pero vivo.

    Vivo gracias a Arceus. Gracias a Brock. Gracias a Floatzel. Gracias a Meganium.

    Y no gracias a ella.

    Un nudo le apretaba la garganta. Las lágrimas se agolparon sin pedir permiso y empezó a temblar. Le costaba contener el llanto.

    “Dios… pude haberlo matado.”

    Si Brock no hubiera estado, si no hubiera reaccionado tan rápido… si Floatzel no hubiera estado en esa mochila…

    Habrían estado lamentando una tragedia.

    El miedo, la culpa y la angustia explotaron dentro de ella. Se cubrió la cara con las manos y un sollozo se le escapó.

    Ash, aún medio aturdido, se incorporó un poco al verla.

    —Oye, Serena… —su voz sonó ronca— No, no llores. Estoy bien.

    Serena negó con la cabeza, intentando contener el temblor de su cuerpo.

    —Es… es mi culpa… yo… —tragó saliva, incapaz de mirarlo— Yo te pedí que… que sacaras esas bayas.

    No tuvo coraje para decirle la verdad.

    No podía decirle que todo había sido su idea, que ella había movido esa tabla, que había planeado un accidente estúpido para poder rescatarlo de forma heroica y cumplir así el paso de su libro de conquista.

    Ash sonrió débilmente y negó con la cabeza, mirándola de forma cálida.

    —Claro que no es tu culpa. ¿Cómo ibas a saber que había una tabla suelta? Fue un accidente.

    Brock se acercó y puso una mano firme en su hombro.

    —De verdad, Serena. Fuiste tú la primera en reaccionar. Si no hubieras corrido y pedido ayuda, habría tenido que hacerle reanimación a Ash de una forma… no muy heterosexual.

    Ash abrió los ojos como platos y puso una expresión de horror.

    —Ack… en ese caso, mejor me dejas morir, Brock.

    Brock soltó una carcajada. Serena no pudo evitarlo. Una pequeña y débil sonrisa se le escapó entre lágrimas.

    El ambiente se alivió. Los tres empezaron a reírse despacio, como en esas situaciones en las que no queda más remedio que reírse del desastre una vez que todo pasó.

    Brock se puso de pie y miró el puente.

    —Será mejor que arreglemos esa tabla antes de que alguien más se caiga ahí.

    Ash asintió.

    Serena los miró a los dos. Su corazón aún palpitaba con fuerza, pero empezaba a calmarse. No había accidente que lamentar. Ash estaba bien. Y por suerte… jamás sabrían la verdad.

    Pero ella sí.

    Y esa culpa… no iba a quitarse tan fácil.

    ----------------------------------------------------------------------------​

    La noche había caído sobre Pueblo Paleta. La brisa fresca movía apenas las cortinas de la habitación de Serena. Ella estaba sentada en la cama, abrazando sus piernas, con la mirada perdida en la pantalla negra de su teléfono.

    No había tenido fuerzas de llamar a Calem. Ni de contarle nada.

    ¿Cómo iba a contarle que casi termina matando a Ash?

    El teléfono vibró, y su nombre apareció en la pantalla. Serena dudó, pero contestó.

    Allô? —la voz de Calem sonó tranquila, como siempre, pero con un leve matiz de preocupación.

    Serena intentó sonar normal.

    —Ca…Calem…

    Calem no se tragó ese tono tembloroso ni medio segundo.

    —¿Todo bien? Me preocupé porque no me has dicho nada en más de 24 hrs.

    Serena tragó saliva y su labio inferior tembló.

    —Calem… —su voz se quebró.

    Hasta que ella explotó en llanto.

    —¿Serena…? Serena ¿Qué paso?

    La voz de Calem sonó urgente, preocupada.

    —¡Casi lo mato, Calem! —gimió— ¡Casi lo mato de verdad! ¡Era una tontería, una cosa inofensiva y… se cayó al río y… y se quedó bajo el agua y… si Brock no hubiera estado…!

    Las palabras se atropellaban entre sollozos. Calem bajó el tono de su voz, volviéndose cálida y suave.

    —Shh… eh, tranquila. A ver… respira. No te entiendo si me hablas así.

    Serena se tapó la cara.

    —Se suponía que en este paso… Yo tenía que salvarlo de una situación peligrosa. ¡Y no había ninguna! Y yo… Dios, Calem… dejé suelta la tabla del puente para que se cayera —dijo entre sollozos— no sé qué habría hecho si… si le hubiera pasado algo.

    Hubo un silencio breve, y entonces la voz de Calem, tan calmada y fiel a sí misma, respondió de la única manera que podía reaccionar en un caso así.

    —Bueno… supongo que oficialmente puedes marcar “dejar una impresión imborrable” de tu lista. Porque mira que no todos intentan asesinar a su crush para enamorarlo. Eso es amor hardcore, Serena.

    Serena, entre risas y lágrimas, se limpió la cara con la manga.

    —Eres un imbécil…

    Calem soltó una risita desde el otro lado.

    —Lo sé. Pero hey, recuerda —añadió, bajando la voz a un tono cómplice—si algún día terminas matando a Ash de verdad… cuenta conmigo para la coartada perfecta. Deshacernos del cuerpo, inventar una historia creíble… nadie lo sabrá jamás.

    Serena soltó una risita amarga y tapó su boca para no despertar a Sylveon.

    —¡Calem! ¡Eres horrible!

    —Pero funcional —dijo con tono satisfecho— Como amigo, soy una joya.

    —Sí… una joya ilegal de contrabando

    —Y que no se consigue en cualquier parte.

    Serena negó con la cabeza, sintiendo el corazón un poquito más ligero. Se limpió las lágrimas que le quedaban con el dorso de la mano y se dejó caer en la cama, mirando al techo, con una sonrisa agradecida.

    —No sé qué haría sin ti.

    —Morirte de la vergüenza sola. Y llorar abrazada a tu almohada. Créeme, sería una imagen patética.

    Serena se rió otra vez.

    —Ya cállate, mente criminal

    —Hazme callar, asesina en potencia.

    Con una risita, siguieron hablando por los siguientes minutos hasta que ya Serena se había calmado completamente. Sí. Había sido todo muy intenso, pero gracias a Calem y su humor negro, ya estaba mucho mejor.

    Cuando colgaron, Serena dejó el teléfono en la mesita de noche. La culpa seguía ahí, pesada como un Golem, pero ya no la aplastaba tanto.

    Calem siempre sabía cómo hacerla reír, incluso en sus peores momentos. Era su cómplice y su salvavidas en medio de toda esta locura.

    ----------------------------------------------------------------------------​

    Diario de Serena — Día 22

    Jamás, JAMÁS, debí intentar forzar el paso 7.

    Era una pésima idea desde el principio y… casi mato a Ash.

    Literal.

    Casi.

    Muerto.

    Si Brock no hubiera estado ahí, yo… no sé qué habría pasado. Y todavía siento un nudo en el pecho al pensarlo.

    Lo peor es que ni siquiera tuve el valor de confesar la verdad. Me limité a llorar y a decir que era mi culpa por pedirle esas bayas.

    Pero, en medio de todo eso, me di cuenta de otra cosa.

    Que si accidentalmente llegara a cometer un asesinato pasional y medio torpe… Calem me ayudaría a esconder el cuerpo.

    Obvio, es broma (… creo.)

    Lo cierto es que hoy fue un completo fracaso T_T

    Y aunque la conversación con Calem me hizo olvidar por un momento el desastre de hoy, no puedo olvidarme de por qué estoy aquí.

    Quedan solo 8 días.

    ¡8 días!

    Así que no queda más opción. Tendré que esforzarme el doble en el siguiente paso.


    No sé qué es, pero cuando lo lea mañana… pase lo que pase, debo tener éxito.




    Ya quedan menos pasos...

    ¡Gracias por leer! :chick:
    Me di una licencia jajaja referencia a mi capítulo favorito de MLP: Lección Cero, que me dio la inspiración para este paso.

     
    Última edición: 23 Diciembre 2025
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  7.  
    Asael Martinez

    Asael Martinez Persona Imperativa

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    Holaaa ¿Como estamos? Yo muy bien :\*u*/:

    ¿Esto contará como el episodio de fin de año? Pues por el momento cerramos de manera casi trágica y a la vez divertida.

    Me gustó mucho que hayas incluido al brook en el capitulo, por un momento sentí que era un episodio normal de Pokemon, pues imagínense que nuestro líder de Gimnasio favorito siempre hubiera acompañado a Ash, seria muy bueno la verdad :'D

    Sentí algo de terror al leer que Serena causaría una situación peligrosa y vaya que no estaba tan equivocado.

    Podemos agregar que Ash es la persona mas caballerosa sin querer serlo? :ashum:
    Me gusta que siempre a sido ese tipo de persona, le hecha una mano a quien lo necesita de manera incondicional :chespin:

    Lastima que a veces en la vida, hacer cosas buenas te trae cosas malas como lo es esa maldita trampa que no salio nada bien, de hecho se podria decir que cumplió con el cometido de crear una situacion de peligro extremo.

    Nunca lo he dicho pero en la temporada de Diamante y Perla, Buizel era mi pokemon favorito, me gusta que haya podido evolucionar :dancecat: Y vaya momento para que entre en accion.

    :eyebrow::aniblush::eyebrow: Brook sigue siendo el mejor de todos jajajaja.

    Lograste algo que para mi era un poco difícil, solo un poco xD.

    ...

    Tener rabia por las acciones de Serena... y es que... no encuentro las palabras, de plano ella en verdad que es muy impulsiva con las cosas que quiere hacer, no piensa y si lo hace, pasa por alto muchas cosas, puede que no lo note ella misma pero, parece que es de las personas que dependen de otras, ya sea fisica o mentalmente. En serio, creo que llegados a este punto comprendo el porque la obsesión por tener pareja y en especifico la de su crush, parece que nuestra pequeña niña, tiene alguna especie de "Si lo quiero, lo debo tener" y nadie la detiene, sino lo consigue, comienza a llorar o simplemente buscar algo o alguien que le ayude a conseguir lo que quiere.

    Ahora... perdona por eso jajaja es que en verdad quiero a Serena por lo que, si es necesario que aprenda a la mala, aunque me duela, tiene que hacerse asi.

    Entiendo que no confesara pues tal vez no era el momento, pero tendría que hacerlo.

    Aun asi, gracias a la ayuda de todos, Pokemon, Brook e incluso ella misma es que pudieron evitar una tragedia, las risas nerviosas del final solo demuestran que esto fue algo serio y que de seguro ninguno querrá que vuelva a pasar, aunque lo diga un libro.


    Calem... creo que a ti tambien te toca...
    Esto es algo personal (a ver si no sueno cursi)

    Eres su mejor amigo, a ti no te puedo decir nada jajajaja:cookie::cookie::cookie:
    Merece todas las galletas del mundo. Es increible como la amistad logra maravillas.

    Lo sabia, Serena es Sadomasoquista :shani:

    Bueno dejando la broma de lado, quien no quiere un amigo asi? Necesito enterrar un cuerpo quien me ayuda D:

    Calem levanta la mano.

    de verdad que espero y pronto el mismp se de cuenta que es la media naranja de Serena :')


    Ya para rematar, estamos muy cerca del final y realmente estoy nervioso, no se como terminará esto pero... confío en que de alguna forma sera un final feliz.

    Nada mas que comentar, me gusto mucho el capitulo, perdón si tarde en leerlo, se acaba el año y las tareas aumentan ;-;

    Nos leemos luego :D
     
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    J.Nathan Spears

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    Ya llegué a leer el nuevo episodio...

    *Me encuentro con el título*

    Ay, no... Esto me huele mal...

    ...muy, muy mal...

    *FACEPALM*

    Lo sabía...

    Si esto no fuera una franquicia tan "soft" como Pokémon, diría

    "Famosas últimas palabras"

    ...

    Y en ese momento, Serena entendió que... LA HABÍA CAGADO.

    # de veces que he querido cachetearla: 5. Dos de estos en este episodio.

    Único nitpicking de este episodio: Buizel NO necesitaba evolucionar para ser útil acá. Ash no es tan grande.

    No sé si contarlo como nitpicking, pero... ¿Brock no sospecharía que algo anda mal el momento en que Serena reacciona así?

    Perdón, pero apenas leí esto, no pude evitar reír x'D

    Esta frase describe el 98% del avance de Ash en la saga de Kalos xD. Irónicamente. Solo reemplaza a Brock y los Pokémon nombrados por otra combinación de humanos y Pokémon. Jaja.

    De verdad agradezco estos momentos que aligeran la tensión. Bien hecho :D

    Este Calem es casi un psíquico O_O. ¿De casualidad tiene un Espurr o una de sus evoluciones en el equipo? Solo curiosidad.

    Al menos la última parte es bonita... Y repleta de humor negro. Me gustó mucho...

    Como sea, me he vuelto a poner al día :P. A esperar el siguiente

    ¡FELICES FIESTAS A TODOS Y UN EXCELSO 2026!
     
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    Fuzz

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    Muchas gracias por los comentarios.

    En estos caps ya dejó de ser tan inocente el tema del libro. Y aquí mi niña empieza a tomar decisiones desde la desesperación y la obsesión.

    La idea de ponerla en situaciones incomodas es que aprenda la lección y crezca emocionalmente. Y tiene tanta inseguridad, tanta, que piensa que la única manera de obtener el amor de su crush es usando un manual, que en vez de ayudarla, la obliga a hacer cosas que en una situación normal no haría.

    Todo sonaba bien en su cabeza, hasta que se fue todo a las pailas. Pero ¿de qué otra forma? A ella le parecía que tenía todo el sentido del mundo, aunque en el fondo sabía que estaba yendo demasiado lejos... y por eso NO LE DIJO A CALEM, porque sabe que està haciendo algo malo. Como cuando un niño lleva un gato a la casa y lo hace a escondidas porque sabe que lo van a retar.

    Pero dejando de lado la culpa de Serena... Ash no es solo una víctima.
    Obvio que no tenía por que saber lo del puente ni nada, pero lleva 22 días de pura pasividad. Siendo su novio más como un reto personal que como por un enamoramiento real. Ash con silencio y su falta de honestidad y carácter, también la está kgando.

    Bueno.
    El ya queda poquito.
    De verdad gracias por leer.
    Y gracias por sus comentarios
     
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  10.  
    Fuzz

    Fuzz Lectora shippera

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    Título:
    30 días para enamorarse
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    15
     
    Palabras:
    6574

    Capítulo 11: Crea tensión física



    Serena despertó temprano, antes que los rayos del sol filtraran completamente las cortinas de la habitación de huéspedes en la casa de Delia.

    Hubiera querido seguir durmiendo, pero la ansiedad ya no le estaba dejando dormir de corrido por la noche, y tampoco la dejaría volver a quedarse dormida cuando faltaban pocos minutos para las 7am.

    Quedaban 7 días.

    Se lo había repetido tantas veces que ya parecía un mantra. Y lo peor es que, como iban las cosas, parecía que no lograría enamorar a Ash antes de que terminaran esos treinta días.

    Después de un suspiro, que parecía más un gemido de frustración, Serena se sentó en la cama y buscó su libro con la mirada. Lo tomó en sus manos y empezó a hojearlo, como quien necesita hacer una evaluación de sus progresos. Un balance de todos sus esfuerzos hasta ahora.

    Paso 1: Sé parte de su mundo

    Paso 2: Gánate a sus amigos

    Paso 3: Crea recuerdos inolvidables ⃣

    El picnic había sido un desastre, pero al menos la cita en el concurso de fotografía no estuvo tan mal.

    Paso 4: Gánate a su familia

    Paso 5: Provoca admiración ⃣

    En realidad… Su protagonismo fue robado por Gary, así que… No estaba segura si podía dejar marcado ese paso.

    Paso 6: Provócale celos.

    Aunque había logrado acercarlos… ¡El paso no funcionó!

    Paso 7: Sé su salvación.

    ¡Un desastre!

    Evaluación general… 5 de 7 pasos logrados, con 2 de los cuales tenía serias dudas si contaban o no.

    Eso pintaba mal.

    Y quizás ahí estaba la razón por la que no estaba resultando: No estaba teniendo éxito en las instrucciones del libro ¡Y quedaba tan poco tiempo!

    En ese momento, sintió que quería llorar.

    Había sido mucho trabajo para llegar hasta ahí. Había dejado de lado su casa, sus amigos y sus propios proyectos para esto. Porque sentía que valía la pena. Que una relación de pareja con Ash Ketchum valía cada uno de los segundos que había invertido en ese plan.

    Y ahora la idea de que todo el trabajo fuera en vano le llenaba de terror.

    Era cierto que ahora ella y Ash eran más unidos, eso era innegable, pero ese no era el objetivo de los 30 días. El objetivo era que se convirtieran en una pareja de verdad, como la de las películas y las novelas.

    “Si quiero que esto funcione, no puedo seguir fallando”

    No era sólo un pensamiento para motivarla, era un recordatorio de una verdad que le sonaba más bien como amenaza.

    Porque sea lo que sea que viniera, debía tener éxito.

    Respiró hondo, buscando la página marcada con el separador.

    —Paso 8 —leyó en voz baja, mientras sus ojos recorrían las líneas siguientes.

    Y entonces… se sonrojó.

    Pero no un leve rubor disimulado. No.

    El calor le subió de golpe a las mejillas hasta cubrirle todo el rostro.

    “Paso 8: Acercamiento físico. Haz que te desee.

    Toda relación se construye sobre tensión emocional y física. Si has llegado hasta aquí y aún te ve sólo como una amiga, es momento de tomar la iniciativa.

    Es hora de provocar. De seducir. De usar todos tus recursos femeninos para que sienta que te desea, incluso si no lo admite.

    La tensión física es el puente entre la amistad y el amor. Si no lo cruzas, te quedarás siempre en la zona de amigos. Y no llegaste hasta aquí sólo para eso ¿verdad?”

    Serena cerró de golpe el libro, como si alguien fuera a asomarse a leer por encima de su hombro.

    —¡¿Qué…?! —murmuró, llevándose una mano a la cara.

    Sentía las mejillas ardiendo.

    ¿Acaso pretendía sugerirle… eso?

    Respiró profundo y continuó leyendo, sólo para asegurarse de que no estaba entendiendo mal.

    El texto continuaba, con ese tono descarado y provocador que ya había notado en otros capítulos, pero que esta vez se desbordaba con una confianza brutal.

    Lo que siguió la dejó aún más roja: una lista de sugerencias y tips para insinuarse con elegancia. Insinuarse sexualmente.

    Se dejó caer contra la almohada, tapándose el rostro con ambas manos.

    ¡No, no, no! Definitivamente NO.

    Tenía que haber otra forma para lograr que Ash se enamorara de ella que no fuera haciendo algo tan… atrevido.

    Miró de soslayo el libro.

    El libro que le prometía cumplir su sueño.

    Ese libro del que había decenas de testimonios de éxito, de chicas felices que habían sido perseverantes y que finalmente habrían alcanzado al amor de su vida. Claro. Algunas de ellas lo habían logrado en más de 30 días, pero ella no tenía la opción de retrasarse porque eran las condiciones que ella misma había puesto entre ella y Ash.

    Si no lo cruzas, te quedarás siempre en la zona de amigos”

    Se repitió en su mente como un eco burlón.

    La verdad era que Ash no había hecho ni el intento serio de besarla. Un par de gestos tiernos, sí. Una que otra cercanía accidental. Pero un beso de verdad, un intento físico, una mirada que denotara deseo…

    Nada.

    ¿Y ahora de pronto debía plantarse frente a él, insinuarse y seducirlo como en esas novelas SMUT que ni se atrevía a leer completas?

    Se abanicó el rostro con una mano y respiró profundo. No podía acobardarse, no tenía opción. El paso tenía que funcionar cueste lo que cueste, incluso si implicaba… cruzar la línea.

    Sí o sí.

    Cero espacio para el fracaso.

    Se sentó de nuevo, con el libro en las manos, mirándolo con una mezcla de miedo y resignación.

    —Bien, Serena… —se dijo, intentando convencerse—No puede ser tan difícil… es solo… acercamiento físico… coqueteo… sensualidad… insinuación —respiró profundo, cerrando los ojos, como si le costara terminar la frase— insinuación sexual.

    Se atragantó con su propio pensamiento.

    Y para colmo, en esto sí necesitaba asesoría.

    El único chico en este mundo con quien se atrevería a hablar de algo como eso era Calem. Y necesitaba preguntarle cómo podía insinuarse sexualmente sin ser vulgar.

    Suspiró, cerró el libro y lo dejó sobre la cama.

    Sí.

    Tenía que tener éxito.

    ----------------------------------------------------------------------------

    Serena llevaba horas armándose de valor.

    De todas las ideas del libro, había una lo suficientemente atrevida, pero que parecía confiable. O eso creía.

    Se había dedicado la tarde en practicar cada movimiento, cada mirada y cada provocación.

    Y ahora sólo tenía que decírselo a Calem, para que le diera un buen consejo y tener éxito.

    Marcó.

    —Allô? —la voz de Calem sonaba algo apagada, con ruido de fondo— Estoy conduciendo a casa. Tienes altavoz. ¿Pasa algo?

    —¿Vas solo?

    —Sí, dime.

    Serena respiró profundo, lista para contarle su plan.

    —Mira. El asunto es el siguiente. Estoy en los últimos pasos de mi plan de conquista y voy en el paso 8. Y tiene que resultar sí o sí, porque ya se me acaba el tiempo y por eso… necesito tu ayuda, un consejo tuyo… como chico.

    Del otro lado de la línea, Calem entornó los ojos y dejó salir un suspiro cansado.

    —Está bien ¿Qué es ahora?

    —El paso 8 es… acercamiento físico.

    Calem giró una curva, entrecerrando los ojos ante el sol poniente.

    —¿Y cómo puedo ayudarte yo con eso? Si solo vas a invadir su espacio personal, no tengo nada que aportar.

    Ella desvió la mirada y se acercó más al teléfono, como si tuviera temor de que alguien la escuchara.

    —No es sólo eso, Calem— bajó la voz un poquito más, sonrojándose al tener que decirlo en voz alta — Tengo que lograr que me desee, ya sabes. Lo acorralo un poco, le insinúo cosas, le dejo ver algo de piel. Ese tipo de “acercamiento físico”.

    Silencio.

    Más silencio.

    —...¿Qué? —dijo Calem finalmente, como si hubiera escuchado mal.

    —Y por eso necesito, NECESITO tu ayuda— dijo con voz ansiosa — No puedo seguir fallando y sólo tú puedes ayudarme a… insinuarme sin caer en lo vulgar. Tienes que decirme qué tengo que hacer para lograr… provocar a Ash.

    Calem no respondió. Era como si hubiera quedado sin conexión, incapaz de procesar lo que escuchaba

    —El libro me daba varias ideas. Yo pensaba entrar a su cuarto cuando esté solo. Ponerle seguro a la puerta y…

    Un bocinazo feroz lo hizo frenar bruscamente.

    El auto del costado había tenido que desviarse.

    Calem parpadeó, agitado, y miró hacia el frente.

    —Mierda —soltó, y se orilló de inmediato, con las manos aún tensas en el volante. Activó los intermitentes, estacionando en una calle lateral.

    —¡Calem! ¿Calem, estás bien?

    El corazón le latía acelerado.

    Pasó una mano por su cabello, intentando ordenar sus ideas.

    —Serena… NO —dijo con un tono seco y directo— No lo hagas.

    Ella suspiró con alivio al escuchar que todo estaba en orden, y le respondió, con algo de inseguridad en su voz.

    —Ayy, Calem. No tengo opción. De verdad tampoco me pone cómoda la idea, pero si sigo fallando, todo esto habrá sido en vano.

    —Serena… —Calem cerró los ojos un segundo— Eso es demasiado arriesgado.

    —Mira, no te estoy preguntando si debo hacerlo o no. Te estoy llamando para que me ayudes a hacerlo lo mejor posible ¡Porque tiene que resultar!

    —¡Es que NO te va a resultar, Serena!

    —¿Por qué no? —insistió ella, con esa obstinación suya que conocía demasiado bien—El libro dice cómo hacerlo y yo sé que tengo todo lo que se necesita para que salga bien. Solo tengo que provocarlo un poco. Hacerlo reaccionar. Encender ese lado dormido de él.

    —¡Es que no es así de fácil, Serena! —dijo él, elevando un poco más la voz sin darse cuenta.

    —¡Por eso te estoy pidiendo ayuda, Calem!

    Pero él sabía que no iba a terminar como ella pensaba.

    Sabía que Ash no reaccionaría como ella esperaba.

    Y sabía, sobre todo, que Serena no estaba preparada para lo que eso podía causar en ella.

    —Por favor —suspiró, con voz tensa—Solo… confía en mí. Te lo digo como hombre. Esto es una muy mala idea.

    Serena frunció el ceño.

    —¿Es porque no confías en mí? —respondió, dolida— ¿Porque crees que no puedo hacerlo?

    —No —replicó él, bajando la voz, pero más firme que nunca— Te estoy diciendo que no necesitas hacer esto.

    —¡Es que sí necesito! — su voz sonaba insegura y ansiosa, casi desesperada— Me queda muy poco tiempo ¡Tengo que cruzar esta línea! Si no lo hago, esto nunca pasará de ser un noviazgo de Kindergarten ¡Necesito gustarle a Ash como mujer, no como amiga solamente!

    —Serena.

    Ella seguía hablando, enceguecida en su propia obstinación…

    —Y yo quiero que Ash me ame como yo lo amo a él y…

    —¡Serena!

    —Y estoy dispuesta a todo para lograrlo…

    Calem golpeó el volante con la palma.

    —SERENA, POR FAVOR, ¡¡ESCÚCHAME POR UNA VEZ!!

    Su voz rebotó en el auto cerrado.

    Serena quedó en silencio.

    —¡Esto ya está fuera de control!

    Dijo él, con una voz mucho más dura de la que pretendía.

    Había apoyado todas y cada una de sus locuras en ese estúpido libro, ¿Pero esto? Serena. Su Serena ¿Prestándose para algo como eso? Al demonio todo.

    —¡Estás yendo demasiado lejos! —dijo sin espacio para interrupciones— No tienes que insinuarte a nadie para que te desee. Ni ser la heroína que lo rescate de un peligro ¡Ni crear momentos de ensueño que se sientan artificiales! ¡Ni forzarte a encajar en su grupo de amigos, ni dejar de ser tú solo para que él te ame!

    El silencio fue total.

    Del otro lado, Serena apretó los dientes. Le dolía.

    —Calem…

    —¡Ya basta de toda esta farsa! — dijo él, sin esforzarse por sonar menos duro — Te apoyé porque pensé que era lo que necesitabas para sacarte por fin esa espina con Ash, pero lo único que has logrado es destruirte más y más, hasta el punto de que ya no te reconozco.

    —Pero…

    —¿De verdad crees que necesitas hacer todo esto para que alguien te ame? Estás cayendo demasiado bajo, Serena. Y tú…no eres así.

    Las palabras se atoraban en su garganta.

    —Tú no entiendes, Calem… —susurró con la voz quebrada.

    —Serena…

    —¡Tú nunca has estado enamorado! —soltó ella, con frustración contenida— ¡Nunca has amado a nadie, Calem!

    Eso…

    Eso le dolió más de lo que esperaba.

    El comentario le atravesó el pecho como una flecha mal dirigida.

    Apretó el volante con fuerza, tragando saliva.

    —¿Y tú crees que no me importa? —respondió, con voz firme, pero sin elevarla—. ¿Crees que no me afecta verte así? ¡Claro que me importa, Serena! Me importas más de lo que te imaginas.

    Su voz bajó…

    —Y por eso mismo… no puedo apoyarte en esto.

    Del otro lado, Serena mordía su labio. Las lágrimas asomaban otra vez.

    Pero no quería ceder. No ahora.

    —No quiero escucharte —dijo en voz baja.

    —Serena…

    —¡Pensé que me ayudarías!

    —¿No ves que trato de hacerlo? ¡A mi manera! ¡Pero no así!

    Bonsior

    —Serena, no me cor…

    Un pitido corto anunció el final de la llamada.

    —Cortes…

    Calem cerró los ojos con fuerza, con la mandíbula apretada.

    Y entonces, sin pensarlo, le dio un golpe seco al volante, dejando escapar un gruñido de frustración.

    Había perdido el control.

    Y lo peor era que no sabía si ella lo iba a volver a llamar.

    Ni si él estaba dispuesto a quedarse al margen.

    Porque verla cayendo así, transformándose en alguien que no era, solo por ganarse el amor de alguien más… era demasiado.

    ----------------------------------------------------------------------------
    El atardecer había teñido las paredes del cuarto de Serena con tonos anaranjados y cálidos. La habitación olía a perfume suave, a ropa recién colgada y al leve aroma de las flores que venían desde el jardín. Serena se miró una vez más en el espejo, ajustando la cremallera de su vestido color azul marino, el que había elegido con minuciosidad para su plan.

    Ya tenía todo calculado, sólo tenía que ejecutarlo.

    Respiró profundo y miró el teléfono y una sensación de tristeza la invadió por unos segundos. Sabía que Calem tenía buenas intenciones al tratar de detenerla y quizás no estaba equivocado al decir que era demasiado arriesgado.

    Demonios, ella sabía que era demasiado arriesgado.

    Quizás… debía reconsiderarlo.

    En un momento de claridad, se sentó en la cama y empezó a ver las notas del libro. Junto a este estaba su diario, en el que había registrado todos sus avances y desaciertos.

    Hubo una pausa, larga.

    Cerró los ojos un momento, dejando que el aire llenara sus pulmones.

    Si has llegado hasta aquí y aún te ve sólo como una amiga…”

    Abrió los ojos de golpe.

    “Es momento de tomar la iniciativa…”

    Su corazón empezó a latir fuerte nuevamente, con esa ansiedad que se le estaba siendo tan conocida.

    “Es hora de provocar. De seducir”

    Bajó la mirada, mordiéndose el labio inferior.

    “De usar todos tus recursos femeninos para que sienta que te desea…”

    Se puso de pie de golpe, sin posibilidad de dejar de escuchar a esas palabras que se repetían en su mente.

    “Si no lo cruzas, te quedarás siempre en la zona de amigos.”

    —No…

    “Y no llegaste hasta aquí sólo para eso ¿verdad?”

    —No.

    Su voz salió con más firmeza esta vez.

    Se acercó al espejo y se quedó unos momentos mirando su reflejo. Había miedo, sí, pero también una inquebrantable determinación.

    Había llegado hasta ahí y no había vuelta atrás.

    —Lo… voy a hacer —se dijo en voz baja.

    Tomó el teléfono con manos temblorosas y escribió.

    “Ash… ¿puedes venir a mi cuarto un momento? Necesito ayuda.”

    El corazón le retumbó en el pecho como un tambor desbocado cuando el mensaje fue entregado. Lo leyó y lo releyó, tentada a borrarlo.

    Entonces vio los tres puntitos aparecer en la pantalla.

    Ash: Voy

    Respiró profundo y se armó de valor.

    Ya no podía echarse atrás.

    Un par de segundos después, que se sintieron eternos, escuchó pasos en el pasillo.

    La puerta se entreabrió.

    —¿Serena? —la voz de Ash sonó cautelosa, asomando la cabeza.

    Ella sonrió, fingiendo normalidad.

    —Pasa… —dijo con suavidad.

    Él asintió y caminó al interior de la habitación, con las manos en los bolsillos, mirando alrededor y preguntándose con qué Serena necesitaba de su ayuda.

    —Espera… ¿Puedes cerrar la puerta, por favor?

    —¿Ehh? Claro.

    Sin sospechar nada, rápidamente se volteó a cerrar la puerta y caminó hacia ella.

    —¿Qué pasa? —preguntó.

    Serena le dio la espalda, acercándose al espejo, y señaló el cierre de su vestido.

    —Se trabó. No alcanzo a soltarlo… ¿podrías…ayudarme?

    Ash tragó saliva y un rubor subió a sus mejillas.

    —Ah… sí, claro —dijo, asintiendo de forma mecánica.

    Sus dedos rozaron la tela mientras buscaba la cremallera. El contacto fue breve, torpe, pero Serena sintió que su corazón la iba a delatar en cualquier momento.

    —Aquí… ya está —dijo él, bajando el cierre con cuidado hasta el final. La tela se abrió apenas unos centímetros, dejando ver la piel suave de su espalda.

    —Gracias —susurró ella, sin moverse.

    Ash retrocedió un paso, listo para irse.

    —Bueno, no fue nada— dijo con una sonrisa nerviosa, todavía algo sonrojado —Ya debo irme…

    —Espera… —Serena se giró despacio—Hay algo que quería preguntarte.

    Ash se detuvo con la mano en el pomo.

    —¿Q-qué?

    Ella dio un paso hacia él, sonriendo con timidez calculada.

    —Te siento un poco tenso y la verdad es que… me preguntaba —bajó la mirada a sus manos, que sostenían el vestido a la altura de su pecho — ¿Te estoy haciendo sentir incómodo?

    Ash se sonrojó aun más y negó repetidamente.

    —No… no es eso. Solo que… no es apropiado estar en el cuarto de una chica cuando…

    —¿…cuando estamos solos en casa? —completó ella, acercándose otro paso.

    Ash tragó saliva audiblemente. Sus ojos bajaron un segundo a la abertura del vestido y volvieron rápido a su cara.

    Serena se llenó de valor y por un momento la confianza regresó a ella.

    Era hora de poner a prueba su plan.

    —No deberías ponerte nervioso, Ash. No soy cualquier chica… soy tu novia, ¿recuerdas?

    Se acercó hasta que apenas había espacio entre ellos. Con delicadeza, tomó la mano de Ash y la puso sobre su cintura, justo donde la tela del vestido se abría.

    —Las parejas hacen esto todo el tiempo. Se quedan a solas…se acercan… se tocan sin problemas —susurró, buscando su mirada.

    Ash se quedó rígido, como si un Onda Trueno lo hubiera paralizado.

    —S-Serena…

    Ella no retrocedió. Con la otra mano, subió despacio por el brazo de él hasta llegar a su hombro. Luego al cuello. Sus dedos rozaron la piel cálida bajo la oreja.

    —¿No te gusta… estar así conmigo? —preguntó, voz suave, casi un ronroneo.

    Y entonces, deliberadamente, dejó que uno de los tirantes del vestido resbalara por su hombro. La tela se deslizó un poco más, revelando la curva de su clavícula y el inicio del escote. No se detuvo ahí: con un movimiento lento, casi hipnótico, soltó también el otro tirante. Y entonces, lentamente, el vestido se deslizó y no se detuvo hasta quedar sujeto a la altura de su cadera.

    Ash abrió mucho los ojos y el rubor le cruzó toda la cara.

    No sabía dónde mirar, ni qué hacer.

    El pánico se apoderó de él, y entonces se encontró con esos ojos azules que esperaban una respuesta, que esperaban que él respondiera a su invitación.

    —Sólo quiero saber… si te gusto.

    Él se quedó completamente quieto un segundo. Sus ojos bajaron por un instante y volvieron rápido a sus ojos, como si quemara mirar. No entendía bien cómo todo había escalado a ese punto. Sólo sabía una cosa… tenía que darle una respuesta y rápido.

    —Serena… —su voz salió apenas como un hilo—Claro que me gustas. ¡Mucho! Pero… pero todavía no estamos preparados para… para algo así. Sería mejor ir con calma, ¿sí? No apresurar las cosas…

    Serena sintió que el corazón se le hundía como una piedra en el agua.

    No era la respuesta que esperaba.

    No era lo que el libro prometía.

    Ash no reaccionaba como se supone que debía hacerlo. No había chispa, ni deseo, ni esa mirada que la hiciera sentir única.

    Sus manos seguían quietas, rígidas, como si temiera moverlas.

    Sus ojos apenas sostenían los de ella, y cuando lo hacían, no había fuego, sino desconcierto.

    No se veía maravillado. Se veía confundido. Incómodo.

    Incluso… asustado.

    Serena bajó la mirada, el rubor ahora de vergüenza pura.

    Y ya no podía deshacer lo que ya había hecho.

    —Entiendo… —murmuró, voz temblorosa—No te gusto. No de esa forma.

    —¡No! ¡No es eso! —Ash se apresuró a decir, aterrorizado de la idea de lastimarla— Serena, mírame.

    Con cuidado, como si ella fuera de cristal, se apartó lo suficiente y se quitó la sudadera que llevaba puesta. Y con un cuidado infinito se la pasó por los hombros, cubriéndola con gesto protector.

    —Creo que no estamos listos para ese paso aún.

    Lo dijo con la mayor delicadeza que pudo, buscando las palabras con pinzas. No porque realmente estuviera en sus planes, sino porque tenía que buscar una excusa creíble para no lastimarla.

    Pero ya era tarde para eso. El daño estaba hecho.

    Ella sólo asintió, sin poder siquiera levantar la mirada.

    Y en ese instante, en ese preciso instante, escucharon el sonido inequívoco de llaves en la puerta de entrada.

    Ambos se tensaron.

    Ash giró hacia ella, nervioso.

    —Serena, nos vamos a meter en problemas si alguien nos ve así.

    Ella bajó la mirada aun más, su voz salió tan pequeña que apenas se escuchó.

    —Ash… está bien. No necesitas fingir… no te gusto de esta manera.

    —¡No! no digas eso…—negó Ash enseguida, sin saber qué hacer para arreglar la situación—No es eso… solo que… no todavía, ¿sí?

    Serena asintió débilmente, mordiéndose el labio.

    Ash exhaló todo el aire que había contenido.

    —No te pongas así, por favor —suplicó, obligándola suavemente a levantar la barbilla—Eres… eres increíble. De verdad. Solo que… tiene que ser especial, ¿vale? Cuando estemos los dos listos.

    —Lo entiendo —susurró Serena, con la voz débil, como una hoja seca a punto de romperse.

    Ash suspiró, pasando la mano por su cabello, y mirando alrededor.

    —Será mejor que vuelva a mi cuarto. No quiero dar explicaciones a mi mamá ¿Sí?

    Ella asintió en silencio.

    —Hablamos mañana ¿ok?

    Él salió, cerrando la puerta con cuidado.

    Serena se dejó caer sobre la cama, con la sudadera cubriéndole los hombros. El corazón le latía dolorosamente. No sabía si era vergüenza, dolor o todo al mismo tiempo.

    Había usado todas sus cartas.

    Todas.

    Y había fallado terriblemente.

    Ya no quedaba nada más.

    Y entendió que algo se había roto esa tarde.

    Y no sabía si ese algo tenía arreglo


    ----------------------------------------------------------------------------​


    El celular de Serena vibró sobre la mesa de noche.

    [Calem. Llamada entrante]

    Ella lo miró de reojo desde la cama, sin moverse.

    La pantalla se iluminó un par de segundos, luego volvió a apagarse.

    Volvió a vibrar.

    [Calem. Llamada entrante]

    Serena apretó los labios, tragó saliva. Le ardían los ojos.

    Habían pasado casi veinte minutos desde que él salió. Veinte minutos en los que Serena había llorado todo lo que pudo, hasta que las lágrimas se convirtieron en un nudo seco en la garganta.

    La sudadera de Ash estaba colgada en la silla, pero a pesar de eso aún podía sentir sobre sus hombros el olor familiar y reconfortante de esta. Una mezcla entre suavizante y bosque. Pero ahora ese olor solo le recordaba el rechazo suave, envuelto en mentiras amables.

    Vibró por tercera vez.

    [Calem. Llamada entrante]

    Con los dedos temblorosos, Serena tomó el celular y deslizó la pantalla.

    No dijo nada.

    Del otro lado, la voz de Calem llegó inmediata, con un tono bajo y urgente.

    —Serena… ¿Serena, me escuchas?

    Ella apretó los ojos, las lágrimas desbordándose al instante, mojando sus mejillas en silencio. Se tapó la boca con una mano, incapaz de responder.

    —Serena… —Calem bajó aún más la voz, su tono lleno de una angustia palpable—. Por favor, dime algo… dime que estás bien.

    No pudo más.

    La garganta se le cerró.

    —C-Calem… —sollozó, y la voz se le quebró en mil pedazos.

    El otro lado de la línea quedó en silencio apenas medio segundo. Solo medio segundo.

    —Mierda, Serena… —exhaló él, en un susurro cargado de impotencia—Estoy aquí, ¿me oyes? Estoy aquí.

    Rápidamente cambió el modo a cámara.

    La pantalla cambió a videollamada en un instante.

    Y ahí estaba Calem.

    Sentado al borde de la banca del jardín de su casa, su rostro iluminado por la luz de la entrada.

    Y entonces sintió que algo se aflojó dentro de su pecho, como si toda la presión se desbordara de golpe.

    Dejó el teléfono apoyado en la mesita de noche y se dejó caer de lado en la cama, abrazando su almohada con fuerza. Deseó desesperadamente esconderse en él: enterrar la cara en su pecho, sentir sus brazos rodeándola fuerte, que él la cubriera entera y le dijera sin palabras que todo iba a estar bien.

    —Calem… —susurró de nuevo, la voz rota.

    Él tragó saliva. Sus ojos se suavizaron, pero la preocupación seguía ahí, profunda y cálida.

    —Estoy aquí —dijo en voz baja, como si realmente pudiera alcanzarla—No me voy a ningún lado.

    Y entonces se rompió en un sollozo que hizo que se le apretara el corazón.

    —Perdóname, Calem…

    Ella inhaló profundo, intentando contenerse, pero las lágrimas volvieron a caer.

    —Querías detenerme… querías protegerme, pero yo… yo sólo te ignoré y… tenías razón.

    Calem sintió que algo se le partía por dentro y temió lo peor. Y aunque quería mantener la calma, su pulso acelerado y el temblor en sus manos lo traicionaba.

    —Por favor, cuéntame todo —le pidió con urgencia contenida—Dime todo lo que pasó.

    Y entonces Serena le contó todo. En detalle. Cómo lo había llamado a su cuarto, cómo le había pedido que le ayudara con el cierre del vestido, cómo dejó caer la tela hasta la cintura, cómo le habló, y cómo Ash había reaccionado.

    Calem escuchó sin interrumpir ni una sola vez. Solo asentía despacio, los ojos fijos en ella, la mirada cargada de esa impotencia que lo mataba por dentro. Cada vez que Serena sollozaba, él apretaba los labios un poco más, como si le doliera físicamente no poder borrar esas lágrimas.

    Cuando terminó, el silencio duró solo un segundo.

    —Serena… eso… no fue tan terrible —dijo con suavidad, buscando las palabras correctas—Escúchame. Ash te demostró lo mucho que le importas. Si no fuera así, se habría aprovechado. O te habría rechazado cruelmente. Pero no hizo ninguna de las dos cosas. Se quedó. Te cubrió. Te protegió de que hicieras algo peor. Y eso fue honesto.

    Serena sollozó.

    —¿Entonces por qué…? —la voz se le quebró— ¿Por qué no me deseó, Calem? ¿Por qué no…? ¿Por qué me tapó con su sudadera en vez de… quedarse conmigo?

    Calem se mordió el labio, sintiendo un nudo en la garganta.

    —Porque Ash es un buen tipo —respondió, con esa ternura brusca que solo él sabía tener— Mira, el dijo que no estaba listo para algo así ¿Y sabes qué? Me alegra. Me da gusto que no se haya aprovechado de ti. Porque tú… tú vales demasiado para que alguien se te acerque a ti solo por eso.

    Serena calló. Solo se escuchaba su respiración agitada al otro lado.

    Y entonces, en un impulso que le costó hasta el alma, Calem se tragó su orgullo.

    —Y para que lo sepas… eres una chica hermosa —añadió, en voz más baja— Confieso que… cuando estás con traje de baño en verano, me cuesta no mirarte. Aunque jamás te lo admitiría en la cara.

    Eso sí logró que Serena soltara una risita temblorosa, ahogada entre las lágrimas.

    —¿De verdad piensas eso…? —preguntó, medio entre broma y lágrimas.

    —No pienso darte detalles de eso —respondió él, fingiendo molestia—De ninguna manera.

    La vio sonreír. Y eso fue suficiente para soltar ese nudo que le estaba aprisionando el pecho.

    Y entonces ella soltó un suspiro, medio entrecortado por las lágrimas que todavía le cerraban la garganta.

    —No me cortes… quédate conmigo un rato.

    Calem apoyó la cabeza en el respaldo del asiento, cerrando los ojos.

    —Claro, tonta. No voy a colgarte.

    Se hizo un silencio breve, y luego, en ese tono que usaba para distraerla cuando estaban niños, empezó:

    —¿Te conté que perdí contra un Breloom la semana pasada en el Royale?

    Serena frunció el ceño, limpiándose las mejillas.

    —¿Qué? ¿Tú?

    —Una completa humillación —suspiró— Empezó a subir su evasión con Doble equipo y luego lanzó un Tóxico. Absol no podía atinarle y finalmente, cayó por culpa del veneno.

    Serena soltó una pequeña risa.

    —Te lo mereces por presumido.

    Calem sonrió al escucharla.

    —Lo sé. Fue patético. Y el entrenador era un mocoso de diez.

    Serena se tapó la boca para no reírse.

    Así se quedaron. Hablando de tonterías, de cosas sin importancia. Calem llenando el aire de historias estúpidas solo para mantenerla sonriendo un rato más.

    Y aunque no lo dijeran, ambos sabían que esa llamada les había salvado la noche.

    Aunque fuera un poco.


    ----------------------------------------------------------------------------
    Calem se quedó en el jardín varios minutos después de que la llamada terminó.

    La pantalla del celular encendida iluminaba su rostro en la oscuridad, mostrando el registro de llamadas recientes, con el nombre de Serena en primer lugar. Dos llamadas perdidas. Una atendida. Cincuenta y siete minutos de conversación.

    Se pasó una mano por su cabello, apoyó la cabeza contra el respaldo de la banca de madera y cerró los ojos.

    El corazón seguía un poco acelerado. Como si el cuerpo se negara a soltar del todo la ansiedad de hace un rato.

    O tal vez porque esa ansiedad no era nueva.

    Solo había estado acumulándose.

    La veía derrumbarse, un pedazo a la vez. Perdiendo el brillo, la seguridad, la sonrisa auténtica. Sustituyéndola por una mueca forzada, por palabras que no le calzaban, por actos que no se parecían a ella. Por estrategias absurdas de un libro imbécil.

    Y lo peor no era el libro.

    Lo peor era ver a ella creyendo que necesitaba eso. Creyendo que debía modificar cada cosa que era, cada rasgo espontáneo, para encajar en una historia donde nunca habían escrito su nombre.

    “Qué terca eres, Serena…”

    Porque sí. La quería. De una forma limpia, honesta y sin vueltas. Y precisamente por eso dolía.

    Dolía, porque Serena tenía una luz propia. De esas que no pedía permiso para brillar. Y verla apagándose poco a poco, enceguecida en su propia obstinación, perdiéndose a sí misma, era mucho.

    Sus dedos se cerraron en puño.

    No era rabia. Era pena. Era ese cansancio triste de ver a alguien que te importa destruirse a sí misma mientras sonríe.

    Suspiró y se levantó para entrar a su casa.

    La noche se había enfriado. El viento era tenue, y olía a tierra mojada por el riego automático del jardín.

    Entró a su casa sin encender las luces, subió las escaleras de memoria. Pasó junto a las fotos que sus amigos habían colgado sin permiso, los trofeos que ya no miraba y las medallas que acumulaban polvo en una repisa olvidada.

    Al llegar a su cuarto, cerró la puerta tras de sí.

    Se dejó caer en la cama, de espaldas, observando el techo. Y entonces, sin pensarlo demasiado, estiró una mano hacia el cajón del velador.

    Sacó un sobre arrugado, con un logo de Passio en una esquina. Dentro, dos tickets de avión con fecha y destino abierto.

    Los habían ganado en aquel torneo de batallas triples hacía meses. Serena le había dicho, entre risas, que los usarían juntos. Que harían un viaje con Shauna, Tierno y Trevor… tal vez a Sinnoh, o a Paldea. Que sería divertido. Que si no aceptaba, era un aguafiestas.

    Y después, cuando todo esto comenzó… cuando ese plan ridículo del libro apareció en escena… ella había usado su boleto para ir a Kanto a conquistar a Ash.

    No reconoció en ese momento que le dolió. Porque eran los boletos que habían ganado juntos.

    Y que esa sensación se intensificó cuando ella le había pedido que usara sus boletos para ir a Kanto y así sacarle celos a Ash.

    Tomó los tickets con cuidado. Los miró a contraluz. Eran solo dos papeles.

    Pero en ese momento, le parecieron tan pesados como toda la historia que arrastraba con Serena.

    Suspiró.

    Y sin decir palabra, sin hacer un solo gesto dramático, los devolvió al cajón. Cerró con suavidad, y apagó la luz, recostándose sobre la cama.

    —Si algún día se da cuenta… —murmuró para sí, casi sin voz—… estaré aquí.

    Miró el techo en silencio.

    “Bonne nuit…”

    Y cerró los ojos.

    ----------------------------------------------------------------------------
    Ash cerró la puerta de su habitación con cuidado.

    Se apoyó contra ella, soltando un suspiro largo, pesado, como si con eso pudiera descargarse de todo lo que acababa de pasar.

    El corazón todavía le latía rápido, como después de una batalla perdida.

    “¿Qué demonios acaba de pasar…?”

    Se quedó ahí, recargando la espalda, mirando el techo en penumbra. No podía entender en qué momento había llegado a eso. En qué momento todo había escalado tan rápido para llegar a ese punto.

    Se pasó una mano por el rostro. El corazón seguía latiéndole rápido, pero no por las razones que cualquiera podría suponer. No era deseo. Era incomodidad, confusión, una sensación de querer salir corriendo, de meterse bajo la cama y no salir hasta que el mundo se arreglara solo.

    Porque había sido demasiado.

    Desde que empezó a salir con Serena, había intentado hacerlo bien. Intentó pensar que con el tiempo se acostumbraría, que tal vez solo era cuestión de ver a Serena desde otro ángulo. De dejar de verla como la amiga dulce de Kalos, y empezar a verla como la chica.

    Se lo repetía.

    Es bonita.

    Es simpática.

    Es buena conmigo.

    Cualquiera estaría feliz de tenerla como novia.

    Y se lo decía en bucle. Como un mantra.

    Pero cada vez costaba más.

    El problema era que… no era real. No para él. Y se sentía un miserable por eso. Porque ella lo intentaba todo. Porque era detallista, porque se preocupaba por él, porque organizaba salidas, le enviaba mensajes, buscaba coincidir en todo. Y él… él solo sentía que estaba quedándose atrás. Fingiendo entusiasmo. Forzando cariño.

    Serena era su amiga. Y esa era la trampa.

    Porque había cariño y confianza, pero no de la forma en que debía haberla.

    Y estaba agotado.

    Tan agotado.

    El esfuerzo constante de intentar forzarse a sentir algo más, de pensar que tal vez mañana, tal vez en la próxima cita, tal vez con un poco más, se iba a encender eso… le estaba pesando más de lo que admitía.

    Y cuando ella lo llamó a su habitación… con esa vulnerabilidad disfrazada de seguridad… fue demasiado. Se había sentido atrapado.

    Atrapado y culpable.

    Había algo que él había estado evitando desde el primer día de ese noviazgo de prueba: su propia responsabilidad.

    Él sabía que, con su pasividad, había permitido que las cosas escalaran a ese punto. Había aceptado el plan de los 30 días como si fuera un reto, como un desafío divertido que podía ganar con esfuerzo.

    Y se había dado cuenta demasiado tarde de que no era un juego. Que si fallaba, si no lograba enamorarse, lastimaría a Serena de una forma irreparable.

    Porque si llegaba al día 30 y la situación no cambiaba, las cosas terminarían mal. Se volverían como dos extraños con un pasado que ninguno de los dos estaría cómodo en recordar.

    Sería el villano de la historia de Serena.

    El tipo que había jugado con sus sentimientos, el que había manipulado, ilusionándola, sólo para cumplir un reto personal.

    Pero había algo más: La estaba lastimando en el proceso. Aun si trataba de utilizar todos sus recursos para que eso no ocurriera.

    Porque sabía, sabía que no estaba siendo honesto con ella.

    Y lo peor, no estaba dispuesto a serlo.

    Porque ser honesto implicaba reconocer que había estado interpretando un papel. El Ash héroe, el que siempre tiene una respuesta amable y correcta, el que controla sus impulsos infantiles, que escoge palabras amables y no defiende lo que le molesta.

    Y había estado haciendo creer a Serena que sí era ese tipo.

    Sabía que eso tampoco estaba bien, pero ¿De qué otra forma podría actuar?

    Creía que, si se paraba frente a ella con su honestidad brutal, la iba a lastimar aún más. La cita en el picnic se lo había demostrado: cuando no se medía, cuando se permitía ser él mismo, surgía el conflicto. No de los buenos conflictos, sino de los que dejan un mal sabor en la boca.

    Y el reprimirse lo había cansado.

    No sólo eso. Estaba completamente drenado.

    En ese momento, solo quería gritar y sacarse la frustración del pecho. Dejar salir todo: el cansancio, la culpa, el peso de su responsabilidad.

    La mirada se le perdió en el techo. La habitación estaba en penumbra, apenas iluminada por la luz tenue del pasillo que se colaba por la rendija de la puerta. El silencio pesaba.

    Se pasó una mano por el cabello, soltando otro suspiro. Y entonces, sin quererlo, pensó en Misty.

    Porque, cuando se sentía así, hecho pedazos, con la cabeza a punto de estallar y el pecho apretado, Misty siempre sabía cómo patearle el trasero emocionalmente. No era como Serena, que lo miraba con esa dulzura y le decía que todo iba a estar bien.

    Misty lo gritoneaba.

    Lo obligaba a enfrentarlo.

    A veces con una cachetada verbal.

    A veces con un golpe literal.

    Lo sacudía. Le decía que no fuera un idiota. Que no se hiciera la víctima. Que no era el fin del mundo. Que si tenía que llorar, llorara y después se levantara. Que dejara de hacerse el fuerte porque para eso estaba ella.

    Y por más que él fingiera que no le importaba, lo necesitaba.

    La necesitaba.

    Porque Misty jamás lo trató como un héroe intocable, ni como un tipo perfecto. Lo veía completo. Con defectos, con estupideces, con sus arranques de inmadurez. Y lo quería igual.

    Pero llevaba días sin saber de ella.

    Días en que Misty no aparecía con algún mensaje tonto, ni con un insulto disfrazado de cariño, ni con su humor ácido que siempre lo descolocaba.

    La ausencia pesaba más de lo que admitía.

    Se quedó un momento más en ese silencio y avanzó hacia la cama. Escaló hasta el borde y se sentó, con el teléfono en la mano.

    Se quedó mirándolo. Dudando.

    Abrió la conversación.

    El último mensaje era de hacía doce días. Algo sin importancia. Un meme idiota que él le había mandado solo para molestarla, y que ella había reaccionado con una carita furiosa.

    El pulgar le tembló un segundo.

    Escribió:

    "¿Estás despierta?"

    Lo miró.

    Un segundo.

    Dos.

    Tres.

    Maldita sea…

    Borró el mensaje de inmediato antes de enviarlo.

    Bloqueó el teléfono, tirándolo sobre la cama.

    No.

    No era de los que buscaban consuelo.

    No se quejaba.

    No pedía ayuda.

    Se dejó caer de lado en la cama.

    Pikachu, que había estado mirándolo en silencio, escaló a la cama y se puso frente a él, con expresión preocupada.

    Ash sonrió débilmente y le acarició la cabeza.

    —Estoy bien, Pikachu.

    Pero eso también era mentira.

    Otra mentira más, apilada sobre un montón de verdades a medias y buenas intenciones que ya no alcanzaban para sostenerlo.

    ----------------------------------------------------------------------------​

    Diario de Serena — Día 23

    Se acabó.



    :shani::shani::shani:
    Gracias por leer:chick:
     
    Última edición: 31 Diciembre 2025 a las 2:21 PM
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    J.Nathan Spears

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    ¡Vamos a ver si logro comentar algo antes de la cuenta regresiva!

    Comenzamos con un nitpicking literario

    Se hubiera visto mejor si Calem decía "Serena, no me..." y luego siguiera con el "cortes" (por cierto, los puntos suspensivos deberían ir antes del "cortes". O de pérdida tanto antes como después). O bien, "Serena, no me cor..." y luego el "...tes". Porque no puedo evitar leer que quiso decir "Corcortes" :'v

    Bueno, cosas mías.

    Por cierto, releyendo esta parte...

    ¿Te imaginas qué hubiera pasado si Ash en ese momento estaba durmiendo una siesta? O peor... ¿Que le clave el visto? xD. Eso sería tragicómico.

    Y mi reacción a esta siguiente parte te podrá parecer irónica, pero...

    *Inserte meme del Tío Phil gritando a Lou (padre biológico de Will - El Príncipe de Bel-Air)*

    ¡PORQUE ES LO QUE UN HOMBRE HACE!

    Aunque Ash tenga con suerte 18 o 19. Ya es más hombre que MUCHOS al reaccionar así y RESPETARLA. Respetar a alguien quien derechamente NO SE ESTABA RESPETANDO A SÍ MISMA. Y cuántas veces se lo advirtió Calem... ya perdí la cuenta.

    Por cierto, el número de veces que quiero abofetear a Serena asciende a ocho después de leer este episodio.

    - Una extra por casi causar un accidente de tráfico (bueno, Calem también tiene culpa, pero igual... fuese increíblemente trágico si el accidente se llegaba a dar)
    - Una más cuando me enteré de que ella usó boletos QUE CALEM HABÍA GANADO con el sudor de sus Pokémon... para ir a tratar de "conquistar" a otro hombre.
    - Y otra más en retrospectiva por tratar de seguir las instrucciones de ese libro a rajatabla.

    Maldito libro tóxico, yo soy Serena y apenas vuelvo a mi casa LO QUEMO. Para algo tengo una Delphox.

    Y luego me entero de que Misty ha estado "desconectada" desde hace un buen rato... ¿Estará sufriendo también? Probablemente sí. A ver en qué la encuentra este loquillo de Ash.

    Y el final del episodio fue...

    [​IMG]

    Fue... BRUTAL. Hermosamente Brutal. Dos palabras en su diario: SE ACABÓ.

    A veces lo más simple es lo que más impacta. Bien hecho ahí.

    En líneas generales, bonito episodio, que a ratos me agarró con los pelos de punta... sobre todo cuando me imagino a Calem conduciendo y casi colisionando...

    Por cierto, ¿Cuántos años tiene Calem acá? Supongo que al menos 19 porque este cabrón tiene auto propio y lo conduce bien.

    Y sí, me acuerdo de Gary que con 10/11 años conducía su descapotable con sus porristas detrás xD. Ay, la magia de las primeras temporadas...

    Bueno... ¡¡Nos veremos el próximo año!! ¡Te cuidas!
     
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