Advertencia: el presente fanfic incluye fetichismo de los pies y dominación A los pies de la dominante Fubuki Fubuki es la superheroína conocida como “Ventisca Infernal” siendo la líder del temido grupo “Ventisca”. La preciosa mujer de cabellos negros, piel blanca, preciosos ojos negros, voluptuoso cuerpo siendo bastante alta y atletica llega muy cansada del trabajo a su mansión y entrando a la sala se sienta en un gran sofá de color negro. Tocando una campana llama a su sirviente. El adulto joven de cabellos negros y piel blanca, quien viste una camiseta deportiva blanca, pantalones jeans negros y zapatos deportivos del mismo color, estando en la cocina bebiendo agua de un vaso de cristal, se la bebe rápidamente y camina a toda prisa a hacia la sala para llegar a tiempo a recibir a su ama y evitar ser castigado como le paso la ultima vez que se tardó y su jefa que tiene mal carácter le dio una paliza a puño limpio, puesto que si usa sus poderes de esper lo hubiese matado. Si bien el castigo no le había roto nada al sirviente ya que Fubuki no quería dañarlo seriamente, si que le había dejado unos moretones en los brazos y los hombros. El adulto hallando a su ama sentada comodamente en el sofa se acerca a ella y le da la bienvenida. - Buenas tardes señorita Fubuki ¿Cómo estas? – Notando que su ama luce un vestido verde oscuro cubierto por un abrigo blanco, botas negras que le llegan al muslo y tiene una cadena decorativa colgando del cuello, - Estoy bien mi leal esclavo, te felicito por llegar a tiempo – - Es que aun me duelen los golpes – La chica mirándolo fijamente responde secamente. - No seas llorón no te golpeé tan fuerte, vamos tráeme algo de comer y que sea rápido – - Enseguida ama – Responde el chico de cabellos negros dirigiéndose a la cocina y tomando unos panes le prepara a Fubuki unos sándwiches rellenos con jamón, queso, lechuga y tomates y sacando de la nevera una jarra con té helado de durazno, pone los sándwiches, la jarra y dos vasos de cristal en una bandeja de plata y la lleva a la sala. Una vez en la sala la pone sobre una gran mesa central de madera de pino y sonriéndole a su ama le dice – La comida esta servida, buen provecho – - Eso fue rápido, los probare a ver como quedaron – Responde la mujer y tomando un sandwiche lo muerde y lo saborea, en cuanto lo deglutio, ella da su veredicto – - Esta delicioso para ser comida rápida, sigue así y te daré un premio – Y toma un largo sorbo de te helado. - Ah que refrescante, hacia un calor terrible cuando luché contra ese estupido kaijin que me encontré – - Tu eres mi heroína – - Lo se mi esclavo, vamos hazme un masaje en los hombros y en la espalda y échame crema – - Como desee mi reina – Responde el sirviente buscando el frasco de crema que esta en un estante de la sala, que siendo de madera de pino tiene varios adornos, algunos libros y alberga una Smarth TV de color negro con una gran pantalla. Fubuki se quita su vestido verde oscuro y el sirviente le aplica la crema en la espalda frotándola con movimientos suaves y circulares. Luego le masajea firmemente los hombros para aliviarle la tensión de un duro día. La chica se relaja sintiendo una gran satisfacción y deja que el sirviente le masajee los hombros por unos minutos. Entonces le dice – No te olvides de mi espalda. El sirviente le amasa firmemente la espalda y hace movimientos circulares desde la espalda superior hasta la zona lumbar durante un buen rato. Fubuki se relaja de lo lindo, diciendo complacida – Tus manos son mágicas – En cuanto su esclavo termina el masaje, Fubuki le ordena. - Esclavo masajeame los pies – El sirviente le retira cuidadosamente las botas negras, percibiendo enseguida el potente aroma de los pies de su ama, que están cubiertos por medias negras y han estado todo el dia encerrado en aquellas botas, además Fubuki no se echa talco ni crema en los pies. El esclavo le acaricia delicadamente los dedos del pie derecho al tiempo que respira su intoxicante aroma que le resulta muy agradable comenzando a excitarse. Fubuki se relaja mientras su sirviente pasa a masajearle la planta del pie derecho y luego le masajea los dedos del pie izquierdo y finalmente la planta de dicho pie. En cuanto su esclavo termina el masaje, ella le dice – Noté por la expresión de tu rostro que eres un pervertido, como hoy te has portado bien te daré tu premio – Poniéndole el pie izquierdo en la cara, le dice burlonamente. - Hoy estuve entrenando y luché duramente – El sirviente viéndose obligado a respirar el potente olor del pie de Fubuki gime débilmente. - Serás mi perro – Le dice Fubuki sonriendo con lujuria. - Te lo agradezco ama, tus pies huelen divino – - ¿En serio?, que cochino eres – Responde la dominante heroína y a continuación le atrapa la nariz con los dedos del pie izquierdo diciendole – Disfruta mi irresistible perfume, riendo al notar que la mirada de su esclavo se torna perdida por la excitación. Fubuki le ordena – No te corras o te castigare – El sirviente sigue respirando el cautivador olor de su ama gimiendo débilmente. Fubuki le suelta la nariz por unos segundos, y extendiendo el otro pie se la atrapa diciendo. - Solo vas a poder correrte pensando en los pies de tu ama pero no vayas a hacerlo todavía – El esclavo gime suavemente tratando de resistirse a lo deliciosamente dominante que es su ama, teniendo ya el pene erecto a través del pantalón. Finalmente la chica le ordena – Sacame las medias. El sirviente obedece al punto y Fubuki las agarra restregándosela en la cara, diciendo – Pensando en ti no me las he cambiado durante dos días – El esclavo gime fuertemente tornándosele de nuevo la mirada perdida y sintiendo que las feromonas de su ama le debilitan la voluntad tornándolo más sumiso hacia ella se siente como en el cielo diciendo – Aaah hueles tan rico ama - Entonces la esper le dice – Ruegame que te deje masturbarte – - Ama te lo suplico dame permiso de masturbarme – - Concedido mi sucio perro pero con una condición – Responde Fubuki mirándolo como a un perro, agregando - No quiero que ensucies la sala con tu corrida, toma mis medias y ve al baño a masturbarte y luego limpia todo el desastre. Si no lo haces te castigare – - Se lo agradezco ama – - Y luego me preparas un postre casero y limpias la sala mientras yo voy a tomar un refrescante baño, ahora ve a satisfacer tus bajos instintos – El sirviente escucha cuidadosamente sus instrucciones y se dirige al baño estando muy feliz porque su ama le ha hecho oler sus pies sudados y le ha dado permiso para masturbarse pensando en ella y además le ha brindado un regalo muy especial, sus medias con su rico y potente olor.