Me quejé un poco, mientras veía a Mismagius crear una ilusión, siendo yo como fantasma, quedé un tanto impresionado con lo realista que era —Te felicito, ve a buscar a Mizuki y enséñale esa ilusión, ha de creérsela, vuélvete invisible —sonreí un poco, Mismagius acató, y se hizo invisible, mimetizándose con el entorno, y dejando como si fuera real la ilusión de mi fantasma, seguido, me escondí bien en unos arbustos—
--Vaya que no puedo evitar ponerme asi jaja--le dije sonriendo a mitsuki mientras caminaba con ella--
Mismagius encontró a Mizuki y Typhlosion, obviamente no la verían, tras hacer una ilusión que la volvía prácticamente invisible, y proyectando una ilusión de un fantasma, yo, precisamente, triste y despidiéndome, a ser verdad, Mismagius mejoró mucho en eso, siendo muy realista su ilusión
--Espero que no te enojes con esto--le dije sonriendo mientras le daba un beso corto en sus labios y segui caminando--
Me sorprendi tras lo que hizo, me sonroje levemente y segui caminando. —tra-tranquilo...no me voy a enojar con eso—le dije sonriendo un poco sonrojada.
--Oye mitsuki...--Me arrepenti ante lo que iba a decir por lo que sonrei un poco--No, mejor olvidalo jaja--
Infle un poco los mofletes, ya me empezo a dar mucha curiosidad lo que me iba a decir. —anda, dime que me ibas a decir—le dije sonriendo mientras me acercaba a el.
Miraba bien escondido desde un arbusto, como Mismagius intentaba llamar la atención de Mizuki, usando una ilusión mía como fantasma, mientras la tipo Fantasma se mantenía oculta, para no ser descubierta —Por favor, mira... —susurré en voz muy, muy baja—
Cuando había empezado a caer aquella lluvia, llamé a mis pokémon para que se resguardaran en sus pokébolas. Pedí a Serperior y Maractus que hicieran lo mismo y que Pidgeotto quedara fuera, ya que en unos momentos nos íbamos a retirar, para continuar entrenando y mejorando como equipo. Así, con ave de larga cabellera me dirigí raudo a un lugar bajo techo; concretamente, los cambiadores. Me despojé del traje de baño y vestí mi ropa habitual, es decir, la camisa blanca, el chalecho oscuro, los jeans negros y unas zapatillas... Comí otro tentempié antes de partir montando en Pidgeotto, rumbo a un destino que me sorprendería.