Miré a Mizuki —Lo que crees tu es falso, yo te amo más —seguí sonriendo, tirándole un poco de agua, a modo de juego—
Escuché a Effy...y me sentí algo incomodo. Odiaba los trajes de baño. No había problema alguno con mi fisico, simplemente tedría problemas hablando con alguien y usando solo una delicada capa de ropa. — Si tengo traje de baño — mentí, y me dirigí al probador. Allí me quité la camisa y los jeans y luego de buscar en mi bolso me puse un short negro que apenas llegaba a mis rodillas, pero era suficiente. Sentí un resplandor, y todos mis pokémon habían salido de su ball. Veían de reojo el parque lleno de hierba y pokémon, y me miraban con grandes pucheros, como si se hubieran puesto de acuerdo para convencerme. Asentí y salieron corriendo hacia el Parque, excepto Empoleon, Linoone y Golbat, este ultimo en mi cabeza. Salí y me senté al lado de Effy.
Sonrei --Esta bien...tu ganas.... --Le dije sonriendo levemente para despues volver a cerrar los ojos por el agua y sonreir maliciosamente
Me metí antes de que intentara empujarme, ya sabía lo que podría hacer, y la tomé de las manos —Creo que fuí más rápido...
-- ¿Eso es lo que crees? --Le pregunte con una sonrisa maliciosa mientras Aerodactyl salia de su pokeball y agarraba a Rojo y empezaba a volar, cuando estaba a una altuta considerada lo solto y lo dejo caer en la piscina y cuando este cayo a la piscina Poliwag salio de debajo del agua y utilizo burbujas en la cara de Rojo por lo que empece a reirme mientras me separaba del borde de la piscina por si acaso
Salí de la piscina, con una mirada furiosa, y una sonrisa malévola —De mí no te salvas... Aerodactyl nos tomó, y al dejarnos a buena altura, nos soltó, en el aire, me acerqué para abrazarla, y protegerla del buen impacto que daría el agua al caer en clavado
Mire a Aerodactyl por lo que sonrei un poco mientras notaba que Rojo me abrazaba para protegerme de la caida --Sabes que si sigues asi el que se mojara mas eres tu ¿Verdad?--Le pregunte sonriendo levemente
—Me da igual.... —susurré, para luego recibir yo de lleno el impacto del agua al caer, por lo que la solté inmediatamente, yéndome al fondo de la piscina, a una velocidad considerable—
Miré a las evoluciones de Eevee que se caminaban por todos lados y eventualmente se acercaban a Effy — ¿los criaste? — pregunté. No creo que haya podido conseguir tantos Eevee. @Nami Roronoa
Note que se fue al fondo de la piscina por lo que me sumergi y abri los ojos para despues empezar a bucear buscando a Rojo --Menos mal que di "clases" de piscina--Pense mientra buscaba a Rojo, hasta que lo encontre y le ayude a salir a la superficie
Me quedé flotando en la superficie, a modo de hacerle pensar que estaba muerto o inconsciente, pero mas lo primero, para retribuir la jugarreta que me hizo, y a la hora de fingir, soy más que bueno...
Saque a Rojo de la piscina y al ver que no hacia nada me preocupe un poco para despues ponerme a pensar en algo --Mmm, Yo no soy socorrista--Murmure mientras miraba a mi alrededor--Y parece que siquiera hay un socorrista--Volvi a murmurar para despues volverme a poner a pensar y sonrei maliciosamente --Quizas con una buena descarga electrica despierte.... --Dije para despues dar un pequeño silbido para llamar a Luxray y este claramente aparecio--Utiliza Chispazo contra Rojo--Le ordene y este asintio
Escuché todo, por lo que como Snorlax a la comida, me levanté en un dos por tres, evitando el ataque por los pelos —Ya me ibas a provocar un paro cardiaco con eso...
El lujo del Gran Parque Gioconda me dejó bastante obnubilado, he de reconocerlo. Sobre todo por el hecho de que toda estaba a disposición de los entrenadores gratuitamente. Al menos es lo que me dijo el empleado que se encargaba de abrir la puerta a los recién llegados, luego de que respondí afirmativamente su pregunta de si yo era entrenador pokémon. Y como para corroborarlo, Serperior y Maractus salieron de sus pokébolas, dichosos de encontrarse en el exterior de los esféricos. Me dieron un par de indicaciones y un folleto que, tras lectura, terminó en un dorado cesto de basura… Wow, sí que era imenso y bonito este lugar. Todos mis pokémon se escaparon de sus pokébolas para salir a correr por el césped del parque (a Scraggy, Magmortar y Chandelure les advertí que este sitio no estaba hecho para entrenar… No fuera cosa de que incendiaran todo, como solía pasar con los árboles de las rutas). Serperior, Maractus, Cottonee y Lapras me acompañaron hasta la zona de la piscina. Adquirí un short de baño negro que me puse en los cambiadores. El resto de mi ropa fue guardada en el bolso, junto a los libros. Me acerqué hasta la piscina corriendo a toda velocidad y salté, haciendo un clavado no muy perfecto, pero pasable. Al emerger otra vez a la superficie, me encontré de frente con el Vaporeon de Effy.
Mire a Rojo y sonrei --Ya sabia yo que estabas fingiendo... --Le dije sonriendo levemente mientras Luxray empezaba a caminar hasta que se tumbo en el suelo
—Ah bueno.... ¿Quieres seguir nadando o qué se yo? A ver quién hace los mejores clavados desde ese trampolín... —señalé el trampolín, situado a mas o menos diez o quince metros por sobre la piscina—
—Sí, estos son mis pequeños —dije, sonriéndole a Flareon, que se había acercado a mí. La tipo fuego saltó y se recostó a mi derecha, donde la acaricié suavemente. Jolteon, por su parte, descansaba cómodamente en la reposera de al lado, y Vaporeon nadaba por el agua hasta que se topó con un chico que estaba de espalda a mí, por lo que no lo reconocí—. Flareon, Jolteon, y la que está allí en el agua es Vaporeon, y los he criado yo a todos...
Mire el trampolin y asenti --Vale, vamos--Le dije sonriendo levemente mientras me levantaba y me dirigia a los trampolines
— Wow — respondí. Algún día conseguiría un Eevee yo también, y tendría un Leafeon. Me lo había prometido. Pude ver a lo lejos a Misuki y a Rojo, charlando animosamente. Sonreí hacia ellos pero permanecí sentado.
Subí al trampolín más alto, a treinta y cinco metros, debía admitir que estaba asustado dado a que le tengo miedo a las alturas, irónico, ya que suelo viajar en Aerodactyl, un escalofrío recorrió mi cuerpo, me puse pálido, estaba congelado del miedo, apenas movía los dedos, con la adrenalina corriendo por mi torrente sanguíneo, tomé una gran bocanada de aire, suspiré, miré al frente y dí un paso —Hora de superar mis límites... —me impulsé y salté, haciendo a la final, un clavado de diez—