--Que bueno, pronto le ganaras--le dije sonriendo a mitsuki mientras mi.corazon latia un poco mas rapido ya que estaba un poco nervioso--
—Si, eso espero..aunque recuerdo que una vez le gane...—susurre esto ultimo con una sonrisa, luego mire a Yair y se lo note un poco nervioso.
Me notaba un poco nervioso ya que pues estaba con mitsuki y al parecer ya.me habia desacostumbrado de estar con.ella --Creo que me desacostumbre a estar contigo jaja--Le dije sonriendo nerviosamente a mitsuki mientras la cargaba--
Me senté en una banca, triste, pensando que tal vez Mizuki no quería estar conmigo —Ah.... Menudo día
Sali de mis pensamiento y vi que Mitsuki se fue con Yair por lo que sonrei un poco y empece a caminar junto a Luxray el cual habia salido de su pokeball una vez que hubiera regresado a Aerodactyl a su pokeball
Miraba al cielo, en lugar de hacer algo, después de todo no tenía ganas de hacer absolutamente nada de nada
--Bueno me refiero a que, ahora que estoy contigo, no recordaba como se sentia estar contigo, y por eso estoy un tanto nervioso...--le dije sonriendo nerviosamente a mitsuki mientras la veia y le daba un beso en su mejilla--
Segui caminando hasta que vi a Rojo por lo que me acerque por su espalda y asome mi cabeza por encima de la suya —Hola Rojo—Le dije sonriendo para despues ponerme bien
Sonreí un poco sonrojado, para luego recordar lo sucedido esta mañana —Debiste vernos a mi y a Lopunny, parecíamos unos traumados
Sonrei un poco y me sente en a su lado hasta que escuche lo que dijo y me entro un poco de curiosidad —Oh, ¿Que te paso?—Le pregunte curiosa a Rojo
Sonrei un.poco sonrojado --Y ahora recuero, lo hermosa que eres--le dije sonriendo a mitsuki mientras la veia--
—Nos enteramos de esas leyendas de Pueblo Lavanda, y pensar que estuve ahí en mi viaje por Kanto, ya sabes...
Me quede pensando un poco hasta a que lo recorde —Ah, si, esa leyenda esta chula—Le dije sonriendo levemente a Rojo
—Umm, pues las que recuerdo es la de un supuesto hombre enterrado vivo en la última planta de la torre Pokémon, y la de una mano blanca... ¿Extraño? Si, y mucho, ¿No has oído hablar de que también existía ahí un gimnasio? Cuenta que el que osara entrar no saldría mas nunca
Sonrei un poco sonrojada. —Jeje, muchas gracias—le dije sonriendo antes de darle otro beso en la mejilla. Los dos pokemon se cansaron de intentar despertar al munchlax, el cual seguía durmiendo tranquilamente.
Mire a Rojo y sonrei —Tranquilo, mi padre tenia un libro con todas las leyendas de la region de Kanto, y de pequeña siempre leia las de pueblo Lavanda—Le dije sonriendo levemente a Rojo
--No hay de que--Le dije sonriendo mientras la veia--Recuerdas aquel nombre que tu dijiste? Yaki?--le dije.sonriendo mientras la veia--
Asentí —Me alegro, me gustan ese tipo de leyendas... —sonreí un poco— Pero te perdiste la cara de miedo que puso Lopunny