Stephanie rápidamente llegó a una ambulancia, que afortunadamente llegó en cuestión de segundos. Me pusieron sobre una camilla, y me metieron en la ambulancia, con mis pokémon y mi madre acompañándome... Como bien sabía, mi familia era bastante conocida en la ciudad; por lo que los auxiliares le fueron hablando en el camino. —¿Qué le currió a Steve, señora Stephanie? —¡Eso quisiera saber! —dijo casi entrando en sollozos—. Pobre de mi niño...
En unos minutos, llegamos a la zona de Urgencias del Hospital Aerosol... Ahi me pusieron oxígeno y me empezaron a hacer un chequeo. Cuando todo estaba listo, el doctor volteó a mirar a mi madre: —Tuvo una hemorragia, señora Stephanie. Debemos hacerle un control; pero no se preocupe, nos dedicaremos a esto de manera intensiva, y trataremos de tener resuelto el caso para un par de horas.
Llegamos al lugar y guarde al pokemon de Acero empezando a caminar hacia el hospital (@Twilightwolf Kyle )
(Mi Greninja lo dedujo (?) Aunque lo de Gold me sirve XD) Según bajé, agarré la muñeca de Alpha. --¡No hay tiempo para caminar Alph!
Mi madre le asintió al doctor y le dio las gracias... Como el tratamiento iba a comenzar, le pidieron que fuera a la sala de espera... —Steve... ¿qué te ha pasado? —pensó.
Sonreí al ver como empezó a correr. Decidí correr también, hasta alcanzarlo. "Espero que esté bien..."
Miré a Alpha. Al principio me preocupé, pero luego me acerqué a él y le di un beso rápido. --Vuelvo rápido. Entré en el hospital rápidamente, y me acerqué al mostrador para preguntar. --¿¡Dónde está Steve!?-- Pregunté casi gritando
Mi madre alcanzó a escuchar ese girto y no aguantó más... La pobre, desconsolada, explotó en llanto. —¡Ay, Dios mío! ¡Steeve! —vociferó destrozada.
Escuché a alguien decir el nombre de mi amigo. No tenía valor de acercarme, pero noté algo en mi cinturón. Spark salió de su ball, y se acercó a la mujer, yo rápidamente me acerqué a mi pokémon, para llevármelo. --¡Lo siento! ¡De veras! ¡Discúlpele!-- le dije a la mujer intentando llevarme a mi pokémon.
Saque a Skarmory para empezar a volar — Dame un segundo— le dije mientras entraba al Hospital y le decia a la enfermera que le entregara una nota a Destiny, claro, se la describi. La nota decia "Destiny, ire a buscar peleas. Cuidate" —Gracias— le agradeci a la enfermera y sali del lugar a omontarme en el Skarmory y salir del lugar
Cuando conseguí que mi pokémon me hiciera caso, decidí salir del hospital, pero antes de salir, una enfermera se acercó a mi con un papel en mano. Primero me preguntó por mi nombre, y al contestarme, me dio el papel. Sin leerlo supe de quién era, y efectivamente era de quién pensaba... --Este chico no se está quieto...-- susurré saliendo del centro hospitalario junto a Spark, el extrañaba que le cogiera en brazos. Lo supe porque me dio unos golpes en la bota. --Lo siento Sparky, pero vas a tener que caminar. Decidí sentarme en un banco cercano, y mi Raichu se sentó a mi lado, para luego tumbarse en mi regazo. Empecé a acariciar el lomo de mi pokémon, y poco a poco me iba quedando dormida.
Mi madre le había dicho a Destiny que no se preocupara, mientras lograba calmarse un poco más. Pasadas unas horas, salió el doctor al pasillo. —¡Doctor!, ¿cómo está Steve? El doctor se quedó mirando unos segundos a mi progenitora, pero luego sonrió. —Acaba de despertar señora Stephanie, todo está muy bien. Mi mamá se cubrió la boca con sus dos manos de la emoción... ¡Ya todo se había solucionado! —¡Que gran noticia1 Muchas gracias doctor...
El doctor le avisó a mi madre que haría unos últimos chequeos antes de darme de alta... Mi mamá leugo de asentir, sintió una gran necesidad de saber que estaba ocurriendo, y aunque existía la posibilidad de esperar a que yo saliera, recordó a la chica del Raichu —Destiny—, tal vez ella podría saber algo... No obstante, apenas se volteó, la vio dormida en una banca, y prefirió no molestarla. Pero en ese momento una idea se le vino a la cabeza. —¿Cómo se llamaba el chico al que le regalé las flores...? ¡Ah, sí!, ¡Ukita! Tal vez el sepa lo ocurrido —pensó la señora que respondía por el nombre de Stephanie. Mi progenitora se dirigió a un teléfono público, esperando a que Ukita respondiera la llamada...
Después de haberme alejado de mis amigos en Ciudad Lienzo, contesté desde dicha ciudad.—¿Hola, quién habla?
—¡Hola, cariño! —exclamó mi madre, Stephanie. Era normal que tratara a gente de su agrado de esa manera—. ¿Has regado las plantas que te regalé el otro día?