Pasarela diseñada en madera y tonos cálidos que conecta entre sí a todas las habitaciones de huéspedes. Conecta con: Habitación Suigetsu Habitación Matsukaze Habitación Asabana Habitación Chikuei Habitación Usugiri Habitación Shizunami Conecta con (por las escaleras): Hall
Mi sonrisa se ensanchó de manera considerable al oír que yo era su elección predilecta, hinchando un poco el pecho para mostrar lo orgulloso que me sentía ante tal honor. Pasó apenas un segundo hasta que dejé salir el aire de golpe, en una risa silenciosa que se quedó a medio camino de también ser un suspiro. Que mostrara tanto desagrado por nuestros compañeros me hizo bastante gracia, no lo iba a negar, y la sonrisa que mantuve fue clara muestra de ello. El profesor nos empezó a llamar no mucho después, y cuál fue mi sorpresa al descubrir que nos había tocado compartir habitación. Me reí con ligereza, recibiendo su palmeo justo cuando me separé de la máquina expendedora, y nos acercamos al profesor para recibir nuestras tarjetas de acceso. Ahí también nos encontramos con nuestro tercer compañero, que resultó ser el castaño con el que almorzamos durante el campamento, y le dediqué una sonrisa animada mientras asentía con la cabeza, emprendiendo la marcha hacia el primer piso. —Let's see! Nuestra habitación es... ¿Asabana? —pregunté con tono algo inseguro, levantando la vista para comprobar las reacciones de los muchachos, y poco después inspeccioné las puertas de las habitaciones, hasta que di con la que creí que era la nuestra—. A ver si he acertado... ¡bingo! After you, misters~ Y, por supuesto, hice una pequeña reverencia, señalando el interior con la mano para indicarles que pasasen primero. Contenido oculto he hecho whooosh para recompensar lo que tardé con el post anterior uwu7
La ilusión de Alethea me sacó una sonrisa, pues algo que me emocionaba de volver a la escuela era que tenía lo del club pendiente. Ante su pregunta asentí con la cabeza, bueno, era un poco estirar la cuerda, ¡pero a mí me valía! Problema de mi madre y de Kakeru, por regalarme las kalimbas. —En realidad empecé hace poco con la kalimba —le contesté, sonriente—. Quería una y me la regalaron antes de las vacaciones, así que he tenido tiempo de practicar. Es un instrumento pequeño en verdad. Una caja de madera con teclas metálicas que se pulsan, no sé si lo habrás visto alguna vez. Con el otro tema, al desviar los tiros a Riamu a la chica se le tiñó el rostro y me dio algo de ternura. Su réplica solo acentuó el sentimiento y me contuve de reír por temor a ofenderla de verdad. Mi situación en general era algo... atípica y yo en sí tampoco era que tuviese un gran sentimiento que me hiciera creer que, ni idea, explotaría. Visto de fuera podía parecer que estaba encaprichada o sencillamente aburrida. No estaba muy segura. Incluso cuando tenía este tipo de reacciones, de alguna forma creía que eran diferentes a las de Riamu. Cuando su amiga le sacó los trapitos al sol me llevé las manos al rostro, cubriéndome la boca por la sorpresa, que por supuesto era fingida. La otra le dijo que no fuese por ahí esparciendo fake news, básicamente, y después tuve que contener la risa. Su dedo acusador me dejó sin opciones y esta vez me reí por lo bajo. Estiré la mano, pesqué su dedo y aproveché el contacto para envolver su mano y luego inclinarme hacia ella. —Puede que sí, puede que no —le dije en un murmuro, como si fuese un secreto. ¿Qué me salvó? Que la llamaran por su llave y luego a mí con Alethea y Miller en el siguiente. Despedí a la muchacha disculpándome por dejarla en ascuas y pronto fue turno mío y de Alethea de reunirnos con Miller para recibir nuestras tarjetas. Su carcajada se contagió a mí ligeramente y esperé a que se pusieran en marcha para ir con ellas. —Al final me pegué un jackpot, kinda. Una compañera de clase y una potencial nueva amiga, ¿debería comprar números de la lotería? A ver, dice... Matsukaze, ¿algo del viento? No, wait. ¡Pinos entre el viento! La tontería rozó el chiste interno, con lo de los árboles, el cielo y todo, así que ya tendría con qué reírme luego. Contenido oculto me las fui trayendo hope u don't mind a
El turno de trabajo en el SPA había sido bastante más relajado de lo que había anticipado, y es que no había tenido mucha complicación aprendiendo la teoría ni demasiado problema haciendo el masaje en cuestión con un cliente de verdad. No sabía si había sido la suerte del principiante, inspiración divina o algún talento oculto, pero lo que sí podía decir era que me sentía orgulloso de mi logro y, lo que era más importante, contento de poder volver a mi cuarto lo más pronto posible. Volví a revisar el tablón de anuncios a mi vuelta, queriendo asegurarme de que la información que tenía era la adecuada, y no dudé en tirarme al futón en cuanto estuve dentro de la habitación. Hice algo de tiempo revisando mis redes sociales, hasta que consideré que había pasado el tiempo suficiente y abrí el chat que tenía con Sasha para mandarle un par de mensajes. Te recojo esta noche a las 19:30 Ponte guapa ;) No pude evitar sonreírme con algo de gracia a releer el texto, divertido ante mi propia tontería, y poco después volví a mi itinerario de redes sociales, perdiendo un poco de tiempo en cada una antes de decidir que ya era suficiente. Me di una ducha rápida, me vestí y salí al pasillo con el pelo todavía algo mojado; caminé hasta la habitación de Sasha y revisé la hora en mi móvil, esperando a que fueran justo las siete y media para tocar un par de veces a su puerta. Contenido oculto Gigi Blanche holi uwu7 outfit
Grande fue mi desolación al llegar a mi habitación y recordar que no teníamos camas, sólo futones enrollados y guardados en los armarios. Ahí se iba mi ilusión de lanzarme de clavado y morir al menos media hora. Me quedé parada en el espacio, me desinflé el pecho y dejé caer los hombros, resignada. Ninguna media jornada debería resultarme tan agotadora, realmente. El bar era bonito, la tarde había sido tranquila y Sienna nos había tratado con liviandad y paciencia. No había ni punto de comparación con el día a día en el club. Navegué el espacio y me derretí en un sillón, cerrando los ojos. Detestaba el poder que le daba. Joey no había hecho nada; nada fuera de lo habitual, quería decir. Aún si me ignoraba y volvía el conflicto invisible a ojos de cualquiera, tenía un talento particular para transmitirme la tensión por debajo de la mesa. Comentarios sutiles, movimientos coordinados, encontronazos aparentemente involuntarios. No podía obviar su presencia, me irritaba oír su voz, y administraba las provocaciones tan, tan a cuentagotas que me empujaba a cuestionarme si no me lo estaría inventando. Ahora ya estaba, ¿no? Ya había pasado, no tenía por qué volver a trabajar con él. Sólo quedaba divertirme y disfrutar. Como invocado por mis propios pensamientos, los mensajes de Kenny llegaron y la sonrisa me estiró los labios más de lo que alguna vez admitiría. Perfect timing. Guapa? Guapa cómo? Necesito más contexto! Tal y como había temido, preguntar no sirvió de nada. El tonto me dio rodeos y me mordí el labio, dispuesta a ducharme y arreglarme con un nuevo chute de energía. Bueno, a ver, ¿de qué tipo de "guapa" estábamos hablando? Sin ánimos de ofenderlo, descartaría que fuera una cena en aquel restaurante fancy que nos habían mostrado primero. ¿Qué otras cosas podían hacerse en la posada de noche? No iríamos a jugar un partido de tenis nocturno, ¿o sí? Sin llegar a los extremos, debía considerar que anduviéramos al aire libre o que realizáramos actividades físicas. La idea me arrancó una risilla, traicionada por mis propios pensamientos, y me decanté por una mezcla de estilo y comodidad... y un conjunto de ropa interior a juego. Una mujer debía estar siempre preparada, ¿no? Estaba terminando de arreglarme el cabello cuando la puerta sonó. Revisé la hora en mi móvil y me mordí el labio, sacudiendo la cabeza. Deslicé el aparato en un bolsillo del pantalón, me eché perfume y acomodé todo lo demás en mi camino hacia la entrada. No verlo de camisa, pantalón y corbata me alivió. Ya que no había disimulado el vistazo que le pegué, le sonreí al encontrar sus ojos y dejé ir parte de mi peso contra la puerta. —Vaya caballero, no sabía que eras tan puntual~ Le di espacio a que respondiera y cerré detrás de mí, inclinándome para dejarle un beso concienzudo en la mejilla. —Aunque te preguntara sospecho que no me dirías adónde vamos, así que me limitaré a seguirte. ¿O me dejas adivinar, quizá? Con pistas, like a game! Contenido oculto La ropita de Sasha: