Conocía de sobra a Fiorella, y tenía clarísimo que, si pasábamos por ahí, iba a saludar a su amigo. La verdad, eso no me molestaba en absoluto lo que sí me sorprendía era haber empezado a llamar a Ishikawa por su nombre… ni yo misma entendía por qué. Como sea, Fiorella prestó atención cuando escuchó los nombres completos de mis compañeros de clase, y después nos despedimos de ellos con una sonrisa. Al llegar donde estaba Mason, otro compañero de clase, me quedé mirando el horizonte sin ninguna razón en particular. Aun así, no se me había pasado por alto la pregunta de la chica rubia… ¿cómo era que se llamaba? ¿Alisha? ¿O no? Recordaba haberla conocido en el campamento, durante la primera actividad de las tiendas de acampar. Decidí dejarlo pasar. En eso, escuché lo que dijo Mason. Fiorella había comentado que esperaba no interrumpieramos su tranquilidad, a lo que él respondió que todavía faltaba mucho para que eso sucediera. Fiore se rió. —Si, en sí ahora que te veo lo sentí como una eternidad —sonrió, para después responder a lo otro que dijo—. Eso es bueno, entonces puedo suponer que eres alguien súper tranquilo y con mucha paciencia, ¿no? —dijo con total naturalidad. —Ese tipo de suposiciones son muy difíciles de hacer, Fiorella. Ella me miró, y noté cómo su sonrisa en poco, apenas desapareció. Era algo que no podía evitar hacer, y eso era… molestarla. —¿Por qué lo dices? —No sé… tal vez porque a veces estamos tranquilos hasta que alguien llega y rompe todo eso. Claro, si sabes controlarte, no pasa nada —miré a Mason—. ¿No lo crees? —mire a mi alrededor—. Por ejemplo, ahora que vamos a trabajar aquí, si llega alguien mientras están en la barra o atendiendo clientes, y te toca justo ese que no sabe pedir bien las cosas, el que te incomoda y justo no les agrada ese tipo de personas… ¿qué harían? Una expresión reflexiva apareció en el rostro de Fiorella. —No lo sé… creo que intentaría mantenerme más tranquila que esa persona. ¿De qué me serviría ponerme igual o peor que el cliente? Sonreí. Tenía razón. Yo, que era más ordenada y controladora que Fiorella, a veces encontraba difícil mantener la calma cuando alguien interrumpía todo lo que ya tenía planeado mientras observaba a mi alrededor, especialmente la barra, escuché la pregunta de Mason. —Muy bien, ha estado todo tranquilo —contesto Fiorella al mirarme—. ¿No? —Sí, súper tranquilo. El viaje fue cansado, pero lo bueno es que logramos descansar un poco —respondí en voz baja. —¿Y a ti? ¿Cómo te fue con tus compañeros de cuarto? ¿Sin inconvenientes?
No hice más que reírme al apunte de Katherin, pues porque llevaba razón, lo que no esperé que se subiera al bote así tan fácil. Una sonrisa divertida me bailó en los labios y se ensanchó ligeramente cuando oí a Hal sumarse. Su amiga no tardó en hacer las presentaciones y yo mantuve mi brazo en el cuerpo de la rubia, pues porque uno no desaprovechaba los regalos divinos ni nada. La dejé jugar con la cadena, ya de paso. Fuera de eso, de pronto teníamos todo un crew. —Nada que no se pueda intentar —murmuré respecto a Skit y solté la risa cuando confesó haber traído su propio stash—. Same to be honest. We can try anyways, for the hell of it. Mi mano se distrajo en las curvas del cuerpo ajeno, nada muy loco, apenas caricias que delineaban su cintura. Obviamente la desvergonzada le preguntó a Mr. Grumpy si iría a visitarlas alguna noche en calidad de amigo de Kathe y luego conectó neuronas. Su pregunta me aflojó una risa algo sonora. —Bueno, quizás un poco nos peleamos, pero porque yo quería que viniera y el amargado se negó —conté dramatizando una gran decepción—. Así que estoy triste y solo porque mi mejor amigo me dejó tirado. Ensanché la sonrisa al escuchar a Fiorella y alcé la mano en un gesto de "Más o menos" cuando preguntó si podía asumir que era alguien tranquilo y de mucha paciencia. Técnicamente lo era, pocas cosas me alteraban en tanto siguieran una aparente armonía, una suerte de línea base. Quizás no fuese paciente y sencillamente me resistiera al cambio tanto de mí mismo como de lo que me rodeaba, llevaba algún tiempo preguntándomelo. Miraba el terrario en el centro de la mesa de casa y veía que allí, dentro de ese cristal, nada cambiaba. El intercambio entre las chicas se me antojó extrañamente tenso y elegí fingir cierta demencia hasta que Adara me habló a mí directamente. Abrí un poco más los ojos y pensé, bueno, en Wickham y como rompía las pelotas. Ahí mi paciencia se había agotado. –Pues sí —convine con simpleza, pues tampoco planeaba arrojar un speech. De repente nos pusimos en preguntas complicadas de customer service y aunque no me apetecía mucho entrar en ese terreno, pues me acordé de ciertas conversaciones con mi madre. Ella tenía mucho tiempo trabajando en este ambiente. —Esa es la base. No subir el tono junto a la persona. Hacerle saber que su molestia es válida, eso sí, y que puedes hacer o intentarás hacer lo posible por ayudarle desde tu experiencia —contesté con tranquilidad—. Claro que a veces hay que cambiar el approach. Hay gente que sencillamente busca molestar. Como fuese, las chicas me contestaron la pregunta que les formulé. Atendí a ellas, asentí casi como reflejo, dedicándoles una nueva sonrisa. —Que nos dejaran descansar luego del almuerzo fue buena idea. Creo que varios nos sentimos como nuevos. —Después respondí la pregunta hacia mí—. Sí, todo bien. Mis compañeros... pues sí, diría que sin inconvenientes. No hablé mucho con ellos de momento.
No había escuchado mal ni nada, pero me impresionó que dijese que había traído sus propias cosas por si salía algo mal -aunque no lo reflejé-, y bueno, recapitulé en mi cabeza lo que había traído en la maleta, que no lo más peligroso en sí sería los colores de los esmaltes para las uñas, la lima, cortacutícula y el removedor. Dios, si lo veía así sonaba o muy aburrida, o muy común. Le preguntó a Alek que si vendría a visitarlos, el no dijo nada en respuesta, pero imaginaba que por gusto propio no iría, ya si le salía algún problema y me necesitaba para una u otra cosa sí, digamos que no era de los que pedía cosas prestadas a desconocidos, así que la única alma presente a las que buscaría sería mi persona, ah, Abby creo que le decía a la otra chica que habría mencionado algunas ocasiones, y... creí pensar que había alguien más pero se me esfumó del cerebro. Mencionó a Tora; me causó gracia que verlo solo podía ser antinatural para nosotros. Por mi parte, había venido a relajarme, claramente, bueno, a trabajar por deber pero ya también me apetecía divertirme un poco, y bueno, Ali parecía ser la mezcla para lo último, así que nada que hacer. —Pobrecito, la soledad es tan mala —ironicé con suavidad, molestándolo por lo que estaba respondiéndole a Ali. Ya luego eché un vistazo alrededor, no sabía si nos darían más indicaciones, nos llevarían a otro lugar o nos dejarían ser libres lo que restaba del día. La verdad era que cualquier opción me vendría bien, aunque tenía algo de sueño, me había medio trasnochado de lo emocionada que estaba por hoy, bah, hubiese dormido más, por lo que bostecé cubriéndome la boca con el dorso de la mano.
El apunte de Kakeru sobre nuestras vacaciones me subió algo de color a las mejillas, pues su tono sonó bastante sugerente y... bueno, no había manera de negar que tenía razón. No pude replicar nada, pues, e intenté disimular mi vergüenza mientras el resto de la conversación se iba desarrollando. Me fui calmado gracias al momento de presentaciones, aunque no mucho después tuve que alzar las cejas en un gesto de sorpresa, cuando Kohaku me dirigió la palabra. —¡Síp! Era un vídeo de la pareja esa que tuvo que comer césped, de hecho —aclaré, tras relajarme al reír con ligereza—. Me lo pediste y dije que te lo mandaría. Luego se me olvidó y me lo volviste a pedir en la escuela. ¡Pero esa vez sí te lo envié! Así que mis deudas contigo están saldadas~ —alegué, levantando las manos con inocencia—. También Thi está en el club de música, así que a veces me habla de ti. ¡Todo bueno, no te preocupes! Giré la cabeza para mirar a Ilana después, a quién parecía haberle despertado la curiosidad con la mención de la mascarada, y negué apenas con la cabeza cuando se disculpó, sonriendo con algo de diversión. >>No es ningún secreto ni nada. Fue una fiesta que Akaisa-san hizo a principio de abril en su casa, con temática de mascarada. Ahí hablé con Ishikawa-san y... ¡conocí a Kouchii! —añadí con una cuota extra de emoción, picándole la mejilla un par de veces por la gracia. Fruncí el rostro en cuanto Kakeru dijo lo de limpiar los baños, completamente disgustada con la idea, y tuve que zarandear la cabeza unas cuantas veces para intentar controlar el escalofrío que me quiso recorrer la espalda. ¿Era esa una posibilidad? ¿Estaba todavía a tiempo de irme? Suspiré, alejando la imagen de mi mente, y procuré prestar atención a las respuestas de los demás. >>¡Yo tampoco quiero limpiar baños, claro! —me quejé, prácticamente al segundo de que Ilana me redirigiera la pregunta—. Y se me da bien actuar, pero ni siquiera yo tengo tantas dotes como para fingir que sé cocinar. Por lo demás... voy a intentar mentalizarme para lo que sea. ¿A qué otro sitio creéis que nos van a llevar?