Ikai

Tema en 'Guerras Genpei' iniciado por Amelie, 22 Enero 2026.

  1.  
    Amelie

    Amelie Game Master

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    Kohaku miró a través de la daga; en Kyogi pudo ver líneas en todo su cuerpo y mientras lo hacía, la mirada con Kyogi se cruzó. Ella sonreía sin mostraar los dientes, lo hacía sin parpadear mientras Kohaku observaba, ella señaló al piso; invitando a que Kohaku observara sus pies. De ellos, las cicatrices se extendían a todos lados. Las paredes, el suelo, el techo. Todas las líneas se encaminaban a ella. Kyogi le guiñó un ojo, jugando con él; dándole todo sin decirle nada. Esa era la confianza que tenía esa simple mujer en aquella pelea.

    Desvió su atención al herrero quién decía algo que a ella le interesó, seguía sonriendo; cómo si escuchara a un montón de niños intentando dar una respuesta en alguna clase particular; aquel hombre le parecía interesante pues comenzaba a tomar el liderazgo entre tal desorden. Recordó a Kuyo, lo peligroso que podrían ser mentes como esa; siguió observando a pesar de que él bajara el volumen a su voz. Era una coraza difícil de romper, debía... obligarlo a salir de su caparazón.

    Mientras Ginko atendía sus heridas; Kyogi desvió su mirada a la de Aoi; una cazadora. Lanzó su kunai revisando el terreno y con ello hizo que Kyogi rompiera la tensión ocular para clavar su vista en el kunai que fue perdiéndose en el suelo como si hubiese caído en brea, siendo absorbido por completo. El miasma atacó a Aoi pero falló el ataque.

    Kyogi miró a Akihito su sonrisa se mantuvo en aquel discurso sobre el ser inútil por morir — Pensé que estaba siendo clara, estoy jugando con ustedes — su voz era burlona; nada en su lenguaje corporal demostró incomodidad u enojo, se le veía entretenida, mirando a todos los presentes, y mirando sus objetos. Posó la mirada en Jinsei mientras Akihito se movía, ladeó un poco su cabeza, curiosa ante lo que estaba a punto de hacer Akihito y cómo Riku le entregaba algo. El impacto al suelo con Jinsei hizo que el suelo se sacudiera un poco y Kyogi empezó a reír —Eso hace cosquillas, para —dijo entre risas mirando a Akihito; otra mente que debería destruir. El fuego salió disparado rápidamente hacia Akihito; impactando con fuerza.

    Akihito recibió el impacto; pero había descubierta algo en el proceso. Todo el lugar era parte de ella, no había rincón seguro, ella sentía todo.

    Kyogi suspiró y actuó un fingido bostezo —Para ser los que ordenan a sus equipos, son muy aburridos ¿Por qué son los líderes? no lo entiendo. —Las llamas de su lanza se expandieron —¿Quién creen que va morir primero aquí? —preguntó empezando a reírse y recorrió a los presentes con la mirada — O tal vez... mejor mutilarlos. Si, eso suena más entretenido. —se burló para después negar y junto a ella generar un guerrero de miasma, descubriendo el rostro. Era Shinko — O mejor empiezo a traer a los muertos fuera de las murallas — el suelo volvió a tragarse a Shinko — ¿O prefieren que les cuente cómo Kato está asesinando a los suyos? —volvió a reírse — Puedo esperar todo lo que quieran, sigan perdiendo el tiempo. Yo tengo todo el tiempo del mundo a mi favor.

    Nekita -36 PV
     
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    Ayeah

    Ayeah Shinobi

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    Aoi

    Observó el kunai hundirse en el suelo y volvió la mirada rápidamente hacia Kyogi a tiempo para esquivar su ataque de miasma.

    Aquello era realmente extraño, ¿le había llegado a hacer daño? Las palabras de la mujer cuando Akihito atacó al suelo dieron a entender que estaba conectada a él de algún modo por lo que, sin pensarlo demasiado, tomó una de sus agujas y decidió probar suerte de nuevo.

    ¿Hasta qué punto estaba conectada con la sala? ¿Podían herirla si herían el suelo?
    ¿Le afectaría el veneno?

    Demasiadas preguntas y un único modo de comprobarlo.

    Con el mayor sigilo que fue capaz de reunir dejó caer aquella aguja suavemente hasta clavarse en el suelo tras impregnarla con bufotoxina.

    Si aquello surtía efecto, no necesitaban salvar distancias para comenzar a atacar.
     
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    Ayeah

    Ayeah Shinobi

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    Slam

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    Acuario
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    Ginko Harutomo

    "Hmm así que está conectada con esta cosa y puede sentir todo..." pensó Ginko, como si el descubrimiento de Akihito le hubiera iluminado una idea en su cabeza. Rápidamente sacó su pipa de opio y la encendió.

    Ginko fumó como nunca lo había hecho en su vida, o tal vez en alguna ocasión sí, pero el punto fue que inhaló la bocanada más grande de humo que sus pulmones le permitieron y aguantando la respiración le dirigió una corta frase a Kyogi —Esto va a hacerte más que cosquillas, perra— acto seguido, se echó al piso y lanzó todo el humo dentro de una de las endijas de lo que supuestamente también era Kyogi.

    La acción es básicamente tirarle humo a Kyogi entre las rendijas para ver si puedo drogarla (?
     
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    Zireael

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    Leo
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    Yuzuki Minami

    Las palabras de Kyogi sobre Rengo me hicieron hervir la sangre, claro, pero contuve el impulso de sencillamente arrojarme sobre ella. Las flechas no lograron nada y el miasma reaccionó de una forma similar al ataque que, salido del mismísimo aire, me había alcanzado mientras Kuroki y Rengo estaban en medio de su conflicto. Esta cosa... ¿Reaccionaba a las emociones de quién?

    El golpe se vio reforzado por el fuego, así que el impacto sobre Ginko fue violento y llegué a pensar que de no ser por el apoyo de Togashi, posiblemente hubiese bastado para acabarlo o dejarlo muy malherido. El arco que le había entregado el hombre también se desbarató, así que con ese iban tres que se rompían frente a mis ojos. Me preocupaba que quedáramos desarmados, ¿qué haríamos entonces?

    Ella no detuvo mi avance, por supuesto, pero no continué. La burla de su parte me importó más bien poco, aunque no iría a quitarle razón en el hecho de que nosotros teníamos el tiempo contado. Uno no podía enojarse mucho por la verdad.

    —No sé yo si quiero meter la mano en la boca de la serpiente porque la serpiente me lo pide —dije como quien no quiere la cosa.

    Ginko pronto se encargó de sus propias heridas y la voz de Ko nos dijo qué era esta mujer, confirmando la sospecha que sus propias palabras habían creado. Afuera de este encierro los nuestros peleaban y si caían serían traídos aquí por ella, justo como había pretendido hacer con Rengo. Luego estuvo lo del arma divina y tuve que cuestionarme cuáles eran nuestras posibilidades de lograr algo, lo que fuese. Una cosa había que reconocerle a Kato también y era que los temas espirituales eran un incordio. Y aquí estaba yo, en medio, porque había elegido serle leal a Takeda y a los míos, porque estaba dispuesta a ir a cualquier lugar por Rengo.

    Mientras esta loca lo llamaba hijo suyo, cuando no era más que su títere.

    La voz de Aki se alzó, su suposición se emparejó con mis pensamientos y recordé a Takano diciéndome que me centrara. Mis ojos se desviaron a Jinsei un momento, mientras ella le hablaba al muchacho. El ataque fue inútil, pero eso fue lo que menos me interesó, vi el fuego dirigirse a Aki y corrí en su dirección, el ataque lo había impactado de lleno. Me apuré a sacudirle las llamas con mi propia ropa y rápidamente busqué revisar su cuerpo, atendiendo a sus heridas tan bien como pude en aquel contexto. En un breve instante que desvié la vista de él, vi cómo Kyogi había traído un cuerpo y al revelar su rostro, reconocí a Shinko. Un escalofrío me corrió por la espalda y me forcé en volver a concentrarme.

    —Lo que hagas de ahora en más —le dije en un murmuro y busqué encontrar sus ojos—, iré detrás de ti.

    Sujeté su rostro con la mano un instante, seria.

    —Eres lo que me queda de Rengo aquí. No pude ir con él al final, pero iré contigo.


    curo a Akihito ofcourse
     
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    Gigi Blanche

    Gigi Blanche Equipo administrativo Game Master

    Piscis
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    Kohaku Ishikawa

    "El miasma... En Shiga, había corrompido a alguien de estas habilidades. Lo uso en exceso."

    Asentí frente a las palabras de Riku, imaginando la situación. No tenía la menor idea si algo de lo que había aprendido los últimos meses servía en este despropósito de escenario, pero si me convencía de ello enloquecería. Necesitaba, al menos, un atisbo de esperanza, de que teníamos las herramientas, por precarias y escasas que resultaran, para hacerle frente a Kyogi, al eclipse y a la Kioto que había creado.

    —Los shugenja de oscuridad que emplean sus habilidades en exceso caen en la corrupción. Sus almas se corrompen. Pero ¿esto...? ¿Qué se supone que es esta mujer ahora? ¿Cómo se supone que nos enfrentemos a algo que desconocemos por completo?

    Desde que ingresamos a la ciudad veníamos peleando e interactuando con el miasma, pero ¿qué información habíamos sacado en claro? Poco y nada. Sus efectos nocivos, claro, y ni una sola pista sobre cómo contrarrestarlo o mitigarlo. La herida de Ginko pareció oscurecerse de una forma parecida a la que vi en el abdomen de Hachi y pasé saliva, preocupado. ¿Estábamos... mezclándonos? Pero ¿qué podíamos hacer al respecto?

    "La Lanza de los Cielos, "Amenonuhoko"."

    Regresé la vista a Kyogi frente a la información conferida por Togashi. Sí, yo también había escuchado esa historia de Mara.

    —El fuego del cual está imbuida, ¿es el poder de Kagatsuchi? La historia cuenta que Izanagi lo cortó en ocho pedazos, esos pedazos formaron volcanes, y de los volcanes nacieron las bestias espirituales de luz y oscuridad: los shijin y los shi tenma. Con estas ocho criaturas vivas, con el mundo en equilibrio y armonía, de las cenizas de Kagatsuchi surgió Kirin. Yo... vi a Kirin en los recuerdos de Kaji Ishikawa, era un remanente del poder de Kagatsuchi.

    Esa lanza era aún más preciosa que los objetos que dejaban los shijin al morir. Clavé mi mirada en Kyogi y alcé la voz:

    —¿Cómo conseguiste esa lanza? —Teñí mi voz con cierta burla calculada—. No te molestaría compartirnos la historia, ¿cierto? Si de todos modos no planeas dejarnos ir.

    Dudaba que cediera a mi petición, pero ¿qué otra cosa podíamos hacer? Recibí la información de Togashi sobre la espada que portaba Akihito, intentando descifrar qué podía significar aquello. ¿El arma le había dado vida al cuerpo de Rengo? ¿Irradiaba luz? El muchacho, entonces, intentó atacar el recinto con todas sus fuerzas, y su descubrimiento pareció alinearse con el mío: la existencia de Kyogi discurría bajo nuestros pies, en las paredes, por los techos, y todo lo que el miasma alcanzara. Ella era este infierno al cual nos habían arrastrado. Sin embargo, poseía una forma física, tangible, frente a nosotros.

    Volví a pensar en las palabras de Mara: "Me está siendo difícil contener mi poder, y por eso sé que los yokai comenzarán a rondar libres". Kato, también, había llamado yokai a Daidoji. A Kuroki lo habían revivido como uno. ¿Quizá... Kyogi nunca había sido humana? ¿Por eso había renacido con este poder absurdo? ¿Era gracias al eclipse y a su naturaleza?

    En cualquier caso, la espada de Akihito parecía ser lo único capaz de generar un verdadero efecto sobre ella. Rápidamente corté mi mano con el filo de la katana y escribí con mi sangre un talismán de protección, y me apresuré hacia el muchacho.

    —No estoy seguro de que funcione, pero tendría que protegerte de yokai y espíritus malignos —expliqué, levemente agitado, asegurándome de guardar el talismán entre sus ropas a buen recaudo; tomé aire y lo miré a los ojos—. Inténtalo, Akihito-san, atácala. Estaremos aquí para cubrirte las espaldas.


    Kohaku crea un talismán de protección oscuro(?) y se lo entrega a Akihito.
     
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    Monpoke

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    Fujiwara no Riku

    Las respuestas salían caro, confirmar las dudas podría serlo más.

    Pero Akihito dio paso a aquello pensamiento y encontrando mucho más rebuscado de lo que estaba creyendo hasta ahora.

    Solo me quedo apretar los dientes en ver el como era impacto por aquel ataque de fuego o el miasma atacaba a Umineko, aunque en esta vez fallaba.

    Un Kunai fue tragado, la katana hizo cosquillas.

    Veía hacia Kyogi, tratando de rastrear a quien o hacia donde miraba... Había algunos aquí que todavía no le echaba el ojo siquiera, juguetes menos entretenidos.

    Yo entre ellos.

    ...

    Ver a Shinko...

    Corte ahí todo pensamiento, llevando mi mente a un blanco obligado. Luche por controlar mi pulso y respiración, realmente, realmente luche por meter toda emoción relacionada bajo tierra.

    Siquiera una reacción física podía permitirme, aunque si controlar cada espasmo fuera como soportar ser golpeado por rocas.

    Estoy jugando con ustedes

    En su lugar, dejé fluir otras emociones que siempre están ahí. Pisoteadas, oprimidas y controladas mayormente, todo a pura voluntad, solo ahora parecía correcto ir levantando de a poco aquel pie.

    Un poco, solo un poco, para seguirle el juego.

    Irrelevante, tendría que volverme eso.

    Creo que reacciona a nuestras emocione.

    ¿Será verdad?

    Me fui acercando ha Togashi, encogido, pareciendo que buscaba consuelo en sus palabras y presencia. "Un arma divina dices, lanza fuego, el piso nos traga...". Pareciera un resumen de lo demostrado, pero por el tono lastimero el cual hablaba desmentia aquello. "Este lugar nos aprisiona...". No estaba resumiendo, estaba relatando todo aquello que nos podía matar. Que temia nos matará.

    Negué fuertemente la cabeza, rechazando todo aquello, retrocediendo tras la espalda de Togashi. Era duda y desesperación.

    "Te ve". Escondido tras él, le susurre, haciendo tanto énfasis posible al decir solo dos palabras. Queriendo trasmitir más que solo eso. "Gana su atención, distrae. Espera. Llama la carga". Un pedido.

    Y ha esas palabras, no tenía que fingir el dolor que me recorrio en ese momento al encargarle aquello.

    Continúe andando entre todos, escondiendo mi figura tras la voz de Kohaku, perdido en mis pasos. Buscando respuestas, orientación.

    ...

    Bruno TDF ¿Te dejo tarea?

    En idea quiero hacer doble post luego de Bruno (pa confirmar su actuar). Pos, por si acaso. :astronauta:
     
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    Bruno TDF

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    Togashi Takemori

    En un momento dado, logró divisar de reojo la caída de un kunai en el espacio de terreno que los separaba de Kyogi. La había arrojado la chica llamada Aoi, con una precisión que la hizo clavarse en el terreno con un letal silencio; de haberse tratado de un objetivo humano, lo habría matado si apuntaba al lugar indicado. Pero no notó una conmoción en el sitio, a diferencia de lo que sucedió con el toque de Jinsei. Casi al mismo tiempo, escuchó la respuesta que Akihito brindaba a una de las dudas de Riku, lo que hizo que se girara hacia el muchacho con una ceja alzada: ¿el miasma reaccionaba a las emociones del grupo… y a las de la propia Kyogi?

    ¿Así de profunda y vital era la conexión del enemigo con el entorno donde estaban?

    Entonces llegó el turno de que Akihito respondiera a su pregunta sobre Jinsei, ante lo cual se mantuvieron en el tema del miasma. Togashi no tenía información sobre el real poder de la katana que había forjado, más allá de que lo sintió al romper a Shi con Jinsei y la luz que curó a Rengo. Así, obtuvo otra pieza de información relevante.

    Su hoja disipaba miasma, aunque con limitaciones.

    Aquello le permitía confiar en su teoría de que la luz de Jinsei podría servir para combatir la oscuridad de aquella shugenja; una hipótesis que había esbozado gracias a la información aportada por Kohaku, quien en ese momento seguía mirando a Kyogi a través de algo que le pareció un arma de hoja negra… Al enfocar al joven con más detenimiento, reparó con asombro que se trataba de una daga de cristal volcánico: sólo conocía la existencia de la de Kaji Ishikawa, ¿era esa misma? No supo qué buscaba al mirar a través de su hoja de vidrio, sólo percibió que Kyogi pareció burlarse de él al señalarse los pies.

    Al mismo tiempo, sintió la mirada de Kyogi encima suyo; la sensación de ser observado por el enemigo no fue precisamente agradable pero, aún así, Togashi le sostuvo la mirada desde la distancia. Se lo vio más interesado que desafiante, ciertamente intrigado.

    Kohaku se acopló a su sospecha sobre la Lanza de los Cielos, revelando para los demás una historia que él también conocía por Mara: los ocho volcanes que surgieron de los restos de Kagatsuchi, y cómo de éstos nacieron los shijin y los shi tenma. Togashi asintió en su dirección, sobre todo en la parte que mencionó al Kirin.

    Tengo la misma sospecha, Kohaku: que esa mujer posee el poder de Kagatsuchi. Presumiblemente lo obtuvo de su Kirin; no sabría decir cómo lo hizo, pero no veo otra fuente de la cual conseguirlo —afirmó, mirando a la susodicha de brazos cruzados; no se mostraba amedrentado ante su mirada ni su siniestra seguridad, pues mantenía su alma templada—. El fuego responde a su voluntad, como un esclavo —sonrió con cierta ironía, con tal de disimular su inquietud: si la teoría de ambos era cierta, entonces se estaban enfrentando al poder de un Dios— Y ésta mujer parece más interesada en jugar que en sentarse a contar una historia. No niego que la historia de esa lanza me intriga de igual forma —admitió, su alma de herrero prevaleciendo incluso en esa situación.

    En ese momento, Akihito anticipó que clavaría a Jinsei en el suelo, a la vez que Riku se acercaba para dejarle un frasco que contenía el poder de Genbu, detalle por el que mostró aún más intriga. Togashi se limitó a asentir para apoyarlos en sus planes, sin desviar su mirada de la mujer…

    Y observó detenidamente.

    El contacto visual se rompió y Togashi siguió la mirada de Kyogi. Ambos miraron hacia el kunai de Aoi, que en ese momento comenzó a hundirse en el suelo, como un navío pereciendo en un implacable mar negro. Y justo en ese momento, el miasma se alzó para atacar a la chica, pero algo pareció fallar en aquella ofensiva…

    La hoja de Jinsei se hundió en el miasma. El suelo bajo sus pies se sacudió con algo más de ahínco, forzándolo a acomodar el cuerpo para no perder el equilibrio. Kyogi, sin embargo, no demostraba ningún indicio de incomodidad. Se burlaba de ellos, muy segura de sí misma, pero dijo algo importante: que aquello le estaba haciendo “cosquillas”. Con esto confirmaban la terrible realidad...


    Todo aquel lugar era Kyogi. Incluso la Kioto de la que fueron arrancados.

    Estaban completamente a su merced.


    Y en ese momento, se produjo el ataque de fuego. Pero no atacó en conjunto con el miasma, como había sucedido con Ginko. Togashi, que tuvo que hacer un esfuerzo para enderezarse, no logró evitar a tiempo que las llamas golpearan a Akihito. Aquel ataque lo había tomado por completo desprevenido, había fallado a su palabra de ser su escudo…

    Se acercó al joven para revisar su estado. Notando las quemaduras en su piel, oscuras en algunos puntos, y tuvo que luchar para no dejarse llevar por un arranque de frustración al no haber podido protegerlo... En ese momento, Kyogi continuó con sus burlas, preguntándoles quién sería el primero en morir o sugiriendo que lo mejor sería mutilarlos, como si aquello se tratara de un juego. Tuvo que hacer acopio de fuerzas para que las llamas de la furia no se encendieran en su interior, pues ésto último le hizo recordar lo que Sayuri le había hecho a Gonsake, o la pérdida de la mano de Yuzuki. Por si fuera poco, la mujer hizo aparecer a un guerrero de miasma que les reveló un rostro que él reconoció: Shinko, el joven al Kirara estaba cuidando en Shizuoka tras sufrir un colapso, y al que había visto junto a Riku en una ocasión; era parte de los Fujiwara.

    Buscó a Riku con la mirada, pero en el proceso notó a Ginko escupiendo humo en una zona específica del suelo, mientras que Aoi también parecía estar experimentando con el terreno. No estuvo plenamente seguro de que sus intentos lograran resultados más marcados que lo sucedido con Jinsei, aún así decidió confiar en la intuición de ambos: después de todo, con el accionar de Akihito parecieron comprender la conexión que el entorno con el enemigo. Mientras tanto, Yuzuki y Kohaku se acercaron a Akihito; una, para tratar sus heridas y el otro, para entregarle un objeto que, según palabras, lo iba a proteger de los yokais y espíritus malignos.

    Togashi asintió ante este último dato y señaló a Jinsei. Lo que dijo a continuación, pudieron escucharlo solamente Akihito, Yuzuki, Kohaku y también Riku, que se acercaba a él con una actitud aparentemente apesadumbrada:

    La hoja de Jinsei está hecha con shirogami pero, más importante que eso… en su aleación hay sangre de yokai: la sangre de Hoshi Harima—explicó—. Él era un yokai hábil y poderoso que nacía en la familia Harima. Con su sangre había creado a Shi, que fue capaz de encerrar a un ser poderoso como Mara, aunque a costa de su sangre. Fue por esa misma sangre que Akihito y yo pudimos liberar al Dios de la Muerte de su encierro en Shi —miró a Kyogi de reojo; nuevamente, ella no podía oírle porque bajaba lo suficiente su voz—. Si es cierto que esa mujer cuenta con el remanente del poder de un Dios, quizá Jinsei nos permita interferir de alguna forma en sus habilidades.

    >>No creo que podamos ganarle —aseguró con gravedad—. Pero quizá consigamos hacerle perder el tiempo del que tanto se jacta. Debemos confiar en los que están fuera de aquí. También en Mara… e incluso en Kuroki; ellos también están tratando de colaborar, ahora mismo.

    Cuando terminó de hablar, oyó las palabras de Riku a sus espaldas.

    “Te ve”

    Asintió. Tenía una sospecha de algo más, pero necesitaba confirmarlo. Dio un paso adelante, colocándose delante de su grupo. Akihito, Yuzuki, Kohaku y Riku vieron su espalda, el azul de su yoroi y su fortaleza. Togashi los miró por sobre su hombro, con gesto solemne y estoico.

    —Como dice Riku, trataré de llamar su atención. Intentaré desarmarla, a ver si con eso impedimos más ataques de fuego —anunció—. Avancen detrás mío, asegúrense de que no les ponga los ojos encima —por último, se enfocó en Akihito—. Pase lo que pase, quédate conmigo. Yo te defenderé —declaró.

    Diciendo esto, Togashi ponía en palabras la estrategia antes conversada: se interpondría frente a cualquier ataque dirigido a Akihito. Esta vez, no le fallaría como su escudo. No le fallaría a Rengo en proteger a su amado.

    Desenvainó a Asahi, una hoja también hecha de shirogami. Así, Togashi fue el primer en recortar, por fin, la distancia que los separaba de Kyogi. Avanzó con paso tranquilo al principio, los cuales lentamente se aceleraron conforme la cercanía se acrecentaba. La obsidiana aún cubría su ojo derecho, pero la llama de la lanza resplandecía ante su mirada, como si no hubiera un cristal oscuro interponiéndose. El resplandor naranja bañó lentamente su rostro, la intensidad de su mirada.

    Togashi miró a la mujer a los ojos.

    —Así que te llamas Kyogi... —dijo; una sonrisa asomó a su labios— Muéstrame tus secretos…

    La hoja de Asahi cruzó el espacio entre ambos, dirigiéndose con velocidad a Amenonuhoko. Buscaba desarmarla.
     
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    Fujiwara no Riku

    Togashi se detenía primero en darnos una pequeña charla sobre la katana de Ahikito y la tarea que va a emplear.

    Guardaba silencio, prefiriendo una comunicación más rápida.

    Para cuando Togashi se fue, dirigiéndose hacía aquella mujer, aproveché el momento.

    No hable como, estando frente Akihito, Yuzuki y Kohaku. En voz baja, intenté trasmitirles mi intención.

    "Espera". Fue al primero (Akihito) y al segundo (Yuzuki) al que le dije eso, extendiendo mi palma para señalar aquella palabras. "Veneno". En esta ocasión levante mi katana y fingi que vertía algo sobre ella, luego termina con la katana señalando al suelo como si quisiera apuñalar.

    Cambie, mirando hacia Ginko y su... Experimentación. "Si hay un efecto...". Volví a repetir el gesto de veneno, aunque esta vez solo la primera parte. Señale a Akihito, Yuzuki. Terminé levantando dos dedos, les señale nuevamente... ustedes dos. Repetí el gesto de veneno. "Romper su concentración". Terminé ellos con un espera.

    Por último le dedique una pregunta a Kohaku. "¿Puedes provocarla?". No especifique el cuando ni ninguna señala, sino que lo haga si puede.

    Me fui alejando de ellos, no sin antes terminar con un espera.

    Me moví alejándome de ellos con la cabeza gacha, intentando aparentar ser menos de lo que era, que aquel momento anterior no sea otro que únicamente me trajo miseria.

    Mi torpe andar me llevo a Umineko, perdido en mirar el suelo acabe teniendo un pequeño choque contra ella.

    Me agarre de su mano, buscando corregir mi equilibrio... Y le dejé algo. "Espera señal. Dispara". Le susurre en una rápida sucesión al pasar a su lado.

    ...

    Con ello... Supongo teníamos algo.

    Togashi partia al ataque, tomando sin rechistar el rol de llamar su atención. Y, quizas, ser si objetivo.

    Lo miré recaído mientras cargaba.. Suspiré, baje los hombros. Totalmente inseguro sobre lo que ponía en marcha.

    No éramos un equipo. Actuando dispersos, cada quién a su propia manera. Un golpe conjunto, esa era mi apuesta.

    Éramos juguetes. Tenía confianza absoluta de resistirnos, de hacer el ridículo con nosotros. No vimos nada y vimos demasiado, si vivimos es porque así lo quiere.

    ¿Qué podía yo hacer contra eso?

    La otra opción... ¿Dejar todo en el chico que manera una katana extraña? No estaba bien, no creo sea correcto.

    Entonces, di pasos hacia adelante. Ni heroico o valiente, solo orri, corri siguiendo a Togashi como si fuera la única opción viable... Con el temor alimentando mis acciones.

    Siguiendo mis palabras anteriores, no fui recorriendo un camino recto frente a ella. Pero si cargue, cargue manteniendo la espalda de Togashi delante y sin detenerme.

    - Le dejo un veneno de Genbu a Aoi

    -Al ataque pues. Riku se manda medio una carrera en zig zag, sin ir recto hacia Kyogi.

    Bruno TDF Ayeah Zireael Nekita

    Yo: :angry-gata:
     
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  11.  
    Monpoke

    Monpoke Absol Barco de extravagancias

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    Riku

    • Ataque= 45 + 21 + 5 (suerte): 71
      Defensa= 22 + 3 (Remedio) +3: 28
      Suerte / Bloqueo


    Nivel 5
    PV= 100/100
    Fuerza= 18
    Protección= 12
    Voluntad= +4 ataque
    Buena reputación= +2 suerte
    Borracho= -2 defensa
    Katana Hinode= +16
    Katana Setsuzoku adaptada= +22 +1 kensei
    3 Kunai
    Escuela= Ganryu
     

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