Long-fic de Pokémon - 30 días para enamorarse

Tema en 'Fanfics de Pokémon' iniciado por Fuzz, 15 Septiembre 2025.

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    Fuzz

    Fuzz Lectora shippera

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    Ahora siii TwT por fin con tiempo de responder los comentarios.
    En primer lugar, muchas gracias por tus comentarios.

    Tenía 3 opciones. La versión kuudere (más instalada en el fanon jaja), la versión tierna y amigable, o la opción más mainstream, amigable y apasionada que muestran en Masters. Bueno, me fui por esa opción.

    Por Masters jajaja Leaf tiene un Venusaur en Masters.

    Jajaja sii. Era la idea de este capítulo.

    Yo también creo. Calem es todo serio para los combates.

    Y gracias por leer TwT.

    ...

    Y siento que lo minimo que se merece. Y sí y todo son pareja. Esa sí que debe tener la paciencia de una santa.

    Jajaja ya bastaaaa.

    Y disfrutando como quedó "en visto".

    Gracias TwT me anima a seguir escribiendo.
    Muchas gracias.
     
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  2. Threadmarks: Capítulo 10: Provócale celos
     
    Fuzz

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    30 días para enamorarse
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    Amistad
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    Palabras:
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    Capítulo 10: Provócale celos.


    A la mañana siguiente, Serena estaba sentada bajo un árbol, con la brisa agitando suavemente las hojas. Tenía su libro en las manos: 30 días para enamorarse. Había llegado a la siguiente lección:

    “Paso 6: Provócale celos.”

    Serena ladeó la cabeza y comenzó a leer en voz baja:

    —“Un toque de celos es una excelente forma de recordarle cuánto te necesita. El temor a perderte activa una reacción emocional poderosa: cuando percibe que otros ven lo que él aún no ha conquistado, despertará su instinto competitivo y su deseo por retenerte.”

    Frunció el ceño, concentrada, y asintió para sí.

    —Tiene sentido… los chicos son competitivos… Ash es competitivo —murmuró, recordando cuántas veces lo había visto desafiar a otros sin dudarlo.

    Dejó el libro a un lado y se abrazó las piernas, sonriendo con emoción.

    —Solo tengo que hacerle sentir que alguien más me ve como algo más que… solo una amiga.

    El asunto era cómo. ¿Con quién?

    Entonces la respuesta le llegó como un destello.

    Calem.

    Claro que sí. Calem cumplía con todos los requisitos: era su mejor amigo, amable, leal, alguien que la valoraba de forma honesta y, por qué no decirlo, también era objetivamente atractivo. A veces era un estúpido engreído, pero eso era lo de menos. Y lo mejor: Ash no lo conocía en persona, aunque había escuchado hablar de él.

    Recordó que Calem todavía tenía esos boletos de avión que habían ganado tiempo atrás, en un torneo en Passio. No le costaría nada… solo tenía que pedirle el favor. No tendría que hacer nada más que estar aquí. La sola idea bastaría para que Ash sienta un poquito de miedo a perderla.

    Serena sonrió, orgullosa de su plan. Total, era inofensivo, ¿no? Además, tenía curiosidad sobre cómo Ash reaccionaría. Y si el libro lo decía… había que intentarlo.

    ----------------------------------------------------------------------------​

    Serena se paseaba de un lado a otro en la habitación de huéspedes en casa de Delia, con el teléfono en mano, esperando que la llamada se conectara.

    —Vamos… contesta… contesta…

    Finalmente, Calem respondió la videollamada. Su imagen apareció tranquila como siempre, desde el otro lado de la pantalla.

    —Allô?

    —¡Calem! —Serena se acercó tanto a la pantalla que casi la golpea— Necesito que vengas a Kanto.

    Calem la miró, alzando una ceja con expresión seria.

    —Ah. No.

    Serena se quedó en blanco.

    —¿Eh? ¡¿Cómo que no?! Ni siquiera he explicado para qué es.

    —No hace falta. Si tu plan empieza con “necesito que vengas a Kanto”, sé perfectamente que es una de tus ideas para provocar celos. ¿Me equivoco?

    Serena abrió los labios para protestar, pero los cerró enseguida. Su cara lo dijo todo.

    Calem rodó los ojos y suspiró.

    —Ajá. Era eso. —Volvió a mirarla, firme— Y Serena… no. No me voy a prestar para eso y, francamente, te irá igual de mal conmigo al lado. No naciste para ese tipo de juego.

    —¡¿Pero qué clase de amigo eres?! —protestó, inflando las mejillas.

    Calem suspiró y la miró con una expresión menos comprensiva de lo habitual.

    —El que no te deja hacer estupideces. Bonne chance.

    Y colgó.

    Serena apretó los labios, tiró el teléfono sobre la cama y se dejó caer con un gruñido.

    —Tonto niño mimado. No te necesito —refunfuñó.

    Resopló y se quedó mirando la ventana. Tenía que intentarlo de alguna manera. De hecho, de todos los pasos, creía que ese era uno de los más confiables. Era éxito seguro. Pero si no podía contar con Calem, tenía que pensar en otra cosa.

    Quizás podría ser Brock. Era muy fácil de impresionar y con un par de ojitos coquetos podría…

    Arrugó la expresión y sacudió la cabeza.

    “Ay no… ¡ni loca me atrevo!” Se sonrojó solo de imaginarlo.

    Y menos se atrevería con Tracey o con Gary. Además, con la última opción se vería horrible. Ni muerta se pone linda para un hombre ocupado.

    Pero entonces, una idea se abrió paso.

    Se había puesto celosa de Misty antes de conocerla porque todo el mundo la mencionaba. Siempre era Misty, la amiga de Ash, la más cercana, la que mejor lo conocía… ¡la tenía hecha una bola de inseguridad! Incluso antes de conocerla en persona.

    Su rostro se volvió pensativo.

    “¿Y si hago lo mismo? No necesito que Calem esté aquí. Solo tengo que hablar de Calem.”

    Sintió una pequeña emoción en el pecho. No tenía nada que perder.

    Era una opción inocente, factible y de poco riesgo. Además, no estaría mintiendo en absoluto. Ella y Calem sí eran unidos, sí tenían esa complicidad, esa telepatía que se construye con años de confianza.

    Calem era una opción real y creíble.

    ----------------------------------------------------------------------------​

    Serena se acomodó junto a Ash bajo el árbol. Pikachu se había quedado más lejos, buscando un lugar bajo el solcito para relajarse. Serena respiró hondo y sonrió. Era su oportunidad.

    —¿Sabes? —empezó ella, jugueteando con una ramita— Estaba recordando a Calem.

    Ash ladeó la cabeza.

    —¿Calem? ¿Tu amigo de Kalos?

    —Sí —asintió, con una sonrisa calculada— Siempre fue increíble. El mejor entrenador de nuestro grupo. Fuerte, divertido… y atractivo.

    Ash soltó una risita.

    —¿Atractivo, eh?

    —Bueno… —Serena hizo como que lo pensaba— Yo… también creo que tiene su encanto —añadió con tono algo sugerente, observando a Ash de reojo, esperando alguna señal.

    Ash asintió con naturalidad.

    —Si tú lo dices.

    Serena frunció un poco los labios. ¿Nada? ¿Ni un gesto? ¡Hasta ser denso tiene sus límites!

    Pero no se rindió.

    —De hecho —continuó, arrastrando un poco la voz—mi mamá lo adora. Siempre me dice que sería el chico perfecto para mí. Y en Kalos… más de una vez nuestros amigos decían que hacíamos buena pareja.

    Ash sonrió, divertido.

    —Vaya. Eso suena algo incómodo.

    Ella resopló por dentro, pero siguió con supuesta naturalidad.

    —Para nada. Yo diría que… tenemos esa conexión especial. Calem sabe leerme con solo mirarme. Sabe cómo sacarme de un mal momento. Cómo motivarme. Cómo hacerme reír cuando estoy a punto de rendirme.

    Ash se quedó pensativo, demasiado callado. Serena sintió un pequeño triunfo asomarse.

    “¡Lo logré! ¡Cayó!”

    Pero entonces Ash habló, mirando el cielo de Pueblo Paleta con una sonrisa tranquila.

    —Me alegra mucho que tengas amigos así.

    Serena lo miró, desconcertada.

    —¿Eh?

    Ash sonrió, con expresión genuina.

    —Todos deberíamos tener a personas así en la vida.

    Serena tragó saliva. No era la reacción que esperaba.

    —Eh, sí. supongo— dijo ella, tratando de descifrar la intención de su novio.

    Él se llevó las manos detrás de la nuca con una expresión relajada.

    —La verdad… mientras hablabas, no podía dejar de pensar en mis amigos de Kanto.

    Serena entrecerró los ojos, exhalando con un dejo de fastidio que Ash no notó.

    —¿En Misty? — dijo con expresión cansada, levantando una ceja y mirándolo de reojo.

    Ash asintió, sin darse cuenta del tono.

    —Uhum.

    Y luego, como notando lo que había dicho, se rascó la nuca, nervioso y puso ambas manos al frente de forma defensiva, y empezó a explicarse.

    —O sea, no pienses nada raro, ¿sí? Debe ser como lo que tienes tú con Calem. Solo… esa confianza. Ya sabes… Esa cosa de saber que siempre puedes contar con él.

    Serena quedó mirándolo con los labios ligeramente abiertos y una expresión de incredulidad y desconcierto, que no disfrazó.

    —¿Y de verdad piensas que está bien tener a alguien así? O sea… ¿No te… molesta?

    Ash no notó el desconcierto de su novia ni la leve exasperación en su voz. De hecho, se quedó pensativo un momento y luego respondió negando con la cabeza, con una sonrisa.

    —No puede estar mal algo que te hace bien ¿No crees?

    Serena iba a protestar, pero no pudo. De hecho, se quedó sin palabras.

    Ya no tenía más cartas para provocar nada. Ash no se había puesto celoso de Calem. Era casi lo contrario, como si le estuviera dando el espacio para tener a Calem.

    El silencio se instaló.

    “No puede estar mal… algo que te hace bien.” Se repitió en su mente, como un eco que la obligaba a detenerse un momento.

    Estaba confundida. Súper confundida.

    Serena se apoyó contra el tronco, abrazando sus piernas. El viento tibio traía el aroma de las hojas y el pasto. Ash, sentado a su lado, miró hacia el cielo entre las ramas.

    Serena estaba contrariada. No sabía qué pensar, ni menos en qué decir. Por suerte fue él quien rompió el silencio.

    —Ahora que estamos en confianza… ¿Puedo confesarte algo?

    Serena tragó saliva, sin dejar de mirarlo.

    —Cla…claro.

    Ash volvió a mirar el cielo, con una sonrisa honesta y tranquila.

    —Durante estos viajes he conocido a muy buenos amigos —empezó Ash— Entrenadores, coordinadores, campeones… pero hay algo con Brock y Misty que… hace que nuestra amistad sea algo especial.

    Serena lo observó, en silencio.

    Ash sonrió.

    —Brock es como un hermano mayor para mí. Con él puedo hablar de cosas que no puedo contarle a nadie. Cosas de chicos —se rio— En especial esas dudas que uno no anda diciendo en voz alta.

    Serena tragó saliva. Jamás había imaginado que Ash pensara en esas cosas. Ash estaba siendo honesto, real, incluso vulnerable con ella. Nunca lo había visto así.

    —Brock tiene cinco años más que yo —siguió Ash, moviendo la hebilla del cierre de la sudadera con los dedos —pero siempre está pendiente, como lo haría un… papá. Y no sé —rió bajito—Sin él, creo que habría cometido muchas más tonterías de las que ya hice.

    Ash suspiró y miró hacia Serena.

    —No sé qué habría sido de mí sin ese tipo.

    Serena se quedó callada. Respiró hondo… y por primera vez, se atrevió. No había querido hacerlo antes porque le tenía terror a la respuesta. Pero ahora necesitaba saberlo. Ash, como nunca, se estaba abriendo de verdad y mostrando algo que estaba atesorando en su corazón.

    —¿Y Misty? —preguntó, en voz baja, casi temerosa.

    Ash desvió ligeramente la mirada, sonriendo.

    —Misty es otra historia.

    Se quedó pensando un momento antes de continuar.

    —Es mi mejor amiga. Fue mi primera compañera de viaje, pero más que eso… es como… —buscó las palabras, frotándose la nuca— como ese alguien que te conoce incluso cuando no quieres que lo haga. Que sabe cuándo estás mintiendo. Que no se cree tus excusas y te obliga a lidiar con… lo que sea que te esté pasando. Misty no me deja esconderme.

    Ash rió.

    Ella escuchó en silencio. Empezó a bajar sus defensas sin siquiera darse cuenta, porque realmente quería… escuchar.

    —A veces me saca de quicio. Me grita, me reta, se burla… pero también es la persona que más veces me ha salvado. Y… cuando estoy pasando por un mal momento, ella sabe perfectamente como levantarme, aunque sea a patadas.

    Serena esbozó una sonrisa de forma involuntaria.

    —No es perfecta. Es impulsiva, orgullosa, y se le va la mano cuando se enoja. Pero también es fuerte, valiente, y aunque le cuesta decir lo que siente, lo demuestra con lo que hace. No te lo dice, pero se queda a tu lado cuando quizás nadie más lo haría.

    Serena bajó la mirada.

    Misty había sido ese nombre del que preferiría no escuchar nada. Pero ahora, al escuchar a Ash, no sonaba a una amenaza. Sonaba a una persona de verdad. Y Serena entendió, sin que nadie tuviera que decírselo, que Misty era alguien muy importante para Ash, no su enemiga.

    Ash suspiró.

    —Así que sí… Kanto es mi casa. Pero ellos… —miró hacia el horizonte, con una sonrisa tranquila— ellos son mi hogar.

    El viento seguía moviendo suavemente las ramas. Ash se había quedado mirando al cielo, pero Serena no apartaba los ojos de él.

    Y entonces lo notó.

    Ese brillo.

    Esa alegría honesta en los ojos de Ash cuando hablaba de sus amigos.

    Y Serena sintió una pequeña incomodidad en la garganta, pero no de dolor ni celos, era… algo más.

    Había considerado seriamente que, si su plan de treinta días funcionaba, le pediría a Ash que se alejara de Misty. Que terminara con esa amistad, ya que para eso estaba ella, para llenar ese lugar.

    Y ahora entendía… que eso no era culpa de Misty, ni de Ash. Era su inseguridad. Su miedo.

    Y entonces vino la culpa.

    La culpa por haber detestado esa amistad. Por haber odiado ese cebo dichoso que Ash no le quería prestar (y que ahora entendía un poco el por qué). Por haberse sentido amenazada con esa complicidad de ellos, por haber pensado hostilmente sobre ella sólo por tener esa confianza y naturalidad que ella misma aun no lograba tener con él.

    Porque ahora entendía.

    Entendía por qué Ash protegía esa amistad. Por qué nadie, ni siquiera ella, tenía derecho a cuestionarla. Porque Misty era parte de ese pequeño universo donde él podía ser él mismo, sin expectativas, sin títulos, sin presiones.

    Y se le encogió un poco la garganta.

    Porque Ash jamás le recriminaría a ella por Calem. Jamás la señalaría por las llamadas hasta pasada la medianoche, por los cumplidos coquetos disfrazados de broma, por sonreír tontamente ante un mensaje suyo. No le reprocharía tener ese lugar seguro.

    Serena bajó la mirada, abrazando sus piernas.

    Y entonces habló.

    Más para sí que para Ash.

    —Creo que… te entiendo —susurró— Creo que… eso es lo que me pasa con Calem.

    Ash la miró, sin interrumpirla.

    —Es como… —Serena respiró hondo— No sé qué haría sin él. Siempre ha estado. Cuando me he sentido perdida, cuando no sé quién soy, cuando siento que no valgo lo suficiente… él ha sido el que me recuerda quién soy.

    Sonrió con nostalgia.

    —Calem me conoce como nadie. Sabe cuándo estoy fingiendo. Sabe cuándo quiero llorar y no lo hago. Sabe cómo hacerme reír aunque no tenga ganas. Y sí… —rió bajito— sabe cuándo ponerme los pies en la tierra, incluso con su ironía y sarcasmo.

    Ash sonrió suavemente.

    Serena tragó saliva y se permitió ser honesta. Abrir su corazón como Ash lo había hecho con ella.

    —Si te soy sincera… creo que… él me hace mejor persona. Porque es el único que me obliga a mirar hacia adelante cuando quiero quedarme estancada. Porque… nunca me ha dejado caer. Y porque… nunca espera que sea perfecta… aunque muchas veces ni yo misma soporte mis imperfecciones.

    Se quedó callada, dejando que el viento se llevara un poco de su vergüenza.

    Ash sonrió, tranquilo.

    —Entonces supongo que… tú y yo sí tenemos eso en común —dijo—Es genial, ¿sabes? Tener amigos así.

    Serena lo miró de soslayo, sonrojada.

    Ash se echó hacia atrás, cruzando las manos tras la cabeza.

    —A veces creo que, aunque uno conozca a un millón de personas, hay solo un par que se vuelven como… ese lugar seguro.

    Serena sonrió, con un nudo dulce en el pecho.

    —Sí… —susurró.

    Calem, Shauna, Tierno, Trevor… su hogar. Ash tenía razón. Su corazón volvía una y otra vez a ellos, en especial Calem.

    Cerró los ojos un momento, y se abrió un poco más.

    —Mi hogar… me hace pensar en mis amigos de Kalos y…—Se acomodó un mechón detrás de la oreja, sonriendo para sí — No me malinterpretes. No es que Bonnie y Clemond no sean mis amigos. Los quiero un montón, pero cuando pienso en hogar… Calem, Shauna, Tierno y Trevor, o sea mi grupo de amigos, son los que vienen a mi mente.

    —¡Descuida! Me pasa parecido con mis amigos. Tengo amigos que quiero muchísimo en varias regiones. —rascó su nuca con una sonrisa y añadió— Bueno, aquí con Tracey, Gary y Goh también tenemos nuestro grupo de amigos, pero…

    —Pero es diferente ¿verdad?

    Completó Serena, y él respondió asintiendo con energía.

    Después de un segundo él se acomodó mejor en el respaldo y se volteó a ella, interesado.

    —¿Y cómo fue que terminaron siendo amigos todos ustedes?

    La mirada de Serena se iluminó con esa pregunta.

    —Todo fue así. Un día en Luminalia apareció un Gengar super grande y violento.

    —¿Un gigamax?

    —No, era un Pokémon… ¿cómo se llaman estos…? ¡alfa! Lo peor es que había megaevolucionado solo.

    Ash asintió, escuchando con atención el resto de la historia.

    —Estábamos con Shauna y Calem en la ciudad cuando ocurrió todo eso. El asunto es que, en medio del caos, nos encontramos con Tierno y Trevor y entonces trabajamos juntos para calmar el Pokémon. No te niego, tenía un poco de miedo, pero trabajamos súper bien en equipo. Y cuando todo se calmó, Tierno insistió en que teníamos que seguir viéndonos.

    Serena se volteó a Ash, relajada de verdad como no lo hacía en mucho tiempo.

    —Y desde ese entonces no hemos dejado de vernos. Incluso hicimos una especie de viaje los cinco por Kalos hace dos años. Son mi pequeña familia caótica y sé que nada sería lo mismo sin ellos.

    Ash sonrió.

    —Apuesto a que tienes un montón de anécdotas con ellos.

    Serena le devolvió la sonrisa, auténtica.

    —¿Quieres escuchar algunas?

    ----------------------------------------------------------------------------​

    Esa noche, el cuarto de huéspedes estaba en silencio. La única luz provenía de la lámpara de velador junto a la cama y del resplandor suave de la luna colándose por la ventana.

    Serena se quedó sentada en la orilla de la cama, abrazando una almohada contra el pecho, mientras su mirada se perdía en las luces titilantes de Pueblo Paleta a lo lejos.

    Suspiró.

    Había sido una tarde extraña. No salió como esperaba… pero, de algún modo, le había hecho bien. Su intento de manipular y provocarle celos a Ash terminó siendo un fracaso, pero un fracaso hermoso. Nunca se había sentido tan en confianza con Ash, tan cómoda y relajada. Y Ash se veía muy cómodo y auténtico. Ambos habían abierto su corazón… y se había sentido muy bien.

    Pero no sólo eso.

    Después de esa conversación, se dio cuenta lo mucho que valoraba a sus amigos.

    Esa pequeña pandilla.

    Sonrió al recordar la vez que se cambiaron a escondidas de sala de cine porque la película era horrible. O cuando hicieron una competencia para decir la cosa más absurda solo para hacer reír a Shauna después de ella fallara en una presentación. O aquella tarde en la que se apretaron todos en la estrecha habitación de la clínica para acompañarla cuando su mamá enfermó. O la vez que Calem se aisló tras perder el título de Campeón de Kalos y, sin pedir permiso, todos invadieron su casa y se quedaron ahí.

    Serena suspiró con una sonrisa.

    —No puede estar mal algo que te hace bien…

    Sin darse cuenta, sus pensamientos volaron hacia Calem.

    Recordó tantas veces en que él había estado cuando nadie más lo estuvo. Cuando eran niños y se lastimó intentando montar un Rhyhorn, negándose a llorar mientras los otros se reían, y él se plantó frente a ella para defenderla. Cuando se peleó con Shauna por una tontería infantil y él fue el único que se sentó con ella bajo la lluvia, porque ella estaba demasiado enojada para entrar. O aquella vez, en Passio, cuando dudó de sí misma antes de su primera presentación… y él, con solo mirarla, le dijo todo.

    Sonrió.

    “Se siente bien… tener a alguien así.”

    Recordó su sonrisa burlona, su tono despreocupado, las bromas a medianoche. Cómo sabía cuándo dejarla en paz y cuándo insistir. Cómo, a veces, cuando ella estaba triste y creía ocultarlo bien, él simplemente decía: “¿Vamos por helado?” Y la sacaba de ahí.

    Pensó que… si Ash fuera como Calem… todo sería tan fácil.

    Se detuvo en seco.

    Abrió los ojos y se sonrojó levemente, sacudiendo la cabeza.

    —¿Qué estoy pensando…? —susurró, llevándose una mano a las mejillas.

    No. No ¡NO!

    Ese no era el plan.

    Calem era su amigo. Su mejor amigo.

    Ash era su novio.

    Era Ash a quien quería enamorar. Era Ash quien debía verla como alguien insustituible.

    No debía perder el foco.

    Se abrazó con más fuerza a la almohada y obligó a su mirada a caer sobre el libro abierto, lleno de notas y marcas: 30 días para enamorarse.

    Justo entonces, el teléfono vibró.

    El corazón se le aceleró. Lo tomó casi de un salto, y durante un segundo ese pensamiento traicionero cruzó su mente.

    ¿Calem?

    Desbloqueó la pantalla.

    Era una publicidad.

    “Inscríbete en la prestigiosa Academia Uva en Paldea. Descubre tu talento, haz amigos, vive la aventura de tu vida.”

    Cerró los ojos y suspiró, resignada.

    Casi le dio risa de sí misma.

    Se dejó caer de espaldas en la cama, dejando el teléfono sobre el pecho.

    —Enfócate, Serena… —se dijo en voz baja— Esto es por Ash. Por lo que quiero con él. No por otra cosa.

    Pero en algún rincón de su pecho, el eco de una sonrisa burlona y una mirada segura seguía dando vueltas.

    Esa noche le costó más de lo normal concentrarse para escribir en su diario.

    ----------------------------------------------------------------------------
    Diario de Serena — Día 20

    Hoy… fue extraño.

    Intenté provocarle celos a Ash.

    Hablé de Calem, de mi vínculo con él, de cómo mi mamá lo adora, de cómo todos dicen que hacemos buena pareja… y no funcionó. No se puso incómodo, no se enojó, no intentó competir. Solo… sonrió.

    Y me dijo que le alegraba que tuviera a alguien así en mi vida. Que todos deberíamos tener a una persona que sea hogar, que él tiene a Brock, a Misty… y que me entendía.

    Pensé que iba a odiarlo. Que iba a odiar escuchar cómo él hablaba de Misty.

    Pero… no sé, hoy no sentí eso.

    Lo vi. Vi lo mucho que la valora, que la respeta.

    Y me di cuenta de que yo… hago lo mismo con Calem.

    No sé qué haría sin él. Sin sus mensajes, sus bromas, sin sus regaños cuando meto la pata, sin sus chistes tontos cuando tengo un mal día.

    Hoy entendí que Calem me hace mejor persona. Y me asustó un poco, porque por un segundo… solo un segundo… pensé que si Ash fuera como Calem… todo sería más fácil.

    No sé qué me pasa, quizá estoy cansada. Solo sé que ahora entiendo por qué no puedo alejar a Ash de Misty, y quizá debería dejar de temerle a eso.

    Porque yo tampoco me alejaría de Calem.

    Creo que necesito dormir.


    ----------------------------------------------------------------------------​

    Mensaje entrante — Calem

    [23:13]

    Calem: ¿Estás enojada conmigo?

    Serena: ¿Por no venir a Kanto a ayudarme a hacer una estupidez monumental?

    Serena: Un poco.

    Calem: Lo sabía.

    Serena: Pero se me pasó. Ash no mordió el anzuelo. No se puso celoso. Ni un poquito. Quedé (᨟ ͜● ᨟)

    Calem: Como te dije: no naciste para esos juegos, Ma Chérie. (-_-)

    Serena: No me llames así. (。>\\<)

    Calem: ¿Por qué no?

    Serena: Porque me derrite, idiota. (,,>﹏<,,)

    Un par de segundos de silencio.

    Luego, otro mensaje.

    Calem: Sabes que siempre voy a estar para ti, ¿cierto? Aunque sea a la distancia.

    Serena: (˶ᵔ ᵕ ᵔ˶) ♡♡

    Serena: Lo sé. Y hoy… lo valoré de verdad. Más de lo que pensé que lo haría.

    Calem: Siempre lo supe.

    Serena sonrió, recostada en la cama, con el teléfono entre las manos y el corazón un poco menos apretado.

    Y sin pensarlo demasiado, escribió:

    Serena: Bonne nuit, Calem. Je t’adore. (。- .•)-♡

    Calem: Bonne nuit, Ma Chérie. (◡‿◡)

    Serena miró ese último mensaje un momento más largo de lo que debería.

    Luego apagó la pantalla y se quedó en la oscuridad, con el teléfono contra el pecho y una pregunta que no quería hacerse dando vueltas en su cabeza.




    Gracias por leer :chick:
     
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    Asael Martinez

    Asael Martinez Persona Imperativa

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    Cada vez... tu manera de redactar la historia. Esta evolucionando, recuerdo cuando lei el primer capitulo, un inicio caótico y rápido, por decirlo de algún modo. El contexto era simple, Serena va a conquistar a Ash. Asi sin mas jaja.

    Pero ahora miro este ultimo, es demasiado el cambio, tenemos a dos personajes que estan compartiendo momentos, por ser amigos y por... una pequeña promesa que se hicieron, el "fingir" ser pareja. Es mas que evidente que conforme vayan pasqndo el tiempo juntos se iban a conocer mas de lo que creían.

    Momentos tensos, aburridos, tristes, decepcionantes, incómodos, pero tambien momentos de paz, tranquilidad, felicidad y diversión. Pues de los personajes de los que hablamos son Ash y Serena...

    Por un lado tenemos a nuestro protagonista favorito, lleno de esa energia e impulsividad abriéndose por primera vez frente a la chica que esta loca por el, hablando de sus mas sinceros sentimientos hacia lo que el considera su hogar. Empezando con Brook, quien en verdad aprecio mucho la amistad que tienen, pues como lo menciona Ash, se podría considerar un hermano mayor.

    Es aqui cuando mi mente me llevó a la lejana temporada de Diamante y Perla, en su despedida.
    "Adiós Brook, Doctor Pokemon"
    "Adiós Ash, Maestro Pokemon"

    Me sentí como Serena. Un nudo en la garganta, esos dos si que eran como hermanos y una figura paterna para Ash.

    Luego pasamos a hablar de Misty. Casa vez que mencionaba que ella sabia todo de el, aunque intentase ocultarlo, las veces que lo hacia volver en si, las peleas, todo me vino a la mente los capitulos donde a pesar de tener discusiones o puntos de vista distintos, se preocupaban por el bienestar del otro.

    Pocas personas existen asi, incluso en la vida real, por lo que el hecho de que un fanfic haga que sienta que es auténtico todo esto, solo habla bien de como escribes este tipo de cosas, en verdad te felicito. Hasta llegué a sentir empatia con Ash, pues habia cosas que solo los verdaderos amigos entienden.

    Ahora vamos con Serena, no quisiera decirlo pero lo hare porque tengo la confianza de plasmar lo que quiero decir... Me duele verla asi, tan insegura, tan perdida en sus pensamientos, cuando se dio cuenta que ella estaba viendo de mala manera todo lo que le estaba pasando, pensé "Se esta dando cuenta que no pertenece ahi" ¿Fue un error haber viajado a Kanto? No, para nada, pero en definitiva obtendría un resultado completamente diferente al que esperaba.

    Podría decirse que vino buscando cobre y encontró Oro, aunque ella queria el cobre.

    Aun con todo lo que dije, cuando recordó su hogar en Kalos, con sus amigos, mas me decia a mi mismo "Ve con ellos Serena, ahi esta tu hogar" Era demasiado el pésame que tenia con ella, no seria un fracaso si regresaba sin el chico que ama.

    Luego vino... Calem, se que es de los mejores personajes en esta historia, de hecho esta siendo mi favorito pero... no quita el hecho de que sienta que el pobre aun esta una burbuja, asi como Misty y Ash son el uno para el otro, sabemos que por lo menos Ash no la ve como pareja (de momento xD) Misty si siente algo por el pero no lo dice.

    Calem y Serena son el uno para el otro solo que ninguno de los dos se ha dado cuenta...

    HASTA AHORA.

    Ver a Serena pensando en Calem y Ash, mezclandolos, si Ash fuera como Calem o si este último tuviera la apariencia de Ash? Jajaja no puedo dejar de imaginar lo que ella estaba pensando en ese momento.

    Poco a poco se esta dando cuenta que tal vez, solo tal vez... le gusta un poco.

    Pero en fin, todo esto se irá resolviendo, estas cocinando algo que huele demasiado bien, hiciste que se me generarán lágrimas nostálgica y algo tristes pero para bien. Pues es algo que todos pasamos, en valorar las amistades que tenemos.

    Vas demasiado bien sigue asi :D

    Salu2!!!
     
    Última edición: 13 Diciembre 2025
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    J.Nathan Spears

    J.Nathan Spears Adicto Comentarista Top

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    Desde que leí el título, me dije “Esta weá va a salir maaaaaal” (y... bueno, salió mal, pero no MAAAAAL MAAAAAL como en el episodio del anzuelo)

    Para comenzar, Calem haciendo de adivino. Supo desde ya que la idea era provocarle celos a Ash

    Me pregunto si él habrá leído ese libro en el que Serena se apoya taaaaanto.

    Y déjame mencionar que aquí

    Aunque fuera con ánimo de broma, debo decir “NAAAAAAH, YA TE PUSISTE MAMONA”. Ella me hace eso a mí y yo te juro que, como mínimo, no soy tan amable como fue Calem.

    Y bueno, ella descubriría a posteriori que a Ash simplemente no se le sacan celos xD.

    Me gusta mucho esta frase que tira… es para la inmortalidad

    Y es que… ¡ES VERDAD! TODOS necesitamos a alguien así. Mientras más, mejor. Es parte de nuestras necesidades espirituales.

    Y la secuela perfecta pa’ esa frase...

    Oficialmente el nivel de celos en Ash es de -9000 xD.

    Por cierto, pequeño nitpicking

    En lugar de “Super confundida” preferiría que se usase algo un poco más diferente... quizás con una alegoría. “Como si me hubieran pegado con diez Supersónicos a la vez”. Pero bueno, cosas mías no mas.

    Oh, y me alegra ver que defines la diferencia de edad entre Ash y Brock. 5 años son... entonces, si Ash con suerte tiene 18 ahí... Brock tiene 23 o quizás 24.

    No está mal.

    Oh, cuando Ash se pone a describir a Misty, pues...

    Hasta que le pones un Caterpie en la cara xD. Jajajaja. Pero sí, es buen descriptivo para la Sirena de Kanto.

    También agradezco un poco de lore para el grupito de amigos de Serena. ¿Te basaste en el Manga, de casualidad? Ah, y que sea Tierno el “puente” que insista “Debemos seguir viéndonos”... tiene todo el sentido, supongo.

    Al menos sé que está buena la refe al Calem del Manga cuando éste pierde su título de campeón xD. Se aísla y luego todos... ¡A INVADIR EL FUERTE!

    8-) Fuck yeah.

    Más adelante...

    ¡Jajajaja! ¡Qué buena forma de hacer el emote del payaso! xD

    Como dijo alguien hace un tiempo en esta misma discusión: YAAAAAA CÁSENSE xD.

    Oh, y qué curioso que ella lleve la cuenta del día en que van... el 20. Pero no mencionó nada de los “diez pasos”. Hmmm...

    ...

    Bueeeeno, me puse al día nuevamente. Re cursi todo, pero bien bonito... sobre todo para leer por las mañanas (trabajo en la tarde. Menos mal xD)

    ¡A ver con qué nos sorprendes en el siguiente episodio! ¡Mucho ánimo!
     
    Última edición: 16 Diciembre 2025
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    Fuzz

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    Gracias siempre por dejar sus comentarios TwT

    Ayy. Mil gracias. Esta escena en verdad quise reflejar eso. Yo tengo esas dos clases de amigos.

    Esa amiga increíble que te conoce más de lo que a uno le gustaría. Esa persona que pueden pasar meses sin hablarse (porque somos adultas, cada una con sus respectivas responsabilidades) y cuando nos volvemos a ver, es como si no hubiera pasado ni un solo día.

    Y también tengo ese caótico grupo de amigos. Esos que están contigo en todas. Finalmente en este cap por eso quise incluir al grupito de Serena (que traje del juego), al pensar en esos amigos que estuvieron conmigo y se colaron a la mala en mi ceremonia de titulación, esos amigos que me acompañaron cuando mi hermano estuvo grave en el hospital, hasta que todo se calmó. Esos con los que las idas al cine y las bromas internas eran parte de la dinámica... Finalmente, los que siempre están ahí.

    Wow. Me da gusto que también lo veas así TwT. Era la idea, aunque no pensé que lo valoraras de la misma manera que yo.

    Gracias, ese precisamente era el objetivo de este capítulo. Y quizás me atrevería a decir que este cap... es como el corazón del fanfic. Al menos refleja lo que he querido transmitir... ¡Pero no nos adelantemos! Quedan todavía varios pasos más y aún no nos acercamos a lo importante <3

    Gracias por apoyo <3

    ---

    LOL jajaja me encanta.

    Bueno... quizás sí. En el anime he visto al menos 3 veces celoso a Ash, pero en mi headcanon, para poner celoso a Ash hay que exponerlo a algo en que sienta que puede perder un lugar que le "corresponde a él". Por eso no se podía poner celoso de Calem, porque era consciente que ese espacio no le pertenecía.
    Peeero... si fuera algo que él siente que es SU lugar, ahí podríamos ver a un Ash celoso. (inserte emoji ojitos)

    Me encanta <3 Reconozco que para este cap (y el que viene) estuve suuper floja con las comparaciones. Vamos a tratar de corregirlo.


    Verdad ¡Vamos a ponerle ansiedad en el capítulo siguiente! (*Empieza a echar una pisca de ansiedad en el caldero y...* UPS!! *se desfonda el frasco y se derrama* DDDD: aah... ummm. Bueno... este. Sigamos! ñ_ñ eehehe)


    TwT Calem solecito.

    Gracias por leer!!
     
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  6. Threadmarks: Capítulo 11: Haz que te vea como su salvación
     
    Fuzz

    Fuzz Lectora shippera

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    30 días para enamorarse
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    Palabras:
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    Capítulo 11: Has que te vea como su salvación



    Cuando despertó ese día tenía el teléfono al lado de la almohada. Había olvidado conectarlo al cargador y ya no le quedaba casi batería.

    Miró los primeros rayos de sol colarse por la ventana y una sonrisa apareció en sus labios.

    Se sentía contenta. La conversación del día anterior con Ash aún le revoloteaba en el pecho. Había sido tan… sincera, tan cercana. Como si de pronto se hubiera quitado un peso de encima. Claro, no había tenido el resultado que esperaba, pero en cierto modo, el intento de celarlo había terminado por acercarlos aún más.

    Tomó el teléfono entre sus manos, lo enchufó al cargador y vio la pantalla de inicio. Eran las 8:10 de la mañana, martes, soleado… y llevaba 21 días en Pueblo Palet…

    ¡¿Ya habían pasado 21 días?!

    O sea ¿Sólo le quedaban 9 días?

    “Bueno, no hay que perder la calma” pensó para sí.

    De todos modos, había avanzado rápidamente en los pasos de su libro. Ash era su novio y habían logrado conocerse un poco más y ser más unidos en esos días. Sí, eso era bueno…

    Pero… avance como pareja… ¡su estimación era cercana a cero!

    Ash no se había ruborizado, ni tomado la mano de forma romántica, ni le había declarado su amor… ¡Ni hablar de un beso o algo!

    Se agarró la cabeza con ambas manos y entonces Sylveon se acercó a su lado y puso la cabecita en su regazo para ser acariciado.

    Se detuvo y miró a su Pokémon.

    Era como si le estuviera diciendo que todo estaría bien. Y si lo pensaba bien, tenía un montón de cosas buenas por las que agradecer en esos últimos días.

    Sí. Todo iba a estar bien. Tenía solo tres pasos pendientes y 9 días. Iba a lograrlo, sólo tenía que tomárselo en serio y asegurarse de que los pasos siguientes fueran un éxito.

    Se acomodó un poco mejor y tomó el libro de la mesita de noche. Abrió el libro por la página marcada y continuó leyendo.

    —Paso 7 —leyó en voz baja—Haz que te vea como su salvación.

    Se detuvo.

    Frunció el ceño y bajó un poco el libro.

    —En situaciones de peligro, el instinto protector y el lazo afectivo se disparan. Si te conviertes en la persona que lo salva o lo protege en un momento crítico, su cerebro empezará a asociarte con seguridad, consuelo y amor. A mayor intensidad del peligro, mayor efecto.

    Serena ladeó la cabeza, pensativa.

    —Tiene sentido… —susurró.

    Recordó aquel día en el campamento de verano, años atrás. Ash, apareciendo entre los árboles, tendiéndole la mano cuando ella estaba perdida y llorando. Eso la había marcado para siempre.

    Sonrió, abrazando el libro.

    —Fue ese momento… —murmuró.

    Suspiró, y su expresión se tornó preocupada.

    Sólo que…

    “¡¿Y de qué peligro lo voy a salvar aquí?!”

    ¡Si estaba en Pueblo Paleta! El lugar más pacífico, aburrido y predecible de todo Kanto. Probablemente, lo más emocionante era cuando algún Tauros de la zona se metían al huerto de Delia a comerse las zanahorias.

    —¡Ugh! —miró a Sylveon, como si pudiera ayudarle— ¿Cómo se supone que lo salve de una situación de peligro aquí?

    Se cubrió la cara con las manos.

    Quedaban sólo nueve días, y al parecer estaba funcionando.

    “Sí, él confía en mí. Sí, se ha abierto más que nunca. Nunca habíamos sido tan cercanos. Pero aún no me ha dicho nada romántico, ni se ha sonrojado, ni me ha mirado como en las películas románticas.”

    Cerró la tapa del libro de golpe.

    —Si no hay una situación de peligro, tendré que crear una situación de peligro.

    Cuanto más lo pensaba, más lógica le parecía. Algo controlado, inofensivo. Ash creería estar en apuros, ella lo salvaría, y ¡listo! Éxito garantizado.

    Pero su Pokémon no parecía convencido y gruñó suavemente, expresando su desacuerdo.

    —No te preocupes, lo tendré todo calculado. Sin riesgos reales.

    Sylveon seguía algo inquieta, se acercó al teléfono y lo empujó con su naricita. El mensaje era claro, su Pokémon quería que llamara a Calem.

    Serena tomó el teléfono y lo miró unos segundos. Quizá Calem tendría alguna idea brillante. Pero entonces se detuvo y dejó el teléfono donde estaba.

    —No —murmuró— Seguro va a tratar de hacerme entrar en razón.

    Si iba a hacer eso, tendría que hacerlo sola. Discretamente. Sin que nadie sospeche.

    Sylveon inclinó ligeramente la cabeza hacia adelante, dejando salir un gruñido largo que parecía un suspiro.

    Serena se puso de pie, alisándose el pantalón del pijama con manos, de forma decidida.

    —El reloj está corriendo, Serena —se dijo con determinación— El reloj está corriendo.

    Y con ese convencimiento, se alejó rumbo al cobertizo del jardín, repitiéndose para sí que eso era necesario.

    ----------------------------------------------------------------------------​

    Diario de Serena — Día 21

    Sólo quedan nueve días. El tiempo se me acaba y todavía me quedan tres pasos del libro más.

    Este es el paso 7: haz que te vea como su salvación.

    Ya tengo todo planeado, nadie lo puede saber, ni siquiera Calem.

    Le dije a Brock que hiciéramos un picnic mañana cerca del puente, el resto te lo contaré después.

    Tengo que irme.

    Deséame suerte <3

    ----------------------------------------------------------------------------​


    El sol de la tarde se filtraba entre las ramas de los árboles del bosque, y el sonido del agua del río acompañaba a los amigos como una melodía cálida.

    Los Pokémon descansaban en la hierba, y una leve brisa agitaba las hojas de los arbustos cercanos.

    Serena se encontraba sentada sobre una manta, disimulando su nerviosismo mientras Brock repartía bocadillos caseros a los Pokémon.

    —Son fáciles de hacer —explicaba Brock, dejando caer unos en la mano de Pikachu, que los comió feliz— La clave está en usar ingredientes frescos.

    Serena asentía, con una sonrisa tensa, mientras miraba de reojo hacia el viejo puente de madera que cruzaba el río.

    Lo había dejado todo preparado.

    Había sido difícil. La dichosa tabla pesaba como un demonio, pero logró aflojarla lo suficiente para que se soltara justo cuando alguien pasara sobre ella. Más bien, cuando Ash pasara sobre ella.

    Lo tenía todo bajo control. Todo perfectamente calculado. Una pequeña caída, su mano tendida a tiempo, un rescate heroico, y Ash la vería como su salvadora.

    Era Perfecto.

    Finalmente, Serena vio su oportunidad cuando Brock se levantó con una pequeña cubeta en la mano.

    —Voy a buscar un poco de agua a la orilla.

    Serena asintió y vio como Brock se alejaba y bajaba hacia el río, acompañado de Marshtomp y su Ditto.

    ¡Era ahora o nunca!

    Se aclaró la garganta y miró a Ash, que estaba tendido sobre la manta, jugando a quitarle a Pikachu una de las golosinas que tenía.

    —Oye, Ash… —dijo ella, fingiendo normalidad— Vi unas bayas Zanama justo al otro lado del puente. Sylveon las adora… ¿podrías traerme unas pocas?

    Ash se incorporó enseguida, con esa energía entusiasta tan suya.

    —¡Claro! No hay problema.

    Dejó la mochila a un lado y cruzó hacia el puente con paso despreocupado.

    Sylveon vio a Ash alejarse y lo siguió con la mirada, mientras Serena disimulaba tomando de su botella, pero mirándolo de soslayo en todo momento.

    Serena contuvo el aliento.

    Tres, dos, uno…

    Clack.

    La tabla cedió de golpe. Ash se tambaleó.

    —¡Whoa…!

    Serena salió disparada hacia él.

    —¡Ash! ¡Voy por ti!

    Pero en su apuro, su vestido se enredó con una rama sobresaliente de un arbusto y quedó atorada.

    —¡Agh!

    ¡Eso no estaba en el plan!

    Mientras ella trataba de soltarse, Ash quedó colgando de un brazo sobre el río, su pie atrapado por algo.

    —¡Serena! ¡Un poco de ayuda!

    Gritó él, haciendo el mayor esfuerzo por mantener el agarre.

    Sylveon gimió bajito mirando la escena, pero sin intervenir, y Pikachu corrió lo más rápido que pudo hasta quedar al borde, donde su entrenador trataba de sostenerse, observando con la desesperación de quien no puede hacer nada para ayudar.

    —¡Ya voy! ¡Resiste un poco más! —gritó Serena luchando con la rama que la sujetaba— ¡Ay, maldita sea!

    Pikachu gimoteaba desde el borde, moviéndose de un lado a otro asustado por Ash.

    Brock, al escuchar el alboroto, alzó su vista y vio a Ash colgando desde el puente.

    —¡Ash!

    Y entonces dejó tiradas las cosas en la orilla y subió de regreso lo más rápido que pudo en dirección a ellos.

    Serena finalmente logró soltarse de la rama y corrió hasta el puente, estirando la mano hacia Ash, que apenas lograba sostenerse.

    —¡Toma mi mano!

    Ash se sujetó de inmediato de su mano, pero algo tiraba de él con fuerza.

    —¡Mi pie… está atascado! ¡Hay una cuerda o algo!

    Serena intentó tirar de él, pero no tenía fuerza suficiente.

    Miró hacia abajo y se le heló la sangre al ver la gruesa cuerda que, enredada accidentalmente en su tobillo, sujetaba la pesada tabla que debía haber caído al río.

    “No. No, no, no… ¡NO!”

    El terror empezó a apoderarse de ella, eso no estaba en sus planes.

    ¡Al cuerno el plan!

    —¡Brock! —gritó desesperada— ¡Ayuda, por favor!

    Ash se resbaló un poco más de su agarre, soltando un grito ahogado.

    —¡Ash! —gimió Serena—. ¡Aguanta!

    —¡No… puedo!

    Pikachu estaba desesperado, tratando inútilmente de ayudar.

    —¡Pika-pi, Pika-pi!

    Y entonces no lo pudo seguir sosteniendo y la mano de Ash se deslizó entre la suya.

    —¡ASH!

    Ash sólo alcanzó a cerrar los ojos antes de caer al río, hundiéndose rápidamente.

    Bajo el agua, trató de soltarse la cuerda del tobillo, pero estaba muy apretada. El aire se le acababa y sólo podía confiar en que sus amigos lo sacaran.

    Serena miró con desesperación la superficie del agua y Ash, que no emergía. El terror se apoderó de ella, paralizándola.

    —¡Ash! ¡ASH!

    Apenas llegó Brock echó un vistazo rápido, evaluando la situación en segundos.

    Esto estaba mal. Ninguno de sus Pokémon podía sacarlos de eso en ese momento. Entonces fue corriendo a la mochila de Ash, desparramando las cosas en el proceso, hasta que encontró lo que buscaba.

    —¡Floatzel, ve!

    Gritó él, al lanzar la Pokéball.

    El Pokémon se materializó con un destello, observando confundido la situación.

    —¡Floatzel! —ordenó Brock—. ¡Ash cayó al río! ¡Corta la cuerda usando Cuchillada, rápido!

    Floatzel asintió y saltó al agua con destreza, sumergiéndose. Unos segundos pasaron, que para Serena y Pikachu eran eternos.

    Serena sentía que el corazón le latía tan fuerte que apenas podía respirar.

    “Esto no debía pasar. Esto era un plan inofensivo. Esto no podía estar pasando.”

    Brock tensó la mandíbula.

    Ambos vieron un destello plateado bajo el agua.

    Y entonces Floatzel salió, llevando a Ash a flote en su espalda.

    —¡Ash! —gritó Serena, rompiéndosele la voz.

    Pikachu corrió de inmediato a la orilla, gimoteando.

    Y Brock lanzó otra Pokéball de Ash.

    —¡Meganium, sal!

    De su Pokéball emergió el Pokémon planta, que al ver la situación también se puso alerta.

    —¡Meganium, látigo cepa, sácalo de ahí!

    Las lianas sujetaron a Ash por debajo de los brazos y lo llevaron a la orilla, empapado, inerte, sin abrir los ojos.

    Brock se arrodilló junto a él.

    —¡Ash! ¡Amigo! ¡No me hagas esto!

    Serena cayó de rodillas junto a él, las lágrimas ya desbordadas.

    —¡Ash! ¡Por favor…! ¡Perdón, perdón!

    Pikachu se acurrucó contra su pecho.

    Brock puso ambas manos sobre sus hombros, sacudiéndolo suavemente.

    —¡Vamos, amigo! No me obligues a hacer algo de lo que tú y yo nos vamos a avergonzar el resto de nuestras vidas.

    Fueron unos segundos larguísimos, hasta que entonces, Ash tosió. Varias veces y abrió los ojos con dificultad.

    —Ack… ¿Y ahora… qué pasó?

    —¡Ash! —Exclamó Serena, con lágrimas en los ojos.

    Brock suspiró aliviado.

    —Nada grave, amigo. Solo casi te mueres por… novena vez.

    —¡Pika-pi! — Pikachu aliviado y se acurrucó en su cuello.

    Ash parpadeó, confundido, y sonrió débilmente, acariciando la cabecita de Pikachu.

    —Estoy bien, Pikachu. — Luego se dirigió a los demás — Gracias por salvarme, chicos.

    Serena seguía junto a él, temblando, sin poder decir una palabra. La culpa le oprimía el pecho como una piedra. Y Sylveon a su lado la miraba de soslayo, pero no decía nada.

    Serena no podía apartar la mirada de Ash.

    Lo veía ahí, respirando con dificultad, empapado y pálido, pero vivo.

    Vivo gracias a Arceus. Gracias a Brock. Gracias a Floatzel. Gracias a Meganium.

    Y no gracias a ella.

    Un nudo le apretaba la garganta. Las lágrimas se agolparon sin pedir permiso y empezó a temblar. Le costaba contener el llanto.

    “Dios… pude haberlo matado.”

    Si Brock no hubiera estado, si no hubiera reaccionado tan rápido… si Floatzel no hubiera estado en esa mochila…

    Habrían estado lamentando una tragedia.

    El miedo, la culpa y la angustia explotaron dentro de ella. Se cubrió la cara con las manos y un sollozo se le escapó.

    Ash, aún medio aturdido, se incorporó un poco al verla.

    —Oye, Serena… —su voz sonó ronca— No, no llores. Estoy bien.

    Serena negó con la cabeza, intentando contener el temblor de su cuerpo.

    —Es… es mi culpa… yo… —tragó saliva, incapaz de mirarlo— Yo te pedí que… que sacaras esas bayas.

    No tuvo coraje para decirle la verdad.

    No podía decirle que todo había sido su idea, que ella había movido esa tabla, que había planeado un accidente estúpido para poder rescatarlo de forma heroica y cumplir así el paso de su libro de conquista.

    Ash sonrió débilmente y negó con la cabeza, mirándola de forma cálida.

    —Claro que no es tu culpa. ¿Cómo ibas a saber que había una tabla suelta? Fue un accidente.

    Brock se acercó y puso una mano firme en su hombro.

    —De verdad, Serena. Fuiste tú la primera en reaccionar. Si no hubieras corrido y pedido ayuda, habría tenido que hacerle reanimación a Ash de una forma… no muy heterosexual.

    Ash abrió los ojos como platos y puso una expresión de horror.

    —Ack… en ese caso, mejor me dejas morir, Brock.

    Brock soltó una carcajada. Serena no pudo evitarlo. Una pequeña y débil sonrisa se le escapó entre lágrimas.

    El ambiente se alivió. Los tres empezaron a reírse despacio, como en esas situaciones en las que no queda más remedio que reírse del desastre una vez que todo pasó.

    Brock se puso de pie y miró el puente.

    —Será mejor que arreglemos esa tabla antes de que alguien más se caiga ahí.

    Ash asintió.

    Serena los miró a los dos. Su corazón aún palpitaba con fuerza, pero empezaba a calmarse. No había accidente que lamentar. Ash estaba bien. Y por suerte… jamás sabrían la verdad.

    Pero ella sí.

    Y esa culpa… no iba a quitarse tan fácil.

    ----------------------------------------------------------------------------​

    La noche había caído sobre Pueblo Paleta. La brisa fresca movía apenas las cortinas de la habitación de Serena. Ella estaba sentada en la cama, abrazando sus piernas, con la mirada perdida en la pantalla negra de su teléfono.

    No había tenido fuerzas de llamar a Calem. Ni de contarle nada.

    ¿Cómo iba a contarle que casi termina matando a Ash?

    El teléfono vibró, y su nombre apareció en la pantalla. Serena dudó, pero contestó.

    Allô? —la voz de Calem sonó tranquila, como siempre, pero con un leve matiz de preocupación.

    Serena intentó sonar normal.

    —Ca…Calem…

    Calem no se tragó ese tono tembloroso ni medio segundo.

    —¿Todo bien? Me preocupé porque no me has dicho nada en más de 24 hrs.

    Serena tragó saliva y su labio inferior tembló.

    —Calem… —su voz se quebró.

    Hasta que ella explotó en llanto.

    —¿Serena…? Serena ¿Qué paso?

    La voz de Calem sonó urgente, preocupada.

    —¡Casi lo mato, Calem! —gimió— ¡Casi lo mato de verdad! ¡Era una tontería, una cosa inofensiva y… se cayó al río y… y se quedó bajo el agua y… si Brock no hubiera estado…!

    Las palabras se atropellaban entre sollozos. Calem bajó el tono de su voz, volviéndose cálida y suave.

    —Shh… eh, tranquila. A ver… respira. No te entiendo si me hablas así.

    Serena se tapó la cara.

    —Se suponía que en este paso… Yo tenía que salvarlo de una situación peligrosa. ¡Y no había ninguna! Y yo… Dios, Calem… dejé suelta la tabla del puente para que se cayera —dijo entre sollozos— no sé qué habría hecho si… si le hubiera pasado algo.

    Hubo un silencio breve, y entonces la voz de Calem, tan calmada y fiel a sí misma, respondió de la única manera que podía reaccionar en un caso así.

    —Bueno… supongo que oficialmente puedes marcar “dejar una impresión imborrable” de tu lista. Porque mira que no todos intentan asesinar a su crush para enamorarlo. Eso es amor hardcore, Serena.

    Serena, entre risas y lágrimas, se limpió la cara con la manga.

    —Eres un imbécil…

    Calem soltó una risita desde el otro lado.

    —Lo sé. Pero hey, recuerda —añadió, bajando la voz a un tono cómplice—si algún día terminas matando a Ash de verdad… cuenta conmigo para la coartada perfecta. Deshacernos del cuerpo, inventar una historia creíble… nadie lo sabrá jamás.

    Serena soltó una risita amarga y tapó su boca para no despertar a Sylveon.

    —¡Calem! ¡Eres horrible!

    —Pero funcional —dijo con tono satisfecho— Como amigo, soy una joya.

    —Sí… una joya ilegal de contrabando

    —Y que no se consigue en cualquier parte.

    Serena negó con la cabeza, sintiendo el corazón un poquito más ligero. Se limpió las lágrimas que le quedaban con el dorso de la mano y se dejó caer en la cama, mirando al techo, con una sonrisa agradecida.

    —No sé qué haría sin ti.

    —Morirte de la vergüenza sola. Y llorar abrazada a tu almohada. Créeme, sería una imagen patética.

    Serena se rió otra vez.

    —Ya cállate, mente criminal

    —Hazme callar, asesina en potencia.

    Con una risita, siguieron hablando por los siguientes minutos hasta que ya Serena se había calmado completamente. Sí. Había sido todo muy intenso, pero gracias a Calem y su humor negro, ya estaba mucho mejor.

    Cuando colgaron, Serena dejó el teléfono en la mesita de noche. La culpa seguía ahí, pesada como un Golem, pero ya no la aplastaba tanto.

    Calem siempre sabía cómo hacerla reír, incluso en sus peores momentos. Era su cómplice y su salvavidas en medio de toda esta locura.

    ----------------------------------------------------------------------------​

    Diario de Serena — Día 22

    Jamás, JAMÁS, debí intentar forzar el paso 7.

    Era una pésima idea desde el principio y… casi mato a Ash.

    Literal.

    Casi.

    Muerto.

    Si Brock no hubiera estado ahí, yo… no sé qué habría pasado. Y todavía siento un nudo en el pecho al pensarlo.

    Lo peor es que ni siquiera tuve el valor de confesar la verdad. Me limité a llorar y a decir que era mi culpa por pedirle esas bayas.

    Pero, en medio de todo eso, me di cuenta de otra cosa.

    Que si accidentalmente llegara a cometer un asesinato pasional y medio torpe… Calem me ayudaría a esconder el cuerpo.

    Obvio, es broma (… creo.)

    Lo cierto es que hoy fue un completo fracaso T_T

    Y aunque la conversación con Calem me hizo olvidar por un momento el desastre de hoy, no puedo olvidarme de por qué estoy aquí.

    Quedan solo 8 días.

    ¡8 días!

    Así que no queda más opción. Tendré que esforzarme el doble en el siguiente paso.


    No sé qué es, pero cuando lo lea mañana… pase lo que pase, debo tener éxito.




    Ya quedan menos pasos...

    ¡Gracias por leer! :chick:
    Me di una licencia jajaja referencia a mi capítulo favorito de MLP: Lección Cero, que me dio la inspiración para este paso.

     
    Última edición: 23 Diciembre 2025
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  7.  
    Asael Martinez

    Asael Martinez Persona Imperativa

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    Holaaa ¿Como estamos? Yo muy bien :\*u*/:

    ¿Esto contará como el episodio de fin de año? Pues por el momento cerramos de manera casi trágica y a la vez divertida.

    Me gustó mucho que hayas incluido al brook en el capitulo, por un momento sentí que era un episodio normal de Pokemon, pues imagínense que nuestro líder de Gimnasio favorito siempre hubiera acompañado a Ash, seria muy bueno la verdad :'D

    Sentí algo de terror al leer que Serena causaría una situación peligrosa y vaya que no estaba tan equivocado.

    Podemos agregar que Ash es la persona mas caballerosa sin querer serlo? :ashum:
    Me gusta que siempre a sido ese tipo de persona, le hecha una mano a quien lo necesita de manera incondicional :chespin:

    Lastima que a veces en la vida, hacer cosas buenas te trae cosas malas como lo es esa maldita trampa que no salio nada bien, de hecho se podria decir que cumplió con el cometido de crear una situacion de peligro extremo.

    Nunca lo he dicho pero en la temporada de Diamante y Perla, Buizel era mi pokemon favorito, me gusta que haya podido evolucionar :dancecat: Y vaya momento para que entre en accion.

    :eyebrow::aniblush::eyebrow: Brook sigue siendo el mejor de todos jajajaja.

    Lograste algo que para mi era un poco difícil, solo un poco xD.

    ...

    Tener rabia por las acciones de Serena... y es que... no encuentro las palabras, de plano ella en verdad que es muy impulsiva con las cosas que quiere hacer, no piensa y si lo hace, pasa por alto muchas cosas, puede que no lo note ella misma pero, parece que es de las personas que dependen de otras, ya sea fisica o mentalmente. En serio, creo que llegados a este punto comprendo el porque la obsesión por tener pareja y en especifico la de su crush, parece que nuestra pequeña niña, tiene alguna especie de "Si lo quiero, lo debo tener" y nadie la detiene, sino lo consigue, comienza a llorar o simplemente buscar algo o alguien que le ayude a conseguir lo que quiere.

    Ahora... perdona por eso jajaja es que en verdad quiero a Serena por lo que, si es necesario que aprenda a la mala, aunque me duela, tiene que hacerse asi.

    Entiendo que no confesara pues tal vez no era el momento, pero tendría que hacerlo.

    Aun asi, gracias a la ayuda de todos, Pokemon, Brook e incluso ella misma es que pudieron evitar una tragedia, las risas nerviosas del final solo demuestran que esto fue algo serio y que de seguro ninguno querrá que vuelva a pasar, aunque lo diga un libro.


    Calem... creo que a ti tambien te toca...
    Esto es algo personal (a ver si no sueno cursi)

    Eres su mejor amigo, a ti no te puedo decir nada jajajaja:cookie::cookie::cookie:
    Merece todas las galletas del mundo. Es increible como la amistad logra maravillas.

    Lo sabia, Serena es Sadomasoquista :shani:

    Bueno dejando la broma de lado, quien no quiere un amigo asi? Necesito enterrar un cuerpo quien me ayuda D:

    Calem levanta la mano.

    de verdad que espero y pronto el mismp se de cuenta que es la media naranja de Serena :')


    Ya para rematar, estamos muy cerca del final y realmente estoy nervioso, no se como terminará esto pero... confío en que de alguna forma sera un final feliz.

    Nada mas que comentar, me gusto mucho el capitulo, perdón si tarde en leerlo, se acaba el año y las tareas aumentan ;-;

    Nos leemos luego :D
     
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    J.Nathan Spears

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    Ya llegué a leer el nuevo episodio...

    *Me encuentro con el título*

    Ay, no... Esto me huele mal...

    ...muy, muy mal...

    *FACEPALM*

    Lo sabía...

    Si esto no fuera una franquicia tan "soft" como Pokémon, diría

    "Famosas últimas palabras"

    ...

    Y en ese momento, Serena entendió que... LA HABÍA CAGADO.

    # de veces que he querido cachetearla: 5. Dos de estos en este episodio.

    Único nitpicking de este episodio: Buizel NO necesitaba evolucionar para ser útil acá. Ash no es tan grande.

    No sé si contarlo como nitpicking, pero... ¿Brock no sospecharía que algo anda mal el momento en que Serena reacciona así?

    Perdón, pero apenas leí esto, no pude evitar reír x'D

    Esta frase describe el 98% del avance de Ash en la saga de Kalos xD. Irónicamente. Solo reemplaza a Brock y los Pokémon nombrados por otra combinación de humanos y Pokémon. Jaja.

    De verdad agradezco estos momentos que aligeran la tensión. Bien hecho :D

    Este Calem es casi un psíquico O_O. ¿De casualidad tiene un Espurr o una de sus evoluciones en el equipo? Solo curiosidad.

    Al menos la última parte es bonita... Y repleta de humor negro. Me gustó mucho...

    Como sea, me he vuelto a poner al día :P. A esperar el siguiente

    ¡FELICES FIESTAS A TODOS Y UN EXCELSO 2026!
     
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    Fuzz

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    Muchas gracias por los comentarios.

    En estos caps ya dejó de ser tan inocente el tema del libro. Y aquí mi niña empieza a tomar decisiones desde la desesperación y la obsesión.

    La idea de ponerla en situaciones incomodas es que aprenda la lección y crezca emocionalmente. Y tiene tanta inseguridad, tanta, que piensa que la única manera de obtener el amor de su crush es usando un manual, que en vez de ayudarla, la obliga a hacer cosas que en una situación normal no haría.

    Todo sonaba bien en su cabeza, hasta que se fue todo a las pailas. Pero ¿de qué otra forma? A ella le parecía que tenía todo el sentido del mundo, aunque en el fondo sabía que estaba yendo demasiado lejos... y por eso NO LE DIJO A CALEM, porque sabe que està haciendo algo malo. Como cuando un niño lleva un gato a la casa y lo hace a escondidas porque sabe que lo van a retar.

    Pero dejando de lado la culpa de Serena... Ash no es solo una víctima.
    Obvio que no tenía por que saber lo del puente ni nada, pero lleva 22 días de pura pasividad. Siendo su novio más como un reto personal que como por un enamoramiento real. Ash con silencio y su falta de honestidad y carácter, también la está kgando.

    Bueno.
    El ya queda poquito.
    De verdad gracias por leer.
    Y gracias por sus comentarios
     
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  10.  
    Fuzz

    Fuzz Lectora shippera

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    30 días para enamorarse
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    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    18
     
    Palabras:
    6549

    Capítulo 11: Crea tensión física



    Serena despertó temprano, antes que los rayos del sol filtraran completamente las cortinas de la habitación de huéspedes en la casa de Delia.

    Hubiera querido seguir durmiendo, pero la ansiedad ya no le estaba dejando dormir de corrido por la noche, y tampoco la dejaría volver a quedarse dormida cuando faltaban pocos minutos para las 7am.

    Quedaban 7 días.

    Se lo había repetido tantas veces que ya parecía un mantra. Y lo peor es que, como iban las cosas, parecía que no lograría enamorar a Ash antes de que terminaran esos treinta días.

    Después de un suspiro, que parecía más un gemido de frustración, Serena se sentó en la cama y buscó su libro con la mirada. Lo tomó en sus manos y empezó a hojearlo, como quien necesita hacer una evaluación de sus progresos. Un balance de todos sus esfuerzos hasta ahora.

    Paso 1: Sé parte de su mundo

    Paso 2: Gánate a sus amigos

    Paso 3: Crea recuerdos inolvidables ⃣

    El picnic había sido un desastre, pero al menos la cita en el concurso de fotografía no estuvo tan mal.

    Paso 4: Gánate a su familia

    Paso 5: Provoca admiración ⃣

    En realidad… Su protagonismo fue robado por Gary, así que… No estaba segura si podía dejar marcado ese paso.

    Paso 6: Provócale celos.

    Aunque había logrado acercarlos… ¡El paso no funcionó!

    Paso 7: Sé su salvación.

    ¡Un desastre!

    Evaluación general… 5 de 7 pasos logrados, con 2 de los cuales tenía serias dudas si contaban o no.

    Eso pintaba mal.

    Y quizás ahí estaba la razón por la que no estaba resultando: No estaba teniendo éxito en las instrucciones del libro ¡Y quedaba tan poco tiempo!

    En ese momento, sintió que quería llorar.

    Había sido mucho trabajo para llegar hasta ahí. Había dejado de lado su casa, sus amigos y sus propios proyectos para esto. Porque sentía que valía la pena. Que una relación de pareja con Ash Ketchum valía cada uno de los segundos que había invertido en ese plan.

    Y ahora la idea de que todo el trabajo fuera en vano le llenaba de terror.

    Era cierto que ahora ella y Ash eran más unidos, eso era innegable, pero ese no era el objetivo de los 30 días. El objetivo era que se convirtieran en una pareja de verdad, como la de las películas y las novelas.

    “Si quiero que esto funcione, no puedo seguir fallando”

    No era sólo un pensamiento para motivarla, era un recordatorio de una verdad que le sonaba más bien como amenaza.

    Porque sea lo que sea que viniera, debía tener éxito.

    Respiró hondo, buscando la página marcada con el separador.

    —Paso 8 —leyó en voz baja, mientras sus ojos recorrían las líneas siguientes.

    Y entonces… se sonrojó.

    Pero no un leve rubor disimulado. No.

    El calor le subió de golpe a las mejillas hasta cubrirle todo el rostro.

    “Paso 8: Acercamiento físico. Haz que te desee.

    Toda relación se construye sobre tensión emocional y física. Si has llegado hasta aquí y aún te ve sólo como una amiga, es momento de tomar la iniciativa.

    Es hora de provocar. De seducir. De usar todos tus recursos femeninos para que sienta que te desea, incluso si no lo admite.

    La tensión física es el puente entre la amistad y el amor. Si no lo cruzas, te quedarás siempre en la zona de amigos. Y no llegaste hasta aquí sólo para eso ¿verdad?”

    Serena cerró de golpe el libro, como si alguien fuera a asomarse a leer por encima de su hombro.

    —¡¿Qué…?! —murmuró, llevándose una mano a la cara.

    Sentía las mejillas ardiendo.

    ¿Acaso pretendía sugerirle… eso?

    Respiró profundo y continuó leyendo, sólo para asegurarse de que no estaba entendiendo mal.

    El texto continuaba, con ese tono descarado y provocador que ya había notado en otros capítulos, pero que esta vez se desbordaba con una confianza brutal.

    Lo que siguió la dejó aún más roja: una lista de sugerencias y tips para insinuarse con elegancia. Insinuarse sexualmente.

    Se dejó caer contra la almohada, tapándose el rostro con ambas manos.

    ¡No, no, no! Definitivamente NO.

    Tenía que haber otra forma para lograr que Ash se enamorara de ella que no fuera haciendo algo tan… atrevido.

    Miró de soslayo el libro.

    El libro que le prometía cumplir su sueño.

    Ese libro del que había decenas de testimonios de éxito, de chicas felices que habían sido perseverantes y que finalmente habrían alcanzado al amor de su vida. Claro. Algunas de ellas lo habían logrado en más de 30 días, pero ella no tenía la opción de retrasarse porque eran las condiciones que ella misma había puesto entre ella y Ash.

    Si no lo cruzas, te quedarás siempre en la zona de amigos”

    Se repitió en su mente como un eco burlón.

    La verdad era que Ash no había hecho ni el intento serio de besarla. Un par de gestos tiernos, sí. Una que otra cercanía accidental. Pero un beso de verdad, un intento físico, una mirada que denotara deseo…

    Nada.

    ¿Y ahora de pronto debía plantarse frente a él, insinuarse y seducirlo como en esas novelas SMUT que ni se atrevía a leer completas?

    Se abanicó el rostro con una mano y respiró profundo. No podía acobardarse, no tenía opción. El paso tenía que funcionar cueste lo que cueste, incluso si implicaba… cruzar la línea.

    Sí o sí.

    Cero espacio para el fracaso.

    Se sentó de nuevo, con el libro en las manos, mirándolo con una mezcla de miedo y resignación.

    —Bien, Serena… —se dijo, intentando convencerse—No puede ser tan difícil… es solo… acercamiento físico… coqueteo… sensualidad… insinuación —respiró profundo, cerrando los ojos, como si le costara terminar la frase— insinuación sexual.

    Se atragantó con su propio pensamiento.

    Y para colmo, en esto sí necesitaba asesoría.

    El único chico en este mundo con quien se atrevería a hablar de algo como eso era Calem. Y necesitaba preguntarle cómo podía insinuarse sexualmente sin ser vulgar.

    Suspiró, cerró el libro y lo dejó sobre la cama.

    Sí.

    Tenía que tener éxito.

    ----------------------------------------------------------------------------

    Serena llevaba horas armándose de valor.

    De todas las ideas del libro, había una lo suficientemente atrevida, pero que parecía confiable. O eso creía.

    Se había dedicado la tarde en practicar cada movimiento, cada mirada y cada provocación.

    Y ahora sólo tenía que decírselo a Calem, para que le diera un buen consejo y tener éxito.

    Marcó.

    —Allô? —la voz de Calem sonaba algo apagada, con ruido de fondo— Estoy conduciendo a casa. Tienes altavoz. ¿Pasa algo?

    —¿Vas solo?

    —Sí, dime.

    Serena respiró profundo, lista para contarle su plan.

    —Mira. El asunto es el siguiente. Estoy en los últimos pasos de mi plan de conquista y voy en el paso 8. Y tiene que resultar sí o sí, porque ya se me acaba el tiempo y por eso… necesito tu ayuda, un consejo tuyo… como chico.

    Del otro lado de la línea, Calem entornó los ojos y dejó salir un suspiro cansado.

    —Está bien ¿Qué es ahora?

    —El paso 8 es… acercamiento físico.

    Calem giró una curva, entrecerrando los ojos ante el sol poniente.

    —¿Y cómo puedo ayudarte yo con eso? Si solo vas a invadir su espacio personal, no tengo nada que aportar.

    Ella desvió la mirada y se acercó más al teléfono, como si tuviera temor de que alguien la escuchara.

    —No es sólo eso, Calem— bajó la voz un poquito más, sonrojándose al tener que decirlo en voz alta — Tengo que lograr que me desee, ya sabes. Lo acorralo un poco, le insinúo cosas, le dejo ver algo de piel. Ese tipo de “acercamiento físico”.

    Silencio.

    Más silencio.

    —...¿Qué? —dijo Calem finalmente, como si hubiera escuchado mal.

    —Y por eso necesito, NECESITO tu ayuda— dijo con voz ansiosa — No puedo seguir fallando y sólo tú puedes ayudarme a… insinuarme sin caer en lo vulgar. Tienes que decirme qué tengo que hacer para lograr… provocar a Ash.

    Calem no respondió. Era como si hubiera quedado sin conexión, incapaz de procesar lo que escuchaba

    —El libro me daba varias ideas. Yo pensaba entrar a su cuarto cuando esté solo. Ponerle seguro a la puerta y…

    Un bocinazo feroz lo hizo frenar bruscamente.

    El auto del costado había tenido que desviarse.

    Calem parpadeó, agitado, y miró hacia el frente.

    —Mierda —soltó, y se orilló de inmediato, con las manos aún tensas en el volante. Activó los intermitentes, estacionando en una calle lateral.

    —¡Calem! ¿Calem, estás bien?

    El corazón le latía acelerado.

    Pasó una mano por su cabello, intentando ordenar sus ideas.

    —Serena… NO —dijo con un tono seco y directo— No lo hagas.

    Ella suspiró con alivio al escuchar que todo estaba en orden, y le respondió, con algo de inseguridad en su voz.

    —Ayy, Calem. No tengo opción. De verdad tampoco me pone cómoda la idea, pero si sigo fallando, todo esto habrá sido en vano.

    —Serena… —Calem cerró los ojos un segundo— Eso es demasiado arriesgado.

    —Mira, no te estoy preguntando si debo hacerlo o no. Te estoy llamando para que me ayudes a hacerlo lo mejor posible ¡Porque tiene que resultar!

    —¡Es que NO te va a resultar, Serena!

    —¿Por qué no? —insistió ella, con esa obstinación suya que conocía demasiado bien—El libro dice cómo hacerlo y yo sé que tengo todo lo que se necesita para que salga bien. Solo tengo que provocarlo un poco. Hacerlo reaccionar. Encender ese lado dormido de él.

    —¡Es que no es así de fácil, Serena! —dijo él, elevando un poco más la voz sin darse cuenta.

    —¡Por eso te estoy pidiendo ayuda, Calem!

    Pero él sabía que no iba a terminar como ella pensaba.

    Sabía que Ash no reaccionaría como ella esperaba.

    Y sabía, sobre todo, que Serena no estaba preparada para lo que eso podía causar en ella.

    —Por favor —suspiró, con voz tensa—Solo… confía en mí. Te lo digo como hombre. Esto es una muy mala idea.

    Serena frunció el ceño.

    —¿Es porque no confías en mí? —respondió, dolida— ¿Porque crees que no puedo hacerlo?

    —No —replicó él, bajando la voz, pero más firme que nunca— Te estoy diciendo que no necesitas hacer esto.

    —¡Es que sí necesito! — su voz sonaba insegura y ansiosa, casi desesperada— Me queda muy poco tiempo ¡Tengo que cruzar esta línea! Si no lo hago, esto nunca pasará de ser un noviazgo de Kindergarten ¡Necesito gustarle a Ash como mujer, no como amiga solamente!

    —Serena.

    Ella seguía hablando, enceguecida en su propia obstinación…

    —Y yo quiero que Ash me ame como yo lo amo a él y…

    —¡Serena!

    —Y estoy dispuesta a todo para lograrlo…

    Calem golpeó el volante con la palma.

    —SERENA, POR FAVOR, ¡¡ESCÚCHAME POR UNA VEZ!!

    Su voz rebotó en el auto cerrado.

    Serena quedó en silencio.

    —¡Esto ya está fuera de control!

    Dijo él, con una voz mucho más dura de la que pretendía.

    Había apoyado todas y cada una de sus locuras en ese estúpido libro, ¿Pero esto? Serena. Su Serena ¿Prestándose para algo como eso? Al demonio todo.

    —¡Estás yendo demasiado lejos! —dijo sin espacio para interrupciones— No tienes que insinuarte a nadie para que te desee. Ni ser la heroína que lo rescate de un peligro ¡Ni crear momentos de ensueño que se sientan artificiales! ¡Ni forzarte a encajar en su grupo de amigos, ni dejar de ser tú solo para que él te ame!

    El silencio fue total.

    Del otro lado, Serena apretó los dientes. Le dolía.

    —Calem…

    —¡Ya basta de toda esta farsa! — dijo él, sin esforzarse por sonar menos duro — Te apoyé porque pensé que era lo que necesitabas para sacarte por fin esa espina con Ash, pero lo único que has logrado es destruirte más y más, hasta el punto de que ya no te reconozco.

    —Pero…

    —¿De verdad crees que necesitas hacer todo esto para que alguien te ame? Estás cayendo demasiado bajo, Serena. Y tú…no eres así.

    Las palabras se atoraban en su garganta.

    —Tú no entiendes, Calem… —susurró con la voz quebrada.

    —Serena…

    —¡Tú nunca has estado enamorado! —soltó ella, con frustración contenida— ¡Nunca has amado a nadie, Calem!

    Eso…

    Eso le dolió más de lo que esperaba.

    El comentario le atravesó el pecho como una flecha mal dirigida.

    Apretó el volante con fuerza, tragando saliva.

    —¿Y tú crees que no me importa? —respondió, con voz firme, pero sin elevarla—. ¿Crees que no me afecta verte así? ¡Claro que me importa, Serena! Me importas más de lo que te imaginas.

    Su voz bajó…

    —Y por eso mismo… no puedo apoyarte en esto.

    Del otro lado, Serena mordía su labio. Las lágrimas asomaban otra vez.

    Pero no quería ceder. No ahora.

    —No quiero escucharte —dijo en voz baja.

    —Serena…

    —¡Pensé que me ayudarías!

    —¿No ves que trato de hacerlo? ¡A mi manera! ¡Pero no así!

    Bonsior

    —Serena, no me cor…

    Un pitido corto anunció el final de la llamada.

    —Cortes…

    Calem cerró los ojos con fuerza, con la mandíbula apretada.

    Y entonces, sin pensarlo, le dio un golpe seco al volante, dejando escapar un gruñido de frustración.

    Había perdido el control.

    Y lo peor era que no sabía si ella lo iba a volver a llamar.

    Ni si él estaba dispuesto a quedarse al margen.

    Porque verla cayendo así, transformándose en alguien que no era, solo por ganarse el amor de alguien más… era demasiado.

    ----------------------------------------------------------------------------
    El atardecer había teñido las paredes del cuarto de Serena con tonos anaranjados y cálidos. La habitación olía a perfume suave, a ropa recién colgada y al leve aroma de las flores que venían desde el jardín. Serena se miró una vez más en el espejo, ajustando la cremallera de su vestido color azul marino, el que había elegido con minuciosidad para su plan.

    Ya tenía todo calculado, sólo tenía que ejecutarlo.

    Respiró profundo y miró el teléfono y una sensación de tristeza la invadió por unos segundos. Sabía que Calem tenía buenas intenciones al tratar de detenerla y quizás no estaba equivocado al decir que era demasiado arriesgado.

    Demonios, ella sabía que era demasiado arriesgado.

    Quizás… debía reconsiderarlo.

    En un momento de claridad, se sentó en la cama y empezó a ver las notas del libro. Junto a este estaba su diario, en el que había registrado todos sus avances y desaciertos.

    Hubo una pausa, larga.

    Cerró los ojos un momento, dejando que el aire llenara sus pulmones.

    Si has llegado hasta aquí y aún te ve sólo como una amiga…”

    Abrió los ojos de golpe.

    “Es momento de tomar la iniciativa…”

    Su corazón empezó a latir fuerte nuevamente, con esa ansiedad que se le estaba siendo tan conocida.

    “Es hora de provocar. De seducir”

    Bajó la mirada, mordiéndose el labio inferior.

    “De usar todos tus recursos femeninos para que sienta que te desea…”

    Se puso de pie de golpe, sin posibilidad de dejar de escuchar a esas palabras que se repetían en su mente.

    “Si no lo cruzas, te quedarás siempre en la zona de amigos.”

    —No…

    “Y no llegaste hasta aquí sólo para eso ¿verdad?”

    —No.

    Su voz salió con más firmeza esta vez.

    Se acercó al espejo y se quedó unos momentos mirando su reflejo. Había miedo, sí, pero también una inquebrantable determinación.

    Había llegado hasta ahí y no había vuelta atrás.

    —Lo… voy a hacer —se dijo en voz baja.

    Tomó el teléfono con manos temblorosas y escribió.

    “Ash… ¿puedes venir a mi cuarto un momento? Necesito ayuda.”

    El corazón le retumbó en el pecho como un tambor desbocado cuando el mensaje fue entregado. Lo leyó y lo releyó, tentada a borrarlo.

    Entonces vio los tres puntitos aparecer en la pantalla.

    Ash: Voy

    Respiró profundo y se armó de valor.

    Ya no podía echarse atrás.

    Un par de segundos después, que se sintieron eternos, escuchó pasos en el pasillo.

    La puerta se entreabrió.

    —¿Serena? —la voz de Ash sonó cautelosa, asomando la cabeza.

    Ella sonrió, fingiendo normalidad.

    —Pasa… —dijo con suavidad.

    Él asintió y caminó al interior de la habitación, con las manos en los bolsillos, mirando alrededor y preguntándose con qué Serena necesitaba de su ayuda.

    —Espera… ¿Puedes cerrar la puerta, por favor?

    —¿Ehh? Claro.

    Sin sospechar nada, rápidamente se volteó a cerrar la puerta y caminó hacia ella.

    —¿Qué pasa? —preguntó.

    Serena le dio la espalda, acercándose al espejo, y señaló el cierre de su vestido.

    —Se trabó. No alcanzo a soltarlo… ¿podrías…ayudarme?

    Ash tragó saliva y un rubor subió a sus mejillas.

    —Ah… sí, claro —dijo, asintiendo de forma mecánica.

    Sus dedos rozaron la tela mientras buscaba la cremallera. El contacto fue breve, torpe, pero Serena sintió que su corazón la iba a delatar en cualquier momento.

    —Aquí… ya está —dijo él, bajando el cierre con cuidado hasta el final. La tela se abrió apenas unos centímetros, dejando ver la piel suave de su espalda.

    —Gracias —susurró ella, sin moverse.

    Ash retrocedió un paso, listo para irse.

    —Bueno, no fue nada— dijo con una sonrisa nerviosa, todavía algo sonrojado —Ya debo irme…

    —Espera… —Serena se giró despacio—Hay algo que quería preguntarte.

    Ash se detuvo con la mano en el pomo.

    —¿Q-qué?

    Ella dio un paso hacia él, sonriendo con timidez calculada.

    —Te siento un poco tenso y la verdad es que… me preguntaba —bajó la mirada a sus manos, que sostenían el vestido a la altura de su pecho — ¿Te estoy haciendo sentir incómodo?

    Ash se sonrojó aun más y negó repetidamente.

    —No… no es eso. Solo que… no es apropiado estar en el cuarto de una chica cuando…

    —¿…cuando estamos solos en casa? —completó ella, acercándose otro paso.

    Ash tragó saliva audiblemente. Sus ojos bajaron un segundo a la abertura del vestido y volvieron rápido a su cara.

    Serena se llenó de valor y por un momento la confianza regresó a ella.

    Era hora de poner a prueba su plan.

    —No deberías ponerte nervioso, Ash. No soy cualquier chica… soy tu novia, ¿recuerdas?

    Se acercó hasta que apenas había espacio entre ellos. Con delicadeza, tomó la mano de Ash y la puso sobre su cintura, justo donde la tela del vestido se abría.

    —Las parejas hacen esto todo el tiempo. Se quedan a solas…se acercan… se tocan sin problemas —susurró, buscando su mirada.

    Ash se quedó rígido, como si un Onda Trueno lo hubiera paralizado.

    —S-Serena…

    Ella no retrocedió. Con la otra mano, subió despacio por el brazo de él hasta llegar a su hombro. Luego al cuello. Sus dedos rozaron la piel cálida bajo la oreja.

    —¿No te gusta… estar así conmigo? —preguntó, voz suave, casi un ronroneo.

    Y entonces, deliberadamente, dejó que uno de los tirantes del vestido resbalara por su hombro. La tela se deslizó un poco más, revelando la curva de su clavícula y el inicio del escote. No se detuvo ahí: con un movimiento lento, casi hipnótico, soltó también el otro tirante. Y entonces, lentamente, el vestido se deslizó y no se detuvo hasta quedar sujeto a la altura de su cadera.

    Ash abrió mucho los ojos y el rubor le cruzó toda la cara.

    No sabía dónde mirar, ni qué hacer.

    El pánico se apoderó de él, y entonces se encontró con esos ojos azules que esperaban una respuesta, que esperaban que él respondiera a su invitación.

    —Sólo quiero saber… si te gusto.

    Él se quedó completamente quieto un segundo. Sus ojos bajaron por un instante y volvieron rápido a sus ojos, como si quemara mirar. No entendía bien cómo todo había escalado a ese punto. Sólo sabía una cosa… tenía que darle una respuesta y rápido.

    —Serena… —su voz salió apenas como un hilo—Claro que me gustas. ¡Mucho! Pero… pero todavía no estamos preparados para… para algo así. Sería mejor ir con calma, ¿sí? No apresurar las cosas…

    Serena sintió que el corazón se le hundía como una piedra en el agua.

    No era la respuesta que esperaba.

    No era lo que el libro prometía.

    Ash no reaccionaba como se supone que debía hacerlo. No había chispa, ni deseo, ni esa mirada que la hiciera sentir única.

    Sus manos seguían quietas, rígidas, como si temiera moverlas.

    Sus ojos apenas sostenían los de ella, y cuando lo hacían, no había fuego, sino desconcierto.

    No se veía maravillado. Se veía confundido. Incómodo.

    Incluso… asustado.

    Serena bajó la mirada, el rubor ahora de vergüenza pura.

    Y ya no podía deshacer lo que ya había hecho.

    —Entiendo… —murmuró, voz temblorosa—No te gusto. No de esa forma.

    —¡No! ¡No es eso! —Ash se apresuró a decir, aterrorizado de la idea de lastimarla— Serena, mírame.

    Con cuidado, como si ella fuera de cristal, se apartó lo suficiente y se quitó la sudadera que llevaba puesta. Y con un cuidado infinito se la pasó por los hombros, cubriéndola con gesto protector.

    —Creo que no estamos listos para ese paso aún.

    Lo dijo con la mayor delicadeza que pudo, buscando las palabras con pinzas. No porque realmente estuviera en sus planes, sino porque tenía que buscar una excusa creíble para no lastimarla.

    Pero ya era tarde para eso. El daño estaba hecho.

    Ella sólo asintió, sin poder siquiera levantar la mirada.

    Y en ese instante, en ese preciso instante, escucharon el sonido inequívoco de llaves en la puerta de entrada.

    Ambos se tensaron.

    Ash giró hacia ella, nervioso.

    —Serena, nos vamos a meter en problemas si alguien nos ve así.

    Ella bajó la mirada aun más, su voz salió tan pequeña que apenas se escuchó.

    —Ash… está bien. No necesitas fingir… no te gusto de esta manera.

    —¡No! no digas eso…—negó Ash enseguida, sin saber qué hacer para arreglar la situación—No es eso… solo que… no todavía, ¿sí?

    Serena asintió débilmente, mordiéndose el labio.

    Ash exhaló todo el aire que había contenido.

    —No te pongas así, por favor —suplicó, obligándola suavemente a levantar la barbilla—Eres… eres increíble. De verdad. Solo que… tiene que ser especial, ¿vale? Cuando estemos los dos listos.

    —Lo entiendo —susurró Serena, con la voz débil, como una hoja seca a punto de romperse.

    Ash suspiró, pasando la mano por su cabello, y mirando alrededor.

    —Será mejor que vuelva a mi cuarto. No quiero dar explicaciones a mi mamá ¿Sí?

    Ella asintió en silencio.

    —Hablamos mañana ¿ok?

    Él salió, cerrando la puerta con cuidado.

    Serena se dejó caer sobre la cama, con la sudadera cubriéndole los hombros. El corazón le latía dolorosamente. No sabía si era vergüenza, dolor o todo al mismo tiempo.

    Había usado todas sus cartas.

    Todas.

    Y había fallado terriblemente.

    Ya no quedaba nada más.

    Y entendió que algo se había roto esa tarde.

    Y no sabía si ese algo tenía arreglo


    ----------------------------------------------------------------------------​


    El celular de Serena vibró sobre la mesa de noche.

    [Calem. Llamada entrante]

    Ella lo miró de reojo desde la cama, sin moverse.

    La pantalla se iluminó un par de segundos, luego volvió a apagarse.

    Volvió a vibrar.

    [Calem. Llamada entrante]

    Serena apretó los labios, tragó saliva. Le ardían los ojos.

    Habían pasado casi veinte minutos desde que él salió. Veinte minutos en los que Serena había llorado todo lo que pudo, hasta que las lágrimas se convirtieron en un nudo seco en la garganta.

    La sudadera de Ash estaba colgada en la silla, pero a pesar de eso aún podía sentir sobre sus hombros el olor familiar y reconfortante de esta. Una mezcla entre suavizante y bosque. Pero ahora ese olor solo le recordaba el rechazo suave, envuelto en mentiras amables.

    Vibró por tercera vez.

    [Calem. Llamada entrante]

    Con los dedos temblorosos, Serena tomó el celular y deslizó la pantalla.

    No dijo nada.

    Del otro lado, la voz de Calem llegó inmediata, con un tono bajo y urgente.

    —Serena… ¿Serena, me escuchas?

    Ella apretó los ojos, las lágrimas desbordándose al instante, mojando sus mejillas en silencio. Se tapó la boca con una mano, incapaz de responder.

    —Serena… —Calem bajó aún más la voz, su tono lleno de una angustia palpable—. Por favor, dime algo… dime que estás bien.

    No pudo más.

    La garganta se le cerró.

    —C-Calem… —sollozó, y la voz se le quebró en mil pedazos.

    El otro lado de la línea quedó en silencio apenas medio segundo. Solo medio segundo.

    —Mierda, Serena… —exhaló él, en un susurro cargado de impotencia—Estoy aquí, ¿me oyes? Estoy aquí.

    Rápidamente cambió el modo a cámara.

    La pantalla cambió a videollamada en un instante.

    Y ahí estaba Calem.

    Sentado al borde de la banca del jardín de su casa, su rostro iluminado por la luz de la entrada.

    Y entonces sintió que algo se aflojó dentro de su pecho, como si toda la presión se desbordara de golpe.

    Dejó el teléfono apoyado en la mesita de noche y se dejó caer de lado en la cama, abrazando su almohada con fuerza. Deseó desesperadamente esconderse en él: enterrar la cara en su pecho, sentir sus brazos rodeándola fuerte, que él la cubriera entera y le dijera sin palabras que todo iba a estar bien.

    —Calem… —susurró de nuevo, la voz rota.

    Él tragó saliva. Sus ojos se suavizaron, pero la preocupación seguía ahí, profunda y cálida.

    —Estoy aquí —dijo en voz baja, como si realmente pudiera alcanzarla—No me voy a ningún lado.

    Y entonces se rompió en un sollozo que hizo que se le apretara el corazón.

    —Perdóname, Calem…

    Ella inhaló profundo, intentando contenerse, pero las lágrimas volvieron a caer.

    —Querías detenerme… querías protegerme, pero yo… yo sólo te ignoré y… tenías razón.

    Calem sintió que algo se le partía por dentro y temió lo peor. Y aunque quería mantener la calma, su pulso acelerado y el temblor en sus manos lo traicionaba.

    —Por favor, cuéntame todo —le pidió con urgencia contenida—Dime todo lo que pasó.

    Y entonces Serena le contó todo. En detalle. Cómo lo había llamado a su cuarto, cómo le había pedido que le ayudara con el cierre del vestido, cómo dejó caer la tela hasta la cintura, cómo le habló, y cómo Ash había reaccionado.

    Calem escuchó sin interrumpir ni una sola vez. Solo asentía despacio, los ojos fijos en ella, la mirada cargada de esa impotencia que lo mataba por dentro. Cada vez que Serena sollozaba, él apretaba los labios un poco más, como si le doliera físicamente no poder borrar esas lágrimas.

    Cuando terminó, el silencio duró solo un segundo.

    —Serena… eso… no fue tan terrible —dijo con suavidad, buscando las palabras correctas—Escúchame. Ash te demostró lo mucho que le importas. Si no fuera así, se habría aprovechado. O te habría rechazado cruelmente. Pero no hizo ninguna de las dos cosas. Se quedó. Te cubrió. Te protegió de que hicieras algo peor. Y eso fue honesto.

    Serena sollozó.

    —¿Entonces por qué…? —la voz se le quebró— ¿Por qué no me deseó, Calem? ¿Por qué no…? ¿Por qué me tapó con su sudadera en vez de… quedarse conmigo?

    Calem se mordió el labio, sintiendo un nudo en la garganta.

    —Porque Ash es un buen tipo —respondió, con esa ternura brusca que solo él sabía tener— Mira, el dijo que no estaba listo para algo así ¿Y sabes qué? Me alegra. Me da gusto que no se haya aprovechado de ti. Porque tú… tú vales demasiado para que alguien se te acerque a ti solo por eso.

    Serena calló. Solo se escuchaba su respiración agitada al otro lado.

    Y entonces, en un impulso que le costó hasta el alma, Calem se tragó su orgullo.

    —Y para que lo sepas… eres una chica hermosa —añadió, en voz más baja— Confieso que… cuando estás con traje de baño en verano, me cuesta no mirarte. Aunque jamás te lo admitiría en la cara.

    Eso sí logró que Serena soltara una risita temblorosa, ahogada entre las lágrimas.

    —¿De verdad piensas eso…? —preguntó, medio entre broma y lágrimas.

    —No pienso darte detalles de eso —respondió él, fingiendo molestia—De ninguna manera.

    La vio sonreír. Y eso fue suficiente para soltar ese nudo que le estaba aprisionando el pecho.

    Y entonces ella soltó un suspiro, medio entrecortado por las lágrimas que todavía le cerraban la garganta.

    —No me cortes… quédate conmigo un rato.

    Calem apoyó la cabeza en el respaldo del asiento, cerrando los ojos.

    —Claro, tonta. No voy a colgarte.

    Se hizo un silencio breve, y luego, en ese tono que usaba para distraerla cuando estaban niños, empezó:

    —¿Te conté que perdí contra un Breloom la semana pasada en el Royale?

    Serena frunció el ceño, limpiándose las mejillas.

    —¿Qué? ¿Tú?

    —Una completa humillación —suspiró— Empezó a subir su evasión con Doble equipo y luego lanzó un Tóxico. Absol no podía atinarle y finalmente, cayó por culpa del veneno.

    Serena soltó una pequeña risa.

    —Te lo mereces por presumido.

    Calem sonrió al escucharla.

    —Lo sé. Fue patético. Y el entrenador era un mocoso de diez.

    Serena se tapó la boca para no reírse.

    Así se quedaron. Hablando de tonterías, de cosas sin importancia. Calem llenando el aire de historias estúpidas solo para mantenerla sonriendo un rato más.

    Y aunque no lo dijeran, ambos sabían que esa llamada les había salvado la noche.

    Aunque fuera un poco.


    ----------------------------------------------------------------------------
    Calem se quedó en el jardín varios minutos después de que la llamada terminó.

    La pantalla del celular encendida iluminaba su rostro en la oscuridad, mostrando el registro de llamadas recientes, con el nombre de Serena en primer lugar. Dos llamadas perdidas. Una atendida. Cincuenta y siete minutos de conversación.

    Se pasó una mano por su cabello, apoyó la cabeza contra el respaldo de la banca de madera y cerró los ojos.

    El corazón seguía un poco acelerado. Como si el cuerpo se negara a soltar del todo la ansiedad de hace un rato.

    O tal vez porque esa ansiedad no era nueva.

    Solo había estado acumulándose.

    La veía derrumbarse, un pedazo a la vez. Perdiendo el brillo, la seguridad, la sonrisa auténtica. Sustituyéndola por una mueca forzada, por palabras que no le calzaban, por actos que no se parecían a ella. Por estrategias absurdas de un libro imbécil.

    Y lo peor no era el libro.

    Lo peor era ver a ella creyendo que necesitaba eso. Creyendo que debía modificar cada cosa que era, cada rasgo espontáneo, para encajar en una historia donde nunca habían escrito su nombre.

    “Qué terca eres, Serena…”

    Porque sí. La quería. De una forma limpia, honesta y sin vueltas. Y precisamente por eso dolía.

    Dolía, porque Serena tenía una luz propia. De esas que no pedía permiso para brillar. Y verla apagándose poco a poco, enceguecida en su propia obstinación, perdiéndose a sí misma, era mucho.

    Sus dedos se cerraron en puño.

    No era rabia. Era pena. Era ese cansancio triste de ver a alguien que te importa destruirse a sí misma mientras sonríe.

    Suspiró y se levantó para entrar a su casa.

    La noche se había enfriado. El viento era tenue, y olía a tierra mojada por el riego automático del jardín.

    Entró a su casa sin encender las luces, subió las escaleras de memoria. Pasó junto a las fotos que sus amigos habían colgado sin permiso, los trofeos que ya no miraba y las medallas que acumulaban polvo en una repisa olvidada.

    Al llegar a su cuarto, cerró la puerta tras de sí.

    Se dejó caer en la cama, de espaldas, observando el techo. Y entonces, sin pensarlo demasiado, estiró una mano hacia el cajón del velador.

    Sacó un sobre arrugado, con un logo de Passio en una esquina. Dentro, dos tickets de avión con fecha y destino abierto.

    Los habían ganado en aquel torneo de batallas triples hacía meses. Serena le había dicho, entre risas, que los usarían juntos. Que harían un viaje con Shauna, Tierno y Trevor… tal vez a Sinnoh, o a Paldea. Que sería divertido. Que si no aceptaba, era un aguafiestas.

    Y después, cuando todo esto comenzó… cuando ese plan ridículo del libro apareció en escena… ella había usado su boleto para ir a Kanto a conquistar a Ash.

    No reconoció en ese momento que le dolió. Porque eran los boletos que habían ganado juntos.

    Y que esa sensación se intensificó cuando ella le había pedido que usara sus boletos para ir a Kanto y así sacarle celos a Ash.

    Tomó los tickets con cuidado. Los miró a contraluz. Eran solo dos papeles.

    Pero en ese momento, le parecieron tan pesados como toda la historia que arrastraba con Serena.

    Suspiró.

    Y sin decir palabra, sin hacer un solo gesto dramático, los devolvió al cajón. Cerró con suavidad, y apagó la luz, recostándose sobre la cama.

    —Si algún día se da cuenta… —murmuró para sí, casi sin voz—… estaré aquí.

    Miró el techo en silencio.

    “Bonne nuit…”

    Y cerró los ojos.

    ----------------------------------------------------------------------------
    Ash cerró la puerta de su habitación con cuidado.

    Se apoyó contra ella, soltando un suspiro largo, pesado, como si con eso pudiera descargarse de todo lo que acababa de pasar.

    El corazón todavía le latía rápido, como después de una batalla perdida.

    “¿Qué demonios acaba de pasar…?”

    Se quedó ahí, recargando la espalda, mirando el techo en penumbra. No podía entender en qué momento había llegado a eso. En qué momento todo había escalado tan rápido para llegar a ese punto.

    Se pasó una mano por el rostro. El corazón seguía latiéndole rápido, pero no por las razones que cualquiera podría suponer. No era deseo. Era incomodidad, confusión, una sensación de querer salir corriendo, de meterse bajo la cama y no salir hasta que el mundo se arreglara solo.

    Porque había sido demasiado.

    Desde que empezó a salir con Serena, había intentado hacerlo bien. Intentó pensar que con el tiempo se acostumbraría, que tal vez solo era cuestión de ver a Serena desde otro ángulo. De dejar de verla como la amiga dulce de Kalos, y empezar a verla como la chica.

    Se lo repetía.

    Es bonita.

    Es simpática.

    Es buena conmigo.

    Cualquiera estaría feliz de tenerla como novia.

    Y se lo decía en bucle. Como un mantra.

    Pero cada vez costaba más.

    El problema era que… no era real. No para él. Y se sentía un miserable por eso. Porque ella lo intentaba todo. Porque era detallista, porque se preocupaba por él, porque organizaba salidas, le enviaba mensajes, buscaba coincidir en todo. Y él… él solo sentía que estaba quedándose atrás. Fingiendo entusiasmo. Forzando cariño.

    Serena era su amiga. Y esa era la trampa.

    Porque había cariño y confianza, pero no de la forma en que debía haberla.

    Y estaba agotado.

    Tan agotado.

    El esfuerzo constante de intentar forzarse a sentir algo más, de pensar que tal vez mañana, tal vez en la próxima cita, tal vez con un poco más, se iba a encender eso… le estaba pesando más de lo que admitía.

    Y cuando ella lo llamó a su habitación… con esa vulnerabilidad disfrazada de seguridad… fue demasiado. Se había sentido atrapado.

    Atrapado y culpable.

    Había algo que él había estado evitando desde el primer día de ese noviazgo de prueba: su propia responsabilidad.

    Él sabía que, con su pasividad, había permitido que las cosas escalaran a ese punto. Había aceptado el plan de los 30 días como si fuera un reto, como un desafío divertido que podía ganar con esfuerzo.

    Y se había dado cuenta demasiado tarde de que no era un juego. Que si fallaba, si no lograba enamorarse, lastimaría a Serena de una forma irreparable.

    Porque si llegaba al día 30 y la situación no cambiaba, las cosas terminarían mal. Se volverían como dos extraños con un pasado que ninguno de los dos estaría cómodo en recordar.

    Sería el villano de la historia de Serena.

    El tipo que había jugado con sus sentimientos, el que había manipulado, ilusionándola, sólo para cumplir un reto personal.

    Pero había algo más: La estaba lastimando en el proceso. Aun si trataba de utilizar todos sus recursos para que eso no ocurriera.

    Porque sabía, sabía que no estaba siendo honesto con ella.

    Y lo peor, no estaba dispuesto a serlo.

    Porque ser honesto implicaba reconocer que había estado interpretando un papel. El Ash héroe, el que siempre tiene una respuesta amable y correcta, el que controla sus impulsos infantiles, que escoge palabras amables y no defiende lo que le molesta.

    Y había estado haciendo creer a Serena que sí era ese tipo.

    Sabía que eso tampoco estaba bien, pero ¿De qué otra forma podría actuar?

    Creía que, si se paraba frente a ella con su honestidad brutal, la iba a lastimar aún más. La cita en el picnic se lo había demostrado: cuando no se medía, cuando se permitía ser él mismo, surgía el conflicto. No de los buenos conflictos, sino de los que dejan un mal sabor en la boca.

    Y el reprimirse lo había cansado.

    No sólo eso. Estaba completamente drenado.

    En ese momento, solo quería gritar y sacarse la frustración del pecho. Dejar salir todo: el cansancio, la culpa, el peso de su responsabilidad.

    La mirada se le perdió en el techo. La habitación estaba en penumbra, apenas iluminada por la luz tenue del pasillo que se colaba por la rendija de la puerta. El silencio pesaba.

    Se pasó una mano por el cabello, soltando otro suspiro. Y entonces, sin quererlo, deseó que Misty estuviera ahí para poder desahogarse.

    Porque, cuando se sentía así, hecho pedazos, con la cabeza a punto de estallar y el pecho apretado, Misty siempre sabía cómo patearle el trasero emocionalmente.

    Lo sacudía. A veces con una cachetada verbal, y otras con un golpe literal.

    Le decía que no fuera un idiota. Que no se hiciera la víctima. Que no era el fin del mundo. Que si tenía que llorar, llorara y después se levantara. Que dejara de hacerse el fuerte porque para eso estaba ella.

    Y por más que él fingiera que no le importaba, lo necesitaba.

    Porque podía relajarse con ella. Lo veía completo. Con defectos, con estupideces, con sus arranques de inmadurez. Podía ser un completo cretino con ella. Y lo quería igual.

    Pero llevaba días sin saber de ella.

    Días en que Misty no aparecía con algún mensaje tonto, ni con un insulto disfrazado de cariño, ni con su humor ácido que siempre lo descolocaba.

    La ausencia pesaba más de lo que admitía.

    Se quedó un momento más en ese silencio y avanzó hacia la cama. Escaló hasta el borde y se sentó, con el teléfono en la mano.

    Se quedó mirándolo. Dudando.

    Abrió la conversación.

    El último mensaje era de hacía doce días. Algo sin importancia. Un meme idiota que él le había mandado solo para molestarla, y que ella había reaccionado con una carita furiosa.

    El pulgar le tembló un segundo.

    Escribió:

    "¿Estás despierta?"

    Lo miró.

    Un segundo.

    Dos.

    Tres.

    Maldita sea…

    Borró el mensaje de inmediato antes de enviarlo.

    Bloqueó el teléfono, tirándolo sobre la cama.

    No.

    No era de los que buscaban consuelo.

    No se quejaba.

    No pedía ayuda.

    Se dejó caer de lado en la cama.

    Pikachu, que había estado mirándolo en silencio, escaló a la cama y se puso frente a él, con expresión preocupada.

    Ash sonrió débilmente y le acarició la cabeza.

    —Estoy bien, Pikachu.

    Pero eso también era mentira.

    Otra mentira más, apilada sobre un montón de verdades a medias y buenas intenciones que ya no alcanzaban para sostenerlo.

    ----------------------------------------------------------------------------​

    Diario de Serena — Día 23

    Se acabó.



    :shani::shani::shani:
    Gracias por leer:chick:
     
    Última edición: 26 Febrero 2026
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    J.Nathan Spears

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    ¡Vamos a ver si logro comentar algo antes de la cuenta regresiva!

    Comenzamos con un nitpicking literario

    Se hubiera visto mejor si Calem decía "Serena, no me..." y luego siguiera con el "cortes" (por cierto, los puntos suspensivos deberían ir antes del "cortes". O de pérdida tanto antes como después). O bien, "Serena, no me cor..." y luego el "...tes". Porque no puedo evitar leer que quiso decir "Corcortes" :'v

    Bueno, cosas mías.

    Por cierto, releyendo esta parte...

    ¿Te imaginas qué hubiera pasado si Ash en ese momento estaba durmiendo una siesta? O peor... ¿Que le clave el visto? xD. Eso sería tragicómico.

    Y mi reacción a esta siguiente parte te podrá parecer irónica, pero...

    *Inserte meme del Tío Phil gritando a Lou (padre biológico de Will - El Príncipe de Bel-Air)*

    ¡PORQUE ES LO QUE UN HOMBRE HACE!

    Aunque Ash tenga con suerte 18 o 19. Ya es más hombre que MUCHOS al reaccionar así y RESPETARLA. Respetar a alguien quien derechamente NO SE ESTABA RESPETANDO A SÍ MISMA. Y cuántas veces se lo advirtió Calem... ya perdí la cuenta.

    Por cierto, el número de veces que quiero abofetear a Serena asciende a ocho después de leer este episodio.

    - Una extra por casi causar un accidente de tráfico (bueno, Calem también tiene culpa, pero igual... fuese increíblemente trágico si el accidente se llegaba a dar)
    - Una más cuando me enteré de que ella usó boletos QUE CALEM HABÍA GANADO con el sudor de sus Pokémon... para ir a tratar de "conquistar" a otro hombre.
    - Y otra más en retrospectiva por tratar de seguir las instrucciones de ese libro a rajatabla.

    Maldito libro tóxico, yo soy Serena y apenas vuelvo a mi casa LO QUEMO. Para algo tengo una Delphox.

    Y luego me entero de que Misty ha estado "desconectada" desde hace un buen rato... ¿Estará sufriendo también? Probablemente sí. A ver en qué la encuentra este loquillo de Ash.

    Y el final del episodio fue...

    [​IMG]

    Fue... BRUTAL. Hermosamente Brutal. Dos palabras en su diario: SE ACABÓ.

    A veces lo más simple es lo que más impacta. Bien hecho ahí.

    En líneas generales, bonito episodio, que a ratos me agarró con los pelos de punta... sobre todo cuando me imagino a Calem conduciendo y casi colisionando...

    Por cierto, ¿Cuántos años tiene Calem acá? Supongo que al menos 19 porque este cabrón tiene auto propio y lo conduce bien.

    Y sí, me acuerdo de Gary que con 10/11 años conducía su descapotable con sus porristas detrás xD. Ay, la magia de las primeras temporadas...

    Bueno... ¡¡Nos veremos el próximo año!! ¡Te cuidas!
     
  12.  
    Asael Martinez

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    Hola que tal, disculpa la tardanza, han sido fechas muy ocupadas jaja pero ya estamos aqui para poder continuar con esta historia D:

    Primero que nada, tuve que tomarme mi tiempo porque siento que si lo hacia en caliente, el comentario no me iba a agradar, asi que despues de meditar, pensar y re leer el capitulo creo que ya tengo la estabilidad mental para poder dar una buena opinion xD

    Te doy una galleta :cookie::cookie: por tan buen episodio, de verdad que cada vez te vas superando a ti misma, la historia siento yo que esta avanzando a pasos agigantados o se siente asi por las cosas que estan ocurriendo, por ese lado, lo que tanto ansiaba que pasara esta sucediendo, empiezan las verdaderas dudas, complicaciones y lo mas importante, se esta poniendo en juego la relacion que tienen Ash y Serena.

    Que a pesar de ser una "prueba de 30 dias" no deja de ser algo que Serena propuso para poder enamorar y ser la auténtica novia de Ash, el tiempo se acaba, en reiteradas ocasiones lo dejaron en claro, una vez terminado ese tiempo volvería todo a la normalidad "JUST FRIENDS" Fue esto ultimo lo que altero y afecto tanto a Serena, pues si no hacia algo, terminaría sin pena ni gloria su odisea por conquistar al chico que le gusta.

    Es aqui donde el protagonista de este capitulo fue la desesperación y la autodestrucción de la protagonista, a ver... en algun momento pense que tendría que haber rose fisico, lo mas extremo que pensé en su momento fue un tipico episodio en alguna playa o piscina, donde Serena presumiría sus atributos o algo por estilo, por otro lado pense que el rose seria alguna especie de cita romantica, con baile incluido, para culminar con un segundo beso para la pareja (obvio, Serena tendría que robarlo otra vez xD)

    Perooooo aqui paso algo un poco mas intenso, pues como se vio, ella literalmente estaba jugando una carta muy peligrosa. Algo que hasta a mi me asusto como a Calem. Ya que menciono a este ultimo, puedo decir sin miedo a equivocarme que finalmente comprendio que lo que siente por Serena es algo mas que una hermandad o una amistad sincera.

    Tratare de no ilusionarme pero en verdad que su reacción, fuera de ser algo natural para un verdadero mejor amigo, tiene una pizca de celos, puede que sea con esa intención como puede que no, pero en fin... hay algo que me detiene a pensar en esto y es el SENTIDO COMUN. Veras si en verdad pasara esto en la vida real, muchas personas aconsejaría hacer lo que hizo Serena o incluso llevarlo a otro nivel, aunque por otro parte existen personas (muy pocas por cierto) que pueden dar el consejo y advertencia que inteba dar Calem.

    Lamentablemente no fueron escuchadas sus consejos, Serena tenia una determinación e iba a dejar todo en ese ultimo intento, honestamente espero que haya leido los demas pasos pues... tal vez pudo haber planeado mejor las cosas, pero en su cabeza no cabía otra mas que "YA NO HAY TIEMPO"

    Las palabras de un libro pueden impactar mucho al lector, en especial si este ultimo se toma en serio la lectura, el hecho de que pensara que se quedara en la zona de amigos, la atormento, esto ya no se si sea amor o solo una obsesión o una manera de presumir a las demas personas que puede obtener y tener de novio a quien sea que ella quiera.

    "SOY SERENA, SI ME GUSTA UN CHICO, LO HARE MI NOVIO CUESTE LO QUE CUESTE"

    No voy a decir que es vanidosa o caprichosa, pero el esto ya es algo mas que un simple gusto, puede que se le haya subido a la cabeza, aunque ella misma se cree linda no lo usa como excusa para obtener lo que quiere, realmente lucha por ello.

    Aunque eso conlleve arriesgar amistades, dejar atras a otras personas y lo mas importante, perder su integridad mental y física, no lo he mencionado porque es algo fuerte pero... seducir de esa forma a una persona podria incluso considerarse una especie de crimen pues, hace daño tanto a la persona que recibe como la que lo hace, Serena... eres una buena persona, pero gracias a Arceus lo hiciste con la persona "correcta" evitó que te hicieras mas daño... oh por lo menos que no fuera algo peor.

    Calem... que bueno que estuviste ahi, aunque quien sabe... puede que te necesite mas cerca, no solamente por llamada a distancia :anicry:


    Uffff... ok descanso...

    Bien... ahora viendo el otro lado de la moneda tenemos a nuestro prota favorito, Ash, quien ya ha dado mucho de que hablar en estos episodios, pues en verdad se propuso en mejorar su actitud como "novio temporal"

    Que puedo decir de él, en verdad es una persona que esta a años luz de tener una iniciativa para cosas como el amor, no lo culpo, hay muchas personas asi, aunque no tanto como Ash xD, pero bueno la verdad es que en primera instancia el haber aceptado este tipo de iniciativas lo hizo pensar que seria un simple juego... Grave error pues, esto ya no es un juego o mejor dicho nunca lo fue, por lo menos del lado de Serena no, para él una tarde mas, no dimensiono lo que pasaría, nunca pensó las consecuencias, puede que incluso nisiquiera se diera cuenta de lo importante que es el en esto, pues... todo lo que haga o incluso lo que no haga, afectará de una manera u otra a su amiga.

    Ya vimos que este vaso de agua se estaba comenzando a llenar, Ash lo sabia pero aun asi dejo que ocurriera, miren hasta donde llego todo, un atrevimiento muy alocado el de Serena si... pero Ash permitio que ocurriera, al no detenerla antes o al no dejar las cosas claras desde un principio, se esta dando cuenta que sus acciones por mas buenas que sean lastiman a las demas personas.

    No todo es color de rosas, no todo es un mundo de criaturas de fantasía que... espera si lo es xD.

    Pero ese no es el punto, son personas, todos tienen sueños, esperanzas, pensamientos, sentimientos... algo que Ash no se ha dado cuenta y puede que sea demasiado tarde para arreglar todo esto.

    No se que pasara ahora, antes tenia mis pequeñas predicciones pero la verdad es que llegados a este punto, puede que hayamos tocado fondo.

    El final me dejo con mucha tristeza, ya nisiquiera Serena queria escribir algo en su diario, no lo se... en verdad me siento mal por los dos, espero y de alguna manera logren reconciliar lo que siente el uno por el otro, aunque eso signifique no verse mas...

    En fin, espero con ansias el siguiente capitulo, llegamos al punto de quiebre, veamos como se repara o tal vez como se rompe aun mas D:

    Te felicito mucho, esta historia me hizo sentir de todo tanto cosas buenas y malas.

    Saludos!!
     
  13.  
    J.Nathan Spears

    J.Nathan Spears Adicto Comentarista Top

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    Bienvenido de vuelta, Asael :P feliz año 2026 y de paso felices Reyes Magos xP

    Ver...dolaga, creo que necesito aplicar eso también nwnU. A todos nos pasa de cuando en cuando al parecer. No sé si notaste que me pasó cuando comenté el episodio 7.

    We, no sé por qué se me pasó eso por alto en su momento. Quizás porque cuando leí el inicio del episodio 11, por como lo dramatizaba Serena, mi mente saltó directo a lo que... terminó pasando. Serena actuando lo más ADULTA posible. Y en el mal sentido. (tampoco ayudó que Calem le insistiese de una "NO. NO LO HAGAS.")

    Si respondes esto estando "en frío", no me imagino qué hubieras puesto estando "en caliente"

    Me encantó esta parte :V

    Al igual que tú, estoy a la espera de ver si esto se puede remediar o si hay una grieta imposible de parchar. Uuuuuffff...

    Estarás de acuerdo conmigo de que Calem no merece galletas, sino TOBLERONES :V
     
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  14.  
    Fuzz

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    Muchas gracias por los comentarios TwT

    Tuve que buscar la referencia y me enamoré de ella jajaja. Excelente. Le pega perfecto

    Me encanta. Y es que al final no hay buenos ni malos, solo personas rotas tomando malas decisiones.
    Y bueno seee. Si tuvieramos que poner un villano, ese definitivamente sería el libro! :*{*:

    Jajaja confieso que a mí también me dejó medio chascona escribirlo.
    Y sobre la edad... uyy creo que debería hacer un chart de edades. Calem tiene 18 aquí. Del grupo de los que eran de "10", es el mayor.

    Creo que ni yo misma tenía planeado que se volviera tan densa la verdad jaja. El plan original era darle todo un toque más liviano, casi cómico, pero la verdad es que AMO el drama y no pude evitarlo, y quise meterme en las emociones, motivaciones e intenciones de los personajes.
    :shani:que arda todoooo

    :v Hasta en Pokémon podemos poner un poquito de oscuridad, no?

    TwT por eso he tardado un poco, pero ya viene. No quería que quedara escrito a la rápida.
    Y sí... Calem es un solecito.
    Lo dejaremos descansar un poco ahora, sino va a terminar con colapso nervioso XD
    Gracias por sus comentarios, pretendo actualizar en un rato:meowth:
     
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  15. Threadmarks: Capítulo 12: Haz que te extrañe
     
    Fuzz

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    30 días para enamorarse
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    Amistad
    Total de capítulos:
    18
     
    Palabras:
    6121

    Capítulo 12: Haz que te extrañe.


    Serena despertó tarde.

    O tal vez temprano, y simplemente no tuvo fuerzas para levantarse enseguida.

    La luz se filtraba suavemente por las cortinas, que ondeaban despacio con la brisa que entraba desde el jardín.

    Se giró hacia la mesa de noche. Ahí estaba su diario, abierto en la misma página de anoche. Y en medio, garabateado con letra desprolija:

    “se acabó”

    El olor suave de la sudadera de Ash, colgada en la silla, se mezclaba con el perfume seco que aún permanecía en el ambiente, como un recordatorio acusador de cómo había cruzado los límites la noche anterior.

    La sensación incómoda volvió: la vergüenza, el deseo de volver en el tiempo y detener todo antes de cometer la mayor tontería de su vida.

    Pero… ¿a qué momento tendría que haber regresado exactamente?

    ¿Antes de llamar a Ash a su habitación?

    ¿O incluso más atrás, antes de crear una situación peligrosa que terminó con Ash al fondo de un río?

    ¿O tal vez antes, cuando tomó su pasaje y viajó a Kanto para intentar enamorarlo?

    Miró esas palabras en su diario, que seguía abierto.

    Y luego la sudadera de Ash, colgada en la silla, como un recuerdo de lo que no debía haber pasado.

    Calem tenía razón.

    Ash había sido un buen tipo.

    Había protegido su dignidad de alguna manera, mientras ella se exponía de la forma más indigna posible por un poco de atención. Atención prometida por su libro. Atención que ya no quería en ese momento.

    Sí, quería a Ash.

    Pero ya no podía verlo a los ojos sin sentir ese rechazo cordial, envuelto en mentiras amables.

    Había llegado demasiado lejos con ese libro que prometía tanto, y que al final solo le había traído incomodidad, dolor, y una dinámica entre ambos que no se sentía correcta.

    No sabía en qué punto exacto había empezado todo a decaer.

    O si siempre estuvo mal, y recién ahora había chocado con la realidad.

    Miró el libro.

    Ya no como un aliado, sino como un falso amigo: de esos que te seducen, te convencen y te engañan para manipularte.

    Pero un amigo al fin y al cabo.

    De manera automática lo abrió, como si no supiera qué más hacer.

    Entonces vio la lección: Paso 9…

    “Haz que te extrañe.”

    Esta vez no lo leyó con ceremonia, sino con recelo; como alguien que sabe que están por estafarlo.

    Básicamente, la lección trataba de crear distancia con el chico para que extrañara su presencia. Ignorarlo voluntariamente en vez de perseguirlo, asegurando que así se activaría su necesidad por ella.

    Serena soltó una risa amarga.

    Ya no confiaba. No en ese libro.

    Pero si había algo que sí le hacía sentido… era la distancia.

    No porque quisiera manipular a Ash, sino porque no estaba lista para verlo después de lo de anoche.

    Cerró el libro con un golpe suave, lo dejó dentro del cajón del velador y lo cerró, manteniendo unos segundos su mano en la manilla.

    Todo había terminado.

    Ni siquiera sabía ya si valía la pena seguir en Kanto.

    Cerró los ojos un momento e inhaló profundamente unos segundos.

    Sylveon había salido de su Pokéball para saludar y se acercó a su mano para ser acariciado. Ella sonrió.

    Se sentó sobre la cama y el Pokémon se sentó en su regazo, y se frotó contra su mejilla, logrando sacarle una risita a pesar de que en ese momento no tenía ni siquiera ganas de salir de la habitación.

    Sintió el teléfono vibrar y lo alcanzó con su mano. Deslizó la pantalla de bloqueo y vio los mensajes de su grupo de amigos. Trevor había subido la foto de un Goomy… ¿amarillo? Y la conversación se había llenado de mensajes que parecían de pésame. Oh, se había escapado.

    Se dio cuenta que hacía días no ponía atención a las conversaciones en su grupo de amigos. Quizás más tarde respondería en el grupo.

    Luego vio otra notificación, de su red social.

    Era un mensaje de Daisy, la hermana de Misty.

    Daisy: Hola linda ₊˚♡˚₊ ¿Estás ocupada hoy?
    El centro comercial abrió una nueva tienda
    Tiene productos importados de Paldea
    ¿Te gustaría venir conmigo?"

    Serena pestañeó un par de veces. Se esperaba un reel, o una publicación o algo por el estilo, por lo que recibir esa invitación fue una agradable sorpresa.

    Sonrió sin planearlo.

    Distraerse un poco y estar lo más lejos posible de Ash… sonaba bien.

    —¿Qué dices, Sylveon? ¿Te gustaría ir de compras?

    El Pokémon emitió un ruidito contento, asintiendo.

    Ella sonrió y volvió sus dedos al teléfono.

    Serena: Claro, me encantaría ir contigo.

    El mensaje siguiente no tardó en aparecer

    Daisy: ¡Súper! Paso por ti en una hora ♥

    Y antes de poder cerrar el teléfono, otra notificación apareció.

    Calem: ¿Cómo estás?

    Serena: Igual. No quiero nada, quiero desaparecer (╥﹏╥)

    Calem: Sabes que no puedes hacer eso. Pero lo que sí podrías hacer desaparecer es ese libro tuyo.

    Serena: :’v
    ¿Sabes lo que salió en la lección 9?
    Ignorar a Ash.
    Completamente.
    Y si te soy honesta quiero estar en cualquier parte donde no pueda topármelo ><

    Calem: El pobre tipo no tiene la culpa.

    Serena: ¡Sí sé! pero no soy capaz de verlo a los ojos... no después de lo que hice anoche

    Calem: Entiendo. Toma tu distancia si lo necesitas, pero no porque el libro lo diga...

    Serena: No me importa lo que el libro diga, yo solo quiero desaparecer.
    Estar lejos ;_;

    Calem: ¿Tienes planes?

    Serena: Daisy me invitó al centro comercial.

    Calem: Excelente. Pero no compres en exceso. Eres peligrosa con una tarjeta de crédito.

    Serena: Lo sé, pero es mi dinero +_+

    Calem: ( ˘ᴗ˘ )
    Entonces, diviértete.

    Serena: ( ˶˘ ³˘)♡

    Serena bajó el teléfono un momento y acarició la cabecita de Sylveon, mientras miraba por la ventana.

    Ya no había plan. Pero por alguna razón no se sentía tan mal.

    Se permitiría esos días para descansar. Para darle aire a Ash. Para dárselo a sí misma.

    Tomó el celular de nuevo y escribió:

    Serena: Calem. No me dejes caer, ¿ok?

    La respuesta llegó sin demoras:

    Calem: No lo haré. Pero ayudaría que dejaras de intentar lanzarte al vacío, al menos durante un día =_=

    Ella rió bajito.

    Serena: Très bien

    Se permitiría respirar. Y después… vería qué pasaba.

    ----------------------------------------------------------------------------​

    El aire fresco de la mañana llenaba el jardín de la casa de Delia, acompañado del sonido constante de los golpes contra los blancos improvisados que Ash había armado en el patio.

    —¡Hoja mágica, de nuevo! —ordenó con firmeza.

    Servine dio un pequeño salto en el aire y llenó el espacio con multitud de hojas afiladas que dieron con precisión a los blancos, aunque algunas se habían desviado ligeramente.

    —De nuevo, pero con más potencia.

    Servine asintió con la cabeza y se concentró un poco más para su siguiente ataque.

    Ash no estaba entrenando porque fuera especialmente disciplinado.

    Lo hacía porque necesitaba distraerse. Porque había algo en su pecho, desde anoche, que no lograba sacudirse y solo el ritmo de un combate podía hacerlo callar por un rato.

    Iba a dar otra indicación cuando escuchó la puerta abrirse con su habitual chirrido.

    Sintió, sin siquiera tener que voltear, que era Serena, y sin pensarlo, su cuerpo se tensó apenas.

    Pero forzó su voz a sonar natural.

    —Buenos días, Serena.

    Ella pasó por su lado sin mirarlo, a paso rápido, respondiendo con voz bajita que casi no se oyó.

    —Buenas…

    Ash la siguió con la mirada, extrañado. Todo lo que notó fue que llevaba el bolso en el hombro.

    —¿A dónde vas? —preguntó, con un tono que intentaba ser casual pero que salió un poco más ansioso de lo que pretendía.

    Serena se detuvo apenas un segundo, sin girarse del todo.

    —Saldré con Daisy.

    Y eso fue todo.

    No había planes compartidos. No había entusiasmo. No había esa chispa en sus ojos cuando le contaba lo que harían ese día.

    Solo una respuesta corta. Distante.

    Ash abrió los labios para decir algo más, pero los cerró de inmediato.

    No sabía qué decir. Sólo sabía que algo había cambiado entre ellos.

    Al final, solo logró murmurar:

    —Bueno... diviértete.

    Serena asintió levemente, sin mirarlo, y cruzó la valla del jardín.

    Afuera, el auto de Daisy la esperaba. La música pop sonó unos segundos antes de que el vehículo se alejara calle abajo, llevándose con él algo que Ash no supo nombrar.

    El silencio que quedó fue incómodo.

    Ash se quedó quieto, con las manos en los bolsillos. Servine fingió interesarse en una hoja caída. Pikachu se acercó despacio, con las orejas bajas.

    —Pika...

    Ash exhaló despacio, pasándose una mano por el cabello.

    Serena estaba rara.

    No lo había mirado a los ojos ni una sola vez. Salió rápido, casi huyendo de él.

    Y eso... lo inquietó.

    —¿Será por lo de anoche…? —murmuró.

    Pikachu no respondió. Solo bajó las orejas.

    —Tal vez la hice sentir incómoda…

    La idea lo incomodó a él también.

    Cerró los ojos un segundo, frustrado. Se sentía torpe. Perdido. Sin mapa.

    Seguro se le pasa en un rato, se dijo, porque no sabía manejar otra opción. Porque pensar que no se le pasaría… le estresaba demasiado.

    ----------------------------------------------------------------------------​

    El viaje al centro comercial se sintió como un respiro que Serena no sabía cuánto necesitaba.

    Daisy conducía con música alegre y una energía tan luminosa que era imposible no contagiarse.

    —¡Te juro que llevo semanas esperando que abran esta tienda! —decía Daisy con emoción, mientras doblaba hacia el estacionamiento—¡Tulip va a estar ahí! ¿Puedes creerlo? ¡La mismísima Tulip!

    Serena parpadeó.

    —¿La modelo? ¿La líder de gimnasio de Paldea?

    —¡La misma! —Daisy casi chilló—. Soy FAN. Nivel… póster en el clóset. No me juzgues.

    Serena rió sin pensarlo. De verdad rió.

    El centro comercial estaba lleno, pero la energía era buena: luces brillantes, música suave, gente riendo, vitrinas coloridas. Y allí, frente a la nueva tienda, un tumulto de cámaras y teléfonos móviles levantados anunciaba la presencia de una celebridad.

    Tulip estaba ahí.

    En persona.

    Alta, elegante, envuelta en un vestido violeta que parecía flotar con su movimiento. Tenía una piel luminosa, sonrisa profesional y ojos que marcaban presencia sin necesidad de hablar. Frente a ella, un set de maquillaje de lujo reposaba en vitrinas espejadas, con los colores característicos de su marca.

    Daisy se quedó petrificada.

    —Ay por Arceus, ay por Arceus, ay por ARCEUS… —decía en un hilo de voz.

    Serena sintió que una chispa auténtica se encendía en su pecho.

    —Daisy… —sonrió— Está aquí de verdad.

    —Serena si me desmayo tú me cargas —respondió Daisy, intentando no gritar.

    Ambas avanzaron entre la multitud. Tulip levantaba la mano con gracia, saludando, posando para fotos, promocionando sus productos. La escena era tan mágica que Serena no pudo evitar emocionarse también.

    —Se ve aún más hermosa en persona… —murmuró.

    —¡LO SÉ! —susurró Daisy con desesperación contenida— ¡Dios mío, mira esa piel!

    Serena soltó una carcajada suave.

    Las dos terminaron atrapadas en un torbellino de testers, sombras brillantes, labiales de lujo y productos que olían a flores de Paldea. Daisy era un torbellino alegre, probando colores en el dorso de la mano, haciendo comentarios dramáticos, agarrando a Serena del brazo para arrastrarla a ver algún producto.

    Serena… se dejó llevar.

    No pensó en Ash.

    Ni en el libro.

    Ni en el desastre de la noche anterior.

    Solo estaba ahí, con Daisy, disfrutando, respirando por primera vez en días.

    Compró una máscara de pestañas que estaba promocionando Tulip, un sérum caro con extractos de hierba mística y un labial para llevarle de regalo a Shauna.

    Se tomaron una selfie las dos frente al stand, y cuando por fin lograron tomarse una foto con Tulip, se dieron cuenta que salió medio corrida, por lo que se lamentaron y rieron al mismo tiempo.

    Aun así, la mandó al grupo de sus amigos, sacando una reacción exagerada y dramática de Shauna quien deseaba estar allí con ellas.

    Fue un día tonto, bonito, inesperadamente reparador.

    ----------------------------------------------------------------------------​

    Serena llegó a la casa de los Ketchum con bolsas en la mano y un brillo suave en los ojos. No era que estaba completamente feliz, pero sí estaba ligera, tranquila.

    Delia estaba en la sala, ordenando unas revistas.

    —¡Serena, bienvenida! —sonrió al verla— Veo que te fue bien.

    Serena sonrió de vuelta, algo tímida pero genuina.

    —Sí… fuimos al centro comercial. Daisy y yo.

    Delia dejó lo que hacía y se sentó en el sillón, invitando a Serena a sentarse junto a ella.

    —Cuéntame.

    Serena sonrió y comenzó a contarle.

    Le habló de la nueva tienda, de los productos importados de Paldea, del maquillaje, de los colores brillantes, de la multitud, de Tulip, y lo mucho que se divirtió con Daisy.

    Delia sonrió de forma cálida.

    —Daisy es una chica muy linda —dijo con suavidad— Tiene un corazón enorme, y más fortaleza de la que mucha gente imagina. Me alegra mucho que estén haciéndose amigas.

    Serena bajó la mirada, tocando el borde de una de las bolsas.

    La palabra “amigas” le calentó el pecho de forma agradable.

    Iba a responder algo cuando escucharon la puerta abrirse.

    Ash entró.

    Al verlo, Serena se tensó de inmediato. Fue un movimiento pequeño, automático… pero Delia lo notó de inmediato.

    Ash también lo notó.

    —Hola —dijo él, levantando una mano en un saludo torpe.

    —H-hola… —contestó Serena, sin atreverse a mirarlo.

    Delia miró a uno y al otro.

    Ash se quedó de pie, incómodo, sin saber dónde poner las manos.

    Serena se levantó casi de inmediato.

    —Bueno… yo… iré a ordenar mis cosas.

    Y salió de la sala con pasos rápidos.

    No huyó corriendo, pero casi.

    Ash se quedó mirando la puerta por la que se había ido, confundido y con un nudo visible en la garganta.

    Delia entrelazó las manos y dejó que pasaran unos segundos antes de preguntar.

    —¿Ash… todo bien?

    Él tragó saliva, bajando la mirada.

    —Serena ha estado… rara conmigo. Desde esta mañana.

    —¿Pasó algo?

    Ash se tensó de inmediato y negó repetidamente.

    —¿Qué? ¡No! No… no pasó nada. Nada… malo.

    Lo dijo demasiado rápido. Demasiado enérgico. Demasiado defensivo.

    Delia lo observó con ternura y pensó en lo malo que era su hijo para disimular.

    Ash se levantó.

    —Yo también… creo que iré a dormir.

    Delia lo siguió con la mirada mientras subía las escaleras, los hombros tensos, la cabeza gacha.

    Definitivamente algo había pasado. Algo que ni Ash ni Serena estaban dispuestos a contar.

    No le gustaba verlo así, pero también entendía que Ash no era un niño, y por más que le doliera no podía intervenir.

    Ash tendría que resolverlo por sí mismo, y sólo esperaba que pudiera encontrar pronto el camino que necesitaba.

    ----------------------------------------------------------------------------
    Diario de Serena — Día 24

    Después de lo de anoche, solo quería desaparecer.

    El libro dice en el paso 9 que ignore a Ash.

    Que así me va a extrañar.

    Pero no tengo ni fuerzas ni ganas para seguir jugando a eso. Ya no quiero manipular nada.

    Solo quiero recoger lo que me queda de dignidad… y ver si todavía puedo volver a ser quien era.

    Y entonces apareció Daisy.

    Como un angelito enviado por Arceus.

    De verdad no entiendo cómo, después de todo lo que hice ayer, hoy pude reírme tanto. Quizás Calem y mis amigos están rezando por mí. No encuentro otra explicación.

    Creo que… encontré una amiga sin planearlo. Sin forzar nada, no como lo que quise hacer en el paso 2. Quizás así... cuando no lo intento... es cuando mejor resulta.

    Quizás debería seguir ese camino.


    ----------------------------------------------------------------------------
    Serena se despertó con menos peso en el pecho que el día anterior, pero aún no estaba lista para ver a Ash. El simple pensamiento la tensaba. Hablar con él significaba volver a tocar la herida, y aún no tenía la fuerza para hacerlo.

    No estaría en casa, esa era la mejor opción.

    Tomó su teléfono de la mesita de noche y, sin pensarlo demasiado, abrió el chat con Daisy.

    Serena: Buenos días! ✨ ¿Tienes planes hoy?

    La respuesta llegó casi de inmediato.

    Daisy: Hola linda! -`♡´- Tengo ensayo en el gimnasio para el show acuático. ¿Te gustaría venir?

    Serena sonrió.

    Serena: Me encantaría ‪‪❤︎‬

    Daisy: Perfecto! Paso por ti en una hora (˶ᵔ ᵕ ᵔ˶)

    Serena dejó el teléfono y se levantó con una energía que no había sentido en días.

    Se duchó, se vistió con ropa cómoda, recogió su cabello en una coleta alta.

    Cuando bajó las escaleras, el aroma del desayuno llenaba la casa.

    Delia estaba en la cocina, y al verla sonrió.

    —Buenos días, cariño.

    —Buenos días, Delia —respondió Serena, con una sonrisa genuina.

    —¿Desayunas?

    —Solo algo rápido. Daisy pasará por mí pronto.

    Delia asintió, poniendo tostadas en el plato y sirviendo un vaso de leche.

    —¿Otro día con Daisy? —preguntó con calidez—Se están volviendo muy unidas.

    Serena tomó un sorbo de leche, asintiendo.

    —Sí... y es que tenemos muchas cosas en común. Los showcases y los shows acuáticos que ella hace son muy parecidos en el fondo —sus ojos brillaron un poco— Es como hablar con alguien que entiende esa parte de mí.

    Delia sonrió con ternura.

    —Me alegra que hayas encontrado eso aquí.

    En ese momento, Ash bajó las escaleras.

    Serena sintió cómo su cuerpo se tensaba de inmediato, como un reflejo automático.

    Ash entró a la cocina con Pikachu en el hombro, rascándose la nuca con esa expresión somnolienta que siempre tenía por las mañanas.

    Al ver a Serena ahí, se detuvo un segundo, como si dudara.

    —Buenos días —dijo, intentando sonar casual, pero su voz salió un poco más tensa de lo que pretendía.

    —Buenos días —respondió Serena, sin levantar la mirada de su tostada.

    Ash se sirvió un vaso de leche y tomó una tostada del plato, pero no se sentó. Se quedó de pie junto a la encimera, mirando de vez en cuando hacia Serena.

    Hubo un silencio incómodo.

    Delia se movía por la cocina con discreción, notando todo, pero sin intervenir.

    Ash se aclaró la garganta.

    —Oye, Serena... —comenzó, con un tono cuidadoso, casi vacilante.

    Serena levantó la vista apenas, sorprendida por la pregunta.

    —¿Eh?

    —Bueno... —Ash se rascó la mejilla, incómodo— Pensé que tal vez podríamos... no sé, hacer algo.

    La ansiedad le apretaba el pecho. Necesitaba que las cosas volvieran a la normalidad. Necesitaba saber que ella estaba bien. Que no la había lastimado tanto como temía.

    Serena sintió un nudo en el estómago.

    —Ah... —murmuró, bajando la mirada—Gracias, pero... ya tengo planes.

    Ash sintió cómo algo se le hundía en el pecho.

    —¿Ah, sí? —intentó que no se notara la tensión— Ummm… ¿Vas a salir…?

    —Con Daisy —respondió Serena, levantándose de la mesa.

    —Oh... —Ash asintió despacio, apretando el vaso de leche con más fuerza de la necesaria— Está bien. Supongo que... nos vemos luego, entonces.

    —Sí —dijo Serena, tomando su bolso.

    Llamó a Sylveon, que apareció desde la sala con un bostezo elegante, y ambas salieron por la puerta.

    Ash se quedó ahí, con el vaso de leche en la mano y la tostada intacta, viéndola irse.

    La puerta se cerró con un clic suave.

    Silencio.

    Pikachu bajó de su hombro y se sentó en la mesa, mirándolo con preocupación.

    —¿Pika...?

    Ash no respondió de inmediato. Solo se quedó mirando la puerta por donde Serena había desaparecido.

    Delia se apartó discretamente hacia el otro lado de la cocina, dándole espacio.

    Finalmente, Ash se sentó despacio en la silla, dejando el vaso sobre la mesa.

    Miró a Pikachu, con una expresión perdida.

    —Pikachu... —murmuró, con voz baja— ¿Le... le hice daño?

    Pikachu bajó las orejas, emitiendo un "Pika..." triste, sin saber qué responder.

    —Se está protegiendo de mí —dijo Ash, más para sí mismo— Como si yo fuera… no sé… algo que le hace daño.

    Se pasó las manos por el rostro, frustrado, agotado.

    —No sé qué hacer, Pikachu. No sé cómo arreglarlo.

    Delia escuchó desde el otro lado de la cocina, sintiendo cómo el corazón se le apretaba.

    Quería decirle algo. Quería abrazarlo y decirle que todo iba a estar bien.

    Pero sabía que no podía.

    Porque esto era algo que Ash tenía que resolver solo.

    En cambio, se acercó despacio, con pasos suaves.

    Y sin decir palabra, le acarició el cabello con ternura.

    Ash levantó la vista, sorprendido.

    Delia le sonrió, con esa calidez maternal que siempre lo reconfortaba.

    —Tus amigos están en el laboratorio —dijo con suavidad— Tal vez deberías despejarte un poco también.

    Ash asintió despacio, tragando el nudo en su garganta.

    Porque quedarse en casa solo le recordaba lo mucho que había crecido la distancia entre él y Serena en esos pocos días.

    ----------------------------------------------------------------------------​

    El laboratorio del profesor Oak olía a café recién hecho y al polvo de viejos cuadernos de campo. Brock hojeaba un informe junto a una incubadora mientras Tracey ajustaba la lente de una cámara.

    Ash entró con las manos en los bolsillos, visiblemente menos entusiasta que otras veces.

    —Ey...

    —¡Ash! —Tracey sonrió y dejó a un lado la cámara— Justo a tiempo.

    Ash arqueó una ceja.

    —¿Para qué?

    Tracey buscó en su bolsillo y sacó dos boletos brillantes.

    —Para darte esto.

    Ash los tomó, curioso.

    —¿Y esto?

    —Tickets del parque de diversiones en Ciudad Carmín —explicó Tracey—Los que Misty y yo ganamos en ese evento de fotografía de la otra vez.

    Ash sintió algo pequeño moverse en su pecho al escuchar su nombre.

    Hacía días que no sabía de ella.

    Miró los tickets en su mano, intentando procesar, y entonces recordó.

    —Ah, cierto... ese día le envié el peluche de Snorlax —dijo, con una sonrisa pequeña, casi involuntaria.

    Tracey asintió con energía.

    —Lo adora, aunque jamás te lo va a reconocer en la cara. Lo tiene en su habitación.

    Ash sonrió apenas. Un destello breve de algo parecido al alivio.

    Como si ese pequeño detalle le recordara que no todo lo que hacía salía mal.

    Por un segundo, casi quiso preguntar por ella.

    Pero el recuerdo de lo que estaba pasando con Serena lo empujó de vuelta a la realidad.

    Y la sonrisa se desvaneció.

    Miró los tickets de nuevo, sin realmente verlos, tragándose las palabras que no se atrevió a decir.

    Brock se acercó, apoyándose en la mesa, notando la tensión en los hombros de Ash.

    —¿Y cómo van las cosas con Serena? —preguntó, sin rodeos, pero con suavidad.

    Ash se tensó de inmediato, bajando la mirada a los tickets.

    —Serena está... rara.

    —¿Rara cómo? —preguntó Tracey.

    Ash miró hacia un costado, buscando palabras.

    —Me está evitando. No me mira. Sale rápido cuando estoy cerca. Es como si... —apretó los tickets entre sus dedos— como si yo fuera algo de lo que tiene que protegerse.

    Brock frunció el ceño, preocupado.

    —¿Qué pasó entre ustedes?

    Ash se tensó aún más.

    —¡Nada! —soltó, pero luego se corrigió, bajando la voz— Bueno... no estoy seguro...

    Tracey cruzó los brazos, pensativo.

    —Ash... cuando alguien te evita así, generalmente es porque algo le dolió. No necesariamente por maldad tuya, pero sí algo que la lastimó.

    Ash exhaló despacio, dejándose caer en una silla.

    —Entonces... ¿qué se supone que haga?

    Brock le puso una mano en el hombro.

    —Primero, entender qué pasó. Y luego, arreglarlo.

    Ash suspiró, dejando que su cabeza cayera hacia atrás, mirando el techo.

    Pensó.

    Y pensó.

    Y la realidad se fue armando como un rompecabezas doloroso.

    Quizás no era solo lo que pasó esa noche.

    Quizás era todo.

    Que nunca había sido romántico. Que no era detallista. Que nunca le nacía decirle cosas lindas. Que Serena quizás estaba agotada de que él no fuera el tipo de chico que soñó tener.

    Que seguramente estaba decepcionada.

    Que quizá ella estaba cansada de sentirse sola incluso cuando él estaba ahí.

    Ash sintió ese vacío incómodo creciendo en su pecho.

    Porque esa idea... le hacía demasiado sentido.

    Ash se quedó callado, jugueteando con los tickets, dándoles vueltas entre los dedos. La conversación había bajado de tono, y tanto Brock como Tracey lo miraban en silencio.

    —¿Ash? —llamó Tracey con cautela.

    Ash parpadeó, sacudiéndose de esos pensamientos.

    —Ah... sí, perdón —se rascó la nuca, incómodo— Es solo que... —inhaló hondo— Quizás Serena está decepcionada de mí.

    Le costó más admitirlo de lo que creyó, pero con Brock y Tracey... estaba en un lugar seguro.

    Ambos lo miraron, sin interrumpir.

    —Porque... no he sido de esos novios de película —agregó, con una mueca, mirando a otro lado.

    Tracey abrió la boca para decir algo, pero Brock se le adelantó.

    —Pero al menos lo estás intentando, ¿no?

    Y esas palabras...

    Ash apretó los tickets entre sus dedos hasta arrugarlos.

    Intentando.

    Esa palabra.

    Esa maldita palabra.

    Porque sí, lo estaba intentando. Con todas sus fuerzas. Hasta agotarse. Hasta no reconocerse a sí mismo.

    Y aun así...

    —¿Intentando? —soltó, y su voz salió más alta de lo que pretendía.

    Se pasó una mano por el rostro, frustrado.

    —Se los juro... me estoy partiendo en mil en esto —confesó, y la desesperación se le escapó en cada palabra— Me estoy esforzando tanto... y aun así nunca es suficiente. Siempre siento que estoy quedando corto, que no llego, que estoy fallando.

    Tracey y Brock se quedaron quietos, con los ojos abiertos.

    Ese Ash no lo veían tan seguido. No así de drenado. Así de al borde.

    Brock suspiró, acercándose más, con esa expresión de hermano mayor que sabe que debe decir algo difícil.

    —Ash... —comenzó con suavidad— ¿Estás seguro de que eso está bien? ¿De que eso es lo que quieres?

    Ash se quedó en silencio.

    Pensó en las mañanas repitiéndose que Serena era linda, que era buena, que merecía que él lo intentara.

    Pensó en el peso de no poder enamorarse de ella de la forma que ella esperaba.

    En lo cansado que estaba.

    En la ansiedad que lo devoraba, el miedo constante a lastimarla sin querer.

    Y pensó en que, si se detenía ahora, todo habría sido en vano.

    Que sería el villano de su historia.

    El cobarde que se rindió.

    El tipo que la ilusionó solo para decirle que no era suficiente.

    No.

    Bajó la mirada, apretando los puños sobre sus rodillas.

    —No puedo fallarle —murmuró, con esa terquedad que lo había acompañado desde siempre— Solo tengo que intentarlo un poco más.

    Ambos amigos intercambiaron una mirada cargada de pesar.

    Les dolía verlo así. Viéndolo quemarse por dentro, cansado, desesperado por hacer lo que él creía que era correcto.

    Pero los dos sabían que hacerlo cambiar de opinión era como pelearse con una pared de acero.

    Ash tenía ese sentido del deber que, cuando se activaba, era increíblemente... y autodestructivamente testarudo.

    Así que Brock solo asintió. Al menos podría ayudarlo dándole una salida práctica para ese dilema que lo estaba consumiendo.

    —Entonces... —le dio una palmada en el hombro— Haz algo que los haga reconectar. ¿Qué tal una cita en el parque de diversiones? —señaló los tickets arrugados en la mano de Ash— Si quieres intentar arreglar las cosas, puede ser una buena oportunidad.

    Ash miró los tickets, como si recién recordara que los tenía.

    Se aferró a esa sugerencia como a un salvavidas.

    —Sí... sí, tienes razón. Quizás eso funcione.

    Se levantó rápidamente, llamando a Pikachu con un gesto, y se despidió con prisa, como si quedarse más tiempo pudiera hacerlo cambiar de opinión.

    —Gracias, chicos. Nos vemos.

    Y salió.

    Brock y Tracey lo vieron irse, con esa determinación que parecía tan de Ash... pero que esta vez cargaba un cansancio y una tristeza que ninguno recordaba haberle visto tan evidente.

    Cuando la puerta se cerró tras él, Brock suspiró.

    —Este chico... —murmuró, negando con la cabeza.

    Tracey asintió, cruzándose de brazos.

    Ash estaba mal.

    Y ambos lo sabían.

    ----------------------------------------------------------------------------​

    Cuando la tarde terminó y cada uno volvió a su casa, el laboratorio quedó en un silencio incómodo. Brock se había despedido con una palmada en el hombro de Tracey, y este se quedó solo, acomodando sin mucho ánimo unas herramientas sobre la mesa de trabajo.

    La imagen de Ash, con esa mezcla de frustración y cansancio en el rostro, no se le salía de la cabeza.

    Suspiró.

    Sabía que Ash era testarudo. Que cuando se encerraba en esas ideas de tengo que hacerlo bien, era casi imposible hacerlo cambiar de rumbo.

    Casi.

    Tracey sacó su teléfono, dudó un segundo y luego buscó un contacto.

    Sabía bien por qué Misty no había pasado por ahí en días.

    Desde el evento de fotografía en Cabo Celeste, había evitado encontrarse con Ash. Porque verla con Serena… porque saber que seguía ahí… le dolía más de lo que estaba dispuesta a admitir. Y porque fingir que no dolía agotaba.

    Pero ahora, era Ash el que estaba mal.

    Y había una sola persona capaz de hacerlo entrar en razón cuando se ponía así.

    Escribió:

    “Oye… creo que Ash te necesita.”

    Lo envió.

    Y se quedó viendo la pantalla un momento, antes de guardarse el teléfono en el bolsillo.

    No se dio cuenta que el mensaje quedó sin entregarse.

    Tracey solo suspiró, salió del laboratorio y cerró con llave, deseando que, donde sea que estuviera, Misty lo leyera pronto.

    ----------------------------------------------------------------------------​

    En el gimnasio Celeste, Serena y Daisy estaban sentadas en el borde de la piscina, con las piernas colgando en el agua, todavía recuperando el aliento después de un ensayo que había salido maravilloso.

    Se habían divertido un montón, y Daisy llevaba rato insistiendo en que se quedara a presentar con ellas en el show que se realizaría en unos días.

    ¿Ella en un show acuático?

    No iba a negar que la idea la atraía más de lo que debería.

    Hablaron un rato más. De los showcases, de sus Pokémon, de la familia… hasta que, poco a poco, la conversación cambió de tono y se volvió más íntima.

    —Gracias… —dijo Daisy, de pronto.

    —¿Eh?

    —Porque contigo puedo ser yo misma… y sé que no te vas a alejar por eso.

    —Daisy…

    Daisy miró el agua bajo sus pies.

    —Sabes… —empezó, bajito— a veces tengo miedo de que, si dejo caer esta imagen… si dejo que vean que no soy perfecta… no quedará nada que valga la pena.

    Serena se quedó quieta.

    La vulnerabilidad en la voz de Daisy la tomó por sorpresa.

    —Sé que la atención que recibo es superficial —continuó Daisy, con una risa amarga—. Sé que solo ven a la chica bonita. Pero… la necesito. Porque si no soy eso, ¿qué soy?

    Hizo una pausa larga.

    —No soy tan buena en las batallas Pokémon como mi hermana —susurró, apretando los labios— Por eso a veces ni siquiera lo intentaba y solo entregaba la medalla. No quería fracasar. No quería que la gente viera… que no se me daba.

    Rápidamente se limpió los ojos antes siquiera de que una lágrima cayera.

    —Soy la hermana bonita. La que hace trucos lindos. Y no sé ser otra cosa —su voz era suave, pero real— Porque pienso que si dejo ver quién soy realmente… no se van a quedar.

    El silencio pesó como el agua a su alrededor.

    Serena miró su reflejo distorsionado en la superficie.

    Y sintió algo moverse dentro de ella.

    Conocía ese miedo.

    Demasiado bien.

    Respiró hondo.

    —Daisy —dijo con suavidad— yo también he tenido ese miedo.

    Daisy levantó la vista, sorprendida.

    —Hace poco… —continuó Serena, eligiendo cada palabra— intenté ser algo que no era. Seguí una especie de instructivo. Como si hubiera una fórmula para que alguien me quisiera.

    Soltó una risita triste.

    —Y me perdí. Dejé de ser yo. Hice cosas que no me parecían, dije cosas que no sentía, actué de formas que no eran genuinas. Todo porque pensé que así… sería suficiente.

    Los ojos de Daisy brillaron.

    —¿Y qué pasó? —preguntó en voz baja.

    Serena bajó la mirada un momento y sonrió con tristeza.

    —Que lo único que conseguí fue lastimarme. Y lastimar a alguien más. Porque cuando dejas de ser tú… pierdes lo único que realmente vale la pena.

    Extendió su mano y tomó la de Daisy.

    —Pero estos días contigo —dijo, con una voz más firme— me recordaron algo importante. Que la conexión real no viene de seguir pasos o de ser perfecta. Viene de ser tú misma.

    Daisy parpadeó mientras las lágrimas caían por fin.

    —Tú eres increíble, Daisy —continuó Serena—Como me recibiste sin juzgarme. La forma en que cuidas a tus Pokémon. Cómo hablas con pasión de lo que te gusta. Cómo brillas cuando te olvidas de impresionar a los demás. Eso es real.

    Daisy mordió su labio, insegura.

    —¿Pero… y si ven esto? ¿Mis imperfecciones?

    Serena apretó su mano con cariño.

    —Entonces no son la gente correcta. Las personas que valen… se quedan incluso cuando ven las partes que no te gustan.

    Hizo una pausa. Y con una sonrisa suave, añadió:

    — Como ese amigo del que me hablaste ayer, cuando veníamos en el auto. Ese chico que te ve diferente.

    Daisy se sonrojó inmediatamente, bajando la mirada.

    —Porque si él te ve de verdad… entonces ya vio tus imperfecciones. Y sigue ahí. Eso no es atención superficial, Daisy. Eso es real.

    Daisy sonrió por fin. Una sonrisa de verdad.

    —Gracias… —susurró— No sabes cuánto necesitaba escuchar eso.

    Serena bajó la mirada, con una sinceridad transparente.

    —Yo también.

    Decirlo en voz alta… me ayudó a recordarlo.

    Se abrazaron, y en ese momento Serena sintió algo que no había sentido en días.

    Paz.

    No porque hubiera seguido los pasos correctos.

    No porque hubiera ganado el amor de alguien.

    Sino porque había sido ella misma.

    Y, por primera vez en mucho tiempo…

    eso fue suficiente.

    ----------------------------------------------------------------------------​

    La noche en Pueblo Paleta estaba fresca y tranquila.

    Serena metió la llave en la cerradura con cuidado, intentando no hacer ruido. Sylveon bostezó al entrar, estirando sus patas antes de caminar con elegancia hacia la sala.

    Serena se quitó los zapatos en la entrada y dejó su bolso y sombrero colgados en su lugar habitual. Iba directo hacia las escaleras cuando escuchó pasos.

    Ash bajaba justo en ese momento.

    Ambos se detuvieron.

    —…hola —murmuró Ash, intentando sonar normal.

    Serena desvió la mirada al instante.

    —Hola… —respondió en voz baja.

    Un silencio incómodo se estiró entre ellos.

    —¿Tuviste un buen día? —preguntó él, con un tono que buscaba sonar casual pero se quebraba en los bordes.

    —Sí… —respondió Serena, apenas un susurro.

    Ash abrió la boca, queriendo continuar, pero no alcanzó.

    Serena ya había empezado a subir las escaleras.

    —Buenas noches —dijo, sin volverse.

    Y desapareció por el pasillo.

    Ash se quedó en el living, quieto, jugando nervioso con sus dedos.

    Suspiró largo, sintiendo el peso en su pecho.

    Tenía que arreglar esto.

    No sabía cómo.

    No sabía por dónde empezar.

    Pero no estaba dispuesto a perder la amistad de Serena.

    Aunque ahora mismo, ni siquiera estaba seguro de cómo acercarse a ella.


    Diario de Serena — Día 25

    Todavía no soy capaz de mirar a Ash a los ojos.
    Y créeme… no estoy haciendo esto por el libro. Solo… no estoy lista. Hablar con él ahora mismo sería volver a tocar una herida que aún está demasiado reciente.

    Pero también sé que no puedo seguir evadiéndolo para siempre.

    Hoy tuve un buen día con Daisy.

    Ensayamos, cantamos juntas, incluso me invitó a participar en su show acuático.

    Pero lo mejor fue que pudimos conversar. De verdad.

    Le dije que estaba bien no ser perfecta.

    Incluso reconocí que me deformé tratando de seguir el libro.

    Ni yo me esperaba decir algo así en voz alta.

    Creo que… estoy encontrando el camino de regreso a mí misma.

    Y voy a arreglar esto. Lo prometo.

    Sin miedo a lo que pueda pasar



    PD: ¡No he llamado a Calem! Le voy a escribir aunque sea un mensaje. No puedo abandonarlo después de todo lo que ha hecho por mí, ¿verdad?

    ----------------------------------------------------------------------------​

    Serena: ¡Calem! Olvidé escribirte antes.

    Calem: Ah, claro. Ahora te acuerdas de que existo. He sido reemplazado vilmente. Shauna tenía razón.

    Serena rió bajito y envió un sticker de un Slowking con risa nerviosa.

    Serena: Jajaja, no podría reemplazarte, aunque quisiera. Pero confieso que Daisy ha sido un respiro.

    Calem: Me alegra. Ha sido un respiro para mí también.

    Serena: ¿Para ti?

    Calem: Que alguien más escuche tus dramas.

    Serena miró la pantalla entre ofendida y divertida.

    Envió un sticker de un Kirlia cruzando los brazos y dando la espalda

    Serena: Te odio.

    Calem: No es cierto. Me adoras.

    Serena sonrió, con calidez que le llenó el pecho.

    Serena: …Sí.

    Calem: Lo sabía.

    Sonrió al ver el mensaje y, aunque dudó un segundo, escribió…

    Serena: Calem… je t’aime.

    Calem: Moi aussi. Dors bien.

    Serena dejó el teléfono a un lado y cerró los ojos.

    Ya no iba a permitir que el libro decidiera por ella, y eso le daba una libertad que no sentía hace tiempo.




    Uff, quedó largo pero no me arrepiento +_+

    Gracias por leer :chick:
     
    Última edición: 22 Enero 2026
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    J.Nathan Spears

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    ¡Bienvenida otra vez! xD

    Ahora, antes de comentar el episodio en sí...

    ¡A LA HOGUERA! ¡VAMOS! >:D

    Como diría Drake Bell: A veces, cuando planeas una cosa... te sale una diferente xD (no sé si lo dijo textual así, pero weno xD)

    Okay, ya con el episodio... veamos...

    Primero, se siente raro que ella siquiera vuelva a leer esas páginas envenenadas luego del brutal final del episodio anterior. Pero bueno, ¿Qué puede hacer si no es eso? ¿Echarse a llorar? Ouch.

    Menos mal llegó Daisy como un salvavidas. Es bonito ver cómo ella hace buenas migas con la hermana de Misty, en cierto modo. No obstante, de aquí derivan un par de... creo que se puede considerar nitpicking.

    Ah, bueno, aquí va

    1- ¿Por qué hay CERO mención de Lily y Violet en la conversación? Cuando Daisy menciona el miedo que tiene a fracasar en las batallas y que por eso ella regala las medallas... pero eso pasa CON LAS TRES. Ellas también hacen espectáculos acuáticos para la gente y al parecer tampoco son buenas liderando Pokémon para pelear...

    2- ¿Por qué SOLO Sylveon hace aparición fuera de su PokéBall? Me llama la atención que sea Sylveon el Pokémon que hace de "Pikachu" para Serena...

    Quien por cierto... ¿No estaba confirmado que su sexo es femenino? Porque en algunas partes se lo trata de machito. Como aquí:

    Pero ese no es lo más incómodo... me pregunto yo, si van a salir a relajarse, ¿Por qué Serena no saca a Delphox ni a Pancham? Al menos a la zorra la vimos pelear en dos ocasiones (1 derrota y 1 victoria)... ¿Pero y el Pandita? Se siente como que le estuvieran haciendo el feo. Aparte que ocupa menos espacio que la Eeveevolución.

    CERO menciones a Pancham en todo el fanfic...

    Y okey, puedo entender que muchos Pokémon de Ash no reciban un carajo de mención, porque... son demasiados. Pero Serena no corre con esa excusa, puesto que solo tiene TRES. Y de esos, Sylveon se nota como el típico hijo favorito. Bueno, hija, pero se entiende.

    Ya pasando a cosas más alegres...

    ¿Ya he mencionado que me encanta que se muestren esos Kamojis en las conversaciones? Y sí, son Kamojis... me habré referido a ellos erróneamente como Emoticonos o Emojis.

    Como sea, me encantó esta escena.

    Y esto...

    [​IMG]

    Mira, yo sé que esto pretende ser dramático, pero no pude evitar reírme con ESA comparativa x'D. Sí, lo sé, a veces soy cruel. :'v

    Pero ya, poniéndonos serios... está bien planteada la situación. Por una vez es Ash el que sufre porque sabe que hizo algo mal (pero no sabe qué, exactamente) y recibe el apoyo sutil de su madre y sus amigos varones. Y sí, cualquier momento en donde Tracey tenga algo de pantalla lo vale. Al menos para mí.

    También se agradece que hayas dado un poco de pantalla a personajes de los que se habla poco y nada como Tulip, la líder de gym de Paldea... yo busqué imágenes de ella por si las moscas... y... sí, tiene cara de mamona en muchas (eso debe hacerla poco agradable de ver).

    Otro personaje que tuvo pantalla y que no me esperé... fue Servine. Ahora bien, la mayoría hace que Snivy tome de una la forma de Serperior... y yo en lo personal la dejaba como Snivy, pero supongo que es buen punto medio. Lástima que solo fueron con suerte 5 segundos y ni una línea de expresión ni diálogo para la sierpe... esto me recordó a ese "especial" de 12 episodios en donde los Pokémon anteriores de Ash recibían algo de pantalla...

    Snivy con suerte apareció 5 segundos ahí también...

    Ah, pero los iniciales de Kanto reciben casi un episodio completo, con una premisa lamentable (o sea, pelearse por estupideces hasta que Pikachu pone los puntos sobre las íes... ugh, no se les caía una a esos imbéciles al mando...)

    Okey, ya le paro... en líneas generales, muy bonito episodio, con buena tensión, Serena recibe un "descanso" del daño emocional y le toca a Ash ser el que se psicosee... uy xD. Se nota que te gusta el drama :shani:

    Espero el siguiente episodio :P
     
    Última edición: 25 Enero 2026
  17. Threadmarks: Capítulo 13: Un desconocido en el espejo
     
    Fuzz

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    Capítulo 13: Un desconocido en el espejo.


    Cuatro días restantes, pero ya no tenía plan ni meta.

    Había llegado a Kanto con la determinación de ser la novia de Ash y tener ese romance de cuentos de hadas que tanto había deseado.

    Había pasado las últimas semanas siguiendo un manual, ajustándose a un plan, a forzar situaciones, aferrándose a la ilusión de que de esa forma tendría el amor verdadero.

    Pero sólo consiguió perderse en el camino.

    Calem se lo había dicho… “no necesitas dejar de ser tú, sólo para que te ame”.

    En ese momento no había querido escucharlo.

    Le gritó, le dijo que el jamás entendería, que él nunca ha estado enamorado, que no quería escucharlo…

    Bajó la mirada, mordiendo su labio inferior.

    Si tan solo lo hubiera escuchado… quizás las cosas no estarían tan raras con Ash.

    Serena respiró profundo, dejando que el aroma de las bayas del jardín de Delia la envolviera. Corría una ligera brisa y el clima estaba perfecto.

    Suspiró y se quedó mirando la escena frente a ella.

    Pancham jugaba con Whimsicott, o por lo menos a él le parecía divertido. Le había quitado una baya y se escapaba de ella, en una persecución infantil. Rhyhorn observaba todo con expresión cansada, soportando que ambos se treparan y corretearan sobre él como si fuera parte del paisaje.

    Soltó una risita sin quererlo.

    Pancham molestaba y provocaba a Whimsicott. Serena pensó que en cualquier momento ella se iba a hartar y…

    *Flash*

    Un poderoso Rayo Solar salió disparado. Pancham quedó inmóvil, los pelos chamuscados, con las manos aún aferradas a la baya robada.

    Serena se tentó de la risa mientras Whimsicott recuperaba su fruto con un aire victorioso. Incluso Rhyhorn parecía divertido.

    La escena le dejó un sabor agradable.

    Se sentía tan bien, tan natural…

    Y no se había dado cuenta hasta ese momento cuánto extrañaba que las cosas volvieran a ser así.

    Auténticas, naturales.

    Sin libros, sin expectativas.

    Miró de soslayo la puerta de entrada.

    Tenía cuatro días aún.

    No para enamorar a Ash, sino para arreglar todo lo que había hecho.

    Y lo primero que tenía que hacer era dejar de huir.

    -----------------------------------------------------------------------------​

    Ash se levantó con una sola idea en la cabeza: arreglar las cosas.

    Si Serena lo había estado ignorando, probablemente era porque estaba herida. No estaba seguro cómo exactamente lo había lastimado, pero lo que más le hacía sentido era el hecho de que él no había logrado convertirse en el novio que ella esperaba que fuera.

    Pero ¿Qué significaba ser un buen novio?

    Ash sabía entrenar Pokémon. Sabía hacer amigos. Sabía darlo todo en una batalla.

    Lo romántico, en cambio, siempre le había parecido un idioma extraño. Incluso ahora, teniendo novia.

    Suspiró y se acercó a la computadora de su habitación. Encendió la pantalla, abrió el navegador y se quedó mirando el buscador por unos segundos.

    Si no sabía cómo ser un novio romántico… entonces aprendería.


    -----------------------------------------------------------------------------​

    El canto de los Pidgey se mezclaba con el susurro de las hojas, el aroma de las bayas y la tierra húmeda después del riego. Serena había jugado con sus Pokémon, tuvo una larga y divertida videollamada con sus amigos de Kalos, buscó nuevas recetas de pokélitos… incluso subió una historia a su red social.

    Respiró profundo y, sin aviso, se tapó la cara con las manos, sofocando un gritito de frustración.

    Había estado ocupándose toda la mañana, como si buscara excusas para quedarse en el jardín y no entrar a hablar con Ash.

    Pero ya se le habían acabado las excusas.

    Se puso de pie, se sacudió el polvo de la falda y caminó hacia la puerta con determinación. Estiró la mano hacia el pomo, pero no alcanzó a tocarlo.

    La puerta se abrió de golpe.

    Ash estaba ahí.

    Ambos se quedaron rígidos al encontrarse a centímetros de distancia. El aire pareció tensarse entre ellos.

    Casi al mismo tiempo, desviaron la mirada, como si el suelo se hubiera vuelto fascinante de repente.

    —Serena…

    —Ash…

    Hablaron al mismo tiempo.

    —Tú primero.

    —No, tú.

    Ash asintió, respiró hondo y la miró a los ojos. Esta vez, ella no los apartó.

    —En realidad… te estaba buscando —dijo, sacando un par de boletos del bolsillo—Quería invitarte al parque de diversiones… como una cita.

    Serena parpadeó, sorprendida.

    ¿Ash Ketchum… invitándola a una cita?

    —¿Una… cita? —repitió, genuinamente sorprendida.

    Ash desvió la mirada y se rascó la nuca, nervioso.

    —Sí… o sea… umm… ¿vienes, verdad?

    Había algo en su expresión. Algo parecido a una disculpa silenciosa.

    Una parte de ella quería rechazarlo. Quería encerrarse en su habitación y no salir hasta que todo ese dolor se desvaneciera.

    Pero otra parte... otra parte sabía que no podía seguir evitándolo. Seguir huyendo de él no iba a solucionar nada.

    Y tal vez... tal vez pasar tiempo juntos era justo lo que necesitaban.

    Sin conversaciones incómodas, sólo ser ellos, sin presiones…

    Asintió despacio.

    —Está bien.

    La mirada de Ash se iluminó por un segundo.

    —¿De verdad?

    —Sí —respondió Serena, con una sonrisa pequeña— Vamos.

    Va a funcionar, pensó Ash, aferrándose a esa esperanza como un salvavidas. Solo tenía que esforzarse y comportarse como el novio que ella merecía.

    Iba a regalarle la mejor cita de su vida y haría todo exactamente como se suponía que debía hacerlo.

    -----------------------------------------------------------------------------​

    El parque de diversiones rebosaba de vida.

    Se escuchaba el sonido de risas, el chirrido metálico de los rieles cuando los carros pasaban a toda velocidad, música alegre de los parlantes perfectamente mimetizados en el ambiente. El olor dulce del algodón de azúcar se mezclaba con helado y manzanas confitadas. Grupos de amigos se empujaban entre bromas, familias caminaban con niños que no paraban de señalarlo todo, y algunas parejas avanzaban tomadas de la mano, ajenas al resto del mundo.

    Serena respiró hondo, dejando que todo eso la envolviera.

    No esperaba que ese día fuera especial, en el sentido romántico. Solo quería que todo fluyera. Que pudieran estar cómodos uno al lado del otro como antes, hablar sin medir cada palabra, volver a esa amistad tan buena que tenían antes de que todo esto empezara.

    Y el parque de diversiones era perfecto para eso.

    Miró a Ash de soslayo.

    Sonreía, como no lo había visto en los últimos días. Sus ojos seguían con entusiasmo el movimiento de los carros elevándose por los rieles, las atracciones de altura que parecían desafiar al cielo. Era la misma expresión que ella había visto tantas veces antes, esa que le hacía parecer un niño emocionado.

    Entonces, como si recordara algo de repente, Ash giró hacia ella y le ofreció la mano. No con torpeza, no con apuro, sino con una dulzura que la descolocó por completo.

    Serena parpadeó, sorprendida, y asintió despacio. Sintió el calor subirle a las mejillas mientras aceptaba el gesto.

    —Dime a dónde quieres ir.

    La voz de él fue suave, casi cuidadosa.

    Y su corazón, traicionero, volvió a latir como el primer día. Ilusionado. Romántico. Vivo.

    ---​

    Ash sintió una punzada de alivio en el pecho cuando Serena aceptó su mano.

    Ella estaba sonriendo otra vez.

    No una sonrisa distante, sino una real. Y eso hizo que algo dentro de él se aquietara, como si hubiera hecho lo correcto.

    Caminó a su lado con una atención inusual, pendiente de cada reacción, de cada pequeño cambio en su expresión. Le hablaba con cuidado, bajando la voz sin darse cuenta, como si temiera romper algo frágil entre ellos.

    —No me gustan mucho los juegos fuertes… —dijo ella— ¿Podemos empezar por la rueda de la fortuna?

    Ash asintió de inmediato.

    —¡Claro!

    Respondió rápido, casi demasiado, pero Serena solo le sonrió y siguieron avanzando entre las luces y el ruido del parque, aún tomados de la mano.

    Va bien, pensó Ash, aferrándose a esa sensación.

    Solo tenía que seguir así. No equivocarse. Poner en práctica lo que había aprendido esa mañana y darle a ella la mejor cita de su vida.

    Ese día tenía que ser inolvidable para ella.

    Y estaba yendo por el buen camino.

    ---​

    La cabina se cerró con un golpe suave y comenzó a elevarse lentamente. El ruido del parque fue quedando abajo, desvaneciéndose entre risas lejanas y música que se había convertido en un murmullo ambiental. El balanceo leve hacía que todo se sintiera más quieto, como una burbuja suspendida en el tiempo.

    Serena miró hacia afuera, fascinada.

    Desde allí, el mar junto a Ciudad Carmín resplandecía con un brillo etéreo, salpicado por algunas embarcaciones que parecían de juguete. Al otro lado, la ciudad se extendía entre parques y casas, con uno que otro Pokémon volador surcando el cielo.

    —Se ve precioso… —murmuró, con una sonrisa genuina.

    Se acomodó en el asiento y respiró hondo. Le gustaba ese silencio. Ese momento de tranquilidad con Ash, como tantas veces había querido. Como si no hiciera falta llenar cada espacio con palabras. Como si simplemente estar ahí juntos ya fuera suficiente.

    Cuando Ash habló, Serena giró el rostro hacia él.

    —Me alegro de que hayas venido conmigo —dijo— Contigo… esto… se siente diferente.

    Su corazón dio un pequeño salto.

    Ash, ¿realmente le estaba diciendo esas cosas a ella? ¿Estaba soñando?

    ¿Cómo era posible que, después de todo lo que había pasado, Ash le estuviera hablando de esa manera…? Como si… realmente él…

    Pestañeó un par de veces. Su mirada era entre sorprendida e ilusionada.

    —¿De verdad?

    —Sí —respondió él— Me hace sentir… tranquilo.

    Las palabras se acomodaron dentro de ella como algo cálido. Justo donde todavía dolía un poco. Serena se llevó una mano al pecho sin darse cuenta, sonriendo.

    Tal vez no todo estaba roto.

    La rueda seguía subiendo, lenta, constante, y por primera vez en días Serena sintió que podía relajarse. Que podía creer.

    ---​

    Ash notó el silencio apenas la cabina empezó a elevarse. Pero no entró en pánico. Había llenado el silencio con las palabras adecuadas. Lo sabía por la expresión en los ojos de Serena.

    Ella parecía tranquila, incluso una pequeña sonrisa estaba empezando a asomarse.

    Ash observó el gesto con atención, registrándolo como una pequeña victoria.

    El silencio volvió, y Ash sintió la necesidad de prolongar el momento.

    —Estos días contigo… aquí en Kanto —añadió— Han sido como una aventura para mí.

    Serena levantó la vista hacia él. Sus ojos brillaban.

    —Ash…

    Ash sostuvo su mirada, esperando. Cuando ella sonrió otra vez, algo en su pecho se aflojó.


    No podía equivocarse. Tenía que seguir así.

    ---​

    Cuando llegó el momento de bajar, Ash extendió su mano para alcanzar la de ella. Por un instante, a Serena le pareció que una luz etérea envolvía el momento. Ash estaba ahí, ofreciéndole la mano con esa expresión calmada, casi irreal, como un príncipe salido de un cuento.

    Ella la aceptó con suavidad y comenzaron a caminar entre la multitud.

    El ruido del parque volvió a envolverlos, pero Serena aún sentía el pecho ligero, como si no hubiera terminado de bajar del todo de la rueda de la fortuna.

    Ash caminaba a su lado, atento.

    —¿A dónde te gustaría ir ahora? Tú eliges.

    Serena asintió con suavidad, encantada con la consideración de Ash. Miró alrededor sin prisa, dejando que su mirada recorriera las atracciones. No buscaba algo emocionante. Buscaba algo… cómodo.

    Sus ojos se detuvieron en el carrusel.

    Giraba despacio, iluminado por luces cálidas. Los Ponyta mecánicos subían y bajaban con un ritmo casi hipnótico, acompañado de una melodía suave que parecía sacada de otro tiempo.

    —Al carrusel —dijo—¿Te parece?

    Ash se demoró sólo un segundo antes de responder.

    —Claro.

    Serena sonrió, sin notar el pequeño segundo de silencio que había precedido a su respuesta, y se encaminó hacia la atracción sin soltarle la mano.

    ---​

    El carrusel los recibió con música suave y luces doradas que parecían sacadas de otra época. Serena avanzó con paso ligero, casi infantil, observando los Ponyta de colores y los carruajes decorados con detalles delicados.

    Eligió uno de los carruajes dobles y se sentó con cuidado, acomodando la falda antes de alzar la vista hacia Ash.

    —Ven —lo invitó.

    Ash se sentó a su lado. El carruaje se cerró con un leve chasquido y, poco después, el mecanismo comenzó a moverse. La música subió de volumen y el carrusel empezó a girar lentamente.

    Serena observaba todo con una expresión tranquila, casi luminosa. El viento le movía suavemente el cabello y, por un instante, parecía completamente ajena al resto del parque.

    ---​

    El carrusel. El juego más aburrido, lento, infantil e inútil de todo el parque.

    Ash rogó mentalmente a Arceus que ninguno de sus amigos estuviera cerca para verlo ahí, sentado en un carruaje doble que claramente no había sido diseñado para personas de su edad. Todo en esa atracción gritaba niños pequeños: la música repetitiva, el movimiento desesperantemente pausado. Todo.

    Se sintió ridículo desde el primer segundo, pero se obligó a fingir que no.

    Todo era parte de la cita.

    Parte de hacerlo bien.

    Sonrió y miró hacia adelante mientras Serena se acomodaba mejor frente a él, con una sonrisa luminosa. El carrusel giraba lento, una y otra vez, acompañado por una melodía empalagosa.

    Quería bajar. Que terminara rápido.

    Pero entonces la miró.

    Serena sonreía. No de forma nerviosa ni forzada. Sonreía de verdad.

    Ash apretó un poco las manos sobre sus rodillas.

    Tenía que hacerlo por ella. Para que esa sonrisa no desapareciera. Aunque cada vuelta se le hiciera eterna. Aunque deseara que el carrusel se detuviera pronto.

    ---​

    Después de bajarse del carrusel, la cita continuó de una manera mágica.

    Serena caminaba con la mano entrelazada a la de Ash, sintiendo que el corazón le latía ligero.

    Era una cita de verdad. Con él. Como tantas veces lo había soñado. Una cita que estaba resultando bien.

    Ash estaba siendo atento, considerado, pendiente de ella. Se detenía a su lado, no la apuraba, la escuchaba. Sonreía, buscaba conectar, compartir esos pequeños momentos tranquilos como si fueran importantes. A veces, al mirarlo de perfil, le parecía un príncipe salido de un cuento de hadas. Uno real. Imperfecto, pero ahí.

    Después de todo lo que había pasado, no lograba explicarse cómo las cosas estaban resultando así. Cómo, tras días tan extraños, tan tensos, podían estar caminando juntos de esa manera, tomados de la mano, compartiendo risas suaves y silencios cómodos.

    Sí, había notado que Ash estaba un poco rígido en ocasiones. Más cuidadoso de lo habitual. Pero no le dio demasiada importancia. Después de tres días raros, después de haber estado huyendo de él, le parecía natural que fuera cauteloso y midiera cada paso.

    Lo importante era que estaban ahí.

    Juntos.

    Como una pareja de verdad.

    Y eso, para Serena, era suficiente para sentirse feliz y bajar la guardia.

    ---​

    El día siguió así.

    Juego tras juego, todos elegidos por Serena. Todos lentos, suaves, pensados más para tomarse fotos que para sentir vértigo.

    Serena había querido ir a la casa de los espejos, al paseo en bote, a comprar recuerdos en una tienda absurdamente cara. Ash la acompañó en todo, sosteniendo ese entusiasmo amable que ya empezaba a dolerle en el rostro.

    Ahora estaba apoyado en la baranda frente al baño de mujeres, con Pikachu sentado a su lado.

    Desde ahí podía ver los Go Karts.

    El rugido de los motores llegaba hasta donde estaba. Risas fuertes, gritos de desafío, el sonido seco de los autos chocando en las curvas. Ash se quedó mirando más de la cuenta.

    Y su mente, sin pedir permiso, se deslizó hacia ese lugar.

    Se imaginó en uno de esos autos, con el viento en el rostro. Misty gritándole algo desde el carril de al lado, con Brock riéndose a carcajadas detrás de él. Los codazos en las curvas, las trampas descaradas, las risas descontroladas. El inevitable “¡fue trampa!” al final, sin importar quién cruzara primero la meta.

    Sonrió apenas.

    Y entonces se detuvo.

    La culpa se instaló en su pecho sin pedir permiso.

    ¿Qué estaba haciendo?

    Sí, estaba dándole a Serena la cita de su vida. Estaba cumpliendo. Estaba esforzándose. Estaba haciendo todo “bien”.

    Pero había algo muy dentro de sí que no se sentía del todo correcto.

    Quizás era porque trataba de aparentar un entusiasmo que no tenía. Pretendiendo que disfrutaba cada momento.

    Haciéndole… creer que lo hacía.

    Tragó saliva.

    La idea le dejó una presión incómoda en el pecho, como si algo se hubiera desalineado de golpe. Bajó la mirada y se encontró con Pikachu, que lo observaba en silencio, con la cabeza ligeramente ladeada.

    Ash sostuvo esa mirada un segundo más de lo necesario.

    No estaba actuando… sólo… sólo se estaba comportando.

    O por lo menos eso quería pensar.

    Antes de que pudiera seguir ese pensamiento, una voz lo sacó de golpe de ahí.

    —Ash…

    Serena salía del baño, sacudiéndose las manos, con el cabello un poco revuelto por el viento.

    Él se enderezó de inmediato. La sonrisa volvió a su rostro, rápida, correcta. Casi automática.

    —¿Todo bien? —preguntó ella, con expresión tranquila.

    Ash asintió y volvió a ofrecerle la mano.

    —Sí. Creo que ya es hora de irnos.

    -----------------------------------------------------------------------------​

    El sol comenzaba a esconderse tras el horizonte, tiñendo el cielo de naranjas y rosados suaves. Caminaron por las calles cercanas a Ciudad Carmín hasta llegar a un pequeño mirador con vista al mar.

    Serena se detuvo junto a la baranda que daba hacia el paisaje abierto. El aire era fresco, agradable, moviendo su cabello en ondas. Ash se colocó a su lado sin decir nada.

    Por un momento, solo miraron el atardecer. El mar brillaba con tonos dorados. Algunas embarcaciones navegaban a lo lejos, convertidas en siluetas oscuras contra la luz.

    Serena respiró profundo, dejando que todo eso la llenara. Se sentía ligera. Más ligera de lo que se había sentido en semanas.

    —Fue... un día especial —dijo ella al fin, con voz baja, sincera— De verdad.

    No lo dijo con emoción exagerada. Lo dijo como quien reconoce algo importante.

    —Gracias —añadió, con una sonrisa pequeña— Por intentarlo conmigo.

    Ash bajó la mirada hacia sus manos unidas. Sintió el calor de los dedos de Serena entre los suyos.

    Y sintió también el peso de todo el día.

    Lo había conseguido. Había logrado darle una cita inolvidable, le había hecho sonreír de nuevo, se había comportado como un buen novio.

    Pero faltaba una cosa.

    El pensamiento apareció con claridad incómoda, como una instrucción final necesaria para completar el día.

    El beso.

    Eso era lo que faltaba. Eso era lo que cerraba una cita.

    Si la besaba ahora... si terminaba el día correctamente... entonces todo habría valido la pena. Ella sería feliz y eso sería suficiente.

    Soltó un poco los dedos de Serena y se giró lentamente hacia ella.

    Y entonces levantó lentamente la mano, sus dedos temblaron apenas cuando rozaron la mejilla de Serena.

    ---​

    Ella contuvo el aliento.

    Su corazón latía tan fuerte que casi le dolía el pecho. Los labios le hormigueaban solo de pensar en lo que estaba a punto de ocurrir.

    Años. Años esperando este instante.

    Cada noche imaginando cómo sería. Cómo ese primer beso suyo rompería todas las barreras.

    Y ahora estaba ocurriendo.

    ---​

    Ash se inclinó despacio.

    Demasiado despacio.

    Y cuanto más se acercaba, más extraño se sentía. Como si cada centímetro fuese una losa en sus hombros. Como si estuviera negándose a él mismo. Como si… Como si estuviera a punto de hacer algo incorrecto.

    Su voz en su conciencia le decía que se detuviera, pero no quiso escuchar.

    Y entonces ocurrió. Rozó sus labios con los de ella y la besó.

    ---​

    Cuando los labios de Ash tocaron los suyos, Serena se aferró al instante.

    Buscando la chispa. Esperando el vértigo. El temblor. El sacudón dulce de saber que era correspondida.

    Pero no llegó.

    Sintió. Nada.

    Esperó. Un segundo. Dos. Tres.

    Pero no llegaba. No sentía las mariposas. No sentía el fuego. No sentía que el tiempo se detenía. Solo sentía... los labios de Ash contra los suyos. Nada más.

    Intentó profundizar el beso apenas. Moverse un poco. Responder.

    Pero entonces... entonces sintió algo que no esperaba. Algo que no debería estar ahí.

    Resistencia.

    Sutil. Casi imperceptible. Pero ahí.

    Los labios de Ash no respondían al movimiento. Estaban... rígidos. Estáticos. Como presionados contra los de ella no por deseo... pero ¿Por qué?

    ---​

    "Esto no está bien."

    Pensó él con una claridad que lo aterró.

    La estaba besando, no porque estuviera enamorado de ella… sino porque se había convencido de que debía hacerlo.

    ---​

    La presión de los labios de Ash contra los suyos era mecánica. Uniforme. Sin variación. Sin respuesta. Como... como si estuviera cumpliendo una tarea.

    Y ese pensamiento... ese horrible, insidioso pensamiento... empezó a crecer.

    No me está besando porque quiere. Me está besando porque...

    Abrió los ojos. Apenas.

    Y lo vio.

    Lo primero que vio fue su ceño. Fruncido. Tenso.

    Y en ese momento... en ese horrible, devastador momento... Serena entendió.

    No estaba besando al chico que amaba. Estaba besando a alguien que se estaba obligando a besarla.

    ---​

    Tres

    Dos

    Uno.

    La culpa vino imparable, como una avalancha.

    No podía seguir escapándose de la verdad.

    No.

    No se había estado comportando solamente.

    No había intentado simplemente hacer bien las cosas.

    Estaba… siendo un falso.

    Tenía que detenerse.

    ---​

    Ash se separó, sin prisa, sin urgencia. Sin esa torpeza nerviosa que ella había soñado.

    Su mirada se quedó fija en el suelo, los hombros tensos.

    Serena quiso decir algo. Lo que fuera.

    Pero no pudo.

    El silencio se volvió tan espeso que dolía.

    En su pecho seguía ese vacío helado. Ese hueco que ningún beso debía dejar.

    —De… deberíamos volver

    Su voz le sonó ridículamente pequeña. Como si no fuese suya.

    Él asintió, sin levantar la mirada. Sin decir nada.

    Y en ese instante, Ash supo que acababa de hacer lo más cobarde de su vida.

    Él, que se lanzaba contra leyendas, que desafiaba campeones, que se enfrentaba a la tormenta con una sonrisa, había hecho algo que nunca se había permitido:

    Pretender.

    Fingir amor en un beso vacío, solo para no herirla. Solo para no fallarle. Y se odió por eso.

    Se metió las manos en los bolsillos, sintiendo la garganta cerrada, un peso extraño en el pecho, como si se hubiera traicionado a sí mismo.

    —Pediré un aerotaxi… —murmuró.

    Y su voz sonó tan apagada que ni él se reconoció.

    Serena asintió.

    —Sí… claro.

    Caminaron en silencio, entre las luces del atardecer que teñían de rojo las calles de Ciudad Carmín.

    Ash, con cada paso, sentía esa losa más pesada.

    No podía seguir así. Pero tampoco podía detenerse. Porque aún no era capaz de romperle el corazón a Serena.

    Y ella…

    Ella caminó junto a él, sintiendo una opresión tan horrible, un eco amargo que no se iba, que se le cerraba la garganta.

    El beso que había soñado toda su vida…

    No le dejó nada.

    Sólo dejó un vacío y un dolor a que no sabía exactamente a qué atribuir.

    Serena apretó los puños, sintiendo el ardor en los ojos.

    Se sentía… traicionada.

    Por esa cita que ahora le parecía completamente falsa. Por haberse permitido creer que Ash realmente había empezado a sentir algo por ella. Por entender que él… no quería besarla, pero lo hizo de todos modos.

    Pero ¿Podía realmente culparlo?

    Se había aferrado tanto a esa idea… a ese plan, a esa esperanza, a esas estúpidas lecciones del libro… que había empujado a Ash hasta ese punto.

    Y ahora, ¿Qué quedaba?

    Sintió que una parte de ella se resquebrajaba.

    Porque ni siquiera podía culparlo.

    Porque en el fondo, muy en el fondo, ella había sabido desde antes que este no era el beso que quería.

    Que este no era el Ash que ella amaba.

    Y sin embargo, lo había empujado a eso.

    Con ese libro. Con esos 30 días. Con cada expectativa que puso sobre sus hombros sin preguntarle si quería cargarlas

    Apretó más fuerte los labios, tratando de ignorar lo apretada que sentía la garganta. Y caminó a su lado, sin quebrarse, sin reclamarle, sin acusarlo.

    Ambos siguieron caminando. Con el peso de un silencio que decía todo lo que no se atrevieron a pronunciar.

    -----------------------------------------------------------------------------​

    El camino de regreso a casa fue un silencio pesado que parecía envolverlos en una burbuja de distancia invisible.

    Pikachu caminaba entre ellos, mirando de reojo a Ash y luego a Serena, como si esperara que rompieran el hielo, que dijeran algo, cualquier cosa.

    Pero no pasó.

    Solo el ruido de sus pasos sobre el pavimento y el leve susurro del viento se atrevieron a llenar el espacio.

    Ash sentía la mirada fugaz de Serena en él, pero cuando alzaba la vista, ella desviaba la mirada como buscando esconderse de sí misma.

    Al llegar a la casa, Serena no dijo una palabra.

    Cruzó la sala sin detenerse, subió las escaleras con paso rápido y se dirigió directamente a la habitación de huéspedes.

    Ash se quedó quieto, observándola subir.

    Vio cómo apretaba los labios, cómo sus hombros parecían tensarse un poco más con cada escalón.

    Y entonces lo vio.

    Una gota cayó sobre el peldaño de madera.

    Luego otra.

    Serena se llevó la mano al rostro con un gesto torpe, apurado, como si aún intentara contenerlo. Como si no quisiera que nadie la viera. Pero ya era tarde.

    Ash sintió que algo le atravesaba el pecho con una crudeza inesperada.

    Ella estaba llorando.

    Y era su culpa.

    Se quedó de pie unos segundos más, incapaz de moverse.

    Delia se acercó para recibirlos, pero Ash simplemente desvió la mirada, avergonzado y subió la escalera para ir a su propia habitación.

    Cuando vio a Ash subir con el paso lento y la expresión apagada, supo, sin necesidad de que dijera nada, que algo andaba terriblemente mal. Pero no podía hacer nada más que esperar y respetar el espacio que necesitaba.

    Así que, con el corazón encogido, volvió a la cocina, dejando que la casa respirara en silencio, y que la noche siguiera su curso.

    -----------------------------------------------------------------------------​

    Serena cerró la puerta con un suave clic.

    No había logrado contener las lágrimas antes de llegar a la habitación. Habían empezado a caer en la escalera, silenciosas, traicioneras. Pero apenas la puerta se cerró a su espalda, dejó de intentar detenerlas.

    Fue como si una válvula se abriera de golpe.

    Como si todo lo que había estado conteniendo durante el día finalmente encontrara una salida.

    Se sentó en la cama y se encorvó sobre sí misma, tapándose el rostro con sus manos. Todo su cuerpo temblaba, la respiración se le desarmaba entre sollozos, hasta el punto de que sentía que le costaba respirar.

    Una Pokéball de su bolso vibró un instante y se abrió con un destello rojo. Sylveon apareció de inmediato y se acercó a ella, apoyando sus patitas delanteras sobre el colchón. Le dio unas lamidas suaves en la mano, luego en los dedos, emitiendo un pequeño sonido preocupado.

    Nada la consolaba, por lo que sólo apoyó la cabecita en su regazo, emitiendo un sonido triste.

    Serena intentó respirar hondo. Intentó aferrarse a esa calidez familiar.

    Pero nada la calmaba.

    El vacío seguía ahí. Frío. Pesado.

    Con manos temblorosas, tomó el teléfono. No pensó demasiado. Solo buscó un lugar seguro.

    Marcó.

    Calem contestó casi de inmediato y al escuchar su respiración entrecortada supo de inmediato que algo andaba terriblemente mal.

    —¿Serena? —su voz sonó alerta—Serena, ¿qué pasó?

    Ella no pudo responder.

    Solo lloró. Lloró con el rostro hundido en la almohada, como si el cuerpo ya no pudiera sostener nada más.

    Del otro lado, Calem cerró los ojos. No dijo nada de inmediato. No la apuró. Solo se quedó ahí, escuchando.

    Finalmente ella pudo hablar.

    —Me quiero ir… —logró decir entre sollozos— Calem… me quiero ir…

    —Serena, mírame —dijo él con suavidad firme—Estoy aquí. Estoy contigo. Respira. Vamos despacio, ¿sí?

    Ella aspiró de manera irregular, como si el aire le costara llegar a los pulmones.

    —Tuvimos… tuvimos una cita en el parque —empezó, la voz rota—Y fue… fue maravillosa. Era como… como todo lo que siempre pensé que quería. Pero… no era real.

    Se le quebró la voz.

    —Y al final… Ash me besó.

    Hubo una pausa. Un silencio cargado.

    —Y se sintió tan mal, Calem… —susurró—Tan vacío…

    Un pequeño sonido escapó de él, apenas un exhalo contenido, pero no interrumpió.

    —Y ni siquiera puedo enojarme con él —continuó— Porque… porque él hizo todo lo que yo quería. Todo. Fue atento, fue considerado, se esforzó tanto…

    Apretó los ojos con fuerza.

    —Pero ahí… ahí lo entendí. No era él. No era el Ash que conozco. Él solo… estaba tratando de cumplir.

    Un sollozo le sacudió el pecho.

    —Y lo empujé, Calem —admitió—Lo empujé a algo que no le nacía. A una relación que… que tal vez nunca debí pedirle.

    Respiró hondo, como si reunir valor le doliera.

    —Ash no me ama —dijo finalmente, casi en un susurro— Lo intenta. Se esfuerza… pero no le sale. Porque no se puede. El amor no se puede forzar.

    Calem apoyó la frente contra la pared. Cerró los ojos, asintiendo en silencio.

    —Y lo peor… —su voz tembló— Lo peor de todo es que… creo que yo… tampoco lo amo.

    Las palabras cayeron pesadas, definitivas.

    —No amo a Ash.

    Aquellas palabras hicieron que Calem abriera los ojos y levantara la mirada.

    —Serena…

    Ella cerró los ojos con fuerza, dejando que la confesión fluyera.

    —He estado enamorada de una idea —continuó—Del hombre que inventé en mi cabeza. No del verdadero Ash. Y forcé todo con este maldito plan de treinta días.

    El llanto volvió, más suave, más cansado.

    —Calem… ayúdame —pidió— No quiero esto. Solo… solo quiero volver a ser yo. Antes de todo esto.

    Calem apoyó la frente contra la pared, conteniendo su propio dolor.

    —Serena —dijo en voz baja, con una firmeza tranquila— Todo esto… ahora se ve mal. Lo sé. Pero no va a durar. Esto se va a solucionar. Te lo prometo. Solo un poco más, ¿sí?

    Ella cerró los ojos, aferrándose a su voz como si fuera lo único sólido que quedaba.

    —Quédate un rato más…

    —No me iré a ninguna parte.

    Se quedaron así, y Calem no cortó sino hasta cuando se aseguró de que ninguna lágrima más cayera por las mejillas de Serena.

    -----------------------------------------------------------------------------​

    Cuando la llamada terminó, Calem se quedó mirando el teléfono un largo rato. Luego, sin pensarlo demasiado, se dirigió a su escritorio, abrió el cajón y sacó los pasajes de avión que había guardado.

    Se quedó viéndolos.

    Sabía que era una locura. Sabía que ir sin avisar, sin plan, en plena noche, era una estupidez. Pero eso no importaba.

    Porque no iba a permitir que ella se hundiera. No mientras él pudiera hacer algo.

    La determinación venció a la razón.

    Calem tomó su mochila, la tiró sobre la cama y empezó a meter algunas cosas a la rápida.

    —No te dejaré caer, Serena.

    -----------------------------------------------------------------------------​

    Ash se dejó caer sobre la cama, la espalda pegada contra el colchón frío, los ojos clavados en la pared blanca y lisa que parecía no tener fin.

    El silencio de su cuarto se sentía más pesado que cualquier ruido.

    Su pecho dolía, un peso invisible que lo aplastaba poco a poco, mientras su mente giraba sin descanso alrededor de una terrible verdad que no podía negar.

    Había cruzado una línea. Una línea que jamás quiso traspasar.

    Y lo peor no era el beso en sí, sino la razón por la que lo hizo.

    No fue por Serena. No fue por amor.

    Lo hizo por él mismo.

    Por probarse que podía ser esa persona leal, ese novio perfecto que ella esperaba, el que ganaría esa apuesta de esos treinta días y llenaría todas esas expectativas que él mismo se había impuesto.

    Pero en el fondo, era un maldito egoísta.

    Había pretendido algo que nunca se debería pretender: el amor.

    Había jugado con los sentimientos, había besado a su amiga de Kalos, alguien a quien no amaba.

    Se perdió. No supo en qué momento se había desdibujado, hasta volverse un extraño para sí mismo.

    Su voz se quebró en un susurro roto y doloroso.

    —Pikachu... soy una basura. De la peor clase.

    Pikachu, fiel y silencioso, se acercó y se acurrucó a su lado, posando su pequeña cabeza sobre su brazo, como intentando ofrecerle un poco de consuelo en medio de esa tormenta de culpa y autodesprecio.

    Se estaba ahogando, y no sabía si podría salir a flote.

    -----------------------------------------------------------------------------​

    Diario de Serena — Día 26

    No sé quién soy.

    Le hice daño a Ash. Y no sé cómo perdonarme por eso.

    Me di cuenta de que no lo amo.

    Y quizás nunca lo he amado.

    Sólo amé la idea de Ash en mi cabeza, esa versión idealizada de él.

    Siento que estoy cayendo. Que me estoy deshaciendo. Que ya no sé qué es verdad y qué es parte de ese cuento que me obligué a creer.

    Quiero volver a esa amistad que teníamos antes.

    Pero no sé cómo volver atrás.

    Solo sé que no quiero seguir con esto.

    Por favor…

    Alguien…

    Que me saque de aquí.




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    Última edición: 29 Enero 2026
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    Hola, hola... primero que nada disculparme por dejar pendiente el comentario del capitulo anterior, han sido dias ocupados, pero en fin, quisiera dejarlo para otra ocasión. Debido a que al terminar de leer este último... pues... mejor comenzamos.

    La calma despues de la tormenta, muchos creemos que cuando deja de llover y de soplar el viento, ya es seguro salir, lo que muy poca gente sabe, es que siempre, siempre hay un punto tranquilo, ese círculo esta vacío por dentro, para que despues vuelva con igual de potencia. Eso es lo que acaba de pasar aqui.

    Antes de que mis sentimientos rebasen mi moral, antes de que quiera sacar todo tal cual lo hicieron nuestros niños en este capitulo. Debo decirte.

    Que hiciste un excelente, grandioso y hermoso trabajo, escribiendo, casa escena, cada sentimiento, inclusive cada momento, el ambiente, detalles como el lugar. Todo, fue una montaña rusa de sentimientos, todo esto, lo realizaste para prepararnos para el gran golpe.

    Fue un trago muy amargo, triste, me dio ganas de entrar y abrazar a cada uno de los personajes, de decirles que todo esto estaria bien y que todo se resolveria.

    En algun momento imaginé que algo o alguien haria que las cosas mejoraran.

    pero como todo en la vida, hay lecciones que debes de sufrir para poder crecer.

    Lo lamento por todos, me siento mal por muchos de los personajes de esta historia, ssiento una tristeza muy horrible. Como un nudo en la gargante, no te miento, en algun punto quise detenerme y poder gritar y sacar todo lo que sentia, para poder continuar. Pero no lo hice, todo para poder seguir con la ilusión de estar dentro de la historia. Cosa que por lo menos para mi funciono jaja.

    Bien... ahora vienen todos esas emociones que me hizo sentir este capitulo.

    Claro, claro que puedes Serena, esa iniciativa tan sincera, de querer arreglar las cosas, hablando se entiende la gente :(

    No... tenia mucho, pero mucho miedo de que esto ocurriese y... finalmente Ash cayó, en la tentación, de alguna forma pense que algo asi podria suceder, despues de todo, mas adelante la misma Serena admite que cometió un terrible error.

    Cuando lei esa escena, me senti tan mal por Ash, no queria o mejor dicho creía que esto estaba sucediendo, caer tan bajo hasta el punto de tener que usar el internet, para hacer algo que realmente no queria y solo... por cumplir.

    Ese ya no era Satoshi, ya no era el, hasta me da ganas de llamarlo de esa forma pues es la escencia del personaje. Alguien bueno, carismático, que siempre le dará la mano a quien lo necesite... pero verlo decaer tanto por su ética tan cuestionable, puede que inclusive enfermiza. Me duele, en verdad me dolió ver como se fue desarrollando... sin caer en cuenta que el mismo llegó a este punto.

    Pero, hay algo que no puedo negarme, amo este ship, me encantan las historias que existen alrededor de estos dos, por un momento mi mente se apago, y fui disfrutando de su cita, pero algo me picaba la cabeza, como diciéndome "Esto es falso" todo el tiempo, recordaba en cada momento, que esta felicidad era una farsa.

    Estaba temiendo lo peor, pero me negaba a aceptarlo, no queria, no con mi pareja favorita, dolía... no queria que esto pasara, me dije: "Va a salir bien, de alguna forma, va a salir... BIEN!!!!"

    Aqui es cuando caigo de nueva cuenta de que es Ash de quien estamos hablando, aquel que desea por mucho, subirse a unos Go Karts, Carritos Chocones, hasta incluso juegos de video de disparos o algo por el estilo, no un carrusel infantil.

    Aunque yo aun mantenía mi esperanza, ser un novio tambien significa tolerar las cosas que le gusten a tu pareja, no tienen porque compartir TODOOOOOOS los mismos gustos. Pero es que... volvía ese sentimiento de angustia, algo iba mal, no lo mostraba, claro que no iba a dejar que Serena viera que realmente la estaba pasando mal.

    Pero el verla feliz, hacia que Ash resistiera eso para mi fue un gran gesto por parte de el, esto seria aun mejor sin tan solo... no fuera por compromiso.

    (Ya no queria seguir leyendo, estaba muy asustado y expectante de lo que podia pasar, pero seguí, porque pense que este trago no seria tan amargo)

    Exacto... exactamente eso, vaya hasta parece que todo lo que pensaba, ocurría, aunque bueno claro esta en que era evidente.

    Las personas que llegan a este punto, dejan ce comportarse como son, debido a compromisos, complicaciones, autoestima y poor que no? Por cumplir un estándar, Ash creia que si hacia las cosas bien por ella, no debería haber problema, pues... no le esta haciendo daño a nadie... VERDAD?


    Claro... no se puede fingir todo el tiempo, en momentos libres y a solas, podia darse un pequeño respiro, no sin antes sentir todo el peso de la culpa, como la realidad misma diciéndole a gritos "LO QUE HACES ESTA MAL!" Presión, destabilidad mental.

    Pikachu lo notaba pero que podia hacer? Solamente observar y esperar a que su entrenador tenga un plan.

    Por si no fuera poco... primero engañar, fingir, hacer creer a otra persona, mentirse a si mismo, guiarse por un plan sin objetivo claro, esforzarse solo por quedar bien. Pues era su "deber" porque asi tenia que ser, solo por leer lo primero que busco, solo por... creer que podia ser alguien que no, la culpa, la maldita culpa lo tenia asi.

    SUFICIENTE? SUFICIENTE???? Eso es todo lo que buscaba Ash... un objetivo que sabia que era egolatría, pero no podía evitarlo... era el gran amigo, que siempre hacia sentir bien a todos, esa famosa capa de super heroe invisible que solo el creia poseer.


    Un beso entre Ash y Serena, llegados a este punto, mi momento fangirl salio a flote, queria que pasará, queria pensar que tal vez un beso mágico seria suficiente o necesario para que los sentimientos de ambos salieran a flote.

    Un pequeño empujon, algo nuevo, una sensación única. Pues experimentar algo como esto, cambia a las personas, tanto para bien.... como para mal.

    Recuerdas que dije para mal? De alguna manera, parecido a aquel episodio donde Serena se perdio, ocurrio aqui para Ash y porque no? También para la chica.

    Correcto, Broken Ash, finalmente lo rompieron, no fue el libro, no fue esa pagina de internet, no fueron sis amigos, no fueron las circunstancias, no fueron los Pokemon, no fue Misty, no fue su madre Delia, no fue nadie... mas que solo... la relacion y compromiso que aceptaron.

    AMBOS

    Nunca, jamas, se debe tomar a la ligera una relación, las dos partes debieron razonar mucho mejor las cosas, no simplemente creer que seria como un juego de niños, no se porque, pero quiero pensar como ellos, pues... son jóvenes al final de cuenta.

    Tal vez una mejor comunicación pudiera haberlos salvado.

    La parte en la que caminan de regreso a casa, duele, pero era necesaria, como si en vez de arreglar las cosas, hubiera quedado mas roto, para los dos, por un lado, Ash se dio cuenta que jamas podría cumplir las expectativas pues dejaría de ser el mismo, y algo como el amor no se puede imitar.

    Por otro lado Serena, cayendo en su realidad, jamas iba a tener a su principe de cuentos de hada, pues... eso solo existe en su cabeza, se dejo llevar, se dejo ilusionar, ella misma coloco a su amigo en una piramide que debia de escalar.

    para cuando llegan a casa y ella llora, como ahi mismo lo dice el texto, no es por dolor acumulado, es porque cayó en la realidad y se arrepiente pues sabe todo el daño que causó, nunca se victimizo, siempre trato de pensar bien lo que ocurria.

    Lo que mas le duele fue haberlo llevado a este extremo.

    ...


    Leí esto y, nunca quise odiarla, esto me hizo sentir bien y mal, por un lado admite su error, pero un poco tarde pues el daño ya estaba hecho, las consecuencias de sus actos se hacían presentes... una verdadera tragedia.

    Lastima... puede que... no, no, no, esto en verdad fue doloroso. Pero ya sabia que esto iba a suceder, una evolución de personaje, que a decir verdad, te salio de maravilla.

    Asi deben ser las cosas, es natural, reconocer, aceptar, quitarse de encima todas las mentiras que nuestra mente genera.

    Serena... buen trabajo

    Pero a que costo Calem? La oportunidad estaba antes, ahora que vienes... no quisiese sonar mal pues siempre hable bien de ti, jamas haz hecho mal las cosas pero tal vez ahora...

    Cometas un grave error pues no estas en tus cinco sentidos. No cometas el mismo error que ellos por favor.

    Solo quisiera que no vayas a cometer alguna tonteria, se que no lo haras, confio en ti Calem, no pelearas, ni explotaras.

    No

    Tampoco obligaras a Serena a volver a la fuerza.

    (Perdoname en serio, no se que pensar, tengo demasiados sentimientos encontrados)

    Estaras con ella si, pero a gritos te lo pedia desde hace ya varios capitulos. No te culpo, eso es lo que haria un verdadero amigo. Pero tu tambien, eres nuevo en esto, la locura en la que te metio Serena.

    Ella, arrastro a mas de una persona, ahora que entro en cuenta. Pero tampoco la quiero culpar y es que.... aaaaaaah no hay culpables, no lo hay.... bueno solo quememos el libro.

    Ya basta... por favor, no se que mas decir, solamente que... ya paren todo esto, Ash... amigo, tienes que levantarte, siempre lo haces, eres fuerte.

    Tu eres el mas fuerte que conozco, mi inspiración, mi personaje favorito, no digas eso...

    Vamos Maestro Pokemon... no estas solo.

    Hay personas que estan dispuestas a ayudarte, sin importar nada, hay gente que en verdad te ama, Serena siempre sera una de esas y es que nunca confundas amar con amor de pareja, sino de genuina amistad, ella jamas te verá como basura.

    No te mientas a ti mismo, amigo, por favor, hay que reconocer los errores, eso no nos hace menos importantes, tampoco nos hace basura como tu crees.

    Solamente, es la vida misma, dandote una lección, es parte del ser humano para poder desarrollarse. Ten Fe de ello.


    ...

    No se que mas decir, gracias por tan buen episodio, como comenté al principio, queria dejar este texto pues saque todo lo que me hizo sentir, sin razonar y luego comentar sino todo en caliente. Jajaja siento que me pase en algunas cosas pero creo que era parte de xD

    Esperare con ansias lo que pasara después, y pensaré mucho en toda la noche.

    Sigue asi!!! Contrario a lo que parezca, esta historia me esta gustando cada vez mas, pues cuando mis sentimientos se mezclan de esta forma es porque en verdad me enfrasque.

    Bueno... no se como cerrar esto, creo que un simple... hasta la próxima :D
     
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    J.Nathan Spears

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    Oh, mierda :'v

    Bueno, hice lo posible por no leer nada de su comment, así que procedo a dejar el mío...

    Primero que nada, se agradece que hayas dado un inicio bien ligerito. Al menos para mí, hizo el final más... digerible. Y no porque sea malo (es buenísimo para lo que buscas :P) sino porque... Oh, God, qué sad :'c

    Bueno, volviendo a lo bonito... Pancham al fin hace aparición. Y luego pasa y resulta que mi comentario de que Serena solo tiene 3 Pokémon ya no corre xD. Ahora tiene 5. Decidió llevarse un Rhyhorn del rancho y aparte capturó un Whimsicott (tremenda bestia en el competitivo actual xD). El ver cómo Pancham sigue siendo el niño travieso de siempre... me da 5 años de vida :3

    Y luego, la cita... todo parecía que iba a salir bien. Hasta que me comencé a imaginar a Ash aguantando los jueguitos "lentos" que Serena escogía. Cuando lo que él quiere es ADRENALINA, carajo.

    Eso sí, cuando se mencionó la Casa de los Espejos... viendo el título, pensé que él tendría una epifanía al verse, pues... distinto, quizás hasta zombificado (por efecto de los espejos, claro)... lástima que no :'v. Aunque lo compensa la escena siguiente, en donde se imagina a él mismo en los Karts con Brock y Misty, con todo y la competitividad (personalmente me imagino a Brock enojándose de repente y tirándoles un Caparazón Azul... ok no xD. Mucho Mario Kart. Pero si me dan a elegir quién gana una carrera, pos el Brockas)

    Hasta ahí, todo bien... y luego... el beso.

    Ay, Arceus...

    Ahí cae la teja a Serena. Ella no ama a Ash, ella ama una versión idealizada, una versión tipo Isekai, podríamos decir.

    Y Ash... ese no la pasa mejor, precisamente :'v. Comienza a sentir culpa por las cosas que hizo... y las que no hizo, pero sobre todo lo primero, llamándose a sí mismo egoísta y que "es lo peor".

    Sí, Ash, sí fuiste egoísta, en cierto modo. Pero para ser llamado "lo peor", creo que no... hay muchas cosas peores. Si él se hubiera aprovechado carnalmente cuando pudo, pues obvio que sí... pero no hubo ni una pizca de malicia en el actuar (o la inacción en ciertas partes) de Ash. Es... complicado.

    Ahora, si hubiera dicho "Pésimo amigo" o "Pésimo novio"... ahí sí se la compro al pelos de azabache.

    Claro, también destacar la parte en donde Calem se juramente ir a sacar a Serena del agujero en donde se metió... y combina mucho con el final, en donde ella ruega por que alguien la saque de ahí.

    Oh, y antes de que lo olvide... luego de releer la escena en donde la Sra. Ketchum ve lo que pasa... debo decirte que: gracias por hacer que Delia no tome el lado de ninguno de los dos.

    Hay demasiadas relaciones que se han visto arruinadas por madres metiches. Ella perfectamente se hubiera puesto del lado de Serena (solidaridad de género) y regañado a Ash... así como haberse puesto del lado de su hijo (por obvias razones) y pensar que Serena es una tremenda falsa (en el fondo, lo es... pero no de ESA manera) y echarla de ahí.

    No sé qué esperarme del siguiente episodio, si te soy sincero... así que solo queda esperar a ver qué onda.

    EDIT: Algo que noté en el comment de Asael después de poner el mío fue esto

    Si este hubiera sido el Pikachu que vimos en la serie original... o en su defecto en Alola, pues aquí me esperaba un tremendo electroshock para Ash. Pero supongo que es mejor que no interviniese la "ratita cuky"... ay :'v

    Sí, olvidé comentar que siempre estaba la posibilidad de que interviniese. Vaya si ha madurado esta criatura.
     
    Última edición: 31 Enero 2026
  20.  
    Fuzz

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    Muchisimas gracias por los comentarios.

    ;_; Gracias! Nunca me habían dicho algo tan bonito. De verdad se agradece. Me anima a seguir escribiendo.

    Ahhh. Era justo lo que quería TwT.
    Amo el drama, y tomó tiempo, pero me alegro de se haya logrado esa sensación incomoda.

    De hecho, irónicamente y sin saberlo, hizo lo mismo que hizo Serena: seguir un manual.

    Y mi reto personal fue: ¿Podemos lograr que un beso romantico se sienta miserable? Intentemoslo. Porque técnicamente fue todo como Serena esperó pero... no era real ;_;


    :( también me dolió.

    Siii. Calem llegó tarde
    Pero no demasiado tarde.
    Todavía esto tiene arreglo ¿verdad?

    Y a mi me motiva saber que habrá alguien que estará esperando mi próximo capitulo. Gracias Asael. Eres un solecito.

    Shii. Algo ligerito antes de dejar la escoba.
    Whimsicott lo tiene Serena en Pkmn Masters, por si acaso. Y Rhyhorn...en honor al manga :3

    Escenas eliminadas por el largo de la cita en realidad jajaja. Hubo intencion y borrador, pero descartada por lo largo del capítulo.

    Un Wartortle con giro rápido, derribando a los dos tontos de una =w=. Y Brock pasando con su Kart entre los dos

    Ay no, siii. Era lo más sano.
    Además ya no tiene 10, sino que 17. Es un adulto prácticamente.

    Yaaaa. Mil gracias!!!
    Me voy de viaje unos días y quiero dejar el capítulo 14 antes del hiatus programado.

    Se agradece cualquier comentario o reacción jejeje. De todo mi corazón ❤️
     
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