Cap I: El Bosque de las CencerriasCorría entre los arbusto de cencerrias el joven Blenking, Recolectando algunas de las flores amarillas de las plantas. El cielo permanecía alumbrado por Rynu, que mantenía iluminada las tierras makronianas a esa hora. Las nubes parecían estáticas Sobre la cabeza del niño. Blenking recorría ese pasillo Dorado todas las tardes con un gran bolso que su madre le hizo con piel de mokiru. Caminaba dos largos kilómetros hasta llegar al final donde terminaba en un precipicio, con una vista increíble, en ella se veía todo el pueblo de Kromios, podía divisar a lo lejos la catedral, su casa y a lo lejos el estrepitoso mar Tekané, donde de vez en cuando se formaba una pequeña ola que se revelaba contra las rocas del puerto. El paisaje se tornaba cada vez más oscuro, Mako, El dios de la noche eclipsaba a Rynu, y solo quedaba el brillo de algunas estrellas. Blenking suspiró, se paró miro por última vez la belleza de mar, y dijo “mi trabajo acaba de empezar” y saco de su gran bolso una lámpara, luego volvió por el pasillo que esa tarde brillaba, pero ahora carecía de luz. Su trabajo era sencillo, cada ocho metros había un tronco de rinuan, un árbol de tallo fino pero bastante duro, cada “columna” de madera sostenía una antorcha. Lo que Blenking tenía que hacer era encender antorcha por antorcha hasta llegar al pueblo. Aunque el trabajo parecía un poco peligroso, ya que era tarde para un pequeño, Blenking era muy maduro y sabía lo que hacía, además amaba su trabajo, amaba ver esos veleros makronianos a lo lejos, por el horizonte, ver como las aves makará volaban sobre el pueblo, y sentir como las hojas de miguranio caían lentamente sobre sus orejas. Y aunque caminar entre la oscuridad le producía bastantes escalofríos, gozaba cada minuto que pasaba en esa loma, tan tranquila. Ahora le tocaba la parte fea, caminar entre las tinieblas, encendiendo las 250 antorchas en total. Los pasos se hacían cada vez más cortos, y todavía no se lograba ver nada más que el profundo pasillo negro opaco. Se escuchaban ruidos de animales, de movimientos rápidos por las sombras, las hojas caían y Blenking las pisaba a cada paso que daba. Las manos le temblaban, la lámpara se tambaleaba, y sus ojos se mantenían abiertos. Las sombras de las cencerrias se convertían en figuras bestiales. El joven, seguía caminando buscando la próxima antorcha entre los arbustos. Buscaba por todos lados una antorcha que lo iluminase mientras que la luz de su lámpara se iba disipando. Y saber que el brillo se iba a acabar en poco tiempo le daba pavor. Pasaron 40 metros y no encontró ninguna antorcha, justo entonces, el resplandor de la lámpara desapareció, y Blenking quedo a oscuras. Miró hacía el cielo, Donde se veía al oscuro Mako, Cerró los ojos y murmuró: “Rynu ¿Cuando vas a aparecer?” Luego se arrodilló y saco de su gran bolso un almohadón, que traía por si sucedían cosas como estas. Se recostó en posición fetal y cerró lentamente sus ojos. Pero en las tierras makronianas del Norte, como en Kromios y así también en Lamish, los makronianos gozaban de un clima cálido tropical de día pero a la noche cuando Mako aparecía el viento corre más fuerte y casi polar, siempre desde el sur. Claro que seres como estos que viven expuestos a estos climas supieron aprender a sobrevivir, pero los más pequeños todavía el frio les debilita mucho. Blenking ahora temblaba, no por miedo sino por frio. No sentía sus patas, y el viento frio le corría entre las orejas, los ojos le lagrimeaban y lo peor de todo era que no había comido desde la mañana y su estomago chillaba. Al sentir la brisa congelada Blenking despertó y buscó un lugar donde el viento no corra con tanta violencia. No encontró nada más que un árbol alto y grueso que tapaba un poco la corriente. Aun con esperanza de sobrevivir el pequeño Makroniano se recostó nuevamente y se tapó con unas cuantas hojas de mijurio -una planta que posee hojas del tamaño de un humano pequeño, casi aislantes- y pensó: “si estas hojas no me salvan, puede que Kanaru* me quiera muerto” justo en ese mismo momento una figura alta y delgada apareció de lo más oscuro con una sonrisa demoniaca y los ojos gigantes fijos en el pequeño. La figura dejo ver sus dos brazos oscuros que terminaban en unas garras afiladas, y en un segundo el pequeño fue sometido a una atadura. Esta extraña sombra corría a gran velocidad y sin ser afectada por la corriente feroz. Empezó a escalar los arboles hasta llegar a la copa de uno. En esto, Blenking tenía la boca amordazada que no lo dejaba hablar, ni gritar. La Figura en un acto veloz se quito la cara, o lo que el pequeño creía que era su rostro. Y la sombra dejo ver su precioso rostro. Era una mujer de piel oscura, con el pelo azul oscuro y de los costados le salían Dos largas y finas orejas. Soltó al niño y lo levantó justo a la altura de sus ojos lo miró de pies a cabeza y exclamo: “¡bah! Al parecer no sos peligroso ¡sos un enanito!” y sonrió. Blenking se quedó mirándola sin pestañear y no podía hablar. “Vení, acá hace frio ¡seguime!” Dijo la extraña mientras lo zamarreaba. “parapara parapara ¿Quién sos? ¿A dónde me llevas? ¿Qué me vas a hacer? ¡Soltame!” gritaba Blenking con pavor. La joven paro se dio vuelta y lo miró “¡Hola! Me llamo Makira, podes llamarme Maki. Te llevo con los míos, que acá hace frío. No te voy a hacer nada, si no sos peligroso. Ahora, ¿podes seguirme?” preguntó La chica. “Esta bien, pero vos tenes las piernas muy largas nunca voy a poder ir a tu velocidad, ¿podes llevarme?” “Se ve que estas exhausto .Está bien yo te llevo.” Y lo tomo rápidamente. Pegó 5 largos saltos de un árbol a otro hasta llegar a un grupo de chozas escondidas entre los árboles. Parecía el mejor lugar para pasar una noche fría como esa. Había una fogata en el medio que mantenía a los pocos integrantes del círculo calientes. Blenking se había dormido entre los brazos de la joven, mientras saltaba por la copa de los árboles. Al ver al pequeño en ese estado Makira lo apoyo suavemente en el suelo con la cabeza sobre un almohadón de plumas provenientes de un kiriya, –un ave multicolor, de plumaje suave- y lo tapo con unas hojas de mijurio. Luego, corrió hacía una de las chozas, donde se encontraba un hombre de gran estatura, con el rostro serio. Era el único que estaba despierto en el círculo, parecía que estaba esperando la llegada de la niña o haciendo de guardia. Makira le sonrió y dijo: “no te preocupes papá, es inofensivo, lo encontré en el bosque, si no lo encontraba hubiera muerto en ese oscuro lugar”. El gigante la miró de pies a cabeza y le dijo “no te lastimaste ¿verdad?”. Ella contestó “No señor” Entonces el enorme hombre se levanto del tronco y dijo “mañana se tiene que ir y no busques una excusa. Si alguien sabe que esta acá los makronianos nos destruirán en segundos.” Maki se paró de un salto y dijo “está bien, pero primero le tenemos que dar un poco de la cura de Oderiana, se nota en su cara que tiene más hambre que Morobó”. “Esta bien, come y lo llevas a su pueblo, ese Makroniano es una amenaza para nosotros, ahora andá a dormir, mañana nos espera un día agotador” y entro en la choza. “¿NOS? ¿Nos espera un día agotador? ¡A mí me espera un día agotador, vos solo estas sentado “cuidando” el lugar!” replicó Makará en vos baja, y se metió en su choza. Pasaron las horas y a Mako le llegó la hora de moverse hacía las tierras de los Kuoros. Entonces, Rynu por fin apareció y lentamente envolvió el lugar en su luz. La joven salvaje ya estaba despierta observando el brillo del dios sobre la copa de un árbol. Mientras, los demás seguían durmiendo, cada uno en su respectiva choza, excepto Blenking quien termino con todo su cuerpo sobre el gran almohadón. Entonces, su estomago empezó a gruñir hasta despertarlo. De un salto el pequeño se despertó y miro hacia arriba y dijo: “¡Rynu, querido amigo suerte que volviste!” y el estomago otra vez pidió alimento con los ruidos más fuertes del lugar. Blenking que todavía no sabía dónde estaba giro su vista hacía todos lados buscando a su salvadora. Luego, levantó su mirada y logro ver a Makará sobre los arboles, entonces gritó “¡Hey! ¿Dónde estamos? “Este es mi hogar, vivo entre los árboles, me alimento de los frutos, de las amonzas y las márgaras .Si algún día me sacaran esto, mi raza se extinguiría.” Citó La niña. “Ah” respondió confundido Blenking. “Es una frase Mojiana del norte” Explicó “¡Si, si! Se mucho de los Mojianos, pero ayer no parecías uno de ellos, fuiste muy buena conmigo, me diste un lugar donde dormir. Oí que los Mojianos son una raza salvaje y muy agresiva, vos no sos así ¿o sí?” preguntó el pequeño. “Bueno, este es mi lugar, yo nací acá y crecí acá, si alguien viniera a atacarnos o a sacarnos lo nuestro me defendería. No somos agresivos, lo que pasa es que no somos mansos, no vamos a entregarnos de rodillas, preferimos morir antes de ver nuestras tierras arrasadas y nuestras casas quemadas” Contestó Makará. “Entiendo, si atacasen mi hogar también haría lo mismo .Igual no te preocupes, nadie va a saber de este lugar, me gustaría ser tu amigo.” Y levantó la cabeza mostrando una sonrisa en su rostro. Ella se lo quedo mirando seria unos segundos, luego sonrió y le dijo “Esta bien, tomá, comé” y le entregó una pasta fucsia en un tazón. “¿¡Que es esto!?” preguntó a gritos Blenking “¿tratás de envenenarme? ¡Te dije que no le voy a decir a los de mi pueblo! ¡Por favor no me mates!” “¡Que no te voy a matar, bobo! Es una pasta de melerias y unas hojas de cencerrias, tenes hambre, esto te va a gustar es dulce y hace bien al cuerpo, te da energías” “ah, está bien, voy a comer un poco nomas” y levanto la cuchara con un poco de a pasta, la probó y su cara se paralizó y se volvió más brillante. Luego, cayó con la cuchara en su boca.
Wii primera en comentar. Bueno, me gusta mucho tu historia, la trama, la forma en que narras, te quedó muy bien. Lo único "grave" que puedo corregir, es que trates de usar el guión largo, en vez de las comillas: — Sin nada más que explicarte, me despido ^^ (Cualquier duda, consúltame).
Kya! Esta genial... La única duda que tengo al respecto es sobre el asterisco que esta sobre "Kanaru*", ademas de eso, creo que tendrías, por sugerencia, empezar todos los diálogos con mayúsculas. Aparte de eso, me encanto, y espero la continuación de una historia con un gran futuro. Kai-Chan.
Los Asteriscos los puse como aviso, si alguien tiene alguna duda de que significa alguna palabra especifica de la historia puedo explicarla. En este caso, Kanaru es un Dios de la raza makroniana (la raza de Blenking), el dios del destino. Tambien esta Mako y Rynu, representando a la noche y al día.