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  1. Aah... de verdad aún recuerdo esos días en los que me enamoraba de una manera bastante inocente, al igual que toda persona que está entrando en la fase de la adolescencia supongo.

    Justamente, el desafío es contar alguna experiencia arriesgada que se hubiese echo; lo primero que vino a mi mente fue algo relacionado con estar al borde de la muerte, que amenazara la integridad física o la reputación, de echo he pasado situaciones así, es parte de mi vida desde que tengo uso de la razón, aún así puede ser una grata experiencia que contar en algún futuro (Si se llega a sobrevivir, claro). Al final no escogí nada de eso, y es que me gustaría contar que si alguien con mi personalidad, le llega a "gustar" una persona como hace un par de años experimenté, puede estar en un serio peligro integral. Enserio...

    Ahora que lo pienso la anécdota me parece divertida:

    Vivo en una zona medio rural; el ambiente es tranquilo, un pueblo que equilibra el ambiente y la ciudad. El chico era un vecino, tenía ya dos años de sentir mariposas en el estómago con solo verle, y menciono que fue uno de los platónicos más catastróficos que he tenido, con sólo decir que una vez por estarlo viendo y no poner atención en las gradas que estaba bajando, sufrí de un esguince que me impidió caminar una semana (Auch!), resultó ser que aquella vez regresaba a mi casa, ya estaba por llegar, caminaba con tranquilidad por la orilla de la carretera, junto a esa orilla había un peñasco más o menos alto (Unos tres metros) que finalizaba en el lote de terreno junto a mi hogar, el caso es que pude ver a un metro al tipo caminando en mi dirección, las mariposas regresaron, pero era bastante tímida (ridícula) en aquel entonces, me daba tanta vergüenza que no lo dude dos veces: Salté por el peñasco, era todo hierba, ramas y piedras, hasta que finalmente fui detenida por un fuerte golpe en la pierna, que me sacó el alma del cuerpo, de un tronco delgado que estaba escondido entre la maleza. La contusión la tuve como por un mes.

    Ja, y al final terminé al borde de la muerte (Sólo exagera) en medio de un montón de hojarasca, deseando que el chico no me hubiese visto para pasar por algo peor (Por supuesto que me vio)

    Definitivamente fue muy arriesgado. Y ahora quería compartirlo, hay que ver, como "el amor joven" nos hace cometer locuras que desafían la lógica, rodar por un peñasco por ejemplo.
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  2. —Chocolate—ella deslizó los dedos hacia la copa rebosante de bombones—,de tu boca—susurró. La ardiente mirada de ambos se cruzó de nuevo esa noche, la mudas palabras cómplices y el brillo lujurioso se ahogaron en medio del intenso aroma a vainilla, en los labios de cereza y se consumaron bajo la cándida luminosidad de las velas que se derretían con lentitud (Con pasión).

    Se relamió los labios y pudo distinguir aún los rastros invisibles de chocolate que se deshicieron entre ambas lenguas. Los gemidos de champagne derramados sobre los pétalos de rosa, se difuminaron con las estrellas cuando finalmente las manos se anclaron a las caderas y él se dio paso, abriendo puertas y ventanas internas, deteniéndose en las repentinas descargas eléctricas y apretando los párpados en concentración, temiendo romper en pedazos la figura cristalina que se aferraba en torno a él.

    Y la noche se extendió durante horas. Él pudo saborear el alma de porcelana y sus pezones en flor, los muslos cremosos erizándose bajo sus tacto de pianista, digitando con sus dedos las teclas que recorrían su cintura, hasta hundirse en la selva negra entre aquellas piernas de marfil. Las uñas hundiéndose en las sábanas y la carne, para aferrarse a algo sólido y no perderse en el destello que desprendía el alma del cuerpo, e inundaba los huesos en el placer profundo que cortaba la respiración.

    Y se extinguió el fuego que irradiaba de los candelabros de plata, y de las velas flotando sobre el agua teñida de rojo; se condensaron los suspiros y se aligeraron las caricias, y apenas se asomaron los tímidos rayos de la luna a través de las cortinas, para iluminar las siluetas entrelazadas de los amantes, que aún tenían la sangre caliente por la lava que borbolló en las venas dentro del hondo caldero de placer.

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    "Feliz San Valentín"
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