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  1. Dicho esto ambos se besaron apasionadamente, al tiempo que sus cuerpos se juntaban, abrazos, caricias y demás cosas que solo lograban excitar a su pareja. Pero las telas son incomodas y no dejan a la piel expresar sus sentimientos. Arcan no lo dudó y se despojó así mismo de sus ropas rápidamente, quedando completamente desnudo. Su cuerpo perfectamente tonificado por las innumerables batallas y entrenamiento, no hacían más que deleitar la vista de la hembra que está frente a él. La barbar no podía dejar de mirar a su amante, pero más que su marcado abdomen y músculos lo que aceleraba el corazón de la barbar era la masculinidad de Arcan, dura y firme, no era la primera vez que la veía, pero aun así no dejaba de sentirse extraña cuando lo veía así.

    Arcan con delicadeza la recostó sobre la cama para después comenzar quitando la parte superior del vestuario de Milyna, quien ayudó a su amante para desvestirla sin oponer algún tipo de resistencia. Tras retirar dicha prenda quedaron al descubierto, y para el deleite del humano, los bellos senos de la hembra, quizás no eran muy grandes, pero tampoco eran pequeños, podría decirse que tenían el tamaño perfecto para una mujer, que también es una guerrera, aunado a la bella vista de los senos de la barbar también estaba la vista de su abdomen y brazos, marcados como los de su amante, aunque claramente más pequeños. Físicamente era la pareja ideal.

    -Eres hermosa-fue lo único que dijo Arcan a Milyna, quien solo lo observaba a él con un rubor sobre sus mejillas.

    El humano no se contuvo, deseaba dar rienda suelta a su libido, se colocó sobre ella al tiempo que tomaba uno de los pechos con su boca, no obstante, no era suficiente, con su mano jugaba con el otro. Milyna solo podía dejarse llevar por la sensación de placer que el humano le causaba. Envolviendo el torso del capitán con sus brazos y aferrándose a él con las piernas y porque no, con su cola también, la barbar solo gemía levemente, pues la lengua del humano sabía muy bien lo que hacía, con delicadeza y con gracia, la lengua atacaba el pezón de forma casi poética, mientras que la mano tentaba el otro.

    -¿Por qué los machos se sienten tan atraídos a nuestros pechos?-dijo la hembra entre gemidos.

    Si bien, acariciar y dar placer a eso senos era placentero para Arcan, él quería seguir, por eso se dirigió a los labios de la barbar para besarlos una vez más con su gran pasión. Mientras esto ocurría el humano comenzaba a despojarla de sus últimas prendas, la falda y las botas para solo dejarla en bragas. Cubriendo su feminidad solo con un delgado trozo de tela que Arcan no quería más que arrancarle.

    -Arcan ¿En verdad quieres volver a hacerlo?-cuestionó ella ahora con el reflejo de la excitación en su rostro.

    -Contigo lo haría todos los días si fuera posible-con estas palabras el humano deslizó las bragas por la piernas de la mujer para luego dejarla donde estaba las demás ropas, el suelo.

    La imagen que Arcan observaba era la de una hembra barbar de gran belleza recostada denuda frente a él, con su cola enrollada alrededor de la cintura, para no estorbar, y un rostro que, aun sonrojado, deseaba tener a su amante dentro de ella una vez más.

    El humano no lo pensó dos veces y con delicadeza, porque es un caballero, penetró a su amante, quien quizás por su poca experiencia soltó un gemido fuerte que emuló a un grito. Siendo ahora uno los dos, Arcan inició, aunque no quería solo satisfacerse así mismo, deseaba que ella también disfrutara del acto, inició lento y no muy profundo, para que ella se acostumbrara.

    Él encima y ella debajo al tiempo que se daban placer el uno al otro. Inconscientemente el humano aumentó el ritmo, haciéndola sentir más placer. La hembra se aferró a su amante con las piernas mientras que sus manos acariciaban el pecho de Arcan.

    Solo era cuestión de tiempo para que Arcan volviera con los pechos de la hembra, ahora dando el doble de placer a Milyna, pues no solo eran las caricias de la lengua de Arcan, sino también el mismo coito lo que la hacía llenarse de placer, sus gemidos ahora con un poco más de fuerza eran la prueba de que Arcan lo hacía bien.

    Él no soltaba el pecho al que estaba asido como un bebe, mientras que entre gemidos ella solo decía el nombre de su amante, inundada en placer, eso era lo único que lograba articular. Pero poco tiempo pasó antes que la hembra decidiera tomar el control de la situación. Con ayuda de su cola y brazos dio vuela a la posición quedando ella arriba.

    -Ahora es mi turno capitán-susurro al oído de Arcan con un tono bastante lascivo.

    -Lo que usted ordene capitana-La sonrisa en el rostro de Arcan era la forma de demostrar el placer que él también sentía al estar dentro de ella.

    Apoyando sus manos en el gran y duro pecho de Arcan Milyna controlaba las embestidas moviendo sus caderas de arriba a abajo, haciendo el movimiento más lento, pero con más fuerza puesto que ahora su peso era lo que ocasionaba la penetración, hacía llegar el miembro más profundo, en cada embestida la cola de la barbar se estremecía. Sin embargo Arcan no quería quedarse sin hacer nada, colocando sus manos en la cintura de la hembra dando un poco más de fuerza a la penetración. Los gemidos ahogados en placer por parte de ella y uno que otro por parte de él. Esto prosiguió por varios minutos, que para ellos pasaron tan lento como solo la situación podía hacerlo parecer.

    -¿Qué diría el comandante si nos viera en esta situación?-comentó Arcan con una sonrisa bastante lasciva.

    -Este es el peor momento para pensar en el comandante, no crees Arcan-la barbar tuvo que detener la penetración para poder hablar.

    -Tienes razón preciosa.

    El hombre cambió una vez más la posición, por una que le daba todo el control a él. La barbar estaba boca abajo y él encima de ella, con una penetración con mayor fuerza. Los gemidos se confundían con leves gritos, pero no, en ningún momento pidió a su amante que detuviera el bombeo, mas al contrario su cola se enrollo en la cintura de Arcan y pareciera que con ella lo incitaba a continuar.

    -Te amo Milyna.

    -Yo también te amo Arcan-dijo la hembra.

    La penetración no cesó, e incluso aumento de ritmo haciendo a la hembra morder la almohada para no gritar más, pero solo el placer es capaz de opacar el hecho de que sintiera un poco de dolor ante la fuerza de las embestidas de Arcan

    -Preciosa, estoy, estoy a punto de eyacular-esto lo susurro al oído de su amante.

    -Está bien Arcan, hazlo, yo también estoy apunto, hagamos lo juntos-respondió ella con una cara muy lasciva.

    Tal y como ella lo deseaba ambos llegaron al clímax al mismo tiempo, ella liberó un grito y el un gran gemido. Finalizando así el acto sexual.

    Arcan continuo besando a su mujer hasta que ambos cayeron dormidos después de liberar todos sus deseos sexuales en esta sesión.
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    Pillines :3
    a Gama ZD le gusta esto.